AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 6 Julio   2007

Carta de un gallego a otro gallego.
Paco Sande Periodista Digital 6 Julio 2007

Muchacho, tú que eres gallego igual que yo, habras leído la noticia de que la La Xunta impone que la mitad de la enseñanza sea en idioma gallego y supongo que igual que yo estarás acongojado, por que sabes que es mentira, que no hay tal cincuenta por ciento, que esto solo es una vuelta de tuerca mas de los nacionalistas para seguir extorsionándonos nuestros derechos, estarás acongojado de ver lo que pasa en nuestra tierra, de ver que después de vivir cuarenta años bajo una dictadura hecha, precisamente, por un gallego, ahora, cuando creíamos que por fin habíamos alcanzado la oportunidad de, por fin, poder vivir en un país democrático y libre, vengan unos canallas mal nacidos y fanáticos y nos quieran otra vez dictar como debemos hablar, como debemos vivir y como debemos pensar, y nos hagan pasar otra vez por la aberración de tener que aguantar que nos impongan una lengua porque, simplemente, a ellos les sale de la real gana de que tiene que ser así.

Nos dicen pomposamente que la mitad de la enseñanza la van a dar en gallego, nos dicen que eso es para que la lengua del gallego sea libre, para que los gallegos seamos libres, pero tu, igual que yo sabes que no es así, que no es verdad que los nacionalistas pretendan que seamos libres, que no es verdad que pretendan que se estudien las dos lenguas, el gallego y el castellano al cincuenta por ciento, ni al cuarenta, ni al treinta, ni a nada, que la verdad lo que ellos quieren es avocarnos a que el castellano desaparezca y, es que no hay mas que leer con atención el decreto por la que se regula el uso y la promoción del gallego en el sistema educativo para constatar que es una trampa del BNG y sus compinches, basta con ver cual es ese cincuenta por ciento de enseñanzas a impartir en gallego: ciencias naturales, física, geología, biología, química, matemáticas, ciencias sociales, geografía e historia y la educación para la ciudadanía, y se darán (a lo mejor) en castellano: la educación física, la plástica, la música, la religión o su alterna nativa, la tecnología y la cultura clásica, como ves la mayoría de las de castellano ni siquiera necesita libros de testo, un chiste ¡vamos!

Pero a ti, igual que a mi ya no te quedan ganas de reír, porque tu sabes que esto no es cosa de broma, sabes que esto va muy en serio, sabes que en tu Galicia cada día que pasa va habiendo menos y menos libertad, sabes que la palabra democracia ha perdido todo su significado, y te acongojas, te acongojas porque ves que Touriño con tal de gobernar, lo acepta todo de los nacionalistas, pero lo peor es que sabes que cuando estaba Fraga la cosa no fue mucho mejor, y que si llega Feijoo puede ser todavía peor si cabe, y también sabes que ahora esto ya se ha puesto a rodar cuesta abajo y ya nadie tendrá ni la valentía ni la sensatez de pararlo y ves que vamos sin remedio y a toda maquina camino del desastre, camino del aldeanismo y la incultura, y te acongojas, todavía mas cuando hablas con tus paisanos y te das cuenta que a ninguno de ellos les gusta esta “dictadura nacionalista” y sin embargo la aceptan, la aceptan como si fuera un mal menor, como un error de juventud, como algo que ya no tiene remedio igual que antes aceptaron la dictadura de Franco y antes la de Primo de Rivera y mucho antes la de Narváez y antes de eso la de Fernando VII y no se cuantas mas y así las que quisieron mandarle, por que tu sabes muchacho que el gallego es asin, no protesta, emigra, lo hizo siempre y lo volverá a hacer, porque tu sabes que el gallego es así y no va a cambiar nunca, y los dictadores son así y tampoco van a cambiar, pero por lo menos, muchacho, gritales tu desprecio y diles que malditos sean y que mala hora los vio llegar o, como decimos los gallegos “mal raio vos parta”.

Vigueses por la Libertad contra la nueva imposición lingüística en la enseñanza
Comunicado de Vigueses por la Libertad 6 Julio 2007

La asociación ciudadana Vigueses por la Libertad quiere manifestar su oposición a la aprobación de un Decreto sobre normativa lingüística en la enseñanza gallega, que representa una nueva y más intensa conculcación del principio de libertad consagrado en la Constitución española. Este decreto, aprobado el viernes, 29 de junio, supone un salto cualitativo en un proceso que se ha denominado de “normalización lingüística” -como si los gallegos que hablan español fueran “anormales”- y que se ha traducido en un intento de relegación y erradicación del idioma común de los españoles en Galicia. La norma recién dictada es tanto más grave, cuanto que afecta a un ámbito tan trascendental para el progreso de una sociedad como el educativo.

El gobierno autonómico y los partidos políticos que consensuaron el Decreto han ocultado a la opinión pública el verdadero alcance del mismo. Aseguraron que era una norma equilibrada que establecía un reparto equitativo entre el gallego y el español en la enseñanza, cuando eso es falso. El decreto estipula que las asignaturas más importantes, tanto en Primaria como en Secundaria, se darán en gallego, mientras que se impartirán en español las menos relevantes, tales como Educación Física o Artística. Además, los centros podrán dar todas las materias en gallego. En cambio, ningún centro podrá ofrecer lo mismo en español.

Este decreto constituye el paso definitivo hacia la “inmersión lingüística” en la enseñanza gallega, una práctica que en otras Comunidades ha tenido consecuencias fatales para la calidad y los resultados del sistema educativo, y por tanto, para los alumnos y sus familias. En Cataluña, cuyo modelo se está copiando en Galicia, el índice de fracaso escolar es muy elevado y tiene una relación directa con las políticas de “inmersión”. Allí se ha impuesto un sistema monolingüe a una sociedad bilingüe, y ese mismo camino se ha emprendido en nuestra Comunidad con el acuerdo de los tres principales partidos políticos.

Durante todos estos años, los responsables políticos de la enseñanza en Galicia se han dedicado mucho más a la modificación de los hábitos lingüísticos que a la mejora de la calidad del sistema. Las investigaciones y las inspecciones realizadas se han dirigido especialmente a averiguar si el gallego o el español se utilizan más o menos en la enseñanza. Un ejemplo de ello es el último y reciente informe del Consello Escolar de Galicia. Ese lamentable desplazamiento de prioridades, que entroniza la cuestión lingüística como fundamental y relega el resto de problemas a un segundo plano, significa también una desviación del gasto público. Los gobiernos autonómicos deben dar cuenta detallada de los recursos que dedican en total a su política lingüística, tanto en la enseñanza como en los demás departamentos, ya sea en forma de inversión o de subvención.

Esta asociación ciudadana sostiene que deben respetarse por igual los derechos de los hablantes de uno u otro de los dos idiomas cooficiales en Galicia. También afirma que deben respetarse las preferencias de los padres a la hora de elegir la lengua vehicular de la enseñanza para sus hijos. El gallego y el español han convivido largo tiempo en Galicia y ambos constituyen un valioso patrimonio. El intento de erradicar el español, bajo el pretexto de conservar el gallego, pretende destruir esa pluralidad y es la expresión de un proyecto político -el nacionalista- que instrumentaliza el idioma para sus propios fines.

Por último, queremos reseñar que este Decreto inaceptable ha tenido un efecto secundario positivo, y es que por primera vez ha surgido una oposición ciudadana abierta y pública a una medida de imposición lingüística del Gobierno autonómico. Se ha roto así la tónica de silencio que había predominado hasta ahora. Los ciudadanos, en general, y los padres, en particular, deben dar pasos para defender sus legítimos intereses y hacer valer su opinión y su voto ante los partidos políticos. En esa tarea, esta asociación hará cuanto esté en su mano por apoyarles.

Vigo, 5 de julio 2007
http://www.viguesesporlalibertad.es/

Izquierda liberal
Ley contra justicia en Cataluña
Antonio Robles Libertad Digital 6 Julio 2007

Durante los últimos seis meses he asistido a la ponencia del proyecto de la Llei de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals como portavoz de mi grupo parlamentario. Desde el principio me opuse firmemente al apartado 3 del artículo 23 que consagraba al catalán como único idioma institucional de TV3 y Catalunya Radio: "La lengua institucional de todos los catalanes y de toda la actividad relacionada con la producción, la emisión y la difusión de contenidos de la Corporación Catalana de Medios audiovisuales es el catalán."

Ley contra justicia.
No hay nada que interpretar; mis cinco compañeros de ponencia de ERC, ICV, PSC, CiU no vieron en ello problema alguno, como si fuera lo más natural del mundo y el PPC no dijo nada hasta que me opuse firmemente a que tal redactado prevaleciera. Era evidente que ese artículo 23 convertía al castellano en una lengua extranjera y al catalán en el único idioma oficial a todos los efectos.

Comprobada la oposición firme de Ciudadanos, el Partido Popular optó por pedir que se retirara el redactado. Nuevamente me opuse. Si se retiraba el artículo y no se hacía mención a la lengua, se aplicarían tanto la Ley de política lingüística como el Estatuto, en especial el artículo 6.1 donde consagra al catalán como la lengua propia de Cataluña e institucionaliza su uso como única lengua. Por defecto, se seguiría obviando al castellano en TV3 y Catalunya Radio como hasta ahora. El Partido Popular de Cataluña, sin embargo, se hizo a un lado para no mancharse en un tema que tanto irrita a sus futuros aliados de Unió Democrática y Convergencia.

Puestas las cosas así, introduje una enmienda al apartado 3, del artículo 23. Su redactado recuperaba la realidad lingüística de Cataluña: "Las lenguas institucionales de todos los catalanes y de toda la actividad relacionada con la producción, la emisión y la difusión de contenidos de la Corporación Catalana de Medios audiovisuales es el catalán, el castellano y el occitano en el Valle de Arán".

Los demás grupos no la aceptaron, pero no la retiré. Iría al pleno del Parlamento cuando se quisiera aprobar la ley y allí la defendería hasta que el rodillo de los nacionalistas nos pasase por encima, pero al menos haríamos público el abuso. Por lo demás, los demás grupos pactaron y coincidimos todos en llevarla definitivamente a pleno después de años de tramitación, incluido el PPC.

Y de pronto, ¿qué hace el Partido Popular? Llevarla al Consell Consultiu de la Generalitat. ¿Por qué? Han dado muchas razones varios de sus parlamentarios, pero ninguna había sido esgrimida durante las sesiones de las ponencias a excepción de las que había denunciado Ciudadanos. Que si sobrepasa la Constitución (Francesc Vendrell) que si convierte a la lengua catalana en la única lengua oficial de TV3 (Daniel Sirera), que si, que si, que si... pero lo único cierto es que el Partido Popular no podía permitir que Ciudadanos fuera en este terreno más radical.

Los demás grupos han montado en cólera. Joan Ferrán, con toda razón, ha dicho indignado que "es una forma mezquina de hacer política" y la representante de ICV, Dolors Camats, les acusaba de "deslealtad". No estoy de acuerdo con ellos políticamente, pero tienen razón; la política habría de hacerse de otra manera y sus formas habrían de ser más leales y éticas.

Pero más allá de esto, habremos de sacar una lección que he visto repetida desde que empezó la legislatura. Un día después de que Ciudadanos hablara por primera vez en el Parlamento en castellano y anunciara que denunciaría la política lingüística de la Generalitat, el PPC de Piqué, el PP que en estos menesteres era tan complaciente con el catalanismo, se vuelve de pronto radical y presenta dos proposiciones de ley de modificación de la ley 1/1998, de 7 de enero, de política lingüística sobre el derecho a estudiar en la lengua materna y contra la política de sanciones lingüísticas de la Generalitat.

Era el primer efecto de la presencia de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña. Como grupo parlamentario no podía presentar esas proposiciones de ley al no llegar a los cinco diputados necesarios, pero su presencia obligaba a los populares a no dejar ese espacio electoral a la intemperie. Hoy por hoy, sin Ciudadanos en el Parlamento, el Partido Popular de Piqué volvería a traicionar a sus electores castellanohablantes.

Desde entonces se ha acusado a Ciudadanos de no hacer labor parlamentaria, pero la realidad es muy otra. Los medios nos han enterrado en el Parlamento y nos vapulean fuera, pero yo sé que nuestra presencia allí está cambiando actitudes y dejando huella. Al tiempo.     antoniorobles1789@hotmail.com

La victoria de la falsedad
Lorenzo Contreras Estrella Digital 6 Julio 2007

Demoscópicamente hay una historia que se repite: Zapatero vence en el debate de la nación a Mariano Rajoy, o lo que es igual, Rajoy naufraga, por poco margen, pero naufraga, frente a su rival socialista. Y, sin embargo, el vencedor de esta ocasión, como ya ocurriera en alguna otra anterior, no hizo durante todas las horas que consumió en la defensa de su ejecutoria, no ya anual sino de la totalidad de su mandato hasta la fecha, otra cosa que mentir o, si se prefiere un término más piadoso, que faltar a la verdad en casi todos los puntos fundamentales de sus intervenciones. Y cuando no lo hizo, cometió la enorme pifia política de hacer demagogia con la falsa o equívoca política de los premios de natalidad, rememorando, por cierto, lo que Franco practicaba con bastante más razón, porque en su caso España, sin inmigrantes, sino todo lo contrario, se despoblaba, muchas veces por su propia y dictatorial culpa.

Pero lo que las encuestas han reflejado ha sido que Zapatero ha ganado por poco, pero ha ganado, esta carrera ante la opinión. Lo cual, si todo ello tiene verdadero fundamento, significaría en el fondo que quien pierde la cara en el terreno de las valoraciones políticas es precisamente la sociedad consultada, que demostraría así una alarmante falta de sensibilidad mayoritaria frente a un gobernante que durante tres años y pico de mandato ha ocultado con engaño a esa sociedad realidades que poco a poco han ido desvelándose.

Es curioso comprobar, a la luz de los sondeos, una tendencia del electorado indeciso favorable al PSOE o, si se prefiere, a Zapatero. Los adictos al PP dan la sensación de fidelidad, con o sin aplauso, a la línea o la dialéctica de Rajoy. Se reduce, en cambio, la devoción por el líder socialista desde su mundo partidario. Pero lo inquietante para los populares sigue siendo por fuerza la incógnita que emana del segmento social que produce o provoca las oscilaciones del voto. Si ese segmento bascula definitivamente hacia Zapatero habrá sonado el réquiem para Rajoy, con un funeral político probablemente oficiado por Rodrigo Rato, cuyo inesperado retorno a la vida nacional parece cobrar especial significado, si es que tiene base firme lo que, a la vista del debate de la Nación, pregonan los buceadores de la demoscopia.

Sin embargo, todo está por demostrar en las urnas. Y eso ya no depende de una reacción concreta ante un debate mitinesco con motivo del examen anual sobre el estado del país. Tal vez los incondicionales del PSOE han empezado a vender la piel del oso antes de cazarlo, si es que verdaderamente su euforia ha llegado a tal extremo.

Lo que la conciencia electoral tendrá que someter a examen es la cantidad de ocultación y engaño que ha existido en el proceder de Zapatero durante la presente legislatura. La sociedad española no ha sido informada de graves cuestiones de política internacional y, por supuesto, de todo lo que representa con ETA y sin ETA la fragmentación de la identidad española, que ya va perdiendo su nombre en realidad. De todos modos España, su sociedad, su electorado, no parecen ofrecer capacidad de reacción equiparable, por ejemplo, a la de una sociedad democrática avanzada. En Estados Unidos Nixon no perdió el sillón de la Casa Blanca por haber espiado al partido demócrata reunido en el edificio Watergate de Washington, sino por haber sostenido que no lo hizo o no lo ordenó. O sea, lo jubilaron políticamente por haber mentido, por haber practicado el engaño. Es lo que aquella sociedad, tan diferente de la nuestra, no perdonó. Aquí somos capaces de toda clase de perdones para pecados políticos imperdonables. Y puede ocurrir que no los percibamos siquiera, y que la indiferencia sea la mayor de nuestras culpas.

Navarra, la clave para España
EDITORIAL Libertad Digital 6 Julio 2007

Este jueves, cuando parecía que el PSOE navarro y la coalición anexionista de Patxi Zabaleta iban a cerrar el acuerdo de gobierno, saltó la noticia de que no se había alcanzado el pacto y que se abría una tercera ronda de negociaciones, Sanfermines de por medio, en la que los dos partidos tendrán una nueva oportunidad de alcanzar un pacto de Gobierno.

Lo que haya ocurrido entre las paredes de la sala de reunión entre socialistas y vasquistas no lo llegaremos a saber del todo, pero, por lo que ha revelado Fernando Puras, el problema ha sido que los socialistas propusieron a Na-Bai un Gobierno en el que ambos grupos tendrían sólo dos consejerías cada uno, más uno de IU; el resto de carteras las ocuparían consejeros "independientes". Puras sabía que esta propuesta es un auténtico dislate, ya que Na-Bai jamás podría aceptar un Gobierno del que no obtuviera ni la presidencia ni las consejerías que, por su número o relevancia, podrían corresponderse con la presencia del partido en el Parlamento. Sin embargo sí tendría sentido en caso de que realmente los socialistas no tengan claro si quieren finalmente pactar. Tienen muy presente que una parte de su electorado no aceptaría un acuerdo de este cariz, lo que se vería reflejado en las próximas elecciones generales.

Acaso por ese motivo José Blanco haya llamado a UPN, con una hipocresía y un cinismo indecibles, a que apoye a Fernando Puras como futuro presidente de Navarra, en aras de un redescubierto "constitucionalismo". Blanco pretende que UPN vote como presidente al tercer candidato en votos para que le limpie la cara al PSOE hasta las elecciones generales y quedar tras ellas con las manos libres para alcanzar un pacto tripartito con Na-Bai e IU. UPN no debe prestarse a ese juego. Son los socialistas quienes debieran apoyar al candidato más votado en las urnas, Miguel Sanz. No lo harán, porque ellos sí que no están dispuestos a que la opción más constitucionalista gobierne con su apoyo.

En cualquier caso, si UPN se mantiene firme, los socialistas tendrán que tomar una decisión y ninguna plenamente satisfactoria. Apoyar a UPN supone romper definitivamente con ETA, y por ahí no pasan, pero tampoco quieren sufrir las consecuencias electorales de un acuerdo con los anexionistas. Esperemos a ver por dónde saldrán el próximo 17 de julio, día en que se cierra la que probablemente será última ronda de contactos para formar Gobierno. Pero la indecisión no se puede mantener indefinidamente, y la posición que tome en Navarra condicionará la que adopte para el conjunto de España.

La nación sin Estado
Daniel Martín Estrella Digital 6 Julio 2007

Resulta contradictorio que en la fragmentaria España de las autonomías el gran acontecimiento parlamentario se denomine debate sobre el estado de la nación. Porque, actualmente, con las competencias estatales diluidas o repartidas entre las taifas autonómicas y varias incipientes naciones que comienzan a tener presencia —testimonial, pero presencia al fin y al cabo— internacional, uno se pregunta si realmente somos una nación, y si ésta, de tener pulso, puede llegar a considerarse Estado. Su estado de salud, en cualquier caso, es bastante pocho.

Como el propio estado de esa sociedad, en mínimos históricos, que, junto al Estado, forma la moneda nacional. Nunca la sociedad española, históricamente propensa al levantamiento y la protesta callejera, había sido tan conformista y permisiva como lo es ahora. Todos rumiamos nuestro descontento en privado, nunca en público, y, jamás, nadie mueve un dedo para evitar o minimizar el daño que están haciendo los políticos a ese proyecto común antiguamente conocido como España.

Cada año, después de este dichoso debate parlamentario, me quedo sin palabras. No consigo comprender cómo estos políticos sin discurso, ética, actitud ni aptitud están ahí, viviendo de nuestros impuestos, sin que la sociedad salga indignada a la calle a echarlos de sus puestos. Estos debates, si es que sirven para algo, nos demuestran anualmente que nuestros líderes políticos —no quiero ni pensar cómo serán las bases— no están capacitados para regir el destino de nuestro país. Sus discursos, a menudo agramaticales, están vacíos de ideas, proyectos o soluciones; sólo ofrecen mentiras, medidas demagógicas y, sobre todo, insultos y descalificaciones del contrario. Si no fuera porque lo que se ha vivido esta semana sucedió en el Congreso de los Diputados, me echaría a reír viendo esta nueva versión de los antiguos diálogos para besugos.

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de todos los españoles menos de aquellos que conforman las Fuerzas Armadas, nunca dice nada, aunque todo lo repite tres veces. La oración “España marcha, gracias a mí y mi gobierno paritario que atenta contra el principio de igualdad, bien, muy bien, cada vez mejor” resume la línea única de su discurso, tan machacón que ni una bomba puede cambiarlo. Y no me quejo de su absoluta falta de autocrítica, sino de su incapacidad para construir un razonamiento complejo y de su completa ceguera ante los auténticos problemas que afectan y acechan a España. Para Zapatero, el estado de la nación es óptimo. Porque, después de todo, él es el presi y todo lo hace bien.

Mariano Rajoy, líder de la oposición, ilustre descendiente de Oblomov, coincide con su rival en la absoluta incapacidad para la autocrítica y lo repetitivo de sus palabras. Pero él, para más inri, se acompaña de dos sicarios de peli mala de espías y siempre baila, obediente e impasible, al ritmo que marca el presidente. Zapatero, sin Rajoy enfrente, se habría estrellado en mayo del 2004. Pero gracias a él continúa liderando las encuestas ante el estupor de aquellos que nunca, ni en nuestras peores pesadillas, imaginamos que alguien tan incapaz, ignorante y rencoroso pudiese gobernar España. Porque gobernantes llenos de odio e ignorancia los hemos tenido a montones pero, ¿con esas carencias intelectuales?

El debate del estado de la nación trató numerosos temas: el proceso de paz con ETA, unas presuntas actas de las negociaciones, de las mentiras de cada partido, de los defectos del rival, hasta de una dádiva gubernamental para aquellas parejas que tengan hijos. Pero de lo que nadie habló fue de la nación, de sus problemas y de las cosas que hay que hacer para evitar el futuro negro que se intuye en el horizonte temporal. Con una democracia coja en poder de una oligarquía partitocrática dominada por mediocres —que ni siquiera buscan la mejor solución para Navarra, sino el poder aun a costa de la propia Navarra— y unas autonomías que vacían al Estado de poder y presencia, da miedo pensar hacia dónde vamos. Pero de eso nadie habla, que precisamente si estos nuestros líderes lo son es gracias a este sistema basura, que es tan sólo un síntoma más de los males que afectan a España: amoralidad, hedonismo nihilista, despreocupación política absoluta y mediocridad individual en una sociedad inexistente.

Se podrán sacar muchas conclusiones sobre el último debate parlamentario. Los medios de comunicación insisten en buscar ganador en encuestas que, lógicamente, siempre se vencen hacia el lado que interesa a cada cadena, canal o periódico. El país puede continuar discutiendo sobre la credibilidad de ETA y Zapatero, o sobre lo mal que lo está haciendo Rajoy. Pero, al final, lo único que debería importarnos es que España vive un desgobierno absoluto, sufre un sistema caciquil que debilita a un Estado cada vez más frágil, cada vez menos presente, adolece de una sociedad comodona incapaz de levantar la voz contra los desmanes de los partidos, muere en un lento declive ya finalizado en lo moral y creativo, próximo a agravarse en lo económico y que, frente a todo esto, sólo tenemos unos políticos cuyas únicas ideas y creencias son el amor al poder y la ceguera ante la realidad. Ni pueden ni quieren hacer nada para solucionar nuestros muchos y graves problemas.

dmago2003@yahoo.es

Los hombres de Blanco
Jorge Vilches Libertad Digital 6 Julio 2007

El entendimiento del PSN con NaBai estaba hecho, al dente. Habían llegado a un acuerdo programático aceptable para el separatismo vasco y el socialismo. El "Gobierno de progreso" estaba a punto de sumir a Navarra en las mieles identitarias y socialistas. Pero llegó Ferraz, y con él las encuestas.

Los hombres de Blanco (José) han dictaminado que el acuerdo con NaBai les resta votos, y lo han equiparado con el caso De Juana. La comparación es muy reveladora: los votantes socialistas ven la clara vinculación entre los independentistas de un lado y de otro, entre NaBai y ETA-Batasuna. Y no sólo eso, sino que confirma que los socialistas pactaban con Patxi Zabaleta mirando con el rabillo del ojo cómplice a los etarras. Formaba todo parte del mismo lote, y así lo percibía el electorado.

La merma de votos por el caso de De Juana, la negociación con ETA-Batasuna y los gobiernos multipartitos, ya sea con independentistas o con minorías hambrientas de urbanismo, demuestra, al menos, dos cosas. Por un lado, los votantes socialistas, en general, disienten del proyecto de la España plurinacional, de barra libre, que patrocina Zapatero. ¿Cómo si no interpretar que en Ferraz consideren que un pacto con NaBai, formación independentista, será negativo en las urnas?

Porque lo que pierde el PSOE no es el voto de la derecha, o el del centro pululante, sino el de la izquierda que si no vota socialista se queda en casa. Y si el elector común del PSOE, su militancia y simpatizantes, no sostienen ese proyecto de ZP es que ese empeño en reordenar el Estado de las Autonomías para dar satisfacción a los que quieren su desaparición y separarse de España no responde nada más que a un plan personal del presidente del Gobierno. Esto no sólo es grave, sino irresponsable.

Pero además de esto, si los socialistas pierden votos por sus pactos promiscuos es que no existe ese pretendido mandato electoral que les obliga a formar "gobiernos de progreso". Se trata, únicamente, de una ley electoral que precisa una trasformación importante, y de un PSOE que utiliza los pactos locales y autonómicos para impedir u obstaculizar el camino al poder del PP. De ahí la grácil ductilidad socialista, esa facilidad pasmosa –ya cada vez menos– para llegar a acuerdos con cualquiera.

Al no haber más objetivo que conseguir y conservar el poder, no hay principio o valor que no se pueda negociar. Esperarán, por tanto, a que se cierren las urnas, las que vengan tras los próximos ocho meses de propaganda gubernamental. Lo demás es puro teatro. Esa frase de drama de urgencia del diputado de ERC, el "¡Míreme a los ojos, presidente, yo no me siento español!", y las posturas flotantes de CiU y PNV no son más que cálculos electorales. Y a partir de ahí, lo que digan los hombres de Blanco (José).

Acuerdo PSOE-NaBai
Navarra entra en barrena
Ignacio Villa Libertad Digital 6 Julio 2007

El paripé que la coalición entre socialistas y anexionistas navarros están protagonizando se está convirtiendo en una auténtica burla para todos los ciudadanos de la Comunidad Foral. Cuando hasta el propio Zapatero ha confirmado durante el debate sobre el estado de la Nación que el acuerdo entre unos y otros es la salida más fácil para la formación del nuevo Ejecutivo navarro, no es de recibo tanto disimulo.

Días y semanas llevan mareando la perdiz en una negociación aparentemente larga y complicada. Ciertamente, el reparto de poder entre varios partidos siempre es una labor que requiere su tiempo y sus dimes y diretes. Pero ya nadie pone en duda que el acuerdo entre el PSN y Nafarroa Bai es algo cerrado y bien cerrado, un Gobierno al que se subirá Izquierda Unida conformando así una nueva macedonia política al estilo de la de Baleares. Por eso todas las dificultades insalvables que nos están intentando vender no son más que una adulteración de la vida política.

Por más que el acuerdo ya esté pactado, no podían darlo a conocer antes del debate sobre el estado de la Nación por motivos obvios; hubiera supuesto un flanco débil de los socialistas que Rodríguez Zapatero no podría haber defendido. Una vez acabado el debate, tampoco parecía oportuno que el Gobierno se anunciara antes de las fiestas de San Fermín que comienzan este sábado, 7 de julio, por lo que ahora se ha pospuesto todo hasta el día 16, cuando en Navarra se viva la resaca de las celebraciones y el resto de España ya viva más pendiente de las vacaciones que de cualquier otra cosa. De nuevo recurren a la estrategia de siempre, narcotizar de la sociedad anunciando las medidas políticas que más daño pueden hacer al PSOE en el momento justo en que menos repercusión tienen.

Navarra es una de las claves del proceso de rendición de Zapatero ante los terroristas. Por lo tanto, seguir la ruta de la anexión es una condición necesaria para que la posibilidad de seguir negociando se mantenga abierta. El presidente lo sabe y no quiere renunciar a su gran proyecto de esta legislatura. Navarra ha entrado en barrena y con ella el modelo nacional de España. Todo se hace siempre poco a poco, aparentando ante la opinión pública que hay grandes problemas y discusiones, pero el objetivo sigue siendo la anexión y no renunciarán a ella. Todo esta pactado; tan sólo hay que esperar al mejor momento, a la situación más adecuada para su anuncio. Pero Navarra ha comenzado a perder su identidad histórica, gracias a Zapatero.

Imposición estatal
Educación para la ciudadanía y totalitarismo
Pío Moa Libertad Digital 6 Julio 2007

De ningún modo puede ser pasado por alto el hecho de que la llamada Educación para la ciudadanía sea promovida por un partido de muy documentado historial mafioso, causante principal de la guerra civil, enemigo de Montesquieu y marxista, es decir, totalitario, hasta hace bien poco, sin que haya cambiado su marxismo por ninguna otra cosa. Y "orgulloso de su historia".

Este hecho crucial lo olvidan, sin embargo, bastantes intelectuales. No les importa, según parece, ponerse al servicio de un poder corrompido hasta el tuétano. En cuanto reciben la oferta de la mafia gobernante hacen agua sus pretensiones éticas. ¿Qué importa quien pague, si paga? Debe reconocerse que la tentación no es fácil de resistir. Y no me refiero solo al dinero, pues el pago incluye también, y aún más, vanidad satisfecha, influencia social, sensación de poder o la impresión de estar modelando a su gusto a las nuevas generaciones. Tiene mil formas.

La disposición de muchos intelectuales a servir a poderes totalitarios tiene tradición larguísima, desde que Platón diseñó la monstruosidad de La República, antecedente teórico de los totalitarismos del siglo XX, todos ellos bien surtidos de intelectuales afectos. Lógico: su idea clave es que existe una ciencia del comportamiento humano, que deben aplicar los doctos en ella. La ciencia del bien y del mal, por fin alcanzada.

Savater lo explica así: "Los padres tienen derecho a formar religiosa y moralmente a sus hijos, pero el Estado tiene la obligación de garantizar una educación que desarrolle la personalidad y enseñe a respetar los principios de la convivencia democrática, etc. ¿Acaso esta tarea puede llevarse a cabo sin transmitir una reflexión ética, válida para todos sean cuales fueren las creencias morales de la familia?"

Naturalmente, la "reflexión ética válida para todos" es la de Savater, Marina y otros servidores del poder. Reflexión, por lo demás, directamente enfrentada –no lo disimulan– a la educación moral y religiosa a la que tendrían derecho los padres. ¿Cuál debe prevalecer? Por supuesto, ha de prevalecer la "reflexión" de esos intelectuales, respaldados por el poder del Estado. Pero eso del Estado resulta algo vago, así que seamos más concretos: respaldados por el poder del Gobierno de turno. Más concretos aún: del Gobierno mafioso en el poder.

¿Están seguros Savater, Marina, etc. de que sus "reflexiones éticas" tienen el enorme valor que ellos les atribuyen? ¿Están seguros de que son realmente democráticas, teniendo en cuenta la amplísima experiencia histórica de atrocidades cometidas en nombre, cómo no, de la libertad, la ciencia y el progreso? Ningún intelectual, ninguna persona sensata, puede estar seguro de ese valor, y la soberbia de Savater y de Marina a este respecto llama realmente la atención. Un valor, además, negado desde el momento en que ellos mismos, con toda su supuesta lucidez, "olvidan" el carácter del Gobierno al que sirven. Pero la posibilidad de ejercer el poder les nubla la vista ante los hechos más crudos.

Tocqueville previó esta tendencia a crear un "poder tutelar que se asemejaría a la autoridad paterna si, como ella, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, por el contrario, no persigue otra cosa que fijarlos irrevocablemente en la infancia". Una infancia permanente, tutelada por los que "saben".

Cabe preguntarse si un poder acreditadamente democrático y virtuoso no podría imponer una auténtica educación para la ciudadanía. En el momento en que se propusiera tal cosa, sospecho, dejaría de ser democrático y virtuoso.

Occidente y democracia
Libertad para Iberoamérica
Agapito Maestre Libertad Digital 6 Julio 2007

El campus de FAES ha organizado un debate con el título Una agenda de libertad para América Latina. Cuestiones interesantes plantearon todos los ponentes, pero sólo uno consiguió contestar con justeza una pregunta surgida de la desesperación de uno de los asistentes. Quien preguntó procedía del Perú y era un gran conocedor de los problemas políticos y económicos de toda la América española. Demostró con creces su sabiduría al mostrar, en primer lugar, que los trágicos problemas actuales de Venezuela fueron vividos, en cierto sentido, hace años en el Perú con Fujimori y compañía. Más tarde, hizo un relato realista de cómo en esos países se manipulan elecciones, se corrompen candidatos y, en fin, citó las mil formas existentes para falsificar el proceso democrático y llevar al poder a dictadores como Hugo Chávez.

Después de su plausible y, a veces, certero relato, concluyó con contundencia afirmando que era casi imposible terminar con los regímenes totalitarios de Iberoamérica, al menos, por la vía de las elecciones. Cuando el peruano dijo "imposible", observé en la sala un silencio tenso. La pregunta trágica flotaba en el ambiente: ¿Para qué sirve la democracia? Era como si aquel hombre, que tanto sabía de historia de América y teorías democráticas, hubiera dejado de creer en la vía democrática, o mejor, en el camino de la libertad para liberar a los iberoamericanos del yugo de los totalitarios anti-occidentalistas.

Por fortuna, al instante, el silencio se llenó con palabras llenas de vida e inteligencia. Un tipo joven y brillante de la mesa de los ponentes preguntó: ¿Cómo que es imposible terminar con los dictadores? Nada es imposible políticamente, si se tienen convicciones democráticas. Lo dijo con tanta sagacidad y precisión que encandiló a todos los que estábamos en la sala. Sí, sí, convicciones y, por supuesto, valores cívicos, como los que tienen los concejales del PP en Lizarza contra ETA, son suficientes para terminar con los totalitarios. ¡Bravo! Quien así hablaba era Dieter Brandau. Me sentí orgulloso de ser su amigo. Fue toda una lección de ciudadanía. De democracia. Mientras haya ejemplos ciudadanos como los de Lizarza, y sobre todo de hombres que sepan contarlo como Brandau, la democracia seguirá siendo el menos malo de los regímenes políticos.

El ejemplo puesto por Dieter Brandau señalaba el sentido hispano de Iberoamérica, o sea, el continuum occidentalde nuestra democracia. El nacionalismo revolucionario y el indigenismo resentido, acostumbrados a confundir Estado español y cultura hispánica, nunca han dejado de atentar contra esa línea de continuidad occidental que los sitúa en los márgenes de la civilización. Por el contrario, la enseñanza fundamental del pensamiento liberal hispanoamericano es sencilla: España como Estado, y sus diversas configuraciones jurídicas a lo largo de la historia, jamás deberían confundirse con cultura hispánica, con "sentido hispánico" de la vida. Persistir en esta grandiosa enseñanza del humanismo del siglo XX iberoamericano, especialmente desarrollando todos los potenciales que encierra la idea de una "inteligencia americana" al modo de Alfonso Reyes y Octavio Paz, es una rica herencia a la que sólo tendremos acceso si somos capaces de repensarla.

El sentido hispánico de la vida es, quien diría lo contrario, la sal de la civilización occidental. Imposible comprender Occidente sin la cultura hispánica. Consulten los tres grandes libros de la humanidad, o sea, el de los Hechos, el de las Palabras y el de las Artes, y pronto observarán que ninguno puede prescindir de las aportaciones hispánicas. Basta, pues, de simplezas eurocentristas, que siempre esconden un antiamericanismo de base, y digamos adiós, definitivamente, a indigenistas, tercermundistas prehispánicos y racistas. Sí, sí, indigenismos, tercermundismos y racismos fueron creados por el eurocentrismo vergonzante que quería crear un nuevo comienzo, una ruptura con la racionalidad occidental, en la América hispana. Imposible. Hispanoamérica es Occidente o no es. Por otro lado, el propio Occidente es incomprensible sin Hispanoamérica. Reduzcamos, sí, Occidente a EEUU y veremos que tanto el proceso de formación de esta gran nación como su desarrollo son ininteligibles al margen de su contribución hispánica. Imaginemos que Occidente es Europa, el Mundo, y veremos que estará incompleto sin el Nuevo Mundo, el mundo hispánico.

De inhibiciones, identidades y decisiones
MARTÍN ALONSO El Correo 6 Julio 2007

En 'Juno and the Paycock', del dramaturgo S. O'Casey, un agente de control de los 'Die-hards', o partidarios de la independencia irlandesa, requiere a Johnny para que le acompañe. Éste expresa su reticencia, barrunto de un desenlace fatal, invocando su calidad de mutilado por la causa con un «Dios, Dios, ¿no he hecho bastante por Irlanda?». «¿Boyle, nadie puede hacer bastante por Irlanda!», se le replica. La contundente dialéctica del agente revela una concepción de la acción en cuanto determinada por el molde de una identidad colectiva que comporta una visión meramente instrumental de los seres humanos. El de la identidad es asunto complejo donde los haya. Por un lado, las identidades no son esencias inmutables sino constructos cambiantes. Por otro, hay identidades individuales, cada una compuesta de múltiples retazos, y colectivas, también múltiples, varios 'nosotros' que a menudo conviven sin estridencias. Otras veces, en cambio, se impone el contenido particular de un 'nosotros' que a su vez se vuelve dominante en el ámbito individual, de modo que las personas se definen primero y principalmente por ese rasgo saliente. La etnia es un buen ejemplo de este proceso de reduccionismo sociopsicológico, como lo fueron la adscripción religiosa, racial o estamental.

En el contexto que nos ocupa, hablar de identidad equivale con frecuencia a subrayar el componente étnico excluyendo otras dimensiones relevantes. Una de ellas es la que especialmente en psicología se denomina identidad moral. Los horrores del siglo XX se explican en gran parte, según el inestimable ensayo de J. Glover 'Humanidad e inhumanidad. Historia moral del siglo XX', por una atrofia o inhibición de la identidad moral. Cabría argumentar que el debilitamiento de la fibra moral es consecuencia del reforzamiento de componentes alternativos de la identidad; el nazismo, con su ensayo general en Gernika hizo el 26 de abril 70 años, o el evangelio de los profetas de la Gran Serbia del derecho de los serbios a vivir en un único Estado, que hizo tolerables masacres de 'turcos' como la de Srebrenica y respetables a personas como los 'Escorpiones', son buenos ejemplos. Los asesinatos pudieron llevarse a cabo porque el valor intrínseco de los seres humanos, congruente con el contenido de la identidad moral, fue orillado por retóricas rudimentarias que cubrían prácticas criminales con una alfombra de supuestos motivos excelsos.

En la exacerbación de las pasiones nacionales, la identidad individual se ve constreñida por la camisa de fuerza de la autodefinición colectiva. Las personas dejan de ser sujetos de dignidad para convertirse en réplicas intercambiables reducidas a una única dimensión, la que prescribe la esencia postulada. «El problema con esta adscripción nacional -observa en 'Balkan Express' Slavenka Drakulic- estriba en que mientras antes se me definía por mi formación, mi trabajo, mis ideas, mi forma de ser y, sí, también mi adscripción nacional, ahora he sido despojada de todo eso. Ya no soy nadie porque he dejado de ser persona. Soy uno de los 4,5 millones de croatas». Las guerras proporcionan un contexto que alienta polarizaciones extremas en las que las llamadas a la lealtad fagocitan la dimensión moral. Pero aun en tales situaciones extremas, ciertos acontecimientos aislados consiguen devolver a los actores a su condición de seres humanos.

Relata Orwell desde el frente de la Guerra Civil española que su intención de matar a un 'fascista' se desvaneció al ver que su blanco era un hombre que se subía los pantalones después de haber atendido las demandas universalmente humanas del sistema digestivo. Pero la obnubilación de la identidad moral no se produce sólo en la guerra. Refiere Glover una anécdota de los años del 'apartheid': un policía afrikáner que en una manifestación persigue a una mujer negra porra en ristre se detiene cuando ésta pierde un zapato; el accidente actúa como un decapante cognitivo alterando su percepción, ve a una persona a la que hay que ayudar donde segundos antes había una delincuente negra. A pesar de las improbables coincidencias respecto a los tiempos que describe Orwell, 'fascista' sigue sirviendo para justificar la aniquilación y la persecución, unos procedimientos 'stricto sensu' característicos del fascismo.

La identidad moral es un principio regulador de la conducta, aseguran los psicólogos; remite al compromiso de ser 'buena persona', comporta sentimientos de culpa o vergüenza si no se está a la altura. Orwell y el policía afrikáner se contuvieron cuando un accidente de sus blancos inminentes cambió el foco de su atención desde una dimensión de la identidad horizontal y frentista hasta otra vertical portadora de una sensibilidad moral abierta a la empatía transfronteriza. Sin embargo, ninguno de los dos gestos sobrepasaron el listón de la anécdota. Y es que el contenido de la identidad moral, en cuanto ingrediente individual, está fuertemente condicionado por la concepción social dominante. La idea de la superioridad racial inhibía los sentimientos de culpa por el maltrato a la población negra. La devaluación ontológica, la deshumanización, la expropiación de la identidad moral es un requisito universal en el ejercicio de la violencia colectiva. Contribuye a ello la difusión de responsabilidad entre actores múltiples. Y ese proceso se ve favorecido cuando las personas -víctimas, pero también verdugos, como muestra el personaje de O'Casey- se convierten en medios, en artículos desechables, en vidas que han perdido el atributo básico y dejado de ser 'dignas de ser vividas'. La plantilla instrumental -la conversión de las personas en objetos como consecuencia de la represión de la dimensión moral de la identidad- respalda la acción de los ejecutores y la omisión de los circunstantes (difusión de responsabilidad), por no hablar de otros síntomas anejos a la visión de túnel narcisista. Observaba con razón E. Burke hace dos siglos largos que «la única condición necesaria para el triunfo del mal es que las buenas personas no hagan nada» ('Thoughts on the Cause of the Present Discontents').

El rasgo de la identidad que se subraya es decisivo para la forma de pensar y actuar de las personas, como se ha indicado. Por ello, el aspecto principal de los conflictos humanos a menudo no tiene tanto que ver con la dimensión horizontal entre retazos de autodefiniciones colindantes (conflicto de identidades) como con la vertical que establece una jerarquía entre los componentes de la propia identidad (remodelación de la autodefinición), en particular con el valor que se asigna a la identidad moral. El 'barkatu' de un enfermo terminal, de un entorno nacionalista ferviente, a su vecino de cama en uno de los relatos de Fernando Aramburu, 'Los peces de la amargura', con la condición de mantenerlo en secreto, ilustra a la vez la eclosión repentina de la identidad moral y la presión colectiva para reprimirla. De acuerdo con estas premisas, la primacía de la identidad moral habilita a los ciudadanos para convivir respetando las diferencias y aceptando las posibilidades de crear un futuro compartido desde la transversalidad del pluralismo.

La identidad moral impone un primer deber -sí, un deber- de decisión, el que no haya un atropello más en nombre de ninguna dimensión de la identidad instrumental, el que no se juzgue respetable concepción alguna que transija con los atropellos, el que resulte inconcebible un espacio de legitimidad para héroes criminales. La configuración de una masa crítica de identidades individuales informadas por la dimensión moral parece una condición necesaria para inducir un cambio en el contenido de una identidad colectiva que ha aceptado comportamientos por los que se habrá de rendir cuentas, más allá de la responsabilidad penal de los asesinos y acosadores. Como escribía hace poco Félix Ovejero Lucas, «mientras ETA conserve la posibilidad de matar si no se aceptan sus reclamaciones, el País Vasco no se puede considerar libre en sentido republicano»; 'republicano' apunta a una concepción fuerte de la ciudadanía. Es el compromiso ineludible y primario con la ética; todo lo demás es discutible -luego de haber aceptado lo innegociable, lo prepartidario-. Sigamos, como recomienda Glover, un principio ilustrado elemental: «Tratemos a las naciones meramente como medios y nunca como fines en sí mismas».

malonso@bakeaz.org

DESAPARECE EL "TONO AMABLE" USADO DURANTE LA NEGOCIACIÓN
ETA envió una nueva remesa de cartas de extorsión en junio endureciendo las amenazas
Los terroristas continúan con su campaña de recolección de fondos a través de la extorsión. En junio, empresarios de la comunidad vasca han recibido cartas en las que se les exige que paguen dinero a ETA. En algunas de ellas, la cifra que se exige alcanza los 180.000 euros. Los etarras han venido utilizando desde hace años el censo, el registro mercantil y el padrón para obtener los datos, que ahora se podrían haber visto actualizados con el regreso de su franquicia electoral a las instituciones.
Agencias Libertad Digital 6 Julio 2007

Las nuevas misivas han abandonado el lenguaje "amable" que la banda terrorista utilizaba durante el periodo de alto el fuego, incluso después del atentado de Barajas, endureciendo el tono de sus exigencias, según informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista. Este cambio en la redacción de las misivas coincide con la ruptura del alto el fuego formal hecha pública el pasado 5 de junio.

El fin de la negociación ha obligado a la banda a cambiar frases como las que hacían referencia durante la tregua al "momento de cambio político que vive Euskal Herria". Las fuentes consultadas auguran un endurecimiento aún mayor en el tono y las amenazas en los próximos meses. Ahora, las cartas vuelven a apelar a la aportación que el empresario debe hacer para "la construcción de Euskal Herria", mientras que en los modelos de cartas recibidos durante la tregua, los terroristas llegaban a dar las gracias "de antemano" y se despedían con "un respetuoso y cálido saludo revolucionario".

Esta nueva oleada de cartas varía en las exigencias económicas que requieren. Fuentes consultadas por Europa Press cifran en hasta 180.000 euros las cantidades exigidas en algunas de estas cartas.

Hay algunas de estas misivas recibidas en el País Vasco que corresponden al primer envío, otras son la segunda carta que recibe el empresario y algunas de ellas consisten en las terceras enviadas a una misma persona por la organización terrorista ETA, según las fuentes consultadas. En la remesa de junio se han detectado cartas dirigidas a familiares de empresarios, como ya ha hecho ETA en otras ocasiones para atemorizarlos y obligarles al pago.

La banda terrorista utiliza el censo, el registro mercantil y el padrón para obtener los datos. De esta forma, los terroristas cruzan la información del censo electoral con los del registro mercantil y los que obran en el padrón municipal para recabar las direcciones a las que luego envían las cartas del "impuesto". De esta forma obtienen miles de direcciones a las que hacen envíos masivos. Estas cartas, en muchas ocasiones van dirigidas al empresario a la sede social de su empresa y también a su casa. Así consiguen dar la impresión, a muchos de los que las reciben, de que pueden estar controlados por la organización terrorista y les hacen levantar la sospecha, incluso, de que puede ser alguien cercano quien filtra los datos.

Sin embargo, en muchos casos, estos datos se obtienen cruzando los que obran en varios registros públicos. Así consiguen direcciones para realizar envíos masivos, que además, suelen repetir varias veces, incrementando así la presión para conseguir que los destinatarios respondan. Si éstos lo hacen, la banda les pasa a una segunda lista en la que ya sí les tiene más controlados, por el hecho de que comienzan a pagar el chantaje al que son sometidos por los terroristas. La llegada de ANV a los ayuntamientos habría podido facilitar a los terroristas de ETA la actualización de los datos que los que ya disponía.

Recortes de Prensa   Página Inicial