AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 2 Julio   2007

El engaño de nunca acabar
Editorial ABC 2 Julio 2007

LA información que hoy publica ABC en exclusiva desvela que entre el 8 y el 10 de junio, intermediarios internacionales que han participado en los encuentros entre ETA y el Gobierno de Rodríguez Zapatero, hicieron gestiones ante los terroristas para evitar la reanudación de los atentados. Los contactos no se realizaron como encuentros formales sino a través de personas de confianza, dentro de los canales de comunicación que se establecieron entre el Ejecutivo socialista y ETA desde 2005. También estas gestiones tuvieron lugar en las ciudades elegidas como «sedes» de las reuniones celebradas durante el proceso de negociación, como Ginebra, Oslo y Bruselas. En cuanto al papel desempeñado por el Gobierno español en esta tanda de contactos, como mínimo La Moncloa estaba al corriente de las gestiones realizadas por los mediadores internacionales, quienes habrían transmitido a ETA el doble mensaje de que la comisión de atentados, especialmente con víctimas mortales, cancelaría cualquier posibilidad de reabrir el proceso durante unos años, tanto porque una ofensiva terrorista podría tener incidencia en el resultado de las elecciones generales de 2008 -es decir, a ETA se le advierte de que puede ganar el PP-, como por el rechazo de la comunidad internacional a amparar un nuevo intento de diálogo.

Teniendo en cuenta el episodio del coche abandonado en Ayamonte, dos semanas después de que se realizaran estos contactos con los terroristas, parece claro que a ETA no le conmueven los pronósticos de los intermediarios internacionales, actuaran estos por sí mismos o a instancia del Gobierno español. Ni tampoco es relevante que la clara voluntad de ETA a seguir atentando signifique que, finalmente -o por ahora- no ha habido acuerdo sobre derecho de autodeterminación y anexión de Navarra. Lo que importa desde el punto de vista político y de la responsabilidad del Gobierno es que éste sigue queriendo mantener viva la posibilidad de reiniciar el diálogo con los terroristas, y de hacerlo con contenidos políticos, ya sea por acción o por omisión, lanzando mensajes directos o dejando que otros hagan gestiones de «apaciguamiento» ante los etarras. Lo que importa, en definitiva, es que el presidente del Gobierno sigue auspiciando una forma incomprensible de abordar el problema terrorista, pese a ser la primera cuestión de Estado, porque él mismo está actuando fuera de los parámetros y cauces marcados por la prioridad absoluta de derrotar a ETA.

Mientras los terroristas sigan creyendo que el Gobierno español reanudará negociaciones en cuanto se lo propongan, ETA conservará en su poder el control de los acontecimientos, como ha sucedido hasta ahora. A esto contribuye ese absurdo argumento de que el Gobierno tiene que saber «lo que pasa en ETA», excusa para disculpar las tomas de contacto -o «de temperatura»- con los terroristas, como si los etarras fueran a desvelar sus planes o como si los servicios de información de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, así como el Centro Nacional de Inteligencia, no fueran adecuados para mantener al Gobierno al día acerca de ETA. En todo caso, a la vista de cómo han ido los acontecimientos no ha sido gran cosa lo que el Gobierno ha podido saber de ETA gracias a las «tomas de temperatura». El día antes del atentado de Barajas, Zapatero proclamó, sin duda, gracias a la información que poseía, que 2007 sería mucho mejor que 2006.

El Gobierno tiene derecho a reclamar apoyo y unidad, pero para hacerse acreedor de uno y otra, tiene la obligación de merecerlos. Sabe lo que tiene que hacer para ganarse la confianza del PP y de la opinión pública. Por lo pronto, cortar por lo sano con estos canales de comunicación difusos, que no son fiables, que alientan expectativas falsas y que sólo dan rédito a ETA, en la medida en que trasladan a los terroristas la lamentable imagen de un Gobierno agobiado y necesitado, que no es capaz de romper con sus errores del pasado para empezar de nuevo, junto con el PP, una auténtica política de Estado antiterrorista.

...Y quinientas noches
POR IGNACIO CAMACHO ABC 2 Julio 2007

«Los que vivís seguros en vuestras casas caldeadas; los que encontráis al volver por la tarde la comida caliente y los rostros amigos: considerad si esto es un hombre» (Primo Levi)

RECORDADLO. Aquel fantasma extraviado y macilento que volvía del infierno con la mirada huidiza, aquel espectro ausente que caminaba a tumbos y respiraba con miedo el aire de la libertad, era un hombre. O era, más bien, lo que quedaba de un hombre después de un año y medio de infamia en un cajón, encerrado con los demonios de la soledad, la angustia, la aflicción y el tormento. Recordad la patada en el pecho que su zozobra de condenado a vivir os dio aquella mañana neblinosa de verano. Recordad los acordes de rabia, de alegría, de piedad, de ira, que sus pasos inciertos hicieron sonar en vuestro corazón. Recordadlo y hacedlo saber a vuestros hijos, y que no se os borre jamás de la memoria. Que no se os olvide aquel día, hace diez años, cuando un hombre llamado Ortega Lara emergió de las tinieblas de sí mismo para mostraros la cara insondable del horror.

Recordadlo porque aquellos diez días de julio -luego ocurrió lo de Miguel Ángel Blanco- serán ya siempre el cenit de nuestra congoja, el punto de no retorno del que emergió una insurrección contra el conformismo y la desesperanza. Recordadlo porque el mapa de nuestros sentimientos colectivos está grabado desde entonces con trazas indelebles de rebeldía y coraje. Recordadlo porque en aquellas fechas malditas, entre la alegría de la liberación y el dolor desgarrado del crimen, se incubó el virus de la rabia que aún agita la médula cívica de la nación para sublevarla contra el apaciguamiento, la claudicación, la debilidad o la injusticia.

Es el recuerdo de la mirada perdida de Ortega Lara, de las horas inciertas de la vigilia de Ermua, de la lluvia de lágrimas de plomo sobre los féretros del matrimonio Jiménez Becerril, lo que ha levantado la conciencia del pueblo ante los paseos de De Juana Chaos o la impunidad de sus cómplices, lo que ha construido el muro de firmeza de opinión pública ante el que se ha estrellado el adanismo experimental e irresponsable de Zapatero. Es el escalofrío de aquella semana maldita, clavado en lo más hondo de nuestras entrañas, lo que permite recordar que quienes han escrito en la sombra palabras de un discurso oficial del presidente del Gobierno siguen reclamando la misma sinrazón en cuyo nombre encerraron a Ortega, dispararon a Blanco con las manos atadas o pusieron la bomba de Hipercor. Y es por eso por lo que no hay que olvidar. Por los mismos motivos por los que aquel hombre resistió quinientos días y quinientas noches en el infierno de la desesperación, frente la pesadilla del hambre y el insomnio, contra la amenaza oscura y viscosa de la muerte.

Recordadlo. Simplemente porque ocurrió, no hace demasiado tiempo. Y porque aunque nosotros acaso ya no seamos los mismos, ellos sí lo son, y quieren seguirlo siendo.

Un debate sobre el estado de la nación con Navarra revoloteando
Elsemanaldigital 2 Julio 2007

Esta semana llega el último debate sobre el estado de la nación de la legislatura. José Luis Rodríguez Zapatero, que en 2004 llegó a la presidencia del Gobierno prometiendo poner el Parlamento "en el centro de la vida pública", se enfrentará a Mariano Rajoy ante los representantes de la soberanía popular y ante las cámaras de televisión. El líder de la oposición aprovechará la oportunidad para que los españoles lo confirmen como alternativa, en una campaña electoral para las próximas elecciones generales que de hecho arrancará de este debate.

Ante la cita parlamentaria los dos líderes, sus partidos y sus equipos han analizado los contenidos y las formas para intentar imponerse a su rival. El PSOE, además, gozando de las ventajas del poder, ha manejado el calendario a su favor, al menos en una de las cuestiones esenciales que van a debatirse.

A ningún observador se escapa que en política interior el meollo de la legislatura ha sido la reapertura por Zapatero del proceso autonómico y constitucional, con la promulgación de nuevos Estatutos de autonomía cuya legalidad es discutida y deberá dirimirse en el Tribunal Constitucional. Además, el PSOE se ha embarcado en un "proceso de paz" con la banda terrorista ETA, que ha fracasado pero que ha puesto sobre la mesa de negociaciones las peticiones irrenunciables de los abertzales, a saber, la autodeterminación y Navarra.

Precisamente Navarra es hoy, por decisión del PSOE, la única Comunidad sin Gobierno tras las elecciones del 27-M. Los populares de UPN obtuvieron casi el doble de votos que los socialistas de Fernando Puras. El PSN debe ahora decidir si forma un Gobierno foral con los abertzales –independentistas y anexionistas- o si permite que gobierne el vencedor de las elecciones, Miguel Sanz. Zapatero y Puras han estirado al máximo los plazos para que llegase el debate sobre el estado de la nación sin hacer pública su decisión, y esto es importante.

Rajoy va a preguntar a Zapatero, ante millones de españoles, qué va a hacer el PSOE con Navarra. El presidente del Gobierno debe contestar, a pesar de que los socialistas de Navarra hayan decidido esperar al miércoles día 4 –es decir, con el debate liquidado- para hacer pública su elección. Evidentemente una alianza entre Puras y el abertzale Zabaleta haría imposible cualquier duda sobre las intenciones políticas de Zapatero; pero incluso así Rajoy debe exigir al presidente claridad sobre este asunto.

El caso de Navarra no es como el de otras Comunidades. Que en el Gobierno de la Comunidad Foral intervengan, como aliados de Zapatero, los partidos que desean liquidar la autonomía de Navarra e incluirla en Euskadi tiene una relevancia política nacional. Zapatero no puede decir que el "proceso" ha terminado si los socialistas dan a la vez pasos para satisfacer las peticiones básicas de ETA. Por consiguiente ni Rajoy debe ahorrar esfuerzos ni argumentos en este tema ni Zapatero puede salir del debate sin dar una respuesta, que tendrá su impacto en la opinión pública de toda España.

El estado del presidente
POR EDURNE URIARTE ABC 2 Julio 2007

No tiene mucho sentido seguir hablando del debate sobre el estado de la Nación, tras lo revelado hoy por este periódico. El debate de mañana se ha convertido en el debate sobre el estado del presidente. Sobre su mentira sistemática a los españoles, al líder del PP, al resto de partidos y, lo que parece cada vez más evidente a la luz de las nuevas revelaciones, incluso a sus propios correligionarios. La reunión secreta con ETA tras la ruptura de la tregua y después de pedir apoyo a la oposición para derrotarla deja fuera de lugar el debate sobre las políticas para la nación. No hay políticas ni interlocución ni pactos sobre el engaño.

Pero no sólo para el PP. La nueva reunión con ETA deja en una situación complicada incluso al resto de partidos. Una cosa es que hayan colaborado, algunos a regañadientes, a justificar las negociaciones posteriores al 30-D dando por buenos los trucos argumentativos del Gobierno, y otra que puedan sostener una negociación con la tregua rota aún más obviamente contraria a las condiciones de la moción para el diálogo con ETA del 2005. Y lo más significativo, una lectura atenta de las informaciones y la opinión de los medios afines al Gobierno indica que desconocían completamente la nueva reunión, que los analistas cercanos a Moncloa habían dado por supuesto que el proceso estaba acabado. Y que, aun sin que Zapatero lo hubiera certificado con sus propias palabras, les parecía descabellado que pudiera ser de otra forma. O políticamente suicida.

Esta es la nueva dimensión del «proceso» de Zapatero. Que ya no se trata sólo de la confrontación con el PP, sino del engaño al resto de la oposición y el enfrentamiento a las peticiones de los suyos. Que el «proceso» se ha adueñado patológicamente del presidente. Y que los únicos que saben de sus andanzas son los etarras con los que se reúnen sus emisarios. Gara revelaba ayer el documento que Batasuna explica a sus bases y las expectativas etarras de que el «proceso» se recupere y los interlocutores vuelvan a la mesa. ETA, al parecer, sabía algo que los españoles desconocíamos. Nuevamente.

El Gobierno negocia con los terroristas de Hizbolá para que protejan a las tropas españolas
HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. ABC 2 Julio 2007

Fuentes de la seguridad israelí revelaron anoche que España envió al Líbano a mediados de la semana pasada a una «delegación militar secreta» que desde entonces se ha reunido repetidamente con responsables de Hizbolá, con el fin de garantizar la seguridad de los 1.100 cascos azules españoles desplegados en ese país.

La información la divulgó la página web en hebreo de «Debkafile», un medio que está dirigido por ex agentes del Mosad y de Aman. El Mosad son los servicios de inteligencia israelíes para el exterior mientras que Aman son los servicios de inteligencia militar hebreos.

La filtración sobre los contactos entre el Gobierno y Hizbolá, una organización considerada terrorista por muchos países, se puede explicar por dos motivos. En primer lugar, a Israel no le interesa que ningún país occidental mantenga contactos con Hizbolá, pese a que las embajadas acreditadas en Beirut se reúnen regularmente con responsables de la organización chií.

Carga contra el Gobierno
En segundo lugar, es evidente que esta revelación provocará una carga contra el Gobierno de Zapatero. Es posible que la intención israelí sea la de abortar la posibilidad de que otros países integrados en los cascos azules del sur del Líbano dialoguen con Hizbolá.

De hecho, la filtración se produce en vísperas de la comparecencia hoy en el Congreso del ministro de Defensa, José Antonio Alonso, para ofrecer la versión del Gobierno sobre las circunstancias que condujeron al asesinato de seis soldados en el Líbano en un clima de máximo recelo de las Fuerzas Armadas hacia el Ejecutivo.

Según fuentes militares consultadas por ABC, en el Ejército se teme que Alonso se parapete con la destitución de algún mando militar esgrimiendo las conclusiones de «la investigación» ordenada a raíz del «atentado terrorista». Por su parte, el PP exigirá una comisión de investigación en el caso de que las explicaciones del ministro no sean convincentes.

La iniciativa del Ejecutivo español de negociar con Hizbolá, que sin duda tiene el visto bueno del presidente, se plasmó inmediatamente después de que el 24 de junio una bomba matara a seis soldados del Ejército español que patrullaban cerca de la localidad de Jiam.Las fuerzas militares de Hizbolá fueron obligadas a abandonar el sur del Líbano por medio de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin embargo, la presencia de «civiles» desarmados de Hizbolá continúa siendo muy fuerte en la zona donde están desplegados los soldados españoles, de ahí que el Gobierno desee establecer un diálogo con Hizbolá que redunde en beneficio de la seguridad de sus tropas.

Ecos de Madrid en Londonistán
EDITORIAL Libertad Digital 2 Julio 2007


Cuando todavía duraba el terror de pensar qué hubiera pasado si la Policía no hubiese interceptado el viernes los dos coches bomba, unos terroristas se lanzaron con un coche en llamas contra la puerta de entrada de la terminal uno del aeropuerto de Glasgow. Las primeras investigaciones de Scotland Yard apuntan a que lo que indicaba el sentido común tiene visos de ser cierto: los intentos de ataques terroristas están relacionados entre sí. Consuela pensar en que las fuerzas de seguridad han logrado evitar una matanza, pero la coincidencia de estos ataques terroristas hace pensar que lo peor puede llegar en cualquier momento.

A nadie escapa la coincidencia de los ataques contra nuestros vecinos británicos con el cambio de gobierno en ese país. Tony Blair ha cedido la primacía entre los ministros del Reino Unido a Gordon Brown, que ha cambiado su residencia en el número 11 de Downing Street, que le correspondía como ministro de Economía, por la del número 10. Es sabido que Brown ha apoyado la solidaridad mostrada por Blair con el esfuerzo aliado por derrocar a Saddam Husein del poder e instaurar en Irak una democracia que ya tiene Constitución y Gobierno elegido en las urnas.

Pero también resulta notable que, por más que haya elegido a David Miliband, un hombre de Blair, para la cartera de Exteriores, algunos de los nuevos ministros forman parte de la corriente no desdeñable del Partido Laborista que mantiene una postura crítica con el concurso de Gran Bretaña en el esfuerzo aliado en Irak. Esto podría haber sido interpretado por los terroristas como un signo de debilidad, o como una oportunidad para crear la división en el laborismo y forzar al Gobierno británico al apaciguamiento; es decir, a la rendición.

No cabe duda de que la cobarde, demagógica e injustificable actuación del Gobierno de Zapatero al retirar las tropas de Irak sin contar con nuestros aliados ni esperar a la última posición de Naciones Unidas dio un claro mensaje al terrorismo islamista: el terror funciona; matar les acerca a sus objetivos. Los ecos de Madrid vuelven a sonar, esta vez en Gran Bretaña. La falta de solidaridad del Ejecutivo de Zapatero con el mundo libre no sólo no nos sirve de protección a los españoles, sino que contribuye a hacer el mundo más inseguro.

Se han confundido con Gordon Brown, en ese sentido. Y con los británicos, que tienen más orgullo que el que demostraron los españoles. Pero no cabe negar que los gobernantes del Reino Unido tienen su parte de responsabilidad desde hace décadas. Han cedido terreno, en nombre de la corrección política y del apaciguamiento, ante la creación de redes islamistas en el país. Se ha llegado a hablar de Londonistán por la tupida red de organizaciones que vertebran los esfuerzos que, contra el mundo libre, llevan a cabo muchos residentes en Gran Bretaña. No reconocen como nación más que al islam y a su extensión, y a su imperio dedican los medios que les han ido cediendo en el país en el que viven.

Frente a la moral de integración en la propia comunidad, que fuerza al que quiere venir a elegir entre aceptar las normas básicas de convivencia y buena vecindad o renunciar a quedarse, se ha dado pábulo al multiculturalismo, que supone la creación de sociedades distintas en un mismo suelo. Una parte pequeña pero activa de la sociedad acogida bajo el manto del multiculturalismo se ve como mortal enemiga de las sociedades libres y actúa en perfecta concordancia con esa vivencia. La dura experiencia ajena nos debería llevar a la reflexión.

Atentado en el Líbano
¿Por qué lo llaman "pacifismo" si quieren decir cobardía?
José Vilas Nogueira Libertad Digital


En el Líbano han muerto seis soldados españoles. Han retornado sus cadáveres a las tres de la madrugada, no fuera a producirse una (improbable) explosión patriótica. El Presidente del Gobierno los recibió con cara de bilis (sentía irritación, debía fingir pena). A los muertos, les dieron una medalla con distintivo amarillo (a juego con el zapateril rostro). Habían muerto en acto de servicio; no en acto de guerra. En el Líbano, según nuestro Gobierno, no hay guerra. Pero si no hay guerra, ¿por qué mandan soldados? Que manden policías o guardias civiles. Sin embargo, envían soldados. Será por economía. Mandan soldados a Afganistán y al Líbano, mal dotados de material militar (no hay guerra) y mal dotados de material policial (son soldados).

En cambio, los etarras, que hablan más con el Gobierno que unos novios antiguos pelando la pava a través de la reja, se declaran en guerra contra el Estado español. Los socialistas no dicen que haya guerra, pero como si lo dijeran, pues unos y otros están embarcados en un proceso de paz, con mediadores internacionales y todo. Nunca se han visto beligerantes que se quisieran tanto. Por eso, el Gobierno no manda soldados a esta guerra; envía policías y guardias civiles. No van dotados de material militar (no son soldados). Además, como los contendientes están de cháchara permanente, se les encomienda prudencia y morigeración, no vayan a incordiar demasiado a los gudaris, y se acabe la plática. Unas mangueras antidisturbios y algunos extintores, y ya vale. Como se ve, todo muy congruente.

Dado que la palabra cobardía tiene un significado inevitablemente peyorativo, Zapatero y los suyos le llaman pacifismo. Basta un quid pro quo verbal para que el vicio se convierta en virtud. Estos demagogos, en lugar de elevar a las masas a la dignidad de la virtud, alientan el vicio, fuente nutricia de su poder. En su periódica encuesta a los lectores, el diario El Mundo ha preguntado si el Gobierno debe retirar las tropas del Líbano. Atendido el número de respuestas, la pregunta no inquieta mucho (es natural, los muertos son pocos y la mitad inmigrantes latinoamericanos). Pero, entre los que contestan, el 48% las retirarían. La opinión española no ve relación entre lo que pasa en Irak, Afganistán y Oriente Medio y lo que ha pasado, pasa o puede pasar en España. Y los políticos partidarios del compromiso apenas han hecho esfuerzos para mostrársela (si quedase alguno, le sugeriría que aprovechase la conocida frase de Martin Niemöller sobre las funestas consecuencias de la insolidaridad ante el despotismo; nunca se repetirá bastante).

Lo siento por los lectores partidarios de la retirada, pero Zapatero no les hará caso. No porque tenga un mínimo de valor o dignidad, que ni el uno ni la otra conoce, sino porque toda su política está basada en la rendición permanente. Nunca admitirá que hay guerra en Afganistán o en el Líbano. No le duelen las víctimas por humanidad o patriotismo; le duelen como un cólico hepático. No somos los Estados Unidos; afortunadamente pocos soldados españoles mueren en escenarios bélicos. En consecuencia, el presidente del Gobierno debería haber hecho una declaración formal de condolencia y de vindicación patriótica. No es agradable, pero peor ha sido para los muertos. Podría dirigirse al pueblo por la televisión pública o, al menos, acudir a los medios de PRISA, que tanto le quieren y a quienes tanto quiere. O podría, más institucionalmente, hacerlo en el Congreso de Diputados.
No hizo ni una cosa ni otra. Hubieron de pasar varios días para que, obligado por la visita del presidente del Líbano, amagase lo que el dirigente de cualquier país del mundo habría hecho antes y con más convicción. Hubieron de pasar varios días para que, en el trámite de preguntas al Gobierno (ese trámite que en la Cámara de los Comunes sirve para que los diputados pregunten por el mal funcionamiento de la estafeta de correos y cuestiones similares), se viera obligado a hacer un pronunciamiento. Si Rajoy no le hubiese preguntado, ni huella parlamentaria habría quedado de la muerte de los seis soldados.
José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela

EL GOBIERNO MANIOBRÓ PARA PRORROGARLO
Dos jueces del TC piden la dimisión de Casas al concluir su mandato
Los magistrados del Tribunal Constitucional Roberto García-Calvo y Jorge Rodríguez- Zapata han pedido la dimisión de la presidenta, María Emilia Casas, porque su mandato de tres años para el que fue elegida concluyó el pasado 15 de junio. Estos dos jueces, según El Mundo, quieren que someta a votación su continuidad de forma interina porque, de lo contrario, y pese a la "enmienda Casas" aprobada por el Gobierno a su medida, estaría contraviniendo la Constitución.
Libertad Digital

El pasado 26 de mayo entró en vigor la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. A última hora, y a su medida, el Gobierno introdujo una enmienda, conocida desde el primer momento como "enmienda Casas". El texto, según recuerda El Mundo, sostiene que "si el mandato de tres años para el que fueron designados como presidente y vicepresidente no coincidiera con la renovación del TC, tal mandato quedará prorrogado para que finalice en el momento en que dicha renovación se produzca y tomen posesión los nuevos magistrados".

Sin embargo, la Constitución establece que el mandato del presidente del Constitucional es de tres años. María Emilia casas fue elegida el 15 de junio de 2004. Por lo tanto, el pasado 15 de junio acabó su plazo al frente de la institución. Y esto es lo que esgrimen los dos magistrados que reclaman su dimisión. Entienden Roberto García-Calvo y Jorge Rodríguez-Zapata que es el Pleno del TC, pese a la "enmienda Casas", el que debe pronunciarse y votar quién debe quedar al frente del Constitucional. Argumentan que la reforma del Gobierno, que el diario presenta como una "coartada" para que Casas pudiera permanecer en el cargo hasta diciembre, no puede corregir lo que dicta la Constitución.

El Mundo editorializa sobre la petición de los dos jueces y aprovecha para cuestionar la "enmienda Casas". Sostiene que se trata de "una incursión del poder político para controlar al Tribunal y someterlo a sus intereses". Una maniobra del Gobierno para perpetuar a la presidenta, expone, y "asegurarse de que en los debates sobre la constitucionaliad del Estatuto catalán haya, en último término, un voto de calidad que pueda desequilibrar la balanza en favor de sus tesis". Y termina preguntándose "por qué la prórroga de mandatos que vale para el TC no es de aplicación en el Consejo General del Poder Judicial, cuyos miembros han sido acusados de falta de legitimidad por el ministro de Justicia, Fernández Bermejo".


EN CONTRA DE LO QUE DICTA LA LEY
El abogado de los dos militantes del PP sólo ha recibido una notificación sin firma ni sentencia
La Ley Orgánica del Poder Judicial recoge que las sentencias se dictan, se redactan, se firman y luego se dan a conocer a las partes. Es lo que ha recordado en la COPE el abogado de los dos militantes del PP contra los que el Gobierno quiso montar una campaña a costa de una falsa agresión a Bono. Juan Ramón Montero ha denunciado que pese a estar personado, no le ha llegado la sentencia de la Sala Segunda del Supremo porque no existe y que sólo conoce una notificación, que entiende como fallo, que ni siquiera está firmada.
José Ramón Montero: Si no hay sentencia, y no hay sentencia, fallo no puede haber. Al menos no es conforme a la ley. Es la manera más tecnica de decirlo.
Libertad Digital

El abogado de los dos militantes del PP dijo en La Mañana de la COPE que no existe sentencia del "caso Bono" dictada por la sala Segunda del Tribunal Supremo. Lo que ha conocido como parte personada en el caso, detallaba, es sólo una justificación, que entiende como fallo, que ni siquiera está firmada. "No ha dictado ninguna sentencia según mis noticias", apuntó José Ramón Moreno. Esa notificación sin firmar dice que la Sala Segunda ha dictado el fallo por el recurso de casación. "Dicen que casan y anulan la sentencia y añaden que el fallo se ha acordado por mayoría y que en los próximos días se hará pública la sentencia y el voto particular".

Estamos, según el letrado, ante un caso excepcional porque "nunca" ha conocido "que salga un fallo sin la sentencia". En este punto tuvo que recordar que la ley dice que las sentencias se redactarán con su encabezamiento, consideración… y dice expresamente que al final se producirá el fallo. El fallo no es más que el final de este proceso. Aquí, de manera excepcional, hay un fallo sin sentencia".

Además, Montero se preguntó, si realmente existe sentencia, por qué no la dieron a conocer a las partes en el mismo momento en que se notificó el fallo. Concluye así que, si no hay sentencia, y no hay sentencia, fallo no puede haber. Al menos no es conforme a la ley. Es la manera más técnica de decirlo". Entiende que se ha producido una filtración interesada que tiene muchas consecuencias y que vuelve a dejar a sus defendidos en una situación de indefensión.

Ya lo estuvieron, recordó, cuando fueron detenidos sin pruebas y encausados bajo una acusación falsa. Durante toda el "caso Bono" hubo una falsificación masiva. Matizaba el letrado que "lo puedo decir así de claro porque tengo en mi apoyo una sentencia con esos hechos y diciéndolo claramente. Hasta el propio fiscal, porque fue tan abrumadora esa falsificación, se vio obligado a modificar sus conclusiones y en el recurso aceptaba la falsificación".

PARA QUE TENDIERA UNA TRAMPA A "EL CHINO"
La Policía entregó a un imputado el dinero que apareció en Leganés
Los 33 billetes de 500 euros que aparecieron entre los escombros del piso de Leganés salieron de los fondos reservados de las Fuerzas de Seguridad. La Policía se los entregó a "El Conejo", imputado en el juicio, para que saldara una deuda por drogas con "El Chino". Según El Mundo, a cambio de este dinero facilitaría la captura del considerado como uno de los principales sospechosos del 11-M. La fecha elegida para tender la trampa a Jamal Ahmidan fue el 2 de abril de 2004, un día antes de que el piso de la calle Martín Gaite saltara por los aires. Sin embargo, ese plan no dio frutos.
EL JUICIO QUEDA VISTO PARA SENTENCIA ESTE LUNES
Libertad Digital

La pasada semana El Mundo desvelaba que en el desescombro del piso de Leganés habían aparecido 33 billetes de 500 euros. De su origen nada se sabía, sólo que no habían salido de ninguna cuenta de los sospechosos. Este lunes, Casimiro García Abadillo da la clave en este mismo diario. Dice que el misterio "empezó a desvanecerse" cuando un miembro de la Comisaría General de Información le confesó por teléfono: "Naturalmente, no se ha investigado porque ese dinero... fue proporcionado por la Policía".

Los agentes quisieron tender una trampa a "El Chino" el 2 de abril de 2004, un día antes de que saltara por los aires el piso de Leganés. Para ello, entregaron ese dinero a "El Conejo", imputado en el juicio. El objetivo era que con esos 16.500 euros "El Conejo" saldara una deuda con Jamal Ahmidan por drogas y a cambio facilitara la captura del considerado por entonces como uno de los principales sospechosos del 11-M.

Una trampa para detener a "El Chino"

Detalla la información de El Mundo que Rachid Aglif, "El Conejo", había dejado ver a sus conocidos el miedo que sentía por las amenazas de muerte de Jamal Ahmidan, "El Chino". Le debía dinero por la compra de droga. Ante sus temores, uno de sus amigos le puso en contacto con un policía que vivía en Lavapiés, cerca de donde "El Conejo" tenía la carnicería a la que acudía como cliente "El Chino". Ese agente era un inspector que estuvo años destinado en el País Vasco recabando información en la lucha contra ETA.

El pacto que le ofreció el policía, apunta García Abadillo, fue "tan simple como provechoso para la investigación". A cambio del dinero para saldar la deuda, "El Conejo" tenía que facilitar la captura del sospechoso.

La Policía llega al piso de Leganés

Agentes de la UCIE colocaron una cámara de vídeo en la carnicería de Aglif y montaron un dispositivo para seguir a Ahmidan cuando fuera a cobrar el dinero. En la bolsa con los billetes de 500 euros también escondieron un chip rastreador y además recurrieron a un amigo de "El Conejo" para que le siguiera.

El que se presentó en la carnicería fue Rifaat Anouar, considerado uno de los hombres de confianza de "El Chino". El chip rastreador no sirvió de nada porque sacó el dinero de la bolsa y lo guardó en otra distinta. Sin embargo, el seguimiento de Rousafi sí que dio sus frutos y llegó hasta las inmediaciones del piso de Martín Gaite.



EL PP CONSIGUE EL CONTROL DEL AYUNTAMIENTO
El entorno proetarra intenta boicotear la toma de posesión de la alcaldesa popular de Lizarza
A partir de este lunes, y por primera vez en la historia de Lizarza, el Ayuntamiento dejará de ser una reducto proetarra. Durante esta mañana, la popular Regina Otaola ha asumido la Alcaldía, que conquistó el 27-M ya que de las 355 personas que hicieron efectivo su derecho al voto, 142 votaron en blanco, 186 supuestamente a ANV –voto nulo– y 27 al PP. Los proetarras, unos 50, se manifestaron frente al consistorio para protestar por su elección. Al parecer, se permitió el acceso de cuatro.
Libertad Digital 2 Julio 2007

Según comunicó Otaola tras las elecciones municipales, las primeras decisiones que el PP hará en Lizarza serán quitar las fotos de terroristas del Ayuntamiento, realizar una auditoria de cuantas y limpiar las 'calles' de anagramas de ETA. Lo hará tras unas elecciones que el PP ganó contra pronóstico.

Por este motivo, por la toma de posesión popular, el entorno proetarra convocó una manifestación enfrente del Ayuntamiento para intentar boicotear la constitución de éste. Este lunes tomó posesión de sus cargos los siete electos del PP, entre ellos, la nueva alcaldesa, Regina Otaola. Los electos ediles recogieron el pasado martes sus acreditaciones como concejales en la Junta Electoral de Zona de Tolosa.

Feudo proetarra
Este municipio ha estado tradicionalmente gobernado por el entorno proetarra, pero, tras la ilegalización de Batasuna-HB-EH y la anulación de las candidaturas de agrupaciones de electores en 2003, lo gestionó en la pasada legislatura el PNV, con Joseba Egibar como alcalde.

En las elecciones municipales del pasado 27 de mayo, los populares obtuvieron 27 votos, frente a los 186 nulos y 142 blancos contabilizados en esta localidad. Además de Regina Otaola, formarán parte de la corporación municipal la parlamentaria Laura Garrido, el juntero y ex concejal Manuel Mitxelena, el presidente de Nuevas Generaciones del País Vasco, Miguel Angel Fernández, Julia Tercero, Begoña Pereira y José Luis Marcaida.

Proceso de rendición
El chupinazo para la anexión de Navarra
Isabel Durán Libertad Digital 2 Julio 2007

"Sin Navarra no hay proceso", han repetido públicamente hasta la saciedad los representantes de la ilegalizada Batasuna-ETA. Hasta el presidente del Euskadi Buru Batzar, Josu Jon Imaz, ha reconocido haber estado presente cuando "ETA le ponía una pistola en la cabeza al Gobierno" para la inclusión de la comunidad foral en las negociaciones.

Ya es casualidad que justo cuando se está pactando la entrega de Navarra a los nacionalistas independentistas aparezca uno de los negociadores para explicar que los pistoleros rompieron su tregua sólo porque ZP se negó a traicionar a los navarros. Qué interesante. Y va el PSN, presidido literalmente por Felones, y llegan a un acuerdo trampa: trocear el órgano común permanente en muchos organitos para que no parezca lo que es. El primer paso en el sendero de lo que ETA aceptó por escrito y vendió como un gran avance: una Euskal Herria dentro del Estado.

Que se vayan preparando los navarros para la euskaldunización que les viene encima. Si no se enseña el euskera no habrá subvención en los colegios concertados incluso en las zonas no vascuences, o sea, una muestra más de inconstitucionalidad auspiciada desde el zapaterismo. Y que no les pase nada cuando los compañeros de despacho terroristas del próximo vicepresidente del Gobierno navarro, Patxi Zabaleta, accedan a la información bancaria de todos los empadronados.

Zapatero es implacable en los compromisos adquiridos con la ETA. El destape de su actitud ha sido y es sólo cuestión de tiempo. Sus compañeros de viaje han sido siempre los mismos antes y durante su etapa de Gobierno. Hoy, mientras continúan los contactos secretos con los pistoleros, el presidente que miente hasta cuando desmiente ha dado el chupinazo de salida para que los etarras metan sus zarpas en Navarra. "El proceso" sigue su marcha, a trocitos, con Eguiguren, Bereciartúa, Basterra, los Ternera, Arbulu, Anero y quien se tercie. Navarra, con el partido de Felones, comienza su encierro hacia el callejón de la ETA.

Enfermizos y obsesivos
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 2 Julio 2007

Reproduzco por orden cronológico, omitiendo saludos para abreviar, los comentarios a mi post "Tarde, mal y arrastro", publicado el 29.06.2007, que tan mal digiere algún afiliado del Partido Popular que, para más INRI, trata de confundir al personal con sutilezas teológico-bizantinas como la diferencia entre "críticas" y "reproches".

Lo siento, amigo, pero la realidad es que el PP ha sido el partido que ha sentado las bases de la actual política lingüística con la Ley 3/1983, del 15 de junio, de Normalización Lingüística, (D.O.G.: 14/7/1983), firmada por Gerardo Fernández Albor, de Alianza Popular y por aquel entonces presidente de la Xunta de Galicia. La enfermedad nacional-galleguista está ya tan avanzada que me temo que tiene muy mal pronóstico y quienes se suponía que debían aportar al tema un punto de democracia y sensatez, parecen emperrados en "sostenella y no enmendalla". Así les luce el pelo.

Construida por ustedes mismos la autopista de la "anormalización" lingüística, ahora ven cómo son adelantados por la izquierda por el PSOE y el BNG y, quienes se las daban de más nacional-galleguistas que el mismísimo Castelao, se ven cada vez más relegados por los nacionalistas de verdad y el partido más ladino, pactista y oportunista que existe en España. Lamento que encajen tan mal que les recordemos sus errores, da lo mismo el nombre que ustedes le den al hecho de decir la verdad: "críticas" o "reproches". La discusión no es semántica, sino política, y lo que resulta evidente es que no parecen dispuestos a cambiar de rumbo y prefieren el suicidio político a la evolución inteligente.

Peor para ustedes.
Tarde, mal y arrastro

Tarde, mal y arrastro parece que el PP quiere corregir el rumbo absurdo y desnortado que emprendió desde 1983 bajo el mandato de Fernández Albor y remachado más tarde con Manuel Fraga Iribarne. No creo que recupere ya nunca el terreno perdido, la confianza de los gallegos hispanohablantes, que somos la mayoría, y que deje de nadar entre dos aguas, pero bueno, nunca se sabe... Yo, como saben, soy muy escéptico para estas cosas.

El PP se inclina por romper el pacto para el uso del gallego en las aulas
La Voz de Galicia, 29 de junio de 2007

Xoán Xulio Alfaya

La opinión de los padres
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 2 Julio 2007

CONOZCO un centro educativo donde todas las asignaturas, salvo lengua española y los idiomas extranjeros, se imparten en gallego. Al salir de las clases casi todos los alumnos dejan el gallego y se pasan al castellano. Pero a nadie le importa esta diglosia social, la escisión entre vida real y vida académica. Por alguna razón nadie quiere hacer oficial en las aulas lo que es real en la vida de los estudiantes.

Obviamente los más perjudicados son los hijos de los inmigrantes; van peor que los demás, un idioma natal y otros dos en el país de recepción; demasiados obstáculos. Lo mismo le ocurre a los hijos de padres sin estudios superiores; no tienen tutores cualificados en casa para subsanar las carencias oficiales. Rinden peor. Pero no se hacen estudios serios de evaluación del impacto en los jóvenes del modelo educativo y de sus variantes lingüísticas. Los gobernantes están a sus cosas, los sindicatos a las suyas, el profesorado a evitar lo peor, y los padres sumidos en la impotencia desasosegada. Sería muy sencillo entregar a los padres un cuestionario para que establecieran sus preferencias idiomáticas para las asignaturas; que el idioma fuese optativo, con el único requisito de que se pudiese superar una prueba de conocimiento hablado y escrito, tanto de gallego como de castellano. Sin imponer ninguno como vehículo de las materias. La imposición coarta la asimilación y la comprensión inteligente, que necesita de la motivación y la naturalidad intelectiva.

Hoy tenemos mala calidad general en las materias centrales y encima un problema lingüístico y otro ideológico añadidos; ambos artificialmente creados desde el imaginario pedagógico y el sectarismo político. Todo se mantiene por la falta de un control objetivo y profesional de los rendimientos, así como por el menosprecio de las demandas reales de los padres. Aquí se cree saber mejor que los padres lo que conviene a los hijos; y nadie aporta evaluaciones externas para saber con certeza cómo van los alumnos. La complicidad entre élites políticas, sindicales y educativas está condenando a los jóvenes a una mediocridad garantizada. Mientras, los padres se desesperan viéndolos tratados cual conejillos de indias por despotismos burocráticos y pedagógicos.

Que se devuelva el poder a los ciudadanos, a los contribuyentes, a los padres. Que se ajusten idiomas y programas a lo que piden. Particularmente hoy, cuando se dispone de alta preparación y cualificada información en los colectivos de padres. Paren de decidir por el pueblo y sin el pueblo. No impongan porcentajes como si fueran cuotas de listas electorales; con el futuro de la juventud de un país no se juega. Entren en la modernidad ilustrada, libre, responsable y culta. Sean humildes, respetuosos y agradecidos; atiendan la voz de los padres.

El pacto lingüístico de 1983
XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS La Voz 2 Julio 2007

EL PACTO lingüístico de 1983, del que yo formé parte en representación de AP, incluía entre sus cláusulas la obligación de todos los gallegos de conocer su idioma propio. También es cierto que, recurrido ante el Tribunal Constitucional, el precepto que obligaba a conocer el gallego fue anulado. Pero no por eso debe olvidarse que aquel acuerdo histórico, del que fueron piezas fundamentales Casares y Piñeiro, estaba basado en la conciencia de que no puede haber una realidad lingüística considerada normal si no reconoce que partimos de una situación artificial y negativa creada por la discriminación y persecución del gallego y sus hablantes.

El idioma castellano, que también nos es propio, constituye un vehículo de comunicación entre los primeros del mundo, cuya fuerza lo hace avanzar por encima de las políticas de equilibrio lingüístico que los madrileños describen como persecutorias. Y nadie duda ya de que, más allá de los avances producidos por la introducción de las lenguas propias en los espacios oficiales y en las actividades subvencionadas, el catalán, el vasco y el gallego están condenados a minorizarse todavía más si no operan a su favor políticas desacomplejadas de discriminación positiva.

Decir que el castellano sufre discriminación en las sociedades vasca, gallega y catalana es una gran mentira. Y es una evidencia, sensu contrario, que cada día resulta más difícil mantener el débil equilibrio alcanzado por los acuerdos lingüísticos vigentes. Y por eso resulta intolerable que se someta ahora al gallego -eternamente desterrado de las escuelas, de los medios de comunicación y de las élites sociales y económicas- al test de resistencia frente al castellano, como si el estatus actual de ambas lenguas fuese resultado de una lucha neutral y de una opción libremente adoptada por los que durante siglos mantuvieron vivo el gallego en los recovecos de la cotidianeidad.

Me parece lamentable, y en buena lógica absurdo, que los gallegos tengamos que probar la necesidad de lo obvio -que nuestro idioma sólo vive por nosotros y para nosotros-, o que se le dé condición de referencia a una situación de hecho que, además de contradecir el valor esencial de nuestra identidad, no fue lograda en buena lid. La libertad de escoger el modelo lingüístico sólo es verdadera cuando se parte de un conocimiento equilibrado y un uso normalizado de las lenguas de un país. Y por eso considero que el decreto redactado con tanta valentía y tanto diálogo por Laura Sánchez tiene que ser defendido como un principio de identidad y de justicia histórica, y como la culminación necesaria del acuerdo lingüístico alcanzado, bajo el Gobierno de Fernández Albor, en 1983.

Libertad y constitución
Nota del Editor 2 Julio 2007

Menos mal que la Constitución Española, establece en su Art.3º 1. "1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.", cediendo a las presiones nacionalistas, pusieron el infumable punto 2. "2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos", que a la vista del punto 1, no tiene mucho sentido, y en toda ella no aparece bilingüismo y menos bilingüismo obligatorio, por tanto, cualquier intento de imponer a los ciudadanos lengua regional alguna es claramente anticonstitucional.

En AGLI, como no podía ser de otro modo, defendemos la libertad de idioma, y la libertad de uno termina donde empieza la libertad del otro, y ambos tienen que cumplir lo que establece la constitución española. Por tanto, todos los mecanismos imposición de las lenguas regionales por parte de sus defensores o beneficiados, son claramente anticonstitucionales.

Los defensores de las lenguar regionales tienen todo el derecho a guardarlas mediante su inoculación a los ciudadanos que con conocimiento y responsabilidad decidan libremente aceptarla, y si tales ciudadanos carecen de tal conocimiento y responsabilidad serán sus padres quienes deban elegir libremente si permiten que sus hijos sean inoculados, en las gallego-escuelas, vasco-escuelas o cualquier otro mecanismo de indoctrinación que se les pueda ocurrir a los nacionalistas, pero en caso alguno pueden imponerla. El bilingüismo obligatorio con cualquier lengua regional es anticonstitucional.

El terrorismo islámico intenta someter a Europa a base de atentados
Santiago Abascal elsemanaldigital 2 Julio 2007

Al Qaeda reaparece para dar su despedida a Tony Blair y la bienvenida al nuevo primer ministro británico, Gordon Brown, y de paso inocular el terror en la sociedad a la que agrede.

2 de julio de 2007. Lo ocurrido en Londres y Glasgow, a pesar de la ausencia de víctimas mortales, es gravísimo porque ilustra la amenaza que se cierne sobre las sociedades libres. Pero sobre todo porque demuestra la facilidad con la que los enemigos de Occidente atentan y extienden el terror en el corazón de Europa.

Que los quintacolumnistas del Islam golpeen a las grandes naciones haciéndose ciudadanos europeos pero sin asumir la identidad europea no preocupa a algunos. Quizás la frecuencia de los grandes atentados les parezca asumible por la opinión pública sin generar grandes crisis sociales. ¿Pensarán lo mismo esos pánfilos en el momento en que los ataques terroristas no sean anuales, y se tornen en mensuales, en semanales, en diarios? Sin duda no, y esa hipótesis no es descartable. El islamismo se prepara en el seno de Europa todos los días para dar el gran golpe a una sociedad laica, libre y hedonista a la que desprecian. Y nuestro problema es que no estamos dispuestos a renunciar a ninguno de nuestros logros para sacrificarnos mínimamente en la guerra contra el fanatismo que quiere derruir nuestras señas de identidad.

Porque no sólo no defendemos, sino que perseguimos y negamos nuestras señas de identidad históricas, a la vez que erigimos mezquitas con dinero público o facilitando suelo público. Porque mientras la laicidad militante de una parte de Occidente persigue una de las señas de identidad –no solo religiosa, sino histórica y cultural- de la nación española y del conjunto de Europa, se plantea una alianza de civilizaciones indefinible que permite la imagen de la mujer maltratada y secuestrada bajo el burka en el mismísimo Madrid.

Porque mientras el Islam se entrena agazapado en las madrasas y en garajes convertidos en mezquitas ilegales en toda Europa, Occidente, entendido como cultura, está pendiente de ver las andanzas carcelarias de Paris Hilton o el último polvo de Fulanito con Menganita.

En España, el 11-M, Al Qaeda interfirió en la vida pública española, como mínimo, con sus comunicados reivindicativos de la masacre. En Londres los islamistas tratan por todos los medios de amargar la despedida de Blair y la llegada de Gordon Brown. Aquí tenemos elecciones en unos meses y no podemos olvidar que España sigue siendo objetivo del terrorismo de Al Qaeda. No era Irak la razón única. Ahora nos dicen que también Afganistán y Líbano. Pero en realidad el problema es Al Andalus -España- que el terror islámico quiere –y no lo esconde- reinvadir.

Mientras tanto el nuevo Estatuto andaluz eleva a categoría de padre de la patria andaluza a un converso al Islam como Blas Infante que impugnó la reconquista española y la y expulsión de los moros, es decir la esencia –lo queramos o no- de la historia de la Nación Española.

Vengo de Oviedo, precisamente cuna de la Reconquista española y germen de la hispanidad. Ahora, en las señales y carteles de la cosa pública se ha puesto de moda llamarle Uvieu o algo así. En esas están los depositarios de las esencias nacionales, en la pequeñez de cada campanario, cuestionando todos los días la universalidad de lo español. Mal vamos para derrotar a la universalidad islamista.

¿Educar ciudadanos o adoctrinar borregos?
OSCAR RIVAS minutodigital 2 Julio 2007

Anda últimamente mosqueada la ministra Cabrera. Al parecer, la educación para la ciudadanía le tiene comida la moral. Desde que profiriera su amenaza de no conceder el título a quienes no cursen la polémica asignatura, lejos de reducirse, el número de ciudadanos que, por razones de conciencia, se niegan a aceptar el nuevo trágala del gobierno, no ha dejado de crecer. Y ahora, por si no tuviera suficientemente revuelto el gallinero, llegan los obispos e incitan a la rebelión. Y es que así no hay manera.

A pesar de todo el revuelo, hay quien todavía no parece darse por enterado y reclama más información. Pero aún cuando son múltiples las razones en las que aquéllos fundamentan su objeción, la más básica es que el Gobierno no se muestra muy partidario de que los padres sigan educando a sus hijos en cuestiones morales. En su opinión, el papel de educador moral ha de corresponder al Estado. Y eso claro es lo que no están dispuestos a tolerar los padres.

Es evidente que el Gobierno no ve en la enseñanza una institución necesaria para el desarrollo de una sociedad mejor. Antes al contrario, la concibe como un instrumento de poder al servicio de sus ambiciones totalitarias. Siempre hábil en el arte del eufemismo, el Gobierno habla de educación cuando lo que desea es adoctrinamiento. Alude a la ciudadanía cuando quiere decir vasallaje. Porque el socialismo, eso lo sabemos bien, no cree en esa ciudadanía que aparentemente dice enaltecer. Ser ciudadano requiere ser libre, o lo que es más importante, saberse libre. Con derecho a discrepar, a disentir de las apetencias del poder. Y eso claro, hace chirriar los objetivos del Gobierno

Como el buen totalitario que es, a Zapatero le gustaría que España entera volviera a clamar “vivan las caenas” como ya hicieran los súbditos fernandinos hace dos siglos. Y como ya claman los miles de ciudadanos que le votan incondicionalmente, fieles vasallos rendidos a los pies de su Señor. Lo que ocurre es que hay otra media España que se le resiste, Que no está dispuesta a renunciar a su libertad. Y que, desde luego, no está dispuesta a que nadie, y mucho menos el estado, le imponga el acatamiento de una asignatura que no sólo choca frontalmente con sus convicciones más íntimas sino que supone una intolerable intromisión en su esfera privada.

Al atribuir al Estado- el ojo que todo lo ve- el papel de educador moral, el gobierno aspira a crear una sociedad sumisa, a su medida. Persigue acabar con los últimos resquicios de libertad a los que pudieran aspirar las futuras generaciones. Fumigar el último hálito de esperanza de conformar una sociedad de ciudadanos libres capaces de pensar por sí mismos. Apagar, en definitiva, cualquier conato de rebelión racional frente a las imposiciones totalitarias del poder. Del todo poderoso Estado. Del Leviatán hobbesiano.

Resulta paradójico que quienes hace cuatro décadas clamaban por una educación pública igualitaria de calidad, deteriorándola a extremos insostenibles, hayan imposibilitado las esperanzas de promoción social de los más desfavorecidos. Que quienes entonces clamaban libertad, pretendan hoy privársela a aquellos que se resisten a comulgar con ruedas de molino. Y que quienes criticaban el lavado de cerebro educativo del franquismo, sigan hoy los mismos pasos de adoctrinamiento ideológico de aquél. Aunque con un matiz. Aquello fue una dictadura. Esto se presupone que es una democracia. Con la venia del presidente, claro está.

Ciudadanía de temporada
ANDRÉS OLLERO TASSARA ABC 2 Julio 2007

LA polémica sobre la asignatura «Educación para la ciudadanía» ha suscitado reacciones tan variadas que parecen agotar toda posible novedad al respecto. De ahí mi preocupación, al comprobar que la mía no encaja en ninguna de las hasta ahora expuestas. Quizá todo se deba a mi curiosa condición de catedrático de Filosofía del Derecho.

En el fondo, se estaría reduplicando un fenómeno bien conocido en la filosofía jurídica. Tras la última guerra mundial se planteó una crítica al positivismo jurídico, como presunto culpable de los desmanes que la habrían generado. Esta teoría jurídica aparecía así como éticamente perniciosa, dando de camino ocasión a una efímera resurrección del derecho natural. Con el paso del tiempo, la crítica al positivismo jurídico ha cambiado de enfoque, ganando a la vez en profundidad: su problema no es que resulte éticamente indeseable, sino que más bien se constata como teóricamente inviable. Mientras proponía ocuparse del derecho como es, marginando salmodias de deber ser, lo que a la hora de la verdad nos cuenta no tiene mucho que ver con el derecho como en realidad existe.

Ante la nueva asignatura, no me he planteado si sus resultados serán tan éticamente esplendorosos como para zambullirnos de una vez por todas en lo políticamente correcto, o si por el contrario pueden llevar a las jóvenes generaciones al infierno de cabeza. Me he limitado a preguntarme, ya que me ha dado por dedicarme a la filosofía jurídica, cómo podría yo explicar tan discutida asignatura. El resultado no ha podido ser más desalentador; la asignatura no me parece ni buena ni mala; constato simplemente que es inexplicable. Al menos yo, quizá porque filosofar obliga a reflexionar sobre lo que se hace, no podría explicarla.

No se me tenga precipitadamente por objetor. El problema arranca al plantearme cómo puedo explicar cuestiones con hondas implicaciones morales sin traicionar la neutralidad exigida por lo público. Cuando el destinatario es adulto, todo queda constitucionalmente delegado a la libertad de cátedra y al deseable sentido crítico de los destinatarios. Durante decenios existió una asignatura de «derecho natural», denostada por más de uno de los que hoy paradójicamente apelan a una ética universal, al alcance de cualquier mortal en su sano juicio. Nada impidió que los docentes de dicha disciplina desarrollaran pintorescos programas de teoría marxista, explicando cómo debería ser en el futuro el derecho, según un autor que exigía que desapareciera cuanto antes.

Cuando, por el contrario, los destinatarios son menores de edad, nuestra Constitución garantiza (en su artículo 27.3) «el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». En consecuencia, para explicar la asignatura, dado que se pretende imponer como obligatoria, tendría yo que llevar a cabo una encuesta previa para ver qué quieren los progenitores que explique a sus retoños. Argumentar que si los padres desean ejercer ese derecho se habrán buscado un centro escolar con ideario, reconocidamente capaz de satisfacer sus deseos, exige ignorar la jurisprudencia constitucional existente. Ésta atribuye al ideario de los centros un alcance que en modo alguno coincide, ni cabe con afán reductor identificar, con lo moral o religioso. Sin duda involuntariamente, los centros que se vienen ofreciendo a explicar la asignatura con arreglo a su ideario están paradójicamente contribuyendo a ofrecer precedentes para llegar a ver interpretado restrictivamente el alcance real de sus propios derechos, como si tuvieran fundamento en un privilegio religioso.

Tendría más sentido argumentar que yo, al margen de lo que los padres puedan pensar, respetaría la neutralidad en la medida en que me limite a explicar cuestiones morales remitiéndome a lo recogido en la legalidad vigente. No en vano ésta ha sido elaborada por los representantes del pueblo soberano, entre los que tengo el orgullo de haberme visto incluido durante más de diecisiete años. Esta argumentación desconoce, sin embargo, aspectos elementales de nuestro modelo constitucional, particularmente atento a evitar cualquier posible dictadura de la mayoría.

Las mayorías parlamentarias son tratadas por nuestra Constitución como meramente coyunturales; incluso si se tratase, y ahora ni siquiera es el caso, de abrumadoras mayorías absolutas. Nunca, en nuestro sistema, el que gane unas elecciones, aunque no sea de carambola, lucra con ello el derecho a formar a los ciudadanos con arreglo a las convicciones morales de su preferencia. Parece lógico, ya que lo contrario sería tratar a la ciudadanía como prenda de temporada, que iría cambiando de diseño según quién sacara más votos, o lograra con mayor facilidad endosarse los ajenos. Como consecuencia, yo no podría explicar la discutida asignatura remitiéndome a lo que mi buen amigo Elías Díaz calificaría, con alcance meramente sociológico, como «moral legalizada». Ya su maestro Bobbio consideraba disparatado afirmar que habría una obligación moral de obedecer al derecho positivo, por el mero hecho de haber sido puesto. Así que sigo teniendo difícil explicar tan obligatoria asignatura.

Alguien medianamente informado se brindaría a salvarme de la perplejidad, sugiriéndome que cuento con un punto de referencia nada coyuntural, al que remitirme para abordar cuestiones de relevancia moral, por peliagudas que me parecieran: el texto constitucional. Al fin puedo asumir tan honrosa tarea docente...

Siento complicar la cuestión si planteo una nueva pregunta; al fin y al cabo, los filosofantes se dedican a preguntar, consiguiendo gracias a ello complicar lo más obvio. Cuando llegue el momento de referirme a las uniones entre personas del mismo sexo, ¿debo considerarlas como una modalidad de matrimonio, o no? La respuesta no parece fácil, ya que nuestra Constitución no ha sido tan previsora como para establecer que los docentes de Secundaria puedan plantear cuestiones de inconstitucionalidad; ni siquiera a los jueces encargados del Registro se reconoce tal posibilidad. Tendré quizá que ignorar esa parte de la asignatura hasta que el alto Tribunal se pronuncie; como habría tenido que aplazarla (siete años) para explicar si el aborto puede verse despenalizado en determinados supuestos, o (dieciocho años) para explicar si existen preembriones que merezcan protección diversa que los embriones, o (veintiún años) para explicar qué cabe o no hacer con éstos últimos.

Me asombra que las editoriales, que han perseguido a nuestros éticos más comerciales para que les pergeñen un manual, no hayan optado por la fórmula fascicular. Sería el único modo adecuado de mantener actualizada la asignatura; incluso, recurriendo a soporte informático, podrían mediante las oportunas descargas automáticas anunciar cada día en qué consiste ser ciudadano de acuerdo con las últimas sentencias recaídas. Aun así, no faltará quien plantee si los votos particulares no merecerían también honores discentes. Puede, en cualquier caso, darse por hecho que a final de curso cualquier parecido entre lo que el sufrido alumno haya logrado entender sobre la cuestión y lo que sus padres piensen al respecto será pura coincidencia.

Nos queda, por último, tomando en serio lo sugerido por José Antonio Marina, refugiarnos en los dictados de la «ética universal». Ésta logra, al parecer, situarse por encima de las morales socialmente vigentes, de las más de mil confesiones religiosas inscritas en el registro y de lo que, sobre unas y otras, puedan pensar los padres y demás parientes. Ya dijo Hugo Grocio que «etsi Deus non daretur» (o sea, aunque Dios no existiera) con el derecho natural podríamos entendernos todos. Por lo visto, la asignatura, que se eliminó de los planes de estudios de Derecho (salvo en El Álamo de la Complutense), vuelve ahora con nuevos bríos; nada menos que a los cursos de Primaria y Secundaria, sin que ni siquiera los padres marxistas puedan decir ni pío. Porque ya me dirán ustedes qué será esa ética universal sino el derecho natural, desprovisto desde luego del roquete con el que, por torpeza o mala intención, acabó muy a su pesar revestido.
Andrés OLLERO TASSARA
Catedrático de Filosofía del Derecho

Un gran ejemplo
Cartas al Director ABC  2 Julio 2007

Sin duda Finlandia tiene el mejor sistema escolar del mundo. Finlandia, y al igual que Cataluña , Galicia , Vascongadas y Baleares tiene dos lenguas oficiales y en su sistema educativo, que no está «dominado» por ningún radicalismo «nacionalista» , conviven enseñanzas y escuelas en finés y en sueco, pudiendo los padres escoger libremente, sin imposición alguna, el idioma en el que quieren escolarizar a sus hijos.

Deberíamos seguir el ejemplo de Finlandia y de los territorios bilingües más avanzados del mundo, igual que podemos escoger entre colegios públicos o privados, religiosos o laicos, en las comunidades autónomas españolas bilingües también se debería poder escoger, como señala acertadamente la conculcada Constitución española, libremente entre enseñanza y escuelas en una u otra lengua oficial, como en las avanzadas regiones bilingües del resto de Europa, menos en Cataluña, Vascongadas, Galicia y Baleares.

La estulticia nacionalista de imponer a una parte del pueblo lo que este no quiere, con todo el respeto para quien libremente estudie y utilice exclusivamente su lengua vernácula, además de una dictadura irracional, sólo sirve para avivar en otros el menosprecio hacia la lengua impuesta que no le es propia y coartar la libertad individual del niño al que se le intenta ahogar la suya.

La última parida del parlamento gallego, a semejanza de otros, así lo indica por lo que me doy de baja en el censo y me traslado a otras tierras de España donde se respete la lengua materna y la libertad de mis hijos, que no tienen porque soportar tanta estupidez.

Que nadie se extrañe, soy «tan galleg@ como el gallego», pero no imbécil, y quiero para mis hijos el bienestar, el desarrollo y el porvenir que esta tierra, «asoballada» hoy por los «nos», nos quita y nos niega.

María M. González
Ferrol

Rosa Díez: "Quiero que mis hijos hablen de ETA en tiempo pasado"
Periodista Digital 2 Julio 2007

Asegura que vivimos un momento en que todo resulta un mundo al revés. Y es que, a su juicio, los políticos, la mayor parte de las veces, se esconden detrás de las palabras. Algo que no se puede decir de Rosa Díez. De hecho, las personas que le paran por la calle destacan de ella lo bien que se le entiende cuado habla, y además, acaba de recibir el premio “C” de Oro de la Comunicación.

La eurodiputada socialista, entrando en materia, explica con relación a la política antiterrorista que el presidente del Gobierno tiene la obligación de cambiar esa política si con ello cree que le va ir mejor al país.

Pero también tiene la obligación de explicárselo a los ciudadanos y, cuando esa nueva política se demuestra fracasada, como es el caso, tiene la obligación de asumir las responsabilidades.

Rosa Díez explica que Zapatero no puede mantener el mismo discurso antiterrorista sin reconocer que se ha equivocado y, a la vez, pedirles a las personas que han estado en contra de esa política que sean ellos los que rectifiquen.

La derrota de ETA, entendida como la deslegitimación de toda su historia, no puede hacerse con la mitad de la opinión pública en contra.

Una vez que la sociedad española ha sufrido una segunda tregua falsa de la banda terrorista, Rosa Díez no cree que se resuma en que los españoles hayan sido engañados otra vez.

Hay quien ha querido engañarse a sí mismo para tratar de embaucar al conjunto de la ciudadanía y evitar que la realidad se superponga al titular que quería vendernos.

La eurodiputada se mostró especialmente dura con la deriva de la política del Gobierno cuando, al recordar como el PSOE llevó la escenificación de la ruptura con el PP al Congreso el 17 de mayo de 2005, dijo que

A mi juicio, el Gobierno quería que quedara claro, ante ETA, que había roto el pacto por las libertades con el PP.

UNA DEUDA IRREPARABLE
Una de las aficiones de la eurodiputada vasca es salir, escaparse y desconectar en el monte pero confiesa que ahora pasea menos.

Es complicado ir con los escoltas al monte, que son gente estupenda, pero vas a relajarte con tus amigos y tú les impones tus escoltas.

Cuando habla de sus hijos Rosa baja el tono de lo político y se revela como mujer y madre. Confiesa que ellos son los que han pagado el precio más alto por su trabajo sabe que tiene una deuda con ellos que nunca va a poder pagar.

Han sufrido el que su madre sea un cargo público socialista en un país como Euskadi.

Por eso, reconoce con el corazón en la mano, que le gustaría acabar esta historia del terrorismo en mi generación.

No quiero dejar en herencia a mis hijos esta lucha. Quiero que cuando hablen de ETA lo hagan en tiempo pasado.

Dos cargos del Estado cerraron con Iruin los detalles de la presencia de ANV el 27-M
Los altos representantes estatales expresaron su confianza en que la Justicia no impediría a esta fuerza acudir a las elecciones - Tras la ilegalización de sus listas, el abogado abertzale trasladó a La Moncloa que el «proceso» llegaba a su fin
Inmaculada G. de Molina La Razón 2 Julio 2007

Madrid- Los mediadores del Gobierno y ETA analizaron en abril pasado una «vía de escape» para que Batasuna pudiera concurrir a las elecciones municipales y forales del 27 de mayo pasado, según adelantó LA RAZÓN a mediados de ese mismo mes. Por aquel entonces, la banda etarra expresó su repulsa ante la firme decisión del Ejecutivo socialista de impedir que fuera la propia Batasuna la que concurriera a la cita con las urnas. Pese a ello, ambas delegaciones trazaron la «hoja de ruta» a seguir para allanar a la denominada izquierda abertzale el camino hacia las instituciones vascas y navarras y acordaron que fuera Acción Nacionalista Vasca (ANV), partido fundado en 1930, quien se presentara a los comicios.

Con la estrategia esbozada, entraron en escena en mayo pasado dos altos representantes del Estado que, por encargo del jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, perfilaron los detalles de este acuerdo con Íñigo Iruin, abogado de Batasuna en el proceso de su ilegalización en 2003. Iruin y los dos cargos estatales no dejaron ningún cabo suelto o al azar. Así ataron en corto todos los extremos para facilitar que la izquierda abertzale pudiera cumplir con su exigencia de acudir a la cita con las urnas el 27-M.

Repetir jugada
En los diferentes contactos que mantuvieron acordaron el diseño político, el mensaje a transmitir a la opinión pública y, además, todos los aspectos jurídicos de la participación electoral de ANV. Incluso los representantes estatales trasladaron a Iruin su confianza de que la Justicia no ilegalizaría a ANV por falta de pruebas, asegura a este diario una de las partes implicadas.

Ambas partes asumieron como la mejor fórmula la repetición de la jugada de los comicios vascos de 2005, es decir, presentar dos partidos, uno de nuevo cuño y otro ya inscrito en el registro del Ministerio del Interior. En las autonómicas vascas de 2005, Batasuna y el PSE pactaron ilegalizar Aukera Guztiak (AG) y permitir que el PCTV (Partido Comunista de las Tierras Vascas) se presentara a los comicios. Esta decisión fue refrendada durante una reunión al más alto nivel celebrada en el Palacio de La Moncloa, a la que asistió el presidente. Más tarde, miembros del Gobierno darían las instrucciones pertinentes al resto de las instituciones del Estado para facilitar que el PCTV acudiera a las urnas en abril de 2005, pese a los intentos del PNV de Xabier Arzallus por impedirlo.

En esta ocasión, Batasuna aceptó a regañadientes que fuera ASB, fuerza de nueva creación, la que corriera la misma suerte que AG en 2005. No obstante, el letrado abertzale no cejó en su empeño de que esta formación pudiera acudir también a la cita con las urnas. En este escenario, fue ANV el partido elegido por el mundo abertzale para acudir a los comicios, para desdicha de nuevo del PNV. De hecho, un sector peneuvista había expresado ya a Zapatero su malestar por la presentación de Batasuna a la cita electoral semanas antes de que la banda terrorista atentara en el aeropuerto de Barajas, señalan fuentes del Gobierno vasco.

El pacto alcanzado con Batasuna incluía, a propuesta gubernamental, la impugnación de una serie de candidaturas de ANV. De esta manera, se daba un balón de oxígeno al Ejecutivo central, que podía demostrar fehacientemente su intento por evitar que los batasunos concurrieran a las elecciones, después del atentado de Navidad. El abogado abertzale fue artífice de toda la documentación jurídica aportada por ANV durante la tramitación de las demandas presentadas por la Abogacía del Estado y la Fiscalía contra esta fuerza.

Evitar muertos
Con esta operación, «se trataba de evitar a toda costa los 23 asesinatos que se produjeron después de la ruptura de la tregua de 1998», asegura a LA RAZÓN una de las partes implicadas en el diseño de esta estrategia. Esta posibilidad preocupaba y preocupa sobremanera a Zapatero desde el atentado del pasado 30 de diciembre de 2006. Por eso dio orden expresa a sus mediadores de hacer el máximo esfuerzo posible por cerrar un acuerdo con ETA y a los representantes del Estado por sellar con Iruin los aspectos del mismo y evitar, así, una nueva acción terrorista. Por aquella época, la banda había hecho llegar al Gobierno por varios canales su intención de continuar con la «lucha armada», si se impedía a Batasuna participar en las urnas.

Aunque el pacto sellado a distintos niveles en abril y mayo no contentó plenamente a ninguna de las partes, representaba una salida hacia adelante para el «proceso». Sin embargo, el Supremo falló a favor de la Fiscalía General y de la Abogacía del Estado e ilegalizó 133 de las 256 candidaturas con las que ANV concurría a las elecciones. Decisión no esperada y que pilló por sorpresa tanto a los cargos del Estado como a Batasuna. Después de que el Constitucional confirmara la sentencia del Supremo, Iruin, en nombre de Batasuna, contactó con diversas personas en busca de una explicación a lo ocurrido. En ese instante, el abogado abertzale hizo llegar a La Moncloa el mensaje de que el «proceso» entraba prácticamente en «vía muerta». Días después, el 5 de junio, ETA daba por finalizado el alto el fuego «permanente» decretado el 22 de marzo de 2006.

Mesa Redonda / Reflexiones sobre Educación para la Ciudadanía
¿Educación o adoctrinamiento?
El Gobierno defiende que la asignatura debe ser obligatoria para no excluir a nadie de una formación en valores democráticos - Los padres critican que algunas «realidades sociales» se presenten como «modelos de familia»
C. M. La Razón 2 Julio 2007 2 Julio 2007

Madrid- La nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía ha protagonizado el debate social de los últimos nueve meses. Pero, a día de hoy, no hay ni conclusiones ni tampoco algún atisbo de llegar a algún acuerdo. A escasos tres meses del inicio del nuevo curso, LA RAZÓN reunió a los representantes de los sectores implicados.

¿Es necesaria? ¿Debe ser voluntaria o de carácter obligatorio? y por último, ¿cuál va a ser el futuro de los alumnos que la objeten? Éstas fueron las cuestiones que José Alejandro Vara, director de LA RAZÓN, planteó en el encuentro a Juan López, subdirector general de ordenación académica del Ministerio de Educación. De acuerdo con el representante del Departamento de Mercedes Cabrera, la pretensión del Gobierno es educar en valores democráticos comunes. «Por eso es obligatoria y no puede presentarse como alternativa a Religión», puntualizó. «No queríamos excluir a ningún alumno porque es la propia Unión Europea la que nos recomendó esta materia».

En este sentido, López reiteró que quien no la curse no obtendrá el título, una amenaza que para Isabel Bazo, presidenta de la Confederación de Centros Concertados (CECE), no supone otra cosa que «debilidad de argumentos del Gobierno».

Impensable en democracia
El representante del Ministerio aseguró no entender los temores de miles de padres españoles, ya que «el adoctrinamiento que se le quiere adjudicar a esta materia es algo impensable en una democracia».

El argumento no fue aprobado por Luis Carbonel, presidente de los padres católicos de Concapa, quien considera que la asignatura invade por completo un espacio que sólo corresponde a la familia. «Estamos de acuerdo con que se enseñe la Constitución, pero no cuestiones relativistas o de ideología de género», apuntó. El planteamiento fue compartido por Patricia Martínez, profesora de la Universidad San Pablo-CEU, quien recalcó que no se puede excluir del debate sobre la nueva materia el fracaso escolar.

Por su parte, Fabián Fernández, de Profesionales por la Ética, matizó que una cosa es que existan realidades sociales y otra es que se presenten como «modelos de familia», en referencia a los matrimonios homosexuales mencionados en los libros de texto. En esta línea, María Díez, la primera estudiante objetora, criticó que en vez de padres y madres, en clase se habla de «progenitor A y B».

Todos estos ejemplos son motivo suficiente para rechazar la materia, a juicio de Benigno Blanco presidente del Foro de la Familia. «Los argumentos que utilizáis para objetar esta materia podrían servir para cualquier otra. ¿Qué pasa si un padre no cree en el infinito? ¿Objetará matemáticas?», preguntó José Luis Pazos, de la confederación de padres laicos Ceapa. Para José Luis Requero, magistrado y vocal del Consejo General del Poder Judicial, más que la objeción, «lo que procede es el ejercicio del artículo 27 de la Constitución que regula una educación para los hijos de acuerdo con las convicciones de sus padres, un derecho que es sagrado», matizó.

Emilio Díaz, de la Federación de Religiosos de Enseñanza reiteró que esta medida no es necesaria en sus centros, pues prometen adaptar el currículo a su ideario. Ante la falta de consenso, Alicia Delibes, viceconsejera de Educación de Madrid, sugirió cambiar la materia por programas de voluntariado. Sin embargo, Carlos López, de UGT apostó por la continuidad de la materia, ya que «falta de educación en valores». «El curso empieza ya con una gran indefinición jurídica», concluyó Mar Villasante, redactora jefe de Sociedad de este periódico.

Entrevista a Rafael Ibáñez Hernández, documentalista e historiador
"La persistencia de determinados problemas que —lamentablemente— continúan vigentes en la actualidad hacen que el mensaje de José Antonio goce de actualidad 70 años después de su fusilamiento: la problemática separatista, el cuestionamiento de España misma… "
Javier Mª Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna minutodigital 2 Julio 2007

Durante las últimas semanas se han presentado en diferentes lugares de España unas nuevas obras completas de José Antonio Primo de Rivera, publicadas por Plataforma 2003, entidad surgida para impulsar la conmemoración del centenario de su nacimiento. En más de 1.800 páginas se recogen los escritos y discursos de este joven político denostado por tantos, manipulado por unos y silenciado por otros. Las tareas de recopilación, trascripción y edición han sido realizadas por Rafael Ibáñez Hernández, documentalista e historiador especializado en el movimiento nacionalsindicalista español que ha resuelto con pericia tan ambicioso proyecto.

José Antonio, a pesar de haber transcurrido más de 70 años de su fallecimiento, ¿sigue siendo actual?
La persistencia de determinados problemas que —lamentablemente— continúan vigentes en la actualidad hacen que el mensaje de José Antonio goce de actualidad 70 años después de su fusilamiento: la problemática separatista, el cuestionamiento de España misma… Pero otros problemas se han mitigado o han desaparecido —en gran parte, merced a la inspiración joseantoniana de la política social del régimen franquista, que fue capaz de crear una gran clase media y establecer unos mecanismos de seguridad social envidiables—a cambio de nuevos problemas que entonces no cabía plantearse como consecuencia de la existencia de nuevas entidades supranacionales o la globalización: cesiones de soberanía nacional, inmigración… Por ello, la actualidad del pensamiento de José Antonio no se encuentra tanto en la literalidad de sus textos como en su resulta actitud ante la problemática de su tiempo, reclamando una nueva política antes que recurriendo a manidas fórmulas pretéritas. Así, fue entonces un ejemplo para millares de jóvenes, lo fue después para varias generaciones y debería serlo hoy, porque la esencia de su mensaje ha alcanzado ya la atemporalidad de los clásicos, a los que no hay que imitar, sino de quienes hay que aprender.

Del pensamiento joseantoniano, que aspecto sería, a su parecer, de mayor aplicación hoy en día.
Sin ninguna duda, creo que su apreciación de la problemática separatista en Cataluña y el País Vasco continúa absolutamente vigente en la actualidad, hasta el punto de que así lo han reconocido incluso personajes como Jordi Pujol. Por otra parte, la búsqueda de nuevas fórmulas políticas que acaben con la dictadura de los partidos es algo que está a la orden del día, como lo demuestra la creciente presión del llamado “movimiento cívico”, que busca articularse conforme a las unidades naturales de convivencia. Otra cosa muy distinta es que las fórmulas de aplicación práctica entonces diseñadas no tengan que ajustarse a la realidad política y social que hoy vivimos.

José Antonio decía que no era de derechas ni de izquierdas ¿cree que hoy estamos necesitados de políticos que no se guíen sólo por fanatismos ideológicos?
En primer lugar, José Antonio criticaba —con toda razón— cualquier posicionamiento parcial y excluyente. En este sentido, era la suya una propuesta integradora, que pretendía aunar la defensa de la idea nacional abanderada —hipócritamente en muchos casos— por las derechas con las justas aspiraciones sociales proclamadas —no menos torcidamente— por las izquierdas. Pero, al mismo tiempo, José Antonio proclamaba apasionadamente su mensaje, dispuesto a no transigir con quien ofendiese a la justicia o a la Patria.

Sinceramente, creo que hoy son pocos los fanatismos ideológicos presentes en la vida política. Preocupa más el control del Poder que la plasmación de cualquier utopía, cualquiera que sea su tipo. Por eso asustan tanto los fanatismos religiosos, tan alejados de la dialéctica de la amabilidad cuanto más asumen que es suya la Verdad. Pero hay realidades cuya proclamación y defensa acaso estén necesitados de un mayor fanatismo, entendido éste como una mayor resolución.

De las obras Completas de José Antonio ha habido varias ediciones en la Era de Franco, y algunas no eran tan completas como otras... En la presente publicación, ¿qué edición se ha seguido?
Todas las versiones publicadas hasta este momento de las llamadas obras completas de José Antonio fueron elaboradas durante el Franquismo, incluida la última, publicada ya en los albores de la Transición por el Instituto de Estudios Políticos, que fue destruida prácticamente en su totalidad. Para la elaboración de estas nuevas obras completas no se ha seguido ninguna edición previa, sino que se ha recurrido nuevamente a las fuentes originales —prensa falangista, nacional y extranjera, el Diario de Sesiones, la correspondencia…— en la medida en que han podido ser localizadas, se han trascrito de nuevo y se han incardinado en su contexto. De esta forma, se han podido corregir numerosos errores y mutilaciones, se han incorporado más de un centenar de nuevos textos y se ha proporcionado al lector pistas suficientes para la comprensión de cada uno de los textos en particular y de la trayectoria vital de José Antonio.

¿Cómo se explica que después de 70 años José Antonio siga siendo peligroso para el “poder constituido”?
Es sorprendente que el nombre de José Antonio, que indiscutiblemente ha pasado a formar parte de la cultura política española, provoque a estas alturas tan encendidos ataques, irracionales en la mayoría de las ocasiones. Y, sinceramente, creo que no se trata tanto de rechazo a su figura como temor a lo subversivo de su mensaje, en el que se propone no sólo cambiar un sistema, sino toda una percepción de la realidad política y social. Representa José Antonio una forma diferente de entender la vida y la existencia, y eso no es sólo políticamente incorrecto sino algo más grave, realmente revolucionario. Y el poder constituido es por esencia, en cuanto tal, contrario a cualquier revolución., especialmente a aquellas que nada tienen que ver con la mera algarada callejera.

Si usted tuviera que aconsejar la lectura de este libro a un joven español ¿qué le diría para incitarle a su lectura?
Antes que señalar cualquier excelencia de las muchas con que cuentan los textos joseantonianos, prefiero retarle, provocarle. Le diría que tuviese el valor de encarar su lectura sin prejuicios, que se formase su propio criterio de forma autónoma e independiente, que se atreviese a desafiar a ese poder constituido al que antes mencionábamos e impidiese que le dictasen su opinión. Eso es lo que le habría gustado a José Antonio: que la lectura de sus textos implicase, cuando menos, una sana rebeldía. El joven que esto haga descubrirá a un José Antonio muy diferente del que le han pintado; pero, sobre todo, ese joven habrá crecido, habrá madurado, se habrá convertido al fin en un hombre.

Entrevista realizada por Javier Mª Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna

Libros
TEORÍA DE CASTILLA. Para una comprensión nacional de España
Ramón Peralta, Con prólogo de César Vidal
Formato 15 x 23 cm, 161 páginas. Encuadernación en rústica. PVP: 16 euros. ISBN: 84-9739-051-2
Ramón Peralta Minuto Digital 2 Julio 2007

Para una comprensión nacional de España puede considerarse como un ensayo de historia política del que resulta, finalmente, una concreta «filosofía de la historia». Pues lo que pretende Ramón Peralta con esta obra es comprender cómo se formó la Nación

Española, ofrecer, incluso, una «genealogía» del pueblo español a partir de la personal interpretación de Castilla como fenómeno histórico concreto. Castilla como nacionalidad medieval resultante de la invasión musulmana y de la inmediata respuesta cristiano-hispánica. Castilla como sociedad de frontera colocada en medio del choque civilizatorio. Una sociedad, entonces, con especiales características, formada por gentes que se arriesgan a vivir en condiciones precarias, en un hábitat peligroso, a cambio de la obtención de privilegios concretos, a cambio de propiedad y libertad y de un horizonte personal abierto al ascenso social.

Propietarios libres, campesinos-soldados, caballeros villanos, hidalgos, una peculiar comunidad como conjunto de colonos norteños que poco a poco pero sin pausa se expande hacia el sur a costa de las tierras que arrebata a los musulmanes. Así se desarrolla una sociedad «de guerra» que pudo hacer frente a la brutal acometida del Islam, que pudo detener su espectacular expansión a lo largo de la Alta Edad Media. Una sociedad fronteriza y dinámica organizada en base a sus peculiares instituciones respecto del ámbito de la Europa occidental (Cortes, Concejos, Comunidades, Behetrías). Finalmente Castilla, al vencer el poder del Islam, «rehízo» España, aquella «primera España», el Reino visigodo de Toledo, aniquilada por la invasión árabe-musulmana, y lo hizo a partir de los elementos de su propia identidad (idioma, derecho, instituciones, orden social, ideales) en el marco de un ininterrumpido proceso de Reconquista y Repoblación. Entonces, los Españoles contemporáneos somos, en esencia, el fiel resultado de ese proceso histórico-político protagonizado indiscutiblemente por Castilla.

Y aquella pequeña comunidad de hombres libres que surgió en medio de una absoluta dificultad, tan sólo un pequeño rincón en la frontera oriental del Reino de Asturias, llegó a convertirse en la restauradora de España, evitó que Europa occidental fuera anegada por el Islam e incorporó al Occidente el nuevo mundo americano.

José Luis Comellas: «Se está enseñando una historia desfigurada de buenos y malos»
POR JOSÉ GRAU. ABC  2 Julio 2007

José Luis Comellas (Ferrol, 1928), catedrático de Historia, es un sabio universal, que se mueve con tanta brillantez en ese campo como en el de la astronomía o la música. Quedan ya pocas personas como él. Conversa con ABC con ocasión de su conferencia, en la sede del IESE, titulada «Qué es España».

-¿Le parece a usted que nuestro presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, sabe lo que es España?
-Debería saberlo. No lo he examinado.

-Por los hechos da la impresión de que no lo tiene del todo claro.
-Posiblemente, en el sentido de que parece ir hacia un sistema presidencialista, y España siempre ha sido diversa, pero una en la vocación histórica.

-¿Cree usted que muchos españoles, en concreto muchos madrileños, no entienden lo que es Cataluña?
-Un profesor sevillano, el profesor Pabón, un buen historiador del siglo XX, habla de incomprensión por ambas partes. A un madrileño, o a un gallego, o a un andaluz, a veces le cuesta saber cómo sienten, cómo respiran los catalanes. Por otra parte, un catalán, cuando piensa en España, tiende a identificarla con Castilla, cuando en realidad hay una realidad española muy amplia y muy variada.

-¿Sería una federación de estados, al estilo alemán, una solución para el problema de España?
-Es posible que sí, pero lo que falta es espíritu común. Una federación de estados es Estados Unidos. Sin embargo, todos qué americanos son, cómo ponen la mano en el pecho cuando suena el himno común. Se sienten muy americanos. En Suiza, con cuatro religiones, con tres idiomas, con un régimen federal, y sin embargo, los suizos son profundamente suizos.

-¿Por qué falla esto en España de forma tan clamorosa?
-Siempre hubo un sentimiento español, pero en el siglo XIX empieza a haber un cierto descontento, la crisis de fin de siglo. Los españoles se avergüenzan de sí mismos, se consideran africanos y no europeos, retrasados, con una serie de defectos. Basta leer a Valle-Inclán, o a Antonio Machado, o a Baroja. Un pueblo de imbéciles, incapaz de progresar. Y ese complejo de inferioridad que nació por entonces, hace que algunos españoles periféricos digan: «Bueno, los españoles son así, pero nosotros no». Es una reacción propia del catalán, o del vasco. El «nosotros no» es una de estas reacciones características de la crisis del 98 que dura todo el siglo XX.

-¿Es el nacionalismo vasco y la banda terrorista ETA la consecuencia de la política de Francisco Franco?
-El nacionalismo vasco es la obra de un hombre, Sabino Arana, que, digámoslo así, era paranoico. Los mismo políticos vascos sienten vergüenza ajena con Sabino Arana. Fue un hombre que odiaba profundamente lo español y prefabricó un nacionalismo vasco que antes no existía. Un hombre que da a lo vasco un carácter completamente impropio.

-¿Hay solución para ETA?
-Imagino que la habrá. Pero desde luego, estos hombres son muy maniáticos. Cuando surge una organización que vive de odiar y de matar, es muy difícil. Primero hay que conseguir que dejen de odiar, porque si no, no dejarán de matar. Me pongo ahora en un plan hipotético: ETA necesitaría seguir matando incluso en un País Vasco independiente. Mataría peneuvistas, o qué sé yo, pero seguiría matando, porque no sabe hacer otra cosa.

-¿Se está enseñando bien la asignatura de Historia en España?
-No. Creo que muy mal. Muy mal porque no hay unas directrices claras, porque cada autonomía quiere potenciar lo diferente, y se ignora la historia de Europa, de la que formamos parte, y la de España, de la que también formamos parte todos los españoles. Sin entender lo que España ha sido durante siglos, es muy difícil entender lo que somos ahora. Se está enseñando una historia parcial, una historia completamente desfigurada, una historia de buenos y malos, en la que se quieren atribuir a gentes de siglos pasados actitudes que nosotros quisiéramos tener en el siglo XXI. Si hablamos de Felipe II, no podemos exigir que sea democrático. Porque ni él ni nadie en el mundo entonces sabía lo que era la democracia. En la prehistoria, no se puede exigir que se domine internet. Amoldar lo que ha sido a los cánones de ahora es desfigurarlo todo y también es despreciarse a sí mismo, porque somos también lo que hemos sido.

-¿Qué obras de historia deberíamos leer todos los españoles?
-Recomendaría en Edad Media a Sánchez Albornoz, que es todo un maestro. En historia moderna a Vicente Palacio Attard y José María Jover. En historia contemporánea a Federico Suárez y Jesús Pabón.

-¿Cuáles son los rasgos propios del ser español? ¿Es, por ejemplo, para usted, español un personaje notable como Jordi Pujol?
-Él dice que España es una cosa simpática. No sé. Pero es posible que cuando un español niegue que es español, esté afirmando que lo es. Está negando lo evidente. Propio del español es la vehemencia del corazón, un ánimo esforzado, un sentir profundamente. Muy típico nuestro es «sostenella y no enmendalla», lo que nos ha llevado a muchas guerras civiles. Y un carácter religioso lo tenemos también, seamos o no seamos practicantes. Madariaga comentaba que los españoles son religiosos lo mismo cuando, en una época histórica, quemaban herejes que, cuando en otra época histórica, quemaban iglesias. Hay tendencias laicistas que buscan prosélitos con el ahínco con que lo harían devotos religiosos.

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