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Recortes de Prensa    Miércoles 12 Septiembre   2007

Tempestades soberanistas
Editorial ABC 12 Septiembre 2007

LOS nacionalismos vasco y catalán encaran el final del primer mandato de José Luis Rodríguez Zapatero con sus demandas más extremistas en pleno estado de reivindicación. Tanto la celebración de la Diada «nacional» de Cataluña como los debates internos del PNV para cerrar -o, al menos, silenciar- la crisis entre los sectores de Imaz y Egibar se han saldado con propuestas y actitudes radicalmente soberanistas, lo que pone de manifiesto el fracaso de la política de aproximación y pactos desarrollada por el presidente del Gobierno. Prueba de que quien siembra vientos recoge tempestades es que tanto Jordi Pujol como Pasqual Maragall reclamaron ayer, ante el mismísimo presidente de la Generalitat, José Montilla, un Estado propio para Cataluña, «que -según el ex presidente socialista- será una nación porque figurará en su propia Constitución».

Nuevamente, Rodríguez Zapatero recoge las consecuencias de sus errores de análisis. De la misma manera que creyó que la subsistencia de ETA era un producto terminal de la intransigencia de Aznar -y así ha salido el experimento de la negociación con los asesinos-, el presidente del Gobierno afrontó su relación con los nacionalismos como el paso imprescindible para iniciar una segunda transición, sin contar con la derecha democrática, por un lado, y como una reformulación de los asuntos de Estado, en la que la cesión a las fuerzas nacionalistas acabaría zanjando la «cuestión territorial». A la vista está que la cuestión nacionalista tiene hoy peor diagnóstico que en marzo de 2004. Los hechos fuerzan esta visión pesimista, porque, a la exacerbación de los dislates soberanistas se ha unido el acceso de los nacionalismos a mayores cuotas de poder durante esta legislatura, lo que amplifica los perjuicios de la situación. El PSOE ha actuado como alfombra roja de los nacionalistas en Galicia y Cataluña y como verdadero comodín del PNV en el País Vasco.

La política de espejismos que practica Rodríguez Zapatero no es suficiente para ocultar la radical incompatibilidad entre la súbita estrategia españolista de su gobierno y de su partido con la radicalización de las fuerzas nacionalistas, animadas por la desfiguración de la identidad nacional del PSOE, fácilmente defendida allí donde no hay nacionalismos, pero totalmente desistida en las comunidades donde forma coalición con ellos o donde pretende suplantarlos. Al unísono de los actos de violencia y coacción cometidos en Barcelona durante los actos de la Diada catalana, ERC, socio del PSOE y miembro del tripartito presidido por José Montilla, ha puesto fecha a la creación del estado catalán -2014-, alentando foros y manifiestos de sedicentes intelectuales que afirman que «España es un parásito, una realidad macabra». Incluso Pasqual Maragall, fuera de la órbita del PSC, pero no del socialismo, alienta también el movimiento catalanista lanzado por Artur Mas, iniciativa que, aunque conjugue las frustraciones de unos cuantos, también recoge la idea de muchos nacionalistas de que ahora se enfrentan a un Estado debilitado y a un Gobierno sin determinación. Mientras tanto, el PNV abre un tiempo muerto en la lucha entre José Jon Imaz y Joseba Egibar reafirmándose en sus objetivos de «recuperar la soberanía nacional» y de dar «un impulso al derecho a decidir», en palabras de su portavoz, Iñigo Urkullu. La consulta soberanista del lendakari Ibarretxe sigue intacta como propuesta principal de su gobierno.

El problema nacionalista nunca ha sido una disputa por más o menos competencias, sino un pulso entre la perseverancia de los nacionalismos en sus exigencias y el grado de resistencia de los gobiernos centrales. Zapatero ha creído que un enjuague confederal del Estado, como el que representa el nuevo Estatuto catalán, o la asunción del lenguaje del nacionalismo vasco iba a ser suficiente para inaugurar la paz territorial. No sólo no ha sido así, sino que, además, la excitación nacionalista de este fin de legislatura vuelve a demostrar que nunca un Gobierno complaciente ni un Estado débil, como los que cierran este mandato, es capaz de poner en su sitio a los nacionalismos.

Cataluña batasunizada
EDITORIAL Libertad Digital 12 Septiembre 2007

La Diada de este año ha sido el decorado idóneo para que el nacionalismo catalán más montaraz, es decir, todo el elenco catalanista, escenifique aparatosamente el aquelarre de sus demonios particulares. La carrera desatada en el Principado por ser "el más nacionalista" no podía terminar de otro modo. El proceso de esquerrización de todas las fuerzas catalanistas se ha consumado bajo un Gobierno de la Generalidad que dice no ser –del todo– nacionalista y, lo que es peor, que alimenta al monstruo siempre que tiene oportunidad de hacerlo.

Actitudes que, hasta hace no mucho tiempo, eran privilegio de los proetarras vascos se han extendido como una mancha de aceite por toda España, con especial rigor en comunidades como Galicia y Cataluña. En esta última, al calorcito de los desmanes dialécticos de Carod y compañía, los cachorros del movimiento se han envalentonado hasta el punto de que se creen con derecho de quebrar la convivencia democrática cuando y como ellos consideran oportuno.

La campaña de deslegitimación y amedrentamiento hacia los cargos, candidatos y simpatizantes de cualquier partido que ponga el solfa el dogma nacionalista continua ante la aquiescencia de formaciones pretendidamente moderadas como CiU, y el bochornoso silencio del Gobierno tripartito que es, para bien y para mal, el de todos los catalanes. Porque, y esto no deja de resultar chocante, lo que se condena enérgicamente en otros lugares de España pasa totalmente desapercibido en Cataluña. Las amenazas proferidas en la jornada de ayer contra Sirera y Fernández Díaz por parte de los asistentes al homenaje a Rafael Casanova, amenazas que entran dentro de la jurisdicción penal, tienen un nombre y una naturaleza, y así deberían ser tratadas.

No queremos ni imaginar el escándalo si hubiesen sido los políticos del PSOE los destinatarios de las imprecaciones de la chusma nacionalista que ayer se apostó tras la valla durante el acto oficial. Desde hace tiempo, demasiado tiempo, hay dos raseros en la política española. Uno se aplica a los socialistas y a sus socios parlamentarios. El otro al Partido Popular y a las asociaciones y movimientos cívicos que no comulgan con el progresismo radical de Zapatero ni con el nacionalismo decimonónico de sus compañeros de viaje.

El resultado de semejante fomento del radicalismo es un país atónito que no termina de entender como hemos podido llegar a esto. En regiones como Cataluña la situación es aún más grave, porque prácticamente toda la clase política se ha apuntado a un carnaval absurdo y tan reaccionario como pueda serlo el acoso, el insulto, el boicot de los actos públicos y el destrozo de las sedes del adversario político. Estos son los hechos y el resto patrióticos juegos florales a los que el nacionalismo se dedica con singular delectación.

Montilla
Un vendedor de humo del malo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Septiembre 2007

Los mensajes que lleva Montilla son de mal vender, como lo prueban sus tristes declaraciones a la SER. Tomaremos dos ejemplos que son en realidad los dos pilares de cartón piedra que sostienen ahora mismo la política catalana y por los que se va a derrumbar el armazón del Estado paralelo del tripartito. El uno sostiene lo cualitativo, resumido en una arremetida separatista en varios frentes. El otro aguanta lo cuantitativo, centrado en los dineros que el Estado ha de dedicar a Cataluña.

Son varias las iniciativas que, aprovechando la tontería agosteña, se han desplegado en el Principado para insuflar nuevas fuerzas al odio antiespañol, al cabo el único motor del nacionalismo, si descartamos espejismos. Brillan por su deslealtad y por su mala fe la del vocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta de CiU, un López Tena, y su "Círculo de Estudios Soberanistas", el anacrónico tancament de caixes de Pujol, o la "refundación" del catalanismo de Artur Mas, que significa independentismo aplazado pero con él de president. Sin embargo, esta enésima orgía de la antiespaña la inauguró el socio del PSC y vicepresidente de la Generalidad Carod-Rovira con su referéndum separatista del 2014.

¿Y qué dice Montilla de su socio principal? ¿Qué puede decir el pobre Montilla? Poco, pues todo lo que el de Iznájar lleva en el maletín es de pacotilla. Sale así del aprieto, y no se rían: le "parece bien" lo del 2014 porque "no es ninguna sorpresa que los independentistas digan que quieren la independencia para Cataluña". Con tal lógica uno puede asociarse con cualquiera, por ejemplo la ETA, y justificarse siempre: no es ninguna sorpresa que los terroristas pongan bombas, etc.

En lo cuantitativo, los malabarismos de Montilla dan alipori. Sostiene que en 2008 va a llegar más dinero a Cataluña que en 1996-2000, la legislatura del Pacto del Majestic. Siendo esto falso, y confundiendo términos absolutos con términos relativos, y dando la sensación de que suma los dineros de cuatro años (probablemente el bachiller no ha entendido a sus asesores, o los ha entendido demasiado bien), lo significativo es que haya olvidado la segunda legislatura de Aznar, cuando el PP no necesitaba a CiU pero ésta sí necesitaba al PP para mantenerse en el poder, cuando Aznar invirtió en Cataluña motu proprio más de lo que había invertido nunca González y más de lo que iba a invertir Rodríguez. Cuando se llegó, en fin, al 18’6 % de la inversión total del Estado. Lo que no está nada mal considerando en cuánto se cifra la sonora reivindicación cuatripartita (y lo que marca el estatut): el 18’85 %, es decir, la misma proporción que la aportación catalana al PIB español. Hable con Solbes a ver si iguala eso, Montilla, y no nos venda humo.

Cataluña, espejo roto
POR IGNACIO CAMACHO ABC 12 Septiembre 2007

TRES años, un Estatuto y un Maragall después de que Zapatero decidiese impulsar una nueva etapa autonómica en Cataluña como escaparate de su proyecto territorial, el independentismo ha crecido allí de manera sustantiva, los nacionalistas moderados se han radicalizado hasta pedir la insumisión fiscal, el Estado se ha hecho el harakiri, los vínculos sentimentales se han aflojado, el anclaje catalán en la conciencia española se ha debilitado en medio de una progresiva y antipática fatiga mutua y, para colmo, se ha desatado un efecto de rebote que ha convertido el modelo constitucional en una subasta de taifas. Como balance de la faena es para dar la vuelta al ruedo, siempre que no sea precisamente el ibérico. El gran estadista puede sentirse plenamente satisfecho: realmente es difícil cabrear a más gente al mismo tiempo.

El único argumento con que los arúspices gubernamentales resumen el balance de la magistral intervención zapateril en el «problema catalán» es el de que España no se ha roto tras la aprobación del Estatuto. Amén de que cabría añadir a la proposición el adverbio «todavía», la realidad es que se han roto, o se están rompiendo, algunos de los hilos invisibles que hasta ahora han cosido el delicado tejido de encaje bajo el que lo español y lo catalán han convivido en una Historia llena de desencuentros, pero también de ricas dependencias mutuas. Y que los más afanosos rupturistas, los más alborotados y rampantes pescadores en el río revuelto de este fracaso no son ya un grupo de folclóricos marginales ni pintorescos radicales antisistema, sino aliados parlamentarios con quienes nuestro autosatisfecho presidente malgobierna España mientras su partido comparte con ellos más de un tercio del autogobierno de Cataluña haciendo la vista gorda a su manifiesta deslealtad.

Nunca desde la Transición se había exteriorizado un malestar mutuo tan evidente, ni eran tan graves los reproches, ni tan extendido el desaliento, ni tan palmaria la crisis. Hay en la Cataluña actual una innegable decepción, un ostensible descontento y una inquietante radicalización verbal y sentimental, correspondida en España con un perplejo desafecto de ida y vuelta ante la crecida, objetivamente desaforada, de la queja victimista. Lejos de aplacar este ánimo confrontado, el Estatuto soberanista sólo ha servido para dar alas de ruptura a un independentismo en el que se escuchan ya voces de una arrogancia ignominiosa, chulesca y retadora a las que Zapatero no opone sino su ortopédica sonrisa de cartón y su discurso triunfal del país de las maravillas.

Jordi Pujol, cuyo prudente moderantismo parece haber hervido de radicalidad en medio del recalentamiento colectivo, solía decir que en este turbulento proceso de disparates y enredos «los catalanes no hemos gustado ni nos hemos gustado». Quizá su autocrítica mereciese una recíproca revisión de actitudes viscerales en las que el resto de los españoles tampoco hayamos tenido muchos motivos de orgullo. Pero el problema es que el primer responsable de todo este monumental desatino sí se gusta con tanta complacencia y arrobo que ni siquiera ve las grietas abiertas en el espejo sin azogue en el que se contempla a sí mismo.

Discurso de Zapatero
Masoquismo y tiranía socialista
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Septiembre 2007

La intervención de Rodríguez Zapatero ante su Grupo Parlamentario sólo puede analizarse en el ámbito de la psicopatología de la vida democrática. Este hombre confunde la política con la prestidigitación, el discurso plausible con la mentira, la acción libre con la esclavitud. El presidente del Gobierno ha vendido felicidad al margen de lo real. Todo humo. Un horroroso engaño. La felicidad del ciudadano español, sin embargo, se cruza permanentemente con el terco dolor y la vida cotidiana. El sufrimiento es real. Pero Rodríguez Zapatero hace de la felicidad, hoy más que nunca, un instrumento infalible para llevar a cabo todo tipo de atrocidades. En su nombre millones de seres humanos ocultarán la principal tiranía de la penitencia, o sea, la tiranía de Zapatero.

No hay peor penitencia, peor castigo, que ocultar en nombre de la felicidad que el Gobierno de España es anormal, o sea, que es un Gobierno contra España. Nadie puede ser feliz en España mientras que estemos sometidos a ese círculo masoquista que tiende a exculpar de todos los males al Gobierno de Rodríguez Zapatero. La tiranía de la penitencia consiste en ocultar que vivimos en el dolor y la perversidad. Todos hacen como si fueran felices, cuando en verdad el placer se diluye constantemente ante lo real. El masoquismo será, sin embargo, la pieza clave para que la tiranía de Zapatero siga reinando en España desde aquí hasta las elecciones generales.

En esa desgraciada circunstancia masoquista, en ese ámbito donde el Gobierno de España hace una campaña publicitaria tan absurda como infernal para volver a llamarse Gobierno de España, la cuestión que debemos responder es: ¿podrán las promesas de felicidad socialista ocultar el desgobierno de Rodríguez Zapatero? No; pero, por desgracia, eso no significa, necesariamente, que el PSOE pierda las elecciones. Antes al contrario, el votante socialista no sólo aceptará como suyas las falsas promesas de sus dirigentes, sino que también ayudará con ahínco y denodado esfuerzo a producir más engaños y mentiras sobre las "contribuciones" del gobierno socialista al desarrollo democrático de España.

Es un asunto psicológico. Si reconociesen la realidad, la cruel y despótica política de Rodríguez Zapatero contra España, se volverían locos. No quieren reconocer el lugar miserable sobre el que están instalados, porque perderían su pobrísimo equilibrio mental. Es menester mentir para no aceptar lo real. Por eso, porque sin autoengaño no sobrevivirían, todos los socialistas y comunistas, todos los nacionalistas e independentistas, todos los simpatizantes y votantes de este Gobierno se mentirán a ellos mismos sobre las bondades y promesas de felicidad que han convertido a este Gobierno en un régimen tiránico al estilo de Castro o Stalin. La tarea más sucia la hará, por supuesto, el presidente del Gobierno y su entorno, pero será imprescindible ese mecanismo del autoengaño, esa perversa manía masoquista, que es someterse a la tiranía de la penitencia: hay que hablar bien de Zapatero porque, a pesar de sus maldades, es el icono que preside nuestra felicidad...

¿De qué "felicidad" hablamos? Pues de la única que cabe en un país que ha sustituido el Estado democrático por un régimen de derechos: la felicidad del supermercado, ese lugar que siempre tiene más productos de lo que podemos consumir. Sí, sí, mientras la tiranía de Zapatero nos permita ser consumidores, o sea, saber y, sobre todo, poder ver escaparates que siempre tienen más de lo que uno se puede llevar, no habrá problemas. Mientras que exista la posibilidad de ver una inmensa despensa inabarcable, inacabable y desbordante, la tiranía de Zapatero aguantará. Por este camino, no creo que sea imposible para el PSOE compensar de aquí a las elecciones sus errores y maldades, especialmente su ataque despiadado y criminal a la nación española, con promesas para satisfacer las demandas "sociales", en realidad, los deseos de vivir en el Jardín de las Delicias de sus elementales electores.

Ganar ¿para qué?
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Septiembre 2007

Sería bueno que todos, y por supuesto los dirigentes del Partido Popular, fuéramos conscientes del relativismo con el que han podido tomar los nacionalistas periféricos el hecho de la designación de Rajoy como candidato a la presidencia de Gobierno. A veces tengo la impresión de que en el PP se siguen haciendo valoraciones políticas como en tiempos del Estado autonómico. Tengo la sospecha de que aún no tienen conciencia del inmenso vuelco que ha dado la situación en estos últimos años y que podríamos resumir del siguiente modo: estamos ante la vigencia del Pacto del Tinell y, por tanto, ante un sistema de partidos en el que la mayoría ha apostado por la desaparición de la alternancia; ante un partido socialista que ha vinculado su estrategia de poder a la de los nacionalismos hoy afectados por un cambio en la relación de fuerzas favorables a los radicales (Esquerra y Batasuna); ante el desplazamiento del PP en Galicia y las Islas; ante el reconocimiento de Cataluña como «nación» y la realidad de un Estatuto preconstituyente; ante la transformación del modelo autonómico en un plurinacional... con la aquiescencia, por cierto, del PP. Y, por hablar del telón de fondo moral y cultural, estamos ante un proyecto contrario a los valores vinculados a la definición tradicional de España.

Por todo esto se dice -y con razón- que o gana el PP en marzo o «esto» se va definitivamente a la mierda en cuatro años.
Porque el problema no se reduce tan sólo a que gane el PP sino a cómo gobernaría y para qué en el caso de que eso sucediera. En este sentido debo decir que una buena parte de la ciudadanía ha llegado a algunas conclusiones claras: por ejemplo que en el caso de una victoria del PP éste debería promover y conseguir una reforma de la Ley electoral así como una serie de cambios en la Constitución y, por supuesto, en el Estatuto catalán. Por si el panorama no fuera sombrío, hace unos días nos advertía Jordi Pujol acerca de la escalada de los independentistas en Cataluña e Juan José Ibarretxe anunciaba su proyecto, ya definitivo, de un referéndum vasco.

La secesión
POR LAURA CAMPMANY ABC 12 Septiembre 2007

En Europa, las reivindicaciones independentistas son el pan nuestro de cada día. Bélgica, que es donde vivo mientras medie un guión - o un rey- entre los belgas, se pasea estos días por el filo de la secesión. En muchos comercios se están recogiendo firmas en defensa de una unidad que, en el fondo, todos salvo los políticos desean. Pero hay quien vive de tensar la cuerda y, mientras ésa sea una «dolce vita», será casi imposible que avancemos. Ocurre lo de siempre: por cada Calatrava que te construye un puente, hay un hermano tonto que lo cierra.

También los españoles, tan dados a matarnos sin razón aparente, andamos en debates rupturistas y en pleno subebaja de banderas. Dice Pujol, que como buen tendero suele tener trucada la balanza, que está creciendo el mutuo hartazgo entre España y Cataluña. Ignoro en qué consiste su rampante fatiga, pero sé ya hace tiempo que la mía nace en la imposición del sectarismo, espuma en la ovación a la estulticia, bebe en una política excluyente, se nutre de recelos y desplantes, aumenta cuatro tallas por propuesta demente y hace pesas en tanta hipocresía.

Separar de un Estado un territorio tiene un precio muy alto, casi, casi invisible. Las rosas de un divorcio al alba son espinas. ¿Qué haremos con la casa? ¿Quién se queda los muebles? Yo, cuando me imagino a un compatriota -pongamos a algún miembro de mi familia catalana- aterrizando en Madrid con pasaporte, o a mí misma pidiendo «a glass of water» en el hermoso pueblo de Gerona donde brotó mi sangre como el agua, siento un indescriptible desaliento. Si siente usted lo mismo, no se me haga el inerte cuando llegue el momento. Salga, mire, compare, piense y vote.

La Diada cabreada vista desde Madrid
Pablo Sebastián Estrella Digital 12 Septiembre 2007

No está la clase política de la capital del Reino para dar lecciones a nadie, ni para lucir líderes y gestores. Porque estemos asistiendo a una etapa en la que los dirigentes políticos nacionales ostentan el nivel más bajo de liderazgo y competencia desde el inicio de la Transición. Y de especial manera en el palacio de la Moncloa, donde la insoportable levedad de Zapatero —que en privado reconocen dirigentes y los publicistas del PSOE— ha convertido la legislatura en un espectáculo de despropósitos temerarios y de sonadas rectificaciones.

Un circo de tres pistas —territorial, antiterrorista y diplomática— en la que el líder de la oposición, Mariano Rajoy, no ha sabido ofrecer una alternativa eficaz e inteligente sino más bien ruidosa y mal acompañada por aquellos dirigentes del PP, heredados de Aznar, que colaboraron en los errores que llevaron a este partido a perder el poder en el 2004 (integrismo españolista, guerra de Iraq, mentiras del 11M) y a la soledad del PP.

Pero de la levedad e improvisación temeraria de Zapatero se desprendieron consecuencias como las que inundan, con crisis de liderazgo y múltiples tensiones, las instituciones y clase política de Cataluña. También venida a mucho menos, como se ha podido comprobar en la Diada de este año, al margen de la sal gorda de personajes pintorescos como el actor Joel Joan, que calificó a España de “la aberración más grande de Europa”, mientras hacía apología del terrorismo de ETA, tras los pasos de su desaparecido héroe, Xirinacs.

Así, mientras las ofrendas florales al monumento de Casanova discurrían entre protestas de los radicales —especialmente contra el PP y Ciutadans— pero sin incidentes resaltables, entre los dirigentes catalanes se hacían más patentes sus diferencias y contradicciones. Como las del president Montilla pidiendo “realismo”, si bien Maragall afirmaba: “En esta Europa diversa Cataluña será una nación espero que algún día reconocida no sólo en el preámbulo de su Estatut, sino también en la Constitución de su Estado”, y Carod-Rovira solicitaba un referéndum de independencia de Cataluña en el 2014 —¿por qué no antes?—. Una idea que ahora no le parece mal al honorable Pujol, quien parece haber detectado, con entusiasmo, más apoyos para la independencia catalana que cuando gobernaba él.

Apoyos que su heredero Artur Mas pretende aglutinar en “la refundación del catalanismo”, en el seno de una “casa común” del nacionalismo que para Montilla se debe reducir a una “causa común catalanista”, dando por bueno el dicho de “cada uno en su casa y Dios en la de todos”. A sabiendas que, precisamente, en todos los partidos catalanes existen serios problemas de cohabitación y luchas por el poder. Empezando por el PSC, donde sigue abierta la herida de Maragall; siguiendo por CiU, donde Mas y Duran —el ausente de la Diada— siguen a la greña, como crecen en Convergencia las conspiraciones contra Mas; mientras en ERC, Carod-Rovira y Puigcercós mantienen su duelo; en el PP intentan asimilar la liquidación de Piqué; en Ciutadans siguen divididos y sin saber si se unirán a Basta Ya; y en IC-EV todavía no saben si Llamarazes será el primer candidato de la coalición.

Quien ha resumido bien la situación fue el portavoz de CiU, Felipe Puig, al afirmar que ésta era “la Diada de los catalanes cabreados”, sin precisar por qué y contra quién. Aunque un análisis más sutil de la situación nos llevaría a hablar de los “catalanes engañados” por Zapatero, primero, y por su clase política, después. Engañados por Zapatero porque les abrió de una manera tan desmesurada como inconstitucional la puerta confederal.

Un umbral por el que, sin pensárselo dos veces, se lanzaron ingenuos los catalanistas del PSC, con un demencial Maragall a la cabeza, seguidos de los independentistas del errático Carod-Rovira, y finalmente secundados por un atribulado Artur Mas que creía perder el tren de la Historia —más bien un tren eléctrico de cercanías—, que presuntamente les iba a regalar el sonriente Zapatero. Y todos juntos, y sin estrategia ni sentido común, se apresuraron a aprobar en el Parlament un Estatut sellado con el solemne canto de Els Segadors. El que, inmediatamente, tuvieron que rectificar, quedando todos ellos en el mayor de los ridículos y enfrentados entre sí. Y aún les falta, como diría Alfonso Guerra, el segundo cepillado del Tribunal Constitucional, que no tardará en llegar.

¿Cómo es posible que, ante la oportunidad de una reforma del Estatuto, los dirigentes catalanes se lanzaran de manera tan apresurada y demencial, sin medir con inteligencia y estrategia los pasos a dar, sin previamente haber sensibilizado a los ciudadanos —que luego dieron la espalda al referéndum—, y sin calcular el techo constitucional de su apuesta? El resultado no pudo ser peor, y ahora en Cataluña tienen un Estatuto que no gusta a nadie, un president sin liderazgo, problemas en todos los partidos y graves errores de gestión en el Gobierno de la Generalitat. Y vuelta a empezar con el pobre espectáculo de victimismo frente al Gobierno español al que, siempre por estos días, le pasan el cazo en el debate de los Presupuestos Generales del Estado a cambio de un puñado de votos.

Como se dice en Andalucía: “han llenado antes el ojo que la tripa”, y de ahí el atracón de soberanismo confederal de cartón piedra en el que los metió el presidente Zapatero, su aliado y, a la vez, dinamitero de la euforia inicial. A igual que ha ocurrido con la negociación con ETA, o con los fallidos pactos del PSN con Na-Bai en Navarra, o con la caza de Endesa y los campeones nacionales de la energía, o con el Tratado de la UE, o la relación española con el Magreb, etcétera. Porque a nuestro presidente le pasa lo que una vez le imputó Helmut Schmidt —siendo ministro de Defensa de Alemania— a los tanques italianos cuando dijo que “tenían una marcha hacia delante y cuatro hacia atrás”.

Los partidos catalanes, mal conducidos por sus dirigentes, han perdido una excelente e histórica oportunidad para reformar el Estatuto de Sau sin más estridencias, con amplio apoyo popular y sin la intervención del Tribunal Constitucional, que ahora dejará su marca en unos límites que no se podrán rebasar. De ahí el cabreo de la Diada que acaba de terminar camino de los comicios generales donde la batalla abierta se recrudecerá. Pero donde los nacionalistas van a tener una oportunidad de revisar sus pactos nacionales y catalanes, si los resultados confirman la debilidad del PSOE y del PP y la necesidad de encontrar apoyos para gobernar.

Patética Diada
Germán Yanke Estrella Digital 12 Septiembre 2007

La vuelta del PP a la celebración de la Diada ha llevado consigo la vuelta a los abucheos e insultos a ese partido. Nos acostumbramos desgraciadamente a tantas violencias, y a tantos gestos execrables, que casi parece que los insultos de un grupo de independentistas es un asunto menor, lo que ocurre siempre, lo que, tal y como están las cosas, no es para tanto. Y todo ello en el caso más benevolente porque hemos tenido que escuchar en ocasiones —que soportar, más bien— declaraciones de políticos aparentemente serios diciendo que, en el fondo, se lo merecen por su oposición al reconocimiento de Cataluña como nación. O que, si no se lo merecen, es “explicable” que ocurran estas cosas teniendo en cuenta las posiciones que los populares defienden.

Merece la pena constatar, sin embargo, que la “nación” que se dice querer construir se hace contra algunos, los que no merecen el nombre de catalanes o los que no merecen, como tan ranciamente le gritaban ayer a Daniel Sirera y los suyos, llevar la bandera que llevaban. La nación de los nacionalistas (catalanes, vascos, etc.) no es el referéndum cotidiano de Renan, sino la imposición de un etnicismo amasado totalitariamente con una doctrina dogmática. Quién no se acomoda, no es catalán, no merece la bandera, etc. Todo ello ocurre, además, no en un alejado valle de tribus, sino en una zona de España próspera que, a base de dejarse llevar por el victimismo etnicista, se aleja de la modernidad a pasos agigantados.

Ayer, en la última celebración, asistimos al espectáculo más tonto de los políticos catalanes, que prefieren esta deriva a analizar el despego con el que sus propios representados se han tomado la “magna obra”, bálsamo para todos los males, del nuevo Estatuto. Unos, con el Dalai Lama, comparan Cataluña con el Tíbet; otros, desconcertados hasta la desesperación, piden un frente catalanista al tiempo que lamentan que algunos de esos catalanistas estén en el Gobierno autonómico estropeándolo todo. Un ex presidente —Pujol— hace referencia a una vieja objeción fiscal (por cierto, un ejemplo de poder oligárquico que debería avergonzar). Otro —Maragall— le ríe la gracia y, después, asegura que será la Unión Europea la que terminará reconociendo a Cataluña como Estado con Constitución propia. El circo de las sandeces.

Pero nadie ha dedicado el tiempo que se ha empleado, por ejemplo, en hablar de las selecciones deportivas catalanas, en impedir que un importante grupo de ciudadanos no sea insultado con la disculpa de la nación. Patético.

El independentismo por libre de un vocal del Consejo General del Poder Judicial
José Luis Manzanares Estrella Digital 12 Septiembre 2007

El notario Alfons López Tena es miembro del Círculo de Estudios Soberanistas que defiende la creación de un Estado Catalán, o sea, la independencia de Cataluña. Hasta aquí, nada hay que objetar. En una Democracia cada cual es muy libre de difundir sus ideas políticas, también en las cuestiones más sensibles y aun a riesgo de provocar reacciones poco deseables. Cuestión distinta es que se recurra al concepto de nación —discutido y discutible en desafortunada expresión de nuestro Presidente del Gobierno— para configurar el futuro de una Comunidad Autónoma al margen de la Constitución Española.

Nuestra Carta Magna es meridianamente clara al afirmar que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado” (art. 1.2) y que “la Constitución se fundamenta en la indiscutible unidad de la nación española, patria común e indisoluble de todos los españoles” (art.2). Así lo quisimos la inmensa mayoría de los españoles en 1978, asumiendo unos postulados ya recogidos en nuestra primera Constitución de 1812 y en todas las posteriores.

Cataluña, como Asturias o Murcia, podría autodeterminarse y convertirse en Estado si antes se reformase de la vigente Constitución según sus propias previsiones, o sea, si así lo decidiera esa Nación española en la que se incluyen todos los ciudadanos de este país. Da vergüenza tener que recordar estas cosas, pero puede resultar necesario hacerlo de vez en cuando, como ahora, para evitar confusiones interesadas. La Comunidad Autónoma del señor vocal del Consejo General del Poder Judicial es parte de España y sus ciudadanos habrían de pronunciarse igualmente si la deriva nacionalista se extendiese por otras zonas de nuestra geografía. Y dicho esto, vayan dos observaciones.

La vocación política del señor López Tena no debería servirse del Consejo General del Poder Judicial como tribuna para hacerse oir en cuestiones que poco importan para el gobierno de los jueces dentro del actual marco constitucional. Una cosa es que la política judicial tenga zonas de contacto con la política en general y otra instrumentalizar la pertenencia al Consejo en aras de un proyecto político que lo desborda.

Y no parece lógico que quien ocupa su cargo gracias a la Constitución se olvide de ello cuando le interesa. Nos dice así que “el reconocimiento constitucional por parte del Estado español del derecho de la nación catalana a la autodeterminación no es necesario para la independencia””. Una falsedad particularmente peligrosa si se la adorna con un lamentable episodio de nuestra memoria histórica. Según este vocal propuesto en su día por CIU, una declaración unilateral de independencia no comportaría la intervención del ejército, pues una guerra sería imposible en el contexto de la Unión Europea. La sombra de Macía y su golpe de Estado de 1934 como aviso para navegantes.

López Tena, un patriota
M. MARTÍN FERRAND ABC 12 Septiembre 2007

DECÍA Luis Bonafoux que «del mismo modo que en Holanda se fabrica la mejor ginebra, en España, el mejor patriotismo». En el tiempo que media entre la observación del olvidado colega y la nuestra, las cosas han cambiado bastante. La ginebra se ha nacionalizado inglesa -aunque los franceses tratan de aliviar con ella el olvido del coñac- y en España la superproducción patriótica nos ha llevado a que sean muchos, y no necesariamente complementarios, los patriotismos que caben en un mismo Estado. Todos ellos, eso sí, viven de la leyenda, crecen por el interés de sus mentores y se sustentan en un pasado que no necesariamente es verdadero.

Alfonso López Tena es, sin duda, un gran patriota. Un patriota catalán que desprecia lo español y siente que «su pueblo» -expresión literaria para quien se refiere a Cataluña siendo saguntino- está siendo sometido «a un proceso de discriminación (...), asimilación y/o genocidio». Que la Virgen de Montserrat le conserve la vista y San Jordi le aporte lo que evidentemente le falta a tan apasionado personaje que, como con precisión científica ha dicho su colega Antonio García, portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, se expresa del modo propio de «una persona aquejada de algún tipo de dolencia o de enfermedad mental». Genocidio es una palabra muy grande para una cabecita tan mínima.

Aunque, según Bonafoux, «el patriotismo por excelencia se llama Inglaterra», el español tiene una larga historia y una brillante tradición patriótica que ahora, con la metástasis que ha germinado en el cuerpo nacional el Título VIII de la Constitución y la particularísima interpretación confederal que alimenta José Luis Rodríguez Zapatero, se ha troceado en una docena y media de porciones que, al despertar la memoria cantonal, tienden a crecer. Cuando esos patriotismos viven y se expresan con cargo al bolsillo de sus promotores, los patriotas de nuevo cuño y escenario restringido, producen ternura y entran en la libertad que cada cual tiene para sentir y decir lo que le cuadre.

Lo que convierte la divertida anécdota en alarmante categoría es que ese neopatriotismo curse con cargo al Presupuesto porque arrastra una contradicción entre su naturaleza y los medios de que dispone. Algo que no cabe ni en la razón ni en la Nación. Es el caso de López Tena que, para nuestra desgracia colectiva, es miembro del Consejo General del Poder Judicial. La insuficiente separación entre los poderes del Estado, el mayor déficit de nuestra democracia, trae esas secuelas. CiU, como quien hace una gracia, colocó a tan fervoroso catalanista en un asiento diseñado para defender la Ley y el Estado y, en traición a lo que debiera ser su función, se dedica a ignorar a la una y a dinamitar al otro. Si al menos fuera un patriota catalán, pero por cuenta propia...

Los derechos históricos (III)
POR GRACIÁN ABC 12 Septiembre 2007

LA relación que pueda existir entre el presente y el pasado y el análisis de situaciones históricas en su invocación actual, en ningún caso cuestiona la existencia milenaria de identidades colectivas, históricamente contrastadas. En el Preámbulo de la Constitución de 1978 se nos dice que «La Nación Española… proclama su voluntad de: (…) Proteger a todos los españoles y pueblos de España en… sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones».

Es más, el hecho histórico está presente en el origen del nuevo orden territorial, pues podrán acceder al autogobierno y constituirse en comunidades autónomas en el ejercicio del derecho a la autonomía «las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica». Se trata de una remisión a determinadas realidades colectivas sedimentadas a través de la historia que, eventualmente, han tenido expresión en el pasado en territorios integrantes del Estado, con unos vínculos especiales de homogeneidad histórica, cultural y lingüística de la población que agrupan, como es la posesión de una lengua propia o de la existencia de un derecho especial o foral propio. Sin embargo, la Constitución no exige todo ello como premisa para el acceso a la autonomía, y por eso que permite que adquieran la condición de comunidades autónomas territorios cuyos hechos diferenciales radican en una base meramente geográfica como las regiones de raíz y cultura castellana, o peculiaridades derivadas de la insularidad.

Y «los Estatutos de Autonomía deberán contener: a) La denominación de la comunidad autónoma que mejor corresponda a su identidad histórica…». A partir de aquí, la opción por la autonomía acompañada de la historia se ha generalizado y todas las regiones postulan su reconocimiento propio como nacionalidades históricas. Sin embargo, aunque dicha posibilidad tiene una licitud jurídica que está fuera de cuestión, la irrelevancia jurídica que en la Constitución tiene, que no las define jurídicamente, se evidencia tanto más en el momento presente de reformas estatutarias, en las que a base de la utilización del término éste ha terminado no sólo por no ser pacífico, sino inútil, como muestran los agregados de muy complicada comprensión y de definición casi imposible e incluso absurda que se contiene en las reformas recientemente aprobadas a la hora de definir en la historia a la comunidad autónoma, con invocaciones en muchos casos apenas literarias. Y es que nadie tiene más historia. ¿Es más importante la historia de Cataluña o el País Vasco que la de Castilla o Asturias?

La Constitución y, con subordinación a la misma, el Estatuto de autonomía pueden garantizar instituciones sedimentadas a lo largo de la historia, pero la remisión histórica sólo es asumible jurídicamente por ser materialmente explícita, pues si esta concreción no existiera, si la invocación fuera genérica, la remisión a la historia permanecería varada en indeterminación y abstracción, carente de seguridad jurídica y, en consecuencia, ajena a los principios del Estado de Derecho. Más aún, cuando la invocación se hace para llevar a cabo un nuevo proceso de distribución de competencias, es decir, de atribución de poder normativo, la recuperación de la historia no es posible. Otra interpretación que abra las puertas a un reconocimiento ilimitado de situaciones históricas de los distintos territorios que conforman España llevaría a desigualdades intolerables entre comunidades y a la inseguridad jurídica. Por ello, no hay otras situaciones históricas que las que reconoce la Constitución, ni más competencias que las que la norma constitucional habilita con identificación del destinatario o beneficiario de esta atribución, así como también del objeto de las mismas.

En otro caso, o las llamadas a la historia son superfluas, para redescubrir elementos que se hallen ya presentes en las competencias autonómicas, o es lisa o llanamente inconstitucional si se utiliza como fuente de ampliación de los poderes de las comunidades autónomas, a modo de un título autónomo para obtener nuevas competencias, pues no se encuentra en la Constitución la existencia de un supuesto derecho del territorio a ser considerado él mismo, como tal, un hecho diferenciado propio y singular, para dar encaje constitucional a una nueva situación institucional y competencial de su titular en y con el Estado.

En definitiva, es la Constitución la que puede proceder, y de hecho ha procedido, a la recuperación de las realidades históricas, en primer lugar, reconociendo su existencia, y en segundo lugar, estableciendo los mecanismos para su actualización, es decir, los únicos con arreglo a los cuales pueden tener vigencia efectiva. Por ello no es asumible jurídicamente ni admisible políticamente la recuperación potestativa a través de las reformas estatutarias que, al margen de la Constitución, pretenden el reconocimiento y apertura a situaciones históricas preexistentes que puedan consolidarse y crecer como ordenamientos jurídicos propios de base territorial desde los parlamentos autonómicos.

El esquirol se quita la careta
POR ENRIQUE ORTEGO ABC 12 Septiembre 2007

Que no se sienta agraviado.Es un sustantivo que define una situación real. No un insulto. Lo que Laporta hizo con la Liga Profesional y la Federación Catalana en las elecciones a la Española es lo que popularmente se entiende como ser un esquirol. La Liga y la Catalana decidieron apoyar al candidato opositor a Villar y por lo tanto los dos votos de Laporta como miembro de ambos organismos tenían que haber sido para Gerardo González. Curiosamente, éste llevaba en su programa un punto que recogía que la FEF pagaría a los clubes un porcentaje -diez por ciento- de los derechos de publicidad, televisión y taquilla de los partidos internacionales, que es lo que ahora reclama el presidente azulgrana.

Pero no, Laporta, de la mano de Gaspart -a quien siempre había criticado-, traicionó el voto común para apoyar al hombre que bien sabía él que iba a manejar a su antojo para su bien y el del club que preside. Así fue. Fue nombrado directivo de la FEF, y cobró por los servicios prestados. Por ejemplo, consiguió que su club nunca cumpliera los dos partidos de cierre del Camp Nou, que los árbitros contemplaran al Barça como el amigo que había ayudado a Villar, también su candidato, e, incluso, que Villar le metiera en la FIFA. Ahora, Laporta traiciona a Villar como antes a la Liga y a la Catalana. Se quita la careta y se cambia de chaqueta. Se lleva la moda de las selecciones autonómicas y él no quiere perderse ninguna pasarela en la que desfile la selección de Cataluña.

11-s y 11-m: la fiebre helenística
BENIGNO PENDÁS ABC 12 Septiembre 2007

NOS equivocamos aquel día. Seis años después, resulta que el 11-S no era el principio de una nueva época. Los libros de Historia tampoco situarán a las Torres Gemelas en el origen de la edad poscontemporánea. La vida es grata en Occidente, excepto si toca en el reparto el papel de víctima. Viejo argumento darwinista: la especie siempre se adapta. Aprendemos a convivir con el terrorismo. Mala suerte si ese día subes en el ascensor del World Trade Center, coges el metro en Londres o el tren en Alcalá, bailas en una discoteca de Bali... El miedo hobbesiano es soportable si está matizado por la estadística. También hay accidentes de tráfico, pero la vida sigue. Acaso América se siente vulnerable, pero eso no nos afecta. Vemos las imágenes del día: hechizo estético y recuerdos personales. La «zona cero», los héroes vestidos de bomberos, los artistas al acecho del Apocalipsis... Hagamos caso al personaje de John dos Passos, en «Manhattan Transfer», todavía la mejor novela sobre la capital del mundo: después de algún tiempo, «da gusto volver al centro de las cosas». Nos advierten los expertos acerca del peligro que circula bajo la etiqueta del islam militante. El desafío está ahí, pero la respuesta se diluye en casi nada. Diagnóstico: fiebre helenística. Tratamiento: desconocido. Hasta la fecha no existe una terapia eficaz para las sociedades que han dejado de creer en sí mismas.

La democracia mediática adaptada a la sociedad de masas es la forma de gobierno propia del helenismo contemporáneo. Confluyen muchos factores. Las megalópolis de hoy juegan el papel de la mítica Alejandría. Es el tiempo de los epígonos. Muchos filósofos posmodernos imitan sin talento a cínicos y epicúreos. Defensores de la sociedad global utilizan la doctrina clásica de los estoicos. A eso llama Fukuyama el «fin» de la Historia. Ahora otros hacen bandera de su «retorno». Es un ajuste de cuentas frente al prolífico ensayista que hace poco despedía sin gloria a los «neocons». Dicho de otra manera: la Historia empezó en Sumer, pero no está claro que quiera terminar allí. Mesopotamia no será la plataforma del Gran Oriente Medio ni escuela de la democracia para una región imposible. Los soldados de Iwo Jima pertenecen a otro tiempo. Aquel miserable Sadam Hussein que apareció escondido en un agujero y fue ejecutado sin dejar huella ganará -en parte- la batalla después de muerto. Puede ser mañana, quizá pasado o al día siguiente. En todo caso, los americanos dejarán Irak abandonado a su suerte mientras los «realistas» pasan factura al activismo ineficiente de los estrategas de Bush. Muchos huyen antes de que sea tarde del barco que dejará de pilotar dentro de un año largo.

¿Volverá la tentación abstencionista? Es una opción razonable. Estados Unidos ya sabe qué puede esperar de Europa. El Pacífico promete más alegrías que el Atlántico. Los negocios esperan en China. Rusia no sirve como antagonista: muchos se toman a risa el sueño terminal de Putin. El futuro se escribe en California. El presente, en Nueva York. Quizá Washington vive en el pasado. Cubierta por la penumbra de Irak, la revolución conservadora es una realidad tangible. El libro de moda de George Lakoff sobre elefantes y lenguaje político llega incluso a manos de Zapatero. Por algo será. En todo caso, la amenaza del terror islamista es real y efectiva. No basta con gastar bromas sobre la nueva imagen que exhibe Bin Laden. Es imposible cerrar las «madrasas» radicales financiadas por el wahabismo saudí. Ni detener la explosión integrista en el Magreb, a dos pasos de aquí. Por supuesto, no hay forma de encauzar la causa palestina y su proyección sobre el infortunado Líbano. Tampoco la realidad nuclear de Irak, actual o inminente. Además, el nuevo «yihadista» actúa desde la tienda de la esquina, el aula de la universidad o la mezquita controlada por los predicadores del odio. El perfil sociológico del terrorista que mata en Europa merece una seria reflexión. Hay varios «fritz» entre los que pretenden volar el aeropuerto de Fráncfort; vecinos y colegas entre quienes ponen bombas en Londres y Glasgow; gentes vulgares que se confunden con la masa entre los encausados por el 11-M . Conviene recordar que Al Qaida funciona a través de franquicias; practica una guerra por fragmentos; no es un enemigo convencional, sino premoderno y posmoderno al mismo tiempo. Si llegan a matar el otro día a Buteflika, hubiera vuelto la época gloriosa del tiranicidio para eliminar a los lacayos del Gran Satán imperialista: el Sha Rezha Palevi o Anwar- el- Sadat. Es un proyecto a largo plazo. El territorio y la demografía juegan a su favor.

Occidente tiene el derecho y el deber de defenderse, con la convicción de que la justicia está de parte de quienes protegen la vida y la libertad contra las agresiones fanáticas. He rechazado siempre el calificativo de «nihilista» para estos agentes del terror. Son gentes capaces de inmolarse por una causa : mártires o suicidas, según se mire, utilizan su cuerpo como un misil viviente. Luchan, al menos eso creen, contra una sociedad de cínicos relativistas, como proclama el personaje de John Updike en su última novela, más que discreta. Nosotros miramos con desconfianza los valores morales a cambio de un razonable bienestar material. Conviene decir la verdad, aunque a veces duela. ¿Quién es nihilista? Nosotros, creo, mucho más que ellos. El 11-S generó un sentimiento de solidaridad hacia las víctimas civiles de Nueva York, pero muchos miraban para otro lado al hablar de los muertos del Pentágono. En el fondo, jugamos con el cálculo de probabilidades. Habrá nuevas matanzas, pero la capacidad del enemigo es limitada. Por ahora, y durante algún tiempo, es impensable el triunfo de quienes han declarado la guerra a Occidente. El hombre común se refugia en la vida cotidiana frente a un poder lejano que le deslumbra a través de los medios. Ya no hay «polis», sino falso universalismo. Ética de subsistencia para salvar los restos del naufragio. Nada nuevo bajo el sol. Vivimos bien, de todos modos, y seguimos siendo una generación privilegiada que no conoce la guerra en las puertas de su casa. Las víctimas, claro, son una excepción.

Aquí y ahora. Lecciones del 11-M. A la derecha y a la izquierda, la sociedad española dejó muy clara la medida de sus posibilidades. La madurez consiste en asumir la realidad tal como es. Podríamos ser ejemplo de la respuesta de un Estado de Derecho frente al terror islamista: eficacia policial después de la masacre y celeridad judicial. No será el caso, por supuesto. Cualquier matiz de la sentencia, incluso de algún voto particular, servirá para alimentar una trifulca doméstica, incomprensible fuera del terruño. Eso nos aleja del Espíritu de la Época, como algunas otras veces. Da lo mismo quejarse: esto es lo que hay. Mientras resuena el eco de Al-Andalus, seguimos ciegos y sordos, no siempre mudos, ante el problema real. No obstante, cabe percibir algún paso atrás. El Gobierno guarda bajo llave desde hace algún tiempo su inefable Alianza de Civilizaciones. A su vez, los teóricos de la «conspiración» han puesto a dieta a los entusiastas que ellos mismos alentaron. Aquí seguimos, ni mejor ni peor que los demás. Vivimos, como Rilke, «en este fatigoso Ningún Sitio». ¿Qué podemos hacer? Quizá lo mismo que el poeta: «Me quedo, sin embargo. Siempre hay algo que ver».
BENIGNO PENDÁS Profesor de Historia de las Ideas Políticas

La libertad prevalece ante el terror
Editorial ABC 12 Septiembre 2007

AYER en Turquía, hace unos días en Alemania, en Dinamarca, en Gran Bretaña o en España..., sólo en el último mes ha habido tres grandes atentados frustrados en el Viejo Continente. Todos los países europeos parecen estar en la misma línea de fuego que Estados Unidos como víctimas potenciales de los terroristas islámicos. Seis años después de los ataques contra Nueva York, no cabe duda de que la amenaza terrorista se ha extendido a todos los rincones del mundo, pero al mismo tiempo también podemos constatar que las medidas de protección y la eficacia policial han logrado contener gran parte de la actividad de los terroristas.

La teoría simplista de que se trata de un castigo por la presencia en Irak ya no se sostiene, entre otras cosas porque los terroristas han atacado indistintamente a los países que tienen presencia militar allí y a los que no, y porque en el imaginario yihadista, la intervención militar en Afganistán es un pretexto tan fuerte o más que el de Irak para los ataques antioccidentales, por no hablar de la situación en el Próximo Oriente.

El comisario europeo de Interior, Franco Fratini, advertía ayer mismo que la amenaza de nuevos atentados continúa siendo «muy elevada», algo que por otro lado no cesa de ser confirmado por la realidad, lo que contrasta con la actitud irresponsable de una parte del Parlamento Europeo -no secundada por los populares españoles- que la semana pasada pidió que se levantasen algunas de las medidas de seguridad de los aeropuertos, que al parecer producen molestias a sus señorías.
Sin embargo, no podemos equivocarnos: más allá de las crisis afganas o iraquíes, no es solamente Estados Unidos, sino el conjunto de Europa y las sociedades libres las que se encuentran en el punto de mira de los terroristas, a la misma altura que los países musulmanes, donde todavía no se han implantado masivamente, ya sea Marruecos o Turquía. Para los terroristas no faltan pretextos: las mencionadas crisis en Irak o Afganistán o el asunto de las caricaturas de Mahoma, o simplemente el modelo de libertades que los yihadistas no pueden soportar. Los terroristas tratan de golpearnos por lo que hacemos y por lo que somos: sociedades libres y abiertas.

Es cierto que hemos tenido que sacrificar parte de esa libertad para contener este ataque incesante, pero por ahora se trata de un precio que vale la pena pagar para que prevalezcan los principios básicos de nuestras sociedades. Se han cometido abusos, cuya imagen será durante muchos años la injustificable prisión de Guantánamo, pero la esperanza es que seis años después hemos prevalecido defendiendo nuestros principios y que la eficacia con la que lo hacemos es cada vez mayor. El futuro está cargado de incertidumbres y, para defendernos, la gran batalla que debemos aprestarnos a dar es la de las ideas. Podemos vencer a los terroristas, ahora debemos combatir sus ideologías envenenadas.

REGINA OTAOLA, ALCALDESA DE LIZARTZA
«Todo el terreno que cedamos los violentos nos lo arrebatarán»
La regidora, que recibió insultos y amenazas de simpatizantes de ANV durante las fiestas, aboga por «trabajar» y recuperar la normalidad en un municipio dominado por «los totalitarios»
ANTONIO SANTOS a.santos@diario-elcorreo.com El Correo 12 Septiembre 2007

Ha superado sus primeras fiestas de Lizartza entre amenazas e insultos de los radicales por colocar la bandera española en el Ayuntamiento. También fue increpada mientras acudía, bajo escolta policial, a la misa mayor por la patrona de la localidad guipuzcoana. Regina Otaola (PP) reconoce la «dureza» de la situación que le ha tocado vivir, pero asegura que «hay que seguir adelante» para «recuperar la normalidad» en estos municipios. Hoy prestarán declaración ante el juez tres vecinos acusados de haber injuriado o amenazado a la regidora durante los festejos.

-¿Le sorprendieron los incidentes en las fiestas de Lizartza o los esperaba?
-Sabíamos lo que iba a pasar. Esa gente busca enconar aún más la situación y suele aprovechar las fiestas para mostrarse más violenta de lo que es. Éramos conscientes de que en cuanto izáramos la bandera española iba a pasar lo que pasó, sobre todo porque previamente había un pleno y nosotros, a diferencia de otros antes, anunciamos cuándo van a ser, como marca la ley. Y sabíamos que el sábado iban a boicotear la misa. La Ertzaintza estaba avisada y nos garantizo que nos iba a proteger a nosotros y a todos los vecinos.

-Aun así, decidieron mantener su asistencia a esos actos.
-No puede ser que esta gente nos diga qué es lo que debemos hacer. ¿Quiénes son ellos para decirle a cualquiera de Lizartza lo que puede hacer o no? ¿Quiénes son para arrogarse ese poder, que no tienen? Por mucho que te amenacen, debes seguir adelante. Nuestra asistencia fue un signo de normalidad. Había una misa en honor a la patrona de Lizartza y la Corporación debía ir, como hacen en Eibar el mismo día. Allí no pasa nada, eso es lo normal. En Lizartza debe ocurrir lo mismo. Los vecinos están hartos de esa gente totalitaria que está todo el día dando órdenes.

-¿Por qué cree que se ha llegado a esta situación?
-Ellos piensan que el pueblo es suyo. Y me refiero a Batasuna y a la nueva careta, la de ANV. Cuando uno es un totalitario cree que todo es suyo y que tiene toda la razón. Y no es así. A mí me llamaban el otro día franquista, cuando ellos son peores porque son unos totalitarios de tomo y lomo. Así que cuando ven que queremos ir a Lizartza y trabajar por el pueblo, no lo pueden soportar. La democracia para ellos no existe. No entienden ese concepto. No pueden soportar que, según la ley, estemos gobernando en el Consistorio. Tendrán que entenderlo o dejarnos en paz.

-¿Se le han quitado las ganas de ser alcaldesa?
-Te voy a ser sincera: a veces resulta duro, pero luego te das cuenta de que hay que seguir adelante. Piensas: «¿Siempre será esto así? ¿siempre habrá que ir con la Ertzaintza?». Pero luego ves las caras de algunos vecinos que te miran, que te devuelven una sonrisa o que se te acercan fuera de Lizartza y te cuentan sus problemas. Eso te reconforta un montón, disipa dudas. Va a ser duro, pero hay que continuar.

-¿A pesar de los insultos que ha tenido que escuchar?
-Cuando nos propusieron conformar la lista de Lizartza ya sabíamos dónde íbamos. No nos coge por sorpresa. Quizás les ha sorprendido más a ellos que hayamos constituido el Ayuntamiento, repartido los cargos y tratado de trabajar con cierta normalidad. Quizás pensaban que no íbamos a aparecer por el municipio. Y eso no es así.

-¿Pueden aguantar así cuatro años?
-Sí. De vez en cuando cogeremos un respiro y nos iremos unos días a otro sitio de España a descansar y dar una vuelta. Cargar pilas y volver. A mí me gustaría que pudiéramos hacer cosas, mejoras para Lizartza. Espero contar con el Gobierno vasco y la Diputación.

Vecinos hastiados
-¿Ha habido algún gesto que le haya sorprendido?
-Sorprender no, porque sabíamos que iban a boicotearnos. Me encantó, eso sí, que en la Iglesia hubiera gente en la misa mayor. Demuestra que hay vecinos que ya han dicho a los de Batasuna «hasta aquí hemos llegado» y tomaron parte en la celebración.

-Algunos dicen que el PP va a Lizartza a provocar.
-No es verdad. ¿Cómo vas a provocar por cumplir la ley! Algunos se escudan en eso de la provocación para no cumplir la ley. Yo, cuando pago a Hacienda porque cumplo con la ley, no creo que esté provocando. ¿O es que provocas sólo cuando lo que haces, dentro de la ley, no gusta a PNV, EA o Batasuna? En Euskadi ha habido muchas veces ese prurito de no hacer ciertas cosas por no provocar y eso no es así. Dicen: «No vamos a poner las banderas para que todo vaya en paz». Pues no, porque eso significa que, al final, siempre se salen con la suya los mismos. No se puede ir retrocediendo y cediendo terreno a los violentos o a los nacionalistas. No se puede mirar a otro lado.

-¿Lizartza recuperará algún día la normalidad?
-Hará falta tiempo, ir poco a poco. Entre nosotros, entre los vecinos que les digan a los violentos «hasta aquí hemos llegado» y con la ayuda de los demás partidos, cambiará. Primero hay que buscar que dentro de cuatro años se voten listas normales en Lizartza, de la mayoría de los partidos. Y que la gente pueda ser libre para ir a votar, sin tener una espada de Damocles encima. Que se acabe eso de o votas a HB o te las verás conmigo. No será fácil porque llevan viviendo todos estos años de democracia bajo ese yugo. Cambiarlo va a ser una auténtica carrera de fondo.

-¿Van a mantener la bandera española en la balconada?
-Sí, como la ikurriña y todas las demás. Es lo que establece la ley.

-Ondarroa, Lekeitio, Lizartza ¿hay recetas para controlar la situación y que no se dispare la confrontación?
-La receta es que todos seamos firmes. Porque éstos no van contra el PP sólo. Van contra el PNV, EA Hay que ser firme, trabajar con unos principios y defenderlos. Vivimos en una democracia, con un Estatuto, y no se puede ceder. El terreno que les cedas lo cogerán los violentos. Y cada vez será más complicado poner unos límites. Esa es la receta: firmeza, Estado de derecho y adelante. Y desde luego, ANV fuera de los ayuntamientos. El que tengan concejales en algunos sitios les ha envalentonado. Y eso es responsabilidad del Gobierno de Zapatero, que a ver si empieza a trabajar y hacer cumplir la ley como se hacía antes. Sin ilegalizaciones a trocitos.

A FERNÁNDEZ DÍAZ: "MIRA DEBAJO DE TU COCHE, HIJO DE PUTA"
Amenazas, agresiones y apología del terrorismo protagonizan la Diada de Cataluña
Nadie se libró de la violencia desatada por los radicales en la Diada de Cataluña de este año. La cuestionada fiesta nacional catalana estuvo protagonizada por las amenazas de muerte, las agresiones, la apología del terrorismo y encendidos discursos independentistas. A Fernández Díaz le advirtieron: "Mira debajo de tu coche, hijo de puta". Una militante de CDC fue agredida físicamente. Otro grupo intentó reventar un acto de C's. Montilla fue abucheado. Mientras, el actor Joel Joan se declaró, como Xirinacs, "amigo" de ETA. El periódico e-noticies ofrece un amplio despliegue del penoso espectáculo.
Agencias Libertad Digital 12 Septiembre 2007

Tras las pintadas en la fachada de la sede central de PP en Barcelona y la agresión contra un miembro de Nuevas Generaciones en Alcorcón, este martes el líder del grupo municipal en el Ayuntamiento de la capital catalana, Alberto Fernández Díaz, ha recibido amenazas de muerte por parte de radicales independentistas durante el acto de la ofrenda floral de la Diada. "Mira debajo de tu coche, hijo de puta", "cabrón" y "fascista", son algunas de las cosas que el popular se vio obligado a oír.

Según adelantó la Cadena COPE, los gritos comenzaron cuando los miembros del PP se acercaron al monumento a Rafael Casanova para colocar la ofrenda floral. El diario e-noticies incluso cuelga en su web el audio de las amenazas contra Fernández Díaz. Este diario, por cierto, ha tenido también el acierto de reflejar con fidelidad a través de vídeos el panorama reinante en Cataluña un año después del Estatuto.

En declaraciones tras la ofrenda floral, el presidente del PPC, Daniel Sirera, explicó que su partido ha regresado a la ofrenda para "dar voz a los catalanes que no somos nacionalistas", y reivindicó que la Diada ha de ser una "fiesta de todos y no monopolizada por unos cuantos".

En alusión a los abucheos, Sirera comentó: "Hemos visto la intolerancia y el fascismo de unos cuantos, pero el sentimiento mayoritario de Cataluña no es el que hemos podido ver al lado de este monumento". Asimismo, Sirera reclamó el derecho de los catalanes no nacionalistas a "participar con libertad en los actos de la fiesta de nuestra comunidad".

La delegación popular estaba integrada también por las diputadas en el Congreso Dolors Nadal y Alícia Sánchez Camacho, el responsable de Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, y por otros representantes como el líder del PPC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz.

Boicotear a Ciutadans
Por otra parte, cinco jóvenes independentistas han intentado boicotear un acto de Ciutadans de denuncia de supuestas "falsedades" en torno a la fecha del 11 de setiembre de 1714 y el "disparate" del uso por parte de los partidos nacionalistas de los derechos históricos para justificar la demanda de más autogobierno. El acto, que ha contado en Barcelona con la asistencia de los tres diputados del partido en el Parlamento catalán –Albert Rivera, José Domingo y Antonio Robles–, ha sido interrumpido por parte de cinco jóvenes con banderas independentistas, en el momento en el que el historiador Fernando García de Cortázar pronunciaba su discurso.

Los Mossos han intervenido y han separado a este grupo de jóvenes, que ha permanecido el resto del acto a una cierta distancia pero con las banderas 'estelades' alzadas. Los asistentes al acto de Ciutadans han abucheado e increpado a los jóvenes a gritos de "fascistas!".

En su intervención, el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras ha criticado la "borrachera de historia proyectada sobre el Estatut" y ha lamentado que el autogobierno de Cataluña se fomente en los derechos históricos. A su vez, ha exclamado que la soberanía tiene que estar en el pueblo y no en la historia, y ha reivindicado la Constitución en lugar de los derechos históricos.

Por su parte, el catedrático de Historia Fernando García de Cortázar ha alertado de las "ideologías peligrosas" que provocan "debates trasnochados", en alusión a los nacionalistas. Ha señalado que Felipe V no fue un rey impuesto por Castilla y que la Guerra de Sucesión no se debe entender en clave "Castilla contra Cataluña". Además, ha explicado que existió una Cataluña borbónica y que también había catalanes entre los que asaltaron Barcelona en 1714.

Agresión física a las bases CDC
Los insultos y las amenazas vertidas en los actos de celebración de la Diada en la Ciudad Condal se convirtieron en agresiones físicas a una militante de CDC por parte de los independentistas. Según narra el diario de referencia de la realidad catalana, e-notícies, una militante de Convergencia Democrática recibió un empujón por parte de los radicales cuando se acercó a la valla de seguridad para pedir respeto y silencio en el momento de cantar Els Segadors, el himno catalán. En declaraciones posteriores a e-notícies, la víctima aseguró que por culpa de la caída se "había roto la muñeca".

No es el único miembro de CDC que ha sido víctima del acoso de los jóvenes radicales. E-notícies explica cómo un militante nacionalista fue abucheado y tildado de botifler, calificativo referido a los partidarios de Felipe V en la Guerra de Secesión española y que actualmente utilizan despectivamente los nacionalistas radicales para tildar a los que no siguen sus ideales.

La militante de convergencia agredida aseguró a e-noticias que los radicales "estaban todos pagados, no sé por quién".

Montilla, abucheado en su primera ofrenda floral
El presidente de la Generalidad, José Montilla, realizó este martes su primera ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova presidiendo todo su equipo del Gobierno en pleno. Como de costumbre, gritos, sirenas y bocinas por parte de jóvenes independentistas presidieron los momentos anteriores a la ofrenda, cuando Montilla recibió el saludo de los Mossos y estrechó la mano de cada uno de sus consejeros.

A las 9:00 de la mañana, los 14 consejeros de la Generalidad llegaron al monumento de la Ronda Sant Pere de Barcelona minutos después de que la delegación oficial de los Mossos d'Esquadra realizara la primera ofrenda del día a la estatua.

Los consejeros se dispusieron en fila frente a la formación de gala de los Mossos y aguardaron unos minutos hasta la llegada del presidente de la Generalidad, que incrementó los abucheos por parte de los jóvenes independentistas que había entre el público. Sólo durante la entrega de la corona floral, el himno de "Els segadors" pudo tapar los abucheos y los gritos de "No os merecéis la bandera que lleváis".

Entre los varios centenares de personas congregadas ante el monumento, había jóvenes nacionalistas portando banderas independentistas, una gran pancarta de Unidad Nacional Catalana en la que se lee "Fuera colonizadores" y un grupo de los trabajadores despedidos de Seat.

La ofrenda fue contemplada, de muy cerca, por la recién nombrada ministra de Vivienda, Carme Chacón. A continuación, hicieron sus respectivas ofrendas el Barcelona, la Diputación de Barcelona y la Corporación Catalana de Radio y Televisión.

Manifestaciones
Por la tarde, unas 8.000 personas participaron en la manifestación con motivo de la Diada convocada por entidades independentistas, según informó a Europa Press la Guardia Urbana. Diferentes asociaciones y partidos convocaron marchas paralelas para celebrar el 11 de septiembre y reivindicar la independencia. Todas comenzaron en la plaça Urquinaona, aunque finalizaron en diferentes puntos de la ciudad.

ERC y las JERC fueron los que tuvieron mayor poder de convocatoria, pues 4.500 personas participaron en su manifestación, que terminó en la Ronda Sant Pere con Bailén, y en la que pronunciaron discursos el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, el secretario general, Joan Puigcercós, y el portavoz parlamentario, Joan Ridao, entre otros.

Según la Guardia Urbana, unas 3.000 personas acudieron a la llamada de las organizaciones independentistas Maulets, Endavant y Cajei (Coordinadora d'Assemblees de Joves d'Esquerra Independentista), que terminó en el Fossar de les Moreres; unos 400 participaron en la marcha del Partit Socialista d'Alliberament Nacional (PSAN), EUiA y Moviment de Defensa de la Terra (MDT), que acabó en el passeig Lluís Companys, y unos 80 en la convocada por Bloc Negre.

Fuentes del cuerpo de seguridad explicaron a Europa Press que los únicos incidentes que se pudieron lamentar durante la manifestación fueron algunas pintadas, pero no se produjeron altercados ni, por lo tanto, detenciones.

Por otra parte, unas 1200 personas convocadas por los colectivos independentistas Maulets y la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) recorrieron algunas de las calles del centro de Gerona para reclamar la "independencia de los Països Catalans". Durante la marcha se vivieron momentos de tensión cuando algunos de los manifestantes lanzaron pintura roja contra la sede del Gobierno central en Girona y gritaron en contra de los Mossos d'Esquadra.

En un momento de la manifestación un grupo de cuatro encapuchados desplegaron una pancarta en un edificio en construcción en contra de la visita del rey Juan Carlos el próximo jueves en Gerona para cenar con los empresarios e inaugurar una parte del nuevo Parque Científico y Tecnológico de la Universitat de Girona. La manifestación se detuvo unos minutos para gritar "fuera los borbones de Girona".

Entre los manifestantes también había una decena de personas que aguantaban una pancarta en contra de la MAT (Líneas de Muy Alta Tensión). La marcha transcurrió entre gritos por la "independencia" y cánticos de grupos independentistas con el objetivo de mantener los colectivos jóvenes "en lucha" para conseguir su objetivo.

Unos minutos antes del inicio de la manifestación en la Plaça Catalunya los colectivos organizadores recordaron el caso de la joven anarquista de Sarriá Ter (Gerona), Núria Pórtulas, detenida a principios de año por presunta pertenencia a banda armada. También se refirieron a la situación de algunos de los presos del conocido popularmente como 'Comando Dixan'.

«En cuestión de días llevó a España de la primera línea a la trastienda...»
R. P-M. ABC 12 Septiembre 2007

MADRID. «The Wall Street Journal» publicó en su edición de ayer un editorial de gran dureza con la política exterior del Gobierno. En la nota, en la que se hacía chanza de las políticas promovidas por Rodríguez Zapatero, se trazaba un paralelismo entre el Gobierno socialista español y el recién dimitido Gobierno polaco de Jaroslaw Kaczynski, conformado por partidos de derecha y extrema derecha. «He aquí una adivinanza política europea: ¿Qué tienen en común los gemelos polacos Kaczynski y el español José Luis Rodríguez Zapatero?», arranca el editorial.

La nota reconoce que ambos vienen, ideológicamente, de «planetas diferentes» y pone como ejemplo que mientras los polacos quieren recortar los derechos de los homosexuales, Zapatero «los expande con gusto». Valga anotar que en el original en inglés se emplea la palabra «gusto» en español. Frente a esas diferencias, el WSJ sostiene que es más lo que tienen en común: «En la escena global, estos dirigentes nacionales están unidos, habiéndose marginado -sin necesidad, huelga decirlo- a sí mismos y a sus países no hace mucho emergentes».

El editorial publicado en la edición europea del diario que vende dos millones de ejemplares en todo el mundo, afirma que «en las cumbres de la UE España es ignorada y Polonia es una espina en el costado» y añade que «al otro lado del charco, Zapatero tiene acceso al oído de pocos y tiene todavía menos amigos en Washington, donde en sus más de tres años en el cargo no ha ido nunca».

Tras repasar la prosperidad de Polonia y España durante los mandatos de Kwasniewski y de Aznar, el WSJ asegura: «Entonces llegó el cambio de liderazgo político en ambos países, y el capital político internacional que heredaron fue rápidamente reducido. En cuestión de días Zapatero llevó a España de la primera línea a la trastienda». Tras recordar cómo España retiró precipitadamente sus tropas de Irak, el diario afirma que el presidente Zapatero «hizo todo lo posible por meter el dedo en el ojo de Washington. Entre otros mezquinos desaires desinvitó a los marines norteamericanos del desfile del día nacional. A cambio, España no es escuchada por el país más poderoso del mundo. Y esta actitud tiene también sus costes en Europa, donde la España de Zapatero es tomada por descontado por los demás países».

Antes de terminar diciendo que ambos países tendrán pronto ocasión de pedir cuentas a sus dirigentes, WSJ firma que «el presidente del Gobierno español y los hermanos Kaczynski tienen poca experiencia exterior o habilidades idiomáticas. Los tres son provincianos cuando están lejos y prefieren quedarse cerca de su casa (...). Pero en una Europa en la que se desdibujan las fronteras, la política exterior es, cada vez más, una extensión de la política interior. La decadencia de Polonia y España y el consecuente golpe a sus intereses nacionales sería un buen tema de debate».

Denuncia contra López Tena por exceder el límite de la libertad de expresión
M. J. C. BARCELONA. ABC 12 Septiembre 2007

El sindicato de funcionarios públicos Manos Limpias ha presentado una denuncia en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en la que pide acciones disciplinarias contra Alfons López Tena, por entender que el contenido de su libro, en el que se alude al supuesto genocidio de los catalanes, y sus declaraciones en favor de un Estado catalán independiente, sobrepasan el derecho a la libertad de expresión, entran en el terreno del posicionamiento político y son «claramente contrarias a la ley, el ordenamiento jurídico y el texto constitucional». En su escrito, el sindicato indica que un vocal del CGPJ «no puede instar comportamientos ilegales públicamente y con proyección mediática».

«Eso es algo que no se puede consentir -añade-, no ya por su componente de ilicitud, sino también por el deterioro de la imagen y credibilidad de los miembros del Poder Judicial». Esta asociación entiende que las reflexiones que López Tena vierte en su libro «Cataluña bajo España», así como su defensa de que la comunidad catalana se separe y se integre en la UE, «han causado un estado de alarma y rechazo dentro de la sociedad».

«Falta muy grave»
Manos Limpias considera que todo ello es susceptible de una falta muy grave, por lo que solicita la incoación de diligencias previas y expediente disciplinario. Las quejas de este sindicato se unen a las expresadas por la Asociación Profesional de la Magistratura, mayoritaria entre los jueces, que pide el cese el cese del vocal del CGPJ, y de Jueces para la Democracia, que calificó las reflexiones de López Tena como «bastante deplorables». Ambos colectivos judiciales creen que las afirmaciones del notario no son compatibles con el cargo que desempeña.

López Tena lidera junto al profesor de Derecho Constitucional Héctor López Bofill el Círculo de Estudios Soberanistas, que se presenta como el brazo intelectual del independentismo. Esta plataforma, que se nutre de simpatizantes de ERC y CiU, considera que «es la hora de establecer las condiciones para decidir la constitución de Cataluña en Estado independiente integrado en la UE, en ejercicio del derecho a la autodeterminación reconocido por Naciones Unidas».
 

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