AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 3 Septiembre   2007

Plataforma Pro: virtud y vicio
Alejandro Campoy Periodista Digital 3 Septiembre 2007

No puede negarse que los principios constitutivos sobre los que pretende edificarse la Plataforma Pro vienen siendo reclamados a gritos por la inmensa mayoría de la sociedad que tiene una formación política básica, es decir, por una pequeña minoría de la misma. Sin embargo, casi como siempre, los problemas aparecen a la hora de concretar formas y medios.

Si tomamos el manifiesto por la regeneración democrática debido sobre todo a la pluma de Martínez Gorriarán, no podemos dejar de suscribir prácticamente todos sus puntos. Que el problema estructural y real de España son los nacionalismos periféricos y el acceso de los mismos a sus correspondientes cupos de poder es una evidencia palmaria en torno a la cual se articula el resto del discurso regeneracionista.

Que la regeneración del sistema pasa por una imprescindible reforma electoral que reduzca el peso de los carroñeros periféricos a una representación folcklórica en el Congreso de los Diputados lo gritan populares, socialistas y criptocomunistas por igual. Que esa misma regeneración pasa por una reforma, previo desmantelamiento, del actual sistema de partidos políticos y del funcionamiento de los mismos es algo sabido por todos y temido por los dos grandes, cuya unión para impedir esta reforma ya la hace imposible de por sí.

Que el desarrollo territorial del Estado y su desvertebración, a partir del Título VIII de la Constitución, han sido una merienda de negros y una autoliquidación de las estructuras básicas del poder central más elementales es otra evidencia que clama al cielo: todo el territorio español está en manos de facciones de mangantes, ladronzuelos y oportunistas repartiéndose los diversos pasteles regionales y locales, encabezados por las direcciones autonómicas del PP y del PSOE, mientras a nivel nacional ninguno de los dos partidos es capaz de presentarse desnudo ante los ciudadanos ofreciendo, simplemente, España y sentido común. No pueden. A su lado están siempre convergentes, peneuvistas, bloqueiros, carodistas y batasunos pisándoles el juanete por si alguno de los dos se despista y se pasa de "español".

Así, el PSC debe presentarse como el partido más "catalanista", mientras el PP en Valencia ha de ser el más "valencianista". En Galicia los tres se pelean por ser los más "galleguistas", mientras saltan socialistas "aragonesistas" y populares "murcianistas". No hablemos de los archipiélagos, cumbres de la delincuencia política española. Pero nadie es ESPAÑOL. Lo que ningún partido quiere ni puede permitirse es perder ni la más mínima porción del pastel.

Plataforma Pro reclama la recuperación de muchas competencias transferidas para el Gobierno central, siendo la primera de todas ellas la educación, que debe ser arrebatada de inmediato de las manos de los deformadores y manipuladores ingenieros culturales y sociales nazibolcheviques, si es que ya no es irreversible el hecho de que haya surgido una generación entera absolutamente deformada e incapacitada para todo lo que no tenga relación con su "chozo".

Plataforma Pro reclama mecanismos efectivos y reales de control del poder político por parte de los ciudadanos, mecanismos de control directo; reclama una independencia real y absoluta del poder judicial respecto de los otros dos poderes, reclama, en fin, que lo que se estableció en la Constitución de 1978 se haga realidad y deje de ser papel mojado de una vez por todas. Todo ello configura la virtud de esta Plataforma. Pero no por ello está ausente el vicio.

Plataforma Pro es un nuevo partido político, y la regeneración de los mismos jamás podrá encabezarla ni dirigirla ninguno de ellos. Si alguna vez se realiza, esta regeneración procederá de la sociedad civil directamente, que en este caso pierde: pierde un movimiento cívico, Basta Ya!, mientras el sistema gana un nuevo partido político, Plataforma Pro; no es más que un paso más en la autoperpetuación de una estructura sociopolítica podrida hasta los tuétanos.

Pero además, Plataforma Pro es el lugar ideal para que acudan como buitres todos aquellos que, procedentes sobre todo del PP y del PSOE, han caido o van a caer en las futuras listas electorales a puestos demasiado bajos para sus aspiraciones; ya se han movido algunos cargos populares en esa dirección, y la avalancha de carroñeros que se cierne sobre la plataforma amenaza hecatombe, pues es el lugar ideal para que los segundones de todas las provincias españolas intenten recolocarse en la parrilla de salida. Los promotores de la Plataforma podrían tener completas las listas electorales para las cincuenta y una circunscripciones en apenas quince días. Si algo sobra en este país es carroña.

Por último, los cálculos electorales que se realizan sobre si la Plataforma perjudicará más al PP o al PSOE son completamente superfluos: el hecho de haber visto al PP medio apalabrando posibles pactos postelectorales con la escoria nacionalista periférica durante este verano, hace perder ya por completo cualquier esperanza de regeneración que no surja directamente de la sociedad civil, partidos políticos al margen. El problema es que cuando la sociedad civil se levanta del sillón es porque está ya demasiado cabreada, y así parece que seguiremos escribiendo la historia de España.

DESDE LAS TRINCHERAS
POR ANTONIO PéREZ HENARES El Ideal 3 Septiembre 2007

Las trincheras ya han comenzado a disparar. Las terminales mediáticas del PP y del PSOE, los siempre entusiastas cazarrecompensas y los regimientos del Agiprop (En España ha resucitado el concepto leninista de periodismo como Agitación Prensa y Propaganda al servicio del partido) apuntan sus armas a un blanco por una vez compartido: el nuevo partido en trance de alumbramiento encabezado por Fernando Savater y Rosa Díez.

Las trincheras afirman como esencial argumento que puede poner en peligro el triunfo de los suyos, objetivo y misión sacra de los periodistas trasmutados en abanderados de Iwo Jima. Que pueden quitarles votos. Expresión con la que los partidos y sus voceros descubren su absurda creencia de que los votos les pertenecen. Y no. Los votos son de la gente, de cada uno. El voto es libre, no es propiedad de ningún partido. Es casi lo único que nos queda y no tiene la obligación de ir al PP o al PSOE o al nacionalista que campea por la zona con la cuchara de rebañar.

El partido al que se ha adherido Rosa Díez, con coherencia, dignidad y honradez es un intento inequívoco de izquierdas, un grito que exige el derecho de ya veremos cuántos ciudadanos a ser de izquierdas sin tener que renunciar a los principios esenciales que para ellos supone la izquierda. Sin tener que abjurar de una idea de nación, sin tener que avergonzarse de España, de su lengua, ni de su historia. Asumiendo un pasado común por traumático que sea, una Constitución generosa que lo ha superado y un futuro para luchar por la justicia, por la igualdad como ciudadanos de un mismo Estado. Y aunque pueda resultar sorprendente, también por la libertad, por plantar cara al terrorismo y a sus cómplices sin complejo y con toda la fortaleza de seres humanos pacíficos, demócratas y libres. A ser de izquierdas, vamos, sin tener que ser del PSOE o de esa cosa de IU, donde no queda ya un rastro de aquel fuerte PCE de la transición, la inteligencia, la generosidad y la lucha. A desmontar el axioma de que o eres de ZP o eres de derechas y hasta facha. Cuando a veces lo reaccionario es lo que hace, dice y ejecuta el PSOE.

La reacción es arisca. Hay razón: descubre y señala, desde la izquierda, la genuflexión de un partido como el PSOE ante la ideología nacionalista, su sumisión ante sus imposiciones e incluso su conversión en protaestandartes renegando de raíces, principios, señas de identidad y de las gentes que les votan. Desde el PP porque consideran sacrilegio cualquier otras posibilidad que no sea unirse a su mesnada. Suponen como los otros que no estar con ellos es estar contra ellos. O sea, la misma tentación absolutista que sus íntimos rivales. Quizás algún día y algún iluminado piense que tal vez sería interesante poder hablar con alguien y hasta pactar una alcaldía. A Savater y a Rosa Díez y a todos los que cometan la osadía de apoyarles les espera fuego desde todas las trincheras y no les digo nada de los nacionalistas, esos intocables señores a los que unos y otro rinden pleitesía. El tiroteo no ha hecho más que comenzar. Y claro, ante tal granizada casi no queda otro remedio que compartir las balas. Pues que me apunten.

Por una nueva opción electoral
Luis de Velasco Estrella Digital 3 Septiembre 2007

La renuncia a seguir militando en el PSOE por parte de la eurodiputada Rosa Díez, figura política de indudable impacto nacional, ha suscitado muchas y variadas reacciones. No podía ser de otra manera porque, y esto es lo más importante, esa renuncia no va acompañada de su retiro de la vida pública, de la política, sino que incorpora su decisión de sumarse plenamente a la denominada Plataforma Pro que, basada en Basta Ya, tiene como objetivo la creación de un nuevo partido de ámbito nacional cuyo primer objetivo es presentarse a las elecciones del próximo mes de marzo. En esos trabajos están sus promotores desde hace escasos meses. Seguramente comprobarán en las semanas inmediatas que una cosa es predicar y otra dar trigo. Es decir, pasar de reuniones informativas o tertulias amables a estructurar una organización con estatutos, dinero, militancia comprometida y de la otra, locales y un largo etcétera es tarea muy compleja, lenta y siempre trufada de las virtudes y defectos que adornan la condición humana.

Ésta es una de las varias desventajas con respecto a los partidos ya establecidos, elemento que constituye una de las varias barreras de entrada al “mercado electoral”. Hay muchas otras que hacen que, en la realidad y más allá de las proclamas teóricas, ese “mercado” no sea de libre competencia sino oligopolístico. Así está previsto por la ley electoral vigente, que busca y consigue un bipartidismo casi perfecto penalizando además a los terceros partidos nacionales (véase el caso de Izquierda Unida) y sobreprimando (uno de los muchos pasivos de la Transición) a los nacionalistas para desgracia del resto del país, como se está viendo cada vez más dramáticamente.

Hay más barreras de entrada. Todos los “establecidos” en la política, y eso incluye desde partidos políticos hasta medios de comunicación pasando por las grupos de poder económicos, sociales y culturales, con algunas mínimas excepciones, están interesados en mantener el actual statu quo y en impedir la entrada de nuevos actores, por pequeños que éstos sean. Véanse las reacciones a la presencia de Ciudadanos Partido de la Ciudadanía y a este nuevo partido que se anuncia. Todo sea por el llamado voto útil y en tratar de dejar las cosas como están, que así están bien. Claro que falta saber lo que piensa el electorado, que, una cosa está clara, cada vez vota más con los pies, es decir, alejándose de las urnas. O tapándose la nariz. Por algo será.

La génesis de Ciudadanos arranca, desde años atrás, como reacción a la opresión en todos los órdenes del nacionalismo catalán, ayer patrimonio de los nacionalistas, después también de sus discípulos aventajados, el PSC y acompañantes menores. Hoy, este partido es nacional y sus objetivos son mucho más que el combatir ese nacionalismo, abarcando desde una reforma constitucional y de la ley electoral hasta la regeneración democrática pasando por una mejor armonización del crecimiento económico con la equidad y cohesión social, algo hoy ausente.

Si uno repasa los objetivos políticos de ese nuevo partido que se quiere crear por Basta Ya, la coincidencia programática entre ambas formaciones es casi total. Por eso, el primer objetivo de ambas formaciones debe ser, ineludiblemente y más allá de posibles personalismos, ponerse de acuerdo en cómo tratar de lograr lo máximo en un terreno de juego electoral claramente inclinado a favor de los que están ya jugando. Si es que quieren hacer algo, por poco que sea. Y además, deprisa. A pesar de esas enormes barreras de entrada, hay muchos ciudadanos que están esperando y deseando un soplo de aire puro, de racionalidad entre tanto disparate. Seguramente, muchos más de los que se piensa.

¡Basta ya!
La tercera fuerza
José García Domínguez Libertad Digital 3 Septiembre 2007

Estoy dispuesto a admitir que defendiendo la urgencia imperiosa de que nazca un tercer partido nacional, vivo en el error. Pues de sobra sé que para tener la razón no basta con estar en minoría. No obstante, permítase que ponga una única condición antes de arrodillarme en el ágora, confesar mi yerro y entonar el mea culpa. Una condición que, por lo demás, debería sustentar el edificio argumental de los que postulan la tesis contraria.

Y es que, en buena lógica cartesiana, quienes consideren perentorio forzar un aborto quirúrgico antes de que nazca esa criatura, deberían celebrar lo que nos ha ocurrido durante los últimos treinta años. Felicitar, primero, a los constituyentes por la clarividencia histórica que demostraron al redactar el Título VIII de la Constitución. Homenajear, después, a los cráneos privilegiados de UCD y del PSOE que pergeñaron la Ley Electoral. Y, por último, gritar un ¡vivan los novios! cuando, dentro de medio año, Zapatero o Rajoy, que tanto da, desfilen del bracete de la Esquerra, el PNV o CiU, camino de perder –por enésima vez– el virgo patriótico en el altar del posibilismo.

Me rasgaré las vestiduras antes de darme los tres golpes de rigor en el pecho, sí, pero antes quiero que Pangloss proclame que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Ese es mi único requisito previo a materializar un sincero propósito de enmienda. Deseo oír que, hace un cuarto de siglo, no nos equivocamos al diseñar un trípode que sostuviera las mayorías parlamentarias, basándolo en la premisa de que los nacionalistas moderados, valga el oxímoron, se mantendrían leales al pacto constitucional. Ruego, pues, que se me convenza de que el artículo 150.2 de la Carta Magna, ese inmenso coladero por el que está desapareciendo la soberanía nacional a borbotones, hubiese provocado idéntica anorexia terminal del Estado caso de existir un partido-bisagra de ámbito nacional. No pido nada más, apenas eso.

Destruirles el chiringuito a Rosa Díez y Fernando Savater es lo más fácil del mundo. Lo podemos hacer sin despeinarnos. Bien, adelante, hagámoslo. Pero seamos conscientes de que será la última vez. Porque la próxima ya no quedarán chiringuitos nacionales para nadie. Ni para esa pequeña facción de la izquierda decente que acaba de dar un paso adelante que puede ser al vacío. Ni para lo que reste del Partido Socialista cuando se consume el cambio de régimen y la nueva confederación no tenga marcha atrás. Ni tampoco para el Partido Popular de las Dos Castillas y Poco Más, que también en eso terminará.

Ah, claro, lo olvidaba: otrosí me caeré del caballo –de cabeza y sin casco– si alguien me persuade de que don Mariano Rajoy ya tiene ganadas las elecciones por mayoría absoluta, y esos cuatro gatos de ¡Basta ya! vienen para hurtarle un triunfo cósmico.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

¡Basta Ya!
El nuevo partido y el fin de la sociedad civil
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Septiembre 2007

Una vez celebrado la aparición del nuevo partido político de Díez y Savater, llega el tiempo de la crítica política con la siguiente pregunta: ¿A quién perjudicará electoralmente la nueva agencia política? Si tenemos como punto de referencia lo sucedido en Cataluña con Ciudadanos, es obvio que el primer perjudicado será el PP. Por eso, el partido de Rajoy tendrá que tomar la iniciativa ya o el partido de Rosa Díez le quitará votos en las elecciones generales. El PP debería haber aprendido de la experiencia de Ciudadanos de Cataluña. Escrito lo dejé aquí mucho antes de las catalanas, incluso hubo gente de este periódico que me afeó mi análisis, pero cualquier persona atenta a la realidad política podía haberlo vaticinado… Y así sucedió, pues que de los tres diputados que sacó Ciudadanos, seguramente, dos y parte del otro tenían su origen en votantes del PP. No era difícil preverlo, pues que hasta el cabeza de cártel de Ciudadanos era un militante del PP de Cataluña.

También en esta ocasión podría suceder algo parecido. Desde el día que dio la rueda de prensa Rosa Díez hasta hoy, han pasado algunas cosas que me llevan a sospechar que, otra vez, el PP podría pagar los gastos del partido, que ha surgido de una mínima escisión del PSOE por un lado, más la “reconversión” de una iniciativa ciudadana en una plataforma partidista por otro. Esta reconversión o, dicho en castizo, movida política no puedo dejar de verla con preocupación, porque se mire desde donde se mire hay una utilización de una organización civil, Basta ya, que junto a la AVT y el Foro de Ermua eran lo único saneado de nuestra endeble democracia, al menos simbólicamente, para fines partidistas. No parece una buena señal que desaparezcan instituciones ejemplares que, quizá por pura casualidad, ha dado un sistema democrático más putrefacto que el “Estado salvaje” –¿o es que acaso no es salvaje un Estado cuyo poder judicial y legislativo están al servicio del Gobierno?– que lo mantiene.

No veo con buenos ojos que sea una asociación civil la base del nuevo partido. Basta ya, como El Foro de Ermua y la AVT, representaba lo más dinámico y desinteresado, lo más democrático y transparente del tejido social y político de un sistema democrático que hace agua por todas partes. Pero su utilización, o mejor, la manipulación que han llevado a cabo algunos de sus miembros para crear un partido político dista mucho de ser una operación democrática transparente. Por supuesto, es legal, pero no es de recibo democrático servirse de una iniciativa civil para convertirla en una plataforma política; mientras haya un solo afiliado a esta asociación que se niegue a esa transformación, y me consta que hay más de uno, no es legítima esta utilización.

Por la misma razón, tampoco estaría bien visto que, por ejemplo, miembros directivos del Foro de Ermua se pasasen a la nueva formación política. Por muchas explicaciones que se dieran, no dejaríamos de sospechar que se ha utilizado una iniciativa civil para un fin estrictamente partidista. Por ejemplo, aunque estaría en su derecho, no sería razonable ni de buen gusto estético que Mikel Buesa, que sucedió en la presidencia del Foro de Ermua al insobornable Vidal de Nicolás, se pasase al partidito de Rosa Díez, la antigua consejera del Gobierno Vasco, que se querelló contra el filósofo y humorista español, Mingote, porque hizo reír a los españoles con el lema de Díez: “Ven y cuéntalo”.

La creación del nuevo partido político tiene su mérito y, además, trae un poco de aire fresco al putrefacto ambiente político de España, pero, nadie en su sano juicio político, debe olvidar los males que trae su creación; especialmente al PP, porque, primero, mantiene en lo fundamental el mismo ideario del PP, o sea, repite un mensaje para restarle votos a la única alternativa plausible y racional al nefasto gobierno de Rodríguez Zapatero.

Segundo, el nuevo partido busca a sus nuevos dirigentes entre las filas de las organizaciones civiles, que tienen la sagrada misión de dinamizar un estático sistema democrático, cuando no en el seno del propio PP como ya ha pasado con un parlamentario del PP en el País Vasco, que ha pedido la baja en el Partido de Rajoy para entrar en el de Rosa Díez. Y, tercero y clave, porque el nuevo partido no tiene tiempo ni empaque intelectual suficiente para torcerle el brazo a un partido político, el PSOE, que ha basado su poderío en el sectarismo y la contrailustración, en el ataque a la nación española desde las instituciones de la propia nación, y, sobre todo, en el analfabetismo político de sus votantes.

Contradicciones y riesgos del nuevo proyecto de Fernando Savater
Santiago Abascal elsemanaldigital 3 Septiembre 2007

La incipiente aparición del partido al que se ha unido Rosa Díez obliga a cuestionarse la autenticidad de sus planteamientos y su conveniencia para lo que teóricamente pretende defender.

3 de septiembre de 2007. Son libres los gerifaltes de Basta Ya para constituir un partido político o una asociación de amigos de las carreras de caballos. Como lo somos los demás para criticar la conversión de un proyecto cívico plural – Basta Ya lo fue- en un partido político que parte aún más el rasgado y ausente Basta Ya. Cada uno tenemos nuestro partido y podemos militar en los movimientos cívicos que mejor respondan a nuestras inquietudes, pero convertir éstos en aquéllos debilita a la sociedad civil y siembra la sospecha sobre el resto del movimiento cívico que respeta aquello de "dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César".

Pro se llama el invento, en una idea alegórica de que aún les falta el proyecto. Dos ideas aún deslavazadas han servido como excusa para lanzar el invento y acoger a la muy respetable y huérfana voluntaria Rosa Díez tras abandonar definitivamente el PSOE. El Pro de Savater dice defender una política antiterrorista firme desde la descalificación del proceso de negociación de ZP y ETA que Savater (no Rosa Díez) apoyó casi hasta sus estertores. Ahora, caído por fin del guindo, nos pide que le sigamos, no a la calle sino a las urnas.

Y la cuestión territorial que desangra la nación española parece ser el otro pilar del Pro, desde una demanda centralizadora que fortalezca España, en lo que es un espectacular viraje savateriano que pasa de decirnos literalmente a finales de 2005 que la idea de España se la suda y que es una idea para semicuras y fanáticos a querer fortalecer España desde una re-centralización que por otro lado es muy conveniente. Pero no cuela. Las contradicciones son muchas y la autenticidad escasa. Y a España no la salva nadie desde el sudor de España aunque ahora quiera poner coto al desmán autonómico patrocinado por aquellos a los que de verdad se la sudan, no sólo la idea de España, sino España misma y los españoles.

Pero, al margen de las contradicciones y frivolidades del más destacado impulsor del Pro, no se puede minusvalorar el daño que el nuevo partido puede causar al proyecto que dice defender, que con acierto –y algún que otro error, no lo ocultemos- viene defendiendo con nitidez el PP desde que ZP ocupó La Moncloa y se ocupó de España para deconstruirla.

El desembarco de Rosa Díez puede hacernos creer el espejismo de que el daño se producirá exclusivamente en el seno del socialismo disgregador. Sin embargo, el PP no está libre de peligro y, al margen de la actitud disfrazada de ideológica pero trufada de elementos personales mostrada ya por un diputado popular, no podemos olvidar que Pro ya ha arremetido contra las hipotecas territoriales del PP, ha apostado por la reforma constitucional, arrebatando la idea al movimiento cívico vivo (Basta Ya estaba en la nevera de Savater), para revertir el proceso autonómico y devolver competencias al Estado. Y ése es un mensaje potente. Por ello, el PP, -lejos de despreciar los riesgos y minusvalorar las consecuencias del Pro inacabado, frívolo y contradictorio-, debe convertir el surgimiento de esta amenaza electoral que puede arañar los cuatro votos imprescindibles para acabar con Zapatero, en un acicate. Lo ha dicho el siempre visionario Jaime Mayor con claridad. Por eso, resaltemos contradicciones, denunciemos la frivolidad y la inconsecuencia, magnifiquemos –si lo queremos- la supuesta división socialista, pero pongámonos las pilas y no nos dejemos comer la tostada ideológica más potente por una agrupación minúscula y sin futuro. España no se lo puede permitir. Necesita un PP con un mensaje sólido, inequívocamente nacional y que salte las barreras ideológicas de izquierda y derecha.

La sociedad civil, sin voz ni voto
Nota del Editor 3 Septiembre 2007

Ya han transcurrido muchos años desde que AGLI inició su andadura, y dando fé de que los partidos políticos actuales se pasan la constitución española por el arco del triunfo y por tanto la sociedad civil no tiene otro remedio que pasar al estado siguiente que es crear una fuerza política que trate de restablecer el orden constitucional y mejor aún, corrija los errores del aborto constitucional.

La socedad civil no tiene cauces para hacer oir su voz, hacer valer sus criterios, y por ello es indispensable crear
fuerzas políticas que puedan hacer oir su voz y hacer valer sus criterios con nuestros votos. Por tanto, desde aquí damos la bienvenida a Plataforma Pro, a la que nos adherimos, como clavo ardiendo, en última oportunidad, para que nuestros derechos constitucionales como ciudadanos hispanohablantes sean cumplidos, eso como AGLI, y como ciudadanos esperamos más aún, corregir esta basura democrática que nos imponen los partidos políticos actuales.

Ya ha pasado la hora en que la sociedad se conforme con hablar, presentar recursos, ver como algunos tribunales y magistrados interpretan la constitución como si fueramos idiotas, por encima del sentido común de los que tuvimos que votarla (desgraciadamente, entonces como ahora, los resultados esperados en una falsa democracia).

Ayer escribiamos que el PP es parte del problema, hemos tratado de que defendiesen la constitución española y ni caso,
de hecho, alguno de sus "dirigentes" contestaron que hasta que no viesen que la defensa del art 3º de la CE era demandado por una buena parte de sus votantes no se preocuparían del mismo, y en cuanto al PSOE, ni nos molestamos en tratar de cambiarles, no tienen solución.

De aquellos Touriños vienen estos Quintanas
EDITORIAL Libertad Digital 3 Septiembre 2007

Lo que está pasando en Galicia desde que gobierna el bipartito PSOE-BNG era tan previsible que sorprende que a alguien le llame la atención. Anxo Quintana, arquetipo de estadista de aldea, cargado de resentimiento y ansioso por tomarse no se sabe bien que revancha consigo mismo, hace las cosas como las haría cualquier otro nacionalista. Y más ahora, en estos tiempos en los que los nacionalismos catalán y vasco viven crecidos, apurando sus días al máximo, como si les fuese la vida en ello.

De Quintana sabíamos, por ejemplo, que Madrid tiene una deuda histórica con Galicia de 21.000 millones de euros. Ni uno más ni uno menos. Sabíamos también que Galicia no iba “a salirle barata al Gobierno”, como si esa comunidad autónoma fuese una colonia. Lo que no sabíamos de primeras, -pero intuíamos de segundas- es que Quintana es un ingeniero social en toda regla. No contento con implantar una normalización a la catalana en Galicia se ha sacado del magín dos ideas. Una conteniendo a la otra.

Desde este mismo curso escolar se estrenan en Galicia unas guarderías muy especiales, las Galescolas, dedicadas al adoctrinamiento de los gallegos y residentes en Galicia desde su infancia más temprana. A Quintana no le preocupa que los niños aprendan a contar sino que se aprendan, de memoria, el himno gallego. Semejante estupidez totalitaria ha merecido la reprimenda del PP gallego y poco más. De Touriño, responsable en última instancia de que un personaje como Quintana sea vicepresidente de la Xunta, no se ha sabido nada. Y es que, para drama de una región que votó mayoritariamente a otro partido, de aquellos Touriños vienen estos Quintanas.

Nacionalismo para bebés
Manuel Molares do Val Periodista Digital 3 Septiembre 2007

Es enternecedor oir las bellas voces y ver la mirada inocente pero retadora de niños que cantan himnos patrióticos en rituales elaborados para forjar identidades nacionales.

El Bloque Nacionalista Gallego (BNG) hará entonar en las galescolas --guarderías inspiradas en las ikastolas--, el Himno Gallego, un voluntarioso poema escrito por Eduardo Pondal hace un siglo que dice, para edificación infantil: “Sólo los ignorantes, los fieros y duros, imbéciles y oscuros no nos entienden, no”.

Imponiéndoles el himno a los bebés, por una vez el nacionalismo gallego se le adelantó a sus allegados vascos y catalanes.

Ahora el PNV deberá imitar al BNG y obligar a sus niños a entonar el Eusko Gudariak, escrito en 1932: “Somos los soldados vascos para liberar Euskadi, generosa es la sangre que derramamos por ella. Se oye una llamada desde la cumbre: ¡Vamos soldados todos detrás de la Ikurriña!”.

Después, los fieles infantes de la Generalitat barcelonesa, exigirán decapitar enemigos, como desde 1882: “¡Buen golpe de hoz! ¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! Que tiemblen los enemigos al ondear de la enseña: como las espigas de oro, así caerán las cabezas-cadenas!”.

Sí, los himnos de las comunidades históricas españolas no participan del talante manso “à la mode cordonniere”. Son proclamas agresivas que estimularán atractivamente los instintos violentos infantiles.

Desde luego, son cantares más belicosos que el bucólico “El mañana será nuestro” que modulaban dulcemente los niños nazis y poéticamente peores que el Cara al Sol o el Montañas Nevadas con los que vibraban los niños y niñas del Frente de Juventudes, algunos de ellos hoy ministros, ministras, conselleiros y demás altos cargos políticos.

Es que todos los himnos patrióticos son peligrosos para la santa infancia. Incluso el más inocente, el asturiano. Porque si los bebés corean el “Asturias, patria querida” acabarán dando tumbos de un lado a otro, que es lo que le ocurre a casi todos los que se lanzan a entonarlo.

Entrevista de El País a Zapatero
La despedida de ZP
Isabel Durán Libertad Digital 3 Septiembre 2007

Zapatero ha madrugado el otoño de su legislatura. Sólo él tiene la clave de la convocatoria electoral y su fotopresidencia está volcada de lleno en el marketing puro y duro. Hace bien. De ahora en adelante la feroz batalla por la conquista del voto no sólo está en el debate de las ideas y proyectos ni en las escaramuzas dialécticas parlamentarias. Esa guerra, la única que de verdad importa a los políticos, se gana en los medios, donde todo vale. Se hacen promesas a discreción, huelga decir que la mayoría olvidadas al día siguiente de la jornada electoral, se miente sin rubor y el autobombo satura al más pintado. Todo eso saltó por los aires en 2004 con el 11-M y la mayor manipulación de la historia de España.

Ahora, a la despedida tradicional de las vacaciones del presidente del Gobierno en Rodiezmo junto a los sindicalistas y Alfonso Guerra, incondicional de este encuentro anual en la cuenca minera leonesa, le ha precedido este extraño verano de 2007 una fotografía, filtrada por Moraleda, de Zapatero haciendo footing con calzón largo blanco y zapatillas deporte negras a juego con la camisetilla y la gafas de sol. Una imagen cuyo pie de foto en el diario de cabecera del jefe del Ejecutivo explica que ha sido tomada “a primera hora de la mañana” en la gaditana playa de Sanlúcar de Barrameda y que completa la amplia entrevista concedida por ZP con la que se inicia el fin de la legislatura y el comienzo de la larga campaña electoral en la que estamos ya sumidos.

Zapatero anuncia que busca la mayoría suficiente para la modernización definitiva (sic) de España, asegura que el proceso de negociación con los terroristas “valió la pena” y que de no haberlo intentado sería “un presidente sin entrañas”. Por supuesto, ni media palabra de que se cumple ahora un año de las prometidas explicaciones en el Parlamento sobre sus cambalaches con la ETA ni de los destrozos causados en estos cuatro infaustos años en la convivencia y la democracia españolas. La despedida veraniega con la que se reabre el curso político huele a autocomplacencia, sectarismo y revancha. Más de lo mismo.

Comienza el espectáculo
Pablo Sebastián Estrella Digital 3 Septiembre 2007

Ya están todos aquí, arriba el telón, se abre el curso político, mediático y económico social, con un subidón de las pensiones y 30 días de paternidad, el último regalo de Zapatero que tira de los Presupuestos del Estado con pólvora de Rey, porque si pierde las elecciones no tendrá que cumplir, y si las gana, Dios o Solbes dirán si todo eso que promete se puede cumplir en un tiempo en el que las vacas flacas empiezan a mugir, con la hipotecas por las nubes y los salarios por los suelos, que ésa es la cuestión. El presidente está cada vez peor, medio escondido, aunque reapareció en León con un extraño baile de San Vito al ritmo de La Internacional, siguiendo esa manía que impuso Aznar de arrancar el otoño político en un pueblo castellano, aunque el del PP lo hacía en Quintos de Mora jugando al dominó, otro de los deportes de Fraga, que ha vuelto a tronar diciéndole a Rajoy que se deje de coñas y que vaya preparando la sucesión.

La sucesión de Rajoy ha sido la serpiente multicolor del verano del PP, y la serpiente de ETA el tormento del Gobierno y del PSOE, adornada con la crisis de Navarra y la fuga de Rosa Díez hacia ese extraño partido que está empeñado en lanzar Savater. Ese aficionado al Turf que ha cambiado ya demasiadas veces de caballo (Batasuna, Carrillo, PSOE, Basta Ya) siempre que él, claro está, sea el protagonista, porque su ambición personal es de todo punto insaciable. Un nuevo partido, como el de Ciutadans, para nada o para poco, porque mientras nadie levante la bandera de una verdadera reforma democrática, para enterrar la Transición, todo lo demás serán cosas de andar por casa. Ciutadans era sólo un partido por la defensa del idioma español en Cataluña, y los de Basta Ya un partido contra Batasuna, y poco más, y sin liderazgo político nacional.

Y eso que el centro político español se ha ensanchado en los últimos años de manera excepcional y es mucho más grande que cuando Suárez con el CDS lo intentó dos veces, y la segunda contra el PRD de Roca, Garrigues y Florentino, cuando aún respiraba la UCD, crecía el PSOE y además daba sus primeros saltos hacia adelante Alianza Popular. Ahora el gauchismo pro nacionalista de Zapatero y el absentismo catolicón de Rajoy han dejado una enorme franja en el centro, que no van a rellenar a nivel nacional ni Díez ni Savater. Y que es la gran tentación de Gallardón —como lo ha sido siempre de Bono—, a sabiendas el alcalde y el manchego que ninguno de los dos son bien queridos y recibidos, respectivamente, en la dirección del PP y en el diario El Mundo y la COPE, Gallardón; y en la dirección del PSOE y en el diario El País y la SER, Bono.

Pero el centro está ahí, como derrumbado está el templo de la legislatura de Zapatero —¿”he sido yo”?, se pregunta asombrado su promotor y destructor— que no da crédito al desmadre que ha organizado en la legislatura, en la que lo único que le ha salido bien ha sido Rajoy. Es decir, la desidia y falta de bemoles y de capacidad de decidir del líder del PP, de montar un equipo como se merece su partido y la ocasión nacional facilitada por Zapatero. Lo que hace que, a lo largo de estos tres largos años, los españoles que aún están interesados por la política hayan sido víctimas de un sentimiento de orfandad. De ahí el crecimiento de los votos en blanco y de la abstención, y el ¡que voten ellos!

Y de ahí también la creciente influencia de ciertos medios de comunicación en los partidos políticos de su cuerda, ocupando el vacío que les dejan los profesionales del poder, tapando sus vergüenzas o haciendo la oposición de la oposición, como hacen en El País, o de oposición al Gobierno —pero sin tocarle un pelo a Zapatero y De la Vega— como hace El Mundo, llegando a suplantar al PP en el Congreso de los Diputados, por la vía de Zaplana, lo que, consentido por Rajoy, ha sido en esta legislatura toda una novedad.

Ahora ya estamos en campaña electoral, haya o no adelanto electoral. Se ha levantado el telón del curso otoño/invierno y todo se hará y dirá en claves de votos a captar. El Gobierno con la mirada —asustada— puesta en el devenir criminal de ETA, esperando la sentencia del 11M y la crisis del PP, y los de Rajoy esperando un milagro que reactive a su líder y que le permita tomar decisiones, y cambiar a dirigentes que más que hacia adelante obligan a los españoles a mirar hacia atrás. A sabiendas en el PP que en el PSOE cuecen habas por Navarra y por doquier, como en el PNV, CiU, IU y Esquerra, por lo que, en crisis internas, nadie puede tirar la primera piedra. Aunque de lo que se trata es de la crisis nacional de proyecto, identidad y de capacidad de adelantarse a lo que se avecina en el ámbito económico y social. Porque en el campo de la política nada nuevo se puede esperar.

La disidencia como enfermedad
Si algún cargo político opta por la fidelidad al compromiso con los votantes y no por la obediencia al partido, es que está enfermo
SANTIAGO GONZÁLEZ s.gonzalez@diario-elcorreo.com El Correo 3 Septiembre 2007

La baja de Rosa Díez como afiliada al PSOE después de 30 años ha provocado una respuesta pavloviana, un reflejo común a todos los partidos: el tratamiento de la disidencia como una enfermedad del alma. Su marcha para participar en la creación de un nuevo partido ha creado recelos dentro y fuera de la familia socialista.

No es casual que las primeras reacciones tengan un dictamen previo: no hay espacio político. Apresurado. El espacio político lo definirán los votos ciudadanos cuando concurra a las elecciones. ¿Qué votante no recibiría como buena noticia el aumento de la oferta electoral? El que se formule la siguiente pregunta: ¿A quién va a quitarle votos?

Este es uno de los males que ya han arraigado con fuerza en la joven democracia española: la apropiación fraudulenta del voto por los partidos. Los elegidos no se deberían a sus electores, sino al secretario de Organización que los ha colocado en la lista. El partido tampoco se debe al compromiso suscrito en el programa electoral y si algún cargo opta por la fidelidad al compromiso con los votantes y no por la obediencia al partido, es que está enfermo.

Como Rosa Díez. Sus ex compañeros han dictaminado: ambición, resentimiento, no sabe perder. Rosa se obnubiló con los resultados que obtuvo como cabeza de lista en las elecciones europeas de 1999, vienen a decir algunos que debieron de padecer la misma alucinación, puesto que formaban parte de su grupo en aquel Congreso. Fueron buenos resultados: 1.756.842 votos más de los que había sacado el PSOE en las elecciones de 1994, cuando aún gobernaba Felipe González, y 855.979 votos más de los que sacó en 2004 la lista encabezada por Borrell, apenas dos meses después de la victoria de Zapatero en las generales del 14-M. Aquellas elecciones que encabezó ella se celebraron cuando en la sociedad española se estaba cociendo la mayoría absoluta que el PP iba a obtener nueve meses más tarde, el 3 de marzo de 2000.

Rosa Díez adoptó una posición crítica con el nacionalismo cuando dejó de ser consejera del Gobierno vasco. No es cierto: ya era crítica antes. Basar en ello una relación causal sería algo extravagante. Los gobiernos de coalición PNV-PSE fueron, en líneas generales, la mejor etapa de la autonomía vasca: el PNV, obligado a pactar con los socialistas tras la ruptura del partido, se moderó, acuñó el discurso del Arriaga, proclamó por boca del lehendakari que no había comunidad posible de fines con los terroristas, se hizo el Pacto de Ajuria Enea, etcétera.

Estos doce años tuvieron un interludio y un final lamentables: Ardanza cambió de socios en 1991 para formar un gobierno nacionalista que duró ocho meses. Reanudada la colaboración con los socialistas tras echar a EA del Ejecutivo, la legislatura 1994-1998 terminó con el PNV y EA pactando con ETA la expulsión de los socialistas de las instituciones vascas.

Los dos consejeros socialistas que han dejado memoria escrita de aquellos años fueron Rosa Díez, 'Porque tengo hijos', y José Ramón Recalde, 'Fe de vida'. Ambos coinciden en admitir el peso de estos hechos en sus posiciones críticas respecto al PNV, como es normal. Lo contrario implicaría falta de memoria, de dignidad o de ambas.

Por resumir la argumentación socialista de estos días: privada de su cargo de consejera por el PNV, Rosa Díez se volvió antinacionalista. Derrotada por Zapatero en su empeño de alcanzar la Secretaría General del PSOE, se volvió antisocialista y abrazó la causa del PP.

Hay una evidente incoherencia argumental en el hecho de que haya servido a la causa del PP contra el PSOE creando un partido que, según los mismos análisis, va a hacer más daño electoral a los populares que a los socialistas. Tampoco parece lógico que la misma resentida por haber sido derrotada por Zapatero hubiese sido vencida tres años antes por Redondo en las primarias del PSE para elegir al candidato a lehendakari, sin que eso le impidiera apoyarle desde entonces con lealtad incuestionable. Por otra parte, sería raro que quien tanto se aferró al cargo de consejera, se haya desprendido con tanta facilidad de un escaño mejor remunerado en el Europarlamento.

Quizá haya descolocado con ello a sus ex compañeros, a juzgar por las airadas reclamaciones del acta que se le venían haciendo antes de abandonar el partido y el escaño. Es comprensible. El PSOE sostiene como portavoz parlamentario a Diego López Garrido, espejo de tránsfugas que consiguió su escaño de diputado en las listas de Izquierda Unida en 1996, con un partidito que se llamaba Partido Democrático de la Nueva Izquierda, que formaban Sartorius, él y Cristina Almeida. Un año después, tras haberse saltado varias veces la disciplina de voto, se pasó al grupo mixto con su escaño. En esa legislatura (y sin dimitir como diputado) impulsó la participación del PDNI en las elecciones europeas dentro de las listas del PSOE. Hasta cierto punto es normal que se hayan sorprendido.

Zapatero busca el crédito perdido
Editorial ABC 3 Septiembre 2007

DESCARTADA cualquier veleidad de adelanto electoral, Rodríguez Zapatero ha empezado con ganas el largo curso político que culminará en las urnas el próximo mes de marzo. El presidente del Gobierno -«relajado y bronceado» según su entrevistador- habla largamente en El País sobre el pasado y el futuro, ofreciendo la imagen inequívoca de un político en plena campaña. A estas alturas nadie se cree que las treinta leyes pendientes sean tan importantes como asegura el líder socialista, de manera que la prolongación artificial de una legislatura políticamente agotada responde al puro interés partidista. Zapatero muestra sin rodeos la nueva imagen que pretende vender al conjunto de la sociedad desde que ETA reventó el «proceso de paz» al declarar concluida la mal llamada «tregua». Intenta convencer a los españoles de la bondad de sus propósitos, con un eco lejano del tono buenista que ya está pasado de moda. La palabra clave es ahora «implacable»: el presidente presume de los 26 detenidos desde el final de la tregua y utiliza expresiones contundentes sobre el triunfo de la democracia en la batalla contra ETA. Sin embargo, su problema es la falta de credibilidad. La opinión pública no se deja engañar por el nuevo discurso, cuando están demasiado recientes las revelaciones sobre la negociación con los terroristas. Tampoco se entiende por qué iba a carecer de «alma» si no hubiera intentado dicho proceso. Lo mismo ocurre con las reformas estatutarias, que abrieron vías inaceptables desde la perspectiva del modelo territorial vigente. Por mucho empeño que ponga en la tarea, Zapatero no tiene fácil presentarse ahora como un defensor intachable de la España constitucional, aunque mencione como una iniciativa personal la marca publicitaria «Gobierno de España», omnipresente en los últimos tiempos.

Más allá de la retórica vacía sobre la «modernización definitiva» de nuestra sociedad, Zapatero entra en el debate ideológico contra el PP, al que sigue reprochando además su planteamiento en la lucha antiterrorista. Es significativa la referencia al modelo «neoconservador» que imputa a los gobiernos anteriores, lo que hace pensar en una estrategia que insista en presentar al PP como un partido que se aleja cada día más del centro político. La Educación para la Ciudadanía o la Ley de Memoria Histórica son probablemente los instrumentos de una táctica que pretende apartar a la oposición de un sector decisivo de votantes. El PP tendrá que medir con rigor y habilidad su respuesta en este terreno tan delicado para no ofrecer al PSOE bazas innecesarias. Por lo demás, el presidente es más incisivo a la hora de recordar las dificultades internas del adversario que para reconocer sus propios errores. De hecho, es insólito que siga defendiendo una política exterior objetivamente fracasada. Aunque apoya -faltaría más- al ministro de Cultura recién nombrado, ni siquiera reconoce el error cometido con Rosa Regàs. Incluso se atribuye la idea de la Unidad Militar de Emergencias, sin tener presentes las serias dificultades que plantea esta peculiar concepción de las Fuerzas Armadas como unidades especializadas en protección civil. Por supuesto, se hace fuerte en una serie de políticas sociales -estratégicamente propagadas ayer en su mitin en Rodiezmo (León)-, cuyo objetivo es otorgar prestaciones efectivas a sectores importantes de la ciudadanía antes de las próximas elecciones para obtener rentabilidad en las urnas.

Es relevante el anuncio literal de que no piensa gobernar si no logra un voto más que Rajoy. Esta promesa forma parte ya del compromiso del PSOE con los ciudadanos y no puede ser manipulada según la propia conveniencia. Pero excepto en el caso singular de Navarra, los antecedentes no invitan a dar por buenas las intenciones del presidente. Su verdadero problema es, en el fondo, recuperar en pocos meses el crédito perdido a lo largo de toda la legislatura.

La coherencia de zapatero
IGNACIO. CAMACHO ABC 3 Septiembre 2007

EL presidente Zapatero ha demostrado en esta legislatura que puede ser cualquier cosa menos una persona coherente. Hasta sus colaboradores más incondicionales dan fe -en algún caso, escrita- de sus cambios de registro, de sus improvisaciones sobre la marcha, de sus criterios movedizos, de la mutabilidad de sus prioridades. Son bastantes los dirigentes políticos, de su partido o de otros -de Rajoy a Imaz, de Fernando Puras a Bono, de Rubalcaba a Fernández Aguilar, de Llamazares a Artur Mas-, que han sufrido las consecuencias de creer en su palabra, hasta el punto de que un hombre tan prudente como Jordi Pujol lo declaraba recientemente «poco fiable». Y por si todo esto fuera escasa prueba de su voluble mendacidad, consta en las actas del Congreso su compromiso solemne de no negociar políticamente con ETA hasta que los terroristas hubiesen abandonado las armas de forma definitiva y verificable. Que ahora resulta que lo incumplió, el compromiso, para no ser «un hombre sin alma».

De ahí que se vuelva inquietante el modo en que ha respondido a una de las cuestiones clave del inmediato debate electoral, que es el mantenimiento de su promesa de 2004 de no tratar de gobernar si no obtiene un voto más que su principal adversario. Preguntado al respecto en El País, su contestación contiene una violenta contradicción interna: «Sí. Soy una persona coherente». Sin duda no estaba en su intención, pero la segunda parte de la respuesta ofrece a la luz de la experiencia reciente casi una refutación de la primera.

Para quienes deseamos la mayor claridad posible en el debate electoral, un monosílabo sin matices nos habría resultado mucho más tranquilizador. Un sí o un no; el presidente tiene derecho, y la ley se lo permite, a intentar quedarse en el Gobierno a través de alianzas de minorías si otro candidato, aun victorioso, no logra formar una mayoría de investidura. Pero si el mantenimiento de su elogiable promesa depende de su coherencia política, somos los ciudadanos quienes tenemos derecho a dudar o a reclamar un pronunciamiento más explícito, a ser posible sin estrambotes susceptibles de valoraciones subjetivas. No vaya a suceder que la coherencia sea la misma que le llevó a revocar su propio programa electoral en el punto relativo al Pacto Antiterrorista, o la que mantuvo en el fastuoso enredo del Estatuto de Cataluña, por citar sólo dos ejemplos bien conocidos.

Si la vigencia de la promesa de 2004 depende de la firmeza de criterio que su autoponderada «alma» ha exhibido hasta el momento, su renovación se puede considerar meramente relativa. Y la cuestión no es baladí porque, a día de hoy, resulta objetivo pensar que el resultado electoral está en el aire y que es posible que se ventile en un margen apretado. Con generosidad y voluntarismo se puede aceptar el sí, pero en política y mediando el poder conviene ser lo más desconfiado posible. Por eso sería conveniente que se lo vuelvan a preguntar, de aquí a marzo, con la insistencia suficiente para convertir su respuesta en irreversible. Y no se me ocurre nadie más interesado que Rajoy en saberlo.

El elefante de Zapatero
POR EDURNE URIARTE ABC 3 Septiembre 2007

Cuentan que los ideólogos del PSOE han leído con mucho interés este verano el libro del lingüista estadounidense George Lakoff «No pienses en un elefante». Lakoff, que no sabe mucho de política pero sí de lenguaje y psicología, enseña a los demócratas cómo ganar a los republicanos la batalla de las ideas. Lo esencial es dominar el marco, la referencia que guía nuestras percepciones. Si les digo a mis estudiantes «no pienses en un elefante», les cuenta Lakoff, no hay ninguno que lo consiga. He elegido yo el marco y lo domino.

Quizá por la lectura apresurada, el libro se ha publicado este año en español, los ideólogos del PSOE han hecho una nefasta aplicación de sus primeras lecciones: ni uses el marco de tu adversario ni el que evoque tus errores. España, en este caso, que es uno de los dos marcos con los que Rodríguez Zapatero va a abordar su campaña electoral.

Cada vez que Zapatero dice España, le pasa algo parecido a lo que le ocurrió a Nixon cuando en el Watergate dijo aquello de «No soy un chorizo», que todo el mundo pensó que lo era. Cuando nuestro presidente pronuncia España, los españoles piensan automáticamente en todo lo contrario, en su reforma del estatuto catalán, en su nación discutida y discutible, en sus pactos con ERC y BNG, en su negociación con ETA, en su desprecio de la derecha por insistir precisamente en ese concepto.

Se le pone cara de mentiroso como a Nixon se le puso de chorizo cuando pronunció la maldita palabra. Más que nada porque los estadounidenses conocían una serie de hechos. Como los españoles conocen otros que convierten la propaganda del «Gobierno de España» en la más inverosímil de las emprendidas por Zapatero.

Política social
Sus ideólogos han sido, sin embargo, muy eficaces en el otro marco de la campaña, el de las políticas sociales. Lo fueron desde el principio de la legislatura, sin necesidad de haber leído a Lakoff. Entendieron que si Zapatero repetía las suficientes veces que su Gobierno traería a España la justicia social y la igualdad de mujeres y minorías, los españoles acabarían por creer que ambas cosas no existían antes de Zapatero.

Y lo han logrado. Zapatero se ha apropiado del marco de las políticas sociales. Si de ellas dependiera, ganaría las elecciones. Pero como sus ideólogos saben, hay otros elefantes más importantes y están incontrolados.

La temeridad contagiosa
POR HERMAN TERTSCH ABC 3 Septiembre 2007

Es probable que los síntomas más alarmantes de la toxicidad de la subcultura que José Luís Rodríguez Zapatero ha sabido imponer en el discurso político hegemónico en este país no estén ya en su agotadora palabrería que tanto habrá hecho sufrir a los transcriptores del publirreportaje con que ayer declaraba abierta la campaña electoral en campo amigo. La profanación de la semántica no es una habilidad sino una característica del presidente. Por eso su renovada y maquillada charlatanería -«mi iniciativa personal de la imagen de marca del Gobierno de España»- debería impresionar poco. Eso no quiere decir que no haya, en tan prolija nadería impresa, materia de seria preocupación. Aterra pensar sobre la posibilidad, afortunadamente desbaratada, de que «sería un presidente sin alma, sin entrañas», si no se hubiera lanzado a la negociación con ETA para buscar acuerdos de mutuo interés. Ya ha demostrado tener alma y como ETA le cantó aquello tan de fin de fiesta vasca de que «todos queremos más, y más y mucho más», ahora han regañado y se declara «implacable» con sus exsocios del proceso.

A los más susceptibles también puede alarmar esa búsqueda de la «modernización definitiva de España», más que nada porque en sus labios la palabra «definitiva» viene a ser «irreversible» y aunque sabemos que para él puede significar lo contrario mañana o en abril, demasiados daños de su legislatura amenazan con ser, si no irreversibles y definitivos, sí duraderos y muy costosos. Pero hace ya tiempo que las palabras de Zapatero solo sirven como soporte especulativo. No ya sobre sus ideas sino sobre sus artimañas pretendidas. Y me evocan las inolvidables frases del Manifiesto democrático de Ferdinand Peroutka, aquel gran señor del periodismo libre checoslovaco que, desde su exilio en EEUU, inoculó en la memoria de millones de resistentes al totalitarismo y a la experimentación social el mensaje humanista más sencillo y auténtico: «La lucha de la democracia por devolver a las palabras su significado decente, de darle de nuevo su clara definición a los términos, es más que una lucha política. Es una lucha en defensa de la herencia de pasadas generaciones que unen a la gente con las palabras que corresponden a la realidad». Peroutka se convirtió con su manifiesto en bandera de quienes creían y creen que si quedan«las palabras al servicio de la política» como es deseo expreso de nuestro Gran Timonel leonés, está puesto el huevo de la serpiente.

Asfixiados en la toxicida
Ayer otra entrevista, en estas páginas de ABC, más concisa pero pletórica de razón y contenido, daba ocasión a Jaime Mayor Oreja a decir cosas muy importantes que muchos de sus compañeros de partido parecen olvidar o ignorar, asfixiados en la referida toxicidad. Advierte a los responsables del PP, inmersos en una ridícula gresca, que la sociedad española puede pagar muy caro este espectáculo. Dice él que se debe a la «ingenuidad» de quienes «desprecian estas elecciones generales o apuestan por un poco más allá». «Ingenuidad» es un término suave porque la temeridad es gravísima. Tiene razón Mayor Oreja y es una pena que Rajoy no lo haya dejado claro en su entorno, en que «el centroderecha español parece no se ha dado cuenta de lo implacable que es el proyecto que tiene enfrente, de lo poderoso que es su aparato de comunicación y de que por tanto no puede cometer errores o torpezas». Porque supone el suicidio de la derecha democrática española, la liquidación de la alternancia en el sistema democrático español y por tanto la liquidación de la democracia que es, desde un principio, el sueño experimental del «mago de León» al que hay mil razones para ridiculizar pero al menos tantas para temerlo.

De ganar las elecciones Zapatero con su apuesta por la «modernización definitiva», habrá ese «segundo tiempo» en el que retornará, sin mayores trabas, la coordinación de intereses con ETA y todos los nacionalismos y grupos antisistema. Nadie puede estar seguro de que volvamos a tener unas elecciones en condiciones democráticas y alternancia posible. El centroderecha español ganó por mayoría absoluta las últimas elecciones celebradas en condiciones normales en este país. Si no gana estas puede que no vuelva a haberlas.

La mamba negra, o la «cuatro pasos»
POR JORGE MORAGAS ABC 3 Septiembre 2007

POR muchas vueltas que uno le da al tablero de la política nacional buscando un punto de fuga que nos indique el camino de la concordia y el progreso común, siempre acabamos topándonos con una pluralidad asimétrica que lo complica todo y que a muchos desespera: los nacionalismos.

Pero no debemos exagerar y caer en el fatalismo, el nacionalismo no siempre es totalitario aunque sea cierto que en esa ideología anide una tendencia natural a totalizar el sentimiento político de algunos sobre un resto que tenemos el defecto de tener un sentimiento de pertenencia de perímetro más amplio y abierto. Somos, no exagero, millones los catalanes y vascos que sentimos a España como liquido sinovial de nuestro ser como ciudadanos en este siglo XXI. Es un sentido de pertenencia más civil que cultural, más racional que emocional que se explica al formar parte de un Estado democrático y de derecho fundamentado en unos valores y principios de los que se derivan unos derechos y libertades fundamentales muy concretos.

Nuestro problema es que nos habíamos creído lo de la Transición y la democracia, con sus principios y valores, a los que hoy no estamos dispuestos a renunciar y sobre los que no tenemos ningunas ganas de negociar. No somos fundamentalistas de nada, nos repele cualquier dogmatismo por principio, por educación o porque nos sale de las narices, pero en ningún sitio está escrito que nuestro apego al pensamiento crítico nos obliga a dilapidar un capital político heredado. A esas personas me dirijo porque a ellos pertenezco, yo no los he escogido ni ellos a mí; simplemente somos ciudadanos de la misma edad y del mismo país. Vamos, que por lo menos para la generación del baby boom que conoce algo la historia de su país, la Constitución del 78 es algo tan valioso como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, pero 40 años más tarde y en clave ibérica, ahí es nada señorías y catedráticos progresistas de la memoria histórica.

Uno puede intentar con más o menos éxito ser muy liberal y muy abierto, pero llega una edad en la que hay que plantearse conservar algunos conceptos, aunque estos sean tan sobreentendidos y desatendidos como la libertad y el pluralismo político. Yo nunca me he considerado conservador y creo que me resistiré siempre a caer en ese elegante sofá ideológico del que uno tiene la sensación de que si se sienta ya no se vuelve a levantar, pero creo que lo que tampoco se puede ser es un niño mimado a los cuarenta y pico y pretender que nada de lo logrado por nuestros mayores valga la pena de ser conservado. En fin, que ser reformista no quiere decir que haya que reformarlo todo.

Ser demócrata no admite relativismos ni poses postmodernas que pongan en riesgo lo poco que, a fin de cuentas y a escala global, somos como simples seres humanos, es decir, ciudadanos libres. Y se pongan como se pongan nuestros semejantes nacionalistas, hoy esa libertad nos la da ser españoles y no sólo catalanes y vascos. Ser vasco o catalán puede ser un orgullo indescriptible, puede ser una forma de ser, un sentimiento colectivo o, si me apuran, incluso una forma libre de sufrir. Pero ser catalán o vasco sin ser español hoy no otorga ninguna garantía tangible de democracia, libertad, ni Estado de Derecho.

La casuistica del terror y del recorte de libertades que se practica en algunas partes del territorio demuestra más bien lo contrario. Sin exagerar un ápice, y simplemente levantando el periscopio y oteando nuestro entorno europeo inmediato, con humildad y cierta vergüenza de nuevos ricos en lo político, todos deberíamos reconocer que en este país somos unos trogloditas de la democracia liberal. La Constitución se puede y se debe reformar, pero nunca ignorar, despreciar ni violar. Por mucha nación de naciones o discutido y discutible que sea el concepto de la nación española para el presidente Zapatero, nadie tiene derecho a cargarse los cimientos de la casa común sin plantearlo abierta y democráticamente.
Los socios de Zapatero valoran del presidente del Gobierno su capacidad para diluir las esencias de la nación liberal. Esos pocos que mandan tanto, aprecian en Zapatero su innato instinto de poder, que -famélico de proyecto de Estado- le ha empujado desde el principio a practicar el ocurrente ejercicio de la rendición preventiva interior y exterior como método para ejercer una suerte de legitimidad prorrogada a cualquier precio.

Nunca he pensado que ZP fuese un simple mono con una ballesta ni un tontorrón al mando de la nave común. ZP es un tipo listo al que no hay que minusvalorar, sino al que hay que abordar como se aborda a la peligrosa mamba negra, temible serpiente también conocida en África como la «cuatro pasos» por ser esa la escasa distancia que puede caminar su víctima antes de caer letalmente herido por su mordisco. Hay que olvidarse de las serpientes del verano y se hace necesario concentrarse en la única que desafía la pervivencia de nuestros principios y valores. Debemos marcar distancias con él y descubrirle como lo que es, sin temor a caer en la trampa de la crispación, el centrismo ortopédico o la moderación confundida con el silencio.

La mamba negra, y todo lo que representa, es poderoso pero tiene una profunda debilidad que se refleja en nuestra fortaleza: ella tiene veneno, pero carece de principios y valores. Nuestros valores son el único antídoto frente a la «cuatro pasos» y su defensa y promoción dibujan el único camino hacia la victoria.

La hora del Tribunal Constitucional
JUAN ANTONIO ORTEGA DÍAZ-AMBRONA El País 3 Septiembre 2007

Es cierto que al Tribunal tampoco se le guarda siempre el obligado respeto. Su imagen mediática resulta a veces estereotipada y lamentable. Según ella, la acción del Constitucional vendría regida por tres principios implícitos:

1. Todos los magistrados, o son "progresistas", o son "conservadores".

2. Sus posiciones al sentenciar estarían determinadas por esa presunta condición.

3. Al declarar inconstitucional un precepto, legal o estatutario, el Tribunal propinaría un "varapalo" al partido que lo hizo aprobar.

Si esto fuera así, poca falta haría un Tribunal Constitucional. Por fortuna, los tres principios son falsos. Dar a entender que de hecho funcionan redundaría en flaco favor a la institución y en falta de respeto para sus miembros.

La atribución de progresismo o conservadurismo a los magistrados es conjetura tentadora pero azarosa. Quienes penetran en tales jardines tienen gran peligro de patinar. Podría dar algún ejemplo divertido. Lo cierto es que se tiende a esta simplificación: cualquier magistrado propuesto por el PP es por necesidad "conservador"; en cambio, será "progresista" si fue apadrinado por el PSOE. Así de sencillo. En términos taurinos, habría dos hierros decisivos: los de la ganadería de Ferraz, con brillante trayectoria centenaria, o la genovesa, no tan antigua, pero de no menor relumbrón. Todos reconocen que entrambos vienen ofreciendo las mejores corridas políticas en nuestro ruedo ibérico. Para quienes rechazan la fiesta, la metáfora podría convertirse en deportiva y decir que los jugadores saltan al campo a defender los colores del club que los fichó. Un poco sorprendente, ¿no?

Más estupefaciente aún resulta el segundo principio: la posición de cada juzgador dependería de esa su condición progresista o conservadora. Funcionaría así un elegante sistema binario: si lo dice uno, entonces es sí; si lo afirma el otro, por supuesto que no. Luego bastaría añadir una fundamentación, más o menos incomprensible para la mayoría. Si esto fuese así, sobrarían en el Tribunal sus juristas de reconocido prestigio. Bastaría una inteligencia natural bien despierta y una buena aguja de marear. No quiero dar ideas. Pero alguna vez, oyendo a tertulianos, periodistas y políticos, con sus opiniones agudas, tajantes, inapelables y a bote pronto sobre lo que debería decir el Constitucional, me asaltó la pregunta: ¿no cabría aprovechar tanto talento desperdiciado? ¿No es maravilla que estas gentes no necesiten siquiera haber leído los escritos de las partes?

En realidad, la cosa no debe de ser tan elemental. El sesgo ideológico de un magistrado no es siempre la dimensión decisiva. No todo se dilucida en esas coordenadas, ni se agota la riqueza de una personalidad en ellas. Hay muchos otros aspectos relevantes. Así, proceder del ámbito judicial o del académico podría resultar incluso más influyente para juzgar ciertos asuntos; por ejemplo, una recusación o una inhibición.

Es más, parece lesivo para la dignidad del Tribunal suponer que sus decisiones dependan más de quiénes y cómo sean los magistrados o de quiénes son los recurrentes, que de la cuestión objetiva que se les somete. El voto del magistrado se convertiría así en un voto político, en un acto de voluntad y no de juicio. Cabría entonces que la misma cuestión resultase constitucional o inconstitucional, según estuviera o no tal o cual magistrado. O que idéntica materia fuese blanca o negra, según que se aplicase a Cataluña o Andalucía. Inquietante, ¿no es así?

Esto sería posible si no existiese la Constitución como norma vinculante. Pero existe. Y esa existencia complica mucho, porque fuerza a interpretar un texto concreto. La tarea de un magistrado constitucional sin Constitución sería la labor más feliz, creativa y fantástica que imaginar cupiera. Todo el monte sería orégano. ¡Qué privilegio fallar cada cualsegún sus personales ideales de vida! No se alcanzaría el "seréis como dioses", pero sí el "seréis como soberanos". Porque, en el fondo, se trata de soberanía. Si este concepto conserva hoy en día algún sentido jurídico fuerte, es como referente atributivo de las decisiones del poder constituyente. La Constitución fue decisión soberana de todo el pueblo español. Interpretar la Constitución viene a ser algo muy próximo a ejercer de soberano. Pero tiene sus límites. Se precisa mucha sensibilidad y cautela para ser la voz autorizada de la Constitución. Si se admitiera que todo cabe en el texto constitucional, querría decir que la Constitución no manda nada.

Eso me lleva al tercer punto, o sea, eso de que el Tribunal "se carga" un "Estatuto" y reparte varapalos. Tampoco resulta apropiada. En puridad, lo que hace el Tribunal, es decir, que si se quisiere establecer una regla, incompatible con la Constitución, pero que puede ser muy sana y conveniente, ha de intervenir antes ese sujeto soberano que aprobó la Constitución. O sea, el Tribunal preserva la soberanía de los españoles. Porque, dicho sea de paso, ni el Constitucional es soberano, ni lo es ningún Parlamento autonómico, ni lo son tan siquiera las Cortes Generales.

La conjunción astral de esos tres criticables principios tiende a erosionar y trivializar el trabajo del Constitucional. Este Tribunal, pese a que su prestigio no esté, acaso, hoy en cuarto creciente, ha rendido muy trascendentes servicios a la democracia y a la Constitución. Su labor ha resultado muy positiva en sí misma, y no digo nada en comparación con algún organismo otro, de cuyo nombre no quiero acordarme.

En el día de hoy siguen pendientes varias impugnaciones contra Estatutos de tercera generación con problemas peliagudos de constitucionalidad. Además, flota en el aire un nuevo Estatuto vasco tras el naufragio del proyecto Ibarretxe. La razón de ser del Constitucional cobra toda su trascendencia en esta hora.

Es momento de recordar que el Tribunal no se creó en su esencia para corregir a los Tribunales ordinarios, ni para instruir a la Sala de lo Penal del Supremo sobre cómo prescriben los delitos, ni para intercambiar collejas, si se me permite esta expresión, con la de lo civil del propio Supremo sobre asuntos menores. Lo esencial es lo de ahora.

Para juzgar Estatutos autonómicos hubiera sido deseable un pronunciamiento del Tribunal con carácter previo, sobre un texto ya definitivo, antes de su aprobación parlamentaria y del referéndum de ratificación por la Comunidad Autónoma. Eso pretendía el difunto "recurso previo", mal extendido a todas las leyes orgánicas, mal suprimido por el Gobierno de Felipe González y abusivamente instrumentalizado por los parlamentarios de Alianza Popular o del Partido Popular en la oposición. Con esa vía previa hubiera sido más difícil que una Comunidad Autónoma se sintiese agraviada si el Tribunal eliminaba, por inconstitucional, algún párrafo del proyecto de un Estatuto. Fue una lástima perder este valioso instrumento en el fragor de la reyerta partidaria.

El caso es que estamos como estamos. El Tribunal empezó señalando en un momento dado, con acierto, que era prematuro estimar una impugnación del PP contra el Estatuto de Cataluña antes de conocer el texto final. Consideró que era demasiado pronto para pronunciarse. Pero ahora preocupa que, por la inercia de los hechos consumados y con el rizo de las cuestiones previas, cuando dicte sentencia resulte demasiado tarde. El problema actual es que ya ha transcurrido tiempo sobrado y que del Tribunal no llegan síntomas de sentencia de fondo, sino señales varias dilatorias, que suenan a escaramuzas.

Para justificar el retraso flotan en el ambiente argumentos bastante débiles, a mi modo de ver. Ni el de la complejidad del asunto (produciría sonrojo acogerse a esa excusa al cabo de tantos meses), ni el de la impugnación por el PP de la nueva reforma de la ley del Tribunal (se debería respetar el orden de entrada), ni el lío procesal de las acumulaciones (asunto instrumental, que debería facilitar lo principal), ni la finalización del mandato de la presidenta (que, dicho sea de paso, es hoy la mejor candidata para el puesto que ya ostenta), etc.

En suma, ha llegado la hora de fallar. Todos debemos respeto al Tribunal, pieza insustituible en estos trances, lo que supone apartar los esquemas mediáticos y otorgar un voto de confianza a su autoridad. Pero los españoles también merecemos un respeto por parte del Tribunal, en forma de unas sentencias prontas, claras, coherentes con la jurisprudencia existente, bien fundadas en la Constitución y, por supuesto (yo diría, incluso, sobre todo), unánimes o por una mayoría tan contundente que nadie pueda interpretar como confirmación los disolventes principios antedichos. Es la hora del Tribunal Constitucional, sin duda. Si no la aprovecha, el riesgo es que le haya sonado al Tribunal su hora, pero esta vez en el sentido quevediano.

Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona es ex ministro de UCD

El País acusa a Zapatero de dejar a ETA presentarse fraudulentamente a las municipales.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 3 Septiembre 2007

Vivimos días impensables hace solo unos días. El País está ahora editorializando sobre los grandes dislates y traiciones de Zapatero, cuando en su momento no las consideró tales. Esta parcial regeneración de los chicos de Polanco viene originada por el fútbol. Los amigos de Zapatero en Mediapro les están haciendo la puñeta a los amigos de Zapatero en Prisa y claro, los amigos de Zapatero en Prisa están que trinan y se defienden como siempre se han defendido cuando alguien ataca sus negocios, echando mano de los editoriales de El País para zurrarle la badana a quien osa tal cosa.

El otro día acusaba El País a Zapatero de haber ordenado no detener etarras durante la tregua, hoy insiste en la misma acusación e incluye otra en el editorial dominical del día 2, nada menos que acusan a Zapatero de cometer un delito de los gordos, haber permitido a ETA el presentarse a las pasadas elecciones bajo el paraguas del ANV.

A pesar de que de lo que se trata es de amenazar y chantajear a Zapatero para que les quite de en medio a Mediapro en lo del fútbol, aun no van a pecho descubierto contra él, solo amagan, dejan caer, comentan como quien no quiere la cosa las atrocidades de Zapatero pero envueltas en una especie de contexto edulcorado y pretendidamente halagador, pero siempre enviando el mensaje “Zapatero, o te portas bien con nosotros en lo del fútbol o mira lo que podemos hacer para amargarte la existencia”.

El editorial dominical de El País es un gran soplamocos administrado con guante mullido. Ya en el mismo título del editorial le sueltan un patadón en las espinillas a Zapatero, “Romper la tregua no sale gratis”, así titulan. Pero claro si romper la tregua no le sale gratis a ETA porque están deteniendo a etarras a punta pala eso significa que durante la tregua ocurría lo contrario, es decir que no se detenían etarras por orden de Zapatero que es a quien atribuyen el mérito de detener etarras ahora.

El auténtico mazazo a Zapatero aparece en el párrafo final del editorial:
“Ciertas concesiones realizadas durante el proceso de paz son difícilmente reversibles. Por ejemplo, la manga ancha para permitir la participación fraudulenta de ANV, la pantalla de Batasuna, en las elecciones. Pero si hay atentados y sigue negándose a condenarlos, aún es tiempo de romper las alianzas que han permitido a quienes se amparan en esas siglas hacerse con algunas alcaldías; y de practicar una política de aislamiento que les haga ver que tampoco para ellos es gratis mantener su sometimiento a ETA tras la ruptura del alto el fuego.”

No está mal para ser El País quien lo dice. Zapatero tuvo manga ancha, o sea autorizó la participación fraudulenta de ANV, la pantalla de Batasuna ETA, en las elecciones. O sea que Zapatero cometió un fraude, aun no se atreven a llamarlo alta traición al dejar que Batasuna, que es ETA, participase en las elecciones con aquel esperpéntico argumento de que la mitad del ANV eran malos malísimos y la otra mitad era un coro angelical de buenos muchachos.

Y Zapatero el mendaz diciendo en ese mismo periódico, y el mismo día, que él hizo lo que hizo con ETA por salvar vidas. O sea, resumiendo lo que dice El País de nuestro mentiroso mas encumbrado, Zapatero para salvar vidas ha dejado a ETA entrar en los ayuntamientos y otros órganos de gobierno regional y provincial para, entre otras cosas, obtener la financiación que le permita comprar explosivos, pistolas, detonadores, etc. y con eso Zapatero va a salvar muchas vidas. También acusa a Zapatero de haber ordenado no detener etarras durante la tregua de pacotilla de ETA y de ese modo, dejando en la calle a los asesinos etarras ha conseguido salvar vidas. Alucinante.

Zapatero, por favor, no salves más mi vida de esa forma, so mentiroso.
Y gracias amiguitos de El País, no es que quiera que ganéis la “Guerra de los progres”, sino que lo que deseo es que esa guerra dure mucho y nos sigáis alegrando la vida contándonos las grades mentiras y pecados de Zapatero. Igual se cumple por fin eso de que los progres cabreados nos harán libres.

La pesadilla de las galescolas
Agencias Periodista Digital 3 Septiembre 2007

Han perdido el sentido común. Este lunes comienzan a funcionar en Galicia las galescolas, la nueva red de guarderías públicas que ha implantado el bipartito que integran el Partido Socialista y el BNG. Allí, en esos reductos de la "pureza", se hablará a los niños y se impartirá todo el material didáctico exclusivamente en gallego.

Si el asunto tuviera que ver sólo con el idioma, el asunto tendría un pase, aunque muchos pensemos que eso, a la larga, contribuirá a estancar Galicia, haciéndola cada vez más parroquiana y menos cosmopolita.

Pasa ya en Santiago de Compostela, que podría haber sido un foco del saber, como los son Harvard, Oxford o Stanford y que va camino de reducirse a una Universidad pueblerina, preciosa en su continente y cateta en su contenido. Una Universidad a la que serán pocos los pensadores, creadores y líderes que acudan, porque el gallego se ha convertido en lengua vehícular.

Lo que la Xunta, apoyado con costosas campañas de difusión del gallego, presenta como medidas para equipararlas dos lenguas oficiales existentes en Galicia, no es otra cosa que un intento camuflado por erradicar el castellano del espacio público.

El drama, el peligro de las galescolas es que es -aunque parezca mentira tratándose de niños de 0 a 3 años- una operación ideológica.

El pasado 18 de agosto, el nacionalista Anxo Quintana, vicepresidente del Gobierno autonómico, afirmó que los niños saldrían de estos nuevos centros conociendo el himno gallego, letra y melodía, pues «es un lenguaje que agita el despertar de Galicia como nación».

Sin embargo, lo que hacen en realidad las rimas del himno es llamar a la resistencia contra el invasor y decir que quienes no entienden el gallego son «crueles» o «imbéciles».

Este objetivo demuestra el delirio del BNG y su afán por adoctrinar a los niños en el odio a lo español cuando apenas saben andar.

Pese a que los socialistas reaccionaron de forma tibia restándo importancia a la idea de Quintana, a día de hoy ningún nacionalista se ha retractado de la pretensión y son ellos los que controlan estos centros.

Con himno o sin himno, el plan de las galescolas es bien emblemático del proyecto de inmersión lingüística inspirado en Cataluña o el País Vasco que siempre ha deseado el BNG y que ahora implanta el PSOE.

El pasado mes de julio, ambos aprobaron un nuevo decreto lingüístico que establece que en Primaria y ESO se impartirá un mínimo del 50% de las clases en gallego -sin establecer un máximo- y será obligatorio enseñar en la lengua autonómica las materias troncales, relegando el castellano a las popularmente denominadas marías: Gimnasia, Plástica o Música.

Se da además la paradoja de que en Galicia, al contrario de lo que aún ocurre en Euskadi, no hay tres modelos educativos para elegir, de manera que este sistema de inmersión lingüística es obligatorio para todos los alumnos.

El plan, como es evidente, no responde a la realidad bilingüe de Galicia ni tampoco al programa electoral del PSOE, y de ahí que ya haya surgido una reacción ciudadana que en menos de mes y medio ha reunido 20.438 firmas en defensa de su derecho constitucional a elegir.

Mayor Oreja coincide con MD en que el nuevo partido de Rosa Diez debe ser un acicate para el PP
Redacción MinutoDigital 3 Septiembre 2007

El proyecto encabezado por Rosa Diez y Savater parece que esta dando quebraderos de cabeza en el PP. Ya lo anunciábamos la semana pasada. Su firme apuesta antinacionalista podría arañar votos de muchos votantes de derecha que no ven suficiente iniciativa y convicción en el PP para cambiar las cosas en España. Si añadimos la imagen más social del nuevo proyecto, también podríamos decir que el nuevo partido podría ser un duro competidor por ese nicho electoral de los políticamente escépticos, que algunos llaman centro, que no esta a gusto con Zapatero, pero que no parece estar muy dispuesto a votar masivamente al PP.

En este sentido son muy acertadas las declaraciones de Mayor Oreja, que respecto al papel que en esta campaña puede jugar el partido de Rosa Díez y Fernando Savater, ha dicho que para el PP “tiene que ser un acicate”, porque “es evidente que el nuevo partido conlleva más riesgos para la oposición que para el Gobierno”.

El PP, ha insistido, “debe cargar las pilas” de cara a esta cita electoral. La razón no estriba sólo en este nuevo partido sino en “el enorme aparato mediático y propagandístico”. Según Mayor, “entre nuestros errores está una tendencia a la ingenuidad que debemos corregir”. En su opinión, “el centro derecha español parece que no se ha enterado de lo implacable que es el proyecto que tiene enfrente”. Por ello, conmina a su partido a no cometer “errores ni torpezas” ante las intenciones de Zapatero y su gobierno: “la destrucción del centro derecha, de su líder y de sus valores hasta hacerlos grotescos y predemocráticos”. “En esa batalla estamos”, finaliza.

Entre el centrismo y el ultraliberalismo
Una batalla que tiene que ganar el PP y a cuya victoria no beneficia la división entre centristas, cuyo campeón sería Gallardón y los ultraliberales, mejor organizados en torno al “think tank” neocon, cuya expresión más popular sería Jiménez Losantos.

Por un lado el sector “neocon” aboga por una defensa a ultranza y sin complejos de valores y principios de reconstrucción nacional y democrática, que sin duda son precisos para terminar con la descomposición de España. Pero por otro lado su ultraliberalismo no despierta simpatías en amplios sectores de la población. Así, si con ellos no hay riesgo de pérdida de votos por la derecha, también es cierto que lo tienen cuesta arriba a la hora de reforzar electoralmente al PP por el lado de los que rechazan el nacionalismo y el sectarismo del PSOE, pero, perciben ese ultraliberalismo como algo muy alejado del ciudadano más humilde y demasiado rígido y elitista como para identificarse con tal opción.

Peor parado sale el sector centrista, que reduce su mensaje a que quiere alejarse de una imagen radical, haciendo gala de moderación. Pero ignoramos cual su programa, salvo caer simpático a todo el mundo y colaborar con todos. Lo de tirar por la calle de en medio, quizás quede muy bien como imagen electoral, pero el gran problema que plantea es la absoluta indefinición ideológica y la imagen de que se pueden aparcar los valores y principios con tal de que sirva para alcanzar el poder. Así al final el contenido de tan famoso centro es que todo es negociable. Una visión muy pragmática pero muy poco ética. Pero lo indudable es que este centrismo sí pone énfasis en la cercanía al pueblo llano, aunque sea a costa de hacer demagogia, y atrae a un sector de la población que es muy amigo de huir del compromiso y del “ni pa ti ni pa mi”. .
¿Podría una, prácticamente inexistente dentro del PP, derecha social, aunar la defensa de la regeneración nacional en base a valores que desde el sector más liberal proponen, con la cercanía social que buscan los centristas, pero respetando principios, mostrándose más sensible con los problemas cotidianos de la gente, sin demagogias?

RECURRIRÁ EL DECRETO DE GALLEGUIZACIÓN
La Unión Democrática de Estudiantes exigirá controles de castellano en las galescolas
La Unión Democrática de Estudiantes ha anunciado que recurrirá ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, junto a otras asociaciones y plataformas gallegas, el Decreto 124/07 de galleguización de la Enseñanza, por la que crea galescolas donde el material didáctico será exclusivamente en gallego. Además exigirá en el Consejo Escolar del Estado que se controle el nivel de castellano de los alumnos de centros públicos donde la lengua local sea la única lengua vehicular.
Libertad Digital 3 Septiembre 2007

Para la UDE "los experimentos nacionalistas de imponer la lengua local sobre la lengua común perjudican esencialmente a quienes más necesitan a la escuela pública, no sólo porque reciben un nivel más bajo de castellano –aunque sea su lengua materna, esto no les garantiza un buen dominio del registro culto– sino porque implica situarles en inferioridad de condiciones, sobre todo cuando su lengua materna es el español".

En una nota de prensa señala que "la enseñanza pública debe ser un instrumento de formación cultural y de movilidad social, especialmente para las familias con menos recursos que no pueden permitirse complementar esa formación". Revela asimismo que "el nivel de los alumnos catalanes castellanohablantes en la Selectividad es inferior a la media catalana y al conjunto de la media española, lo que limita las oportunidades de estos alumnos a quienes se impidió estudiar en su lengua materna, que no ha dejado de ser oficial en toda España".

La UDE considera que "es un derecho individual de los padres elegir la/s lengua/s vehicular/es en que son escolarizados sus hijos, y que el deber de toda Administración es ofrecer la escolarización en las dos lenguas oficiales, además de tratarlas con igualdad jurídica". Cree injustificable que un proyecto político nacionalista implique favorecer a una lengua frente a otra o, sencillamente, jugar con el futuro de los niños gallegos, baleares, catalanes o valencianos, sin dar a sus padres la oportunidad de elegir.

Por eso, cree que "si hubiera controles sobre el nivel de castellano en los centros donde sólo se escolariza en la lengua local y sus resultados fueran públicos, se podría poner fin al delirio lingüístico nacionalista".

España
DEPENDEN DE LA SECRETARÍA GENERAL DE IGUALDAD
Y ahora, las 'galescolas'
ANÍBAL MALVAR El Mundo 3 Septiembre 2007

MADRID.- Desde el lunes, 1.100 menores de 3 años serán educados en gallego. Anxo Quintana, líder del Bloque y vicepresidente de la Xunta en coalición con el PSOE, quiere que aprendan de memoria el himno, que evoca la resistencia celta frente a los romanos. Tras Cataluña, comienza una nueva guerra del idioma, informa Aníbal Malvar en el suplemento 'Crónica' de EL MUNDO.

En Galicia, la guerra de las 'galescolas' empezó hace tres meses. El 29 de junio, un grupo de ciudadanos anónimos —fundamentalmente profesores y padres de alumnos— entregan 20.438 firmas para protestar por el Decreto 124/07 de galleguización de la Enseñanza, en virtud del cual nacen las 'galescolas'.

El 18 de agosto, Anxo Quintana (vicepresidente) proclama que todos los niños que salgan a los tres años de las 'galescolas' sabrán cantar el himno gallego. El día 24, la responsable de Educación (socialista), Laura Sánchez Piñón, responde a su vicepresidente (nacionalista): "A esas edades los objetivos son otros y eso es adelantarse demasiado".

Ese mismo día, el líder gallego del PP, Alberto Núñez Feijoo, recuerda que un bebé prefiere "tomar el biberón y eructar" a aprenderse cualquier himno. Tarda apenas dos días Quintana en responder a diestra (PP) y siniestra (PSOE): "Para el PP el himno nacional es igual que un eructo" y "el Partido Socialista se considera en la obligación de seguir por el mismo camino y decir que hay que prohibir cantar el himno gallego en las guarderías".

Le contestaba este miércoles el presidente de la Xunta, su socio el socialista Pérez Touriño: "Apelo a dejar la estéril polémica en la estación del año en la que nació, como una ocurrencia más del verano".

Con o sin bebés entonando himnos, las 'galescolas' echan a andar el lunes. En principio serán 23 guarderías que acogerán a 1.100 niños. En el primer trimestre de 2008 se añadirán otras 23. El material didáctico será exclusivamente en gallego y la lengua de profesores y niños, balbuceos y eructos aparte, también. Se han contratado 80 profesores.

Padres y profesores ya han recogido más de 20.000 firmas contra las 'galescolas' en un manifiesto conocido como 'Tan gallego como el gallego'

Una batalla entre PSOE y BNG
Cuando PSOE y BNG decidieron unirse para acabar con tres lustros de fraguismo, la Consellería de Educación se convirtió en problema negociador. El BNG no quería dejar en manos de la tibieza socialista la cuestión del gallego en las escuelas.

El PSOE, desde Ferraz, consideraba innegociable este área, sabedor de que las posiciones maximalistas del BNG podían afianzar aún más en la población española monolingüe la idea de que otorga demasiadas concesiones a los nacionalismos.

La batalla la ganó el PSOE. Pero el BNG ha encontrado ahora su cola de león: las guarderías. A través de la Secretaría General de Igualdad, adscrita a Vicepresidencia, convierte guarderías en 'galescolas' con el trasfondo de permitir a la mujer conciliar vida laboral y familiar, ofreciendo un máximo de nueve horas diarias de atención a los menores en los nuevos centros.

En la educación entre los tres y los seis años, la controlada por los socialistas, sólo 16 centros aplicaron el pasado año el modelo de enseñanza exclusivamente en gallego (con la excepción lógica del castellano). Menos que las 23 'galescolas' que este año inaugura el BNG de una tacada.
Un manifiesto contra la medida

La iniciativa cuenta ya con el rechazo de una parte de la sociedad, que ha suscrito el manifiesto 'Tan gallego como el gallego', colgado sin promoción en Internet. En menos de mes y medio, los dos profesores que lo habían redactado consiguieron reunir 20.438 firmas de apoyo.

Gloria Lago, una de las impulsoras, licenciada en Filología Inglesa, es profesora de instituto en Vigo y tiene un hijo de siete años. José Manuel Pousada, también docente, es el otro padre de la criatura.

"Creemos que va a ocurrir lo mismo que en Cataluña", explica Lago. "Se empieza galleguizando por la lengua y se acaba en los contenidos. Con el nuevo Decreto de Normalización Lingüística se deja a la elección del profesor el idioma de la asignatura. Si un niño recibe toda la educación en gallego, se pierde el registro culto del castellano porque ése es el que se recibe en los colegios, no en casa. Esto, además, afecta a los hijos de las familias más humildes".

ESPAÑA
El sector crítico de Ciutadans abandona el partido y se suma a la plataforma de Savater y Díez
Luisa Casal El Confidencial 3 Septiembre 2007

Ciutadans, la formación catalana que lidera Albert Rivera, sufrirá esta semana su primera escisión importante. Según ha podido saber este periódico, una parte de la corriente crítica Regeneración Democrática se dará de baja del partido para integrarse en la incipiente estructura de Plataforma Pro, el germen que se convertirá en un nuevo partido político a nivel nacional, impulsado por Fernando Savater y Rosa Díez.

Dos de los fundadores de Ciutadans (y hoy críticos con su estrategia), Albert Boadella y Arcadi Espada, han aplaudido la idea de Savater de impulsar un partido a nivel nacional. Ambos apoyan la corriente crítica de Ciutadans, pero ven con preocupación la posibilidad de que ambas formaciones concurran por separado a las próximas elecciones.

Dentro de Ciutadans, sin embargo, la situación es muy tensa. Según ha podido conocer El Confidencial, el próximo viernes asistirá una nutrida representación de Regeneración Democrática a la presentación de Plataforma Pro en San Sebastián. Allí acudirán, entre otros, el líder de la corriente, Luis Bouza-Brey, y altos dirigentes, como Alicia Giménez Barlett, Clemente Polo y Almudena Semur. Posteriormente, el 12 de septiembre, se oficializará la Plataforma en Cataluña. Para entonces, la fuga de militantes ya será un hecho consumado, aunque Regeneración Democrática continuará como corriente interna de Ciutadans. Eso sí, más debilitada.

Con la actual estrategia, al fracaso
Fuentes críticas de Ciutadans señalaron a este diario que “Plataforma Pro garantiza la transversalidad de la operación, mientras que Ciutadans, después del congreso del mes de junio, ha derivado hacia posturas claramente de izquierdas”. Por eso, consideran que “es preciso tomar la iniciativa y definir una línea de actuación clara, puesto que con la actual estrategia de Albert Rivera vamos destinados al fracaso”. Esa línea de actuación se concretará el 29 de septiembre, cuando se presente en Madrid el nuevo partido.

Aunque no está aprobado el nombre del mismo todavía, sí se sabe quiénes serán los “pesos pesados” dentro de la oferta electoral: Fernando Savater, Rosa Díez, Carlos Martínez Gorriarán y Fernando Maura (parlamentario vasco del PP).

En declaraciones a El Confidencial, Fernando Maura señaló que “en estos momentos, no me siento muy lejos de Plataforma Pro”, y que estudia muy seriamente el abandono de las filas populares para impulsar el nuevo proyecto, aunque no decidirá qué hacer hasta finales de septiembre. El diputado vasco señala que algunas orientaciones de esta legislatura “avalan la necesidad de regenerar la política española”. Y critica especialmente el “comportamiento errático” del PSOE en cuestiones territoriales, así como “la locura de negociar con una banda terrorista”.

Críticas también al PP
Pero también es duro con el PP, al que acusa de haber seguido “la deriva del partido del Gobierno y, en lugar de practicar una política abierta, de acercamiento al ciudadano, se ha encastillado en posiciones de derecha”.

Fernando Maura señala que es preciso reconstruir un espacio donde “tengan cabida dos corrientes como la liberal y la socialdemócrata” y que urge corregir la “sobrerrepresentación de los nacionalismos periféricos, que con un puñado de votos instrumentalizan al Gobierno central, sea del PP o del PSOE”.

Educación
Los principales editores de libros de texto amenazan con retirarse del País Vasco
Consideran incompatible la tirada de ejemplares en euskera con el préstamo de materiales
Mar Villasante La Razón 3 Septiembre 2007

Madrid- Las principales editoriales de ámbito nacional siguen con atención los pasos del Gobierno vasco en materia educativa. La Consejería se dispone a generalizar el préstamo de libros en el primer ciclo de Primaria de la red pública, con la idea de que los materiales puedan ser reutilizados durante los cuatro años siguientes.

Cada centro decide dónde compra los textos y los libros que necesitan sus alumnos. El colegio pagará a las librerías con las subvenciones de Educación y lo que les abonan los padres, un 25 por ciento del coste total. Condición esta última que desconcierta a los editores de libros de texto, porque, si cada padre paga un cuarto de un libro que se utilizará durante cuatro años, «¿dónde está la gratuidad?», se preguntan.

El malestar de los editores con el sistema de préstamo de libros, que llaman de «pseudo-gratuidad» y que se ha extendido sobre todo por las comunidades socialistas, se agrava en el caso del País Vasco. Las grandes editoriales deben adaptar los textos al euskera y al desarrollo autonómico, los traductores son caros y los equipos de edición que se requieren, también. Si deben hacer ese esfuerzo inversor para una tirada reducida que además se reutilizará durante cuatro años, a los editores no les salen las cuentas.

Determinación
«Si siguen adelante con el proyecto de gratuidad nos vamos de allí», anuncia José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros (Anele), que representa a grandes editoriales de ámbito nacional como Anaya, Edebé, Edelvives o Santillana, por citar sólo algunas.

Moyano explica que la consejera vasca de Educación, de EA, ha hecho un planteamiento básico de currículo centrado más en las competencias que en los contenidos, ante la imposibilidad de unificar las demandas de las ikastolas, las escuelas católicas y las públicas. Los directores generales, según señala el presidente de Anele, tienen el euskera y el concepto de «Euskal Herria» como pilares básicos, de manera que los libros en castellano quedan circunscritos al ámbito de las asignaturas de Lengua y Literatura Castellana.

El País Vasco figura entre las comunidades que todavía no ha publicado los decretos de desarrollo de la LOE, por lo que para este curso las editoriales se han basado en los decretos de mínimos del Gobierno y estos decretos servirán de referencia para el año que viene, aunque los editores en realidad necesitarían dos años para hacer los nuevos libros.
La asociación de editores ya ha alertado al Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno vasco sobre algunos problemas jurídicos que se suscitan con el «Programa de gestión solidaria y equitativa de libros de texto y material didáctico», que así se llama este plan de préstamos.

En primer lugar, advierten de una posible vulneración de la Ley de Defensa de la Competencia, ya que se establece una preferencia expresa hacia las librerías del entorno del colegio y «parece atribuirse también a los propios centros la fijación del precio de los libros de texto». Para la adquisición de los libros, las familias deben utilizar un impreso facilitado por el propio centro para autorizar la adquisición con indicación expresa del precio. Y cualquier directriz que suponga la fijación directa o indirecta del precio de los libros de texto sería incompatible con la Ley del Libro y con la de Defensa de la Competencia, añaden.

En segundo lugar, consideran que hay un problema con los derechos de propiedad intelectual. Las bibliotecas escolares no precisan autorización de los titulares de derechos por los préstamos que realicen y quedan eximidas del pago de remuneración.

Pero, según indican en el escrito remitido a la Consejería, «esta doble exclusión, de la autorización y la remuneración, no resulta aplicable al sistema de préstamo de libros de texto». «Es muy claro que la distribución al alumnado de libros de texto requiere autorización del autor y, desde luego, una remuneración adecuada», precisan.

La asociación de editores también pone el acento sobre la renuncia expresa obligatoria que se impone a los alumnos que no deseen participar en el programa, que los obliguen a indicar las razones de la decisión y que pierdan la posibilidad de percibir cualquier cuantía en las convocatorias de ayudas al estudio para material escolar, «sanción que no se incluye como advertencia en el formulario», denuncian.

Pese a todo, los editores aseguran que han logrado contener los costes para mantener los precios en el entorno del IPC, por lo que este año subirán un 2,7 por ciento. En la actualidad, los libros de texto simultanean dos regímenes de precios, especifica Anele, uno fijo para la Educación Infantil y la Secundaria no Obligatoria (Bachillerato y FP) y un precio libre para Primaria y Secundaria Obligatoria (ESO). Con todo, el sector del libro «apoya decididamente el precio fijo de todos los libros, como el instrumento más efectivo para contener los libros y para garantizar la pluralidad y diversidad de la oferta editorial».

La Comunidad Valenciana acoge ya 420 multinacionales frente al «éxodo» en Cataluña
A. CAPARRÓS ABC 3 Septiembre 2007

VALENCIA. La «estabilidad institucional» es la primera de las razones que esgrime el Gobierno central cuando recomienda a los inversores extranjeros que abran nuevas vías de negocio en la Comunidad. En cambio, la sociedad estatal Interes Invest in Spain, creada en 2005 por el Ejecutivo de Zapatero, elude este factor cuando se refiere a Cataluña.

Los debates identitarios, las trabas medioambientales y las exigencias lingüísticas son algunos de los argumentos que emplean empresarios catalanes o multinacionales instaladas en su territorio para justificar los procesos de deslocalización que, como un goteo, se han sucedido en los últimos años bajo la égida del tripartito.

Los casos de Braun, Mercedes Benz, Samsung o Panasonic representan algunos ejemplos de esta «sangría», que situó a Cataluña como la autonomía que mayor número de despidos concentró el pasado año por causa de la temida deslocalización industrial.

La situación en la Comunidad se sitúa en el polo opuesto. Las condiciones que ofrece la región han permitido que los niveles de inversión extranjera hayan batido récords históricos. VCI, la agencia de captación de inversiones dependiente de la Generalitat, ha elaborado un informe que cifra en 8.500 millones de euros el monto total de las inversiones acumuladas en la actualidad.

Marco político estable
Al margen del marco político de «estabilidad», en contraposición con las fórmulas de gobierno basadas en la macedonia de cifras, el Consell ha incentivado las inversiones a través de la puesta en el mercado de suelo industrial o de rebajas en la presión fiscal, que han sido criticadas en los últimos meses por el Ejecutivo catalán. La apuesta de Ford Europa por la planta de Almussafes, certificada el pasado miércoles por su presidente, John Flemming, constituye la última prueba de la «confianza» de las grandes compañías internacionales a la hora de desarrollar proyectos en la región. La firma del óvalo destinará 425 millones de euros los próximos cinco años para modernizar su factoría valenciana.

El «ejemplo» de Ford Europa
El jefe del Consell, Francisco Camps, puso a la firma automovilística como «ejemplo para otras inversiones» en la Comunidad. En este sentido, empresas como Cemex, UBE Chemical o British Petroleum han situado a la región como foco prioritario de su actividad en los últimos años.

Próximamente, a ellas se unirán empresas del sector automovilístico como Hyunday o Toyota, a través de sus plataformas logísticas. Así, el número de multinacionales que operan en estos momentos en la Comunidad Valenciana se eleva a 420, según los datos aportados por VCI tras la última revisión estadística, ya que los estudios anteriores rebajaban este cifra a poco más de 260 enseñas extranjeras. Por sectores, la actividad industrial concentra a cerca de la mitad de estas empresas -un 46%-. Las firmas relacionadas con el sector del transporte y la logística representan el 26% de las compañías de capital extranjero asentadas en la Comunidad, mientras que la construcción y los servicios acaparan un 13% en ambos casos.
Según datos del Ministerio de Industria, la inversión extranjera directa ha ascendido en los últimos cuatro años a más de 3.000 millones de euros.

TERRORISMO
ETA colapsa con amenazas de bomba los accesos a Euskadi en la operación retorno
AINHOA DE LAS HERAS El Correo 3 Septiembre 2007

Sólo estalló uno de los artefactos, de escasa potencia, en Fuenmayor
El aviso de cinco explosiones entre las tres y las cinco de la tarde obligó a cortar carreteras de Cantabria, Burgos, Guipúzcoa y La Rioja

ETA volvió a sembrar la alarma ayer con el anuncio de la colocación de cinco artefactos explosivos en distintos puntos de la red viaria española en plena operación retorno de las vacaciones de verano, lo que colapsó los principales accesos por carretera a Euskadi. En un día que ya se preveía caótico para el tráfico, la amenaza terrorista terminó por atascar las vías de entrada al País Vasco por Vizcaya, Álava y Guipúzcoa y desquiciar con retenciones kilométricas a miles de conductores que intentaban llegar a sus casas después del descanso estival. La acción, similar a la del pasado mes de julio contra el Tour, cuando estallaron dos pequeñas bombas al paso de la carrera ciclista por el Pirineo navarro, se produce un día después de la «importante» operación policial contra la banda armada en Francia. Los expertos en la lucha antiterrorista no atribuyen la acción a una reacción contra las detenciones, sino que creen que había sido planificado con anterioridad.

Un comunicante que habló en nombre de ETA llamó a la DYA de San Sebastián a las 13.53 horas y advirtió de que, entre las 15.00 y las 17.00 horas, harían explosión sendas bombas en la A-67, en Barreda (Cantabria), junto a Torrelavega; en la N-232 y en la AP-68 en Fuenmayor (La Rioja), en la AP-1, en Bergara (Guipúzcoa) y en la N-1, en Rubena (Burgos). Se trata de cinco arterias clave que rodean a la geografía vasca y que suelen utilizar los ciudadanos de esta comunidad en sus desplazamientos hacia los lugares de veraneo en pueblos del interior o de las costas.

La falta de precisión de la información aportada por el anónimo, que señalaba tramos de hasta dos kilómetros donde podían estar colocados los explosivos, complicó la labor de las fuerzas de Seguridad y obligó a realizar un rastreo exhaustivo, lo que ralentizó aún más la circulación. Las mayores retenciones se produjeron en Cantabria y Burgos, donde muchos ocupantes de los vehículos atascados se apearon, víctimas de la desesperación. En Burgos, el desvío del tráfico por Atapuerca y la carretera de Logroño alivió el embotellamiento, pero no impidió que se registraran grandes caravanas. Lo mismo ocurrió en Fuenmayor, donde la N-120 sirvió como vía alternativa, una vez detonado el explosivo y para mayor seguridad de los automovilistas. La Guardia Civil estableció también un control antiterrorista en plena A-8 en Ontón, dirección Bilbao, lo que generó fuertes retenciones.

Finalmente, sólo una de las bombas, de escasa potencia, estalló a las 16.25 horas en la localidad próxima a Logroño de Fuenmayor, en un paraje aislado, coto deportivo de caza, situado junto a la N-232 y frente a unas bodegas. Según el análisis de los especialistas en desactivación de explosivos (Tedax), la carga, de entre 200 y 400 gramos de una sustancia sin determinar, abrió un agujero de cincuenta centímetros de diámetro y diez de profundidad.

Gasolinera desalojada
El explosivo se encontraba en una bolsa de basura gris semienterrado dentro de una caja blanca de componentes eléctricos con una pegatina de ETA y restos de una pila. El pequeño artefacto había sido colocado en un talud entre la autopista y la nacional. En un primer momento se temió que hubiera más cargas. «Si no lo hubiéramos estado buscando, nos habría pasado desapercibido», reconoció José Antonio Ulecia, delegado del Gobierno en La Rioja. Ulecia condenó la acción de la forma «más dura posible y sin adornos».

Los expertos antiterroristas concedieron credibilidad a la información aportada por el comunicante anónimo, y aunque no se llegó a localizar otro artefacto explosivo, no se descarta que no estallaran por algún fallo. Hoy volverán a peinarse los tramos indicados.

A raíz de la llamada a la DYA, la Guardia Civil cortó la circulación en todos los puntos afectados. En Barreda (Torrelavega) llegó a desalojarse un área de servicio, cuya gasolinera permaneció más de dos horas cerrada. Los conductores atrapados reaccionaron con resignación, aunque sin ocultar sus ganas de llegar a casa cuanto antes. Algo similar ocurrió en el hotel Ciudad de Burgos de Rubena, ubicado en el centro de la amenaza. «He tenido que decir que venía a trabajar para que los guardias me dejaran pasar. Habían puesto el cordón de seguridad a 300 metros del hotel», explicaba la recepcionista del establecimiento.

Los cortes circulatorios se mantuvieron hasta que la Guardia Civil y la Ertzaintza estimaron que había pasado el peligro. La Rioja fue la primera comunidad en recuperar la normalidad al reabrir el tráfico a las 17.55 horas tanto en la N-232 como en la autopista AP-68. Los tramos de Burgos y Torrelavega fueron los que permanecieron cerrados más tiempo, hasta las 18.30 y las 18.45 horas, respectivamente. ETA consiguió hacer más duro aún para muchos el final de las vacaciones.

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