AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 13 Agosto   2007

/Educar en la libertad; libertad en la educación./
/por Teresa Vargas./  13 Agosto 2007 www.tangallegocomoelgallego.es

Para dirimir ciertos problemas hemos de analizar primero algunos conceptos fundamentales que nos permitan entender de mejor modo la cuestión a tratar. En nuestro caso, estos conceptos previos son los de /principio/, /acuerdo/ y /coherencia/, y veremos su relación con la libertad y la educación.

* Principio* es la célula incuestionable desde la que empezamos a razonar. Como es sabido, todo, absolutamente todo, es discutible. Como decían los escépticos, a toda afirmación puede oponérsele la contraria.
Cuando alguien dice que “todos somos iguales”, alguien puede reprochar que “no todos somos iguales”. A sabiendas de ello, y por deseo de no caer en un mundo moral y políticamente infundado, los hombres hemos tomado algunas proposiciones como verdaderas. Las tomamos como verdades incuestionables y a partir de ellas es cuando empieza la discusión. Así, tenemos principios en nuestra Constitución, y en la Declaración Universal de los derechos humanos, entre otros. Son ejemplos de principios las afirmaciones de que “la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes (...) son fundamento del orden político y la paz social” (Art. 10.1 Constitución) o que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (Declaración Derechos humanos Art. 3) y “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición” – de la misma Declaración art. 2.1

Una vez aceptados estos principios como irrenunciables y fundamentales, empieza la difícil tarea de cómo hacer que se hagan realidad, que además de ser bellos principios por los cuales nos hemos de orientar, se consiga dar los pasos necesarios para su efectivo cumplimiento. Es la hora del diálogo, de la discusión de los interesados para tomar difíciles decisiones, para dirimir cuáles son los *acuerdos* que mejor garantizan la puesta en práctica, la garantía de los principios fundamentadores del orden social. A estos acuerdos se les exige *coherencia*. Por ejemplo: el acuerdo de vigilar la correspondencia deja de ser legítimo al no ser coherente con el principio “nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, en su familia, en su correspondencia, ...” (Art.12, Declar. Derechos humanos). Si una sociedad asume el acuerdo de “matar a los asesinos”, éste tampoco será coherente con el principio antes citado de que “todo individuo tiene derecho a la vida”. Otra cosa, como bien sabemos y vemos día a día, es que se deciden acuerdos que vulneran principios incuestionables:  paradigma de ello, el ejemplo de la pena de muerte. Uno de los motivos es que cada vez parece haber menos diálogo a la hora de la toma de acuerdos y la revisión de su coherencia: ni la ciudadanía tiene derecho a participar en tal debate –de hecho los ciudadanos somos el gran olvidado hasta las elecciones- ni tal debate lo llevan a cabo las fuerzas políticas, que dominadas por la “erótica del poder” u obligadas a satisfacer a sus socios de gobierno para mantenerse en el poder, han abandonado hace mucho, mucho, mucho, los principios con los que iniciamos este artículo.

El acuerdo lingüístico, el /decretazo lingüístico,/ ataca algunos de los principios fundamentales de nuestra democracia. La empresa de la normalización lingüística deja de ser beneficiosa para todos cuando ataca a algunos y, por ende, vulnera principios básicos de nuestro orden moral y político. La empresa normalizadora es difícil, nadie lo discute, pero ello no le permite arrasar con lo único que tenemos: unos principios democráticos /de todos/. En el decreto se obliga a usar el gallego en aquellas asignaturas que sean impartidas en dicho idioma (al menos el 50%) pisoteando el derecho individual, tanto de alumnos como de docentes, a utilizar aquella /lengua oficial/ con la que se manejan mejor.- Profesores y alumnos acuden al circo del pisoteo de sus derechos y luego, “bajo vigilancia” de inspectores, hablan de derechos y libertades, de democracia y de diálogo. Leeremos todos juntos en alto:

“Tódolos seres humanos nacen libres e iguais en dignidade e dereitos”, así como: “Toda persoa ten tódolos dereitos e liberdades proclamados desta Declaración, sen distinción ningunha de raza, cor, sexo, *idioma,* relixión, opinión política ou de calquera outra clase”. Y para forzar más el disparate les digo lo que no leeremos, porque no se suele recoger en los libros de texto: el principio de que el castellano es la lengua oficial del Estado y todos los españoles tienen el derecho a usarla (art. 3.1 Constitución española).

Señores: coherencia es la virtud de un sistema educativo que educa en la paz, en la ciudadanía, en los derechos humanos y en la libertad, dando ejemplo de ellos. Una educación es coherente cuando mientras habla de paz no crea conflicto; que cuando enseña el valor de la libertad, no prohíbe un/ idioma/ /oficial/ a nadie; que cuando defiende derechos individuales, sabe lo que es respetarlos; cuando da clases de libertad, no lo hace “bajo vigilancia”. En definitiva, educación es dar ejemplo de nuestros principios morales.

Para finalizar, lean y reflexionen: “La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de los Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, con el fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, /promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades/, y aseguren, a través de medidas progresivas su /reconocimiento y aplicación/ universal efectivos...” (Declaración Derechos humanos).

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La lengua "propia", ¡ pero si es tan fácil !
Nota del editor 13 Agosto 2007

No por muchas veces repetido, parece que quieren que olvidemos que las lenguas son para comunicarse, no para excluir ni crear feudos identitarios o laborales.

Como defensores de los derechos humanos y constitucionales, nada podemos tener en contra de tales derechos, aunque dada la naturaleza de las cosas, de los sistemas humanos, todo debería ser paulatinamente mejorado y tanto la declaración de los derechos humanos como la Constitución Española necesitan una buena puesta al día, especialmente ésta última, que fué "abortada" con perdón, por unas gentes y en unos momentos que hicieron que el resultado fuese un montón de inconsistencias y disparates, de los que, siendo optimista, transcurrirán muchísimas generaciones de españoles o de lo que vaya quedando, para reparar el daño causado a lo que reste de España, mientras que el daño causado a los ciudadanos, a sus familias, nunca podrá ser reparado.

Como claramente establece la C.E., hay deber de conocer la lengua española, y no hay deber de conocer lengua "propia" alguna,  el bilingüismo no aparece por lado alguno y menos el bilingüismo obligatorio.

Lo que hay en España, al igual que en muchos otros países, son infinidad de lenguas regionales, de las que algunas mantienen una similitud con la lengua nacional, común, y otras menos.

En el caso de la lengua regional de Galicia, la similitud es considerable, y ello da pié a que parezca que quien conoce el español, obligatoriamente deba conocerla, y ahí es donde aparece la trampa,

primero: porque los hispanohablantes no tenemos obligación alguna de conocer las lenguas regionales,

segundo: porque a pesar de la aparente similitud, la comunicación "bilingüe" se complica en cuanto se pasa a temas medianamente complejos,

tercero: porque el derecho que hablantes de la lengua regional tienen, de utilizarla para comunicarse entre ellos o dirigirse a las instituciones públicas regionales, no está por encima de la libertad y derechos de los demás españoles, ni de las obligaciones de las instituciones públicas regionales que en virtud del deber de conocer el español de todos los ciudadanos, pueden utilizarlo en sus respuestas, al igual que deberían utilizarlo en todos los procesos internos, para no conculcar los derechos de todos los españoles, de conocer sobre todos los asuntos públicos.

Es inadmisible que haya personas que se consideran respetuosas y responsables, que con la pretensión de permitir que algunos puedan hablar su lengua regional, permiten que se imponga a otros la obligación de aprenderla.

Es inadmisible que haya personas que se consideran respetuosas y responsables, que con la pretensión de que una lengua regional perdure más o menos, vean razonable y ético que a los niños se les inocule la misma en contra de su voluntad, en contra de la voluntad de sus padres, en contra del sentido común y en contra de sus derechos humanos y constitucionales.

La crisis de Navarra dinamita el castillo confederal
POR PABLO SEBASTIÁN ABC 13 Agosto 2007

LAS crisis de Navarra y del PSOE forman parte obligada de la secuencia de disparates políticos que marcaron la legislatura que se inició con el diseño de un fantasmagórico castillo de naipes confederal por parte del sonriente arquitecto de fortuna que se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Un aprendiz de brujo que dibujó la reforma del modelo del Estado y de los pactos de la Transición a través de una iniciativa, contra natura democrática y constitucional, en la que el PSOE y los nacionalistas más radicales —Esquerra Republicana de Cataluña, Batasuna, BNG y Bloc— se conjuraban en un acuerdo de corte confederal.

Se trataba de ofrecer, desde el Gobierno del PSOE, a los nacionalistas las más altas cotas de soberanía a cambio de su apoyo a la estabilidad del Gobierno, mediante una profunda reforma de los estatutos de las llamadas nacionalidades históricas —Cataluña, País Vasco y Galicia—, al tiempo que se negociaba con ETA su aterrizaje en este nuevo marco político y el final de su violencia, tras incluir en la pretendida reforma del Estatuto vasco tres concesiones políticas a la banda terrorista: el derecho a decidir el futuro de los vascos, la unificación de Navarra y del País Vasco, y el reconocimiento de la nación vasca, lo que se aprobó en la reuniones secretas de Loyola con ETA y PNV. Además, el Gobierno de Zapatero se comprometía a sacar de la cárcel a los presos etarras y a pagarles durante unos años un buen sueldo (1.500 euros al mes) para su reinserción social.

El modelo confederal autonómico facilitaba el aterrizaje de ETA en la vía política, y el Estatuto catalán se convertía en el ensayo general, el «Estatuto piloto», a imitar e incluso a superar luego por los gallegos y los vascos, respectivamente. Con todo ello, el presidente daba pruebas inequívocas de su audacia —o temeridad—, llegando incluso a burlar la Constitución por la vía de leyes orgánica que permitían colar los nuevos Estatutos, a la espera de su posterior refrendo por un controlado Tribunal Constitucional, lo que todavía está por ver.

El resultado que se esperaba de semejante plan, que el presidente Zapatero iba urdiendo e improvisando a medida que avanzaba la legislatura, era tan ambicioso como sorprendente: se cambiaba el modelo de Estado, sin pasar por una reforma constitucional, ETA dejaba las armas, el PSOE conseguía un pacto de hierro con los nacionalistas como paladín de la nueva España confederada, el PP se quedaba aislado en el conjunto del Estado y Zapatero pasaba a la Historia como el gran pacificador de ETA y arquitecto de la nueva España, completando su obra con una revisión de la Guerra Civil, de la Transición y de la historia del PSOE, lo que le permitiría quedarse en el poder veinte años más.

Pero en tan ingente obra el presidente necesitaba la complicidad del PSOE, un Gobierno sumiso, de los grandes medios de comunicación y el desvarío del PP, que, según los cálculos de La Moncloa, acabaría «echándose al monte» a la vista de la nueva situación. Para ello, Zapatero tenía que liquidar a los barones socialistas que fueron artífices de los pactos de la Transición, unos cesados en sus feudos por muy distintos motivos —Vázquez, Bono, Ibarra, Redondo, Simancas, Maragall, Puras, etcétera, y otros silenciados y sometidos al disfrute del poder, como González y Guerra, reformando a su favor el marco audiovisual español —que el PP fue incapaz de equilibrar en los tiempos de Aznar—.

La sumisión y debilidad de los miembros del Gobierno fue mucho más sencillo, y a la vista está en la crisis del desgobierno de Cataluña, donde el ex ministro Montilla y su ex colega Álvarez se reparten la responsabilidad en el disfrute del caos.

Pero el pretendido arquitecto Zapatero se olvidó de los inquilinos de su famoso castillo —de los españoles—, del edificio utópico y demencial que pretendía levantar. Y la fortaleza de sus sueños se comenzó a desmoronar en Cataluña donde, poco a poco —y aún le queda el frenazo del Tribunal Constitucional— comenzó a dar marcha atrás, cortando las alas y las cabezas de sus compañeros del PSOE, como ocurrió con Maragall —que ahora llama a Zapatero “acomplejado ante el PP»—, al que puso, en Cataluña, en manos de la Esquerra Republicana; como meses atrás había puesto a López, en el País Vasco, en manos de Batasuna; o en Navarra, a Puras en las de Na-Bai, lo que propició la derrota del PSOE en las elecciones municipales y encendió todas las alarmas del Palacio de la Moncloa de cara a la gran cita de los comicios generales. Sobre todo, una vez que ETA exigió garantías escritas del pacto de Loyola y atacó con sangre y fuego el aeropuerto de Barajas.

Y así, con grandes heridas abiertas en la convivencia nacional, en el seno del PSOE y en las Comunidades vasca y catalana que pretendía confederar, el presidente Zapatero se encuentra desconcertado y confundido ante las ruinas de su obra maestra. Y solo ante el peligro electoral que se le viene encima, mientras envía sus últimos correos a ETA para que no mate con el mensaje desesperado de que lo de Navarra y lo de Loyola todavía se puede recomponer —con una moción de censura y la vuelta a la negociación— si él gana las elecciones, lo que a pesar de todo y aunque ETA no mate está por ver y va a depender, en gran manera, de las próximas decisiones que adopte el Partido Popular.

Parches contra el caos en Cataluña
Editorial ABC 13 Agosto 2007

ABRUMADA por el caos en que viven a diario muchos miles de catalanes debido al pésimo funcionamiento de infraestructuras clave -los trenes de Cercanías, el aeropuerto de El Prat y algunas de las carreteras más transitadas-, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha decidido adelantar varias semanas la puesta en marcha del llamado Centro Coordinador de la Operación Ferroviaria Barcelona 2007. Se trata de un intento desesperado por reducir en la medida de lo posible los efectos negativos de las obras que deben permitir la llegada del tren de alta velocidad a esa ciudad en diciembre y que, al parecer, son la principal causa del caos en la red de Cercanías. Sin embargo, son decenas de miles los catalanes -en especial los barceloneses- que llevan un mes acumulando una natural indignación por ser víctimas de fallos de magnitud en servicios esenciales, como ocurrió también con los apagones. Quieren ser satisfechos con hechos y no con palabrería.

Pero para desazón de Álvarez, ayer fueron los propios sindicatos del sector los que argumentaron que si alguien piensa que en diciembre, con el teórico fin de las obras de alta velocidad, van a desaparecer los problemas de la red ferroviaria en Cataluña, está profundamente equivocado. Los sindicatos, entre otros muchos colectivos, han dado con la clave en la que reside también la sospecha real de los ciudadanos: se trata de una deficiencia estructural cuya solución no depende en exclusiva de un incremento de las inversiones -como arguye el nacionalismo victimista-, sino de una gestión pública seria y eficaz. Desde esta perspectiva, más parece que la decisión de la ministra de adelantar el centro coordinador -y de enviar a vivir a Barcelona durante meses al secretario de Estado de Infraestructuras y a directivos de Renfe y Adif- es un improvisado parche efectista y propagandístico con el único propósito de defenderse mañana en su cita con el Congreso. No sería de extrañar, pues, que más allá de su reprobación, algún grupo parlamentario exija el cese de Álvarez porque durante toda la legislatura está ofreciendo tantas pruebas de soberbia como de ineficacia.

Pero igual de efectista que la ministra, incluso más, se está mostrando el tripartito catalán. Su actitud, desmarcándose abiertamente de Álvarez -a quien ha censurado su parálisis ante el caos y sus «prisas» para irse de Barcelona-, lejos de ser generosa, es hasta despectiva. En épocas de ineficacia y negligencia, nadie quiere presentarse como socio de quien falla. Y esto mismo es lo que está poniendo en práctica el equipo de José Montilla, quien hace sólo un año todavía era un solidario compañero de Álvarez en el Consejo de Ministros. Además, sostener, como hace la Generalitat, que no habría caos si la gestión del servicio ferroviario estuviera transferida a Cataluña y no dependiera de Moncloa, demuestra un elevado grado de cinismo entre quienes han perdido cinco años enrocados en irrelevantes cuestiones identitarias. Como Álvarez, tampoco la Generalitat es la más indicada para presumir de la calidad de su servicio al ciudadano. Ni siquiera para pedirle paciencia como remedio a sus males.

De la colaboración a la colaboración.
Pío Moa Libertad Digital 13 Agosto 2007

Hace tiempo me refería a un aspecto de la jugada general de Zapo. Aznar había puesto a la ETA contra las cuerdas, la policía la tenía seguramente muy infiltrada y frustraba una y otra vez sus intentos de asesinato. En estas circunstancias de acoso y debilidad, Zapo creyó que podía ofrecer a los asesinos una salida: algunas compensaciones a cambio del abandono de las pistolas. De esta forma él sacaría el fruto del trabajo ajeno y quedaría como el político que había acabado con la pesadilla, mientras descalificaba la política de Aznar, el "asesino" como le llamaban las huestes sociatas. La ETA, a su vez, explotó la vanidad pueril del niñato ("¡El premio Nobel, tío, te van a dar el premio Nobel de la paz!").

Una jugada típica, en su oportunismo desvergonzado (cien años o más de honradez os contemplan); pero en principio aceptable en democracia. El problema surgía de las compensaciones o concesiones, que en realidad no eran tales. Eran una auténtica colaboración en un sentido querido tanto por los asesinos como por los "gorrinos": la liquidación de la Constitución y el establecimiento de una alianza estratégica entre socialistas, terroristas y separatistas (todos salían muy beneficiados). Con el pretexto de conseguir "la paz", estaban (están) reduciendo España a un conglomerado de "naciones" al nivel mafioso de sus promotores.

El éxito de la maniobra ha sido enorme, gracias, en gran medida, al PP, que se ha sumado a ella solapadamente: la Constitución está en crisis, por lo menos, como lo está la unidad de España y la misma democracia. El PP ha desactivado el movimiento espontáneo de resistencia ciudadana poniéndose en apariencia en cabeza de él y pretendiendo que todo se reduce a que el PP gane las elecciones gracias a los desaciertos de la Infame Alianza.

Zapo tiene suerte hasta en eso. La labor de Aznar sigue rindiendo beneficios ahora que, como suele ocurrir en los chanchullos entre mafiosos, han pasado a pelearse la ETA y el gobierno. Con la mayor naturalidad, después de su política pro terrorista, ha tomado la iniciativa en la política "anti terrrorista", ante un PP que nunca ha cesado de ofrecerle su colaboración. Colaboración muy efectiva, insisto: véanse los estatutos, clave de toda la maniobra y expresión de lo que puede esperarse de esa gente.

Encuentro Gobierno-ETA en Dax
Las nuevas exigencias terroristas
Isabel Durán Libertad Digital 13 Agosto 2007

El Gobierno de Zapatero intenta negociar a la desesperada con los etarras. Son ya ocho, si no más, las reuniones que se han producido con la banda terrorista desde la ruptura del alto el fuego el pasado 6 de junio. La última de ellas, sin ir más lejos, tuvo lugar el viernes 3 de agosto a las diez de la mañana en Dax, taurina localidad gala en la que el maestro José Tomás cortaba una oreja una semana después.

De la mano del ex responsable de la ilegalizada Gestoras Pro Amnistía, Juan María Olano, acudía el portavoz parlamentario del PSE y secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, diestro en las lides terroristas dado que es habitual de los chalaneos etarras desde que se vienen plasmando negro sobre blanco en papel firmado los acuerdos alcanzados. El nuevo valedor, véase "hombre de paz" en el léxico zapateril, es ahora el citado Olano, un clásico opuesto al depuesto Otegi, devaluado por su "fracaso" ante los ojos de la cúpula terrorista.

Otra novedad más. El listón del chantaje etarra se adapta a las circunstancias. Cheroki y Arbulu exigen ahora que ZP les haga llegar tres millones de euros mensuales si no quieren que envíen cartas de extorsión a los empresarios y que el PSN plantee una moción de censura a Miguel Sanz. Por pedir que no quede.

Por su parte, el Gobierno se dedica públicamente a asustar a los españoles con la "certeza" de la comisión de un brutal atentado al tiempo que se pone las medallas de unas importantes detenciones en Francia que no le corresponden, ya que se han producido por el monumental cabreo de la juez Laurence Le Vert al negársele los datos de dos de los números de teléfono que portaban los negociadores de ETA detenidos en suelo francés con la pistola en la mano.
Es decir, este revuelto verano, climatológica y políticamente hablando, está siendo terreno abonado para una negociación gubernamental literalmente a la desesperada con los criminales independentistas de la ultraizquierda vasca y la emisión de mensajes distorsionadores sobre el chalaneo etarra. El Ejecutivo, al unísono con el PNV, aprovecha el relajo del estío para filtrar su maquillada versión sobre lo pactado con los terroristas antes de la ruptura de la tregua trampa, al tiempo que oculta sus presentes intentonas de camelarse a los terroristas con fines meramente electoralistas.

Zapatero en una viñeta
Desintegración moral y ruptura nacional
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Agosto 2007

Tengo un amigo que el viernes pasado consiguió liberarse por un rato de su melancolía veraniega. Leyó la prensa y halló citado su nombre con precisión. Dio gracias a Dios por tener amigos inteligentes. Pero el día aún le depararía otra alegría, porque pasó la página del periódico y captó en una viñeta, en un chiste, que sólo el humor supera la capacidad de síntesis, de crear conceptos, que tiene la filosofía. Además, constató que sólo el humor depura la sobredosis de intuición que albergan los razonamientos forzados. Le bastó leer un chiste en el periódico, un sufrimiento soportable, para salir de la tortura intelectual de quien cree que por leer más periódicos, y más revistas de actualidad será más sabio. Su risa no dolía en exceso. Era una sonrisa filosófica.

Vio en una viñeta del periódico lo estudiado durante muchos años en sesudos libros de filosofía. Un chiste de Mingote sintetizaba el Teeteto de Platón y la concepción de la amistad de Aristóteles. Vio, en efecto, que si uno no se lleva bien consigo mismo, difícilmente podrá tener relaciones soportables con los otros. Si uno no es capaz de hablarse a sí mismo con sensatez, difícilmente podrá hablar limpiamente, sin estridencias, con los otros. En otras palabras, se percató de que si uno se tortura a sí mismo, corre un grave peligro; más aún, basta que uno se amenace a sí mismo para situarse al borde del abismo, del delirio, de perder el equilibrio, la integridad, entre el sujeto y su yo.

Así de filosófico, o sea, de exacto, ha retratado Mingote en ABC, el día 10 de agosto, a un señor que le dice con el dedo levantado, es decir, crispado, a su imagen reflejada en un espejo, lo siguiente: "He enfrentado a la derecha con la izquierda, a unas regiones con otras, a los socialistas de aquí con los de allá... Y tú ándate con ojo." ¡Genial! Sobre todo, si tenemos en cuenta que el señor dibujado por Mingote no es otro que Rodríguez Zapatero. El final de la frase es la apoteosis de la irracionalidad, del peor ataque que un hombre puede hacerse a sí mismo... Quien destruye al interlocutor que uno lleva adentro, su eterno acompañante, a la vez destruye la capacidad de pensar, eso que los clásicos llamaban el dialogo callado del alma, el pensar.

Además, el chiste de Mingote, termina confesándome mi amigo, le ha recordado el principio básico del pensamiento ético occidental: "Es mejor sufrir el daño que hacerlo." El sufrimiento de este hombre que se trata tan mal a sí mismo, que incluso se amenaza con destruirse, tiene que ser mucho más duro que el de los ciudadanos, porque a estos todavía les asiste la capacidad de pensar, o sea, son conscientes de que viven con alguien que no es un "asesino" de guante blanco, ni un traidor a su patria, ni un falsario... Los verdaderos ciudadanos saben que por su integridad mental tienen que llevarse bien con su eterno "amigo", el otro yo que acompaña a todo sujeto desarrollado. Por suerte, todavía quedan muchos españoles que jamás se atreverían a levantar el dedo contra ellos mismos.

En fin, si la integridad moral, el pensar con la cabeza lo que se siente con el corazón, no es otra cosa que el diálogo silencioso, callado, que cada uno de nosotros mantiene a lo largo de la vida con su yo, entonces resulta de capital importancia, insisto, llevarse bien consigo mismo. Un hombre enfrentado a sí mismo, incapaz de dialogar con su otro yo, siempre estará al borde del precipicio. Es un hombre digno de lástima. Es un hombre necesitado de ayuda. Pero, por desgracia, si ese hombre fuera el presidente de una nación de 45 millones de habitantes, de un país al borde de la ruptura nacional, más que cura necesitaría reclusión...

Reclusión psiquiátrica para el retratado es la sugerencia moral, o sea, humorística, que extraigo de la viñeta del gran Mingote.

Afganistán
La quiebra de las misiones de paz
GEES Libertad Digital 13 Agosto 2007

Aunque parezca mentira no hay todavía una definición clara de qué es una guerra, por mucho que se haya intentado. De esta ambigüedad conceptual se beneficia en estos momentos el actual Gobierno socialista: Afganistán no está en guerra, aunque tampoco se viva totalmente en paz; el Líbano tampoco está en guerra, a pesar de que la paz es precaria; e Irak, por el contrario, sí está en guerra, aunque la violencia provenga esencialmente de actos terroristas.

Rodríguez Zapatero se ha caracterizado por retorcer sin piedad el significado de las palabras en su provecho político. Cabe recordar cómo calificó de accidente el bombazo de ETA en la T-4 de Barajas. Lamentablemente, su actitud parece contagiosa. Hace unos días el actual JEMAD, el general Félix Sanz, dijo que los disparos de fusilería contra nuestras tropas en Afganistán no podían ser calificados de ataques, justo lo que toda la prensa y el principal partido de la oposición decían tras esos nuevos incidentes a los que se vieron enfrentados los soldados españoles.

El episodio del pasado viernes no sabemos cómo será calificado ni por los dirigentes políticos ni por los mandos militares. Se sabe que una sección del ejército español tuvo que solicitar apoyo aéreo de la ISAF para resolver un ataque de talibanes en el que murieron varios efectivos del ejército afgano. No está claro quiénes eran el objetivo de los guerrilleros, si los afganos o los españoles. Pero sí hay una cosa clara: sin el apoyo aéreo de la OTAN con aviones que no son españoles, porque nuestro Ministerio de Defensa no tiene ningún caza desplegado en la zona, el resultado de la acción, ataque o como el JEMAD quiera denominarlo podría haber sido otro, mucho más trágico para nuestros soldados.

Negar la realidad sirve a los propósitos políticos del actual Gobierno, empecinado en mostrar que ahora sí se está por la paz y no por la guerra y enrocado en misiones de paz que no existen. Para lo que no sirve es para ayudar a que la misión tenga éxito ni para garantizar la seguridad de las tropas allí desplegadas.

Lo que Afganistán nos enseña es que el modelo de misiones de paz bajo el que operaban nuestras tropas está acabado. No hay reconstrucción posible si no hay paz y ésta no puede existir si no se combate a los guerrilleros que la ponen en peligro.

Nuestros militares están más que capacitados para plantarles cara a los talibanes, librarles una batalla en sus propios términos y salir exitosos. Lo único que necesitan es la autorización del Gobierno socialista y de sus mandos militares.

Desgraciadamente todos ellos parecen querer aferrarse al pasado y no enfrentarse a la realidad de Afganistán. Si no hubo la temida ofensiva talibán de primavera fue porque los soldados norteamericanos, británicos, canadienses, australianos, daneses y otros mermaron su capacidad preventivamente atacándoles antes de que se hicieran más fuertes. Lo que el Ministerio de Defensa español se limita a hacer es esperar y confiar en que la próxima emboscada tampoco les salga bien a los talibanes. Pero la política y la estrategia no deben basarse en la esperanza, particularmente si ésta va en contra de la experiencia.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Desastres nacionalistas
Manuel Molares do Val Periodista Digital 13 Agosto 2007

Muchos nacionalistas catalanes, vascos y gallegos piden la independencia de sus regiones aún sabiendo que conseguirla los arruinaría y llevaría a la mayoría de sus empresarios, profesionales y trabajadores a huir hacia Madrid, como ya hacen tantos de ellos actualmente.

Independentistas y aliados imponen obligatoriamente la lengua local como Franco el castellano y reclaman peaje de corruptelas y comisiones: dicen que para construir la Patria.

En Cataluña sigue demandándose el tres por ciento de las obras, en el País Vasco es “todo para los nuestros”, y en Galicia se exige que hagan funcionario de la Xunta a cada patriota reconocido.

Entre 2002 y 2006 Cataluña recibió más inversiones estatales que ninguna otra región. Tres veces y media más que Madrid, pero buena parte se ha ido en propaganda y festejos nacionalistas, coimas para proclamar que Catalunya is not Spain evacuando mojones en carreteras extranjeras.

Acusemos al Siglo de Oro, al franquismo o a la democracia, pero mientras ocurre esto donde mandan los nacionalistas, el día a día ha hecho de Madrid el centro económico, social e intelectual de España, e incluso de buena parte de Latinoamérica.

Manden populares o socialistas ya nadie puede bajar del AVE del progreso a Madrid, la única región española que podría independizarse realmente.

Pero para las justificaciones nacionalistas Madrid es culpable, por ejemplo, de los desastres encadenados que desmantelan la envidiable imagen de modernidad que presentaba Barcelona desde los Juegos Olímpicos que pagaron todos los españoles en 1992.

Y aunque mucho peor están las regiones más pobres, esos desastres parecen sabotajes para crispar a la ciudadanía, reafirmar los lloros y demandas de la Generalitat al Estado, y, sobre todo, para que no le reduzca sus poderes el Tribunal Constitucional declarando ilegítimo el Estatut.

Parecen incidentes intencionados, sí.

Los cachorros de Zapatero
POR EDURNE URIARTE ABC 13 Agosto 2007

Algunos de los cachorros están un poco talluditos. Pero han crecido con la misma filosofía zapateril que las Juventudes Socialistas con las que abucheaban a Chivite a las puertas del Parlamento navarro. Sin su inspiración y empuje, difícilmente se habrían atrevido a la grotesca representación del sábado.

Los miembros de un partido que obtuvo 69.030 votos en las pasadas elecciones protestaban porque sus líderes tuvieran la desfachatez de dejar gobernar a quien había logrado casi el doble, 130.036. «No hemos votado para esto», para quedar terceros y que, encima, gobierne el primero. «Ladrones», llamaron a sus dirigentes. El resto de imprecaciones, con la pancarta «PP Blanco» a la cabeza, se refirieron al monstruo de «la derecha». La derecha españolista, puesto que la derecha integrada en Na-Bai es respetable por nacionalista. Y los vítores para Patxi Zabaleta, un ex batasuno que aún defiende la legitimidad de Batasuna, las razones de ETA y la conveniencia de darles todo lo que piden, aunque matar, reconoce ahora, no está muy bien. Repartió saludos y besos entre sus entusiastas socialistas.

Lo anterior no es nuevo. Eguiguren y Elorza eran bien conocidos antes que Zapatero. Pero ha adquirido categoría de discurso de referencia a través del mismísimo secretario general, aunque el sábado ocupara la calle. Considera que las elecciones están para «ganar poder», que diría Blanco, no necesariamente a través del triunfo en las propias elecciones, puesto que el insignificante problema de quedar segundo o tercero se arregla con la filosofía del páctese con quien sea. Y espera que todo este despliegue de republicanismo cívico, ampliación de los derechos, democracia participativa y Educación para la Ciudadanía de los últimos tres años fortalezca la otra filosofía, la de la tolerancia. Consiste en una virulenta intolerancia hacia la derecha y una comprensión sin límites hacia el independentismo o hacia la extrema izquierda. Su nuevo héroe es Patxi Zabaleta, la esencia de la izquierda, extremista, independentista y partidario del acuerdo con ETA. El vértice de la futura estrategia socialista, en definitiva.

Los rehenes voluntarios
POR HERMANN TERTSCH ABC 13 Agosto 2007

El paisaje de mi infancia y adolescencia se ha convertido en un escenario épico que en algunos de sus últimos y más gloriosos capítulos aún consigue de vez en cuando sorprenderme. En esta última semana tan sólo, hemos visto imágenes muy contundentes de la gallardía de los miembros del PNV de la gestora municipal de Ondárroa en plena huida ante el griterío de su chavalería no sin antes prometerles a éstos un sinfín de esfuerzos para recomponer -con ellos- la convivencia. Y a once kilómetros por la costa, en Lequeitio, la digna teniente de alcalde, Mertxe Zabala, lamentaba amenazas e insultos de la camada parda abertzale a la que sin embargo no dudaba en dar ideas: «Que vayan al PP y al PSOE, si lo quieren solucionar, y que nos dejen en paz de una vez a nosotros y a nuestras familias». Agredan ustedes a otros, si son tan amables. El PNV vuelve a demostrar esa convicción de la superioridad propia que les lleva a la conclusión de que cualquier acto de dignidad es una majadería innecesaria. Recuerdo que a algunos nos daba pudor recordarles su cambalache de Santoña. Suponíamos lo evocarían como humillación. ¡Ca! Ni sintieron vergüenza entonces ni ahora.

Ondárroa y Lekeitio son dos de los pueblos mayores de Vizcaya en los que el nacionalismo llamado burgués ha demostrado cómo el fanatismo cultural y la cobardía de clase media han dejado el camino expedito a la hegemonía política y a la acción directa del terror nacionalsocialista. En ciudades más grandes, la camada negra aún no tiene masa crítica para imponerse mas que esporádicamente. En las aldeas ya es realidad, pero inadvertida. Pero Ondárroa -y ciertos pueblos guipuzcoanos- es un perfecto laboratorio social para estudiar paso a paso cómo el paro, el desarraigo, la droga y la desvertebración tuvieron siempre como única respuesta la radicalidad victimista, el odio a la España democrática y a toda autoridad exterior, política, cultural o estética. Pronto esta dinámica se le fue de las manos al nacionalismo tradicional para ser controlado por el radicalismo antisistema. La respuesta es esa lamentable llamada a la armonía con los criminales por quienes creyeron poder gozar del botín de la violencia y su ideario burgués, como la derecha conservadora alemana al comprobar en 1933 que el lumpen nazi que creía poder manipular lo tenía ya convertido en rehén.

El salto cualitativo habido no radica en la muy previsible cobardía política y moral del nacionalismo sino en el hecho de que los nazis hayan conseguido crear, al menos de forma provisional, «zonas liberadas» en las que han sido abolidas las leyes españolas y ninguna fuerza de seguridad del Estado, ni autonómica ni central, ha intervenido. Y es consecuencia directa de las desesperadas maniobras de Zapatero por salvar su acuerdo con ETA. Aprobar unas listas de ANV y prohibir otras, según propia conveniencia, ha supuesto un cañonazo en la línea de flotación de la legalidad española. Algo le podrán agradecer los españoles a Zapatero cuando sus juegos de cintura dejen de salvarlo de que se lo trague el sumidero del tiempo político y es la plena exposición de las consecuencias para la calidad de vida que se perfila para los españoles a merced de la irresponsabilidad o la cobardía. Difícil será seguir con la cantinela de las exageraciones y el supuesto catastrofismo. Empieza a verse que es mentira que no pase nada. Del terror en Ondárroa al caos en Cataluña, puede llegar el péndulo al punto en el que los ciudadanos quieran sentido común y dejar de ser rehenes voluntarios del pensamiento mágico de iluminados, caudillos y caciques.

Decía Joseph Pla el 26 de marzo de 1936: La sociedad tiene dos caminos: aceptar los hechos consumados, entrar francamente en el experimento que los socialistas pretenden (...) o defenderse en nombre de los principios todavía imperantes en los países de Europa más civilizados. Quienes se decidan por el primer camino pueden adoptar como lema aquella frase que decía siempre Eduardo Dato y que repetía aún dos días antes de morir asesinado (...): «En España nunca pasa nada».

ETA esconde 600 kilos de dinamita en Francia en situación de alta inestabilidad
Proceden de robos cometidos en 1999 y 2001 y su periodo de utilización segura ha caducado
J.M. Zuloaga La Razón 13 Agosto 2007

Madrid- Una auténtica bomba, de un enorme poder destructivo que puede estallar en cualquier momento se esconde en Francia. Seiscientos kilos de dinamita, cuya fecha de utilización en condiciones de seguridad ha sido superada con mucho hace tiempo, permanecen en manos de ETA que, sin embargo, no los puede utilizar sin que sus militantes corran un riesgo muy alto. Fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN subrayan que de los 7.700 kilos de dinamita robados el 28 de septiembre de 1999 en Plevin y los 1.600 sustraídos el 7 de marzo de 2001 en Grenoble, ETA conserva aún 600 kilos sin utilizar. Este tipo de explosivo produce con el paso del tiempo una «sudoración» que lo hace extremadamente sensible a cualquier golpe, al fuego o a cualquier otra circunstancia, dada su «alta inestabilidad».

Documentos encontrados en poder de la banda revelaban que los miembros del «aparato de logística» recibían instrucciones concretas sobre el mantenimiento de los cartuchos de dinamita, sobre la necesidad de moverlos y las normas de conservación. El tiempo pasado desde que se produjeron los robos, y las numerosas operaciones que las Fuerzas de Seguridad han desarrollado desde entonces contra el «aparato de logística» hacen temer que la dinamita se halle oculta en algún «zulo» (escondite) que los etarras han dado por «quemado» y al que no se atreven a acudir por el temor a ser detenidos. «En este caso, y ante la peligrosidad de los productos almacenados, que ya no se pueden utilizar, lo lógico es que, de alguna manera, se comunicara su localización a las Fuerzas de Seguridad para proceder a su destrucción.

No hay mucha esperanza de que unos individuos que todavía no han informado de dónde enterraron o tiraron el cadáver de uno de su compañeros (Eduardo Moreno Bergareche, «Pertur»), asesinado por ellos mismos, vayan a preocuparse ahora de la seguridad de las personas que viven cerca del lugar o lugares en los que está escondida la dinamita», agregaron. Este miedo a acudir a «zulos» que creen «quemados» ha podido reducir, de forma importante, la disponibilidad actual de materiales para fabricar explosivos que, pese a todo, se cifra en unos 1.500 y 2.500 kilos susceptibles de ser convertidos en amonal o cloratita, ambos de gran poder destructivo.

Además, la banda elabora en sus «laboratorios» otras sustancias utilizadas en los atentados, como el exógeno y la pentrita, según las citadas fuentes. Aunque las recientes detenciones de Zigor Garro y Juan Cruz Maiza Artola, máximos responsables del «aparato de logística», no hayan conllevado el hallazgo de arsenales, las referidas fuentes creen que algunos de los «zulos» que controlaban estos individuos han sido declarados como «quemados» por la banda ante el temor de que la Policía conozca ya su localización y se encuentre a la espera de que sean visitados por algún etarra para proceder a su detención.

Varios robos ETA ha perpetrado varios robos de materiales para fabricar explosivos en Francia en los últimos tiempos. Muy esclarecedores de las auténticas intenciones de la banda, por su proximidad al anuncio del supuesto «alto el fuego permanente», fueron los perpetrados en 2005. En diciembre de este año, un «comando» armado, integrado por dos hombres y una mujer, sustrajo 1.280 kilos de polvo de aluminio en la empresa Radium Bronze, situada en la localidad de Heudebouville, en la región de Normandía. El único trabajador que se encontraba dentro de la instalación franqueó la entrada a la etarra que dijo que iba a entregar un regalo de Navidad, momento en el que irrumpieron otros dos individuos, que le amenazaron con sus pistolas. Unos meses antes, el 22 de abril, la banda había robado en la empresa Quadrimex, de la localidad de Saint Benoit, cerca de Potiers, 4.000 kilos de clorato sódico. Y también por esas fechas, media tonelada de nitrato, en el puerto de Honfleur. Esta sustancia, junto con el polvo de aluminio, se utiliza para fabricar el amonal mientras que el clorato es uno de los componentes de la cloratita.

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