AGLI

Recortes de Prensa    Martes 11 Septiembre   2007

11-S, Estados Unidos no olvida
EDITORIAL Libertad Digital  11 Septiembre 2007

Han pasado seis años desde la masacre terrorista en las Torres Gemelas de Nueva York. Seis años en los que el mundo ha cambiado radicalmente, seis años en los que se han redefinido las amenazas a la seguridad global, seis años, en suma, de guerra contra el terror en los que han perdido sentido viejas alianzas y se ha redibujado el mapa de intereses a lo ancho del globo. Si, como decía el general Von Clausewitz, la clave de la victoria es anular la voluntad de combate del enemigo, a estas alturas sólo puede afirmarse que la campaña sin tregua contra el terrorismo que Washington emprendió en 2001 fue la elección acertada.

Porque, a pesar de los sinsabores que el ejército de los Estados Unidos está padeciendo en el escenario iraquí, lo cierto es los ciudadanos americanos no han vuelto a saber de terrorismo dentro de sus fronteras desde aquel martes fatídico. Contra todo pronóstico esa es la realidad. Muy al contrario, en Europa hemos coleccionado los atentados y los planes de atentar. No ha habido año desde entonces en el que no se hayan practicado detenciones de células islamistas en Alemania, Italia, el Reino Unido o la propia España.

Esto ha sido así porque a este lado del Atlántico el problema del islamismo se ha entendido y tratado más como una cuestión policial que como lo que realmente es: una guerra abierta que no cesará hasta la aniquilación de uno de los dos bandos. Mientras los norteamericanos han llevado sabiamente el combate al terreno del enemigo, manteniéndolo a la defensiva lejos de las ciudades americanas, en Europa los que estamos a la defensiva somos nosotros, empeñados en combatir a los terroristas islámicos en nuestros propios barrios. Lejos de resolver el problema, lo hemos enquistado y, aunque no queramos reconocerlo, el madrileño o el berlinés medio está mucho más expuesto a un ataque terrorista islámico que un neoyorquino o un tejano.

Estados Unidos no ha olvidado la tragedia del 11 de septiembre y ha puesto el remedio más eficaz para no verse golpeado por ella de nuevo. Aquí no sólo no hemos aprendido nada sobre la naturaleza del islamismo sino que, advertidos de antemano, insistimos en una receta que no funciona esperando que el terrorismo se acabe con buenas palabras y una policía más o menos eficiente una vez se ha consumado el horror. Como las malas ideas no engendran más que malos resultados, la amenaza persiste y persistirá mientras nuestros gobiernos no capten el mensaje de guerra sin cuartel que, desde hace años, los terroristas islámicos nos envían.

El sueño de Carod
Fernando Delgado La Opinión 11 Septiembre 2007

El 2014 está a la vuelta de la esquina y no sé si esas sociedades con las que cuenta el gobierno de España para los saraos de las grandes celebraciones han caído en la cuenta de que en 2014 se cumplirán 300 años de la Guerra de Sucesión. Si no han pensado en eso, mucho están tardando en ponerse en contacto con Josep Lluis Carod Rovira, que es un hombre con capacidad de anticipación, siempre pendiente del futuro. Y también del pasado, siempre que el pasado le sirva para ejercer sus poderes adivinatorios. Del presente no es que quiera saber mucho, justo lo necesario para reconocerlo un desastre. Pero como él, aún teniendo responsabilidades de gobierno, atribuye cualquier responsabilidad de desastre a los demás, pues no parece que el presente sea cosa suya. En cualquier caso, la Sociedad de Conmemoraciones que vaya a verlo por esto de los 300 años de la Guerra de Sucesión podrá comprobar que la celebración no es para Carod Rovira cualquier cosa: para él, 2014 es la ocasión pintada para que Cataluña decida si quiere independizarse y formar un Estado propio.

Ni antes ni después, en 2014. ¿Qué mejor manera de celebrarlo que emancipándose? Eso no se arregla solo con unas cuantas exposiciones, un buen número de conferencias y unos fuegos artificiales, aunque todo valga para invitar a los catalanes a otro referéndum. Pero algo habrá qué hacer, porque a la hora de este tipo de consultas los catalanes no siempre han estado muy animados a votar. Eso sí, no debe faltarles información veraz para que elijan libremente y, si otra cosa no, tres centenarios de la Guerra de Sucesión tal vez los anime mucho. No sé cuántos años tendrá Carod Rovira en 2014, pero si los catalanes se animan a independizarse va a tener un futuro sosegado. Otra cosa es que decidieran lo contrario y tuviera que esperar Carod a los 400 años de la Guerra de Sucesión para proponer otro referéndum. En ese supuesto no sé si se resignará a vivir el resto de sus días en el paro. Pero ya, por lo pronto, de aquí a 2014 hay siete años para soñar en una Cataluña en la que los desastres dejen de tener la etiqueta de España y las responsabilidades se expresen únicamente en lengua catalana. Los catalanes tienen en el resto de España tanta fama de pragmáticos y eficaces que nos olvidamos a veces de que Cataluña también posee soñadores como Carod Rovira. Y hoy, 11 de septiembre, en su Diada, bien podía empezar a prepararse para 2014. Al fin y al cabo, Carod no sueña solo. A veces lo acompaña en el sueño Jordi Pujol. Y hasta Pasqual Maragall, cada día más cerca de Pujol. ..

Concentración por la verdad
Luis del Pino Libertad Digital 11 Septiembre 2007

Esta tarde, a las 20:30, la Plataforma Ciudadana Peones Negros celebrará una concentración en Alcalá de Henares para conmemorar los atentados del 11 de marzo, rendir homenaje a todas las víctimas del terrorismo y reclamar de los poderes públicos el esclarecimiento de la masacre. El acto se celebrará en la Plaza de Cervantes, junto al quiosco de música.

En la página web de la plataforma puedes encontrar más información, junto con las instrucciones sobre cómo llegar al lugar de concentración y la nota de prensa de convocatoria del acto.

Tres años y medio después de los atentados, aquellas primeras dudas sobre la versión oficial de los atentados se han ido concretando en una marea de evidencias que acreditan la manipulación efectuada durante la investigación de la masacre. Manipulación destinada a ocultar a los verdaderos autores y conseguir los efectos políticos que con el 11-M se buscaban.

Tres años y medio después, hemos conseguido demostrar documentalmente muchas de las falsificaciones, sin que el Gobierno haya podido desmentir las informaciones publicadas y sin que se haya dignado a explicar a los españoles quiénes, y por qué, falsificaron documentos y pruebas.

Tres años y medio después, sabemos ya cómo la tarea de ocultación comenzó en la propia mañana de los atentados, cuando aún no había terminado siquiera la labor de rescate de las víctimas, con el escamoteo de los análisis de las muestras encontradas en los trenes y su sustitución por evidencias aparecidas en dependencias policiales.

Tres años y medio después, sabemos ya los nombres y apellidos de varias de las personas que falsificaron pruebas, manipularon documentos u ocultaron informes, sin que el Gobierno, principal valedor y soporte de esa inmensa estafa, haya tomado medida alguna contra quienes traicionaron la confianza que los españoles depositan en sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Tres años y medio después, podemos ver ya con claridad cómo aquéllos que contribuyeron a ocultar a los verdaderos autores de la matanza actuaron, voluntaria o involuntariamente, al servicio de una estrategia de destrucción del Estado que amenaza con enterrar definitivamente la Constitución del 78, con consolidar el poder omnímodo de una serie de oligarquías locales y con otorgar a la banda terrorista ETA todos los objetivos por los que ha venido matando.

Sabemos ya cómo se falsificó, quiénes realizaron las ocultaciones y para qué se llevó a cabo esa inmensa manipulación. Confiamos en que el tribunal del 11-M imparta justicia, y queremos manifestar nuestro apoyo a los jueces que componen ese tribunal, frente a los intentos gubernamentales de imponer una inexistente razón de estado. Razón de estado que tan a menudo se invoca para comprar impunidad para los delincuentes y para volcar sobre los ciudadanos unas responsabilidades que sólo pueden ser atribuidas a los individuos que cometen los crímenes concretos. Ni la Razón, ni el Estado, pueden permitirse que queden sin castigo personas capaces de asesinar a 192 españoles para conseguir sus objetivos políticos.

Es mucho lo que hemos avanzado en tres años y medio. Mucho más, desde luego, de lo que hubieran querido quienes confiaron en mantener en la ignorancia a los españoles responsabilizando de la masacre a una trama de islamistas de opereta.

Pero aún queda mucho por hacer, y la sociedad debe ser quien exija que los poderes públicos cumplan su función. En cualquier otro país, con la décima parte de lo que han publicado aquí los medios de comunicación independientes ya se habrían tomado las medidas necesarias para que el hilo de las falsificaciones terminara llevándonos a ese ovillo formado por los verdaderos autores de la matanza. Pero aquí, donde no existe una auténtica separación de poderes, sólo la movilización ciudadana ha demostrado la capacidad de poner coto a quienes, de otro modo, ya habrían terminado de recorrer la Hoja de Ruta puesta en marcha el 11-M.

Te esperamos esta tarde a las 20:30 en Alcalá de Henares.

Seis años
EDITORIAL El Correo 11 Septiembre 2007

Hoy hace seis años el mundo se estremeció contemplando en directo cómo un nuevo tipo de terrorismo asesinaba simultáneamente a miles de personas en Nueva York, Washington y Pensilvania, aunque, en realidad, ese terrorismo ya había atentado en Nairobi y Dar es Salaam en 1998, y en Yemen en 2000. Además, había preparado infinidad de planes frustrados o desbaratados de los que la opinión pública nunca tuvo noticia. El 11 de septiembre de 2001 los esfuerzos de las agencias de Inteligencia y de los gobiernos occidentales por acotar el mal silenciando su existencia fueron trágicamente desbordados, y la falta de previsión dio paso a toda una doctrina de la 'guerra contra el terrorismo'. La inmediata e imprescindible intervención en Afganistán no ha logrado acabar del todo con el foco principal de Al-Qaida. Mientras que la posterior guerra de Irak ha dado lugar a otro alternativo. No es fácil que el terrorismo global pueda contar en adelante con Estados nodriza. Pero la capacidad de Al-Qaida de vertebrar o inspirar la actuación de grupúsculos locales, su naturaleza imprevisible e indiscriminada, el fanatismo suicida y las dificultades que encuentra el Islam para desembarazarse de la terrible trama yihadista apuntan a que la lucha contra el terror deberá seguir siendo una prioridad y una constante durante muchos años.

Este combate entraña riesgos en tanto que puede identificarse la religión como germen del mal, aplicarse discutibles medidas de seguridad a expensas de derechos y libertades fundamentales o, sencillamente, hacer uso de la ineludible persecución de las actividades de Al-Qaida para justificar actuaciones que nada tengan que ver con tan indiscutible fin. Pero la contestación al maniqueísmo interesado de la 'guerra de civilizaciones' tampoco puede convertirse en una invitación a la inacción, en un estímulo para la ingenuidad y en un argumento favorable a la indefensión. También por eso, toda intervención contra el terrorismo en el exterior ha de ser evaluable en cuanto a los objetivos perseguidos y logrados, y ha de basarse en el consenso político y social. Del mismo modo que la política antiterrorista en el interior de cada país tiene que salvaguardar la pluralidad y las cláusulas garantistas del Estado de Derecho.

Amenaza real
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 11 Septiembre 2007

Algunos de los que durante lo últimos tres años más ardorosamente han defendido la negociación con ETA han modulado sus argumentos tras comprobar el fracaso del experimento dialogado, pero en el razonamiento de antes y el de ahora sigue habiendo un elemento común: la renuencia a reconocer la realidad del hecho terrorista tal y como este se presenta. Durante la etapa pasada sostenían la conveniencia de hablar con ETA porque, según decían, la banda había decidido abandonar las armas definitivamente y había que facilitar ese paso. Los hechos han demostrado que no, que ETA no había decidido abandonar la violencia, sino todo lo contrario.

Los dialogantes desengañados han cambiado ahora de registro y sostienen que ETA está derrotada, pero lo que pasa es que sus miembros todavía no lo saben. El fiscal general del Estado, la voz más cualificada de esta forma de pensar, aseguraba el pasado día 6, en Pamplona, que la lucha contra ETA «es una lucha ganada, en la que sólo queda por saber cómo y cuándo la organización terrorista acabará por reconocer el agotamiento de su absurda trayectoria».

Los terroristas pueden tardar años en reconocer su derrota y poner fin oficial a su historia de violencia, pero si durante ese tiempo permanecen inactivos no constituyen ningún problema político ni de seguridad. Es lo que ocurrió con los miembros de la banda Baader-Meinhof, en Alemania, que estuvieron inactivos varios años antes de anunciar, el 20 de abril de 1998, que habían fracasado y se disolvían.

En cambio, si terroristas como los de ETA no sólo no reconocen su derrota sino que anuncian nuevos atentados y luego cumplen esas amenazas, como ha ocurrido este fin de semana, el discurso que se necesita para hacerles frente es otro bien distinto. Se necesita un discurso político que admita que el terrorismo es una realidad a la que hay que combatir con todas las armas del Estado de Derecho, en particular con aquellas que se han revelado más eficaces en el pasado. Mientras haya atentados y miembros de ETA dispuestos a cometer nuevas acciones terroristas, el Estado no puede plantearse ni siquiera como hipótesis retórica que la banda está derrotada, sino que está por derrotar.

Los comunicados de ETA nos pueden parecer a la mayoría disparatados, pero si constituyen el soporte argumental de los atentados no podemos permitirnos el lujo de despreciarlos e ignorarlos. Puede que la banda no sea ni sombra de lo que fue o que muchos de sus miembros tengan una cualificación deficiente hasta para ser terroristas, pero en ningún caso hay que minusvalorar la amenaza que representa ETA.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

Contra la impunidad
EDITORIAL El Correo 11 Septiembre 2007

El atentado frustrado de ETA en Logroño demuestra que si bien la eficaz actuación de las fuerzas de seguridad, los frutos de la colaboración internacional y los límites de operatividad que evidencia la banda terrorista han conseguido hasta la fecha minimizar las consecuencias de la ruptura del alto el fuego, la obstinación etarra continúa amenazando a las instituciones y a la sociedad. De ahí que junto al esfuerzo por evitar que los terroristas logren su objetivo de destrucción y muerte, el Gobierno tiene la obligación de dar impulso político a la pronta desarticulación de las estructuras que están intentando sembrar nuestro país de más actos de violencia. De manera que quienes integran la escala de mando de ETA no permanezcan impunes ante la ineludible actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, ni gocen del privilegio de disfrutar de la libertad quienes encarnan en un plano más visible la apología del terrorismo y prestan con convocatorias y manifestaciones su apoyo a la perpetuación de la banda terrorista.

El hecho de que el juez Garzón, a requerimiento de la Fiscalía, cite al dirigente de Askatasuna Juan María Olano representa, en este sentido, una nota esperanzadora. Porque si bien concurren serios indicios de que ANV es la última marca electoral de Batasuna, más sangrante resulta que organizaciones ilegalizadas o cuya actividad fue legalmente suspendida hace ya tiempo -léase la propia Batasuna, Askatasuna o Segi- actúen de facto como estructuras de encuadramiento y movilización de la izquierda abertzale, manteniendo al frente a sus responsables y portavoces de siempre, y prolongando la misma función de cobertura del terrorismo que desempeñaban cuando eran legales. Es verdad que la disolución de una determinada organización o la suspensión de sus actividades no pueden anular los derechos que como ciudadanos poseen sus integrantes. Pero lo cierto es que esos derechos son utilizados una y otra vez para mantener exactamente la misma estructura organizativa y desarrollar la actividad declarada ilegal. De ahí que puede haber algo más urgente que la apertura de un procedimiento de ilegalización de ANV. Es acabar con la impunidad de que, aun fuera de la ley, gozan los activistas organizados de la izquierda abertzale, impidiendo que continúen actuando y aplicando todo el peso del Estado de Derecho sobre quienes lo desafían constantemente.

ETA absuelve al Gobierno
Lorenzo Contreras Estrella Digital 11 Septiembre 2007

Habría sido ingenuo no esperar que ETA aprovechara la proximidad de una etapa electoral para reafirmar su presencia, garantizar su protagonismo y condicionar la campaña del Gobierno español de turno. Habría visto reducidas sus posibilidades si una acción perseverante de los poderes represivos del Estado la hubiese privado de sus tradicionales recursos. Pero vuelve a tenerlos todos en mano tras una fase de debilidad. Tres años de zapaterismo le han restituido capacidad mortífera por vía de arsenal armamentista, salud financiera, promoción de nuevos activistas, presencia institucional mediante la estratagema de reemplazar a Batasuna por otra cambiada de nombre o embutida en la piel de unas siglas de museo, y, sobre todo, amortización de la Ley de Partidos, siempre con la colaboración de un Ejecutivo miope y pusilánime, cuando no entreguista.

Todo ha ido por sus pasos. Los ciclos se han repetido con escalofriante exactitud. Tregua etarra, negociación fracasada, reanudación del terrorismo en su máxima expresión, nueva tregua etarra, nueva negociación sin salida, retorno al terrorismo… Con distintos matices pero con notables semejanzas de fondo, los ciclos se han enlazado a lo largo de la postransición. Después de cada uno de ellos, la organización etarra ha mejorado sus posiciones, ha debilitado en mayor o menor grado a los Gobiernos embaucados, y siempre, al final de estos trayectos, ha contado con la indirecta cooperación del PNV y de otras formaciones de tipo nacionalista, y la clásica “vista gorda” de la comunidad internacional, con esporádicas excepciones por parte de Francia según sus propias conveniencias de vecindad.

En este momento, con las urnas de marzo ya encima, un nuevo comunicado de ETA, reproducido por Gara y alguna que otra publicación afín, hace cínico balance de autoría etarra en sus más recientes barbaridades. Y siempre con el mismo victimismo frente al “Estado opresor”. Con una variante significativa esta vez: ha venido a confesar a su modo que no ha logrado la totalidad de lo que pretendía en las famosas negociaciones liquidadas con el brutal atentado del aeropuerto de Barajas. Y de paso ha regalado ahora al Gobierno de Zapatero este titular de Gara:

“ETA afirma que ‘Zapatero ha dicho no a todos nuestros esfuerzos por impulsar un proceso resolutivo’.” ¿Todos?

El zapaterismo ha expresado su gratitud a tan generosa absolución de sus evidentes pecados. Y lo ha hecho por boca, zafiamente elocuente, de Pepiño Blanco, su voz en el PSOE y su pregonero junto a la vicepresidenta Fernández de la Vega, reservada para ocasiones todavía más especiales. El secretario de Organización del PSOE, ebrio de felicidad, ha interpretado que la banda terrorista ha cerrado la boca a todos aquellos críticos que en número abrumador sostenían que el Gobierno se había rendido a ETA. De eso, pues, según la deducción —por otra parte lógica— de Blanco, nada de nada. El Ejecutivo se mantuvo firme y en sus trece de no rendirse. No aludió el vocero, naturalmente, a la negativa electoralista y elemental de no conceder el ciento por ciento de lo demandado por la banda, pero tampoco hizo referencia a las “partículas” de concesiones gubernamentales que cayeron en el zurrón de los terroristas.

Y como el Gobierno, pensando en las elecciones que todo lo han venido determinando, tenía que preservar su interés inmediato con vistas a marzo, activó la acción de la Policía, de la Guardia Civil y de los jueces. Aumentaron las redadas de etarras y las cárceles hospedaron a ilustres asesinos, hasta poco antes tolerados. El Gobierno, asfixiado por el abrazo del oso etarra en la etapa de las negociaciones, ha creído llegado el turno de oficiar también él como plantígrado. Es tiempo de moda en tal sentido. Ahí están los osos panda. En realidad, frente al oso etarra, el oso oficial se acerca a la categoría de oso de peluche.

Experimento
Neuronas "progresistas"
Cristina Losada Libertad Digital 11 Septiembre 2007

Al fin, un estudio científico viene a ratificar lo que siempre han dicho Pepiño Blanco y otros intelectuales del progresismo ortodoxo de sí mismos. Que están más abiertos al cambio y a la innovación que el resto de los mortales. Cierto que el experimento se ha realizado sólo con 43 sujetos y que su autor, el doctor David Amodio, ha advertido que no deben extrapolarse los resultados, pero el hecho es que, como proclama un reportaje de El Mundo, se han detectado por vez primera "diferencias neurológicas entre individuos que se definen a sí mismos como conservadores o progresistas". Consisten aquellas en que los primeros son más reacios a adoptar cambios en su pensamiento y en sus juicios morales, mientras que los segundos son más receptivos al cambio y más capaces de romper viejos hábitos. El tópico y el lugar común han encontrado un agarre en las neuronas. Pero si pasamos del laboratorio a la realidad comienzan las dificultades.

Como las nuevas de ese informe llegan en el aniversario de los atentados del 11 de septiembre, viene a cuento recordar que aquella masacre supuso un vuelco histórico. Apareció en toda su potencia destructora un terrorismo islamista que se había venido incubando ante los brazos cruzados (actitud conservadora) de las democracias occidentales y especialmente, de Estados Unidos (Clinton, progresista). Surgía un tipo de guerra distinto a todas las anteriores. Aquel terrorismo se erigía en la principal amenaza para las sociedades abiertas. Y, sin embargo, esos factores nuevos sólo entraron en las neuronas de la izquierda para ser despachados en los términos rutinarios: Estados Unidos fue declarado culpable. No contentos con mantener ese hábito de pensamiento, los "progresistas" del mundo se revelaron como fieros defensores del statu quo. Lamentaron que se derrocara a los talibanes que alojaban a las huestes de Ben Laden e hicieron todo lo posible para que se dejara en paz, con sus genocidios, a Sadam Husein. En suma, hay novedades ante las que los cerebros del progreso se cierran en banda.

Pero es verdad que hay otros cambios a los que se abren con gusto. Aquí, sin ir más lejos, los mismos que defendían la política antiterrorista del sepultado Pacto por las Libertades, pasaron a abogar de un día para otro por todo lo contrario. Quienes no aceptaban la negociación política con ETA, la aceptaron; quienes no querían ceder ante esa banda, quisieron; quienes habían dado calor a las víctimas del terrorismo, las insultaron. Esa innovación penetró en las neuronas con enorme facilidad. Y no sólo en las de los dirigentes socialistas, de flexibilidad probada, sino también en las de sus seguidores. Y es que se cumplía la única condición requerida para que en los predios "progresistas" se asuman giros copernicanos: que los promueven "los suyos". Siendo así, cualquier mutación se digiere y se metaboliza ipso facto. Sin discusión.

Pues, aunque esto no lo ha estudiado el doctor neoyorquino, los cerebros de los que presumen de "progresistas" presentan características singulares que los inducen a creer en las palabras y no en los hechos, en las intenciones y no en los resultados. Piensan así que todo lo que hace un "progresista" declarado redunda en el progreso de la humanidad; y si la realidad lo desmiente, simplemente la apartan. Habitan una caverna ideológica muy confortable y no quieren salir al exterior. Creen incluso que allí disponen del monopolio de la verdad y de la crítica, lo que los incapacita para buscar la primera y para ejercer la última. Esas taras han hecho de ellos una especie dogmática, sectaria, mudable y, a la vez, conservadora. Sobre todo, naturalmente, de sí misma.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Un separatista en el Poder Judicial
Editorial ABC 11 Septiembre 2007

LA condición mínima que cabe exigir a todo cargo de un órgano del Estado es el respeto a la Constitución que jura o promete cumplir y hacer cumplir. En ese compromiso va incluido la lealtad a la Nación que se rige por esa Constitución y a las funciones del órgano en el que se integra. Por estas razones, los planteamientos independentistas de Alfonso López Tena son incompatibles con su condición de vocal del Consejo General del Poder Judicial. Como ayer informaba ABC, López Tena, notario y nacido en Sagunto (Valencia), fue propuesto por Convergencia i Unió y forma parte del Círculo de Estudios Soberanistas en el que se integran políticos e intelectuales que defienden la independencia de Cataluña. Además es autor del libro «Cataluña bajo España. La opresión nacional en democracia», cuyo título es una radiografía completa del autor, quien, por si aún hubiera dudas acerca de su extremismo ideológico, llega a afirmar que Cataluña es víctima de un «genocidio» por parte de España. Hay más citas expresivas del paranoico pensamiento de López Tena, pero lo dicho es suficiente para denunciar, en primer lugar, la hipocresía de quien teniendo tal concepto de España y de sus instituciones, no tiene reparo en ser vocal de uno de sus principales órganos, con el estatuto económico y oficial que conlleva. Por coherencia, López Tena nunca debió ser miembro del Consejo General del Poder Judicial, cuya existencia se debe a la Constitución que él no acepta y a la unidad jurisdiccional del Estado cuya ruptura defiende. Y si los furores independentistas son sobrevenidos, siempre estará a tiempo de irse.

Las opiniones de López Tena también reflejan, además de las contradicciones insuperables de los nacionalistas en general, el proceso de radicalización del nacionalismo catalán, bien visible en los prolegómenos de la Diada que hoy se celebra en Cataluña. En la legislatura en la que, según Zapatero, debían calmarse los ánimos nacionalistas que exacerbó el PP, resulta que el nacionalismo ha alcanzado sus mayores cotas de intransigencia, llegando a provocar en un «jurista de reconocida competencia» la ofuscación suficiente como para decir los disparates perpetrados por López Tena. Este tipo de nacionalismo no puede tener acceso a las instituciones del Estado, ni al Consejo del Poder Judicial ni al Tribunal Constitucional, porque antepone sus particularismos a los intereses generales y al cumplimiento leal de sus funciones.

El problema es que la Ley Orgánica del Poder Judicial no prevé supuestos como el protagonizado por López Tena para producir el cese de uno de los vocales del Consejo. La ley únicamente contempla el agotamiento del mandato, la renuncia, la incapacidad, las incompatibilidades o el incumplimiento grave de los deberes de su cargo. Las opiniones de López Tena no tienen relación directa con el ejercicio de sus funciones en el CGPJ y, como no caben interpretaciones extensivas o analógicas en normas restrictivas, no es viable legalmente un procedimiento de remoción del cargo, que debería ser apoyada, además, por tres quintos de los miembros de este órgano.

Sin embargo, es más que justificada una reprobación por el resto del Consejo por unos pronunciamientos que inhabilitan política y moralmente a López Tena para seguir en un órgano constitucional. La ausencia de mecanismos legales de respuesta a este caso de deslealtad de López Tena con el cargo que ocupa no significa que el Consejo haya de guardar silencio. Todo lo contrario, pues son los demás vocales los que deben dar muestras de determinación en la defensa del buen nombre de la institución, ya que si algo le faltaba al CGPJ es que acogiera a propagandistas de la independencia catalana.

Por otro lado, López Tena resume todos los motivos por los que el trapicheo que se traen entre manos los partidos en la designación de los vocales del CGPJ es la causa directa de su constante inestabilidad y de la escasa legitimidad que le reconocen los propios jueces y el resto de la opinión pública española. ¿A quién representa López Tena en el gobierno de los jueces? ¿Qué intereses defiende desde este órgano constitucional? Ahora son los demás vocales del CGPJ los que deberían expresar de forma inequívoca su desaprobación por estos pronunciamientos separatistas e inconstitucionales de López Tena. Y no sólo aquellos, también el Gobierno y el PSOE, por estas y todas las invectivas nacionalistas contra España, ahora que Zapatero y su partido quieren ser abanderados de última hora en la defensa de lo nacional.

Unidad y contabilidad nacional en la Diada
José Javaloyes Estrella Digital 11 Septiembre 2007

El consenso “nacional” sobre la huelga fiscal en Cataluña, en protesta por la supuesta parquedad de las inversiones que hace en ella el Estado, consenso expresado sucesivamente por Jordi Pujol y Pasqual Maragall, ha aportado este año una perspectiva diferenciadora a la celebración de la Diada. De alguna manera quiere cuantificarse con ello la expresión de una realidad muy evidente por demás: que el consenso nacional sin entrecomillar, el de las grandes mayorías españolas, con el que se hizo la Constitución de 1978, se ha ido tan a pique como se fue nuestra Armada en 1898.

Todo le parece poco a la clase política gobernante en el Principado, con soporte de votos que posiblemente sea uno de los más bajos en el conjunto de las Autonomías que dan su nombre actual a nuestro Estado. Algo que señala, como contrapunto al consenso expresado por los dos ex presidentes, el disenso apenas denunciado entre la clase política y la sociedad civil de Cataluña.

Lo de menos puede ser la cuantía récord en los Presupuestos de la Generalidad que representan los gastos de personal, con el 27 por ciento de los totales. ¿A cuánto habrían de ascender las transferencias totales del Estado hacia Cataluña para que toda la clase política de allí se sintiera tan satisfactoriamente remunerada como se puede sentir Pasqual Maragall con su jubilación de oro como presidente que ha sido de la Generalidad?

Lo de más es ese nivel de beligerancia contra el principio constitucional de solidaridad entre todos los españoles que expresa la cantinela de la supuesta desproporción entre lo que Cataluña “aporta” fiscalmente al Estado y los flujos estatales que le revierten en forma de inversiones.

Que el socialista Maragall suscriba la idea de “huelga fiscal” lanzada previamente por Jordi Pujol no deja de tener su lógica porque fue él precisamente, el nieto del poeta, quien primero habló de “federalismo asimétrico”. Es decir, de una desproporción al margen de toda simetría entre lo que Cataluña aporta y lo que Cataluña recibe del común, tanto por el fuero como por el huevo.

Se observa ahora que desde la gran colada, por Miguel Herrero de Miñón, del término “nacionalidades” en el texto constitucional —conforme el paradigma de la “monarquía austracista”—, el periodo de la Transición se corresponde, por la práctica de los hechos, con un proceso implícito de canceración de la unidad nacional, al que socialistas y nacionalistas, con el presidente Rodríguez a la cabeza, han hecho madurar en una metástasis más allá de lo confederalizante, detenida de momento en la Burbuja Real.

Si el viaje comenzado con la Constitución de 1978 no ha terminado, poco será lo que le falta. Lo único que le restaba al Estado de las Autonomías, cuya racionalidad descentralizadora ha sido devorada por la predadora irracionalidad de los nacionalismos, es la propuesta de una huelga fiscal. Algo que implica el desafío sedicioso al Estado mismo. Aquella “deuda histórica” reclamada por los socialistas de Andalucía fue como un prólogo a esto otro de los nacionalistas catalanes. Dos muelas, por tanto, para moler el mismo trigo de la estafa pseudo-democrática al conjunto mayoritario de los españoles.
jose@javaloyes.net

Minutaje para un nuevo partido
POR VALENTÍ PUIG ABC 11 Septiembre 2007

A los partidos políticos establecidos más les vale absorber la palpitación colectiva para ir reforzando el calcio de su sistema óseo y la flexibilidad muscular. Integrar nuevas dinámicas mejora sus capacidades de iniciativa y atracción. Como impedimento, la naturaleza de la clase política -según los clásicos- consiste en lograr el monopolio del poder político y filtrar el acceso a la elite, de gobierno o de oposición. La partitocracia genera inercias, indolencia, autismo. Con el intento de crear un nuevo partido -registrado por ahora como Unidad, Progreso y Democracia- lo primero de que se habla es del trasvase de votos que puede generar. En realidad, la primera cuestión debiera concernir al mapa político de España y a las necesidades actuales de la sociedad civil. Nadie pone en duda la libertad de fundar partidos y los hay registrados a centenares, pero lo que intriga es el «tempo» de la nueva iniciativa, su configuración y su sustento. En estos casos, las simpatías se extinguen con más o menos rapidez y lo que queda es la áspera urgencia de constituir una organización, con su aparato y su financiación. Aunque en su íntima oclusión se postule como partido-bisagra o como partido de cuadros, siempre necesitará de una infraestructura mínima, de sus profesionales de la política, de sus tesoreros. Para que todo eso tenga plena cobertura, un nuevo partido requiere de un programa.

Si atendemos al precedente más inmediato que es Ciutadans en Cataluña, su programa ha sido de parcheo, algo inconcreto, irresuelto, descoordinado. La razón es sencilla: la rampa de lanzamiento natural de Ciutadans no era la de un partido político, sino la de una asociación ciudadana o un frente de ciudadanía con objetivos muy concretos, tan concretos que no daban el ancho de vía adecuado para lo que se considera la omnipresencia programática de un partido. Es postulable que su trabajo hubiera cundido mejor perfilándose como «liga» o «movimiento» ciudadano en busca de convencer al votante de uno u otro partido sin pedirle el voto, pero con un mensaje -monotemático, si se quiere- que por ser estructuralmente apartidista podía influir en casi todo el hemiciclo. Esas «ligas» imbrican valores, tienen soltura para la pedagogía que los partidos no saben o quieren hacer y al mismo tiempo les condicionan y presionan. De hecho, así es como las sociedades civiles vertebran sus modos de corregir el sistema de partidos. Por otra parte, los partidos de intelectuales casi nunca han plasmado realidades: ocurrió en la Segunda República con «Acció Catalana» o con la agrupación fundada por Ortega. En el caso de Ciutadans, de haber concentrado su quehacer y activismo en torno a la crítica la política lingüística y otras proclividades nacionalistas habría permitido aunar voluntades y ejercer presión específica en los partidos y en las instituciones. Ahora, estar en las instituciones quiebra el potencial primigenio de Ciutadans, con la aparición de grietas en su quilla. A primera vista, Ciutadans está dilapidando de modo fútil los votos recibidos.

En el caso de la iniciativa surgida en tierras vascas, aunque el nuevo partido proclame su vocación de alcance nacional, hubo en el pasado un momento de lo más oportuno para constituir en el País Vasco una liga constitucionalista como campo magnético de voluntades democráticas, sin necesidad de fundar partidos, sino con la idea de influir en los existentes. Algún promotor de Unidad, Progreso y Democracia argumenta que al no ser un partido nacionalista podría abrir el melón para la reforma electoral y también reforzar las competencias del Estado. Exótica prognosis cuando a la vez se hacen proyecciones electorales de dos o tres escaños.
Lo que a la sociedad española más falta le hace son diagnósticos acertados y no candidaturas de buena voluntad. Joaquín Costa aspiró a crear un partido nacional pero quizás dio mejores resultados que su análisis del caciquismo influyera en Maura. En la lejanía del tiempo, una izquierda nacional -con esbozo de partido radical- acaba por ser contigua a la izquierda de la que se quiso apartar y que quién sabe por dónde andará en el futuro. Pudiera no ser así, y en tal caso habría que preguntarse de nuevo por qué razón se quiso ser partido político y no elemento más expresivo de la sociedad civil. vpuig@abc.es

Gobierno de España: farsa de Zapatero
Federico Quevedo El Confidencial 11 Septiembre 2007

Mañana por la mañana el portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero, preguntará al presidente Rodríguez por cuales han sido las reflexiones personales que le han llevado a concluir que el Gobierno de España es el Gobierno de España. Puede sonar a chiste, y en el fondo lo que parece un chiste es que, desde hace un par de meses, toda la publicidad institucional acabe siempre con la frase “Gobierno de España”, como si acabáramos de descubrir quienes somos, de dónde venimos y adónde vamos. Pero la pregunta es de lo más acertada porque, sin duda, a lo que estamos asistiendo es a una de esas ideas geniales de Rodríguez para ocultar los errores de su gestión y convencer a los ciudadanos de que él parece todo lo contrario de lo que realmente es.

“¿Y como hacemos eso?”, debió de preguntarle Rodríguez a alguno de sus colaboradores, sino a ese prodigio intelectual llamado José Blanco, Pepiño para las huestes de Ferraz. “¡Ya se!”, debió contestar alguien. “¡Lo tengo!”, añadiría un acrisolado Pepiño. Y ese brain storming a los pies de la cama del líder indiscutible de la progresía de salón dio a luz una marca hasta ahora nunca puesta al servicio de los intereses de la izquierda asimétrica: Gobierno de España. Un paso más en la farsa, una absoluta estupidez conducente a considerar a los humildes ciudadanos de este país como unos idiotas sin remedio. Lo cual por otra parte viene siendo la tónica habitual de este Gobierno.

Porque, hombre, que a estas alturas Rodríguez pretenda aparecer como el más patriota de los patriotas, tiene un par de bemoles. Ayer lo definía con acierto Mariano Rajoy, calificando de “posición de disimulo” la que ha adoptado Rodríguez queriendo ser más españolista que nadie y más duro contra ETA que ninguno. Pero a los hechos hay que remitirse, porque sin duda este es el momento en el que el Estado se encuentra más débil que nunca, precisamente porque la política llevada a cabo por Rodríguez durante todo este tiempo ha servido para abonar la insolidaridad territorial, las excentricidades soberanistas y las políticas de exclusión. Si ha habido un presidente que ha gobernado sobre la base de la división, ése ha sido Rodríguez, sin duda alguna.

¿De qué, si no, se le iba a ocurrir a Ibarretxe volver a resucitar su plan soberanista? Según sé, entre el PNV de Egibar-Arzallus-Ibarretxe y el PSE de López-Eguiguren, con el amparo de Rodríguez, existe un principio de acuerdo para llevar adelante algún tipo de reforma del Estatuto de Guernika que incluya el derecho de los vascos a decidir. Pero, es más, no olvidemos que los socialistas catalanes gobiernan en comandita con un partido independentista como es ERC, y que ya está reclamando nuevos pasos en el camino de la soberanía de la Nación Catalana. De entrada, nos hemos tragado la participación de Cataluña en el Campeonato del Mundo de Fútbol Sala, y Tardá anuncia a los cuatro vientos que la Federación Internacional de Bolos ha admitido a Cataluña como nación. Ríanse, ríanse, pero por ahí se empieza, y quien sabe como se acaba, aunque reconozco que cuando lo escuché no pude impedir una sonora carcajada.

¿Y que me dicen del lío de las banderas? ¿Han escuchado ustedes alguna declaración del algún miembro del Gobierno en el sentido de que se vaya a obligar a izar la bandera española allí donde no lo está? Yo no. Ni ganas que tienen. En el fondo les parece cojonudo que los de ANV la tapen y la escondan detrás de una cortina, porque estos chicos del PSOE de Rodríguez tienen tanto aprecio por la bandera española como el que pueda tener Txeroki. Sí, sí, sé de lo que me hablo. No les quepa la menor duda de que si Rodríguez vuelve a ganar las elecciones retomará el diálogo con ETA, roto sólo por la proximidad de unas elecciones generales en las que la sintonía con la banda le restaba votos al personaje hasta hacerle temblar las piernas. A él y a Pepiño. A mi no me extrañaría que, a pesar de sus declaraciones, Rodríguez siguiera intentándolo. Porque, realmente, ¿cuándo ha dicho que nunca más vaya hablar con ETA? Yo no se lo he escuchado, al menos.

En fin, ya saben, este es el reino de la farsa, el país de la mentira, el escenario de la tragicomedia. Bienvenidos todos a la representación de la ópera prima de Rodríguez Zapatero, Mentiroso Compulsivo, escenificada en cuatro actos: la ruptura de los consensos, la división a través de la Memoria Histórica, la destrucción de la solidaridad interterritorial y el diálogo con los terroristas. En eso ha consistido, no lo olviden, esta legislatura. Una legislatura que ha puesto fin a la convivencia civil entre los españoles... Gobierno de España.

Unidad Progreso y Democracia dinamita el movimiento cívico
Redacción MinutoDigital 11 Septiembre 2007

De autentico terremoto entre los movimientos cívicos puede tildarse la irrupción del nuevo partido con aspiraciones transversales Unidad Progreso y Democracia (UPD). El mismo ha sido impulsado precisamente desde una iniciativa ciudadana como es Basta Ya, y en su inicio de andadura parece que se está nutriendo de muchos seguidores de diversos movimientos cívicos, que durante esta legislatura han demostrado que los ciudadanos pueden organizarse con éxito fuera de la orbita de los dos grandes partidos.

Un acierto por parte de UPD, ya que de esta manera se hace con militantes bregados, concienciados y dispuestos a trabajar por el nuevo proyecto, a sabiendas de que no contarán con las habituales facilidades con que cuentan los partidos del establishment.
MD ha tenido conocimiento de contactos de seguidores de la nueva formación política con diversos miembros del movimiento ciudadano que luchan contra la imposición lingüística nacionalista en Cataluña y Galicia, contrarios a la negociación con ETA, o en general opuestos a la deriva nacionalista del actual régimen. Muchos de ellos descontentos con el trato recibido por parte del PP y el escaso o nulo apoyo brindado desde los despachos de los populares. Otros descubriendo claramente cuales son -y han sido siempre- sus preferencias ideológicas.

Es el caso del presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, cuya incorporación a UPD, ha sido todo un bombazo que está removiendo los cimientos de la misma organización cívica al evidenciar un duro enfrentamiento entre Inma Castilla de Cortázar y el mismo Buesa, que denuncia maniobras de los populares para que UPD no le perjudique en las generales.

Quien también ha mostrado su apoyo al nuevo partido de Rosa Díez ha sido Alejandro Campoy, presidente de La Rosa Blanca y columnista de este mismo periódico, organización dependiente de Hazteoir.org. Campoy ha manifestado en su blog personal que “Mikel (Buesa) es, en fin, la referencia moral que desde todos los rincones de España es capaz de aglutinar en torno a la nueva formación política todos los votos de los que ya no aguantamos más el actual estado de cosas. Para finalizar afirmando que “la incoportación de Buesa al nuevo partido hace que mi voto esté prácticamente decidido ya a favor del nonato UPD: yo sí me fío de Buesa, a mí sí me representa Buesa, sea cual sea el futuro papel que desempeñe”

El PP sigue sin saber elegir a sus amigos
UPD parece que también ha sabido elegir acertadamente su estrategia para hacerse con un nicho electoral diferenciándose agresivamente del PP. Salen así al paso de las criticas que desde el PSOE les han hecho de ser los teloneros del PP, dado que todos sus líderes han sido jaleados en uno u otro momento por los medios de la derecha.

Savater ha dicho que sus votantes y sus militantes estarán contra el nacionalismo del PSOE pero también del clericalismo del PP. Buesa no se ha quedado atrás. El presidente de Foro de Ermua, después de ir en las listas municipales del PP por Vitoria y frecuentar las altas esferas de Génova, criticó duramente a los populares por su obsesión por anular la posible presencia electoral del nuevo partido y aseguró que lo que tendrían que hacer los populares es “dejar un mensaje claro de que se han acabado las veleidades nacionalistas y que no va a gobernar ni con el PNV ni con CiU”.

Carlos Martínez Gorriarán viene a decir que el PP, en relación con todo este cabreo social antinacionalista en materia territorial y lingüística, carece en el fondo de principios y sólo intenta “adaptarse a la marea y sacar algún beneficio”. Además, el que podría ser junto a Savater ideólogo de UPD, arremete contra DENAES y su presidente, el parlamentario vasco del PP, Abascal, del que dice estaría mejor con Le Pen “añorando a Juana de Arco” y al que reprocha, ¡Otro que presume de servicios prestados a Basta Ya!.

Llama la atención que las invectivas que Gorriarán emplea ahora contra Abascal y DENAES, sean exactamente las mismas que empleaba el mismo Abascal desde las páginas de El Semanal, y la propia web de la fundación para despreciar a otros colectivos, estos si de la derecha, aunque no oficial, tildándolos de “ultraderecha cafre y patriotera”. Justo en el mismo momento en que él y otros miembros de la derecha oficial y mediática, demostraban su habitual buen criterio a la hora de elegir amigos y aliados (recordemos el caso Dezcallar) entre los izquierdistas que ahora les insultan, eso sí liberales, que según parece les deben parecer más dignos de confianza que cualquiera que venga de la derecha conservadora, católica o social.

Ahora todos en el PP se acuerdan de lo que denunció en su día MD, cuando nos quedamos solos criticando a Savater por su intolerable “España me la suda”, y el embobamiento en la derecha por estos nuevos conversos al patriotismo.

Apoyo desde la derecha mediática a UPD
Es cierto que en la derecha mediática se ha asistido con expectación al nacimiento de la nueva formación con la esperanza de que pueda ser el germen de una nueva izquierda en España, que por fin acepte la idea nacional. Buesa ha insistido en que presentar el “nuevo partido como una alternativa al PSOE”, que “tendrá una orientación que dará respuesta a ese centro-izquierda que se opone a la fragmentación del país”.

Desde MD hemos mostrado nuestro deseo de que nos encontremos por fin con una izquierda nacional, siempre y cuando no se construya a costa de los votos de la derecha.

Por su parte Libertad Digital insistía en apoyar a la nueva formación en su editorial del pasado día 7 de septiembre, porque “concuerda plenamente con algunos de los principios de la tradición liberal” y “lo cierto es que la voz de Díez representa el sentir de muchos cientos de miles de votantes socialistas, que asisten boquiabiertos e impotentes a la deriva radical e irresponsable de un Gobierno nefasto”. “La ocasión la pintan calva”, terminaba la editorial, y si todos estos ataques contra el PP sirven para que la nueva formación solo atraiga votantes izquierdistas, así puede ser. Pero lo que ahora nos preguntamos, vista la reacción de los antiguos amigos de la izquierda liberal contra los populares, es si no sería más acertada la reflexión a la hora de elegir aliados fieles, “cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon la tuyas a remojar”. Martínez Gorriarán define UPD como “el lugar de encuentro de gente con sentido de Estado, defensora de la unidad de España porque esa unidad genera igualdad y libertad”. Piensa Gorriarán que UPD abarcará el espectro ideológico que va desde el liberalismo a “la izquierda renovada”. Ironías de la vida, un lugar en el que no caben los “fachas” que como Abascal, también apoya Libertad Digital.

El euskera, por primera vez, "lengua propia" de Navarra
 9 Septiembre 2007

El pasado viernes, y como primer acto político relevante, el consejero de Educación, Carlos Pérez Nievas, presentó el Instituto Navarro del Vascuence - Nafarroako Euskararen Institutua, un organismo autónomo con el objetivo de "normalizar" el euskera. "Normalizar" quiere decir, en términos abertzales –que son los introductores de la idea- convertir el vascuence en lengua de toda Navarra. Una expresión curiosa, si tenemos en cuenta que el eusquera (no se asusten ustedes de la variedad de grafías, pues todas son correctas) jamás ha sido el idioma de todos los navarros, nunca se ha hablado en todo el territorio que hoy es Navarra, no es lengua materna más que de una minoría de los navarros y sólo ha sido, a lo largo de los siglos, una lengua más en una tierra multilingüe, y no precisamente la predominante, oficial o culturalmente principal.

Si se escandalizan por lo anterior, lo siento, pero tales son los hechos. Hay navarros vascófonos, siempre los ha habido y espero que siempre los haya, pero eso poco tiene que ver con el proyecto nacionalista de "normalizar" algo que nunca ha existido más que como proyecto abertzale y como acomplejada concesión de los pacatos no-abertzales.

La vida fluye y las cosas cambian, pero dar por ciertas mentiras palmarias sobre el pasado no es una buena base para cambiar las cosas. "Normalizar", como dice el consejero, es "apostar por la divulgación del vascuence": es decir llevarlo donde nunca estuvo a hombros de los presupuestos públicos y de los miedos de los políticos de turno. Lo más importante: el cambio de Pérez Nievas se supone que va a suponer más gasto en difundir el vascuence, más presencia del vascuence y que "sea tratado como una lengua propia de Navarra" .

El euskera nunca ha sido la lengua propia de Navarra; pero es que además, si la historia no preocupa al consejero o si se cree las historietas alternativas de los curillas que se arremangaron la sotana antes de colgarla y se dedicaron después a popularizar la vulgata abertzale con el dinero de los demás, sí debería preocuparle la Ley. Y ésta es bastante clara: según el artículo 9 del Amejoramiento (que el hijo de Tomás Caballero tuvo la cortesía de regalarnos antes de las elecciones) "el castellano es la lengua oficial de Navarra", y el vascuence sólo en las zonas vascoparlantes. Así que sólo el castellano es lengua común de Navarra y los navarros, como por otra parte ha sido (da igual si lo llamamos castellano, español, romance o simplemente latín) desde que anduvo por aquí Escipión.

Item más: la Ley Foral del vascuence, de 1986, define cuáles son esas zonas vascoparlantes, y una supuesta zona mixta, con la generosidad habitual de quienes no ven en la ofensiva cultural abertzale más que el capricho de unos aliados políticos. Esa Ley tampoco hace del euskera lengua propia, ni oficial, ni nada, pero se ha convertido en el soporte de la ofensiva nacionalista en Navarra, con dos décadas de crecimiento desaforado de la enseñanza en vascuence, con docentes nacionalistas en un porcentaje abrumador y, nuevamente, con cargo al bolsillo de todos. La concesión del 86 no impidió que el PSOE que la perpetró perdiese el poder, pero cinco legislaturas de UPN no la han derogado. Nunca ha habido mayoría para hacerlo, dicen, y es verdad; pero la idea siempre ha estado en los votantes de UPN, creo yo, y la aplicación de la Ley dudo que los haya dejado muy satisfechos.

Mi consejero Pérez Nievas, ya se ve, no se ha repasado las leyes, ni tampoco la historia, pero quiere quedar bien con los abertzales. No quiere problemas con ellos, y por eso anticipó en una entrevista a los amigos de Gara su proyecto. Qué bien; seguro que el CDN se gana así un hueco en el paraíso de los hijos de Sabino. No creo en cambio que esto vaya a suscitar el entusiasmo de los afiliados de Alli, y seguro, seguro, que no lo hará entre los de UPN. ¿De verdad que un 46% de los navarros han votado a Miguel Sanz para "esto"? Quiero creer que el presidente no sabía que el consejero iba a expresarse así, porque si no la prensa liberal, nuestra competencia, va a repetir muy a menudo la maldad aquella de que "Sanz habla euskera en la intimidad". Corella no es aún zona vascófona, pero aunque llegase a serlo el eusquera no es la "lengua propia" de Navarra.

Los jueces piden la expulsión del vocal del CGPJ por sus alusiones al ignoto genocidio catalán
MARÍA JESÚS CAÑIZARES. BARCELONA. ABC 11 Septiembre 2007

El colectivo judicial arremetió ayer contra el miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Alfons López Tena por sus reflexiones sobre el supuesto «genocidio» de los catalanes. Tal como ayer publicó ABC, López Tena asegura en la página 230 de su libro «Cataluña bajo España. La opresión nacional en democracia» que los catalanes «no somos los únicos en el mundo sometidos a un proceso de discriminación, exclusión, subordinación y, a fin de cuentas, asimilación y/o genocidio». El propio López Tena asegura que esa reflexión se hizo «en un contexto genérico» y que en otros pasajes del libro precisa que en España ha habido llamamientos al genocidio, pero que finalmente se ha seguido la vía de «convertir a los catalanes en españoles, en asimilarlos».

El portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), mayoritaria entre los jueces, Antonio García, aseguró que «ese tipo de declaraciones» son «absolutamente delirantes, propias de una persona aquejada de algún tipo de dolencia o de enfermedad mental. Lo digo con todo el respeto», subrayó. García dijo que le causa una «profunda pena» que «declaraciones de esa naturaleza pueda hacerlas nada más y nada menos que un vocal del CGPJ, que es el órgano de gobierno del tercer poder del Estado, del poder judicial, que es el que tiene encomendada constitucionalmente la defensa y la aplicación de la ley». Insistió en que las apreciaciones de López Tena, vocal del CGPJ a propuesta de CiU, le producen «una extraordinaria vergüenza», y añadió que deberían activarse «los mecanismos que procedan» para exigirle responsabilidades y «ponerle fuera del órgano de gobierno de los jueces, a poder ser cuanto antes».

Por su parte, el portavoz de Jueces para la Democracia (JpD), Jaime Tapia, calificó de «bastante deplorables» las razones que López Tena para pedir la independencia de Cataluña. «No ha habido ningún genocidio, en ningún caso, en la historia, respecto al pueblo catalán», subrayó. Precisó que «los vocales del CGPJ tienen libertad de expresión para realizar esas manifestaciones, pero también tienen que tener cierta mesura, teniendo en cuenta el cargo que desempeñan». Tapia reiteró que, por este tipo de manifestaciones, a las que tachó de «extravagantes» y «no demasiado afortunadas», López Tena podría ser «eventualmente criticado».

El propio vocal independentista del CGPJ tuvo ocasión ayer de justificar la compatibilidad entre ser miembro del poder judicial y defender la secesión de Cataluña. «Si hay miembros de la judicatura que son del Opus, del Foro Ermua o la Fundación para la Defensa de la Nación Española, ¿por qué no va a tener el CGPJ un miembro independentista?», dijo en la presentación del Círculo de Estudios Soberanistas, que se presenta como el brazo intelectual del independentismo y que aglutina a llamados intelectuales de ERC y CiU. Al acto asistieron simpatizantes de esta nueva plataforma, uno de los cuales tomó la palabra para asegurar que «efectivamente, Cataluña ha sido víctima de un genocidio» tanto en 1714 como en la Guerra Civil.

Alfons López Tena lidera, junto al profesor de Derecho Constitucional Héctor López Bofill, terminal de ERC, este foro que aboga por «la fundación de un Estado de la nación catalana independiente en la Unión Europea» en ejercicio del derecho a la autodeterminación reconocido por las Naciones Unidas», según indica el manifiesto leído en la presentación. Según los promotores del Círculo, si Cataluña se separa de España pasaría a pertenecer automáticamente a la UE, aunque aseguran estar inspirados en las experiencia de Suiza y Quebec, que no pertenecen a la Unión Europea.

No es un proyecto antiespañol
El miembro del poder judicial, nacido en Sagunto (Valencia), asegura que la independencia «no es un proyecto antiespañol. Yo soy hijo de andaluz y quiero la lengua castellana porque es la primera lengua de muchos catalanes». No descarta que la creación de un Estado catalán pueda extender a la Comunidad Valenciana o Balear. «Depende de ellos», dijo López Tena. No hay todavía hoja de ruta respecto a los pasos que hay que seguir para lograr la independencia porque, según López Bofill, «todavía hay que analizar la viabilidad jurídica y democrática» de su propuesta secesionista.

Galegoescolas
Maria Morgade Cartas al Direcor La Voz 11 Septiembre 2007

Las llamadas "galegoescolas" son una muestra mas del proceso de imposición del gallego que se esta llevando a cabo en nuestra comunidad.El unico fin de los citados centros, en los que se impartira clase a niños menores de tres años,es hacer que estos no sepan ya ni hablar castellano,lo que probablemente les cerrara muchas puertas en el futuro.En las declaraciones que Anxo Quintana realizó al visitar las instalaciones califico de extraterrestres a todos aquellos que criticaban la puesta en marcha de dichos centros ,y nego que estos fueran a ser lugares de adoctrinamiento politico, cuando el pretendia que los niños cantaran el himno gallego cada mañana algo bastante surrealista y propio mas bien de la época franquista.

En Galica la mayor parte de la población habla castellano, estando en perfecto derecho, porque parece que algunos se olvidan que esta es la lengua oficial del pais, y cuando digo pais no me refiero a Galicia , aunque muchos ya le concedan este status.Y es que se esta viviendo una autentica imposicion del gallego, tanto en los centros educativos,en los cuales, como asignatura constituye una de las mas problematicas por los númerosas reformas normativas que se hacen, en los medios de difusión, la televisión gallega en la que la Xunta invierte millones enviando corresponsales por todas las partes del mundo que divulga información a la que se puede acceder por cualquier otro medio, en las instituciones y escritos oficiales donde la lengua predominante es el gallego, y ahora con las galegoescolas.Todo esto no tiene mas fin que aislar a Galica del resto de España,ya que no estan haciendo mas que con el castellano lo mismo que se hizo con el gallego en los años de la dictadura franquista

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