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Recortes de Prensa    Domingo 16 Septiembre   2007

Nacionalismo y paganismo: el retorno contemporáneo de los druidas
Alfonso Basallo elsemanaldigital 16 Septiembre 2007

La libertad y la razón están amenazadas por el crescendo radical del nacionalismo y los ramalazos bárbaros de la Alianza de Civilizaciones .

16 de septiembre de 2007. Tienen razón el filósofo alemán Robert Spaemann y el historiador británico Niall Ferguson cuando advierten que Europa puede sumirse en una nueva Edad Oscura, si desprecia sus dos valores más preciosos: la libertad y la razón. Los síntomas son evidentes: desde el suicidio moral (al tirar a la basura el legado de la Ilustración y disolver el humus judeocristiano que da sentido a todo el tinglado) al suicido físico (al no tener hijos o incluso destruirlos, mediante el genocidio del aborto).

El clima de automutilación es general en toda Europa, pero tiene en España una traducción política muy concreta, mediante el rebrote de esa superstición del tiempo de los druidas que es el nacionalismo. Frente al derecho, la razón y la libertad… el mito, la raza, el RH,… Frente al progreso, la destrucción… Frente a la palabra, la violencia… eso es el nacionalismo. No nos engañemos con eufemismos o circunloquios. No disimulemos más con juegos florales o certámenes de poesía barata.

La Historia demuestra, con obstinación, que nacionalismo y moderado resulta ser una contradicción in terminis, porque la cabra radical siempre tira al monte. Lo acabamos de ver en el crescendo de esta semana. En el País Vasco y en Cataluña. En el primer caso, con esa noche de los cristales rotos verbal que han sido las amenazas a Regina Otaola… y en Cataluña con la quema de la efigie del Rey o las mafiosas advertencias a Alberto Fernández. ¿O no tiene aroma a Reichskristallnacht (noviembre de 1938) que Batasuna-ETA diga que Otaola no es "bienvenida en Lizarza"?. Los matones totalitarios amenazan a una alcadesa democrática, simplemente por su (heroico) empeño por hacer cumplir la ley. ¿O no tiene aroma reichkristallnacht el fuego devorando efigies… o devorando banderas… del mismo modo que en la época nazi, servía de hoguera de libros?

En la misma semana en que la larga sombra del ayatolá Arzalluz planea de nuevo sobre el PNV, tras la marcha de Imaz, una excepción, un grano en la estolidez de esa secta, un tipo viajado –estuvo una vez en Nantes, Francia, y fue europarlamentario- y ya sabemos, desde Josep Pla, que el nacionalismo se cura viajando. Además de apoyar a su delfín Egibar, Arzalluz ha subrayado lo siguiente: "El PNV nació con el fin de crear un Estado vasco" y añade: "es algo que no se lo salta nadie". No lo dice cualquiera… sino el Papa emérito del Euzkadi Buru Batzar y lo hace como quien declara un dogma.

En este caso la N del PNV es algo más que una sigla, igual que la R de ERC. Es la razón de ser de esas formaciones, y de cualquier nacionalismo, cuya permanencia en el poder depende del grado de tajada económica que obtengan de la ubre estatal y del nivel de órdagos independentistas que echen a Madrid.

Cómplice del pressing de los druidas vasco y catalán ha sido el propio Gobierno de Zapatero, que encendió irresponsablemente la mecha al alentar su voracidad soberanista (y económica). El Chamberlain leonés dio alas al Estatut y, al menos indirectamente, a la consulta popular de Ibarretxe, a la que dio pábulo en el Congreso, al pedir "respeto a la libre decisión de los vascos". Una consulta, que con Imaz fuera y la sombra de Arzalluz planeando sobre el PNV, no dudarán en volver a esgrimir…

Coincide el repunte nacionalista con otro regreso, acaso más sibilino, a la edad de las cavernas. La exposición Dioses, del Museo de Europa de Madrid, patrocinada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Se supone que es una muestra sobre las religiones, pero sin embargo constituye un ataque indisimulado contra los monoteísmos, a los que acusa de violentos y de defender verdades trascendentes.

Vamos a ver si nos aclaramos. Las religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e Islam) supusieron un paso de gigante para la humanidad al liquidar el hipermercado de idolillos del paganismo. La revelación y la trascendencia (sin la cual no tiene sentido hablar de religión) vino a suceder al caos de los dioses, los sacrificios humanos y toda suerte de barbaridades. Por otro lado, los avances culturales y humanos de Occidente (y buena parte de Oriente) sólo han sido posibles gracias a los monoteísmos. En concreto, sin cristianismo no tendríamos la libertad y la razón, base de nuestra cultura y también de la convivencia democrática. El regreso al paganismo implicaría volver al mito, la superstición y la arbitrariedad.

Todo se entiende, empero, si recordamos que uno de los mentores del esperpento es el ministro Moratinos, que dijo que la exposición está en "sintonía con la Alianza de Civilizaciones" ¡Acabáramos!

Inquietante galimatías del PSOE vasco.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 16 Septiembre 2007

Los nacionalistas vascos, ETA incluida, quieren lo que nunca se han cansado de reclamar y hacia lo que nunca han dejado de empujar a esa parte de España, la independencia, previo establecimiento del ámbito de decisión vasco, también llamado derecho de Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como. Todas las cesiones realizadas a los nacionalistas con la finalidad de calmar sus ansias separatistas lo único que han conseguido ha sido el darles razones para exigir más. Ahora Ibarretxe amenaza con un ilegal referéndum sobre la independencia, no sabemos si para obtener el 74% de independencia, el 88% o el 99%, depende de qué porcentaje de no independencia necesiten para seguir mamando de la teta española y comunitaria.

A pesar de lo nebuloso de los planteamientos actuales de Ibarretxe, quien más quien menos podemos hacernos una idea de lo que pretende. Zapatero, como no podía ser menos, quiere poner su granito de arena en el desmadre y hace hoy, o ayer, que Patxi López plantee la alternativa socialista al tema del que hablamos y su alternativa, como es habitual en ellos es el galimatías.

El diario Deia entrevista a Patxi López que nos expone la alternativa del PSOE con la claridad habitual.

“¿Cuál es su hoja de ruta a partir de ahora?

En ausencia de violencia, buscaremos un acuerdo entre diferentes para avanzar en el autogobierno y en la definición de la identidad de este país. Ese acuerdo sería aprobado en el Parlamento vasco, y también en el Congreso, porque todos lo vamos a defender, y luego la sociedad vasca lo refrendaría en un referéndum con toda la capacidad legal y legítima. Por el contrario, la consulta que propone Ibarretxe es la ratificación de la incapacidad de algunos para llegar a acuerdos, trasladando su responsabilidad a los ciudadanos para que, de alguna manera, se partan la cara.”

Propone “un acuerdo entre diferentes”, al parecer quiere pactar con otros como la ETA que son diferentes a ellos, o con el PNV que no son iguales a Zapatero y sus muchachos, y ese pacto quieren hacerlo para avanzar en el autogobierno y en la definición de ese país. O sea llegar a un 65% de independencia y no al 89% que propone Ibarretxe. Los socialistas quieren hacer bien las cosas, como España ya es una nación de naciones de naciones, no tienen problema en que el Congreso apruebe un nuevo estatuto tipo Cataluña pero con más autogobierno y mas identidad vasca y que se haga un referéndum con todas las de la ley socialista aunque con ninguna de la Constitución Española. Y eso que proponen los socialistas seguro que calma el berenjenal nacionalista vasco durante un largo tiempo, al menos cinco millones o algo más de segundos.

Yo creo que lo que Patxi López ha querido decir es eso, aunque igual me equivoco y de lo que está hablando es de otra cosa y no lo he pillado porque aunque me esfuerzo aun no soy capaz de asimilar los galimatías zapateriles.

Aun nos falta para llegar a primates
Pío Moa Libertad Digital 16 Septiembre 2007

La actitud de Dawkins, Pinker y compañía ante la religión y el ser humano en general me recuerda, no sé por qué, a la de aquel profesor que ante la Venus de Milo explicaba a sus alumnos: “Esto, señores, no es más que un pedrusco. A algún perturbado le dio por moldearlo innecesariamente con formas de mujer, pero, como ustedes comprenderán, de mujer no tiene nada, es una pura engañifa... ¡Y para colmo rollo religioso, una diosa, nada menos, jódete y baila! Científicamente es solamente un pedrusco, y se puede demostrar con todos los protocolos necesarios… Habría sido mucho más útil tallarlo como un bloque para emplearlo en un muro o cosa así, pero a muchos seres humanos les da por perder el tiempo en estas bobadas. ¡Parecemos primates, pero en realidad nos falta mucho para alcanzar ese nivel! A ningún chimpancé se le ocurriría semejante chorrada. ¡Mucho nos queda por evolucionar!”.

Un alumno objetó: “Pero sí que es útil, profesor, fíjese usted en la cantidad de tontos que venimos a ver el pedrusco con forma de mujer y nos gastamos el dinero en viajar y pagamos nuestra entrada al museo. En cambio nadie vendría a verlo si fuese un bloque en un muro”.

--En efecto –reflexionó el profe—siempre hay espabilados que se forran a costa de la tontería de los demás. Pero, lo que es a mí, no vuelven a timarme. Venga, vámonos.

-- ¿Pedimos que nos devuelvan el dinero de la entrada?

--Bah, dejémoslo por esta vez..

Al PP le gusta el PSOE

Reveladora la histeria suscitada en sectores del PP por la decisión de Rosa Díez y de Savater de ejercitar su derecho ciudadano para montar un partido. Los peperos debieran alegrarse de que una parte de la izquierda adopte posturas antiterroristas y antiseparatistas, pero no es así, parece que prefiere tener como adversario (y modelo en muchas cosas, ojo) al anticonstitucional PSOE.

El argumento del PP no puede ser más gracioso “¿Por qué no se integran Rosa Díez y Savater en el PP, si defiende las mismas cosas?”. Pues hay varias razones para ello. En primer lugar, no siempre defienden las mismas cosas. A menos que los pitonisos den importancia nula a las posiciones de Savater sobre la religión y la enseñanza contra la ciudadanía, por poner un ejemplo. Y sospecho que realmente no les dan la menor importancia: fingen dársela para atraerse algunos votos, pero, como en lo del matrimonio homosexual y tantas otras cosas, están perfectamente dispuestos a traicionar a esos votantes.

Otra razón es que no está tan claro que la política del PP actual sean antiseparatista. Más bien está claro que no lo es. Ahí están sus estatutos para demostrarlo. Ahí está su oferta de entenderse con los secesionistas para “gobernar”.

Ni tampoco están claras otras diferencias del PP con el PSOE. Véanse las líneas generales de su programa, según las ha expuesto su fautor: una emulación del programa de Zapo. Hasta en detalles menores: ¿no va Zapo por la vida como el justiciero de las mujeres con su 50%? Pues los pitonisos más justicieros todavía: en su comisión de programa electoral han metido a más tías que tíos. ¡Les van a ganar a progres esos sociatas! ¡A ellos!

Justicia, la asignatura pendiente del PP
EDITORIAL Libertad Digital  16 Septiembre 2007

El mandato constitucional de unos Jueces y Magistrados "independientes" y "sometidos únicamente al imperio de la ley" es uno de los principios democráticos más sistemáticamente ignorados, cuando no flagrantemente violados, por los políticos españoles. Como en casi todo, aquí también hay grados. Son los socialistas quienes en 1985, a través la Ley Orgánica del Poder Judicial y al grito de "Montesquieu ha muerto", vaciaron de contenido algunos de los artículos más importantes de la Constitución sin que el Tribunal Constitucional hiciera nada por remediarlo. La elección de todos los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por el Parlamento supuso la sumisión del Poder Judicial a los dictados del Ejecutivo, una situación vergonzante e impropia en una democracia avanzada.

A este respecto, los años de gobierno de Aznar fueron decepcionantes. El PP ignoró sus compromisos electorales y optó por mantener la situación anterior introduciendo cambios cosméticos. Fue el famoso Pacto por la Justicia, que establece la elección parlamentaria de 12 vocales del Consejo de una lista surgida de una votación entre todos los jueces. Los ochos restantes son, tal y como dicta la Constitución, elegidos por el Legislativo a propuesta de las cámaras.

La llegada al poder de Rodríguez Zapatero ha significado una clara vuelta atrás en estas tímidas reformas. Además de la práctica desaparición del principio de unidad jurisdiccional que supone el nuevo Estatuto de Cataluña y la ampliación de la mayoría exigida al CGPJ para el nombramiento de los magistrados del Tribunal Supremo, la elección del nuevo Consejo ha puesto de manifiesto que ni el PSOE ni sus socios creen en la independencia del Poder Judicial. Sin embargo, escarmentado por la traición de los socialistas, el PP ha decidido plantar cara a este nuevo asalto antidemocrático y bloquear la renovación del CGPJ. Por otra parte, su propuesta de elección de 12 vocales del Consejo respetando la representatividad de las asociaciones judiciales supone un retorno a las promesas incumplidas de 1996. Sin embargo, para que este cambio positivo, que por otra parte corresponde a los deseos de la inmensa mayoría de los españoles, sea creíble, el PP debe mostrarse firme en lo que resta de legislatura y formular en su programa electoral una alternativa clara y simple al sistema de cuotas partidistas que defienden el Gobierno y los nacionalistas.

Pero es precisamente esta credibilidad que ha quedado en entredicho en los últimos días con ocasión de la aprobación en el Senado de la llamada enmienda Bermejo al estatuto del Ministerio Fiscal. La reforma, que confiere al Fiscal General del Estado un poder discrecional y arbitrario al eliminar el informe preceptivo del Consejo Fiscal sobre ascensos y nombramientos, fue convalidada el martes pasado por el Pleno de la Cámara Alta gracias a la ausencia de 12 senadores populares. La críticas de la Asociación de Fiscales al partido de la oposición están por tanto plenamente justificadas. Nada peor para el partido de Rajoy que hacer oídos sordos a estas quejas y no tomar las medidas oportunas para que situaciones como la descrita no se repitan más. No basta con presentar un ideario que refleje lo que quieren la mayoría de los españoles, también que hay que aplicarlo con coherencia y sin flaquezas. No más goles en propia meta.

Educación para la ciudadanía o el adoctrinamiento como negocio
Editorial Elsemanaldigital  16 Septiembre 2007

La polémica provocada por el empeño del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en imponer la asignatura de "educación para la ciudadanía" ha adquirido una nueva dimensión tras la publicación por el diario madrileño ABC de informaciones según las cuales la "Liga Española de la Educación y la Cultura Popular" habría estado obteniendo millonarios contratos de Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, en su mayor parte gobernados por el PSOE o por grupos cercanos al mismo.

El hilo que conduce desde la "Liga Española de la Educación" hasta la educación de la ciudadanía es fácil de seguir: esa asociación está presidida por el diputado socialista Victorino Mayoral, que dirige también la "Fundación Cives", la cual elaboró en 2004 un proyecto de la asignatura, en el que luego se inspiró el Gobierno, con la Cátedra de Laicidad y Libertades Públicas de la Universidad Carlos III de Madrid. Pues bien, uno de los Ayuntamientos que ha concedido los contratos a la "Liga Española de la Educación" tiene por alcaldesa a María Isabel Peces-Barba, hermana de quien entonces ocupaba el cargo de Rector de la Universidad Carlos III, Gregorio Peces-Barba, otro de los ideólogos de la controvertida asignatura.

La secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del PP, Ana Pastor, ya ha anunciado que su partido pedirá explicaciones al PSOE por unos contratos que parecen indicar que alrededor de la nueva asignatura se está organizando un verdadero negocio, en beneficio de sus inspiradores intelectuales y con claras implicaciones políticas. Asimismo, ha reiterado la oposición del PP a la materia, mencionando al respecto la reciente admisión a trámite por el Tribunal Superior de Andalucía del recurso presentado por cinco padres por el procedimiento especial de protección de los derechos fundamentales.

Todo esto no viene sino a abundar en la falta de consenso social y político sobre una asignatura impropia de un sistema democrático. Es cierto que en algunos países de nuestro entorno existen materias que tienen como objetivo formar a los niños y adolescentes en valores cívicos, pero la educación para la ciudadanía de Rodríguez Zapatero poco tiene que ver con esto.

Una educación en valores cívicos incluiría los que antiguamente se llamaba la urbanidad y hoy llamaríamos civismo, la explicación de nuestro régimen constitucional y la inculcación de un sano patriotismo, siempre en el marco de la Constitución. Como es evidente, estos contenidos hoy por hoy no son compartidos por la línea predominante en el PSOE, y mucho menos por sus aliados nacionalistas, y por eso han optado por un concepto de "ciudadanía", que, tal como se maneja en este ámbito, tiene un claro sesgo ideológico.

Así, nos encontramos con que la mayoría parlamentaria de turno, por naturaleza llamada a cambiar algún día, pretende adoctrinar a todos los alumnos de la enseñanza no universitaria en sus principios y valores, y no en otros que pudieran ser compartidos por una amplia mayoría de la sociedad. En estas condiciones, la nueva asignatura está abocada a fracasar, ante la oposición activa o la resistencia pasiva de una parte de sus destinatarios -a lo que ahora se unen escándalos que lindan con la corrupción-, hundiendo un poco más el deteriorado sistema educativo español.

El hispanista de la No Hispania
Nicomedes Pastor Díaz Periodista Digital 16 Septiembre 2007

Por Arturo Pérez-Reverte

Henry Kamen regresa al ruedo ibérico. Y, como cada vez que saca algo del horno, el historiador inglés afincado en Cataluña, donde algunos le aplauden y ríen mucho los chistes, aplica bálsamo Bebé al culito del nacionalismo paleto que tanto lo estima. En el último libro, Kamen detalla sus últimos descubrimientos sobre la inexistente realidad nacional de España; que, como todo el mundo sabe, fue inventada a medias por Felipe V y el general Franco.

Esta vez, don Henry sostiene que hasta el siglo XX no hubo cultura nacional española, que ésta floreció en los exilios, fue tardía y cutre, y que lo que hubo desde Séneca, Quintiliano, Pomponio Mela o Marco Valerio Marcial hasta hoy, incluidos Isidoro de Sevilla, Berceo, Cervantes, Gracián, Velázquez, Quevedo, Goya, Moratín, Galdós o Machado, ni fue nacional, ni fue cultura, ni fue nada. Sólo verduras de las eras.

Se preguntarán ustedes por qué no le tira un viaje a Henry Kamen algún historiador profesional, en lugar de un simple novelista aficionado a leer libros. También me lo pregunto yo. Sorprende el silencio de los corderos, en esta España Que Nunca Existió donde, sin embargo, abundan quienes le pondrían a Kamen los pavos a la sombra. Pero allá cada cual. Yo me bato por motivos personales: de vez en cuando, en entrevistas y artículos, Kamen menciona mi nombre. Me halaga, pero tengo una reputación que mantener. Empiezas dejando que un inglés te toque los huevos, y nunca se sabe. Y más tratándose de mi compadre Diego Alatriste, a quien alude don Henry cuando afirma: «Tengo una singular batalla con Pérez-Reverte, que obedece a que él escribe en torno a la glorificación legendaria de una España que nunca existió».

Pero Kamen patina. No se trata de gloria, sino de épica: materia no exclusiva de la delgada línea roja, fusileros irlandeses, mercenarios gurjas, lanceros bengalíes o la madre que los parió, cuyo patriotismo o carácter nacional nunca cuestiona Kamen, tan aficionado a desmontar los de otras naciones. Como historiador, don Henry conoce nombres y fechas: 1492, Las Navas de Tolosa, Pavía, Otumba, Trafalgar, Bailén o Cavite; incluidos Tolón, Tenerife, Cartagena de Indias, Buenos Aires y otros lugares donde los ingleses, pese a su motivación patriótica indiscutible y a su brillante cultura nacional anterior al siglo XX, se llevaron una enorme mano de hostias. Y en lo que a glorificación se refiere, precisemos que en las historias de Alatriste no se trata de eso, sino de todo lo contrario. A lo mejor es que el artista habla de oídas, pues lo desafío a demostrar que su España es más sórdida o descarnada que la que ven los ojos de Diego Alatriste. La palabra gloria no cuadra a esta nación, no por antigua menos infeliz, ingrata y miserable, ni a tanta bandera manipulada por tenderos sin escrúpulos e historiadores a sueldo. Sólo un imbécil puede confundir glorificación pomposa o patriotería barata con el acto de narrar desde la Historia y la memoria, como si en las bibliotecas españolas sólo figurase la colección del Guerrero del Antifaz. Henry Kamen no es un imbécil, pero vive en España –él diría en Cataluña– de dar coba a los que sí lo son. Por eso no huele a honrado el pan que come. Decir que España no existe como nación secular ni como cultura nacional es imitar a Jacques de Thou, quien el mismo año en que se publicaba la segunda parte del Quijote, negaba que en España hubiese cultura, fuera de Nebrija y el Pinciano. Así, negar lo innegable es ignorar, por la cara, la Ispania de Estrabón, la Spania de Artemidoro y la Hispania de Tito Livio; y más allá del simple –o no tanto– concepto geográfico, también es negar la monarquía hispano-visigoda, el concilio de Toledo, el «Yo són I chomte d’Espanya que apela hom lo chomte de Barcelona» de la Crónica de Bernat Desclot, los «Quatre reis que ell nomená d’Espanya, qui son una carn e una sang» de Ramón Muntaner, los privilegios otorgados a «la nación española» en Brujas, la Pragmática de Guadalupe, las referencias a España en los textos hostiles de Guicciardini y Maquiavelo, el Salón de Reinos del Buen Retiro de Madrid, la pugna del tomismo con el luteranismo, el padre Mariana, la Pepa del año 12, los cuernos del toro de Osborne y cuanto colguemos en ellos por delante y por detrás.

Otra cosa es que España sea un putiferio lleno de envidia, incompetencia y mala fe, donde en vez de Estado –ahí tiene razón don Henry– tenemos un infame bebedero de patos. Pero eso lo sabemos de sobra. No hace falta que nos lo diga un hispanista inglés, instalado bajo ubérrima sombra mientras sus agradecidos patrocinadores le trastean con entusiasmo la entrepierna. Y viceversa.

La venganza de Imaz
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 16 Septiembre 2007

SE confunden en el PNV los adversarios de Josu Jon Imaz si suponen que su abandono ha consistido en un episodio inocuo para sus intereses radicales. El todavía presidente del PNV, al arrojar la toalla ante la presión de los duros de su partido, ha desenmascarado la naturaleza extremista y fanatizada de su propia organización. Cuando nada menos que el presidente del Euskadi Buru Batzar renuncia a la posible reelección y dice que abandona la vida política, acosado por el discurso secesionista y obtuso de sus oponentes, está proclamando a los cuatro vientos que el PNV ni es, ni ha sido ni tiene visos de llegar a ser un partido moderado. Los líderes nacionalistas han sido los grandes simuladores de la reciente historia de España, por la que han pretendido transitar como demócratas de primera ley, pragmáticos y pactistas. La realidad es bien distinta, y el fracaso de las tesis tácticas -no estratégicas- de Imaz les descubre en sus auténticos perfiles. El PNV sigue siendo un movimiento -no tanto un partido- al servicio de un mesianismo étnico y nacional acuñado -sin que se haya alterado en una coma- por su fundador, el delirante Sabino de Arana y Goiri. Imaz ha enviado un mensaje inequívoco a la sociedad vasca y al conjunto de la española: este PNV es inmanejable desde propuestas realistas y sólo resulta gobernable en la sobreexcitación sentimental de sus aspiraciones y en la recreación constante del enemigo exterior como aglutinante del legado aranista.

De esta forma, Josu Jon Imaz -no menos nacionalista que Eguíbar o Arzalluz, pero más ilustrado que éstos y a enorme distancia intelectual del lendakari Ibarretxe, un auténtico iluminado- consuma toda una venganza contra los que le han impedido continuar su gestión, a los que ha estigmatizado como radicales y extremistas. Pero su abandono ha causado más daños colaterales al PNV: al resignar su cargo antes de la posible reelección, Imaz ha roto el esquema de funcionamiento y relación entre el Gobierno autonómico y el propio partido. En el País Vasco hasta ahora ha mandado siempre la ejecutiva «nacional» del PNV, siendo el Ejecutivo de Vitoria un mero instrumento de la organización. Garaicoetxea fue expulsado en 1986 -creó de inmediato Eusko Alkartasuna- porque quiso invertir la subordinación del Gobierno al partido, y Ardanza fue despedido destempladamente por las decisiones autónomas que adoptó y que no fueron del gusto ni de Arzalluz ni del EBB.

Y así ha venido sucediendo desde siempre en el PNV, y en esta distribución de funciones consistía la denominada bicefalia. Imaz ha quebrado ese esquema y, sin pelearse en unas elecciones internas que hubiesen sido muy reñidas, ha dejado que el partido quede a merced de la presidencia del Gobierno vasco encarnado en Ibarretxe, que dirige un gobierno en el que Izquierda Unida y Eusko Alkartasuna han osado desafíar al jefe de filas peneuvista. Nunca se vio tal cosa en la larga historia del Partido Nacionalista Vasco. A tal punto no se ha visto, que bien puede afirmarse que el abandono de Imaz propicia una auténtica crisis de identidad en la organización, cuyos dirigentes, consternados, no aciertan a articular en público un discurso coherente.

Puede que el que sustituya a Imaz sea su conmilitón Íñigo Urkullu, actual presidente de la ejecutiva vizcaína del PNV, pero de ser así, como parece, la sartén la tiene y la tendrá por el mango la tripleta formada por Ibarretxe, Eguíbar y Arzalluz, a los que -de perdidos al río- no les importaría romper el partido con tal de imponer sus tesis, que siguen siendo las que condujeron al PNV a pactar en Estella en 1998 con la banda terrorista ETA en compañía de los sindicatos abertzales LAB y ELA-STV. El tiempo en el País Vasco se mantiene detenido desde hace décadas, y su vida pública es circular porque los acontecimientos se repiten ad nauseam. Cuando Imaz en su carta de despedida advierte a sus correligionarios que «el mundo está cambiando aceleradamente», o que «conceptos como el del estado-nación, soberanía o independencia adquieren hoy tintes necesariamente diferentes de lo que en el pasado representaban», está delatando que la progresión intelectiva y teórica en el nacionalismo vasco es literalmente nula porque la necesidad de propugnar tan básicas afirmaciones se corresponde con un nivel de fanatismo nacionalista todavía impermeable al signo de nuestro tiempo. En otras palabras: el actual PNV no tiene solución porque en el primer intento de racionalizar su política mediante un discurso algo más sereno que el anterior y ajustar su praxis política a una tímida transversalidad han emergido la regresividad, la introspección y la apropiación del poder, que son las características permanentes de un nacionalismo que nunca ha dejado de ser radical y asilvestrado en sus peleas internas y externas.

Imaz, al marcharse, sea como resultado de un pacto o de su hartazgo personal, ha enseñado de manera indubitada esas miserias peneuvistas que otros llevamos décadas denunciando y que no se han combatido por los demás partidos políticos y el entero sistema constitucional de 1978. El PNV no ha sido leal a la democracia española actual, como no lo fue a la II República, y antes, a la Restauración. Anticonstitucionalistas -el PNV se ampara en la tradicional foral, ruralista y arbitraria-; éticamente ambiguos ante el terrorismo de ETA, que contextualiza en un supuesto «conflicto» con España; egoístas en la succión de recursos al conjunto nacional y desestabilizadores de la convivencia española, los nacionalistas vascos siguen instalados en los mitos y leyendas reactivos de su fundador y utilizan un argumentario victimista y tramposo para, además de perpetuarse en el poder, aparecer siempre como acreedores y jamás como deudores de una nación y de un Estado a los que aborrecen. Y cuando alguien -su propio presidente- les dice que están fuera del tiempo histórico, que la pluralidad vasca convierte en ensoñación su independentismo, que el mundo marca pautas contrarias a su patrimonio sentimental y mítico, le hacen la vida imposible y terminan por echarle. Se han retratado e Imaz ha captado la imagen de su anacronismo para la posteridad.

Aunque sólo fuera por lo que acabo de referir, Imaz habría prestado un buen servicio a la democracia. El todavía presidente del PNV, sin embargo, no alcanzó nunca el nivel atribuible a un reformador porque renunció de antemano a sanear el adoctrinamiento nacionalista y se limitó a introducir discursos con énfasis diferentes y ritmos distintos a los habituales. No abordó en ningún momento los remedios al mal del nacionalismo, que es el de su origen viciado en un sentimentalismo negativo y un sistema de complejos colectivos -de superioridad en unos casos, de inferioridad en otros- que ha dado como resultado la frustración constante de la militancia.

El PNV no tiene nación en el País Vasco porque carece de contemporaneidad para inocular en una mayoría apabullante de ciudadanos el segregacionismo balcánico. El partido que fundara Sabino de Arana y Goiri es, en términos históricos, un fracaso, un fiasco: es la organización política que rige un País Vasco -lleva haciéndolo casi treinta años- que es el único escenario occidental en el que se mata y se muere por la idolatría nacionalista. El PNV es un partido inútil, yla carta de Imaz -una venganza refinada- lo relata de forma oblicua pero inequívoca.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS
Director de ABC

Foro necesario
Editorial ABC 16 Septiembre 2007

LA dimisión en bloque de los miembros de la junta directiva del Foro Ermua ha provocado la convocatoria de unas elecciones para la renovación de todos sus cargos, incluida la presidencia, que ostenta actualmente Mikel Buesa. El origen inmediato de la crisis interna de este grupo cívico ha sido la decisión de Buesa de incorporarse al nuevo partido constituido por Rosa Díez, Carlos Martínez Gorriarán y Fernando Savater. Los más significados miembros del Foro Ermua consideraron esta adhesión de Buesa a Unidad, Progreso y Democracia como una forma de capitalizar a favor de «Basta Ya», matriz del nuevo partido, todo el prestigio social de su organización. Por tanto, el problema que plantea esta dimisión en bloque de la junta del Foro Ermua es el de una pérdida de confianza entre sus máximos dirigentes, simultáneamente al de la necesidad de reconstituir su proyecto social y político no partidista. Ciertamente, Foro Ermua y «Basta Ya» han representado dos formas diferentes de enfocar la crítica a la política de Rodríguez Zapatero en relación con ETA y Batasuna. Pese a las claras diferencias que podrían registrarse entre las actividades de uno y otro grupo, y a un cierto recelo recíproco, el tramo final de la negociación con ETA marcó un reencuentro de ambas organizaciones, que suscribieron un manifiesto conjunto el 23 de marzo de este año contra la política gubernamental en el proceso de «paz». El reto de ambos grupos es sobreponerse a las dudas sobre su futuro inmediato, porque siguen siendo necesarios para la sociedad vasca.

En efecto, existe la percepción de que el tiempo de las organizaciones cívicas constitucionalistas se ha agotado, porque representaban la unidad social que se correspondía con la unidad política de PP y PSOE en torno al Pacto Antiterrorista. El Gobierno socialista se encargó de desmantelar, uno tras otro, los grandes logros de la anterior legislatura. Rompió el Pacto Antiterrorista, desactivó la Ley de Partidos, buscó la división de las víctimas y quiso confundir a los grupos cívicos a cuenta de sus intenciones. La desaparición de estos grupos cívicos fue un objetivo que el PSOE buscó desde que comenzó la legislatura. Al igual que a las asociaciones de víctimas de ETA, los socialistas los consideraban una creación de la política antiterrorista de Aznar. La finalidad no era otra que allanar el camino de la negociación con ETA, silenciando al mayor número posible de críticos. Frustrado este intento, y con los terroristas otra vez dispuestos a asesinar en cuanto puedan, el escenario actual se oscurece aún más con la situación de crisis interna del Foro Ermua. Este perjuicio no es sólo para sus propios integrantes, cuyo compromiso personal les cobra sacrificios que muy pocos estarían dispuestos a aceptar, sino para la sociedad en su conjunto, pues es evidente que una sociedad democrática y desarrollada no puede confiar la movilización social y el debate de ideas sólo a las iniciativas de los partidos políticos. Foro Ermua ha hecho ambas cosas y las ha hecho bien, de la mano de intelectuales, profesores y juristas que han demostrado que la crítica al nacionalismo -y, en estos últimos años, a la política negociadora de Zapatero- se hace mejor y más fuerte cuanto menos visceral y más racional es el argumento empleado. Sería realmente injusto con su propia historia e indeseable para los fines que defiende que la crisis actual de Foro Ermua deviniera en un proceso de disolución. Para Rodríguez Zapatero sería un éxito inesperado.

La principal razón para confiar en que Foro Ermua reconstituya su directiva y calme su situación interna es la mera necesidad de que lo haga, porque ETA vuelve a atentar, el nacionalismo vasco tiene más poder y es más radical que hace seis meses y las ideas constitucionalistas están más desprotegidas por culpa de la abdicación socialista. Desde 1997, año en que fue asesinado Miguel Ángel Blanco, muchas cosas han cambiado, pero otras permanecen iguales y entre éstas, el papel imprescindible que asumen aquellos ciudadanos que están dispuestos a defender, al margen de los partidos, los grandes principios de la libertad y la democracia.

Las cuentas vencen
POR ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 16 Septiembre 2007

«Tengo dos noticias que darle: una buena y otra mala», suele decir en las películas un tipo de aspecto fúnebre y que profesa medicina o leyes. A continuación, el tipo enuncia sus recados de seguido, en el orden que quiere el guionista o que conviene al desarrollo de la historia. La política española acaba de darnos también dos noticias, aunque con una variante respecto del formato cinematográfico convencional. El factor nuevo es que no hay mixtura: las dos noticias son malas. Los nacionalistas se radicalizan en masa en Cataluña, con el aplauso de algunos elementos socialistas, e Imaz pierde la batalla en el PNV. La consecuencia es que el partido que gane las legislativas tendrá que formar gobierno a un precio que no se puede pagar, o para ser más exactos, que no se debería pagar. Dejo para otra ocasión el análisis fino de lo que esto significa. En las líneas que siguen, y por continuar con las analogías inspiradas en el cine, haré un «flash-back» y me situaré en la noche precisa en que Esquerra ingresó con fuerza en la política catalana y Mas tomó la alternativa. Estoy hablando del 16 de noviembre del 2003, fecha de las penúltimas autonómicas catalanas.

Me encontraba esa noche, a la sazón, en una tertulia improvisada por una empresa radiofónica cuyo nombre no viene a cuento. Viendo los resultados, una persona no iniciada en los misterios de la política habría llegado a la conclusión de que algo se ha torcido cuando un partido del corte del liderado por Carod-Rovira, duplica escaños. La reacción de algunos de mis compañeros, gente por lo común muy fogueada en los tejemanejes de los partidos, no fue esa. Dando por sentado que Esquerra era razonablemente venal, y se avendría a lo que fuera con tal de pisar la alfombra roja que comunica los coches oficiales con la puerta grande del palacio de San Jorge, se pusieron a hacer cábalas y carambolas sobre las combinaciones de que probablemente fuera a surgir el nuevo gobierno. El hecho político se transmudó en un santiamén en un hecho aritmético, y el hecho aritmético, en una amena intriga protagonizada por figuras intercambiables con el Arlequín, el Pantalón o el Polichinela de la Comedia del Arte. He oído hablar, en los mismos términos, de Convergencia. Y de Unió. Y en el fondo, del resto de las siglas que se pasean por el panorama nacional. Todos hacen lo que hacen, si hemos de fiar en los expertos, por motivos interesados, nimios y ocultos a quienes no estén iniciados en los secretos del juego político.
Al principio me sentí impresionado por esta aproximación subterránea y al tiempo cínica a la vida pública. Después, he llegado a la conclusión de que es producto de una pura confusión de escalas. Cualquier evento, examinado muy de cerca, revela una estructura menuda que lo explica parcialmente. Por ejemplo: la ley de la gravedad y el ángulo de entrada del puñal en el cuerpo de César contribuyen a entender por qué Bruto logró matar a su mentor. Pero el acontecimiento se comprende mejor cuando se piensa en la suspensión de las libertades republicanas y en los códigos por los que aún se regía el senado romano.

La realidad social dibuja pautas cuya lógica sólo se puede atrapar desde determinadas premisas morales e ideológicas, al punto de que no es posible ignorarlas sin volverse ligeramente loco. Que es, precisamente, lo que nos ha ocurrido a los españoles. Hemos estado hablando de casi todo, excepto de lo evidente: a saber, del creciente vaciamiento del Estado, fruto de decisiones poco afortunadas y de una dificultad objetiva para encajar la idea nacional. La orientación del proceso era clara, y los recursos para enmendarlo echando parches aquí y allá, componían una cantidad menguante. A más tiempo transcurrido ocupándose de tonterías, más dificultades a superar y menos medios para conseguirlo. Ahora estamos con el agua al cuello, y cuadrar el próximo Presupuesto se nos antoja una heroicidad. Sería como para echarse a reír, si no fuera por lo mal que lo vamos a pasar. Mientras en Madrid los hombres que lo saben todo abren tres palmos de boca, tanta que por ella podría entrar un enjambre entero, se oyen consignas furiosas, absurdas, absolutamente descabaladas, en la orla del país. Las fuerzas vivas de Cataluña, a pesar de que los ministros de Industria hayan procedido preferentemente de esa región, y de que el reparto del dinero se haya verificado por consenso en un órgano de diseño federal, hablan de expolio y de una conspiración contra los intereses de la región. En el País Vasco se oscila entre el silencio, la resistencia desesperada, y la logomaquia fabulosa. Y algunas voces pausadas, altamente responsables, nos proponen un acertijo que habría desconcertado al mismo Edipo, cuando se encaró con la esfinge: «¿Cómo es posible que las cosas estén saliendo tan mal cuando todo va tan estupendamente bien?». O en fórmula alternativa: «¿Cómo es que van mal a pesar de ir bien?». A los hombres enredados en acertijos ridículos, los remedia la realidad. A ellos y, ¡ay!, al resto.

La convivencia rota
Ignacio Cosidó Libertad Digital 16 Septiembre 2007

Cada día hay más síntomas y más preocupantes del deterioro de nuestra convivencia democrática. Los líderes del principal partido de la oposición son amenazados de muerte con total impunidad en Cataluña o el País Vasco, los símbolos nacionales son quemados públicamente ante el Jefe del Estado, se anuncian referéndums ilegales para provocar la secesión de partes del territorio nacional, muchos ayuntamientos de niegan a izar la bandera de España o se atacan recurrentemente las sedes de los partidos democráticos. El Gobierno ante estos hechos se limita a negar la realidad o tratar de minimizar los incidentes, pero es cada vez más evidente que necesitamos una alternativa que permita recuperar el clima de convivencia democrática que ha caracterizado a nuestro país en las últimas décadas.

Rodríguez Zapatero tiene una gran responsabilidad en este deterioro del clima de convivencia hoy en España. En primer lugar por la alianza del PSOE con las minorías independentistas más radicales como fórmula para alcanzar el poder en varias comunidades autónomas y en el conjunto de España. Esa alianza de conveniencia, lejos de servir para moderar a los socios secesionistas del Gobierno, ha arrastrado a los socialistas españoles hacia posiciones más propias del nacionalismo radical que de un partido nacional como históricamente fue el PSOE. La debilidad de Zapatero ha sido percibida además por esos socios independentistas del Gobierno como una oportunidad histórica para precipitar la realización de sus más inasumibles fantasías secesionistas. Zapatero ha logrado así, con su irresponsable política de alianzas, radicalizar a los moderados y exacerbar aún más a los radicales. La dimisión de Imaz esta semana al frente del PNV es la última prueba de esta deriva radical.

El deterioro del clima de convivencia es también resultado de la estrategia frentista diseñada por Zapatero para alcanzar el poder e intentar ahora perpetuarse en él. Una estrategia que comenzó con los ataques a las sedes del Partido Popular y las manifestaciones violentas contra el Gobierno de Aznar cuando el PSOE estaba aún en la oposición y que se articuló políticamente en el Pacto del Tinell que consagraba la exclusión de un partido que representa a diez millones de votantes del juego político. Una estrategia que se ha intensificado tras llegar Zapatero al poder con un permanente intento de deslegitimación democrática del adversario. No ha dudado en falsear la realidad para presentar a un partido de centro liberal como si se tratara de una extrema derecha antidemocrática heredera directa de la dictadura franquista. Esta estrategia del odio, alimentada personalmente por Zapatero, ha llegado al extremo esta semana: la ministra de Administraciones Públicas no sólo no ha condenado las agresiones contra el principal partido de la oposición, sino que se ha atrevido a justificarlas con argumentos que, hasta ahora, sólo oíamos a los simpatizantes de ETA. Es inadmisible que una ministra del Gobierno de España culpe a los propios dirigentes populares de las amenazas de muerte que padecieron en la conmemoración del último 11 de septiembre en Barcelona. Es difícil concebir mayor ruindad política ni mayor degradación moral.

Un tercer elemento que alimenta el deterioro de nuestra convivencia ha sido la falta de autoridad exhibida por el Gobierno ante los violentos. Esta falta de autoridad se pone en evidencia ante fenómenos como el incumplimiento de la legalidad en muchos pueblos del País Vasco y algunos de Cataluña en relación con la bandera española. Hacer cumplir la Ley, al margen de cualquier otra consideración política, es la primera obligación de todo gobierno democrático, pero en muchas ocasiones Zapatero prefiere mirar para otro lado ante estas provocaciones. La falta de firmeza del Gobierno está provocando así un envalentamiento de los violentos que ven cómo pueden proferir sus amenazas o consumar sus agresiones con casi total impunidad.

Restaurar el clima de convivencia en nuestro país pasa necesariamente por una alternativa democrática que centre sus esfuerzos en recomponer los consensos constitucionales básicos que se fraguaron durante nuestra Transición democrática, que nos han permitido casi tres décadas de libertad y prosperidad inéditas en nuestra Historia y que ahora han sido rotos por la irresponsabilidad y el aventurerismo de Zapatero. Es imprescindible, a su vez, fortalecer nuestro Estado de Derecho para que se pueda hacer cumplir la Ley en cualquier punto de España y evitar así cualquier sentimiento de impunidad en los violentos. Pero lo más importante es recuperar el principio moral que nos impulsa a estar siempre con las victimas y condenar a quienes las amenazan o agreden. Ésa es exactamente la alternativa que lidera Mariano Rajoy.
Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Las argucias con que el PP pretende hundir a Rosa Díez, revelan que su objetivo no es corregir los peligrosos desmanes del PSOE, sino simplemente ocupar cargos políticos. Y a ello se añade su tradicional torpeza práctica. Si algo les convenía era precisamente señalar las diferencias con el nuevo partido, para facilitar a este su incidencia en el electorado de izquierda, gran parte del cual se siente español, patriota y antiterrorista, pero de ningún modo votará a la derecha. Bien, pues estos linces futuristas dan al PSOE todas las armas posibles: los sociatas acusan al nuevo partido de ser satélite del PP, para impedirle acceder a ese voto izquierdista. Entre los dos grandes partidos aspiran a laminar al que ahora surge. Se ve que con quien se siente a gusto el PP es con el PSOE. ¡Y es que se parecen en tantas cosas…!

CARMELO GÓNZALEZ VUELVE A TOPARSE CON EL GOBIERNO CATALÁN
Los colegios privados en Cataluña reciben "presiones" de la Generalidad para eliminar el castellano
Carmelo González, el padre que lucha porque se cumpla la ley en Cataluña y sus hijos puedan recibir enseñanza en castellano, ve imposibilitado su derecho incluso en los colegios privados, según El Mundo. El colegio privado que eligió cuenta con la mayor parte de su enseñanza en inglés. Pero ahora observa con asombro como la dirección del centro ha optado por dar el resto de las horas en catalán y ninguna en castellano. Desde el centro han reconocido que reciben "presiones de la Generalidad" para primar al catalán.
Libertad Digital 16 Septiembre 2007

Carmelo González cambió a su hija de un colegio público a otro privado que le cuesta 650 euros al mes para garantizar a su hija el conocimiento del castellano, pero ahora ve impotente como esta enseñanza ha desaparecido por completo para dejar aún más espacio al catalán.

Cuando fue a pedir explicaciones le confesaron que reciben constantes "presiones del Gobierno de Cataluña" para fortalecer el catalán. Carmelo Gómez no sale de su asombro y estudia volver a los Tribunales para recurrir un derecho que le es hurtado día a día a todas familias.

Un derecho que sistemáticamente se incumple
Según publica este domingo El Mundo, Carmelo González tuvo problemas en 2005 con la escolarización de su hija de tres años de edad, que le negaban en lengua castellana. Se amparó en la Ley de Política Lingüística 1/1998, que en su artículo 21.2 indica que los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano. Sin embargo, Carmelo sigue batallando por hacer cumplir la ley, después de que la Generalidad le haya denegado nuevamente un recurso a una resolución del centro contra su solicitud.

Ni la enseñanza pública, por supuesto, ni la concertada, como se puede deducir, ni ahora tampoco la privada, se ven libres de las presiones del Gobierno de Cataluña que quiere a toda costa la inmersión lingüística de todos sus alumnos y también la de sus familias.

En esta línea, la Generalidad establece que los centros privados han de desarrollar pautas de uso lingüístico favorables al catalán "para todos los miembros de la comunidad educativa", y debe garantizar que todas las actividades administrativas y las comunicaciones entre el centro y el entorno sea en lengua catalana, "sin perjuicio de que se arbitren medidas de traducción en el periodo de acogida en las familias del alumnado recién llegado".

Según El Mundo, Ciutadans ha denunciado que la lengua que la normativa establece como única para la comunicación entre la escuela y la familia del alumnado sea el catalán. "La escuela tiene la obligación de educar al alumno, pero no a su familia, a la que ha de limitarse a informar", cuenta la filóloga Pilar Barriendos. Para informar, la escuela podría emplear la lengua más cómoda para los progenitores, y no la que se ha establecido como vehicular para la enseñanza.

La cuestión nacionalista
La ola nacionalista agita Cataluña
La pugna entre Convergència y Esquerra por la hegemonía del nacionalismo monopoliza el debate político catalán
ENRIC COMPANY - Barcelona El País 16 Septiembre 2007

Ninguno de los ensueños iniciales del tripartido de la izquierda catalana ha resultado tan ilusorio como la pretensión de relegar a un segundo plano el debate nacionalista en Cataluña y sustituirlo por la discusión de una agenda de políticas sociales. En la legislatura pasada lo impidió la reforma del Estatuto de Autonomía. Ahora es la permanente disputa entre Convergència Democràtica (CDC) y Esquerra Republicana (ERC) por el liderazgo del catalanismo.

A su vez, tanto uno como otro partido sufren una creciente presión de sus alas radicales, que les incitan a dar por fracasada la vía autonomista a cuenta de una invalidación del Estatuto de Autonomía por el Tribunal Constitucional que dan por descontada. Y a lanzarse por la vía de la independencia.

Esta pugna casi monopoliza el debate político, para desesperación del Gobierno de José Montilla, que no logra imponer su agenda social ni su liderazgo. La carrera entre el partido nacionalista fundado por Jordi Pujol, dirigido ahora por Artur Mas, y los republicanos encabezados por Josep Lluís Carod incluso ha llevado a este último a ponerle fecha a un referéndum para la independencia de Cataluña: 2014.

Nadie en Cataluña cree que vaya a haber un referéndum de este tipo. Pero tanto da. Sus partidarios hablan como si fuera a celebrarse mañana. Y algunos de sus detractores, también. Carod recibió el viernes en su despacho oficial de consejero de la Vicepresidencia del Gobierno de la Generalitat a uno de los promotores del referéndum, Alfons López Tena, vocal del Consejo General del Poder Judicial, propuesto en su día por CiU, que le expuso los trabajos que se traen entre manos las plataformas que preparan el referéndum.

En el polo nacionalista opuesto, los partidos que rechazan no sólo la independencia de Cataluña sino su vigente Estatuto de Autonomía, el PP y Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, se han lanzado en las últimas semanas a campañas de denuncia de la desespañolización de Cataluña. Que encuentran eco, sobre todo, fuera de Cataluña. Su principal caballo de batalla es la política lingüística, sobre la que presionan permanentemente para frenar cualquier avance de la presencia social del catalán. Con ocasión de la Diada del Onze de Setembre han resucitado otro clásico, la guerra de banderas.

Unos y otros utilizan una retórica grandilocuente y exagerada, que se realimenta. Unos hablan de que Cataluña está oprimida por España. Los otros, de que el nuevo Estatuto es un paso en la ruptura de España y la destrucción del Estado. La sorpresa de este inicio de curso ha sido que entre las voces que han contribuido a las polémicas se contaran las de los ex presidentes Jordi Pujol y Pasqual Maragall. Comenzó Pujol mostrándose comprensivo en una entrevista radiofónica ante una eventual huelga fiscal de los contribuyentes catalanes si el Estado incumple sus obligaciones inversoras. Hablaba sobre la penosa situación en que se halla la red ferroviaria de Cercanías en Barcelona, que es una competencia del Estado. De poco sirvió que, en la misma entrevista, Pujol dijera que desde luego está en contra de cualquier huelga fiscal, faltaría más. Pero el daño ya estaba hecho. Su compresión se sumó al argumentario de quienes sostienen que el Estado expolia a Cataluña. Y, a la inversa, al de quienes están convencidos de que el nacionalismo catalán es "insaciable".

Luego vino, el martes pasado, la reafirmación por Pujol y Maragall de que Cataluña no está suficientemente bien reconocida como nación en la vigente Constitución. Lo dijeron en una ocasión solemne, el acto en que recibieron la Medalla de Oro de la Generalitat. Son ideas que ambos han expuesto en muchas otras ocasiones, pero ni que decir tiene que en esta fueron interpretadas como un respaldo a los que rechazan la vía estatutaria.

Una de las características de esta situación es que CiU, que durante décadas constituyó el eje político de Cataluña, tiene crecientes dificultades para mantenerse en él. En su permanente pugna con ERC, prodiga guiños a los sectores soberanistas, compite con los independentistas por el voto radical. Pero la ambigüedad con que Pujol transitaba en la frontera que separa al autonomismo del independentismo es muy difícil de mantener en el actual contexto. Algunos dirigentes socialistas opinan que CiU está perdiendo la centralidad que ha ocupado siempre en el escenario político catalán.

El sucesor de Pujol en la dirección de Convergència, Artur Mas, ha escogido este momento para lanzar una oferta de "refundación del catalanismo" con la que pretende tomar la iniciativa política que en estos momentos está en el campo de los independentistas. La oferta de Mas ha sido inicialmente rechazada por los demás partidos catalanistas, PSC, ERC e Iniciativa Verds, e incluso por el partido socialcristiano aliado con Convergència, la Unió Democràtica de Josep Antoni Duran. Éste quiso ayer visualizar su enfado congelando la proclamación de su candidatura a las elecciones generales por CiU. El democristiano no formalizará su concurrencia hasta que Mas aclare en qué consiste exactamente su propuesta. Y es que en las filas de Unió se ha tildado de "traición" el debate abierto por su socio a las puertas de unas generales.

Mas ha hecho suya buena parte del diagnóstico de algunos analistas políticos, contenido en el libro titulado La rectificació, que da por agotadas las formulaciones del catalanismo nacido hace 150 años. Una de las ideas que asume como ya obsoletas es la de que el catalanismo ha de modernizar España y regenerar el Estado. Que, paradójicamente, es una de las que movía a Maragall en su etapa como presidente de la Generalitat. Mas propone que la prioridad del futuro sea "situar a Cataluña en el mundo", una formulación que, no sin malicia, fue interpretada en clave independentista incluso en medios afines a CiU y provocó un alud de acusaciones de que Convergència se decantaba hacia el radicalismo.

Educación
Las «madres coraje» contra Ciudadanía
Las madres objetoras a las que Zapatero se comprometió a recibir revelan que el presidente ha incumplido su promesa - «El Estado se cree con derecho a entrar en nuestra casa», denuncian
R. Serrano La Razón 16 Septiembre 2007

MADRID- «Queríamos explicarle al presidente del Gobierno personalmente los motivos de nuestra oposición a Educación para la Ciudadanía». Con esta intención, un grupo de casi 4.000 madres de toda España, agrupadas en una plataforma, solicitaron, a principios de julio, una entrevista con José Luis Rodríguez Zapatero. Unas semanas más tarde, preguntado por la reunión tras el último Consejo de Ministros antes de las vacaciones, el presidente respondió que recibiría «con aprecio y respeto» la petición. Pero llegado septiembre y con las clases de Ciudadanía ya en marcha en siete comunidades autónomas, las madres han confirmado sus temores: Zapatero no las recibirá.

«Desde Moncloa nos dijeron que nos recibiría el adjunto del gabinete del presidente, pero hemos preferido rechazar la oferta, porque nos parece un gesto de desprecio», señaló Victoria Llopis, portavoz de las madres, a este diario. El grupo de mujeres celebró ayer un acto en Madrid en el que anunció la creación de la Plataforma de Madres por la Libertad de Educación y se leyó un manifiesto. Una declaración de principios que, vista la respuesta del Ejecutivo, se basa en uno fundamental: promover la objeción de conciencia como principal arma contra la nueva asignatura.

La materia es «totalitaria», aseguran en el manifiesto. «Nuestra propuesta era la retirada de la asignatura y negociar desde cero los contenidos consensuados, basados en lo que realmente se imparte en Europa», explican. Como ya no tendrán oportunidad de decírselo a Zapatero en persona, las madres detallaron ayer sus motivos.

Una sociedad «uniformizada»
El principal: la usurpación de las funciones de los padres. «Si el Estado -señala el manifiesto-se cree con derecho a entrar en nuestras casas para decirnos por Real Decreto cómo tienen que pensar nuestros hijos, ha dejado de ser un Estado democrático».

Las madres denuncian, además, que la asignatura «usurpa» la denominación de «Ciudadanía» -«¡Nosotras sí estamos haciendo un ejercicio práctico de Educación para la Ciudadanía!», proclaman-, y que pretende la «uniformización de la sociedad en torno al pensamiento de la ideología dominante».

El manifiesto finaliza con una recomendación para el presidente: «No es buen consejo para ningún Gobierno hacer oídos sordos al clamor de la sociedad real. Señor Rodríguez Zapatero: nosotros somos la ciudadanía. Escúchenos y rectifique».

En los tribunales
Mientras las madres recaban objeciones, la lucha contra la asignatura sigue en los tribunales. El pasado viernes el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía admitió a trámite el recurso de cinco familias contra la materia, por la vía de los derechos fundamentales. El anuncio pilló por sorpresa a la Junta andaluza, que este mismo lunes comenzará a impartir las clases. El consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, manifestó ayer que «respeta» la decisión judicial, pero que la materia «se cursará con normalidad».

La promesa
«Atenderé la petición de una reunión de este grupo de madres con aprecio y con respeto»
J. L. R. Zapatero. 27 - 7 - 07
Papel mojado
- Pese a que Zapatero se comprometió a escucharlas, la plataforma de madres que solicitó reunirse con el presidente sólo ha recibido de Moncloa, al empezar el curso, la noticia de que «el señor Rodríguez Zapatero no va a recibir a este grupo», afirman las objetoras.
- Presidencia sólo les ofreció la posibilidad de que el director adjunto del gabinete del líder del Ejecutivo las reciba. Las madres han rehusado la propuesta por considerarla «un gesto de desprecio».

LENGUA
El diccionario María Moliner abre sus páginas a la nueva realidad española
La tercera edición de la obra recoge términos como "blog", "chat", "aromaterapia", "okupa", "cayuco", "buffer", "lendakari" o "batasuno". "Este diccionario es más abierto y políticamente correcto que el de la Real Academia", asegura el director de la editorial Gredos.
ELENA RODRÍGUEZ. Zaragoza Heraldo de Aragón 16 Septiembre 2007

Entre "ahijadera" (conjunto de crías de un rebaño) y "chill out" (zona de una discoteca en la que puede escucharse música tranquila), hay 40 años de historia de España. La primera palabra, referente al mundo rural, formaba parte de aquel "Diccionario del uso del español" que la aragonesa María Moliner tardó 15 años en elaborar y que fue publicado en 1967. La segunda recuerda al usuario que el país se ha modernizado, que ha evolucionado hasta el extremo de adoptar vocablos foráneos y que los avances también traen consigo nuevas terminologías.

La tercera edición de uno de los diccionarios más exitosos y difundidos de la lengua española -250.000 ejemplares, según fuentes de la editorial que lo publica- ya está terminada y verá la luz el próximo viernes.

Cinco años de trabajo
Esta versión revisada y actualizada de un clásico de la lexicografía española, considerado como una obra de excepción tanto por filólogos como por lingüistas y escritores, ha tardado cinco años en gestarse. Un equipo de cuatro personas y una completa red de colaboradores, dirigidos y coordinados por el lexicógrafo Joaquín da Costa, han trabajado a destajo recopilando las voces de las que usted se sirve para comunicarse. Voces que revelan que la sociedad ha pasado en 40 años de usar lapiceros a comunicarse a través de un blog o un chat, que hablan de una profunda evolución del español, gracias también a que el país es ahora un destino de la inmigración, y que indican que aquí ya no se hace gimnasia, sino que se practica pilates.

"Aromaterapia", "okupa", "shiatsu", "cayuco", "buffer", "lendakari" o "batasuno" son algunos ejemplos de las más de 10.000 nuevas entradas registradas en el diccionario, pero seguro que al lector no hay que explicarle el significado de ninguna de ellas.

Aunque no solo de vocablos de nuevo cuño se nutre este glosario. "El María Moliner más actual incluye nuevas acepciones de palabras ya existentes", explica Joaquín da Costa. Por ejemplo, dice, la palabra matrimonio, "unión legal de hombre y mujer" según cualquier otra obra de consulta, aparece en este diccionario como "unión de pareja humana legalizada con las ceremonias y formalidades civiles o religiosas establecidas para constituir una familia".

O "acogida", que pasa de ser "la acción de acoger", a matizar que dicha acción va dirigida "particularmente a una persona con pocos recursos económicos o en situación irregular".

"El texto está adecuado a la realidad actual del país y, guste o no, actualmente y en base a la legalidad, ésta es la definición exacta de matrimonio y las diferencias entre primeros y terceros mundos hacen necesarios estos tipos de acogida", asegura Da Costa.

¿Uso apropiado?
En este sentido, esta nueva versión incluye también anotaciones para explicar si los artífices de la obra, como expertos, consideran o no apropiado el uso del nuevo vocablo.

"Por ejemplo, la palabra género, en el sentido de sexo, nos parece que no está bien traducida del inglés -explica el lexicógrafo-. Se habla mucho de violencia de género, pero no creemos que este uso sea el más correcto. Por ello, y sin querer caer en el dogmatismo, incluimos una pequeña explicación junto al nuevo registro", añade.

Además de las nuevas entradas y acepciones, este "Diccionario de uso del español" modifica voces ya existentes, actualiza bloques de sinónimos, revisa los apéndices de nombres botánicos y zoológicos y de desarrollos gramaticales, y suprime voces y acepciones antiguas y regionales no documentadas, entre otras novedades.

"La nueva obra tiene 300 páginas más que la anterior, un total de 3.400 repartidas en dos volúmenes, que acogen unas 94.000 entradas. Así que había que maximizar el espacio", explica Joaquín da Costa.

Para ello, por ejemplo, se han recogido los gentilicios en un apéndice y se ha recurrido a ciertos cambios tipográficos, que además de darle un aire más moderno a la obra, han conseguido liberar espacio para nuevas palabras.

"Algo tan simple como quitar las comillas de las palabras y poner éstas en cursiva nos ha permitido ahorrar unas 40 páginas", destaca.

La sociedad ha avanzado y se ha modernizado, "pero estos avances también nos han venido bien a nosotros porque Internet y herramientas similares nos facilitan mucho el trabajo", dice Da Costa. Desde que su obra vio la luz, María Moliner ya era consciente de la necesidad de actualizar el diccionario. Declaraba en 1972: "Después de publicado, yo sigo trabajando en él. En un diccionario no se puede dejar de trabajar. Constantemente, estoy viendo en los periódicos o en las novelas expresiones que anoto para incluirlas. Ya tengo una gran colección de adiciones. Si no me muriera, seguiría siempre haciendo adiciones al diccionario".

La ayuda de la informática
La característica técnica más sobresaliente de esta revisión del diccionario María Moliner es que se ha trabajado en la documentación directa de textos proporcionada por los corpus textuales informatizados, inmensas bases de datos como las de la Biblioteca Cervantes o la Real Academia Española, disponibles gracias a la informática y cuya existencia era algo impensable hace ocho años, cuando se editó la segunda edición.

Manuel Martos es el director general de la editorial Gredos, responsable de las tres ediciones de una obra que ha vendido "unos 250.000 ejemplares". Y eso, sin ser un 'best seller'. "Para no tratarse de 'El código Da Vinci', esta cifra es una salvajada", reconoce.

Martos dice no saber cuál es "la clave de la aceptación del libro", pero quizá la achaca a que refleja "el español que se habla en la calle". "Este diccionario es más abierto, más políticamente correcto y más cosmopolita que el de la Real Academia", asegura.

Nada nuevo si se tiene en cuenta que María Moliner, en su primer diccionario, no se olvidó de incluir vocablos que en aquella época no habían sido admitidos por la RAE, como "emergencia", "control" o "test". O que introdujo una auténtica revolución en la ordenación alfabética, al considerar las letras dobles, "ch" y "ll", como simples ("c" seguida de "h", "l" seguida de "l"), decisión que la RAE no adoptó hasta 1994.

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