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Recortes de Prensa     Jueves 16 Agosto   2007

Los trenes no hablan catalán
POR EDURNE URIARTE ABC 16 Agosto 2007

Los trenes hablan el lenguaje de la técnica y del progreso. Si es catalán, catalán. Y si no, se adaptan. Como los individuos y las naciones que avanzan. Pero la mayoría de los políticos catalanes se ha empeñado en que sus trenes hablen catalán. Y sus redes eléctricas, y sus industrias, y sus carreteras, y sus aeropuertos. Si, además, funcionan, mejor que mejor, pero eso es secundario. Y luego nos preguntamos qué pasa en Cataluña.

Cuando Manuel Pizarro compareció el lunes pasado en el Parlamento catalán, todos los grupos, excepto el PP y Ciutadans, se dirigieron a él en catalán. El pequeño detalle de que Pizarro no sepa catalán les daba exactamente igual. Pizarro fue a hablar de las responsabilidades de Endesa en el apagón. Ellos, a hablar en catalán. Que el apagón se las apañe solo, si no habla catalán. Y hasta los propios catalanes, cuando no hayan hecho sus tareas identitarias como les corresponde.
El mismo día en que los parlamentarios catalanes se incomunicaban con el presidente de una empresa que tiene entre sus clientes a los catalanes, Pascual Maragall y Germà Bel escribían en «La Vanguardia» que un factor principal para el progreso de las ciudades y sus territorios de influencia es la conexión con el resto del mundo. No se referían a la comunicación, como pudiera parecer, sino a la reivindicación de la gestión de El Prat. Para darle identidad catalana, supongo, que es lo que hacía el PSC con el apagón.

Investigar los efectos del aislamiento lingüístico es una de las mayores incorrecciones políticas en nuestro país. Luego, no se hace. Sólo tenemos datos secundarios: por ejemplo, que según la propia Consejería de Educación vasca, un 33% de los niños que estudian en el modelo D (todo en euskera) y un 61% de los que lo hacen en el B (bilingüe) no entienden lo que se les explica en euskera. Y algunas hipótesis, por ejemplo, que los efectos serían bastante menores en el País Vasco porque, fuera de las aulas, la lengua de comunicación es el español. Por una cuestión práctica, la extremada dificultad del euskera. Resultado, sólo en Cataluña siguen empeñados en que los trenes hablen catalán.

Banderas en San Sebastián
Germán Yanke Estrella Digital 16 Agosto 2007

Con el verano y las fiestas, Batasuna y sus colegas despliegan toda su macabra imaginación. La gente en la calle y el desorden típico de días como esos facilita su visibilidad. Hay en el País Vasco muchos que lo lamentan y, la verdad, se entiende, porque este fanático empeño por salirse con la suya en vez de dar paso a un mínimo intento por ser razonables resulta molesto. Pero me temo que muchos de los empañolados de estos días (¿por qué hay que ponerse un pañuelo para celebrar las fiestas? ¿se siente la gente de esta manera más del pueblo?) deberían reflexionar, junto a sus molestias ocasionales, sobre la amenaza que ETA-Batasuna significa para muchos otros ciudadanos. Todavía hay en el País Vasco —asombrosamente, incluso en el tan elogiado “PNV de Imaz”— quienes no entienden estos acosos y parecen pensar que los otros, de algún modo, se lo tienen merecido. O, si no merecido, que resulta algo explicable. Hace pocos días, una concejal nacionalista de Lekeitio, en Vizcaya, recomendaba a quienes le habían acosado que se fueran a hablar con los del PP y PSOE, que son los que aprobaron la Ley de Partidos. Delicadeza y sentido común, desde luego, muy poca.

Sin embargo, y por ver el lado bueno del aquelarre batasuno, estos días veraniegos (ayer en San Sebastián, en donde celebran sus fiestas anuales) se reunieron apenas dos centenares de personas en teoría para ensalzar la ikurriña pero, en la práctica, para atacar burdamente la bandera española. Ahora, con la estela de la sentencia que obliga a colocarla en la Academia de la Policía Autonómica, que es de lo que se ocupaba el tribunal, pero que recuerda, simplemente, una obligación legal. Pero es algo habitual año a año.

Apenas dos centenares, digo. Con Joseba Alvarez, responsable internacional de Batasuna, y Alvarez Emparanza, uno de los fundadores de ETA. Es decir, doscientas personas y dos generaciones. Es interesante ver dónde y cómo está el poder de convocatoria de Batasuna. Y es más interesante aún constatar, también en este asunto de símbolos, el rechazo de Batasuna a todos aquellos que tengan relación con la ciudadanía y las libertades constitucionales. Se piensa que no hay otra cosa que el odio a España, pero, en el fondo y en la forma, el odio es a la España constitucional, a la que reconoce los derechos ciudadanos, a la que se niega a los chantajes de la violencia y a las presiones totalitarias. Si les molesta la bandera española es porque simboliza todo eso.

El ayudante de Zabaleta
La involución: el caso Ulayar
Cristina Losada Libertad Digital 16 Agosto 2007

Salvador Ulayar, hijo de Jesús Ulayar, asesinado por ETA en 1979 en Echarri-Aranaz, lleva unos meses insistiendo en un dato muy revelador sobre Patxi Zabaleta, jefe de la coalición nacionalista con la que negociaban los socialistas para componer un gobierno en Navarra. Seguramente es por lo revelador que resulta que no ha encontrado ese dato el eco que merece. Lo contaba aquí Isabel Durán a principios de junio. Lo ha dicho Ulayar en otros pocos medios que le han querido oír. La última vez fue este martes en La Mañana de la COPE. El señor Zabaleta, el mismo que habían elegido como socio de gobierno el PSN y el PSOE hasta que dieron marcha atrás, tiene colocado en su bufete al asesino de su padre, un tal Vicente Nazábal que jamás se ha retractado de ese asesinato ni de su pertenencia a la banda terrorista.

Es éste Nazábal un abogado de esa promoción carcelaria etarra que ha criado con mimo la Universidad del País Vasco. Lo primero que hizo al salir en libertad fue asestarle una patada en el pecho a José Ignacio Ulayar, otro hijo del hombre que había asesinado, quien al topárselo por la calle le había tratado de sinvergüenza. Se ve que la patada tiene una larga tradición entre los nacionalistas, sean moderados o extremistas, vascos o partidarios de la anexión. Pero lo interesante del caso es que estos datos que están en las hemerotecas, recibieran escasísima atención mientras duraba el flirteo entre el PSN y Nafarroa Bai. Los socialistas y otros partidarios de la causa (nacionalista) pudieron presentar a Zabaleta, sin obtener gran réplica, como figura ejemplar del que abandona el entorno terrorista para ceñirse a las veredas de la democracia. Esto es, el sueño, vuelto pesadilla, que Zapatero acariciaba para y por ETA. Ya es significativo que el nuevo modelo sea alguien que dejó Herri Batasuna en fecha tan tardía como finales de los noventa, y sin retractarse de nada. Nuevo modelo digo, porque había otros anteriores y mucho más ajustados. Pero no extraña que los socialistas de hoy olviden, pongamos, a un Mario Onaindía, quien además entró en su partido. Aquel se pronunciaba por la derrota de ETA, defendía la Constitución y denunciaba al nacionalismo. No es un buen ejemplo, dado lo que se traen los de ZP entre manos.

El documental Trece entre mil, de Iñaki Arteta, se abre y se cierra con el caso Ulayar, que también es el caso Echarri-Aranaz. Reflejaba así la evolución lenta y trabajosa que había tenido lugar, paralelamente a la que se daba en la lucha antiterrorista, en la actitud social hacia la ETA. En el lugar donde asesinaron al ex alcalde se habían colocado cubos de basura y hecho pintadas celebrando el crimen. Cuatro lugareños lo perpetraron y fueron declarados hijos predilectos del pueblo, más otros honores y agasajos. Muchos años después, la familia Ulayar, largo tiempo maltratada por no pocos de sus convecinos, recibía allí mismo un desagravio. Dos mil personas la acompañaban, adecentaban el lugar y acudían al cementerio en un día lluvioso. Se atrevieron a ir, incluso, algunos habitantes de la localidad. Con esa nota de melancólico optimismo acababa el documental de Arteta. Era el momento en que la ETA y su entorno estaban contra las cuerdas. Los olvidados eran recordados. Los insultados, consolados. Las víctimas, moralmente resarcidas. Y los asesinos, sus cómplices y sus miserables comparsas, eran lo que eran: asesinos, cómplices, comparsas.

El homenaje a los Ulayar se celebraba el 24 de enero de 2004. Poco después, casi de un día para otro, aquella evolución se truncaba. La decisión de Zapatero de negociar con la ETA generaba una rápida involución. No solamente en la lucha antiterrorista, sino, especialmente, en la actitud de una parte de la sociedad hacia la ETA y hacia sus víctimas. Como si aquel giro profundo hubiera hecho aflorar pestilencias que permanecían en las cloacas hasta entonces. La misma prensa que hace tres años y unos meses recogía el acto de desagravio a los Ulayar, repasaba los detalles oprobiosos y daba voz a los hijos del asesinado, hoy los silencia o reduce a los márgenes. Como antaño, en los ochenta. Peor.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Nación española
Editorial ABC 16 Agosto 2007

PARECE que es llegado el momento de hacer algunas reflexiones históricas que permitan comprender este título. Nación, en principio, no significó otra cosa que naturaleza o nacimiento, de acuerdo con los términos latinos. Esto implicaba la pertenencia a una determinada comunidad definida por sus estructuras jurídicas y el orden de valores éticos que garantiza sus costumbres. A finales del siglo III de nuestra Era, Diocleciano reconoció que la mitad occidental del Imperio estaba formada por seis de estas entidades a las que llamó diócesis, es decir, formas de convivencia. Una de ellas, África, desapareció a causa de la expansión musulmana, pero las otras cinco pervivieron formando aquello que Beda recomendó llamar Europa. De las cinco sólo dos, Hispania e Italia, conservaron su nombre demostrando la fidelidad al patrimonio latino. Las otras tres lo cambiaron: Britannia pasó a ser Inglaterra, las Galias se hicieron Francia, y Germania pasó a considerarse Deutschland, es decir, la tierra de los teutones.

Durante toda la Edad Media esto se mantuvo firme, formando un patrimonio sustancial para el mundo. Y cuando en 1412 todos los reinos hubieron de coincidir en Constanza para poner fin al Cisma, que dividía a la Cristiandad, se reconoció que ésta, Europa, era tan sólo la suma de esas cinco naciones cada una de las cuales formularía un voto. No había coincidencia entre nación y estructura política. Esta identificación es posterior.

Sin embargo es Hispania la primera que consigue esa unidad. Podemos invocar incluso la fecha concreta del 589 cuando se reconocen los dos signos de unidad, el catolicismo eclesiástico y la «lex romana wisigothorum» es decir, el Derecho romano custodiado por los monarcas godos. No eran estos últimos los garantes de la autoridad sino esas dos dimensiones que producían libertad. Esa Hispania se perdió, a causa de la invasión musulmana. El término «pérdida de España» es acuñado por un cronista en torno al 748. Fue necesario recobrarla partiendo de varios puntos de los que uno, Asturias, alcanzó notable significación porque desde allí se trataba de restaurar la Monarquía, signo de legitimidad. Se organizaron diversos modos de administración, algunos de los cuales se titularon a sí mismos reinos -al final cuatro- pero todos tenían conciencia de formar esa unidad, España, radicalmente distinta del Andalus musulmán. El rey Pedro IV de Aragón, queriendo hacer el elogio de Cataluña, escribió que esta era «la mejor tierra de España». Unos años antes un poeta tampoco se había quedado corto al decir en el Poema de Fernán González que «de toda España, Castilla es lo mejor». Las vanaglorias tienen también su lado positivo. La conciencia de unidad se fue acentuando.

Las razones idiomáticas no separaban pues las diferencias eran tan pequeñas que las lenguas vulgares no necesitaban traductor. Las razones económicas pesaban mucho más. Es significativo que la primera vez que encontramos en un documento el término «nación española» se refiriera a los mercaderes y marinos que formaban una comunidad en Brujas. Como los vizcaínos predominaban en ella, en la capilla de los franciscanos a dicha nación atribuida, pusieron un escudo con el árbol y los lobos.

Privilegios muy importantes consiguieron aquellos súbditos de los monarcas castellanos. Se explica bien que el mencionado Pedro IV se dirigiera a su yerno, el Rey Juan I, pidiéndole compartir tales ventajas con valencianos y catalanes, pues, a fin de cuentas, todos eran «españoles». Por este tiempo los vínculos matrimoniales entre los monarcas se fueron estrechando de un modo tal que, al fin, una sola dinastía llenaba las Coronas, un matrimonio, el de Fernando e Isabel, creó la Unión de reinos, y hubo un momento, entre 1498 y 1500,en que un niño, Miguel, figuró como heredero de España entera. Se explica así el entusiasmo del bachiller Palma cuando dijo «quien vido a España un reino, un principado tan grande». Con todos los respetos hacia el ministro señor Bono, esa es la España de los Reyes Católicos.

Las ventajas se vieron muy pronto.
Cataluña, que estaba hundida en un «desgavell» profundo -sus recursos no permitían ni pagar los intereses de la deuda pública- experimentó un cambio sustancial, «redreç» que podemos traducir como recuperación. Y desde el monasterio de Guadalupe se dictó la sentencia arbitral que suprimía aquella vergüenza de la servidumbre de los «payeses de remensa», aplicándose la norma también a todos los demás reinos. Naturalmente Isabel, lo mismo que su nieto el Emperador Carlos, fueron recibidos con calor en Barcelona a la que, como más tarde Cervantes, describirían con términos encomiásticos.

Así se consolidó, en los siglos siguientes, pese a los compromisos asumidos en Europa, una nación española que era sustento de sus estructuras políticas y, para Europa, una aportación sustancial. Pues basta con que mencionemos cinco nombres, Dante, Goethe, Moliere, Shakespeare y Cervantes, para comprender la realidad. Y, también, el compromiso. Si la Unión de reinos fue un paso decisivo para España, la tarea que ahora nos incumbe es, sobre todo, cooperar en esa construcción de Europa, heredera de las cinco naciones, sin que eso signifique olvidarlas. Pues en el tiempo en que abandonaron ellas su conciencia de unidad, se enfrascaron en guerras destructivas cuyas últimas consecuencias estamos todavía viviendo. Que nadie olvide las crueldades del siglo XX. En esta hora crucial cualquier intento para deshacer la unidad estructural de la nación española significa causar un daño irreparable a esa civilización occidental que los europeos crearan.

Conviene recordar a los españoles, también, la importancia de esos valores que constituyen la europeidad y que las generaciones precedentes ayudaron a construir. Reconocer posibles errores cometidos -la experiencia histórica nos demuestra que nadie, en lo humano, escapa a ellos- no puede significar el desconocimiento de los grandes logros. Pues España es una nación de naciones; quiero decir que fue capaz de crear otras, allende los mares, transmitiéndolas su patrimonio a fin de construir y progresar. Y dentro de ella misma fue creando valores profundos, que se instalan en lo universal: Miguel de Unamuno o Eugenio d´Ors son valores bien palpables. ¿Puede Cataluña renunciar al Tirant lo Blanch por el hecho de que su autor Joanot Martorell dijera que lo escribía en «vulgar valenciano»? La enfermedad típica de los nacionalismos -exagerada valoración de lo puramente nacional- es, indudablemente el recurso al odio. Y los valores éticos que la nación española siempre defendió, van por caminos distintos, lejos de cualquier racismo.

Librémonos de desviaciones meramente individuales a fin de poder recobrar todo aquel fundamento común, que constituye el lado positivo de nuestra historia.
LUIS SUÁREZ FERNÁNDEZ, de la Real Academia Española

Desprecio a la bandera nacional
Editorial ABC 16 Agosto 2007

LA escasa asistencia ayer en San Sebastián -unas pocas decenas de personas- a una concentración convocada por la izquierda abertzale, bajo el lema «La solución está en nuestras manos. Ikurriña sí, española no», probablemente no adquirió la relevancia cuantitativa que sus organizadores pretendían. Sin embargo, cualitativamente, el acto no dejó de constituir una ofensa moral a millones de españoles y una provocación que concluyó, ante la sede del Ayuntamiento donostiarra, con el canto del «Eusko gudariak». Eso sí, mucho se cuidaron los convocantes de que no se produjeran incidentes, de que no se cometiese ultraje a la enseña nacional y de que no se prodigaran conductas enaltecedoras del terrorismo.

Ahora bien, aun siendo una ofensa para la mayoría de los ciudadanos el desprecio público a símbolos comunes como la bandera y el escudo españoles, a pocos sorprenderán ya episodios de este tipo viniendo de quienes vienen. En cambio, sí resulta llamativa e irritante la ambigüedad con la que estos días se están expresando algunos dirigentes políticos vascos, que lamentablemente dejan entrever su propósito de reducir un año más a un acto meramente anecdótico, de sólo unos pocos minutos, la izada de las banderas en el Ayuntamiento bilbaíno en su día grande. Cuando Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao (PNV), argumenta que para evitar incidentes y «crispación» quitaría «todas las banderas del mundo»; y cuando el edil del PSE-PSOE en ese Ayuntamiento, Txema Oleaga, repite que su partido apoyará «cualquier medida que sirva para evitar problemas», incluso «por encima de la sentencia en cuestión», ambos parecen actuar como si la decisión de que ondee la bandera de España en el consistorio fuese una atribución soberana y caprichosa de sus miembros. Conscientemente, parecen olvidar que se trata de una previsión legal cuyo obligado cumplimiento viene reafirmado por sentencias judiciales firmes. La más reciente, la referida por Oleaga, impone la presencia de la bandera española en la academia policial de Arcaute, guste o no al PNV y al PSE.

Sin duda, los miembros del Ayuntamiento bilbaíno conocen de sobra que la ley, como las sentencias, no tienen un carácter orientativo. Su naturaleza es imperativa. En este caso, anteponer la ausencia de crispación como argumento preventivo para justificar una minusvaloración de la bandera española no es una excusa seria. Muy al contrario, revela un cierto desdén hacia la enseña nacional de quienes, precisamente en razón de su cargo, tienen la obligación de exhibirla. Y asimismo demuestra que su único afán es no contrariar en exceso a los proetarras, como si el estricto cumplimiento de la normativa vigente fuese en realidad una innecesaria provocación a los batasunos. Cuando los socialistas vascos afirman que «no pasa absolutamente nada por respetar la ley y las sentencias», retratan la oquedad de sus planteamientos y descubren la deliberada confusión con la que pervierten el lenguaje y los conceptos. No es que no «pase nada» por respetar la ley, como si ello fuese una opción o un acto de voluntaria generosidad. Es justo al revés: se trata de respetar y cumplir la ley para que no «pase nada».

La ministra y el agujero catalán
POR VALENTÍ PUIG ABC 16 Agosto 2007

AL principio de todo, la versión folclórica se centraba en un Manuel Pizarro que, disfrazado de «Spiderman», fue a Barcelona y arrancó un cable de alta tensión para vengarse de La Caixa y de todos los catalanes con libreta de ahorros. Posteriormente, la ministra de Fomento invoca la sagrada misión de «sacar a Cataluña del agujero donde la metió el PP». En realidad, todo encaja porque ya se sabe que Pizarro y el PP son lo mismo. Por lo visto, ambos y uno sólo serán también la causa de que seis de cada diez catalanes se sientan insatisfechos con la política. Mientras tanto, la edad de oro que significaría la aplicación del nuevo «Estatut» lleva ya tiempo haciendo cola, con notorios retrasos sin explicar, al igual que los viajeros de los trenes de Cercanías de la Cataluña super-eficiente y europeísta que edificó la Mancomunidad de Prat de la Riba y el idealismo poético novecentista. El modelo de ciudad-región inventado por Pasqual Maragall también está en situación de espera, hasta que queden revisados con consenso y cobertura los cimientos del barrio del Carmelo.

La ministra se lo ha puesto fácil al catalanismo transversal: todos a una contra Madrid. En eso no falta práctica, ni desmesura, ni intransigencia. Desdeñada la posibilidad de solucionar nada, tampoco se aceptará que la incompetencia pueda ir por barrios. Aumentan gradualmente los insatisfechos en Cataluña sin saber muy bien contra quién, las noches de agosto son para la cacerolada protestataria y una vez más el nacionalismo consigue una figura de pim-pam-pum para prolongarse en sus victimismos. Lo explica Amartya Sen en el libro «Identidad y violencia»: «La ilusión del destino, en especial acerca de una u otra identidad particular, alimenta la violencia en el mundo tanto mediante omisiones como hechos». Pero lo cierto es que tenemos muchas filiaciones distintas y podemos interactuar entre nosotros de muchas maneras diferentes, independientemente de lo que nos digan los instigadores y quienes se les oponen. A diferencia del particularismo, debe haber lugar para que cada uno decida sus prioridades de identidad. Sostiene la ministra que todo mejorará en septiembre.

Mujer voluntariosa en el patrocinio de la belicosidad parlamentaria, la ministra también dice que se niega a dimitir a menos que La Moncloa lo diga. Sobre todo en agosto, eso opaca la fluidez parlamentaria y circunscribe la cuestión a términos de clan o de secta. Quedaba mejor la ministra al decir que «la ministra tiene toda España en la cabeza». Por encima de la cacofonía infraestructural de Cataluña, tal vez estaba advirtiendo al nacionalismo catalán de que pretender que prevalezca una identidad presuntamente hegemónica altera el equilibrio y la correspondencia entre el resto de filiaciones que también son nuestras. Lo peliagudo es que decir estas cosas luego no facilita a Solbes cuadrar nada menos que los presupuestos generales del Estado.

Sin habérselo propuesto, la ministra va a contribuir a renovar el destino del nacionalismo en Cataluña, la ilusión del destino que -según Amartya Sen- conlleva un coste excesivamente alto porque se basa en la imposición de una singularidad unilateral, frente a la multilateridad de identidades. Eso puede costarle la cartera por ser los socios parlamentarios del PSOE los que son y porque de paso contribuyera a menguarle a Zapatero su notable dosis de votos en la zona. Lo que la titular de Fomento no desea asumir -quizás por tener, como dice, toda España en su cabeza- es que Cataluña es un juego más que una realidad. Es una virtualidad. Lo que importa no es hacer, sino generar la ilusión de un destino. Lo de menos es que el gobierno tripartito autonómico no sepa cómo subsanar en la parte de responsabilidad que le corresponda el gran desaguisado del Prat, de los trenes de Cercanías o del suministro eléctrico. Ahora hace falta un chivo expiatorio para antes de negociar los presupuestos generales. A ninguna televisión autonómica le gusta dar imágenes de caceroladas en la calle sin poder atribuirlas directamente a Madrid. En estos casos, los estadistas van y dicen que todo eso es consecuencia de los famosos cuellos de botella de la España infraestructural. Generalmente, la afirmación no sirve de nada pero ayuda a pasar el tiempo.
vpuig@abc.es

Cataluña
Nuevas crónicas desde Liliput
José García Domínguez Libertad Digital 16 Agosto 2007

Lunes. Me asomo un instante a TV3 por ver de amortizar mi parte alícuota de los 2.300 millones de euros que acaba de enterrar ahí Montilla. Las cámaras enfocan a Benach, que, orondo y sobrado, parece dirigirle algún tipo de ofrecimiento a Manolo Pizarro. Aunque habré de esperar hasta mañana antes de descubrir en los papeles que le está vendiendo un pinganillo, que el de Teruel rehúsa. Al poco, comienza la sesión. Todos los portavoces de los partidos catalanistas, con la educación que los caracteriza, interpelan a su ilustre invitado en lemosín. Ningún problema: las distintas perversiones del latín vulgar que aún hoy seguimos degradando las tribus íberas se parecen como gotas de agua, mal que les pese a los nietos de San Pompeu Fabra. La sorpresa llega después. Pizarro interviene en el supuesto idioma común... y no lo entiende nadie. "Nadie" quiere decir nadie. Basta reparar en la unánime perplejidad que traslucen los semblantes embobados de sus avergonzadas señorías: esos extraños sonidos que emite la garganta de Pizarro les suenan a chino mandarín. Y es que les está hablando en el lenguaje de la alta gestión pública, todo un abogado del Estado que, además, dirige una de las 200 mayores empresas del planeta. Está claro, eran ellos los que necesitaban con urgencia un lote de pinganillos.

Martes. Me tropiezo en El Prat con el catedrático Bel. El catedrático Bel fue el cerebro gris que diseñó la doctrina sobre la gran conjura de las infraestructuras orquestada por Madrit; la misma que estos días difunden, obedientes, los periódicos de Barcelona. También fue el catedrático Bel quien dirigió la reciente tenida pública de la "sociedad civil", exigiendo el urgente traspaso del aeropuerto de Barcelona a la Generalidad. Por lo demás, sépase que, aquí, un centenar de tristes funcionarios de mutuas varias, montepíos inciertos, consorcios de la Diputación, Cajas de Ahorros y cámaras de comercio osa autodenominarse así, "sociedad civil", sin escarnio ni mofa aparente de nadie. En fin, invito a un café al catedrático Bel mientras esperamos nuestros respectivos aviones. Y le espeto: "Oye, Germà, tú que has organizado toda esta movida, confiésame cuántos aeropuertos de la Unión Europea son gestionados autónomamente por los poderes regionales de turno". El catedrático Bel, tras sorber un largo trago, me responde: "Bueno, en Alemania hay uno". "¿Eso es todo?", insisto perplejo. "Sí, Pepe, eso es lo único que hemos podido encontrar", concluye. Luego, nos despedimos.

Miércoles. Hoy, con quien me tropiezo en una columna de opinión de e-noticies es con el independentista Roig. El independentista Roig resulta ser hombre de notable inteligencia, además de profundos y acreditados saberes económicos. Me embarco, pues, en una atenta lectura de las cogitaciones estivales del independentista Xavier Roig. Así es como descubro las nuevas que siguen: "Cojamos el aeropuerto de El Prat. Nunca será un aeropuerto importante como algunos desearíamos (...) El aeropuerto de El Prat no puede crecer y, además, las corruptelas municipales le hacen la puñeta. El aeropuerto de Barcelona no tiene tres pistas. Tiene dos: dos cruzadas que no se pueden utilizar simultáneamente, que cuentan como una, y otra nueva, corta. (...) La pregunta que se hacen determinados expertos (que no aparecen en los periódicos, porque no interesa) es: ¿cómo se llenará la nueva terminal si los slots de despegue y aterrizaje están limitados a dos miserables pistas, una de ellas (gracias a los vecinos excitados por alcaldes irresponsables y demagogos) corta, pavorosa y que obliga al contorsionismo aéreo?"
Pues, eso, que nos lo explique Madrit.

Sanz, el Gobierno de la desconfianza
Pascual Tamburri elsemanaldigital 16 Agosto 2007

El PSOE permite que gobierne UPN, el socio del PP. Aunque Mariano Rajoy asiste hoy a la toma de posesión de Miguel Sanz, los recelos abren una grieta política que hace feliz a Ferraz.

Unión del Pueblo Navarro, que venció en Navarra las elecciones del 27-M, toma hoy posesión del Gobierno foral con la jura de su presidente, Miguel Sanz. Al juramento del candidato electo asistirán, por una parte, los representantes de José Luis Rodríguez Zapatero –en este caso la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado- y por otra Mariano Rajoy. En medio, la presidenta del Parlamento de Navarra, Elena Torres y los representantes de la sociedad, la cultura y la política navarras. Entre ellos, los de UPN.

A la una de la tarde, una vez iniciado el acto, se dará lectura al Real Decreto 1105/2007, de 13 de agosto, que ya se ha publicado en el BOE y en el Boletín navarro y que contiene el nombramiento regio de Sanz, como resultado de una compleja gestión política cuyas consecuencias aún no han terminado.

Alberto Catalán, procedente de la fecunda cartera de cargos públicos de Juventudes Navarras, es secretario general de UPN y desde 2003 portavoz del Gobierno de Sanz. Uno de los "hombres fuertes" del Gobierno lleva una semana subrayando su equidistancia: "la voluntad mayoritaria de los navarros por encima de quien sea y pese a quien pese: sea el nacionalismo vasco, el centralismo de Madrid, el de Bilbao o ETA". Como si todas esas cosas fuesen lo mismo y se viviesen igual en su partido. Que no está tranquilo.

Abrió el fuego ayer miércoles Sanz, cuando declaró que planea la creación de un grupo parlamentario de UPN en el Congreso. Nadie ha analizado aún las dos grandes cuestiones al respecto: ante todo, si eso es compatible con el pacto entre PP y UPN; y después, si eso conviene de verdad a UPN y a Navarra, aparte de las contingencias parlamentarias de ahora mismo.

El análisis del equipo de Sanz se fundamenta en una verdad : "Navarra está habituada a salir en los medios de comunicación por el liderazgo que tiene en vivienda, en salud, en educación", como ha explicado Catalán, y no por ser un problema político. Pero la respuesta a ese argumento es dolorosa: ¿Sólo con eso, sin los votos obtenidos en defensa de la identidad Navarra –que es Navarra, y no lo que los políticos quieran que sea- UPN habría obtenido tantos votos?

Una cuestión de intereses … también personales
Dice Sanz ahora, antes de jurar, que "si se rechazan los presupuestos en el Parlamento de Navarra convocará elecciones". Una de dos: o tiene ya pactado el apoyo parlamentario del PSN (y no harán falta elecciones anticipadas) o habría hecho mejor convocándolas ahora, en caliente, cuando las encuestas eran favorables y a ellas sólo oponía la derecha económica más rancia, los empresarios y presuntos tales que han apoyado durante décadas un pacto gris entre PSN y UPN; por ejemplo, y se han hecho ver por aquí en los últimos tiempos, Antonio Catalán o Fermín Elizalde.

Ahora bien, ¿esos intereses económicos son los intereses patrióticos de Navarra?
Parece ahora que hay quien se avergüenza del éxito político del 17 de marzo, donde la Navarra foral y española demostró toda su potencia social y estética pese a los miedos del equipo de Sanz. Lo cierto es que en Navarra, para juntar cien mil personas, hace falta un esfuerzo extraordinario de los abertzales, que lo pueden lograr, o hace falta que sea una manifestación patriótica con banderas de España, y se ha logrado, porque como tengan que ocuparse los napartarras frígidos no lo consiguen ni regalando la banderita, el autobús y la merienda. No es teoría: son hechos.

Es el riesgo de defender Navarra por conveniencia en vez de por convicción, un peligro que UPN no corrió en tiempos de Jesús Aizpún y que ahora parece despuntar. Las alarmas han sonado –se diga lo que se quiera decir- en Génova porque Sanz ha defendido la creación de un grupo propio de UPN en el Congreso, que para empezar no cabe en el pacto con el PP y que para continuar rompería la unidad del centroderecha, dando una victoria insólita al PSOE ¡a cambio de perder como nunca las elecciones en Navarra!

Desmarcarse del PP: un precio
"Miguel ya ha dado hoy el primer paso para el desmarque, siguiendo el dictado del PSOE. Es intolerable que diga que la única voz de Navarra en el Congreso es la de Nafarroa Bai. En el libro de Jaime Ignacio se ve varias veces que, gracias al apoyo del PP, se han podido plantear iniciativas sobre Navarra y el proceso, que por razones reglamentarias hubieran sido imposibles desde el Grupo Mixto". Así se expresa un veterano militante de UPN, que marca las siguientes citas para el presidente Sanz.

Ante todo, y cada día, Sanz deberá negociar sus pasos de Gobierno con sus socios de CDN y de PSOE; hoy deberá jurar ante toda la cúpula regional socialista, al fin satisfecha; en algún momento tendrá que dar explicaciones a Mariano Rajoy, y si bien es improbable que lo deba hacer antes de las elecciones es seguro que después de ellas se ajustarán cuantas por un lado y por otro.

De aperitivo el viernes día 7 de septiembre UPN empieza el curso con una cena de militantes en Cadreita, en la que se le preguntarán con el habitual desparpajo todas estas cosas y también por su sucesión, a la que en los últimos meses se ha subido un hombre con una trayectoria personal muy polémica, Javier Caballero, ha sido descabalgado un gentleman de la política, José Ignacio Palacios y está en el alero el futuro de la alcaldesa Yolanda Barcina. Y presidiendo todo, desde lejos, Zapatero.

Ensoñación secesionista en Escocia
Editorial ABC 16 Agosto 2007

ES imposible discutir la singularidad que muestra Escocia dentro del conjunto del Reino Unido. De hecho es unánime la opinión dentro del país de que ocupa un lugar muy destacado en la historia, las tradiciones y la cultura británica, especialmente desde que en 1707 se produjo la unión definitiva de los reinos de Inglaterra y Escocia. Las reformas constitucionales que hicieron posible la autonomía legal escocesa y la recuperación de su centenario Parlamento en 1997 parecían haber colmado las tradicionales reivindicaciones regionalistas que asumían la mayoría de los escoceses. El debate parecía más o menos cerrado hasta que la victoria electoral cosechada el pasado mes de mayo por el SNP -Partido Nacionalista Escocés- ha introducido una nueva dimensión al debate territorial dentro del Reino Unido. El pasado lunes el ministro principal escocés, el nacionalista Alex Salmond, dio a conocer en Edimburgo un proyecto de reforma constitucional que pretende modificar el Acta de Unión de 1707 tras la convocatoria final de un referéndum de independencia en 2010.

La hoja de ruta independentista de Salmond se contiene en un documento titulado: «Eligiendo el futuro de Escocia». En él se dibuja un proceso de progresiva asunción de competencias que, previamente negociadas con el Gobierno de Londres, iría despojando de atribuciones soberanas al Parlamento británico de Westminster en favor del Parlamento escocés. El objetivo sería claro a pesar de la ambigüedad y la confusión en muchos de sus planteamientos: lograr que Escocia alcance un statu quo semejante al que obtuvo Irlanda en 1920 cuando se constituyó como Estado Libre, esto es, como un Estado separado del británico, pero vinculado a través de la vieja fórmula de un Dominio de la Corona parecido al que todavía rige en territorios de la Commonwealth como Canadá, Australia o Nueva Zelanda.

La iniciativa de Salmond no ha dejado de sorprender, incluso a los propios escoceses que lo respaldan. Y no tanto por el hecho de que se haya producido sino por los términos tan radicales en los que ha sido formulada. El programa electoral del SNP planteaba el compromiso de convocar un referéndum de independencia, pero la debilidad de la mayoría lograda por los nacionalistas y la moderación que hasta ahora venía caracterizando la gestión del ministro principal escocés hacían pensar que el asunto quedaría postergado.

La reacción de la oposición no se ha dejado esperar. De forma unánime, los laboristas, liberaldemócratas y conservadores han manifestado su rechazo total al proyecto, desatando así una batalla política que ha colocado a Salmond ante la presión de tener enfrente a un Parlamento escocés que parece mayoritariamente decidido a torpedear el contenido secesionista de la que ha pasado a ser la propuesta estrella de su gobierno. Que los nacionalistas escoceses tengan la misma deriva secesionista que en el resto de los países europeos donde planea su sombra rupturista no es extraño. Lo que sí sorprende, a la vista del debate territorial desatado en España por Zapatero, es que los socialistas españoles no tengan tan claras las ideas de unidad e igualdad que no han dudado en defender los laboristas escoceses.

"NO PARECE QUE EL PSOE TRABAJE PARA CUMPLIR LA LEY"
DENAES: "El terrorismo callejero coincide con actos contra la bandera española"
El presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española ha subrayado que "los actos de terrorismo callejero coinciden con otros actos simbólicos que se producen contra la bandera española". Al respecto, en La Mañana de la COPE, Santiago Abascal, ha insistido en que "no parece que el PSOE esté trabajando en el País Vasco para cumplir la Ley de Banderas". Para el presidente de DENAES, la relación es clara: "Los enemigos de la bandera española son quienes están en contra de la convivencia".
Libertad Digital Libertad Digital 16 Agosto 2007

Para el presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, Santiago Abascal, "ese tipo de actos de terrorismo callejero tan brutales y tan molestos para los ciudadanos coinciden con otros actos simbólicos y ridículos como los que se producen contra la bandera española".

Abascal entiende que "quienes están contra la convivencia, quienes están contra que las personas puedan circular libremente por las calles, puedan expresarse, son precisamente los que atacan ese trapo rojo y amarillo que simboliza la convivencia entre todos los españoles". De esta forma concluye que "los enemigos de la bandera española son quienes están en contra de la convivencia".

Cumplir la ley
En La Mañana de la COPE, ha recordado que "nosotros desde hace muchos años estamos condenados a tener que convivir con ETA y con este tipo de terrorismo –callejero– , precisamente porque hay algunos que se quieren aprovechar del terrorismo y que no quieren, a pesar de las indicaciones de los jueves de la Audiencia Nacional, reprimir determinados homenajes y también por algunos que no se atreven a derrotar al terrorismo".

Al respecto, Santiago Abascal ha señalado que "no parece que el PSOE esté trabajando en el País Vasco para cumplir la ley, como es el caso de la ley de Banderas", tanto por las declaraciones del alcalde de Vitoria, que opina que hay cosas más importantes, como por la actitud del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, que "aplica esta ley un día al año y la aplica mal colocando la bandera nacional en una esquina y no en el lugar preeminente que le corresponde".

Tampoco parece que la esté cumpliendo el delegado del Gobierno en el País Vasco, que es quien tiene la obligación de pedir la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo.

PP y UPN
Sobre UPN, el presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española ha destacado que "tenemos en común nuestro padecimiento, ETA. Pero también hay muchas diferencias". El PP del País vasco siempre ha formado parte del PP y UPN siempre ha mantenido unas relaciones de "cierta complejidad con el Partido Popular".

Abascal cree que "en este momento no es bueno caer en la trampa del PSOE, que es quien verdaderamente está inmerso en una gravísima crisis en Navarra. De todas formas, no creo no haya que tomar decisiones precipitadas en este momento, que quizá no sea el momento más adecuado para hablar de grupo propio, pero en todo caso es algo que el PP tendrá que hablar con UPN".

Los proetarras se enfrentan a la Ertzaintza y queman un autobús en San Sebastián
Dos detenidos en la segunda noche consecutiva de violencia callejera en el País Vasco
T. Sagarna La Razón 16 Agosto 2007

san sebastián- Segunda noche consecutiva de «kale borroka» en el País Vasco. Tras el ataque del pasado martes a una sede del PNV en San Sebastián y a siete sucursales bancarias de Amorebieta, en la madrugada de ayer se produjeron disturbios en la parte vieja de San Sebastián, repletas de gente que disfrutaba de la Semana Grande. Los nuevos incidentes de violencia callejera comenzaron a medianoche en la zona de la brecha del bulevar de la capital donostiarra. Un grupo de unos 30 encapuchados prendieron fuego a un autobús que circulaba sin viajeros, por lo que no se produjeron heridos. El conductor pudo apagar las llamas con un extintor. A consecuencia de este incidente no se produjeron detenciones.

Pero los altercados continuaron en la zona vieja de la ciudad, donde varios desconocidos lanzaron cócteles molotov contra los agentes, uno de los cuales resultó contusionado. En esta ocasión sí hubo detenciones: la de X. U. A., un joven de 20 años vecino de Azpeitia (Guipúzcoa) y la de otro de 21 procedente de Barcelona, J. N. M., que fueron puestos a disposición judicial acusados de un delito de desórdenes públicos y de atentado contra agentes de la autoridad, informa Ep. Ambos quedaron en libertad a la espera de que se celebre el juicio.

Para el sindicato de la Ertzaintza, ErNE, se trata de un «rebrote esperado» y vaticina que los violentos «irán sacudiendo en lugares donde haya fiestas». Como informó ayer LA RAZÓN, fuentes de este sindicato confirmaron que hay indicios que apuntan a un previsible incremento de la «kale borroka» coincidiendo con las fiestas en las distintas localidades. El sindicato reclamó a «ese mundo radical» que, «de una vez por todas», cese en la violencia que «no conduce a nada».

Por su parte, el secretario general del PP del País Vasco, Carmelo Barrio, afirmó que estas acciones se enmarcan «en la estrategia diseñada por ETA-Batasuna, por Otegi, “Ternera” y “Txeroki”». A su juicio, no se puede hablar de «rebrote» de la violencia callejera porque ésta «lleva muchos meses arreciando». «Todos los días hay en este país algún tipo de atentado, atentados de terrorismo callejero, cartas de extorsión», añadió.

Por otro lado, apenas 200 personas, entre ellas algunos dirigentes de la izquierda abertzale, participaron ayer en San Sebastián en un acto de homenaje a la ikurriña y contra la bandera española que se desarrolló sin incidentes, después de que la AudienciaNacional pidiera a la Ertzaintza que impidiera cualquier acto que pudiera ser delictivo.

El homenaje, que había sido convocado frente al Ayuntamiento donostiarra por un grupo de ciudadanos, no registró altercados y, aunque los participantes corearon lemas en favor de la independencia y de la ikurriña y contra la bandera española, no hicieron alusión a ETA o a la actividad de la banda.

La concentración, que estuvo vigilada por varias dotaciones de la Ertzaintza, comenzó pasado el mediodía en el lateral del Consistorio cercano al Boulevar, donde varias personas desplegaron una pancarta con el lema de la convocatoria: «La solución está en nuestras manos. ¡Ikurriña sí, española no!».

Los congregados, entre los que se encontraban el dirigente de Batasuna Joseba Álvarez, el miembro del sindicato LAB Joxean Urkiola y el histórico dirigente abertzale José Luis Álvarez Emparanza «Txillardegi», profirieron gritos en defensa de Euskal Herria y exigiendo «democracia» para el País Vasco. Transcurridos unos minutos, los participantes entonaron el «Himno al soldado vasco».

Segi intensifica la «kale borroka» tras abroncarle ETA por su escasa actividad
MADRID. J. PAGOLA ABC 16 Agosto 2007

ETA ordenó recientemente a sus terroristas callejeros que incrementaran la «kale borroka», después de recriminarles por la escasa actividad desplegada en julio y primeros días de agosto. El último episodio, hasta ahora, de este rebrote ha sido la quema de un autobús en San Sebastián.

Según fuentes antiterroristas, la banda había diseñado un plan de sabotajes y «razzias» para ejecutarlo a lo largo de todo el verano en el País Vasco y Navarra, del que sólo se librarían sus tradicionales feudos recuperados el 27 de mayo a través de ANV.

En este contexto, Segi anunció el pasado 24 de junio, desde su base logística de Hernani, que a las cero horas del día siguiente daría comienzo su «campaña de verano». La trama juvenil emulaba así en fondo y forma la ofensiva que cada año realiza la banda -o lo intenta- en diferentes zonas turísticas de España. Sin embargo, a los Servicios de Información les extrañó que a lo largo de julio y primeros días de agosto los actos de «kale borroka» alcanzaran unos registros más bien bajos en comparación con años anteriores y, sobre todo, en función de las expectativas que había suscitado la amenaza lanzada por tres cabecillas de Segi. La detención a principios de julio de cuatro «dinamizadores» de la violencia callejera en Álava sólo explicaría un descenso parcial y temporal de los actos de sabotaje en este territorio histórico, pero no en el resto del País Vasco y Navarra.

Desmotivación proetarra
¿Por qué entonces este retroceso, máxime cuando en la actual coyuntura ETA necesita una intensificación de la violencia callejera que supla de manera provisional los atentados que había encomendado a sus «comandos» desarticulados recientemente? Los expertos no descartan, entre otras razones, una desmotivación de los jóvenes que se mueven en el entorno de la «izquierda abertzale». A la Policía le llegan algunas informaciones, aún sin analizar con detenimiento, que apuntan a que ETA, por razones de seguridad interna, no estaría ahora dispuesta a reclutar para sus «comandos» a individuos que llevan poco tiempo en la práctica del terror urbano. Así pues, estos jóvenes proetarras, que tradicionalmente han contemplado la «kale borroka» como un salto para entrar en la «ETA de los comandos», podrían encontrarse ante la perspectiva de permanecer tres o cuatro años en la estrategia del cóctel molotov para, en caso de ser detenidos, afrontar muchos años de cárcel por quemar un autobús. Y ello sin el reconocimiento y, sobre todo, la asistencia letrada de la «izquierda abertzale». Desde el momento en que ETA-Batasuna no los reconoce públicamente como suyos, los presos «borroka» son los grandes olvidados.

Lo cierto es que ante esta escasa actividad, ETA ordenó recientemente a los coordinadores de los «taldes» en cada provincia que reactivaran la «kale borroka», según se desprende de la documentación incautado por las Fuerzas de Seguridad a varios miembros de Segi en un control. En efecto, la consigna de la banda coincide con el actual repunte de la violencia callejera, que los expertos creen que se va a mantener con intensidad, al menos, hasta el 27 de septiembre, jornada en la que la «izquierda abertzale» celebrará el denominado «gudari eguna»,como homenaje a los pistoleros de ETA. Entre tanto, Segi ha empapelado» las calles del País Vasco y Navarra de carteles que anuncian la convocatoria de un acto a favor de la independencia para mañana, viernes, en San Sebastián. Los carteles incluyen la consigna «bildu, erabaki, irabazi», «juntarse, decidir y ganar la independencia». La misma consigna que lanzó a finales de junio en Hernani para anunciar su «campaña de verano».

Censo de pisos peligrosos
Por otra parte, ETA ha dado instrucciones a sus militantes para que comuniquen a su «aparato de seguridad» los datos de los pisos y garajes que se ven forzados a abandonar precipitadamente en Francia para elaborar un «mapa inmobiliario peligroso», según Vasco Press. La banda ha llegado a reprender a los activistas, ya que al huir han dejado material que puede «resultar de ayuda al enemigo», como huellas y datos operativos. Además, ETA sospecha que «el comienzo del seguimiento de los enemigos puede estar en el alquiler» de algunos pisos.

Matasellos con serpiente
POR ÁLVARO PÉREZ ABC 16 Agosto 2007

MADRID. Pagar o no pagar. Ese es el dilema para los empresarios vascos y navarros que reciben las cartas de extorsión de ETA. El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, les ha pedido que denuncien y que «resistan la tentación de pagar». Pero muchos ceden para proteger a sus familias, para asegurar sus negocios o para evitarse complicaciones. Sólo algunos la rechazan y arriesgan su vida en nombre de sus principios y de la libertad.

En los ochenta, el empresario guipuzcoano Luis Olarra Ugartemendía se negó a ceder al chantaje. Amenazó con usar el dinero que le solicitaban recurriendo a la mafia marsellesa si alguien le molestaba a él o a su familia. Para que los etarras vieran que no era un farol, dio nombres, trabajos y direcciones de gente del entorno terrorista. Olarra vivió en el País Vasco hasta su fallecimiento en 1994, sin noticias de los terroristas. Otros empresarios no tan conocidos en aquella época, sin ser tan efectistas, decidieron que no pagarían. Uno de ellos, también guipuzcoano, empezó a recibir cartas de extorsión en 1981. Primero le pidieron cuatro millones de pesetas. Más tarde, diez. Le amenazaron con «liquidarlo». Se desplazaba mucho y, al final, tuvo que hacer un viaje sin billete de vuelta. La Policía se lo recomendó. Malvendió sus negocios en el País Vasco -por algunos no llegó a recibir ni una peseta- y empezó de cero. Tuvo que sumarse a la diáspora impuesta por el terror separatista y abandonar su tierra.

Extorsión sin tregua
ETA, en cambio, nunca ha abandonado la extorsión. Un empresario navarro recibió «la carta» durante la última tregua. Cuando la leyó, sintió «furia; mucha furia y rabia». Desde ese día decidió convertirse «en la vanguardia de la lucha contra ETA. Ellos me han colocado ahí y yo soy consecuente». Ricardo Benedí, empresario vizcaíno, sintió más bien «alarma», pero optó por la «serenidad» en casa y en el trabajo, esperando que fuese un hecho puntual. No lo fue.

Aseguran no tener miedo. «Soy creyente -explica el navarro- y, si un día me llevan por delante, rendiré mis cuentas a Dios. Punto. Mientras, haré lo que debo». Y lo que debe hacer, a su juicio, es «negarse a ceder al chantaje». Él, como todos los empresarios que optan por plantar cara al terrorismo, no está dispuesto a «vivir ayudándoles».

«Vale la pena»
Y es que, si bien no pagar «tiene el riesgo de que te maten o te secuestren», no es deseable para nadie «tener en tu conciencia que has pagado un dinero para comprar tu seguridad a costa de financiar la muerte de otros», confiesa el navarro. Lo mismo cree el vizcaíno: «Pagar, ¡jamás!; es una inmoralidad tremenda, síntoma de egoísmo». Ni siquiera ir acompañado día tras día por escoltas hace cambiar de opinión a Benedí. El navarro, que también tendrá que llevar vigilancia, dice que pondrá condiciones, ya que «no estoy dispuesto a cambiar mis rutinas por esta gentuza».

Benedí se muestra seguro: «Vale la pena cualquier esfuerzo con tal de no ceder ante ETA». Los escoltas se los financia el Ministerio del Interior porque forma parte del Foro de Ermua, pero los empresarios extorsionados no vinculados a alguna asociación pública deben pagárselos de su bolsillo, y no todos pueden permitirse ese lujo. «En cualquier caso -afirma el empresario vizcaíno-, es desagradable que dos personas dependan de tí en todo momento».

Colaboran con distintas organizaciones por la libertad en el País Vasco y Navarra. Quieren ayudar a otros empresarios a «vencer el miedo». Saben que hay quien paga «con gusto, satisfechos de colaborar con la causa de la independencia», como explica Benedí, pero la mayoría lo hace «por temor».

La presión nacionalista
«En el País Vasco hay que callar mucho y tener mucha cautela. Eres considerado un traidor porque te guste que gane el Real Madrid, o tonterías por el estilo», afirma el vizcaíno. Para él, algunas reglas que el nacionalismo ha establecido como rechazo a lo español van contra el sentido común. No entiende que se dé plaza de médico a una persona menos cualificada «porque domine el euskera. ¿De qué me sirve si otro que no lo sabe lo puede hacer mejor?». Las fiestas patronales son otro momento agridulce. La euforia de la celebración se empaña por las pancartas proetarras, los cánticos separatistas y la pasividad de las autoridades nacionalistas -«lo peor de todo», para Ricardo-. Saber que Batasuna (ANV) facilita los datos del censo para enviar las cartas de extorsión de ETA, como aseguró ayer el director del Círculo de Empresarios Vascos, Enrique Portocarrero, tampoco ayuda. «Los no nacionalistas sufrimos un montón», asegura Benedí.

A pesar de todo, descartan irse: quieren vivir en su tierra, y en libertad. «No puedo poner ruedas a 4.000 trabajadores y trasladarlos a Burgos o Castellón», comenta el empresario vizcaíno. El navarro afirma que «no es una cuestión de elegir: simplemente no estoy dispuesto a vivir humillado». Saben que llegarán más cartas, pero eso no cambiará su determinación: «Contra ETA, decisión, firmeza y, sobre todo. valentía». Los del tiro en la nuca, dicen, no la soportan.

«Vamos a perder hasta la tilde de la ñ»
La actitud del presidente del Gobierno es, para estos empresarios, «inmoral». Comentan indignados que la conducta de Zapatero es «reprobable e inadmisible». Para Benedí, el jefe del Ejecutivo es el responsable de que se haya perdido el consenso sobre la Ley de Partidos. Con él, «vamos a acabar perdiendo hasta la virgulilla (la tilde) de la ñ», ironiza. El navarro también se queja de la actitud de Zapatero y denuncia que, con objeto de que no «reventara» el «proceso de rendición», el Gobierno le persiguió. «Es curioso que me buscaran a mí en lugar de buscar a los etarras, pero éste es el país en el que vivimos», comenta. Los empresarios extorsionados sufren, pero como explica el navarro, la extorsión le ha ayudado a distinguir entre «los comprometidos con España y la libertad, y los que lo son sólo de boquilla, como nuestro presidente del Gobierno». Para superar la situación, el vizcaíno se refugia en su familia y amigos de confianza con los que puede comentar «lo indigno que me parecen Zapatero y «Pepiño», y las mentiras que están contando».

A CORUÑA
Sólo un 28% de los universitarios ve necesario dominar la lengua gallega
La gran mayoría de los alumnos que cursan sus estudios en la Universidad de A Coruña no ve necesario dominar el gallego. Y es que apenas un 28% de ellos tiene interés por mejorar su formación lingüística. Esta falta de motivación se traduce también en el escaso uso que hacen los estudiantes en su vida cotidiana. De hecho, menos del 10% de ellos utiliza la lengua autóctona para comunicarse normalmente.
NAGORE MENAYO > A CORUñA El Ideal Gallego 16 Agosto 2007

Fue precisamente este poco manejo del gallego el que motivó una de las últimas medidas impulsadas desde la institución académica como fue la instauración del Plan de Normalización Lingüística, que fue presentado hace escasos meses y que entrará en funcionamiento el mes que viene, coincidiendo con el arranque del nuevo curso académico. Según este documento, una de cada tres materias troncales y obligatorias que se impartan en las aulas coruñesas deberá hacerse en lengua gallega. De esta forma se persigue la equiparación de las dos lenguas oficiales de Galicia en el ámbito universitario.

Esta nueva medida no sólo afectará al cuerpo estudiantil. Los colectivos docente e investigador también recibirán formación para que su dominio del gallego sea mayor. De hecho son un grupo a tener en consideración a la hora de potenciar su comunicación en lengua gallega ya que, en su caso, sólo siete de cada diez la utiliza habitualmente y apenas un 25% considera prioritario su aprendizaje y perfeccionamiento. El porcentaje más amplio, sin embargo, se localiza en el cuerpo del personal de administración y servicios, de entre los que casi la mitad afirma estar interesado en mejorar su comunicación en esta lengua y más del 30% de ellos hace uso de ella habitualmente.

En el marco de la normalización del uso del gallego, además de los recursos teóricos que la Universidad pondrá a disposición del personal, como son toda la amplia oferta de cursos docentes que se impartirán para todos los colectivos, las nuevas tecnologías también jugarán un papel importante y es que la institución instalará todos los software que funcionan en los campus en dos versiones: castellano y gallego.

Saben, pero no hablan > Durante el acto de presentación del Plan, el rector de la Universidad, José María Barja, resaltó que este escaso uso del gallego no derivaba directamente de que el personal desconociera la lengua sino más bien se debía a que "se retraen cuando llegan al centro por la castellanización de la Universidad", apuntaba el regidor.

De hecho, los datos aportados por la propia institución revelan que más del 75% de los alumnos utiliza comúnmente la lengua castellana para comunicarse a pesar de dominar a la perfección la gallega, mientras que el 25% restante admite no tener facultades suficientes para poder desenvolverse en una conversación fluida en gallego.

En el caso de los profesores y el cuerpo investigador, más de la mitad admite no dominar la lengua autóctona y no utilizar casi nunca en gallego en sus trabajos escritos.

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