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Recortes de Prensa    Sábado 1 Septiembre   2007

Prefiero que gane Zetapé
Alejandro Campoy Periodista Digital 1 Septiembre 2007

Tengo del individuo que se refugia en la Moncloa la peor de las opiniones posibles: le tengo por un iluminado peligroso y resentido, un sujeto a mitad de camino entre la megalomanía y una especie de onírica paranoia que le mueven a actuar con un desprecio temerario de la realidad, el sentido común y las circunstancias del momento. Y sin embargo creo que lo mejor que le puede ocurrir a España es que vuelva a ganar las elecciones generales.

Lo que me lleva a esta terrible conclusión es una mezcla de evidencias históricas y sospechas presentes: por lo que respecta a las primeras, a nadie se le escapa que ningún "statu quo" político, social, económico, moral y cultural de cualquier civilización, imperio, país o nación que se encuentra en proceso de descomposición ha conseguido resurgir si no es a través de un proceso de hundimiento y colapso totales que ha dado paso posteriormente a "otra cosa".

El caso arquetípico siempre ha sido el del Imperio Romano, pero me resulta mucho más esclarecedor, por su cercanía espacio-temporal, el caso de la Unión Soviética (sin dejar de lado el proceso de hundimiento más demoledor de todos los tiempos, el del III Reich alemán). Pues bien, el caso soviético es perfectamente ilustrativo de cómo desde dentro de un régimen resulta casi imposible detener un proceso de descomposición y hundimiento una vez que éste se ha iniciado. Eso fué lo que intentó, precisamente, Mihail Gorvachov, y su intento desencadenó el colapso final.

Esto mismo es lo que se plantea hoy en España, y que constituyen esas "sospechas presentes" a las que me refería en segundo lugar. El proceso de liquidación del orden constitucional de 1978 ya venía fraguándose desde bastante antes, pero ha sido el nefasto Zetapé el desencadenante final del mismo. Los principales responsables, como un cáncer imparable e intratable, han sido los nacionalismos periféricos, y con ellos han venido colaborando, por acción u omisión, todos los gobiernos de la democracia, desde Suarez hasta Aznar (lo de Zetapé es caso aparte).

Es muy posible que hasta hace poco los que aún creíamos posible salvar un orden que ha mostrado muchas más ventajas que inconvenientes, y que ciertamente necesitaba de un buen repaso, así en lo relativo a la reforma de la ley Electoral y de los partidos políticos, en la recuperación de competencias para el Gobierno central, sobre todo la educación, la sanidad y la justicia, y un sinfín de retoques de toda índole, tuviéramos aún razones para la esperanza, pero éstas han desaparecido tras este mes de agosto.

La incalificable falta de coraje político de UPN y de Miguel Sanz, las deleznables declaraciones sobre pactos postelectorales de Rajoy y sus coqueteos con Imaz y con ciertos sectores del catalanismo, el portazo de Rosa Díez y su incorporación a la utopía savateriana, el tremendo hartazgo de millones de ciudadanos ante una clase política incapaz de un proyecto ambicioso, valiente y claro de reforma constitucional para solucionar los problemas estructurales de fondo de la nación española hacen temer que ya sólo queda el camino de la inexorabilidad histórica, el del hundimiento.

Son muy loables todos los intentos que a última hora quieren salvar la nave que se hunde: admiro el valor con el que Ciudadanos de Cataluña ha incluído en su programa electoral la recuperación de la educación como una competencia estatal, rescatándola de las manos indecentes e inmorales de los gobiernos autonómicos; respeto a Rosa Díez y el proyecto en el que se ha embarcado, pero no tardará en verse plagado de desplazados de las listas electorales tanto del PP como del PSOE en busca de su pedazo cotidiano de carroña.

En el debe, la muerte definitiva de la "rebelión cívica" protagonizada por las víctimas del terrorismo, su hastío y desmoralización sin fin, la entrega definitiva del Foro de Ermua a la causa del PP, el linchamiento y "ejecución civil" perpetrada por el podrido y hediondo Enrique Sopena sobre Francisco José Alcaraz y toda su familia, la infamia, la villanía y la ceguera de una sociedad y de unos medios de comunicación privados ya de la más mínima capacidad de resistencia y de reacción.

Y aún quedan "analistas" que se preguntan jactanciosos: ¿donde están ahora los que pronosticaban la desintegración de España?. Resulta triste comprobar como el recorrido temporal de tan "lúcidos y preclaros" columnistas no pasa de los cinco minutos inmediatamente anteriores a su instante presente a los cinco minutos inmediatamente posteriores al mismo. Tal debe ser también su recorrido mental. Pero me temo que ni siquiera habrán entendido lo anteriormente expuesto, así que les dejaré pensando en ello mientras concluyo que lo mejor que nos queda es que el proceso llegue a su término lo antes posible, para lo cual sin duda lo mejor es que Zetapé vuelva a ganar las próximas elecciones generales. Se trata de tocar fondo ya de una vez.

¡Esta maldita derecha indisciplinada!

Federico Quevedo El Confidencial 1 Septiembre 2007

Dicen que a los niños y a los viejos se les perdona casi todo, por cuestión de edad. Don Manuel Fraga está ya más que mayor. Yo diría que en más de una ocasión chochea irremediablemente y dice inconveniencias igual que un niño nos hace morirnos de la vergüenza cuando, sin pudor alguno, afirma en el ascensor delante de otro vecino de la escalera eso de: “Mamá, ¿este es el señor ese que dices que huele mal?”. El problema es que, en efecto, el vecino en cuestión desconoce para que sirve el jabón al igual que el problema es que, en efecto, Fraga dice por esa boca que nada sabe de la continencia verbal lo que muchos piensan en el PP aunque no se atrevan a decirlo. Sin embargo, es injusto atribuirle a Mariano Rajoy un desgaste que no se ha producido.

La realidad es que el nerviosismo que en las últimas semanas atenaza al PP es fruto de ese pesimismo que se ha instalado como un cáncer en la derecha española desde siempre, y que ha florecido después de que tras el 27-M todo el mundo se las prometiera felices y, unas semanas después, se hayan dado cuenta de que el inquilino de La Moncloa es perfectamente capaz de traicionarse a sí mismo y, por su puesto, a los suyos y a su propia conciencia, con tal de ganar las elecciones. Y ese relativismo moral en el que está instalado Zapatero es lo que le ha permitido recuperar parte del terreno perdido. Si es que lo ha recuperado.

Pero vayamos a los hechos. El caso es que después de un mes de julio en el que el PP perdía irremediablemente la iniciativa, cosa que por otra parte es a veces inevitable cuando se está en la oposición, algunos dirigentes de la derecha empezaron a plantearse si realmente Rajoy servía para el objetivo de ganar las elecciones. En los cenáculos comenzó a plantearse una posibilidad que algunos alumbraron como un rayo de esperanza: que Rodrigo Rato ocupara el puesto de opositor a la Presidencia del Gobierno mientras Rajoy mantenía el liderazgo del partido. No contentos con eso, los conspiradores pretendían que tal ocurrencia partiera del propio Rajoy. Hombre, es como pedirle al que ha cargado con la mochila hasta la cima que se ponga detrás de la cámara para hacer la foto al que ha subido en helicóptero.

No contentos en la revuelta derecha con la ‘operación Rato’, sale el díscolo Alberto Ruíz Gallardón, el rebelde Gallardón, y se apunta otra vez a lo de ir en la lista y ya sabemos todos, incluido Rajoy, para qué. Con el patio suficientemente revuelto, en lugar de aprovechar la circunstancia que le estaba poniendo en bandeja al PP un Gobierno absolutamente paralizado e incapaz de gestionar la crisis de unas infraestructuras obsoletas y una debacle económica que ya está sobre nuestras cabezas, aparece el que faltaba, don Manuel, el ínclito don Manuel, el pesado de don Manuel, que hace tiempo ya que debría estar calentando una mecedora a la vera de una chimenea y con una mantita tapándole las piernas. A Rajoy le crecen los enanos hasta debajo de las piedras.

Todo esto forma parte de ese pesimismo antropológico que sufre la derecha liberal desde que existe. Y realmente nada, o pocas cosas, han cambiado desde el 27-M hasta ahora. Con la excepción de que ETA ya no está en tregua declarada -aunque yo creo, francamente, que todo esto es un paripé-. Porque, vamos a ver, Rodríguez ahora se ha vuelto más españolista que nadie, pero su partido, que yo sepa, sigue gobernando en Cataluña con los independentistas de ERC y en Galicia con los del Bloque. Y reclama unidad contra el terrorismo y promete perseguir a los etarras hasta sus cuevas y esas cosas, pero ANV sigue siendo legal a pesar de no haber condenado las ultimas acciones de ETA. Y el país funciona por inercia. Y siguen llegando inmigrantes en cayucos. Y crece la delincuencia. Y podríamos escribir un libro con todos los desastres de este Gobierno, por mucho que ahora Rodríguez se presente como el paladín de las familias numerosas y de la unidad nacional.

Entonces, ¿cuál es el problema? Pues no es es otro que el poder. Esta maldita derecha indisciplinada ha olido el poder de cerca y son unos cuantos los que quieren retenerlo en sus manos. Y si creen que Rajoy no es lo suficientemente capaz de ganarlo para sus intereses, entonces lo mejor será sustituirlo. Es la derecha económica la que se está moviendo detrás de esos hilos que manejan los momentos de tensión que vive Génova 13, y sería bueno que Rajoy diera un puñetazo en la mesa y dijera eso de “¡aquí mando yo!” si no quiere que, de verdad, de aquí a marzo le hagan la cama una y mil veces a ver si acaba cediendo el testigo a su eterno candidato: don Rodrigo de Rato y Figaredo.

El problema es que Rajoy no es, precisamente, de los que dan puñetazos en la mesa, sino de los que, como he dicho alguna vez, intenta esquivar los problemas a ver si así se pudren y no tiene que desgastarse intentando solucionarlos. Pero esta vez, me temo, no va a poder ser. Rajoy tiene todo el derecho del mundo a intentar ganar las elecciones y a que le dejen intentarlo. Ha hecho una buena oposición durante estos casi cuatro años, con sus altibajos, con sus propias ciclotimias, pero ha mantenido el listón muy alto y los ciudadanos se lo premiaron el pasado mes de mayo. Sin embargo, si ahora el PP ofrece la imagen de la división y de la indisciplina, flaco favor le van a hacer a su líder y muy difícil le van a poner el objetivo de ganar las elecciones.

Francamente, dudo mucho de que un cambio de liderazgo a estas alturas pueda ser un revulsivo favorable a los intereses del PP. Más bien creo que todo lo contrario. Y a líderes como Gallardón, Rajoy debería meterlos en cintura y, si es necesario, aplicarles un severo correctivo, porque no se sabe muy bien si están sirviendo a los intereses del partido o a los de los enemigos políticos de su partido -que nos los suyos propios, por lo que parece-. Las elecciones, si las pierde, las perderá Rodríguez, y Rajoy las ganará si, en ese escenario de pérdida de confianza del Gobierno, logra mantener apiñado el voto del PP, que es de lo que se trata. Y para eso solo hace falta que no genere rechazo.

Ibarretxe insiste en recoger las nueces
EDITORIAL Libertad Digital 1 Septiembre 2007

La democracia liberal, la que rige en los países serios, no es un sistema que se limite a la regla de la mayoría. El adjetivo "liberal" se refiere a que existen unos derechos que ningún Gobierno elegido puede violar, por más refrendo que obtenga de las urnas. En la mayor parte de los países, como el nuestro, estos derechos se encuentran enumerados en sus constituciones, que contienen salvaguardas para impedir que el Poder atropelle a los individuos. Así pues, el mero hecho de apelar a las urnas no tiene nada de democrático si al tiempo no se tienen en cuenta los derechos de todos los ciudadanos. Entre ellos, y quizá el más fundamental en lo que al proceso electoral se refiere, está el derecho a poder emitir un voto sin coacción de ninguna clase sobre su elección.

Por eso hay pocas cosas que demuestren tan a las claras el nulo respeto del nacionalismo a la democracia como el anuncio de Ibarretxe de convocar un referéndum sobre su plan secesionista durante esta legislatura. No ya porque sea inconstitucional, que lo es, sino sobre todo porque se aprovecha de la existencia de ETA para hacer avanzar las reivindicaciones que los terroristas nacionalistas vascos también apoyan. Y es que en el País Vasco no pueden existir ni elecciones libres ni, mucho menos, un referéndum sobre su independencia cuando buena parte de su población está amenazada de muerte por expresar la opinión contraria a la del jefe del Gobierno vasco.

Cuando Ibarretxe afirma que "la sociedad ha de decidir al margen de que exista o no ETA" está obviando, de forma completamente consciente, que una parte considerable de esa sociedad no puede decidir en libertad. Justamente la parte que opina lo contrario que él, y que ETA. El llamado nacionalismo "democrático" vuelve así a pervertir el concepto mismo de democracia liberal, transformándola en regla de la mayoría, que sin las adecuadas cortapisas no tarda en convertirse en un sistema abusivo en que los más imponen su voluntad a los menos hasta en los más íntimos detalles de sus vidas.

No es algo accidental o pasajero. Arzallus inmortalizó esa estrategia cuando aseguró a los etarras que debían dividirse el trabajo; que el terror mueva el árbol, que el nacionalismo "democrático" ya se encargará de recoger las nueces que caigan. La existencia de ETA ha sido considerada por el PNV como un hecho beneficioso para la "construcción nacional", pues ésta tiene más importancia que los mil muertos que le sirven de cimientos. El desprecio de Ibarretxe por la libertad, amenazada por ETA, de quienes se oponen a su proyecto independentista para el País Vasco es sólo una prueba más.

La apuesta de Ibarretxe
EDITORIAL El Correo 1 Septiembre 2007

La vuelta de ETA a la actividad criminal ha extendido de nuevo su terrible amenaza sobre los proyectos vitales y empresariales de miles de ciudadanos a los que la banda terrorista ha colocado en el punto de mira de la violencia y la extorsión. Pero no ha alterado la agenda política del lehendakari, que ayer trasladó a la sociedad vasca su propósito de dedicar el año y medio que le resta de legislatura a impulsar un proceso de 'normalización política' «al margen de que exista o no» terrorismo. Al tratar de actuar como si ETA no hubiera intentado, hace sólo una semana, causar una masacre en Durango, y querer reducir su capacidad letal a un mero «obstáculo para el derecho a decidir» o un freno a la más que discutible voluntad de la izquierda abertzale para integrarse en la política democrática, Juan José Ibarretxe pretende ignorar que la banda terrorista cuestiona el derecho a la vida y la libertad y compromete gravemente la convivencia, el desarrollo y el futuro de Euskadi.

Con el impulso a una nueva entrega del plan que ya rechazó el Congreso de los Diputados, culminada con una consulta popular sin fecha que la ley no le permite convocar, el lehendakari se muestra abiertamente sensible a los intentos de los socios menores del tripartito y de dirigentes peneuvistas como Egibar por recuperar un discurso soberanista descarnado. Desaira así el compromiso del presidente del PNV, Josu Jon Imaz, por reformar el marco político de la comunidad autónoma dentro de las previsiones establecidas por el Estatuto y la Constitución. Y ello cuando la formación jeltzale se encuentra en pleno proceso de decisión de su estrategia y liderazgo para los próximos años. El «rotundo apoyo» del tripartito que Ibarretxe anticipa para la iniciativa que llevará al Pleno parlamentario del 28 de septiembre no lo tendría garantizado, en este momento, en su propio partido. Las tensiones que han aflorado en los últimos meses entre las formaciones del Gobierno autonómico y la imagen de gestión plana no desaparecerán con un simple intento de recuperar el protagonismo avanzando por una senda que divide a la sociedad vasca e ignora su pluralismo. Sin olvidar la incapacidad del Ejecutivo para comprometer un respaldo sin fisuras a iniciativas, éstas sí verdaderamente decisivas para el interés de los ciudadanos, como la 'Y' ferroviaria.

Ibarretxe, erre que erre
EDITORIAL El País 1 Septiembre 2007

El 'lehendakari' no se apea; ni siquiera la seria advertencia del presidente de su partido, Josu Jon Imaz, sobre sus consecuencias le han hecho desistir de su intención de convocar una consulta de tipo soberanista. Tal vez las salidas de tono de sus socios en el tripartito, que han invocado su nombre para atacar a Imaz, le han cortado la retirada. A no ser que ciertas ambigüedades en su comparecencia de ayer ("no sé cuándo, pero se decidirá en Euskadi") signifiquen que mantiene la intención de convocar la consulta, pero no necesariamente durante esta legislatura.

Sus argumentos fueron tres: que se comprometió a dar la palabra a la sociedad vasca; que la presencia de ETA no debe condicionar el cumplimiento de ese compromiso, y que nunca admitirá que el futuro de los vascos se decida en Madrid. La consulta o referéndum fue un eje central del llamado plan Ibarretxe, el cual decayó tras ser rechazado en las Cortes por considerarlo incompatible con los principios constitucionales. El lehendakari lo presentó entonces, de manera plebiscitaria, como programa para las elecciones de 2005: la coalición que encabezaba perdió 140.000 votos y el 12% de sus escaños. Pese a ello, volvió a reiterar el compromiso en el programa de Gobierno suscrito con EA y EB. Pero con dos condiciones, según le recordó Imaz: que sólo se convocaría "en ausencia de violencia", y que lo sometido a consulta sería resultado de un consenso previo.

Ibarretxe rehúye ahora la primera condición alegando que no permitirá que ETA condicione la decisión; pero es evidente que no hay nada parecido a igualdad de condiciones mientras la banda amenace a quienes se oponen a esa consulta, entre otras cosas en defensa de la legalidad. No estamos en el inicio de un proceso constituyente, en el que los límites de la legalidad son imprecisos. Ibarretxe propone algo que es ilegal, y de manera oportunista: después de que el Gobierno, aun considerando que Ibarretxe carecía de competencias para convocar la consulta, derogó la ley que permitía procesarle por hacerlo. La respuesta del lehendakari a la vista está.

Esquiva también la segunda condición, el consenso previo, en contra de lo acordado expresamente por el PNV y también recordado por Imaz este verano: que la reforma del marco estatutario debería contar con un respaldo no inferior al del Estatuto de Gernika, lo que implica un acuerdo que incluya a nacionalistas y no nacionalistas. La idea de que el futuro de Euskadi no se decide en Madrid es un latiguillo que ignora que los vascos llevan tres décadas y 37 elecciones de distinto orden decidiendo de acuerdo con la legalidad. Los de Ibarretxe son argumentos de poco peso y dirigidos contra los del presidente de su partido.

La vieja obsesión
t.etxarri@diario-elcorreo.com TONIA ETXARRI El Correo 1 Septiembre 2007

No debería extrañar la actitud del lehendakari, ayer en San Sebastián, donde, resurgiendo de sus cenizas de verano, vuelve a la carga con su plan de consulta, dejando al descubierto su indiferencia ante la permanente amenaza de ETA. Es cierto que ya no se aventura a señalar fecha para la convocatoria en este año y medio que le queda de legislatura. Pero, adornándose con el emplazamiento de la obviedad (que ETA no nos dirija la agenda, y en este plan), viene a expresar que tiene tal obsesión por la celebración del referéndum sobre la esencia de nuestro ser, que quiere convocar la consulta, «exista o no ETA».

Así de marcadas quedan las diferentes posiciones de salida dentro del PNV. Porque la actitud de Imaz ha sido ciertamente contraria a la vieja obsesión del lehendakari. El presidente de los nacionalistas vascos no considera conveniente la convocatoria mientras exista la violencia terrorista. Y existe. Pero Ibarretxe es así de obstinado. Ya lo avisó en el primer debate de Política General cuando estrenaba legislatura: que iba a ser tan persistente como una gota malaya. Y lo está siendo. Los tiempos cambian, pero él no. ETA ha vuelto, cuando no se había terminado de ir nunca, y él se ha obsesionado con «devolver la paz y la palabra» al pueblo vasco. Que si viviera el poeta Blas de Otero se lo agradecería infinitamente, seguro. Pero dados los tiempos que nos ha tocado vivir, notablemente alejados de la poesía (sobre todo la de la resistencia democrática) hay que pensar que, para el lehendakari, la paz y la palabra son conceptos de trueque por la consulta sobre el derecho de autodeterminación.

Ese referéndum cuya convocatoria él no está autorizado a proclamar, mientras no se reforme la Constitución, pero ¿qué diablos! mientras él se queje de la mordaza de Madrid, nos olvidamos de otras cosas. Y a él le sirve de vía de escape para seguir amparándose en el tripartito que empieza a hacer aguas por varias fugas. A Madrazo se le han ido ya dos altos cargos y en EA, su presidenta Errazti lanza dardos contra los gobiernos de «transversalidad», tan defendidos últimamente por el propio Imaz, y, de paso, recordar que el 'copyright' de tan «simpática palabra» pertenece al Partido Socialista.

Vuelven, con el curso, las viejas obsesiones. Los socialistas se han sacudido de encima la pertinaz oposición de uno de sus valores más preciados: Rosa Díez. Con la renuncia a su goloso escaño de europarlamentaria, ha dejado con la boca abierta a aquellos dirigentes que se precipitaron al hablar del peligro de «transfuguismo». No se va al PP. Se embarca en una nueva aventura. Podría haberse quedado, con la boca sellada, como muchos de sus compañeros, pero prefiere dar cauce a los desencantados. Una opción legítima, de difícil éxito electoral, pero que sus antiguos compañeros de partido no deberían quitarle importancia.

Rosa Díez
POR JUAN MANUEL DE PRADA ABC 1 Septiembre 2007

ES menuda y juncal, con algo de búcaro que parece a punto de quebrarse, pero está poseída de una pasión civil incandescente. Nada humano le es ajeno; conversar con ella es como asomarse a un paisaje de incesante amenidad. Irradia ese alborozo que sólo ilumina a los espíritus libres, un alborozo templado en las fraguas del coraje que se alimenta de unas convicciones firmes y discurre por su vida como un río desbordado, codicioso de futuro, rompiendo diques, sublevándose siempre contra los cauces establecidos. La enaltece una vocación insomne de servicio a los demás; y esa vocación de índole humanista le impide traicionarse a sí misma, le impide guarecerse cómodamente detrás de unas siglas que han dejado de defender aquello en lo que cree. Rosa Díez cree en cosas muy sencillas: cree en una libertad sin cortapisas ni contrapartidas, cree en la posibilidad de una regeneración democrática, cree en una nación de ciudadanos iguales en derechos y obligaciones, solidarios frente a quienes pretenden obtener privilegios mediante el chantaje.

Se especula si la nueva formación que Rosa Díez encabece restará votos a las facciones políticas en liza. Desde la izquierda se intenta caracterizar a Rosa Díez, que es más roja que las amapolas, como una especie de submarino de la derecha; es un propósito, amén de mezquino, grotesco, que no resiste un análisis mínimamente serio y que sólo satisfará a la militancia más sectaria. Desde la derecha, que tantas veces ha aplaudido las actitudes paladinas de Rosa Díez, se contempla con recelo su decisión y se trata de presentarla como una escisión de la izquierda. A medida que pasen los meses y se aproximen las elecciones generales, unos y otros recrudecerán sus ataques y apelarán al execrable «voto útil», que como se sabe es sólo útil para quien lo demanda. Pero Rosa Díez no viene a robar votos a nadie; viene a proporcionar una alternativa a quienes se sienten defraudados o lesionados en sus convicciones, también a quienes la política al uso provoca hastío o rechazo y, desde luego, a quienes creen que existen asuntos imperiosos, ineludibles, que están por encima de la bandería política y que exigen soluciones unívocas, no sometidas a la componenda con los nacionalistas. A la postre, el éxito electoral de la formación de Rosa Díez sería el fracaso del nacionalismo: por primera vez en nuestra democracia, los grandes partidos políticos tendrían que pactar con una formación que defiende intereses nacionales comunes, antes que con quienes se aferran a privilegios particulares. ¿Por qué algo que resultaría tan beneficioso para los españoles es contemplado con tanto recelo o inquina por los partidos establecidos?

En el fondo de tanto recelo e inquina subyace el miedo. Los partidos establecidos representan un modo de hacer política acechado por la decrepitud: son maquinarias organizadas para la conquista del poder, sometidas a disciplinas ciegas, que fundan su fuerza sobre una visión anquilosada y patrimonialista de la voluntad ciudadana. Y, naturalmente, tienen miedo de que esa voluntad ciudadana se rebele y se sienta atraída por un proyecto nuevo, en el que no importe tanto el apriorismo ideológico como la defensa de principios que aúnen a personas de ideologías diversas, principios en cuya consecución esas personas estén dispuestas a arrimar el hombro y darse la mano. Y es que, sobre todo entre las generaciones últimas, hay muchos españoles a quienes la división tradicional entre derechas e izquierdas les suena a cuento chino, a monserga heredada que no sirve para explicar la realidad y mucho menos para dar respuesta a los retos que la realidad ofrece. Por eso los partidos establecidos tienen miedo: saben que representan una forma de hacer política vetusta, condenada a la extinción, sobre cuyos escombros se erigirá una forma nueva. Y Rosa Díez, poseída por una pasión civil incandescente, anuncia esa novedad codiciosa de futuro. Prepárate, querida amiga, para el vapuleo al que te van a someter tirios y troyanos; y no olvides que cada golpe que te propinen, cada vituperio que te escupan, es el estertor de una bestia decrépita y agonizante.
www.juanmanueldeprada.com

Un patatal
POR EDUARDO SAN MARTÍN ABC 1 Septiembre 2007

EL atentado de ETA contra los guardias civiles de Durango, y el que se frustró días después, no han provocado una nueva guerra de trincheras entre los grandes partidos. No, al menos, con la intensidad de fuego de hace escasas semanas. Por ahora. ¿Vamos progresando o es que los sopores del verano tardío han dejado a los agitadores de guardia con los sensores empañados? Tiempo habrá de confirmar una u otra hipótesis. ETA, por desgracia, no se va a privar de ofrecernos ocasiones suficientes.

Pero, aún en el mejor de los casos, no hay que hacerse ilusiones. La recuperación de un consenso sincero sobre política antiterrorista nunca se producirá antes de las próximas elecciones. Y no sólo porque cada cual pretenda extraer hasta la última gota de las miserias del contrario (quien no haya intentado sacar rédito político del asunto que tire la primera piedra); sobre todo porque será imposible restablecer en tan poco tiempo una confianza recíproca que se ha perdido hasta para los asuntos más triviales. Bastaría con ponerse de acuerdo, por el momento, sobre algo tan elemental como el significado de algunas proposiciones. Para empezar, qué se entiende por «lucha contra el terrorismo». En los últimos tiempos, no todos hemos interpretado como tal la misma cosa. ¿Qué es primero? ¿«Derrotar» a ETA, o conseguir la «paz», cualquier cosa que eso signifique?

Tautologías aparentes han sembrado de cizaña el terreno de una discusión útil sobre política antiterrorista. Algunas vienen de muy atrás y han echado raíces en el discurso público. Lo que para algunos es un sobrentendido, para otros no es sino una máscara que oculta significados poco inocentes. Y, o se arrancan de cuajo esas malas hierbas, o el campo de juego va a seguir hecho en un patatal.

Analicemos algunas muestras, aventadas justo después de la ruptura de la última tregua, lo que les confiere una intención bastante clara. Invoco en mi auxilio a algunos apreciados colegas:

- «Hay que volver a intentarlo una y mil veces» (Ibarretxe después de entrevistarse con Zapatero el 20 de junio). Como si no se hubiera intentado nunca. ¿Y por qué no el punto de partida de Txema Montero (La Vanguardia. 18 de junio)?: la próxima negociación sólo puede entablarse previo abandono definitivo de la violencia y entrega de las armas.

-«En política antiterrorista no se puede aplicar el principio acción/reacción» (Miren Azcárate, portavoz del Gobierno vasco). ¿Cuál entonces? ¿El principio acción/resignación? ¿O tal vez el de acción/negociación?

-«Ahora es más necesaria que nunca la política» (Ibarretxe, de nuevo). De acuerdo, pero ¿qué política? Dialogar es una política, pero no hacerlo, también. Fue la política, y no sólo la acción judicial y policial, la que casi acaba con ETA para 2004 (Rogelio Alonso. Tercera ABC. 12 de junio). Aislamiento de los violentos, Ley de Partidos, cooperación internacional y unidad de los grandes partidos. He ahí toda una política.

-«Seguiremos trabajando para conseguir la paz» (Zapatero e Ibarretxe, casi a coro). ¿Y quién no? También ETA dice trabajar por la paz. Esta no es una discusión de fines, sino de medios. Y es en éstos, y sólo en éstos, en lo que hemos estado en profundo desacuerdo.

-«No es cierto que ETA y HB estuvieran en las últimas en 2004» (Algunos reescritores del pasado). «Estaban asfixiados y ahora tienen oxígeno para años». Responsable policial francés citado por José Luis Barbería (El País. 29 de abril de 2006)

-«Al final, todas las guerras terminan en una mesa de negociación» (Ciertos ilustrados). Sí, pero casi siempre después de la rendición, la capitulación o la derrota de uno de los bandos. Esa es la verdadera lección del caso irlandés (Rogelio Alonso, la Tercera citada y muchos otros textos).

Frases hechas, declaraciones tan grandilocuentes como vacías e imposturas verbales. El enemigo sabe mucho de la perversión del lenguaje para jugar siempre la partida en su terreno. No le demos encima la ventaja de encharcar el nuestro con la manguera de las palabras huecas.

El buey solo bien se lame
FÉLIX De Azúa, EL PERIÓDICO 1 Septiembre 2007

A poco que uno emprenda un viaje por España descubre con alegría el éxito enorme que ha tenido el nacionalismo, esa vieja ideología española, la única del pensamiento político de los dos últimos siglos peninsulares. Por fin está cuajando de verdad. Con un poco de suerte, en España vamos a tener más naciones que Europa.

Es estupendo ver cómo espabilan los políticos aragoneses, navarros, andaluces, baleares, gallegos, valencianos, asturianos o murcianos. Basta con dar un vistazo a la prensa comarcal para descubrir que todos tienen un montón de derechos históricos y están decididos a que nadie les quite el pan de la boca. Menos los castellanos. Esos andan un poquito retrasados por miedo a Madrid, pero cuando se lancen será para echar cohetes.

Mientras tanto, en Catalunya ya casi todos los políticos son independentistas y empiezan a discutir qué clase de independencia venden unos y otros. Los de Esquerra se están quedando un poco viejos y ya solo piden un referendo de autodeterminación, como si fueran del PNV. Los de Convergència, la derecha católica de toda la vida, les hacen una competencia muy elegante. Su portavoz, Felip Puig, dice lo que todos sabíamos: que los de Convergència no se pasan a Esquerra porque tienen estudios, pero que vienen a ser lo mismo. Y la mitad de los socialistas se montan en el carro con el truco del catalanismo, que, como el soberanismo, es otro nombre para la misma cosa. Solo el PP y Ciutadans afirman ser españoles, pobre gente. ¡Pero si españoles ya no quedan en ninguna región de España! ¿Para qué los necesitamos? Aquí andamos sobrados de talento.

Yo también me he hecho secesionista. Autosecesionista. Lo único que me preocupa es que en los últimos 30 años hemos conseguido que en Barcelona no funcione absolutamente nada, aunque todo sea más caro que en ningún otro lugar. Seguro que es por culpa de los españoles, pero lo cierto es que aquí solo han mandado y cobrado los nacionalistas, incluidos los socialistas nacionalistas. Durante 30 años. ¡Qué talento! ¡Qué eficacia! ¡Menudo futuro nos espera!

La FERE, contra la libertad de expresión
Pío Moa Libertad Digital 1 Septiembre 2007

Jiménez Losantos es desde hace mucho el azote mayor de los progres y libertidicas de España. Como lo que dice es casi siempre verdad y lo que ellos dicen casi siempre es mentira, no pueden rebatirle. Entonces, de acuerdo con su carácter, recurren a la presión mafiosa, al chantaje sobre el Episcopado para que silencie su voz, como en otro tiempo consiguieron a través de Polanco y de Mario Conde. Y así ellos, los mayores injuriadores y calumniadores desde la transición, se rasgan las vestiduras: "¡Federico nos insulta! ¡Cómo puede tolerar eso una emisora de los obispos!". Nada enfurece más a los mafiosos que verse tratados sin el debido respeto.Y esos ateos cañís, enemigos jurados de la Iglesia, se permiten aleccionar a los obispos sobre la sana doctrina: "Deben ustedes acallar a Federico, porque no solo es agnóstico, es que Jesucristo se escandalizaría de oírle". Detrás de las protestas y lecciones, la maza, apenas disimulada: si los obispos no entran en razón, el gobierno utilizará el poder y los fondos públicos, el dinero de todos que él cree suyo, para apretar las clavijas a la Iglesia.

Al coro liberticida se ha sumado la FERE-CECA (Federación de Religiosos de la Enseñanza), manifestando a los obispos su "profunda desazón y malestar" por ciertas "palabras ofensivas" proferidas contra ella por Federico con motivo de la Educación contra la Ciudadanía. Pero el problema de fondo no es ninguna palabra ofensiva, sino la actitud acomodaticia de la FERE ante las iniciativas antidemocráticas, separatistas y en el fondo antirreligiosas del gobierno y las autonomías. Cierto que la FERE tiene mucho que defender, ha creado un cierto contrapeso a la enseñanza antirreligiosa oficial, y debe tener en cuenta los chantajes del gobierno, pero es que en gran parte está de acuerdo con él. No se opondrá a dicha educación porque, en apariencia, cree que ella, aunque promovida por un partido anticonstitucional, corrupto y proterrorista, puede ser adaptada a una concepción "correcta" o "cristiana" de la ciudadanía. Sin embargo basta observar cómo la FERE coopera, repito, en la campaña "Silencien a Federico", para entender qué clase de educación ciudadana promueve: empieza por atacar la libertad de expresión, base de la democracia, en lugar de responder con argumentos.

De hecho, la educación contra la ciudadanía existe desde hace muchos años, de forma difusa, en todos los textos escolares que conozco, de geografía, historia o ética, sin excluir los de la Iglesia. También en los con frecuencia pesados y pueriles textos de Religión, cuyas enseñanzas a duras penas difieren de los tópicos progres, y siguen extraídas en gran medida del marxismo patafísico de la Teología de la Liberación, todavía tan presente en la Iglesia española.

He constatado a menudo una gran aversión a Jiménez Losantos en medios católicos, no en todos. En unos, por puro integrismo, en otros por progresismo desatado. Unos y otros con un fondo común: detestan la libertad de expresión, y aun más la claridad expresiva.

Rosa Díez:«Zapatero ha cambiado el rumbo hacia un Estado confederal sin contar con los ciudadanos ni con el PSOE»
BLANCA TORQUEMADA ABC 1 Septiembre 2007

Conserva intacto el empuje y se muestra serena -radiante, casi- a pesar de la intensa carga emocional de estos últimos días, en los que la primicia publicada por ABC sobre su «salto» al proyecto político auspiciado por la plataforma «Basta Ya» ha trastocado, según admite, los tiempos que se había fijado para hacer público este cambio de «equipo», que no de rumbo.

-¿En qué se ha convertido en esta última legislatura el Partido Socialista para que usted lo abandone después de treinta años?
-No quiero calificar en qué se puede haber convertido, cada uno puede juzgar. Simplemente, me voy cuando veo que para defender las ideas en las que creo, que en lo sustancial superan las siglas, ya no es útil ni eficaz permanecer en el PSOE. En el PSOE nunca se ha planteado en los últimos tres años cambiar la política antiterrorista o el modelo de Estado. Esta Ejecutiva no ha ido nunca a un Comité Federal a decir «vamos a cambiar las alianzas para la política antiterrorista porque vamos a hacer otra política distinta». No. Ha mantenido el discurso de que hacía la misma. Muchos dirigentes del PSOE en privado se han quejado de esto mismo.

-¿Y por qué no han salido a la palestra?
-Eso habría que preguntárselo a ellos.

-En alguna ocasión ha dicho usted que ningún secretario general del PSOE, ni siquiera Felipe González, ha tenido jamás tanto poder en el partido como el que ahora ejerce Rodríguez Zapatero...
-Por supuesto. Pero no es sólo que lo opine yo, el propio Felipe González lo ha comentado y hay hemeroteca sobre ello.

-¿Y cómo se ha llegado a ese punto?
-No lo sé, sería muy complejo explicarlo. Lo único que sí es cierto y es indiscutible es que éste es el único periodo del Partido Socialista Obrero Español en el que no hay corrientes, ni organizadas ni no organizadas pero conocidas. ¿Significa eso que el cien por cien de los militantes están de acuerdo en todo? Hombre, eso sería un empobrecimiento.

-¿Cuándo decide usted que se va del PSOE?
-Este verano, por la actitud del partido tras las municipales y tras el fracaso del «proceso» de negociación con ETA. Después de las elecciones vi cómo se alzaban las voces para pedir cabezas porque en Madrid se habían perdido tres concejales cuando previamente no se había oído absolutamente nada en lo referido al Estatuto de Cataluña, la excarcelación de De Juana o la vuelta de ETA a las instituciones. No ha habido ninguna capacidad de reacción en los debates políticos de calado. Hoy los demócratas estamos mucho más débiles y los terroristas más fuertes, y esto no ha ocurrido por circunstancias sobrevenidas que no hayamos podido controlar, sino por una apuesta política equivocada y tomada autónomamente.

-¿En qué momento perdió usted, si es que alguna vez la tuvo, la confianza en José Luis Rodríguez Zapatero?
-El presidente tiene mi confianza en lo personal, pero confianza no significa obediencia. Le supongo las mejores intenciones, y si hubiera acertado en el camino emprendido en ese «proceso» yo habría sido la primera en reconocer que estaba equivocada. Pero el tiempo me da la razón y no ha habido absolutamente ninguna autocrítica en la actual dirección. Se ha dicho una cosa y se ha hecho la contraria. Zapatero ha optado por un modelo de Estado confederal que no se les había planteado a los ciudadanos en el programa electoral, que no hemos votado en el partido y que es inviable.

-¿Por qué se embarca en la aventura de «Basta Ya»?
-Me ha convencido lo sustancial de su planteamiento de por qué hace falta en España un partido político que sustente esas cosas que yo he defendido desde el PSOE y otros desde el liberalismo político o desde las ideas conservadoras. Me refiero a las cuestiones que requieren un pacto de Estado, como la política antiterrorista, el modelo territorial o la política exterior. La plataforma propone un partido inequívocamente nacional, que defienda el mismo proyecto para toda España, que sea capaz de plantear una reforma de la Constitución para garantizar más libertad y más igualdad para el conjunto de los ciudadanos. La gente no está preocupada por la reforma de la Constitución, pero sí por un modelo de Estado que cada vez resulta más inviable y que, de profundizarse en la línea emprendida por el Estatuto de Cataluña, llevaría a una mayor desigualdad entre los ciudadanos. Y en vista de que el Partido Socialista ha renunciado a un proyecto común y de que el Partido Popular demuestra en la práctica que tiene demasiadas hipotecas en sus propios liderazgos regionales, es necesario un partido nacional que plantee un debate sobre el modelo de Estado y sobre la regeneración democrática y una reforma electoral que fomente la igualdad de los ciudadanos en el peso de su voto para que vayamos a la proporcionalidad real. Hay que evitar que un partido que tiene quinientos mil votos en la única comunidad autónoma donde se presenta tenga más influencia en la política nacional que uno que tiene dos millones de votos en toda España, porque eso distorsiona la voluntad de los ciudadanos. No se trata de hacer una reforma electoral para echar a los nacionalistas, sino para que el voto de todos los ciudadanos se equipare.

-Ese discurso, en todo caso, está mucho más cerca del Partido Popular que de los socialistas.
-De momento, nuestro discurso como partido no existe. Cuando lo hagamos, espero que se juzgue el discurso y no si está más cerca de uno o de otro. Rechazo esta manía que existe en España de pensar que los votos son de alguien y que un nuevo partido quita a otro, como si los ciudadanos no tuvieran libre albedrío.

-En política parece inevitable plantearlo así...
-Es evitable. Todos los partidos tienen un suelo electoral, pero ese suelo supone el 30 por ciento de los votos de unas elecciones. Luego hay en España, como en el resto de Europa, un 50 por ciento de gente que no vota a nadie.

-O sea, que van a apelar ustedes a los desafectos de la política, a la abstención.
-No, vamos a apelar a que nos voten en función de lo que nosotros defendemos. El debate que se ha generado alrededor de la creación del nuevo partido demuestra hasta qué punto hace falta en España un proyecto que apueste por la regeneración democrática. Esto lo van a decir los ciudadanos. ¿Por qué le vas a negar a la gente su derecho a creer que hay un espacio que no ocupa nadie y para el que hay una demanda? De ese 50 por ciento de votantes que se queda en casa, sólo un 30 corresponde al abstencionismo natural. Por tanto, hay un 20 por ciento que se puede movilizar. Y, además, si se gana, se gana, y si no, no se renuncia a lo sustancial por la necesidad de pactar con otro. Eso es engañar a los ciudadanos.

-¿Qué le parece la cuestión navarra y el cambio de criterio dictado por la dirección socialista, impidiendo ahora el pacto con Nafarroa Bai?
-Yocreo que ha cambiado de táctica, que no de estrategia, porque la demoscopia indicaba que la otra táctica era suicida ante unas elecciones. Es evidente que el PSOE optó por hacer el acuerdo con Nafarroa Bai en un Comité Federal, o sea que no fue cosa de dos del Partido Socialista de Navarra. También el PSOE tiene ahora un comportamiento interno de estructura cuasi confederal, no en el discurso, pero sí en los hechos, como lo demuestra el Estatuto de Cataluña y esa relación de bilateralidad que establece con el Estado. Eso no está en la Constitución. Así, mientras el Partido Socialista ha tomado un rumbo que obedece a una decisión previa por el que pacta con quien sea y donde sea (aunque no lo asumen públicamente y siempre negarán la mayor), el Partido Popular está en desacuerdo con eso, pero a la hora de la verdad se comporta como si así fuera, salvo en la política antiterrorista. Pone en marcha reformas estatutarias en Valencia sin necesidad objetiva, o entra al trapo en Baleares y Andalucía. Ahora dice que si gana las elecciones pactará con CiU o con el PNV. Ni el PSOE ni el PP, el uno porque ha renunciado y el otro porque no se atreve, se comportan hoy como partidos de Estado.

-¿Qué pasará con la fusión con Ciudadanos? Parece que había un gran entusiasmo inicial en aunar esfuerzos y que ahora se ha enfriado.
-En España hay mucha gente que vio el nacimiento de Ciudadanos de Cataluña con una expectativa muy positiva y que coincide con otras personas que ahora ven este nuevo partido con la misma expectativa positiva. Pero Ciudadanos es ya un partido político que tiene su propia autonomía. La Plataforma Pro, cuando cree el suyo, seguro que tenderá a hablar con Ciudadanos. Pero si pensara que Ciudadanos es su partido, no promovería otro.

-¿Alguna vez se ha planteado que quizá debería haber dejado antes el Parlamento Europeo?
-No, cuando he decidido irme del PSOE he decidido dejar el escaño. Lo que no me he planteado nunca es irme del partido y quedarme con el acta de diputada. Va unido. No va unido por ley, pero sí en conciencia.

-¿Cuándo envió a Rodríguez Zapatero la carta de baja en el PSOE?
-El mismo día en que ABC publicó la noticia. Mi decisión estaba tomada, pero su salida a la luz pública me obligó a adelantar la rueda de prensa que tenía prevista para el 6 de septiembre.

-En campaña algunos le reprocharán inevitablemente los años en los que fue consejera en un Gobierno vasco de coalición con el PNV.
-El PSOE hizo gobiernos de coalición en el pasado en el País Vasco obedeciendo a una apuesta de Estado. Ya sabíamos que al PSE le iba a penalizar electoralmente, como así ocurrió, pues entramos con 19 diputados y terminamos con 12. El objetivo era constitucionalizar al nacionalismo vasco. Fue un objetivo correcto, y también lo creyó la derecha. Nadie criticó aquellos gobiernos, que nos hicieron comprender que al PNV sólo le constitucionalizará ir a la oposición. Para llegar a determinadas conclusiones, tienes que hacer el recorrido.

-¿No estamos otra vez en el mismo punto con la aparición de la figura «moderada» de Josu Jon Imaz?
-Sería absurdo perseverar en el error de algo ya probado.

lucha antiterrorista
La Policía detiene en Francia al mayor experto en explosivos de ETA y al terrorista que huyó de Castellón
José Ignacio Iruretagoyena y Ander Múgica, arrestados junto a Alaitz Aramendi y Ohian Barandalla, estaban armados en el momento de su arresto en la casa que ETA utilizaba para la fabricación de explosivos
AGENCIAS BILBAO - MADRID El Correo 1 Septiembre 2007

La Policía ha detenido a primera hora de esta mañana en la localidad francesa de Cahors a cuatro miembros de ETA, entre los que figura Ander Múgica Andonegi, que el pasado 19 de julio huyó de un taxi en Castellón al detectar un control policial y cuyas huellas fueron halladas en el coche con explosivos abandonado por la banda en Huelva un mes antes. Los otros tres detenidos son José Ignacio Iruretagoyena, alias "Suni", el mayor experto en explosivos de la banda; Alaitz Aramendi, huida desde hace años, y Ohian Barandalla, considerado como uno de los colaboradores directos del jefe de los comandos de ETA, Garikoitz Aspiazu, "Txeroki".

Según ha anunciado el Ministerior español del Interior, los cuatro presuntos etarras, que estaban armados en el momento de su detención, aunque no han opuesto resistencia, pertenecen al "aparato militar" de la banda terrorista. La operación es el resultado de investigaciones conjuntas desarrolladas por los servicios franceses de información (RG) y la Guardia Civil. Se ha producido a las seis de la mañana en una vivienda y continúa abierta en estos momentos. Los análisis han permitido determinar que la casa de Cahors en la que han sido detenidos era utilizada para la fabricación de bombas por ETA. En la vivienda residía habitualmente Iruretagoyena, que tenía como misión la preparación de bombas para ser colocadas en vehículos con el fin de atentado en España.

Los detenidos están presuntamente implicados en el secuestro del matrimonio de Orio y en el atentado fallido de la provincia de Castellón el pasado fin de semana, según fuentes de la investigación. El secuestro del matrimonio y su hijo de corta edad se produjo el pasado día 24 de agosto. Los rehenes fueron mantenidos en cautividad hasta el lunes siguiente, día 27. El objeto de su retención fue apoderarse de una furgoneta Mercedes Vito de su propiedad para utilizarla como coche bomba en un atentado que se iba a llevar a cabo en el Levante a primera hora del domingo. El atentado se frustró por el aviso de un ciudadano que alertó a la Guardia Civil de la presencia del vehículo en la localidad Les Coves de Vinromá, de Castellón.

Además, Múgica Andonegi, de 24 años, ha protagonizado otros sucesos recientes. Fue identificado por el taxista como la persona que, al detectar un control policial en la N-340, a la altura de Torreblanca, salió precipitadamente del taxi en el que viajaba en dirección a Tarragona y sin llevarse su equipaje, una bolsa con material explosivo. Posteriormente, las Fuerzas de Seguridad identificaron una huella de Múgica entre las recogidas del coche con más de cien kilos de explosivo que fue abandonado por ETA el pasado 21 de junio en la localidad onubense de Ayamonte al detectar la presencia de un control de la Guardia Civil y de la Guardia Nacional Republicana portuguesa.

Natural de San Sebastián, el etarra fue detenido el 5 de enero de 2002 junto a otros seis jóvenes acusados de formar parte del grupo de entre 25 y 30 encapuchados que pretendía atacar varias entidades bancarias y la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Irún. Cuatro días después, el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo le dejó en libertad bajo fianza de 15.000 euros.

Regreso de Latinoamérica
La Policía cree que el arresto más importante es el de José Ignacio Iruretagoyena Lanz, alias "Suni", que precisamente preparaba las bombas. El terrorista, que ha vivido durante años en Latinoamérica, habría regresado para volver a la acción armada. Se trata del mayor experto en explosivos de la banda.

Por su parte, Alaitz Aramendi Jaunarena es una presunta etarra huida hace años y cuyo nombre figuraba en documentación inacutada en 2002, mientras que Ohian Barandalla, natural de la localidad navarra de Etxarri Aranaz, está considerado por los servicios antiterroristas como un estrecho colaborador del jefe de los comandos de ETA, "Txeroki".

Barandalla, que habla correctamente el francés, era el encargado de alquilar casas y apartamentos para los miembros del "aparato militar" de la banda. Tenía, presuntamente, también otras funciones como la a actuar de enlace entre el jefe de sus comandos y los etarras a sus órdenes e, incluso, proporcionar adiestramiento en el uso de armas y explosivos. Es sobrino del miembro de ETA Bautista Barandalla, que se encuentra cumpliendo condena por un asesinato, entre otros atentados.

La operación, desarrollada por la Policía francesa en colaboración con la Guardia Civil, ha sido calificada de "importante" por el Ministerio del Interior, cuyo máximo responsable, Alfredo Pérez Rubalcaba, comparecerá ante la prensa este mediodía para informar de la misma.

Rubalcaba, que ha suspendido un viaje a Canarias, donde hoy iba a presidir el acto de entrega a la Guardia Civil del buque "Río Miño", destinado al control de la inmigración ilegal, sigue desde primera hora de esta mañana el curso de la operación junto al secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y el director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida.

PIDEN LA COMPLICIDAD EXTRANJERA PARA LA INDEPENDENCIA
Las JNC reparten 50.000 abanicos con el lema "Catalonia is not Spain" a los turistas
Las Juventudes Nacionalistas de Cataluña (JNC) dependientes del Convergencia Democrática se felicitaron este viernes por su última campaña soberanista que ha consistido en repartir durante los meses de julio y agosto 50.000 abanicos con el lema: "Catalonia is not Spain". No es más que un cartón con la geografía de la región en el que se pregunta: "¿Hace calor? Usa este mapa y te sentirás mejor". En el dorso se acompaña un texto en inglés y francés el que se dice que Cataluña es "un país" con "mil años de historia" y "lengua y cultura propia". Finalmente, reclaman apoyo exterior para lograr la independencia.
Libertad Digital 1 Septiembre 2007

Las JNC siguen tirando del carro soberanista dentro de Convergencia Democrática promoviendo las ideas más radicales y abriendo todo lo que pueden la brecha entre el ala independentista de la formación nacionalista y el ala más pragmática. La última acción ha sido la distribución de 50.000 abanicos en las zonas turísticas una iniciativa de escaso impacto real pero de gran contenido simbólico.

En un comunicado colgado en el sitio web, las juventudes nacionalistas se felicitan por "el balance positivo" de la campaña distribuida por todo el territorio, haciendo especial hincapié en las zonas más turísticas como la Costa Brava o Tarragona. En el dorso del cartón aparece un texto escrito en inglés y en francés en el que se incluyen los tópicos del discurso independentista e identitario.

"Cataluña es un pequeño país" con "más de mil años de historia" con una "lengua y cultura propia". Reconocen, no obstante, que actualmente Cataluña es "una Comunidad Autónoma dentro de España"; pero reclaman "apoyo internacional" para "lograr la libertad: nosotros queremos ser un estado miembro independiente dentro de la Unión Europea". Dicho esto, aseguran que "nosotros deseamos dar la bienvenida a los extranjeros y enseñarles nuestra tierra". Y terminan apuntando: "Nosotros esperamos que descubráis Cataluña como la gran nación que es. Os deseamos una buena estancia y recordar: Cataluña no es España (en caracteres en mayúscula).

En el comunicado de la web, las JNC se presentan como las salvadoras de la memoria nacional. Dicen que han "intensificado las actividades este verano" después de que el gobierno regional haya "dejado de destinar recursos a favor de la conciencia nacional de los catalanes y para dar a conocer la realidad del país a los turistas que lo visitan".

Las juventudes nacionalistas cumplen de este modo el rol asignado por un sector de Convergencia Democrática que considera que la única vía para sobrevivir como formación política en Cataluña es dando un giro soberanista, lo que acarrearía una ruptura de la formación matriz y su federación con Unión Democrática, considerada como un lastre "ultramontano" y más bien "españolista".

Interior
Noche de «kale borroka» en Sangüesa y Amurrio
Redacción La Razón 1 Septiembre 2007

PAMPLONA- Nueva noche de violencia callejera y de ataques a sedes políticas. En el primero de los incidentes, unos desconocidos rociaron con líquido inflamable y prendieron fuego a la fachada de la sede del PSN y la UGT de Sangüesa (Navarra), causando daños de «escasa consideración». La Delegación del Gobierno en Navarra informó de que el ataque se produjo la madrugada del viernes en la sede, ubicada en la calle Genaro Vallejos de Sangüesa, y como consecuencia del mismo la fachada del inmueble quedó ennegrecida. Con éste, ya son diez los ataques contra sedes de partidos o sus representantes en Navarra en lo que va de año.

Y mientras, casi al mismo tiempo, varios desconocidos arrojaron un cóctel molotov contra una agencia inmobiliaria de la localidad alavesa de Amurrio que se encuentra situada en los bajos del edificio en el que vive el juntero del PP Santiago Abascal. El ataque provocó daños de escasa consideración. Se da la circunstancia de que el local Según ha informado el Departamento vasco de Interior, sobre la una de la madrugada, unos desconocidos han roto el escaparate de la inmobiliaria, ubicada en la calle Landako de Amurrio y han lanzado un artefacto incendiario a su interior. El fuego, sofocado por los bomberos, ha causado escasos desperfectos en el establecimiento, sin que se registrasen daños personales.

Sonajeros en gallego
POR MARÍA PRIETO ABC 1 Septiembre 2007

SANTIAGO. Se acabaron las nanas con cocos «comeniños» antes de irse a dormir. A partir de ahora, con la «Festa dos Axóuxeres» («Fiesta de los sonajeros») los pequeños gallegos escucharán música con denominación de origen. Así, además de aprender el Himno en las «galeescolas», todos los que gastan chupete y pañal, junto con otros más creciditos, podrán disfrutar con la fiesta que, según explicó la secretaria general de Política Lingüística en su presentación, Marisol López, «celebra el gallego como la lengua de la casa».

Santiago, La Coruña y Vigo acogerán la semana próxima esta fiesta, que pondrá en los escenarios la música recopilada en el disco «Cantos de arrolar», que actualmente se regala a todas las mujeres embarazadas. De este modo, artistas gallegos como la agrupación musical Luar na Lubre, las cantantes Mercedes Peón o Uxía Senlle ofrecerán un repertorio adaptado a los pequeños de la casa.

Pero además de música, la jornada festiva se completará con juegos y con espectáculos de magia, de la mano del actor Miguel de Lira y del ilusionista Romarís. La hora, como no podía ser de otra forma, se adapta a los críos: las siete de la tarde.

La «Festa dos Axóuxeres», una iniciativa que tendrá continuidad en otoño e invierno en villas pequeñas de Galicia, pretende sensibilizar a las familias sobre las ventajas de que sus hijos conozcan el gallego así como la conveniencia de que los niños lo adquieran a una edad temprana como garantía para que lo aprendan de forma adecuada y puedan así acceder después a otros idiomas. En este sentido, López destacó la voluntad de que esta fiesta se convierta en «una referencia para avivar el aliento de famlia para que se relacionen en gallego».
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