AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 21 Julio   2007

Bandera blanca, corbata negra
Luis del Pino Libertad Digital 21 Julio 2007

La dimisión de Piqué al frente del PP catalán constituye una excelente noticia, por muchos motivos. Vaya por delante que Piqué me parece una persona de gran inteligencia y preparación, y que estoy seguro de que debe de ser un tío estupendo y simpatiquísimo en el cara a cara. Lo cual no quita para que considere que su labor como líder del PPC ha sido nefasta desde todos los puntos de vista.

En clave exclusivamente catalana, Piqué ha intentado, con un éxito notable, posicionar al PPC como el Partido Campesino del régimen social-nacionalista, instaurado por esa casta corrupta que lo mismo prospera con Franco que con Suárez, con González que con Aznar, con Pujol que con Maragall... Piqué ha tratado de convertir al PP catalán en una excusa del régimen, en un tapón destinado a impedir una contestación organizada y firme a la imposición totalitaria nacionalista. Intentó mimetizar al PPC con el mobiliario del palacio y acabó inventando el concepto de partido-felpudo, cuya única vocación era la de ser pisoteado. Ni los militantes ni la mayoría de los cuadros del PPC, que se baten el cobre día a día contra el asfixiante nacionalismo catalán, merecían ese lento estrangulamiento, esa inmisericorde jibarización a la que Piqué, que había dado la espalda a su base social, estaba sometiendo a su organización.

En el terreno nacional, la caída de Piqué augura importantes cambios estratégicos en el Partido Popular. Elimina, en primer lugar, uno de los apoyos del ala arriolista del partido, ese submarino amarillo que pretendía repetir a escala nacional la misma experiencia catalana de mimetización con el régimen, lo que habría terminado por garantizar un nuevo gobierno Zapatero.

En segundo lugar, la salida de Piqué y del sector entreguista del PPC despeja los obstáculos para la obtención de una mayoría absoluta para Rajoy, porque no hay mayoría absoluta que valga si el PP no saca una buena tajada de los escaños catalanes en juego, y no hay forma de que el PPC obtenga un resultado digno en las generales si no es capaz de capitalizar el descontento contra ese fascismo catalanista que la mafia local usa como herramienta de alienación.

En tercer lugar, la salida de Piqué es sintomática: indica que la correlación de fuerzas ha cambiado dentro del PP, y que la dirección del partido está en condiciones de imponer, frente a los intentos de maripaujanerización, la estrategia que ha de seguirse en los próximos meses, que van a ser críticos. Se avecina una confrontación a cara de perro. El intento de domesticación del PP ha fracasado, lo que provocará, a su vez, movimientos en el bando gubernamental: la recuperación de Bono por parte del PSOE no sería ajena a ese viraje, a ese cambio en la dirección del viento.

Finalmente, la salida de Piqué me alegra de manera especial porque representa la desaparición de uno de los personajes que más ha intentado, desde el PP, que se legitimara el golpe de régimen del 11-M. No sólo con sus declaraciones públicas: en conversaciones de pasillo, Piqué no se privaba de decir que el PP debía deshacerse de "la corbata negra", en clara (y bastante poco elegante) alusión al tema de los atentados.

¿Corbata negra? Pues sí: yo llevo una corbata negra virtual desde hace tres años. Es lo que me pide el cuerpo. Como muchísimas otras personas, que llevan el luto en el corazón y no van a descansar hasta que se haga justicia. Pero Piqué no: Piqué decidió sustituir la corbata negra por la bandera blanca.

Envolviéndose en ella, pretendió rendirse en nombre del PP, o al menos del PPC, pero ha fracasado. Y tres años después, harto ya de rendirse solo, hace mutis por el foro arrastrando su bandera, mientras que las corbatas negras continúan ahí.

La función no ha hecho más que comenzar, aunque ahora siga sin Piqué.

Dimisión de Piqué
El fracaso de la ambigüedad y los complejos
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Julio 2007

La dimisión de Josep Piqué al frente del Partido Popular catalán no ha sido una sorpresa. Es evidente que era algo que ya tenía pensado desde hace tiempo. Simplemente ha esperado la oportunidad de tener una excusa con la que justificar una pataleta, despidiéndose de mala manera, por la puerta de atrás.

Piqué deja el Partido Popular de Cataluña como un erial, con una pérdida considerable de votos a nivel local y autonómico. Ha diluido el mensaje del PP por sus complejos ante el nacionalismo e intentado desmontar la estructura del partido, destruyendo todo lo que había heredado y buscando obsesivamente ocupar un espacio político que nada tenía que ver con la derecha nacional española y que sólo tenía como base las obsesiones personales del líder de los populares catalanes.

Las formas con que Piqué se ha ido del PP catalán son las de un mal perdedor, lo que no deja de ser una razón más para concluir que esto es lo mejor que le podía haber pasado a los populares catalanes. Ahora tienen la tarea de recuperar todo el terreno perdido. Tienen que ser conscientes de que, estando tan cerca las generales, no tienen margen para la duda. El Partido Popular es un partido nacional, con un mensaje único e inequívoco en toda España. Quienes lo representen en Cataluña deben dejar de lado las ambigüedades, los aprendices de brujo, los juegos malabares, los coqueteos con los nacionalistas. No pueden debilitar los mensajes que tan útiles han sido para ganar elecciones ni buscar diferencias con el resto del PP.

Josep Piqué siempre ha jugado a ir por libre. Ha criticado a Ángel Acebes, Eduardo Zaplana o Jaime Mayor Oreja como si el político catalán tuviera la llave del éxito del PP, pese a que no ha hecho más que fracasar. Ha sido ambiguo en muchas cuestiones claves. Se equivocó en su planteamiento con la estrategia sobre el Estatuto catalán o pasó de puntillas sobre la OPA de Gas Natural sobre Endesa. Pero ojo, que Pique no está sólo. Su forma de hacer las cosas se asemeja y mucho a la de Alberto Ruiz Gallardón, a quien de hecho le ha faltado tiempo para lamentar la marcha de Piqué.

Piqué deja el Partido Popular de muy mala manera, propia de quien llegó a la política directamente de ministro y que no estaba dispuesto a aceptar que en esa actividad sólo triunfa quien aguanta. Él nunca estuvo dispuesto a aguantar el tirón, y por eso se va ahora a su casa. En Génova deberían tomar buena nota de esta experiencia para evitar que se repita. El Partido Popular tiene un carácter y una identidad propios. Renunciar a ellos se traduce siempre en una caída libre. Ha pasado en Cataluña y puede pasar en más lugares si se dejan llevar por el miedo al que dirán la izquierda y los nacionalistas. Con Piqué queda demostrado que cuando el Partido Popular renuncia a sus principios se desmorona estrepitosamente. El aviso es contundente.

Dimisión en el PPC
Piqué deja por fin el partido de Roca
José Antonio Martínez-Abarca Libertad Digital 21 Julio 2007

Lo reconocía el propio Josep Piqué, ya ex presidente del PP en Cataluña, en una entrevista de hace pocos años: pese a su imagen de templado, en realidad es un temperamental y se emociona con facilidad. El problema es que ha sido temperamental para aquello para lo que no le pagaban, y por contra un minino o un sangre de nabo para lo que sí. Se supone que encontrará trabajo con facilidad en otra parte, pero esta vez que no será representando a la competencia.

En cuanto le tocaban el corazoncito nacionalista, aparecía el sanguíneo león, la fiera sentimental, el depredador solariego, el presto rayo, las potencias y las furias. En cambio, cuando se trataba de defender los principios morales y políticos que se supone que inspiran a un partido nacional como el PP le hacían una transfusión de horchata en vena, sacaba a pasear al personaje Piqué, el superviviente, tan celebrado por los enemigos de España; se colocaba sus antiparras de tasador de joyas y empezaba a considerar en catalán, con esa su voz mañanera que tan agradable hacía los despertares del Oasis, si pesa más un kilo de paja o un kilo de plomo, todo con tal de que no lo confundieran con nadie de las listas del PP excepto María de la Pau Janer.

El personaje Piqué, el tubérculo político, engañó a algunos todo el tiempo o bien a todos algún tiempo, y le hicieron portavoz del Gobierno Aznar precisamente porque parecía poder representar a quien no era. La misma confusión entre continente y contenido le llevó a la presidencia del PP catalán, hasta que se ha cansado de simular sus diferencias con Unió y por fin ha salido el que reconocía que era en aquella entrevista. Alguien que es capaz de dejar tirado al PP a pesar de no haber pertenecido íntimamente a él jamás. Alguien que por fin parece vivo, fuera ya de ese color monjil y ese cabello tirando a roedor con que aparecía demudado cuando tenía que explicar su contemporización con lo inexplicable, pero que si se hubiese mostrado desde el principio no nos habría hecho perder tanto el tiempo, ni tampoco lo habría perdido él.

Su encendida defensa de la economía de mercado libre y la competitividad, siendo ministro de Industria, creemos que era sincera, algo más de lo que pueden decir tantos democristianos del PP, pero todo lo demás parecía de prestado. Y, con lo que ha hecho ahora con el partido que presidía, por lo visto era algo más que parecerlo. Con la dimisión de Piqué se pone punto y aparte, o mejor final, a uno de los efectos perversos de la tiranía de la actualidad: Piqué ha estado tan ocupado todo este tiempo entre Madrid y Barcelona que se acaba de enterar con pavor que no estaba presidiendo la facción local del partido reformista de Miquel Roca.

Puente aéreo
Por Ignacio Camacho ABC 21 Julio 2007

EN Cataluña se puede ser del PP igual que se puede ser del Real Madrid, pero hay que saber que desde ahí sólo es razonable aspirar a formar parte de una antipática minoría. La política catalana está invadida, contaminada de nacionalismo mucho más allá que la propia sociedad, y la clase dirigente ha creado un mecanismo de autodefensa que consiste en tildar de catalanófobo al que se sale de esa campana de cristal victimista en la que se mueve la esfera pública, condenándolo a una marginalidad que aterra a cualquier profesional del poder. Esa dinámica tramposa sólo puede romperse desde fuera, como ocurrió con la irrupción de Ciutadans, o con un atrevimiento rupturista al que no están acostumbrados los miembros de la nomenclatura convencional. El drama del Partido Popular es que no logra salirse del cepo: dentro de la campana se lo come el nacionalismo, y fuera tiene pánico al vacío.

Josep Piqué, parlamentario brillante adornado de gran prestigio personal, tiene el problema de que es con toda claridad un profesional de la política clásica, y sólo se siente a gusto dentro de la nomenclatura. No está cómodo en la calle y se perfila mal ante las urnas, porque lo suyo son los círculos de influencia que se mueven alrededor del Puente Aéreo. Por biografía, convicción y pensamiento, es un catalanista que siempre tiende a tirar puentes con el nacionalismo, y al que la deriva de los últimos tiempos ha situado en una tesitura imposible. Para el turbión soberanista, es un retardatario lastrado por el españolismo de su partido, y para los asfixiados por la presión centrífuga y monolingüe aparece como un moderado tibio incapaz de defenderlos de la «limpieza étnica» del tripartito. Más allá de sus desencuentros internos con el «aparato» del partido, estaba condenado: en la Cataluña actual, su empeño en circular por la calle de en medio conduce a la estéril melancolía del abandono.

El peculiar liderazgo blando o pasivo de Rajoy ha permitido que la renuncia de Piqué se convierta en otro de los habituales y perniciosos alborotos que el PP se organiza a sí mismo, pero en Cataluña ya tiene poco que perder. A falta de un discurso enérgico antinacionalista, que Rajoy no desea acentuar para dejarse una puerta abierta al pacto poselectoral, lo que el partido necesita allí son dirigentes capaces de comerse la calle con desparpajo para escarbar los votos que le alcen dos o tres diputados más con los que trepar hasta una mayoría nacional relativa. Por decirlo en el pragmático lenguaje pujolista, Piqué es un ejecutivo que «no factura», y el PP requiere de agresivos vendedores puerta a puerta capaces de levantar su cuenta de resultados. No puede mimetizarse con el nacionalismo, porque para eso ya está Convergencia, y además Unió -con la que el dimisionario soñó una fusión utópica-, pero tampoco ponerse a gritar «Hala Madrid» en mitad del Camp Nou. Su sitio se halla entre los ciudadanos que, sintiéndose plenamente catalanes, están hartos de la sobrepresión soberanista. El problema es que ésos no se encuentran tanto en los despachos de la Diagonal o en el Puente Aéreo como en esos mercados de Hospitalet, Martorell o Reus de los que la fina piel política de Piqué salía con sarpullidos de alergia.

Los colores de España
POR EDURNE URIARTE ABC 21 Julio 2007

«Al PP le fastidia que sintamos los colores de España», dijo José Bono hace unos días. Antes incluso de lo que yo misma pensaba, he aquí que la realidad política española me permite ofrecer a José Bono un ejemplo de lo que piensa su propio partido, no el PP, de los colores de España. Que son de extrema derecha, intolerantes, radicales, poco centristas y agresivos para Cataluña.

Es un resumen de la interpretación socialista de la dimisión de Piqué. El reforzamiento del mensaje españolista y crítico con el nacionalismo que esa marcha representa es, según Blanco, un abandono del centrismo. En otras palabras, que ser españolista en Cataluña es ser un extremista, que discrepar del nacionalismo es poco democrático. Que en Cataluña o te haces nacionalista, o eres una especie de Le Pen a la española. Que los catalanes contrarios al nuevo estatuto y partidarios de un vínculo más fuerte con el resto de España son unos indeseables. Que reivindicar el derecho a la enseñanza en español es de retrógrados. En definitiva, señor Bono, que sentir los colores de España como usted o como yo es ser un exaltado muy poco presentable. Según la cúpula de propio partido, no lo creo de la mayoría de los militantes, y no sólo según los nacionalistas.

ERC ya ha avisado que el PSOE tendrá complicaciones para pactar con ellos si coloca a Bono en una posición relevante. Que para ellos Bono es persona non grata en Cataluña. Y el problema de Cataluña es que la dirección del PSOE hace más caso a ERC que a Bono. El fondo de la crisis del PP y de sus malos resultados electorales en Cataluña es ése, la aceptación de las imposiciones nacionalistas por una buena parte del espectro político no nacionalista y la condena al ostracismo de quienes defienden la españolidad de Cataluña.

Los catalanes no nacionalistas viven bajo esa presión en grado bastante más acusado que los vascos. Y la crisis de los populares es producto de la misma presión, de las tentaciones de los unos de seguir el mismo camino que los socialistas y de las dificultades de los otros para navegar contra corriente en una tierra donde el centrismo lo define ERC.

Au revoir, Mesié Piqué.
Alejandro Campoy Periodista Digital 21 Julio 2007

José Piqué ha dimitido como presidente del Partido Popular de Cataluña. En buena hora. En estos momentos, el nacionalismo, el socialismo y el nacionalsocialismo se deshacen en alabanzas hacia su figura, triste figura. Y con razones sobradas, ya que ha sido un buen valedor de sus postulados durante todo este período.

Hay algo que causa especial horror a los espíritus poco probados en el PP catalán: decir "España". Esa palabra es anatema y motivo automático de señalamiento y exclusión. Es de mal gusto, no es políticamente correcta y hace desentonar al que la pronuncia del hábitat en el que pretende mimetizarse. Decir "España" en Madrid no tiene mérito alguno, ni en las Castillas ni en Extremadura ni en Andalucía. Y Piqué ha sido hasta ahora el símbolo máximo de esa forma de mimetizarse: no molestar, no incomodar, parecerse a lo dominante.

No hay nada más agónico que esconder y avergonzarse de lo que cada uno es. Vivir intentando parecer otra cosa distinta de lo que se es no conduce a ninguna parte. Los primeros en caer fueron los judíos que más se esforzaron en demostrar que ellos eran "muy alemanes"; Auschwitz se llenó pronto de condecorados en las trincheras de la I Guerra Mundial. Y el PP en Cataluña tiene que ser lo que es, lo que simbolizó Vidal Quadras, tiene que ser España en Cataluña y Cataluña en España, sin complejos: Cataluña ES España. Y al que le pique, Piqué, que se rasque. Eso es lo que quiere votar una parte muy significativa del electorado catalán, y no un sucedáneo de CIU.

Y si aún se pretende esconder lo que es una realidad que se manifiesta a gritos, ahí van un puñado de datos:

Resultados del Partido Popular en las 5 últimas convocatorias electorales en Cataluña:

1992: 157.000 votos, 5,9% del total de votos emitidos.
1995: 420.000 votos, 13% del total de votos emitidos.
1999: 296.000 votos, 9,5% del total de votos emitidos.
2003: 391.000 votos, 11,9 del total de votos emitidos.
2006: 313.000 votos, 10,6 del total de votos emitidos.

Pues bien, en los tres años que van de 1992 a 1995, el Partido Popular multiplicó sus resultados electorales por más de dos, creció porcentualmente más del 200% y se convirtió en la tercera fuerza política de Cataluña. Influyó, sin duda, la agonía y desgaste del felipismo, que ya en 1995 se hundía entre las miasmas de su propia descomposición, pero no tanto como se cree: en las generales de 1996, la victoria del PP fué por muy pocos votos, fué mínima.

Lo que caracterizó por encima de cualquier otra circunstancia el espectacular salto del Partido Popular en Cataluña en 1995 fué el discurso claro, contundente y libre de complejos del que entonces era su presidente, Alejo Vidal Quadras, el cual jamás tuvo problema alguno en pronunciar con total sonoridad la palabra tabú: ESPAÑA. Sus resultados jamás han sido superados en Cataluña, y de hecho los que se han cosechado después, han vivido de las rentas de lo sembrado por Vidal Quadras.

Pero Pujol pidió y consiguió su cabeza a cambio de su apoyo a Aznar en Madrid. Y parece que el apoyo convergente al PP en Madrid pasó factura a ambos partidos en las elecciones catalanas de 1999. La causa de esto hay que buscarla no tanto en la colaboración entre ambas fuerzas, que dió lugar a la mejor legislatura de la democracia en España, como demostró luego la aplastante mayoría absoluta obtenida por el PP en 2000, sino más bien en el discurso deformante y manipulador realizado desde el socialismo del PSOE y el nacionalsocialismo de ERC, que acusó a CIU de pactar con el españolismo y el fascismo. Que demagogia tan burda y barata siga calando sobre todo en la juventud hace pensar en una grave enfermedad social.

La llegada de Piqué supone una recuperación del PP en 2003, pero provocada más por el efecto "mayoría absoluta" de Aznar que por otra cosa. Coincide, además, con la caída de CIU y la subida espectacular de ERC en base a la utilización demagógica de ese "factor nacional" al que hemos aludido anteriormente. Desde entonces, el discurso servil de Piqué ha devenido en un nuevo descalabro.

Los datos, por tanto, son claros: no sólo en Cataluña, sino en todas partes, el votante premia la claridad, la definición y los contornos claros; cuando no hay complejos, se puede llegar a experimentar la libertad suprema del que es capaz de amputar el dedo que le acusa y le señala, tal y como sí hizo el PP en el País Vasco a costa de su propia sangre. Y vendrán ahora los melindres y los timoratos a recordarnos pomposamente que esa estrategia del PP en el País Vasco no le ha hecho ganar más votos ni ganar el Gobierno: por supuesto, pero por fin vemos en un lugar real a un partido real formado por personas reales poner sus resultados electorales en un segundo lugar, por detrás de sus principios, por detrás de la libertad, la dignidad y el derecho a la vida y la existencia como premisas ineludibles e inexcusables para afrontar después cualquier otro tipo de debate. Y si esto no proporciona mejores resultados electorales eso DA IGUAL.

Si el PP fuera capaz de trasladar a toda España esta forma de enfrentarse a los procesos electorales venideros, tanto daría que no gane y continúe Zetapé destrozando todo lo que toca: al menos tendríamos la seguridad de que hay media España dispuesta a resistir y no rendirse ante violaciones flagrantes de la legalidad y arbitrariedades sin cuento en el ejercicio del poder, y eso es la garantía de que hay un suelo firme sobre el que volver a edificar una vez haya sido todo demolido. No sabemos si Rajoy lo oye, pero la militancia catalana está llamando a gritos a Alejo Vidal Quadras.

Volver a empezar
POR MIGUEL PORTA PERALES ABC 21 Julio 2007

Toda crisis política suele tener su pretexto, su contexto y su texto. La crisis desencadenada por la dimisión de Piqué al frente del PP catalán no constituye precisamente una excepción.

El pretexto: la desautorización del líder del PP catalán, por parte del secretario general del partido, en la confección y, sobre todo, en la comunicación -una filtración interesada a la prensa- del equipo de dirección y coordinación para las próximas elecciones generales.

El contexto: las divergencias mantenidas entre el líder del PP catalán con su propia gente y con una parte de la dirección nacional del partido. Divergencias con Ángel Acebes, Eduardo Zaplana y Jaime Mayor Oreja sobre el tono de la crítica al nuevo estatuto catalán, el traslado a Barcelona de la comisión del mercado de las telecomunicaciones o el discurso político que acompaña a la lucha antiterrorista. Divergencias entre el líder catalán y unos dirigentes, militantes, simpatizantes y electores, que ni entienden, ni comparten, el giro catalanista impulsado por Piqué. Un Piqué que llega a la dirección del partido impuesto por eso que en Cataluña llaman «Madrid» y que, para empeorar la cosa, es poco amigo de recorrer el territorio que está bajo su jurisdicción. En el contexto, cabe añadir el desencuentro final con Rajoy quien, al parecer, no quiso o no pudo cumplir la promesa de renovar, centrar y liberalizar el partido. Todo ello, pudo haber llevado a Piqué a considerar que estaba en un partido que no era el suyo. O a considerar que no tenía sentido continuar resistiendo en un ambiente que le era poco propicio. Aprovecha el pretexto de la desautorización y dimite sin que nadie -¿un error en la presente coyuntura preelectoral?- Lo impida.

El texto: el fracaso electoral y estratégico de un PP catalán que no pudo «morder» -hay radica el secreto y el objeto del giro catalanista- en el electorado moderado de CiU -buena parte del mismo entendió que el giro catalanista era una muestra de travestismo político-una vez retirado de la política Jordi Pujol. Un fracaso que hipoteca seriamente -Cataluña es uno de los grandes caladeros de votos del PSOE- el triunfo del PP en los próximos comicios. Y quizá por eso nadie frena la dimisión de Piqué.

Y después de Piqué ¿qué?, volver a empezar. Es decir, buscar un líder entre los dirigentes del partido que sea aceptado por los militantes, fidelice electores. y recupere abstencionistas y fugas a Ciutadans. Y para eso, quizá haya que volver a aquel discurso liberal conservador -constitucionalismo, libertad individual, ciudadanía y bilingüismo- que tan buenos resultados dio hace un década.

Reforma electoral
Nuevo consenso
José María Marco Libertad Digital 21 Julio 2007

Parece un poco metapolítico, para emplear un sufijo del que gustaban los seguidores fanatiquillos del estructuralismo, sobre todo aplicado a la lingüística y a la estética, pero uno de los grandes asuntos de la campaña electoral en la que ya estamos serán las propias elecciones. Rajoy ya ha sacado a relucir el tema, aunque sea a modo de globo sonda, y ya se le han echado encima los señoritos de la izquierda, hablando de enterrar no se sabe qué consenso.

Habrá que preguntarse de qué consenso hablan. Si se adivina alguna posibilidad de consenso en el conjunto de la sociedad española es, sin duda alguna, la de la necesidad de una reforma electoral que saque a España de la situación de excepción en la que vivimos desde hace años.

Exactamente desde que, en virtud de una ley electoral absurda, se está pervirtiendo el sistema constitucional y democrático en por lo menos dos sentidos.

Uno, destruyendo la base misma de la democracia, que es el gobierno de la mayoría. Hoy no gobiernan las mayorías. Gobiernan minorías ínfimas, caciquillos que enarbolan nobles banderas de derechos históricos y tradiciones en su mayor parte inventadas. De hecho, un partido, el PSOE, ya ni siquiera aspira a gobernar en mayoría y el otro, el PP, parecía a punto de caer definitivamente en la misma trampa hasta que Rajoy ha sugerido –todavía no propuesto en serio– una reforma electoral.

Esta deriva está destruyendo, además, el propio edificio constitucional. Si el Tribunal Constitucional da por bueno el Estatuto de Cataluña, demostrará que las propias normas legales se están utilizando para minar el Estado de Derecho fundado por la Constitución. A partir de ahí, cualquier cosa es posible. El Estado de Derecho, ya deteriorado, se habrá acabado en España.

Los españoles, aunque a una parte importante de su clase política no le interese enterarse, lo saben. Un partido que ofrezca en su programa, con claridad, unas reglas de juego nuevas, que garanticen un auténtico gobierno de la mayoría, con todas las reformas que sean necesarias (incluida la de la Constitución) y un pacto nacional con el adversario político para sacar adelante estas reformas, puede tener un éxito importante. De hecho, tal vez sea una de las claves de la victoria en el 2008.

No tenemos por qué resignarnos a que nos gobiernen grupúsculos tipo ERC o Nafarroa Bai, oligarcas cansinos à la Piqué o la corte de María Antonia Munar. Tampoco tenemos por qué depender de los nacionalistas. Somos una gran nación. No necesitamos a estos personajes minúsculos. Que gobiernen en su pueblo, si quieren los electores, pero no una nación que no les gusta y en la que no creen. Conviene decírselo al electorado y ver por qué se decanta. Ahí está la base de una renovación del consenso y seguramente de una victoria electoral que lo haga posible, más aún indispensable.

CURSO DE VERANO DE LA FUNDACIÓN DENAES
Francisco Caja cree la aprobación del Estatuto catalán evidencia "la alta traición del Gobierno de Zapatero"
El primer curso de verano de la Fundación DENAES, para la Defensa de la Nación Española, vivió este viernes su primera jornada. Los ponentes Francisco Caja, Gustavo Bueno, Adolfo Prego, Ana Velasco y Fernando García de Cortázar han abordado la defensa de la nación española desde diferentes vertientes.
Libertad Digital 21 Julio 2007

La jornada la abrió el profesor de filosofía de la Universidad de Barcelona, Francisco Caja, que trató sobre el "el estado de la nación española hoy". Caja, patrono de honor de DENAES y presidente de Convivencia Cívica Catalana recordó que "la unidad de España es el fundamento de la Constitución" y por lo tanto la defensa de la nación "no es franquista", como pretenden hacer creer algunos, sino "eminentemente democrática".

Uno de las causas de la crisis nacional que atraviesa es España es, en opinión de Caja, que "los nacionalistas nunca han aceptado el pacto" y consideran que "España es un Estado ajeno". Además, enfatizó que "la autonomía no es símbolo de soberanía sino todo lo contrario", pero los nacionalistas "no la utilizan como método de optimización del Gobierno sino como vía de la secesión".

Caja, que ha sufrido en sus propios carnes los embates del totalitarismo nacionalista, llegando a ser agredido físicamente por su activa defensa de la libertad en Cataluña, dijo que "el estatuto catalán ha convertido anticonstitucionalmente la Constitución en papel mojado". "Mediante la reforma de los estatutos se sustituye la soberanía del pueblo español por la de cada región", añadió, al tiempo que señaló que esto ha sido posible "no sólo por la presión nacionalista sino por la alta traición del Gobierno de Zapatero". Caja cree que hay que exigir a los partidos que "son los ciudadanos" quienes deben decidir en estas cuestiones y que "ningún parlamento nacional ni autonómico decida por los ciudadanos".

El filósofo Gustavo Bueno que dedicó su ponencia a "La nación política española y sus implicaciones (economía, educación, cultura y ciudadanía)", en una brillante exposición señaló que "gran parte de los problemas de España nacen de las propia Constitución".

Para Bueno, también patrono de honor de DENAES, la supervivencia de la nación española "no depende sólo de la Constitución", ya que la existencia de la nación española "esta mas allá de la Constitución".

A continuación, el historiador Fernando García de Cortázar que habló sobre "La historia de la nación española" indicó que en España se puede "reivindicar cualquier nación menos la española", se puede ser catalanista, vasquista, galleguista, europeísta pero no españolista.

Tras recordar que 1812, con la aprobación de la Constitución de Cádiz, fue un momento "esencial2 para la nación española, hizo mucho hincapié en "la responsabilidad de la Iglesia" por su discurso "legitimador" de los nacionalismo vasco y catalán cuando estos surgieron. Por el contrario, subrayó Cortázar, en el XIX la Iglesia se opuso al surgimiento de la idea liberal de nación española en Cádiz, porque lo veían como algo revolucionario. Por contra, el carácter reaccionario de los nacionalismos vasco y catalán explican el apoyo que recibieron la Iglesia. El patrono de honor de DENAES concluyó s intervención con un llamamiento a la izquierda para que recupere un discurso nacional en su línea política.

En la mesa redonda "Víctimas y Nación" que cerró la jornada, Ana Velasco, víctima del terrorismo y delegada de DENAES en Madrid, lamentó el "olvido de las victimas durante la transición". Velasco abogó por un aumento de las penas para los delitos de terrorismo y planteó de aplicar la cadena perpetua apara aquellos que cometan crímenes más graves. Adolfo Prego, magistrado del Tribunal Supremo, señaló que "España no es una creación de los juristas" y destacó que "la forma más triste de morir" para una nación es hacerlo "a golpes de BOE", y no por una invasión o una conquista.

SIRERA DESTACA QUE SE HA SOLUCIONADO EL PROBLEMA EN 24 HORAS
Vidal Cuadras cree con Piqué había una "desnaturalización" del PP de Cataluña

El ex dirigente del PPC, Alejo Vidal Cuadras, ha señalado este sábado a la Cadena COPE que con la elección de Daniel Sirera "lo que se hace es cerrar un paréntesis porque en la etapa anterior –que ha quedado ahora cerrada– en cierta forma era una desnaturalización de lo que es el PP de Cataluña". Por su parte el nuevo presidente del PP catalán ha subrayado a la misma emisora que pese a que nadie en el partido esperaba la dimisión de Piqué "hemos solucionado el problema que nos generó la decisión en 24 horas".
Libertad Digital 21 Julio 2007

Sobre las "miserias y mezquindades" a las que se refería Piqué en su carta a Mariano Rajoy, Daniel Sirera ha apuntado que "yo no he percibido esas mezquindades, pero en cualquier caso es una percepción personal del señor Piqué que yo respeto pero que no comparto".

El nuevo líder del PPC quiso apuntar que "el partido reaccionó con una gran responsabilidad, con unidad de criterio, siendo muy conscientes de lo que nos jugamos" pese a que nadie imaginaba una decisión como la tomada por Piqué. El nuevo presidente del PPC añadió que "tenemos un Partido Popular de Cataluña preparado, dispuesto a trabajar para ese gran objetivo que es hacer a Mariano Rajoy presidente de España".

Sobre sus planes de futuro, apuntó que "lo que vamos a hacer es dar un cambio de marcha al partido, vamos a tratar de movilizar otras estructuras y vamos a hacer lo que hemos intentado hacer, a veces no con éxito porque los medios de Cataluña tampoco son muy proclives a trasladar lo que el PP dice, pero nosotros vamos a intentar defender sin ningún tipo de complejo la libertad de los ciudadanos". Agregó que "vamos a defender la posibilidad que tienen los catalanes de ser y de sentirse libres y vamos a combatir con toda nuestra fuerza los intentos nacionalistas y de la izquierda de limitar esas libertades. Y por otro lado, vamos a procurar defender con contundencia la necesidad de que los políticos catalanes empiecen de una vez a hablar de los problemas de la gente y no de los problemas de los políticos".

Sobre las reacciones a la dimisión de Piqué, Sirera señaló que "siendo conscientes de que nuestros adversarios iban a aprovechar esa dimensión para tratar de arrinconar aún más al PP de Cataluña, yo creo que hemos dado una gran muestra de responsabilidad de que somos un partido que piensa en el interés general y no en los personalismos". Apuntó que "es lógico que intenten aprovecharse de esa circunstancia para intentar desestabilizar o generar controversias internas. Pero yo creo que esta vez han pinchado en hueso".

Contó además que después de la celebración del comité ejecutivo de este viernes habló con Piqué para comunicarle lo que habían hecho y para preguntarle cómo estaba. Reveló que le había felicitado por su elección y que se había puesto a su disposición aunque también apuntó que le había avanzado que su intención era abandonar la política.

Bilingüismo obligatorio
Nota del Editor  21 Julio 2007

Al fin el PP ha reaccionado y ha conseguido quitarse la carga que Pujol había impuesto a Aznar.

En el boletín de Octubre 2000 escribíamos :

 ELECCIONES, SABIDURÍA Y RESIGNACIÓN DEL VOTANTE ESPAÑOL
En estas últimas elecciones nacionales, el resignado votante español ha vuelto a dar muestras de su resignación, al haber votado a pesar de las ignominiosas condiciones de esta falsa democracia en la que nos han sumido los profesionales de la política, y de su sabiduría para hacer valer su sentido común progresivamente en el tiempo. El PP ha obtenido una victoria, suficiente pero no demoledora, para recordarle que está andando por el filo de la navaja: normalización lingüística en Galicia, Cataluña, País Vasco, etc.

Nos alegramos de que el PP haya obtenido una amplia mayoría, y si bien no han podido contar con nuestro voto, tampoco hemos tratado de convencer a nadie de que votara en blanco; no podíamos votar al PP que tenemos en Galicia, en la Junta, pues impide que podamos ser ciudadanos con nuestro idioma común español. Esperemos que “centroman”
(Aznar) no sufra el síndrome de Stockholm, que no se deje convencer por los nacionalistas por lo que pudiera ocurrir en futuras elecciones, no tan venturosas como la del 12-Marzo, que se libere de las cargas de profundidad que le afectan (los nacionalistas Piqué y Birulés y la imposición lingüística de Fraga) y elimine las que afectan a España (idioma y estructura del estado) y por tanto a los ciudadanos.

Aunque mal camino lleva “centroman” pues en la dirección de Internet teníamos que poner esta noticia y la consiguiente Nota del Editor: LA ONU PIDE AL GOBIERNO ESPAÑOL QUE EVITE LA DISCRIMINACIÓN LINGÜÍSTICA.....

Pero al oir las primeras declaraciones del nuevo presidente del PP en Cataluña, Daniel Sirera, no podemos ser optimistas, su mayor preocupación no es defender principio ético alguno sino conseguir que su jefe, Mariano Rajoy, gane las elecciones y además ha dicho que va defender el bilingüismo, y eso no significa nada bueno, porque pasar de monolingüismo en lengua "propia" a bilingüismo obligatorio, puede parecer un paso positivo pero es una trampa con la que se da por supuesto el deber de conocer la lengua "propia" que pretenden colar en los estatutos, aunque de momento sólo sea para los estudiantes. Esto es lo que defiende Ciudadanos, y por anticonstitucional es insuficiente. El aprendizaje de la lengua "propia" debe ser una opción para ejercer en libertad, sin imposición alguna.

En galego, s´il vous plaît
POR EMMA SOLA ABC 21 Julio 2007

La Secretaría General de Política Lingüística de la Xunta de Galicia quiere poner a los turistas a pedir albariños y empanadas en gallego. Para ayudarlos en esta ardua empresa, el organismo distribuirá más de 25.000 manuales de frases útiles con traducciones al inglés, francés, alemán, euskera y catalán.

Política Lingüística pretende que sean los visitantes y no los hosteleros los que amplíen sus conocimientos en idiomas y vuelvan a sus países de origen conociendo el que para Marisol López es la principal señal de identidad de Galicia, y también parte de su atractivo turístico.

La iniciativa se completará con la distribución de 20.000 postales con palabras en gallego diseñadas por el ilustrador Kiko da Silva, para que los turistas difundan que la Comunidad gallega tiene una lengua propia.

Marisol López apostó por la continuidad de esta iniciativa y destacó que es la primera que se realiza en colaboración entre su departamento y Turgalicia, para plasmar los objetivos del Plan General de Normalización Lingüística.

Cuando aún sigue muy viva la polémica sobre la presencia del gallego en la enseñanza en las últimas semanas, la Xunta de Galicia anuncia que se gastará 20.000 euros en la publicación de estas guías, que contarán con diversas versiones plurilingües.

Entre ellas, una guía que agrupa gallego, euskera y catalán para «alcanzar una concepción plurilingüe de los materiales promocionales institucionales respetuosa con la pluralidad lingüísitca del Estado».

Los ejemplares de esta guía se distribuirán en un amplia red de oficinas de turismo, en 300 casas de turismo rural y en otros establecimientos hosteleros.

Lo que no pasará de ser una anécdota desde el punto de vista cultural, puede crear serios problemas de comunicación para los «guiris». No obstante, es más que habitual ver a visitantes del norte de Europa, principalmente ingleses y alemanes, haciendo pantomimas por las calles de Santiago para hacerse entender por los locales, cuyos conocimientos idiomáticos les resultan más que insuficientes.

EL CONCELLO ELEVA SU PRESUPUESTO UN 12% E INCLUYE UNA PARTIDA PARA NORMALIZACIÓN LINGÜÍSTICA
El Ayuntamiento dedica sus primeros 15.000 euros a fomentar el gallego
El Gobierno local dedicará 1,2 millones de euros a la tercera ronda, 180.000 a nuevos altos cargos, 140.000 a renovar sus coches oficiales y 128.000 a arreglos por actos vandálicos.
Marcos Mosquera.A Coruña La Opinión 21 Julio 2007

El Ayuntamiento aprovechará la modificación del presupuesto actual para dar una inyección económica inicial a su plan de normalización lingüística. El Gobierno local dedica sus primeros 15.000 euros a "actividades de fomento de la lengua gallega" que serán el germen de un programa de normalización para el que ha solicitado una subvención a la Consellería de Presidencia.

El departamento de normalización lingüística, creado con el pacto de gobierno entre PSOE y BNG, pretende convertir el gallego poco a poco en el idioma habitual de la Administración local. Entre sus proyectos, destacan la sustitución del topónimo La Coruña por el oficial de A Coruña en todos los documentos, carteles y rótulos del Ayuntamiento, y la erradicación de la toponimia ilegal en las placas del callejero.

La partida de 15.000 euros con la que este servicio echa a andar figura en el expediente de modificación del presupuesto que la Junta de Gobierno Local aprobó ayer y que la Corporación municipal ratificará este mismo mes. De los 212,12 millones de euros vigentes actualmente, el presupuesto crecerá hasta los 235,58, según los datos proporcionados por el Ejecutivo. La inversión en obras y proyectos se elevará de 31,9 a 43,6 millones de euros.

Ni el Ayuntamiento en el comunicado que emitió ayer para informar de la modificación presupuestaria ni la concejala de Hacienda, Carmen Marón, en la rueda de prensa para presentar los cambios económicos informaron de los 15.000 euros destinados al fomento del gallego. Tampoco de otras partidas como los 140.000 euros para renovar la flota de coches oficiales del Ayuntamiento, los 700.000 euros para cumplir la orden del Jurado de Expropiación de Galicia de elevar el pago por varias fincas, y los 128.000 para reparar desperfectos provocados por el vandalismo y el botellón.

En su comunicado, el Ejecutivo municipal destacó los 689.000 euros con los que el Instituto Municipal Coruña Espectáculos contará para las fiestas, los 500.000 para la reparación de aceras, los 300.000 para aumentar el capital social de la empresa municipal de vivienda, los 400.000 para la emisión de las tarjetas ciudadanas y los 68.900 para el "estudio previo" del nuevo puente sobre la ría de O Burgo. También resaltó los 1,2 millones para impulsar el tramo de la tercera ronda que ejecutará el Estado y que está pendiente de firma entre ambas administraciones.

El gasto en personal crecerá en 1,68 millones de euros. De esa cantidad, el Ayuntamiento sólo detalló los 405.751 con los que contará como previsión para el momento en que se apruebe la nueva relación de puestos de trabajo.

Sobre los 1,28 millones restantes, Marón, a preguntas de la prensa, se limitó a señalar que los absorberían "cuestiones que tienen que ver con la ampliación de puestos de trabajo". 670.000

euros se los llevarán salarios para personal eventual, pero también figuran 180.000 para hacer frente al nuevos altos cargos y para cubrir los puestos de Secretarías de concejales del Gobierno local.

La concejala de Hacienda presentó el nuevo presupuesto como "una demostración de la buena salud de la Hacienda local" porque 23,46 millones provienen de remanentes de tesorería. En su mayoría, este dinero procede de gastos previstos y no realizados en años anteriores, en los que el Ayuntamiento apenas es capaz de ejecutar la mitad del dinero que dedica a inversiones.

El BNG apoyó, en la Junta de Gobierno, la aprobación de la revisión presupuestaria pese a que, cuando era oposición, las consideraba un ejemplo de mala gestión de los gobiernos locales socialistas. Ayer, el primer teniente de alcalde, el nacionalista Henrique Tello, evitó criticar el modificativo. Al ser preguntada sobre el cambio de opinión de quien ahora es su socio de gobierno, la edil de Hacienda respondió: "Esa pregunta no la voy a contestar".

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