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Recortes de Prensa     Miércoles 27  Junio   2007

Miserables en la oposición, rastreros en el Gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Junio 2007

Zapatero una vez más se ha encontrado con la horma de su zapato, víctima como es de sus miserias y de sus debilidades. Un político como él, acompañado por toda la jauría de su partido, se dedicó durante meses y meses a hacer demagogía con la guerra de Irak, utilizó hasta el vómito el accidente del Yak 42, manipuló hasta la extenuación una dialéctica pacifista rastrera e irresponsable. Y ahora en el poder ha tenido que probar ya varias veces esa misma medicina amarga y delatora de un presidente del Gobierno que se mueve por unos intereses electorales muy alejados del interés general.

El actual Jefe del Ejecutivo ha tenido ya que sufrir en sus carnes esa crudeza de alguien que no supo estar a la altura de las circunstancias, cuando era el líder de la oposición. Zapatero, cruel con los demás, se ha encontrado con la soledad del egoista. El que no supo actuar con responsabilidad en la oposición se convierte en un irresponsable sin corrección posible en el Gobierno. Ya ocurrió con el siniestro de un helicoptero en el que murieron 17 soldados españoles en Afganistan; ha ocurido por ejemplo con la muerte de la soldado Idoa Rodriguez Buján o ha ocurrido ahora con la muerte de estos seis soldados en el Líbano.

El Gobierno utiliza siempre los mismos mecanismos. Intenta ocultar datos, minimizar el trabajo de los militares, les concede las condecoraciones que no reconozcan acciones de guerra o les recibe de madrugada con el despliegue más pequeño posible. Es siempre la misma estrategia, es siempre la misma mezquindad. No reconocer que el Ejercito español está desarrollando su trabajo en territorios azotados por la guerra, esconder a los militares y a sus familias para que no se les rompa su discurso falsamente pacifista e investigar al mínimo los motivos que han provocado directa o indirectamente la muerte en acto de servicio de varias decenas de militares.

El actual Gobierno se avergüenza del Ejercito español. Zapatero no quiere que su trabajo sea reconocido por todos. Al presidente le molesta que los militares fallecidos en acto de servicio en un escenario de guerra sean recordados con todos los honores. Es triste observar cómo en muchos sectores de la opinión pública nadie pone en duda la necesidad de esos despliegues militares, incluso los que son críticos con ellos aceptan que una vez realizados hay que mantenerlos. Lo que nadie entiende, lo que nadie acepta, lo que nadie puede dar como bueno que este Gobierno no reconozca el trabajo de los militares y por lo tanto honrar por todo lo alto a aquellos que han muerto en acto de servicio. No se puede más de intencionalidad, de mala sangre con aquellos que simplemente han muerto en un acto de guerra. ¿Tanto le molesta a Zapatero? ¿Tanto le supone al presidente reconocer el honor a los demás? ¿Tanta soberbia emana por sus poros que es incapaz de rectificar? Pues por lo que vemos es así. Miserables en la oposición, rastreros en el Gobierno.

De empresarios, chorizos y democracia
Pío Moa Libertad Digital 27 Junio 2007

Lo más peculiar de la transición española es que fue realizada con y por partidos y políticos de nulo historial democrático. Quienes la emprendieron venían del régimen franquista o eran beneficiarios de él, y la oposición que, a regañadientes, terminó por cooperar, venía de una tradición mucho más antidemocrática todavía: el PCE, aunque intentase disimularlo, nunca había dejado de ser stalinista (marxista-leninista), y el PSOE marxista, es decir, totalitario. El PNV mantenía, mal oculto, su fondo racista, y los nacionalistas catalanes formaban un conglomerado variopinto, entre los pujos terroristas y su tradición esperpéntica y golpista. Salvo el PCE, ninguno se había opuesto realmente a la dictadura, y en cambio todos habían apoyado al terrorismo etarra, pensando beneficiarse de él.

Por tanto, estos partidos solo iniciaban un proceso de democratización, ahora en clara involución desde el 11-M. La frágil realidad de nuestra democracia quedó patente con el asunto Rumasa, gigantesca estafa perpetrada por el PSOE apenas alcanzado el poder: una expropiación demagógica con todos los rasgos del choriceo de alto nivel – tan tradicional en el PSOE–, acompañada de un ataque en regla a la independencia judicial. Ya se aplicaban a “enterrar a Montesquieu”, es decir, a la democracia. El Tribunal Constitucional no llegó a recuperarse de su descrédito, y comenzó una marea de corrupción nunca vista desde tiempos de Negrín –tan loado ahora por algunos profesionales de… la historia, o eso dicen.

Quedó igualmente en claro la confusión de gran parte del pueblo con respecto a los principios democráticos y el valor de la ley. Ver a un gran empresario aplastado por la maquinaria del estado en manos de unos corruptos que prometían el reparto “pa'l pueblo”, satisfizo a muchísima gente, tanto de izquierda como de derecha, con mentalidad más de lumpenproletariado que de ciudadanos. Asimismo salió a la luz la flojera de la derecha en la defensa de la ley y, sobre todo, en el esclarecimiento de algunos principios elementales a la población. Si bien en aquel momento, debe admitirse, resultaba muy difícil desenmascarar al partido que con sus “cien años de honradez” acababa de barrer en las elecciones. Pero tampoco la derecha había sido capaz de explicar a la gente en qué consistía la famosa honradez que siempre ha acompañado al PSOE: la falsificación de la historia genera pesadillas.

Ruiz Mateos, un empresario atípico en España por su ambición y capacidad, vueltas a demostrar después de haber recibido un golpe que habría hundido para los restos a casi cualquier otra persona, se vio acosado ferozmente por los demagogos que supieron poner la ley a su servicio, y abandonado por quienes debieran haberle defendido, a él y a la legalidad democrática. Aquella combinación de osadía por parte de quienes se revelarían consumados chorizos, y de flojera de la oposición, nunca corregida, fue el origen de innumerables males y peligros.

Ahora resulta que esa gente consigue meter de nuevo en la cárcel al indomable Ruiz Mateos. En lugar de ser ella la procesada.

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La ley contra la justicia

Ley no es lo mismo que justicia, pero en condiciones normales se aproxima siempre a ella. También puede alejarse, y ello depende a menudo de quiénes la hagan. No entenderemos los defectos de la Constitución sin recordar que entre sus padres se cuentan el almirante Peces Barba o Herrero de Miñón. Y no es del todo falsa, aunque sí bastante exagerada, la interpretación del taxista de tiempos de Felipe González: “Usted cree que todas esas leyes favorables a los delincuentes las hacen los diputados por humanitarismo y esas cosas, pero ni de coña: las hacen por solidaridad con los delincuentes, porque esos diputados son también delincuentes. Vamos a ver, no digo que todos estén robando, pero todos saben que sus partidos roban para financiarse, ¿es así o no? Por lo menos son cómplices. Así, por si a ellos les toca ir al trullo, procuran suavizar el castigo todo lo que pueden”. Interpretación anarquista y como tal exagerada, ya digo, pero digna de atención. La democracia no puede funcionar sobre la corrupción, ante todo sobre la corrupción intelectual.

Sin novedad en el PSOE
Pablo Sebastián Estrella Digital 27 Junio 2007

Rajoy no quiere que nadie se le mueva en el PP, porque vienen curvas electorales y no quiere líos internos ni de cualquier índole. Y algo parecido ocurre en el PSOE, donde todos sus dirigentes, periodistas y editores de la corte socialista se han quedado convertidos en estatuas de sal de tanto mirar las revelaciones que el diario Gara ha hecho sobre el desastroso proceso de negociación con ETA, sobre lo que Pepiño Blanco —el único dirigente que queda en el PSOE, además de Zapatero— dijo, en primer lugar, que no había que darle credibilidad y después, ante la flagrante y detallada evidencia de sus contenidos, que Gara demostraba que Zapatero no hizo concesiones a ETA y que por eso se rompió la tregua.

Y en el club de fanáticos del PSOE que pasean por las tertulias de radio y televisión, y en el sancta sanctórum del Partido Socialista, el Grupo Prisa y el diario El País se escucha un estruendoso silencio, sin que nadie se atreva a valorar y reconocer el alcance de lo publicado por Gara, que no es otra cosa que lo ocultado por Zapatero, quien aún está por explicar a los españoles por qué se lanzó a esa negociación sin garantías, qué prometió para lograr el alto el fuego, por qué no comprobó el cumplimiento de la tregua, qué pasó para que ETA pusiera una bomba en Barajas y por qué, finalmente, ETA ha roto la tregua. Nada, el presidente no sólo no ha dado a nadie, y menos aún al Parlamento, a la opinión pública o a su partido, explicación alguna sobre semejante desastre, y sigue sin decir si es verdad, o no, que las negociaciones continúan, porque Zapatero busca una prórroga de la tregua de aquí a las elecciones, y esta vez ofrece el ingreso de Nafarroa Bai en el Gobierno de Navarra, como para las elecciones municipales le ofreció a ETA la excarcelación de De Juana y la legalización de ANV.

Nadie dice nada sobre estos infames cambalaches, ni sobre lo que se ha publicado en Gara, que es de la mayor gravedad, porque allí se explica que el inicio de la negociación y el bloqueo de la misma se debe al gran error del presidente de aceptar negociar con ETA el futuro de Navarra para su posible unión a Euskadi y el derecho de autodeterminación del País Vasco, lo que suponía incluir en la negociación con ETA su planificada reforma con la que podrían lavar sus ochocientos asesinatos de inocentes y entrar en la política del País Vasco como los autores de la captura de Navarra y de la llave que conduce a la independencia por la vía de la autodeterminación.

Y todo esto puesto en marcha por el presidente del Gobierno de España, de espaldas a su partido, a los españoles y a la legalidad vigente. ¿Queda clara de una vez por todas la diferencia entre las otras negociaciones de Suárez, González y Aznar con ETA —donde sólo se hablaba de paz por presos— y estas demenciales de Zapatero, a las que además les faltaba el apoyo del primer partido de la oposición y de las víctimas del terrorismo?

No se oye nada. Estamos en tiempo electoral y la obligación es callar, en el PSOE, en sus medios audiovisuales, en el Grupo Prisa, ni siquiera en las columnas habituales del diario El País se puede leer la menor crítica. En realidad, como durante toda la legislatura hubo elecciones —las europeas, catalanas, andaluzas, vascas, municipales y ahora generales—, nunca se ha podido oír la menor crítica interna en el PSOE o en el Gobierno, salvo algún comentario patriota de Bono y unas insinuaciones de Guerra o González, pero sin señalar.

Y resulta penoso que haya que leer el periódico de ETA para saber lo que ha pasado en la negociación y comprender el gran disparate de Zapatero de ofrecer a ETA territorios y soberanía nacional por paz, algo que él debería saber que no podría cumplir y que cuando pretendió cambiar las promesas iniciales del alto el fuego por baratijas, como si negociara con una tribu no civilizada y tonta, primero se encontró con el bomba de Barajas y ahora con la ruptura de la tregua y ya veremos si con algo más. Y, naturalmente, el presidente no explicará ni dirá nada de esto en el debate de la nación que se aproxima porque, acto seguido, tendría que presentar su dimisión. Cosa que debieron exigirle, hace tiempo, o imponerle, su partido y sus medios de comunicación y que no han hecho sólo para preservar, a cualquier precio, el poder. Y en éstas estamos sin que en el PSOE y en su entorno mediático se registre la menor novedad. Sin novedad en el frente electoral, en el del Líbano no se puede decir algo similar, allí hay muchas y malas novedades y pocos inhibidores para garantizar la seguridad.

El Líbano
Misión de paz y muerte
GEES Libertad Digital 27 Junio 2007

Afortunadamente la muerte de nuestros soldados en el exterior no se ha convertido en una rutina. Afortunadamente el país se conmueve, agradece y muestra que es uno. Afortunadamente no hay demandas de que salgamos corriendo como las ratas. Ese es el tipo de reacción que quisiéramos ver en las alturas, con “sentido de estado” y más aún de nación, por todas las partes. Esas son las posturas de las que quisiéramos congratularnos, la unidad que desearíamos ver restablecida. Si un magnánimo silencio cambiara las cosas, valdría la pena. Pero desgraciada, muy desgraciadamente, no hay tal.

Para el Gobierno se trata de mantenella y no enmendalla. De seguir ordeñando Irak, donde los mismos que hacen lo mismo en cantidades genocidas, resultan ser heroicos insurgentes, mientras que los que hacen lo que nuestros soldados, con igual respaldo de resoluciones onusinas, son ocupantes merecedores de todas las bombas que los matan. De seguir, igualmente, ordeñando nuestro atentado, inducido mediante la promesa de retirar las tropas si se alcanzaba el poder. O es posible que a Zapatero, convencido de que nuestra presencia en Diawaniya nos ponía en el punto de mira de los terroristas de allí y aquí, no se le ocurriera pensar que la promesa de retirada era una invitación a golpear, a nosotros en primera instancia y a otros tras su victoria, para ver si se comportaban con la misma cobardía. Otra vez los melifluos y oportunistas cantos a la paz y la perversa desvirtuación del significado de las Fuerzas Armadas.

¡Qué bueno sería no tener que decirlo y dejar que se explaye el “sentido de estado”! Pero no cuando toda ocasión es buena, ésta tanto como otra cualquier, para ocultar, simular, manipular. El jefe de la oposición -¡cuánto les molesta!- está obligado a no dejarla pasar como si aquí no hubiera sucedido nada. A pedir que se llame al pan pan y a la guerra guerra. Muchos son los que están dispuestos a propagarla por el mundo y frente a ellos lo único que cabe es infringirles derrota, término que las vísceras de Zapatero consideran conceptualmente antagónico al de terrorismo. No casan. Si otra cosa fueran las “misiones de paz” no enviaríamos a militares, sino a profesores de Educación para la Ciudadanía y asistentes sociales. La realidad que esas misiones siguen respondiendo al lema de “si vis pacem…”

Nuestros soldados, a Dios gracias, no necesitan hipérbole, que siempre encubre adulación, sino verdad. Que no se enmascare su oficio, del que pueden sentirse plenamente orgullosos, y todos nosotros con ellos. Precisamente porque de lo que andan necesitados es de verdad, puede decirse sin ningún desdoro para los muertos que los que siguen vivos son igual de héroes, puesto que asumen los mismos riesgos. O sencillamente, que son, ellas y ellos, muchachos valientes y generosos, dispuestos a correr peligros en misiones esforzadas detrás de las cuales están la protección de inocentes y en último término la seguridad de España. También el prestigio nacional y el de las Fuerzas Armadas. Y tienen derecho a sentirse arropados por el aprecio de todos los españoles y la verdad que se espera de los gobernantes.

Pero en un alarde de “sentido de banda” el Sr Blanco, navajero mayor del reino, acusa a Rajoy de falta de “sentido de estado”, que por lo que se ve debe consistir en comulgar con ruedas de molino y no carraspear. Para don Pepiño el papel de la oposición debería ser veilas vir, deixalas pasar, e si mexan por ti decir que chove. De lo último, entusiasta e infatigablemente, se encarga él.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Bono e Ibarra
Cinismo y oportunismo
Agapito Maestre Libertad Digital 27 Junio 2007

Ibarra y Bono gritan contra ETA, pero no muestran ni una sola palabra de crítica contra Zapatero. Es extraño. Las expresiones utilizadas por estos políticos parecen más propias de personas resentidas y llenas de odio que de políticos cabales. Lo dicho por Ibarra y Bono es ruido para disimular su carencia de espíritu de verdad. Sin duda alguna, estas manifestaciones se dirigen más a electorados enfervorizados y fanatizados que a los buenos ciudadanos, que asisten perplejos, casi estupefactos, a la ocultación de lo llevado a cabo por el PSOE, desde 2002, y el Ejecutivo socialista, desde 2004, con la banda criminal ETA. Son manifestaciones que añaden engaño al engaño.

Pero, supuesto que respondiesen a alguna realidad, estas declaraciones llegan muy tarde. Todo es impostado. Y, por supuesto, nadie sensato creerá sus peroratas. El ciudadano normal rechaza estas bravuconadas, entre otras razones, porque mientras su jefe político elevaba a la banda criminal a sujeto político, ellos guardaban silencio, es decir, aceptaban la miserable negociación, o peor, la rendición del Estado a las exigencias terroristas.

Sin embargo, los medios de comunicación, reducidos casi todos ellos a actuar de terminales mediáticas del Ejecutivo, no sólo les dan todo tipo de cobertura, sino que se niegan a contextualizar esta información. Tratan de ocultar que el Gobierno tiene unas responsabilidades intransferibles por negociar con ETA de espaldas a la instituciones “democráticas” y engañando a los ciudadanos. Pero los medios de comunicación siguen a pies juntillas las consignas socialistas: ahora, ante la posibles convocatoria de elecciones anticipadas, se trata únicamente de resaltar que también existen miembros del PSOE que están más por la persecución de los criminales que por el diálogo. Los medios no comentan ni circunstancian los “espumarajos” conceptuales de Bono e Ibarra, sino que se limitan a seguirlos y difundirlos con espíritu seguidista.

Todo ese tipo de estratagemas y mentiras son de sobra conocidas. Pero resulta cada vez más insoportable que los medios de comunicación no sólo no lo denuncien, sino que pasen de contextualizar las noticias, que personajes como Bono o Ibarra generan, para que el ciudadano se haga cargo por su cuenta de lo que nos estamos jugando. He ahí la enésima prueba de que estamos lejos de vivir en una democracia de opinión. Por lo tanto, el Gobierno español está instalado en una gran mentira, pero los medios de comunicación sólo informan selectivamente o, peor todavía, hacen juicios políticos de carácter sofístico.

Así las cosas, el sistema democrático español está hoy, como dice el tópico, más bloqueado que ayer y, si la oposición no se muestra más enérgica, menos que mañana. El sistema de partidos lo invade todo. El Gobierno ha elevado a rango político a una banda criminal, pero los medios no saber cómo criticar, orientar y ejercer la democracia de opinión. El Gobierno ha engañado a toda la sociedad española y los medios de comunicación, con la ayuda inestimable de personajes como Bono e Ibarra, ocultan las perversidades de un Ejecutivo con una única obsesión: perpetuarse en el poder a cualquier precio. En esta circunstancia resulta difícil hallar categorías políticas para analizar lo que está sucediendo. Vivimos tal salvajismo político que necesitaríamos la ayuda de algún etnólogo o “antropólogo” de costumbres, seguramente, más salvajes que primitivas.

Mientras aparece ese analista ideal, descalifico moralmente a quien mantiene que ZP es un hombre con buenas intenciones, que ha “seguido la estela de Aznar en su negociación con ETA”, y exijo, otra vez, la dimisión de Zapatero y la convocatoria inmediata de elecciones anticipadas. El fundamento de mi exigencia es que una sociedad abierta no puede vivir sin patrones morales, y menos aún puede sostenerse con actitudes oportunistas y el cínicas. Quien hace lo contrario de lo que piensa, o de lo que argumenta en un foro público, es un oportunista. Y quien opina lo contrario de lo que hace, sin duda alguna, puede ser calificado de cínico. Políticos oportunistas periodistas cínicos siempre han existido, pero, y eso es lo grave, hoy son dominantes. Más aún, son los principales referentes de sentido, aunque mejor sería decir “sin-sentido”, de una sociedad cerrada y salvaje.

En fin, sólo si mañana apareciesen en la prensa un aluvión de críticas serias a la conducta inmoral y, por supuesto, antidemocráticas de Bono e Ibarra, diría que mi diagnóstico sobre el salvajismo político que inunda la sociedad española es falso. Ojala me equivoque, pero creo que el cínico y el oportunista han conseguido elevar sus comportamientos a categorías. Son las principales claves para comprender el ámbito de la política y los medios de comunicación

¿Dónde estaban los defensores de la razón de Estado cuando el accidente del Yak-42?
Yak-42
Federico Quevedo El Confidencial 27 Junio 2007

Leo, no sin estupor, cómo el coro mediático de Pepiño Blanco y el propio interfecto increpan a Rajoy exigiendo razón de Estado, después de que seis de nuestros soldados hayan muerto en un atentado terrorista en el Líbano -ese lugar del mundo al que fueron a ayudar a las viejecitas a cruzar semáforos, según la versión floral de Rodríguez-, entre otras cosas por culpa de que el carro BMR en el que viajaban no llevaba inhibidores para evitar la acción a distancia de bombas como la que ha acabado con sus vidas. Y todo porque Rajoy, en lugar de callarse y, como ellos quieren, mirar para otro lado, ha exigido explicaciones y la comparecencia de Rodríguez en el Parlamento. Yo creo que para eso se le paga, a Rajoy, para que ejerza la labor de oposición, no para que asienta imperturbable a todo lo que haga este Gobierno a la deriva. Pero se ve que algunos sólo entienden la democracia en una determinada dirección. Porque la pregunta que me hago en el titular es inevitable hacérsela... ¿Dónde estaban estos burletes de la razón de Estado cuando Rodríguez le exigía a Aznar explicaciones por el accidente del Yak-42? Entonces Rodríguez hizo lo que tenía que hacer –luego se le fue la mano en el acoso a Federico Trillo-, y ahora lo hace Rajoy.

El 2 de junio de 2003 Rodríguez reclamaba -durante una entrevista en la SER- al Gobierno del Partido Popular que compareciese en el Parlamento para explicar el accidente del Yak-42: “Tienen derecho los soldados, las familias, las Fuerzas Armadas y, por supuesto, la sociedad española”. Y no dudaba en exigir “luz, información y un debate amplio”. Rodríguez apelaba a la seguridad de los militares y reclamaba respuestas al Gobierno del PP porque, según él, los españoles tenían “derecho a saber qué ha ocurrido y qué garantía de seguridad tienen los soldados”. En esa misma línea argumental, el entonces líder de la oposición defendía “la máxima celeridad en la investigación” para, sobre todo, “garantizar la seguridad máxima a quienes representan a nuestro país con tanta dignidad”. No sería la única vez que Rodríguez expresaba estos argumentos, ya que dos días más tarde exigía una investigación parlamentaria y que fuera el propio presidente del Gobierno, José María Aznar, quien diera explicaciones. El 10 de junio el PSOE presentaba formalmente en el Congreso de los Diputados la solicitud de creación de una Comisión de Investigación.

Es interesante tener presentes estos datos porque ahora es Mariano Rajoy quien ha pedido al Gobierno “transparencia”. ¿Existen razones para exigir al Gobierno de Rodríguez y al propio presidente una explicación pública? Parece que sí. De entrada, el atentado pone de manifiesto que nuestro contingente en el Líbano, si bien es verdad que ha acudido en una misión de pacificación, forma parte activa de un conflicto, el que afecta a todo Oriente Medio, desde Iraq hasta Palestina, pasando por Afganistán y por el Líbano, y que no es otro que la guerra global contra el terrorismo islamista. Negar esto es engañar a los ciudadanos, y hacerlo a conciencia, aunque sea por un pretendido y falso pacifismo tras el que se quiere esconder pretéritas decisiones que han afectado mucho a nuestra credibilidad internacional.

Sí, me refiero a la decisión de sacar nuestras tropas de Iraq, pero miente Blanco cuando dice que ahora el PP ataca a Rodríguez para justificar la decisión de aquella guerra: miente, primero, porque España nunca participó de aquel conflicto, sino que envió tropas bajo bandera de la ONU a posteriori, y miente porque nadie en el PP ha sacado a colación lo de Iraq... Los únicos que parecen sentirse condicionados por aquella guerra y que necesitan recurrir a ella cuando algo les va mal, son los socialistas.

Y hay una segunda razón por la que el Gobierno debe dar explicaciones claras y suficientes: la ausencia de inhibidores para evitar atentados de este tipo, cuyo coste no excede de los 20.000 euros, pone en solfa las pretendidas medidas de seguridad con las que, según el Gobierno, contaban y cuentan nuestros soldados. Pero Rodríguez no tiene ningún reparo en gastarse un millón de euros en la Alianza de Civilaciones, ese negocio redondo con el que se supone que vamos a estrechar lazos con los mismos que acaban de matar a seis de nuestros soldados. Pero claro, resulta que decir esto es ir contra la razón de Estado, que lo que tenemos que hacer es callarnos y besar el suelo allá por donde pise Rodríguez Zapatero, según la tesis de los voceros mediáticos de Ferraz, que estos días están que trinan porque ven como a su presidente todo se le empieza a torcer de manera irreparable.

La tregua
Adolfo Careaga minutodigital 27 Junio 2007

La ruptura de la tregua de ETA el pasado 5 de junio, después de más de un año de vigencia, ha conmocionado el conglomerado sociopolítico nacional.

La primera conclusión es el fracaso rotundo de la política del Presidente Zapatero. Rompiendo la línea que, junto al Gobierno de Aznar, se había mantenido, de contundente lucha frente a la banda terrorista, inició el llamado "proceso de paz", con talante aperturista y negociador, llegando al bochornoso espectáculo de pedir al pleno del Congreso de los Diputados, en el año 2.005, su autorización para desarrollar la política de diálogo y negociación con la banda asesina.

ETA ha demostrado con su decisión, una vez más, que su fanática cerrazón pasa por encima de todo tipo de consideraciones. En esta ocasión, la primera consecuencia fué que dieran con sus huesos en la cárcel las dos figuras principales del actual abertxalamiento revolucionario: El criminal de Juana Chaos, que tuvo que reingresar en prisión, cuando se daba por supuesto que iba a volver a su casa una vez recuperada su salud en el hospital penitenciario en que se hallaba recluído, y Arnaldo Otegui, portavoz de Batasuna en las negociaciones con los socialistas, y a quien el Gobierno había calificado como "hombre de paz".

El encarcelamiento de Otegui ocurrió en ejecución de una condena del año 2.006, por ensalzar públicamente al famoso etarra José Miguel Bañarán, "Argala". Mucho antes que Otegui, Javier Arzalluz declaró en un mitín de las juventudes del PNV, en 1.978, con ocasión de la muerte en atentado del citado Argala, asesino del Almirante Carrero Blanco: "Quienes entregan la vida por su pueblo merecen nuestra admiración y respeto, aunque reconzcamos todo cuanto nos separa de su modo de actuación". Y añadió, Argala es "un hombre entregado a una causa que también es la nuestra y, por lo tanto, hombres como él son parte de nosotros". Nadie sin embargo, actuó contra Arzalluz por tan brillante exaltación del terrorista.

Parece evidente el paralelismo entre la ruptura de esta tregua y la que en 1.998 negoció el PNV con la banda, como consecuencia de su pacto de Estella. Los compromisos entonces adquiridos, que eufemísticamente tildaban de territorialidad y soberanismo, eran simplemente la anexión imperialista de Navarra y del País Vasco-Francés y la independencia de España. A parte de otros acuerdos, como el de romper toda relación con las fuerzas españolistas que llamaban enemigas de Euskal Herria, PNV y EA se obligaron a "dar pasos fructíferos a favor de una institución única y soberana que tendría en su seno a toda Euskal Herria".

Como pasaba el tiempo y el PNV no actuaba con la debida diligencia en pos del objetivo perseguido, el 11 de Julio de 1.999 se celebró una nueva y definitiva reunión entre ETA, PNV y EA, en la que la organización terrorista propuso "celebrar unas elecciones tomando toda Euskal Herria como distrito electoral único para así constituir el nuevo parlamento de toda Euskal Herria. Este elegiría al Lehendakari de todos los vascos y se encargaría de llevar adelante la reorganización política del país". Así lo explica Carlos Garaicoechea en sus memorias y añade:" Los representantes de EA y los del PNV manifestaron la falta de realismo político que encerraba tal propuesta, por muy acorde que resultara con las aspiraciones naturales de los nacionalistas vascos".

De esta manera, y por el incumplimiento de los compromisos adquiridos, ETA anunció, después de un año de duración, que la tregua quedaba rota.

Ahora las cosas se han desarrollado de muy parecidas maneras. Según las informaciones de la prensa abertxale, los contactos entre PNV,PSOE y ETA se desarrollaron con frecuencia, en un país extranjero. Pero ya antes del atentado del 2.006 en la terminal de Barajas, el PNV había sido excluido por no aceptar la autonomía conjunta de las provincias vascongadas y Navarra que ETA exigía.

Resulta vergonzoso e increible que el PSOE haya seguido negociando después del crimen brutal del aeropuerto madrileño. Pero así es. En los dias 14,15 y 16 de Mayo siguieron las conversaciones y el PSOE propuso el establecimiento de un órgano común permanente entre la Comunidad Autónoma Vasca y la Foral de Navarra.

Cuando hace algún tiempo Patxi López, el líder de los socialistas vascos, declaró en los periódicos locales que veía con buenos ojos la creación de un ente de este tipo, no cabía duda de que eso ya estaba admitido frente a ETA.

Pero ETA no se contentó con ello y se mostró intransigente exigiendo el estatuto de autonomía común, en el que se reconociera además el derecho de autodeterminación.

El 21 de Mayo se celebró la última entrevista, en la que los socialistas no transigieron y el 5 de Junio ETA rompió la baraja.

Queda por saber el motivo que llevó al PNV a no admitir la inmediata anexión de Navarra, que ha sido siempre uno de sus principales objetivos políticos.

Seguramente estará en lo cierto Iñaki Ezquerra que apunta a la pérdida de representación que para el partido nacionalista supondría la presencia ahora mismo en el parlamento de Vitoria de los representantes navarros, sin duda en su gran mayoría adversarios de las posiciones del separatismo vasco. Así el PNV, que está en horas bajas, sufriendo la sangría de votos que ha tenido en las últimas confrontaciones, desearía retrasar la anexión el tiempo necesario para desarrollar en Navarra la política de intoxicación y coacciones en pro del separatismo, que con tanto éxito ha mantenido durante los años pasados en las provincias vascongadas.

Y queda como conclusión definitiva de todos estos hechos la verguenza y la ignominia de un Gobierno socialista que, engañando miserablemente al pueblo, ha mantenido la negociación del quimérico "proceso de paz" aún después del crimen de la terminal de Barajas.


Sobre ETA Zapatero miente con energía, determinación y firmeza.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 27 Junio 2007

Hablar de las mentiras de Zapatero ya es como hablar del calentamiento global para muchos, es un hecho indubitable. Tan es así que cuando ETA declaró el fin del alto el fuego y salió Zapatero diciendo de nuevo otra vez que se acabó lo del dialogo con ETA y que ahora la iba a combatir “"energía, determinación y firmeza” más de uno pensamos que el presidente mendaz por naturaleza de nuevo estaba mintiendo y yo al menos estaba convencido de que seguía hablando y negociando con ETA. Hoy ETA nos da la razón vía Pernando Barrena que ha dicho que como “en las peores condiciones, el contacto político sigue”.

No me extraña nada en absoluto esta revelación, era de esperar. Hasta ahora las mentiras de Zapatero cada día tardan menos en salir a la luz.

El País nos informó el 13-6-07 respecto a la nueva actitud combativa de Zapatero para con ETA:

“Zapatero ha agradecido los apoyos recibidos y ha animado a combatir a ETA desde la "unidad" y el Estado de Derecho, con "energía, determinación y firmeza".

“Después de su reunión con los grupos parlamentarios, Zapatero comparecía en rueda de prensa. El jefe del Ejecutivo ha asegurado que ETA "se ha metido en un callejón sin salida". En este sentido, ha dicho que cuando un "proceso" de paz se "rompe", el Estado de Derecho "sólo puede pensar en firmeza, determinación y el peso de la ley". "Cualquier otra especulación o hipótesis carece absolutamente de sentido", ha señalado tras preguntársele si abandona para siempre la vía de diálogo con la banda.”

Mintió Zapatero cuando dijo esas palabras tan preciosas diciendo que no solo había abandonado el dialogo con ETA sino que la iba a combatir con firmeza, determinación y el peso de la ley y que cualquier otra hipótesis carece de sentido. Pero claro pocos días ha tardado ETA en decirnos que siguen de palique.

El Gara es el que saca hoy el dato:
“No obstante, y aunque el proceso negociador haya finalizado «por ahora», Barrena defendió que «sigue habiendo condiciones para hacerlo viable, y el trabajo político para hacerlo realidad es más importante que nunca». Ante las preguntas de los periodistas, el mahaikide negó que a día de hoy haya diálogo político entre las formaciones y reiteró que la única fuerza que sigue en la mesa de conversaciones sigue siendo la izquierda abertzale. No obstante, informó de que como «en las peores condiciones, el contacto político sigue».”

NOTA EXTRAÑA: Ayer se publicó que las autoridades de Líbano habían descubierto el tipo de explosivo utilizado contra nuestros soldados, era C4. Dos días han necesitado para saberlo y aquí seguimos tras tres años sin saber que explotó en los trenes del 11M. Propongo que la tedaxa vaya un par de meses a Líbano para aprender como se hacen análisis de explosivos.

El optimismo destructor
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Junio 2007

Zapatero se definió en una ocasión como «optimista antropológico», y tuvo fortuna al hacerlo. Muchos se lo creyeron por que les va la marcha de lo que aparece como «positivo», aunque no lo sea. Así que se dedicó a destruir (familia, educación, valores, tradiciones, Nación...) con la imagen de quien supera dificultades. La fama de pesimistas iba a recaer sobre quienes denunciaran las desgracias que prometen las rendiciones del optimista Zapatero.

En realidad, lo que sucede con este hombre es que, al no creer en nada (más que en el Poder y en el Mal), es capaz de aceptar cualquier peligro social, político y moral con tal de escamotear los esfuerzos que entraña la defensa de unos valores. Enemigo de la civilización europea y cristiana facilitará todo lo que sirva para escapar a lo que puede constituir obligaciones y deberes. Nada debería alarmarnos, a su entender. Que lleguen pateras y se levanten mezquitas. Que se casen los homosexuales y adopten hijos, que las regiones se conviertan en naciones...

Para los zapateristas somos agoreros los que nos oponemos a la destrucción de la patria, la familia, la tradición. En realidad nos califican de apocalípticos a los que tratamos de conjurar los peligros a los que la política socialista nos condena.
Zapatero es el pesimista que convierte la destrucción en victoria y en ese proceso alardea de optimismo. Nos sepultará con el entusiasmo del que nos lleva al paraíso. Laico, por supuesto. Al carecer de creencias, toma las rendiciones por éxitos. Al no creer en España, no dramatiza con su ruptura.

Esta apariencia de optimista hace que se encastille en el silencio cuando los fracasos son estruendosos. Así, cuando ETA revienta la T4 en pleno «proceso de paz», se escapa a Doñana; cuando ETA declara rota la tregua, él se protege con el silencio; cuando mueren militares españoles en el Líbano, él se encastilla en el mutismo. De lo contrario, ¿cómo podría mantener la imagen del optimista si tuviera que discurrir en público sobre el «proceso de paz» y la «alianza de civilizaciones».

Abrir la boca en circunstancias tan negativas sería tanto como chapotear en la derrota, y él no puede permitirse nunca esa debilidad... impropia de un optimista antropológico.

Los chulos de ZP
POR IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 27 Junio 2007

LOS demás gobiernos occidentales se echan, orgullosos, un pulso. El nuestro, cuyo único sentido del orgullo -estridente, posmoderno- es el de la juerga gay, se ha echado un chulo, la Eta, que lleva boina y pistola al cinto, que le saca el dinero y que le dice a quién hay que joder, que siempre es a la derecha, pues el chulo que se ha echado el Gobierno de España practica la lucha de clases.

«Joder a la derecha»: he aquí el programa común, y único, de la izquierda española. Un «fascismo de la vulgaridad», por decirlo, más cultamente, con una expresión de Steiner, al que Rodríguez no ha leído, porque Rodríguez sólo ha leído -de hecho, él es su único lector- a Pettit, el filósofo lambiscón que ha inventado el «principio de no dominación» como elemento definitorio de la libertad. Desde el principio, y para no caer en la dominación, que sería de fascistas, Rodríguez, ebrio de Pettit, se dejó chulear por la Eta, que lo viene cuidando como la hormiga cuida al pulgón para deleitarse con sus secreciones azucaradas. (Mi naturalista sostiene que el pulgón exuda un líquido azucarado del que la hormiga es tan golosa que por conseguirlo y saborearlo descuida a veces hasta el cuidado de sus propias larvas y deja extinguir la comunidad. Al pulgón no le importa absolutamente nada que vayan a lamer sus exudaciones. Come, vive, reposa, es feliz...)

-¡Vaya imagen para un presidente!

La imagen, como la traición, es cuestión de fechas. Así, la prensa de progreso no disimula su regocijo al titular que la popularidad de Bush se hunde (y eso que Bush todavía no ha leído en el Capitolio una declaración del mulá Omar) hasta el veintiséis por ciento, cuidándose de ocultar que, en esas mismas encuestas, la popularidad de la mayoría demócrata en el Congreso, al mando de su admirada la excelsa y clueca Nancy Pelosi, está... en el catorce por ciento. Mas la prensa de progreso insiste: el único presidente que puntúa más bajo en los últimos treinta y cinco años es Nixon, que cayó por espiar en la sede electoral de la oposición. Pobre Nixon, tan cerca de Dios y tan lejos de Rubalcaba, el cráneo privilegiado.

-Tranquilo, Manolo, que los vamos a echar -dijo Rubalcaba a Pizarro cuando los escoltas del empresario descubrieron a los «anacletos» del ministro mirando por la cerradura.

El espectáculo es democráticamente sobrecogedor. López Garrido, especie de gitana de capotes del socialismo español, dice que, gracias al liderazgo de Rodríguez, ha salido adelante el noventa y nueve por ciento de la Constitución de Europa, esa prostituta vieja, podrida, intrigante y menesterosa, como la llamó, antes que Rumsfeld, el cabo corso. Este mismo López Garrido, eterno devorador de pulguitas de jamón en el palco del Bernabéu, se pone solemne para negar todo crédito a las revelaciones de los chulos etarras. Y si los chulos etarras carecen de crédito, ¿qué hacen los «parachoques» de Rodríguez negociando con ellos?

«Parachoques» es el nombre que en «Mau-mauando al parachoques» dio Tom Wolfe a los pringados cuyo trabajo consistía en recibir las tortas dirigidas contra el Número Uno. El término «mau-mauar» significaba: «El hombre blanco nos tiene un miedo vudú, porque en su interior sigue creyendo que somos salvajes, ¿no? Por tanto, vamos a hacerle un número de Salvajes.» Mau-mauando a Rodríguez. Para conseguir algo en el proceso de paz -para conseguirlo todo, qué leches-, no habrían de actuar como el borracho que tiene que cantar salmos en la misión antes de conseguir la comida; de hecho, cuanto más violentos sean, mejor. ¡Mau-mauancia! Una broma pesada del rojo de la calle a costa de las supersticiones del rojo de salón.

-¡Es que soy rojo! -fue el grito de Rodríguez en «Marie Claire».
Es que él es rojo. Por eso lo chulean en el Occidente y en el Oriente. Y por eso tiene a un descamisado por ministro de Defensa. Si un ministro de Defensa no se pone una americana para imponer las medallas a sus soldados muertos, ¿cómo iba a tener el detalle de poner un inhibidor en el carro de guerra en que los vuelan?

Líbano e Irak, los mismos terroristas
Editorial ABC 27 Junio 2007

LOS funerales de Estado presididos por los Príncipes de Asturias dieron una digna despedida a los seis militares españoles asesinados en el Líbano en un atentado terrorista que el Gobierno libanés no ha dudado en vincular con los combates entre el ejército de este país y el grupo Fatah al Islam, relacionado con Al Qaida. Por eso no debe extrañar que el juez Grande-Marlaska haya incoado de oficio una investigación penal para el esclarecimiento de los hechos, pues se trata de un delito de terrorismo contra militares españoles. La competencia de la Audiencia Nacional, tan generosamente extendida a otros supuestos sin interés directo con España, no puede ofrecer duda en este caso. Se trata de una acción terrorista contra unas tropas desplegadas en misión de pacificación, pero en un escenario de gran violencia, latente o patente. La justicia española, con las limitaciones inherentes al caso, intentará determinar quiénes han sido los autores del crimen. Pero también es importante saber qué van a hacer en el futuro el Gobierno español y, en general, las tropas de «cascos azules» para responder a esta agresión y prevenir otras nuevas. Por supuesto, es necesario dotar a los militares españoles de las medidas de seguridad que no tenían, resolviendo los inverosímiles problemas de abastecimiento de inhibidores de frecuencias, pero también revisando el material con el que han sido enviados al Líbano, porque todo apunta a que es insuficiente para hacer frente a una amenaza directa del terrorismo islamista que no repara en medios para asesinar.

En cuanto al Gobierno español, tiene a su alcance una rectificación rápida y sencilla: dejar de manipular la situación de Irak para eludir su responsabilidad en la política de seguridad colectiva. No hace falta que desde Ferraz se hagan más aportaciones estratégicas de medio pelo sobre la culpa del conflicto iraquí en las crisis de Oriente Medio, pues todas ellas -de Palestina al Líbano, pasando por la injerencia desestabilizadora de Siria en el país de los cedros y por la permanente guerra interreligiosa entre chiíes y sunníes- son anteriores al derrocamiento de Sadam Husein. Precisamente, si algún momento era inadecuado para marcar diferencias entre Irak y el Líbano es éste, cuando seis soldados españoles han sido asesinados por terroristas que actúan de la misma manera en Irak y en Afganistán. Esta es la realidad con la que el Gobierno socialista se ha dado de bruces: no hay un terrorismo en Irak distinto del que asesina en tierras libanesas y afganas. Sólo cambian de un lugar a otro las respuestas del Gobierno español, pero no la amenaza. También por esto mismo, Naciones Unidas ha avalado la presencia de una fuerza multinacional en los tres países.

Es rotundamente falso que la coalición liderada por EE.UU. en Irak no tenga respaldo de la legalidad internacional. El Gobierno y el PSOE faltan a la verdad cuando afirman que la intervención militar es ilegal. En la resolución 1483, de 22 de mayo de 2003, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reconoció «la autoridad, la responsabilidad y las obligaciones» de las «potencias ocupantes» conforme al derecho internacional. En la resolución 1511, de 16 de octubre de 2003, «autoriza a una fuerza multinacional bajo mando unificado a que tome las medidas necesarias para contribuir al mantenimiento de la seguridad y la estabilidad en Irak». Y en la resolución 1546, de 8 de junio de 2004, apoyada por el Gobierno de Zapatero, señala que «la presencia de una fuerza multinacional en Irak obedece a la solicitud del nuevo Gobierno provisional» y «reafirma la autorización» a dicha fuerza «establecida en virtud de la resolución 1511», pidiendo, además, «a los Estados miembros y a las organizaciones internacionales y regionales que presten asistencia a la fuerza multinacional, en particular con fuerzas militares». No es fácil, pero sí imprescindible, explicar esta realidad a una opinión pública mediatizada por el prejuicio antiamericano y condicionada por los atentados del 11-M, que es lo que quiere perpetuar el mensaje manipulador del PSOE para, por tercera vez, movilizar visceralmente a su electorado contra el PP.

Convergencia de conflictos
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 27 Junio 2007

En estos momentos de profundo dolor y de consternación general en España, en Europa y en el mundo, es imprescindible mantener la cabeza fría y comprender que vivimos en un mundo cada vez más complejo, más interdependiente, en el que los conflictos no están aislados y tienen una inmensa capacidad de desestabilización, además de una enorme capacidad de contagio. Se han escuchado voces que critican la presencia de tropas españolas en Líbano y Afganistán, otras que dicen no saber qué misión estamos llevando a cabo, y hay quien hasta llega a afirmar que lo que teníamos que hacer es abandonar.

Es muy probable que no haya en el planeta un lugar más pequeño con mayor concentración de problemas y de conflictos que el Líbano, es muy posible que hasta los mas finos analistas sean incapaces de entender todas las profundidades y complejidades de un país que encierra, en apenas 10452 km2, prácticamente todas las confrontaciones, enfrentamientos y odios ancestrales del Oriente Medio.

En el Líbano confluyen casi todos los conflictos que hoy imperan en Oriente Próximo: el conflicto árabe-israelí, puesto que en ese país viven más de 400.000 palestinos en los campos de refugiados, como consecuencia de los Acuerdos de El Cairo de 1969; las ambiciones hegemónicas de Siria sobre su vecino, que nunca han sido ocultadas y cuya independencia y soberanía jamás han sido del todo digeridas, lo que ha resultado en asesinatos políticos y presiones, a veces insoportables, al gobierno legítimo, legal e internacionalmente reconocido, encabezado por el Primer Ministro Fuad Siniora; la crisis nuclear iraní que tiene una doble vertiente, el desafío a Occidente que Hezbolláh representa diariamente con sus continuas demostraciones de fuerza y, por otra parte, la inmensa espada de Damocles que pende sobre las cabezas de los residentes occidentales en ese maltrecho país; y por último, las tensiones entre la milicia terrorista Hezbolláh y el estado de Israel, que tuvieron su climax en la guerra del pasado verano.

Siria se encuentra en una encrucijada de la que no pocos caminos conducen a diversos callejones sin salida. Abusando quizá de la prudencia de sus vecinos y del mundo entero, sabiendo que casi nadie quiere forzar un cambio de régimen, cree que seguimos en los años 70 y 80 y que, después de cada tormenta de presión, llega la calma de la manga ancha para hacer lo que se les antoje en su vecino. Las Resoluciones 1559 y 1701 de Naciones Unidas no han sido buena noticia para Damasco y la creación del Tribunal Internacional, encargado de esclarecer el rosario de brutales asesinatos políticos contra la mayoría parlamentaria libanesa, han despertado inmensa inquietud en las más altas instancias del poder sirio, pues consideran que las investigaciones podrían debilitar, de manera irremediable, el omnímodo poder del régimen, puesto que piensan que las conclusiones de las mismas podrían acabar implicando a los círculos más cercanos del presidente.

Cuando se discute sobre cuotas de poder en el gobierno, la elecciones parlamentarias del nuevo presidente entre septiembre y noviembre u otras cuestiones de aparente carácter constitucional, se está ignorando el eje central de los problemas libaneses que es, justamente, la intensa injerencia de potencias regionales y extra regionales en los asuntos internos de esta frágil república. Las ambiciones políticas, geopolíticas y geoestratégicas de Siria e Irán están colocando a toda la región en una posición casi insostenible.

A todo esto el Primer Ministro Fuad Siniora me indicó, en el encuentro que mantuvimos hace poco, que la derrota del grupo terrorista Al Fatah Al Islam, que se había hecho fuerte en el campo de refugiados de Nahr Al Dader, cercano a la ciudad norteña de Trípoli, tendría un efecto paradigmático en todas las demás células de esa organización terrorista, instaladas más que presumiblemente en otros de los 12 campos de refugiados palestinos existentes en el Líbano. Sin embargo, el terrible atentado del 24 de junio demuestra muy claramente que esta nueva filial de Al Qaeda también se ha instalado firmemente en el sur del país.

Las células que perpetraron este horrible crimen han estudiado detalladamente las rutas de patrulla del contingente español y el blindaje de los transportes BMR para haber logrado tantas bajas en un transporte con ese nivel de protección. Es un grado de sofisticación que ni puede ni debe ser obviado por Naciones Unidas, el gobierno libanés o las autoridades españolas, y pone de manifiesto también un nivel de organización verdaderamente preocupante en el sur del Líbano.

Por último, no podemos olvidar que la zona asignada a la brigada internacional, bajo mando español, que tiene una población mayoritariamente chií, en la que además Hezbollah tiene un altísimo grado de control. Los veteranos soldados del contingente indio de la FINUL eran capaces de identificar a todos los mandos de Hezbollah convertidos, milagrosamente, de la noche a la mañana, con la llegada de los primeros soldados de la FINUL, en concejales, panaderos, mecánicos o simples paseantes, sin embargo, de lo que no cabía la menor duda es que Hezbollah no se había marchado de la zona controlada por la FINUL, solo había cambiado el uniforme de camuflaje por la ropa de paisano. Resulta muy difícil de creer, por no decir imposible, que un atentado tan grave y mortífero haya podido ser preparado por una organización vinculada a Al Qaeda sin que la omnipresente y poderosa Hezbollah no se hubiese percatado de ello.

La condena del atentado por parte de la milicia terrorista, antes de que hubiese sido confirmada la naturaleza de la explosión resulta, en primer lugar, sospechosa y en segundo lugar no rehabilita a esta organización de sus pecados del pasado. En el Líbano tiene que cumplirse la legalidad internacional y la interna, que establece que el monopolio de la fuerza, como en cualquier otro estado legítimo, es del gobierno y que todas las milicias, incluida Hezbollah, deben desarmarse con carácter inmediato. Esta medida debe ser simultánea a una intensificación de las operaciones policiales y militares destinadas a derrotar a la nueva filial de Al Qaeda en Líbano. A nosotros sólo nos queda exigir al gobierno que tome todas las medidas, militares, operativas o presupuestarias necesarias para garantizar, con la mayor eficacia posible, la seguridad de nuestras tropas.

La retirada no es una opción, los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas de España, en misiones de imposición y mantenimiento de la paz en algunos de los puntos más calientes del planeta, son un esfuerzo para defender y proteger los principios democráticos, los derechos y libertades fundamentales y las libertades, no solo de los habitantes de la zona, sino también de los españoles y el resto de los europeos, aunque sea a muchos kilómetros de casa. Vaya desde estas páginas mi sentimiento de profunda solidaridad, cariño, admiración y respeto por una labor ejemplar.

La lengua viva
Nacionalismo y otras tropelías
Amando de Miguel Libertad Digital 27 Junio 2007

Xavier Botet se siente agradecido por el calificativo que yo le dedicaba: mameluco. Dice así: "Me habían llamado polaco algunas veces, pero nunca mameluco. Yo no tengo nada de soldado ni de turco. Si lo que pretendía [usted] es otorgarme un papel en el famoso cuadro de Goya 2 de Mayo en el que un mameluco es apuñalado por un independentista español, se lo agradezco, ya que eso es precisamente lo que ha hecho usted sesgando mi comentario. Está visto que con ustedes, los nacionalistas radicales españoles, es imposible ningún tipo de diálogo, ya que solo saben dialogar con los que piensan como ustedes; a los que discrepan, los desprecian y los insultan [...] Nosotros en nuestra casa y ustedes en la suya. ¡Y cuanto más lejos, mejor!".

El párrafo habla por sí solo, pero merece algunas precisiones léxicas. Los mamelucos no son exactamente turcos. Quizá los ha confundido mi corresponsal con los jenizaros, que eran la guardia pretoriana de los sultanes turcos. Los mamelucos (= esclavos en árabe) eran esclavos escogidos por los soldados de Egipto para formar su fidelísima guardia personal. El cuerpo de mamelucos llegó al poder de Egipto en el siglo XIII. Esa dinastía de los sultanes mamelucos de Egipto fue aniquilada por los sultanes turcos. Al llegar Napoleón a Egipto, organiza en 1804 un cuerpo de mercenarios, muy fieles y fieros, como una especie de tropas de choque, en memoria de los históricos mamelucos. Son, efectivamente, los mamelucos que aparecen reprimiendo la manifestación del 2 de Mayo de 1808 en Madrid según el célebre cuadro de Goya. Al día siguiente los manifestantes son fusilados en la Moncloa, según otro célebre cuadro de Goya.

Claro que don Xavier no tiene que sentirse orgulloso porque yo lo considere mameluco en el sentido militar del término. Me refiero al sentido que tiene esa palabra en el habla coloquial española y que la asimila a "necio". Necio es quien dice necedades. Por ejemplo, considerar que yo pueda ser un "nacionalista radical español". Aborrezco todos los nacionalismos y más los radicales, en el sentido de los que favorecen la violencia.

J. M. Miquelarena se irrita porque dude yo de lo apropiado del nombre de Cantabria frente a otros (Santander, La Montaña). Don J. M. me da este simpático consejo:

Deje de insultar la inteligencia ajena, de manipular y de manchar el nombre de Kantabria con una época en la que dicha Kantabria fué desposeida y mancillada durante una dictadura en la cual gente de sus ideas menospreciaron el hecho Cántabro, y que aún hoy en día siguen haciéndolo en connivencia con gente como Ud.

Sigo creyendo que la denominación de Cantabria es poco precisa y nada tiene que ver con la superación del régimen franquista. Tan confuso es ese nombre que el Tesoro de Covarrubias (contemporáneo del Quijote) dice de Cantabria: "Vulgarmente se dice Vizcaya, y por otro nombre Lipúzcoa o Guipúzcoa. De los vizcaínos se cuenta ser gente feroz y que no viven contentos si no es teniendo guerra; y sería en aquel tiempo [de los romanos] cuando vivían sin policía [= orden] ni doctrina. Agora esto se ha reducido a valentía hidalga y noble, y los vizcaínos son grandes soldados por tierra y por mar, y en letras y en materia de gobierno y cuenta y razón [= sentido común], aventajados a todos los demás de España. Son muy fieles, sufridos y perseverantes en el trabajo. Gente limpísima, que no han admitido en su provincia hombres extranjeros ni mal nacidos."

Para mayor confusión, el padre Mariana sostiene que el nombre de Cantabria procede de una ciudad, Cantábriga, que estaba cerca de Logroño.

Lo que me parece de pesadilla es que ahora venga don J.M. Miquelarena hablando de Kantabria. A lo cual solo se me ocurre repetir lo de ¡qué país, Miquelarena!

María Palacios (Barcelona) pertenece a una asociación en defensa de la lengua española. Se queda de la falta de ayuda pública a ese tipo de asociaciones. Concluye: "Es duro decirlo, pero es la cruda realidad: hoy en día las diferentes administraciones públicas de España te tratan mejor si atacas a España que si la defiendes". Certifico esa opinión con la experiencia de mi vinculación a la DENAES, esa asociación con nombre que recuerda al de una musa griega.

Carlos Martínez (Logroño) da en el clavo al percibir que los nacionalistas "más que amar a sus patrias, sus naciones sin Estado, sus idolatradas tierras, lo que de verdad sienten es un odio irrefrenable hacia España". Aunque, si bien se mira, ese odio es otra forma de ser español.

Mari Mar Blanco: "El problema del terrorismo es la educación en el odio"
Periodista Digital 27 Junio 2007

Cuando se cumplen diez de la brutal sentencia de muerte decretada y ejecutada por unos terroristas contra el concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco, su hermana Mari Mar explica como ese hecho hizo que la sociedad tomara conciencia, de modo contundente de la amenaza terrorista.

Respecto a la situación actual de la lucha antiterrorista, la diferencia con respecto a 1997 es que, entonces, todos, nacionalistas y no nacionalistas salimos a la calle contra la barbarie de los terroristas, explica Mari Mar Blanco. Ahora, lamenta, los dos principales partidos políticos están enfrentados.

NEGOCIACIÓN / DIÁLOGO
Mari Mar sabía desde el principio del último alto el fuego anunciado por ETA que éste era falso.

A la fiera hay que darle más y más para tenerla contenta y que no ataque. Por eso no se puede acabar con el terrorismo a través de la negociación.

Son personas, explica, educadas en el odio que hace ya tiempo han perdido el ideal que un día pudieron tener.

Mari Mar recuerda cómo en el examen de historia de Euskado le parecía horrible que le obligaran a poner que Navarra pertenecía a País Vasco.

Yo he tenido que repetir curso por protestar por tener que poner en un examen que Navarra pertenecía a País Vasco.

Para la presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco el gran fallo de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido pensar que podía acabar con ETA de la noche a la mañana.

ERMUA Y SU ESPÍRITU
Mari Mar Blanco subraya que lo que desde 1997 se conoce como “Espíritu de Ermua” marcó los límites entre los demócratas y los totalitarios.

El Espíritu de Ermua demostró a los terroristas lo que es el miedo.
Por primera vez los asesinos se bajaban de la acera y los que pasábamos éramos los demócratas. Hoy hemos recuperado el miedo.

II Acta Internacional de la Lengua Española
José Oneto Estrella Digital 27 Junio 2007

Con la presencia de las más altas autoridades de Colombia, ha comenzado hoy en Bogota, declarada Capital Mundial del Libro 2007 por la UNESCO, las reuniones de la II Acta Internacional de la Lengua Española, dedicada a la importancia del sector editorial en la industria cultural española.

El Congreso forma parte de las Cinco Actas de la Lengua Española, promovidas por la Fundación Biblioteca de Literatura Universal (BLU) en colaboración con el Ministerio de Cultura español y Cajasol. Y tiene como principal inspirador al ex presidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo.

La I Acta tuvo lugar en San Millán de la Cogolla (La Rioja) en octubre del 2006, con asistencia de setenta expertos internacionales que constataron que el español, desde el punto de vista de su valor económico, atraviesa el mejor momento de su historia. Es más, la importancia del peso económico del sector editorial se traduce. Por ejemplo, en su aportación al Producto Interior Bruto (PIB), que fue del 1,2% el año pasado.

El sector editorial es “cabeza de puente” del resto de la industria cultural y, por ello, el despliegue de los grandes grupos de comunicación en Iberoamérica está asociado desde hace unos años al desarrollo creciente de una industria editorial cada vez más fuerte en España y en Iberoamérica.

La expansión de grupos de comunicación hispana en Estados Unidos también se basa en la fortaleza editorial lograda en las naciones del sur de América y a la progresión mundial que vive actualmente el español. Particularmente, Estados Unidos representa en estos momentos un reto y una oportunidad sin precedentes para el sector editorial que se expresa en español.

El objetivo de esta II Acta Internacional de la Lengua Española, que se reunirá en Bogotá del 27 al 29 de junio, con la presencia de todos los sectores del libro (autores, entre ellos este cronista, editores, distribuidores, libreros, bibliotecarios, promotores de lectura, funcionarios públicos responsables de políticas del libro y la lectura) es estudiar en el marco del análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) la situación de la industria editorial en español, atendiendo a la creación, edición, distribución, lectura y legislación en el momento actual.

A través de cinco mesas de trabajo se han comenzado a debatir la creación literaria y los derechos de autor, el impacto de las nuevas tecnologías en la economía del Libro, la libre circulación del libro y los problemas arancelarios, la política de fomento de la lectura y la formación de nuevos lectores, y los acuerdos internacionales para la lucha contra la piratería.

Son todos temas que preocupan a la industria editorial española, como la progresión imparable de la piratería, el IVA de los libros, las leyes de propiedad intelectual y el apoyo institucional a la creación de organismos internacionales que amparen la difusión de las ediciones, además del impacto que las nuevas tecnologías están teniendo sobre la industria editorial.

Hay que tener en cuenta que la primera industria cultural en español es la edición de libros, un capítulo en el que España ocupa el cuarto puesto en el mundo, con una producción en el 2005 equivalente a 4.437 millones de euros en Iberoamérica, de los que el ochenta por ciento correspondieron a España.

Boadella y Espada bendicen y apoyan el cisma en Ciutadans
Marcos Pardeiro La Razón 27 Junio 2007

barcelona- El presidente de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C’s), Albert Rivera, podría tener las horas contadas como líder de la formación no nacionalista, puesto que la candidatura alternativa del profesor de Ciencia Política en la UB Luis Bouza-Brey recibió ayer el apoyo de los intelectuales más destacados que promovieron la creación de este partido, a excepción del profesor Francesc de Carreras. El respaldo explícito de Arcadi Espada, Albert Boadella, Xavier Pericay y Teresa Giménez Barbat se produce a escasos días de la celebración del congreso de C’s, que será este fin de semana en L’Hospitalet y que elegirá una nueva dirección.

Bouza defiende la fusión de Ciutadans con Basta Ya para formar un partido de ámbito estatal que pueda funcionar como formación visagra en el Congreso de los Diputados. Los citados intelectuales apoyan a Bouza-Brey porque entienden que es «una persona mucho más capacitada» y, por tanto, más válida para liderar C’s que Albert Rivera. En conversación con este periódico, el candidato alternativo al actual presidente afirmó que Ciutadans «funciona mal» y está «paralizado». Por eso, presentará su candidatura, para «salir del bache» tras los malos resultados de las municipales.

Crisis constante
La vida interna del partido no nacionalista está siendo más que ajetreada últimamente. La aparición constante de críticos y el anuncio del secretario general, Antonio Robles, de no repetir en el cargo reveló una situación de crisis que el partido no ha conseguido ahuyentar.

El sector crítico de Ciutadans ya presentó un texto en favor de la «regeneración democrática» del partido después de producirse denuncias por la confección «irregular» de las listas en las pasadas elecciones municipales. Miembros de la actual ejecutiva apoyan a la corriente alternativa, así como representantes del sector más izquierdista del partido con el objetivo de conformar una dirección «menos presidencialista». Rivera, a quien se ha acusado reiteradamente de emplear su puesto para promocionarse a nivel personal, pretende renovar su mandato al frente del partido tras haberse rodeado de sus afines.

El resultado puede ser que ni una ni otra corriente obtengan suficiente respaldo y deba formarse una cúpula repleta de contradicciones.
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