AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 23 Julio   2007

ALGO ASÍ
Nota del Editor  23 Julio 2007

En este grisáceo y húmedo verano, estoy leyendo un magnífico libro, algunos lo consideran un ensayo novelado o una novela ensayada,  pero incluso antes de terminarlo, me veo impulsado a hacer partícipes a mis lectores de este trabajo. Cuando me sosiegue, si no encuentro algún avanzado y preclaro lector que haya escrito una crítica, me lanzaré yo a ello, pidiendo perdón a todos por mi osadía. Yo no sé como encasillarlo, a ratos es una novela que te atrapa en sus redes de intrigas, deseos, ensoñaciones, y en otros es una carga de profundidad contra el espiritu sumergido en los mares de la irresponsabilidad de muchos españoles.

ALGO ASÍ
Augusto Bruyel
Prólogo de Ernesto Ladrón de Guevara
ISBN 978-84-690-6617-1

(contraportada)
Desde su formaciónde psicólogo, filólogo y profesor, Augusto Bruyel viene observando con estupor casi treinta años
de despropósitos españoles en asuntos lingüísticos y de organización del estado. Imaginando, desde esa óptica,
un futuro posible para España - futuro, por otra patre, nada increíble -, nos hace ver las previsibles consecuencias
de esos despropósitos: una España rota en pedazos en cuanto las potencia extranjeras así lo decidan. Para mostrárnoslo,
experimenta en Algo así un género nuevo: por su virtud de entretener y, al mismo tiempo, enseñar, esta obra puede ser
considerada tanto un ensayo novelado como una novela ensayada.

El relevo de Piqué
EDITORIAL Libertad Digital 23 Julio 2007

Estos días hemos visto uno de los movimientos políticos más importantes del centro derecha en lo que llevamos de legislatura. Mariano Rajoy impuso unos cambios en apariencia menores, pero en realidad muy significativos en la directiva de su partido en Cataluña. Josep Piqué se sintió desautorizado, y no sin razón, porque los cambios no apuntaban precisamente en convertir al PPC en una versión un punto menos nacionalista que CiU. Se ve que Piqué exigió algún otro gesto que mostrara el compromiso de Génova con su ejecución política, y ante el sonoro silencio ha tomado la decisión más digna y coherente desde que se encargó de dirigir a los populares al desastre electoral: presentar la dimisión.

El nacionalismo es un espeso y sucio manto que lo cubre todo en Cataluña. En apariencia, al menos, pues incluso los medios privados de comunicación contribuyen a imponer el nacionalismo como canon de ciudadanía, sin apenas excepción. El Partido Popular ha caído en la tentación de dejarse arropar por el nacionalismo y seguir la política del eterno penitente por el delito de leso catalanismo. Piqué era el guía de ese cambio de rumbo y el artífice de esa política y de esa ruina moral y electoral. En consecuencia, su marcha y su relevo no han supuesto en realidad ninguna crisis; fue su mandato el que puso en aprietos al PP.

En todo caso, su dimisión dejó un hueco que se ha cubierto con tanto acierto como con prontitud por Mariano Rajoy. Daniel Sirera es a la vez un hombre del partido y un político de convicciones profundas. Tiene un verdadero aprecio por la libertad de los catalanes y la fe en sus propias ideas le permite mirar a los nacionalistas a la cara y hablar de los verdaderos problemas de los ciudadanos en esa comunidad, que no pasan precisamente por el sacrificio de los derechos individuales a definiciones nacionales ni por imposiciones lingüísticas.

Hay una corriente de los catalanes que necesita sentirse representada en el PP. En un Partido Popular, eso sí, con unidad de discurso en toda España. Que comparta el interés por los problemas ciudadanos alejado de los discursos pequeño-nacionalistas y anticosmopolitas. Sirera puede liderar ese cambio, y debe recuperar el posicionamiento liberal y españolista, hoy más sinónimos que nunca, que jugó con brillantez y convencimiento Alejo Vidal Quadras. Pero tendremos que esperar para comprobarlo.

Aumenta la esperanza
LÁZARO CONDE MONGE minutodigital 23 Julio 2007

Afortunadamente la verdad termina siempre imponiéndose sobre la mentira, la falacia y la trampa. Se va consumando ante una opinión pública desconcertada el desenmascaramiento de una gestión política en la que predominan esas características. Henchido de satisfacción y orgullo, en el último debate parlamentario sobre el estado de la nación el Presidente del Gobierno, se auto alabó hasta el sonrojo al considerar que España ha alcanzado bajo su mandato unos límites de bienestar difícilmente superables.

La precedente referencia es obligada para efectuar una aproximación objetiva a la política del Presidente del Gobierno de España. Por mucho que se empeñe y por abrumador que sea su dominio, prácticamente absoluto de las cadenas de televisión nacionales, la inmensa mayoría de los españoles, sean cuales sean sus preferencias políticas, tienen memoria. Es precisamente su insólita idea de utilizar esta potencia del alma para reescribir la Historia de España la que le sitúa en un callejón de difícil salida. En efecto, si como afirma sin rubor, los españoles hemos alcanzado, gracias a su clarividencia el alto nivel que proclama y no tenemos otra opción lógica que seguir confiando en él, la memoria se activa inmediatamente y sus efectos de recordar el pasado se sitúan en primerísimo plano. La diferencia sustancial de tales efectos es que el recuerdo del Presidente se dirige fundamentalmente al tiempo de la segunda República en los años treinta del pasado siglo, mientras que el de la inmensa mayoría de los españoles de bien, se remonta a una fecha mucho más próxima: el 11 de marzo de 2004 en que el más terrible atentado terrorista de nuestra historia, además de la irreparable pérdida de 192 vidas, significa un radical punto de inflexión en la política nacional.

Parece conveniente recordar que sólo tres días después, el día 14 en el que estaban programadas elecciones generales, que no se suspendieron, los españoles envueltos en una aureola de tristeza infinita, cumplimos con el deber democrático de acudir a votar haciendo abstracción de las circunstancias. La victoria electoral del Partido Socialista, precedida de una bochornosa jornada de reflexión, originó un cambio de Gobierno cuya gestión ha deteriorado sustancialmente la España constitucional. El fruto más evidente de esta gestión es el desconcierto del conjunto del pueblo español, que se acrecienta a medida que se aproxima el momento de volver de nuevo a las urnas.

El caos en que se encuentra sumida la política nacional, debido al envite al Estado de Derecho realizado por el Gobierno durante la presente legislatura, invita al pesimismo a los demócratas informados por unos medios de comunicación mayoritariamente manipulados hasta la nausea por un poder político sin escrúpulos. No obstante la sociedad española, que no es tan progresista como el partido político que sustenta al Gobierno, sabe ahora que, nada menos que su Presidente la ha estado mintiendo impunemente desde el mismo 11 de marzo de 2004. El director de uno de los pocos periódicos acreditados por su contribución al conocimiento de la verdad en todas las circunstancias, ha dejado constancia pública de quién le informó ese día de la existencia de terroristas suicidas en los trenes causantes de la catástrofe. Ni un solo español de los que votamos el día 14 ha olvidado la frase “España no se merece un Gobierno que mienta” repetida hasta la saciedad en los medios afines al socialismo progresista. En este recuerdo destaca el protagonismo de quien en las próximas elecciones deberá velar, desde el puesto político que actualmente desempeña, por su más escrupulosa limpieza. Es bien sabido que la única certeza sobre el atentado del 11 de marzo de 2004 es su sustancial diferencia con los efectuados contra las torres gemelas de N. York, el metro de Londres, Casablanca y otros muchos caracterizados indefectiblemente por la inmolación voluntaria de sus autores en su ejecución.

. La conciencia, como conocimiento interior del bien y del mal, junto al ejercicio de la libertad en todos los ámbitos, son factores esenciales en todo auténtico demócrata. Afortunadamente son estos conceptos los que tienen debidamente asumidos los demócratas españoles no deslumbrados por la propaganda progresista que burdamente trata de eliminarlos. Es precisamente el predominio de estos valores y otros similares lo que obliga a manifestarse a los ciudadanos libres para expresar su rechazo más contundente a la mentira y a la manipulación.

Es racionalmente imposible exponer y justificar la magnitud de los despropósitos en que ha incurrido el Gobierno, en sólo poco más de tres años. Los españoles, al igual que los ciudadanos de cualquier democracia acreditada, rechazan de manera especial el engaño y la mentira en su imprescindible relación con quien ejerce el poder. Los ejemplos de la reacción de los votantes en circunstancias similares son numerosos.

Afortunadamente España es una gran nación y su peso específico en la Historia Universal nos llena de orgullo a la mayoría de quienes la consideraremos siempre como tan acertadamente la describe nuestra vigente Constitución: Patria común e indivisible de todos los españoles.

El profesor Gustavo Bueno, muy valorado intelectual de izquierdas que no alardea de progresista, calificado por Francisco Umbral como uno de los pocos pensadores serios que nos van quedando, en su documentado y minucioso análisis de la personalidad y ejecutoria política de Rodríguez Zapatero, concluye resaltando que tanto el Presidente como sus portavoces se comportan como consumados sicofantes. Conclusión tan severa como realista, explica la razón fundamental de la lamentable situación en que se encuentra postrada la nación, al mismo tiempo que entre los auténticos demócratas aumenta la esperanza en un próximo cambio sustancial que ponga fin a tanto desafuero.

Como a raíz del atentado del 11 de marzo de 2004 son muchas las sombras que oscurecen nuestro futuro, resulta más necesario que nunca despejar la ominosa incógnita que planea sobre la conciencia nacional: ¿quién concibió, planeó, ordenó y ejecutó la masacre con el fin de variar el rumbo de la política de Estado y el resultado de socavar el entramado constitucional, cambiar subrepticiamente las reglas del juego y dar alas a los planteamientos más insolidarios y disgregadores? Lo prudente es esperar confiando en el acierto del Tribunal que ha juzgado el caso en el momento de dictar sentencia.

La izquierda progresista aspira a eliminar, en un alarde democrático, cualquier atisbo de oposición y liquidar la que ejerce el único partido nacional que subsiste en España, mediante la formación de un frente integrado por la totalidad de las otras fuerzas políticas con representación parlamentaria. Esta aspiración reverdece la memoria del frente popular de la segunda república tan añorada por el Presidente del Gobierno del reino de España, situando en lugar destacado a Manuel Azaña como el más capacitado e ilustrado entre todos los hombres y mujeres que estuvieron a su servicio que al final tuvo la honradez moral e intelectual de reconocer su fracaso.

Si la grandeza del ser humano se manifiesta de forma especial en actitudes semejantes, es de justicia recordar en esas circunstancias a Manuel Azaña como Presidente de la segunda República y valorar debidamente su discurso del 18 de julio de 1938 al cumplirse dos años del Alzamiento militar, que terminaba con la alusión al mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, Piedad y Perdón.

Sirera
La esperanza del PP en Cataluña
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Julio 2007

Aunque soy de la opinión de que todo puede ir a peor, especialmente en el ámbito de la vida política española, creo que la gestión de Piqué en Cataluña es muy difícil de empeorar. Quizá por eso, a los nuevos dirigentes del PP catalán les auguró un brillante porvenir. En todo caso, mi opinión no nace de una construcción racional, sino del hecho evidente de que el PP con Piqué no ha sido capaz de crecer electoralmente, ilusionar a sus militantes y, sobre todo, mantener vivo el debate de que la sociedad catalana quedará reducida a una reliquia del pasado si no está perfectamente integrada en una España democrática. He ahí el principal defecto de Piqué: ha mimetizado hasta el hartazgo el localismo nacionalista y socialista para hacer crecer el PP en Cataluña. Falso. Tendría que haber hecho justo contrario: mostrar que sólo habría una política democrática en Cataluña con un PP fuerte. Piqué ha fracasado. Adiós a Pique y bienvenido Sirera y la nueva dirección del PP en Cataluña.

Sin embargo, la prensa afín al socialismo y al nacionalismo, casi toda la existente en Cataluña y el resto de España, quisiera hacer un debate, en realidad, un juicio político a la dirección del PP nacional por "obligar" a dimitir a Piqué. Erraríamos si entráramos a discutir tal trampa. Plantear así el asunto es pura ideología. Un engaño. Lo decisivo es que se ha abierto un debate en el seno de toda la sociedad española, incluida en primer lugar la catalana. La cuestión no es la tardanza de Piqué en salir de la presidencia del PP, o el daño que Piqué le hace a Rajoy por dimitir pocos meses antes de las elecciones, sino las expectativas que puede generar en los ciudadanos estos cambios.

En efecto, la espantada de Piqué abre un rayo de esperanza para que la sociedad catalana, sin duda la más cerrada y reaccionaria de España, pueda transitar a una sociedad abierta y democrática. La esperanza, mi esperanza, no es una impresión más o menos subjetiva y fruto de mi calenturienta imaginación, sino que nace de la realidad. Miren las reacciones, casi ofendidas, de los supuestos adversarios de Piqué por su salida del PP, quizá también de la vida política, y comprobarán que ellos parecen más ofendidos que el propio Piqué. Lloran la salida de un magnífico colaborador, por acción u omisión, de sus cerradas políticas localistas, nacionalistas e intervencionistas. La realidad, pues, nos muestra que el PP en Cataluña con el señor Piqué era poco más que un moribundo.

Por suerte, después de su salida, el PP es algo. Al menos, se habla del PP, sobre todo, se estudia cómo puede sobrevivir como una agencia de socialización política importante en Cataluña. En verdad, la supervivencia del PP en Cataluña es la última tabla de supervivencia para que la política catalana no quede reducida a localismo tribal y nacionalista. Su marcha abre una puerta a la esperanza. Por mal que lo haga la nueva dirección del PP no parece que pueda empeorar la gestión nefasta de Piqué. Las reacciones de dolor de los socialistas y nacionalistas por su renuncia también son un soplo de aire fresco para ese partido en Cataluña. A nadie inteligente se le puede pasar por alto que algo extraño debe haber, quizá un cierto cinismo, cuando los adversarios políticos del señor Piqué hablan bien, demasiado bien, de él, y mal, muy mal, del PP.

Cinismo sería una manera suave de calificar ese comportamiento de los adversarios de Piqué, siempre exagerado tanto para ensalzar sin freno a Piqué como para arremeter con odio contra el PP; quizá sería mejor hablar de cobardía. Sí, sí, cobardía es lo que noto en esa contradicción... Y es que cuando al nacionalismo socialista se le planta cara, su primera reacción es de cobardía, o peor, de victimismo. Sólo golpeando ese flanco el PP se hará fuerte en Cataluña. Creo que Sirera y la nueva dirección del PP en Cataluña lo saben. Eso será su salvación.

La maldición del catalanismo
POR XAVIER PERICAY ABC 23 Julio 2007

EL catalanismo, tanto en su aspecto como en su función, se parece muchísimo al líquido amniótico. Por un lado, es envolvente, aunque su carácter acuoso, translúcido, hace que uno se olvide a veces de su presencia. Por otro, protege al cuerpo político, lo alimenta y le garantiza, en último término, un desarrollo normal. De ahí que en Cataluña, sin su concurso, toda opción partidista esté condenada, si no al infierno, sí cuando menos al purgatorio. Y de ahí que sean pocos los que se arriesgan a vivir al margen de sus fluidos.

Por supuesto, el catalanismo es una ideología. Una ideología transversal, pero una ideología, al cabo. Quiero decir que persigue unos determinados fines políticos, llámesele autonomía, Estado asociado o Estado puro. Esa verdad de Perogrullo saca de quicio a los catalanistas. Para ellos, el catalanismo es una condición. O un estado de ánimo. Algo así como haber nacido rubio, con ojos azules y, encima, simpático. O lo contrario, tanto da. Aquí lo relevante no es el qué sino el dónde. Eso es, haber nacido en un trozo de tierra y no en otro. Y haber tomado conciencia de la trascendencia del hecho. Luego está la voluntad, claro. La voluntad de ser y la de defender lo que uno cree que es. En este sentido, no es lo mismo ser catalán que catalanista. El sufijo importa. En el sufijo está la voluntad, y sin la savia de esa voluntad toda raíz acaba siendo una raíz inútil, sobrante, muerta.

Ya desde sus primeros balbuceos, allá a finales del siglo XIX, el catalanismo gusta de definirse como una suerte de casa común, en la que caben todos. Ese afán por esconder la política y sus diferencias bajo el abrigo del catalanismo viene, pues, de antiguo, por lo que puede afirmarse que tiene un carácter constituyente. Con todo, las diferencias no tardarán en aflorar. Y lo harán siguiendo distintos ejes. Por ejemplo, el de la forma de gobierno, que si monarquía, que si república. O el de la confesionalidad, que si catolicismo, que si anticlericalismo. O el de la ideología, que si derecha conservadora, que si izquierda progresista -y sin que semejante disyuntiva deba corresponderse a la fuerza, miembro por miembro, con las dos anteriores-. O, claro está, el de la intensidad del propio sentimiento catalanista, que si más moderado, que si más radical. Aun así, ninguna de esas diferencias logrará jamás -ni siquiera en los años aciagos de la Segunda República, o en los trágicos de la guerra civil- diluir por completo la sensación de pertenencia al tronco común.

Otra de las características constitutivas del catalanismo es el nacionalismo. Dicho de otro modo: ya desde los comienzos del movimiento, sus paladines proclaman que Cataluña es una nación. ¿Y España, entonces? España, no, España es sólo un estado, el Estado español. Es cierto que todo ello se origina en una época políticamente convulsa, en la que España da signos evidentes de flaqueza, lo mismo en el interior -el descrédito del modelo de la Restauración, lastrado por su caciquismo y su cunerismo- que en el exterior -la crisis del 98-. Pero también lo es que en tiempos de bonanza, con un Estado de las Autonomías desarrollado hasta el último recoveco competencial, el patrón ha permanecido inalterable -baste recordar lo sucedido con el proceso de reforma del actual Estatuto de Autonomía-, aun cuando algunos se hayan empeñado en teorizar sobre la existencia de una supuesta «nación de naciones» y otros continúen insistiendo en que no hay que confundir catalanismo y nacionalismo.

No, el amnios sigue vivo. O se está dentro o se está fuera. No existe término medio. Y, por descontado, la inclusión -o sea, la pertenencia al cuerpo político- conlleva el cumplimiento fiel de una serie de mandamientos. Aunque mejor sería hablar de un único mandamiento, pues todos, en definitiva, terminan por resumirse en uno: «No dependerás de Madrid». O, lo que es lo mismo: «Sólo rendirás cuentas a Cataluña». En este ejercicio de soberanía, el Partido de los Socialistas de Cataluña constituye sin duda un caso atípico y, por ello, extremo. Se trata de un partido independiente, capaz de tomar sus propias decisiones, pero con un vínculo federal con el Partido Socialista Obrero Español que le ocasiona no pocos disgustos. Piénsese, por ejemplo, en aquel grupo parlamentario propio que el PSC tuvo hace décadas en el Congreso de los Diputados y que Pasqual Maragall continúa añorando y reclamando en sus epístolas vanguardistas. O en el desafecto que su defensa del nuevo Estatuto ha provocado en una parte significativa de sus votantes, mucho más partidaria de lo obrero y de lo español que de las derivas identitarias de sus dirigentes. Pero, con más o menos disgustos, los socialistas catalanes se mantienen en sus trece. O sea, fieles al adjetivo, que es como decir a la familia. Y, encima, gobernando.

No es éste el caso del Partido Popular de Cataluña. No lo ha sido nunca. Y es muy probable que nunca llegue a serlo. Sus orígenes, claro, aquella Alianza Popular de 1977, tan «Ancien Régime». Pero también su recorrido ulterior, con refundación incluida. El catalanismo actual no sólo es heredero del antifranquismo, sino que sigue bebiendo de él. Por eso necesita la otra cara de la moneda, aunque sea en sueños. Y el Partido Popular, empezando por el de Cataluña, le va que ni pintado para encarnar este reverso. Del mismo modo que la cara opuesta al antifranquismo es el franquismo, la opuesta al catalanismo no puede ser otra que el anticatalanismo. O, si lo prefieren, el españolismo. Rancio, faltaría más.

De ahí que la tentativa de Josep Piqué de ampliar la base electoral del partido por el lado del catalanismo estuviera condenada de antemano al fracaso. Y ello a pesar de que su propio perfil catalanista -una juventud comunista y un par de años en un cargo directivo de la Generalitat pujolista- y un viento político favorable -su llegada a la presidencia catalana se produjo con Aznar todavía en La Moncloa- permitieran abrigar al principio alguna esperanza. Pura ilusión. En cuanto el viento giró, y, en especial, en cuanto se desató el huracán estatutario, la maldición del catalanismo cayó con toda su fuerza sobre el PP de Josep Piqué.

Los malos resultados en autonómicas y municipales y unas expectativas que, a estas alturas, cabe presumir incluso peores no han sido sino la consecuencia de una operación que, aun siendo bien intencionada, difícilmente podía tener otro final: ni se ha ensanchado la base electoral por el lado del catalanismo, ni se ha conservado el apego de todos aquellos que siempre habían votado hasta entonces al partido.

Habrá que ver lo que depara, en los próximos meses, la presidencia de Daniel Sirera. A juzgar por sus primeras declaraciones, parece que la aventura catalanista del partido ha concluido y que la prioridad, en estos momentos, es recuperar lo perdido. No hay duda que, para vencer en las elecciones generales, resulta imprescindible obtener un buen resultado en Cataluña. Aunque luego, llegada la hora de intentar gobernar y a falta de mayoría absoluta, haya que pactar, entre otras opciones, con Converg_ncia i Unió.
Sí, con el mismísimo catalanismo.
XAVIER PERICAY Escritor

En la muerte de Jesús Polanco
Alberto Recarte Libertad Digital  23 Julio 2007

Durante unos años, entre 1978 y 1994, tuve una buena, aunque superficial, relación con Jesús Polanco. En los años de la transición en los que trabajé con Adolfo Suárez, como miembro de su gabinete y después como consejero económico, la colaboración con El País, incluso con discrepancias, fue estrecha en defensa de la democracia. De hecho, la primera noticia sobre la conspiración de Armada se recibió en la Moncloa, hasta donde yo sé, a través mío, directamente de Javier Pradera, en el mes de julio de 1980.

En años posteriores, entre 1989 y 1994 escribí con frecuencia en El País, en un tono acusadamente crítico, básicamente sobre la política económica de los sucesivos gobiernos del PSOE, y nunca se me censuró una sola línea. Dejé de escribir en ese periódico cuando llegué a la conclusión de que sus posiciones políticas eran sectarias y negativas para la consolidación de la democracia en España. Y esa opinión se ha convertido, para mí, en una certeza. No se puede entender los problemas del nacionalismo secesionista ni la radicalización del PSOE de Rodríguez Zapatero sin el apoyo ideológico de la enorme empresa en la que se ha convertido PRISA.

En lo personal, lamento, por su familia y amigos el fallecimiento de Jesús Polanco y aprovecho estas líneas para trasladarles mi pésame.

Y también en lo más íntimo debo decir que, como persona interesada en mucho de lo que atañe a la sociedad española, que Jesús Polanco, como político y empresario, se fue convirtiendo, a lo largo de su vida, efectivamente, en Jesús del Gran Poder. El poder corrompe. Punto. A casi todos, políticos, empresarios, periodistas o intelectuales. En mi vida sólo he conocido a una persona con auténtico poder que no se corrompiese con él. Me refiero a Adolfo Suárez, que asistía, alucinado a veces, asqueado otras, desesperado otras muchas, a los destrozos que el ansia de poder y el poder mismo causaban entre amigos, colaboradores y adversarios. A él, los cinco años de Presidencia del Gobierno le marcaron con una depresión de la que nunca se curaría, porque para él el poder era, básicamente, servicio. Una afirmación que imagino le habría gustado leer como corresponde a lo mejor de su joseantonianismo.

A Jesús Polanco, con el que hace muchos años que no había hablado, el poder le venció. Y al final de su vida todavía más. Él no era, en mi opinión, un cínico, como lo son muchos de los que constituyen el equipo directivo de PRISA, que actúan empresarialmente sabiendo que tienen una audiencia cautiva a la que pueden vender y venden todo tipo de productos. Él era, probablemente, un hombre convencido de tener la verdad. Convencido de que sólo él sabía lo que convenía a España. Convencido de que el poder era para usarlo. En los tribunales, en los gobiernos, en las empresas, en la sociedad.

Sus últimas declaraciones públicas, en las que decidió que el PP era un partido fascista y en las que poco menos que anunciaba una nueva guerra civil si el PP volvía a tener la mayoría, resumen mejor que ninguna otra hasta qué punto el poder corrompe. Y nos recuerdan, a todos, que si queremos vivir en una sociedad democrática y libre tenemos que evitar el poder sin límites; de los políticos en primer lugar, pero también de los empresarios, en particular de los que lo son en sectores especialmente sensibles e influyentes como los medios de comunicación. Y la única forma de defendernos de los abusos de unos y otros es la separación de poderes, una justicia independiente y una Constitución que ampare los derechos de las mayorías y de las minorías.

Lengua excluida
José Gutiérrez CARTAS AL DIRECTOR El Correo 23 Julio 2007

En esta permanente cruzada contra el castellano a la que nos tienen acostumbrados algunos representantes políticos en Cataluña parecía que lo habíamos visto todo, pero resulta que no. El Ayuntamiento de Gerona ha puesto muy alto el listón del esperpento lingüístico. El consistorio ha anunciado su intención de 'combatir el impacto de las canciones en castellano que proliferan en la zona de ferias de la ciudad'.

Como primera medida, el ayuntamiento gerundense instalará en el recinto de atracciones un hilo musical que excluirá totalmente los temas con letra en castellano. Y además controlará la lengua que se utiliza en las paradas de venta de castañas. Tal como suena. ¿Hasta dónde quieren llegar algunos políticos en Cataluña, embarcados en esta obsesión enfermiza contra el castellano que roza lo ridículo? Por cierto, la alcaldesa de Gerona no es de ningún partido nacionalista, sino del PSOE.

Alianza cívica para frenar el nacionalismo
El Foro Ermua y otras organizaciones impulsarán una reforma constitucional para fortalecer el Estado
C. Morodo La Razón 23 Julio 2007

Madrid- Calladamente, se está articulando un sólido movimiento cívico para dar voz a la demanda social que considera que el modelo alumbrado en la Transición ya está maduro como para abrir el melón y meter mano a las rendijas que entonces se dejaron abiertas en aras del consenso. Sobre todo, una vez que la aprobación del Estatuto de Cataluña, y el proceso de reformas estatutarias cobijado bajo el proyecto del PSOE de promover un modelo «asimétrico y confederal», han generado una «crisis del sistema político» sin precedentes.

Detrás de una iniciativa que pretende poner coto al nacionalismo, y fortalecer al Estado-nación y a la democracia frente a la «dictadura de las minorías», están las principales organizaciones cívicas que han denunciado los abusos del nacionalismo vasco o catalán. Según ha podido contrastar este periódico, participa el Foro Ermua, que preside Mikel Buesa; la Fundación Papeles de Ermua, que preside Jon Juaristi; la Plataforma Convivencia Cívica Catalana, que lidera Francisco Caja; la Fundación Concordia, al frente de la cual está Aleix Vidal-Quadras, o la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes), que preside Santiago Abascal. Es decir, que en ella confluye una amalgama intelectual y política con representación de la izquierda y de la derecha.

Los trabajos se han formalizado ya en un texto base y la estrategia es escenificar la unidad de acción de estos movimientos cívicos en otoño. Será cuando pongan encima de la mesa su propuesta y animarán a las dos principales fuerzas nacionales a tenerla en cuenta. Este verano se ha convocado un seminario al respecto en Madrid y también este asunto ha centrado este fin de semana el debate de la escuela de verano de la Fundación Denaes, en la que han participado, entre otros, el historiador Fernando García de Cortazar, el filósofo Gustavo Bueno y el magistrado del Supremo Adolfo Prego. En estos cursos, celebrados en Santander, el eurodiputado Vidal-Quadras ha avanzado los ejes de la respuesta a la situación creada por las reformas estatutarias.

Parece que no se ha dado puntada sin hilo, tal y como defendió Vidal-Quadras («lo tenemos preparado, el texto exacto y detallado de la reforma»), ante un escenario en el que los promotores son conscientes de las «hipotecas» de los grandes partidos frente a los nacionalistas a la hora de alcanzar La Moncloa, ya que tanto PSOE como PP fían en ellos un futuro gobierno, aun con sus diferencias sobre el contenido de un pacto, salvo que obtengan mayoría absoluta.

El PP es el único que se ha atrevido a poner encima de la mesa una iniciativa de reforma constitucional inspirada en el informe del Consejo de Estado, pero lo cierto es que la ha edulcorado para reducirla a retoques puntuales, que no exigirían del procedimiento agravado, para garantizar la «viabilidad del Estado». Rajoy, a falta de que dé a conocer su programa, ha colocado el acento en la reforma electoral y ha modulado el mensaje sobre la necesidad de redefinir las competencias para asegurar ese Estado viable.

La propuesta cívica se basa en los siguientes ejes: nueva redacción del Preámbulo de la Constitución para introducir la referencia al complejo proceso histórico que ha dado lugar a la unidad de la Nación española; supresión del término nacionalidades en el artículo 2; reforma de la regulación sobre el uso del castellano como lengua española oficial del Estado para garantizar su empleo en el sistema educativo, en la administración o en la toponimia; introducción del principio de que los partidos deben actuar de acuerdo a procedimientos democráticos y someterse a un expreso rechazo de la violencia (esta cláusula está dirigida a facilitar la ilegalización de formaciones que sustenten al entramado etarra); eliminación de la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona; o modificación del sistema de elección del Congreso para evitar que los nacionalistas tengan representación que no les corresponde.

Devolución de competencias
En lo que afecta al reforzamiento del Estado, defiende un cambio del sistema de distribución de competencias (redefinición de las exclusivas del Estado y recuperar facultades transferidas en ordenación económica, medio ambiente, urbanismo, educación, cultura y respuesta a situación de crisis); eliminación de la delegación de transferencias reconocida en el artículo 150.2; y reforzamiento de las potestades del Estado para armonizar las disposiciones normativas autonómicas por interés general.

La reforma exige de la adaptación en un plazo determinado de los estatutos a la nueva Constitución e irá acompañada de la defensa de un gobierno de coalición entre los dos partidos para la próxima legislatura. El movimiento cívico cree que sólo podría tener posibilidades en caso de una derrota socialista y un cambio de liderazgo al frente del PSOE.

ETA ha aprovechado la tregua para organizar un nuevo «comando Madrid»
Datos hallados en Francia revelan que la banda ha establecido puntos de entrega de material en los alrededores de la capital ? Proetarras huidos de sus domicilios sin causa aparente se han desplazado a la comunidad autónoma
J. M. Zuloaga La Razón 23 Julio 2007

Madrid- Andalucía, Levante (dos veces), Guipúzcoa, Vizcaya... ETA lo ha intentado en varias zonas de la geografía nacional. ¿Por qué no en Madrid? Expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN consideran como muy probable que la banda tenga un «comando» en la capital de España, o destinado a actuar en esta ciudad y con una base cercana. Los atentados que se cometen en la capital tienen una tremenda repercusión informativa. Por ello, ETA ha dedicado siempre medios materiales y humanos para perpetrar acciones criminales en la ciudad que, además, fue la escogida para mandar un «aviso», en forma de coche bomba, al Gobierno cuando el «proceso» estaba a punto de romperse. En este caso, fue una célula itinerante la que colocó el artefacto que, además de destruir el aparcamiento de la T-4 de Barajas, causó la muerte de dos súbditos ecuatorianos. Si se analiza lo que hizo ETA tras la ruptura de la tregua que mantuvo entre septiembre de 1998 y diciembre de 1999, y lo que ha hecho ahora, se observan grandes similitudes con una excepción.

Se desconoce, porqué no se ha detectado su presencia, si ha enviado una célula a Madrid. Pese a ello, las fuentes consultadas consideran que hay que trabajar con la hipótesis de que la banda ha mandado a uno de sus «comandos»a la capital de España y que estaría intregrado por pistoleros con una cierta experiencia. Cursillos sobre armas ETA, al gual que ahora, aprovechó el falso alto el fuego que mantuvo en 1998 y 1999 para organizar varios «comandos», algunos de los cuales entraron en España cuando todavía se mantenía la tregua. Uno de ellos fue el «Erraia», integrado por Igor Solana y Harriet Iragi, que tanto daño causaron en Andalucía (también tenían planes para atentar en la costa mediterránea). Se formó en junio de 1999, con un cursillo sobre armas y explosivos, y los dos pistoleros cruzaron la frontera al mes siguiente.

Aprovecharon los meses que faltaban hasta la ruptura del alto el fuego para preparar acciones criminales en Sevilla, Málaga y Granada. El pasado 21 de junio, un control de las Fuerzas de Seguridad obligó al nuevo «comando Andalucía», uno de cuyos integrantes ha sido identificado como Ander Múgica, a abandonar una furgoneta en las proximidades de Ayamonte, en Huelva. Entre el material que llevaban había elementos que la banda destina a cometer asesinatos, como bombas lapas activadas a diatancia. En enero de 2000, el Cuerpo Nacional de Policía desarticuló el «comando Vizcaya». Uno de sus miembros, Guillermo Merino, reveló que en junio de 1999, en plena tregua, su responsable en Francia, Francisco Javier García Gaztelu, «Txapote», le había comunicado que iba a entrar en España para perpetrar atentados. Pasó la frontera en septiembre.

El pasado mes de diciembre, la Ertzaintza localizó en la zona de Atxondo, en Vizcaya, varios «zulos» con explosivos, un artefacto ya preparado para ser utilizado y elementos de bombas-lapa con las que se cometen asesinatos. Los miembros de esta célula consiguieron huir, aunque varios de ellos, el último hace unos días en Santander, han sido ya arrestados. También en junio de 1999 se formó el «comando Ttotto», que tenía como ámbito de actuación Guipúzcoa pero que se desplazaba a otras provincias, como Huesca. En Sallent de Gállego sus miembros asesinaron a dos guardias civiles. El pasado 28 de marzo, la Guardia Civil desarticuló el «comando Urederra», formado durante la tregua y cuyo ámbito de actuación era Guipúzcoa. Habían aprovechado el alto el fuego para preparar varios asesinatos de agentes de las Fuerzas de Seguridad y miembros del Ejército.

Fue, igualmente, «Txapote» el que ordenó a los miembros del «comando Ituren», que operaba en Álava, que aprovecharan la tregua para «concretar datos» sobre el dirigente socialista Fernando Buesa, al que, una vez finalizado el alto el fuego, asesinaron junto a su escolta. El «comando Burohauste», que cometió varios asesinatos en Madrid hasta que fue desarticulado en noviembre de 2001, se formó en Francia a partir de mayo de 1999. Sus miembros aprovecharon la tregua para organizar su infraestructura en Salamanca y en la capital de España. A la vista de todo ello, los expertos consultados subrayan que se debe trabajar con la «practica certeza» de que la ETA ha organizado un «comando» para operar en Madrid.

La banda repite una y otra vez sus formas de actuación al igual que mantiene invariables sus objetivos de lograr la independencia del País Vasco con la anexión de Navarra con el fin de implantar una «república socialista». Además, existen una serie de datos operativos que avalan esta hipótesis. Tal y como adelantó LA RAZÓN, en documentos hallados en Francia en recientes operaciones antiterroristas estaban marcados hasta cuatro puntos en los alrededores de Madrid para ser utilizados como lugares de cita o de entrega de material. Medios antiterroristas vascos han revelado a este periódico que algunos de los individuos que en los últimos tiempos han huido de sus domicilios en el País Vasco sin causa aparente (no existe sobre ellos reclamaciones de la Justicia) han podido desplazarse durante la tregua a la capital de España. Su condición de «legales» (no fichados) les permite una cierta libertad de movimientos y son los elementos idóneos para realizar informaciones sobre objetivos contra los que podría atentar ETA.

Galicia se enfrenta a su «kale borroka»
POR ÉRIKA MONTAÑÉS. SANTIAGO DE COMPOSTELA ABC 23 Julio 2007

El comisario jefe de la Policía Nacional en Santiago, la edil municipal de Seguridad y Tráfico, incluso varias fuentes de Interior. Varias «caras públicas» con responsabilidad en Seguridad consultadas por ABC tienen la misma reacción cuando se les pregunta por una posible acción terrorista perpetrada por grupúsculos nacionalistas radicales gallegos en la capital de la comunidad por estas fechas, en plenas fiestas mayores de Santiago y con una cita clave en el calendario: el próximo 25 de julio, «Día de la Patria Gallega». El mutismo es absoluto, y, cautelosos, siguen la «instrucción» que se les ha dado de no alimentar una «alarma» que sólo haría «daño» a la ciudad en sus días más importantes del año. Peligra el bien turístico, el que más ingresos reporta a la urbe. Y la tranquilidad de sus vecinos.

Pero fuentes de la lucha antiterrorista no opinan lo mismo. Creen que, dadas las últimas apariciones en escena de los activistas englobados bajo el nombre de Resistencia Galega podrían dar un «salto cualitativo» en vísperas de esa festividad del Apóstol. El refuerzo de la investigación del colectivo de mozos radicalizados que pregonan el «terrorismo de baja intensidad» en Galicia fue confirmado el pasado mes de mayo por el delegado del Gobierno en la región, Manuel Ameijeiras, mientras que recientemente el regidor compostelano, Xosé Sánchez Bugallo, ratificaba que a pesar de que «no se dispone de información que nos lleve a pensar en ningún acto de esos grupitos», los antecedentes han obligado a incrementar la seguridad en la ciudad. Un paseo por los aledaños de la plaza del Obradoiro, sobre la que se alza la catedral compostelana, permite comprobarlo.

2005 en la retina
¿A qué antecedentes aludía el alcalde socialista? Como ha ocurrido en el resto de España, el llamado Plan Verano del Ministerio del Interior ha aumentado el despliegue de efectivos policiales en centros neurálgicos de las ciudades y en puntos de toda la costa, en el marco de la alerta nivel 2 decretada una vez que ETA abandona su efímero «alto el fuego». A mayores de ese dispositivo, Marta Álvarez, concejal de Tráfico en Santiago, corrobora los refuerzos de una docena de agentes de la Policía Local los días 24 y 25, es decir, mañana y pasado. La Policía Nacional hará lo propio. Hoy, el entorno de la catedral está «tomado» literalmente por agentes que no quieren que se repita lo vivido el 23 de julio de 2005.

Fue entonces cuando apenas 48 horas antes de la solemne celebración en Santiago, los activistas del grupo Resistencia Galega aparecieron en la campaña electoral autonómica -el PP había ganado el 19-J anterior, aunque PSOE y BNG están en negociaciones para sentarse en la poltrona de la Xunta de Galicia- y en las fiestas de Santiago. Dos pájaros de un tiro. Volaron con más de tres kilos de explosivo un cajero de la sede de Caixa Galicia y provocaron cuantiosos daños materiales. Nadie resultó herido, pero esa semana las visitas de turistas a la ciudad se resintieron notablemente, y cundió el temor entre la población oriunda.

El recrudecimiento de esa presencia «testimonial o residual» -como las autoridades la definían hasta el momento- de las algaradas del nacionalismo radical era palpable, y parecía consecuencia irrefutable del Manifiesto de Resistencia Galega divulgado, a través de una web brasileña, sólo tres días del atentado. En ese manifiesto se comprobaba que Resistencia Galega no quería suscribirse bajo «siglas ni nombres», sino que aglutinaría a ciertos grupos que actuaran por cuenta propia en contra del capitalismo y la liberación nacional y social como objetivo.

En ese documento, hablaban de la «autodeterminación colectiva» como meta, y de la democracia como el enemigo a combatir. Fragmentos como «La normalidad democrática española es un hecho histórico que administra nuestra muerte como nación, impidiendo que las nacionalidades se conviertan en realidades, frustrando históricamente el deseo y la necesidad de soberanía a través de la retórica, la burocracia y legalidad impuesta», o «En Galicia, desde 1974, una parte del nacionalismo gallego comprendió la necesidad de implementar formas de resistencia nacional de carácter ilegal y de violencia política ante un marco jurídico-político cerrado y dogmático que imposibilita la voz soberana para nuestra nación» vislumbraba el odio atroz que estos activistas heredaron respecto al proceso democrático del Estado.

El mismo texto, de apenas tres páginas de una densidad superlativa, servía también para confirmar las sospechas: Resistencia Galega está formada por una decena de activistas jóvenes, desgajada de la organización juvenil AMI (que en sus siglas en gallego significa Asamblea de la Juventud Independentista), formada en el año 1995 con la herencia del Exército Guerrilheiro do Pobo Galego Ceibe (ejército guerrillero del pueblo gallego libre) y de una serie de grupos escindidos de un Bloque Nacionalista Galego de corte soberanista, e impulsora de todos los proyectos independentistas violentos.

Una suerte de «kale borroka»
En esa década y hasta 2005, los «jarraicitos» de AMI, como los denominaban responsables en el Gobierno del PP gallego, siembran la simiente de la «kale borroka» vasca con la colocación esporádica de petardos y cócteles molotov en cajeros bancarios, empresas «expoliadoras de recursos energéticos», obras públicas «agresivas», inmobiliarias «especuladoras», sedes de partidos políticos «españolistas» y resurgieron también durante el «Prestige» con el saqueo incesante de camiones del Ejército.

Pero el asalto a Caixa Galicia, en el año 2005, es, sin duda, un paso más. En esta ocasión, el considerado líder del grupo -rechazan lo de «organización»-, Uxío Caamaño Santiso, y Xiana Rodríguez Gómez son detenidos un día después del atentado como autores de la acción terrorista en el centro de Santiago.

En el marco de la «Operación Castiñeira» de la Guardia Civil, otros diez activistas de AMI son arrestados el siguiente mes de noviembre. Tras tomarles declaración, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz les pone en libertad provisional acusados de asociación ilícita, daños y alteración del orden público, y remite las actuaciones a los juzgados gallegos. Entre los activistas se encontraba el considerado «jefe militar» de Resistencia Galega, Antom García Matos, «Toninho», en busca y captura.

No dieron más señales de vida hasta que el pasado septiembre de 2006, la Policía portuguesa encontró en un paraje montañoso del municipio fronterizo con España Vieira do Minho 26 bombas de fabricación casera junto a pegatinas y panfletos de propaganda en favor de la «causa» de Resistencia Galega. Estaban listas para su detonación. Había también manuales en español y portugués sobre cómo elaborar los cócteles molotov, así que desde ese momento la Policía lusa y la española colaboran buscando una posible «residencia» de los activistas en Portugal, que sólo saltan a Galicia para perpetrar sus atentados.

Campaña municipal
Este 2007, los terroristas han entrado de nuevo en campaña, colocando artefactos explosivos en unas obras de chalés en el municipio pontevedrés de Nigrán (Pontevedra) y posteriormente en Cangas de Morrazo, el pasado 9 de mayo. Las últimas acciones que se le imputan fue la colocación de un artefacto con abundante metralla en el polígono de O Ceao (Lugo) -que, según la Policía, si hubiera alcanzado a alguien habría ocasionado graves daños personales- y el sabotaje a obras del AVE a Santiago acuñado por el mismo grupo el 18 de mayo.

Fuentes de lucha antiterrorista se pusieron como fecha límite del «salto cualitativo» que comprueban en cada acción la fecha más «emblemática» para sus miembros, la de reivindicación de su bandera uniestrellada. En esa línea, la Unión Federal de Guardias Civiles hizo público un comunicado en el que advirtió de posibles contactos entre la banda terrorista ETA (cuyas recientes detenciones en Santander de miembros con afán de volar edificios públicos ha avivado el temor en Santiago) y los independentistas gallegos en Portugal, y afirman que se está estrechando el cerco a los activistas identificados.

En contra de la alarma, sólo juega un factor: nunca matar personas ha sido la bandera reivindicada por sus acciones violentas. La única víctima mortal que carga el independentismo gallego se produjo en 1991 en el municipio de Irixoa, cuando el Exército Guerrilheiro asesinó a un agente de la Guardia Civil. Incluso entonces la misión era apoderarse de su vehículo y sus armas. Pero «se les fue de las manos».

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