AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 8 Julio   2007

Volver al consenso sobre el gallego en las aulas
Editorial La Opinión A Coruña. 8 Julio 2007

La negativa del Partido Popular de Galicia a respaldar el decreto que regulará a partir del próximo curso el uso del gallego en las aulas supone la ruptura de un consenso histórico y abre la vía a posibles enfrentamientos en un ámbito que en Galicia no había sido fuente de discordia.

Los populares argumentan que el texto de la norma legal incluye "cambios sustanciales" respecto al borrador suscrito el pasado mes de febrero por los tres grupos parlamentarios, y que no se les consultaron las modificaciones realizadas a sugerencia del Consello Escolar.

El PP gallego considera que se debe respetar "el equilibrio del bilingüismo armónico en Galicia", y asegura que el decreto respaldado por socialistas y nacionalistas lesiona los derechos de alumnos y profesores y "abre la puerta al monolingüismo". El informe desfavorable sobre la norma emitido por el Consello Consultivo les parece relevante y por eso exigieron que se recogiesen las recomendaciones de este órgano consultor, que llegó a manifestar su convicción de que el decreto "desborda" las previsiones del Estatuto de Autonomía.

Para explicar su cambio de actitud, los populares sostienen, por ejemplo, que el hecho de garantizar que el 50% de las materias se impartan en gallego, como mínimo, pero sin poner un tope máximo, da opción a que todas las asignaturas se enseñen en lengua gallega. El PP aceptó en febrero esta solución, pero ha cambiado de idea ante el dictamen del Consello Consultivo en el que se advierte de que se corre el riesgo de caminar hacia un "monolingüismo empobrecedor". El decreto aprobado por la Xunta indica que el porcentaje del 50% podrá aumentar si lo deciden el claustro y el consello escolar de cada centro, sea público, privado o concertado.

Otro de los aspectos que creen importante es que en el borrador que apoyaron se decía que "se promoverá entre el alumnado el uso del gallego en las manifestaciones oral y escrita", pero en el texto definitivo se establece que "se utilizará con carácter general el gallego", lo que para el PP no garantiza los derechos de padres y alumnos sino que conculca el derecho constitucional de libertad de uso de idioma.

El Gobierno gallego no ve el menor motivo para este cambio de actitud de los populares porque estima que en la normativa se incluyeron casi todas las recomendaciones del Consello Consultivo y se aportaron "aún más garantías" para evitar cualquier conculcación de los derechos lingüísticos. En cuanto a la expresión "con carácter general", la conselleira Laura Sánchez está convencida de que asegura el respeto a los derechos de los estudiantes porque ya en 1997 el Consello Consultivo dictaminó que era "la fórmula más adecuada para mantener la cooficialidad de los dos idiomas". En el decreto, según Sánchez Piñón, queda garantizado que los alumnos deben adquirir, de forma oral y escrita, la competencia lingüística previa de cada nivel y etapa en las dos lenguas oficiales de Galicia. Respecto al monolingüismo, la titular de Educación cree que "la realidad de nuestro país hace imposible que se produzca esta situación".

Para los socialistas, el PP ha "retorcido" el informe del Consello Consultivo hasta interpretarlo de acuerdo con una estrategia que busca un conflicto lingüístico que no se ha dado en Galicia.

El pasado mes de febrero, la portavoz del PP, Manuela López Besteiro, aseguró que el nuevo decreto "supone un avance para el gallego garantizando el equilibrio con el castellano" e implica "aplicar el Plan de Normalización" que impulsó su partido. La conselleira Sánchez Piñón matizó entonces que el decreto es "más ambicioso que el Plan de Normalización, pues establece un mínimo, pero no un tope por arriba". Cuatro meses después esas pequeñas discrepancias se han convertido en una ruptura del consenso que debería intentar retomarse para no abrir un frente de polémica en una cuestión donde la sensatez ha de imponerse siempre si se pretende evitar tensiones de resultado impredecible.

Volver a la constitución
Nota del Editor 8 Julio 2007

Los lectores bilingües interesados en este asunto, pueden leer además el debate que sobre el mismo publica hoy La Opinión. En tal debate  los defensores de la imposición de la lengua "propia" hablanban es ella, y las réplicas en castellano del defensor de la libertad y de la constitución D. Antonio Vila, secretario de Coruña Liberal www.corunaliberal.es y miembro de la plataforma www.tangallegocomoelgallego.es las transcribo más adelante.

Como es lógico, nosotros no nos dejamos ganar el partido antes de empezar y no asistimos a debate alguno en el que se imponga la lengua " propia", pues según establece la Constitución española, no tenemos el deber de conocer y los que imponen la lengua "propia", si son ciudadanos españoles, tienen el deber de conocer el español y no tienen derecho alguno a imponer su lengua "propia" a los demás.

Como todo los ciudadanos saben, la Constitución Española establece el deber de conocer el español, y no establece deber alguno respecto a las lenguas "propias", por tanto la obligatoriedad de estudiar cualquier lengua "propia" es claramente anticonstitucional. Los ciudadanos que deseen que sus hijos estudien la lengua "propia" están en su derecho, y también tienen el deber de conseguir que conozcan el español, atributo que por otro lado puede abrirles muchas oportunidades, sobre todo ahora que la  mayor parte de los empleos "públicos" en los que el conocimiento de la lengua "propia" se valora por encima de cualquier criterio racional, están ya copados por los primeros que llegaron a costa del resto de los españoles que fueron excluídos por esa razón.

Aquí de lo que se trata es de cumplir la Constitución Española y poder ejercer la libertad, de elegir el idioma materno en la enseñanza, y eso implica poner en marcha tres sistemas de educación primaria: modelo español E: toda la educación en  español,  y una asignatura opcional de lengua "propia"; modelo modelo bilingüe B: educación en español para las material troncales, en lengua "propia" para el resto; modelo lengua "propia" G: toda la educación en lengua "propia", con asignatura obligatoria troncal de lengua española; y si a  la educación se le diera la importancia que merece, incluso en el modelo E, español debería incluirse enseñanza profunda de inglés y opcionalmente francés, alemán, etc. La envidia que siento por aquellos ciudadanos que viven en ciudades donde tienen a su alcance la enseñanza bilingüe en inglés, francés, alemán e italiano, organizada por los respectivos gobiernos.

Con estos modelos, estaríamos todos conformes y contentos, salvo los que pretenden imponer la lengua "propia" para poder seguir impidiendo ejercer de ciudanados de pleno derecho a la mayoría de los españoles.

"Antonio Vila: Nosotros nos planteamos por qué este decreto, por qué el Estado interviene en los hábitos lingüísticos de la población, por qué si la directora general del ramo asegura en el Parlamento que el nivel medio de uso del gallego en el sistema escolar supera el 60% se saca un decreto que se vende como el del 50%, en un auténtico fraude propagandístico del que suelen ser cómplices la mayor parte de los medios. Porque, si eso es así, en realidad el decreto debería reducir el nivel de uso del gallego ¿Por qué nos saca de nuestra relativa tranquilidad diciéndonos que el español va a ser reducido, en muchos casos, a la asignatura de Lengua Española?

A. Vila: La Carta Europea de Lenguas Regionales y Minoritarias no otorga derechos a las lenguas y nunca plantea la dialéctica entre lenguas como una dialéctica de derechos o de guerra. Esta carta ha sido ratificada por Francia, donde sólo hay un idioma oficial, así que no hay que extraer de ese pozo más petróleo del que da de sí, aunque aquí se ha extraído en cantidades inconmesurables.

A. Vila: Yo no sabía que el Instituto Nacional de Estadística también era un instituto de lingüística para evaluar la competencia de los ciudadanos, pero, bueno. En cualquier caso, nosotros dudamos que el Estado tenga el derecho de forzar a las personas para que le cuadren las estadísticas conforme a sus deseos. El hábito lingüístico es algo demasiado personal para que sea forzado por un intervencionismo burocrático totalmente injustificado. Su única justificación son los problemas de la lengua, que preocuparán a alguna minoría que ha sustituido el antiguo carácter confesional del Estado por un culto nuevo, pero a muchos ciudadanos nos preocupa mucho menos. No reivindicamos el español, sino la libertad; también reivindicamos el gallego.

A. Vila: Dudo mucho que la sentencia que has citado hable de naciones sin estado, no recuerdo semejante expresión...

A. Vila: Estamos sentados a la misma mesa personas que no reconocemos tener el mismo vínculo de ciudadanía y eso está un poco en la raíz de todo eso. Has dicho que el nivel de incumplimiento del decreto era, sobre todo, muy alto en centros concertados y privados, curiosamente donde la larga mano de la burocracia intervencionista tiene más dificultades para apretar, es decir, donde hay más libertad. Este decreto ultranacionalizador lo que hace es apretar más a todos. Lo que pretende el Estado al normalizar es que las personas se ajusten a su prejuicio de lo que deben ser. Y nuestros poderes públicos tienen el impudor de decirlo: la gente en Galicia no percibe la lengua como el factor principal de identidad. Y como no les gusta la gente así deciden cambiarla, y con políticas con unos costes inconmensurables desde 1983, donde hay que incluir el famoso ente RTVG. ¿Y dónde es más barato normalizar? En la enseñanza, porque los niños son más moldeables.

A. Vila: Podríamos temer que se esté constituyendo una reserva india porque el decreto tiene un espíritu y un posible resultado que ya se ha producido en muchos centros que es que la única asignatura en español sea Lengua Española. Si uno no tuvo la mala suerte que tuvo mi hijo, que se la daba una señora en gallego lusista, porque todo es posible. La situación inversa si que no es posible. La catedral de Santiago la protegemos con mucho gusto, pero no lo haríamos si nos atasen una cuerda al pescuezo de cada uno. No se puede hacer recaer sobre la cabeza o el pescuezo de ningún ciudadano la conservación de entes metafísicos. El problema que impide cualquier entendimiento es la personalización de las lenguas: hay una lengua, pobrecita, que está perseguida, y hay otra muy mala porque se lo como todo a su paso. Las lenguas son instrumentos de comunicación, son opciones.

A. Vila: El exceso de victimismo es fácil apreciarlo desde fuera. Quien se siente favorecido por la norma es muy natural que no aprecie los inconvenientes que podemos sentir quienes tenemos dificultad para hacer los deberes con nuestros hijos cuando mi padre, gallegohablante, no tenía dificultades para hacerlos conmigo. Pensar que una ley garantiza competencia lingüística... yo no sé por qué no le pedimos que garantice la juventud, la belleza, la riqueza. Las leyes no garantizan ningún bien; si acaso tienen que garantizar la libertad.

A. Vila: Un artículo deplorable.

A. Vila: Yo mismo y no le veo ningún problema, me hallo muy bien. Estoy encantado.

A. Vila: Según esto, este decreto nos trae la libertad. No la teníamos y este decreto la instaura.

A. Vila: Sí, sí. Se ha dicho aquí que para poder ser libre es preciso tener la posibilidad de optar. ¿Habría acuerdo en el caso de que a la religión le aplicáramos la misma regla? Parece que se quiere establecer la obligación de ser libre. En mi educación, que no fue modélica, porque tuvo, entre otros, el problema de una alfabetización en español brutal, por los métodos, sin embargo, mi competencia lingüística es muy pareja. La coacción que en este momento se traslada al modelo educativo es contraproducente.

A. Vila: Nunca me la prohibieron. Y a mis padres tampoco.

A. Vila: La escuela era en español, era la única lengua oficial.

A. Vila: Que sepan igual las dos lenguas es un planteamiento absurdo, como el tema de la paridad sexual o como otros disparates...

A. Vila: Perdón, ¿pero dónde está la discriminación? "

Ermua, la unidad perdida
Editorial ABC 8 Julio 2007

EL 10 de julio de 2007 Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua, fue secuestrado. ETA exigía a cambio de su vida el acercamiento de presos al País Vasco. El Gobierno de José María Aznar no cedió al chantaje y ETA ejecutó el crimen más perverso de cuantos ha cometido en su largo historial asesino. A partir de la muerte de Miguel Ángel Blanco empezó el declive imparable de ETA. Ermua fue la denominación de un espíritu de rebelión contra las dos enfermedades de la sociedad vasca: la sumisión al nacionalismo y la resignación ante el terrorismo. Aquel año marcó un punto de inflexión que se tradujo en una regeneración democrática del País Vasco desde la propia sociedad, gracias a la aparición de grupos cívicos -como el Foro de Ermua y luego otros, como Basta Ya- que encauzaron estados de opinión y voluntades individuales ajenas a los partidos políticos. Éstos, por su parte, fueron reagrupándose en las opciones naturales que imponía la situación vasca: el constitucionalismo, a cargo de PP y PSE, y el nacionalismo, que armó un frente ya existente de hecho, pero que contaría con una marca política novedosa, el pacto de Estella-Lizarra. El nacionalismo «democrático» resolvió sus temores a perder el gobierno del País Vasco tras la marea cívica de Ermua con un programa de actuación conjunta entre ETA y PNV, cuyo objetivo inmediato era expulsar a los no nacionalistas de las instituciones vascas; y el diferido, el ejercicio del derecho de autodeterminación. A continuación, ETA anunció una tregua para dar una oportunidad al pacto con el PNV y coger aire tras un periodo de fuertes golpes policiales.

Diez años después, la unidad cívica y política que se gestó en Ermua no existe y es desolador comprobar cómo, a pesar de las lecciones históricas que deberían haber aprendido los socialistas, el PSOE ha pretendido suplantar al PNV en la misma estrategia de entendimiento con ETA, también con acuerdos y pactos secretos, luego desvelados; con el mismo efecto excluyente, limitado esta vez al PP; con una legitimación de los métodos y los objetivos políticos de los terroristas y con unos compromisos recíprocos suficientes -que también se conocerán y es mejor que sea de la mano del Gobierno- para dar lugar a una declaración de alto el fuego o tregua bilateral, un alto el fuego que también se anunció para facilitar la ejecución de los acuerdos alcanzados previamente por Batasuna con los socialistas y por ETA con los representantes de Zapatero. El paralelismo entre el pacto de Estella del PNV con los etarras y el proceso de negociación entre PSOE y ETA/Batasuna se hace más evidente por días.

Ahí están, en ese comportamiento histórico y presente de los socialistas, las claves de la ruptura de la unidad y del espíritu de Ermua, así como del pacto Antiterrorista. Por eso, el décimo aniversario de la muerte de Miguel Ángel Blanco debe actuar como un revulsivo para la memoria colectiva, fragmentada socialmente y confundida políticamente a la vista de un Gobierno democrático que intenta hacer pasar por política antiterrorista un proceso clandestino de negociación con ETA. Ya hubo después de aquel cruel asesinato una tregua no pactada con el Gobierno de Aznar, que no dio lugar a negociación política alguna y en la que sólo hubo un único encuentro para decir a ETA «no» a la autodeterminación y «no» a los demás objetivos «políticos» de los terroristas. Esta lección tampoco fue aprendida por el PSOE, y por eso han tropezado a conciencia en el error de negociar con ETA. Es comprensible que el PSOE se escude en que finalmente no hubo acuerdo, pero es inútil como eximente de su responsabilidad política por haber dado a ETA carta de interlocutor con el Estado y haber aceptado -éstas sí son cesiones- discutir con los terroristas el futuro institucional del País Vasco y Navarra y haber pactado compromisos de tregua «recíproca».

El presidente ha dicho que va a ser «implacable» con ETA. Ya está perdiendo ocasiones para demostrarlo. De hecho ha perdido varias, porque ha permitido que los ediles de ANV tomen posesión de sus cargos. Tampoco ha querido revocar la autorización parlamentaria para el diálogo con ETA. Detener terroristas es siempre una gran noticia, pero ni precisa el consenso del PP, sólo la eficacia policial, ni es suficiente porque sólo hay política antiterrorista en sentido estricto -no mera lucha policial- cuando existe unidad de los partidos para deslegitimar los objetivos soberanistas de ETA y de los partidos que esperan seguir cobrando dividendos del terrorismo.

Dolor y nostalgia
POR GERMÁN YANKE ABC 8 Julio 2007

MADRID. Nos queda el recuerdo del dolor, que se aviva una y otra vez, y la nostalgia. Pocos acontecimientos han tenido tanto impacto en los últimos decenios como el secuestro y el asesinato de Miguel Ángel Blanco, del que se cumplen diez años esta semana. Si un acontecimiento es un hecho ante el que no podemos quedar indiferentes, aquella tremenda muestra de la barbarie de ETA, de la dignidad de una familia, del dolor de un pueblo y de la rabia de nuestros conciudadanos nos ha dejado una impronta indeleble.

Quizá en aquellas jornadas vimos con claridad el rostro verdadero de la banda terrorista, como si aquella aparición en el escenario de nuestras vidas fuese en condiciones de laboratorio, esterilizada de la tontería moral con la que tantas veces contemplamos la violencia totalitaria. En los días inmediatamente anteriores habían terminado los secuestros de Cosme Delclaux y el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Se habían vivido con emoción, naturalmente intermitente, pero sobre todo en el caso de Ortega Lara -un secuestro de 532 días- los ciudadanos se sentían de algún modo interpelados porque ETA reclamaba un cambio en la política penitenciaria y, en general, en el funcionamiento de la Justicia. Fuera de la ley, pretendían liberarse violentamente de su peso. El desenlace, una de las más brillantes operaciones policiales contra el terrorismo, nos ofrecía, después de una tensión que se había ido extendiendo en una población que rechazaba el chantaje e iba aprendiendo lo que es el Estado de Derecho, la imagen impactante del terror: un hombre demacrado, confundido, torturado hasta límites indecibles. Más tarde supimos otros detalles de su larguísima angustia, pero sólo aquella imagen nos impelía al abrazo, a la solidaridad, a hacer algo para que no pudiera repetirse nunca.

Pocos días después, el secuestro y el asesinato del concejal del PP en Ermua. Tres días de una intensidad única, con el país entero volcado hacia un muchacho del que poco o nada sabíamos y enfrentado de nuevo al chantaje y a la barbarie totalitaria. Muchas emociones, no hay duda, mucho sufrimiento, muchas lágrimas, mucha furia. Y, tras el asesinato indignante, una de las reacciones ciudadanas más imponentes, en las que el furor no fue incompatible con la defensa de la ley y de la libertad.
Si hay una explicación psicológica del modo colectivo en que se comportan las sociedades, se podría pensar que durante el secuestro de Ortega Lara transferimos la reacción que exigía el hecho terrorista a las Fuerzas de Seguridad, confiando o queriendo confiar en que podría liberarle, como afortunadamente terminó ocurriendo. Pero después de ver en su rostro las consecuencias de la violencia, de sentir y pensar el secuestro de Miguel Ángel Blanco, de esperar el milagro, y de experimentar tan directamente su asesinato, tengo la impresión de que reparamos, por fin y de modo inapelable, que la reacción tenía que ser de todos y cada uno de nosotros.

El sufrimiento
Y no sólo era emoción, aunque esta sea necesaria en la vida y saludable. Ni un sentimiento de compasión, virtud también social que tantas veces ha faltado ante el sufrimiento de las víctimas. Se palpaba también el convencimiento civil de que la democracia y la libertad no son regalos, sino conquistas que han de sostenerse con el compromiso ciudadano, de que la derrota y la aniquilación de una banda terrorista como ETA no podía ser algo que «únicamente» debía quedar en manos de políticos y policías, de que era algo que nos concernía directamente porque precisaba fortaleza social, unidad y el aislamiento político y la exclusión social de quienes sostenían del modo que fuese a los pistoleros.

Quizá después hemos estado, al menos temporalmente, narcotizados por los «procesos» y la pusilanimidad social se ha hecho de nuevo presente, como si la defensa del Estado de Derecho, la vida y la libertad fuera responsabilidad de otros, un simple encargo. Esa debilidad sí que se transfiere. Si el representante de Izquierda Unida aquellos días de 1997 extendía el chantaje al «entorno» de ETA, si el presidente del Gobierno vasco hacía a HB «cómplice» del asesinato, si el PSOE defendía la idea de que fueran declarados fuera de la ley «sobre ellos y sus cómplices, y quienes los defienden, los apoyan o los exculpan a través de las plataformas políticas y mediáticas», no es porque las cosas fueran entonces distintas a como hoy son realmente. Se reconocía la verdad del terrorismo porque había disposición a enfrentarse a él con la firmeza precisa. Sólo cuando anida el miedo a esa exigencia nos decimos a nosotros mismos que lo que vemos, lo que sentimos, lo que sabemos no es como lo vemos y sentimos, como nos demuestra igualmente la experiencia. Por eso, al cabo de diez años, y como decía al comienzo, el recuerdo del dolor se acompasa con la nostalgia. La nostalgia del orgullo de cómo fuimos al menos una vez.

La ley del silencio
JAVIER ZARZALEJOS EL Correo 8 Julio 2007

Nada une más que el fracaso. Hace dos años, todos los grupos parlamentarios, salvo el Partido Popular, suscribían una moción con la que se disfrazaba como «final dialogado» una negociación política con ETA sin precedentes. Dos años después, en el reciente debate del estado de la nación, aquellos mismos grupos que tan alegremente comprometieron al Parlamento en esta iniciativa censuraban a Mariano Rajoy que pidiera explicaciones al Gobierno sobre el uso de aquella autorización en la misma Cámara que la habilitó. La excusa es que un debate de esa naturaleza reflejaría una indeseable división entre las fuerzas políticas, argumento de peso, sin duda, pero poco creíble cuando se utiliza por quienes en mayo de 2005, sin indicio alguno de que ETA estuviera dispuesta a hace nada serio por abandonar el terrorismo, no dudaron en prescindir del partido de la oposición, representativo de diez millones de ciudadanos, para secundar la aventura de Rodríguez Zapatero.

En una actitud muy elogiada por Rodríguez Zapatero durante el debate, todos los portavoces firmantes de aquella moción mantuvieron el tabú y no se pidió aclaración alguna de lo que ha pasado ni de cómo se ha invertido la confianza depositada en el compromiso del presidente de que la paz precedería a la política. Nadie -excepto Rajoy- tuvo interés en aclarar si se habían respetado o no los límites, en apariencia estrictos, que aquella resolución imponía a los movimientos del Gobierno. Casi todos, por el contrario, quisieron incluso adornar a Rodríguez Zapatero con galones de estadista por 'intentarlo'. Hubo quien no sólo no criticó al presidente del Gobierno por equivocarse, sino que le reprochó no haberse equivocado más, argumento de la representante de Nafarroa Bai que, con gran benevolencia, le explicó al presidente que sus males procedían de su 'inacción'. El PNV, por su parte, aprovechó la ocasión para blanquear el pacto de Estella y sumarse a la lista de los virtuosos de la paz. ¿Qué les van a contar a ellos de esfuerzos fallidos por la paz si en su generosidad llegaron a comprometerse con ETA a echar al PP y al PSOE! Y mientras tanto Duran Lleida, intimista, explicaba que la legislatura había dejado en CiU «un sabor agridulce», aunque sin aclarar en qué ha consistido la parte dulce, a la vista de los tripartitos en cascada liderados por el PSC que han dejado a la coalición nacionalista en la intemperie institucional.

En el indulto político a Zapatero expresado por sus aliados hay una esperable reacción de encubrimiento del disparatado proceso en el que el Gobierno ha querido embarcar al conjunto del Estado para hacer realidad la arbitraria convicción presidencial sobre el fin de ETA. Arbitraria porque, a falta de otras explicaciones, se basó en elementos de una extrema debilidad, agrandados sólo porque era lógico pensar que Zapatero tenía datos vedados a los demás que avalarían sus intenciones. No era así. En realidad esa apariencia -creer que Zapatero sabía más y mejor que los demás- fue la primera ficción engañosa que empedró este proceso con la ocultación deliberada de la verdad en que se ha sostenido.

El cierre de filas de los aliados del Gobierno ante el fracaso de su apuesta -aquí hablar de apuesta sí es procedente en todo lo que tiene de errático- es, ciertamente, la forma de exculparse ellos mismos por el apoyo que unos sin duda prestaron de buena fe y otros, también sin duda, concedieron con la esperanza de que el proceso rescatara a ETA de la derrota. Recientemente Félix Ovejero alegaba lo mucho que sufre la autoestima cuando se trata de rectificar. Y ese sufrimiento debe ser absolutamente insoportable si la rectificación implica reconocer una brizna de razón a los críticos con el proceso dentro y fuera del Partido Popular. La negativa a dar explicaciones y el apoyo al Gobierno para que no las ofrezca forman el cordón sanitario -uno más- con el que se quiere poner distancia frente a verdades incómodas. Si la oposición no ha sido informada, si el Pacto antiterrorista con sus mecanismos de control y seguimiento está desactivado, si el Gobierno se enroca en increíbles desmentidos ante informaciones que, al margen de lo publicado por 'Gara', requerirían cuando menos no tomar por incapaces intelectuales a los ciudadanos, y si ninguna de las prácticas de relación con la oposición propias de un régimen parlamentario ha sido respetada por el Gobierno, ¿dónde y cómo habría tenido Rajoy que hacer valer su derecho y su deber de pedir que el Gobierno rinda cuentas?

Más allá de la confrontación entre partidos que la democracia sustancia en elecciones libres, habría que preguntarse si el mensaje que merecen los españoles después del fracaso de un proceso llamado de paz es el silencio. ¿Es que no hay lecciones que aprender? La estrategia del Gobierno -si es que existía- ha sido derrotada por la realidad. Pero ese fracaso no restablece la situación anterior al comienzo de esta autocomplaciente aventura gubernamental. Es puro voluntarismo presentar lo ocurrido como un simple paréntesis de efectos neutrales en la progresión de la lucha contra el terrorismo etarra. Por de pronto, desde que los concejales de ANV han tomado posesión de sus cargos en los ayuntamientos vascos y navarros, violencia y política, terrorismo y presencia institucional vuelven a ser compatibles.

Aunque sólo fuera por eso, lo ocurrido en estos años en relación con ETA no debería quedar sólo como el brumoso escenario donde la política del Gobierno quedó empantanada. La exigencia de saber, el derecho a tener un gobierno que no mienta no caducan en democracia. De la férrea ley del silencio impuesta por el fracaso de los que siguen empeñados en dar lecciones sobre su propia inanidad sólo puede salir la reincidencia en los mismos errores. El debate sobre el estado de la nación mostró que el fallido proceso está siendo tratado por los que lo promovieron y apoyaron como un incómodo secreto de familia que conviene no divulgar.

No es fácil asimilar que aquellas expectativas de paz proclamadas eran la apuesta de un precipitado oportunista y no la visión de un hombre de Estado. Pero dejar en la penumbra las causas de lo ocurrido, escamotear el enorme destrozo que ha causado el proceso en las fibras más sensibles y necesarias del sistema democrático sólo agrava el error y con él, la responsabilidad. Porque es en ese entorno de bobas aseveraciones para eludir la realidad -«es un fracaso de todos», «había que intentarlo», etcétera- en el que, por ejemplo, el lehendakari Ibarretxe exhibe el 'tupé' -según expresión castiza que tanto le gusta- de afirmar en La Moncloa, después de constatar el fracaso de la negociación, que «no hay que volver a recetas del pasado». ¿Cuáles son esas recetas del pasado? ¿El mito del final dialogado? ¿Nuevas mesas negociadoras de pacificación y normalización o tal vez algún nuevo método de persuasión que descubra la racionalidad inédita del los terroristas a través del diálogo? No, tales recetas 'del pasado' que Ibarretxe estigmatizaba como ineficaces e impracticables son, precisamente, la Ley de Partidos, el Pacto antiterrorista, el cumplimiento íntegro de las penas y la lucha contra lo que permite a ETA seguir existiendo. Después de eso, no es de extrañar que para su encendida defensa del proceso el portavoz del PNV en el Congreso llegara a citar a Confucio. Como en un buen espectáculo circense, el más difícil todavía.

Las actas de la vergüenza
Ignacio Cosidó Libertad Digital 8 Julio 2007

Ocultar la verdad es una estrategia suicida. Las actas de la negociación con ETA existen y los españoles tenemos derecho a saber que negoció en nuestro nombre el Gobierno con una banda de asesinos. Lo más triste es que la verdad que hoy se obceca en ocultar nuestro presidente del Gobierno la conoceremos tarde o temprano por filtraciones interesadas de otros. El único objetivo de Zapatero es mantener el engaño unos pocos meses porque para él todo podrá justificarse si mantiene el poder.

Rodríguez Zapatero perdió su última oportunidad de ofrecer una imprescindible explicación a los españoles sobre el fracaso de su negociación con ETA. En el debate sobre el estado de la Nación no sólo no aportó un solo dato, sino que ni siquiera se dignó contestar las reiteradas peticiones del líder de la oposición exigiendo que entregara las actas de esa negociación. Toda su defensa fue un desesperado ataque a la oposición por no haberle apoyado en su aventura de negociación con los terroristas. Pero ni siquiera nos dice exactamente en qué deberíamos haberle apoyado.

Nada nos interesa de lo que dijo ETA en la mesa de negociación. Conocemos de sobra cuáles son sus intenciones, que para nuestra desgracia nada han cambiado en sus cuarenta años de historia sangrienta. Nada de lo que digan los terroristas podrá ofendernos más que sus múltiples crímenes; ninguna de sus palabras podrá tampoco causarnos más dolor.

Lo que queremos es despejar toda sospecha de que nuestro Gobierno haya traicionado en la mesa de negociación nuestra voluntad democrática. Que el Gobierno haya accedido a hablar con los asesinos de cuestiones políticas sobre las que ningún gobierno democrático puede negociar sin quebrar nuestra dignidad democrática.

Queremos saber también si el Gobierno constató en esas conversaciones una voluntad inequívoca de la banda terrorista por abandonar su actividad criminal o más bien si fue nuestro gobierno el que sucumbió al chantaje terrorista al acceder a negociar pese a la persistencia de la amenaza, incumpliendo así el mandato parlamentario que habilitaba al Gobierno para iniciar el diálogo.

Queremos y tenemos derecho a saber si en esa mesa de negociación nuestro gobierno asumió algún compromiso de impunidad con los terroristas que atentara o dejara en suspenso la propia vigencia de nuestro Estado de Derecho.

Queremos saber si el contenido de las declaraciones del presidente del Gobierno habían sido previamente autorizadas por la organización terrorista y si la perversión del lenguaje a la que llegamos durante el proceso, convirtiendo, por ejemplo, atentados mortales en meros accidentes, fue consecuencia también de un indigno acuerdo con los asesinos o de meros deslices semánticos del jefe del Ejecutivo.

Queremos saber si la excarcelación de un asesino como De Juana Chaos o el retirar los cargos a un delincuente como Arnaldo Otegui fueron fruto de la negociación con los terroristas o se trataba de razones humanitarias o legales como en su día afirmó el Gobierno.

Queremos saber si existieron contactos con la banda terrorista tras la ruptura efectiva de su pretendido alto el fuego con el atentado de la T-4 en Barajas y tras el posterior anuncio del presidente del Gobierno de cese de todo diálogo con la organización terrorista.

Mientras Zapatero se niegue a desvelar las actas de su negociación con ETA nos asiste toda la razón moral y política para mantener que el Gobierno nos ha mentido, que el Gobierno ha negociado políticamente con los terroristas, que el Gobierno ha asumido en el marco de esa negociación compromisos contrarios a nuestro Estado de Derecho y que el Gobierno ha hecho concesiones indignas a los asesinos. Para Zapatero sería tan sencillo rebatir todas esas acusaciones como hacer públicas las actas de su negociación. El problema es que esas actas son en realidad las actas de la vergüenza.
Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Cataluña juega con la política exterior
Editorial ABC 8 Julio 2007

LA firma en Rabat de un llamado «acuerdo hispano-marroquí contra la emigración precoz e irregular» sería una noticia razonable si no fuera porque la parte española estaba representada por la consejera de Acción Social y Ciudadanía de la Generalitat catalana, sin la presencia de ningún miembro de nuestra Embajada. Mientras los diplomáticos miraban para otro lado, un ministro del Reino alauí y la citada consejera, perteneciente a Esquerra Republicana de Cataluña, firmaban un documento y pronunciaban discursos en francés y catalán, respectivamente, con amplio despliegue de banderas -aunque de tamaño reducido- del país vecino y de Cataluña. Asuntos Exteriores había advertido de la visita supuestamente «oficial» de la «ministra» catalana -en términos utilizados por la agencia de prensa oficial de Marruecos-, pero es evidente que alguien dio instrucciones a nuestros representantes para que no interfirieran en el transcurso del pacto, inscrito en un programa que lleva el rótulo significativo de Cataluña-Magreb.

Para que nadie se llame a engaño, Carod-Rovira -recibido por Miguel Ángel Moratinos en el palacio de Santa Cruz con honores de titular de Exteriores- había advertido ya acerca de las prioridades de «su política internacional», entre las que figura, en efecto, el norte de África. Dadas las circunstancias, lo de menos es el contenido del citado acuerdo, aunque los antecedentes no sean precisamente un éxito: hasta ahora, sólo un menor marroquí se ha acogido al programa de retorno voluntario con el consentimiento de su familia. Los expertos van a tener que hacer un serio esfuerzo para determinar la naturaleza jurídica de este aparente «acuerdo». No se trata, por supuesto, de un tratado internacional ya que el Derecho vigente excluye por completo la presencia de entidades que carecen de soberanía, que es el caso de las comunidades autónomas. Y como tampoco está avalado por la representación diplomática española, el papel firmado en Rabat sólo puede configurarse como una declaración de intenciones carente de cualquier relevancia jurídica, destinada al consumo interno de la clientela nacionalista y radical.

Algunos pueden sentirse muy satisfechos al ver a una consejera autonómica jugando a las relaciones internacionales con el ministro de una nación vecina y soberana, pero la escena desarrollada en Rabat tiene mucho de ridículo, muy poco de eficacia práctica y nada de respeto a la legalidad doméstica e internacional. Moratinos ha hecho dejación de sus deberes en un asunto que no admite bromas ni excepciones. Si no es así, debe dar explicaciones y abrir de inmediato una investigación para saber por qué no estaba allí el embajador de España en Marruecos, así como el consejero laboral de la Embajada, que es, por cierto, un ex ministro de Felipe González. La política exterior en general, y la de inmigración en particular, y la imagen de nuestro país en el extranjero son asuntos demasiado serios para permitir frivolidades de este tipo, cuyo único objetivo es complacer a los socios más extremistas del Gobierno y del PSC en el tripartito catalán.

Todo sigue igual
POR ÁLVARO MARTÍNEZ ABC 8 Julio 2007

Está al caer, sostienen algunas voces, un acuerdo entre los socialistas navarros y los nacionalistas vascos para gobernar en la Comunidad foral. Delenda est Navarra, por tanto, si finalmente se fragua la rendición de la plaza y la mutación de su estatus actual en el modelo de Estado que consagra la Constitución. El viejo reyno entra en vías de extinción, como el lince ibérico, ante la voracidad de los nuevos tiempos y la falta de arrojo defensivo por parte de quienes deberían tener encomendada la custodia, en primera línea, del lugar. Primer paso, por tanto, para el órgano común vasco-navarro, entremés para el gran sueño del nacionalismo vasco de zamparse Navarra, plato a punto de entrar en el menú de la nueva cocina vasca.
Todo es posible en esta tierra donde un zarramplín del BNG no tiene afán mayor que proponer que el Parlamento gallego reconozca al «pueblo mapuche y la lengua mapazagún». El español (gallego, castellano, catalán, vasco, valenciano o andaluz) propende a la confusión de prioridades, o mejor, a la confusión en general, toda vez que no parece que la defensa del pueblo mapuche y el mapazagún sea una de las preocupaciones preferentes de los gallegos, a los que, quizá, les viene algo mejor que sus políticos se dejen de tontunas y sean más diligentes a la hora de habilitar medios para que este verano Galicia no sea una tea. La confusión sobre lo «propio» y lo «importante» parece patológica y viene determinada por la fiebre por descubrir una patria o una nación en la manzana de vecinos en la que uno vive. Mil sitios, mil patrias. ¿La próxima? Parece que Eusko-nafarroa, si Puras y Zapatero consuman finalmente una cesión inevitablemente ligada al «proceso». A menos que el capotillo de San Fermín, estamos en fechas, haga un quite. A él hay que encomendarse ya que, en general, la autosatifacción que demuestra el nieto del capitán con su gestión no conoce parangón en Occidente («José Luis en el país de las maravillas») y, por lo tanto, no permite vislumbrar en él propósito de enmienda, acogido como está al chiste del maño que caminaba por la vía del tren: «Chufla, chufla, que como no te apartes tú».

En busca del perdido espíritu de Ermua
Diez años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, la fundación que lleva su nombre ha recorrido España para tratar de recuperar la unidad de los demócratas ? Nacionalistas y socialistas han fracturado un consenso que acorraló a ETA
Carmen Gurruchaga La Razón 8 Julio 2007

Madrid- Ermua recibirá el martes el autobús que desde el 14 de junio ha recorrido la geografía española, deteniéndose en once ciudades, para recordar que, hace diez años, ETA secuestró y asesinó al joven concejal del PP Miguel Ángel Blanco. Ese día, en la plaza del pueblo natal del edil, se leerá un manifiesto para hacer un llamamiento a todos los españoles para recuperar el llamado «espíritu de Ermua» en la lucha contra el terrorismo.

«Diez años sin Miguel Ángel Blanco. Retorno a Ermua. X Aniversario, 1997-2007» es el lema de esta campaña, diseñada por Agustín Ibarrola. En las once capitales en las que el autobús se ha detenido, los ciudadanos han podido ver en el interior del vehículo un documental que narra y muestra cómo vivieron los españoles esas angustiosas 48 horas de agonía. Pocos dudaban de que se trataba de un asesinato con formato de secuestro en el que no existía la posibilidad de que la dirección de la banda hiciera llegar una contraorden a sus autores materiales. Pero muchos mantuvieron hasta el último minuto la esperanza de que la presión popular lograría que fuera liberado con vida. Cristina Cuesta, directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco, recordó en Logroño que «hace diez años millones de españoles salieron a las calles en un intento de salvar la vida de Miguel Ángel Blanco».

Esta iniciativa, según Cristina Cuesta, pretende refundar ese «espíritu de Ermua», al tiempo que instar «al Gobierno y a las instituciones competentes a que lo apliquen», porque fue un método excelente para acorralar a ETA. Desde la Fundación que lleva el nombre del concejal asesinado están convencidos de que la unidad y la firmeza democrática son los instrumentos idóneos para derrotar a ETA. Por este motivo, consideran imprescindible recuperar, «por el bien de todos los españoles, el “espíritu de Ermua”, las grandes movilizaciones, el consenso político».

Dos lustros después, tanto la directora Cristina Cuesta como María del Mar Blanco insisten en reclamar al Gobierno de España que recupere el «Espíritu de Ermua» y todo lo que surgió de él. La muerte del joven político con el formato más cruel jamás utilizado por la banda provocó una masiva reacción ciudadana que sobrepasó a los políticos. De repente, millones de personas llenaron las calles de las ciudades y pueblos para decirle a la banda terrorista que desapareciera. Por primera vez en la historia reciente de ETA, los acólitos de los terroristas sintieron miedo ante la avalancha de demócratas y tuvieron que esconderse. Dejaron de pavonearse por las calles de Euskadi, porque también en el País Vasco los ciudadanos pedían unidad para vencer a los asesinos.

Como gesto significativo quedó uno protagonizado por la Ertzaintza, cuando los agentes que custodiaban las sedes de los batasunos, a petición de la dirección de HB, se quitaron el pasamontañas que habitualmente esconde sus caras. Nunca antes se había hecho patente la pérdida del miedo a los matarifes y la convicción de que todos juntos podían con ellos por métodos respetuosos con el Estado de Derecho.

Sin embargo, algunos políticos y partidos han desbaratado aquella rebelión cívica. En primer lugar, lo hicieron los nacionalistas vascos, temerosos de que el llamado por ellos «españolismo» les ganara en las urnas. Ante la posibilidad de perder el poder en la comunidad vasca, Arzalluz tocó a la puerta de ETA para ver cómo solucionaban el «problema» creado por la propia banda. De ahí surgió el Pacto de Estella y la tregua de 1998, negociada entre ETA, el PNV y EA. En este diseño de futuro quedaban excluidos quienes no defendieran «una Euskal Herria independiente, unificada y euskaldun». Es decir, populares y socialistas.

Unidad
En el lado contrario, la unidad de los constitucionalistas dio lugar al Pacto Antiterrorista y a la Ley de Partidos. La acción conjunta de PP y PSOE estuvo a 30.000 votos de derrotar democráticamente al nacionalismo vasco en las urnas. Muchas menos papeletas que el número de personas que se han visto obligadas a abandonar el País Vasco por la amenaza terrorista y que ya no puede votar allí. No está claro si fue este «fracaso» electoral, la dificultad e incomodidad de vivir contra el nacionalismo o las nuevas convicciones de los recién nombrados líderes socialistas lo que propició un paulatino alejamiento del PSOE. Sus dirigentes cambiaron de estrategia y sustituyeron la derrota de ETA por la negociación. Tradicionalmente, el socialismo ha creído que la única manera de acabar con la banda terrorista es negociando con ella. Con esta pretensión, la primera medida adoptada fue la de sustituir a Nicolás Redondo Terreros, clara imagen de esa unidad de acción entre «españolistas». En su lugar se sentó Patxi López en la Secretaría General del socialismo vasco. La segunda fue iniciar una negociación a través de «Josu Ternera», que en aquellos años era parlamentario vasco en la Cámara de Vitoria. Y la tercera, infundir en ETA la idea de que podía conseguir objetivos políticos. Más de dos docenas de reuniones en las que se pactó un calendario que empezaba en 2006 y concluía en 2012 con un referéndum convencieron a los dirigente etarras de la conveniencia de ofertar un alto el fuego.

Ruptura
A partir de ese momento, resultó imposible mantener en pie todo lo que entrañaba el conocido como «espíritu de Ermua». El PSOE negó la evidencia, porque no estaba dispuesto a asumir ante los españoles la responsabilidad de ser quien había mandado al traste las ilusiones surgida de aquel cruel asesinato. Cristina Cuesta se lamenta de la herramienta perdida y se muestra convencida de que el símbolo de Ermua «nos ha hecho más libres». También asegura que «con su metodología, que desgraciadamente se ha abandonado, se consiguió acorralar al mundo de ETA».

Son muchas las personas que durante este mes han mostrado su apoyo a la comitiva. Sin embargo, hay un punto amargo, de pena y tristeza, en medio de la satisfacción general: ningún representante del PSOE se ha acercado a saludar o dar su apoyo en ninguna de las ciudades en las que ha parado el vehículo. Nadie de ese partido se ha acercado para dar un abrazo a los familiares de Miguel Ángel o para dejar un mensaje en el libro que están elaborando.

Han pasado ya diez años desde aquel espantoso 10 de julio de 1997. Una fecha y 48 horas que dejaron una profunda muesca en el corazón de millones de españoles. Pero también hicieron nacer la esperanza de que todos los demócratas unidos, con la exclusiva aplicación de la Ley, podían vencer a quienes siembran el terror y el pánico utilizando las bombas y las pistolas. Las manos blancas se convirtieron en el símbolo con el que todos los españoles reclamaron libertad frente a los totalitarios. Eso se ha quebrado y alguien debería explicar por qué.

«No hay más caminos para el final de ETA que su derrota»
Mari Mar Blanco reclama nuevas movilizaciones ciudadanas contra la banda ? Cree imprescindible que PP y PSOE vuelvan a entenderse
R. N. La Razón 8 Julio 2007

vitoria- El único camino para lograr el fin de ETA es lograr recuperar el consenso entre PSOE y PP y conseguir restaurar los pilares básicos que conformaron el conocido como «Espíritu de Ermua». Eso es lo que opina Mari Mar Blanco. Tras la llegada ayer a Vitoria del autobús que está recorriendo España para recordar al concejal asesinado, Mari Mar Blanco dio las gracias por el apoyo, el cariño y la solidaridad que está recibiendo de la gente en los distintos lugares de Europa y que «tanta falta hace para todas las víctimas del terrorismo». «Para volver al Espíritu de Ermua, que mejor manera que volver a tomar las calles de Ermua», afirmó la hermana del edil asesinado.

La capital alavesa fue testigo de una presentación mucho más emotiva que en otras ocasiones debido a que la familia de Miguel Ángel Blanco vive en esta ciudad. Vitoria fue la primera localidad en la que el autobús que partió el pasado mes de junio de la madrileña Plaza de Colón tuvo que ser protegido por las Fuerzas de Seguridad.
«En esta comunidad no todos tienen los mismos derechos. Si Miguel Ángel Blanco hubiera sido abertzale, no lo hubieran matado». Éstas fueron las primeras palabras que pronunció Cristina Cuesta, directora de la Fundación, nada más comenzar el acto de presentación del bus tras su llegada a Vitoria.

El ejemplo de Miguel Ángel
Leticia Comerón, presidenta de Nuevas Generaciones de Álava, recalcó este hecho y destacó que para ellos Miguel Ángel Blanco es su referente y su modelo a seguir, denominándose como «la generación de Miguel Ángel Blanco», y destacó que sus actuales integrantes se sienten «orgullosos de su legado», según informa Ep.

En este sentido, Alfonso Alonso, presidente del PP en Álava, manifestó su deseo de que un día «podamos vivir en paz y sepamos trabajar por un futuro en libertad».

Durante su intervención, Mari Mar Blanco lamentó que, a diferencia de lo que ocurrió hace diez años, en el País Vasco «vuelve a haber miedo». Por ello, hizo un llamamiento a «no olvidar todo lo que conseguimos» a raíz de la reacción social suscitada por el secuestro y asesinato de su hermano. «Tenemos que recordar que hace diez años fuimos capaces de enfrentarnos a los asesinos y a sus cómplices. Nadie tenía miedo, y por primera vez, la sociedad vasca fue capaz de devolver a los asesinos el miedo que habíamos padecido durante tantos años», subrayó.

Firmeza
Por ese motivo, destacó la necesidad de «recuperar ese legado de firmeza, del no al miedo, de que desde la unidad y el consenso es posible derrotar a ETA», ya que «no hay más caminos para el final de ETA que su derrota».
Para lograr ese objetivo, apuntó la importancia de recuperar los «pilares básicos» que conformaron el llamado «Espíritu de Ermua». Por un lado, las «grandes movilizaciones cívicas y democráticas», de las que afirmó que son el «único instrumento de la sociedad para enfrentarnos cara a cara a los totalitarios». En segundo lugar, hizo un llamamiento a la vuelta al «consenso de los grandes partidos políticos» en la lucha contra la banda terrorista.

Londoño: "Negociar con el terrorismo es contraproducente"
La jornada de este sábado en el Campus FAES ha tenido como conferenciante al ex ministro de Defensa de Colombia Fernando Londoño. En su discurso, Londoño ha recordado que la droga "financia al terrorismo en Colombia" y también las aspiraciones políticas de Evo Morales, "un reconocido líder cocalero" que utiliza la coca para "legitimar sus reivindicaciones indigenistas". Además, ha afirmado que pactar con los terroristas no es la solución.
Libertad Digital 8 Julio 2007

El ex ministro de Defensa de Colombia Fernando Londoño, ha abierto hoy sábado, 7 de julio, la segunda jornada del curso La democracia frente al terrorismo del Campus FAES, con una intervención titulada Terrorismo y políticas antiterroristas en Iberoamérica, resultados y nuevos logros, en la que ha señalado que la droga “financia al terrorismo en Colombia” y es un problema “muy preocupante” en América Latina.

Fernando Londoño ha destacado cómo la industria de la droga ha servido históricamente y sirve aún hoy para la financiación de algunos gobiernos, como es el caso del presidente de Bolivia, Evo Morales: “Es un reconocido líder cocalero” y “encubre la utilización de la droga y de la violencia con fines políticos”. Londoño ha señalado, además, que la ideología del presidente boliviano “sirve como medio para amparar y excusar las manifestaciones de extremada violencia que se están produciendo en una gran cantidad de países americanos”.

El ex ministro colombiano se ha mostrado optimista respecto al futuro de su país: “El problema de la droga lo vamos a resolver”, ha afirmado; aunque ha lamentado que haya otros crímenes que también sirven para financiar el terrorismo, como el secuestro, una práctica que en el país colombiano ha llegado a alcanzar una media de diez raptos al día, hasta que se aplicó la política de seguridad del presidente Álvaro Uribe y “quedó reducida a un secuestro cada dos días”.

"Negociar con el terrorismo es contraproducente"

Londoño, que ha insistido en que el futuro de América Latina y del mundo “es muy preocupante” y que “a la delincuencia le vale todo”, ha destacado que pactar con terroristas no es la solución: “Negociar con el terrorismo es contraproducente” y ha puesto como ejemplo las conversaciones del gobierno colombiano con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Cuba.

El político colombiano ha manifestado ser consciente del riesgo que corren los que combaten el terror, pero también ha dejado claro que eso no es un obstáculo para su lucha: “Estoy sentenciado a muerte por la cocaína, pero no tengo miedo, porque el miedo es morir anticipadamente”

Fernando Reinares: «Va a ser difícil que no veamos nuevos atentados megaterroristas»
Fernando Reinares: «Al Qaida señala a España con una agresividad inusitada»

ALBERTO SOTILLO. MADRID ABC 8 Julio 2007

El reciente atentado que costó la vida de siete turistas españoles en Yemen, los ataques contra soldados españoles en el Líbano, los intentos de provocar otro verano sangriento en Londres, el cotidiano baño de sangre en Irak y el recrudecimiento de la violencia en Afganistán hablan de una actividad incesante de Al Qaida. Una red terrorista que irrumpe en todos los rincones del globo, y que a menudo aparece como una misteriosa organización de asesinos, envuelta en la bruma y la confusión.

Fernando Reinares, investigador del Instituto Elcano, es uno de los hombres que más saben de terrorismo internacional; es el estudioso idóneo para intentar conocer algo más de Al Qaida. Su análisis es metódico, ordenado, fundado en los hechos y expuesto con sosiego, pero alarmante. Considera que se cometió un «colosal fracaso estratégico» cuando se abrió la guerra de Irak sin haber resuelto antes el conflicto de Afganistán. Sentencia que Al Qaida ya ha empezado a construir su propio Estado en el oeste de Irak. Y cree que las últimas acciones de Al Qaida en el Líbano responden a una estrategia de expansión de la red terrorista. Aunque también advierte de que las tropas norteamericanas no deberían retirarse de Irak si no se quiere multiplicar la capacidad destructiva del terrorismo. Alarmante panorama, en el que recuerda la delicada situación en que se encuentra nuestro país.

—¿Es España un objetivo preferente de Al Qaida?
—Ningún país europeo puede considerarse al margen de los riesgos y amenazas del terrorismo global. Ahora bien, si nos atenemos a evaluaciones de la amenaza por indicadores como el número de detenidos, atentados desbaratados, incidentes ocurridos… entonces nos encontramos con que, efectivamente, hay países europeos que están en mayor situación de riesgo de sufrir atentados. El Reino Unido, Francia, España, Bélgica, Países Bajos y Dinamarca. En el caso de España, es incuestionable que en este último año Al Qaida la ha señalado con una frecuencia y una agresividad inusitadas. Y me refiero muy en particular a los comunicados de Al Zawahiri, número dos de Al Qaida. Comunicados con alusiones a la idea de Al Andalus...

—Hay quienes sonríen con escepticismo cuando se dice que muchos radicales mantienen la idea fija de volver a Al Andalus.
—Soy consciente de que, para muchos, esta es una alusión alegórica. Sin embargo, las referencias de Al Zawahiri adquieren un tono agresivo que transmite la idea de que recuperar Al Andalus es una obligación moral para cualquier musulmán. Esta circunstancia hace que en España haya una vulnerabilidad diferencial en relación con otros territorios de la Unión Europea. Una circunstancia extensible a Portugal, aunque a menudo se olvide este dato. Esa vulnerabilidad diferencial del caso español tiene que ver con Al Andalus, como pasado histórico en el que buena parte del territorio español estuvo bajo dominio del islam. Y los yihadistas, en su concepción belicosa, incluyen y enfatizan la obligación moral de recuperar violentamente Al Andalus, tal y como lo afirman para Irak o Jerusalén.

—¿Es un llamamiento a actuar en España?
—Tiene un efecto muy importante porque permitiría en el futuro a determinados individuos, reclutados para llevar a cabo atentados en Irak, Afganistán u otras zonas donde se les ha llamado a una yihad (guerra santa) defensiva, poder hacerlo en esos mismos términos en suelo español. Estas alusiones a Al Andalus se han combinado, además, con las relacionadas con la presencia de tropas en Afganistán y en el Líbano y con alusiones inquietantes a Ceuta y Melilla. Al Zawahiri llegó a equiparar Ceuta y Melilla como zona de conflicto con Chechenia y Palestina. Estas alusiones nos pueden parecer excesivas, fuera de lugar, carentes de sentido. El problema es que la definición que de la realidad hacen los terroristas puede ser real en sus consecuencias. Y por tanto, hay que prestar atención a su discurso, que es, con frecuencia, anticipatorio.

—Ese terrorismo ha reclutado a muchos de sus militantes en Europa..., en España, sin ir más lejos.
—Después de que Al Qaida perdiese el santuario de Afganistán, el terrorismo internacional parece iniciar una fase de declive. Pero ese proceso termina con la invasión de Irak. A partir de entonces se movilizan redes e individuos en todo el mundo dedicados a allegar fondos y a reclutar militantes para contribuir a la yihad defensiva en Irak, y lo hacen dentro de las estructuras de Al Qaida. España es uno de esos países europeos donde, como revelan las operaciones policiales de los últimos dos o tres años, se ha llevado a cabo este proceso de financiación y captación de individuos para convertirse en terroristas en Irak. En España la mayor parte de los individuos reclutados y enviados a Irak son inmigrantes magrebíes de primera generación. Aunque ya empieza a constatarse que individuos más jóvenes, que han crecido en nuestro país, también son vulnerables a la captación. En otros países europeos se trata sobre todo de descendientes de inmigrantes.

—¿Y cuál es el caldo de cultivo en el que crecen?
—Una circunstancia muy habitual que se observa entre los individuos que son reclutados en Europa es que lo han sido en un momento en el que sufrían una crisis de identidad. Ocurre sobre todo en individuos de segunda y tercera generación, que no se sienten vinculados con la tierra de sus padres, pero tampoco se sienten miembros de la sociedad en la que viven. La anomia resultante de esa crisis de identidad los hace particularmente vulnerables al atractivo del salafismo yihadista , que les proporciona una identidad fuerte, con respuestas para todo, que da un sentido a sus vidas y que tiene un carácter excluyente y ofrece una visión dicotómica del mundo en la que los musulmanes son persistentemente vistos como perseguidos, sin ningún elemento autocrítico, y sin más lectura del Corán que la belicosa y rigorista.

—Yemen parece un país especialmente ligado a Al Qaida.
—Yemen está ubicado en la península arábiga, donde Al Qaida dispone de una extensión regional que ha perpetrado numerosos atentados en la zona. En enero Al Zawahiri emitió un comunicado con alusiones muy críticas a los regímenes de Arabia Saudí y Yemen. Ciudadanos e intereses occidentales han sufrido ataques en los últimos diez años. Y los propios gobiernos de buena parte de estos países están en el punto de mira de Al Qaida, que los considera apóstatas y tiranos, aunque resulte paradójico.

—La estructura tribal de Yemen parece facilitar las cosas a Al Qaida.
—Los principales focos del terrorismo son Irak y Afganistán en términos operativos. Aunque el foco principal ideológico y organizativo sea Pakistán. Asociar el establecimiento de redes terroristas con países fragmentados internamente y con estructuras estatales débiles y sociedades poco evolucionadas es un error. Estamos hablando de redes terroristas con una extraordinaria capacidad para adaptarse a las circunstancias de ese país. Se aprovechan de la ausencia de autoridad efectiva en algunas zonas de la península arábiga, en el Sahel, en el norte de África... pero, dada su extensión y actividades en países de distinta configuración social y política, sería un error hablar de condiciones especialmente favorables para el asentamiento del terrorismo.

—Lo que sí parece nuevo es la actuación de Al Qaida en el Líbano y la aparición en sus filas de palestinos, que hasta ahora estaban al margen del yihadismo.
—Ésta es una cuestión muy interesante. En estos momentos la estrategia de Al Qaida está centrada en Irak, pero no acaba en Irak. Diseñada por Al Zawahiri, la estrategia de Al Qaida consiste en impedir la victoria de Estados Unidos en Irak, impedir que se consolide el régimen emergente en este país, forzar la salida de las tropas estadounidenses, presentarlo como una victoria, consolidar su propio Estado islámico en el centro y oeste del país —cosa que en buena medida ya han conseguido—... ¿Y cuál es el siguiente paso? Extender el conflicto a los países circundantes y, a partir de ahí, irrumpir contra Israel mediante la penetración en sectores de la población palestina. Palestina no era una cuestión destacada en la agenda de Al Qaida a mediados de los años 90. Es curioso que en España aún se tiende a ligar el terrorismo global con Palestina o la pobreza en el mundo. Pero, en realidad, la atención de Al Qaida sobre Palestina ha sido tardía. Al Qaida ya intentó apropiarse del conflicto palestino llevando a cabo ataques contra intereses judíos, y ahora lo que intenta es penetrar no en Cisjordania y Gaza, donde se encuentra con una fuerte oposición de Hamás y de la Yihad Islámica, sino en la periferia de la población palestina confinada en los campos de refugiados más distantes, situados en el norte del Líbano.

—Siempre se ha dicho que nadie se mueve por el sur del Líbano sin que lo sepa Hizbolá, que, a su vez, tiene fuertes vínculos con Siria e Irán. ¿Qué relación puede tener este terrorismo yihadista con Hizbolá y con algunos estados de la zona?
—Veo con mucho escepticismo los eventuales vínculos entre Hizbolá y redes de terrorismo yihadista relacionadas con Al Qaida. Es muy importante recordar que los militantes de Al Qaida en Irak o Pakistán están sistemáticamente matando a chiíes, y que Hizbolá es una milicia chií. Bin Laden, en alguna de sus últimas alocuciones, hizo un llamamiento a la unidad del islam, de chiíes y suníes, todos unidos. Pero, en la práctica, su actual centro de gravedad operativa, que es Al Qaida en Irak, declara como uno de sus principios rectores para un Estado islámico que los chiíes son politeístas y apóstatas. Entonces, dudo que exista o pueda existir a corto plazo una alianza entre Hizbolá y Al Qaida. Otra cosa es que por intereses de carácter estratégico o por razones de conveniencia haya habido países, como Irán o Siria, que probablemente han podido tolerar un cierto movimiento de individuos relacionados con Al Qaida por sus territorios, por las rutas establecidas del yihadismo. Pero, más allá de una actitud de conveniencia por omisión, creo que es difícil en este momento hablar de alianzas.

—A la vista de este panorama parece difícil decir que el mundo es más seguro ahora que hace cinco años.
—Esta es una pregunta con una difícil respuesta. El terrorismo yihadista está más extendido hoy que hace cinco años. Se ha convertido en un fenómeno más difundido y más difuso de lo que lo era hace cinco años. Y va a ser difícil que no volvamos a presenciar nuevos atentados megaterroristas. Del mismo modo que va a ser difícil que en Europa no vuelvan a ocurrir atentados similares a los de Madrid o Londres. En particular, lo que ocurra en Afganistán y en Irak va a ser crucial para la evolución del terrorismo internacional en las próximas dos décadas. Porque estamos ante un fenómeno que no va a remitir antes de veinte años.

—Por desgracia, Al Qaida cuenta también con una base social, con un apoyo que cuesta entender en Europa u Occidente.
—En los países musulmanes hay todavía una corriente de simpatía hacia Bin Laden que se refleja en unos porcentajes que oscilan entre un 20 y un 40 por ciento, y que en algunos casos lo exceden. Incluso en las poblaciones musulmanas que habitan en países europeos esos porcentajes —siendo conservadores en la estimación— no bajarían del 10 o el 15 por ciento.

—La presencia de tropas en Irak, hasta ahora, ni ha estabilizado a aquel país ni ha llevado la paz a la zona. Y su salida, ¿qué efectos tendría?
—En el Instituto Elcano estamos terminando en este momento un estudio, de acuerdo con el cual Al Qaida en Irak se atribuye al mes unos 800 atentados. Nosotros hemos podido acreditar al menos 150 mensuales. Pues bien, la gran mayoría de esos atentados no se dirigen contra las tropas norteamericanas, sino contra la población local. Contra blancos iraquíes. Por tanto, si se produjera la salida de tropas en ausencia de un arreglo interno y de un acuerdo regional que garantice la estabilidad, Irak se convertiría en pasto de Al Qaida.

—Así que condenados a permanecer en Irak, aunque pasen los años y allí siga sin resolverse nada...
—Si salen las tropas, como digo, es necesario que haya algún tipo de arreglo regional con los países circundantes para garantizar la estabilidad. Una solución inadecuada en Irak o Afganistán facilitaría las condiciones para que el terrorismo internacional persistiera durante mayor tiempo.

—¿Y qué ha fallado para que nos encontremos en esta situación tan escasamente halagüeña?
—Primero, hemos tenido cierta reticencia por parte de las autoridades políticas para aceptar o reconocer la magnitud del desafío al que nos enfrentábamos. Y en segundo lugar, hemos cosechado éxitos tácticos en detenciones, desmantelamiento de grupos y de tramas de financiación. Pero hemos cosechado un colosal fracaso estratégico al haber dejado sin resolver debidamente la situación en Afganistán al tiempo que se abría el conflicto de Irak. Este ha sido nuestro colosal fracaso estratégico. Si Al Qaida ha recuperado su fortaleza financiera y reestructurado sus redes, ha sido gracias al conflicto de Irak.

—También en el Magreb hay una fuerte presencia de Al Qaida
—En el Magreb el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) se alía con Al Qaida, crea Al Qaida en el Magreb y absorbe individuos, redes, células independientes y otros grupos que hasta entonces se encontraban debilitados. Crea unas sinergias observables en el ámbito europeo. A Al Qaida en el Magreb le resulta ahora más fácil reclutar a sus militantes. Se observa así que, en los últimos años, del total de detenidos y enviados a prisión por delitos de terrorismo yihadista, un 80 por ciento procede del Magreb. Lo que ocurre en el Magreb tiene unas implicaciones muy directas sobre las redes yihadistas del sur de Europa. Sin olvidar, claro, que el principal foco del terrorismo yihadista sigue procediendo de las comunidades radicales paquistaníes.

«El mando simbólico es de Bin Laden; el estratégico, de Zawahiri»
-¿Qué es Al Qaida? ¿Una multinacional con sucursales nacionales; una franquicia, como tantas veces se dice?
-Normalmente se habla de Al Qaida aludiendo al conjunto del terrorismo global de orientación yihadista. Y sin embargo, Al Qaida es sólo una parte de ese sistema de terrorismo yihadista, que tiene cuatro componentes. En primer lugar, la propia Al Qaida, que es el núcleo fundacional. La matriz de referencia donde todos se miran y donde reside el liderazgo.

-¿El liderazgo de Bin Laden?
-El liderazgo simbólico es de Bin Laden; el estratégico lo detenta Ayman al Zawahiri.

-Entonces, ¿sí que existe una Al Qaida jerarquizada y con sede física?
-Muchos dicen que Al Qaida no existe como organización, que es una ideología o un movimiento. Pero eso es falso. Al Qaida sigue existiendo como organización jerarquizada, bien estructurada y ubicada físicamente al noroeste de Pakistán, en los territorios limítrofes con Afganistán, donde se replegó después de perder el santuario afgano. Al Qaida sigue directamente implicada en la planificación y ejecución de atentados terroristas, tentativas del estilo del 11-S, como la del pasado agosto contra una serie de aeronaves en ruta desde Europa a Estados Unidos.

-Pero Al Qaida funciona también con sucursales...
-Un segundo componente del terrorismo global son las extensiones territoriales de Al Qaida bajo la dirección genérica del núcleo central de la propia Al Qaida, aunque no bajo su mandato operativo inmediato. Estas extensiones regionales surgen a partir de 2002, una vez que Al Qaida, al perder su santuario en Afganistán, se ve obligada a descentralizarse. Un buen ejemplo de tal fenómeno sería Al Qaida en la península arábiga, de la que, por cierto, es muy probable que alguno de sus operativos pueda atribuirse el atentado de Yemen. Otra extensión regional de Al Qaida que surgió en 2004 es la Organización de Al Qaida en la Tierra de los Dos Ríos, es decir, Al Qaida en Irak. Y la última en entrar en escena es la Organización de Al Qaida para el Magreb Islámico. Esas extensiones tienen como función cumplir aquello que no puede llevar a cabo la central. Articular las actividades de células y grupos yihadistas que operan en un determinado territorio.

-Y luego están esos otros grupos con vínculos menos íntimos...
-Es el tercer componente de la trama: el de los grupos asociados con Al Qaida. En los últimos cinco años han perpetrado atentados más de treinta grupos asociados. Algunos de estos grupos se asociaron en 1998, cuando a instancias de Al Qaida se crea el Frente Mundial para la Guerra Santa Contra Judíos y Cruzados. Es decir, que ese entramado tiene nombre y apellidos. Me gusta subrayarlo porque ni siquiera el más maniqueo podría imaginar una denominación tan dicotómica. Otros grupos se han vinculado más tarde. ¿Cómo sabemos que un grupo lo es? Porque han suscrito un documento conjunto o porque sus líderes han expresado acatamiento u obediencia a Bin Laden. Hay grupos asociados de carácter regional o local. Los hay en Pakistán, Marruecos... Algunos se han transformado en extensiones territoriales, como el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, que pasó de ser un grupo asociado con Al Qaida a covertirse en cuerpo central de su extensión regional para el norte de África.

-Y el cuarto círculo que cierra la red...
-El último componente son esa pléyade de grupúsculos que no están directamente vinculados con Al Qaida, pero que desarrollan actividades influidos por Al Qaida en métodos y objetivos. Es importante tener en mente estos cuatro elementos porque de su combinación se puede deducir el grado de amenaza. Por ejemplo, en Europa hay una serie de países sobre los que recae una mayor amenaza. Y ocurre así que en Europa del Sur el problema yihadista es mayor. Al igual que en el Reino Unido, aunque aquí la amenaza procede de la propia Al Qaida y de células autónomas que operan en la línea marcada por Al Qaida.

Territorio «txeroki»
J. PAGOLA ABC 8 Julio 2007

SAN SEBASTIÁN. ETA-Batasuna comienza a gestionar los feudos recuperados a través de ANV con el mismo patrón que sus «herriko tabernas». En calles y plazas de Hernani, Oyarzun, Lezo, Usúrbil, Legorreta, Anoeta, Ichasondo, Alegría... se rinde homenaje diario a los presos etarras, se diseñan estrategias desestabilizadoras y se recaudan fondos para la «causa». Otros municipios, como Pasajes, Vergara, Mondragón... corren el mismo riesgo, salvo que la oposición impida los desmanes filoetarras.

En Hernani, la «herriko taberna» ha salido a la calle o, más exactamente, Hernani es en sí mismo una «herriko taberna». Dos de sus principales calles, Cardaberaz y Nagusia, están «engalanadas» con casi medio centenar de pancartas de grandes dimensiones, que cuelgan de lado a lado, cada una de ellas con la fotografía de un preso de ETA y su correspondiente lema de apoyo. Son los «hijos predilectos» del pueblo. Allí están los rostros de Marta, Ibon, Inma, Gorka, Pitu, Grazi, Idoia, Ramontxu... Tampoco falta «Baldo», dirigente de la banda a mediados de los ochenta -el periodo más sanguinario de ETA-, tras los méritos que acumuló como pistolero del «Gohierri Costa».

De cara con los etarras
Las pancartas están colocadas en sentido inverso a la dirección que siguen los vecinos en la habitual ronda del «txikiteo». De tal forma que cada vez que salen de un bar, y antes de entrar en el siguiente, los paisanos se encuentran a la fuerza de cara con uno de los etarras. Lo normal es que la ronda o, al menos, una primera etapa, concluya en la plaza del Ayuntamiento. Allí, más fotos de presos y más pancartas a favor del reagrupamiento previo a su excarcelación.

Un elevado número de bares de Hernani tienen huchas de diferentes colores, según la finalidad de la recolecta: presos, euskera, proyecto de independencia... ¿Imitación de Hizbolá? No deben de ser nada despreciables las cantidades que se obtienen si uno se atiene a cómo se custodian. Están encadenadas entre sí y todas, a su vez, amarradas al grifo que suministra las cañas de cerveza.

Un agente destinado durante varios años en esta población asegura que si bien hasta no hace mucho estas huchas se instalaban casi de forma exclusiva en las «herriko tabernas», ahora su colocación se está extendiendo a establecimientos hosteleros de muchos municipios. Resulta imposible calcular los beneficios, pero tienen que ser muy elevados, «seguro que miles de euros a la semana», se atreve este agente.

También hay «lista negra»
Además, hay constancia de que los responsables de algunos bares han instalado estas huchas porque han sufrido presión. Pudiera ocurrir que ETA hiciera un censo de los hosteleros que contribuyen, y una «lista negra» con los que se oponen. «Es difícil, de momento, probarlo, porque no ha habido denuncias. Pero uno se encuentra con establecimientos en los que no hay escenografía etarra. No aparentan simpatizar con la causa y, sin embargo, tienen amarradas en su barras estas huchas».
En efecto, parece que las tramas de ETA han cambiado el tradicional sobre, que distribuían en los bares y comercios, con el aviso de que en pocos días regresarían a recogerlo, con la contribución económica exigida, por este nuevo procedimiento recaudatorio. El hecho de que todas las huchas sean iguales, y de color diferente en función del destino de la colecta, alimenta la hipótesis de que, en efecto, forman parte de una misma red financiera.

¿Quién recoge la recaudación y adónde se la llevan? Nueva interrogante. Por lo pronto, algunos testigos han relatado a la Policía que, fuera de horario, y de forma periódica, grupos de invividuos se presentan en el establecimiento para hacerse con el «bote».

Además, por un euro, se venden boletos para un sinfín de rifas: «euskal tómbola», «elkartea zozketa», «mariskada»...
No es extraño que en medio de tanta impunidad, los cabecillas de Segi, organización ilegal, reclutadora de aspirantes a pistoleros tras formarlos en la «escuela de prácticas» de la violencia callejera, eligieran hace unos días Hernani para anunciar su inminente «campaña de verano». No lo hicieron en local cerrado, ni encapuchados, ni con nocturnidad. Lo hicieron aprovechando la logística prestada por el Ayuntamiento, en un kiosko situado a pocos metros de la Casa Consistorial. Se presentaron a cara descubierta, puño en alto. Y eligieron la tarde noche, cuando la zona estaba frecuentada, en gran parte, por niños. El caso es que nada más dar Segi el pistoletazo de salida para su «campaña de verano», se ha disparado la «kale borroka».

Financiación, apología del terror, diseño de estrategia... Son algunas de las actividades que se atribuyen a las «herriko tabernas». Pero en el caso de Hernani, Oyarzun, Usúrbil, Legorreta, Itsasondo, Aduna, Anoeta, Icazteguieta, Alegría, Aizarnazábal...se extienden a sus calles, plazas y barrios. Son los «herriko feudos».

En Oyarzun, por ejemplo, algunos bares, demasiados, también tienen sus huchas de colores, encadenadas, y sus fotos de presos, y sus boletos de rifas opacas. En uno, situado cerca del Ayuntamiento, incluso en su caja registradora tiene adherida una pegatina con el lema «komando itinerante». Con este tipo de establecimientos, ¿para qué las «herriko tabernas»? En la plaza donde se ubica la Casa Consistorial abundan también las fotos de presos etarras y las pancartas plastificadas a favor de su libertad. En Oyarzun, feudo de ETA, no hay pintadas que delaten precipitación de sus autores.

Dos leyendas
Hay, en cambio, placas con rango oficial, como las dos leyendas a favor de la independencia y la amnistía talladas en la fachada del Ayuntamiento. O como la colocada en el Servicio Vasco de Salud, dependiente del Gobierno vasco, que recuerda a Esteban Muruetagoyena, un médico que falleció en 1982 al sufrir un infarto, tras quedar en libertad después de pasar varios días detenido por las sospechas de su vinculación con ETA. La autopsia no reveló signos de violencia. Otra placa tallada a la entrada del «herriko feudo» de Oyarzun sirve de homenaje y recuerdo al preso Estanis López y, también, de advertencia al visitante, de que está a punto de pisar «territorio Txeroki».
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