AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 4 Agosto   2007

No basta con el valor para derrotar políticamente a ETA y Batasuna
Eduardo Arroyo elsemanaldigital 4 Agosto 2007

La valentía de quienes resisten a los proetarras no basta si no se evitan los dos principales errores que han condicionado la actitud de los "constitucionalistas" hacia el nacionalismo.

4 de agosto de 2007. Resulta admirable contemplar el retorno de María San Gil a la política, una mujer luchadora donde las haya. El entramado etarra puede estar seguro de que al menos habrá alguien que no pase por el aro y que mostrará el valor que los profesionales de la claudicación no muestran.

Por desgracia, en la historia no es suficiente con el valor: hace falta acertar. Y esto es lo que el PP no consigue desde hace tiempo. La prensa del "centro-derecha" llena sus páginas con verdaderas hagiografías de los que resisten, con su sola presencia, las tropelías de los cretinos peneuvistas y batasunos. Pero el hecho es que, electoralmente, esa razón, que según la mencionada prensa les asiste de manera indudable, no es compartida por gran número de ciudadanos. El retroceso en las urnas es evidente.

Imagino que leer estas líneas alegrará a más de un batasuno errante por la red. Lejos están estos sujetos de considerar que todas sus reclamaciones políticas, antes que una cuestión opinable, están inmersas en las simas más profundas de la estupidez humana. De hecho sólo los crímenes etarras, contra obreros, concejales, soldados y civiles indefensos, y el acoso nacionalista a la mitad de los vascos confieren una indudable seriedad a un ideario político que ha llevado la gilipollez a cotas insuperables. Sólo una banda de botarates puede creerse la "ocupación" de Euskal Herria, esa especie de "guerra secular" de los vascos "contra España" o ese "conflicto" que, según el ilustre cerebro de la Lehendakaritza, tiene Euskal Herria con España "desde hace 150 años", tal y como anunció solemnemente –sin que nadie le respondiera- en el Congreso de los Diputados con motivo del célebre Plan Ibarretxe.

Entonces ¿qué es lo que no funciona en las denominadas "fuerzas constitucionalistas"? Principalmente dos cosas a saber.

En primer lugar, toda una trayectoria de relativismo. Los constitucionalistas han pasado más de treinta años considerando que las reivindicaciones de los nacionalismos periféricos eran respetables por concurrir más o menos dentro de la legalidad. Así, en puridad democrática, el ideario, por ejemplo, del PNV podía compartirse o no, pero sin duda era tolerable. Sorprendentemente, proferir necedades en democracia no acarreaba ningún desprestigio. La consecuencia es que, en vez de, por ejemplo, poner en evidencia las sandeces de Sabino Arana, se ha extendido entre las nuevas generaciones de vascos una idea delirante, pero profundamente falsa e intoxicadora, y muchos han crecido creyendo que viven en un país sojuzgado e ignorantes de la sangre derramada por sus ancestros, desde tiempo inmemorial, por la gloria y la grandeza de España.

En segundo lugar, los "constitucionalistas" han incurrido en lo que podría llamarse "la nada nacional". Como Juaristi, Vidal-Quadras, Fernando Savater y las innumerables asociaciones pacifistas que pululan en lucha contra el mundo nacional-abertzale, creen que lo identitario y lo nacional es intrínsecamente bárbaro y que conduce necesariamente al odio contra los demás. Viven posesos de la estúpida ideología del ciudadano como ente abstracto, que se adhiere a una "nación" considerada como simple espacio legal de derechos y, encima, de manera puramente voluntarista, siempre en función de sus propios intereses individuales. Esta idea es el motor principal que ha llevado a varias generaciones de Españoles a abdicar de la defensa de la idea de España y a abrazar un engendro ideológico parido en los cuarteles de invierno del liberalismo cosmopolita. Han conseguido vaciar a España de su contenido en un alarde sin par de nihilismo aplicado.

Contrariamente al pensamiento de estos pseudofilósofos, la realidad, que no es ideológica, hace que las personas se agrupen dentro de comunidades de carácter nacional e identitario. Unas comunidades que, dicho sea de paso, son verificables de manera objetiva mediante el estudio de la historia. Frente al mero "espacio de derechos" alumbrado por los burócratas, la gente siente más cercana, y con mucho más gancho, una filiación a una tierra y una historia, aunque sea esencialmente fantasiosa y plagada de medio-verdades, como ocurre con los nacionalismos vasco y catalán (del gallego y otros mejor no hablar).

Por esta razón, desde un principio, frente a la idea absurda de una Euskal Herria o una Cataluña "ocupadas" había que haber enarbolado la profunda vitalidad de España como comunidad histórica objetiva, gestada por siglos de esfuerzo común y por la sangre de héroes y mártires vascos y catalanes. Autores como Jesús Laínz han señalado muy oportunamente la irrenunciable raíz española de Euskal Herria y de Cataluña, mostrando en toda su crudeza tanto el "parque temático" nacionalista como las vidas ejemplares de los vascos y catalanes más ilustres, ninguno de los cuales, dicho sea de paso, fue nacionalista.

Esta estrategia es lo más alejado que puede encontrarse respecto a ese océano de "derechos", al parecer exigibles pero nunca conquistados, en el que naufraga los insulsos llamamientos a la defensa de identidad española, que jamás fue "cívica" pero sí guerrera y mesiánica y, por encima de todo, apegada a una tradición multisecular y a una estirpe.

Como sea, cuando sea
POR IGNACIO CAMACHO ABC 4 Agosto 2007

No podía ser, y no ha sido. La prioridad es ganar las elecciones, y el PSOE se ha lanzado a por ellas a todo trapo, dispuesto a demoler si preciso fuere las vigas maestras que han sustentado hasta ahora su proyecto (?) de gobierno. De repente, Navarra estorbaba en el camino de las generales como un camión atravesado en medio de una autovía, y Zapatero ha ordenado apartarlo de cualquier modo a la cuneta, entre cuyos jaramagos va a quedar arrumbado Fernando Puras «Iscariote», el hombre de la palabra movediza. De paso, el Gobierno le aprieta otro poco las tuercas a De Juana Chaos, por quien perdió las municipales cuando el «Proceso» era aún un hilo de esperanza al que se agarraba el presidente. El mensaje es nítido: ya no hay otro argumento, ni otro horizonte, ni otro proyecto que el de ganar «como sea». A costa de lo que sea.
Esta manera de actuar, compulsiva, improvisada, apremiante, se ha convertido en el único método «estable» del zapaterismo. Ausente cualquier principio programático, cualquier estrategia coherente, todo es táctica, urgencia y precipitación. El «Proceso» ya no vale, al menos hasta nueva orden, y ahora lo que manda es la prioridad del electoralismo. Agitación, promesas, gestos, clientelismo. Política de encuestas, de guiños de opinión pública y alquiler mercenario de votos con la chequera de una caja rebosante de superávit. Pero ojo: podrá no ser una manera coherente de actuar, pero no tiene por qué no resultar eficaz.

Zapatero ha leído correctamente los resultados del 27-M. Lo tumbó el «Proceso», las cesiones ante ETA, los paseos arrogantes de De Juana Chaos. Probablemente -no, sin duda- sigue creyendo en esa vía, pero los terroristas se la han cerrado y trata de hacer del problema virtud. Ha abolido públicamente el «Proceso» como si no hubiese existido jamás, y ordenado lanzar a tope de revoluciones la maquinaria electoral. Dinero a espuertas para el desastre canario, promesas a tutiplén para el victimismo catalán, ministros nuevos para derramar subvenciones, babycheques, y otros amables conejos que están por salir de su chistera. De Juana al trullo con dos grilletes, y Navarra sacrificada en un forzado gambito de dama. Solbes va a sudar sangre en los próximos presupuestos: hay que repartir en todas direcciones. Pero más va a sudar Rajoy, si deja que este repentino volatín le pille con el paso cambiado ante un electorado que se muestra sumamente volátil en los sondeos.
La renuncia a gobernar Navarra con el nacionalismo panvasquista es un plato de sabor amargo para Zapatero, pero se lo come porque confía en sus efectos demiúrgicos y, sobre todo, por la plena certeza de las devastadoras consecuencias que habría tenido para él aceptar el órdago del PSN. Ya ha aceptado, a regañadientes, el naufragio general de su mandato, que sólo puede salvar mediante una victoria in extremis, como sea. Fracasados todos los objetivos políticos, la legislatura ha terminado. El final del parte lo escribirán los ciudadanos. En marzo... o cuando sea.

Navarra: ahora, lealtad
Editorial ABC 4 Agosto 2007

MIENTRAS el PSOE resolvía cuál iba a ser el futuro político de la Comunidad foral de Navarra, en jaque desde hace dos meses por culpa de los socialistas navarros, su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, se paseaba por la localidad madrileña de Parla para promocionar al nuevo líder de los socialistas de Madrid. Sin duda, el compromiso era importante para esta ciudad, pero la escasa distancia que media entre Parla y Ferraz habría permitido un pequeño reajuste, sólo cuestión de horas, de la apretada agenda presidencial. Probablemente, todo era una decisión táctica de Zapatero para rebajar el perfil del problema que se le había planteado con el envite de los socialistas navarros a favor del pacto con los nacionalistas de Nafarroa Bai. Pero, ayer, el lugar del presidente del Gobierno, después del Consejo de Ministros, era la sede de su partido, donde tenía que haber afrontado una crisis que tiene su origen y desarrollo en su política de concertación con los nacionalismos. Es insólito que el máximo dirigente del PSOE se escabulla del debate en el que su partido debía fijar la posición definitiva del Gobierno de la Comunidad foral, como si de esta manera, Zapatero quisiera desentenderse de sus propias responsabilidades.

Lo que ayer decidía la ejecutiva socialista no era una pequeña insubordinación de una agrupación local, sino la discrepancia absoluta, al menos aparente, entre la dirección nacional del PSOE y el PSN acerca de una cuestión de Estado, como es la estabilidad política del régimen foral navarro, establecido por la Constitución. Zapatero ha querido tratar este asunto como una cuestión interna de partido, pero era mucho más que este simple intento reduccionista y por eso ha evitado la imagen de su participación en el veto final a la propuesta unánime de los socialistas navarros de pactar con los nacionalistas. Zapatero no ha estado a la altura de las circunstancias, y es demasiado frecuente que huya de ellas cuando lo incomodan y pretenda comportarse con una superioridad que no se corresponde con sus responsabilidades políticas. Además no le resulta útil, porque la crisis interna del PSOE a cuenta de su trayectoria errática en Navarra es el reflejo de la inconsistente actitud de Zapatero con los nacionalismos. En el debate sobre el estado de la Nación, Zapatero apostó, con su ambigüedad habitual, por un gobierno alternativo al de Unión del Pueblo Navarro. Ayer, la ejecutiva de su partido vetó ese pacto con los nacionalistas utilizando el argumento, expuesto por José Blanco, de que «hoy no se dan las condiciones suficientes para gobernar con Nafarroa Bai». Falta coherencia a raudales en el PSOE.

Al margen del inexplicable papel que ha jugado Zapatero en el desenlace de este episodio socialista, la decisión de no gobernar con los nacionalistas panvasquistas es acertada y conveniente. UPN la ha recibido con lógica satisfacción, al igual que el PP. Los motivos son evidentes. Haber facilitado el acceso de los nacionalistas al Gobierno foral de Navarra habría sido un disparate político, porque hubiera sumado esta comunidad al mapa nacionalista dibujado por el PNV y el resto del arco abertzale, hasta llegar a la propia ETA. Ahora bien, que «hoy no se den las condiciones» para ese pacto no debe significar un simple aplazamiento hasta que, a juicio de los socialistas, sí se den tales condiciones, cualesquiera que éstas sean. Es seguro que UPN tendrá muy en cuenta el gesto del PSOE de vetar el acuerdo con los nacionalistas y que procurará crear un ambiente de entendimiento con los socialistas navarros, a pesar de que éstos han mostrado una hostilidad hacia Miguel Sanz y su partido que parece irreversible. Pero lo que sería un fraude es que el sentido de la responsabilidad que ayer invocó José Blanco -y que, en principio, debe contar con el beneficio de la duda- no sería tal si sólo dura hasta que pase el compromiso de las elecciones generales de 2008. No sería políticamente leal hacer la vida imposible al nuevo gobierno de UPN ni esperar al cierre de las urnas para reactivar el acuerdo rechazado ayer por la ejecutiva federal del PSOE. Si el problema del pacto con Nafarroa Bai es de principios, no habrá condiciones ni hoy ni dentro de un año. Si es sólo de oportunismo electoral, el PSOE estaría cometiendo un engaño imperdonable.

Zapatero, taumaturgo
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Agosto 2007

GEORGE Bernard Shaw solía decir, con divertido descaro, que la democracia es un sistema político ideado para que los elegidos no valgan más que los electores. José Luis Rodríguez Zapatero es la quintaesencia de tan depurada caricatura. No hay más que verle en acción. Nunca dice nada que tenga enjundia y fundamento; pero, debe reconocérsele, lo dice con aplomo, como quien descubre un misterio velado durante siglos del que depende nuestra felicidad futura. Habla bajito, fraseando de tal manera que su inconsistencia hueca se disimula hasta hacerle parecer el oráculo de la sabiduría. Sus discursos no tienen más sustancia que la del recitado monocorde de la tabla de multiplicar, pero parece que dice algo. En tiempos imagocráticos, como los que vivimos, son las apariencias las que mandan.

Lo que resulta más difícil es vislumbrar la ideología de Zapatero. Al margen del rencor que evidencia su afán de revisar el pasado para reivindicar una «memoria histórica» que le cuadre a la gloria de su abuelo maltratado, el eje del pensamiento de líder es difuso. Está lejos de la derecha liberal, en la medida en que lo está del fervor por la libertad; pero tampoco se encela con los supuestos de la izquierda clásica. Sospecho que la idea central de Zapatero, la que encamina sus pasos y centra su acción política es Zapatero. Él es su propia verdad y, a la vista de su conducta en los últimos días, parece atribuirse poderes taumatúrgicos.

En alarde de un desparpajo político sin precedentes y muy eficaz ante la opinión pública -los electores que valen más que el elegido-, Zapatero se enfrenta a la incapacidad previsora y preventiva de su Gobierno y, como quien viaja subido en un telegrama, lo mismo acude a Canarias que a Cataluña para, en un instante y con un gesto, aliviar las catástrofes que se han acumulado en ambos territorios. En las Islas, sin acercarse al rescoldo para no chamuscar su propia imagen -la médula de su ideario-, emitió unos conjuros huecos de probado efecto balsámico y salió corriendo. En Barcelona, puesto en trance, difuminó la rabia ciudadana generada por los apagones con la proclama de una nueva terminal para el aeropuerto de El Prat y el anuncio, con el mismo estilo que los augurios de Aramís Fuster, de la llegada del AVE para la Navidad. También alumbró, no faltaba más, una comisión monclovita que vigile y aligere las inversiones públicas en Cataluña. Es el auténtico hombre-orquesta. Todo el Estado y sus poderes caben en su voluntad y caminan sobre sus pies.

No hay nada en Zapatero, no hay contenido ni fundamento, pero los suyos le apoyan con un entusiasmo que nunca prodigaron a sus predecesores. Los contrarios no son capaces de tomarle la medida. Los minoritarios le amparan en el Congreso para sostenerle firme al frente del Gobierno, y el PP, monopolista de la oposición, actúa como una doliente cofradía de afectados no repuestos por la desgracia de haber perdido el poder un 14-M.

El débil Gobierno de Navarra
EDITORIAL Libertad Digital 4 Agosto 2007

Zapatero y Blanco han impuesto finalmente la voluntad de las encuestas nacionales a los socialistas navarros. Durante el tiempo que quede hasta las elecciones generales, el PSOE intentará aparentar ser lo que ha decidido dejar de ser, esto es, un partido nacional. Porque por más que se empeñen en repetir que es el PP quien ha perdido la batalla del centro, lo cierto es que éste no se ha movido nunca de sus posiciones; son los socialistas quienes se han escorado hacia la izquierda, en asuntos internacionales, y al nacionalismo más carca en la cuestión nacional.

Por eso, por más que UPN ahora agradezca públicamente al PSOE el haberles dejado en el poder, no debe confiarse en lo más mínimo. No lo han hecho por sentido de la responsabilidad sino por oportunidad. Así pues, cuando las razones reales por las que han impedido a Puras pactar con Nafarroa Bai se disipen, esto es, después de las elecciones generales, gane o pierda el PSOE, el Gobierno de UPN se enfrentará a una moción de censura. Sanz, cuando sea investido presidente, tendrá en su poder la capacidad de convocar elecciones forales, como sucede en las demás comunidades llamadas "históricas". Debe estar preparado para emplearla, si Zapatero no se lo impide convocando antes las suyas, en cuanto legalmente pueda, tras finalizar en diciembre el primer período de sesiones.

Pero no sólo eso. Sanz y los suyos, como tantos otros dirigentes regionales, han puesto durante años el acento en los "hechos diferenciales" navarros, aunque sin duda con una lealtad al proyecto nacional español que marca una gran distancia con respecto a los nacionalistas. Pero ese acento en la diferencia ha provocado que le hayan crecido los enanos de Nafarroa Bai. UPN ignoró el expansionismo cultural vasco y sus líderes pensaron, al estilo Arriola, que vender su gestión era suficiente. Su reacción a la negociación de Zapatero con ETA llegó tarde y, por eso, no fue efectiva. Muchos navarros no acudieron a las urnas siendo conscientes de que se jugaban la anexión. Dejarlo claro debe ser la labor de UPN de aquí a la convocatoria electoral, si lo que quiere es ganarla por mayoría absoluta.

También el PSN debería abrir un periodo de reflexión sobre lo sucedido. No por el hecho de que desde Ferraz hayan impuesto su voluntad e impedido el acceso al poder de Puras y los suyos, sino por haber pasado a ser la tercera fuerza política, cuando hace poco más de una década gobernaba en Navarra. Los casos de corrupción de Urralburu, primero, y Otano, después, hundieron a un partido que vio con resentimiento cómo UPN se eternizaba en el poder y decidió, como demuestra una Ejecutiva dispuesta a lo que sea con tal de pactar con el nacionalismo vasco, que lo importante era desalojar a la derecha del poder como fuera, siguiendo la formulación preferida de Zapatero.

Esa actitud ha provocado que se hunda electoralmente aún más. Las encuestas, de hecho, muestras una mejoría de UPN y Nafarroa Bai y una caída del PSN. Si no tuvieran a quien tienen de jefe de los socialistas españoles (es un decir), quizá debieran replantearse su acercamiento al nacionalismo si quieren recobrar el apoyo perdido y convertirse en alternativa de gobierno capaz de rivalizar electoralmente con la derecha.

Regreso al progreso
FERNANDO SAVATER El País 4 Agosto 2007

Incluso antes de que Leo Strauss cuestionase el término, el progreso había criado mala fama. Sonaba a ingenuidad ilustrada apoyada en un automatismo optimista, que inyectaba en el decurso histórico las funciones salvíficas anteriormente reservadas a la Providencia divina. A trancas y barrancas, todo debe avanzar hacia lo mejor: es una rueda de molino difícil de tragar, sobre todo para quienes han padecido los avatares del siglo XX. Sin duda el conocimiento científico y sus aplicaciones tecnológicas mejoran gradualmente, pero tanto en sus logros beneficiosos para la industria y la comodidad humanas como en sus potencialidades destructivas. Los derechos humanos han sido proclamados internacionalmente sobre los holocaustos de dos atroces totalitarismos, pero siguen careciendo de recursos internacionales de garantía y son más retóricamente predicados que eficazmente defendidos en gran parte del mundo. La noción de "modernidad", que para algunos equivale a progreso, envuelve en demasiadas ocasiones el simple despliegue arrollador de las conveniencias de un capitalismo que maximiza beneficios pero se desentiende de las efectivas mejoras sociales para la mayoría. Oímos vocear lo que como beneficio de algunos se consigue pero se silencia o minimiza lo que pierden tantos en riqueza de convivencia o de protección ante los abusos plutocráticos. Etcétera... para qué seguir.

Sin embargo, purgado de automatismos y dotado de voluntad política, el término progreso tiene pertinencia como ideal. El progreso no es un destino en el que se cree, sino un objetivo ilustrado al que se aspira y hacia el que se lucha por avanzar, en la incertidumbre de la realidad histórica. Será progreso cuanto favorezca un modelo de organización social en el que mayor número de personas alcancen más efectivas cuotas de libertad: es decir, son progresistas quienes combaten los mecanismos esclavizadores de la miseria, la ignorancia y la supresión autoritaria de procedimientos democráticos. Hablando el lenguaje que hoy resulta más próximo e inteligible, la sociedad progresa cuando amplía y consolida las capacidades de la ciudadanía. Ser progresista es no resignarse ni conformarse con las desigualdades de libertad que hoy existen, sino tratar de superarlas y abolirlas. Y es reaccionario cuanto perpetua o reinventa privilegios sociales, descarta los procedimientos democráticos en nombre de mayor justicia o mayor libertad de comercio, propala mitologías colectivas como si fuesen verdades científicas, etcétera...

En la interpretación política actual creo que el eje progresista-reaccionario tiene mayor capacidad movilizadora que la tradicional división entre izquierda y derecha. No se trata de que ya no existan izquierdas o derechas, como se dice a veces. Esta división sigue siendo operativa, siempre que no se absolutice, es decir, que no se pretenda la hemiplejia social de abolir la mitad complementaria. En el reparto de la intencionalidad política es necesaria la visión que prima los espacios y servicios públicos, la redistribución y la protección social tanto como la que estimula la iniciativa individual junto a los derechos adquiridos de propiedad. De la pugna leal entre ambos polos surge la vitalidad comunitaria. Pero ni los unos ni los otros tienen la exclusiva de las virtudes sociales: ni los unos monopolizan la justicia ni los otros monopolizan la libertad. Y desde luego tanto desde la izquierda como desde la derecha pueden venir propuestas progresistas o esclerotizarse cautelas o imposiciones reaccionarias. Por eso resulta quizá este último índice el más inspirador para quien no se aviene sencillamente a la militancia ciega en las formaciones políticas tradicionales.

Respecto a la noción de progreso existe un acrisolado prejuicio que lo liga a la política de izquierdas (simétrico al que llama "modernización" a cuanto aligera de trabas de protección social para facilitar la extensión del capitalismo internacional). Pero cuando se hace inasumible la vinculación entre progreso e izquierda, como en los totalita

rismos comunistas, se decreta que allí no se trata de una izquierda "verdadera". Sin embargo, Stalin era de izquierdas, qué otra cosa podía ser, aunque también profunda y radicalmente reaccionario. Y los gerifaltes del comunismo español que disfrutaban de la hospitalidad de Ceaucescu o Kim Il Sung se portaban como correctos miembros de la izquierda aunque también como cómplices de los gobiernos más reaccionarios de la época. Aún no hace mucho, en nuestro Parlamento, se presentó una moción para solicitar a la dictadura cubana que liberase a sus presos políticos: sólo tres partidos de derechas -PP, PNV y CIU- adoptaron la actitud progresista de apoyarla, mientras que los grupos de izquierda se unían para rechazarla con reaccionario entusiasmo. Etcétera...

Uno de los más notables enigmas de la actual política española al constituir los consistorios de ayuntamientos o comunidades autónomas es el empeño en llamar "gobierno de progreso" a cualquier combinación que incluya a nacionalistas y partidos de izquierda, con tal de que excluya al PP. Es difícil imaginar por qué regla de tres semejantes contubernios pragmáticos -sin duda muy convenientes para los intereses particulares de quienes los protagonizan- representan un "progreso" para todos los demás. No soy de los que ven el futuro de un radiante color de rosa, pero aceptar que el país "progresa" hacia Javier Madrazo o Joan Tardà me parece francamente un pesimismo excesivo. Y ¿por qué diablos va a ser "progresista" que los socialistas formen gobierno en Navarra con NaBai, ese indudable frente nacionalista, con el que poco deberían tener que ver? A no ser que estén intentando retomar alguna de las cochinadas que tenían medio apalabradas el pasado noviembre con Batasuna y el PNV. Por cierto, ya vamos sabiendo cuál era el lema más despótico que ilustrado de las falsamente negadas negociaciones del aún más falsamente llamado proceso de paz: "todo para ETA pero sin ETA". Pues bien, de progreso nada. La tradición nacionalista, separatista y disgregadora, es uno de los dos chancros reaccionarios que infectan el desarrollo democrático español desde el siglo XIX (el otro es el tradicionalismo clerical, que también sigue tristemente vigente como demuestra la polémica en torno a la Educación para la Ciudadanía). Nada hay de progresista en romper la igualdad legal o fiscal del Estado de Derecho ni en fórmulas de inmersión lingüística educativa y social que no sólo atropellan la lengua materna de los castellano hablantes sino que también amenazan la necesaria existencia de una lengua política común (véase Appiah, La ética de la identidad, ed. Katz), indispensable para el funcionamiento de una comunidad democrática plural. Este último abuso (negado con desfachatez por los cuentistas de turno, ya saben ustedes) es tan avasallador y dañino que sólo el desinterés de la mayoría de la población por cuestiones educativas y culturales explica que no haya una sublevación cívica masiva contra tales prácticas.

La izquierda devalúa la noción de progreso cuando la esgrime legitimadoramente en casos tan inverosímiles. Lo cual no deja de volverse a veces contra ella: Madrid ha pasado a ser -en su Ayuntamiento y su Comunidad- de "rompeolas de todas las Españas" a rompepelotas de todas las izquierdas, entre otras sutiles razones que los analistas estudian, porque en esta capital se han refugiado muchos de los damnificados por "gobiernos de progreso" periféricos que no están dispuestos a colaborar con su voto en la repetición de nada ni remotamente parecido. En el futuro inmediato, con una situación económica de bonanza decreciente y gran parte de la población acosada por la voracidad del Euribor como Baskerville lo fue por el célebre sabueso infernal, no serán los que llamen progreso a dificultar aún más las cosas segmentando estatutaria e insolidariamente los mercados o estableciendo barreras lingüísticas quienes van a conquistar la simpatía de los votantes... Y si no, al tiempo.

Algunos creemos que un enfoque progresista de la política sigue teniendo hoy sentido: es decir, que no compartimos la pataleta de quienes por indignación con los reaccionarios de izquierda se hacen reaccionarios de derechas o viceversa. Más bien se trata de buscar planteamientos de progreso que escapen al mero maniqueísmo partidista: quizá hoy se esté intentando también algo parecido en el nuevo Gobierno francés y en otros espacios de la Unión Europea. Merece la pena intentarlo en España, no como mera cuestión de debate académico, sino en el terreno de la representación parlamentaria: en ello estamos.

-Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Una propuesta sin sentido para TVE
EL MUNDO 4 Agosto 2007

Se trata de una de las primeras iniciativas del nuevo ministro de Cultura, César Antonio Molina, aunque nos hayamos tenido que enterar por medio del conseller de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat: TVE emitirá programas para todo el país en catalán, gallego y euskara.

La fuente de la noticia no es baladí, pues evidentemente el proyecto no responde a la demanda o el interés de los ciudadanos telespectadores, sino a una reclamación más de los partidos nacionalistas, y especialmente del socio de Gobierno en Cataluña del Partido Socialista, ERC.

El conseller Tresserras, que llegó a la Generalitat de la mano de Esquerra, afirmó ayer en una entrevista que cuenta con el «compromiso» del ministro para que la televisión pública haga llegar las lenguas autonómicas a todo el país a través de programas que emitirá en uno de sus canales digitales. En la actualidad, TVE ya ofrece contenidos en catalán, gallego y euskara pero, como es lógico, en las respectivas comunidades autónomas donde se hablan dichas lenguas.

La televisión digital, tal y como está configurada en España, podrá permitir que TVE tenga hasta una docena de canales. Pero no es difícil imaginar una cantidad equivalente de programaciones de toda índole que serían más atractivas y coherentes con el servicio público. Por de pronto, si se trata de promocionar la diversidad de lenguas y su aprendizaje, resultaría mucho más útil que la televisión pública emitiese más contenidos en inglés.

Resulta más que cuestionable que ofrecer contenidos en catalán para los andaluces o en vasco para los extremeños, por poner dos ejemplos, sea prestar un servicio público. Además, el hecho de que TVE esté supuestamente liberada de buscar las máximas audiencias no puede degenerar en que se dedique a emitir contenidos dirigidos a quizá menos del uno por ciento de la población. ¿O es que el ministro piensa que alguien se va a lanzar con fruición a aprender alguna de las lenguas autonómicas sólo para poder ver sus programas?

Esperemos que ni el Consejo de Administración de RTVE ni su presidente, elegido por consenso parlamentario, acepten esta iniciativa sin sentido.

Descentralización y libertad
Preguntas de economía
José María Marco Libertad Digital 4 Agosto 2007

Los extranjeros que viven en España suelen comportarse de una forma rara. Aceptan e incluso respaldan acciones políticas que jamás respaldarían en su propio país. Se ve que si se han venido a vivir aquí es para vivir emociones fuertes, de las que en su propio país se prohíben ellos mismos, como muchos ingleses en Benidorm. Los corresponsales de la prensa extranjera unen a este gusto por lo marcadamente extravagante las anteojeras de izquierdas. El resultado es de todos sabido. Los etarras luchan por su libertad, por ejemplo, y el PSOE se esfuerza porque todos progresemos.

Aunque pocas, hay excepciones. Una de ellas son los periodistas del Wall Street Journal. A pesar de que España ha desaparecido del mapa internacional –por voluntad de los propios españoles–, estos periodistas siguen empeñados en sacar adelante una información objetiva. El último ejemplo es un artículo publicado en primera página del periódico, el pasado 2 de agosto, y firmado por Jonathan House. Trata del proceso de descentralización llevado a cabo en España y de sus consecuencias.

La primera virtud del trabajo de House es discernir algo que no suele salir en los análisis de este tipo. Es cierto que la descentralización en España es muy alta. El Estado gestiona aquí el 51 por ciento del presupuesto frente al 54 en Estados Unidos o el 63 en Alemania. Pero lo que está planteando problemas es, más que eso, el aumento en las regulaciones e intervenciones de todo tipo que la descentralización ha propiciado.

El artículo se centra en las que algunos gobiernos autonómicos están imponiendo al libre comercio. Y la paradoja es que, siendo un país tan descentralizado, somos también el tercero en cuanto a regulaciones a la actividad comercial de los países de la OCDE, por detrás de Bélgica y Grecia. Se pierden oportunidades, capacidad de expansión y de ahorro por parte de las empresas, así como puestos de trabajo.

Aumenta, ni que decir tiene, el poder discrecional de los poderes públicos autonómicos. La unidad de mercado es una de las claves del éxito de las naciones, por mucho que les pese a Rodríguez Zapatero y a sus amigos los nacionalistas. Ahora corre el riesgo de fragmentarse, con costes económicos (es decir, humanos) y políticos todavía sin evaluar.
Por una vez, alguien en la prensa extranjera pone el dedo en la llaga. El proceso de descentralización, precisa Jonathan House, es interpretado por muchos como un auténtico proceso de desmantelamiento del Estado constitucional. En cualquier caso, el hecho tiene dos consecuencias. Por un lado, más intervención, y no menos. Por otro, y a consecuencia de ello, un horizonte más inquietante para la prosperidad de todos. Ya están surgiendo las dudas acerca del grado de libertad de lo que una vez fue una de las economías más abiertas de Europa.

Is Spain Too Localized?
By Jonathan House

MADRID -- A growing number of Spanish business leaders and policy makers are warning their country's devolution of powers to regional governments has gone too far, creating barriers to commerce and investment within the European Union's fifth-largest country.

At a time when European countries are working to strengthen EU institutions, many are rethinking the balance of power between their own central and regional governments. Germany last year moved to streamline its legislative process, ceding to its states authority over areas such as shop opening hours and trade fairs, while limiting their participation in federal legislation. At the same time, countries ...........

EDUCACIÓN
Los obispos estudian llevar al Constitucional la asignatura de Educación para la Ciudadanía
Rouco Varela lanza una advertencia al Gobierno, aunque aboga por fomentar el diálogo entre la Iglesia y el Estado.
AROA PÉREZ. Madrid El Correo 4 Agosto 2007

El arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, volvió ayer a arremeter contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que tachó de "inconstitucional". El miembro de la jerarquía eclesiástica recalcó que esta materia que se impartirá en los colegios "no es compatible" con los artículos 16 y 27 de la Constitución, que contemplan la libertad de culto ideológico y religioso y el derecho de elección de los padres a la formación religiosa de sus hijos. Por este motivo, Rouco dejó abierta la puerta a un posible recurso ante el Tribunal Constitucional, una eventualidad "que comparten muchos más compañeros".

El arzobispo subrayó "la imposibilidad intelectual y moral de la relación entre el Estado y la Iglesia al margen del diálogo". Por eso, incidió en la importancia que tiene una buena relación entre la comunidad religiosa y la política para el bien del país. Así se expresó durante la clausura del curso "Dar lugar a la razón" en el marco de los cursos de verano de la Universidad Complutense.

Rouco Varela explicó que la cooperación entre la comunidad política y la religiosa implica "la autonomía" de esta última "a la hora de organizarse", al tiempo que definió la religión cristiana como la principal promotora del diálogo social y la "abogada de todas las culturas" del mundo.

El derecho a la libertad religiosa se perfila como el factor clave para que la relación entre la Iglesia y el Estado sea positiva, sostuvo. Un "principio irrenunciable" que se enmarca dentro de los derechos fundamentales que debe amparar el marco jurídico promovido por la comunidad política, agregó el arzobispo de Madrid.

La comunidad religiosa, continuó, "nunca se puede abstraer del todo de la comunidad política" y una distinción radical entre ambas "no se da, ni se puede dar".

Rouco Varela dijo que el poder que posee la comunidad política "no se puede utilizar como argumento último" para imponer ciertos criterios, porque "se acabaría con la relación positiva" establecida entre el Estado y la comunidad religiosa.

Tribunales
El fiscal admite que no pidió la suspensión del entramado de HB «por no estar activo»
Pese a creer que las sociedades de Udalbiltza no han eludido a la Justicia, pide un informe a la Policía
Redacción La Razón 4 Agosto 2007

Madrid- La Fiscalía de la Audiencia Nacional consideró ayer innecesario prorrogar la suspensión de las tres entidades que supuestamente financiaban a Udalbiltza Kursaal (la asamblea de electos de Batasuna declarada ilegal en septiembre de 2004), al considerar que en la actualidad no tienen ningún tipo de actividad, por lo que los efectos de la resolución judicial que acordó esta medida están garantizados, informaron fuentes jurídicas.

El fiscal de la Audiencia Ncional Juan Moral, que se ocupa de esta causa, defiende esta tesis en un escrito que dirigió ayer a la Sección Primera de la Sala Penal de la Audiencia Nacional después de que la asociación Dignidad y Justicia reclamara el pasado 31 de julio la prórroga de la suspensión de actividades de las sociedades Udalbiltzaren Elkartea, Consorcio Udalbiltza y Fondo Vasco de Cohesión y Desarrollo, que expiró el pasado 25 de junio.

Decide la Sala de Vacaciones
La suspensión de actividades fue dictada en 2003 por un periodo de dos años por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, y prorrogada por el mismo plazo en 2005 por Fernando Grande-Marlaska, que le sustituía durante el periodo vacacional. Ahora será la Sala de Vacaciones de la Audiencia Nacional la que decida si se ejecuta una nueva prórroga, al encontrarse ausentes los magistrados de la Sección Primera, que juzgará la causa.

En su escrito, el representante del Ministerio Público también reclama a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que comprueben la ausencia de actividad en que las tres entidades dependientes de Udalbiltza Kursaal, tal y como estima la Fiscalía a partir de los informes policiales que ha recibido hasta la fecha. Entre los argumentos utilizados por el fiscal para encontrar innecesaria la prórroga de la suspensión de actividades figura que el bloqueo de cuentas acordado en su día es independiente de la citada medida, por lo que nunca ha dejado de estar vigente, para cubrir las posibles responsabilidades civiles a las que puedan ser condenados los 21 procesados en el procedimiento.

Además, al no disponer de locales o sedes, las entidades aludidas, según la Fiscalía, no pueden sustraer ningún tipo de bienes que se encuentren intervenidos por su vinculación con la asamblea de electos de Batasuna.

Las mismas fuentes aseguran que la Fiscalía presentará de forma inminente su escrito de acusación en la causa seguida contra Udalbiltza Kursaal, en la que procesó en septiembre de 2004 a 21 personas relacionadas con esta entidad por un delito de integración en organización terrorista. Previamente Garzón había acordado la ilegalización de la asamblea de electos de la formación ilegalizada Batasuna al considerarla «una renovación delictiva de la Udalbiltza nacida del acuerdo entre diversas fuerzas políticas nacionalistas y otros partidos políticos y organizaciones».

Según el magistrado, esta nueva asamblea se ubica «en el ámbito de actuación del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MNLV) y con subordinación a las directrices impartidas por ETA-Ekin e incluso Batasuna, a la vez que ha sido financiada con fondos de los ayuntamientos controlados por dicha formación política».

María San Gil / Presidenta del PP vasco
«ETA negocia siempre en clave de máximos y si las cosas no van como quiere pone una bomba»
«El PNV nunca ha tenido tanto poder como el que ahora le ha regalado el PSOE» ? «Veo positivo que la Ejecutiva socialista no apoye en Navarra el pacto con Nafarroa Bai y permita que gobierne UPN en solitario»
Carmen Gurruchaga La Razón 4 Agosto 2007

Madrid-¿Por qué la decisión tan drástica de desaparecer estos meses?
-Porque no te puedes dedicar a dos cosas a la vez. En principio, pensaba seguir parte de mi actividad política, pero con las sesiones de radio resultaba muy complicado. Por eso me he dedicado a ponerme bien. Vuelvo después de cuatro meses y no ha cambiado prácticamente nada.
-Algo diferente si habrá encontrado. Lizartza tiene alcaldesa «popular», los nacionalistas han estado o están a punto de desembarcar en el Gobierno de Navarra...
-En estos meses ha resultado evidente que el PSOE no es alternativa al nacionalismo. Los socialistas sienten complejo por no ser nacionalistas y creen que por ello son menos vascos o no son vascos. Se quitan el complejo apoyando al PNV. Pero para ser justos habrá que decir que no todo el PSE es así.

-¿Se refiere a gente como Rosa Díez o Nicolás Gutiérrez?
-Sí, por ejemplo. Esa gente tendrá algo que decir. La solución pasa porque Rajoy llegue a la Moncloa y Zapatero lleve al PSOE a la oposición.

-En estos meses de convalecencia el PP se ha hecho con la alcaldía de Lizarra, ¿cómo lo ha vivido?
-Como un hito histórico. Es una imagen que los vascos tenemos que llevar en la retina. La evidencia de que se puede ser vasco y español, de que no hay que arrodillarse ante el terrorismo, de pluralidad, convivencia y libertad....

-¿Qué le parece lo que está sucediendo en Navarra?
-Veo positivo que la Ejecutiva Federal no apoye el pacto con Nafarroa Bai y permita que gobierne UPN en solitario.

-¿Cree que es una decisión tomada en base a un cálculo electoralista?
-Vamos a ser cautos, porque ya habrá tiempo para comentar qué sucede con Navarra. Sí quiero decir que me hubiera gustado una decisión similar en la Diputación de Álava.

-El PNV obtuvo en las pasadas elecciones uno de los peores resultados desde 1978 y, sin embargo, ha logrado mayores cuotas de poder. ¿Cómo se explica?
-Porque el PSE se lo ha facilitado. Los nacionalistas de Imaz sólo ganaron en Vizcaya, pero gracias a los socialistas gobiernan las tres diputaciones. Éstos, con tal de no hablar con nosotros, les han regalado tres instituciones importantísimas para la ofensiva nacionalista.

-Muy importantes, entre otras causas, porque son las encargadas de recaudar los impuestos de los vascos y decidir cómo se reparte.
-Sí, además, Álava ha sido crucial a la hora de parar el Plan Ibarretxe, ya que no estaba de acuerdo. También con la fusión de las Cajas de Ahorro, porque no se prestaba a ello. Ahora, dentro de cuatro meses, de las Cajas surgirá un banco vasco, fundamental para la ofensiva nacionalista.

-¿Quiere decir que el PSE apuntala la estrategia de los nacionalistas?
-Completamente. Cuando gobernaba Aznar se decía que había crispado al nacionalismo y que le había hecho crecer como víctimas ante el electorado. En cambio, la realidad es que nunca había tenido tanto poder como con el PSOE.

-Durante un tiempo, existieron una serie de acuerdos entre los dos grandes partidos para aislar y derrotar al terrorismo, ¿ve irrecuperable aquel consenso?
-Todo lo que nos unía ya no vale. El PSE se siente más cómodo con los nacionalistas. De hecho, el País Vasco es el lugar en el que más ha cuajado la estrategia de Zapatero, que no ha servido ni para derrotar a ETA ni para frenar la ofensiva nacionalista.

-Recientemente han aparecido informaciones sobre unos encuentros en Loyola entre PNV, PSOE y Batasuna, ¿le escandaliza?
-No, porque ya estamos curados de espanto, pero será interesante ver qué aparece en las actas de estos encuentros y en las de las negociaciones con ETA. Algunos tendrán mucho que explicar.

-Odón Elorza ha confirmado las reuniones, pero ha aclarado que se suspendieron por las exigencias de la izquierda abertzale.
-Ha reconocido que hablaron de la creación de un órgano vasco-navarro y luego quieren hacernos creer que el acuerdo con NaBai excluía la creación de este órgano. Ya iremos viéndolo, porque aparecerán más cosas.

-Parece que en las conversaciones de estas tres fuerzas y en la negociación con ETA siempre emerge el momento de «no va más» cuando se habla de autodeterminación...
-Porque es algo que el Gobierno nunca lo podrá garantizar. La legalización de Batasuna la vuelta a las instituciones con las siglas de ANV, Navarra, pieza imprescindible en la negociación...., todo ello se puede discutir. Pero no sucede lo mismo con la autodeterminación.

-Por mero pragmatismo, ¿ETA no podría aparcar la autodeterminación e ir consiguiendo todo lo demás?
-ETA siempre negocia en clave de máximos y si las cosas no van como ella quiere, pone una bomba.

-¿Cree que el Gobierno sigue negociando?
-El proceso se encuentra en «stand by», no está finiquitado. No es un proceso de paz, es un proceso de alianzas. No está acabado porque es evidente que el Ejecutivo no quiere cerrarse todas las puertas. Los etarras no renuncian a nada, sólo depende de los momentos históricos y de los tiempos políticos.

-Esa postura de no renunciar a nada, ¿es aplicable a todos los nacionalistas?
-Sí, siempre negocian desde el último mojón conseguido y a cara de perro. Si les recuerdas lo que consiguieron en el acuerdo anterior, se presentan como víctimas porque no lograron todo lo que pedían. Así que nunca pierden.
-¿Cómo ve las próximas elecciones generales?
-Con enorme esperanza. Mariano Rajoy presenta un proyecto que contempla como objetivo la derrota del terrorismo y no la negociación, que quiere ocuparse de los problemas reales, que cree en España como nación.... Es la única esperanza de que pueda cambiar la situación. Lo más importante es que dejará de gobernar el país la minoría nacionalista.

Santiago Abascal, Presidente Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) y diputado PP en el País Vasco
«Si ZP quiere que la bandera de España ondee en las instituciones del País Vasco lo puede conseguir»
P.P. Rada Periodista Digital 4 Agosto 2007

La Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) ha enviado un requerimiento para que el ministro de Justicia, Fernández Bermejo, garantice el cumplimiento de la sentencia ordenada por el Tribunal Supremo de forma que la bandera nacional ondee en las instituciones del País Vasco. Periodista Digital se ha puesto en contacto con Santiago Abascal, presidente de DENAES y diputado del PP vasco, quien ha expresado que "esta es una responsabilidad clarísima de la Administración General del Estado que es quien tiene que hacer cumplir la ley a la Administración Autonómica y quien tiene la capacidad y potestad de hacer elegir a Ibarretxe entre izar la enseña nacional o ser inhabilitado de su puesto".

El Tribunal Supremo ha tardado veinte años en ordenar el cumplimiento de ondear la bandera española en las instituciones vascas.

No ha tenido la posibilidad de pronunciarse hasta este momento y más que una responsabilidad de las instituciones judiciales es un responsabilidad de las instituciones políticas, de la Administración General del Estado, que nunca había querido hacer cumplir la legalidad. El Tribunal Supremo ha hecho lo que no podía ser de otra manera, ordenar el cumplimiento de la legalidad al Gobierno Vasco. Si la administración del Estado del País Vasco no insta ante los tribunales la ejecución de sentencia después de comprobar que no se cumple, puede que ésta quede en papel mojado y no tenga consecuencia penal para quien decida desobedecerla, y eso es algo que parece que ni el Ministerio de Justicia ni la Delegación del Gobierno vasco están dispuestos a hacer.

¿Sienten que desde su posición de Fundación privada ejercen una labor que tal vez podría llevar a cabo una institución pública?
Uno de nuestros objetivos fundacionales es la defensa de la nación española y sus símbolos y nos sentimos plenamente legitimados para actuar en este sentido, pero una fundación como la nuestra sólo puede ejercer de mecanismo de presión de la sociedad civil frente a los poderes públicos.

¿Cree que finalmente ondeará la bandera en las instituciones vascas?
Está en las manos de Zapatero, de Bermejo y del delegado del Gobierno del País Vasco. En estos momentos si Zapatero quiere que la bandera española ondee en las instituciones, lo puede conseguir, es muy fácil, tiene que instar la ejecución de la sentencia y hay una elección para el señor Ibarretxe y quienes no quieran acatar la sentencia, o cumplirla, o que se les abra un proceso penal en el que con toda seguridad acabarían inhabilitados por un delito de desobediencia.

Uno de los objetivos de la fundación es, como decía, preservar los símbolos, ¿es realmente tan importante el hacer ondear la bandera en las instituciones vascas?
Nosotros creemos que los símbolos y enseñas de España han desaparecido de todas aquellas áreas donde la libertad está siendo mermada, es decir, allí donde el Estado no puede hacerse presente, no tiene fortaleza, donde los poderes nacionalistas presionan más a la gente. Cuando se ultraja la bandera se están atacando muchas más cosas, tiene una potencia simbólica que no puede ser despreciada.

Un canal digital de TVE emitirá en catalán, euskera y gallego para toda España
Agencias Periodista Digital 4 Agosto 2007

Ya tienen el compromiso del Gobierno. Según ha reconocido el conseller de Cultura y Medios de Comunicación, Joan Manuel Tresserras, cuenta con el visto bueno del ministro de Cultura, César Antonio Molina, de que TVE emitirá para todo el Estado programación en catalán, euskera y gallego en uno de sus canales digitales.

En declaraciones a Catalunya Ràdio, recogidas por Europa Press, Tresserras explicó que también tienen previsto que las bibliotecas públicas de toda España cuenten con un "mínimo" de libros clásicos en catalán.

En relación con el XX Aplec de Internacional de la Sardana, que tendrá lugar este fin de semana en Frankfurt, apuntó el "nacimiento" de una nueva cultura. Señaló que para evitar que ésta "se fosilice", debe adecuarse a los tiempos actuales y "conectar con el estilo de vida de la gente", ya que "nada es tan peligroso como negarse a cambiar".

Sin embargo, aseguró que esta "nueva cultura nacional catalana que contará con aportaciones de gente que ha venido a Catalunya" contará con "hilos de continuidad" con la tradición.

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