AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 13 Julio   2007

Izquierda liberal
Limpieza lingüística
Antonio Robles Libertad Digital 13 Julio 2007

Empezó hace muchos años. Siempre la ocultaron. Como la quiere esconder ahora el conseller Ernest Maragall en el papel de poli bueno, después de que el documento de ERC deje meridianamente claro que en la escuela no quieren oír una palabra en castellano. Es preciso, dice el socialista, "conseguir la adhesión voluntaria, sensible e inteligente del alumnado a nuestra lengua". Agradecería sus palabras si representaran algo más que un escudo protector para que su electorado mayoritariamente castellanohablante no lo mande a él y a su partido a la oposición.

Si realmente considera que la lengua no ha de imponerse en exclusiva por la fuerza, ¿por qué impone la inmersión en secundaria? ¿Por qué dispondrá de 2,3 millones de euros para alistar en trucos normalizadores a 3.000 profesores? Entendería la medida si fuera generalizada para todas las lenguas, pero ¿por qué para enseñar catalán y no para hacerlo con el castellano o el inglés? ¿Por qué considera un peligro a la lengua española que traen los inmigrantes sudamericanos a las aulas catalanas?

Se entiende que deba mantener el tipo frente a sus compañeros de gobierno, ERC e ICV, además de hacerlo con la oposición de CiU para demostrar a ver quién de ellos le da más sopapos a los derechos lingüísticos de los castellanohablantes. Aunque ustedes no se lo crean, compiten por ello con descaro. Sé que es ridículo, pero esta es la principal distracción de nuestros parlamentarios nacionalistas en los plenos y en la prensa.

Habrá que llamar a las cosas por su nombre. La falta de pudor democrático que hacen gala los de ERC forzando una y otra vez la exclusión de la lengua común de todos los españoles de las aulas catalanas tiene un nombre: racismo cultural. Pretenden que hablen en catalán hasta los profesores entre sí y con los alumnos en pasillos y patios. Ya se hacía antes, allí donde llegaban sus tentáculos nacionalistas, pero ahora lo quieren hacer cumplir por norma. Por menos indicios, a Le Pen se le adscribió a la ultraderecha francesa y es considerado un racista. ¿Por qué a quienes con tanto descaro desprecian directamente los derechos lingüísticos de la mitad de los catalanes, e indirectamente los de la otra mitad, no se les llama por su nombre?

Hay una explicación: el victimismo lingüístico y nacional, un auténtico conjuro que lo justifica todo. En nombre de la supuesta debilidad del catalán frente al castellano (todavía siguen esparciendo el miedo a la desaparición de la lengua catalana), está legitimada la discriminación positiva y generalizada. El propio presidente de la Generalitat, el socialista Montilla, lo volvió a confirmar el miércoles 12 de julio de 2007 en el Pleno de Parlamento de Cataluña: su gobierno impondrá "inmersión y discriminación positiva porque nuestra lengua lo necesita". En singular, por lo que se ve, la que trae de su casa ya no es la suya ni la nuestra.

¿Cuántas generaciones habremos de esperar para que en nombre de un fin dejen de imponerse medios excluyentes y xenófobos? ¿Cuánto tiempo se creerá el ciudadano este abuso impresentable de los amos de la masía?

Sin darnos cuenta nos hemos acostumbrado al mal. Habrá que ponerle nombre: racismo cultural, limpieza lingüística. No son indicios, son hechos constantes, diarios, medidas y disposiciones y proposiciones de resolución y mociones y enmiendas y normas y leyes, incluido el Estatut. Sus máximos valedores van en coche oficial, se sientan en nuestros escaños y escañan nuestros derechos. Pero son gente decente y limpia, se visten con las mejores ropas, son educados, civilizados y hacen homenajes a todas las víctimas de malos tratos, de todos los holocaustos y denuncian todas las discriminaciones y guerras del mundo. Son gentes bondadosas, cariñosas, pacíficas, feministas, comunistas, socialistas, liberales, de derechas y algunas comulgan a diario. Todos están de acuerdo, sin embargo, en hacer una excepción si de lo que se trata es de tolerar, aceptar o convivir con los únicos derechos conculcados en su propio hábitat, cuyas víctimas son las únicas con las que tendrían oportunidad real de practicar la solidaridad que demuestran en sus escenas altruistas de salón.

No quiero ser duro, sólo real: sólo hay dos diferencias entre la exclusión franquista de los derechos lingüísticos de todos los españoles y la exclusión catalanista. La primera es que Franco la impuso mediante una dictadura y el catalanismo excluye incumpliendo leyes constitucionales desde un sistema democrático. La segunda es que en la dictadura franquista, ninguna de las lenguas excluidas era legal ni se podía estudiar en la escuela ni siquiera como lengua extranjera. Hoy, en democracia, el castellano está excluido como lengua vehicular, se le ningunean horas y prestigio, se le excluye de todos los espacios que caen bajo el poder nacionalista, pero es legal y se estudia aunque sea como lengua extranjera.

No quiero ser ni cínico ni irónico. Sólo objetivo. Esta última diferencia junto al hecho de vivir en un sistema democrático es fundamental, aunque no sea suficiente. Por eso, entre otras cosas, yo puedo escribir este artículo y poner un nombre a la exclusión: racismo cultural. Así que dejen de lamentarse y luchen por sus derechos, que se puede.
antoniorobles1789@hotmail.com

Agencia Tributaria Catalana
Pasaporte a Catalonia
Jorge Vilches Libertad Digital 13 Julio 2007

Cualquiera que tenga interés por el pasado de la Humanidad, habrá comprobado cómo la historia se ha ido contando de formas distintas. Nos ha llegado parcelada por reyes y dinastías –herencia egipcia–, por formas de gobierno –legado de griegos y romanos– y, en el mundo contemporáneo, protagonizada por actores colectivos: las naciones o las clases sociales.

Pero tras el desplome de los totalitarismos del XX, comunismo y fascismo, parecía que el individuo tomaba el protagonismo por encima de los colectivos. Pero hete aquí que dos ideologías totalitarias insisten en aprisionar al individuo. Una, aparentemente lejana, es el islamismo, que amenaza con quebrar los pilares de Occidente, sus valores liberales y democráticos. Otra, de campanario, es el nacionalismo obligatorio de estas micronaciones que han ido surgiendo como reacción a la construcción europea, al mundo globalizado y al progreso.

Estos tradicionalistas inventan un pasado glorioso que jamás existió, imponen lenguas de uso vecinal, y utilizan los mecanismos de sus microestados para establecer una moral, unas costumbres y un ser nacional. El individuo no existe, entonces, si no es miembro de la tribu. La resistencia se convierte en apostasía, en delito de lesa traición, y la violencia contra el traidor es un servicio a los altos intereses patrios.

Por eso volverían a matar a Miguel Ángel Blanco, o a quien se pusiera por delante. Al tiempo, sin duda, verían en el asesinato la manifestación de un conflicto político histórico. El mismo conflicto histórico que no sabe de leyes ni de normas, de dictaduras o democracias, y que es capaz de improvisar una Agencia Tributaria en Cataluña sin esperar la decisión del Tribunal Constitucional.

El pensamiento débil de la intelectualidad de izquierdas dice: ¿pero es que hace daño a alguien el desarrollar ya el Estatuto? Pues sí. La democracia se basa en que la actuación del Estado es previsible; es decir, en la existencia de unos mecanismos reglados y conocidos por los que se proponen, aprueban y ejecutan las leyes, del mismo modo que se ponen a disposición de la ciudadanía instrumentos para velar por el encaje general de la legislación. No hay espacio para la arbitrariedad, ni el más mínimo, y todos los poderes están sometidos a esos mecanismos y a esas leyes.

No es poca cosa, por tanto, el que el Parlamento catalán aprobara la creación de una Agencia Tributaria propia. Poco ha importado que el Defensor del Pueblo impugnara el capítulo del Estatuto referido a la financiación, al igual que han hecho el Gobierno de La Rioja y el PP.

El que un poder violente los mecanismos y leyes democráticas para cumplir la voluntad de unos políticos sólo anuncia catástrofes para la libertad y la convivencia. En los años venideros, a este paso, nos tocara elegir entre una sociedad española de individuos libres o de naciones aisladas. Vayan sacando el pasaporte.

la revolución blanda
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Julio 2007

He denunciado más de una vez la Revolución discreta, invisible casi, blanda, que estamos viviendo en paralelo al cambio de modelo de Estado y la destrucción de la Nación. Me refiero a la tarea de los socialistas en la extirpación sistemática de la conciencia crítica de las gentes. Por lo que se refiere a la sociedad mediante unos medios audiovisuales cómplices en la trivialización de los grandes problemas, en el ocultamiento de la corrupción institucional y realmente responsables del caos moral y de la pachorra colectiva ante la violación sistemática del Estado de Derecho por parte del Gobierno. Hay hechos tan sangrantes como la terrible persecución del idioma común.

En el País Vasco son vulneradas las prácticas democráticas hasta el punto de que cabe afirmar que las tres provincias viven en un Estado de excepción de hecho. Una buena parte de la sociedad vasca no goza de la libertad de expresión. Otra ha tenido que emigrar. La noticia de ayer tenía que ver con la creación de una agencia tributaria por parte del parlamento catalán que representará la negación de la soberanía del Estado. En definitiva, el salto de la nación catalana al Estado tal como lo hemos visto hasta el aburrimiento. Y esto a pesar de que el Estatuto sigue recurrido por anticonstitucional ante un Tribunal pasota o servil o activamente plurinacional. ¿Era «diferente» España bajo la dictadura?

En esta situación, la propuesta de una asignatura de educación cívica es un sarcasmo. Todos sabemos que los nuevos clérigos a sueldo del Estado despreciarán las bases de nuestra civilización europea, las raíces, el humanismo cristiano y tratarán de justificar la anomia imperante, el triunfo del relativismo moral. Así, a la revuelta contra la Nación se sumarán los «frutos» del «construccionismo» educativo, la creación de una inmensa clientela con la que podrá jugar el poder del nuevo socialismo.

Parece que en los nuevos textos de Historia van a desaparecer, como tema, los ocho siglos de Reconquista. De paso, la lucha por la unificación de España. Así que la verdad de la Historia será patrimonio de pocos, unos sabios y peligrosos.

Fábula de Zapatero, bufón de la Corte
Federico Quevedo El Confidencial 13 Julio 2007

Francamente se hace muy difícil aceptar que el presidente del Gobierno se haya conformado con un triste telegrama como única manera de sumarse a los actos conmemorativos del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aunque por otro lado es posible que Rodríguez creyera que su presencia en la marcha del pasado martes acabaría en altercado. Claro que quien algo teme, algo debe, y en este caso Rodríguez nos debe todavía una explicación respecto a sus negociaciones con quienes mataron al joven concejal de Ermua, y de por qué con su actitud ha conseguido enterrar el espíritu de unidad que nació de aquel acto de barbarie. Si no fuera porque estamos hablando de algo que nos hizo derramar muchas lágrimas aquel 12 de julio de 1997, se podría decir que, sin embargo, la actitud de Rodríguez, de su Gobierno y del PSOE no es más que otro paso en la escenificación de esta bufonada a la que asistimos impertérritos desde el 14 de marzo de 2004.

¿Han visto la película El hombre del año? Se la recomiendo. Es una sátira protagonizada por Robin Williams sobre el sistema americano, pero bien podría trasladarse al nuestro a la vista de lo patético que resulta todo lo que está ocurriendo en este país desde que gobierna este señor. Williams es Tom Dobbs, un humorista televisivo que se presenta a las elecciones presidenciales y las gana gracias a un accidente informático que altera el resultado de la votación. Me ahorro recordarles cómo llegó Rodríguez al poder, pero hay un momento en la película en el que uno se da cuenta de que todo es una farsa: Dobbs-Williams se dirige al público que asiste a uno de sus mítines y señalando con el dedo hacia delante afirma categórico... “¡el futuro empieza hoy!”... Y uno ve a Rodríguez diciendo eso mismo en la Tribuna del Congreso para anunciar que pagará 2.500 euros de vellón a las madres parturientas. ¡Qué despliegue de hipocresía!

Dobbs-Williams se hace acompañar toda la campaña por su manager y su equipo de producción, porque es evidente que entiende la política como eso, un producto de marketing en el que lo único que importa es llegar a los ciudadanos con mensajes fáciles –si pueden ser divertidos, mejor-, recursos a la demagogia y propuestas populistas. Les suena, ¿verdad? Rodríguez es un producto del equipo de producción de Mediapró, un comediante metido a político, con un currículum que no ocupa más de tres líneas en la página oficial de La Moncloa, y que precisamente por eso cuando tiene que dar la talla se queda en un simple telegrama: es todo lo que da de sí este buen hombre, incapaz de asumir sus responsabilidades, de reconocer sus errores y de ofrecer aunque sea un solo gesto de grandeza. Sigue empeñado en salvar su proceso de paz, aunque diga lo contrario... Pero no podemos pensar otra cosa de quien mintió cuando dijo que no estaba negociando mientras terroristas y enviados gubernamentales se sentaban en torno a la misma mesa.

La diferencia entre Dobbs-Williams y Rodríguez Zapatero estriba en que el primero, producto de la ficción, no deja de ser un personaje honesto que reconoce sus propias limitaciones. No es el caso, a pesar de que en un exceso de complacencia hacia su jefe el científico Bernat Soria pasara a los anales de la estulticia concediéndole el Premio Nóbel de la Honestidad a quien ha hecho de la indignidad el leitmotiv de su acción de Gobierno. Fíjense, la misma remodelación del Gobierno y la novación del contrato de José Bono forman parte de esta inocentada presidencial. Rodríguez tenía la oportunidad de haber aprovechado su inesperada recuperación en el debate con el gesto, verdaderamente honesto, de reconocer sus errores y enmendarlos... En lugar de eso, nos ofrece nuevas dosis de populismo y demagogia, de puro marketing político carente de principios éticos y valores morales, algo sobre lo que Rodríguez se preguntará, sin duda, “¿y eso qué es?”. No es extraño que el discurso de Rajoy en el debate no hiciera mella en el ánimo de quien nada le conmueve porque en nada cree. Si no supiéramos que es imposible, hasta podríamos dudar si realmente es un ser humano o el producto de una experiencia de clonación.

Alguna vez he llegado a pensar que todo esto está escrito, que forma parte de un guión preestablecido del que no conocemos el the end, y que Rodríguez es como Truman... Aunque bien pensado creo que Truman somos nosotros, pobres diablos que asistimos impotentes a esta escenificación de la tragicomedia nacional, del gran teatro del mundo en el que el actor principal se quiere quedar con el protagonismo de toda la película y eliminar del guión al resto de los actores. En El hombre del año Dobbs-Williams acepta, al final, que no está preparado para gobernar Estados Unidos y que si su destino había estado amañado por un accidente informático, debía contribuir a devolver las cosas a su sitio. Su manager le pregunta entonces por qué renuncia a tanto, y él, sublime, contesta: “El trabajo del bufón es criticar al rey, no dirigir el reino”. Rodríguez, sin embargo, sigue empeñado en dirigir el reino, y con él nuestros destinos. Una broma, se lo digo yo. Una broma macabra.

El PSOE desprecia a Miguel Ángel Blanco
EDITORIAL Libertad Digital

Primero, con reluctancia, aseguraron que el proceso había sido suspendido definitivamente tras el atentado de Barajas en el que murieron dos personas. Mintieron. Siguieron reuniéndose con ETA. Ahora, después del final del "alto el fuego permanente", Zapatero nos aseguró que todo había terminado. Intentó justificar de mil maneras sus tejemanejes con los asesinos, con ayuda de los medios afines, pero afirmó que no lo haría más. Desgraciadamente, cada día se hace más difícil creerle.

El Gobierno reculó sólo en dos cosas. De Juana regresó a la cárcel, desgraciadamente por poco tiempo, y la Fiscalía dejó de proteger a Otegi. Sin embargo, en lo que más importaba a ETA, la legalización de su brazo político, bajo la denominación de ANV en los ayuntamientos y de PCTV en el Parlamento vasco, no hubo cambios. Ni la Fiscalía ni la Abogacía del Estado han actuado para que el Tribunal Supremo pueda dictaminar si, como todos sabemos, no son más que una nueva marca electoral de ETA. Así, el Gobierno deja una puerta entreabierta, para así poder volver a recorrer el mismo camino si vuelve a ganas las elecciones.

Lo ha dejado claro por dos vías. La primera ha sido negarse a que se conozcan las actas de su negociación con la ETA. Es una forma de reconocer abiertamente que en la mesa se ha hablado de lo que nunca debe hablar un Gobierno de España. La segunda ha sido su manera de seguir despreciando a las víctimas del terrorismo, que ha tenido en el décimo aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco su demostración más evidente. Zapatero podría haber enviado a alguien, si su arrogancia y su resentimiento le impedían hacerlo él mismo, como era su obligación. Dispone de una vicepresidenta que siempre está dispuesta a tragar en los momentos difíciles. Pero no, se ha limitado a enviar un telegrama y una carta al periódico. Asegura querer la unidad de todos en la lucha contra el terror. Pero no está dispuesto a hacer siquiera un gesto que indique que ha cambiado de verdad su rumbo. Cabe suponer que porque no lo ha hecho.

La inquina que demuestran Zapatero y los suyos hacia las víctimas comenzó cuando Peces Barba les dijo que tendrían que asumir que se liberaran presos de ETA por mor de la paz. No sólo se negaron a hacerlo sino que lo denunciaron públicamente y convocaron manifestación tras manifestación contra un Gobierno que puso sus mejores empeños de destruir la lucha antiterrorista para apaciguar a ETA en lo que llamó "proceso de paz". Una paz que, como ha dicho María del Mar Blanco, no ha sido más que mera traición del PSOE a las víctimas y al resto de los españoles.

Como ha dicho Aznar, hay que "hablar sin miedo" ante "el dedo que exige silencio". Fue lo que hicieron las víctimas, responsables en buena medida de que el Gobierno no haya cedido todo lo que estaba dispuesto a capitular ante el terror. Al fin y al cabo, la primera y única preocupación del PSOE es ganar las elecciones, y sabían que con la rebelión cívica puesta en marcha por la AVT no podrían llegar hasta donde le exigían los terroristas sin salir derrotados. Las víctimas, por tanto, han logrado que el Estado de Derecho no se rinda ante ETA. Por ahora.

Por eso Rajoy no puede soltar el pie del acelerador. Dejó bien claro la semana pasada que estaba más que dispuesto a colaborar con Zapatero en la lucha contra ETA, pero que eso no significaba ni podía significar callarse ante ese "dedo que exige silencio". Desgraciadamente, una semana después ha decidido mantener un perfil más bajo y hablar de economía. Esperemos que no sea esa la imagen del líder de la oposición que quede en la retina de los españoles cuando se vayan de vacaciones.

De la soberanía fiscal a la España "ingobernable"
EDITORIAL Libertad Digital 13 Julio 2007

Una de las razones por las que el cambio de régimen se está consumando en España sin apenas resistencia popular es porque sus consecuencias aún tardarán en notarse en la vida contante y sonante de la gente. Los efectos ya están incubados, y serán devastadores para la libertad personal, las oportunidades y la calidad de vida de cada uno, particularmente de los más pobres y alejados de las oportunidades, pero la misma radicalidad de las reformas y una situación económica todavía estable en la superficie de las decisiones cotidianas del público, difieren al medio plazo el estallido de la crisis. La creación de la Agencia Tributaria catalana, prevista en el impugnado Estatuto soberanista, es apenas el primer zarpazo de lo que el futuro reserva a los españoles, y también un elocuente símbolo de que la Constitución y España han pasado a mejor vida por la puerta de servicio.

Las consecuencias del derribo de la unidad fiscal (uno de los pilares de la prosperidad y la libertad de la que disfrutamos gracias a la Constitución, con las singularidades tasadas de los fueros navarros, vascos y canarios, por razones históricas) serán, entre otras, una mayor inseguridad jurídica, una menor cohesión entre habitantes de unas regiones y otras, nuevos conflictos entre comunidades por el reparto de la tarta financiera, deslocalización de inversiones, contribuyentes más pobres y, por descontado, nuevas oportunidades de corrupción al calor de los servicios de inspección tributaria en manos de Administraciones nacionalistas acreditadamente corruptas, y arbitrarias hasta las cachas.

Como ha alertado el profesor Juan Velarde este jueves, en declaraciones a Libertad Digital desde el Campus FAES, acaba de abrirse una puerta que hará "ingobernable" España en materia de impuestos. La plena soberanía fiscal catalana, objetivo que el Tripartito pregona sin recato, asesta la puntilla a un Estado herido de muerte por el cambio de régimen por la espalda que José Luis Rodríguez Zapatero ha puesto en marcha. Volvemos al sistema de balanza de pagos entre regiones, un polvorín conectado a las bases de nuestra convivencia.

El hecho de que lo peor de la crisis nacional esté aún por venir, ha permitido a un cínico y ventajista Zapatero proclamar, en el reciente debate sobre el estado de la Nación, que Rajoy se ha equivocado en su profecía apocalíptica sobre la ruptura de España. En España, parece que no pasa nada, y menos aún en vacaciones, pero el hito de la Agencia Tributaria soberanista catalana desborda los peores presagios de Rajoy y de cualquier analista con sentido común que haya seguido honradamente la agenda de este presidente desbocado. La España que conocíamos, y por la que firmamos el contrato social de la Constitución, ha dejado de existir, aunque aún no nos haya llegado la factura.

Diez años sin Miguel Ángel Blanco
Ermua, ahora sí, las cosas claras
Santiago ABASCAL CONDE* La Razón 13 Julio 2007

Ermua no fue nunca un espíritu colectivo. El nacionalismo vasco nunca -dígase claro-, nunca, aceptó Ermua porque aquella reacción traía una factura que debían abonar quienes se habían beneficiado del terror para imperar, traía la derrota de ETA y de su proyecto político que es, ha sido y será el mismo que el del PNV. Por eso se conjuraron ante el cuerpo caliente de Miguel Ángel, haciendo de plañideras en el funeral, para descabalgar a la sociedad vasca del corcel que pretendía pisotear a los asesinos y para no pagar los platos rotos por el nacionalismo que había convertido el miedo en un instrumento para someter a los vascos españoles. En 1998, aquella conspiración nacionalista dio su fruto podrido en la traición de Estella, incomprensiblemente plagiada pocos años después por los eguigúrenes y zapateros de turno. Y hoy estamos mal. Pero no tanto. Hay quienes creen que Ermua es un cadáver sin posible resurrección. Ni una cosa ni la otra. No es así en modo alguno porque Ermua nunca desaparecerá de los corazones y las cabezas de quienes la sentimos y pensamos con sinceridad, y con autenticidad. Ermua no ha muerto, ni tiene que resucitar. Un espíritu de Ermua reformulado, con contenido, con programa, con más vigor, más verdadero, sin titubeos, ha tiempo que ha renacido en inolvidables manifestaciones de entre los rescoldos nunca apagados de julio de 1997.

Porque hoy Ermua es España, hoy el espíritu de Ermua es el espíritu de la Nación española que mayoritaria y abrumadoramente quiere liquidar a ETA, desterrarla de nuestro suelo y de nuestra vida. Hoy no gritamos como en el 97 aquella beatería de «ETA, aquí tienes minuca». Hoy proclamamos, con gallardía, desde la convicción de que España es una gran Nación, «asesinos, aquí tenéis vuestros barrotes, vuestras cárceles, vuestro sino». Sí, ya lo sé. El poder, las instituciones públicas, el Gobierno, han arrojado la bandera de Ermua como si de una toalla sudada se tratase. Pero la España de la calle hace tiempo que ha recogido esa enseña desgastada del suelo, enarbolándola con fuerza, exigiendo libertad y demandando la victoria. Y hoy la bandera de Ermua no es otra que la bandera de España, nuestra única pancarta, nuestro único anhelo, nuestro único futuro.

*Presidente de la Fundación DENAES

Política española
Rencor y odio
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Julio 2007

Un animal salvaje recorre España. Se llama odio. Sí, sí, es el odio, hoy, un sentimiento bien visto por las elites gobernantes y, por supuesto, por la chusma. Terrible. Porque, sin dejar su marchamo de naturalidad, el odio en España parece justificado racional e históricamente. La gente odia como si fuera su forma primigenia de vida. Su respiración. Es como si algún tipo de razón o experiencia, que sólo existen en sus flacas meninges, les dieran un salvo conducto para odiar sin ningún remordimiento. Sin conciencia. Sin conciencia nacional, naturalmente, el salvajismo determina la conducta de las mayorías. No será fácil zafarse de este animal. El odio nos cerca por todas partes. El odio, disfrazado de rencor o sentimentalismo, ha vuelto a España. ¿Quizá nunca había desaparecido?

Ya no se ama por sí mismo, sino por odio a lo contrario. Zapatero odia el Espíritu de Ermua, a España, para "pactar" con los terroristas. Por odio a España, sí, se mueve el régimen político impuesto por los socialistas y nacionalistas. Su pequeño amor a lo local es fruto del odio a lo ancho y holgado. ¿Y qué decir de la chusma? Lo obvio: repiten la conducta de los dirigentes. Aman el pacto con los criminales, porque odian a las víctimas del terrorismo. Aman a Zapatero, porque odian a Aznar. Aman a Castro, porque odian a los disidentes cubanos. Son laicistas, porque odian a los cristianos. Se odia por todas partes y con facilidad. Pocos son los socialistas y nacionalistas que se privan de de expresar por un quítame esas pajas, por ejemplo, "odio a la gente del PP".

Quien no quiera ver este contexto de odio, en verdad, esta desgraciada circunstancia, no podrá comprender, por poner tres ejemplos, qué había detrás de un artículo cruel, muy lejos incluso del peor Voltaire, de Juan Goytisolo contra la Iglesia católica. Sin las garras amenazantes de ese animal, que es el odio, tampoco puede juzgarse ese video-anuncio de un club de fútbol para captar nuevos socios. Y, por supuesto, tampoco puede analizarse el rencor de un eurodiputado socialista, Miguel Ángel Martínez, contra la figura intachable de Loyola de Palacio, esa gran política que, a pesar de haber fallecido, está más viva que el sectario y resentido que la juzga.

Lo peor de todo esto es que las élites políticas y culturales, lejos de huir ante las garras amenazantes de este animal, lo amamantan un poco más todos los días. Creen que dándole de comer no los atacarán. Se equivocan. El odio proporciona, como dijera la gran Simone Weil, una imitación a veces muy brillante, sin embargo es mediocre, de mala calidad, poco duradera. Se agota pronto.

Esperemos que así sea. Pero yo soy bastante más pesimista que la pensadora francesa. El odio instalado por este Gobierno contra el pensamiento, la tradición, las costumbres y, sobre todo, contra la política, o sea, vivir pactando continuamente entre gentes con opiniones diferentes, es cada vez más difícil de superar.

Aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco
Indignidad de Rodríguez
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Julio 2007

Rodríguez es claro en sus preferencias, atributo que sólo constituye una virtud cuando tales preferencias son virtuosas. Veamos. En el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, el crimen cuya víctima fue España toda (así lo sintieron ciudadanos de las más variadas inclinaciones ideológicas), el presidente no se ha sentido concernido. No se cree obligado a realizar gestos personales, de afecto, de proximidad. Apenas el mínimo formal de la fría y protocolaria condolencia: una carta. Y ya.

Incluso suponiendo que el hombre fuera así por naturaleza, lo lógico sería esperar que algunos miembros de su Gobierno adoptaran espontáneamente actitudes más cercanas para con la familia del mártir. No ha sido así. La total ausencia de gestos es lo llamativo, lo significativo, lo revelador. Los ministros conocen al presidente e interpretan ajustadamente tanto los énfasis como la falta de ellos. Y lo que esta vez han interpretado es que más les conviene no moverse, hacer como si el aniversario no existiera, como si el asesinato no se hubiera perpetrado hace diez años.

Simular, siguiendo el hilo, que el país nunca se echó a la calle a pedir la derrota de la ETA. Ignorar que una masa ideológicamente transversal se plantó ante la visión del terrorismo que había condicionado la política y la opinión desde la Transición. Olvidar, en fin, que la renuncia de su gobierno, su mano tendida a los etarras, su disposición a negociar, su convicción de que a la ETA se la puede convencer, integrar o domesticar, son partes de una estrategia impracticable, perdedora y descartada en julio de 1997 por el pueblo español.

Haber estado haciendo lo que no debían –seguir haciéndolo hoy, por debajo de la mesa– les imposibilita para la dignidad, para el gesto que la familia de Miguel Ángel habría recibido de cualquier Gobierno decente de izquierda o de derecha, de cualquier Gobierno que no tuviera flagrantes motivos para avergonzarse.

Rodríguez y sus ministros han insultado de nuevo a las víctimas del terrorismo y han abundado en lo que ya sabíamos: las víctimas molestan, son un recordatorio de la dignidad y una apelación a la ética que resultan incompatibles con el plan que el PSOE ha diseñado para España. Muy bien, si esa es su opción, que asuman las consecuencias, porque muchos nos plantamos. Una cosa es admitir que cada Ejecutivo tenga su propia estrategia antiterrorista, y otra muy diferente es preferir los asesinos a las víctimas, cuidar a los primeros y ahogar a las segundas. Este no es un Gobierno respetable.

El TC debe actuar sin más dilaciones
Editorial ABC 13 Julio 2007

EL Estado es de Derecho cuando la organización política de la sociedad se somete a los principios de legalidad y de seguridad jurídica, de forma que todos los comportamientos, tan públicos como privados, estén sometidos a unas reglas legales. El ordenamiento jurídico sólo cumple satisfactoriamente esta función organizadora cuando está compuesto por leyes estables y ciertas, es decir, que realmente sirvan a los ciudadanos y a las administraciones para tomar sus decisiones con la tranquilidad de saber que no están bajo la espada de Damocles de derogaciones sorpresivas o de interpretaciones judiciales cambiantes. Por eso, el control de constitucionalidad de las leyes es un instrumento insustituible para dar seguridad al ordenamiento jurídico, ya sea por la confirmación de sus leyes, o por la expulsión de las que atentan contra la Constitución. Desde la supresión del recurso previo de inconstitucionalidad, cuya sola admisión a trámite producía la suspensión de la vigencia de la ley impugnada, el Tribunal Constitucional está especialmente obligado a resolver con celeridad los recursos y cuestiones que afectan a las leyes estatales y autonómicas, porque en tanto se tramita el proceso correspondiente, aquéllas están vigentes y generan nuevas situaciones jurídicas que luego pueden verse afectadas por una sentencia que declare su inconstitucionalidad.

En este momento, el TC tiene en su mesa el futuro de la organización política del Estado español, en virtud de los recursos interpuestos -principalmente por el Partido Popular y el Defensor del Pueblo- contra el nuevo Estatuto de Cataluña. Toda la responsabilidad decisoria está en manos del TC, instancia a la que la Constitución ha reservado, con carácter exclusivo y excluyente, el juicio último sobre la constitucionalidad de las leyes. El TC no debe demorar por más tiempo su decisión sobre ese Estatuto. Se trata de una norma que, por un lado, está condicionando la estructura misma del Estado, al afectar a la extensión y funciones de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, más allá de lo que sería propio de un mero Estatuto de autonomía. Por otro, está siendo desarrollada a marchas forzadas en aspectos sustanciales para descargar sobre el TC un gravamen añadido a la decisión sobre el propio Estatuto, pues leyes como la que crea la Agencia Tributaria catalana o la de Colegios Profesionales y Profesiones reguladas -anterior incluso al Estatuto, pero directamente basado en sus preceptos y también recurrida ante el TC por los populares, con el apoyo de los Consejos Generales de las profesiones reguladas de España- se verían directamente afectadas por la resolución de los recursos del PP y del Defensor del Pueblo. La finalidad del tripartito catalán, con la complicidad del Gobierno central, es simplemente intimidar al TC, algo que su presidenta y sus magistrados deben evitar a toda costa.

La responsabilidad de la aprobación del nuevo Estatuto es obviamente de los gobiernos y de los partidos que lo apoyaron. Pero cada día que pasa sin que el TC emita su sentencia sobre la constitucionalidad del Estatuto catalán es una dificultad añadida a la necesaria certeza jurídica que necesita el Estado y también los ciudadanos. La provisionalidad y la incertidumbre son absolutamente nocivas para la confianza en el sistema institucional, más aún cuando sobre este Estatuto existen dudas más que razonables de inconstitucionalidad, reflejadas en dictámenes e informes de órganos constitucionales -como el Consejo General del Poder Judicial- y de expertos constitucionalistas, algunos incluso contratados por el Ministerio de Administraciones Públicas o el propio PSOE. La independencia del TC no lo libera de asumir íntegramente su papel en la maquinaria del Estado, del que también forma parte y a cuyo funcionamiento debe contribuir evitando dilaciones que, además, dan pie a especulaciones sobre las posibles motivaciones políticas o los juicios de oportunidad y conveniencia electoral que podrían estar detrás de este retraso. El TC debe velar por el Estado -y por el respeto debido a su propia función- antes que por intereses ajenos de corte político, siempre menos importantes que los de la nación.

Ermua no fue un error
POR IGNACIO CAMACHO ABC 13 Julio 2007

«MIRA, si hay algo que me cabrea estos días es oír esa sentencia tan manida de que nos equivocamos cuando, hace diez años, tras lo de Ermua, pensábamos que nada volvería a ser igual. Nosotros no nos hemos equivocado. Al menos no los que encendieron las velas, ni los que alzaron las manos, ni los que acorralaron a los batasunos, ni los que ofrecieron sus nucas, ni los que nos lanzamos a las calles sin esperar a que nadie nos convocara. Eso no fue un error, dilo bien alto: fue una victoria. La mayor victoria de la democracia contra el terrorismo».

«Porque, ¿sabes?, fue la primera vez que en este país la gente ha ido por delante de la política. Aquello sí que fue democracia participativa. Los políticos estaban perplejos, y fueron ellos los que tuvieron que ponerse a la rueda del pueblo, tratar de interpretar todo aquel movimiento para no quedarse atrás. El primero que lo comprendió fue el alcalde de Ermua, Totorika, ése que ahora no quiere que el Foro Ermua lleve el nombre del pueblo. Y luego todos los demás; pero delante íbamos nosotros, los ciudadanos, hartos, cabreados, rabiosos ante tanta impotencia y tanto abuso. Fuimos nosotros los que dijimos basta ya y logramos la unidad de los partidos. Logramos mucho más; de allí salió la idea de aislar a Batasuna y a todo su entorno. Fueron los propios vascos los que se decidieron a aislarlos socialmente, y luego Aznar pensó que ése era el camino y decidió, bastante más tarde por cierto, seguir por el aislamiento legal con el respaldo de una gran mayoría. Ya me dirás si eso fue una equivocación».

«No, los que se han equivocado han sido otros. Los que decidieron cambiar por su cuenta las reglas del juego. Los que creyeron que la política empezaba cuando ellos llegaron al poder. Los que se sintieron más listos y quisieron tomar un atajo a costa de cargarse el consenso y la unidad. Los que hablaban bajo cuerda con Batasuna mientras morían sus compañeros. Los que quisieron pactar con ETA para apaciguarla a cambio de devolver a los batasunos su espacio político. Los que han hecho la vista gorda durante tres años de ignominia. Los que han llamado "hombres de paz" a los que miraban para abajo sin mover un músculo cuando la gente pedía que no matasen a Miguel Ángel Blanco. Los que los han devuelto a las concejalías del País Vasco. Los que iban a soltar a De Juana Chaos. Esos son los que se han equivocado. Y no sé por qué hablo en plural, cuando se trata de uno solo».

«El error ha sido dar marcha atrás a lo que empezó en Ermua. Despreciar a las víctimas, humillar sus sentimientos, pasar por encima de la memoria del dolor. Tirarlo todo por tierra en base a no sé qué clase de iluminado designio. Para nada, claro, porque ahora hemos vuelto al mismo sitio pero con toda la cacharrería rota, quizá imposible de recomponer. Y lo peor es que nadie admite que haya sido un fracaso. Antes al contrario, raro será que Zapatero no lo vuelva a intentar».
«Pero yo no me equivoqué hace diez años. Ni tú, ni nadie de los de entonces. Yo no me siento ingenuo, me siento traicionado, que no es lo mismo. Que cada cual examine su responsabilidad y se pregunte quién ha fracasado y por qué».

Rasgarse las vestiduras
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 13 Julio 2007

ES una lástima que los grandes gestos del pasado, tal que rasgarse las vestiduras en señal de indignación, ya no se estilen. Ahora son los telediarios, convenientemente manipulados, los que se encargan de ampliar, o jibarizar, las expresiones de los líderes y eso que nos ahorramos en sastrería. Como, además, la mayoría de nuestros jefes de fila juegan con su propia indefinición para no espantar a ningún votante potencial, son los hechos cotidianos los que transforman nuestra realidad nacional sin que apenas nos demos cuenta de ello. Con razón anda Manuel Pizarro, todavía presidente de Endesa y veterano apóstol de la libertad, predicando la «seguridad jurídica», la certeza, sin la que es difícil la convivencia e imposible la prosperidad.

La última decisión del Parlament, la primera para el desarrollo del nou Estatut, que está en veremos hasta que el Tribunal Constitucional despierte de sus canónigas y sus siestas, consiste en la creación de una Agencia Tributaria paralela que se encargue de «la gestión, la recaudación, la liquidación y la inspección de todos los impuestos recaudados en Cataluña». Es una zancada más, definitiva, en la disparatada carrera que, bendecida por José Luis Rodríguez Zapatero, nos conduce a una España confederal. Una buena ocasión para que alguien, garboso y tonante, hiciera jirones su vestuario en señal de rabiosa condena, como los clásicos; pero, dados los usos de la España light, dejando la indignación en desdén y la condena en un bostezo.

Nuestros líderes, sin grandes diferencias entre unos y otros, aunque con mayor ligereza en otros que en unos, tienden a colocar las piezas del puzzle nacional -tan complejo, tan crispado- sin estudiar primero el modelo, la estampita, que se trata de reconstruir. Así vamos. Es posible que resulte necesario, incluso imprescindible, la revisión a fondo de la Constitución del 78; pero, si así fuere, los padres de la patria habrían de sentarse en una mesa, debatir lo procedente, acordar lo conveniente y actuar en consecuencia. La presente e insensata actividad de Antón Perulero, en la que cada cual atiende a su juego, generadora de espasmos sin programa previo y de visiones parciales del tablero, es una gran temeridad.

España no ha muerto todavía y resulta tan inmoral como esperpéntico que sus diecisiete presuntos herederos aprovechen el menor descuido para cobrarse por anticipado alguna de sus prendas. Un sistema fiscal nacional, sea el Estado unitario y jacobino, autonómico, federal o confederal, exige un equilibrio de planteamientos. Algo que niega la acción caprichosa de quienes, en más o en menos, forman parte de un todo que, en consecuencia, solo debiera ser modificado tras el estudio y el acuerdo de las partes y no al ritmo de los caprichos y necesidades electoreras de cada uno de ellos. Son pasos irresponsables de difícil retorno y peor enmienda que, al debilitar el conjunto, perjudica a todas y cada una de sus partes. ¿Todo vale para perpetuarse en el poder? Es, ya digo, para rasgarse las vestiduras

Acariciar al tigre
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 13 Julio 2007

Muchos son los reproches que pueden hacerse desde aquellos días , hace ya diez años, del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Días a la vez fatídicos y luminosos que alumbraron la gran movilización social, aquella sublevación popular que acorraló, aquella vez si, a ETA y a sus cómplices.

Desde entonces han pasado muchas cosas y bastantes malas. Paso primero lo del PNV, que asustado ante la oleada popular temió por su poder y cruzó las líneas buscando el abrazo del enemigo de todos y ofreciéndole el oxígeno que le faltaba. Fue el primero en romper la unidad. Pacto con ETA en Lizarra y pintó una línea de separación entre nacionalistas y no nacionalistas, en vez de aquella que parecía definitivamente trazada entre demócratas y terroristas. El tandem Arzallus-Eguibar perpetró la operación. Hoy la esperanza proviene del nuevo líder del partido que propone un claro retorno a la cordura. Gentes como Anasagasti, Urkullo, Erkoreca y parece que la mayoría de la militancia les apoya. Pero no todos y el congreso será trascendental. Arzallus, cuyo desvarío no ha dejado de crecer desde aquello, Egibar y el lendakari Ibarretxe se oponen ferozmente a ese retorno y quieren seguir “acariciando al tigre”.

Porque así definen hoy en el PNV aquel error y es el mismo que ahora señalan ha cometido Zapatero.: acariciar al tigre . Al presidente y al PSOE ha venido a sucederle lo que al PNV en Lizarra. Y con las mismas consecuencias. Con ETA acorralada y muy débil inició un Proceso-que debió concluir al comprobar que ETA no tenía voluntad alguna ni de disolverse ni de abandonar las armas- que se convirtió en tal obsesión que ni la bomba y los asesinados de la T-4 consiguieron arrancarle del sueño o mejor de la alucinación .

Hoy Imaz ha comprendido que su enemigo esencial es ETA y sus cómplices, que no valen caricias al tigre, que solo sirve derrotarle porque sino es el tigre quien nos derrota a todos, quien nos coge bajo su garra de terror e impone la ley de su colmillo. Zapatero ha comenzado a decir lo mismo y esperemos que actúe en consecuencia. El reconocimiento de su fracaso y de su error, aunque venga sin palabras y por la vía de los hechos, es el que puede marcar un camino que es necesario volver a transitar por todos.

Porque ETA va a obligarnos a caminar unidos. O mejor dicho, será el propio pueblo , como sucedió en Ermua , el que obligará a sus políticos a recuperar la unidad Porque las gentes saben que es imprescindible ante el terror, porque no cabe otra senda. Sea por la propia memoria hoy de Miguel Angel Blanco y con él la de todas las victimas, sea por nuestro propio recuerdo de la respuesta ciudadana, sea porque estamos todos obligados a apostar por la esperanza.

Y si eso no fuera suficiente, que debiera, será la propia ETA quien n os obligará a otra Ermua, serán los propios asesinos quienes nos empujaran a unirnos , a otra rebelión popular que espero que sea esta vez definitiva contra el crimen, contra la opresión, contra su fascismo que pretende privarnos de los dos bienes más sagrados que el hombre tiene: su vida y su libertad.

Se ha escenificado estos días en Ermua la herida profunda de la división, la sima de la desconfianza pero no nos va a quedar otro remedio que recuperar la unidad. ETA no nos va a dejar otra salida. Porque o le plantamos cara todos juntos, les privamos de cualquier esperanza o serán ellos quienes nos derroten y acaben con las nuestras. La policía está actuando con eficacia y ojalá consiga seguir deteniendo a los asesinos antes de cometer sus crímenes. Pero con triste certeza la sangre llegará y ante ella derramada no ha de quedarnos otro camino que volver a estar juntos y juntos plantarle cara al terror y arroparnos los unos a los otros frente al miedo.

Pare empezar y en la memoria de aquel muchacho asesinado podíamos comenzar por concedernos a nosotros mismos la primera tregua en los reproches.

PREMIO A LA "CONVIVENCIA"
La "suerte" de ETA y la "traición" de Zapatero: Aznar habla claro
Elsemanaldigital 13 Julio 2007

Galardonado por la Fundación Miguel Ángel Blanco por su "firmeza política" de no cesión a la banda terrorista, el ex presidente del Gobierno quiso incluso pronunciar dos malditos nombres.

12 de julio de 2007. José María Aznar no se mordió la lengua a la hora de criticar la política antiterrorista del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cuando se cumplen diez años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. El presidente de FAES fue galardonado este jueves con el Premio a la Convivencia otorgado por la Fundación que lleva el nombre del concejal del PP en Ermua en un abarrotado acto que se celebró en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

En recuerdo de ese "espíritu de Ermua", Aznar afirmó que ha sido "traicionado por dos veces consecutivas: la primera vez en el Pacto de Estella, y la segunda cuando uno de los partidos firmantes del Pacto Antiterrorista (en alusión al PSOE) "empezó a negociar en secreto con representantes de la banda y de su brazo político".

En presencia de los padres y la hermana de Blanco, con los que dice tener "una deuda impagable de gratitud y admiración", el ex presidente del Gobierno quiso pronunciar los nombres de los dos pistoleros que abatieron al joven concejal: "Digamos sus nombres. Gallastégui y Txapote. Viven, pero no tendrán posibilidad de repetirlo en la persona de otro inocente", aseguró.

Comprometido discurso el pronunciado por Aznar rememorando esos "días de horror", de "profunda amargura" y de "tristeza" en el que no se cedió al chantaje terrorista y en los que el pueblo español se echó a las calles, compartiendo "hombro con hombro, la movilización de toda una nación para afirmar su libertad, su derecho y su dignidad", dijo.

"Desalentador" mensaje" -como él mismo lo calificó- al afirmar que la banda terrorista "ha tenido suerte", porque "cada vez que ha sido empujada al borde de su derrota, han aparecido para rescatarla de ese destino una legión de oportunistas muy escasos de escrúpulos, siempre pensando que podrían sacar algo que les beneficiara impidiendo que esa derrota se consumara", dijo refiriéndose al pacto de 1998 en el que el nacionalismo "hacía suyos los objetivos políticos de la banda". Y "ha vuelto a ocurrir", sentenció Aznar.

Así –siguió- "ETA ha visto cómo se abría una vía para escapar a su derrota en virtud de un cálculo oportunista y falso, pero no de un partido que se define a sí mismo como extraconstitucional, sino del propio Gobierno de la Nación". Aznar fue más allá al acusar a Zapatero de "ocultar una negociación que se estaba iniciando cuando se firmaba el Pacto por la Libertades", una "negociación política permanente en la que se ha puesto sobre la mesa el futuro institucional del País Vasco y Navarra teniendo como interlocutores políticos, no a una sino a dos organizaciones terroristas, ETA y Batasuna. Dicen que no aceptaron tales o cuales condiciones sobre Navarra. Pero la cuestión es: "¿qué hacían ustedes negociando sobre Navarra, con o sin acuerdos?".

Para el ex presidente del Gobierno no sólo se han "ocultado" los hechos, sino que también "se ha mentido a todos y con reiteración", viendo "hombres de paz donde no había sino disciplinados recaderos de los pistoleros". En ese punto recordó a Ignacio de Juana Chaos, un "asesino múltiple" que "sabe cuándo y a quién tiene que lanzar sus órdagos"; "creyeron que el brazo político de la banda se opondría a sus amos y le hicieron interlocutor político necesario, y mientras los terroristas destruían y extorsionaban, verificaban el alto el fuego, liberando a la banda de la carga de demostrarlo".

Aznar no tiene dudas sobre la banda terrorista: "Con ETA no hay final dialogado. ETA lo sabe muy bien y lo deja claro. Hace falta ahora que se convenzan los que han creído que cuando ETA pone sus condiciones, escribe para consumo interno", concluyó.

Apuntes para una crisis (XII): Aniversario de una infamia
Luis del Pino Libertad Digital 13 Julio 2007

Hace diez años, yo estaba en la playa. Como lo estoy ahora. Pero, a diferencia de entonces, estos días pasados no me he visto obligado a estar continuamente pegado a la radio, para ver si daban noticias de Miguel Angel. No he tenido que seguir con angustia, hora a hora, el plazo que los asesinos habían marcado para cumplir su amenaza. No he tenido que ver las caras de consternación de la gente a medida que se acercaba la hora fatal. No he tenido que volver a sentir esa rabia contenida al conocer que los canallas habían asesinado a Miguel Angel Blanco a sangre fría. No he tenido que compartir mi asco con otros centenares de personas delante de la iglesia, en aquella concentración celebrada simultáneamente en todos los pueblos de España.

Al analizar hoy, diez años después, la situación, ¿qué queda de aquellos sentimientos? Esa rabia y ese asco ya no existen. En su lugar queda, tan sólo, una sensación terriblemente fría: la del fin de la inocencia. Porque eso es, exactamente, lo que muchos sentimos: que los velos han caído y que ya no creemos, ya no podemos creer, en nada de aquello en que una vez creímos.

Porque estos diez años han permitido ver que el asesinato a cámara lenta de Miguel Angel, lejos de ser una infamia puntual, se enmarca perfectamente dentro de un proceso imparable: el de la destrucción de una Constitución que estaba condenada por algunos, desde su mismo inicio, a la condición de mero instrumento. Un proceso de destrucción constitucional paralelo al de desintegración de una Nación a la que se considera incompatible con el Régimen que se suponía que debía sustentarla.

Dos veces hemos visto, en estos diez años, poner a ETA contra las cuerdas para que al final el propio Régimen acudiera solícito a su rescate. Porque el ciclo de superación definitiva de la Constitución, la operación definitiva de recolección de las nueces, no puede completarse sin unos asesinos que al menos simulen mover el árbol que, en realidad, otros sacuden.

Esa reacción denominada Espíritu de Ermua nació aparentemente (sólo aparentemente) muerta. Porque sólo una fuerza política, el PP, estaba dispuesta a canalizar la rabia y el asco de la sociedad española con el fin de asentar definitivamente el sistema democrático. Con el fin de hacer que la muerte de Miguel Angel hubiera servido para algo.

El mundo nacionalista fue el primero en reaccionar al asesinato. Vistas las cosas desde hoy, resulta interesante analizar el papel, justo opuesto al actual, que en aquella ocasión jugó la tregua. Por aquel entonces, la movilización ciudadana (el Espíritu de Ermua) se desactivó mediante la declaración de tregua, que a su vez fue condición imprescindible para la puesta en marcha del Pacto de Estella. En 2007, lo que se ha empleado para desactivar la movilización ciudadana (la Rebelión Cívica) no es la tregua, sino la ruptura de la tregua. Porque en 1997 la indignación popular se dirigía contra los asesinos de Miguel Angel, mientras que ahora esa indignación se estaba canalizando contra ese Gobierno que ha venido actuando como aliado objetivo de quienes asesinaron a Miguel Angel diez años atrás.

El PSOE tardó algo más en reaccionar a aquella nueva situación creada por el Espíritu de Ermua, pero también terminó tendiendo sus brazos salvadores para evitar que ETA y el nacionalismo quedaran condenados al aislamiento social, en vista de que la estrategia emprendida por el PP de acoso al terrorismo desde la Ley comenzaba a dar sus frutos. La defenestración de Nicolás Redondo Terreros marcó el inicio de la estrategia de confluencia con el nacionalismo que terminaría plasmándose, bastante después, en el Pacto del Tinell y que tendría su "segunda mesa" de negociación en las conversaciones iniciadas entre PSE y Batasuna.

La sorprendente mayoría absoluta del PP en 2000 encendió todas las luces de alarma. Aunque la movilización cívica hubiera sido desactivada, el Espíritu de Ermua había terminado insuflando en la población la conciencia de la necesidad de acabar con ETA. Y la mayoría absoluta ponía al PP en situación de conseguirlo. Por si fuera poco, los atentados del 11-S en Nueva York abrieron un nuevo ciclo global en el que las organizaciones terroristas quedaban relegadas al infierno de los proscritos.

El PP supo aprovechar el momento. Manteniendo el respeto escrupuloso a la Ley, demostró que se podía acabar con los asesinos atacando sus fuentes de financiación, acentuando su aislamiento internacional e incrementando el acoso policial. Al mismo tiempo, Aznar anunciaba solemnemente que el modelo autonómico estaba cerrado: desaparecida la amenaza perpetua de desestabilización, ya no había excusa alguna para seguir demoliendo el Estado.

Ante ello, el PSOE reacciona planteando, de cara a la opinión pública, el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo al mismo tiempo que, en la sombra, profundiza en los contactos con el mundo de Batasuna-ETA.

Y sorprendentemente, cuando ETA estaba acabada, tiene lugar el 11-M, de resultas del cual el PP es expulsado de manera ignominiosa del poder y el PSOE pone en marcha la escenificación de la estrategia de negociación con la banda (¿qué había que negociar con una banda que estaba derrotada?). Simultáneamente, se pisa el acelerador en el proceso de reforma social, se vuelve a abrir el modelo autonómico para terminar de vaciar de competencias al Estado y se revitaliza la operación de desmantelamiento del sector energético español.

Pero ni siquiera el 11-M y la deriva política posterior consiguieron terminar con el Espíritu de Ermua, está vez reencarnado en esa Rebelión Cívica que la AVT de Alcaraz puso en marcha a principios de 2005 y que comenzó a señalar con el dedo acusador, cada vez con más insistencia, a ese Gobierno y a ese PSOE claramente alineados ya con el objetivo último de la destrucción de la Constitución del 78.

La declaración de tregua de ETA sirvió tan sólo para encender más la llama de la rebelión: ¿qué se obtenía porque una banda derrotada declarara una tregua? ¿Acaso no estaba claro que se trataba de una jugada táctica que permitiera, una vez más, que la banda se rearmara? Con el agravante de que ahora, por primera vez, un presidente del Gobierno de España maniobraba de forma descarada y abierta para permitir la resurrección de esa banda agonizante.

Poco a poco, en este tiempo, todas las confianzas se han quebrado. Porque ya no tenemos claro quiénes sacuden el árbol, ni quiénes recogen las nueces. Ni por cuenta de quién actúan tanto unos como otros. Tan sólo hemos visto, a lo largo de estos diez años, cómo se utilizaban el asesinato y la amenaza para continuar destruyendo el Estado. Hemos visto cómo se aunaban fuerzas aparentemente diversas para acabar con el único gobierno que amenazó con vallar el árbol y dejar sin trabajo a los recogedores de nueces. Hemos visto cómo se recurría a torpes golpes de efecto para intentar manipular a una opinión pública cada vez más renuente a aceptar la manipulación. Hemos visto cómo se volaban cuatro trenes para dar un golpe de timón que permitiera retomar el proceso.

Ya no sabemos dónde acaba el Régimen y dónde empieza la banda. No sabemos ya quién es infiltrado de quién. Cuando la Policía detiene ahora un coche bomba en alguna frontera, después de meses sin detener a nadie, ya no podemos evitar preguntarnos qué efecto se busca en la opinión pública y por qué se ha pactado esa detención. Y si mañana alguien recibe un tiro en la nuca, todos nos preguntaremos en qué mesa de negociación se acordó y para qué.

Ya no nos fiamos de quienes nos gobiernan, porque ya no sabemos si somos simplemente carne de cañón en un proceso que se nos antoja anclado en las mismas entrañas de un consenso constitucional que, en realidad, jamás existió. Porque para algunos, para los que ahora empuñan las riendas del Estado, ese consenso era tan sólo una simple estación de tránsito, destinada a que se olviden sus contornos en cuanto el tren emprende la marcha.

Hemos perdido la inocencia. En eso han acabado toda la rabia y el asco. Porque hemos puesto ya demasiados muertos sobre la mesa. Y hemos visto cómo los utilizaban y los traicionaban para continuar avanzando siempre por un mismo sendero: el de la destrucción de la Nación en cuyo nombre fueron asesinados.

Y hemos comprendido, por fin, que no es verdad que hablando se entienda la gente. Porque las únicas voces que se escuchan son las de aquéllos que no están dispuestos a que les quiten el árbol que llevan treinta años sacudiendo. Porque los ciudadanos, en este Régimen que se sostiene sobre el terror calculado, no tenemos derecho alguno a que se nos escuche. Y estamos muy cansados.

Y es esa incredulidad, es esa pérdida de la inocencia, la que asegura la muerte del proceso. Y la que garantiza que algún día, no dentro de mucho, podremos enterrar, por fin, a Miguel Angel, Porque con él enterraremos todos esos fantasmas siniestros que han estado jugando con nuestros miedos y con nuestra ingenuidad.

Vuestro Régimen de terror está muerto. Porque habéis permitido que veamos quién mueve los hilos del guiñol: vosotros mismos.

NO HA DADO TRÁMITE A UN ESCRITO DE LA ABOGACÍA DEL ESTADO
El TC desmiente a El País: fracasa su campaña contra el PP a costa del Estatuto catalán
Una victoria y un fracaso. Así resume El País en portada el resultado obtenido hasta el momento por el PP en su recurso contra el Estatuto catalán. Según el diario de Prisa, los magistrados "conservadores" habrían ganado una primera batalla con la recusación de Pérez Tremps, pero ahora la suerte habría cambiado de bando al haber admitido el Alto Tribunal "un escrito de la Abogacía del Estado con la contradicción popular en Cataluña y Andalucía". Sin embargo, el Constitucional ha remitido una providencia al PP desmintiendo esta información.
Europa Press Libertad Digital 13 Julio 2007

El PP asegura que el Tribunal Constitucional le ha remitido una providencia en la que le notifica que no se da trámite al escrito de la Abogacía del Estado en el que, entre otras cosas, se instaba a los populares a retirar su recurso contra determinados artículos del Estatuto catalán por entender que estaban recogidos, casi en iguales términos, en los Estatutos andaluz y balear, que sí contaron con el apoyo del principal partido de la oposición.

Según explicaron a Europa Press fuentes de Génova, la citada providencia del Constitucional apunta que el Pleno del Alto Tribunal ha acordado "unir a las actuaciones" que se están llevando a cabo en torno al Estatuto catalán el escrito remitido por la Abogacía del Estado en el registro general del Tribunal Constitucional. "Y se hace entrega de copia del mismo a las partes personadas, sin más trámite", agrega el Tribunal Constitucional, según las fuentes del PP.

El Pleno del Tribunal Constitucional acordó este jueves "unir a las actuaciones el escrito presentado por el Abogado del Estado en el Registro General el pasado 22 de junio, y hacer entrega de copia del mismo a las partes personadas, sin más trámite", según se recoge en el escrito del Alto Tribunal al que tuvo acceso Europa Press.

El abogado del Estado planteaba en su escrito que el Partido Popular retirara el recurso contra determinados artículos del Estatuto catalán por entender que estaban recogidos, casi en iguales términos, en los Estatutos andaluz y balear, los cuales sí fueron apoyados por los populares.

En el escrito remitido por el Tribunal Constitucional se recogen también la posición contraria al acuerdo de este jueves del Pleno por parte de los magistrados Roberto García Calvo y Jorde Rodríguez Zapata. Ambos consideran que "la petición del Abogado del Estado de que los recurrentes desistan parcialmente de su recurso, debió ser repelida de plano, tanto por ser procesalmente extravagante como por posibilitar una nueva dilación, indebida ya en este momento, dada la trascendencia de las cuestiones que plantea el recurso contra el Estatuto de Cataluña".

El vicepresidente del TC dice que el escrito se "ha archivado sin más"
El propio vicepresidente del Alto Tribunal, Guillermo Jiménez, ha asegurado que el escrito "se comunica a las demás partes y se archiva sin más trámite". Ha rechazado que exista una "polémica" interna acerca del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Lo que existe, a su juicio, es "una polémica fuera del TC que se ha querido trasladar al TC, lo cual es muy distinto", ha apuntado, aplaudiendo que haya en el Tribunal "distintas opiniones". "Ha habido una cierta sensibilidad en algún magistrado que se ha concretado en unos votos particulares, nada más", recalcó.

Este jueves en el TC, cuatro de los 11 magistrados que se reunieron en el pleno defendieron que no se atendiera el requerimiento del Abogado del Estado, que finalmente se trasladó a las partes. "No ha habido ninguna polémica en este sentido", reiteró Jiménez, quien subrayó que el escrito "se comunica a las demás partes y se archiva sin más trámite".

Enfrentamiento de partes
"Hay, y eso sí muy serio, un enfrentamiento de partes ante el Tribunal", reconoció el vicepresidente del TC, que aplaudió la existencia de voces distintas entre los magistrados. "Si hubiera una sola opinión se ahorrarían los contribuyentes bastante dinero y sería más cómodo para todos", ironizó, añadiendo que "del debate" y la "confrontación" de ideas "surgen mejores y más ponderadas resoluciones".

Intensidad nacionalista
ALEX SALMON El Mundo  13 Julio 2007

Critican las fuerzas nacionalistas del Parlament, o sea todas menos el PP y Ciutadans, esa obsesión de la formación de Albert Rivera de estar siempre con la misma copla: la diagnosis nacional.

Pero es que hay cuestiones que siempre son consecuencia de otros hechos. Si el gobierno tripartito y CiU quieren crear su propia Agencia Tributaria y, además, Montilla se obsesiona al considerar su respaldo a la discriminación positiva mientras que el catalán siga estando en desventaja, la oposición no nacionalista no tiene más remedio que quejarse (consecuencia) ante los evidentes hechos.

Las consecuencias nunca llegan antes que los hechos. Así que, es de esperar, que el próximo año en el Parlament, y durante los meses anteriores a las elecciones generales, las disputas sobre estas cuestiones se incrementen. Y más si todos están a la espera de las sentencias del Tribunal Constitucional sobre alguno de los artículos del Estatut y que, de conocerse durante los próximos seis meses, entrarían en el debate político con evidente alboroto. Así que nadie piense que el nacionalismo está sólo en las cabezas políticas.

Maragall dice que «sólo» en catalán se puede transmitir una idea de país

BARCELONA.- Ernest Maragall dio ayer una nueva vuelta de tuerca para justificar el catalán como lengua vehicular en las escuelas y aseguró que sólo en esta lengua puede explicarse qué es Cataluña.

El conseller de Educación de la Generalitat afirmó en declaraciones a TV3 que «sólo» dando al catalán un papel central en la educación es posible «transmitir de generación en generación aquello que un país es». Maragall añadió que dicho objetivo es «fundamental».

El conseller d'Educació explicó que el objetivo del Ejecutivo catalán es hacer de Cataluña «un solo pueblo, con ciudadanos de diversas procedencias pero con una característica común, con un sentimiento de pertenencia e identificación con el país» y otorgó al catalán un papel clave para lograr este cometido. Maragall recordó que en Cataluña hay 120.000 alumnos de procedencia diversa y de habla no catalana que exigen un esfuerzo en materia lingüística.«Sólo así preservaremos la función básica de la educación: transmitir lo que un país es, su historia, su cultura, su capacidad de ir adquiriendo conocimientos, su identidad», explicó.

Además, el conseller aseguró que «en secundaria no hay profesores preparados para la inmersión lingüística», pero negó que para solventarlo se vayan a tomar medidas drásticas. «Sería un error dramático imaginar que la inmersión se hace por obligación», manifestó. Al margen de sus propuestas en lo que se refiere a la educación, el dirigente socialista anunció su intención de proponer a Josep Huguet, conseller de Innovación, Universidades y Empresa, que el gremio de hostelería asista a cursos de catalán. Según explicó, los camareros que trabajan en los bares y restaurantes catalanes deberían «al menos entender» el catalán cuando un cliente se dirige a ellos en este idioma. En la misma línea de propuestas, el conseller desveló que ha mantenido contactos con el presidente del Barcelona, Joan Laporta, para tratar de implicar a futbolistas no catalanohablantes del primer equipo en campañas de apoyo al catalán. Los nombres que baraja Maragall son los de Andrés Iniesta, nacido en Fuentealbilla (Albacete) y el de Leo Messi. «Podría hacer que los argentinos hablen en catalán», dijo el conseller en referencia al delantero, según informa Europa Press.

Maragall no circunscribe los apoyos mediáticos al ámbito del deporte y por ese motivo dejó entrever que otras figuras conocidas podrían participar de la campaña. Es el caso de los integrantes de Estopa, los hermanos David y José Muñoz, que habitualmente no se expresan en esta lengua.

Además, Maragall se mostró partidario de que el PSC tenga su propio grupo en el Congreso de los Diputados al margen del PSOE.La realización de este deseo, dijo, «depende de que encontremos la forma de llevarlo a cabo sin ruidos innecesarios». «Hemos de tener perfil propio y tiene que verse», manifestó, después de admitir que comparte el temor de Antoni Castells de que el PSC pueda convertirse en «una carcasa vacía».

¡VÁYASE, Dª LAURA!
CARTAS AL DIRECTOR La Voz  13 Julio 2007

Por lo visto, es usted catedrática de Genética y me parece que ha cambiado esa brillante profesión para ser una mala conselleira, que no respeta a los españoles de Galicia, con su obsesión de imponer una lengua en vías de desaparición, como es el gallego, con un gasto desorbitado y sobre todo, violentando la voluntad y los deseos de los padres gallegos que quieren educar a sus hijos en español. De la Constitución ya ni hablamos porque está claro que le importa un bledo. A pesar de haber nacido en Buenos Aires resulta que usted es más gallega que el mismísimo Breogán.

Su desprecio hacia los españoles de Galicia se expresa una vez más en la cancelación de una visita concertada con representantes de una Asociación que ha conseguido nada menos que 22.000 firmas en contra de ese decreto fascista que se ha sacado de la manga y dirigida por sabe Dios quién, que pretende galleguizar, en contra de su voluntad y contra toda razón, a miles de niños gallegos, para que se pueda obtener la competencia en ambas lenguas (¡mentira!), gallego y español. Lo que, por cierto, no es tan necesario, porque con el español, lengua de España y la mejor para todos, sería suficiente y el gallego debería considerarse como la lengua tradicional de muchos gallegos, digna de ser conservada pero no impuesta, lo cual pretende evitar que cada vez haya menos hablantes porque evidentemente, sirve para poco como idioma. Es más importante para los tiempos que vienen saber inglés, alemán, francés e incluso, italiano.

Creo que está usted al servicio de maniobras de tipo político para conseguir una artificial diferenciación con el resto de España y buscar pretextos para propiciar un separatismo futuro, que es lo que quieren los nacionalistas antiespañoles concentrados en el BNG y con el colaboracionismo vergonzante del Sr. Touriño, converso (¡son los peores!) de la recuperación e imposición de la lengua minoritaria que no es válida nada más que para su uso en Galicia, ya que al pasar Piedrafita deja de ser totalmente operativa. No olvide, conselleira, que esa lengua, muy incompleta y la mitad inventada en laboratorio lingüístico, es de uso entre un millón y medio de personas, mientras que el español, también conocido como castellano, lo hablan 425 millones de personas y siguen en aumento.

Sabe usted de sobra, conselleira, la irritación y la indignación que sus pretensiones totalitarias de manejar la educación de nuestros hijos, sobre todo en la parte más íntima y personal como es su lengua materna generan entre los padres gallegos. NO QUEREMOS SU SISTEMA EDUCATIVO. Debería usted hacer lo posible porque los gallego hablantes puedan educarse en su lengua materna y estudiando español como asignatura, y que los español hablantes hagan lo mismo, pero al contrario. Eso sería auténtica democracia y respeto hacia las personas. La recuperación de una lengua que va camino de la extinción se acelera con su política lingüística que lleva usted a cabo, la cual conseguirá el repudio de la lengua gallega y pronto tendrá usted una respuesta adecuada de los padres gallegos, que la hará saltar por los aires de esa poltrona desde la que nos machaca. No conseguirá sus objetivos, Dª Laura. Además, facilitará el triunfo del PP en las próximas porque muchos de los burlados por Touriño al compincharse con el BNG se irán para esa formación. Váyase, por favor, no la queremos, estaremos siempre enfrente de Vd., no lo olvide. No admitimos imposiciones iguales que las franquistas, aunque sean de signo político contrario. También existe el fascismo rojo, no sólo azul, al que Vd. parece pertenecer. ¡Váyase de una vez, Dª Laura, antes de que la echemos!

ROBERTO ROMEO SIERRA

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