AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 5 Agosto   2007

La bandera y los nacionalistas
POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 5 Agosto 2007

EL Gobierno vasco no cumplirá la sentencia que le conmina a izar la bandera de España, tanto en la Academia de la Policía Autónoma, como en todos los edificios públicos autonómicos. Y nadie le instará, con advertencia de utilizar la fuerza si preciso fuere, a que ejecute la resolución del Tribunal Supremo porque tampoco nadie le ha requerido en serio durante más de un cuarto de siglo para que cumpla la ley de banderas -que data de 1981- y haga lo propio con otras muchas normas que en la comunidad autónoma vasca carecen de vigor por el simple despotismo nacionalista que las declara inaplicables. Los peneuvistas y asimilados recurren a un argumento tan estúpido como el sentimental para zafarse de cualquier ley que no les conviene o, simplemente, les contraría. Un dirigente del PNV acaba de declarar que los «sentimientos no se imponen» y puesto que la bandera de España en los mástiles del País Vasco es una «imposición sentimental», la enseña no se izará.

Semejante falacia -la sentimental- ha sido comprada como mercancía democrática de cierta calidad desde 1979 por parte de los Gobiernos españoles. La emotividad nacionalista -pura coartada para la impunidad- forma parte del muestrario del victimismo del PNV. Cuando no hay un motivo de apariencia solvente para explicar una tropelía de las muchas que perpetran, acuden a las emociones, los sentimientos o las percepciones. Tal y como hacen los totalitarismos políticos y sociales. De lo que se deduce que en el País Vasco -en Euskadi- existe un régimen nacionalista de corte totalitario que se permite desafiar la ley con la complicidad constante de partidos de obediencia supuestamente nacional -el PSE e IU- y la indolencia mayoritaria de una sociedad que se ha replegado sobre sí misma y que huye de cualquier tipo de conflicto porque sabe de antemano que siempre gana el nacionalismo en su doble versión: la armada y la política.

Como en todos los totalitarismos, el «sentimiento nacional» se convierte en la última razón -e inapelable- para hacer una cosa o su contraria. Desde un supuesto sentimiento mayoritario, se rechaza la bandera de España, obviando que centenares de miles de vascos -que viven allí y, otros, que lo hacen en el exilio interior español- la tienen como suya; desde la emotividad, el señor obispo de San Sebastián se permite la indecorosa simetría de apelar de igual manera a víctimas y victimarios, asimilándolos en su condición moral; desde una simulación inveterada de agraviados, los nacionalistas vascos chantajean con sus «emociones» al Estado y a la sociedad española sobre la que hacen recaer sus fracasos y frustraciones. En definitiva, desde su distorsionado entendimiento de la democracia creen -o dicen creer- que las leyes se cumplen o incumplen en función de sentimientos e impulsos viscerales.

Un sistema democrático no se construye sobre la emoción sino sobre la racionalidad y las leyes que son la expresión de ésta y se sobreponen a aquella. La enseña nacional no es tanto la materialización de un sentimiento, que también, cuanto un elemento de la liturgia del poder del Estado y, más concretamente, un símbolo de su soberanía. La bandera -que a muchos emociona, pero que a otros deja indiferente- no es un elemento superfluo y prescindible del sistema democrático, sino que se constituye en la significación de unos valores y principios cuya relativización conduce al cuestionamiento de las bases de la convivencia en libertad.

Los nacionalistas vascos no aceptan la bandera de España porque no aceptan tampoco su soberanía residenciada en el conjunto del pueblo español y, de la misma forma que se lanzan a la calle para presionar a los jueces y tribunales -y lo hacen encabezados por cargos institucionales-, desafían también la legitimación tanto del legislador como del Poder Judicial, destruyendo de ese modo, lenta pero eficazmente, el propio Estado allí donde ellos gobiernan sin fielatos ni controles. Tal ocurre en el País Vasco donde todos aquellos que no comulgan con el régimen nacionalista se sienten -y aquí el sentimiento sí viene a cuento- como «alemanes en Mallorca» que así preconizaba Arzalluz deberían ser tratados los vascos españoles que no abrazasen la causa separatista en una eventual Euskadi independiente.

Se confunden quienes, como los alcaldes socialistas de Vitoria y San Sebastián, pretenden relegar el cumplimiento de esta sentencia a la categoría de asuntos de menor cuantía. Porque con los asuntos de aparente pequeña entidad -paso a paso, centímetro a centímetro, cesión a cesión- los nacionalistas vascos se han apalancado en el poder, han excitado hasta el paroxismo las contradicciones entre los constitucionalistas -ahí está el Diputado General de Álava, nacionalista, por un descerebrado desencuentro entre el PSE y el PP-, han ocupado terreno social y político de manera irreversible y, en definitiva, han conformado toda una ingeniería de poder que absorbe cualquier expresión espontánea de la sociedad vasca, sea de la naturaleza que sea.

La exclusión de la bandera nacional de España del paisaje vasco se corresponde con una profusión abrumadora de la ikurriña, una enseña que responde a las ensoñaciones mitológicas de Sabino de Arana y que nunca antes de 1936 fue otra cosa que un elemento distintivo del PNV, jamás de la sociedad vasca y, desde luego, en absoluto de ninguno de sus tres territorios históricos que han dispuesto de antiguo de sus pendones y estandartes. Cuando esa bandera se incorporó al Estatuto de Autonomía, se practicó por los no nacionalistas un ejercicio extremo de generosidad que tuvo que ampliarse -unos recogían las nueces mientras otros movían el árbol- a todas las manifestaciones supuestamente emotivas del PNV. El himno de la comunidad autónoma vasca -¿no lo sabían?- lo era antes de 1979 el del PNV, de tal manera que no hay insignia política, símbolo público, alegoría popular que no pertenezca al patrimonio «sentimental» de los nacionalistas.

Todo aquello que no forme parte del imaginario idolátrico del nacionalismo es «sentimentalmente» incompatible con una supuesta mayoría de vascos, siempre interpretados por los portavoces del régimen.

Ahora comienzan en los pueblos y las ciudades vascas las fiestas del estío. No habrá «guerra de banderas». Se producirá algo bien distinto: una agresión constante a la enseña nacional de España, porque no se trata sólo de que la bandera española no ondee en Ayuntamientos, Diputaciones y organismos autonómicos; se trata de subrayar, para que no haya dudas, que la única bandera, el único símbolo, la exclusiva enseña que dispone de legitimidad sentimental y política para ser izada, es la ikurriña, siendo la española, extraña y ajena y, a mayor abundamiento, emotivamente hostil a los vascos nacionalistas. Como quiera que el desafío trae causa de la cesión explícita o implícita del Estado español consumada hace ya décadas, de nuevo habrá que estar y pasar por la humillación jurídica, democrática y afectiva de contemplar cómo el nacionalismo vasco desobedece al Tribunal Supremo, obteniendo así, entre el desentendimiento acobardado de quienes debieran responder al órdago, una nueva victoria sobre el Estado. La enésima si el Gobierno tampoco esta vez la evita.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC

Empieza a no ser de fiar
José Antonio Portero Molina La Opinión 5 Agosto 2007

Zapatero condensó su visión de las relaciones internacionales en su alianza de civilizaciones, y su estrategia antiterrorista en su confianza en el diálogo y la negociación con la banda. La concepción del Estado y de la nación que le cabe en la cabeza la condensó en aquello de que Navarra será lo que quieran los navarros. Una máxima que, aplicada, ¿por qué no?, a los murcianos, a los de Langreo o a los egabrenses, hacen de España y su Estado algo sujeto a la libre disposición de lo que se decida en cada pueblo o en cada Comunidad Autónoma después de cada convocatoria electoral. Si como presidente del Gobierno de España esa es su concepción, resulta lógico que como supremo dirigente del PSOE deje las manos libres a los dirigentes autonómicos de su partido para pactar con los nacionalistas e impedir, a cualquier precio, el gobierno del PP. Así ha sido en Cataluña, en Galicia o en Baleares y así iba a ser en Navarra. Zapatero respaldó a Puras y Puras, con el apoyo unánime de la dirección socialista navarra, selló el acuerdo con Nafarroa Bai. El viernes, la dirección socialista en Ferraz le ha dicho a Puras que de pacto de gobierno, nada.

La rectificación es una buena noticia para quienes no comparten la bondad de los pactos con los nacionalistas, pero no permite restablecer la confianza que los electores socialistas han ido perdiendo en la solidez y fiabilidad del liderazgo de Rodríguez Zapatero. Porque llueve sobre mojado. La rectificación en el asunto del Estatuto de Cataluña y en la del proceso de paz vinieron antes, y acreditaron lo que ahora, en el caso de Navarra, ha vuelto a quedar meridianamente claro: que Zapatero no decide a partir de unas convicciones asentadas, sino en función de las oscilaciones de los sondeos de opinión y de la preocupación cada vez mayor que se vive en importantes sectores del PSOE.

El último sondeo del CIS dio a los socialistas una ventaja de 3.5 puntos que, con la economía a favor, sin atentados de ETA, sin escándalos sobresalientes de corrupción que les afecten y con un PP que no sabe si vestirá de Aznar o de Rato en 2008, es pequeña y no ofrece garantías de éxito. El PSOE no consigue distanciarse como esperaba y, por eso, militantes relevantes y experimentados, en activo o no, están forzando a Zapatero a rectificar o, si lo prefieren, están sustituyendo las máximas insustanciales del secretario general por las posiciones a las que el partido no puede renunciar sin dejar de ser lo que ha sido. Asuntos como el de Navarra causarán destrozos importantes en el socialismo navarro, como antes en el catalán y mañana en cualquier otro donde las máximas de Zapatero confundan a la militancia y al electorado.

Pero en el asunto de Navarra hay un aspecto de la personalidad de Zapatero que ha vuelto a manifestarse sin tapujos, y que, seguramente, no será recompensado con el afecto de los militantes. Zapatero no ha querido comparecer en la reunión del comité federal del PSOE en la que se ha forzado la rectificación de los compañeros navarros. Puede, y resultaría lógico, que se ausentara por saberse incapaz de convencerles. Puede que por falta de coraje para asumir su mucha responsabilidad en el asunto. Pero puede, también, que Zapatero considere que la secretaría general del partido le confiere la facultad de imponer a los compañeros navarros sus decisiones sin dar explicaciones, como hizo ya con motivo del EA de Cataluña; la de respaldar personalmente y de igual modo a candidatos como Sebastián, Puras o López Aguilar, y la de olvidarlos luego cuando no satisfacen sus expectativas o pueden resultar incómodos.

Después de lo de Navarra, por la insustancialidad de sus máximas políticas y por sus personales actitudes, puede que Zapatero comience a ser para muchos votantes y aún militantes socialistas un líder de poco fiar.

José Antonio Portero Molina es Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de A Coruña

La piel de cordero
Ignacio Cosidó Libertad Digital 5 Agosto 2007


Zapatero se ha puesto la piel de cordero ante la próxima cita electoral. Así, tras sus secretos e indecentes flirteos con los terroristas, muestra ahora la extrema prudencia de quien considera inevitables nuevos atentados. Al mismo tiempo, Ferraz parece haber recuperado momentáneamente la sensatez y ha deshecho el pacto que sus correligionarios tenían forjado con los independentistas de Nafarroa Bai en Navarra. Simultáneamente, el Gobierno intenta sepultar el incómodo debate territorial bajo la promesa de miles de millones de inversión para todos y el jefe del Ejecutivo se prodiga cada vez más en apariciones públicas repartiendo a destajo subvenciones, indemnizaciones y ayudas, dejando a los subalternos las labores más ingratas del Gobierno y del partido. El problema es que la piel de cordero en la que se ha revestido Zapatero es demasiado fina como para ser creíble. Es más, si el PSOE logra revalidar una mayoría parlamentaria, su líder retomaría con nuevo impulso su agenda más radical en el convencimiento de que los ciudadanos la habrán avalado con su voto.

Este súbito cambio en La Moncloa demuestra que su inquilino no tiene otro principio político que la ocupación del poder y su permanencia en él. El líder socialista no sólo no tiene escrúpulo alguno en traicionar a las personas, de Maragall a Mas pasando por Puras, sino que tampoco le produce ningún pudor renegar de sus principales proyectos políticos si considera que es necesario soltar lastre electoral para intentar retener el poder. La ausencia del principio de lealtad y la supeditación permanente de las convicciones a su interés más inmediato es la principal característica de la forma de hacer política del actual líder socialista.

La traición de Zapatero al socialismo navarro ha sido doble. Por un lado, impuso desde Madrid un candidato que fuera más dócil a los designios de la negociación con los terroristas en la que en aquel momento creía firmemente. Ahora que el proceso de negociación con ETA ha descarrilado, Zapatero no tiene empacho alguno en sacrificar al hombre al que mandó con esa ingrata misión dejando a los socialistas navarros compuestos y sin novia a las puertas mismas del poder. Las consecuencias de esa doble traición serán nefastas para los intereses electorales del PSOE en Navarra, pondrá a prueba la propia cohesión de su partido en esa Comunidad y ha abierto una profunda herida en la relación entre los socialistas navarros y el resto de los socialistas españoles.

Navarra ha sido utilizada así por Zapatero en una doble vía. Primero, como moneda de cambio en su negociación con los terroristas. Ahora, como señuelo para intentar engañar al resto de los españoles sacrificando a su partido en la comunidad foral en el altar de los intereses supremos de La Moncloa.

Es cierto que Zapatero se ha mostrado en estos tres años largos en el poder como un consumado maestro del engaño, pero será difícil que en los pocos meses que quedan pueda recuperar la credibilidad perdida, incluso a costa de sacrificios tan cruentos como el que ha consumado en Navarra. Un sacrificio que ha ejecutado además sin tener siquiera la valentía de mancharse las manos y dejando a su secretario de Organización, José Blanco, actuar como único maestro de ceremonias.

Los españoles deberían saber que todo en Zapatero es pura apariencia, que el pacto con los independentistas pan-vasquistas en Navarra se consumará tan pronto se le despeje el panorama electoral nacional, que la negociación con los terroristas puede ser retomada formalmente en cualquier momento porque así se lo autoriza además el Parlamento en una resolución aún no revocada, que el proceso de disgregación de España aún no ha terminado y que el proyecto de izquierda radical que Zapatero esconde tan sólo está esperando una mayoría en las urnas para poder ser reactivado con un nuevo impulso. La piel de cordero de Zapatero no engaña a nadie.
Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Metafísica del Gobierno
POR IGNACIO CAMACHO ABC

EL Gobierno de España existe. Quizá existan también numerosos motivos para dudarlo, más allá del repentino azacaneo de un presidente obligado a dar la cara, por ausencia de la Bombero Mayor Fernández de la Vega, en los incendios reales y metafóricos de este implacable estío preelectoral. Quizá no exista como proyecto político, ni como estructura cohesionada de acción administrativa, ni como equipo homogéneo y competente al servicio de una idea o de un programa, pero aparece al menos como entidad titular de un potente aparato de propaganda oficial. Lo repiten desde hace unas semanas numerosos anuncios televisivos en los que, so pretexto de recomendaciones varias de utilidad dispersa para la vida cotidiana, se subraya el presunto desvelo gubernamental por el mantenimiento del bienestar público. Cada spot, claramente pretextual, mera excusa para emitir el mensaje de la propia existencia del sujeto que los ordena, se cierra con una firma institucional en la que tintinea con timbre solemne el determinativo: Gobierno «de España».
El intenso subrayado de los mensajes delata el hallazgo tardío, forzado, circunstancial, de una idea de nación que Zapatero consideraba no hace demasiado tiempo «discutida y discutible». Ahora se trata, milagros de la coyuntura electoral o de la metafísica política, de una certeza inapelable, de una convicción contrastada, de una evidencia palmaria. Después de tres años de énfasis deconstructivo, de un trienio al pairo del desmontaje constitucional, de más de media legislatura consagrada al ablandamiento del hecho nacional y la proclamación del fenómeno de la «nación de naciones»; después de una aventura equinoccial y temeraria por el territorio incierto de los soberanismos particularistas; después de la cesión de competencias esenciales que vuelven residual la presencia del Estado en ciertas taifas ya manifiestamente autónomas; después de la aplaudida apoteosis de la simetría y el confederalismo; después de la anestesia practicada sobre la ética del patriotismo y de la trivialización de su simbología; después de todo eso, resulta que el Gobierno de España es un hecho cierto, una realidad contundente capaz de pregonarse a sí misma como un ser frente a la nada. El Gobierno no es una ficción, ni una convención, ni una quimera. Bienvenido, pues, pero a buenas horas.
Quizá llegue este reencontrado ente a tiempo de reconducir las «tendencias regresivas» y las «perspectivas inquietantes para la cohesión social» que la revista de análisis de Alfonso Guerra ha detectado en la debilitada estructura de este país recién redescubierto por el zapaterismo a fuerza de fracasos y de desengaños. Acaso esta paulina reconversión signifique algo más que un apresurado maquillaje retórico ante el horizonte de las urnas. Porque en ese improbable caso, el prodigio alcanzaría una doble relevancia ontológica: en su apremiante necesidad de identidad electoral, el Gobierno no sólo se habría hallado a sí mismo detrás de su enredosa cortina de delirios aventureristas, sino que pudiera ser que se hubiese convencido, al fin, de que también existe algo llamado España.

Intrusos en TVE
POR M. MARTÍN FERRAND ABC

EN el Ministerio que nunca debió existir, el de Cultura, siempre se cuece un germen de dirigismo intelectual que, aún contando con la buena voluntad de sus gestores, resulta alarmante y es inevitable. Así tiene que ser cuando se crea un órgano al que hay que inventarle una función y ello da paso a todas las sospechas. La cultura, hija de la reflexión espontánea del hombre sobre sí mismo, se organiza sola y, socialmente, se destila en los alambiques de la educación. En ella, en su organización coherente y con pretensión de excelencia, radica la responsabilidad de cualquier Gobierno con pretensiones de construir un futuro mejor.
En Cataluña, para que el esperpento sea mayor, al cartapacio de Cultura se le añade el de Medios de Comunicación, y su titular, Joan Manuel Tresserras, acaba de hacernos saber que tiene el «apoyo» de César Antonio Molina, el redentor de Carmen Calvo, para que TVE dedique uno de sus canales nacionales en TDT a una programación que, siendo mayoritariamente en catalán, también incluya programas en gallego y vascuence. Supongo que en Écija no caben en sí de alegría ante tal posibilidad y que en Mota del Cuervo se disponen a nombrar hijo adoptivo al nuevo titular de Cultura por atender con tal diligencia una generalizada demanda popular.
En materia de televisión todo es posible en España, en donde los emisores -públicos, privados, nacionales, regionales, locales, legales, alegales e ilegales- compiten en zafiedad y mal gusto hasta alcanzar unos niveles sin parangón posible en esos que dicen «países de nuestro entorno». Incluso se han instaurado, sin grandes diferencias entre unos y otros, los telediarios sin noticias en los que los sucesos, el corazón y la miscelánea disimulan la ausencia de más enjundiosos contenidos; pero la voluntad de Molina supera y engrandece el disparate reinante. Un ministro del Gobierno de la Nación, respaldado por sus equivalentes autonómicos, pretende meterle mano a una TVE que no es de su incumbencia administrativa y/o política para, en alarde de intrusismo, programar los contenidos de un organismo teóricamente independiente.
No creo que nadie discuta la riqueza que supone el plurilingüismo español, proyectado en cuatro grandes idiomas y un buen número de dialectos; pero, como ocurre con cualquier riqueza, resulta exigible su inteligente administración. La prioridad del castellano, tan disminuido en algunos territorios, no es cuestión de número o de hegemonía; sino de eficacia comunicativa que nos permita ser referencia para una comunidad mundial con varios cientos de millares de hablantes. Cuídense, sin descuido del principal, los restantes idiomas del Estado y hágase, sin meter las manos en plato ajeno, con talento y mesura. Tampoco se discute el valor expresivo y emocional de la gaita gallega y no se impulsa un organismo público que enseñe a soplarla en Jerez de la Frontera. Y menos todavía que esa iniciativa la pilote el Ministerio de Industria.


Comunidad autodestructiva
JOSEBA ARREGI El Correo

Un artículo del presidente del PNV, Josu Jon Imaz, publicado en estas mismas páginas, ha dado mucho que hablar y que opinar, a pesar de que el debate en su propio partido parece que ha sido acallado muy rápidamente. Cualquier manifestación razonable proveniente del PNV es siempre bien recibida. Se aplaude la apuesta por el pragmatismo y la moderación. Aunque no se analice el fondo del problema, aunque se sea consciente de que todo lo que se dice, las fórmulas que suenan a nuevas, siguen estando bajo la reserva de soberanía. ¿Cómo se le va a pedir al PNV que renuncie a su meta?

Lo malo es que mientras no se le pida que renuncie a su meta, porque es irreconciliable con el principio democrático de respeto del pluralismo y de la complejidad de la sociedad vasca, seguiremos celebrando algo de moderación en alguno de sus dirigentes como lluvia de mayo, mientras que el conjunto de la sociedad vasca sigue hipotecada por la falta de una apuesta definitiva del PNV por la democracia pluralista.

Es cierto que la historia se repite: el nacionalismo vasco ha penduleado siempre entre la radicalidad del sueño y la moderación de sus actuaciones políticas. Pero conviene resaltar dos diferencias sustanciales que se dan ahora, y prácticamente nunca antes se habían dado: que en el pendulear del nacionalismo había una tendencia a que la moderación se impusiera casi siempre a la radicalidad; y que, en segundo lugar y mucho más importante, el pendulear se había producido sin la existencia de un poder autonómico institucionalizado, sin un autogobierno muy considerable gestionado, casi en exclusiva, por el mismo nacionalismo.

Esta situación específica de un nacionalismo que gestiona un poder de autogobierno más que considerable, y que debe formular en esa situación su programa político confiere una radicalidad que no ha existido hasta ahora a la necesidad de que el PNV reformule su programa. El mantenimiento del sueño, del ideal, de la meta radical como algo a alcanzar e institucionalizar en un futuro puede servir mientras se está oprimido, mientras no existen libertades individuales garantizadas, mientras los mecanismos para proteger y desarrollar los elementos lingüísticos, culturales y tradicionales minoritarios no están protegidos por derechos correspondientes.

La situación cambia radicalmente cuando se vive en democracia, cuando todos los derechos están garantizados, cuando se ejerce todo el poder posible para promover las señas diferenciales de identidad. Cuando existe un poder de autogobierno y se ejerce dicho poder de forma continuada, y según propaganda propia, con mucho éxito, es preciso extraer las consecuencias. Es preciso tomarse en serio la apuesta por la reforma que se hizo en la Transición. Es preciso saber que la apuesta por la reforma y la renuncia a la revolución, a la ruptura, entraña necesariamente la necesidad de reformular los propios fines políticos.

No se puede ser al mismo tiempo poder y oposición radical. No se puede ser al mismo tiempo PNV y Batasuna. No se puede ser al mismo tiempo reformador y rupturista. Y no sólo porque implica incoherencia. No sólo porque no queda bien. No sólo porque a radicalidad siempre va a ganar aquél que está dispuesto a todo porque no tiene poder alguno que perder, sino por las consecuencias para el conjunto de la sociedad.

Los pueblos gestionan el tiempo, lo controlan, superan sus tendencias desintegradoras gracias a las instituciones, gracias a la institucionalización del poder. Y es en esas instituciones de poder en las que toma cuerpo la sociedad, en las que adquiere forma un grupo humano, deja de ser masa amorfa para constituirse en sociedad organizada.

Lo que el PNV está haciendo al no identificarse con las instituciones de cuya gestion le ha encargado la sociedad desde hace treinta años es hurtar a la identidad ciudadana vasca el sostén institucional que necesita para crecer y desarrollarse, para poder ser simplemente. En nombre de una identidad soñada se niega la identidad posible. En nombre de un futuro imposible se niega la identidad real. En nombre de la nación pura se divide la sociedad.

La consecuencia de la incapacidad del PNV de extraer todas las consecuencias de la apuesta que en su día acertadamente hizo por la reforma y la institucionalización autonómica y estatutaria es la desinstitucionalización de la identidad ciudadana vasca, que se queda sin mediación institucional alguna, porque se la hurta el mismo que ocupa ese poder institucional, el PNV. Y sin mediación institucional la identidad ciudadana vasca se va disgregando en ritualización y simbolizaciones puras, absolutas, radicales, y en una práctica lingüística, cultural y de vida diaria muy alejada de lo supuesto en los ritos y los símbolos.

Si algo caracteriza hoy la identidad ciudadana vasca es una aparente hegemonía nacionalista que lo cubre todo, pero que se desenmascara como vacía en cuanto se le pide un mínimo de coherencia con lo que afirma en los ritos y en los símbolos. Una identidad que vive de la afirmación ritual y simbólica de su supuesta diferencia, mientras que la vida continúa sin tener en cuenta apenas lo que esa diferencia radical afirmada supondría.

Sin instituciones no hay gestión posible del tiempo. Sólo queda la huida a un limbo intemporal, ritual, meramente simbólico en el que todo parece posible porque nada tiene que ser real. Si uno de los pocos teóricos iniciales del nacionalismo, Engracio de Aranzadi, escribía que lo fundamental en el nacionalismo no era una forma determinada de institucionalizar el pueblo, que lo fundamental no era la meta política de acceder a un Estado propio, sino contar con los mecanismos suficientes para mantener la identidad diferencial, ya estaba indicando la puerta de salida de la realidad política institucional a un espacio intemporal en el que no hay que rendir cuentas, porque la meta, la identidad diferencial, nunca será real, o puede ser cualquier cosa.

En nombre de la política radical el PNV huye de lo más serio de la política, de la institucionalización, de la legitimación de las instituciones políticas. En el fondo las desprecia, porque nunca se corresponden con el sueño final. La lucha entre los nacionalistas en las instituciones y los nacionalistas en los órganos del partido es manifestación evidente de esa incapacidad para la política de verdad: al final el guardián de la ortodoxia, el partido y sus órganos internos deben tener primacía sobre la representación institucional. El gobierno debe contar habas -Hacienda-, y repartir caña -Ertzaintza-, como decían coloquialmente quienes llevaron al PNV a Estella-Lizarra y a firmar papeles con una ETA en tregua, rota como todas las treguas de ETA. La política la hace el EBB.

El sueño puro, la ortodoxia plena destruyen la comunidad a cuyo servicio dicen estar. Lo muestra muy bien Richard Sennet en su libro 'El declive del hombre público'. Siempre hay alguien más ortodoxo, alguien más puro, alguien que ama más a lo que hay que amar y que convierte en enemigos a los propios miembros de la comunidad. Sólo cuando los individuos quedan mediados por las instituciones, se reconocen no en el sueño puro sino en las reglas que regulan su convivencia, sólo entonces pueden desarrollar una identidad ciudadana. Pero al PNV le ha dado por despreciar, teórica y prácticamente, las instituciones que lleva ocupando desde hace muchos años. Y la consecuencia es una sociedad rota, una Euskadi desarticulada, un mapa electoral desestructurado, una identidad desinstitucionalizada, imposible.

Ése es el dilema del PNV, el dilema que debe superar porque no tiene derecho a hipotecar el futuro de los ciudadanos vascos: el vacío legitimatorio del poder que ejerce abre las puertas a la deslegitimación activa y violenta por un lado y, por el otro, al no aceptar su institucionalización, termina produciendo una encarnación profética personal del nacionalismo que sólo vive de sus propios anuncios proféticos vacíos, de un comienzo que nunca comienza porque está fuera del tiempo, fuera de la realidad, fuera de la política: el PNV entre ETA-Batasuna, por un lado, e Ibarretxe por el otro. Ése es el verdadero problema.

Don Miguel Sanz, convoque usted elecciones YA
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 5 Agosto 2007

En UPN se frotan las manos. ¡Van a seguir en la poltrona! Mal harán Miguel Sanz y Alberto Catalán en confiarse: en primavera, con las golondrinas, vendrá una moción de censura. UPN debería forzar ahora la convocatoria de elecciones.

¡Dos meses de conciliábulos, reuniones secretas, propuestas ridículas y Fernando Puras jugando a ser el muerto en el entierro y el niño en el bautizo! Se nota que algunos políticos sólo trabajan de políticos. Si el PSN iba a recibir la orden de dejar gobrnar a UPN, ¿a santo de qué se ha montado este espectáculo?

¿Por qué el PSOE de ZP se ha negado a que sus navarricos formen un pacto de progreso (¡con el PNV que está en Nafarroa Bai!) cuando está gobernando gracias a varios partidos antisistema y antiespañoles en Galicia, Cataluña y Baleares?

Gane o pierda las elecciones generales, el PSOE presentará una moción de censura. ZP es lo contrario que Aznar: es tan cobarde que en vez de recibir a sus correligionarios en la sede de su partido se fue a pasear por Parla y hablar de flores, pero reconoce que vivimos en la sociedad de la imagen y no iba a aceptar que el PP hiciese campaña con la colaboración del PSOE con ex etarras.

Las nieblas del futuro las ha despejado El País: si Sanz no acierta a gobernar de otra manera [como marca El Faro del islam], el acuerdo programático entre el PSN y NaBai podría ser el eje de una futura moción o de una alternativa más madura en las siguientes elecciones.

¿Puede UPN y el PP fiarse de los socialistas? Pues no. Ya no se trata de lo que ha hecho ZP con el Estatuto catalán o las negociaciones con ETA antes de 2004. En Guecho, el aparato forzó la ruptura de un acuerdo entre los candidatos del PP y del PSOE para gobernar este importante municipio de Vizcaya; y en Álava los socialistas han preferido dar la Diputación al PNV, el tercer partido, antes que al PP, la lista más votada.

Ahora es el mejor momento para que UPN convoque nuevas elecciones. El PSN ha hecho el ridículo y ha mostrado a todos los navarros qué puede esperarse de los socialistas: todo por el despacho. El CDN del traidor Juan Cruz Alli (abandonó UPN para montar su partido con apoyos de... bueno, vamos a callarnos) desaparecería. Y, por último, su nueva victoria sería un hito publicitario meses antes de las elecciones. Pero da la impresión de que Sanz y UPN sólo piensan en mantenerse en el poder un poco más. ¡Si propusieron al PSN un gobierno de coalición y se olvidan de las 10 exigencias que pusieron a los socialistas! ¿Y qué van a hacer en estos meses? ¿Combatirán la infiltración bizkaitarra que no detuvieron en los años que llevan al frente de la Administración? Y si se repite la situación actual, más desgaste para el PSOE. Pero no son políticos, son politicastros.

Votaremos al PP para botar a ZP y su camarilla de adolescentes, pero nos quedamos con ganas de botar también a unos cuantos políticos del PP.

Álava
POR JON JUARISTI ABC 5 Agosto 2007

LA Diputación Foral de Álava será regida durante los cuatro próximos años por el PNV, EA y Aralar, las mismas fuerzas políticas que forman Nafarroa Bai. Esta coalición, que en Álava es ya de gobierno, constituye una versión reducida del frente nacionalista que nació hace nueve años del pacto de Estella. Se excluyen de la misma dos ingredientes fundacionales: IU y Batasuna. La primera, por no poseer un carácter inequívocamente abertzale; la segunda, por razones obvias. Entre la coalición gobernante en la Diputación alavesa y Nafarroa Bai existe, no obstante, una diferencia importante. En la primera, domina abrumadoramente el PNV, que controla la presidencia y diez de los trece departamentos. La relación de fuerzas se invierte en el seno de Nafarroa Bai, donde el PNV se encuentra en minoría.

La posición del PNV no es cómoda en ninguno de los dos casos. En Álava, como en la Comunidad Autónoma Vasca en su conjunto, será presionado por EA para llevar a cabo la consulta popular -es decir, el referéndum de autodeterminación apenas encubierto- que el partido de Begoña Errazti llevó en su programa a las elecciones autonómicas y que Imaz se resiste a plantear, por motivos pragmáticos. En Navarra, el nacionalismo navarro-céntrico dominante en la coalición abertzale cuestiona la hegemonía tradicional del PNV, cuya fuerza electoral reside en Vizcaya y Guipúzcoa. El navarro-centrismo, en cambio, no sólo es un componente básico del nacionalismo de Aralar, sino una tendencia irrefrenable en el de EA y Batasuna.

Ni en Álava ni en Navarra ha obtenido el nacionalismo mayoría en las pasadas elecciones. En Álava fue el PP el partido más votado; en Navarra, UPN. Tanto la coalición abertzale en Álava como UPN en Navarra se enfrentarán con serios problemas de gobernabilidad si no cuentan con el apoyo de los socialistas. Pero, en Navarra, al socialista Puras parece interesarle más una política de río revuelto que cualquier compromiso responsable con el futuro gobierno de Miguel Sanz.

En Álava, lo previsible es que la situación favorezca a un PSE que sólo dará su apoyo al nuevo diputado general, Xabier Aguirre, a condición de que el PNV se comprometa a refrenar el maximalismo programático de EA. No parece difícil obtener tal compromiso, pero tampoco probable que las exigencias del PSE se detengan ahí, y el PNV -tercera fuerza política de Álava, detrás de los socialistas- deberá ceder a las mismas si pretende mantenerse en la Diputación. Esto acelerará el ya visible desgaste del PNV y favorecerá a las tendencias nacionalistas más radicales, como tendremos ocasión de comprobar en las elecciones legislativas.

El curioso encaje de bolillos que los socialistas han improvisado en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, con el fin de evitar cualquier alianza que se asemeje a una reedición de la alternativa constitucionalista, aumenta la confusión producida por el errático «proceso de paz», y sus beneficios irán, una vez más, a engrosar la cuenta de Batasuna-ETA. Sobre todo, porque la radicalización de EA y Aralar se manifestará inevitablemente en un apoyo a las reclamaciones de ANV -o sea, de Batasuna-, convirtiendo la administración local en escenario privilegiado del acoso abertzale a la legalidad. Una coalición UPN-PSN, en Navarra, y un pacto de gobernabilidad del PSE con el PP en Álava habrían permitido afrontar esta perspectiva con bastante holgura, fortaleciendo, de paso, el viraje pragmático de Imaz (no es que me entusiasme, pero menos da una piedra). En definitiva, se habría comenzado a atisbar alguna esperanza de encarrilar la política vasca hacia la normalización democrática y frenar el ascenso del nacionalismo en Navarra. Por el contrario, Puras ha dejado claro que el gobierno de UPN estará solo ante la ofensiva nacionalista. A su vez, en la Comunidad Autónoma Vasca, los socialistas han permitido la formación de una Diputación abertzale en la que las mayorías electorales alavesas no tienen representación alguna, que gobernará contra el sentir de la población y ha dado alas incluso al sector más levantisco del PNV. No por casualidad ha montado éste su «guerra de las banderas» en Arcaute. Es decir, en el riñón de Álava.

Zapatero gana en Navarra
POR GERMÁN YANKE ABC 5 Agosto 2007

Hay que reconocer que la operación Navarra, al menos por el momento, le está saliendo bien al presidente Zapatero. Lo suyo, en el fondo, no es el poder regional, sino ganar las elecciones generales y mantenerse en La Moncloa. Incluso debe tenerse en cuenta que, si el poder autonómico ayuda de algún modo a mejorar la posición de un partido en las circunscripciones de esa comunidad, para los comicios del próximo año los diputados que se juegan en Navarra no tienen la importancia numérica de los que se eligen, por ejemplo, en Cataluña o Andalucía.

Además, parece una evidencia que un acuerdo de los socialistas navarros con Nafarroa Bai para establecer una coalición gubernamental en esa comunidad no sería precisamente un apoyo para la estrategia del PSOE de cara a las generales. En muchos lugares de España, fundamentales para ese objetivo, la opinión pública recela o se opone mayoritariamente al entendimiento político con un grupo de partidos que pretenden, aunque no sea de modo inmediato, modificar el status constitucional de Navarra defendiendo un hipotético «derecho a decidir» distinto a la soberanía de los españoles para unir esa comunidad al País Vasco como paso previo a un deseado «derecho de autodeterminación» conjunto; es decir, a una deseada independencia. Para muchos votantes del PSOE, a los que el presidente Zapatero quiere complacer en una larga campaña que ya ha comenzado, la voluntad de desplazar al PP del poder que hasta hoy ostenta no va tan lejos como para dar el beneplácito a ese tipo de aventuras.

Más aún en las circunstancias en las que se ha llevado a cabo la negociación del PSN con la coalición nacionalista. Paralelamente al desafío de los socialistas navarros al Comité Federal, proponiendo como mejor opción lo que se ha dado en llamar un «gobierno de progreso» o «de cambio» (que, en definitiva, se traduce como cualquier cosa pero sin UPN), se han conocido los detalles de las conversaciones de los socialistas con Batasuna y el PNV en las que Navarra -su vinculación al País Vasco- tuvo un papel importante. De hecho, se había convertido en la fundamental reivindicación de Batasuna y del titular de su franquicia, ETA. Dar carta de naturaleza a una coalición con los nacionalistas no podría desvincularse, fuesen cuales fuesen las intenciones y las cautelas de cada cual, con el impacto producido en la opinión pública de lo que se ha terminado sabiendo.

Así que todo apuntaba a que la decisión final del PSOE iba a ser la que, con cierta teatralidad, se anunció el viernes: renunciar a la coalición con NaBai, no impedir la investidura de Miguel Sanz y dejar que UPN gobierne en minoría. Quizá, antes o después, la posición que Zapatero dejó en manos de Blanco tenga su coste entre los socialistas navarros -que tan mal han gestionado la situación- pero el interés de sus afiliados, castigar a UPN a toda costa (o vengarse del «castigo» sufrido, dicen algunos), no tiene necesariamente que ser el incentivo de sus votantes, poco inclinados tradicionalmente al nacionalismo vasco. Como digo, la operación no le está saliendo mal al presidente.

Porque aún hay más. El PP ha mantenido, hasta el mismo jueves pasado, el tono duro de su discurso sobre la «venta» de Navarra. Es cierto que el pacto con los nacionalistas era posible, aunque día a día era más improbable, pero un discurso sin otros matices tiene como necesaria consecuencia que, ahora, el PSOE se emplee a fondo insistiendo en que todo aquello era una manipulación interesada. No se olvide que han sido algunas voces del propio PP las que, tras las elecciones autonómicas, reprocharon a Sanz una pusilanimidad en esa dirección y una lentitud en la reacción que habrían propiciado un resultado peor de lo esperado, es decir, de la mayoría absoluta, al menos con su socio parlamentario CDN.

Y la otra cara de la grandilocuencia de algunos dirigentes del PP ha tenido que ser, necesariamente, la reserva de UPN, que prefería gobernar a castigar al PSOE y que hacía gestos para que su probable (y ahora real) gobierno en minoría no estuviera sometido, como va a estarlo, a la precariedad de un cambio de actitud de los socialistas o a la constante y grave batalla parlamentaria. Habrá Gobierno de UPN pero no la estabilidad de asegurarse que no haya en cualquier momento una moción de censura. No creo, sinceramente, que sea desde Navarra de donde surjan ahora las grandes críticas al Gobierno de la Nación.

Con todo, Zapatero ha conseguido lo que de verdad pretendía de cara a su estrategia general y que, más allá de conseguir el poder en Navarra, era meter una cuña entre UPN y el PP. Le toca ahora a Miguel Sanz el doble reto de gobernar y administrar con dificultad las relaciones de los «partidos hermanos». Al menos sabe más y mejor lo que hay que hacer allí que algunos estrategas de Génova.

Estado de máxima desconfianza
Luis del Pino Libertad Digital 5 Agosto 2007

Hace mención Lat en el hilo anterior a la tesis de Lookfor, uno de los mejores analistas del blog, acerca de la reunión de Perpignan.

Muchas veces, en las conferencias, me han preguntado si en Perpignan se pactó el 11-M entre ETA y Carod-Rovira, y siempre respondo lo mismo: suponiendo que yo fuera ETA y suponiendo que yo quisiera organizar el 11-M, al último al que le comunicaría mis planes es a Carod-Rovira, que está aquejado (o al menos lo estaba, porque últimamente parece desaparecido en combate) de una irrefrenable incontinencia verbal.

La tesis de Lookfor es correcta: el único objeto de la reunión de Perpignan y de la declaración de tregua parcial en Cataluña era inducir un estado de máxima desconfianza entre PP y PSOE, tanto a nivel de dirigentes como, especialmente, de votantes. La operación de inteligencia del 11-M no requería que mucha gente estuviera al tanto del golpe de régimen. Es más, requería que sólo estuviera al tanto la mínima gente imprescindible. Pero lo que sí hacía falta era garantizar que los actores involuntarios del golpe (políticos, periodistas, simples votantes) estuvieran adecuadamente preparados, al llegar la fecha del atentado, para responder a los estímulos que habría que aplicar.

Esa preparación previa adoptó muchas formas y una de esas formas fue la reunión de Perpignan. Igual que otra de esas formas fueron los dos evidentes señuelos "plantados" antes del atentado: Chamartín y Cañaveras.

Había que poner al electorado del PSOE y de sus socios nacionalistas contra las cuerdas. Había que insuflar en ellos el convencimiento de que "el PP iba a por ellos". Era la única manera de garantizar que el movimiento de péndulo (en acertada expresión de otro bloguero) animara a los electores más movilizados a salir en masa a la calle en la jornada de reflexión. En aquellos aquelarres delante de las sedes del PP, en plena jornada de reflexión, había bastante de venganza pura y dura por lo que se percibía como una agresión injusta del PP a cuenta de Perpignan.

Había que insuflar también en el común de los electores la idea de que el gobierno del PP utilizaba la lucha antiterrorista a su favor, para ganar unas elecciones que la guerra de Irak le podía hacer perder. Había que deslizar la idea de que el gobierno mentía en temas de lucha antiterrorista. De ahí la campaña de dudas sobre la furgoneta de Cañaveras (muy oportuna esa cronología del Foro El Salvador que has traído a colación, Tadpole) en la que destacados dirigentes del PSOE dejaron caer la posibilidad de que el episodio de Cañaveras fuera un montaje.

Había que insuflar en el electorado del PP, y especialmente en sus dirigentes, la idea de que ETA iba a atentar en campaña electoral, y de que lo iba a hacer contra trenes, utilizando mochilas-bomba y en el Corredor del Henares. De ahí la pantomima de atentado de Chamartín y la pantomima de caravana de la muerte de Cañaveras, con mención a un atentado en Baqueira en el que habrían de usarse 12 artefactos y con un oportuno mapa en el que el Corredor del Henares aparecía señalado con un óvalo.

Con ese contexto, y poniéndose en la piel de los dirigentes del PP, ¿cómo no creer que era ETA la que había atentado? ¿Cómo fiarse, en esas circunstancias, de unos partidos (PSOE, nacionalistas) que acababan de pactar con esos mismos asesinos en Perpignan? ¿Cómo sustraerse a la tentación de aprovechar las circunstancias para asestar un golpe electoral definitivo a quienes habían pactado con los terroristas?

Y, mirando las cosas desde el otro lado del cristal, es decir, desde la óptica de un votante socialista o nacionalista, ¿cómo sustraerse (al dar la vuelta la tortilla con la aparición de las primeras "pruebas" de la autoría islámica) a la tentación de devolver al PP los golpes y acusaciones que habían estado recibiendo? ¿Cómo resistirse a pasar factura a ese canalla bigotudo que les había equiparado con ETA por el asunto de Perpignan?

La única incógnita aquí es el papel de los dirigentes del PSOE. Y es una incógnita porque, en realidad, el golpe de régimen no tenía por objeto provocar un cambio de gobierno: el cambio de gobierno no era más que un medio necesario para conseguir el fin previsto, que era iniciar la voladura controlada de la Constitución. Lo cual nos lleva a la pregunta de si los dirigentes del PSOE fueron simples actores involuntarios en ese drama (a los que también se indujo a un estado de máxima desconfianza) o si, por el contrario, participaron en la elaboración del guión.

Quien tiene la respuesta a esa pregunta son los propios dirigentes del PSOE: el señor Ibarra, por ejemplo, tiene que saber quién fue el que le dijo que saliera a la palestra pocos días antes del 11-M para sembrar dudas sobre la operación de Cañaveras, que en efecto era un montaje, pero de signo inverso al que él quiso dar a entender. Sería enormemente útil que el ex-presidente de la Junta de Extremadura hiciera memoria y tirara de ese hilo, porque en el otro extremo de ese hilo se hallan las respuestas a las preguntas que venimos planteando desde hace tres años. Es muy posible que el señor Ibarra no supiera nada del guión del 11-M, pero quien lo sabe todo de ese guión es aquél que dio las órdenes para que los dirigentes del PSOE salieran en tromba a sugerir que Cañaveras era un montaje del PP.

Analizando las cosas desde el punto de vista de ese estado de máxima desconfianza que tan hábilmente fue inducido antes del 11-M, muchos de los sucesos posteriores a los atentados adquieren otra significación. Así, por ejemplo, el papel de las dos mochilas señuelo y de la tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero de la Kangoo, "pistas" que probablemente apuntaban a ETA de una forma bastante grosera. ¿Se trataba acaso de deslizar entre determinadas personas de las FyCSE la idea de que el atentado pudiera haber sido organizado por personas afines al propio gobierno del PP, que habrían dejado unas chapuceras pistas apuntando a la banda terrorista para así ganar las elecciones de calle? ¿Se trataba quizá de conseguir, de esa manera, la colaboración entusiasta de determinados funcionarios policiales para la sustitución de esas pruebas falsas que apuntaban a ETA por otras pruebas falsas que apuntaran a islamistas, que eran (según los "servicios amigos", sea eso lo que sea) los "verdaderos" culpables? Por supuesto que las pruebas falsas del 11-M parecen improvisadas: porque muy probablemente lo fueron.

Otro ejemplo: la colaboración de ETA en la colocación de los señuelos no se hubiera podido conseguir sin una forma de transmitir a la dirección de la banda la necesidad de poner en marcha las operaciones de Chamartín y Cañaveras. ¿Qué papel jugaron en ese traslado de información los infiltrados que nuestros propios servicios tenían dentro de la cúpula etarra? Porque los infiltrados sirven para transmitir información en dos direcciones, no sólo en una. En ese sentido, ¿qué papel juegan las detenciones de miembros del aparato de logística de ETA efectuadas en torno a ese 3 de abril en que explotó el piso de Leganés? ¿Se estaba "aparcando" con esas detenciones a algún infiltrado que ya había sido "quemado" en la operación?

Como suelen decir algunos miembros del blog, había dos trolas: una etarra, la otra mora. Y un único grupo moviendo los hilos para conseguir que los demás bailáramos en el escenario a los acordes de la música que debía empezar a sonar nada más producirse las explosiones. Y todos bailamos voluntariamente la pieza que interpretaron, porque todos habíamos interiorizado esa máxima desconfianza hacia nuestro vecino.

La campaña de desinformación previa al 11-M fue una auténtica obra maestra. Es una lástima que esa maestría en operaciones de inteligencia no se aplicara a proteger a España frente a las amenazas que tiene planteadas, sino a conseguir la superación definitiva de esa estación de tránsito denominada Constitución de 1978.

política vasca
San Gil: «ETA sabe que puede variar el resultado de las elecciones»
La líder del PP vasco dice que la banda tiene «un poder impresionante» porque Zapatero necesita «tenerla aplacada» hasta los comicios generales
IGNACIO MEDRANO i.medrano@diario-elcorreo.com El Correo 5 Agosto 2007

La enfermedad, felizmente superada, ha sido sólo un desagradable paréntesis en la vida de María San Gil, que acaba de reincorporarse a la actividad política con su habitual energía. La presidenta del Partido Popular vasco, que ayer asistió al inicio de las fiestas de Vitoria, reafirma su apuesta por la derrota de ETA. En el transcurso de la entrevista concedida el viernes a este periódico en su despacho en la sede donostiarra del PP, San Gil muestra su preocupación por que la organización terrorista «marca la agenda política» española, dado que «sabe que el resultado de las próximas elecciones generales puede variar o puede depender» de que comentan o no nuevos atentados. «Eso le da una fuerza impresionante», porque el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «necesita tenerla aplacada» para llegar a la cita electoral en condiciones de revalidar su cargo.

-Usted acaba de superar un mal sueño, pero ahí sigue la pesadilla del terrorismo.
-Sí, y además con la certeza de que ETA cada vez está más fortalecida y marca la agenda política de forma determinante.

-Sin embargo, se han producido detenciones importantes.
-Pero en Francia. De eso estoy encantada, pero en España creo que han detenido a un etarra. No pongo en duda la eficacia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, pero me gustaría ver más actividad y más detenciones en España, porque todavía al que se bajó del taxi no lo hemos conseguido coger.

-Las detenciones en Francia, en todo caso, suelen ser fruto de la colaboración entre las policías de ambos países.
-Sí, y es verdad que ahí están mucho más que aquí, que allí están y aquí actúan, pero catorce detenciones allí y una aquí es un poco desproporcionado. Me da la sensación de que ETA está fortalecida porque hay cierta permisividad del Gobierno, lo que es fruto de este mal llamado proceso de paz, que es un proceso de alianzas. En las acciones políticas, en los gestos de Zapatero, no se ve una clara voluntad de poner toda la maquinaria del Estado de Derecho al servicio de la derrota del terrorismo.

-¿Considera, entonces, que Zapatero no está interesado en detener a etarras?
-Zapatero no está interesado en derrotar a ETA. Sigue interesado en pactar y negociar con ETA-Batasuna. La ofensiva nacionalista, con ETA a la vanguardia, tiene en este momento un apuntalamiento clarísimo por parte del Gobierno de la nación. ANV es ETA-Batasuna y han podido entrar en las instituciones democráticas por la tolerancia del Gobierno. Y hay otro dato muy significativo: el PNV, habiendo tenido los peores resultados de su historia, tiene sus mayores cotas de poder. Tienen el gobierno de las tres diputaciones porque el PSE, con el visto bueno de Zapatero, no ha querido tener nada que ver con el PP. La ofensiva nacionalista de la consulta popular, del plan Ibarretxe bis, va a tener así tres altavoces muy fuertes en tres instituciones que antes no tenía, porque Álava era una barrera.

«Mucho que explicar»
-Si Zapatero no está interesado en derrotar a ETA, ¿es porque no quiere o porque cree que no es posible?
-No entra dentro de su estrategia. La ofensiva nacionalista busca desvirtuar completamente la idea de España en Euskadi y dar pie hacia esa autoderminación, hacia esa independencia, que no tiene nada que ver con lo que es España. Y esa ofensiva nacionalista le viene muy bien al proyecto de Zapatero, que consiste en hacer otra España distinta de la que conocemos, que es la España constitucional, la España de las autonomías, de la igualdad, de la pluralidad... Zapatero no pretende derrotar a ETA; si no, que nos expliquen las conversaciones de Loiola, las conversaciones que se han mantenido tras el atentado de la T-4... ¿Es que el Gobierno tiene mucho que explicar!

-Ibarretxe auguró hace unos días que en cuatro años veremos la paz. ¿Usted también lo cree?
-Desde luego, no será gracias a su Gobierno, porque no han trabajado jamás para conseguir la libertad. Es que es muy distinta la paz de la que habla Ibarretxe, que significa que todos los que no estamos de acuerdo nos callemos, y la libertad de la que hablamos nosotros, una sociedad democrática en la que cada cual opine lo que quiera sin que por eso le puedan pegar un tiro. Ibarretxe se pasa la vida haciendo augurios y no ha acertado jamás. Es muy difícil acertar cuando en el fondo no quieres derrotar al terrorismo, cuando estás esperando que ellos se conviertan en buenos de la noche a la mañana, y eso no va a pasar hasta que no consigan todo lo que quieren.

-¿Usted cuándo cree que llegará el final del terrorismo.
-Cuando tengamos en La Moncloa a alguien como Mariano Rajoy, que tiene muy claro que hay que aplicar toda la fuerza del Estado de Derecho y toda la fuerza de la Ley para derrotarles, que es lo que se hizo en la última legislatura de Aznar conjuntamente con el PSOE.

-Es decir, que el final de ETA depende de que el PP gane las elecciones generales.
-En este momento, no tengo ninguna duda. Después de tres años de Gobierno de Zapatero, estamos más lejos de la derrota de ETA. Hoy ETA es más fuerte .

-Pero esa ETA más fuerte que hace tres años actúa ahora menos.
-Yo no digo que esté más fuerte porque mate más, que gracias a Dios no lo hace, sino porque tiene más poder. ETA sabe que el resultado electoral puede variar o puede depender de que actúe o no actúe. Eso le da una fuerza impresionante. Eso es lo peor, la agenda política la está marcando ETA, que sabe que Zapatero necesita tenerla aplacada para llegar a las elecciones. Pero no la aplaca intentando derrotarla, sino, muchas veces, a base de conversaciones. Por ejemplo, con la vuelta de Batasuna a los ayuntamientos: tienen 32 alcaldías y manejan un montón de millones de euros.

-¿Un atentado de ETA puede llevar a Rajoy a La Moncloa?
-No sé. Lo que sé es que un atentado de ETA puede influir, igual que los atentados del 11-M, en el resultado electoral. Antes de que ETA pueda actuar hay que derrotarla, y así no influirá para nada.

-El nuevo mapa institucional vasco confirma que el PP está muy solo.
-Pero eso no significa que no esté fuerte. A mí la cantinela de la soledad no me preocupa. Hemos sido primera fuerza en Álava, somos segunda fuerza en Bilbao, en San Sebastián... hemos tenido un buen resultados pese a que no gobernamos en el Ejecutivo de la nación. Si se está solo pero se tiene razón, cada día se está más fuerte. Es cuestión de tener paciencia.

-Pero la pérdida de la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria ha sido un duro golpe para ustedes.
-A ver, la Diputación de Álava no la hemos perdido, se la han regalado los socialistas al PNV. Sí hemos perdido por pocos votos el Ayuntamiento. Durante dos legislaturas ha habido un alcalde del PP que lo ha hecho extraordinariamente bien, y mantener ese resultado cuando no se gobierna en Madrid es más complicado.

-¿La elección del diputado general de Álava no ha entrado dentro del juego democrático?
-Sí, completamente democrático, igual que Baleares, que también nos lo han robado, igual que Galicia, o que Cantabria...

-O que Canarias.
-Efectivamente, o que Canarias o que diez capitales de provincia donde ganamos las elecciones de forma clarísima pero, fruto de los pactos con fuerzas minoritarias, nos han, entre comillas, robado las alcaldías. Es democrático, pero la Diputación de Álava la ganó Javier de Andrés, que era el candidato del PP. Y el PSE ha preferido apuntalar al señor Agirre, apuntalar a quien representa la ofensiva nacionalista, antes que llegar con el PP a un acuerdo sobre elementos básicos en democracia: la defensa de la libertad, la derrota del terrorismo, el Estatuto y la Constitución.

-¿No le preocupa que tras las elecciones municipales y forales se hayan hilado hasta 16 tipos de pactos en Euskadi y que el PP haya quedado fuera de la inmensa mayoría?
-Nosotros no estamos en política por llegar al poder por el poder, sino porque creemos en un proyecto con unos principios y unos valores que, en lo esencial, tienen que ser compartidos con aquellos con los que vamos a hacer un pacto. Desde luego, con los independentistas nada. Con el Partido Socialista teníamos hasta hace tres años unos puntos en común básicos que nosotros mantenemos, pero, ¿dónde están los socialistas en este momento?

-Pese a los temores de su partido, finalmente, la ejecutiva federal del PSOE ha vetado cualquier posibilidad de acuerdo entre los socialistas navarros y Na-Bai.
-Veo enormemente positiva la decisión a la que ha llegado Ferraz. Es tremendamente positiva para Navarra, para los navarros y para el conjunto de España. Miguel Sanz ganó las elecciones y se merece ser el presidente de la comunidad foral.

Tensiones del tripartito
-¿Cómo valora las tensiones que han surgido en el tripartito?
-Más que en el tripartito, nos quieren vender que hay tensiones en el seno del EBB. Me hace gracia porque nosotros solemos decir que cuando ETA habla de autodeterminación, Joseba Egibar habla del derecho a decidir, y Josu Jon Imaz habla de 'no imponer, no impedir'. Los tres hablan de lo mismo, de distinta manera, con distinto talante y en distintos tiempos, pero tienen el mismo proyecto: la autodeterminación y la independencia. No nos vamos a dejar engañar a estas alturas de la película, cuando nos quieren hacer creer que hay un bueno y un malo o que los proyectos no son iguales.

-¿Y los enfados del PNV con EB?
-Es que EB vale para todo, porque se plantea esto como un reparto de poder. Si gana algo, le da igual aunque sea desleal con su tripartito. Tienen la capacidad de hacer en cada sitio lo que más les interesa. Son las incoherencias propias de EB, se atreven a dar mucha doctrina pero al final tienen los votantes y la representación que tienen. Están en el tripartito porque le viene bien al tripartito tener esa imagen, entre comillas, de pluralidad, pero también le viene bien a EB porque están todos colocados.

-El Tribunal Superior de Justicia ha dejado para septiembre la decisión sobre Ibarretxe y López. ¿Usted espera verl0s en el banquillo?
-Creo que lo que hicieron es un delito, ya lo dijimos en su día, y veremos qué deciden los jueces.

-¿Le gustaría verlos en el banquillo?
-No, no me gustaría. ¿Cómo me va a gustar ver en el banquillo al primer dirigente del PSE o a Ibarretxe? Pero mucho menos me gusta verlos reunidos con Arnaldo Otegi. A la hora de que no me guste algo, lo peor es ver la foto de cada uno de ellos reunido con Otegi, miembro de una organización ilegalizada por ser ETA. Pongamos cada cosa en su sitio, porque al final parece que los malos somos nosotros por denunciarlo. Lo que no deberíamos haber visto nuncha es al lehendakari de todos-todas sentado con Otegi o al líder socialista, sentado con Otegi.

EL EX PRESIDENTE DESCARGA SU RABIA CONTRA LOS POPULARES
Mayor Oreja rebate las "mentiras" de González en su "obsesión" por "triturar al PP"
Jaime Mayor Oreja, presidente del PP en el Parlamento Europeo, en una entrevista en la Cadena COPE, refuta las tesis de Felipe González, expresadas este domingo en El País, y subraya que las descalificaciones del ex presidente del Gobierno "confirman su obsesión" por "triturar los valores morales de un partido de centro derecha", de "ridiculizar la posición de la Iglesia" y "atacar radicalmente a los líderes del PP" pero "sobre todo se fundamenta, una vez más en la mentira".
Libertad Digital 5 Agosto 2007

Jaime Mayor Oreja, en una entrevista en la cadena COPE, rebate los argumentos de Felipe González que, según el líder popular, están basados en “mentiras” con la intención de “triturar” al PP. Así, las descalificaciones del ex presidente del Gobierno, para Oreja, no hacen sino constatar que realmente González ha sido uno de los “autores intelectuales” de la llamada segunda transición. “Se demuestra que aunque hace unas pequeñas críticas a Rodríguez Zapatero, se ve que su obsesión fue la trituración del PP”.

El ex ministro del Interior apunta que “Felipe González no pudo perdonar nunca, no que ganara el PP en el año 96, sino que en el año 2000 el Partido Popular tuviera la mayoría absoluta en España. Y esa situación es la que él quiere destruir. No quiere jamás aceptar esa posibilidad en España y por eso confirma que esa segunda transición ha tenido, también, en Felipe González, en buena medida, una autoría intelectual”.

Lo que González "no quiere ver"
En cuanto a las referencias que hace González a la tregua que vivió el PP en el año 1998 y su comparación con la del año 2004, el europarlamentario popular insiste en que el ex presidente juega a la confusión y la “mentira” y “no quiere ver” que la tregua del 2004 fue fruto de una negociación política entre el Gobierno y ETA y la de 1998, cuando gobernaba el PP, también fue fruto de una negociación política, entonces, entre el Partido Nacionalista Vasco y ETA. Y subraya que “esa es la diferencia que no quiere ver González”.

En cuanto a la crítica de Felipe González, que apunta a que ahora se habla más de ETA y está más en el debate político que antes cuando mataba más, Oreja sentencia que se trata de "otra mentira". "Yo siempre he tenido la obsesión de ETA y siempre he estado angustiado por las muertes de ETA. Y he sufrido más por ETA, y he oído hablar más de ETA en el año 80 que en el año 2004". Oreja insiste en que las declaraciones de Felipe González "no son verdad" porque "de ETA hemos hablado siempre los españoles. No hemos dejado de hablar de ETA".

Del momento presente, Oreja considera que "es evidente que ETA, al suspender definitivamente la tregua, lo que fundamentalmente hace es que todo esté en paréntesis". Y el Gobierno por su parte, "ante la proximidad de las elecciones generales" también ha hecho su paréntesis, pero Oreja insiste en que se trata del "intermedio de un partido y es evidente que habrá una segunda parte", y esa segunda parte "es la que no es fácil de evaluar". "Pero habrá una segunda parte, no tengo ninguna duda" y apunta que el "riesgo para Navarra" todavía no ha desaparecido. El líder del PP en el Parlamento Europeo se muestra "convencido de que más allá de la crisis del PSN, lo más importante es saber cómo va a evolucionar la segunda parte de lo que es esta negociación entre ETA y del Gobierno, que en mi opinión todavía no ha terminado".

SU DIRECTOR AMENAZÓ A UNA PRESENTADORA
Denuncian el sectarismo en la tele balear tras el despido de Miguel Ángel Nadal por no hablar bien catalán

La televisión pública de Baleares ha decidido despedir al ex futbolista Miguel Ángel Nadal, tío el tenista Rafa Nadal. Hasta ahora era comentarista deportivo. La excusa es que no habla bien el catalán. El Círculo Balear ha denunciado que esta decisión es un ejemplo más del "sectarismo" que impone el nuevo director del ente. Antoni Martorell (en la imagen captada de IB3), recién llegado al cargo con los votos del hexágono balear, fue jefe de prensa de María Antonia Munar y desde ese puesto llamó a la televisión autonómica para amenazar a una presentadora.
Libertad Digital 5 Agosto 2007

A través de un comunicado, el Círculo Balear ha denunciado que el despido de Miquel Ángel Nadal "supone la escenificación del sectarismo al que quiere someter Antoni Martorell a la televisión pública de Baleares". Explica el texto que el motivo de esta decisión no es otro que habla mallorquín y no catalán. "Un mallorquín no normalizado, no catalanizado".

El colectivo relaciona el despido con "la política lingüística llevada a cabo por los anteriores ejecutivos autonómicos y locales desde la aprobación de una normativa contraria a la libertad lingüística individual y a nuestra lengua mallorquina, como son la Ley de Normalización Lingüística del catalán o el Decreto de “Mínimos”, aprobadas por el PP balear, y que será desarrollada hasta el extremo por nuestros nuevos y múltiples gobernantes".

A su juicio, la salida de Nadal de IB3 por "escasa competencia lingüística" del catalán es un "disparate" porque se trata de un manacorí que habla "un perfecto mallorquín aprendido en el seno familiar desde hace tantas generaciones".

Pero, continúa el comunicado, Nadal es sólo "la víctima más conocida del nacionalismo excluyente que acosa los derechos y libertades de los ciudadanos y acaba con nuestra lengua y cultura balear". Un nacionalismo excluyente, denuncia el Círculo, que "va a ser uno de los pilares del nuevo pacte", en referencia al "hexágono balear" en el que se apoya Francesc Antich para gobernar. Lo forman PSOE, Unión Mallorquina, ERC, Partido Socialista de Mallorca, Esquerra Unida y Los Verdes.

Martorell: de amenazar a los presentadores a dirigirlos
José Campos Asensi, presidente del Círculo Balear, responsabiliza directamente del despido a Antoni Martorell, nuevo director de IB3. De él dice que "ocupa un cargo para el que no está preparado profesionalmente impuesto por un partido conocido por sus múltiples presuntas corruptelas y por su escaso respaldo electoral". Fue el candidato de Unión Mallorquina. De hecho, hasta que llegó a la televisión autonómica era el jefe de prensa de María Antonia Munar, presidenta de UM.

Desde ese puesto llamó a IB3 para amenazar a una presentadora a la que espetó: "Que sepas que vamos a ganar y no vas a poder trabajar en Baleares en los próximos años". Le recriminó con esta amenaza que en el programa de esta presentadora participara como tertuliano el entonces director de El Mundo de Baleares. Por esas fechas, este diario estaba destapando los escándalos de corrupción que salpicaban María Antonia Munar, ahora presidenta del Parlamento balear.

Antes de este episodio, Martorell ya había llamado a IB3 para llamar "sinvergüenzas" a todo el equipo directivo. Esta vez fue porque la televisión había emitido un reportaje producido por El Mundo sobre las asociaciones de inmigrantes. Algunos de sus dirigentes reconocieron en ese reportaje con cámara oculta que su único objetivo era cobrar subvenciones. En el vídeo aparecía Jaime Salom, el líder de los inmigrantes de Unió Mallorquina.

Zapatero se marcha de vacaciones con tres estatutos y 39 proyectos de ley pendientes
Entre el descanso estival, el navideño y los Presupuestos, a los diputados apenas les restan 70 días de actividad antes de las elecciones - Pese al «impulso» dado por el presidente, el Ejecutivo se daría por satisfecho con aprobar 14 textos
E. L. Palomera La Razón 5 Agosto 2007

Madrid- Tres años, 105 proyectos de ley y cinco Estatutos de Autonomía. Es el balance legislativo hasta el momento de un Parlamento en franca retirada. Cuando sus señorías regresen en septiembre de las vacaciones, se incorporarán al Palacio de San Jerónimo con la vista puesta en las elecciones. De hecho, aunque resten ocho meses de Legislatura, a efectos parlamentarios apenas quedan dos y medio para que el Gobierno pueda sacar adelante alguno de los 39 proyectos de ley que en su día remitió a la Cámara Baja y que aún están pendientes de aprobación. Y lo mismo ocurre con las tres reformas estatutarias que aún no han pasado el filtro parlamentario: Castilla-La Mancha, Castilla y León y Canarias. Mucha tela que cortar en tan poco tiempo, pese a los cambios ministeriales introducidos por el ya veraneante Zapatero -mañana se marcha a Doñana- con vistas a dar un impulso final a la Legislatura.

Memoria Histórica
Entre los proyectos que pueden quedarse en el tintero, el más polémico y a la vez simbólico es el de la Memoria Histórica. Sigue en el limbo, después de que el PSOE anunciara en marzo a bombo y platillo un acuerdo con IU que apartó a los nacionalistas del texto al que ellos mismos empujaron a Zapatero. El borrador, enviado por el Ejecutivo al Congreso en julio, aún sigue «aparcado» en la Comisión Constitucional. Es probable que allí siga durante mucho tiempo, aunque los socialistas tienen previsto hacer un último intento de aproximación con los grupos parlamentarios esta misma semana. El acuerdo alcanzado hace días entre el Gobierno y el PNV sobre el cupo y el concierto vasco podría inclinar a los nacionalistas a darle su respaldo. Pocos, en cualquier caso, apuestan un euro por su remisión a los no más de ocho plenos que celebrará la Cámara antes de su disolución en enero.

Y lo mismo ocurre con otros proyectos de ley, como la regulación del régimen de las empresas de inserción, el de adopción internacional, el de la reforma del Poder Judicial para perseguir extraterritorialmente el tráfico ilegal o la inmigración clandestina de personas, el de Puertos y otros tantos. Hay dos, sin embargo, en materia de Justicia, que son muy importantes para el Gobierno y que no tienen visos de salir adelante: el de la Justicia de Proximidad y los Consejos de Justicia autonómicos y el de la doble instancia penal. Ambos están encallados en la comisión parlamentaria correspondiente. El primero, impulsado para dar respuesta a los Estatutos de Cataluña, Andalucía y Valencia y a la Carta de Barcelona, sigue pendiente de la presentación de enmiendas desde hace dos años. El segundo, que incluye la reforma de varias leyes procesales y los recursos de casación, está a la espera del informe de la ponencia.

Tampoco saldrá adelante la reforma general del Código Penal, aunque sí la impulsada recientemente en lo que compete a Seguridad Vial. El departamento de Mariano Fernández Bermejo no es de los que más orgulloso puede sentirse el PSOE por diferentes motivos, incluido el de la actividad legislativa.

En materia de Trabajo, el Ejecutivo confía en sacar adelante la reforma de la Seguridad Social e, incluso, la Ley Reguladora del Fondo de Reserva. El único proyecto del ministerio de Caldera que puede quedar en agua de borrajas es el de las empresas de inserción. El balance cualitativo de este departamento no es baladí, pues de él han salido las leyes más sociales de Zapatero. Dependencia, Igualdad y Violencia de Género son, según los socialistas, iniciativas que bien justificarían de por sí una Legislatura.

En el Grupo Socialista se dan por satisfechos si antes de enero sacan adelante 14 de los 39 proyectos pendientes. Son los que ya han sido remitidos al Senado, y pueden regresar para su aprobación definitiva al Congreso antes de diciembre. Entre ellos, el de Régimen Disciplinario y el de Derechos y Deberes de la Guardia Civil, el de Responsabilidad Medioambiental, el de Cuidado de los Animales, el de Calidad del Aire, el de la Creación de la Comisión Nacional del Sector Postal, el del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, el de la Carrera Militar o el de Contratos del Sector Público. Por supuesto, también sería crucial aprobar la paga de 2.500 euros por cada hijo recién nacido. Enviado el proyecto al Congreso sin consulta previa, puede variar notablemente, pues todos los partidos han solicitado elevar la ayuda a 3.000 euros y aplicar la medida a todos los nacidos desde el 1 de enero.

EN LA SEGUNDA QUINCENA DE JULIO
ETA eleva a 400.000 euros la cantidad exigida en una nueva remesa de cartas de extorsión
Más fondos. La banda terrorista ETA envió en la segunda quincena de julio una nueva remesa de cartas de extorsión a los empresarios vascos en las que incrementa lo que denomina "ayuda económica" hasta alcanzar los 400.000 euros y amenaza con "acciones" en caso de no se responda favorablemente a su exigencia. Las misivas estaban escritas en castellano y en euskera. Hablan de iniciativas "culturales" "imprescindibles para la construcción y el desarrollo" de la sociedad vasca.
EFE Libertad Digital 5 Agosto 2007

La misiva fue remitida en la segunda quincena de julio y en ella, ETA incrementa tanto la cantidad demandada a los empresarios en los últimos meses y como el tono empleado en la misma, advirtiendo de posibles consecuencias para quien no contribuya a su financiación. La organización terrorista inicia la carta en euskera y comunica al empresario que se pone en contacto con él "teniendo en cuenta su capacidad económica".

A continuación, expone que "Euskal Herria está bajo el dominio" de los Estados español y francés a quienes debe pagar impuestos "obligados" y valora que haya "ciudadanos vascos" que colaboren "desde sus bolsillos" y "voluntariamente", con iniciativas culturales y a favor del euskera, "imprescindibles para la construcción y el desarrollo" de la sociedad vasca.

El texto añade que "ETA siempre ha tenido que hacer frente a multitud de necesidades económicas en la lucha a favor de los derechos democráticos de Euskal Herria" y aclara que las iniciativas que desarrolla para obtener financiación no contribuyen al enriquecimiento personal de los miembros de la organización, "tal y como hemos demostrado los gudaris de ETA" durante décadas de actuación.

Por ello, dice la carta, "mientras dure el conflicto, mientras se nieguen sus derechos a Euskal Herria y mientras se obligue a los ciudadanos vascos a dar dinero para pagar infraestructuras políticas y militares extranjeras, habrá que hacer un gran esfuerzo económico".

Así, ETA se dirige directamente y por su nombre al empresario para pedirle hasta 400.000 euros "a modo de ayuda económica a favor de Euskal Herria", que deberá entregar "de forma discreta" en "los círculos habituales de la izquierda abertzale", en billetes de 20, 50 y 100 euros.

La carta concluye advirtiendo al empresario de que, "si no contesta a nuestra petición, daría vía libre a Euskadi Ta Askatasuna para decidir acciones en contra de sus bienes y/o de su persona" y le exige que no se ponga "en conocimiento de ningún Cuerpo policial", "si no quiere causar daño a nadie".

Al finalizar el texto en euskera, ETA realiza un resumen del contenido de la carta en castellano.

Velas y silencio contra ETA
LORENA SANZ. SANTA POLA. ABC 5 Agosto 2007

Silencio alrededor de la luz de 2.000 velas y una sensación de tristeza, rabia e impotencia generalizadas era lo que se sentía a las ocho de la tarde de ayer, en el municipio alicantino de Santa Pola. Unas ochocientas personas, según la Policía Local, entre ellos el presidente de la AVT, José Francisco Alcaraz, víctimas de Asturias y de la Comunidad Valenciana, acompañaron a la familia de Silvia, la niña de seis años que fue asesinada por un coche bomba detonado por la banda ETA en la localidad tal día como ayer hace cinco años.

«Con dolor y humillación»
Ataviados con camisetas y pegatinas contra ETA, los asistentes no dudaron en arrodillarse para colocar los cirios amarillos y rojos, unos formando una gran bandera de España y otros junto a un cartel en recuerdo de Silvia, adornado con peluches y ramos de flores.

Su madre, Toñi Santiago, serena en todo momento y con su hijo de tres años en brazos, confesó a ABC que este quinto aniversario «es más doloroso por el menosprecio y la humillación sufridos por la política de Zapatero», y se mostró segura de que «a ETA se le puede derrotar, pero no con el diálogo».

El 4 de agosto de 2002 ETA hizo estallar un coche bomba ante el cuartel de la Guardia Civil de la localidad. Silvia, hija de un agente de la Benemérita, estaba en una de las viviendas afectadas. Ese día, también perdió la vida Cecilio Gallego, un hombre de 57 años que fue alcanzado por la metralla de los 50 kilogramos de explosivos que hicieron explosión, mientras esperaba un autobús en una parada situada junto al cuartel.

Cuando murió, Silvia estaba jugando en su dormitorio con su tía y su madre, quien ahora lucha para que la muerte de su hija «no sea un número más en la larga de víctimas de la banda, como algunos pretenden, sino que su memoria no caiga en el olvido».

Ayer, la familia de Silvia organizó una concentración silenciosa «por la paz» para recordar a todos, «tanto fallecidos como heridos», explicaba emocionada la madre de la menor asesinada.

El fuego y las miserias
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 5 Agosto 2007

Un año más, con pertinaz contundencia, el fuego destapa las miserias autonómicas y las ineficacias gubernamentales .

Es uno de los más graves problemas de España, la catástrofe reiterada , una verdadera cuestión de Estado , pero cada año lo único que parecemos oponerle es la irracionalidad e insensatez de lo peor de nuestros sistema autonómico: esa parcelación en taifas de poder, ese ansia insaciable de competencias y esa inutilidad e irresponsabilidad cuando el problema, la emergencia y el drama llaman a la puerta y exigen respuesta inmediata y contundente.

El fuego lo hace cada verano, en Guadalajara, en Galicia o en Canarias, y en todos los lugares sucede lo mismo, mas allá de la responsabilidad primera en el cerillazo o la promesa de ayudas y talones después del burro muerto y la tierra abrasada : la descoordinación, la incompetencia, la burocracia, la falta de autoridad y mando único que permita atajar y atacar con todas las fuerzas al alcance y atajar cuanto antes las llamas. En Canarias, como en tantos sitio ni se han empleado todos los medios posibles, ha sido un desbarajuste de administraciones , el voluntarismo y hasta la heroicidad no han podido contener el fuego y al final se ha terminado cuando ya casi no faltaba nada por quemar. Entonces ha llegado el gobierno con la chequera.

Pero no es solo, y en este menos que en ningún caso, cuestión de dinero. Los euros no van a revivir los pinos ni los billetes reverdecer los palmerales socarrados. Buscan tapar bocas y comprar votos, esa es la cruda verdad y asi hay que decirlo aunque suene a muy poco políticamente correcto el expresarlo.

El fuego es una cuestión nacional y necesita un acuerdo de estado para afrontar el problema. Se dice cada verano, incluso se promete y se arroja a la papelera cada invierno. El Gobierno de la Nación , la catastrófica Carbona y su corte de talibanes ecologistas al dictado y a la subvención, hacen una ignominiosa dejación de responsabilidades y se limitan cuando la llama nos alcanza a consignas hueras, escabullir el bulto y buscar con ahínco a quien le pueden cargar el mochuelo. En la filosofía de ese ministerio como en la del integrismo ecolojeta solo funciona bien la acción negativa. Esto es : paralizar, prohibir, oponerse, impedir . Eso lo bordan, en cualquiera de los elementos: tierra, agua y fuego. Pero en lo cuanto a la acción positiva: o sea, hacer, ese verbo no solo no lo conjugan sino que los desconocen por entero.

Pero es imprescindible aprenderlo y conjugarlo y de una vez. Es prioritario el asumir como cuestión de estado el problema y poner los medios y las formulas para afrontarlo y dejarse de zarandajas competenciales y engolamientos de ministrillos autonómicos. El fuego, que desconoces estatutos y no reconoce fronteras, necesita todos los medios de la Nacion , centralizados, coordinados y operativos para combatirlo.

El monte, el campo necesita también y con urgencia que esa posición suicida de abandonarlo, de persecución de quienes sobre el viven y lo cuidan, de esa normativa que impide labores y limpiezas sea sustituida por otra de colaboración de respeto y de consejo de quienes lo cultivan y cuidan . El fuego no se ataja con comunicados, ni se vence con pegatinas. Y eso es lo que es lo que los ecologistas de la Narbona nos recetan a cada incendio. Seguro que sobre este ya han emitido al menos cuatro docenas. Uno por cada mil hectáreas quemadas.

Las llamas del nacionalismo
POR KATIA BALLANO GÖRING ABC

EL diario Liberation informa, acerca de las jornadas internacionales, que este fin de semana tienen lugar en Corte (localidad ubicada en la alta Córcega), a las que acuden desde 2004 los autoproclamados «pueblos sin nación»: vascos, sardos, catalanes y escoceses. El nacionalismo corso atraviesa en estos momentos serias «disensiones internas», según informa el diario galo, debido a las diferencias entre los independentistas «puros y duros de Jean-Guy Talamoni, partidarios de la lucha clandestina, y los autonomistas del Partido de la nación corsa (PNC) de Christophe Angelini, opuestos a la violencia política», que este año se han negado a asistir al encuentro. En las anteriores elecciones ambos pactaron una alianza encaminada a «ampliar su base electoral para imponerse como la principal fuerza nacionalista de la isla», objetivo que nunca alcanzaron.

En esta ocasión, en que pretenden presentarse en solitario a las elecciones, «los amigos de Talamoni esperan poder obligar al Gobierno y sobre todo a Sarkozy, amigo autoproclamado de Córcega, a reactivar el diálogo. Sin duda, mediante el refuerzo de su brazo armado clandestino», actualmente dividido entre «el FLNC-Unión de combatientes (Frente de liberación nacional de Córcega) y el FLNC del 22 de octubre», que durante el primer semestre de este año han perpetrado «90 atentados en Córcega frente a los 160 durante el mismo periodo en 2006».

Parece que no sólo los nacionalismos andan calientes en el viejo continente, pues, según la Comisión Europea a la que alude Le Monde en relación a los numerosos incendios estivales, «jamás un mes de julio ha sido tan desastroso». Se han visto especialmente afectados Bulgaria, Croacia, Grecia e Italia, sin tener en cuenta el reciente y devastador incendio que ha padecido el archipiélago canario. «La Comisión europea ha anunciado asimismo que se producirán nuevos incendios dentro de los próximos días. Los riesgos serán especialmente elevados en el sur de España.»
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