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Recortes de Prensa     Lunes 27 Agosto   2007

Los proetarras de ANV y el cinismo de Rubalcaba
EDITORIAL Libertad Digital 27 Agosto 2007

Visto el inamovible cinismo con el que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha justificado la negativa del Gobierno de instar la ilegalización de ANV, podría parecer un poco voluntarista la "impresión" manifestada por el secretario de comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, de que el Ejecutivo de Zapatero, "va a recorrer, aunque sea de mala gana, el camino de la rectificación".

Este optimista pronóstico de Elorriaga tiene sustento, con todo, en el coste electoral que podría tener la continuada pasividad del Gobierno, mientras ANV siga sin condenar los atentados perpetrados por una organización terrorista a la que sirve. Sin embargo, al día de hoy, no hay ningún dato por parte del Gobierno que evidencie su disposición a instar la ilegalización de marras. Por el contrario, Zapatero ni siquiera ha respondido en su comparecencia a quienes se la han demandado, mientras que el ministro del Interior no ha hecho más que emplear una conocida y cínica excusa para no hacerlo, como esa de que "el fiscal debe evitar pasos en falso" ya que "cuando el Estado va a los tribunales debe tener la seguridad de que va a ganar".

Antes de que el Fiscal General del Estado denigrara la Ley de Partidos como un "Guantánamo electoral", el Gobierno del 14-M ya empleaba una excusa parecida a la de Rubalcaba para justificar su negativa a la ilegalización de los proetarras de PCTV y de ANV, de los que Zapatero decía que no "no hay por donde cogerlos". Lo cierto, sin embargo, es que el Gobierno socialista durante todo este tiempo no sólo se ha dedicado a acumular y esconder informes policiales que venían a denunciar la naturaleza proetarra de estos disfraces de Batasuna, sino que los maquilló, incluso, señalando una "condena a la violencia" que figuraba en los antiguos estatutos de ANV que, sin embargo, no se refería al terrorismo nacionalista, tal y como esta formación dejara de manifiesto antes y después de fundar la extinta Herri Batasuna. Lo cierto es que ni los representantes del PCTV ni los de ANV han condenado los atentados de ETA, tal y como han dejado claro por enésima vez tras el perpetrado en Durango.

Esa desfachatez del Gobierno que Rubalcaba quiere disfrazar de prudencia es aún mayor si tenemos en cuenta que fue el propio Tribunal Supremo el que, en su sentencia de ilegalización de las listas de ANV presentadas por la Fiscalía y la Abogacía del Estado, incorporó un obiter dicta en el que los magistrados translucían su reproche al Gobierno por no haber instado la ilegalización de dicho "partido" o, por lo menos, la impugnación de todas sus candidaturas. Al fin y al cabo, la ley que nos ocupa es de partidos, no de listas.

Por si fueran pocos los motivos de confianza de cara a obtener de los tribunales una sentencia favorable, ahí están las declaraciones de las asociaciones mayoritarias de jueces y fiscales, partidarios de instigar el procedimiento de ilegalización. Eso, por no negar la mayor de Rubalcaba, esa de que el Estado "debe tener la seguridad de que va a ganar cuando acude a los tribunales". Podemos aspirar a la confianza, pero nada es seguro en la vida. Y que el Gobierno justifique su inacción en términos de "seguridad" es tan absurdo como lo sería que un medico se negara a intervenir a un paciente en peligro de muerte, por no tener "seguridad" de que la operación fuera a salvarle la vida.

Por lo tanto, no está tan claro que el PSOE se disponga a una rectificación en profundidad que, además de la ilegalización de los proetarras, conllevaría sacrificar la unidad del frente anti-PP, por el que Zapatero no tuvo reparos en tener de compañero de viaje hasta la propia ETA. Cuando todavía está por ver que el Gobierno, a través de la fiscalía, lleve a los tribunales a los agentes policiales que perpetraron el "chivatazo" a los extorsionadores de ETA, resulta un poco prematuro que nos tomemos las palabras de Rubalcaba como algo distinto que su reconocible cinismo.

Acabar con la esperanza de ETA
Luis de Velasco Estrella Digital 27 Agosto 2007

“Nuestra esperanza es que ellos pierdan la suya”. “Ellos” son ETA y sus adláteres. La frase, parece ser que del entonces presidente del gobierno Felipe González, define perfectamente la situación de la lucha contra la banda terrorista y los suyos. Su esperanza se mantendrá mientras perciba que la otra parte está dispuesta a hacer concesiones con tal de alcanzar “la paz”.

El denominado “proceso de paz”, proseguido, como se ha ido conociendo, después y a pesar del mortal atentado de la T-4, ha tenido precisamente la consecuencia de alentar esa esperanza. Las enormes concesiones del gobierno, en las mesas de conversaciones/negociaciones (empezando por el sólo hecho de sentarse en las mismas) y fuera de esa mesas (desde la versallesca actuación con De Juana hasta la no legalización de ANV pasando por una aplicación “blanda” de la legalidad vigente, entre muchas otras iniquidades), han dado un enorme balón de oxígeno a la organización terrorista y han subido la moral de eso que se autodenomina la “izquierda abertzale”. Se ha llegado, había constancia de eso hace meses, a donde se sabía que se iba a llegar (al parecer por todos menos por el gobierno y su partido), que no es otra cosa que los planteamientos políticos de siempre de los terroristas y los suyos, la cantinela bien sabida. Para ese viaje no se necesitan alforjas, han dicho, hasta la saciedad, algunos. A eso el gobierno y su partido responden que había que intentarlo, hay que intentar todo por la paz. Pues no señor, eso es un tremendo error porque ese intentar todo, lo único que ha traído es, precisamente, fortalecer al otro, alimentar su esperanza y debilitar enormemente el imprescindible frente constitucional.

Hoy, tras el atentado del viernes, el lenguaje oficial (que había asimilado en los últimos tiempos la jerga “abertzale” y eso es otra victoria de ellos) vuelve a los orígenes: firmeza, el peso de la ley, etc. Donde dije digo, digo Diego y tan campantes. Hasta la próxima. Hasta la próxima porque esto no está terminado. Se abre, previsiblemente, una pausa, al menos por parte del gobierno, en su obsesión negociadora, hasta las elecciones. Ahora toca firmeza porque se supone que eso es mucho más rentable electoralmente y además no es concebible otra actitud ante atentados brutales aunque sin muertos.

Todo el tema tiene truco porque ¿puede haber alguien que esté en contra de buscar “la paz”? ¿Alguien puede oponerse a tan noble y ansiado objetivo? La clave está en el cómo, si es derrotándolos o negociando y haciendo concesiones. Atentados como el reciente no provocan una respuesta ciudadana clara de que hay que luchar contra ellos y derrotarlos sino, en muchos casos y pasado el primer impacto emocional, la de que hay que acabar con este tema hablando con ellos, en la estela marcada por el gobierno y su partido y su enorme máquina propagandística. Claro que el truco está en las contrapartidas de esa paz que, en los planteamientos de ETA y los suyos (con el beneplácito del nacionalismo vasco, no olvidemos aquello del árbol y las nueces), serán siempre políticas. Pero eso de las contrapartidas es la letra pequeña que sólo preocupa a los iniciados, a los “politizados”. A la gente corriente sólo le interesa la “paz” a la que hay que llegar “como sea”.

Sólo un pacto de firmeza entre los dos únicos partidos con capacidad de gobernar, es decir el PSOE y el PP, es premisa obligada para un viraje imprescindible. Si el PSOE quiere insistir en su política de negociar, con un grupo de pequeños partidos como comparsas, debe así especificarlo claramente en su próximo programa electoral y que decida la ciudadanía, debidamente informada, algo que hoy no ocurre.

Hablar del fuero, salvar el huevo, olvidar la educación
Pascual Tamburri 26 de agosto de 2007 Periodista Digital 27 Agosto 2007

Terminaba el otro día una reflexión un tanto desesperanzada preguntándome si "alguien pedirá perdón a dos generaciones de chicos en las que muchos no están recibiendo lo que merecen". Un hombre joven e inteligente, Álvaro Vermoet Hidalgo, escribe a menudo en la red respuestas muy apreciables a ésta y otras preguntas. No siempre comparto su muy liberal opinión, pero hay que reconocerle ahora un mérito nuevo: ha puesto el dedo en la llaga educativa navarra.

Cuenta Vermoet, con sorpresa y cierta sorna, que Navarra se descolgó ya en la anterior legislatura autonómica del intento de las Comunidades del PP de echar tímidamente las bases de un "sistema educativo nacional". Navarra, aunque vence y gobierna el centroderecha español, otorgaría en nombre de la educación y de la cultura "subvenciones al mundo anexionista vasco", sostiene ikastolas y centros educativos (a veces ilegales) con nacionalismo en nombre del vascuence, tendrá Educación para la Ciudadanía desde el principio y no creará programas nacionales mínimos y comunes de Historia y de Literatura.

Hay que ser muy cuidadosos al repartir las culpas de esta situación, para no ser injustos. Han empezado a lanzarse todos los venablos contra el nuevo consejero de Educación de Navarra, miembro de CDN, Carlos Pérez Nievas. Y les juro a ustedes que este señor –mi superior burocrático ahora mismo- no es de mi partido, ni de mi familia, ni de mi círculo de amigos; de hecho ha sido todo menos oportuno hablando a los demócratas de Gara de la supuesta "beligerancia contra el euskera" que habría habido hasta ahora, cuando esta simpática y minoritaria lengua preindoeuropea de algunos de nuestros convecinos es manipulada como instrumento de lucha contra la identidad real de Navarra. Complejos, complejos, pero ojo: Pérez Nievas se ha limitado hasta ahora sólo a recibir una situación educativa y a aderezarla con sus comentarios, y de aquélla sí somos plenamente responsables los de UPN.

Lo cierto es que hemos empezado a ver cómo se baila el vals de Lenin, primero, sobre la enseñanza (y la sanidad) navarra, ya que resulta aparentemente más cómodo hacer concesiones en las aulas (y en los abortos) que en la construcción, la industria y las infraestructuras. Otra cosa es, desde el punto de vista de la identidad foral, cuáles de estos frentes son más esenciales o menos. No vaya a ser que alguien tenga la tentación de enarbolar el fuero, sin conocerlo, para defender el huevo. Especialmente el huevo de algunos, que no parecen ser nuestros estudiantes ni nuestros fetos, por ejemplo.

Atentado de ETA
Las víctimas del proceso
GEES Libertad Digital 27 Agosto 2007

Con el atentado contra el puesto de la Guardia Civil en Durango, ETA está intentando remover uno de los obstáculos del frustrado proceso de negociación con el Gobierno de Zapatero. En el análisis de ETA, este proceso se ha frustrado porque el Gobierno no ha sido capaz de someter algunos elementos institucionales, jurídicos y políticos que le han impedido cumplir los compromisos que había suscrito con la banda. La estrategia de ETA es, por tanto, eliminar esos obstáculos para poder iniciar un nuevo proceso de negociación con mayores garantías.

No es casual por tanto que el primer gran atentado tras el anuncio de la ruptura de su ficticio alto el fuego haya tenido como objetivo un cuartel de la Guardia Civil. La Benemérita es sin duda la institución que a lo largo de la historia más daño ha causado a la banda terrorista y por esta razón el colectivo que más duramente ha sentido en sus carnes el zarpazo del terror.

Pero más allá de razones históricas, la Guardia Civil es considerada por la banda terrorista como uno de los principales obstáculos que han impedido llevar a buen puerto el proceso de negociación en el que los asesinos esperaban poder doblegar al fin al Gobierno español.

La Guardia Civil ha seguido de hecho trabajando en contra de ETA durante los últimos meses como si el proceso negociador no hubiera existido, haciendo oídos sordos a las insinuaciones que le llegaban desde el poder político para que levantara el pie del acelerador, jugándose con ello muchas carreras profesionales y enfrentándose en numerosas ocasiones a una Fiscalía General del Estado completamente entregada a las instrucciones de La Moncloa.

Gracias a esa perseverancia, a su profesionalidad y a ese saber anteponer el deber a la servidumbre política, la Guardia Civil ha podido salvar muchas vidas en los últimos meses, frustrando en buena medida la campaña de atentados que ETA tenía programada tras el final de su supuesta tregua.

Es de esperar que los próximos atentados de ETA sigan centrándose en aquellos que con mayor firmeza se han opuesto al proceso de negociación iniciado por Zapatero, ya sean servidores de las fuerzas de seguridad o de la justicia, políticos críticos con el proceso, periodistas o líderes de colectivos cívicos que se hayan destacado en su oposición a la negociación. Con esas muertes ETA no sólo intentará eliminar obstáculos para avanzar en el proceso, sino incentivando a Zapatero para que vuelva a la mesa de negociación.

Contra el terror
EDITORIAL El Correo 27 Agosto 2007

El atentado de ETA en Durango ha condicionado la apertura del nuevo curso político, acelerada por la proximidad de las elecciones generales de marzo. La brutal irrupción de la organización terrorista debe conducir a las fuerzas democráticas, pero singularmente a los gobiernos central y vasco y al principal partido de la oposición, a acotar sus discrepancias en un terreno asumible dentro del legítimo derecho a la divergencia. Pero sin que esas diferencias reproduzcan, en ningún caso, una desunión que resta eficacia a la lucha antiterrorista o envíen un mensaje equívoco o confuso a la sociedad sobre la reacción institucional y política que merece el regreso de ETA a las armas. La cercanía de una cita con las urnas que tanto el PSOE como el PP han concebido, hasta límites extremos, como una reválida de los excepcionales comicios de 2004 entorpece la búsqueda de espacios de consenso entre las formaciones políticas. Pero la certeza de que los etarras están plenamente dispuestos a proseguir con su actividad criminal fuerza a socialistas y populares a procurar una unidad que, con todos sus matices y cortapisas, no ahonde el grave destrozo que provoca ETA con cada una de sus acciones.

La respuesta ante el retorno del terror requiere del presidente del Gobierno el mismo liderazgo que ejerció durante el fallido proceso para el final dialogado de la violencia, evitando cualquier elusión que contribuya a amplificar implícitamente el desconcierto y el temor que pretenden seguir sembrando la banda y su entorno. La frustración derivada de la ruptura del alto el fuego y la obstinada violencia etarra obligan a Rodríguez Zapatero a dotar de contenido las contundentes declaraciones en las que situó la unidad partidaria como un «muro» frente a ETA tan valioso como la operatividad policial y judicial, y en las que se comprometió a actuar contra la banda con «toda la fuerza de la ley». Es precisamente la legalidad la que delimita la reacción del Gobierno, pero éste debería renunciar, en cualquier caso, a esgrimir esa advertencia como un mero señuelo, con la confianza vana de que su sola mención favorecerá el desistimiento del entramado violento. Es un hecho que la permisividad mostrada hacia parte de las listas electorales de ANV y el acceso de sus miembros a las instituciones restringiría los eventuales efectos de un proceso de ilegalización impulsado a partir de ahora. Pero también que el Estado de Derecho cuenta con instrumentos legales -la Ley de Partidos y la aplicación rigurosa del Código Penal-, y especialmente con los políticos -el arrinconamiento democrático en las corporaciones locales- para evitar que quienes aspiran a subvertir la legalidad continúen beneficiándose de ella. Por eso, resultaría perjudicial que los partidos aireen nuevas discrepancias sobre el futuro de ANV, descubriendo un flanco de fricción que será utilizado por ETA y su entorno para sacudirse su exclusiva culpabilidad.

¿Unidad entre partidos?
La unidad de partidos es un elemento conveniente para la derrota de ETA y absolutamente necesario en la estrategia de la negociación
SANTIAGO GONZÁLEZ s.gonzalez@diario-elcorreo.com El Correo 27 Agosto 2007

Los diarios contraponían ayer las declaraciones del presidente del Gobierno y el líder de la oposición: Zapatero reclamaba la unidad de los partidos para levantar un muro frente a ETA, mientras Rajoy exigía la ilegalización de ANV. No hay, sin embargo, en las palabras de ambos tanta contradicción como parece a primera vista. La muralla que quiere el presidente frente a ETA no es otra que la Ley (de Partidos en este caso), un remedio adecuado para hacer frente a la anfibología característica de las organizaciones terroristas, que les da una ventaja notable al combatir al sistema con un partido intramuros.

Pocos serán los afiliados y votantes de los partidos que dirigen ambos que no estén de acuerdo en este punto: la ilegalización de Batasuna fue una de las medidas más positivas adoptadas en la lucha contra el terrorismo. Pocos serán también los que discutan la conveniencia de que todos los partidos democráticos, y muy especialmente los dos grandes partidos nacionales, deben afrontar el problema del terrorismo desde la unidad.

Pero, ¿qué entendemos por unidad de los partidos? Es un concepto que casi siempre se invoca refiriéndose sólo a uno de sus aspectos. He aquí una aproximación a una definición más compleja: se trata de un acuerdo por el que el Gobierno dirige una política que ha sido previamente pactada con el resto de los partidos y que debe observar dos reglas básicas: el Ejecutivo debe mantener un cauce de información con el resto de las fuerzas políticas en un ámbito de discreción y lealtad y, a ser posible, ningún partido de la oposición mantendrá tratos con los terroristas o sus cómplices a espaldas del Gobierno, tal como han hecho en anteriores legislaturas el PNV y EA, Esquerra Republicana de Catalunya y el PSE-PSOE.

En rigor, la unidad así concebida se ha dado de manera muy esporádica en nuestro pasado político: sí se dio en un periodo de tiempo tras el Pacto de Ajuria Enea y, entre los dos grandes partidos, durante el breve lapso que transcurrió entre la firma del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo y el comienzo de las conversaciones entre Jesús Eguiguren y Arnaldo Otegi. Fuera de estas dos excepciones, sólo ha habido una coincidencia para componer un gesto adecuado después de los atentados a la espera del alivio de luto que solía llegar al cabo de pocos días.

La unidad de los partidos es un elemento muy conveniente en la estrategia de la lucha contra ETA, aunque no puede decirse que sea estrictamente necesario. Los factores imprescindibles en la estrategia de la derrota son: la eficacia policial, el trabajo de los jueces y la colaboración internacional.

Es, en cambio, absolutamente necesaria si el Gobierno ha optado por negociar con los terroristas. La exclusión del consenso del principal partido de la oposición, pongamos por caso, es un factor de debilidad del Gobierno en la mesa negociadora, como ha tenido ocasión de comprobar Zapatero durante el último año y medio. El interlocutor sabe que su vuelta a los asesinatos pondrá en dificultades a su antagonista y ese será un factor objetivo para el fracaso del proceso: aumentará la fortaleza de los terroristas y el nivel de sus exigencias en la mesa de la negociación. Paralelamente, hará que los propios terroristas tengan menos interés en alcanzar una solución definitiva, si el partido que pudiera llegar a gobernar el día de mañana no asume los compromisos.

La unidad es necesaria ante la eventualidad de la vuelta a los asesinatos por parte de ETA, una vez fracasada la masacre que intentaban en Durango: sirve para evitar que los asesinatos conviertan las discrepancias entre los partidos en crisis de la convivencia. Es algo de lo que deberían tomar buena nota los partidos, a tenor de las reiteradas advertencias que viene haciendo el ministro de Interior al respecto.

También sería muy conveniente que todos hicieran un repaso a los errores cometidos, empezando por quien más responsabilidad tiene ante los ciudadanos, que es el Gobierno. No parece adecuado que la primera referencia del presidente del Gobierno a un atentado como el de Durango sea hecha con un día de retraso y en un mitin de partido. Por ejemplo.

No hay, por otra parte, razones para esperar que la propuesta de Rajoy germine en los jardines de La Moncloa. La vicepresidenta del Gobierno estuvo enérgica contra ANV, al tachar de «indecente» su actitud de no condenar el atentado, el mismo adjetivo que ha venido usando con largueza para calificar las actitudes o declaraciones del principal partido de la oposición. Tanto ella como el ministro de Justicia y el de Interior han coincidido en que la no condena de los atentados no puede ser la condición para ilegalizar a un partido.

Esto es probablemente así, pero es necesario concluir que el Gobierno cometió un error al permitir la legalización de ANV, una medida que iba a ser difícilmente reversible tras el fin de la tregua. Otra concesión sin vuelta atrás es la legitimidad adquirida por ETA y Batasuna al llevar la negociación al Congreso de los Diputados y al Parlamento europeo. Una consecuencia práctica: el mediador profesional Jimmy Carter, que en 1998 había considerado «innecesaria la mediación internacional», ahora ofrece sus servicios para mediar entre el Gobierno de España y lo que él calificó como «los miembros responsables de la comunidad vasca que están buscando un cierto nivel de autonomía».

Ilegalizar ANV: más vale tarde que nunca
Editorial Elsemanaldigital  27 Agosto 2007

ETA ha vuelto a atentar de manera criminal, ha estado a punto de causar muertos y no tiene ninguna duda en volver a matar. Es un hecho. La banda asesina no ha renunciado al terrorismo como instrumento para conseguir unos objetivos políticos que la historia de España coloca en el mundo de lo irreal y que la voluntad democrática de los españoles, incluyendo los vascos, coloca para siempre fuera de la Ley. Es, también, un hecho. ETA, en su sanguinaria tarea, ha tenido siempre instrumentos políticos, partidos y asociaciones que han compartido sus metas, han apoyado sus acciones y no han rechazado sus crímenes. Es, desgraciadamente, un hecho.

Ahora bien, sobre estos tres hechos el Estado de Derecho articuló una respuesta eficaz en la legislatura anterior. Como bien explicó ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aquel brazo político era Batasuna, "un apéndice de ETA" que "no es capaz ni de encargar un café sin que ETA le de permiso". Esa subordinación al terror llevó a la ilegalización de Batasuna, como parte de la red de ETA, algo a lo que Rubalcaba denominó "consecuencias jurídicas y también políticas" y que en su momento recibió un consenso muy amplio de las fuerzas políticas democráticas. Nunca como entonces hubo unidad entre éstas y nunca como entonces ETA estuvo acorralada.

Antes de las elecciones del 27´-M los defensores políticos de ETA presentaron candidaturas municipales que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no quiso ilegalizar; eran los tiempos en los que el "proceso de paz" del PSOE aún coleaba. Aquellas candidaturas, de ANV, han desempeñado sin duda la misma función que las de Batasuna antes de su ilegalización. Hoy el mismo Gobierno que permitió su presentación se plantea su puesta fuera de la Ley.

Ha hecho falta un atentado más de ETA y la negativa explícita de ANV a condenar el acto terrorista para que el ministro del Interior se declare sin duda dispuesto a ilegalizar ANV si se demuestra su vinculación con ETA. El consenso antiterrorista parece restaurarse así en torno a la reciente petición del presidente del PP, Mariano Rajoy, de ilegalización de ANV. No cabe duda de que una gran mayoría de españoles se alegra de este retorno -aunque sea a regañadientes- a la unidad democrática de quienes defienden la unidad del país.

No son horas de reproches por los errores cometidos, pero tampoco conviene olvidar éstos. Si Zapatero no hubiese mantenido abierto su "proceso de paz" hoy ANV sería probablemente ilegal, como lo habría sido con un Gobierno del PP. Si se desea luchar contra ETA su partido político debe desaparecer, de ser posible; ahora bien, convendría recordar los errores cometidos y, además, intentar que no se repitan. La tolerancia con el terror, bajo cualquier forma, nunca reporta beneficios al Estado de Derecho.

Odio y mentira
Agapito Maestre Libertad Digital 27 Agosto 2007

El problema catalán jamás se superará, porque el nacionalismo es una enfermedad incurable: vive de lo que mata. Cataluña vive de España. Cataluña aguantará lo que sobreviva España. Pero, desde el punto de vista retórico, el nacionalista catalán seguirá declarando que su objetivo es la independencia de España. Es imposible la secesión. Si muere España, no lo duden, desaparece Cataluña. Así las cosas, vuelvo a insistir en este espacio, no nos queda otra alternativa que soportar a esta gente e intentar adiestrarlos. Difícil será alcanzar este objetivo, pero no más que otras tareas de la vida cotidiana. La labor es, a veces, pesada, aburrida e, incluso, molesta, pero merece la pena, porque nos mantiene en tensión intelectual. No es poco.

Combatir la estulticia nacionalista es uno de los pocos esfuerzos que, aunque no tenga resultados tangibles, tiene sentido democrático. El esfuerzo por el esfuerzo, sin más resultados que seguir discutiendo con el nacionalista, lejos de no llevar a ninguna parte, o sea, de sumirnos en la melancolía, nos mantiene en vilo, pendientes de construir una nación democrática de la que incluso no se excluya al separatista catalán. Es duro reconocerlo, pero es necesario discutir con el nacionalista, persuadirlo de su error totalitario. Nuestro objetivo no puede ser otro que integrarlo en un gran proyecto democrático que se llama nación española. La democracia española es generosa con sus enemigos o no es.

Instalados en esa generosa circunstancia española, será menester recordarle al señor Carod Rovira que sus declaraciones en La Vanguardia distan mucho de alcanzar la verosimilitud mínima que cabe exigirle a alguien que ocupa un puesto importante en la estructura del Estado democrático español. Dice Carod Rovira, en el rotativo de Barcelona, que el año 2014 sería una buena fecha para separarse de España a través de la convocatoria de un referéndum para su independencia. Sería una manera brillante, según Carod Rovira, "de volver al Estado catalán que desapareció en 1714". Esa es, exactamente, la mentira. Cataluña nunca existió como Estado. Cataluña formaba parte, igual que el resto de la Corona de Aragón, desde finales del siglo XV, de la Monarquía hispánica en virtud de una unión dinástica. Punto.

Montarse otra "película" que no sea reconocer esa sencilla historia es una falsedad tan horrorosa como aquella que, en un pasado no demasiado lejano, se montó Eugenio Trías sobre la existencia de la "civilidad" catalana para justificar a Cataluña como entidad regional/nacional. En efecto, según el otrora ideólogo del catalanismo, por fortuna reconvertido ya a los valores democráticos, "sólo en Cataluña había civilidad, es decir, burguesía en sentido esencial, sociedad civil burguesa, bürgerliche Gesellschaft". Terrible.

Mas, aun suponiendo que las tesis del Estado catalán de Carod Rovira, o de la sociedad civil catalana de Trías tuvieran alguna plausibilidad, lo que provoca sonrojo democrático es que esas tesis son esgrimidas para vapulear y ridiculizar al resto de España. El nacionalismo es, en efecto, odio a España o no es. En fin, quizá sea posible un Estado y una nacionalidad montadas sobre el odio, pero no les auguro un brillante porvenir.

Carod Rovira
Que siga el espectáculo
José García Domínguez Libertad Digital 27 Agosto 2007

Como las desgracias nunca llegan solas, ahora va y se nos muere el tiburón. Si es lo que decía aquél en el velatorio del otro: "No somos ná". En fin, agradezcamos a los poderes públicos que esta vez sí hayan sabido reaccionar con la debida diligencia ante las irreparables pérdidas que últimamente está sufriendo nuestra muy poblada reserva de fauna exótica. Y es que nadie más consciente que ellas de que, por encima de todo, el espectáculo ha de continuar. Bienvenido sea entonces ese golpe de Estado que el vicepresidente de la Generalidad acaba de convocar para el año 2014.

Sin embargo, y aun tratándose de una iniciativa loable que responde a las más sentidas inquietudes cotidianas de los catalanes, lo que no se acaba de entender es la elección de la fecha. Pues nada habríamos de objetar a la segunda autoridad del Estado en Cataluña si hubiese dado en promover una asonada coincidiendo con la efeméride de, pongamos por caso, el oso Yogui. Pero aplazar la verbena con la excusa de que en 2014 "hará trescientos años que Cataluña perdió el estado" no se nos antoja de recibo. Más que nada, por razones de estricta consistencia lógica.

Veamos. Si Montilla ya ha anunciado que piensa pagar un peliculón multimillonario para explicarles a los de Iznájar aquella guerra que perdimos contra España en 1640, ¿cómo es posible que después de la gran derrota dispusiéramos de un estadito independiente hasta 1714? Porque, como ordena el clásico, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Así que una de dos: o Carod necesita volver con urgencia al colegio o Montilla tiene que animarse a ir (de una vez). Aunque, bien pensado, lo más prudente sería calzarles un par de batas a rayitas blancas y azules, sentarlos juntitos en un pupitre y dictarles lo que pontificó sobre el asunto Ferran Soldevila, a la sazón el padre de la historiografía catalanista, en su ensayo Moments crucials de la Història de Catalunya. O sea, esto:

Hasta el último momento de la lucha los objetivos habían sido los que se hacían constar en el documento dirigido al pueblo: salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que esperaba a los catalanes y el resto de los españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España.

Vicepresident, que aún está a tiempo de demostrar ese sentido del Estado que todos le reconocemos. Que sí, vicepresident, hágame caso: convoque la machada en el aniversario del oso Yogui. Y no me sufra por Benach, hombre, que no se va a dar por aludido.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Nacionalismo catalán
La obra de Carod
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 27 Agosto 2007

Por razones que no excluyen la megalomanía, Carod se empeña en marcar los horizontes morales catalanes, el destino de la patria y el caminito que conduce a su liberación. Por eso ha puesto una fecha hacia la que dirigir tareas y anhelos en lo que él llama "Cataluña": el tercer centenario de la derrota de septiembre de 1714. Nuevo MacGuffin para empujar la trama de la obra: en 2014 decidiremos los catalanes lo que diga Carod, esto es, la independencia.

Superado el cansancio que nos provoca este anuncio –siete años asegurados de renovada retórica finalista e incendiaria, con todos los pirómanos disfrazados de bomberos de la Generalidad–, abordemos una cuestión no menor: el argumento que prepara el filólogo tarraconense, ¿a qué género apunta? ¿Ditirambo, tragedia, epopeya, comedia? Respuesta reflexionada: el autor se disponía a componer una epopeya, pero está obteniendo una comedia, a juzgar por los capítulos que generosamente nos va anticipando.

Mirando a las epopeyas, lo normal es acabar en tragedia. Pero como advierte la Poética de Aristóteles: "En esta diferencia está la clave del distanciamiento entre la tragedia y la comedia: esta quiere imitar a individuos peores, y aquella a mejores que los actuales".

Por desgracia para la humanidad –y por fortuna para Umberto Eco– el segundo libro de la Poética, dedicado a la comedia, se perdió. Pero el salvado contiene pistas decisivas. Limitándose todos los géneros a imitar las acciones de los hombres, "la comedia es imitación de personas de baja estofa". ¿Va quedando claro?

Por supuesto, urge denunciar los excesos de este gobernante, que retrata así su nación ideal: que cuando alguien "asome la cabeza por la ventana, el rótulo de la tienda que vea esté en catalán". Dado que tal objetivo ya se ha logrado, lo que Carod quiere decir es que la nación estará construida cuando no quede ni un solo rótulo en castellano, con todo lo que ello implica. ¡Algo que está a punto de lograr, coacciones mediante! Otras muchas hazañas, ya sabidas (Perpiñán, Jerusalén), retratan al personaje. Quiero decir, al autor.

Su denuncia no excluye la utilidad de conocer el género de su nueva obra, cuya trama es cristalina: imita lo peor de los peores y provoca tremendas situaciones de ridículo paródico al pretenderse epopeya nacional. Es por tanto, indiscutiblemente, una comedia. Mala, sin gracia, sin tino, inconveniente, peligrosa. Pero comedia. Nunca volveré a verle con los mismos ojos.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La conjura de los falsarios
Editorial, EL MUNDO 27 Agosto 2007

La oferta mediática y política de ayer deparó, en sendas entrevistas en La Vanguardia y El Diario Vasco, y en un comunicado del Ejecutivo de Vitoria, los discernimientos de tres representantes de los nacionalismos periféricos: el vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluís Carod-Rovira (ERC), la consejera portavoz y de Cultura vasca, Miren Azkarate (PNV), y el consejero de Justicia vasco, Joseba Azkarraga (EA). Pocas oportunidades tan claras para comprobar hasta qué punto la mendacidad y el fariseísmo son el común denominador de la cosmovisión nacionalista, sea cual sea su matriz partidista.

Carod-Rovira abundó en los perfiles de su caricatura para apostar por un referéndum de autodeterminación en 2014, «cuando hará 300 años desde que Cataluña perdió el Estado». Lo cierto es que lo más cerca que estuvo Cataluña de ser un Estado fue durante una sola semana de 1640 en el transcurso de la rebelión dels segadors. El inefable republicano pervierte la Historia para convertir la capitulación de Barcelona de 1714 -y el final de la guerra dinástica internacional entre el Archiduque Carlos y Felipe V- en la semilla de su ideación. Además, en un alarde demagógico sin precedentes, el vicepresidente catalán zanja toda autocrítica respecto del caos de las infraestruturas, advirtiendo que «muchos de los aspectos que no funcionan llevan la E de España: Aena, aeropuerto, Renfe, AVE, Red Eléctrica...». Pues también ERC luce una E y nadie hace juegos facilones de palabras como los que practica el republicano.

Miren Azkarate, por su parte, ha resuelto en un seminario en Montreal que el problema vasco reside en «el no reconocimiento de la existencia de una nación diferenciada... de un sujeto político con derechos históricos preexistentes a la Constitución», como si la Carta Magna no reconociera y salvaguardara los hechos diferenciales. Y como si la dinámica estatutaria no permitiera remachar estos reconocimientos. ¿Ha explicado Azkarate en Canadá la amplitud de competencias que autoriza tan pérfida y opresora Constitución, sobre todo a vascos, catalanes y navarros? Finalmente, Joseba Azkarraga daba buena prueba de su hondura democrática al señalar que el hecho de que no exista consenso sobre un hipotético plan soberanista «no debe suponer que aquí no se mueve nada». Es decir, ha de prevalecer la estrategia separatista, sí o sí, sea cual sea la opinión de la mayoría. Queda patente que la tergiversación, el victimismo, la demonización de España, la mentira y una concepción de la democracia rayana en el autoritarismo constituyen la argamasa nacionalista, ya sea su arquitectura de izquierdas o de derechas.

ETA en Portugal

Editorial ABC 27 Agosto 2007

LA confirmación de que los etarras que atentaron contra el cuartel de la Guardia Civil en Durango huyeron en un coche alquilado en Portugal en el mes de mayo demuestra que los terroristas aprovecharon la tregua y los meses precedentes para crear en el país vecino la plataforma necesaria para preparar sus atentados en España. Las sospechas de que ETA se había desplazado a Portugal se hicieron más sólidas cuando, a finales de junio pasado, uno de sus «comandos» abandonó en la localidad onubense de Ayamonte un coche con explosivos. Ahora, el Gobierno español está obligado a extender al portugués la misma política de cooperación que en las últimas décadas se ha establecido con Francia. Resulta evidente que las autoridades policiales lusas no tienen el mismo conocimiento que las francesas sobre los modos de operar de los etarras, y esta falta de experiencia en la lucha contra la banda terrorista -junto a otros factores no menores, como la larga frontera que une a ambos países- representa una baza que los etarras intentarán rentabilizar todo lo posible.

Hay que confiar en que el Gobierno y la opinión pública portugueses compartan con España el mismo compromiso de erradicación del terrorismo, como corresponde a un país de la Unión Europea, donde la conciencia antiterrorista ha alcanzado niveles muy altos de eficacia policial y judicial, así como un claro rechazo a calificar los crímenes terroristas como simples delitos políticos. Por esto, es imprescindible que se constituyan lo antes posible los equipos conjuntos policiales y que, igualmente, se establezcan con fluidez y confianza canales de colaboración entre los tribunales judiciales de ambos países, instrumentos del Estado de Derecho que han sido claves en el proceso de derrota que sufrió ETA, al menos hasta 2004 y que ahora ha de reactivarse contrarreloj.

A través de la Unión Europea, sus estados miembros se han ido dotando de mecanismos legales, especialmente indicados para hacer frente al terrorismo, como la orden europea de detención y entrega y un convenio de extradición que expresamente excluye al terrorismo del capítulo de delitos políticos, epígrafe en el que, hasta hace no muchos años, algunos países escondían una ignominiosa impunidad para los etarras. España cuenta con el precedente de los acuerdos de Perpiñán, firmados en 2001 con Francia, que recogían la denuncia oficial -por la que nuestro país puede juzgar con preferencia a etarras detenidos en Francia cuando los delitos cometidos en suelo español sean de mayor gravedad- o el acceso inmediato de la Policía española a la documentación incautada a los etarras en el país vecino. Estas iniciativas han acreditado su eficacia y es preciso que el Gobierno español las promueva ante el Ejecutivo luso, porque la derrota de ETA es un imperativo moral y político que incumbe a todas las democracias europeas.

El síndrome de Fort Apache
POR IGNACIO CAMACHO ABC 27 Agosto 2007

QUIZÁ nunca lo dejarán de ser, pero las terminales del Estado en el País Vasco, y significadamente las casas-cuarteles de la Guardia Civil, han vuelto a rodearse del aura maldita y fronteriza de Fort Apache, remotos enclaves en territorio hostil de asedio, encono y aislamiento forzoso. La ruptura de la tregua, la crecida batasuna, la impunidad renovada del entorno etarra, el ingreso tolerado de ANV en las instituciones locales y, en general, el paso atrás propiciado por la ambigua política «transversal» del Partido Socialista y el Gobierno han devuelto a muchas poblaciones vascas a la atmósfera de animadversión y peligro de los años ochenta, la de la semiclandestinidad de las fuerzas del orden, el miedo incrustado en la médula social, el odio rampante por las calles y las bombas que en la madrugada traen el estrépito de cristales rotos con que siempre se anuncia la presencia invisible del terror.

En política, como en la física, cuando una fuerza cede o abandona un espacio surge de inmediato otra que tiende a ocuparlo. La dejación de funciones del Estado, su resignación ante el incumplimiento impune de las leyes, su omisión del deber de defensa de los símbolos, su actitud acobardada y su repliegue ante el empuje levantisco de la violencia, provoca un corrimiento de poder que fortalece los intereses de los enemigos del sistema. Primero se minimiza el terrorismo callejero, después se ignora la extorsión a los empresarios, luego se hace la vista gorda ante las candidaturas batasunas apenas camufladas y más tarde se renuncia al izado reglamentario de las banderas que simbolizan la presencia misma de una estructura política nacional. Entonces ocurre: alguien aparca un coche cebado de explosivo en la puerta de un cuartel y la deflagración transporta al territorio abandonado por un túnel del tiempo que conduce a la época ominosa de la tragedia cotidiana en un paisaje social devastado.

Quizá nunca haya dejado de ser así, en el fondo. Pero hubo un momento en que al menos pareció invertirse el estado de ánimo, y se dibujó un horizonte en el que el terrorismo y sus cómplices pasaban de acorraladores a acorralados. Entonces, alguien decidió aflojar, sabrá por qué razones, y pintó un cuadro voluntarista de falsa paz en el que se borraba cualquier rasgo de vencedores y vencidos. El resultado era de prever: al cambiar la victoria por un empate, quedaba abierto el camino hacia la derrota.

Ahora, otra vez, los guardias civiles, los policías, los funcionarios de un Estado residual y vergonzante han de disfrazarse o enrocarse en las trincheras del miedo, mientras los ciudadanos a quienes debían proteger sienten de nuevo la sacudida del desamparo. Las declaraciones grandilocuentes de resistencia no sirven ni siquiera para encubrir la viscosa realidad de una renuncia. Al menos, en Fort Apache ondeaba la bandera.

Marciano en Bilbao
POR HERMANN TERTSCH ABC 27 Agosto 2007

Explotó la bomba junto al cuartel de la Guardia Civil en Durango y gracias a la acumulación de chatarra de los vehículos blindados la onda expansiva no hundió su edificio de viviendas más cercano a la carretera. Esto fue de madrugada. Pronto se supo que milagrosamente no había muertos que lamentar por parte de muchos y festejar por parte de algunos. Al mediodía, las radios locales coincidían en felicitarse por la «levedad de las heridas» de los agentes y en expresar su enorme alivio y también la convicción de que era su deber ciudadano llamar a la población a celebrar con crecido entusiasmo la jornada estelar de la Aste Nagusia (Semana Grande) de Bilbao. Era muy mala fe por parte de los terroristas intentar reventar este viernes cumbre de fiesta en el que estalla (perdón) el orgullo de esta simpática, jovial y satisfecha sociedad en la que «vivimos como Dios».

En el dial de la radio se podía elegir entre diversos pero siempre encendidos llamamientos a la participación en las fiestas que desafiaban por igual al agua y a ETA. Unos invocaban a la ciudadanía a desafiar al terrorismo «con juerga imparable» para impedir así, con coraje, que «ETA irrumpa en nuestras fiestas». Otros ya estaban dedicados a fórmulas para achicar problemas derivados de tanta nube baja y del tiempo de perros para el disfrute de los brillantes fuegos artificiales de esa noche. Un sinfín de voces tranquilizadoras anunciaba que nada había que temer, primero porque la calidad pirotécnica que convoca Bilbao es «lo mejor» pero sobre todo porque, en frase que en nuestra patria debiera ser lema de un millón de escudos, «va a escampar seguro». Un radioyente ajeno a la realidad vasca, un marciano por ejemplo, habría llegado a la conclusión de que esos terroristas se habían topado con la horma de su zapato si lo que pretendían, al intentar volar el cuartel de Durango, era reventar las fiestas. La determinación en hacer frente a tan miserables planes conmovía. ¡Qué firmeza! Casi se adivinaba la sillería del «muro» contra ETA que horas después anunciaba el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, no en comparecencia ante los españoles después del Consejo de Ministros sino ante un club de fans socialistas cerca de su coqueto refugio de la montaña asturiana.

Marciano se creyó por un instante este conductor radioyente, atascado bajo un terrible aguacero en Saltacaballos, cuando escuchó que decenas de vecinos se habían apresurado desde primeras horas de la mañana a acudir a comisaría. ¿Habrían acudido realmente al cuartel los vecinos a expresar su solidaridad con los guardias y sus familias a punto de quedar sepultados horas antes bajo los ladrillos del edificio? No. Cuidado con los malentendidos. No habían acudido al cuartel. Habían acudido a la comisaría para presentar una muy pertinente denuncia por los daños que el atentado había causado a sus propios pisos y propiedades. El cuartel recibió las visitas habituales y de rigor en estos casos y el consabido agobio de la prensa. Al día siguiente ya estaba allí la Guardia Civil sola haciendo inventario de daños, buscando pistas y apartando cascotes y algunos de los coches destrozados.

Para entonces la indomable ciudadanía ya había celebrado la apoteosis del Cid y los «Victorinos» en la arena negra junto a Zabálburu, donde las banderillas, diría el marciano, lucen la bandera italiana y la austriaca. Si las sentencias del Tribunal Supremo rigen un cuarto de hora para las instituciones del Estado, es lógico que el mundo de la «Fiesta Nacional» muestre la gallardía de un cocinero vasco ante la mera sugerencia de usar banderillas con los colores nacionales en Vista Alegre o San Sebastián. ABC revela planes de nuevos atentados que sí pueden arruinar más de una fiesta. La respuesta de Zapatero al atentado es que ETA ha de convencerse de que «sólo tiene un destino que es el fin de la violencia». Es incapaz de hablar de derrota de sus añorados interlocutores. Su vicepresidenta MTFLV sí parece enfadada con ANV, ese partido bueno hace unos meses que sólo hace lo que se sabía iba a hacer: lo ha calificado de «indecente». Hasta ahora este calificativo se lo tenía reservado al PP.

Inverosímil Rubalcaba
POR EDURNE URIARTE ABC 27 Agosto 2007

El problema de Rubalcaba es que cada vez que sale a los medios a contarnos lo malísima y peligrosa que es ETA, los destinatarios de sus avisos nos acordamos de los tres años en los que ha tratado de convencernos de que ya no era ni tan mala ni tan peligrosa. Sus argumentos se dejaron la verosimilitud en la mesa de negociación, en la verificación, en sus arreglos con De Juana Chaos, en su apuesta por la mesa de partidos. Ni el hábil Rubalcaba puede interpretar dos personajes tan antagónicos.

Que el ministro del partido que se reunió con el brazo político de ETA para cumplir una exigencia de la banda, que provocó la indignación y las lágrimas más amargas de la madre de Joseba Pagazaurtundua y de todas las víctimas de ETA, nos diga ahora que «nunca permitirá que la sociedad vea a Batasuna como algo distinto a un apéndice de ETA», parece una broma cruel, una burla a los ciudadanos.

Este mismo ministro que promete aislar a Batasuna apoyó la mesa de partidos con ella cuando sabía igual que ahora su condición de apéndice de ETA. Y este ministro que asegura que Batasuna no puede ni pedir café sin el permiso de ETA contribuyó tanto como el mismo Zapatero a intentar vendernos la historia de que una mesa de partidos con Batasuna para acordar cambios políticos en el País Vasco nada tenía que ver con negociar con ETA. Como si los cafés de aquella mesa se sirvieran sin el permiso y sin las condiciones de ETA.

Y respecto a ANV, que el ministro que cuenta con innumerables informes policiales sobre la dependencia etarra de ANV asegure no tener aún la certeza de esa vinculación es una deliberada manipulación de sus propios datos. Los de la investigación policial y los de los ciudadanos vascos acosados ahora por ANV/Batasuna. Por usar sus propias palabras, Rubalcaba nunca debería permitir que la sociedad vea a ANV como algo distinto a un apéndice de Batasuna.

Rubalcaba tiene las pruebas para instar a la ilegalización de ANV. Si no lo hace, quizá sea porque teme la puesta en evidencia del engaño gubernamental de hace pocos meses. O peor, porque su Gobierno aún no ha cerrado la última puerta de su política de negociación.

La trama telefónica
Luis del Pino Libertad Digital 27 Agosto 2007

La noticia que hoy publicamos en Libertad Digital no es la primera donde se demuestran las falsificaciones de datos telefónicos. Son ya muchas las informaciones que hemos puesto sobre la mesa donde, al final, lo que se perfila es una auténtica orgía de manipulación masiva. Una orgía orientada a construir, con datos a medias ciertos y a medias "adaptados", una historia de cruces de llamadas con la que "vestir" la supuesta conjura de islamistas, camellos, confidentes y asturianos. Y con la que "demostrar" las conexiones que entre unos y otros había y los pasos que todos ellos fueron dando antes de la masacre.

* Hemos demostrado ya, con los propios datos del sumario, que uno de los tres teléfonos supuestamente empleados por los suicidas de Leganés para despedirse de sus familias se encontraba fuera de ese piso destruido por la explosión.
* Hemos demostrado ya que los faxes enviados por los "suicidas" de Leganés se enviaron desde fuera del inmueble de la C/ Carmen Martín Gaite.
* Hemos demostrado que dos de los teléfonos atribuidos por la Policía a El Tunecino seguían operativos y realizando llamadas después de esa explosión donde nos dicen que El Tunecino murió.
* Hemos demostrado que uno de los teléfonos vendidos a través de Interdist, y atribuido por la Policía a Jamal Ahmidan era, en realidad, utilizado por un amigo de Rafá Zouhier llamado Rachid Tachti.
* Hemos demostrado que el teléfono asignado a Said Berraj se correspondía en realidad, según las transcripciones de las escuchas telefónicas, a una familia gallega que el día de la explosión del piso de Leganés tenía a uno de sus miembros a punto de ser operado en un hospital.
* Hemos demostrado que los listados de llamadas de Jamal Ahmidan a Larbi Raichi no cuadran para nada con la historia de la supuesta agresión que Raichi sufrió a manos de Ahmidan.
* Hemos demostrado también, por no seguir enumerando, que se acusó por escrito a Jamal Zougham de vender tarjetas que, como le constaba a la UCIE, habían sido comercializadas por otro individuo llamado Abdul Khalek Al Jondi.

Son muchos, por tanto, los datos que hemos expuesto y que permiten poner en cuestión toda esa trama telefónica del 11-M que tan diáfana parecía.

Pero lo que hoy desvelamos va un paso más allá. Hasta ahora, cada una de esas informaciones que apuntaban a la manipulación de los datos telefónicos era sistemáticamente achacada por los defensores de la versión oficial a meras equivocaciones, providenciales errores o inexplicables chapuzas.

Pero ¿cómo achacar a la chapuza, al error o a la equivocación la sustitución del teléfono de un policía por el teléfono del inspector Parrilla? No estamos hablando de un baile de números, ni de una incongruencia puntual, sino de una sustitución sistemática y coherente. Sustitución que, además, tuvo que ser realizada no sobre copias en papel, sino sobre los datos en soporte informático que las operadoras telefónicas entregaron a la Policía, tal como el juez Del Olmo les solicitó. No cabe posibilidad alguna más que la manipulación consciente y deliberada, bien de los propios informes, bien de la base de datos usada para confeccionarlos.

A lo largo de los meses, hemos ido poniendo sobre la mesa los datos que avalaban la manipulación de las pruebas materiales del caso: furgoneta Kangoo, mochila de Vallecas, explosión de Leganés, coche Skoda Fabia... Después de esa labor de "deconstrucción", decíamos, tan sólo quedaban ya, para sostener la versión oficial, los datos telefónicos que supuestamente demostraban la existencia de una trama.
Pues bien: tras constatarse esta primera manipulación de los listados de llamadas, de esa versión oficial ya no quedan ni siquiera los datos telefónicos.

Más que nada porque, como tendremos oportunidad de comprobar a lo largo de las próximas semanas, la manipulación de los datos telefónicos va mucho más allá de lo que hasta ahora se ha publicado.

HASTA LOS PROGRESISTAS LO CUESTIONAN
El Constitucional se debate entre anular el Estatuto catalán o acotar su aplicación
El Tribunal Constitucional se debate entre decretar la nulidad del Estatuto catalán o emitir una sentencia interpretativa, que acote los límites en los que deben aplicarse sus preceptos. El diario El Mundo se asoma este lunes a la deliberación, y extrae que "hasta los magistrados progresistas" –cinco de once– "están teniendo ciertas dificultades en dar por bueno el Estatuto" contra el que pesan siete recursos.
Libertad Digital 27 Agosto 2007

El debate doctrinal sobre el Estatuto catalán en el seno del Tribunal Constitucional ha llegado al punto de que los magistrados se debaten entre resolver que la Ley catalana es nula, o bien interpretar sus preceptos para indicar a la Generalidad y al Estado cómo deben aplicarse.

Según El Mundo, una sentencia interpretativa es la solución barajada por la minoría de magistrados de perfil progresista, conscientes –siempre según el mismo diario– de que el Estatuto de que "algunos de los artículos del Estatuto únicamente pueden ser constitucionales si se atienen a la interpretación que el Alto Tribunal haga de ellos".

Esta vía para resolver los conflictos contra la norma catalana significa que el Constitucional acotaría los límites en los que pueden aplicarse los preceptos más polémicos o soberanistas del Estatuto.

El Gobierno está interesado en que la resolución del Tribunal Constitucional sobre el primero de los recursos presentados, el del PP, no se produzca antes de la celebración de las Elecciones Generales previstas para marzo de 2008.

A continuación, vendrán fallos del Constitucional sobre los recursos presentados por el Defensor del Pueblo y por las Comunidades de Murcia, La Rioja, Aragón, Comunidad Valenciana y Baleares.

El Abogado del Estado, que actúa como defensor del Estatuto, ha descubierto una posible vía de agua en el recurso del PP. En su escrito, el representante del Gobierno ha señalado treinta artículos del Estatuto catalán impugnados por el PP, que aparecen calcados en el Estatuto andaluz aprobado con el respaldo de los populares.

SECUESTRÓ A SUS DUEÑOS Y LOS HA LIBERADO
ETA iba a intentar una matanza con la furgoneta que hizo estallar en Castellón con 80 kilos de explosivo
ETA iba a intentarlo otra vez. La furgoneta que hizo estallar este domingo en una finca de olivares de Castellón estaba cargada con 80 kilos de explosivo, abrió un gran cráter y la detonación se escuchó en cinco kilómetros a la redonda. Cinco terroristas secuestraron el pasado viernes [el mismo día en que ETA atentó contra la casa cuartel de Durango] a la familia guipuzcoana propietaria del vehículo y la ha liberado este lunes. La Guardia Civil investiga si se deshicieron la furgoneta al creer que habían sido detectados por una patrulla de Tráfico. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están en máxima alerta por una probable cadena de atentados.
Agencias Libertad Digital 27 Agosto 2007

Fuentes del Ministerio del Interior han confirmado que terroristas de ETA han liberado la mañana de este lunes la familia propietaria de la furgoneta que estalló la tarde de este domingo en un olivar de Castellón. El vehículo cargado con explosivos era una Mercedes Vito, matriculada en Guipúzcoa. De acuerdo con fuentes de la Guardia Civil que abrieron una investigación, el propietario no tiene antecedentes por terrorismo. El Gobierno ha decretado la "alerta máxima" ante el riesgo de una cadena de atentado.

Cinco miembros de ETA secuestraron el pasado viernes en Las Landas a un matrimonio de Orio (Guipúzcoa) y a su hijo de corta edad que se habían desplazado al sur del país vecino de vacaciones con su furgoneta, que apareció este domingo destrozada en Castellón fruto de una explosión. Los terroristas pretendían repetir el modus operandi del atentado de la T-4, por lo que pretendían mantener retenida a la pareja hasta cometer un atentado y evitar que denunciasen el robo.

Sin embargo, agentes de la Guardia Civil sospecharon de la furgoneta al detectarla el pasado sábado en el municipio de Les Coves, localidad a 45 kilómetros de Castellón. Los guardias comprobaron que su robo no estaba denunciado, pero tras la explosión, alrededor de las 19:00 horas, en un olivar perteneciente al término municipal de la localidad citada, se inició una investigación.

Según los primeros datos con los que cuentan los investigadores, ante las pesquisas policiales desarrolladas a partir del sábado, los presuntos miembros de ETA que trasladaron hasta la provincia de Castellón el vehículo robado en Francia podrían haber decidido explosionarlo, informó este lunes Interior.

Técnicos de Desactivación de Explosivos (TEDAX), acompañados de perros, rastrean el paraje donde explosionó la autocaravana al darse cuenta de que había sido detectada por la Guardia Civil. La explosión del vehículo provocó un socavón de una decena de metros, calcinó siete olivos y la base de sustentación de una torre del tendido eléctrico, según testigos. Los primeros análisis de los miembros del Grupo de Expertos en Desactivación de Explosivos (GEDEX) de la Guardia Civil cifran en 80 kilos la cantidad de explosivo los que explotaron en la furgoneta.

Los TEDAX llegaron en varias furgonetas procedentes de Madrid.La explosión destrozó totalmente la furgoneta, cuyo chasis prácticamente se desintegró, siendo el fragmento más grande que se ha recuperado de unos veinte centímetros, según testigos presenciales.

La onda explosiva provocó además la ruptura de los cristales de una casa situada a unos 200 metros del lugar y el ruido fue escuchado a varios kilómetros de distancia.

Además, de los técnicos del TEDAX, bomberos y electricistas trabajan desde esta mañana en la reparación del poste del tendido eléctrico afectado. Un control de la Guardia Civil impide el paso a una decena de periodistas, cámaras y fotógrafos de prensa y televisión que tratan de acercarse al lugar de la explosión.

La hipótesis que maneja la Guardia Civil es que un comando itinerante de ETA cargó ya de explosivo la furgoneta y trasladó el vehículo hasta Castellón. Al percatarse de que agentes del Instituto Armado habían tomado la matrícula y comprobado si había sido robada, además de acercarse al vehículo, temieron ser descubiertos e hicieron explotar la carga en campo abierto con un temporizador . La furgoneta fue secuestrada en Messanges y la familia fue liberada en Ousse, cerca de Pau. Las opciones para conducir la furgoneta hasta Castellón desde Ousse son dos: el paso fronterizo de Jaca o el de Perpingnan.
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