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Recortes de Prensa     Martes 17 Julio   2007

Los guiños de Imaz son para Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 17 Julio 2007

Difícilmente podemos entender las discrepancias en el seno del PNV respecto al referéndum soberanista de Ibarretxe, o en el seno del PSOE respecto a un pacto con los nacionalistas vascos en Navarra, si no recordamos la función anestesiante que, a favor de los proyectos de ambos partidos, debía desempeñar la prenegociada tregua de ETA. Zapatero sabía que para extender su frente antiPP con los nacionalistas vascos era necesario maquillarlo previamente con los ropajes de esa falsa "paz" que tanto el Gobierno del 14-M como el PNV no dudaron en prenegociar con la organización terrorista.

La anticipada ruptura de ETA, que no ha estado dispuesta a supeditar sus totalitarios objetivos de siempre a los cálculos electorales de sus compañeros de viaje, ha hecho replantearse a los socialistas la conveniencia de establecer, en las actuales circunstancias preelectorales, una alianza con los separatistas vascos en Navarra. De igual forma, no han faltado dirigentes del PNV que, con Imaz a la cabeza, subrayen lo contraproducente que sería, sin tener una tregua de ETA como coartada, pretender acabar en esta legislatura con el actual marco constitucional y estatutario del País Vasco celebrando el referéndum soberanista planteado por Ibarretxe.

Ahora bien, una cosa es que en las actuales circunstancias Zapatero e Imaz se replanteen los tiempos y la velocidad de los pasos a dar, y otra muy distinta que renuncien a sus objetivos. Sin embargo, cierta derecha voluntarista, que dice no fiarse de Zapatero, ha dado, por el contrario, la más cálida bienvenida a Imaz como si de un converso al constitucionalismo se tratara. Lo cierto es que si el presidente del PNV se ha opuesto a los planes de Ibarretxe de celebrar su referéndum en esta legislatura no es porque renuncie a sus objetivos soberanistas, sino porque no quiere perder la complicidad de Zapatero a la hora de acabar en un futuro más conveniente para ambos con el actual estatuto de Guernica. No es ni siquiera una candidez, sino una simple falsedad, señalar, como algunos han hecho, que el presidente del PNV se haya opuesto a lo que representa el Plan Ibarretxe. Por el contrario, lo que Imaz ha hecho recordar es que en el propio compromiso del Gobierno vasco estaba el escenario de no violencia como requisito para dar el paso de esa consulta.

Lo más delirante, con todo, es que algunos lleguen incluso a afirmar que Imaz "se ha sumado a las tesis del PP" y que, con sus planteamientos "novedosos", se abre cualquier posibilidad de pactos, incluidos a los que pudieran permitir a Rajoy gobernar. ¿Se puede saber qué puede reprochar el PP al PSOE respecto a ETA que no pueda y deba hacerlo con los separatistas del PNV? ¿Dónde ha dicho o escrito Imaz que haya que derrotar a ETA aislando a la izquierda proetarra? ¿Con qué legitimidad se puede criticar la infame deriva nacionalista del PSOE cuando, al tiempo, cierta derecha pretende hacer guiños a una formación separatista, maquillando a un dirigente como Imaz, quien no por gradualista deja de ser independentista? ¿Acaso no participó personalmente el propio Imaz en las negociaciones que socialistas y nacionalistas mantuvieron con los proetarras durante el colaboracionista "proceso de paz"?

Por otra parte, ¿con qué coherencia se pueden criticar las alianzas del PSOE con Nafarroa Bai en Navarra, cuando al tiempo se maquilla a uno de los partidos integrantes de dicha coalición, como es el PNV? Si en el horizonte del PP se sitúa la posibilidad de pactar con los separatistas del PNV, lo que ocurrirá es que el perfil de la crítica del PP al Gobierno de Zapatero será todavía más bajo e incoherente, con lo que Rajoy no sólo perderá la posibilidad de ganar las elecciones, sino también los principios. Y para pactar con quien no tiene principios, los nacionalistas siempre preferirán a Zapatero.

Navarra y el PNV
Pablo Sebastián Estrella Digital 17 Julio 2007

Zapatero no se atreve con el pacto del PSN con Nafarroa Bai para controlar el Gobierno de Navarra. Ha estado demasiado tiempo bailando con los lobos de ETA y no se fía de que la consecuencia de un acuerdo con una coalición como Nafarroa Bai, que pactó con ANV en varios pueblos de Navarra, pueda ser su derrota en las elecciones generales. Sobre todo cuando ETA dice estar a punto de hacer acto de presencia con violencia. De manera que la crisis de Navarra se aplaza hasta el próximo día 4 de agosto, fecha en la que o habrá gobierno de UPN o se anunciarán nuevas elecciones en la Comunidad foral. Y ¿quién tiene la llave de este encierro post-San Fermín? Pues ETA, por enésima vez. Porque en el palacio de la Moncloa esperan que la banda terrorista les conceda una prórroga del alto el fuego hasta las próximas elecciones generales, que se podrían adelantar. No en vano lo ocurrido en Navarra es otra señal, porque Zapatero no podría ir a las urnas con un pacto en caliente con Nafarroa Bai.

Un pacto que de momento está roto, pero que siempre se podría recuperar con una moción de censura a un eventual gobierno de UPN, aunque en todo ello va a contar tanto el calendario electoral como el calendario del terror. Dos calendarios que también sobrevuelan sobre la crisis abierta por Imaz en el PNV al decirle a Ibarretxe que no es el momento de convocar una consulta nacional, porque ETA está a punto de volver a matar, porque ese proyecto debe ir precedido de un pacto político sobre el nuevo Estatuto, y porque —aunque no lo diga públicamente Imaz— en la actual dirección del PNV han aprendido la lección de lo ocurrido en Cataluña: que los pactos con el nacionalismo radical de la Esquerra —alter ego de Batasuna— han acabado dañando a CiU, sus homólogos catalanes.

Es decir, Imaz no quiere entrar por un camino sin salida desafiando a la legalidad, y dando todo el protagonismo a Batasuna y a ETA, por más que Ibarretxe y sus socios —EA y EB, que se han convertido en comparsas de Batasuna— le exijan al lehendakari la convocatoria de una consulta sobre “el derecho a decidir” o de “autodeterminación” de los vascos. Algo que, de salir con apoyo mayoritario, le daría argumentos a ETA para matar a quien no apoye semejante decisión como ha declarado Imaz.

Un presidente del PNV que, además, está echándole un pulso directo al lehendakari Ibarretxe al que al parecer pretenden sustituir por Erkoreka, una vez que fracasó su pretendido plan de “Estado asociado”, y que quedó fuera de las negociaciones abiertas entre ETA y el Gobierno de Zapatero. Pero el cese de Ibarretxe incluye, también, un pulso a Arzalluz y Egibar, que sí están a favor de la anunciada consulta popular, aunque cuando se tomó esa decisión en el Gobierno vasco se dijo que sólo sería posible en ausencia de violencia, y ETA ya ha declarado que la tregua se acabó.

De manera que vamos a ver qué hace ETA en los próximos días y semanas, y vamos a esperar a ver qué ocurre en el seno del PNV. A sabiendas, todos, de que a Zapatero le gustaría el siguiente plan: que ETA no matara de aquí a las elecciones y que aceptara una solución interina para Navarra, a la espera de renovar el poder nacional para luego ocupar el poder navarro y reabrir un segundo proceso negociador con los terroristas. Ése sería para Zapatero su plan ideal, aunque eso parece mucho pedirle a ETA. De manera que vamos a esperar, aunque de momento el pacto del PSN con Nafarroa Bai fracasó y la crisis del PNV se ha convertido en una importante novedad.

ETA en la agenda
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 17 Julio 2007

El 23 de noviembre de 2001, ETA asesinó en Beasain a los ertzainas Ana Isabel Aróstegui y Javier Mijangos. Aquel doble crimen sorprendió a Juan José Ibarretxe de viaje oficial en Praga. El presidente del Gobierno vasco tuvo que interrumpir el viaje y coger un avión para llegar a tiempo a los funerales. Después, tuvo que buscar otro vuelo para reanudar en Praga la visita que ETA había alterado. Y mientras iba y venía por los cielos de Europa, el lehendakari alegaba que ETA no le iba a marcar la agenda, poniendo de relieve el divorcio existente entre la realidad y la manera de interpretarla de la primera autoridad de Euskadi.

Ibarretxe se ha movido siempre en la contradicción de afirmar que había que actuar como si ETA no existiera mientras planteaba fórmulas, como su Nuevo Estatuto Político -aprobado en el Parlamento vasco con la bendición parcial de Josu Ternera-, con las que dar satisfacción a las demandas de los terroristas.

Frente a ese enfoque, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, en el artículo publicado el domingo en este periódico, reconoce los efectos que el terrorismo etarra produce en la vida pública vasca, en la que es un factor de distorsión de la actividad política, de freno de las iniciativas empresariales o de envenenamiento de las relaciones sociales. Y establece como prioridad hacerle frente asumiendo para el nacionalismo democrático la aportación más importante que puede hacer contra ETA: la tarea de deslegitimar política y socialmente al terrorismo nacionalista, de la misma manera que en la Italia de los setenta fueron el PCI y los sindicatos quienes hicieron el trabajo duro de dejar sin razones a todos los grupos que practicaban el 'terrorismo rojo' en nombre de la izquierda.

Imaz ha apostado por la solución dialogada del problema etarra, pero ante el fracaso no se ha quedado en la ensoñación melancólica de considerar que hay que seguir intentándolo indefinidamente, sino que ha extraído lecciones prácticas de ese fracaso: si la persuasión no ha funcionado con los terroristas, hay que pasar a la disuasión hasta que ETA asuma que tiene que renunciar a la violencia.

El ejercicio de realismo que practica el presidente del PNV se refleja también en otra parte de su escrito cuando reflexiona sobre el partido que podría sacar ETA si se llevara a cabo la consulta popular en los términos planteados por Ibarretxe. Reflexionar sobre las consecuencias antes de poner en marcha determinadas operaciones políticas es algo que no abunda en los últimos años. Demasiados líderes se embarcan en operaciones inciertas invocando como único criterio la bondad de sus propósitos sin tener en cuenta los resultados conflictivos que acarrean. Ibarretxe es uno de esos líderes, pero no el único.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

Lucha por el poder en Euskadi
Lorenzo Contreras Estrella Digital 17 Julio 2007

Desde que en septiembre de 1986 se produjo la escisión del PNV y surgieron dos nacionalismos vascos de parecido signo, pero de capitanías políticas diferentes, el partido que fundara Sabino Arana no había conocido una fractura interna tan importante como la que acaba de consumarse con el choque frontal entre el lehendakari Ibarretxe y el presidente del Euskadi Buru Batzar (EBB), Josu Jon Imaz. En cierto modo, este episodio era vaticinable. Ibarretxe no ha valorado el peligro que para el PNV representa ETA desde el punto de vista del control político futuro del País Vasco, en contraste con la alarma que desde tiempo atrás manifestó Imaz. El líder de la formación nacionalista se opone a la consulta ciudadana que Ibarretxe pretende para su proyecto y establece como prioridad la eficacia policial contra ETA, que para la llamada “izquierda abertzale” equivale a marginarla y deslegitimarla. Cree Imaz que una consulta ciudadana sin un acuerdo previo que garantice el refrendo mayoritario de las Cortes —Congreso y Senado— torpedea la línea política del partido nacionalista.

La pregunta clave que Imaz se hace en un artículo de amplia difusión se formula así: “¿Qué pasaría el día después (de la consulta) si no hubiera acuerdo político con el Estado?”. Y se contesta a sí mismo: “No hace falta ser adivino para imaginar a ETA matando (asesinando) en nombre de una presunta voluntad popular no atendida. La consecuencia de todo ello puede ser diabólica. No en nuestro nombre”. Es lo que Imaz define como “el plan b” al que la banda se acogería. Al final, el marco ofrece todo el aspecto de confirmar una lucha por el poder no sólo dentro del PNV, sino de la parte hegemónica de éste contra ETA. La batalla se promete dura.

En efecto, está prevista la celebración en septiembre de un pleno de política general para consolidar las bases del nuevo Estatuto que Ibarretxe pretende previa consulta al Consejo Político. Eso es al menos lo que anunció su Gobierno tripartito, formado por PNV, EA y EB, siempre bajo el signo de que se entraba en “una legislatura para decidir”. Y la decisión implicaría una consulta a la sociedad en los términos que aprobara el Parlamento de Vitoria.

Es lo que Imaz acaba de poner en crisis, con el aplauso del PSE-PSOE y del PP. A cambio ha “logrado” las críticas de EA (la fracción escindida en su día, bajo el impulso de Garaicoechea) y de Aralar, reflejo de una actitud de repulsa contra la del actual líder del PNV, que Rafael Larreina, secretario de Organización de Eusko Alkartasuna (EA), ha descrito como “obsesión por seducir a España”, condicionando así, según su punto de vista, “el futuro del país” (del País Vasco, se entiende).

Cuál vaya a ser la reacción de ETA es algo que forma parte de las incertidumbres que reserva el futuro. Una presunta “apuesta por España”, con desnaturalización de Euskadi tal como los radicales del abertzalismo lo conciben, puede representar un explosivo político en todos los sentidos imaginables. Ahora los portavoces del entorno etarra trabajan con la hipótesis de que Imaz tiene concertado con Rajoy un encuentro para después del verano. Un editorial de Gara habla de un plan para conceder al PSOE y al PP “capacidad de veto” sobre los deseos mayoritarios de la sociedad vasca. El citado órgano filoetarra estima que el PNV vuelve a mostrar sus “dos almas”, y que la de Imaz intenta dejar claro ante los ojos de toda la ciudadanía vasca que la suya, su alma específica, “es la que manda”.

Claro que Imaz no se engaña. Por eso, en su artículo premonitorio, reconoce que “ETA va a marcar la agenda, nos guste o no” y que la prioridad es hacerle frente. La valentía de Imaz en este peligroso contexto político es evidente.

La izquierda española, envejecida, pierde el norte
Francisco Rubiales Periodista Digital 17 Julio 2007

El inesperado desgaste prematuro que experimenta el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y el claro declive, nacional e internacional, de su prestigio e imagen no son producto de un desastre externo como aquella explosión terrorista del 11 M de 2004, que expulsó del poder al partido de José María Aznar, ni el resultado de sus numerosos y evidentes errores, sino la consecuencia directa de algo mucho más grave y profundo: la pérdida del norte por parte de una izquierda española desideologizada, a la que ya sólo le funcionan recursos como el lenguaje, los mitos y los trucos politiqueros.

La sociedad española se ha hecho rica y conservadora en lo últimos años, cambiando sus valores, aspiraciones y sueños, sin que el PSOE se haya dado cuenta. La mayoría de los dirigentes y gurús del socialismo siguen estancados en una España que ya no existe: reivindicativa, politizada, radicalizada, sindicalista y obsesionada con un Estado protector y benefactor. Si el socialismo español llegara a sucumbir un día, caería por las mismas razones que cayó el comunismo soviético: porque los burócratas del Kremlin seguían gobernando y legislando para un pueblo de obreros y campesinos que ya había dejado de existir hacía muchos años.

A los socialistas de Zapatero, faltos de ideas y de capacidad de entusiasmar, tan desideologizados que procuran que los empresarios ganen con ellos más dinero que con la derecha en el poder, han pactado hasta con sus adversarios naturales, que son los nacionalistas insolidarios, sin otro objetivo que el control del poder. Sólo les sigue funcionando, aunque a duras penas, el lenguaje, herramienta brillante que manejaron con extraordinaria eficacia en tiempos de Felipe González, cuando convirtieron en triunfadoras puntas de lanza términos como “Progreso”, “Futuro”, “Democracia”, “Libertad”, “Igualdad” y “Estado de Bienestar”.

Muchos de los españoles de hoy, sobre todo los más cultos, aunque los socialistas se resistan a admitirlo, no creen ya en las promesas de los políticos y están interesados en otros conceptos que la izquierda ignora y que ni siquiera puede asumir en su “cosmogonía”, como son la “Unidad”, la "Prósperidad", el "Esfuerzo", el “Prestigio Internacional”, la “Patria Común”, los “Derechos Individuales”, la “Seguridad” y la “Democracia Avanzada”.

También les sigue funcionando el "Antiamericanismo", un patrimonio indiscutible de la izquierda que en el pasado ofreció muchos réditos políticos. Aunque a los españoles que han cursado estudios les gusta ser ciudadanos de un país respetado y ser razonablemente amigos de los poderosos del mundo, el antiamericanismo continua proporcionando votos y sigue afincado en las clases más incultas, donde se concentran cada vez más los caladeros electorales socialistas.

Muchos sociólogos creen que la izquierda, después del hundimiento del mundo soviético, está políticamente sin ideas y aletargada, manteniéndose sólo gracias a sus eficientes estructuras de partido, influídas por el viejo leninismo y bien entrenadas para acaparar y retener el poder.

Nadie tiene mayor interés en que exista un mundo fanatizado, dividido en derechas e izquierdas, que los políticos, que obtienen de ese enfrentamiento los votos que le llevan al poder y odios que sustentan sus privilegios.

La utilización del lenguaje radical está llevando a España a una división peligrosa entre unas masas incultas, cada día más politizadas y fanatizadas, y la otra mitad, integrada por los mejor preparados y cultos, sean de derechas o de izquierdas, cuyo desprecio por la política no deja de crecer.

A muchos ciudadanos ya les parece inelegante y maleducado hablar de política. En España está ocurriendo ya como ocurre en Alemania, Gran Bretaña e Italia desde hace una década: está tan mal visto y es considerado una falta de tacto hablar de política en las reuniones y comidas de ambientes cultos, universitarios y empresariales.

La parte más culta de la población se siente “sometida” por unos políticos, tanto de derechas como de izquierdas, que han ocupado el poder basándose en los votos de la parte menos culta y fanatizada de la sociedad o utilizando trucos y engaños para manipular la realidad y llenar las urnas de votos. El fanatismo y la radicalización de los votantes están siendo cultivados conscientemente desde los partidos políticos, lo que constituye todo un atentado contra el progreso y la cultura cívica.

La sociedad va claramente por delante de los atrofiados políticos. En Francia, sólo porque los ciudadanos lo exigen con vehemencia, los políticos están reconociendo ahora al pueblo dos derechos que estaban amparados por la Constitución (también en España): el derecho a una vivienda digna y el derecho a controlar la política.

En la España de Zapatero, el declive de la política y el divorcio entre políticos y sociedad es preocupante y avanza a un ritmo de vértigo. Cada día es más evidente que los ciudadanos y los políticos emiten en distinta frecuencia y utilizan códigos diferentes. Los ciudadanos desean unidad y le dan nacionalismo disgregador; quieren políticos que cooperen en torno al bien común y reciben trifulca bochornosa; quieren el verdadero progreso, basado en mejores servicios comunitarios y en el esfuerzo colectivo, que genera mejor nivel de vida, pero le dan a cambio un cóctel semántico en el que conviven los servicios ineficientes, la debilidad, una indefinida cultura multiétnica y un afán recaudatorio y de acumulación constante de poder político. Cuando demanda una educación competitiva, una recuperación de los valores, un incremento de la seguridad en las calles y un nuevo sentido de patria común, recibe a cambio una educación que se encuentra en la cola de Europa, sobredosis de relativismo, bandas armadas y entrenadas que acosan a ciudadanos-víctimas indefensos y una patria llena de grietas que amenaza cada día con saltar por los aires.

FR  Voto en Blanco

El contrato democrático
POR ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 17 Julio 2007

ÚLTIMAMENTE, nos hemos divertido con varias cosas. Nos hemos divertido con la crisis ministerial; nos hemos divertido con el retorno intempestivo de Bono; y de puertas adentro, cada cual se ha divertido como le ha dado la gana. Todo esto es bueno. Si no nos divirtiéramos, si entráramos al trapo de la vida con la seriedad de un héroe de tragedia antigua, sufriríamos un torozón, y nos tendrían que llevar a una casa de reposo o en derechura al camposanto. Pero no se puede estar todo el tiempo de vacaciones. Aquí, señores, sigue apretándonos una cuestión muy seria, que el Debate sobre el estado de la Nación no ha despejado en absoluto. El caso es tan apurado, que no resulta sencillo enunciarlo sin que parezca que se dice lo contrario de lo que se quiere decir. Lo ha demostrado, elocuentemente, la intervención de Rajoy en el hemiciclo durante las horas postmeridianas del día tres.

No me gustó demasiado, vaya por delante, la actuación parlamentaria del jefe del PP. Le falló, por emplear una analogía musical, el registro de voz: si usted va sumando octavas, si usted formula especie tremenda tras especie tremenda, lo lógico, lo coherente, es que al cabo estalle, como las sopranos esforzadas, en un sol de los que rasgan las nubes. O tomando la analogía por su revés, que presente una moción de censura. Rajoy no quiso llegar tan lejos, probablemente con muy buenas razones. Por consiguiente, erró al arrancarse con un tono que prometía más de lo que al cabo se nos dio. Lo que me importa aquí, sin embargo, no es calificar los excesos de Rajoy, sino indagar su causa. Rajoy debería haber elegido, sí, con más tino las palabras. Debería haber evitado rudezas gratuitas. Hay algo, no obstante, que temo que no estaba en su mano hacer. Lo que no podía hacer... era hacerse el distraído.

¿Por qué? Porque, por desgracia, nadie duda, de verdad, que no se haya vulnerado el Pacto por las Libertades; nadie duda que la resolución congresual del 2005 se llevó a término con objeto de que el Pacto fuese desalojado de su centro natural; nadie duda que se habló con ETA de política antes y después de la declaración del alto el fuego, y que se volvió a hablar a los dos meses de ocurrido el atentado y de nuevo en mayo, a la puerta de las elecciones; nadie duda que habría sido posible anular todas las listas de ANV, o por lo menos, que no era descabellado intentarlo; nadie duda que fue el propósito de eludir esa medida lo que movió a la fiscalía a presentar su recurso sin invocar la Ley de Partidos; y nadie duda que se apeló a la última de rebote y por una reacción del Supremo. Ninguna de estas cosas se duda, y por tanto, es imposible que la oposición finja dudarlas sin que dé la sensación de que quiere comulgar con las ruedas de molino del Gobierno. De resultas, Rajoy ha tenido dificultades para escoger la postura adecuada, unas dificultades lógicas a la par que escenográficas. La cortesía parlamentaria, y hasta un mínimo sentido del civismo, recomendaban que se preguntara, no que se afirmara. Pero esto era imposible, por lo que ya sabemos. ¿Entonces? Lo que hizo Rajoy fue mudar la afirmación en una nueva pregunta: la pregunta por las actas. En rigor, ha sido una pregunta absurda, puesto que si sucede que las actas no existen, tampoco se podrán enseñar. Se trata, simultáneamente, de una pregunta malévola: insinúa concesiones deplorables que no nos consta que se hayan verificado, y que muchos no consideramos preciso que se hayan verificado para entender que la situación actual es crítica. En este sentido, la pregunta fue una agresión. Pero fue también una manera de detenerse al borde del abismo. Una pregunta, por espantosa que sea, es todavía una pregunta, y por tanto, no es, todavía, una afirmación. Rajoy echó el freno un momento antes de que le fallara el suelo debajo de los pies y, sin agotar el tiempo que le había sido acordado, reculó hasta su escaño. ¿Qué sucedió entonces?

Nada. Zapatero no dijo nada. O mejor, siguió sin decir nada. Como recordaba este diario hace cosa de un mes, no se han reconocido siquiera los encuentros de Oslo, o los de Suiza. Disponemos sólo de filtraciones interesadas o de informaciones periodísticas que son desmentidas de manera equívoca y que adquieren al poco el carácter de verdades públicas oficiosas. Es decir, de hechos que en la práctica se admiten, pero que pueden ser ocasionalmente impugnados sin incurrir en contradicción flagrante. Esto está bien para el foro. Pero es letal para una democracia.

Al tiempo que guardaba silencio el Gobierno, sus testaferros mediáticos frotaban los élitros y henchían el aire con un cri-cri diligente. El argumento más usado es que la luz no puede llegar a todas partes, y que el Ejecutivo debe disponer de cierta holgura para evacuar discretamente lo que sería enojoso o imprudente o imposible hacer a las claras. Y se citan precedentes, españoles y no españoles. Cuando oigo estos conceptos, me acuerdo de Brief Encounter, la película en que David Lean narra el adulterio manqué de un ama de casa inglesa de los años cuarenta. El marido sabe que su mujer se ha enamorado de otro hombre. Pero la ama. Y como la ama, calla, y sigue callando incluso cuando ha pasado el peligro y ella podría hablar, es más, querría hablar. ¿Hace bien el marido? Sí, hace bien, porque el matrimonio, aunque es un contrato, es más que un contrato. El matrimonio nos abre a inabarcables intimidades, intimidades que serían insoportables no acompañadas de ternura. Y la ternura no es negociable: la ternura perdería su magia y su esencia si se alegasen las cláusulas incumplidas del contrato y los agravios que de ese incumplimiento se derivan. El contrato democrático, sin embargo, es otra cosa.
Difiere, a la vez, del acuerdo matrimonial y del mero contrato civil. Del segundo, porque el gigantesco poder concedido al Gobierno introduce una asimetría que ni las elecciones, ni la judicatura, ni las garantías constitucionales, están en grado de neutralizar. Y se distingue del matrimonio, en que no es necesario, ni aun recomendable, amar al Gobierno. Nadie debería amarlo, ni siquiera los que lo han apoyado con su voto. Un pueblo amante, sería un pueblo entregado, y por lo mismo, un pueblo expuesto a perder la libertad. Lo que propicia el especialísimo equilibrio democrático, lo que permite que el contrato democrático funcione, es la confianza racional.

Gracias a la confianza, el Ejecutivo puede desarrollar su tarea con cierto desahogo. En otras palabras, gobernar. Y porque la confianza es, o ha de ser racional, el Ejecutivo tiene la obligación de dar explicaciones cuando las explicaciones son impostergables. No somos el marido de Brief Encounter: somos ciudadanos, cuya adscripción política no importa.
No pedimos que dé la vuelta la tortilla, sino que no se nos ponga en la alternativa intolerable de tener que renunciar a la inteligencia o tener que renunciar a la fe en el sistema. El que no comprenda la urgencia de este sentimiento, es que no sabe lo que es la democracia.
ÁLVARO DELGADO-GAL

Ruptura impostada en Navarra
Editorial ABC 17 Julio 2007

SI se confirma la falta de acuerdo entre el Partido Socialista de Navarra y la coalición nacionalista Nafarroa Bai para formar gobierno en la comunidad foral, quedaría demostrado el papel obstructivo que han desempeñado los socialistas al no ser capaces de pactar ni con los nacionalistas ni con Unión del Pueblo Navarro. Por el contrario, la ruptura de negociaciones entre NaBai y el PSN ratifica el resultado electoral del 27-M, en el sentido de que los navarros dieron una clara mayoría, no absoluta pero al límite, a los partidos que formaban la coalición foralista gobernante, UPN y Convergencia de Demócratas Navarros. En el Parlamento foral las fuerzas no nacionalistas superan el 75 por ciento, y este dato es el que expresa la verdadera voluntad de los votantes sobre el futuro de la comunidad. Por eso, UPN ofreció un generoso pacto de gobierno a los socialistas, que ayer mismo reiteró Mariano Rajoy. La contraoferta del PSN anunciada ayer por la tarde -un Gobierno en el que participaran todos los partidos navarros- demuestra la falta de rigor con el que se ha conducido el candidato socialista, Fernando Puras, apremiado por endosar como sea la responsabilidad última de la crisis a UPN, a sabiendas de que este partido no puede aceptar la presencia de los nacionalistas en el gobierno foral.

En caso de que cada partido vote a su candidato o de que los partidos de la oposición se abstengan, Miguel Sanz volverá a ser presidente de la comunidad foral de Navarra. Según la normativa que regula la investidura del presidente navarro, en la primera votación es precisa la mayoría absoluta, pero en la segunda y sucesivas basta la mayoría simple, que está al alcance de UPN y CDN. En principio, no cabe esperar un cambio de opinión de última hora entre socialistas y nacionalistas que llevara a éstos a apoyar a Fernando Puras. Sin embargo, aunque finalmente Miguel Sanz sea investido, la situación resultante de la indefinición socialista es de precariedad, porque una cosa es que PSN y NaBai no hayan llegado a un acuerdo de coalición y otra muy distinta es que faciliten a Sanz la gobernación de la comunidad. Por eso no es descabellado pensar que Fernando Puras, presionado por Ferraz y en contra de la mayoritaria opinión del partido que dirige, haya optado simplemente por una solución provisional, por una ruptura impostada que aplace la formalización del acuerdo con los nacionalistas y que no conlleve para el PSOE, en este momento, costes electorales para los próximos comicios, aunque su figura quede seriamente en entredicho. Tal solución, en la que habría pura táctica y ningún principio, consistiría en dejar gobernar a Miguel Sanz y esperar a los resultados de las elecciones generales del próximo año, en función de los cuales nacionalistas y socialistas podrían plantear una moción de censura y pactar el gobierno que ahora no han podido o querido formar.

En este contexto, la disolución anticipada del Parlamento foral sería una posibilidad a disposición del presidente de la comunidad, con las condiciones previstas en la Ley de Amejoramiento del Fuero, pero sería un error que Miguel Sanz la asumiera, salvo que la legislatura se hiciera realmente inviable, porque es el PSN el que tiene la carga de probar cuál es su actitud ante la estabilidad institucional de Navarra. UPN tendrá el mandato de gobernar. Los socialistas navarros aún tienen que decidir cuál va a ser su papel en esta nueva legislatura, el de oposición constructiva -y leal a su propia identidad foralista- o el de socio oculto del nacionalismo panvasquista. Lo más adecuado para Navarra y para España era un gobierno formado sobre el acuerdo entre UPN, CDN y PSN. Pero si los socialistas no quieren facilitar, ni por activa ni por pasiva, la investidura de Miguel Sanz, éste debe seguir adelante con su política foralista, más aún cuando el candidato socialista ha declarado que su programa y el de UPN son compatibles en cuanto a las propuestas institucionales para Navarra, que es lo realmente importante y lo que está en juego en esta comunidad.

Iberia
POR IGNACIO CAMACHO ABC 17 Julio 2007

COMO militante político, a Jose Saramago se le paró el reloj el año de la muerte de Ricardo Reis, o a lo sumo unos lustros antes de la caída del muro de Berlín, pero como escritor es dueño de una imaginación fértil en potentes metáforas y parábolas de luminosa creatividad. Así, es capaz de concebir un país en el que se pone de huelga la mismísima muerte, o figurarse la Península Ibérica como una isla flotante a la deriva en el mar a partir de una grieta telúrica abierta en los Pirineos. Esta imagen tan sugerente de un destino común para Portugal y España parece haberse instalado de forma recurrente en su conciencia, hasta el punto de abrir una sonada polémica con la provocadora ocurrencia de profetizar la integración de su país en el nuestro, como una especie de autonomía confederada en el marco de una eventual Iberia de soberanías compartidas.

Acaso sin querer, y desde luego con otras intenciones, el viejo Premio Nobel ha colocado el espejo del absurdo ante la deriva territorial de una España en la que atisba el reconocible camino de una confederación de territorios. No está muy lejos su provocativa utopía iberista del Estado libre asociado que con toda seriedad propone Ibarretxe para el País Vasco, ni de la Cataluña que ha consagrado en el Estatut su relación bilateral con España, ni de esa Galicia suevo-céltica ensoñada por el nacionalismo gallego. Sólo que Saramago sugiere, con una broma insurgente y agitadora, un proceso a la inversa de integracionismo, mientras que nuestros nacionalistas periféricos se han tomado perfectamente en serio la idea de la deconstrucción y, lo que es peor, tienen bastantes probabilidades -como revela el precedente catalán- de acabar saliéndose con la suya si Zapatero persiste en el irresponsable manoseo del delicado mecano constitucional.

No deja de resultar curioso, de otra parte, cómo ciertos espíritus inconformistas portugueses miran recientemente a España como resuelto paradigma de progreso frente a sus ancestrales demonios históricos, en tanto a muchos españoles escépticos les empieza a parecer Portugal, el antiguo vecino atrasado, hosco y melancólico, un prototipo de nación razonable y seria. Un país sin conflictos identitarios, sin delirios de vesania terrorista ni despeñaderos de memoria cainita, en vías de una apacible modernización cuyo mayor factor desestabilizante es la persistente costumbre de ciertos altos funcionarios de conjuntar sus trajes con calcetines blancos. Un país mediano y quizá mediocre pero sosegado, que convive de manera sensata con sus fantasmas colectivos y digiere con calma su presente poscolonial, buscando su lugar en Europa sin perder la cordura en aventurerismos insanos ni estériles divisionismos banderizos.

Cuestión de perspectiva, sin duda. En todo caso Saramago, que es un pesimista histórico, quizá sea el primero en saber que, antes que su provocativa profecía panibérica tenga algún viso verosímil, resulta mucho más probable que a la vieja balsa de piedra se le desprendan nuevos trozos flotantes en el oleaje del océano de la fraccionalidad y el particularismo.

Atrapados en Líbano
POR FLORENTINO PORTERO ABC 17 Julio 2007

De nuevo las fuerzas de Naciones Unidas en el sur del Líbano, UNIFIL, han sufrido un ataque guerrillero mediante una bomba situada en la carretera. No sabemos si es responsabilidad directa del grupo chií Hizbolá, si es obra de grupos suníes vinculados a la red Al Qaida o si es resultado de la colaboración de unos y otros. De lo que no hay duda es de que Al Zawahiri, el número dos de Al Qaida, se ha felicitado del atentado contra el contingente español y de que lo ocurrido entonces y ahora es parte de un plan para desestabilizar la zona.

El contingente de cascos azules trata de separar a Israel -un estado-, de Hizbolá -una guerrilla-, estableciendo una zona de seguridad entre la frontera y el río Litani. Su éxito y su propia seguridad dependen de que las partes cola-boren. Israel lo hará mientras considere que no se está gestando una amenaza contra su seguridad. Pero, puesto que gracias a las tropas de la ONU Hizbolá se está rearmando, el escenario de un nuevo ataque israelí debe contemplarse como posible.
Hizbolá deja hacer mientras se repone del castigo recibido hace un año, pero cuando se sienta preparada volverá a la carga, porque entre sus objetivos está poner fin a la existencia de Israel y desestabilizar el sistema político libanés para imponer un gobierno chií e islamista, a imagen y semejanza de Irán.

A israelíes y chiíes libaneses tenemos que sumar un tercer actor, el islamismo suní representado por Al Qaida y sus colaboradores palestinos. Su combate va dirigido contra la presencia de judíos y cruzados en la región, es decir: el estado de Israel, el régimen cuasi democrático libanés y las fuerzas de Naciones Unidas.

En estas condiciones, UNIFIL es rehén de un planteamiento diplomático absurdo. Los cascos azules no deberían estar en la zona para proteger guerrillas islamistas, dispuestas a practicar el terrorismo o a desestabilizar regímenes políticos. Tampoco tendrían que exponerse gratuitamente a la acción de Al Qaida. Si están allí debe ser para combatir a los radicales y ayudar a estabilizar el Líbano.

Los empresarios vascos denuncian la «sucesión continua» de cartas de extorsión de ETA
BILBAO. EP ABC 17 Julio 2007

El presidente de la patronal vasca Confebask, Miguel Lazpiur, aseguró hoy que los empresarios están recibiendo "una sucesión continua" de cartas de extorsión de ETA. No obstante, advirtió de que los responsables de las empresas vascas "no van a dejar que estas circunstancias les hundan" sino que, al contrario, "se sobrepondrán a las dificultades" porque "tarde o temprano" la violencia "va a terminar".

En la rueda de prensa con motivo del Consejo General Anual de Confebask, Lazpiur reconoció que actualmente, "básicamente desde la ruptura del alto el fuego", la clase empresarial sufre "extorsión" por parte de la banda terrorista, "aunque tampoco se puede hablar de remesas" de cartas.

Sobre las misivas, aseguró que suponen una actividad "absolutamente condenable" y un comportamiento "digno de mafiosos", por lo que manifestó la "cercanía y apoyo" de su organización con "quienes sufren esas experiencias". "Sean las cantidades que sean, tenga el tono que tenga una carta de esas, el chantaje es chantaje y no otra cosa, esto es un hecho condenable que nosotros no podemos admitir", añadió.

En relación al tono empleado por ETA en sus envíos y a las cantidades exigidas, eludió entrar "en elucubraciones y análisis de estos pequeños detalles, ya que con esto no hacemos más que beneficiar a los que envían estas cartas, hacemos una propaganda gratuita".

ENVIO A FAMILIARES
Fuentes de la lucha antiterroristas consultadas por Europa Press adelantaron el pasado fin de semana que la banda terrorista había remitido al sector industrial vasco una nueva remesa de misivas -la tercera desde el primer envío posterior a la ruptura de la tregua el 5 de junio-, redactadas con un tono muy distinto al empleado durante los meses de lo que la propia ETA denominó como "alto el fuego permanente".

Las misivas elevan considerablemente el tono de amenaza al empresariado vasco al avisar de que si no pagan las cantidades económicas exigidas la siguiente carta será remitida a sus familiares. Esta técnica ha sido utilizada por ETA en numerosas ocasiones antes de que se produjera el "alto el fuego permanente".

Previamente a la rueda de prensa, en el informe que leyó ante el Consejo General de Confebask, Lazpiur reconoció que una de las cuestiones más relevantes vividas desde el anterior consejo "ha sido, sin duda, la esperanza de paz suscitada por la declaración del alto el fuego y su posterior desvanecimiento en el cruento atentado de Barajas".

"Desgraciadamente, de entre todos los sentimientos que albergábamos, la cautela se ha revelado el más acertado, rota ya, incluso oficialmente, la tregua de marzo de 2006, y cuando se están dando a conocer inquietantes amenazas de atentados o de posibles chantajes contra el colectivo empresarial", agregó.

Frente a esta situación, explicó que los empresarios "no dejarán que les hundan" ya que están "acostumbrados a sobreponerse a las dificultades y saben, además, que, tarde o temprano, esto va a tener un final". "Los deseos de paz de los vascos, muy intensos, pero, sobre todo, muy mayoritarios, son también imparables", remarcó.

Lazpiur remarcó que "pese al chantaje, a la coacción, a la violencia", la clase empresarial vasca seguirá trabajando porque "las cosas nos vayan a todos mejor, porque sigamos creciendo, creando empleo, bienestar, desarrollo". En este sentido, destacó que sus esfuerzos irán igualmente encaminados a "seguir apoyando en su difícil tarea a quienes tienen la responsabilidad de acabar con la violencia y lograr que la nuestra, además de una comunidad próspera, sea también una comunidad en paz" porque "la paz, lo mismo que la estabilidad, son elementos sustanciales para el desarrollo de la actividad empresarial".

CONSULTA
Por otro lado, respecto a la celebración de una eventual consulta a la ciudadanía, afirmó que desconoce si se llevará finalmente a cabo, pero añadió que, "desde el punto de vista económico, no tiene por qué tener una repercusión importante".
No obstante, insistió en que los representantes de Confebask, empresarios que "viven de sus empresas" y que "pueden entender mucho o poco de economía, de empresas, de personas o de gestión", no pueden entrar a valorar si la consulta tendría un efecto positivo o negativo en la economía vasca, porque eso "forma parte del debate político y sería especular", algo en lo que, reiteró, "no va a entrar" la patronal.

EN OCTUBRE SE CELEBRARÁ LA PRIMERA CONVOCATORIA DEL NUEVO CERTIFICADO DE LINGUA GALEGA
La Xunta exigirá una prueba de gallego oral para acceder a la Administración Administración
Las nuevas certificaciones no tienen caracter retroactivo, por lo que los actuales trabajadores de la Xunta no tendrán que presentarse a nuevos exámenes.
María López.Santiago La Opinión 17 Julio 2007

La Xunta, a partir de octubre de este año, obligará a examinarse oralmente en lengua gallega a todo aquel que aspire a trabajar en la Administración autonómica. Esta nueva medida se enmarca en el Celga -Certificación de Lingua Galega-, que sustituirá a los actuales certificados de Iniciación y Perfeccionamiento, requerimientos ahora ya necesarios para trabajar en la Xunta, aunque en función de la categoría a la que opositase el funcionario se le exigía el título de Iniciación o el de Perfeccionamiento.

El carácter del Celga "no es retroactivo", aseguró la Secretaría Xeral de Política Lingüística, por lo que los actuales trabajadores de la Administración gallega que ya poseen alguno de los dos certificados actuales no tendrán que superar las pruebas de la nueva iniciativa de la Xunta.

El Celga "supone la adaptación al sistema de reconocimiento de las competencias de lengua gallega a los estándares europeos propuestos en el Marco Europeo de Referencia para las lenguas", así lo constató ayer la secretaria xeral de Política Lingüística, Marisol López, en la inauguración de un curso de verano de lengua gallega para inmigrantes. Dicho esto, el Celga estará a la altura del "First", certificado de reconocimiento de lengua inglesa.

A diferencia de los dos niveles actuales -certificados de Iniciación y de Perfeccionamiento-, el Certificado de Lingua Galega contará con cinco, los cuales se distribuyen de 1 a 5, de menor a mayor dificultad. Pero sin duda, la principal novedad del Celga es que se primarán "las habilidades comunicativas" sobre las estrictamente gramaticales y léxicas, como por ejemplo entender o mantener una conversación en gallego, así lo explicó Política Lingüística.

Dos convocatorias anuales
A partir de 2008 se celebrarán dos convocatorias anuales, en las que se realizarán pruebas para cada nivel, pero en el presente año se llevará a cabo sólo una, en el último trimestre de 2007, y se podrán examinar únicamente los que opten por el nivel 1 o 4, ya que "este es un año de transición", afirmó Política Lingüística. Aún en 2007 se celebraron las pruebas de los actuales Certificados de Iniciación y Perfeccionamiento. "Se quiso buscar un nivel básico -1-, más sencillo para la gente de fuera, y el 4, exigible para los gallegos", explicó el departamento.

Los aspirantes a obtener el Celga pueden asistir a cursos preparatorios del nivel al que se presenten u optar por el autoaprendizaje, a través de los materiales que pronto estarán en www.xunta.es/linguagalega.

España (lo que queda) de veraneo o CELGA: Certificado de Exclusión por Lengua Gallega
Nota del Editor  17 Julio 2007

La Junta de Galicia declara la desigualdad de los derechos de los españoles, y éstos siguen de "vacaciones", y no únicamente por efecto de los calores del verano, sino que de forma permanente, sólo hay que ver los poquitos que nos vemos en las concentraciones de las asociaciones cívicas. Ahora la Junta de Galicia ya no permite que hispano-hablante alguno  pueda prestar sus servicios en su ingente máquina burocrático-clientelar si no posee un certificado de galleguista, expedido por sus servicios de indoctrinación, mediante el que certifica que todos los españoles que no pasen por la inoculación del gallego normativo son excluídos por razón de lengua (gallega).

Menos mal que algunos jueces siguen empeñados en defender le ley y solitos se enfrentan a las manifestaciones de los chupópteros de la Mesa para la Erradicación del Español.

Como no aparezca un polivirus, un virus selectivo contra los profesionales de la política, que los haga desaparecer (a la mayor parte), este país no tienen remedio hasta que dentro de muchos siglos, cuando la sociedad ya no pueda aguantar más presión (fiscal y social) de los reyecillos y sus cuates, se inicie la reconquista y la reunificación de las taifas, pero claro, para eso, algunos iluminatti tendrán que poner en marcha centros educativos underground para ir preparando las células de la resistencia, capaces de contrarrestar el lavado de cerebro que ejercen en las taifas sobre sus siervos adormecidos.

España: tres en una
David Ortega, Vicerrector de la Universidad Rey Juan Carlos
www.bastaya.org 17 Julio 2007

Antes de valorar una realidad, es aconsejable asegurarse de haberla entendido en toda su amplitud. Siempre es primero la descripción y, después, la valoración de lo descrito. Invertir el orden del proceso es distorsionar y alejarse de la realidad, algo que suele tener consecuencias negativas.

Las diferentes elecciones que durante más de tres décadas -el 15 de junio conmemoraremos 30 años de nuestras primeras elecciones democráticas- estamos celebrando en España, nos vienen a reflejar, con muy pequeñas variaciones, tres Españas en una. En primer lugar, las ya históricas dos Españas, con más de dos siglos de historia. La consabida España de derechas, y de izquierdas. Bien es verdad que en nuestra joven democracia, los españoles siempre se han decantado afortunadamente por la vertiente más centrada y moderada de cada una de ellas, evitando así la extrema izquierda -con escaso peso político- y la extrema derecha -sin representación política-. Pero junto a estas dos Españas, aparece también la España de la periferia con tendencias nacionalistas de diferente grado. Es la España del PNV en el País Vasco; de CiU y ERC en Cataluña; del Bloque en Galicia o de Coalición Canaria en las Islas Canarias.

Estimo que negar esta realidad es no querer entender lo que los ciudadanos españoles nos están diciendo en cada ocasión que tienen de ejercer su derecho al sufragio. Es cierto que cuantitativamente el 80% del Parlamento español lo representan diputados del PSOE y del PP, siendo mucho menor el peso en escaños de la España nacionalista. Sin embargo, tal y como ya nos enseñara Sartori, el valor de los escaños no sólo es cuantitativo, sino que su valor también puede estar en si dan o quitan Gobiernos, y en este sentido los partidos nacionalistas están teniendo la llave a La Moncloa (1993, 1996 y 2004).

Estas realidades anteriormente descritas producen unos efectos distorsionadores que pueden mitigarse o acentuarse. Me explico por partes. La realidad de la España de derechas y de izquierdas está ahí. Pero se puede contribuir a su convivencia y mutuo entendimiento, opción por la que claramente me decanto y que pienso se practicó con magníficos resultados durante la transición española, o a su recíproca incomprensión y unilateralismo en la percepción de la realidad. Opción que rechazo frontalmente y contribuye a sacar lo peor de nosotros mismos. Por cierto, irresponsablemente alentada esta última por ciertos medios de comunicación que se limitan sólo a contar la realidad desde una única óptica y perspectiva. Estimo que esa forma de ideologizar la comprensión de lo que acontece, deformar la importante misión de informar que tienen los medios de comunicación -artículo 20.1.d) de la Constitución Española- y de demonizar al ideológicamente diferente, no contribuye en absoluto a la mejor convivencia que todos deseamos para España. En este sentido creo que es de justicia destacar la labor de seriedad y moderación que algunos periódicos con muchas décadas de solera, están realizando en unos tiempos difíciles, donde lamentablemente parece más rentable la confrontación y el enconamiento. Sin embargo, como casi siempre, el tiempo pondrá a cada cual en su sitio. Por lo demás, en esto de la confrontación el Presidente del Gobierno ha demostrado con su ley de memoria histórica una enorme, cuanto menos, torpeza y falta de sensibilidad.

Creo que es responsabilidad de todos no perder la capacidad de autocrítica, saber admitir los errores propios que comete tanto la derecha del PP como la izquierda del PSOE. A veces la política se parece al fútbol, donde el aficionado no ve el penalti hecho por su equipo. A España le sobra bastante de ideologización y le falta más pensamiento práctico y crítico. Ortega y Gasset lo vio con su habitual claridad en su Rebelión de las masas: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil”. ¿Quería don José insultar a la mayoría del pueblo español? No parece que tuviera mucho sentido. Lo que pretendía el posiblemente más brillante pensador que haya dado España en el siglo XX, era advertir del peligro que el exceso de ideología produce al nublar la claridad del pensamiento y la capacidad crítica. Se puede ser de izquierdas o de derechas, pero lo que nunca se puede tolerar es que, por ello, se dejen de admitir los errores propios y de no reconocer los aciertos ajenos. Lo manifiestamente errado, a la luz de los hechos indiscutibles -atentado de Barajas con dos personas asesinadas, fin del alto el fuego de ETA, reforzamiento de la banda criminal respecto a su situación de debilidad de 2004- de la política antiterrorista del Presidente Zapatero, por ejemplo, es posiblemente el caso más palpable de lo que describo.

Las tres Españas descritas podrán convivir en una única España en tanto en cuanto los hábitos democráticos calen verdaderamente en nuestra práctica política. Es bueno que España considere el nacionalismo que se da en el País Vasco o en Cataluña, pero no es democráticamente de recibo que menos del 10% de los españoles condicionen la política y el futuro del 90% del resto de españoles. Me parece lógico que el nacionalismo tenga su peso político correspondiente en los Ayuntamientos y en las Comunidades Autónomas, pero no que marquen la política nacional. Democráticamente es inadmisible que la minoría someta a la mayoría. En este sentido las elecciones de 27 de mayo han sido muy claras. PP y PSOE están prácticamente empatados. No sé si ese empate desembocará, en los pocos meses que queden para las elecciones generales, en un desempate tal que dé al PSOE o al PP por sí solo la entrada en Moncloa. Sinceramente no lo creo, lo cual nos lleva inexorablemente a que nuevamente el Gobierno de España estará en manos de los nacionalistas, algo que no es bueno -no nos engañemos- para los intereses globales de la mayoría de los españoles-.

La manera de superar lo irónico del exceso de generosidad que en su día la Ley Orgánica del Régimen Electoral General de 1985 tuvo con los partidos nacionalistas -muy sobrerrepresentados- y lo trágico de su manifiesta deslealtad constitucional pasa, a mi entender, por dos caminos difíciles, pero no imposibles, que logren romper la perversa dinámica de nuestro actual sistema de partidos. De un lado, como ha sucedido en la Alemania de Merkel, de manera manifiesta, o en mucho menor grado en la Francia de Sarkozy, potenciar la unión de los dos grandes partidos que representan a la mayoría democrática de una nación: Alemania, Francia o España. La cuestión es si España y su vivencia democrática ha conquistado o no ese grado de desarrollo democrático y especialmente institucional. Me remito a lo apuntado con anterioridad al exceso de ideologización que vivimos en estos últimos años, principalmente ejercido por los políticos y por determinados medios de comunicación.

Por el otro, que el sistema de partidos español evolucione y se asemeje a lo que sucede en algunos de los países más desarrollados, donde se da un multipartidismo moderado y un pequeño partido bisagra centrado y de ámbito nacional, contribuye a moderar a los dos grandes bloques europeos de socialdemócratas y conservadores. Que a nadie se le escape la importancia que, para el futuro de España, pudiera tener el nacimiento de un pequeño partido moderado y centrado de ámbito nacional, que deje a los partidos nacionalistas en su auténtico ámbito natural de influencia, los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, y evitar así el absurdo que el futuro de España esté precisamente en manos de quienes no tienen el más mínimo interés en él.

Tres andaluces, dos murcianos y catorce castellano-manchegos
IVAN TUBAU, El Mundo  17 Julio 2007

ivan.tubau@uab.es
(Traducción del original en El Mundo: Asociación Tolerancia)

Doce días después de haber sufrido en el Yemen un atentado con coche bomba, el pasado sábado murió la turista alavesa María Asunción Vitorica. «Con la muerte de Vitorica son ocho los turistas, cinco catalanes y tres vascos -decía el día siguiente el diario Avui-, que perdieron la vida cuando un coche suicida embistió...» Ya sé que de coches suicidas no hay, que si acaso los asesinos suicidas son los conductores; excepto esto, sin embargo, la redacción es impecable: no sale en ninguna parte la palabra español, todos eran catalanes o vascos.

Sí, ya sé también que los medios de comunicación del Estado español -radio, prensa y televisión- han dicho ocho españoles. Pero, y disculpad que aproveche un acontecimiento tan luctuoso para volverlo a recordar, nosotros, los catalanes de buena ley, tenemos la obligación patriótica de estar al quite permanente de estos detalles, porque si no perderemos bueyes, cencerros y una sábana en cada colada.

Todas las emisoras y diarios españoles -españoles aunque se hagan en Catalunya e incluso un de ellos en su versión catalana, que gracias a Dios en Eivissa ha recuperado el vaixell- han dicho ocho españoles. Suerte que todas las emisoras de la CCRTV, que dependen directamente de la Generalitat (del Régimen, dirían los españoles y los catalanes botiflers) han hecho aquello que hace falta hacer: decir siempre tantos catalanes y tantos vascos -todos los turistas eran catalanes o vascos- y no hacer la suma españolista. Este presidente del tripartito que tenemos ahora, incluso habiendo nacido afuera, ha extendido dos cosas básicas.

Primera: La lengua de la escuela debe ser siempre el catalán, y si tres cuartas partes de los niños son castellanos o hispanos, razón de más.

Segunda: Si dejamos de decir España, España acabará desapareciendo. Despacio, muy despacio, esto sí; pero ya muy atrás del siglo pasado mi abuelo Martí, que era de Vilallonga de Ter, decía que los catalanes estamos amasados con paciencia: pan y ciencia.

No siempre es fácil. Decir que en el Tour participan corredores franceses, alemanes, del Estado español e italianos carga un poco. Pero debemos "poner el cuello". Las patrias se construyen con sangre, sudor y lágrimas. Si hay corredores catalanes repartidos por los diversos equipos, no cuesta demasiada. Si hay vascos -los vascos merecen atención preferente: quieren un Estado propio como nosotros y algunos de ellos han matado y han muerto para lograrlo-, pues si nos fijamos en cuáles son vascos podemos decir: «En el equipo A hay tres catalanes y dos vascos, en el equipo B dos vascos y un catalán...» ¿Qué cuesta mucho decirlo así?

La cosa se complica cuando hay corredores de Cartagena o de Logroño. Pero fijaos en el título de este artículo, que sólo es a guisa de ejemplo. ¿No hemos obligado los españoles a decir siempre Lleida y nunca Lérida, Girona (aunque pronuncien Chirona) y nunca Gerona, mientras nosotros decimos León, Cuenca o Terol en vez de León, Cuenca o Teruel? Rezamos y la fe vendrá, lo decía Pascal. Dejamos de decir España o españoles y un día España y los españoles estarán en la basura, como globos pinchados

La Generalitat cierra el traspaso de la gestión del Hospital Clínic
EL MUNDO 17 Julio 2007

MADRID.- El conseller d'Interior i Relacions Institucionals, Joan Saura, y la nueva ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, cerraron ayer el traspaso de la gestión del Hospital Clínic de Barcelona en el encuentro que mantuvieron antes de que se celebre hoy la tercera reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat. El Gobierno central se hará cargo de la deuda del centro sanitario.

La Generalitat confía en que el Estado haga efectiva, en la jornada de hoy, la transferencia de al menos tres competencias más y se abran nuevas ponencias, como la prevista para negociar el traspaso de Cercanías de Renfe.

Saura, que permaneció en Madrid y no asistirá al Consell Executiu de hoy, tiene previsto volver a reunirse este mediodía con Salgado, en un gesto que busca que la reunión de la Comisión Bilateral sea lo más productiva posible y se acelere el traspaso del máximo de competencias que ya cuentan con una ponencia abierta.

Desde que en febrero pasado se constituyó esta comisión sólo se ha hecho el traspaso efectivo de una competencia, las oposiciones a notarías, aunque hay una decena de materias que están bastante avanzadas y en fase de ponencia..
Becas universitarias.

Además de la del Hospital Clínic de Barcelona, hay ponencia abierta sobre las becas universitarias, la seguridad privada, la entrada de la Generalitat en la gestión de los paradores, la expedición de permisos de trabajo a inmigrantes, la declaración de utilidad pública de las asociaciones y los beneficios fiscales de las fundaciones, las comunicaciones electrónicas e inspección en las telecomunicaciones, los códigos de identificación de libros y publicaciones periódicas (ISBN e ISSN), la ordenación y gestión del litoral, y la desclasificación de los aeropuertos de Sabadell, Girona y Reus, informa Efe.

En este último caso, lo que existe es un grupo de trabajo que debe cerrar la fórmula para su desclasificación como aeropuertos de interés nacional y la Generalitat espera que hoy se abra formalmente la ponencia para negociar ya las condiciones del traspaso de los tres aeropuertos secundarios catalanes.

La intención es que hoy se abra también la ponencia para iniciar las negociaciones para el traspaso de los servicios de Cercanías y Regionales de Renfe, una trasferencia que debe hacerse efectiva el próximo 1 de enero, tal como avanzó José Luis Rodríguez Zapatero.

La de hoy será la tercera reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat desde la aprobación del nuevo Estatut y la primera bajo la presidencia de la nueva ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado. La comisión bilateral está presidida por la ministra Salgado y el conseller d'Interior i Relacions Institucionals de la Generalitat, Joan Saura, y, por la parte catalana, participarán los consellers d'Economia, Antoni Castells, de Governació, Joan Puigcercós, y de Obres Públiques, Joaquim Nadal.

Los críticos del PSC llevan a Hereu y Ferran ante la Comisión de Garantías
ABC 17 Julio 2007

La Comisión de Garantías del PSC ha acordado la expulsión de un militante socialista y miembro de la corriente crítica «socialistas en positivo» por su abierta oposición a la reforma del Estatut y por defenderla en una entrevista en ABC. Olegario Ortega ha sido el único expulsado por un proceso interno abierto contra seis dirigentes de esta plataforma crítica, Pedro Gómez Carrizo, Ramón Marcos, Jesús Royo Ángel Hernández y Silvia Hierro, además del propio Ortega. Pero los tres primeros optaron por abandonar la militancia socialista al iniciarse el proceso, mientras que Ángel Hernández y Silvia Hierro han sido «absueltos» al considerar la Comisión de Garantías del PSC que «no figuran cargos imputables directamente» a ellos.

La resolución dictada por la Comisión de Garantías de los socialistas catalanes será la principal prueba de cargo en la denuncia que Hernández y Hierro estudian plantear ante este mismo organismo contra el primer secretario del PSC de Barcelona, Joan Ferran, el secretario de organización de la federación, Pedro Lloret, y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, como máximos representantes de la ejecutiva del partido en Barcelona, que votó unánimemente la denuncia contra los seis militantes críticos.
«Grupos fascistas»

La denuncia interna instada por la Comisión Ejecutiva de la Federación de Barcelona del PSC —dado que todos los expedientados forman parte de esta federación socialista— aportaba una serie de pruebas que la propia Comisión de Garantías del PSC ha considerado insuficientes, por lo que ambos militantes socialistas creen probado que la dirección «les acusó con pruebas falsas», tal y como explicó el propio Ángel Hernández a este diario.

Entre los elementos de la denuncia, la ejecutiva barcelonesa acusaba a los críticos de haber participado en un debate organizado por el PSOE de Valladolid sobre la reforma del Estatut, en la que los demandados criticaron la reforma. O de «mantener contactos con grupos fascistas» entre los que la denuncia incluía a «Basta ya», Asociación por la Tolerancia, el Foro de Ermua, Ciutadans o Iniciativa no Nacionalista.

Se les recriminaba igualmente formar parte de la plataforma «Enmienda 6.1» cuyo objetivo era reformar el artículo 6.1 del proyecto de reforma estatutario en el que se establece que la lengua propia de Cataluña es el catalán, negando tal condición al castellano.
Corriente crítica

La plataforma «Socialistas en Positivo» se ha convertido en los últimos años, junto al foro Ágora Socialista, en la principal voz crítica contra el proceso de reforma estatutaria y la deriva nacionalista que, a su juicio, ha sufrido el PSC desde que Pasqual Maragall accedió a la presidencia del mismo y llegó después a la presidencia de la Generalitat apoyado en los votos de ERC. Este sector, situado a la izquierda del PSC, representa a los cuadros medios provinientes originariamente del mundo sindical y de la Federación catalana del PSOE, que nunca vieron con buenos ojos la temprana apuesta de Maragall por la reforma del Estatut, cuando sólo Esquerra defendía esa reforma institucional.

Se trata de un grupo identificado originariamente con el sector de los «capitanes», los líderes locales hijos de la inmigración del que forma parte el propio José Montilla. Sin embargo, esa teórica afinidad ideológica también se ha visto «traicionada», según los integrantes de «Socialistas en positivo», que consideran que Montilla ha plegado velas ante las exigencias del sector catalanista del partido, minoritario ya en la Ejecutiva del PSC.

En este contexto se inscribe la denuncia de la Ejecutiva barcelonesa del PSC, en la que acusaba a los seis integrantes de «Socialistas en Positivo» y Ágora de mantener en público un rechazo a la reforma estatutaria que contraviene la estrategia del partido, aprobada en su Consell Nacional.

La denuncia llega a cuestionar la participación de dos de los expedientados, Ortega y Hernández, en un foro organizado por ABC sobre el giro catalanista del PSC. Ambos son fundadores de «Socialistas en Positivo» y ambos optaron por permanecer en el partido pese al expediente, convencidos de que si quieren cambiar la línea del PSC debe ser desde dentro.

La expulsión de Ortega, integrante también del foro Ágora Socialista, se basa en que el propio Olegario Ortega reconoce haber participado en la organización del citado debate del PSOE de Valladolid, crítico con la reforma del Estatuto de Cataluña —un ciclo en el que también participó el resto de los expedientados—así como de participar en una «entrevista en el diario ABC en contra de la reforma del Estatuto». Ante esta conclusión del proceso, miembros de «Socialistas en Positivo» concluyen que el único objetivo de la denuncia era coaccionarlos, y que la Ejecutiva ha optado finalmente por evitar darles más trascendencia expulsándolos a todos, por lo que se ha limitado a una «expulsión ejemplar» cuyo segundo objetivo no sería otro que evitar «dejar en evidencia» a la dirección del PSC de Barcelona.

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