AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 7 Julio   2007

Nacionalismo
El eterno agravio
Pablo Molina Libertad Digital 7 Julio 2007

Hasta que no llega el debate sobre el estado de la Nación, uno no es consciente de la cantidad de personas, pueblos y realidades nacionales que se sienten agraviados por el centralismo español. En su turno de intervenciones del último debate, los portavoces de los partidos nacionalistas, como una Santa Compaña formada por vampiros presupuestarios, desfiló por la tribuna de oradores desgranando una por una todas las ofensas que el resto del "Estado español" ha cometido contra sus "naciones" desde la época de los visigodos y exigiendo la debida reparación.

Curiosamente, los que más énfasis ponen en su exigencia de una compensación histórica pertenecen a regiones españolas que en los dos últimos siglos han gozado de un mayor nivel de vida. Sin embargo, la ominosa certeza de haber sido siempre una nación sometida al yugo extranjero es más fuerte que la satisfacción de disfrutar de un bienestar muy superior al de los propios opresores. Cuando los campesinos del sur de España, entre ellos mi padre, acudían, por ejemplo, a la campaña de la manzana de Lérida a trabajar catorce horas diarias y a dormir tirados en una manta en las naves agrícolas, no eran conscientes de que estaban tiranizando al noble pueblo catalán. Sus hijos ya lo sabemos gracias al señor Cerdá (con acento agudo), y esa es una mancha que llevaremos siempre para nuestra vergüenza.

En la sede de la soberanía nacional hemos de escuchar a estos políticos compitiendo por ser los más agraviados. Los países catalanes, el pueblo vasco, las naciones gallega y aragonesa y el nonato estado canario ponen de manifiesto, por boca de sus representantes, la existencia de estas injusticias ancestrales que ni siquiera el régimen democrático del 78 ha corregido de forma satisfactoria.

En las anteriores legislaturas existía el sobreentendido de que el discurso victimista era una mera cuestión táctica para obtener más dinero del Estado. Con ZP en el poder, y este es un mérito únicamente suyo, esta peculiar retórica se ha convertido en aspiración política irrenunciable.

En la tribuna del Congreso se exigió un referéndum para la autodeterminación de algunas regiones y se afirmó que la ciudadanía española ha sido impuesta, sin su consentimiento, a varios millones de personas (¿?), declaraciones que van abiertamente en contra de la Constitución. Y ante esas andanadas y otras más que siguieron, ZP comenzó su réplica agradeciendo a los protagonistas su exquisito talante democrático y continuó mostrando su firme decisión en seguir trabajando para que tanto agravio se vea alguna vez redimido. A ver si lo hace pronto, porque los opresores murcianos, tiranos andaluces y déspotas madrileños ya no soportamos más tanto cargo de conciencia.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

Antinomia de la razón perdida
Teresa Vargas La Opinión 7 Julio 2007

Leí asombrada un artículo en este periódico de resonancias toscas y populistas. Básicamente en él se decía un pueblo-una lengua-una visión peculiar del mundo, estableciéndose esta relación de identidad como reflejo de uno en el espejo: no reconocerse sería de tontos.

Y con otras palabras se refería precisamente a éstos, a los tontos, a los que no comparten este principio del pensamiento. Entonces, la dicotomía, la separación social quedaba ya establecida: por una parte, estarían los normales que sí entienden que pueblo y lengua son la misma cosa y, por otra, los anormales. La anormalidad de quienes no comparten el axioma del articulista queda definida como "colonizadores dispostos sempre a machuca-lo alleo" cun "rexeitamento absoluto da cultura que os viu nacer". De modo que ya ves, o compartes el axioma dichoso o estás en el grupo de estos colonizadores que odian su propia cultura... Por no engrosar sus filas, a todos nos apetece ya comulgar con el principio un pueblo-una lengua-un modo de entender el mundo. Pero antes de la comunión, hagamos el examen de conciencia y veremos que... algo nos quieren vender. Despejemos la antinomia:

1º) Desconfiados, intentemos ver su falsedad y, para ello, me remito a la experiencia, no quiero fatigar al lector con deducciones ni teoremas. Dejemos que la realidad se imponga y responda usted a lo siguiente: ¿es normal un gallego que habla español?, ¿es normal un gallego que habla gallego?, ¿se entienden uno y otro cuando hablan?, ¿son dos pueblos distintos porque son dos lenguas?, ¿pueden compartir un mismo mundo?, ¿pueden compartir sentimientos?, ¿pueden disfrutar y valorar las mismas cosas?, ¿son iguales en su naturaleza moral?, ¿pueden llegar a ser amigos?, ¿y a enamorarse? Y... lo que es más importante, ¿es esto bello y deseable?, ¿y es deseable que así siga siendo? Creo que la experiencia nos dice a todo sí, convirtiendo entonces en falso eso de que un pueblo es una lengua, desmintiendo la frase eslogan "en Galicia, en galego" (exclusivamente, en galego).

2º) Ahora, lo tomaremos como verdadero y tirando del hilo que seguía el articulista nos dejaremos caer... ¡a ver adónde! Su hilo llegaba a decir que una lengua es intraducible a otra, y esto porque hay "algo" que se pierde, y ese algo no es cosa pequeña sino, ni más ni menos que es la "esencia", la identidad, la personalidad. Porque la lengua, nos dice, es la manera de ver el mundo, de entenderlo y sentirlo... ¡¡¡llega a ser hasta una manera de hacer el amor!!! (vemos que la lengua abarca contextos absolutamente privados). Pues si esto es así... ¡es para salir corriendo! Si una lengua es una manera de ver el mundo, de sentir, algo que conforma nuestra personalidad, ¡qué es nuestra esencia misma...!, ¡cómo imponer una lengua!, ¡cómo exigir una despersonalización!, ¡cómo atentar contra maneras de ver el mundo! ¿Cómo llamarían ustedes a la prohibición a la mitad de los docentes de que hagan su trabajo en español? ¿Cómo llamarían a un decreto que hace necesarios unos "inspectores lingüísticos" que vigilan que no se escape la personalidad o lengua mala de profesores y maestros? ¿Cómo llamar a la obligación de que todos los libros de texto de las asignaturas troncales sean en gallego con independencia de la lengua (personalidad) del niño? ¿Lo llamarían discriminación positiva o imposición?

Las 20.438 firmas entregadas a la Xunta de Galicia, que se hizo la sueca, no son firmas contra el gallego (por más que algunos reduccionistas quieran decir), ni contra ninguna manera de ver el mundo, ni de españolistas, ni de suicidas culturales, sino de gallegos que diferencian entre discriminación positiva e imposición, entre galleg@s y sus lenguas, 20.000 ciudadanos que creen que la vida cultural gallega se asfixia ante la imposición de quienes creen haber descubierto lo que es "ser gallego de verdad y gallego de mentira". Aquellos que nos quieren vender esa identidad entre territorio, lengua y manera peculiar de ver la vida. Y pensemos que, como dice el BNG esto no es más que el primer paso para la "galeguización total da Galiza".

Teresa Vargas, portavoz de Tan gallego como el gallego. www.tangallegocomoelgallego.es

Actas ZP-ETA
Quién dijo qué
GEES Libertad Digital 7 Julio 2007

¿Porqué ahora el Gobierno, el PSOE y sus medios afines se llevan las manos a la cabeza ante la exigencia de Rajoy de hacer públicas las actas de la negociación con ETA? Mucho daño ha tenido que hacer Rajoy en Ferraz y Moncloa para que salgan todos, periodistas de cámara, portavoces y presidente, enloquecidos y endemoniados ante la posibilidad de que los españoles conozcan el contenido de sus apaños con ETA.

Porque fue el propio Gobierno, a través del diario El País (10 de junio de 2007) el que reconoció la existencia de unos notarios que custodiarían las actas del proceso entre Zapatero y ETA. Existen actas de las negociaciones y no porque lo diga Gara o ETA, sino porque el propio Gobierno lo ha reconocido y ha sido publicado en varias ocasiones.

Y es que para revestir de seriedad y dignidad los tratos con ETA el Gobierno nombró notario del apaño al centro Henry Dunant de Ginebra. Eso sí, el Gobierno olvida que no fue el PP el que nombró un notario, sino que fue cosa de los dos, de ETA y del PSOE. Pero como es bien conocido por todo el mundo –con la excepción quizá de Zapatero, De la Vega y Bermejo– un notario levanta acta de lo dicho y pactado, por si en un momento es necesario recordar a ambas partes quién dijo qué.

Y ese momento llegó cuando ETA asesinó primero y rompió la tregua después. Y los contertulios de las actas de entonces hoy se pelean; ETA dice que el Gobierno no cumplió con lo pactado, y el Gobierno dice que lo que dice ETA no fue lo pactado. De nuevo parece absurdo recordarlo; son ellos solitos, ETA y el PSOE, los que no se ponen de acuerdo sobre lo que se dijo, es decir, sobre quién dijo qué. La perversa derecha que tanto preocupa a ZP no tiene arte ni parte en sus arregos con terroristas ante centros internacionales "para el diálogo", eso que tanto gusta a Zapatero.

Es decir; el caos generado por la política antiterrorista tiene como único culpable a Zapatero. Si el Gobierno tiene razón, negoció de buena fe y en ningún momento vendió políticamente, entonces no existe ninguna razón para no hacer públicos unos papeles que coincidirán con lo que dice Zapatero que él dijo. Las actas reclamadas por Rajoy serían la prueba fehaciente de la desleal posición del PP ante la negociación. Resulta sorprendente que con el Gobierno de la filtración perversa y la propaganda masiva no sean ya públicas y publicadas.

Fueron Zapatero y ETA, de común acuerdo, los que acudieron a un notario internacional que levantara testimonio de lo dicho. Hoy son ellos –no Rajoy– los que no se ponen de acuerdo en quién dijo qué. La consecuencia lógica es que un Gobierno de la nación, gravísimamente cuestionado, pida al notario que haga público lo qué se dijo y por parte de quién se dijo. A fin de cuentas, para eso está el notario nombrado por ZP. ¿Por qué no? El lector ya lo ha adivinado; la negociación real de Zapatero con ETA nada tiene que ver con la negociación que se les ha contado a los españoles. Así que habrá que esperar al próximo paso; que El País y el Gobierno cocinen y guisen las actas antes de presentarlas desnatadas, descafeinadas y bajas en calorías para calmar las sospechas desatadas.Y es que, ¿cómo era eso? "Los españoles no se merecen un gobierno que..."
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Réplica a Antonio Robles
Las mentiras de Ciutadans
Daniel Sirera Libertad Digital 7 Julio 2007

En un artículo de Antonio Robles titulado Ley contra justicia en Cataluña, el autor señala que Ciutadans se ha opuesto desde el principio y en solitario al apartado 3 del artículo 23 de la Ley de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales que consagra al catalán como único idioma institucional de TV3 y Catalunya Radio. Este artículo establece que "la lengua institucional de todos los catalanes y de toda la actividad relacionada con la producción, la emisión y la difusión de contenidos de la Corporación Catalana de Medios audiovisuales es el catalán". El diputado de Ciutadans acusa al PPC de no haber dicho nada hasta que ellos se opusieron a que tal redactado prevaleciera. ¿No tuvieron tiempo de mirar las enmiendas del PPC? Quizá las luchas internas en Ciutadans y el anuncio de la retirada de Robles de la política de aquí a tres años le impidió ver como el Partido Popular se oponía al artículo que convierte al castellano en una lengua extranjera y al catalán en el único idioma oficial de la Corporación Catalana de Radio y Televisión.

En su artículo, Robles dice que el Partido Popular de Cataluña "se hizo a un lado para no mancharse en un tema que tanto irrita a sus futuros aliados de Unió Democrática y Convergencia".

No logro entender que Ciutadans critique que el PPC haya llevado esta ley al Consejo Consultivo de la Generalidad. Sólo puedo entender sus críticas ante la impotencia que supone no tener la capacidad política para frenar, aunque sea unos meses, la aprobación de esta ley. Hoy, los diputados de Ciutadans vuelven a alinearse con socialistas, independentistas y comunistas contra el PP. Critican que el PP lleve la ley al Consultivo diciendo que "la política habría de hacerse de otra manera y sus formas habrían de ser más leales y éticas".

¿Quién te has creído que eres, amigo Robles, para dar lecciones de lealtad o de ética? ¿Por qué engañas a los lectores de Libertad Digital? ¿Por qué no explicas que el reglamento del Parlamento sólo permite llevar una ley al Consultivo una vez dictaminada por la comisión correspondiente, cosa que hicimos este miércoles? Si no lo sabes, estudia el reglamento, y si lo sabes y mientes, no esperes tres años para volver a tu anterior ocupación.

Creo, amigo Robles, que no te ha sentado bien el Congreso de Ciutadans. ¿Desde cuando es "radical", como tú dices, que se presente una iniciativa legislativa en el Parlamento para erradicar las sanciones lingüísticas y lograr que los padres puedan elegir la lengua en la que escolarizar a sus hijos, iniciativas que, por cierto, sólo ha presentado el PPC?

Me hace gracia que te quejes que los medios os hayan encerrado en el Parlament. Es un buen argumento para justificar que, cuando el PP pone al descubierto los excesos del nacionalismo, Ciutadans se despierte al día siguiente, al leerlo en la prensa. Os encierran en el Parlament pero no te vi recibiendo las firmas de los 50.000 catalanes y catalanas que firmaron la iniciativa legislativa popular para que los padres puedan escolarizar a sus hijos en su lengua materna.

No logro entender, amigo Robles, que tengas que atacar al PP y mentir sobre nuestra posición política para tratar de ocultar que, mientras el PP trabaja en defensa de la libertad, vosotros estáis en vuestras cosas. ¿En que boletín del Parlamento catalán están vuestras enmiendas para eliminar las subvenciones a las entidades que piden el boicot a los productos etiquetados en castellano? ¡Ah! ¿Que no presentasteis enmiendas a los presupuestos de la Generalidad? Pues eso.
Daniel Sirera es portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

El PP de las mil caras (otra vez)
Nota del Editor 7 Julio 2007

Yo no voy a meterme en esta trifulca entre Antonio Robles y Daniel Sirera. Así a bote pronto, puedo decir que Antonio Robles es un viejo luchador por los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en Cataluña, y desde la Asociación por la Tolerancia ha sido el embrión de Ciudadanos, codo a codo con Pepe Domingo, quien también ha ejercido, junto a otros ilustres letrados, entre los que hay que destacar sin duda alguna al primero, Esteban Gómez Rovira, la defensa jurídica de  nuestros derechos constitucionales, en algunos casos, bajo una fortísima presión de los nazionalistas.

El planteamiento de Ciudadanos con la defensa del bilingüismo impuesto como mal menor, no está dentro de mi entendimiento de la Constitución Española, y no hay que olvidar que por mi edad, fui uno de los ciudadanos que tuvo que, al menos teóricamente, leerla, interpretarla, valorarla y votarla en referéndum (si alguien quiere saber que voté, se lo puede imaginar si ha leído algunas de mis notas del editor, si cree que todos los ciudadanos deberíamos ser iguales ante la ley, y si en pleno siglo XX se puede hablar de monarquía), y la misma no establece el bilingüismo con lengua regional alguna.

De Daniel Sirera, lo mismo que de Antonio Robles, he recortado numerosos artículos en estos recortes de prensa de AGLI, quiero recordar que con buena carga racional, pero, siempre hay un pero, y es que el PP es una vergüenza al menos en lo que se refiere a los derechos de los castellanohablantes.

No voy a recordar aquí la ley de normalización lingüística en Galicia, ni los apaños de Feijóo con el PSOE y el BNG para
imponer lo que, copiando a otros, denomina el "bilingüismo armónico", o sea, la imposición pura y dura de la lengua "propia", la erradicación del español y el consiguiente descerebramiento de los alumnos, proyectos rotos de ciudadanos críticos con el
poder.

No, hoy me voy a referir a Aznar, quien ante mi reclamación para que se cumpliera la Constitución al menos en lo referente
al Art. 3º. que establece como único deber idiomático el de conocer el español, no deber de conocer lengua regional alguna, me contestó que en Galicia podía hablar tanto lengua "propia" como español, se le olvidó decir que también hubiera podido hablar chino cantonés de haberlo sabido yo, lo que no era el caso, y a pesar de que en la carta le avisada de que no me contestase con chorradas, le tuve que replicar que por favor no me insultase, con sus irracionalidades y gillipolleces.

Así que estimado Daniel, el PP y la Constitución Española están claramente reñidos, y aunque hay gentes del PP que merecen mi respeto, hay muchas otras que no deberían estar en el PP. Aznar trapicheó con los nacionalistas catalanes y dejó a los castellano-hablantes con sus partes al aire y cuando tuvo mayoría no movió un dedo para ayudarles, para hacer cumplir la constitución española.

La rendición que había firmado con ellos no tenía fecha de caducidad y aún sigue. ¿ Y que decir de Fernández-Albor, Fraga, los grandes prebostes de la imposición lingüística en Galicia ? Tendrías que hablar con Feijóo, sujeto que dice que ejerciendo su libertad sólo habla la lengua propia en el parlamento de Galicia, menos mal, así nos evita, a los castellano-hablantes que ejercemos nuestra libertad, tener que oir estupideces.

Paz sin libertad
Manuel Molares do Val Periodista Digital 7 Julio 2007

Quien recuerde la vida española de los tres últimos lustros del franquismo no negará lo que leerá aquí, aunque si es joven creerá que se le miente porque le enseñaron que los súbditos de aquel régimen se oponían heroicamente al dictador.

Digamos la verdad políticamente incorrecta: bajo el franquismo casi nadie se enfrentaba a un Generalísimo que habia impuesto la paz, aunque ahogaba la libertad.

Desde 1959 los tecnócratas sustituyeron a los viejos falangistas autocráticos e introdujeron en España cierto liberalismo capitalista que conduciría hacia la democracia. La tardía muerte de Franco sólo retrasó su llegada.

Tras la sangrienta represión de la guerra y la postguerra el franquismo hizo inofensivos a los españoles, por las malas y por las buenas. Los acobardó. Ellos sólo querían sobervivir, porque quien se salía de la senda acababa en prisión. Y como la vida era apacible para quien callaba, todos pacifistas.

Durante 1964 el régimen conmemoró sus “25 años de Paz”. Con cierta prosperidad y comprando Seat-600 y pisos, los españoles aclamaron a Franco en referéndum. Por falsa que hubiera sido la consulta aquella paz había hecho franquistas y más cobardes aún a la mayoría de los españoles.

Paz, paz, paz. Un pueblo amedrentado y pacificado dentro del territorio o emigrando a Centroeuropa, donde ahorraba para volver a la paz franquista.

Paz, paz, paz. Ahora repetimos la retahila bovina, pasiva y mansa. Cambiamos el miedo a Franco por la cesión a los terroristas. En Euskadi hay una dictadura. Pronto será igual en Navarra.

Pueblos enteros como Ondárroa o Lizarza colaboracionistas del nazismo vestido de marxista-leninista. Y nos invade el nuevo terrorismo islamista.

No hay libertad, pero los españoles aplauden a quien grita paz, paz, con la sonrisa del régimen José Solís Ruíz resucitada en hombre del talante.

Rio Cabe
Una alianza eficaz
Serafín Fanjul Libertad Digital  7 Julio 2007

La muerte de seis soldados en Líbano en acción de guerra no reconocida por el Gobierno que los despachó para allá, el asesinato de siete turistas en Yemen, los atentados con víctimas en Afganistán (incluido el misterioso "accidente" del helicóptero: a la vista del significado del termino "accidente" para Rodríguez se comprende que lo denominen así) o los muertos salpicados aquí y allí en distintos países islámicos de vez en cuando por obra de criminales alevosos cuya bandera es el islam (Marruecos, Egipto, Turquía) durante los últimos años, nos recuerdan que somos el centro de una diana cuya máxima expresión se concreto el 11 de marzo de 2004. Una estrategia de hostilidad y acoso que de continuo se manifiesta en el descubrimiento de células islamistas dentro de nuestro propio territorio.

Somos objetivo primordial de los terroristas islámicos independientemente de que tuviéramos, o no, tropas en Iraq. Las bandas fanatizadas no precisan de motivos, les basta con esgrimir pretextos. Y los exhiben con el convencimiento y falta de dudas de los necios: un día fueron los escasos soldados que se enviaron a colaborar en la pacificación de Iraq; otro son Ceuta y Melilla (tierras usurpadas al islam y bla, bla); al siguiente el juicio de guante blanco que se sigue contra los moros acusados por el 11-M, pero al otro la pertenencia al Mundo Occidental, con toda la corrupción que eso implica, nos resitúa en el punto de mira; Afganistán, el Líbano, la renuencia (escasa) a aflojar mas el bolsillo para subvencionar a los inmigrantes musulmanes en cuanta apetencia tengan, el no concederles ya, ya mismo, el régimen jurídico especial y de ventaja que les venga en gana...Todas son razones de gran calibre para odiarnos a muerte y celebrar alborozados cualquier desgracia que nos ocurra o ellos nos dediquen.

Y, sobre todo, al-Andalus, nuestra sempiterna culpa. Al-Andalus dejo de ser un venero de gimoteos para poetas malos y recupero su prístino carácter de meta concreta a conseguir gracias a la incompetencia de nuestra administración para controlar la inmigración, contando con la bobalicona complicidad de oenegés y progres en general y, a ser posible, con nuestro dinero, por las mil y una vías en que se puede ordenar a esta vaca tonta que es el Estado Español (rememoración siniestra cuando Hacienda acaba de hacernos el manos arriba de todos los años).

Pero Rodríguez –como Clodomiro el Najo, el de la canción de Mejía Godoy– tiene un truquito y su Pánfilo de Exteriores anda por ahí con el silbidito afianzándose el argumento para no olvidar la letra, porque si no, sabe Dios. Siempre idéntico estribillo: dialogo, dialogo, dialogo y, de colofón final, Alianza de Civilizaciones. A veces intercala un verso suelto que rima poco y mal y se le escapa que si no queremos otro 11-M debemos tragar con Marruecos cuanto el sultán y su corte de mafiosos nos quieran imponer, abriendo así ominosos interrogantes nunca respondidos. Pero la música general coincide de maravilla: Irán, Arabia, Marruecos, Siria son amigos del alma que jamás nos harán mal. Lo mismo que con las pistolas robadas por la ETA en Francia: Rodríguez y compañía fueron los últimos en enterarse (eso decían), la emboscada de Mary Uyun, imposible sin la complicidad al menos de Hizb Allah y Siria, se transmuta en otro misterioso accidente más de la política exterior de Rodríguez.

Ahora, Pánfilo de Santa Cruz deja muy clarito que los asesinatos del Yemen ninguna relación guardan con los del Líbano. Bueno esta, este hombre debería ganarse la vida como arúspice o profeta. Es un hacha, el tío. "No iban a por españoles, sino a por turistas occidentales" nada mas. Es un consuelo saber que nos odian y asesinan por una variada gama de motivaciones, todas ellas justificadísimas: somos hispanos, europeos, neolatinos, occidentales, cristianos en mayoría abrumadora (mal que pese a los aliadocivilizatorios), de raíz cultural judeocristiana, deudores del Derecho Romano y del Germánico, de la filosofía griega y el humanismo cristiano, sumados peor o mejor a la Modernidad y aficionados al jalufo, las morcillas y el tintorro como cimas que son de la cultura humana. O sea, llevamos todas las papeletas en la rifa para seguir recibiendo atenciones de unos u otros terroristas islámicos, ya sunníes de al-Qaida, ya chiíes de Hizb Allah. Es una suerte que Pánfilo nos aclare que esta vez mataron españoles por ser turistas. Quien les manda.

Empezó con ‘Vogue’ y acaba con carmín
Federico Quevedo El Confidencial 7 Julio 2007

Esta legislatura empezó de verdad –aunque oficialmente lo hiciera unos meses antes-, con aquella pose de todas las ministras del Gobierno paritario en la portada de la revista Vogue, aquel verano de 2004, que llenó tantos ríos de tinta y que hizo que le cambiáramos el apellido a De la Vega... ¿Se acuerdan? Cuánto ha llovido desde entonces... Pero aquella foto de las ministras vestidas de Prada y Moschino, entre pieles y elevadas dosis de glamour, tenía una significación muy profunda, pues en sí misma reflejaba el verdadero sentido del Gobierno Zapatero: el vacío intelectual más absoluto y una estrategia política guiada por el oportunismo, el marketing ideológico y los gestos de cara a la galería. Es decir, puro cinismo. Aquella foto, sin embargo, encerraba dosis elevadas de ambición: se veía a la legua que aquel Gobierno nacido de la casualidad no quería pasar desapercibido, quedarse –perdonen por la comparación que no pretende ser odiosa- en club de carretera, sino llegar a ser sauna de lujo, con chicas de las que cobran en una noche el sueldo de un mes de un ejecutivo de multinacional.

De aquel verano de 2004 a este verano de 2007 han pasado tres años, que es, exactamente, lo que ha durado la legislatura, con unos meses de acoplamiento por delante y los ocho que restan de desintoxicación hasta las elecciones. Y, sin embargo, de aquella ambición inicial lo único que sobreviven son rayas de rimel mal pintadas y restos de carmín en el borde de una copa de champán barato. El Club La Moncloa se ha quedado en lo que no quería, en barra americana para camioneros, aunque las luces de neón con aspiración de casino de Las Vegas siguen brillando en la oscuridad de una noche lúgubre y solitaria. Los cambios que ha hecho la madame Zapatero en las chicas del salón sólo tienen el atractivo de la novedad, pero son más de lo mismo, rebosan carnes entre las apretadas fajas de la indolencia. Si no han hecho nada en tres años, ¿qué coño van a hacer en ocho meses, de los que sólo tres son realmente efectivos?

La madame, en un esfuerzo casi agónico por ganarse la clientela de sus chavalas, nos pintó el patio, el pasado martes, de lujo: sus niñas eran las mejores y sus servicios exclusivos, pero detrás de tanta autocomplacencia seguía habiendo restos de perfume barato, de lámparas de papel y toallas usadas mil veces, de catres ruidosos y colchones amorfos... La España que enseñó Rodríguez, como queriendo atraer a la puerta del local a quienes pudieran dejarse los cuartos en copas y subidas a las habitaciones, estaba llena de remiendos para esconder tres años de mentiras y falsedades. Pero, como se preguntaba el viernes el líder de la oposición, si tanto idilio era obra de sus empleadas del amor, ¿por qué cambiar a cuatro de ellas tres días después? ¿Quizás porque, a pesar de lo que diga el CIS, la verdad es que la madame ya no tiene crédito ninguno? Rodríguez pretende hacernos creer que tres años después, cuando ya ha convertido el local que aspiraba a club de lujo en cuchitril, le queda tiempo para volver a pintar la fachada de fucsia y que el local parezca nuevo, pero los clientes ya saben lo que se van a encontrar por dentro: una cutre carnestolenga.

Y es que, para colmo de males, ni siquiera ha tenido a bien echar a las chicas que peor fama tienen, y se ha conformado con las que menos daño podían causarle. Pero el patio sigue siendo de los que tiran para atrás. Rodríguez podrá decir lo que quiera, pero nadie se va a creer que las chicas nuevas vengan con ganas de comerse nada. Del mundo, me refiero. Y por mucho que se empeñe en bajar el precio de las copas y ofrecer el segundo gin tonic gratis, los pocos clientes que se acerquen al local seguirán entrando recelosos: si ya les ha engañado varias veces, ¿porqué no va a seguir haciéndolo? Rodríguez ha salido esta semana a la puerta del local y ha respirado un poco de aire fresco, es cierto, pero no puede pretender que sólo una bocanada le limpie los pulmones negros ya del humo de los cigarros que se acumula en techos y paredes tras la barra en la que sirve whisky de diez euros acompañado de cacahuetes caducados. Ha mentido y de la mentira se obtienen pocos beneficios, y los ocho meses que quedan hasta el cierre por vacaciones del local los va a pasar entre botellas de DYC y vasos sucios, mientras unos cuantos borrachos lloran en la barra la amargura del primer día que entraron por la puerta, mientras las chicas nuevas se les acercan con el rimel corrido y los labios mal pintados de carmín rojo carmesí, y dibujada en el rostro la tristeza... A éstas ya no las llaman para la portada del Vogue.

Diez años de casi todo
JOSÉ MARÍA CALLEJA EL Correo 7 Julio 2007

Hace diez años la Guardia Civil ponía fin a 532 días de tortura. Después de horas y horas de trabajo paciente y concienzudo, los guardias civiles devolvían la libertad a José Antonio Ortega Lara y detenían a sus torturadores. Ortega Lara estaba en fase terminal, ofrecía la imagen escuálida de un judío recién liberado de un campo de exterminio, el aturdimiento de alguien que ha recibido un trato inhumano durante un tiempo interminable y un rictus de angustia.

El zulo en el que los torturadores de ETA tuvieron recluido a Ortega Lara, ¿durante 532 días!, era un habitáculo sórdido, de cuatro metros por dos, con una bombilla macilenta en medio, las paredes rugosas y llenas de humedad, una anchura que permitía casi tocar las paredes con los brazos extendidos. Un agujero para exterminar. Allí, Ortega Lara había colocado un asidero con la realidad: una foto de su familia, su mujer y su hijo, que había enmarcado con la penuria de unos restos de papel de aluminio. No es difícil imaginar las horas de observación que Ortega dedicaría a aquella foto salvadora. Cuando la Guardia Civil bajó al zulo -después de horas de intentar acceder, sin que los criminales fueran capaces de tener un segundo de piedad para su torturado y dijeran cómo se accionaba el mecanismo de entrada al agujero-, Ortega Lara estaba en tal estado de desesperación que no se fiaba de que fueran guardias civiles y gritaba, lleno de rabia, que le mataran, que acabara la pesadilla de una vez.

La alegría por la liberación de Ortega Lara, matizada por aquella cara de torturado, fue inmensa y breve. Los criminales secuestraron días después a Miguel Ángel Blanco, como una forma de tomarse la revancha ante el tremendo golpe recibido por parte de la Guardia Civil.

Si la derrota de ETA se ha ido fraguando por fases, el capítulo del secuestro, tortura y asesinato del joven Miguel Ángel Blanco fue uno de los episodios decisivos. Los etarras pensaban que podían hacer lo que les diera la gana ante un pueblo vasco al que creían domesticado por el miedo. Por eso jugaron fuerte y en vez de asesinar a Miguel Ángel nada más toparse con él, le secuestraron durante dos interminables días y formularon, antes de asesinarle, una petición tan imposible que no se creían ni ellos mismos.

En esos dos días, la sociedad vasca realizó el mayor ejercicio de democracia de su historia y se sublevó contra el terror y sus necesarios acompañantes de miedo y odio. Personas que nunca antes se habían manifestado contra la banda salieron a la calle, conscientes de que su movilización podía salvar a Miguel Ángel y temerosos de que si se quedaban en casa sería más fácil que lo asesinaran. El gran error de ETA fue no darse cuenta de que la sociedad vasca había cambiado y que, a base de llenar de muertes el calendario, los etarras habían logrado que la paciencia de muchos vascos se desbordara.

La gente se echó a la calle y venció el miedo a base de rabia. Mujeres que se ponían de rodillas en Ermua y gritaban : «ETA, aquí tienes mi nuca». Jóvenes que gritaban llenos del dolor. La movilización fue espectacular y emocionante, y puso en jaque el 'status quo' implantado por el terror durante años: unos matan, otros esperan ordenadamente a ser asesinados y, mientras, los nacionalistas moderados ocupan el Gobierno. Todo aquello se vino abajo gracias a la movilización ciudadana. ETA fue cuestionada, los vascos sacaron un inusitado músculo democrático y los nacionalistas moderados pensaron que la derrota de ETA podía acarrear la derrota política del nacionalismo.

A los movimientos cívicos y organizaciones que ya existían, sobre todo Gesto por la Paz y la AVT, se sumaron nuevas iniciativas ciudadanas capaces de poner en pie un discurso ganador de la libertad, un discurso que pretendía combatir todos los males provocados por la sociedad paralela del terror.

Fue uno de los peores momentos de ETA y uno de los mejores momentos para la lucha por la libertad. Después de aquello, los terroristas ya no volvieron a jugar el mismo papel en la sociedad vasca y muchos vascos vencieron al miedo.

Diez años después, los terroristas siguen intentando asesinar ante el hartazgo de cada vez más vascos. Ahora han puesto también en el punto de mira a nacionalistas como Imaz. La policía les detiene con las manos en la masa y una profunda sensación de aburrimiento, rechazo y hastío recorre la CAV y llega incluso a gentes que antes apoyaron la violencia. ETA sigue su declive, su aislamiento, gana nuevos rechazos y sólo la división de los demócratas les ofrece alguna fisura por la que intentar seguir incordiando. Miguel Ángel Blanco sigue muerto, sus asesinos están en la cárcel desde hace años, con larguísimas condenas por delante. Ortega Lara vive una libertad marcada por las angustias. Sus torturadores están en la cárcel, afortunadamente para ellos con un sistema de garantías como el que establece la Constitución española. Diez años después, cualquier persona con sentido común percibe que esto es un delirio, un disparate, algo anacrónico que, más pronto que tarde, concluirá definitivamente.

Zapatero mintió en el Congreso.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 7 Julio 2007

En las sesiones del debate del estado de la nación Zapatero dijo en relación con el regodeo negociador que se lleva con ETA que “No hay vía alguna para el diálogo. No hay margen alguno para intentarlos”. Eso lo dijo sabiendo que no anularía el acuerdo del Congreso de los Diputados de mayo de 2005 que autorizaba el diálogo con ETA en ausencia de violencia. Si esa resolución del Congreso no es una vía abierta de diálogo será una puerta a la negociación, o un camino hacia la paz, o una senda que conduzca al fin de la violencia, pero se califique como se califique Zapatero mintió al decir que no hay ninguna vía para el diálogo y mintió al decir que no había margen.

Por otro lado ETA, por medio de su diario oficial Gara le dice a Zapatero, esta vez por la boca de Barrena, que no cierre ninguna vía a la negociación. Observen que los unos hablan de negociación y los otros de diálogo ¿a quien creemos?. Como siempre en estos casos, mal que le pese a la democracia, estamos obligados a creer a ETA porque hasta ahora Zapatero en el tema ha mentido decenas de veces y ETA de momento ni se le aproxima en la cantidad de mentiras, siendo las de los terroristas casi irrelevantes.

Es interesante deducir que si ETA pide ahora a Zapatero que no cierre vías, es señal de que habían vías abiertas incluso después de la declaración de fin de la tregua de ETA. ¿Creen ustedes, dados los antecedentes, que no hay senderos, o trochas abiertas en estos momentos?

¿Porqué si Zapatero dijo que no hay vía alguna para el diálogo se opuso anular la resolución del Congreso que abre la vía para el diálogo con ETA?. Esta es la mentira X + Y + 1 de Zapatero donde

X: es el número de mentiras hechas por Zapatero en relación con las negociaciones con ETA diciendo que no había ningún diálogo ni negociación con ETA.

Y: es el número de veces que no ha dicho la verdad Zapatero respecto al mismo asunto diciendo que no habrían más diálogos ni negociaciones con ETA.

Los historiadores deberían ponerse ya a la labor de despejar las incógnitas X e Y y darnos sus valores exactos. Estimativamente mis cálculos me llevan a asignar los siguientes valores:

X = 145
Y= 23

Solo son cifras estimativas sujetas a mejores apreciaciones. Pero no está mal para un presidente que llegó al gobierno proclamando urbi et orbe por boca del ínclito Rubalcaba que España no se merecía un gobierno que le mintiese.

La segunda legislatura
POR IGNACIO CAMACHO ABC 7 Julio 2007

Va a pelear. Crecido tras el debate del Estado de la Nación, en el que se defendió a guantazos de las trompadas de Rajoy y sacó de la chistera conejos de 2.500 euros, Zapatero se dispone a inaugurar su segunda legislatura... dentro de la primera. Una especie de nuevo mandato con nueva agenda, populista y clientelar, sin líos territoriales y sin Proceso de Paz, o con un No Proceso diluido entre contactos ocultos y líneas calientes abiertas por si alguien quiere llamar desde el otro lado de la «muga». Quizá también sin presupuestos, porque en diciembre será más rentable electoralmente prorrogarlos que ceder ante las previsibles exigencias de ERC.

Para esta segunda etapa, de intenciones menos convulsas y mucho gasto público -la caja está llena para sufragar ocurrencias de ingeniería social-, necesitaba renovar su incompetente equipo, lleno de ministros quemados o simplemente ausentes. El núcleo duro no se toca, y para una cosmética en condiciones se ha quedado corto: habría necesitado un Gobierno casi nuevo. Pero en honor a la verdad, salvo Elena Salgado, que se sucede a sí misma -ahora fastidiará a los funcionarios en vez de a los pacientes y hasta a los sanos-, los que entran son mejores que los que salen. Otra cosa es que ni unos ni otras tengan competencias reales para permitir poco más que un revoque de la agrietada fachada del gabinete.

Es de lamentar la defenestración de Jordi Sevilla, hombre íntegro y de ideas claras, que fue apartado -para bien de su decencia- de la gestión de la delirante deriva de reformas estatutarias, y al que ahora ZP tira por la borda con la misma desaprensiva displicencia con que antes se deshizo de López Aguilar. Pero hay un abismo entre la solvencia científica de Bernat Soria, el sereno prestigio intelectual de César Antonio Molina o la apostura política de Carmen Chacón y la inepcia estéril de María Antonia Trujillo o la enredada cháchara de Carmen Calvo. En política también conviene hablar de calidad, y los recién llegados suponen, con el currículum en la mano, un indudable salto cualitativo... que ahora tendrán que demostrar con algo más que su buena planta previa.

Personalismos aparte, lo que refleja el movimiento de Zapatero es que está dispuesto a presentar batalla, que no habrá adelanto electoral y que pretende buscar en el último tramo un perfil político menos estridente. De repente, forzado por las consecuencias de su rotundo fracaso, el presidente parece haberse acordado de que fue elegido para gobernar y no para embarcarse en aventuras demenciales fuera de programa. Le queda poco tiempo y, en todo caso, si la prioridad era ésa, como aseguró en el debate, nos podía haber ahorrado las zozobras del desencaje territorial y la ignominia de las negociaciones con ETA. Ahora el Gobierno tiene el rostro desfigurado por los cristales del parabrisas que ha roto con su temeridad imprudente, y parece demasiado tarde para recomponerlo con una leve pátina de maquillaje político. Ya es cuestión de cirugía, más ética que estética. Y eso no lo sabe hacer ni el clonador Bernat Soria.

Un simple golpe de efecto
Editorial ABC 7 Julio 2007

LOS cambios hechos por Rodríguez Zapatero en su equipo de Gobierno requieren una explicación más detallada por su parte para calibrar tanto su alcance político como, lo que resulta más importante, las intenciones del presidente. A primera vista, ni por los departamentos afectados ni por los ministros cesantes y elegidos puede decirse que se trate de una crisis de Gobierno profunda, ni que sea una reestructuración audaz de un equipo desgastado, y menos aún que se trate de una astuta jugada para despegar electoralmente del PP en los últimos meses de esta legislatura. Los ministerios afectados por los cambios -especialmente Sanidad, Cultura y Vivienda- se caracterizan por estar fuertemente constreñidos por el desarrollo de las competencias autonómicas, lo que implica poco margen de iniciativa política. Más peso teórico debería tener el relevo en Administraciones Públicas, pero es evidente que este departamento ha sido devorado por una política de pactos y reformas estatutarias que, aun estando en su ámbito competencial, se han convenido y ejecutado en otras alturas. La única aproximación de este ministerio, bajo la dirección de Jordi Sevilla, al proyecto de estatuto para Cataluña consistió en el encargo de un dictamen a expertos constitucionalistas cuya conclusión fue que la propuesta estatutaria preveía una ampliación de competencias «masiva e injustificada». Por otro lado, parece que Zapatero vuelve a premiar la aprobación de leyes con el cese del ministro que las propone. Esto pasó con María Jesús Sansegundo, después de que el Parlamento aprobara la ley orgánica de Educación, y ahora se ha repetido con dos Elena Salgado (ley de Investigación Biomédica) y María Antonia Trujillo (ley del Suelo).

Más parece que Zapatero ha querido aprovechar la ocasión para realizar una apariencia de crisis, un gesto de movimiento sin desplazamiento, mera pirotecnia política, para el que además no ha contado con su partido, pues Carme Chacón procede del PSC y estaba retirada de la vida partidaria en una sosegada vicepresidencia del Congreso. Puede que el presidente crea que el PSOE no es baza para mejorar posiciones desde el Gobierno. Otra clave de este descarte es el claro deseo de Zapatero de no tener problemas con ningún sector social relevante. La política de salud pública por decreto desarrollada por Elena Salgado levantó los ánimos de los productores del vino, error fatal cometido semanas antes de las elecciones autonómicas. Carmen Calvo consiguió lo que parecía imposible: que el sector del cine protestara contra un proyecto del Gobierno socialista. El caso del Ministerio de la Vivienda está directamente en la cuenta de Zapatero, porque crearlo fue decisión suya, a pesar de todas las advertencias sobre la inutilidad de un departamento carente de un volumen de competencias que lo justifique. El aumento del precio de la vivienda, el escaso éxito de la Sociedad Pública de Alquiler y una criticada ley del Suelo, junto a unos pésimos porcentajes de valoración ciudadana, pueden haber sentenciado a Trujillo.
El nombramiento de Bernat Soria para el Ministerio de Sanidad es el más intencionado ideológicamente, sin duda. Se trata de un investigador que se ha ganado fama, fundamentalmente, por vaticinar resultados a largo plazo en la investigación con células embrionarias -plazos que a medida que vencen vuelven a ampliarse- y por mantener posiciones muy «progresistas» en materia de bioética. Su pensamiento resume el deseo que mostró de que «se rompa el tabú sobre la sacralización del embrión», mensaje directo contra una ética y una moral ampliamente compartidas, sostenidas también por la Iglesia. No faltan quienes ven en él más a un científico subvencionado que a un investigador con resultados solventes. En todo caso, representa una opción muy radical -en la peor acepción del término- en la investigación con embriones, asunto que es polémico, en sentido moral y legal, sin que haya razones científicas que demuestren que deba ser preferente a la investigación con células madre adultas.

La cuestión de si este cambio indica un posible adelanto electoral o mantiene el calendario a 2008 no se puede resolver atendiendo a las personas y a los ministerios afectados. Al contrario, resulta dudoso que esta remodelación, de muy bajo perfil, puede aportar a Zapatero un beneficio en cualquiera de las dos opciones. El presidente del Gobierno ha querido tapar los ecos molestos del debate sobre el estado de la Nación -la negociación con ETA, sus ausencias tras los atentados del Líbano y Yemen- y la improvisación de los 2.500 euros por niño. Zapatero tenía una urgencia política, no ha querido entrar a fondo en los verdaderos fracasos de su política y ha cortado por los extremos más débiles del Gobierno y más cómodos para él, aunque, en general, los cambios escoren su equipo un poco más hacia la izquierda. Ahora sólo falta comprobar el efecto en la opinión pública, que es el objetivo buscado.

Sola ante el toro territorial
M. CALLEJA / I. ANGUERA ABC 7 Julio 2007

MADRID / BARCELONA. En el debate sobre el estado de la Nación, hasta los aliados más fieles del Gobierno marcaron distancias con José Luis Rodríguez Zapatero. En concreto, los nacionalistas catalanes le reprocharon la parálisis en el desarrollo del nuevo Estatuto de Autonomía y el incumplimiento de sus compromisos, así como la lentitud en el traspaso de competencias. Pues bien, al día siguiente del debate, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, estaba destituido.

Con toda probabilidad, el Gobierno negará la relación causa-efecto de esos hechos, pero lo que está claro es que Zapatero quiere llegar a las elecciones, en el horizonte de marzo de 2008, con los deberes hechos en el desarrollo del Estatuto catalán, pero también en buena sintonía con los nacionalistas, a los que puede volver a necesitar tras los comicios para formar Gobierno. Por delante queda el traspaso de las Cercanías de Renfe en enero de 2008 (prometido por el presidente en el debate), así como el avance en la gestión compartida del Prat, entre otros asuntos.

En los tres años de mandato de Sevilla, uno de los hitos que han marcado su gestión tuvo lugar el 26 de febrero de este año, cuando se reunió en el Ministerio con una delegación del Gobierno autonómico catalán. «En lo que tiene que ver con las relaciones bilaterales entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña, hoy echa a andar el nuevo Estatuto», proclamó. Desde entonces, el desarrollo de ese texto legal apenas ha avanzado, según se lamenta la otra parte de esa relación que Sevilla calificaba de «bilateral».

Recursos cruzados
Pero la política territorial no acaba en el Estatuto catalán. En los últimos meses, el enfrentamiento entre distintas Comunidades se ha incrementado, con recursos cruzados ante el Tribunal Constitucional por los diferentes estatutos.
Zapatero comenzó la legislatura poniendo en cuestión el concepto «discutido y discutible» de la nación, y Sevilla se dejó llevar por ese modelo ambiguo.

Para la secretaria de Política Autonómica del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, a Jordi Sevilla le corresponde el balance de una política territorial que se ha convertido «en la más convulsa de la historia de la democracia española».
Desde 2004, el ministro Sevilla ha tenido un empeño personal en lograr una modernización de la Administración Pública. Por ejemplo, mediante la implantación del DNI electrónico. Pero Zapatero justificó su relevo ayer en el hecho de que quiere dar un impulso a esa modernización en lo que queda de legislatura. Lo que ha hecho Sevilla parece ser insuficiente.
Ahora, Elena Salgado ha colgado la bata blanca de Sanidad y deberá lidiar un toro nada fácil: el territorial. Sólo tiene ocho meses para hacer una buena faena y dejar el terreno despejado ante la cita electoral de marzo de 2008. Los problemas con los que se encuentra no son menores. Más bien son fundamentales para la política de Zapatero y sus relaciones con los nacionalistas. De momento, Salgado ha mantenido serios conflictos con una Comunidad como la de Madrid, a raíz de la aplicación de la ley del Tabaco, y con otras regiones por el intento de la ley del Vino.

Una «patata caliente»
La primera «patata caliente» de la nueva ministra de Administraciones Públicas será la reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat, apenas una semana después de su toma de posesión. En ese encuentro debe formalizarse la promesa realizada por Zapatero en el debate del estado de la Nación respecto a la cesión del servicio de Cercanías de Renfe en Barcelona, que la Generalitat viene reclamando desde hace meses, y las inversiones correspondientes para sacarlo del caos en el que está inmerso.

La designación de Salgado es vista por los partidos catalanes con temor por su fama de negociadora intransigente. Desde la Generalitat, sin embargo, se insistía en que la creación de la ponencia para estudiar el traspaso de Cercanías -que es todo lo que aspira a acordar el tripartito el día 17 de julio- viene negociándose desde hace semanas y que el cambio de titular del Ministerio no condicionará una «política de Gobierno» marcada directamente desde Moncloa. En el PSC apuntaban además el ascendente de Salgado sobre Zapatero como una garantía para acelerar las negociaciones.

Interior
«La negociación con ETA es un suicidio para el estado»
Mayor Oreja critica el proceso iniciado por Zapatero y pide honestidad intelectual
Xabier Fole La Razón 7 Julio 2007

NAVACERRADA (MADRID)-El eurodiputado del Partido Popular Jaime Mayor Oreja analizó ayer, durante la inauguración del curso «La democracia frente al terrorismo» del Campus FAES en Navacerrada, «las consecuencias nefastas que se producen en una negociación política con una banda terrorista». Además, afirmó que «si es nacionalista, será una operación suicida para una nación».

El ex ministro del Interior manifestó que nunca sintió este grado de preocupación hasta ahora, «a pesar de haber pasado momentos muy difíciles», con todo lo que respecta al terrorismo vasco.

Para Mayor Oreja, existe un grave problema al «no creer lo que nos está viniendo encima» y «restar trascendencia a los acontecimientos para no ver la realidad». El director de constituciones e instituciones de FAES, Javier Zarzalejos, presentó al eurodiputado del PP en el Hotel Los Robles de la localidad madrileña como «un exponente claro en la confirmación de los valores que es necesario mantener en el País Vasco». Así, afirmó que su objetivo era llegar a «verdades muy sencillas», y pidió «a quienes ayer decían que lo importante era la paz y ahora es la unidad, que se recupere la verdad», puesto que «ni la paz ni la unidad son recuperables sin llegar a la verdad».

Las treguas trampa
El que fue ministro del Interior con el Gobierno de Jose María Aznar -también presente en la conferencia- analizó las «tres treguas trampa de ETA» utilizando el término empresarial «unión temporal de empresas» y explicó las diversas negociaciones y sus consecuencias. Una primera tregua representada en el pacto de Estella donde el PNV «asumió formalmente el proyecto de autodeterminación». La segunda en Perpiñan «con el cese temporal de asesinatos pactado por ERC en Cataluña» y una última consensuada por Zapatero «caracterizada por el todos contra el PP».

A lo largo de la exposición, Jaime Mayor Oreja insistió en el hecho de que «los contactos con ETA vuelven a fortalecer a la banda terrorista» y concluyó con una reivindicación de la identidad nacional asumiendo que «hay que rectificar errores desde la transición por encontrar siempre razones para no hablar de España». Además, remarcó «el rechazo que provocan algunos símbolos identitarios y que «no se puede decir que España es una gran nación y luego pactar con nacionalistas».

Por su parte, el periodista Florencio Domínguez desglosó la historia de ETA y criticó el proceso llevado a cabo por Zapatero por «negar los acuerdos con la banda y no mostrar una opción alternativa». Además, atacó el «relativismo conceptual de ETA donde los terroristas amenazan pero dicen que no extorsionan».

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