AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 22 Septiembre   2007

Rio Cabe
Nacionalistas
Serafín Fanjul Libertad Digital 22 Septiembre 2007

Lo que en un principio se pensaba, allá por los setenta, que habría de quedar en mero sarampión o, como mucho, en escarlatina o paperas, que se pasan una sola vez en la infancia y con ello queda el enfermo a salvo de tales dolencias, ha demostrado ser una septicemia generalizada, o más bien un cáncer con metástasis múltiples. Los gloriosos "pilotos de la Transición", "locomotoras del cambio", "timoneles infalibles", etc. se equivocaron de forma estrepitosa: en vez de integrar y civilizar a los cuatro separatistas de toda la vida que había en Cataluña, a los cinco de Vascongadas y al uno y cuarto de Galicia, nuestros sabios prohombres no sólo consiguieron que esos secesionistas se reafirmaran, prosperasen (con el dinero de todos) y obtuvieran apoyos inimaginables ni durante la Segunda República, sino que hicieron escuela. Ahora, en toda España proliferan los "nacionalistas", la mayoría –la base– por exaltación y sobrevaloración cazurra del terruño y otros con miras menos deletéreas que las clases de dulzaina o los sobaos pasiegos, es decir los aspirantes a constituir en Logroño, León o Santander una clase política equiparable a las castas de buenos vividores que controlan ya varias comunidades autónomas. Y sine die.

La receta es fácil, al alcance de cualquier cerebro y de todos los niveles culturales. Bien es verdad que chicos (los todavía postulantes de León o Gran Canaria) y grandes (los torvos meapilas del PNV) coinciden en algunos rasgos básicos, aparte del evidente de colgarse a la ubérrima teta de los presupuestos: su odio visceral por la patria común de todos los españoles, la correlativa actitud mezquina de esconder, cuando no vituperar, sus símbolos y cuantos elementos resulten factores de unidad general (que son casi todos los hechos históricos, culturales y socioeconómicos en presencia) y el disimulo, de momento, respecto a sus objetivos finales, que son la ruptura –y por ende en un clima de hostilidad y odio generalizados– de la unidad nacional. En los últimos días y semanas ya ni fingen, consideran a Rodríguez en su verdadera dimensión de monigote incapaz de hacerles frente, y se lanzan a reclamar la independencia (unos) u "opciones soberanistas" (los otros, que aún no acaban de quitarse del todo la careta por razones tácticas).

Los que insisten en la terminología suave –pensamiento débil, a fin de cuentas– y hablan de soberanismo o Estado confederal, de hecho están reconociendo en esas palabras la insignificancia de sus patrias y la imposibilidad material de sacar adelante un proyecto independentista sobre un territorio exiguo, una población reducida y un déficit fijo en los dineros. Llenarse la boca gritando que Ribadeo y Castropol nada tienen en común comporta problemas irresolubles, sobre todo en el bolsillo. El ABC de toda independencia bascula en torno a una oligarquía local que, en un momento dado, decide explotar en exclusiva los recursos económicos inmediatos emancipándose de poderes administrativos y políticos superiores y lejanos. Es así. Y lo mismo vale el principio para grandes entidades que, andando el tiempo, se convierten en estados nacionales, que para Matalascabrillas del Duque.

Si en Pozuelo de Alarcón se descubriera petróleo, en cuestión de días u horas, surgiría un partido independentista que aduciría su insobornable ansia de libertad, a la par que aireaba las incontrovertibles pruebas de su hecho diferencial, demostrativas de cómo en el pasado nunca la localidad tuvo nada que ver con Aravaca y menos aun con Madrid: hasta la lengua es distinta, vaya, entérense, so ignorantes centralistas, y pronto tendremos una remesa de doctores en Lingüística egresados de Vitoria, de la Autónoma de Barcelona o de la Pompeu Fabra, que elaborarán gramáticas, diccionarios y cuantos estudios sean precisos para probar que el pozuelino y el español son lenguas divergentes y netamente diferenciadas y –además– la segunda, imperialista. Y de ahí nacerá una Academia de la Lengua Pozuelina y una copiosa Floresta de textos antiguos y modernos en ella redactados, se imprimirán manuales escolares y traducciones y los cuerpos de traductores oportunos exigirán su lugar en las Cortes, al tiempo que se difunden airadas y despectivas respuestas de los académicos y de los candidatos a serlo contra quienes osen –reminiscencias del fascismo residual y centralista– sugerir tímidamente que quién sabe, tal vez, quizás, a lo mejor, el pozuelino es una variante –noble y digna, lo decimos con todos los respetos, sin ánimo de ofender– del principal romance que se habla en la Península. Y es que los españoles, esos seres ya inencontrables desde que Pujol decidió que España no existe, son tipos incultos y muy pesados.

Pero en toda esta verbena fallan los números. Mientras Madrid, Cataluña, Vascongadas, Navarra, Baleares y Valencia tienen economías que producen excedentes (quizás habría que añadir Murcia y La Rioja), los demás viven de su trabajo (cosa que nadie niega) y... de los fondos que llegan de las regiones más desarrolladas. Y está bien que así sea, en tanto que somos españoles y, en definitiva, nos necesitamos todos a todos. Pero Navarra y el País Vasco cuestan dinero a la caja común (reciben más de lo que dan: para algo sirve el espantajo de los asesinos) y si Cataluña (con sus pretensiones anexionistas a bordo) deja de ser contribuyente neto, ¿alguien piensa que los residentes en la provincia de Madrid somos tontos? ¿Que vamos a seguir financiando los monumentales agujeros de la minería asturiana, de la Seguridad Social andaluza o de la escasa productividad del agro gallego y de todas las comarcas aledañas a Portugal?

Claro que hay causas para estas fallas económicas y que se pueden y deben combatir, pero no contra la lógica formal. Los gobiernos de Madrid no son culpables, por ejemplo, de la pérdida de interés por el carbón a escala mundial o de los altos costes de extracción en Asturias comparados con los de Sudáfrica o Polonia; tampoco de la carencia de grandes bancos de pesca en las costas españolas similares a los de Terranova, Marruecos, Argentina o Namibia. Y etcétera. Y, sin embargo, cuando hay un Prestige, inundaciones en Valencia o incendios en Corcubión, apoquinamos todos. Y es bueno que así sea. Pero si un asturiano te dice –como me han dicho a mí– que las grandezas y proyectos comunes de España a él le tienen al fresco, un almeriense (o un habitante de Madrid con más motivo) puede responderle con toda razón que lo que verdaderamente a él le importa un bledo son la Santina, la sidrina y el futuro de las minas. Un pésimo camino. Para todos

Los pedazos de España
Enrique Arias Vega Periodista Digital 22 Septiembre 2007

Coincido con un amigo, especialista en conflictos internacionales, en que no sabemos en cuántos trozos se fragmentaría España tras una ruptura que nos tememos ineluctable.

Sé que dicho esto así, en frío, parece una barbaridad. También mi mención en 1990 de la eventual desintegración de Yugoslavia provocó el cabreo mayúsculo de su embajador en Madrid. Menos dramática fue la reacción de una periodista croata, en Zagreb, un mes más tarde: “Sería una pena que eso ocurriese —me contestó—. ¡Con lo bien que vivimos ahora!”

Pues ya ven: donde antes había un país, ahora hay seis y si prospera la independencia de Kosovo serán siete. Y es que muchas veces resulta más fácil ver las cosas a distancia, con la perspectiva que proporciona la lejanía, que cuando uno es parte del conflicto.

Y conflicto lo hay. Y gordo. Quienes creían que con la sucesiva y creciente ampliación de competencias de las comunidades autónomas se aplacarían las veleidades nacionalistas han podido comprobar que sucede justamente lo contrario. La última Diada Nacional de Cataluña, donde fue abucheado hasta el propio presidente de la Generalitat, José Montilla, por botifler, lo evidencia. Y, en Euskadi, la dimisión al frente del PNV de Josu Jon Imaz, el último nacionalista no independentista, lo ratifica.

Resulta, pues, paradójico y hasta grotesco que Rodríguez Zapatero diga que hoy existe “mayor cohesión nacional que nunca”. Hasta Jordi Pujol, siempre posibilista, rompe amarras arguyendo que ni con Franco se sentía Cataluña tan incómoda en España, mientras que Ibarretxe prepara ya su referéndum secesionista y Carod Rovira emplaza el suyo a sólo seis años vista.

Todo esto se inscribe, además, en un escenario de creciente fragmentación de la Europa periférica. Como gusta recordar mi amigo, “ya ningún croata puede ser jefe de Estado en Belgrado, como Tito, ni Stalin podría mandar en Rusia por ser georgiano”.

Quizás ese hipotético futuro no sea catastrófico, ya que así se acabaría la convulsa agitación centrífuga actual. Claro que resulta difícil delimitar el proceso porque, visto lo visto, una vez desprendidos los tres o cuatro primeros fragmentos del viejo solar patrio, ¿qué nexo ligaría a Canarias con La Rioja o a Baleares con Extremadura?

Y que nadie se queje, ya que todos nuestros Gobiernos democráticos, desde Adolfo Suárez a hoy, han preferido subordinar el interés general a largo plazo a su conveniencia inmediata y partidista de mantenerse en el poder.

Los presupuestos que Solbes no conoce
EDITORIAL Libertad Digital  22 Septiembre 2007

Los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno va a enviar al Parlamento suponen un buen resumen del desempeño del Ejecutivo durante toda la legislatura: populismo, cesión a los nacionalistas y desesperación creciente de Solbes, que ha dejado con la boca abierta a los periodistas presentes en la rueda de prensa al reconocer que él, el vicepresidente económico del Gobierno, había hecho una propuesta de presupuestos generales al Consejo de Ministros sin haberse estudiado las cifras.

Y es que las exigencias de los nuevos estatutos de Cataluña y Andalucía han llevado al Gobierno a primar a estas regiones en sus cuentas, lo que, como debería ser normal, ha provocado la pregunta de un periodista curioso sobre si las autonomías gobernadas por el PP se han visto relegadas en las inversiones en infraestructuras. Y la respuesta de Solbes, el hombre cuya sola presencia debería tranquilizar a los mercados por ser el valladar frente a la irracionalidad como gobernante de Zapatero, ha reconocido que no tiene ni la más remota idea, pero que de todos modos no se puede hablar de discriminación. Un genio.

No obstante, la principal novedad de estos presupuestos son las partidas destinadas a cubrir las propuestas electoralistas de Zapatero, pese a que hayan tenido tan mala acogida como la de las ayudas al alquiler. Según cálculos recientes, si se suman superarían los 4.000 millones de euros y se comerían el 60% del superávit presupuestario. Son partidas que se destinarán a grupos concretos, como los jóvenes que viven de alquiler o las parejas que tienen un niño en una fecha afortunada, con la esperanza de que sus votos agradecidos marquen la diferencia entre ganar y perder las elecciones.

Pero para juzgar este intento de comprar votos con dinero de los contribuyentes hay que recordar que las enormes cantidades que se planean gastar en estos presupuestos se les han extraído por la fuerza a todos los ciudadanos, como demuestra el hecho de que nadie se dedica a pagar de más porque considera que el Gobierno merece tener más recursos. Si no se pagan los impuestos, uno puede acabar en la cárcel. Por tanto, resulta de difícil justificación que los superávit en las cuentas del Estado no lleven a una inmediata rebaja impositiva.

Además, la reducción de los impuestos tiene la ventaja de que ayuda a todos los españoles, mientras que los regalos que hace Zapatero con nuestro dinero sólo alcanzan a colectivos determinados. Por ejemplo, una rebaja del IRPF permitiría aliviar, aunque fuera en una parte pequeña, los apuros que sufren las familias a las que han subido la hipoteca. Lo cierto es que la solución de Zapatero si se le planteara este caso, como el buen populista que es, sería dar más regalos de nuestros impuestos a quienes se ven en esa situación. Pero hay muchas otras. Cada uno de nosotros tiene la suya y sabe perfectamente en qué podría gastar ese dinero que dejaría de quitarle Hacienda. Optar por bajar los impuestos o hacer populismo con el dinero público es la diferencia entre un Gobierno que cree en las personas y uno que cree en el Estado. Entre liberalismo y socialismo.

Esperemos que Solbes, después de un fin de semana de intenso estudio de las cuentas a las que ha dado su plácet, al parecer, sin leerlas antes, pueda aclararnos si, además de intentar comprar votos de determinados grupos, el Gobierno también intenta mejorar sus resultados en comunidades autónomas que, como Cataluña y Andalucía, resultan claves para su reelección. Eso nos dará la medida justa de la responsabilidad con que los socialistas llevan a cabo la tarea de gobernar.

Populismo y desigualdad
Un presupuesto electoralista
Emilio J. González Libertad Digital 22 Septiembre 2007

De sobra es sabido que los Presupuestos Generales del Estado son la expresión contable de las prioridades políticas del Ejecutivo. ¿Qué nos dice, en este sentido, el proyecto que el Gobierno va a remitir a las Cortes para su discusión y tramitación? Básicamente, que Zapatero lo está sacrificando todo, incluso el futuro inmediato de la economía, con tal de ganar las elecciones y poder seguir en el poder tras los comicios.

En estos momentos de grandes incertidumbres en la economía internacional, como consecuencia de la crisis crediticia, la política económica debe transmitir confianza a los mercados financieros. En caso contrario, éstos penalizan a los países en forma de subidas de los tipos de interés. Para hacer frente al difícil panorama que se vive en el contexto mundial, el único instrumento que el Gobierno tiene en estos momentos a su disposición es el presupuesto y lo que exigen las circunstancias es una política fiscal ortodoxa que transmita tranquilidad, credibilidad y confianza mientras contribuye al sostenimiento del crecimiento económico y la creación de empleo. Pero el Ejecutivo va a hacer justo lo contrario.

Con el fin de ganar popularidad entre los votantes, Zapatero se ha embarcado en una política de gasto social de marcado carácter populista cuyo único fin es tratar de allegar simpatías y votos a los socialistas. De esta forma, Zapatero va a dilapidar el superávit presupuestario en unos momentos en los que tenía que ser utilizado para mantener la confianza en la economía. Aún más grave es el contenido de la política de gasto público en su conjunto. Éste crecerá el 6,7 por ciento el año próximo cuando la economía está presentando signos claros de fuerte desaceleración, lo que supone que estamos ante un presupuesto expansivo que va a generar inflación y, con la coyuntura que se avecina, déficit público y, por tanto, subida de los tipos de interés en España. Lo que habría que haber hecho, dadas las circunstancias, es proceder a una nueva rebaja de impuestos, con carácter inmediato, que sirviera para sostener el crecimiento y el empleo y, a través de una mayor actividad económica, el equilibrio de las cuentas públicas. Pero Zapatero ha optado por la política de titulares de prensa mediante anuncios de más gasto público que van a dejar al presupuesto hecho unos zorros. La economía, muy probablemente, va a pagar las consecuencias a partir del mismísimo año próximo.

Zapatero, además, está pensando que, en caso de obtener la victoria en las urnas, ésta no va a ser por mayoría absoluta sino que va a necesitar apoyos parlamentarios para gobernar. De ahí las ingentes concesiones a Cataluña en términos de inversión pública estatal, que ya tienen su réplica en Andalucía y continuará con todas aquellas comunidades autónomas que hayan incluido en la reforma de sus estatutos cláusulas relacionadas con este asunto. Obviamente, esto ha provocado las protestas de regiones como Madrid o Extremadura por lo que supone de agravio comparativo y de ruptura, en el segundo caso, del principio de solidaridad interterritorial. Zapatero, de esta forma, va a condenar a las regiones más pobres en detrimento de sus intereses electorales.

Este es el presupuesto que se nos viene encima: un proyecto de marcado carácter electoralista que sacrifica los intereses y las necesidades del país por los más particulares de un Zapatero muy tocado políticamente.

ZP y Cataluña
Confesiones
Maite Nolla Libertad Digital 22 Septiembre 2007

Esta semana hemos vivido una reedición del programa Confesiones de Carlos Carnicero. Por un lado, el ex president Maragall ha reconocido que todo lo del Estatuto fue un lío y que no mereció la pena. Por otro, la gira "Mucho más que dos", de Carmen y José Luis. El espectáculo tuvo su punto álgido cuando presentaron juntos el plan para fomentar la subida del precio del alquiler de la señora Trujillo. Sin embargo, la tournee empezó el pasado domingo, día de infausto recuerdo, en la Fiesta de la Rosa que el Partido Socialista organizó en Gavà. Allí el presidente Rodríguez Zapatero, en compañía de Carmen, reconoció que el traspaso del servicio de Cercanías de RENFE a la Generalitat de Cataluña resolverá los problemas que llevamos sufriendo los catalanes ya que la Administración Montilla, por proximidad, va a gestionarlo mucho mejor. Más o menos dijo eso.

Esta afirmación inocente es un buen resumen de la política de Zapatero. En la forma, porque es la constatación de que don José Luis siempre dice lo que cree que su interlocutor quiere oír, aunque sea para engañarle después. En el fondo, porque es la primera vez en la historia que un político en el Gobierno confiesa que un servicio que de él depende estará mejor gestionado por otro. Rodríguez Zapatero asumió que los trenes de cercanías dependientes del Ministerio de Fomento son un desastre y que solo funcionarán cuando no sea él ni nadie de su Gobierno quiénes los gestionen. Y tiene razón, claro.

Eso del criterio de proximidad nos lleva a hacer unas preguntas inocentes. La primera es que si la proximidad significa que lo gestionen las comunidades autónomas, que nos diga por qué las demás no pueden hacer lo que va a hacer Cataluña. Además, ¿qué le hace suponer que el servicio de trenes de cercanías va a funcionar de rechupete si lo dirigen desde la Pata Norte del Palau de la Generalitat? ¡Que son los del Carmelo, oiga! Y ya que estamos, puestos a ser próximos, que lo dirija la Diputación de Barcelona y así se justificará el sueldazo que se lleva al cuerpo Celestino Corbacho, que cobra 144.200 €, que son al cambio veinticuatro millones de las antiguas pesetas, según informa El País.

Uno de los misterios de la humanidad que aún no han sido resueltos es la razón por la que desde siempre los nacionalistas de todo tipo y los socialistas, que en Cataluña vienen a ser lo mismo, han considerado que la provincia es un elemento extraño a la organización territorial de Cataluña y quieren acabar con ella. Lo cual no es incompatible con cobrar de ella, como es natural. Algo así como López Tena con España.

Lo he oído muchas veces y es cierto, el señor Zapatero pasará a la historia como el único político español que ha centrado su mandato en vaciar las funciones de su propio Gobierno, irreversiblemente y para unos pocos.

La última en confesarse ha sido doña Carmen Chacón: ha reconocido que lleva setenta días y setenta noches de duro trabajo, aunque los malvados de El País digan que ha copiado a la pobre Trujillo. Por el bien de todos, Carmen: descansa mujer, descansa.

Nada más que la verdad
TONIA ETXARRI El Correo 22 Septiembre 2007

El grueso de la negociación mantenida entre el Gobierno de Zapatero y ETA, básicamente, está ya contado. Faltan los detalles que, sin duda, nos los facilitará el entorno de la banda mañana, domingo. Pero, más allá de los contactos que ya fueron desvelados en su día por varios periódicos, la guinda de este bochornoso capítulo sería la transcripción de las actas de las reuniones. Teniendo en cuenta que el presidente del Gobierno negó, en sede parlamentaria, que existieran las mencionadas actas, si al final salen a relucir los textos, no cabe duda de que ETA volvería a poner en un aprieto al Ejecutivo.

Las tomas de temperatura con la banda siempre han terminado de la misma manera. Todavía se sonrojan algunos dirigentes del PNV al recordar que, tras las negociaciones de la tregua de 1998, ETA puso «negro sobre blanco» los compromisos de los que había renegado el propio Arzalluz tres veces antes de que cantara, en aquella ocasión, la gallina. La reacción del Gobierno, seguramente, será la de no entrar a debatir en público con una organización terrorista a la que, en su día, le dio, sin embargo, el papel de interlocución. Y es lógico que no caiga en la provocación.

Pero se equivocarían sus portavoces si vuelven a someter a la opinión pública a la presión de la disyuntiva de la credibilidad. Porque no se trata de saber a quién se cree más: si a un gobierno democrático o a una organización terrorista. Se trata de saber quién dice la verdad; nada más que la verdad. Quizás porque a nadie se le escapa que un partido democrático no está a salvo de la tentación de mentir, cuando le preguntaron ayer al defensor del Pueblo, Enrique Múgica, a quién creía en esta espinosa cuestión, su respuesta fue tan clara como lacónica: depende de lo que digan.

En la última campaña electoral, el portavoz socialista en el Congreso de los Diputados repitió hasta la saciedad que «Batasuna no va a estar en las instituciones» y la realidad, como todo el mundo sabe, no tiene nada que ver con esa promesa. Por si acaso y para que no le acusen de no dar pistas sobre sus planes inmediatos, Zapatero ayer no se anduvo por las ramas. Si vuelve a ganar las próximas elecciones, volvería a negociar. No empleó la palabra talismán pero aseguró que volvería a hacer lo mismo que ha hecho en esta legislatura. Da la impresión de que volverá a caer en el mismo error en cuanto baje la guardia.

En el pulso del PNV, Egibar, liberado de la candidatura, está tranquilo porque tiene equipo. Para el diputado general de Guipúzcoa, dialogar con ANV es «objetivo prioritario». En la otra Euskadi, Regina Otaola, acosada y amenazada por haber dado la cara en Lizartza, de donde otras formaciones han hecho «mutis por el foro», sigue formando parte de esa ciudadanía vasca huérfana de apoyo institucional. Triste verdad que parece no tener remedio.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Savater el eunuco
Alejandro Campoy Periodista Digital 22 Septiembre 2007

Se la suda, se la sopla, supongo que también se la pela, el asunto es que con tanto desgaste al final se le ha caído sin posibilidad alguna de reimplante, y ha devenido eunuco. La lástima es que a su edad ya no podrá tener la voz de Farinelli.

Y los del PP, a estarse calladitos y a no entrar al trapo otra vez, que eso es lo que le interesa a Zetapé: es evidente que la nueva perla de Savater, pagada al alto precio de quedar "castrati", se dirige a hacer saltar de nuevo a Santi Abascal, de forma que luego sale Gorrigorri y le manda a las juventudes hitlerianas sin ambages: calladitos y a ignorarles, Santi y el PP en pleno. No hay más que ver como el nerviosismo ya se ha desplazado hacia el PSOE, ejemplificado en la bestial salvajada proferida por López en el sentido de que UPD es anticonstitucional. Paquito López está de psiquiatra, pero para ser ingresado y encerrado.

Pero como yo no soy el PP, me puedo dar el gustazo de replicar al triste Savater, que contempla con nostalgia en un bote de formol lo que una vez fue su atributo, mientras dilucida si acude a compararlo con el bote del miembro de Rasputín. Primero se la sudaba España, que según la forma de decirlo, debía ser alguna "cosa" real. Pero nuestros filósofos ya hace tiempo que enterraron la "cosa", luego Savater puede escaparse diciendo que claro, al decir España no se refiere a ninguna realidad, sino a una "idea". No hay que olvidar que, aparte de San Voltaire, D. Fernando sigue siendo un gran devoto de Kant. Venga pues, con la "idea de España".

¿Se refiere a esa idea según la cual "España es una unidad de destino en lo universal", bien apropiada por el franquismo, o tal vez va más allá hasta la "idea imperial de España de Carlos I de España y V de Alemania?. Porque si se trata de algo de ésto, debe usted haberse quedado congelado en el espaciotiempo en torno a 1968. Grotesco hasta el extremo: no hay nada tan avergonzante como ver a un profesor de universidad dirigirse a un grupo de universitarios diciéndoles que España se la suda, y cuando le piden una matización, se despacha diciendo que lo que se la suda es "la idea" de España como patria, como nación por la que dar la vida, como concepto pseudomístico cuya construcción va desde los Reyes Católicos hasta Blas Piñar.

Pero claro, ninguno de los alumnos tiene ni pajolera idea de lo que les está diciendo el susodicho; se preguntan los chavalines: ¿Carlos I? ¿Y ese quién es? ¿Ramiro Ledesma? ¿Onésimo Redondo? pero... ¿de que leches están hablando ustedeeeeees? ¡Ah! ¿esos eran los verdaderos "fachas"? ¿No eran Aznar y Rajoy?. Los pobres chavales no saben de qué va nada, oyen volar nombres como Menéndez Pelayo, de Maetzu, Azorín, Ortega y otros bichos relacionados con una blasfemia llamada España, y dada su completa y absoluta ignorancia sobre todo ello, deciden que lo único que les ha quedado claro de toda la verborrea savateriana es que "España nos la suda, caguémonos en España".

Pero esta vez ha sido distinto: el ilustre filósofo metido a político, dejando muy claro de antemano que lo que le deterioraba el miembro era "la idea de España", ya no se dirige a un grupo de alumnos, sino que busca deliberadamente hacer saltar a Abascal o a cualquiera del PP para dejar muy clarito ante la sociedad española algo que tanto a él como a Gorrigorri les causa un terror atávico: que les tomen por "fachas" o les identifiquen con el PP. Por lo tanto, la respuesta adecuada por parte del PP ha de ser el silencio completo, pues ya dijimos en un artículo anterior que lo mejor que les puede pasar es que Savater tenga el mayor protagonismo posible, pues de esta forma la mayor parte de los votos que obtenga UPEDÉ procederán del PSOE. El sentido común ya lo ponen Rosa Díez y Mikel Buesa; a los otros dos, ni caso. Cuanto más en público aparezca su neurosis, tanto mejor para el PP.

Y esa neurosis, que en su caso adopta la forma de una fobia, consiste en que ni Savater ni Gorrigorri soportan la ya mencionada aproximación a la "derecha", y necesitan compulsivamente aparecer como lo que son: progres muy de izquierdas y para nada equiparables a los "fachas" de PP. El infantilismo del "pensamiento de etiquetas" parece haber calado en ellos, y la solución que pretenden darle es seguir cagándose en España, aunque reclamen un "Estado" unitario, y seguir arreando estacazos a los curas, que eso siempre sale gratis, cuesta muy poco y suele arrastrar grandes masas sin cerebro con suma facilidad.

Lo más triste del caso es que para conseguir mantenerse como "gran icono progre", Savater haya terminado amputándosela, pero ha sido su opción. También podía haber intentado algún tratamiento contra los complejos progres y así haber podido prolongar unos años más el disfrute de los placeres del apareamiento, pero como digo, ha sido su elección. Es su problema, caballero.

PS: edito para incorporar la respuesta a uno de los comentarios, pues me parece importante resaltar donde radica la diferencia esencial entre los cuatro miembros más destacados de la UPD:

"Le voy a exponer la diferencia entre Rosa y Mikel y los otros dos: tanto Díez como Buesa han participado en todas y cada una de las manifestaciones que esta legislatura han tenido lugar contra la rendición inmoral de Zetapé ante ETA; por el contrario, Savater y Gorrigorri se han quedado en su casita en todas, mientras los ciudadanos clamábamos a gritos por su presencia. Los que hemos participado en esta gigantesca movilización por la dignidad y la libertad no olvidamos ni olvidaremos jamás donde estuvo cada uno. Y esto es inapelable, y no tiene nada que ver ni con el PP ni con el PSOE."

Ratoncillos progres
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 22 Septiembre 2007

«Ciudadanos» y la «Plataforma» son restos del naufragio ideológico de la izquierda. Los primeros nacieron con tanta vergüenza que ni siquiera sus promotores tuvieron el valor de comprometerse orgánicamente con el nuevo partido. En términos elegantes el cronista debe decir que Francesc de Carreras, Albert Boadella y Arcadi Espada hicieron el papel de parteros o promotores pero en términos coloquiales en un capitán araña colectivo. Dieron paso a unos machacas de la política que, siendo de izquierdas, terminaron por quitarle votos al PP. Fue el último servicio de Piqué a la confusión general.

¿Y en qué va a parar esta organización de progresistas que ha surgido con el aliento de Rosa Díez y Martínez Gorriarán? Como «Ciudadanos» hay que explicarla también a partir del fracaso de la izquierda y no precisamente como un fruto coherente. Por ejemplo, a Fernando Savater le da arcadas el españolismo de Mikel Buesa y a este se las provocan el laicismo y el anticlericalismo de aquel. Es de suponer que en la primera reunión programática del nuevo partido los dos lleguen a algún tipo de acuerdo especialmente en relación con aquello de que al filósofo joven «se la suda España». En función, así mismo, de una coherencia mínima, Rosa Díez y Martínez Gorriarán deberán exigir a Buesa alguna cierta precisión sobre sus concepciones socialistas ya que parece demasiado pobre hablar de «igualitarismo» a estas alturas del nuevo milenio. Quiero decir que el enriquecimiento del sistema de partidos con el que ellos y otros justifican la creación de una formación exige una mayor coherencia. De izquierdas, en este caso.

El balance que, por ahora, hacen los socialistas es positivo. A su entender, «Ciudadanos» ha cerrado el paso al PP en Cataluña mientras la nueva «plataforma» progresista ha fagocitado una organización cívica tan crítica como «Basta ya» y ha herido gravemente un movimiento tan dinamizador como el «Foro de Ermua». Desde Ferraz se contemplan con fruición los desgarramientos internos de «Ciudadanos» y se espera que el parto de Rosa Díez sea el de un ratón.

Aznar y el nacionalismo
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 22 Septiembre 2007

ANTES de que, en 1996, a la vista de su mayoría minoritaria en el Congreso, José María Aznar le comprara a Jordi Pujol, por bastante más que un plato de lentejas, la posibilidad de albergarse en el palacio de La Moncloa, el que fue presidente del Gobierno había publicado un libro -«España, la segunda transición»- en el que, todavía en la oposición y más atento a los principios que a los intereses partidistas y/o personales, dejaba en claro su ideario y su proyecto. Así, en 1994, Aznar puntualizaba con diáfana claridad: «Creo en España (...) por eso no soy nacionalista».

Ahora, demasiado joven para una jubilación anticipada y despendolado en múltiples actividades, el expresidente viaja por el mundo, al servicio de distintas causas y empresas, con el legítimo afán de garantizarse el confort de su todavía lejana vejez. Aún aliviándose con un ejercicio continuado y exigente, Aznar mantiene el vigor de sus años pasados y, atemperado por la experiencia y las compañías, continúa la prédica que, en buena parte contradicha por sus actos, hizo de él un gran líder político para España con notable proyección internacional. La última escala de su continua tournée la ha hecho en Varsovia, en donde, sin referirse específicamente a la realidad española, ha dicho que «el nacionalismo puede crecer y podría destrozar la Europa que conocemos».

Llama la atención que el discurso polaco del hoy presidente de FAES apenas haya tenido presencia en los medios informativos nacionales. Cierto es que el circo gubernamental, el Zapatero Circus, con sus actuaciones en tres pistas simultáneas, crea un problema de alojamiento para las noticias más lejanas o menos urgentes; pero, la oportunidad del sermón aznarí parecía exigir mayor atención y entendimiento. El brote nacionalista tiene atolondrado al Viejo Continente y, en razón de nuestros viejos demonios familiares, está destrozando la realidad española, haciéndola añicos y creando un ambiente que, en superación del mal de las dos Españas, es ya el de las diecisiete Españas y pico.

Es posible que el aviso de Aznar resulte inoportuno para los estrategas -¡a cualquier cosa llaman chocolate las patronas!- que diseñan la acción electoral del PP; pero ese es el asunto. Posiblemente el destino de España tenga que ser federal, confederal, de asociación entre pares o de divergencia entre diferentes; pero a eso, lo que fuere, no se puede llegar a base de ocurrencias y oportunismo, según el modelo socialista en vigor, ni evitando echarle «gasolina al fuego» para impedir «males mayores». El más grande y dañino de los males políticos es el de la irresponsabilidad de quienes gobiernan. Bien decía Aznar cuando afirmaba: «No creo en el nacionalismo como doctrina política ni como instrumento de movilización electoral, ni siquiera como fundamento de unidad». Claro que el poder y su conquista tienen su precio.

Las caridades de ZP
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 22 Septiembre 2007

Intentar un reparto de la riqueza entre los más desfavorecidos ha sido siempre la esencial seña de identidad de la izquierda. Justicia social se llamaba en tiempos. Las caridades han sido, por el contrario, cosa más de marquesas y la compra de votos, por dinero o por favores, estilo de caciques.

El espectáculo gubernamental al que llevamos unos meses asistiendo empieza a tirar, en cuanto se despeja mínimamente la tramoya, mas a lo segundo que a lo primero. Esa cascada de pregones: Pisos para todos los pobres en Andalucía, doscientos euros para los jóvenes que alquilen, un cheque de 2.500 euros para los bebes y los ecéteras que han sido y todos los que parece vendrán , quieren presentarse como política de izquierdas pero huelen a irritante electoralismo del peor recuerdo y , sobre todo, a desigual limosneo. ¿Porque a los niños nacidos después de plenilunio si y a los de antes no? ¿por qué a los jóvenes hasta treinta y a los de 31 con dos hijos que les zurzan? ¿Y las viudas desvalidas?.

De verdad y por la izquierda no se hacen así las cosas. No se va repartiendo dádivas por grupos de necesitados. Se intentan en conjunto y atendiendo a criterios generales, que abarquen a todos, sean jóvenes o viejos, bebes o ancianos. Si se trata de beneficiar las rentas más bajas hágase con los impuestos, por ejemplo, y déjense de óbolos y caridades.

Se está haciendo mal. Y aun peor cuando ya se deja al ciudadano y se establece la desigualdad por territorios, como si los territorios fueran ricos o pobres y no lo fueran las personas, que son la verdadera medida de las cosas. A Cataluña, de manera bilateral y para tenerlos contentos, un zurrón hasta los topes. Y para que no se queje Andalucía otro, no tan grande pero bueno y de propina el Guadalquivir. Y luego a ver quien es el siguiente que pide y con que fuerza y lo que me conviene darle a este o al otro. El principio es insensato y el efecto perverso. Rompe lo que puede quedar de idea de Nación, de común, de solidario y sólo contribuye a fomentar esta especie de zoco de taifas.

Y todo ello , oliendo a prebenda interesada, merced con retorno o caridad calculada, en el peor de los momentos, este en el que se mira con cierta pero creciente preocupación el futuro. No sabemos si habrá vacas muy flacas, pero menos gordas van a estar casi seguro. Parecería lo sensato el aguardar con prudencia y no ir comprometiendo el dinero a capazos . Pueden hacernos mucha y muy perentoria falta mañana. Lo dice Solbes en el pulpito de la economía y lo dice el ama de casa en la sobremesa familiar. No parece este el mejor tiempo para dispendios y quizás se sentiría la gente algo mas segura si no se hicieran alegremente con unos dineros que son de todos.

Ni que con ellos se representaran sainetes. “El entremés de la escalinata” (parece que el presidente ve mucho “El ala oeste de la casa blanca” y ha decidido imitar decorados) ha sido el más pregonado, pero las resultas han sido que la primera actriz , elegida para estrella ascendente del elenco, puede haberse estrellado a las primeras de cambio y que al gran galán se le ha vuelto a colocar el rictus de niño contrariado (cuidado con ese rictus que cada vez tiene más prendido a la cara) por las comisuras de los labios. El “fuego amigo” de El País, dura información y peor critica, le ha dejado en ruinas el corral de las comedias. Hay otros trasfondos, que tienen que ver con lo que al fin y a la postre más les importa a las empresas: las cuentas de resultados, pero el maravilloso lago donde pensaba ZP pescar tantos relucientes peces se le ha convertido, en tan sólo un verbo, en un cenagoso charco de croadoras ranas .

Hamás y Gaza
Judeofobia, de nuevo
GEES Libertad Digital 22 Septiembre 2007

La memoria en nuestros países es débil. Porque lo cierto es que no ha sido Israel quien ha declarado Gaza "territorio hostil". Los medios de comunicación españoles, salvo escasas excepciones, han ignorado que durante meses ha sido Hamás quien ha convertido este territorio en todo a la vez: campo de batalla, cuartel general, arsenal y trinchera.

Los dirigentes terroristas palestinos dicen a quien quiera escucharles que consideran que Gaza y su población deben estar en un estado de guerra perpetuo hasta la aniquilación israelí. Lo que constituye una miseria humana que no dejaremos de repetir para tanto ciego voluntario: Hamás no sólo no hace nada por salvaguardar a la población civil, sino que su estrategia consiste precisamente en involucrarla cada vez más.

Seamos, al menos, sinceros. El principal objetivo de los terroristas palestinos es lograr el mayor número de víctimas posibles entre la población... palestina. Utilizan a su propia población civil como carne de cañón, lo hacen abiertamente y ni siquiera disimulan. Esconden sus cañones, sus arsenales y sus cohetes en hospitales, escuelas y viviendas. Provocan a los israelíes buscando sangre palestina, y la quieren en grandes cantidades.

Ya llegarán luego los intelectuales y los periodistas occidentales de turno para culpabilizar a Israel de unos muertos que buscan los propios terroristas palestinos. Y es normal que lo hagan, pues conocen bien el historial judéofobo de los medios europeos, tan dispuestos a denunciar los errores israelíes como a ocultar la estrategia de terror de los terroristas palestinos, que empieza por su propia población.

Dan dos meses a Rivera para salir de Cataluña, bajo amenaza de muerte
Amenaza mortal al líder de Ciutadans en medio de la escalala radical en Cataluña
ABC Una bala estaba incrustada en Ia foto de Rivera que acompañaba a la carta con amenazas
I. A. BARCELONA. ABC 22 Septiembre 2007

El presidente de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, Albert Rivera, denunció ayer amenazas de muerte contra él, recibidas la madrugada del jueves en su domicilio de La Garriga (Barcelona). El dirigente del partido no nacionalista recibió un paquete que contenía una foto de su cara, en la que aparecía una bala clavada en la frente, junto a una carta con «evidentes amenazas de muerte» en la que se le exige que abandone la política y la región en dos meses por sus posturas antinacionalistas.

La carta, firmada por «Segadors de Catalunya» -un nombre que remite al himno catalán, «Els Segadors»-, no tiene relación, al parecer, con otras amenazas recibidas anteriormente por Rivera, con pintadas en su domicilio.

La misiva contiene frases como: «Nuestra nación ha sido atacada últimamente y en consecuencia nos hemos debilitado. Cataluña necesita un espíritu fuerte, un espíritu libre y en vista de la herida que gente como usted ocasiona cada día, nuestra organización entiende que los anticatalanistas, como usted, son invitados a abandonar Cataluña».

Expulsados o enterrados
En la misiva, que llegó al domicilio del dirigente no nacionalista mientras éste se encontraba en León, se afirma, además, que «en caso de que después de los avisos no haya cesado la política incoherente con un margen de dos meses, serán expulsados por la fuerza o serán enterrados para siempre».

El texto asegura que «los segadores catalanes hemos intentado hacerles llegar nuestro mensaje (...), pero nuestra paciencia se agota», y firma con una última advertencia: «Volveremos a segar. Volveremos a ser libres».

El presidente de Ciutadans ha puesto estos hechos en conocimiento de la Policía autonómica, que está investigando la numeración de la bala que aparece en la misiva para intentar identificar su procedencia, y visionarán las cintas de las cámaras de seguridad que están instaladas en algunas calles cercanas a su domicilio.

Criticas a Saura
Ante estos hechos, Rivera denunció que la falta de actuación del Departamento de Interior de la Generalitat ante el independentismo «está llevando a Cataluña a la batasunización». Además, aseguró que el consejero de Interior, Joan Saura, «está haciendo diferencias denigrantes entre los diferentes presidentes del grupo del Parlamento de Cataluña».

Así, el líder de Ciutadans aseguró que «personas con menos riesgo que yo llevan escolta mientras que yo, que ya he recibido amenazas de muerte en tres ocasiones, continúo sin protección», agregó.

Tras hacerse públicas las amenazas, el partido convocó ayer noche una concentración frente a su sede en Barcelona, que reunió a más de 200 personas en el centro de la capital catalana. Durante el acto, el número dos de la formación en el Parlamento autonómico, José Domingo, leyó un manifiesto en contra de las amenazas y una carta remitida por el propio Rivera desde León en la que condenaba, una vez más, las amenazas recibidas. Sin embargo, ningún otro partido catalán hizo pública condena de las amenazas.

LA TELEVISIÓN PÚBLICA CATALANA VETÓ LAS AMENAZAS DE MUERTE
Rivera acusa a Zapatero y Montilla de ser "culpables por omisión" del radicalismo en Cataluña
Albert Rivera, "absolutamente tranquilo" a pesar de haber sido amenazado de muerte, ha denunciado que la clase política "no ha estado a la altura" después de que recibiera este viernes una fotografía con una bala sin percutir en la frente. Según el líder de Ciudadanos, "estamos a tiempo de atajar" el radicalismo en Cataluña, pero es difícil cuando Zapatero y Montilla "miran hacia otro lado". "En parte, son culpables por omisión de lo que está pasando", ha afirmado Rivera antes de revelar que TV3 vetó la noticia en sus informativos.
Libertad Digital 22 Septiembre 2007

En una entrevista en Al Sur de la Semana, de la Cadena COPE, Albert Rivera ha dicho que está "tranquilo a pesar de lo que ha sucedido". "Hay que dejar que la Policía busque a esta gentuza", ha dicho el líder de Ciudadanos antes de pedir que "la clase política esté a la altura" porque "no lo ha estado". Las únicas condenas, según ha denunciado, no han sido públicas sino a "título personal".

"Hay que empezar a hablar muy claro", ha dicho Rivera antes de denunciar que "ante esta escalada de radicalismo nacionalista, algunos miran hacia otro lado". Según el parlamentario, "estamos recogiendo lo que se ha sembrado", y aunque cree que "estamos a tiempo de atajarlo", ha alertado de que será cada vez más difícil. Desde la emisora, ha hecho un llamamiento para "no dar más cancha a los radicales porque lo vamos a pagar muy caro".

Rivera ve la radicalización en Cataluña "casi normal" a tenor de la reacción de los dirigentes políticos y teniendo como "vicepresidente a quien fue a pactar con ETA a Perpiñán" y "habla de referéndum" en 2014. José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla "miran hacia otro lado por electoralismo", ha denunciado Rivera antes de lamentar que "esta sociedad está perdiendo sus valores de civismo". A juicio de Rivera, tanto el presidente del Gobierno como el de la Generalidad "son culpables por omisión en parte de lo que está pasando".

"No era noticia"
Además, Albert Rivera ha aprovechado para hacer una revelación: "la televisión pública catalana entendió" que lo ocurrido "no era noticia". El gabinete de prensa del partido, ha relatado el líder de Ciudadanos, se puso en contacto con los informativos pero su respuesta fue que "no era una noticia interesante". Rivera ha denunciado el "caciquismo" en la emisora pública y les acusó de no mirar "por el interés general" sino por su propia ideología. "Los nacionalismos se consolidan por la pedagogía de este odio", ha enfatizado.

Atacan con cócteles molotov una subcomisaría y dos bancos en Lekeitio
Redacción / R. C. La Razón 22 Septiembre 2007

Bilbao/Madrid- Un grupo de encapuchados atacó ayer con cócteles incendiarios dos sucursales bancarias y la sub-comisaría de la Ertzaintza, que se encontraba vacía, en la localidad vizcaína de Lekeitio, según informó el departamento de Interior. En el caso de los cajeros, el fuego fue sofocado con cubos de agua por vecinos de los inmuebles, que no tuvieron que desalojar sus residencias, antes de que llegaran los bomberos.

Además de estos ataques, el grupo de alborotadores cruzó varios contenedores en las calles de la localidad costera, situada a unos cincuenta kilómetros de Bilbao sin que se produjeran detenciones.

Manifestación contra Otaola
Por otro lado, asociación Dignidad y Justicia (DyJ) solicitó ayer al juez Garzón que prohíba la manifestación convocada hoy en Lizarza (Guipúzcoa) contra la alcaldesa de la localidad, Regina Otaola, del PP. Según la agrupación que preside Daniel Portero, detrás de la protesta está la ilegalizada Batasuna. Y es que la persona que ha convocado la concentración, Iñaki Elduayen, fue concejal de esta formación en Tolosa en 1995, 1997 y 1999 y candidato, ese mismo año, por Euskal-Herritarrok, que también fue ilegalizada por el Supremo. Del mismo modo, en las municipales del pasado mayo integró, según DyJ, una candidatura de la plataforma Tolosako Abertzale, anulada por el Supremo.

Pero ¿quién ha matado a Montesquieu?
POR MANUEL RAMÍREZ ABC 22 Septiembre 2007

NO hace demasiado tiempo, estando el PSOE en el Gobierno, quien ocupara la Vice-Presidencia, Alfonso Guerra, lanzó una frase, de esas que no se olvidan: «Montesquieu ha muerto». Muchas vueltas se dieron intentando acertar lo que el político sevillano había querido decir con una afirmación tan tajante. El ilustre pensador francés había sido, como antaño se sabía desde el bachillerato, el padre formulador de la teoría de la división de poderes, pieza fundamental de toda Constitución a partir de entonces. Dividir los poderes y garantizar los derechos eran los supuestos que permitían hablar de que un país tenía Constitución. Así lo aportó el pensamiento revolucionario francés y así fue recogido, una y otra vez, en los textos de nuestro histórico constitucionalismo, comenzando por la gran Constitución de 1812. De aquí que no se entendiera muy bien el alcance de la afirmación que hemos reproducido. Y es que, al menos en lo que se me alcanza, su autor no explicó, como necesario complemento, quién, cómo y por qué había asestado tan letal golpe al barón francés.

Pero la realidad es que, desde que esta teoría sobre la separación de poderes apareciera, muchas cábalas se han sucedido intentando explicar una u otra realidad histórica no precisamente ajustada al veredicto de Montesquieu. Como es sabido, el noble francés está obsesionado en la búsqueda de la libertad política. Y ha puesto sus ojos en Inglaterra, mucho más por influencia de las lecturas de Locke y Harrington que por la realidad que dicho país está pasando a mediados del siglo XVIII. Y tras señalar la falta de libertad tanto si la función legislativa cuanto la de juzgar están en las mismas manos, afirma rotundamente en el Libro XI de su «Espíritu de las leyes»: «Todo estaría perdido (es decir, estaría perdida la libertad política) si un mismo hombre, o un mismo cuerpo de los principales, de los nobles o del cuerpo, tuviese el ejercicio de las tres potestades, la de hacer las leyes, la de ejecutar las resoluciones públicas y la de juzgar los delitos o de las diferencias de los particulares».

Tras aparecer la teoría de la separación de poderes, no tardan en surgir interpretaciones científicas que intentan adentrarse en el verdadero sentido de la misma. El veredicto de Monstequieu se convierte de inmediato en una especie de idea-mito que se extiende en el constitucionalismo de la época. Desde la Declaración de Derechos de Virginia de 1776 hasta la elevación a dogma en el famoso artículo 16 de la Declaración de Derechos del Hombres y del Ciudadano («Toda sociedad en la cual la garantía de estos derechos no está asegurada y la separación de poderes determinada no tiene constitución»). Pero si el punto de partida es plenamente aceptado en el Nuevo Régimen, sus interpretaciones no carecen de diferencias. No tema el lector que no voy a cansarle con ellas. Únicamente me parece necesario señalar dos consecuencias. La primera, la afirmación de Monstesquieu parece dirigida a la figura del Rey. Ningún Rey podrá tener en sus manos los tres poderes. Y aquí se encuentra la gran paradoja, posteriormente desarrollada por Althusser: Monstesquieu, que pertenecía a la nobleza origina que «un opositor de derechas, en el curso del siglo, sirve a todos los opositores de izquierdas». Y así es, como segunda consecuencia: el sistema de Montesquieu acabará representando, en sus líneas generales, la estructura típica de la división de poderes de todo Estado liberal.

Pero el devenir histórico, aun manteniendo en el frontispicio de todas sus Constituciones la afirmación de poderes separados, se ha originado lo que Montesquieu no quería: el predominio casi absoluto de uno de ellos. La primera ruptura del equilibrio tiene lugar con la consolidación del Estado de derecho, forjado a lo largo del mismo siglo XIX, que conoce el claro predominio del poder legislativo.

Estamos ante la indudable hegemonía de la Asamblea y de los regímenes de asamblea. Es en ella el lugar en que descansa la soberanía y, por ende, de ella dependerá todo el desarrollo de la vida política. Por poner únicamente un ejemplo, es el modelo, ya trasnochado, en el que se basó toda la vida de nuestra Segunda República, con la consiguiente inestabilidad de los gobiernos. La Asamblea todo lo podía y todo lo pudo. Pero precisamente para evitar esta inestabilidad, el siglo XX, bien temprano, va a tener como base «el reforzamiento del Ejecutivo», propio del Estado Social de Derecho. Los textos constitucionales, hasta nuestros días, pondrán especial énfasis en la aparición de «gobiernos fuertes». Los métodos son muy variados y casi todos obedecen a la necesidad de hacer frente, desde una postura fuerte, a las características de la política en los siglos XX y XXI. Tampoco voy a aburrir con la cita extensa de medidas. Volviendo a nuestro país, piénsese que eso es lo que pretende la controvertida «moción de censura constructiva», presente en nuestra actual Constitución.

Dos fuertes dardos contra Montesquieu. Pero ahí sigue. Al menos en el discurso político y como lema venerado.
El final de la agonía y la anunciada muerte se da con la consolidación del actual «Estado de Partidos». Ahora son ellos quienes tienen la llave de una hegemonía que puede extenderse en los tres poderes. Por una vía similar a ésta: a) Un partido triunfa en unas elecciones y, por ende, obtiene la mayoría parlamentaria. b) De esa mayoría, propia o nacida por pactos con otros partidos, surge la formación de un gobierno (poder ejecutivo) y c) Cuando la Constitución encarga al Parlamento la designación de miembros del poder judicial, son los partidos los que, de nuevo, se ponen de acuerdo (nefasta costumbre de «las cuotas») en los nombres a ofrecer. ¡Siempre los partidos!

Y aquí está el dilema. Si Montesquieu ha muerto, quien le sucede, nada más y nada menos, es el reinado de los partidos. Pero, ¿se puede confesar y predicar esto en una democracia llamada liberal? En las no liberales, ni en los regímenes no democráticos no hay problema, naturalmente. Entre nosotros, como es sabido, en el inmediato pasado, el tema no poseía dudas: unidad de poder en la persona de Franco y coordinación de funciones. El maestro García Pelayo ha intentado salvar el tema con la afirmación de que lo que tenemos es la interacción de dos sistemas: el jurídico-político y sociopolítico. Y confesando que en la actualidad es «necesaria la revisión de principios que parecían intocables» y a lo que asistimos es al proceso en el que las decisiones de los partidos se imputan jurídicamente al Estado.

Aunque personalmente no me agrada en demasía el argumento del maestro, creo que el dilema continúa y habrá que optar. Aunque, por lo menos, queda claro quiénes son los autores de la muerte de Montesquieu.
MANUEL RAMÍREZ
Catedrático de Derecho Político

El ejemplo de Franco y la lengua oficial.
Antonio García Durán www.infonacional.com 22 Septiembre 2007

Nuestro pobre Caudillo es vituperado por todos, directa o indirectamente…Hasta muchos de los que hoy militan en partidos patriotas consideran que Franco se pasó con su política de persecución hacia nuestros aldeanos dialectos. Consideran, quizás contagiados por ese concepto masónico de los “derechos humanos”, que las lenguas de las tribus deben respetarse e, incluso ¡estudiarse en la universidad!

Respetando su opinión, les diré que, en el mundo, miles de lenguas se pierden a diario y no pasa nada. Generalmente lo que pasa es que esa tribu ancestral que hablaba la lengua muerta ha pasado a formar parte de una cultura superior. Salen ganando. Como ganando saldrían todos esos jóvenes que se forman en la pseudocultura mítica de su comunidad autónoma (ahora naciones) si se formaran en un idioma universal (en destino, en bagaje cultural y en léxico ) y en el amor a esa cultura hispanoamericana y cristiana.

Pero Unamuno ya decía, con acierto profético, en un artículo genial que merece la pena leerse, que sería un disparate enseñar vascuence (por ejemplo) en las escuelas. Y añadía “que hablen en cristiano”. Esto parece muy fuerte, ¿verdad? Pues no, es que Unamuno hablaba con conocimiento de causa. Se trata de que hicieron una traducción al vascuence de la fórmula: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” que, como el vascuence carece de palabras abstractas (y las que tiene las ha calcado del español, como hacen el gallego y el catalán), la traducción literal del invento de entonces era: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Santo Apetito.”

Bien es verdad que esto no pasa en catalán ni en gallego porque han estado más en contacto con el español, pero sí que es verdad que la mayoría de la gente que acude a Misa en esas lenguas seguramente se enterarían mucho más en español porque la traducción es más fidedigna (por algo el español es el latín actual y su léxico abarca tanto el latín culto como el vulgar, no como el catalán por ejemplo que sólo procede del latín vulgar), y además reconocen mucho mejor el significado de las palabras cultas, abstractas y espirituales en español que en las forzadas palabras de su construido dialecto regional. Aún así, no les importa. Pues no tienen la más mínima intención de leer y entender la Biblia y, además, su religión es el Nacionalismo.

Su religión tampoco es de Justicia sino de Nacionalismo. Por eso se han tirado todos como jauría contra el pobre hombre que ha osado decir que usar el gallego en los juzgados supone problemas porque, por ejemplo, no es lo mismo un delito contra la honra que un delito contra el honor, mientras que en gallego sólo hay la misma palabra para honra y honor.
Pues mi tía, que tiene 86 años, me dijo el otro día que al que oían hablar catalán por la calle, con Franco, ¡lo metían en la cárcel!

No sé yo cómo mi tía podía saber algo así porque, si lo metían en la cárcel, no creo que volviera a contárselo a mi tía, pero en fin…Mi tía siempre presumió de padre afiliado al partido socialista (al que yo no conocí), pero a la que sí conocí fue a la mujer de éste (mi abuela), y la recuerdo siendo yo niño y levantando el brazo cuando salía el Caudillo en la tele. Eso sí: mi tía me dijo que, cuando ella llegó a Cataluña, todo el mundo le hablaba en español. (Lo dice agradecida, se ve que se considera una inmigrante porque vino del Sur al Norte de España.) Y entonces es cuando pienso yo…quizás a quien tendrías que estar agradecida es a los guardias civiles que patrullaban las calles y que estaban alerta de que no hubiera ninguna manifestación de racismo catalanista.

Porque yo he conocido a alguno que pretendía que la guardia civil tenía el deber de entender su catalán y se ha llevado una hostia bien dada. Es la misma clase de gente que ha conseguido prácticamente barrer al cuerpo de Cataluña y lo han reemplazado por los arribistas y bien pagados mozitos de cuadra, esos que tienen orden de no intervenir cuando se trata de agresiones a no nacionalistas o cuando se queman símbolos españoles (de cualquier tipo.)

Si, al fin y al cabo, Franco era una monjita de la caridad. Si, cuando ya los tenía educaditos, hasta les dejaba editar libros en sus dialectillos.

Si ya, al final, muriéndose, hizo una ley para que, quien quisiera pudiera estudiar en la escuela, como asignatura optativa (¡voluntaria!), el dialectillo de sus papás.

Franco decía que nuestros dialectillos eran “lenguas españolas”, era como un padre, españoles todos…Pero no era idiota: pues la “LENGUA NACIONAL” era el español. Lo diferenciaba claramente en su ley.

Pobre, si hubiera sabido en lo que se iba a convertir España…la imaginación sobre los encarcelados de mi tía se hubiera hecho realidad…y con razón…porque, dejándonos de mariconadas, la cizaña hay que extirparla de raíz. Que esto se vuelve muy malo cuando crece…

Pues luego llega nuestro “iluminado” Rey (es un rasgo de los borbones tener cara de…”iluminado”) y va y hace una nueva ley (estando Franco moribundo) que dice algo así como: “Todas las lenguas españolas son lenguas nacionales”. O sea: ya empiezo a ciscarme en el muerto antes de que se muera. Y, a continuación, empieza a desvirtuar el sentido de la ley que era una simple concesión optativa.

Así que, si alguno de ustedes piensa que el Sr. Borbón es un ser simpaticón e inocente que se dedica sólo a vivir de puta madre, se han equivocado. Él ya empezó su transición particular muy temprano. ¿O lo han oído alguna vez rechistar porque nuestros hijos no puedan estudiar en español?

Eso sí, no se les ocurra quemar su foto.


 

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