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Recortes de Prensa     Viernes 15 Junio   2007

Proceso de rendición
La nostalgia como coartada
GEES Libertad Digital 15 Junio 2007

El espectáculo meloso de las celebraciones del aniversario de las primeras elecciones democráticas puede despertar los recuerdos de los nostálgicos. Pero en la situación actual de la política antiterrorista y nacional, suena a sarcasmo o a broma macabra la loa constante a la Constitución mientras su pasado y su presente es liquidado con entusiasmo por el Gobierno en sus apaños con la banda terrorista ETA.

La Constitución no es, ni más ni menos, que la encarnación legal del pluralismo y del Estado de Derecho. O sea, el pluralismo que Bermejo, Rubalcaba y Zapatero han finiquitado en pueblos y ciudades del País Vasco y Navarra de la mano de ANV y ETA. En su línea, Zapatero podrá dar gracias a los españoles por la transición democrática, pero los españoles del futuro no le darán las gracias a Zapatero por haber legalizado política y moralmente a los mayores enemigos de la libertad y el pluralismo que quedan en toda Europa.

Y del Estado de Derecho, para qué hablar. El espectáculo del Gobierno utilizándolo como instrumento propagandístico en sus tratos y apaños con ETA, con el escandaloso chivatazo de funcionarios policiales a terroristas etarras o con el mimo judicial hacia Otegi y De Juana y la venganza contra ellos después. En tiempos de celebración, la sonrisa vacía de ZP y el matonismo tabernario de Bermejo muestran a las claras que ni creen en el Estado de Derecho ni creen en el imperio de la ley.

¿Puede realmente sostenerse la ficción de un nuevo consenso antiterrorista? El pacto antiterrorista no era ni más ni menos que la encarnación del espíritu constitucional que ZP desprecia definitivamente. Difícil es hoy llamarse a engaño; el proceso de paz no es la causa del distanciamiento entre Zapatero y Rajoy, sino la consecuencia clara, evidente y notoria del desprecio del PSOE por el consenso constitucional. Zapatero no tiene la más mínima intención de llegar a un consenso con el Partido Popular, y sí con ERC, Nafarroa Bai y –ya está ocurriendo– con ANV y la propia ETA.

El "proceso de paz" de Zapatero sigue porque el secretario general del PSOE sigue despreciando el pluralismo y el imperio de la ley. Estos días, el Gobierno celebra solemne los aniversarios constitucionales al tiempo que llega a tratos anticonstitucionales con quienes ni creen en España ni en su legalidad. Así que hoy la precaria situación nacional exige responsabilidad y seriedad. Menos "libertad sin ira" y más defensa del pluralismo en todos los rincones de España. Menos lanzar flores sobre la figura de Suárez y más cumplir y hacer cumplir la ley a lo largo del país. Claro que el pluralismo y el Estado de Derecho tienen un enemigo a muerte, ETA, y un cáncer con triple metástasis; Bermejo, Rubalcaba y Zapatero. Las elecciones generales serán la ocasión para extirparlo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Sin novedad en La Moncloa
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 15 Junio 2007

Zapatero se ha recuperado en unos días. La ruptura de la tregua de ETA le dejó descolocado, confuso... pero enseguida iba a reponerse. ¿Acaso alguien no tiene claro que el Mal es ETA y sólo ETA? ¿Acaso se puede penalizar a alguien por haber fracasado en sus intentos de reducirlo o anularlo? Por si acaso, Zapatero hizo responsable al PP del fin del alto el fuego, y le acusó de preferir el triunfo de ETA al del PSOE. Le pediría, no obstante, apoyo, al tiempo que los terminales del PSOE en los medios de comunicación condenaban la desunión de las fuerzas democráticas, esto es, la irresponsabilidad del PP en el caso de que este no se alineara acríticamente junto a Zapatero. Luego llegó la romería con los pequeños partidos, nacionalistas o de izquierda... Los socios.

Así que no ha pasado nada. Es decir, ha sucedido de todo: la tregua le ha permitido a ETA robar explosivos, pistolas, matrículas de coches, reorganizar comandos con gentes no fichadas policialmente, «limpias», mientras ha ido bajando la moral de las Fuerzas de Seguridad. Vuelve fuerte, rearmada y, por si no fuera suficiente, legal. Con capacidad para votar y ser votada. Una novedad en el sistema de partido... un partido para matar democráticamente.

¿Con qué derecho pide solidaridad frente a ETA el Gobierno que la legalizó hace unas semanas y que ahora, una vez rota la tregua, se niega corregir su error? La impostura que supone permitir el camuflaje de ETA en Acción Nacionalista Vasca al tiempo que se pide ayuda para «luchar» contra aquella es de una inmoralidad inconmensurable. Así que mientras ETA levanta la «moral» de los suyos con el anuncio de la vuelta al tiro en la nuca, el Gobierno trata de acallar, en nombre de la solidaridad, el espíritu crítico de la ciudadanía.

Y el Congreso -este que cumple ahora treinta años- no necesitará autorizar de nuevo a Zapatero para que vuelva a las negociaciones con ETA, ya que el permiso no ha prescrito, sigue abierto. Esto sí, para el nuevo alto el fuego habrá que esperar a la celebración de las elecciones legislativas. Hoy por hoy no conviene.

Después de ETA
JOSEBA ARREGI El Correo 15 Junio 2007

No sorprende que la mayoría de los comentarios tras la ruptura del alto el fuego por parte de ETA suenen a profunda frustración. Aunque las esperanzas creadas por el anuncio del alto el fuego fueran diversas y plurales, pues no todo el mundo esperaba lo mismo, lo cierto es que todo el mundo se halla frustrado. Y digo que todo el mundo, pues la misma ETA, en el colmo de los sarcasmos, deriva su amenaza de volver a atentar de su frustración con el mal llamado proceso.

Como la condena de ETA, y más si cabe la condena de su vuelta al ejercicio del terror, se dan por evidentes, muchos comentarios han optado por subrayar la necesidad de la unidad, y por analizar quién puede ser el culpable en el caso de que tal unidad no se consiga. Y en esa línea de análisis se critica o bien la dura oposición del PP tildándola de desleal para con el Gobierno, o bien la incapacidad del Gobierno de atraer al PP a un consenso necesario, o bien ambas cosas. Algunos afirman que no hay que mirar atrás, sino sólo hacia adelante, mientras otros creen que no se puede caminar hacia el futuro sin saber qué hemos hecho mal, suponiendo que alguien esté dispuesto a pensar que haya hecho algo mal.

La tónica general es de que esto no tiene remedio, pero que no nos podemos dar por derrotados, aunque se piense que ante ETA tanto la búsqueda de la derrota como el diálogo han fracasado.

Pero ETA va a desaparecer, más pronto que tarde. No hay, por definición, nada permanente en la Historia. Y su desaparición no vendrá, estoy convencido, de ninguna conversión de sus militantes a la democracia. Vendrá porque todo se agota. Vendrá porque todo el contexto va cambiando, y no me refiero al contexto internacional, que probablemente poco le importará. Lo que va cambiando, y más profundamente de lo que crea ETA, es el contexto de la sociedad vasca y de la política española. Porque la equivocación de ETA no radica sólo en la decisión de volver a atentar. Su profunda equivocación es creer que el proceso ha fracasado por el carácter de una persona, aunque esa persona sea el presidente del Gobierno. El proceso ha fracasado porque el proyecto de ETA no cabe en un Estado de Derecho. Porque el Estado de Derecho, aunque sea a tropezones y trompicones, no se deja doblegar fácilmente.Y porque la sociedad vasca es terca en su complejidad.

Para que el cambio de contexto que puede propiciar y acelerar la desaparición de ETA vaya creciendo y sea más profundo sería importante que algo que muchos han planteado después de la ruptura del alto el fuego se ampliara de forma notable. Muchos han sido los que, especialmente en referencia a los pactos necesarios y posibles para la formación de Gobierno en Navarra, han exigido no dejarse condicionar la agenda por ETA. Quieren decir: el hecho de que ETA haya roto la tregua no debiera suponer impedimento alguno para que el pacto del PSN con Nafarroa Bai siguiera siendo posible.

ETA, con su decisión de volver al terror -que nunca ha abandonado porque mientras ella exista el terror está presente-, no puede condicionar la política. Debemos, se afirma, liberarnos del condicionamiento de ETA. Y es, básicamente, una argumentación correcta. Debiera ser posible la coalición entre partidos perfectamente legales, tanto antes de la ruptura como después de la ruptura. Los argumentos debieran ser valorados en sí mismos, y no dependiendo de lo que quiera ETA, aunque a nadie se le oculta que, por lo menos hacia el público, el futuro de Navarra haya sido uno de los elementos básicos de la estrategia de ETA.

Pero si es válida la exigencia de proceder a pactar en Navarra independientemente de lo que plantee ETA, debiera ser válido también exigir que el futuro de Euskadi se planteara independientemente de lo que quiera ETA, de lo que ETA haya querido, obviando su existencia y su presencia. Y si dejamos a un lado a ETA -y dejar a un lado a ETA significa dejar a un lado el recuento de los votos que tenga o pueda tener-, preguntémonos qué significa normalizar la política vasca, normalizar la sociedad vasca. Preguntémonos qué significa trabajar por una convivencia en la sociedad vasca en la que quepan todos -el presidente del Gobierno en su primera alocución tras el anuncio de la ruptura del alto el fuego-.

Y quizá tengamos que concluir que lo primero que tenemos que hacer es olvidarnos de esas palabras, normalización y convivencia en la que quepan todos, porque la una y la otra son expresiones que describen una situación condicionada profundamente por ETA. Si excluimos a ETA de todo planteamiento político en lo que afecta a Euskadi, a su futuro, a su definición jurídico-institucional, ¿en qué consistiría la anormalidad vasca que requiriera de un proceso de normalización? ¿En qué consistiría el déficit de convivencia que necesitara de un esfuerzo enorme para posibilitar una convivencia en la que cupieran todos? Sin ETA, ¿seguirían esos planteamientos teniendo algún contenido, y cuál?

Aquí entra en juego el nacionalismo vasco que no es ETA, y fundamentalmente entra en juego el nacionalismo vasco del PNV. Porque ha sido desde el propio nacionalismo en su conjunto, incluyendo al PNV, desde donde se ha establecido la vinculación de pacificación y normalización. Ha sido el propio PNV el que a lo largo de los últimos 30 años ha pasado de explicar la violencia de ETA recurriendo a su marxismo y a su espíritu revolucionario a explicarla como manifestación del conflicto existente entre Euskadi y España. Esa fue la razón de la apuesta de la unidad de acción nacionalista, incluyendo a Batasuna y firmando papeles con una ETA en tregua, la razón de la apuesta del pacto de Estella-Lizarra: la convicción de que la única manera de resolver el problema de ETA era accediendo a su petición de territorialidad y de reconocimiento del derecho de autodeterminación.

Del fracaso de esa apuesta queda -maldita herencia- la pretensión de que lo que ETA quiere se puede alcanzar mejor sin violencia, que el cese de la violencia es la condición necesaria para alcanzar lo mismo que quiere ETA. Sin reflexionar ni un solo segundo sobre las consecuencias de que durante tanto tiempo el PNV haya vinculado pacificación y normalización, es decir, haya vinculado la desaparición de ETA a la concesión de la territorialidad y del derecho de autodeterminación. Y sin reflexionar demasiado, salvo algunos intentos tímidos, sobre lo que significa normalización dejando totalmente de lado a ETA.

Pero resulta que, dejando de lado a ETA y su macabra idea de que el pueblo vasco y su historia sólo existen gracias a la conciencia que representa ella, lo que la legitima para eliminar cualquier obstáculo que se oponga a esa conciencia, la anormalidad política vasca consiste en que siguen existiendo proyectos políticos que entienden que no ser nacionalista, ser vasco de forma compleja en variaciones diversas en las que lo español se incluye en grados distintos, es un obstáculo para la existencia misma del pueblo vasco.

La normalización, en ausencia de ETA, de la política vasca no significa la superación del conflicto entre Euskadi y España, sino la búsqueda de los compromisos necesarios para convivir en una sociedad plural cuya identidad está caracterizada por la complejidad, y no la homogeneidad soñada que todavía, aunque con matices, sigue vinculando a todos los nacionalistas. Normalizar la política vasca consiste en extraer todas las consecuencias del hecho de que la sociedad vasca es compleja, plural, rica, no homogénea, dotada de sentimientos de pertenencia no exclusivamente limitados a un ámbito como Euskadi. No se trata de convivir con España, sino de convivir entre nosotros. Y la única forma que hasta ahora en la historia hemos encontrado para ello es el pacto estatutario. Ese pacto permite que quienes anteponen lo vasco, incluso hasta el límite de la exclusividad, tengan suficientes elementos político-institucionales de referencia y de reconocimiento. Y que quienes dan seguimiento a la larga tradición vasca de compartir sentimientos de pertenencia y lealtades no se queden exclusivamente referenciados a Euskadi, porque la fórmula institucional vasca estatutaria es abierta e integrante hacia España.

En cualquier caso ETA no podrá desaparecer nunca definitivamente de la agenda política vasca, porque ETA estará siempre presente en los asesinados. Y no puede haber memoria y respeto hacia éstos pretendiendo hacer política en el futuro como si ETA no hubiera existido. Ello significaría hacer política como si los asesinados no existieran. Sería matarlos de nuevo. Pero ¿qué pocas referencias a esta memoria ha habido en las reacciones a la ruptura del alto el fuego!
Apúntenme a la abstención

EL ánimo de los votantes, de forma cíclica, sufre importantes embestidas tras cualquier proceso electoral. La ley española permite que partidos como el de María Antonia Munar, Unió Mallorquina, controle Consejos insulares, vicepresidencias de gobiernos, alcaldías como la de Palma y consejerías importantes con tan sólo el 6,75% de los votos. Quién da más. O quién es capaz de llevarse más por menos. Va a colocar a todo su partido, que cabe en una pequeña flotilla de taxis, y va a seguir viviendo del cuento de los goznes durante cuatro años más. A la hora de redactar este artículo aún no ha decidido con quién va a gobernar, pero no hay que ser un lince para saber que, sea quien sea el elegido, lo hará con quien más le dé. Estamos ante el mercadeo electoral sin límite. Ante ello, ¿cómo no va a desanimarse el votante? ¿cómo no va a crecer la abstención? El lamentable espectáculo de los dos grandes partidos haciendo crecer la puja en la subasta por hacerse con el amor de la sirenita mallorquina nos deja de bruces ante la desalentadora realidad de la política española: auténticos perdedores, vividores de la política, se convierten en los vencedores inapelables de aquellos comicios a los que acuden a participar unos votantes cada día más abatidos, más alejados del compromiso electoral.

Navarra como ejemplo colindante: Fernando Puras, el que decía que nunca se postularía como candidato a la presidencia del Gobierno Foral si resultaba elegido como tercera fuerza política, está acabando de urdir un peligroso pacto con Nafarroa Bai que le va a proporcionar, precisamente, la presidencia de ese gobierno. ¿Cómo vamos a creerle cuando asevera que bajo ningún concepto consentirá alterar el actual estatus de la Comunidad? Argumenta el socialista que, lo que se dice quedar, él quedó el segundo ya que los nafarroes son, en realidad, una coalición de partidos y no un partido en sí; se queda tan pancho después de insultar la inteligencia de los que le votan y la de los que no le votan. En virtud de esa excusa de mal pagador, Puras está dispuesto a abrir una puerta que luego ya será muy difícil cerrar: una vez puesto el pie nacionalista e independentista en las instituciones veremos cuán complicado será deshacer el camino emprendido por unos gestores que tienen en la subvención y el amiguismo uno de los pilares de su ejecutoria.

Rodríguez Zapatero, el presidente en cuya cabeza cabe un «tío vivo» dando vueltas de forma indefinida, calcula a estas horas los riesgos de dar el visto bueno a esa unión temporal de empresas políticas: en caso de no arriesgarse podrá sortear las próximas elecciones generales sin tener que responder por tamaño desafío, pero en el caso de aprobar la coalición gubernamental deberá afinar la máquina de justificaciones para explicar a la población española que su idea es que Navarra siga siendo lo que es hoy en día. Si el presidente abriga la esperanza de recuperar las negociaciones con ETA después de una supuesta victoria en las generales deberá, previamente, bendecir la constitución de un gobierno con los troyanos de Nafarroa, lo cual comportará ciertas dificultades didácticas y algún que otro previsible contratiempo electoral. Pero desengáñense: Rodríguez cree que una España confederal, con la debida copia vasca del estatuto catalán y la incorporación de Navarra a mayor gloria de la patria vasca, calmará suficientemente a la fiera como para recuperar un proceso al que nunca va a renunciar mientras sea candidato a algo. De ahí desistir a que su Juanfer de su alma presida el gobierno canario, que le queda tan lejos, con tal de que sus planes generales se cumplan. La ley electoral juega a su favor y le permite que los perdedores se conviertan en gestores de miles de millones de lo que sea.

Ante escenarios como los descritos, la mayoría de ciudadanos experimenta el inevitable cansancio escénico de aquellos que son invitados a la fiesta sin poder después saborear las viandas. Todo es una componenda de mediocres y una pequeña estafa de interpretadores de votos libres. Se pregunta el ciudadano: ¿Y quién le ha dicho a usted que interprete mi voto?. Le responde el político: la ley que yo no quiero cambiar. Entretanto, la abstención crece. ¡No va a crecer!
15/06/2007 - CARLOS HERRERA, ABC

La mentira del Gobierno. Una muleta para tapar al lidiador.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Junio 2007

Eso es lo que está haciendo este Gobierno, empezando por el Presidente Sr. Zapatero, siguiendo por la Vicepresidenta Sra. de la Vega, continuando con Rubalcaba, Bermejo, etc. Todos usan la mentira como muleta para tapar al lidiador ante el toro de ETA y a la vista del público. Todos sistemáticamente niegan lo que es una evidencia. Es la costumbre, negar y que luego los propios actores les desmientan con datos de fechas y asistentes.

Las negaciones de las reuniones mantenidas entre el PSOE y Batasuna y entre el Gobierno y ETA, rozan el absurdo y el esperpento. Nada puede ser creíble en un Gobierno empeñado en tapar sus miserias con mentira tras mentira. La actitud de la Vicepresidenta tras el Consejo de Ministros ha sido de auténtica burla a la inteligencia de los ciudadanos.

Si mienten así ¿cómo esperan obtener credibilidad con la oposición?. ¿Cual puede ser su carta oculta que les haga empecinarse en las mentiras? Un discurso que hacía concebir alguna esperanza en que el Gobierno iba a abandonar su erróneo camino de cesión al chantaje, se está transformando en una ambigüedad muy medida y que nos devuelve a la realidad de que van a persistir en su Proceso, "como sea". Las declaraciones del Sr. Zapatero con la referencia a prohibir la reuniones con ETA y su mundo político "en España" crean más incertidumbre que otra cosa.

A estas alturas y con la espada de Damocles de unos atentados de ETA, no se puede dejar una puerta abierta a otras reuniones permitidas fuera del territorio nacional.¿Por qué ha matizado tanto lo de España?. Cada día que pasa es un día más para que el Gobierno asuma el costo del anuncio del final de la "tregua trampa" de ETA. Ya parece que se está amortizando el impacto inicial y se vuelven a las viejas fórmulas. Un ejemplo es el pacto del PSN con Nafarroa-Bai, que va a dejar a UPN en la oposición, a pesar de ser la fuerza más votada con diferencia sobre las demás.

Esta nueva traición institucional expresa con claridad oficial, como dice Bermejo, que al PSOE y a este Gobierno le importa más contentar a los nacionalistas y hacer guiños a ETA que mantener la unidad Constitucional que teóricamente debería defender. Los hechos demuestran que solo busca su cuota de poder y seguir aislando políticamente al PP.

Las palabras del Rey en el Congreso en el aniversario de las elecciones democráticas, parecen haberse perdido en la moqueta y paredes, como pasó con las promesas de zapatero perdidas en los flecos de las alfombras de la Moncloa. No son de fiar y cuanto antes se vayan, España podrá recomponerse.

La cueva de Alí Babá, 30 años después
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Junio 2007

Treinta años después del 15J, que marcó el inicio del llamado “milagro español”, según el cual una transición política viable en nuestro país pertenecería al reino de los prodigios, una mirada al retrovisor político nos permite comprobar que España ya no es lo que era ni va a ser, por las trazas, lo que muchos creyeron que podría llegar a ser. Los últimos años de esa llamada Transición ya permitieron percibir que los males nacionales ofrecían todas las trazas de perdurar. Ni mejoraba la clase política, nutrida en gran parte de ex franquistas conversos y de oportunistas convertidos en demócratas sin saberlo, ni los graves males que caracterizaron los últimos tiempos de la dictadura iban a hacer otra cosa que radicalizarse. No desapareció la corrupción en todos los aspectos, aunque cambiara de fisonomía bajo el maquillaje de las libertades concertadas y de la incardinación de España en el marco internacional europeo del que políticamente había sido desalojada durante casi cuarenta años.

Era una montaña muy difícil de remover. La montaña necesitaba que un Mahoma hispano la tocara con su abracadabra mágico para que las interioridades mostraran sus ocultas maravillas, incluida la cueva de Alí Babá. Las palabras fueron pronunciadas y la montaña se abrió. Ese Alí Babá que desde una imprevista cota descubrió las idas y venidas de los cuarenta ladrones, los verdaderos dueños del tesoro, se apoderó de la fórmula verbal para hacerse él mismo con la pedrería preciosa allí acumulada. Al final, tras diversas peripecias, Alí Babá acabó pactando con los ladrones un sistema de reparto y todos, aparentemente, llegaron a ser unos. Y eso durante el tiempo que duró el llamado milagro español; hasta que los asociados, los que habían disfrutado la cueva y los que acudieron al reclamo de sus beneficios, empezaron a preguntarse por qué no se deshacían de aquel intruso Alí Babá, cuya presencia ya había sido denunciada mucho antes como un peligro por uno de los primitivos moradores de la cueva al grito de “¡qué error, qué inmenso error!”.

Ahora bien, para los intereses de los moradores antiguos, el aviso llegaba tarde en el sentido de recuperar a plenitud la propiedad de la cueva. Hubo que organizar otro reparto, aunque fuese a costa de la cabeza de Alí Babá. Y entonces todos se pusieron a imitar al descubridor de los tesoros, arrojándole, por supuesto, de su privilegiada posición. Una parte de los antiguos habitantes de la cueva, que habían guardado sus armas para mejor ocasión, intentaron acabar con Alí Babá, cosa que lograron; pero no liquidaron a quienes habían hecho partijas con él. En consecuencia, no pudieron reinstalarse en su viejo recinto. Con lo que no contaban en su reacción fue con los nuevos intereses creados por los recién venidos y por antiguos instalados nada dispuestos a complicarse la vida haciendo resistencia inflexible.

Y todo fue cambiando sustancialmente sin que las viejas dolencias y sus estilos desaparecieran. Los bandos constituidos llamaron a otros; y unos cuantos, pocos pero significativos, acudieron al reclamo de lo que del tesoro quedaba. Antes había llegado una señora enlutada y de nívea cabellera, acompañada de un “gentleman” con una peluca que ocultaba su verdadera identidad. A partir de aquella gran renovación, la cueva de Alí Babá experimentó una profunda transformación. Cambió la decoración de la lujosa cueva, apareció otro mobiliario y, por supuesto, los tesoros desaparecieron merced a un inteligente sistema de reparto. Aunque siguieron mandando los de siempre.

En el norte del territorio se hicieron fuertes algunas bandas antiguas, que acabaron por organizar sus propios feudos. La vieja y gloriosa geografía se llenó de explosiones y los entierros políticos formaron parte del ritual del país transformado. Alí Babá, el descubridor de los antiguos ladrones, había sido reemplazado por un señor con mucho palique que duró doce años en la cueva fundamental. Le sucedió otro personaje que decidió inesperadamente limitar su permanencia en el gran sitial de la cueva durante un tiempo tasado. Era una prometedora novedad. Las bandas norteñas estuvieron con él muy castigadas y en retroceso. No habían servido de mucho las tretas del señor del palique, que durante sus doce años de mandato aplicó al barrido de aquellas tribus una parte de los tesoros de la cueva de Alí Babá. Pero quien le sucedió parece que lo hizo con mayor eficacia. Usó cárceles y policías. La situación parecía confortable, durante algún tiempo, para los antiguos controladores de la cueva del poder. Ahora bien, cuando el señor que anunció su propia marcha quiso dejar sitio a un sucesor de su confianza, ocurrió un descarrilamiento tan ruidoso y catastrófico que la gente se olvidó del sucesor posible para dar con el heredero seguro. Al precio de cientos de muertos y heridos, un personaje, con nombre de un conocido gremio, se instaló en la cueva, y allí permanece ahora. Nada ha cambiado en lo sustancial, pero casi todo ha sido rebautizado. Una historia que parecía enterrada ha sido o va siendo piadosamente devuelta a los viejos panteones. Las tribus del norte, al grito de “¡ésta es la nuestra!”, intentan, con falsos diálogos y treguas, no ya el reparto de los tesoros de Alí Babá, sino toda la extensión septentrional del territorio donde la distante cueva había existido. Y ahora los inocentes pobladores, errantes y despistados, han empezado a preguntarse en un cierto número, unos a otros, “si somos de los nuestros” o qué diablos estamos abocados a ser.

Madrid, política territorial y terrorismo
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 15 Junio 2007

Tras el varapalo sufrido en Madrid por el partido socialista se han forzado dimisiones y, según Zapatero y la Ejecutiva Federal, se impone una reforma en profundidad de la Federación Socialista Madrileña. Se quiere dar a entender que el fracaso es de la exclusiva responsabilidad del PSOE madrileño. En estas actuaciones y manifestaciones se entrevé que quizás el PSOE o sus máximos responsables no han comprendido nada del pasado resultado electoral.

A poco que se analice con alguna objetividad el hecho, habrá que llegar a la conclusión de que el diagnóstico es equivocado. Y no es que el PSOE madrileño sea ciertamente un ejemplo de buen funcionamiento; pero sus dimes y diretes vienen de muy atrás y, sin embargo, si no hubiese sido por Tamayo y Sáez habrían gobernado la Comunidad en los últimos cuatro años.

Es cierto también que los candidatos no eran para tirar cohetes, pero Zapatero no puede ignorar que él ha tenido bastante que ver en su designación. Hace cuatro años impuso como candidata al Ayuntamiento a Trinidad Jiménez con el consiguiente fiasco electoral, y en esta ocasión —tras un vodevil bastante estridente— a Miguel Sebastián. En ambas ocasiones se infligía una humillación gratuita a los militantes de Madrid, al igual que se hizo en las pasadas elecciones generales, cuando se colocó de número dos por esta circunscripción a una total desconocida cuyo único mérito consistía en ser la esposa de uno de los prebostes de Intermoney.

El mayor defecto de Simancas ha consistido en que, para gozar personalmente del apoyo de la dirección nacional, ha estado dispuesto a ceder en todos los demás asuntos, incluso en la colocación en las listas de Tamayo y Sáez que, a la postre, le terminó costando la presidencia de la Comunidad Autónoma. Leguina lo ha expresado muy certeramente: “Cuando uno se convierte en alfombra lo normal es que le pisen”. El contraste con el comportamiento en Cataluña es llamativo.

Pero es que, además, existe la sospecha fundada de que los resultados apenas hubiesen variado de ser otros los candidatos. El voto de castigo recibido en Madrid era mucho más contra Zapatero y la dirección nacional que contra el PSOE madrileño. Madrid no es el paraíso de la derecha, como se quiere dar a entender, simplemente está libre, por una parte, de complejos nacionalistas y, por otra, dada su condición de metrópoli vive más la actualidad política y adelanta por tanto posturas que más tarde son asumidas por el resto de España. El resultado de Madrid refleja en buena medida el desacuerdo en que se encuentran la mayoría de los ciudadanos con la política territorial instrumentada por Zapatero, incluyendo en ella la caótica negociación con ETA y Batasuna.

La creencia de que todo el anárquico proceso seguido con el Estatuto de Cataluña no iba tener respuesta en las urnas o que la danza convulsa de la negociación con la banda terrorista no se traduciría en el resultado electoral constituía sin duda una ingenuidad y un exceso de voluntarismo. Los ciudadanos han visto con sorpresa cómo su presidente se colocaba al frente de la manifestación nacionalista y cómo a la Generalitat de Cataluña se le concedió un Estatuto que, de extenderse al resto de las Comunidades, representaría la segmentación del Estado y la imposibilidad de practicar entre las regiones una justa política redistributiva.

En el caso de la negociación con ETA, los ciudadanos se han encontrado en medio de un gran desconcierto, sin entender muy bien lo que estaba pasando, pero con la sospecha, sospecha que ahora se confirma, de que las cosas se estaban haciendo mal y que los terroristas llevaban la iniciativa y se apuntaban los triunfos. En los momentos actuales es difícil no reconocer que la tregua, para lo único que ha servido, es para fortalecer y potenciar a la banda terrorista y a sus organizaciones afines. Y no me refiero ya en materia de armamento, y de recursos humanos y estratégicos, sino en lo que es más grave: en el protagonismo social y político e incluso en la legitimación de sus objetivos.

ETA había recibido un golpe de muerte con el atentado de Nueva York. Con las torres gemelas se derrumbaban también, en buena medida, las esperanzas de la banda terrorista vasca. La llamada “comunidad internacional”, azuzada por EEUU, se situó al borde de una paranoia antiterrorista. En ese contexto y bajo el supuesto de que todos los terrorismos son iguales, todo lo que de una o de otra manera connotase actuaciones terroristas quedaba automáticamente proscrito y anatematizado. ETA y Batasuna estaban condenados al mayor de los aislamientos internacionales y a la impopularidad más absoluta. Por si todo esto fuese poco, el atentado salvaje de Madrid, aun cuando ETA nada tuviera que ver con ello, la salpicaba al cubrir a todos los terrorismos con un manto de salvajismo y barbarie. En definitiva, ETA en el 2004 estaba contra las cuerdas y a la defensiva, hasta el punto de llevar casi dos años sin cometer ningún atentado mortal.

Todo esto es lo que ha cambiado en estos años de ambigüedad. Batasuna ha adquirido un grado de protagonismo político e incluso de legitimación internacional como nunca había tenido. Recordemos la sesión del Parlamento europeo y la internacionalización del llamado conflicto a la que ETA siempre había aspirado y que en cierta medida se le ha concedido en estos últimos años. Nadie que mire con detenimiento la situación actual pueden dudar de que ETA y Batasuna han recibido un balón de oxígeno y que, en estos momentos, están mucho más fuertes que hace tres años. La profecía de Zapatero afirmando dos días antes del atentado de Barajas que dentro de un año estaríamos mejor, suena a rechifla y a escarnio en la actualidad.

Mientras ETA se fortalecía, las instituciones estatales se iban desprestigiando. No sé si Otegi tiene o no que ir a la cárcel, pero de lo que no cabe duda es de que en un Estado serio tal decisión no puede estar motivada por razones extrajudiciales y que, en el plazo de unos meses, no se puede pasar de afirmar que es un hombre de paz a meterlo en prisión. Tampoco sé si De Juana Chaos debe permanecer en prisión, pero es difícil no preguntarse por qué las razones humanitarias aparecen y desaparecen a conveniencia y cómo es posible que se le excarcele para cumplir la ley y dos meses más tarde, también para cumplir la ley, se le devuelva a prisión.

Todos estos años, la política antiterrorista ha estado llena de secretos y de contradicciones, contradicciones que se van haciendo poco a poco más patentes. El Gobierno ni en este área ni en ninguna puede pretender adhesiones incondicionales. Sin duda, como le gusta repetir a Zapatero, el Gobierno es el responsable de la lucha antiterrorista, pero “responsable” no sólo significa tener a su cargo la dirección y vigilancia en determinada materia (quinta acepción en el DRAE), sino también estar obligado a responder de alguna cosa o por algunas personas (primera acepción). Al Gobierno, por tanto, no le puede extrañar que los ciudadanos en las urnas, antes o después, le exijan “responsabilidades”.

www.telefonica.net/web2/martin-seco

Gobierno-ETA y Batasuna-PSOE
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 15 Junio 2007

Gobierno-ETA y Batasuna-PSOE mantuvieron negociaciones simultáneas y en el mismo lugar en plena campaña electoral, sin que se llegara al acuerdo

Las negociaciones se dieron por concluidas en encuentros simultáneos entre el Gobierno y ETA y el PSOE y Batasuna, hace tres semanas. El motivo: la negativa a un acuerdo político. La primera consecuencia: el fin del alto el fuego.

GARA | DONOSTIA | 15 junio 2007
Sendas delegaciones del Gobierno español y ETA, por un lado, y de Batasuna y PSOE, por otro, se reunieron de forma prácticamente simultánea los pasados días 14, 15 y 16 de mayo -con una última cita entre las delegaciones de los partidos el día 21- en una ciudad europea. Unos encuentros que, en todos los casos, contaron con presencia de cualificados observadores internacionales, en el último intento para desbloquear el proceso de negociación, atascado desde meses atrás, según fuentes de absoluta solvencia consultadas por GARA.

Estas fuentes confirman que la delegación de Batasuna estuvo encabezada por Arnaldo Otegui, que posteriormente resultó encarcelado de modo fulminante días después del fin del alto el fuego. Su ausencia en aquellos días, en plena campaña electoral, llamó la atención, hasta el punto de que periódicos y medios digitales se preguntaron «dónde está Arnaldo Otegui» ante su ausencia en actos públicos.

A tenor de esta información, la tentativa quedó finalmente frustrada al no producirse un compromiso político en el carril entre Batasuna y el PSOE que resolviera los nudos del conflicto, con lo que se dio por finalizada la fase de negociación abierta tras el alto el fuego y que ha conocido diferentes episodios.

Reformas estatutarias
La posición del PSOE se limitó en todo momento a plantear la opción de reformas estatutarias en la Comunidad Autónoma Vasca y en la Comunidad Foral de Navarra, con el máximo puesto en la posibilidad de poder constituir en el futuro un órgano común intergubernamental atendiendo a los lazos existentes entre ambas.

Las delegaciones vascas, por su parte, insistieron en la necesidad de llegar a un compromiso para la superación del conflicto, y no para su perpetua- ción. Asimismo, insistieron en que ello se debía producir gracias al esfuerzo compartido de las partes, el mismo que permitió años atrás explorar el inicio del proceso e ir dando pasos. En caso contrario, en ausencia de ese compromiso mutuo, a la izquierda abertzale sólo le quedaría la opción de seguir reivindicando que el Estado español asuma un proceso propio de democratización que acepte el derecho a decidir de la ciudadanía vasca. Una segunda y verdadera reforma democrática.

La permanente vulneración de las garantías y de los principios del proceso también estuvo encima de la mesa, de forma especial en la de ETA y el Gobierno. La organización armada, que se comprometió a desmantelar sus estructuras militares si el proceso se culminase, insistió en que debían desactivarse los mecanismos represivos para propiciar una situación de tregua bilateral.

Al igual que los encuentros y contactos previos a esta cita, celebrados en marzo y abril de este mismo año, el Gobierno fijó su prioridad en exigir que ETA renunciase, de forma explícita, al derecho de respuesta que la organización armada había incorporado a su alto el fuego permanente. Por contra, se negó a desactivar ninguno de los mecanismos judiciales vigentes, ni siquiera las euroórdenes u otros mecanismos de arresto, a pesar de que ello podría llevar a situaciones tan graves como la que derivó en la detención, el mes de marzo, del miembro de la delegación de la organización Jon Iurrebaso (que estaba acompañado de otro ciudadano vasco encargado de su seguridad). Estas detenciones se produjeron justo cuando se dirigían a un encuentro con los representantes del Gobierno español.

La propuesta para realizar la cita de mediados de mayo, con el formato de que ésta fuese avalada por una sustancial representación internacional, partió de ETA, después de que los contactos y reuniones habidos en marzo y abril entre ambas partes no lograsen mover posiciones, si no era en dirección contraria al proceso de diálogo. La ilegalización de la izquierda abertzale para las inminentes elecciones municipales y forales era presentada por parte española como una amenaza más que real cuando se formuló esta petición.

Consultas en Madrid
Llegado el 14 de mayo, los encuentros de los dos carriles se celebraron de forma consecutiva en el mismo lugar, en un país europeo. Se iniciaron con una reunión entre la organización armada y el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, que dio paso a otra entre Batasuna y el PSOE, y así sucesivamente. ETA y el Gobierno asumieron que la clave estaba en el acuerdo a alcanzar en la otra mesa, aunque la más insistente en ese sentido fue la organización armada.

Precisamente en el ámbito del acuerdo político pendiente se produjo otra vez el bloqueo, después de que la izquierda abertzale formulase la propuesta de estatuto de cuatro provincias con derecho a decisión. Tras fijar su posición en una mera reforma de las estructuras existentes, la representación gubernamental y la del PSOE pidieron ausentarse para acudir a consultar sobre la propuesta vasca a Madrid.

Los representantes españoles volvieron al lugar del encuentro y el 21 de mayo se produjo una nueva y última reunión entre el PSOE y Batasuna, pero la representación española no se movió respecto al acuerdo político, lo que puso punto y final de las negociaciones iniciadas tras la declaración de tregua de 2006 y concretadas en diferentes intentonas durante estos meses.

A los pocos días, ETA daba a conocer su decisión de dar por finalizado su alto el fuego, tal y como ya manifestó en los encuentros.

Otegui estuvo allí
En esas negociaciones simultáneas, realizadas en plena campaña electoral, participó Arnaldo Otegui, a quien el Estado español encarcelaría de modo fulminante días después del final del alto el fuego de ETA.

Una comisión internacional para el carril «militar»
La iniciativa de ETA de hacer partícipes de las negociaciones a instancias de estados europeos dio paso, en el marco de estas reuniones celebradas a mediados de mayo, a una propuesta de la organización armada para la constitución, en el caso de que el proceso se desbloqueara políticamente, de una comisión internacional compuesta por esas mismas instancias para verificar el desarrollo del carril de negociación propio de ETA y el Gobierno español. Se garantizaría así el cumplimiento de compromisos de distensión, consensuados por ambas partes ya en 2005 como «garantías» para el desarrollo del proceso pero que fueron incumplidos por el Ejecutivo de Zapatero nada más producirse la declaración de alto el fuego permanente de marzo de 2006.

Otro elemento para garantizar el proceso que ha sobrevolado los diferentes intentos negociadores ha sido el del «pacto de Estado», a cuya consecución se había comprometido el Gobierno del PSOE en ese mismo momento inicial, pero que no se ha materializado en estos quince meses.

El PSOE ha argumentado a su favor que el PP no estaba dispuesto a ello y que eso le impedía movimientos. Tras la conclusión del alto el fuego permanente, sí parece que el PSOE y el PP comienzan a entenderse, aunque la naturaleza de ese consenso sería de signo bien distinto al que debiera haber facilitado el proceso de resolución.
El PNV no estuvo al ser considerado un obstáculo

La propuesta para estos encuentros de los dos carriles, celebrados en un país europeo con el apoyo logístico y de seguridad de su Gobierno, excluía al PNV por considerar que los representantes de ese partido se habían convertido en un obstáculo para llegar a buen puerto en todos los intentos anteriores. Las negociaciones políticas entre el PNV, el PSOE y Batasuna se bloquearon en otoño del año pasado después de muchas horas de debate y los intentos por retomarlas por la izquierda abertzale con la presentación de su propuesta de estatuto a cuatro han tenido la oposición frontal de los jelkides desde que fue formulada públicamente.

El PSOE, que aceptó el planteamiento para simultanear las reuniones de los dos carriles al tratarse de un mismo proceso político, llegó a reconocer que el PNV no quería abordar la propuesta de cuatro territorios porque ello implicaba perder poder económico. De este modo, no hubo representación jelkide en las negociaciones desarrolladas en el mes de mayo y sólo la izquierda abertzale y el PSOE cruzaron sus propuestas.

Desde el mes de febrero, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, había insistido en que no se podía sentar con la izquierda abertzale y que había que clausurar el proceso político, además de augurar la probabilidad de próximos atentados de ETA. Por ello, a esta ronda se invitó únicamente a quienes sí estaban dispuestos a sentarse en la mesa.

NOTA: Ojo, que no lo digo yo, que lo dicen los de GARA. A mí que me registren.
Fuente: Gobierno-ETA y Batasuna-PSOE

Querella criminal al Secretario General de Educación.
Alejandro Campoy Periodista Digital 15 Junio 2007

Resulta que desde la implantación anticipada de la LOGSE en 1992, vienen obteniendo el título de graduado en ESO, además de todos los alumnos normales, otros que son delincuentes convictos, algunos que no saben hacer la O con un canuto y, en general, todos los que han cumplido 18 años por decreto-ley. Y todo eso ha venido haciéndose en nombre de un supuesto "espíritu de la ley", según el cual la igualdad en la educación consiste en hacer igualmente graduados (o licenciados) tanto al asno como al sabio.

Pero esta igualdad bolchevique quedó ayer desenmascarada en el Congreso de los Diputados: la Ministra Cabrera creó un nuevo tipo de desigualdad, la motivada por la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía; a partir de ayer, ya hay dos categorías de alumnos: aquellos que están dentro del sistema y aquellos otros a los que sus padres hemos colocado en una situación de disidencia.

Y naturalmente, dentro del renovado "espíritu de la ley" cabe ser un analfabeto integral y obtener el título sin mayores problemas, pero no caben los "disidentes políticos"; cabe ser un vago maleante que ha pasado su escolarización vaciando las carteras de sus compañeros, pero no cabe tener una conciencia y unos principios morales diferentes de los oficiales.

Pues bien, el totalitarismo ideológico ha llegado ya a límites insoportables. El mismo Secretario General de Educación, D. Alejandro Tiana, llegó a afirmar que aquellos alumnos cuyos padres hayamos objetado a la asignatura de marras no sólo van a repetir curso y a quedarse sin título, sino que hasta pueden ser expulsados temporalmente del centro escolar. Muy bien, Sr. Tiana, vamos a jugar: se trata de ver si expulsan del cole a mi hija antes de que yo le expuse a usted de su cargo, ¿juega conmigo?. Vamos allá.

La Asociación HazteOír.org ha presentado hoy una querella criminal contra Alejandro Tiana. Reproduzco a continuación la nota enviada a los medios por dicha Asociación:

Declaraciones de Ignacio Arsuaga al presentar la querella contra el Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana.

Madrid, 15 de junio de 2007.- Ignacio Arsuaga, en nombre de HazteOir.org, ha presentado esta mañana una querella contra Alejandro Tiana, Secretario General de Educación, por un presunto delito contra el ejercicio de derechos cívicos, tipificado en el artículo 542 del vigente Código Penal, que dice:

"Incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de uno a cuatro años la autoridad o el funcionario público que, a sabiendas, impida a una persona el ejercicio de otros derechos cívicos reconocidos por la Constitución y las Leyes".

Recordemos que el Secretario General de Educación, Alejandro Tiana, el pasado miércoles, hizo las siguientes declaraciones:

-Calificó la objeción de conciencia de "desobediencia civil"
-Afirmó que los alumnos objetores "no pasarán de curso"
-Al tratarse de una materia obligatoria, "habrá consecuencias" para aquellos alumnos que no la cursen.
-"Estas consecuencias académicas, iguales a las que se derivarían de no cursar Matemáticas o Literatura, irán desde dar un plazo de preaviso hasta la expulsión temporal"

Arsuaga ha declarado, en el momento de presentar la querella, lo siguiente:

-Se trata de una querella que se presenta "no para ir contra nadie, sino para defender los derechos de los padres", que se ven, en este caso, conculcados desde el Poder. En concreto, queremos que se nos respete el derecho a la objeción de conciencia y, sobre todo, el derecho que nos asiste "para que nuestros hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con nuestras propias convicciones" (artículo 27.3 de la Constitución).

-No hay, por tanto, una "feroz campaña contra la asignatura Educación para la
Ciudadanía, ni contra Tiana", como nos acusó ayer el Portavoz de Educación del Grupo Socialista en el Congreso, Raimundo Benzal, sino "una serie de acciones que estamos promoviendo padres, individualmente, y grupos de padres, para defender nuestros derechos, constitucionalmente reconocidos, que no se respetan desde el poder".

-En cambio, en nuestra opinión, sí que hay una "feroz campaña" promovida desde el Partido Socialista y, más en concreto, desde el Ministerio de Educación, para reducir a cero los derechos fundamentales de los padres.

-Cabrera y Tiana, con las declaraciones del miércoles, engañan a los padres, les amenazan para impedir que ejerzan un derecho constitucional, como es el de la objeción de conciencia, enmarcado dentro del derecho a la libertad ideológica y religiosa, como ha reconocido el propio Tribunal constitucional.

-Si por Tiana fuera, enviarían a nuestras casas a asistentes sociales o inspectores que se aseguraran que no "adoctrinamos" ideológica o religiosamente a nuestros hijos. Recordemos que esta fue la propuesta que ayer formularon las Juventudes Socialistas.

-Cuando la Ministra Cabrera y el Secretario Tiana afirman que "los alumnos que objeten no pasarán de curso" o "sufrirán una expulsión temporal" se oponen frontalmente a los criterios de promoción y titulación establecidos en la LOE, que prevé que los alumnos pasarán automáticamente de curso, hasta con tres asignaturas suspensas. ¿Acaso ya tienen pensada en el Ministerio una nueva Ley que cierre definitivamente las puertas a la objeción?

-Los objetores no proponemos la "desobediencia civil", como afirma Tiana, porque defendemos la Constitución (artículo 27.3) ante una Ley que la contradice.

-Las amenazas de Tiana y de la Ministra nos confirman en nuestra idea de que la asignatura EpC ha sido concebida para adoctrinar a nuestros hijos en la doctrina oficial de este Gobierno: laicismo, relativismo, "alianza de las civilizaciones", ideología de género.

http://www.hazteoir.org/modules.php?name=Noticias&file=article&sid=5090

Estupidez de campeonato: ¡la UCD financió al PSOE!
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 15 Junio 2007

Ya se sabía que el PSOE había recibido dinero de Estados Unidos y de Alemania para reorganizarse después de la muerte de Franco. Hoy hemos sabido que también los recibió de la UCD.

Creíamos que el partido más corrupto de la historia de España, el PSOE, no había robado únicamente en las décadas comprendidas entre el saqueo de España en la guerra y su regreso a los ayuntamientos, en 1979. Sin embargo, ahora sabemos que los socialistas empezaron a recibir fondos en 1977 ¡librados por la propia UCD! Por el bien de todos, por supuesto.

Esto ha declarado el ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo y que se publica hoy en El Mundo:

(...) creíamos que el Partido Comunista podía arrasar en votos. Nos equivocamos completamente y ése fue un error que se mantuvo en los Gobiernos de UCD de Suárez, en los míos, y hasta en los de Felipe. Tal era nuestra impresión que ayudamos con dinero para sus campañas al PSOE de Felipe sobre todo. Nos dijimos: "Vamos a dar dinero a éstos que están muy débiles, para que no se los coma el PCE".
P: ¿Dinero procedente de...?
R: Había muchas fórmulas legales: subvenciones, ayudas, ministerios que tenían dinero para estas cosas, como Presidencia, los sindicatos… Había cantidades utilizables de una manera seria y no prevaricadora. Muchos decían: "Ojo con el Partido Comunista". Por lo tanto, "atendamos a la izquierda razonable, que es la izquierda socialista".

Ya, ya, legales. La gran preocupación de los funcionaros: "concedo subvenciones, recurro al fondo de reptiles, amenazo y persigo a los enemigos del Gobierno, pero que todo sea legal".

La UCD madrileña hizo otro tanto con el PNV. A espaldas de la UCD vasca, que estaba siendo diezmada por la ETA ante la indiferencia y hasta la colaboración de los llamados nacionalistas moderados, Suárez dio varios cientos de millones de pesetas (en torno a 300) al partido de Arzallus con la excusa de resarcirle de las confiscaciones sufridas en el franquismo.

¡Qué inteligencia, qué perspicacia, qué premonición! A la vista de semejantes planes no es sorprendente que estos genios amnistiasen a terroristas y montasen el Estado de las Autonomías para apaciguar a los separatistas. Sólo unos años antes, otros genios algo mayores, los Carlos Arias y los José Solís, habían abandonado el Sáhara Occidental para llevarse bien con Marruecos.

Cuando uno lee estas cosas, concluye que la ensalzada transición fue un pacto entre los tontos del franquismo y los sinvergüenzas de la oposición.

(CODA: El blanqueo de la historia ha conocido otro lavado en estas conmemoriaciones de las elecciones de 1977, hechas el día 14 para que los parlamentarios, ministros y Borbones comiencen pronto el fin de semana. Las elecciones que devolvían la libertad a los españoles se desarrollaron con un secuestrado por la ETA, que luego fue asesinado: Javier Ybarra. No le ha recordado NADIE, ni el periódico del que fue consejero, El Correo Español.)

España, amenazada por los españoles
POR JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 15 Junio 2007

ESPAÑA se percibe como un modelo históricamente envidiable. Si el terrorismo, la irresponsabilidad y las divisiones fratricidas no lo amenazasen todo...

Wall Street Journal destaca un artículo de Álvaro Vargas-Llosa afirmando, de pasada, que España es un modelo feliz de transición de la dictadura a la democracia, con un incremento espectacular de la prosperidad y las libertades.

Aceptado el principio, Financial Times hace un negro balance de la coyuntura: «Las perspectivas económicas son preocupantes. Primero, empresas y consumidores están muy endeudados. Segundo, los pisos están muy caros. Tercero, la economía es sensible muy al sector inmobiliario. Finalmente, España ha sufrido una pérdida de competitividad, debido al incremento de los costes laborales».

La degradación del frente terrorista no facilitará las cosas. ETA sí ha mejorado su «productividad» criminal. En París, L´Express lo cuenta así: «Los etarras utilizan medios militares en la comunicación de sus datos secretos. La mayoría de sus documentos informáticos están protegidos mediante un sistema de encriptado de datos que permanece inviolado».

Ante las nuevas amenazas, Zapatero inspira poca confianza. En Hamburgo, Die Zeit escribe con benevolente ironía: «Rodríguez Zapatero cree en la bondad del ser humano. Pero ha fracasado en el intento de domar a la organización terrorista». En Berna, La Presse añade: «Triste ironía: el terrorismo volverá a influir en las próximas elecciones generales».

Por su parte, el New York Times estima que las teorías conspirativas han prestado un flaco servicio a España, en general, y al PP, en particular; ya que, a su modo de ver, parece evidente que los intentos de implicar a ETA en el 11-M solo han conseguido enfangar la realidad, que el matutino neoyorquino resume así: «A pesar de la controversia, expertos legales y analistas estiman que la falta de pruebas que vinculen a ETA con los atentados es aplastante y la sed de verdad será finalmente saciada».

Objeción y ciudadanía
Editorial ABC 15 Junio 2007

LA ministra de Educación, Mercedes Cabrera, echó más leña al fuego de la polémica sobre la asignatura «Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos» al advertir que los alumnos que objetaran en conciencia a esta materia podrían no recibir el título académico correspondiente. Este pronunciamiento enfoca el problema de esta asignatura en un sentido administrativista y sancionador, ignorando toda la dimensión política y social del mismo, que es la causa por la que tantos padres, alumnos y docentes recelan de una reforma educativa en la que parecen primar los prejuicios ideológicos de la izquierda sobre el objetivo de una educación exigente y eficaz para los jóvenes españoles. Con este tipo de advertencias amenazantes, el Gobierno persevera en el error de fondo que acompaña a toda su política educativa, que no es otro que la soberbia de legislar sin consenso ni capacidad de diálogo, produciendo leyes con caducidad a corto plazo.

No se debe ignorar que la objeción de conciencia a la asignatura «Educación para la Ciudadanía» presenta más dificultades legales que los que pudieran aparentar los intensos llamamientos de diversas organizaciones a secundarla. Pero el Gobierno manipula la realidad cuando pretende situar el centro de la discordia en las decisiones de alumnos y padres que creen que la protesta cívica mas adecuada frente a esta asignatura es la objeción. El problema radica en su política educativa y en la imposición de una asignatura teóricamente apta para introducir en la enseñanza de los jóvenes contenidos ideológicos o morales que las familias consideran, legítimamente, una intrusión en su derecho a educar a los hijos conforme a sus creencias. La crítica de padres y docentes, en todo caso, debe considerar que el currículum de esta materia es decidido por la comunidad autónoma, lo que si, por un lado, hace posible una fragmentación absurda de sus contenidos, por otro, obliga a valorar cómo enfoca la asignatura cada Gobierno autonómico. Por ejemplo, nada se puede oponer, desde la óptica de las organizaciones y foros que critican la «Educación para la Ciudadanía», a los contenidos establecidos por la Comunidad de Madrid.

La raíz de la discordia no es la preocupación de los padres por la educación de sus hijos, sino la arrogancia de la izquierda en creer que la ciudadanía es producto de un adoctrinamiento, que la transmisión y la exigencia de conocimientos no es suficiente para formar ciudadanos y que sólo los sedicentes progresistas tiene derecho a decidir qué es la ciudadanía -precisamente ahora, momento en el que este concepto está políticamente quebrado por la desigualdad de derechos y obligaciones entre españoles- , cuándo es lícita la objeción y cuándo la conciencia debe prevalecer sobre la ley.

Fráncfort amb botifarra
POR M. RODRÍGUEZ RIVERO ABC 15 Junio 2007

ME llama la atención que haya quien se caiga del guindo a propósito de la representación de la cultura catalana en Fráncfort. Bargalló, el director del Ramon Llull, nunca engañó a nadie respecto a sus criterios. Y para Carod-Rovira, mesmerizado por la «política exterior», la ocasión de desplegar urbi et orbi la concepción de la cultura de ERC era demasiado estupenda como para dejarla escapar. Desde el programa original de Ferrán Mascarell hasta el de ahora los planteamientos se han radicalizado ostensiblemente.

Por eso no me extraña el discreto y más bien irónico plante de algunos de los más conspicuos escritores catalanes en lengua castellana, que han justificado su ausencia en el discriminatorio evento aduciendo motivos personales o alegando que ceden a sus colegas de expresión literaria catalana el espacio que les correspondería. Ellos son, porque lo experimentan a diario y lo reflejan en sus libros, los que mejor saben que, si bien la literatura catalana es la que se escribe en catalán, su cultura -como la sociedad que la produce- es un ámbito perfectamente bilingüe informado por dos tradiciones principales que no cesan de fecundarse. Y conste que a mí la selección «catalana en catalán» (en la que, en todo caso, faltan autores tan importantes como Puig o Pàmies) no me parece «un equipo de segunda». Lo que me parece es nada representativa de la Cataluña real.

No me ha producido sorpresa, asimismo, el mutismo de los otros socios del Tripartit, que han cedido sin rechistar la responsabilidad de Fráncfort a los de ERC. Quizás porque creen -como me dijo en una ocasión, y medio en broma, medio en serio, cierto Secretario de Estado- que la cultura es «cosa de nenazas» y asunto por el que no merece la pena pelearse. Lo malo es que, también para ellos, la de Fráncfort era una excelente ocasión para conectar, con gestos significativos, con una ciudadanía que siempre ha experimentado su cultura plural como cemento y no como disolvente.

Me extrañan más otros silencios. El del gremio editorial -y no sólo del catalán- que, aun partiendo del respeto a las prioridades lingüísticas, debería pronunciarse sobre la flagrante exclusión institucional -porque de eso se trata- de una parte muy importante de quienes más contribuyen a su negocio: los autores. Si Cataluña es, por tradición y por mérito, la capital editorial de España, los escritores ahora ninguneados en aras del irredentismo victimista son otras tantas señas de identidad de la cultura común, además de estandartes de uno de los sectores editoriales más dinámicos del mundo. Que, por sólo citar un ejemplo, Ruiz Zafón, que ha vendido en Alemania más de 1,5 millones de ejemplares de La sombra del viento -una novela barcelonesa y un best-seller universal-, no esté incluido en la cuota de la Generalitat me resulta, simple y llanamente, una estupidez. En cuanto a la Federación de Gremios de Editores de España, cuyas decisiones parecen hallarse excesivamente limitadas por la territorialización de sus competencias, su discreción resulta tanto más llamativa cuanto que el «aterrizaje» de la cultura catalana en Fráncfort se llevará a cabo en gran medida merced a la prodigalidad de un Ministerio de Industria que no siempre se ha mostrado tan receptivo con otras iniciativas sectoriales.

Pero reservo mi mayor extrañeza para la actitud de Juergen Boss, el director de la Feria (por cierto: cómo se echa de menos a Peter Weidhaas), que en pocas semanas ha cambiado radicalmente de criterio. De la vehemente exigencia de una selección sin exclusiones, ha pasado a un oportunismo de hechos consumados por el que pretende vender la nueva situación como resultado de una renuncia generosa de los excluidos. Si eso no es abducción política que venga Goethe y lo vea.

Por lo demás, confío en que a los alemanes, como a mí, les guste más la botifarra que las bratswurt. Aunque sólo se vendan adobadas de un único modo.

SEGÚN GARA, HUBO REUNIONES EN LA CAMPAÑA ELECTORAL
Zapatero impone el silencio sobre todo lo negociado con ETA hasta ahora
No habrá "comentarios hacia atrás". Esta es la nueva estrategia del presidente del Gobierno sobre su proceso de paz. Zapatero y De la Vega se han negado a hablar sobre la noticia que publica Gara referente a reuniones entre el Gobierno y ETA y entre el PSOE y Batasuna en la campaña electoral. Este sábado, por decisión de Zapatero, ETA-Batasuna vuelve a las instituciones con la marca ANV que se niega a condenar la violencia porque es una palabra "maldita".
Libertad Digital 15 Junio 2007

Las citadas fuentes del Ejecutivo señalaron que lo importante ahora es mantener la unidad y la firmeza en la lucha contra ETA, así como la eficacia de las fuerzas policiales.

María Teresa Fernández de la Vega se ha escudado en que, "como siempre", el Gobierno "nunca" hace comentarios sobre esto. Así evitó referirse a la información que este viernes publicaba Gara. El diario que sirve de altavoz a ETA detallaba que sí que hubo contactos entre el Gobierno y la banda terrorista durante la campaña electoral y que en paralelo el PSOE los mantuvo también con Batasuna.

De la Vega respondió con rotundidad a la pregunta de si el Gobierno había tenido algún contacto con la banda terrorista ETA durante la campaña electoral. "Ninguno, absolutamente ninguno", recalcó De la Vega. Sin embargo, De la Vega no quiso hacer comentarios al ser preguntada si durante el mes de mayo alguien, en nombre del Gobierno había tenido contactos con ETA.

Aunque otras veces ha hecho lo contrario, la número dos del Gobierno dijo que no es su costumbre hablar de ETA en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. De hecho sí que hubo referencias aunque esta vez sólo dijo lo que poco que llevaba preparado: "De las informaciones que salen en un medio señalar como siempre que el Gobierno nunca comenta este tipo de informaciones ni sobre el medio que las publica. El Gobierno sólo quiere trasladar que ETA nunca ha conseguido ni uno solo de sus objetivos, de ningún tipo, tras 40 años empelando la violencia, y nunca lo va a conseguir. Eso es todo lo que el Gobierno va a comentar sobre este asunto y la banda terrorista ETA".

Nada sobre el pacto PSN-ANV en Sartaguda
Tampoco quiso hablar mucho de la toma de posesión de los concejales de ANV. Apuntó que los votos de la franquicia de ETA son "completamente legales" aunque pese a esa legalidad los socialistas navarros "han señalado que no quieren ocupar cargos institucionales con el apoyo de ANV. Eso es una decisión que han tomado los socialistas navarros. Quiero dejar bien claro que una cosa es que los votos sean legales y otra que no se quiera contar con ese apoyo". Del caso de la localidad navarra de Sartaguda no hizo mención alguna. En este municipio, el aspirante socialista ya ha anunciado que se apoyará en Acción Nacionalista Vasca para ser alcalde.

Tampoco entró la vicepresidenta en los pactos del PSN con Nafarroa-Bai. Durante su comparecencia un periodista le recordó que en cuatro municipios navarros esta formación que persigue la anexión de Navarra al País Vasco ha renunciado a sus actas de concejal porque entiende que deberían corresponder a las listas ilegalizadas de ANV. Este hecho no influirá en los posibles pactos del PSN con Na-Bai, aclaró De la Vega.

Junto a la vicepresidenta compareció, por primera vez, el ministro de Justicia. Mariano Fernández Bermejo sí que se refirió a la decisión de Na-Bai en esos cuatro municipios navarros pero sólo para matizar que "no es obligatorio tomar posesión, se puede renunciar". Acto seguido apuntaba que "otra cosa es la interpretación que se haga de eso. Ese es otro problema sociológico-político. Pero por ser legal no hay ningún problema".

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