AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 23 Agosto   2007

Triunfalismo y amnesia
Lorenzo Contreras Estrella Digital 23 Agosto 2007

Zapatero ha seguido sin referirse al vejatorio asunto de los concejales populares vascos evacuados a escape en una furgoneta de payasos para no caer en manos de una caterva de energúmenos proetarras tras una función de teatro. En Marivent, donde fue recibido por el Rey en la preceptiva audiencia veraniega de Palma de Mallorca, mantuvo su silencio al respecto. Y cuando le preguntaron los periodistas por su actitud ante ETA, escurrió el bulto y se refugió en la actividad policial de los tiempos que han seguido a la terminación de la tregua famosa. Esa es su coartada mientras espera que una victoria en las elecciones generales de deje suelto de manos. La pregunta oportuna habría sido a este efecto si piensa seguir negociando con ETA, pero parece que esa cuestión no entraba en el guión que el presidente llevaba preparado. Lo que Zapatero quería expresar, y así lo hizo rompiendo cómodamente su silencio sobre los graves asuntos que se han ido acumulando durante el verano, es que la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, sigue contando con su confianza y que la crisis de las infraestructuras en Cataluña es imputable a la desidia de la Administración anterior, la de Aznar, que por eso mismo ha obligado a la suya a atropellarse en una gestión modernizante. De la lentitud en la asistencia a una población abandonada en el terreno de los servicios supletorios, ni palabra. Del absentismo de la ministra durante la peor fase de esa crisis, “ni mu”. Sobre la cuestión de Navarra, manifestación de confianza sorprendente en el presidente Miguel Sanz, actualmente convertido en rehén de PSN que es tanto como decir del PSOE. Por lo demás, todo maravilloso en términos de futuro para España, que en tres años, tres, se convertirá en modelo planetario sobre trenes de alta velocidad. Y los problemas financieros internacionales no rozarán a España, y si la rozan, no le harán mucho daño, que por algo nuestra economía “tiene bases muy sólidas”.

Zapatero sobrevoló a distancia, tan a distancia que el terreno no se contemplaba desde tanta altura, los errores de su política exterior. Eso no tiene importancia, por lo visto, aunque el Herald Tribune se ha permitido alguna crítica.

En cuanto a la identidad de España y la cuestión de sus símbolos, nada de nada. La burla de las banderas y la desobediencia a los tribunales tampoco entraba en el repertorio de asuntos abordables. No se olvide que está en marcha todo un programa-campaña de recuperación de los símbolos nacionales, que la “ñ” puede recibir una protección especial, que vamos a tener como nación un logotipo fruto de un laborioso concurso de proyectos, ideas y diseños para “contribuir a la construcción de la identidad de España”. ¿Es que no estaba construida? ¿Y el pleito de las banderas carece, por tanto, de significado?

Quién iba a decirnos que el zapaterismo, maestro en el arte de obviar la idea de España a través de la permisividad aplicada a los estatutos en marcha, por ejemplo el catalán, por el que tanto se batió su amigo Maragall, y que al final ha quedado bajo la soberanía de un tripartito catalán donde todavía proyecta su sombra Carod Rovira, acabaría siendo el baluarte de nuestra lastimada identidad. Y ello justo cuando sólo faltan meses para que se abran las urnas de las elecciones generales. Zapatero y su Gobierno (por favor “Gobierno de España”, un respeto) desea que la memoria del elector tenga en cuenta su gesto protector de “lo nuestro”, de lo específico de nuestra simbología, para que nos parezcamos a Inglaterra, Alemania o Francia, por ejemplo.

Gracias a Zapatero podemos terminar reconociéndonos como españoles. Decir “Gobierno de España”, y no sólo España como concepto significativo, es reivindicar desde el Ejecutivo alguna suerte de patriotismo, una reclamación de propiedad, un énfasis sobre lo propio. ¿Qué dirá el “Govern catalá”?

El independentismo se recrudece mientras el terrorismo no cesa
Editorial elsemanaldigital 23 Agosto 2007

Mañana viernes está convocada en Bilbao una manifestación "a favor de la autodeterminación" que ni el Gobierno Vasco de Juan José Ibarretxe ni el Ministerio del Interior de Alfredo Pérez Rubalcaba han considerado conveniente prohibir. No obstante, la AVT de Francisco José Alcaraz sí ha pedido que se prohiba y ha llamado al Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido, a velar de oficio por el respeto de la Ley. Mientras tanto, el Foro de Ermua ha advertido el alto riesgo en un acto de este tipo de que se cometan delitos de apología del terrorismo.

El terrorismo, meses después de anunciado el final de la tregua de ETA, es una realidad cotidiana en el País Vasco y en Navarra. A falta de nuevos atentados mortales desde los dos asesinatos de la T4 de Madrid, el terrorismo callejero se ha recrudecido en las semanas de verano y de fiestas locales, de manera que la banda terrorista vuelve a actuar como en tiempos que se consideraron pasados para siempre.

El ministro del Interior no cree que se pueda hablar de un "recrudecimiento" de la kale borroka desde el comienzo del período estival, y ha declarado que prefiere esperar hasta el otoño para valorar exactamente la situación. Sin embargo, los hechos son ya significativos: prosiguen las detenciones de terroristas en Francia y en España sin que disminuyan ni las acciones violentas ni la amenaza de atentados mortales. Esa es la situación que José Luis Rodríguez Zapatero debe explicar a los ciudadanos.

Zapatero centró en sus relaciones con los terroristas de ETA una de sus principales políticas para la legislatura. El mandato iniciado en 2004 está concluyendo y todo parece indicar que el presidente ha fracasado en sus deseos de acabar con el terrorismo, frente al que sólo se han demostrado eficaces las medidas de firmeza. La tolerancia con los ambientes violentos y la complacencia con los aliados y los objetivos políticos de los terroristas, no son el camino de la verdadera paz. Los ciudadanos merecen de su Gobierno, antes de las elecciones generales, una explicación cumplida de la situación.

El dilema nacional
JOAQUÍN ROY El Correo 23 Agosto 2007

El Gobierno del PSOE ha encargado a la radiotelevisión pública la misión «obligatoria» de contribuir a «la construcción de la identidad y la vertebración de España como país». Además, ha invitado a diseñadores a un concurso para encontrar un logotipo que represente a las instituciones estatales. Estos proyectos recuerdan la función histórica encomendada a la escuela, el ejército y, en cierta manera, la Iglesia desde el surgimiento del Estado-nación moderno en el alba del Siglo XIX.

Resulta significativo que haya sido precisamente el Gobierno socialdemócrata actual de Rodríguez Zapatero el que se haya propuesto esta doble senda emotiva y de mercadotecnia. En los últimos tiempos, la estrategia favorecida por los socialistas se ha basado en el 'patriotismo constitucional', desarrollado por el pensador germano Dolf Sternberger y difundido por Jürgen Habermas. Es una variante actualizada del nacionalismo 'cívico', que rastrea sus mejores herencias a Ernest Renan, basado en la voluntad de adherirse a un proyecto nacional, en lugar de estar sujeto a pertenecer por la fuerza irresistible de unas marcas 'nacionales' (lengua, raza, alimentación, clima, etcétera). Esa lealtad de los ciudadanos debe ser correspondida por el Estado benefactor.

El proyecto televisivo se instala también en el contexto de una polémica entre el Gobierno y los sectores conservadores, sobre todo los afines al Partido Popular, y la jerarquía de la Iglesia católica, a causa de la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía en las escuelas. Nada tendría tampoco de insólito el proyecto, ya que está presente en numerosos países del globo, bajo distintas denominaciones y modalidades. Lo han practicado tanto las democracias inclusivas como los totalitarismos, desde la fundación del Estado moderno en el que la soberanía se concedía al pueblo.

La tarea encomendada por el PSOE no es fácil. Aparte de la oposición a ambos proyectos ejercida por los sectores conservadores de la oposición, conviene sopesar con cuidado cuáles son las razones por las que, en plena senda del Siglo XXI, hay que acudir a la televisión para esta misión. España es un modelo de integración europea, está incluida en la lista de la primera docena de países del mundo desarrollado y será este año el número uno en crecimiento. Pero debe recurrir a la televisión, a una asignatura escolar y a logos de diseño para promover la conciencia nacional.

La explicación de esta urgencia es sencilla, sistemáticamente soslayada en los análisis oficiales y desdeñada por la sociedad. En España, la forja de una verdadera conciencia de identidad nacional ha sido un sonoro fracaso, sin que ningún sector, partido, región o colectividad ciudadana se responsabilice de la carencia.

Falló la instrucción nacional. Fue marginada, salvo raras excepciones de algunos institutos de enseñanza media en contadas urbes. En contraste, el grueso de la educación efectiva se decantó por la inclinación hacia la enseñanza privada de corte eclesiástico, el preferido por la burguesía y los sectores obreros que consideraban que la forma más rápida de subir peldaños en la escala social era equiparar la educación de los hijos a la de las familias mejor situadas.

No hubo en suma una educación 'nacional', laica y neutral a la que se le encomendase la misión, más que de educar, de formar ciudadanos. Así se hizo en Francia (donde el 'Estado' creó la 'nación') y Estados Unidos (donde la escuela gratuita, universal y controlada por los Estados y los condados, tenía la misión de 'procesar' a oleadas de inmigrantes y convertirlos en 'americanos').

Fracasó también el ejército, de estructura clasista, excluyente al revés ('los de arriba' pagaban su redención a 'los de abajo'), sin más contribución que presentar la única oportunidad para que los hijos de los estratos rurales y provincianos optaran por el abandono de su medio natural y se agolparan en las grandes ciudades. Sin guerras hasta el 98 que contribuyeran a la forja de un patriotismo que fuera la base de una conciencia nacional, los ejércitos se convirtieron en fuerzas represoras que fueron cooptadas por el franquismo como herramientas de ocupación.

No se pudo construir una identidad nacional basada en criterios étnicos, una imposibilidad en un pueblo forjado por el mestizaje de siglos. Tampoco se acometió la justificación anclada en unos hechos diferenciales nítidamente detectables. Ni la religión ni la lengua tuvieron nunca la fuerza necesaria para convertirse en columnas básicas de una conciencia nacional. Por otra parte, mayor derrota por omisión tuvo la plasmación de una nacionalidad inclusiva, cimentada en la voluntad individual.

La identificación nacional ha sido siempre en España una marca impuesta desde arriba, tanto en el ámbito 'estatal' como en el 'regional' o 'autonómico' (en la terminología moderna), debido a la peculiar manipulación ejercida por ciertos nacionalismos periféricos, que han interpretado la identificación 'nacional' (antaño 'regional' y jurídicamente 'autonómica') como 'patriotismo' irresistible, identitario, impelido por un nacionalismo que justifica así su oposición a la imposición 'estatal'.

«Kale borroka»
POR LUIS DE LA CORTE IBÁÑEZ ABC 23 Agosto 2007

FIESTAS populares, agonizar de la tarde en un día cualquiera, fin de una manifestación abertzale. Salidos de la oscuridad de una taberna o un portal, brotando en medio de cualquier celebración, un enjambre de jóvenes abertzales se aplican con fervor a la quema de papeleras, contenedores de basura o de cajeros automáticos, de autobuses o de alguna tienda. Otras veces las «hazañas» adoptan un formato casi deportivo: las habilidades de lanzamiento y la puntería son importantes para el apedreamiento de vehículos y transeúntes o para incendiar algún que otro edificio (mejor si es una sede de algún partido político o un juzgado) con un buen cóctel molotov. Y, naturalmente, también cabe la opción del insulto «liberador» o el valiente apaleamiento a un político, un ertzaina, etcétera. Algunos lo llaman «lucha callejera», también «kale borroka».

La Prensa de los últimos días reitera noticias sobre la «kale borroka» en el mes de agosto, y algún que otro cronista denunciaba su «reaparición». La propia Ertzaintza advertía hace una semana de que sus manifestaciones se recrudecerían. Entre tanto, el alcalde de San Sebastián se quejaba de la falta de voluntad del lehendakari para poner fin a las calaveradas de «catorce chavales con unas capuchas». ¿Reaparición?, ¿chavales con capuchas? Ninguna de estas dos expresiones es demasiado exacta. Ambas desfiguran la realidad del problema.

La «kale borroka» no ha reaparecido. Simplemente se ha intensificado después de dos meses de menor actividad. Entre abril y diciembre de 2006, durante la fase de verdadera tregua, se produjeron 259 incidentes de «kale borroka», y otros 264 tuvieron lugar entre enero y mayo del presente año, destacando los 155 del mismo mes en que se celebraron las elecciones autonómicas vascas (datos elaborados por el Foro de Ermua).

Lo de los «catorce chavales encapuchados» recuerda otras denominaciones igualmente inexactas proferidas en otros tiempos por el inefable Xabier Arzalluz: «gamberros», «chicos de la gasolina». Semejantes calificaciones rebajan la gravedad de las agresiones referida y sugieren una falsa idea de espontaneidad.

A decir verdad, los orígenes del fenómeno son ya sobradamente conocidos. La «kale borroka» es una modalidad clásica de protesta política violenta trasfigurada por ETA en método de acción terrorista. Podemos adjetivarlo como un terrorismo de «baja intensidad», puesto que pretende contribuir a la instauración de un clima de miedo o terror sin producir víctimas mortales. Aunque ya antes se había utilizado a algunos grupos juveniles con fines terroristas, los «borrokas» se convierten en protagonistas de la vida cotidiana en el País Vasco a raíz del duro golpe infligido a ETA por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en 1992. Al caer la cúpula de ETA en Bidart, las bases formulan una nueva estrategia destinada a forzar el reconocimiento del derecho de autodeterminación del «pueblo vasco» mediante la puesta en práctica de un conjunto de tácticas «desestabilizadoras». Se pretendía «socializar el sufrimiento», acabar con la apariencia de que la violencia y el poder detentado por ETA en el País Vasco sólo ponía en riesgo a militares, policías y funcionarios.

Ningún opositor real o potencial al proyecto radical abertzale debe creerse inmune, ni siquiera los nacionalistas del PNV o la Ertzaintza, mucho menos los políticos e intelectuales españolistas o quienes tienen la desfachatez de convocar manifestaciones públicas contra ETA (por ejemplo, para exigir el fin de algunos secuestros). ¿Y cómo se da extensión «social» al sufrimiento? Pues acosando y asesinando a los enemigos del pueblo y tomando la calle con espectacularidad y violencia. Es decir, practicando la «kale borroka». O como reza un lema de amplio consumo entre los jóvenes de Jarrai (y después Haika o Segi): «¡Jaia, Borroka...ta segui Aurrera!», «Fiesta, lucha y sigamos adelante».

Desde su inicio hasta hoy la actividad de los «borrokas» ha alternado fases de aceleración y declive. El momento de menor incidencia coincide con el periodo de máxima presión policial y judicial y de plena aplicación del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo. En cambio, los sucesivos repuntes de la «kale borroka» no pueden entenderse si no se atiende a tres factores esenciales: a) la permanente coordinación entre los ejecutores de la violencia callejera y la estrategia política de ETA; b) la inhibición de la que el Gobierno autonómico vasco ha hecho gala en diversos momentos respecto a su obligación de atajar las agresiones «borrokas»; c) los variados efectos que aquella actividad promueve en beneficio de la organización terrorista: control de la calle, demostraciones de fuerza, formación de futuros miembros de ETA, protesta contra operaciones policiales y decisiones políticas y judiciales que contravienen los intereses de los terroristas, influjo sobre procesos electorales, etcétera.

Finalmente, debemos preguntarnos por la relación de los últimos éxitos policiales con el último repunte de la «kale borroka». Algunos afirman que aquellos éxitos y la ausencia de atentados mortales explican la violencia callejera: sería la única forma de violencia que ETA puede ejercitar en estos momentos. Es una posibilidad, pero caben otras. Es dudoso que los etarras no puedan volver a pegar tiros en la nuca si realmente se lo propusieran. Aunque es mejor no confiarse (recuerden que «todos los frentes están abiertos»). Quizás ETA no crea conveniente causar muertes antes de las elecciones generales: las muertes podrían contribuir a un cambio de gobierno que cerraría toda opción de reanudar negociaciones políticas con el Estado en los próximos años. Pero aunque ese fuera su verdadero planteamiento, los terroristas también necesitan recordar a sus paisanos y a sus adversarios políticos que aún aspiran a dominar el territorio, que la violencia sigue siendo su principal recurso, que podrían devolverles al caos de las bombas y los muertos si no se les da lo que quieren... Y no hay nada mejor que el ruido y las luces (incendiarias) de la «kale borroka» para dar publicidad a ese mensaje que aplaza el asesinato, pero no lo clausura.

Radicales acosan al presidente de la patronal balear por criticar la imposición del catalán
Juan Cruz Osta Periodista Digital 23 Agosto 2007

Nacionalistas catalanes radicales, englobados bajo "El Lobby per la Independència" han puesto el punto de mira en el de la patronal, Bartomeu Servera, por rechazar la decisión del Govern Balear de multar a los comercios que no rotulen en catalán o no puedan atender a sus clientes en esta lengua. Él ya les ha avisado de que va a seguir denunciando la cacicada. Y el socialista Antich dando de comer a la jauría nacionalista. Otro.

Denuncia el informativo "La Palestra", de la Cadena COPE, que el número 2 de la panda del Lobby radical, Josep Palou, se ha dirigido a numerosas personalidades del mundo nacionalista "para pedirles que escriban una carta a presidente de la patronal acusándole de insultar a los mallorquines".

"Entre los destinatarios de este escrito, a quienes Palou insta a sumarse a su campaña contra el presidente de Afedeco, se encuentran el presidente de ERC en Baleares y conseller de Interior del Consell de Mallorca, Joan Lladó, el eurodiputado de ERC Bernat Joan, la ex jefa de gabinete del rector de la UIB Caty Sweeney e incluso la ex diputada de ERC Pilar Rahola", según firma M. A. Ruiz, en El Mundo.

"Para llevar a cabo esta iniciativa, el grupo independentista también ha solicitado el apoyo de la Obra Cultural Balear (OCB), el sindicato nacionalista STEI, la Coordinadora d'Associacions per la Llengua catalana (que cada año organiza el Correllengua) y el escritor Iu Forn, quien el pasado mes de enero publicó un polémico artículo en el diario Avui en el que advertía a los militares españoles que «la ordenanza de civismo de Barcelona prohibe la práctica de la prostitución [en la calle]. Por tanto, mejor vengan sin sus madres»."

El caso es que Servera se ha quejado de la Ley Sampol que prevé multas de entre 1.500 y 15.000 euros para los comercios que no utilicen el catalán en su rotulación o en sus relaciones con los clientes. Los "farruquitos" del Lobby catalanista de las Islas Baleares se lo quieren hacer pagar caro. Lo ven un "insulto intolerable". Que no lo van a tolerar, vaya.

Instruir educando
FERNANDO SAVATER El País 23 Agosto 2007

En principio, la instrucción -que describe y explica hechos- y la educación, que pretende desarrollar capacidades y potenciar valores, son formas de transmisión cultural distintas pero complementarias, es decir, en modo alguno opuestas ni mutuamente excluyentes. Por poner un ejemplo: dar cuenta objetiva de ciertos sucesos y procesos es instructivo; verificar así lo valioso de la objetividad para el conocimiento humano es educativo. Otro: constatar la reprobación casi universal del asesinato dentro de las comunidades humanas es instructivo; deducir de ello el notable valor de la vida del prójimo (aunque no así, ay, el de los menos próximos) para los hombres resulta educativo. Etcétera... Perdónenme la obviedad, mañana les prometo volver a ser ingenioso. La instrucción promueve el conocimiento de lo que hay, la educación se basa en ella para conseguir destrezas y hábitos que nos permitan habérnoslas lo mejor posible con lo que hay. Pero ello no implica que la instrucción carezca de propósito referente a cómo vivir ni que la educación tenga licencia para convertirse en mero voluntarismo contrafáctico. A mí no me parece tan difícil de entender, pero quizá sea yo demasiado simplón.

La contraposición instrucción-educación es semejante en más de un aspecto a la que en periodismo se establece entre información y opinión. Sostiene la sana doctrina que nunca debe confundirse en un medio de comunicación la una con la otra: la información de lo que sucede no debe contaminarse con la opinión que interpreta y valora lo que sucede. Pero todos sabemos que incluso la información más objetiva implica elementos opinativos, sea en la forma de redactarse, en la selección de lo relevante frente a lo negligible o en la importancia que se concede a unos hechos sobre otros similares, que no siempre coincidirá con lo que preferiría la subjetividad de cada cual: si el mismo día muere mi padre y fallece el Rey (q. D. g.), los medios de comunicación primarán el segundo acontecimiento sobre el primero, aunque para mí el impacto de ambos sucesos sea inverso. De modo paralelo, los artículos de opinión y los comentarios más fiables serán -o creo yo en mi simpleza optimista que deberían ser- los que se apoyen en una información mejor documentada, sin la cual las opiniones son meros caprichos o exabruptos. Por tanto, distinguir y presentar separadamente información y opinión dentro de lo posible es muy aconsejable, pero ello en modo alguno comporta que la información nunca opine o que la opinión deba estar desinformada. Pues bien, la distinción (y la vinculación necesaria) entre instrucción y educación es de un corte bastante parecido.

Me parece que enfrentar la instrucción y la educación, incluso llegando a valorar una como recomendable y la otra como manipuladora, resulta absurdo cuando se considera en su conjunto el sentido de la transmisión cultural. Ambas responden a la necesidad de proporcionar a los jóvenes los elementos que consideramos más útiles para que su vida y la armonía social tengan esperanza de prosperidad. Según este cri-terio, tan importante es que el neófito conozca el dato objetivo de que la carne humana es comestible como la pauta moral que recomienda enérgicamente otro tipo de dieta. Y así llegamos a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que parece destinada a nacer bajo el sol melancólico de Saturno, devorador de sus propios hijos.

Entre los adversarios que ya tiene la neonata, los menos virulentos admiten que debería centrarse solamente en la enseñanza de los Derechos Humanos y de la Constitución, pero sin pretender referirse a cuestiones éticas (que por lo visto son atribución exclusiva de los padres y no pueden ser generalizadas gubernamentalmente sin incurrir en totalitarismo). La primera pregunta que se me ocurre ante este asombroso planteamiento es: ¿cómo puede instruirse a nadie sobre tales derechos y tal ley fundamental sin mencionar las implicaciones morales de que están llenos y los principios éticos en que se basa? Si un alumno pregunta por qué debe respetar tal legislación... ¿qué habrá que contestarle? ¿Que si no cumple con lo que mandan las autoridades irá a la cárcel y sanseacabó? Al hablar de los Derechos Humanos, ¿podrá contarse su historia, las luchas de que provienen contra poderes y tradiciones, sus enemigos seculares... el primero de los cuales por cierto fue el papado? Al instruir sobre la Constitución, ¿cabrá mencionar que ampara libertades y garantías que fueron negadas por la pasada dictadura y por otras actuales? ¿Podrá subrayarse su carácter de acuerdo histórico y que como tal puede ser modificada si parece conveniente a la mayoría, para reforzar los valores que pretende establecer? ¿O tales explicaciones deben ser cuidadosamente omitidas para no caer en lo tendencioso?

Aún hay duros de mollera que se escandalizan al escuchar que ciertas disposiciones éticas responden a las exigencias mayoritarias de convivencia y no a la conciencia de cada cual. Pues sin embargo así es, al menos en las democracias del siglo XXI. Por eso también la Educación para la Ciudadanía no puede ni debe confundirse sin más con la formación moral. Hay una dimensión ética que corresponde a las convicciones de cada cual y en la que ninguna autoridad académica puede intervenir: nadie debe imponerme la obligación moral de considerar aceptable la homosexualidad o el aborto, si mis creencias o mi razón me dictan otro criterio. Pero es necesario que conozca el valor moral de tolerar cívicamente aquellos comportamientos que no apruebo o incluso que detesto, siempre que no transgredan la legalidad y en nombre de la armonía social pluralista. Aún más: debo comprender la valía ética -estrictamente ética- de las normas instituidas que permiten el pluralismo de convicciones y actitudes dentro de un marco común de respeto a las personas. Y eso delimita una frontera entre lo que puede y no puede aceptarse también a nivel personal: tengo derecho a considerar vicio nefando la homosexualidad pero no a hostilizar o proscribir las parejas homosexuales. Puedo tener personalmente por importantísimas las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar mal europeo a quien no sea cristiano ni mal español a quien no sea católico. Y puedo tener la íntima convicción de que muchos malvados merecen la pena de muerte, pero no debo ocultar a los jóvenes que la sociedad democrática en que vivimos ha adoptado como norma la abolición del castigo capital por sus implicaciones deshumanizadoras. Es decir: debe haber una asignatura de ética que reflexione sobre el origen, fundamento y necesidad de los valores humanos en general y una asignatura de Educación para la Ciudadanía que transmita la exigencia moral de tener valores comunes instituidos legalmente, que sirvan de directrices al comportamiento social aunque no puedan serlo siempre de la conciencia personal.

Es preciso instruir y es preciso educar. Lo que no es aconsejable es el puro "adoctrinar", o sea, presentar lo que es un resultado de debates y acontecimientos históricos como algo inamovible, llovido directamente de la eternidad. Dar a entender que todos los profesores de la nueva asignatura son dóciles marionetas al servicio de los intereses gubernamentales es una majadería calumniosa que no merece más comentario. Pero no es imposible que entre ellos aparezca algún iluminado de esos que bloquean el aprendizaje crítico de los alumnos a fuerza de consignas incendiarias y de empeñarse en subvertir lo que aún ni se ha molestado en enseñar (tal como explicó Hannah Arendt). Y es de temer que aún más frecuentes sean los enseñantes que se refugien en la corrección perogrullesca y tímida, en vista del jaleo organizado en torno a este asunto. Es preciso no dejar solos a quienes creen en la oportunidad de la asignatura y están dispuestos a esforzarse entre lógicos tanteos por darle la mejor realidad posible, con prudencia pero también con cierta audacia. De modo que los demás no tendremos más remedio que seguir polemizando en defensa de lo obvio, con la pereza que da...

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Debate y democracia
Pío Moa Libertad Digital 23 Agosto 2007

Puesto que sobre la historia reciente de España existen posiciones tan opuestas, y dada la repercusión de ellas sobre el destino de nuestra democracia y sobre la concepción misma de la democracia, es evidente la necesidad de un debate público, amplio y popular (en el sentido de que llegue ampliamente a la población). Pero, dada la mentalidad totalitario-policíaca de nuestra izquierda, de la que no parece haber modo de rescatarla, sus políticos e intelectuales responden a la necesidad de un debate libre con una ley que debe imponer (eso desean todos, y los más tontos hasta se lo creen) su forma de ver la historia. Con el cuento de los pobrecitos nietos que no duermen ni pueden vivir tranquilos porque a sus abuelos no se les ha hecho justicia, nos quieren hacer creer que las víctimas del franquismo defendían la democracia y la libertad, y que nunca se mataron entre ellas mismas.

Y, lo que es el temperamento castizo, pues eso también existe, como se demuestra a cada paso. A la necesidad de un debate, que vengo planteando desde hace ocho años, estos tipos han replicado al modo del típico señorito de la Españeta, diríamos del señorito andaluz, si no fuera porque el señorito vasco o el catalán cumplen el estereotipo del señorito andaluz mejor aún que este. La respuesta, digo, repito, ha sido el ataque personal, la exigencia inquisitorial de censura y la pose chulesca del rico que desprecia al pobre pedigüeño imaginado por ellos: cuántas veces han repetido estos lumbreras que ellos, tan increíblemente importantes, no iban a rebajarse a discutir con un seudo-historiador como yo, que les mendigaba un debate a fin de prestigiarse y vender algunos libros. Increíble, ¿verdad? El debate debiera girar sobre los hechos y figuras históricos y sobre su trascendencia actual, realmente decisiva. Nunca sobre cuestiones personales, y menos a un nivel tan grotesco, pero ahí están los señoritos españetos, revelando su nivel, que no hay más remedio que poner en evidencia después de entrar en harina. Porque, ¡hay que fastidiarse!, esa actitud chulesca y señoritil es también un hecho histórico.

Pero, ¿y la derecha? Qué bien se ha revelado, a su vez. Nada de mirar al pasado: “al futuro, al futuro!”. Nunca se ha visto un escapismo más vergonzoso y desvergonzado a un tiempo. Ni una palabra en defensa no ya de la verdad histórica o de sus propios padres y abuelos, cuyo recuerdo tanto temen que perjudique sus poltronas. Ni siquiera eso. Pero se trataba, se trata, de defender las mínimas normas de la decencia intelectual y democrática que exigen un debate allí donde hay una cuestión que debe ser dilucidada, por pura higiene social. Ahí está retratada la derecha pesetera, medrosa y oportunista, con la vista puesta en sus cargos presentes y futuros, desinteresada de lo demás, aunque la unidad de España y las libertades estén sufriendo, falsificación del pasado mediante, tan graves heridas.

En fin, las cosas como son. Hace poco tuve en El Catoblepas una pequeña trifulca, más que debate, con un intelectual derechista que, algo menos miope que los políticos, se ofrece al PP para asegurarle su permanencia en el poder. Y, temeroso de la competencia, arremete contra César Vidal y contra mí. Esta es otra diferencia. A él le preocupa el PP y su poder, y a mí la democracia -- cada cual con sus luces, eso es otro asunto--. Y por eso resulta tan difícil entenderse.

--------
LA ÉTICA SAVATERIANA

Nos enseña Savater: " debo comprender la valía ética -estrictamente ética- de las normas instituidas que permiten el pluralismo de convicciones y actitudes dentro de un marco común de respeto a las personas. Y eso delimita una frontera entre lo que puede y no puede aceptarse también a nivel personal: tengo derecho a considerar vicio nefando la homosexualidad pero no a hostilizar o proscribir las parejas homosexuales. Puedo tener personalmente por importantísimas las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar mal europeo a quien no sea cristiano ni mal español a quien no sea católico. Y puedo tener la íntima convicción de que muchos malvados merecen la pena de muerte, pero no debo ocultar a los jóvenes que la sociedad democrática en que vivimos ha adoptado como norma la abolición del castigo capital por sus implicaciones deshumanizadoras".

¡Mal, muy mal! Debería decir: "Tengo derecho a pensar que la homosexualidad es tan valiosa como la sexualidad normal, e incluso superior, un motivo de orgullo, pero si voy pregonándolo agresivamente, organizando desfiles públicos, etc., debo admitir que quienes lo consideran una tara, o un vicio, etc., hagan lo mismo, sin intentar tacharlos de homófobos, impedir su expresión y propugnar diversos modos de persecución contra ellos, imponiéndoles en sus empresas, sociedades o comportamientos particulares el modo de pensar de los homófilos, etc".

O bien: "Puedo detestar personalmente las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar retrógrado, reaccionario y en último extremo digno de exterminio, como ha ocurrido en varias ocasiones, a los que piensan lo contrario. Ni tampoco propugnar la destrucción abierta o disimulada de dichas raíces, propugnando leyes y comportamientos lesivos para esas raíces y quienes las defienden".

O bien: puedo estar incondicionalmente contra la pena de muerte, pero no puedo tildar de antihumanos o bárbaros a quienes piensan lo contrario en relación con ciertos crímenes, o intentan cambiar las leyes actuales.

Esto sería mucho más realista y adecuado a lo que ocurre que las hipocresías de Savater. Se le ve mucho el plumero.

-----------
Los jueves, en "El economista"
POLÍTICOS CUMPLIDORES

Lo que me gusta del actual presidente es que es un político cumplidor. Quizá muestra alguna confusión al valorar los objetivos, y llama proceso de paz o alianza de civilizaciones o mejora de la enseñanza o educación para la ciudadanía, etc., a cosas que no tienen la menor relación con tales enunciados, por no decir que se oponen directamente a ellos; pero lo que es cumplir, el hombre cumple.

Y con rapidez. Al PP, recordarán ustedes, le costó casi ocho años sacar una ley para reformar la caótica enseñanza heredada del período González; pues bien, llega el hacedor de zapatos, y nada, en un plis-plas manda a paseo la ley del PP y empeora a conciencia el desastre felipista. Prometió recompensar a sus ayudantes electorales (espontáneos y no pactados, creemos), retirando las tropas españolas que ayudaban a los iraquíes a librarse del mismo tipo de gente que presuntamente atentó en España el 11-M, y dicho y hecho. Quiso satisfacer a su amigo el civilizado Mohamed VI a costa de los saharauis, y probablemente en otros asuntos que nos tocan mucho más de cerca, y a ello se aplica infatigable. Se propuso liquidar la Constitución en comandita con la ETA y los separatistas, y, bueno, la cosa no le ha salido tan rápido ni tan bien como él esperaba, pero no ha sido por falta de empeño, y sin menospreciar los éxitos alcanzados en el proceso: la Constitución está, si no liquidada, dañada muy seriamente. Y así.

Me viene esto a la cabeza con motivo del fresco verano de este año, que los ignaros no acaban de explicarse, dado el conocido calentamiento global que se nos venía encima. Olvidan que el presi anunció que frenarlo sería su máxima preocupación. Evidentemente ha tomado sus medidas, y como la purga de Benito: anoche, en pleno agosto, hacía frío en España.

Ya podía tomar ejemplo el PP, tan lento de reacciones. Lo que nos íbamos a divertir.

La ley de banderas vigente
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 23 Agosto 2007

Estimado Xoán Xulio Alfaya:

En los próximos días nuestro partido iniciará una campaña de movilización ciudadana por toda España con el fin de dar cumplimiento a ley de banderas vigente y a la sentencia de 31 de julio del Tribunal Supremo, que exige explícitamente el cumplimiento de varias disposiciones de esta norma. Para ello, hemos previsto diferentes acciones complementarias que se pondrán en marcha inmediatamente:

A partir del próximo LUNES 27 DE AGOSTO en nuestra página web estará disponible junto con otros materiales de campaña, un modelo de instancia para que cualquier ciudadano pueda exigir el cumplimiento de la legalidad en cualquier institución pública española. Este documento, como observarás, llevará la dirección de la sede central del partido para poder hacer un seguimiento administrativo y político de las instancias a partir de las respuestas de los ayuntamientos.

Por otro lado abriremos una cuenta de correo para que cualquier ciudadano nos informe en qué instituciones no se cumple la ley de banderas. Hay que recordar que el artículo 3 de la ley 39/1981 dice literalmente que "la bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica provincial o insular y municipal del Estado."

Además, los coordinadores de todas nuestras agrupaciones reclamarán administrativamente en nombre de Ciudadanos, mediante la entrega de la instancia de referencia, el cumplimiento de la citada ley. Asimismo, a nivel político llevaremos la reclamación a los plenos de los ayuntamientos donde se incumple con el mandato legal.

El objetivo básico de esta campaña es demostrar a la ciudadanía que hay un partido que les ayuda a ejercer sus derechos como ciudadanos, que apoya sus reivindicaciones y que lo hace sobre todo por principios, por defender a los conciudadanos de los abusos de los nacionalismos y por defender estrictamente un laicismo identitario en nuestras instituciones. Las instituciones son de todos, no de unos pocos, y por ello los cargos públicos deben cumplir con sus obligaciones legales independientemente de sus ideas políticas.

Al final de la campaña se comprobará en qué instituciones se ha restaurado la normalidad institucional y en cuáles se ha hecho caso omiso a nuestras instancias. En aquéllas que no hayan cumplido la ley, Ciudadanos emprenderá recursos administrativos y, en su caso, acciones judiciales.

Está será la primera de muchas campañas de movilización que realizaremos en los próximos meses, ya que nuestro partido debe mantener el espíritu ciudadano, estando en la calle, en contacto con nuestros conciudadanos, ayudándoles, escuchándoles y proponiendo o denunciando en consonancia con nuestro ideario.

Esperamos contar con tu participación en esta campaña y en otras futuras, y te animamos a que hagas partícipe de la misma a tus amigos y conocidos.

Recibe un saludo cordial.
Comité Ejecutivo
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía

PRIMER GOBIERNO SOCIALISTA EN REVISARLA
Castilla-La Mancha cuestiona Educación para la Ciudadanía y retrasa su aplicación
La incertidumbre ante los recursos presentados a Educación para la Ciudadanía y el elevado número de objeciones de conciencia presentadas a esta materia, ha llevado a varias comunidades autónomas a retrasar su implantación hasta el curso 2008-2009. En Castilla-La Mancha, gobernada por el PSOE, se ha decidido esperar un año "para garantizar que cuando se ponga en marcha la asignatura exista alguna resolución judicial que dirija la actuación de la Administración". Su consejero de Educación, José Valverde, ha apuntado en la COPE que le "parece bien que los padres hayan acudido a la Justicia en Andalucía".
Libertad Digital 23 Agosto 2007

El consejero de Educación de Castilla-La Mancha, José Valverde, ha señalado a la COPE que le "parece bien que los padres hayan acudido a la Justicia en Andalucía" y ha afirmado que ha decidido esperar hasta el curso 2008-2009 la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía "para garantizar que cuando se ponga en marcha la asignatura exista alguna resolución judicial que dirija la actuación de la Administración".

Varios motivos están llevando a algunas comunidades a retrasar un año la inclusión de esta nueva materia que quiere imponer sin consenso el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Por un lado, la incertidumbre legal que existe ante los recursos presentados a Educación para la Ciudadanía, sobre los que todavía no hay resoluciones judiciales y se espera, además, que se tarde todavía algunos meses, una vez empezado el curso académico.

Cambio de Gobierno
Por otra parte está el elevado número de objeciones de conciencia presentadas a esta materia que aunque el Gobierno quiera ignorar no pasa desapercibido para muchos Ejecutivos regionales. A todo esto habría que sumar las dudas razonables que provoca un posible cambio de Gobierno en las próximas elecciones generales.

De momento sólo media docena de comunidades autónomas han decidido implantar esta asignatura el curso que ahora en septiembre comienza. Sorprende que algunas de éstas, como la mencionada de Castilla La Mancha, gobernada por el PSOE, o en Ceuta y Melilla, donde no están transferidas las competencias en Educación y dependen, por tanto, del Gobierno, se haya decidido esperar un año hasta ver cómo discurren los acontecimientos al respecto de la nueva asignatura.

El principal fundamento jurídico en el que se basan los recursos a educación para la Ciudadanía y las objeciones de conciencia es el "derecho de los padres a la libre elección de la educación moral y religiosa de sus hijos", recogido en la Constitución en el articulo 27.3.

Vaticano: Al-Qaeda busca imponer el islam global
Redacción MinutoDigital 23 Agosto 2007

El verdadero objetivo del movimiento musulmán Al-Qaeda es imponer un ‘islam global’ con la fuerza de las armas, los atentados y el terror, ha alertado el vaticano en un documento.

El documento analiza la historia y características del grupo terrorista fundado por Osama Bin Laden y responsable de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas en Nueva York.

Según el escrito, Al-Qaeda posee cinco particularidades: la primera es la ‘dimensión global del terrorismo (guerra santa) contra los infieles’ y la búsqueda por ‘imponer el islam yihadista con la fuerza de las armas, de los atentados y del terror’.

Además, pretende el ‘control de los recursos naturales para replegar a occidente y sus aliados’; ‘el uso del video como instrumento eficaz de propaganda, de miedo e intimidación’, y ‘células itinerantes animadas por la misma ideología y listas a atacar’.

El dossier ha sido preparado por la Congregación para la Evangelización de Pueblos de la Curia Romana, el organismo que se dedica a coordinar desde Roma todas las misiones católicas existentes en el mundo.

El mismo se titula ‘Los principales movimientos musulmanes’ y, además de Al-Qaeda analiza los grupos ‘Al-Ikhwan Al-Muslimuna’ (Los Hermanos Musulmanes de Egipto), ‘Jamaat-I-Islami’ (Pakistán) y ‘Nahdatul Ulama’ (Indonesia).

También a ‘Muhammadiyya’, operativa en Indonesia; ‘La Nación del Islam’ fundada en Estados Unidos y ‘Jamaat-i-Tabligh’, de la India.

El documento vaticano recuerda que el movimiento de Bin Laden nació como ‘oficina de reclutamiento’ para los combatientes, también llamados ‘mujaidin’, contra la ocupación soviética de Afganistán iniciada en diciembre de 1979.

Fundado oficialmente en 1987, Al-Qaeda tuvo desde sus orígenes la guerra santa contra los judíos, los estadunidenses y los ‘nuevos cruzados’; coincidió en sus intereses con personalidades como Saddam Hussein (Irak) y el Ayatola Khomeini (Irán).

La Guerra del Golfo (1991), según el texto, puso a Bin Laden contra las autoridades sauditas que permitieron a los estadunidenses ‘contaminar y arruinar la tierra santa del islam: el reino de Arabia Saudita’.

El fundador de Al-Qaeda los acusó de ‘convivencia diabólica con el occidente’ y emitió una declaración contra ‘los infieles’ que incluyó a otros musulmanes.

‘La guerra santa será en todos los planos: religioso, cultural, político, económico y geográfico’, añadió.

De esta manera se desencadenó la acción global de ‘la base’ (Al-Qaeda) con ataques terroristas en Somalia, Filipinas, Marruecos, Yemen e Indonesia hasta el atentado contra los edificios de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

‘El terrorismo islámico de Al-Qaeda ha golpeado no sólo a los infieles, sino también a los propios musulmanes, pero ¿qué tiene de particular el grupo de Bin Laden? ¿todo esto tiene que ver en algo con la religión musulmana?’, cuestionó el documento.

‘Según Osama bin Laden, sus admiradores y sus defensores: la respuesta es sí. Porque todo está hecho en nombre de Alá para defender a los musulmanes, derrotar a los infieles e imponer el islam sobre la tierra’, concluye el análisis.

A contra corriente.
Paco Sande Periodista Digital  23 Agosto 2007

Dice el Sr. J.C.Girauta en uno de sus artículos qué el miedo aguza los sentidos, los nacionalistas perciben antes que nadie lo que amenaza sus munditos, sus sociedades modeladas y protegidas, su Cataluña jibarizada, su Euskadi inserta en un gran preservativo (del virus de la democracia), su Galicia en busca de mitos fundacionales y edades doradas. (Nótese cuánto se parecen todos; una vez conseguidas sus independencias, son capaces de volver a fundar España. Sería un acto religioso: ¿religare o reeligere?)

Y eso es así, hay un montón de gente que se han subido al carro de los nacionalismos “progres, democráticos y guay del Paraguay” y viven del cuento de la independencia y creación de estaditos, paisitos con una lengua y un folclore propio, -inventados la mayoría de las veces- y que ellos juran defender, hablar y hasta obligar a otros a que lo hagan, incluso por la fuerza si fuera necesario, -el fin justifica los medios-. Pero lo que hacen estos señores se entiende. Y es que como bien dice Girauta: el miedo agudiza los sentidos. Ellos viven de esto y lo defienden con uñas y dientes, porque la alternativa seria buscarse el pan haciendo un curro decente y eso cansa mucho.

Pero aparte de ellos, y hay que reconocerlo, hay también gente que no quita nada del asunto y sin embargo siguen el mismo dogma y con la misma letanía y trata de razonar con ellos y te saldrán siempre con lo de qué: es lo nuestro, de que lo prohibió Franco, que España tiene una deuda histórica con…-Galicia, Vascongadas, Cataluña, en cualquiera de los tres es igual- y de ahí no los sacas. Claro, esta letanía la cogen de los que viven de esto, pero la han mimetizado hasta el fanatismo. Los que más sufren este mal son los jóvenes, por algo los nacionalistas ponen sus miras en la escuelas, porque aquí es donde pueden sacar mas tajada, porque los niños al ser mas inocentes, son mas receptivos, es como escribir en un folio en blanco y los nacionalistas lo saben, aunque para desgracia de los nacionalistas, los niños pueden llegar a curarse.

Pero también hay gente mayor que a estas alturas deberían de saber discernir el heno de la paja y estar un poco de vuelta de todo y sin embargo de ellos solo consigues quitar la misma repetitiva cantinela.

Escribía el otro día al respeto un tal J. M Núñez en un foro que yo frecuento y decía, entre otras cosas, que en Galicia todavía es denostado aquel que escribe o habla gallego y que hablar y escribir gallego es algo que todos la gallegos deberíamos hacer, aunque fuera por no traicionar a la abuela.

Mire Sr. Núñez, no. Si vd quiere hablar o escribir en gallego no va a ser denostado, aquí en Galicia ya nadie es denostado por escribir en gallego o hablar en gallego – y así es como debe ser, porque todo el mundo puede escoger la lengua en la que prefiera entenderse sin ser denostado- pero aquí el que escribe en castellano si que es denostado y hasta perseguido. Sin ir mas lejos, el otro día puse una nota, en castellano, en el portal del edificio donde vivo. Para anunciar que había encontrado unas llaves, y al otro día la nota estaba llena de garabatos en algo que quería ser gallego y al pie de la misma una leyenda que decía: en Galicia en gallego.

Esto en el portal de mi casa, en los topónimos de los pueblos y en las escuelas ya ni le cuento, así que Sr. Núñez déjese de monsergas y de traiciones a la abuela, que yo conocí a la mía –murió hace 10 años a la edad de 94- y pensaba como yo.
Y lo dicho si a vd le gusta hablar y escribir en gallego, hágalo, esta en su derecho, pero por favor, a los demás déjenos también escoger. Es justo, ¿no?

Porque ¡a ver! Como dicen ahora los chicos, yo tengo 55 añitos, mas de medio siglo a mis espaldas, y viví en la Galicia de Franco, hasta los 25 años, esta era la edad que yo tenia cuando aquel palmo, soy gallego hablante de toda la vida, y a pesar de la teoría que corre por ahí de que Franco prohibió tajantemente hablar en gallego, eso no es de todo verdad, -si no me creéis preguntárselo a vuestros padres- yo fui a una escuela de aquellas de Franco, hice la mili en la marina, de Franco, y siempre, siempre, hable gallego cuando me dio la gana, nunca nadie me llamo la atención por eso, a excepción de mi buen maestro que nos decía con toda la paciencia del mundo,-cuando la clase entera estaba, dale que te pego en gallego, que al ser una aldea lo hablábamos todos- niños hablar en castellano que os será de provecho para el día de mañana. Eso fue todo, el gallego y el castellano siempre convivieron en Galicia sin ningún problema. Hasta que llego la chusma nacionalista, o nacional-socialista y empezaron con la murga de que por co… obligación, teníamos que hablar en gallego, -y osa tú hablar castellano en un acto publico y, veras la bronca- y a mi no me da la gana, yo hablo gallego por que quiero y no por que me lo obligue nadie, si alguien lo hace, pues no lo hablo, queda claro.
 

Recortes de Prensa   Página Inicial