AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 23 Septiembre   2007

Liga
POR JON JUARISTI ABC 23 Septiembre 2007

A comienzos de los noventa, cuando uno veía yuxtapuestos los términos LOGSE y «Ética», el segundo con mayúscula, comenzaba a adivinar tras ellos la sombra del Buscador de Renta (pasa lo mismo ahora con las asociaciones de otros significantes, como «Memoria» e «Histórica», o «Educación» y «Ciudadanía», por ejemplo). El Buscador de Renta, tal como lo define la escuela virginiana, merodea y ataca exclusivamente en el sector público de la economía, donde la actividad predatoria no implica riesgos (pues no requiere la inversión de su dinero o el de sus socios). Recurre al principio de subsidiariedad, pero no lo aplica de la forma clásica y premoderna en que lo invoca todavía la Iglesia, que, como cree en la naturaleza humana, no inventa necesidades. El Buscador de Renta, por el contrario, derrocha imaginación. Dentro de cada Buscador de Renta hay un creativo publicitario inhibido por su terror al mercado y su correlativa convicción de que sólo el Estado puede retribuir justamente sus méritos y esfuerzos, y de ahí que se convierta en infatigable valedor de las políticas coercitivas «progresistas» de aquél, cuya raíz psicológica analiza en su último libro (The Dragons of Expectation) el veterano luchador antitotalitario Robert Conquest, al tratar del nuevo corporativismo: «Deberíamos recordar que la necesidad de interferir, de conquistar elementos de poder, nunca ha estado confinada en los extremos comunista y nacionalsocialista. Mucha gente la manifiesta, y muchos novelistas han escrito ya acerca de los tipos que buscan poder en el pueblo, la universidad o los negocios, y a menudo con un alto nivel de autojustificación. En una burocracia estatal o continental, hay bastante espacio para este temperamento infortunado». La proliferación actual de buscadores de renta y poder produce lo que Conquest llama «fascismo rosa», un neocorporativismo «basado en y dirigido por gente que suscribe el conjunto postsocialista de ideas progresistas, un ruidoso estrato predominante que utiliza las instituciones estatales para imponer aquéllas». A diferencia del fascismo rojo y del fascismo pardo, el rosa (o a veces verde) tolera un margen desorganizado de disenso, que mantiene la ilusión de libertad.

El ámbito originario de los Buscadores de Renta en España fue, desde luego, el de las administraciones autonómicas. Resulta divertido recapitular lo que sucedió con ellos en el País Vasco a la luz del modelo general de Conquest. En una primera fase, los Buscadores definieron dos necesidades básicas del proyecto nacionalista: la Normalización Lingüística y la Modernización Cultural, aparentemente incompatibles y, sin embargo, complementarios en la definición de una nueva identidad colectiva vasca. En la práctica, su asunción económica por las instituciones supuso la aparición de una casta semifuncionarial de profesionales del eusquera y artistas de vanguardia, cuyo crecimiento fue bruscamente colapsado por la opción de la administración nacionalista a favor de una propuesta «ornamental» y cosmopolita que engulló los recursos presupuestarios: «La relación de arte y corporativismo -escribe Conquest- le sacude a uno cuando, por ejemplo, se contemplan las fotografías del novedoso Museo Guggenheim en Bilbao. En una versión modernizada, recuerda poderosamente el mírame-imponiendo-esfuerzos o planes de los regímenes de Mussolini, Hitler y Stalin» (imprescindible, por cierto, el ensayo que Iñaki Esteban acaba de publicar sobre el particular con Anagrama: El efecto Guggenheim. Del espacio basura al ornamento).

El caso de la Liga Española de la Educación y de la Cultura Popular no es, desde luego, tan espectacular, pero traduce, en cutre, la misma lógica neocorporativa. Al contrario de los Buscadores de Renta vascos, sufría la limitación inicial de una economía autonómica, la de Extremadura, más bien austera (gozó, en cambio, de la ventaja de la autoasignación de recursos gracias a la ubicuidad de su presidente). Tal limitación estaba compensada por la accesibilidad teórica de otras administraciones, aunque condicionada, claro está, por el control socialista de las mismas y la inserción simbólica del diputado Mayoral en la vanguardia de la nueva política educativa. Los nacionalistas de las autonomías ricas y egoístas contra los que tronaba Rodríguez Ibarra no tenían esa posibilidad. En fin, también los pobres deben beneficiarse del sistema. Para eso se inventó el socialismo, ¿verdad?

Zapatero no tiene quien le escriba
EDITORIAL Libertad Digital 23 Septiembre 2007

Una de las razones que impulsaron a algunos españoles a votar al PSOE el 14 de marzo de 2004 fue sin duda la esperanza de que con Rodríguez Zapatero en el poder, España sería mejor vista en el mundo árabe y en Iberoamérica, y con ellos todos ganaríamos en seguridad y bienestar. Nada más lejos de la realidad: ni las empresas españolas han conseguido mejorar su posición en esos países, ni los españoles hemos dejado de ser objetivo preferente de Al-Qaeda.

Dos hechos desmienten el discurso de quienes auguraban un futuro mejor para los intereses españoles tras nuestra apresura retirada de Irak. Por una parte, ni los Estados Unidos ni Gran Bretaña han perdido terreno en sectores como el petrolífero en la península arábiga. Es más, ayer se confirmó la noticia de la construcción en Texas de una nueva refinería, la mayor del mundo, por parte de Shell y su socio saudí, Saudi Aramco.

En cambio, las empresas españolas no sólo no se han afianzado en la zona, sino que tras la ruptura unilateral por parte de Argelia de su contrato con Repsol y Gas Natural y la política de extorsión y amenazada llevada a cabo entre otros por los presidentes argentino y ecuatoriano, la disminución de la rentabilidad de las inversiones españolas en países supuestamente amigos terminará repercutiendo en los recibos de todos los consumidores españoles. Ahí quedan los supuestos beneficios del pacifismo y buenismo socialistas.

Por si no fuera poco lo anterior, la reciente llamada del número dos de Al-Qaeda a recuperar Al-Andalus y limpiar el norte de África de "los hijos de los españoles y los franceses" resulta altamente preocupante, aunque no sorprendente. En términos parecidos se expresó Bin Laden en su primera locución tras el atentado del 11 de septiembre de 2001. Ni la Alianza de Civilizaciones ni la recuperación por parte de Rodríguez Zapatero del discurso de hermandad con el islam del primer franquismo han conseguido aplacar las ansias genocidas del yihadismo, con el inconveniente de que en estos momentos España no cuenta con sólidos aliados occidentales a quienes acudir en caso de agresión islamista.

Por desgracia, a seis meses de las elecciones, nada augura un cambio en la miope política exterior del Gobierno de España, sino más bien lo contrario. La negativa de Rodríguez Zapatero a entrevistarse con el presidente Bush, que parece ser está siendo respondida con la misma moneda por la administración norteamericana, es el triste punto final a una trayectoria errática, irresponsable y claramente lesiva para nuestro país, cuyo máximo responsable no es otro que el presidente del Gobierno. A fecha de hoy, Zapatero no tiene quien le escriba, ni en inglés ni en árabe.

El maná
POR IGNACIO CAMACHO ABC 23 Septiembre 2007

DESDE que Churchill perdió unas elecciones al mes y medio de haber ganado la guerra más crucial de la Historia es moneda común en política que a la gente no le gustan demasiado las llamadas a la responsabilidad continua. Los ceños fruncidos y la ética del deber no son demasiado rentables a la hora de ir a por los votos, momento en el que muchos ciudadanos quieren ver a los candidatos con el rostro más amable posible, ya que es la única oportunidad que tienen de sentirse importantes ante los dirigentes públicos. Por eso las elecciones no siempre las ganan los que ofrecen propuestas más razonables, sino quienes mejor demuestran conocer a sus contemporáneos.

El mayor error de Zapatero en esta legislatura fue calibrar de manera incorrecta la reacción popular ante sus tejemanejes con la ETA. Pensaba que lo iban a jalear como el Gran Pacificador, y no se le pasó por la cabeza la indignación de los españoles al verle humillarse ante los responsables del sufrimiento colectivo, aunque fuese con la bienintencionada voluntad de aliviarlo. Ahora ha cambiado de estrategia porque se juega el poder a una sola carta, y ha decidido presentarse como un benefactor dadivoso dispuesto a repartir dinero, viviendas y regalías diversas, igual que Jesús Gil comparecía de vez en cuando en Marbella repartiendo a dos manos entradas para los toros. La figura se llama populismo y tiene mala prensa entre la gente sensata y razonable, pero también posee una demostrada eficacia a corto plazo.

En España, donde existe una extendida cultura de gasto manirroto y donde hasta los ministros sostienen que el dinero público no es de nadie, a la gente se le da una higa el superávit y piensa que si sobra pasta está mejor en sus bolsillos que en el Banco de España. Puestos a escoger, muchos compatriotas prefieren la ayuda directa, en forma de cheque o de transferencia, que la inversión en servicios comunes, y mejor mañana que pasado por si más adelante cambian las circunstancias. Sin duda los hay también que se ofenden ante la sugerencia manifiesta de que les quieren comprar su voluntad por un puñado de euros, pero el Gobierno ha decidido apostar a que son menos que los que están dispuestos a abrir los brazos para recoger el maná que derrama Zapatero el Benéfico.

De este modo, las elecciones no dependen tanto de que las propuestas populistas del presidente sean negativas para la economía general, sino de que los electores se las crean. Como las consideren viables, no habrá crítica que se sobreponga al entusiasmo de los beneficiarios, por muy puesta en razón que esté y muy juicioso que resulte su fondo. Con todas sus apuestas anteriores quemadas, Zapatero lo fía todo a su potestad de abrir la caja del Estado. Por supuesto que se trata de una descomunal irresponsabilidad, pero al hombre que ha convertido el mapa de España en un puzle de armar y desarmar y ha jugado a los dados con los terroristas le debe de resultar una nimia e insignificante fruslería romper la hucha para comprarse su propio futuro.

Hipotecada España
POR ANTONIO BURGOS ABC 23 Septiembre 2007

SE llamaba Joseliqui. Cierto linaje de lamentables señoritos sevillanos, de los culpables históricos de que la derecha nunca pueda ganar unas elecciones en Andalucía, lo tenía fijo de plantilla entre sus agradadores. Joseliqui era como un enano velazqueño para aquella corte de ociosos. Entre cuyos bufones había discapacitados en silla de ruedas como Garbancito y majaretas como El Loqui de Triana, especialista en dar guantadas a desconocidos, por veinte duros:

-Loqui, toma veinte duros y dale una guantá buena a aquel cura que viene por allí...
Y El Loqui se la daba. Y los señoritos se hartaban de reír. Tenían aquella corte velazqueña de bufones deformes y tullidos para gastarles bromas pesadas, para reírse de ellos. Joseliqui tenía media lengua, que es lo que más les hacía reír. Era gangoso y «border line». Y el pobre les sirvió de risión hasta sus últimos días. Cirrótico perdido por las piscinas enteras que se había bebido en las juergas de los señoritos, cada día estaba más amarillo y enfermo. A pesar de ello, no dejaba de acudir a los bares y tabernas donde cobraba el estipendio de la pena por provocar las sangrantes alegrías ajenas. Muriéndose vivo por los mostradores, le preguntaban:

-Joseliqui, ¿cómo estás hoy?
Y el pobre Joseliqui, gangoso, respondía:
-Un poquito peor.

España está como Joseliqui. Un poquito peor cada día. Lo que pasa es que como quien responde cuando le preguntan es ZP, pues nunca dice que un poquito peor. Fundamentalmente porque lo que pasa es que No Passsa Nada. ¿Quieren las muestras de la botonería del día? Un indeseable independentista quema el retrato del Rey y No Passsa Nada. Tras recibir no sé cuántos miles de millones, para celebrarlo, la Cataluña de los desastres de gestión organiza ahora la chamusquina y apagón del hospital del Valle de Hebrón. Y No Passsa Nada. Sin salir del mismo Valle de Hebrón, valle de lágrimas, el condenado violador múltiple del barrio, de quien los expertos certifican que no se ha reinsertado en la cárcel y que sigue en todo lo suyo, es puesto de patitas en la calle, vamos, como si fuera Juana Chaos. Y No Passsa Nada.

Y lo malo de lo pésimo de esta España que cada día está un poquito peor, la hipoteca. No las hipotecas en plural, las que suben hoy un poco más que ayer pero menos que mañana, las del euríbor, las que hacen que media población española tenga perdido el sueño. No. Me refiero a La Hipoteca por antonomasia. A este derroche electoral, a esta locura de un ZP que se está gastando en demagógicas promesas electorales todo el dinero que había en el cajón del superávit. Hipoteca que no es exageración andaluza mía. Han comprometido los presupuestos no para una legislatura que está por venir, por votar y por ganar, sino hasta la siguiente. Este tío malvado ha hipotecado a España para los próximos siete años con lo que tiene que pagar a Cataluña. No sólo les ha dado ahora el oro y el moro a los socios catalanes que lo mantienen en el gobierno, sino que el que venga atrás, que arree, que se lo tendrá que seguir dando durante siete años. Tres años más que la próxima legislatura.

Primero hicieron almoneda. Almoneda del Estado de las Autonomías, que era un modo bastante aceptable de ir tirando con los viejos problemas regionales. Almoneda de la dignidad de España, claudicando y hocicando en las cesiones y negociaciones con una banda terrorista. Almoneda de la separación de poderes, con una Justicia de diseño a la medida de todas las perversidades éticas y morales. Hecha la almoneda del patrimonio inmaterial de lo que en un tiempo llamábamos Patria, ¿te acuerdas?, ahora se comen, queman y pulen la hacienda y el cortijo, como señoritos de naipe en noche de juerga. Lo peor es que esto les funciona. Ha calado en la gente que si no los votan se quedan sin cheque bebé, sin dentista de los niños, sin alquiler subvencionado, sin enfermera para el abuelo impedido. Todo, hoy por hoy, es humo, pero les funciona. Como son gentuza a la medida de la gentuza, y como hay más gentuza que gente decente, les va de cine. España, mientras, como Joseliqui, cada día un poquito peor. Pero como cuando queman el retrato del Rey: No Passsa Nada.

El socialismo de ZP
Creencias e intereses
José María Marco Libertad Digital 23 Septiembre 2007

La exposición contra el cristianismo y el judaísmo que se ha inaugurado en Madrid, patrocinada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ayuntamiento de Madrid tiene una finalidad política. Su clausura coincidirá con el Primer Foro de la Alianza de Civilizaciones que, según anunció Rodríguez Zapatero durante la visita de Ban Ki-moon a España este verano, tendrá lugar en enero de 2008.

No sólo hay una intención ideológica evidente. El retrato de Khomeini colgado junto a la de la Madre Teresa de Calcuta está pensado para halagar a los ayatolás iraníes, para poner una alfombra roja a los pies de los mismos que, si nadie lo remedia, van a provocar de aquí a unos años un conflicto nuclear del que nadie en España no saldrá indemne.

Mientras tanto, Al Qaeda, prosiguiendo una larga tradición de agresiones de terrorismo islamista completamente ajena a la tradición cristiana, en contra de lo que se afirma en la famosa exposición, conmina a los creyentes a limpiar de españoles el norte de África.

Ahora bien, más allá de la denuncia ideológica, es importante darse cuenta de algo más. Detrás de cada gesto, detrás de cada declaración, por muy desmedida y extravagante que resulte en apariencia, hay, además del delirio ideológico y de la voluntad de imponer una visión del mundo cada vez más evidentemente totalitaria, un interés concreto, un beneficio esperado.

La asignatura de adoctrinamiento y lavado de cerebro llamada de Educación para la ciudadanía encubre algunos, muy concretos, con nombres y apellidos, tras de los cuales hay fundaciones, editoriales, cursos de formación y dinero, mucho dinero público.

La Alianza de Civilizaciones también ha generado un núcleo de intereses de este tipo. Ahí está la Junta Islámica, cuyo portavoz, Yusuf Fernández, pidió el voto para el PSOE en las pasadas elecciones. O la Casa Árabe de Madrid, en cuya página web no hay una sola palabra sobre la ausencia total de respeto a los derechos humanos que sufren las personas en muchos países de religión mayoritariamente musulmana. (La directora ha sido invitada al Yemen sin que en la reseña del viaje aparezca una sola palabra en recuerdo de los españoles recientemente asesinados allí.)

Los nacionalismos crearon una ideología en torno a los intereses de unas oligarquías muy específicas. Y han acabado sembrando un odio que tardará varias generaciones en desaparecer, si es que alguna vez desaparece. El socialismo de Rodríguez Zapatero está haciendo lo mismo, imponiendo una visión del mundo mientras crea y ceba nuevos intereses. Buen alumno y mejor aliado.

Los presupuestos de la insolidaridad y el despilfarro
Editorial Elsemanaldigital 23 Septiembre 2007

En nuestro país, cuando el partido en el poder carece de mayoría absoluta, la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado se acaba decidiendo en una negociación bilateral con cada uno de los grupos nacionalistas que apoyan al Ejecutivo, que se suele saldar con un incremento difícilmente justificable de las inversiones estatales en alguna o algunas Comunidades Autónomas, a costa de las demás. Y esto ha ocurrido lo mismo con el PSOE de Felipe González que con el PP de José María Aznar.

Sin embargo, se puede afirmar que nunca se había llegado al grado de sumisión a las exigencias nacionalistas que se ha alcanzado en esta ocasión, con José Luis Rodríguez Zapatero en la presidencia del Gobierno y Pedro Solbes al frente del Ministerio de Economía y Hacienda. En particular, los nacionalistas catalanes se han llevado la parte del león, con la excusa del nuevo Estatuto, y aun así siguen quejándose de que éste prevé no se ha cumplido del todo.

Lo sucedido debería hacer reflexionar, en primer lugar, a quienes en otras Comunidades Autónomas se han lanzado a copiar el modelo catalán de imposición por vía estatutaria de obligaciones de inversión estatal en cada territorio, sin pararse a pensar (o haciendo caso omiso de lo que indica la lógica más elemental) que los fondos públicos no son inagotables y que cada euro de más que se destina a un lado se está restando de otro.

Además, hay fundados motivos para pensar que tampoco los catalanes de a pie se van a beneficiar del aumento de inversión estatal en su Comunidad. El irresponsable manejo del dinero público que está llevando a cabo una clase política obsesionada por la realización de los proyectos nacionalistas más extremos, y que se complace en el victimismo como excusa para su inoperancia, ofrece pocas esperanzas de que los graves fallos de servicios públicos vividos este verano en Cataluña se vayan a corregir por esta vía.

Pero no sólo es la insolidaridad territorial lo que vicia los Presupuestos que ha elaborado el Gobierno. Sobre ellos pesan igualmente las alocadas promesas de Rodríguez Zapatero y sus ministros, de dudosa eficacia para resolver los problemas reales de los ciudadanos, pero de esperada eficacia electoral.

Que justamente cuando empieza a haber síntomas de que el crecimiento económico podría ralentizarse por la crisis hipotecaria, susceptible de producir gravísimas repercusiones en un país como el nuestro, altamente dependiente de la construcción y con tantas familias hipotecadas, el Ejecutivo decida consumir en fuegos artificiales el superávit de las cuentas públicas que venía de la época del PP en el poder, constituye una irresponsabilidad que no sólo tendrán que pagar quienes gobiernen después de marzo, sino el conjunto de los ciudadanos.

Ante todo esto, no pueden ser más oportunas las últimas declaraciones del líder de la oposición, Mariano Rajoy: después de criticar el "desmadre" que suponen estos Presupuestos, ha recordado al Gobierno que "el dinero de todos no se puede repartir por cuotas sino según las necesidades".

Zapatero pone a Solbes el "sudoku" más difícil de su carrera
Antonio Jiménez elsemanaldigital 23 Septiembre 2007

El "agradaor" de La Moncloa ya ha cumplido con Cataluña y Andalucía, los graneros electorales del PSOE, mientras el resto de comunidades aguarda con expectación y recelo.

23 de septiembre de 2007. Eso por no decir mosqueo, ante la posibilidad de que el reparto de la tarta presupuestaria les depare sólo las migajas dada la actitud del presidente de utilizar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y el superávit para pagarse la juerga electoralista que se ha montado sin reparar en que después, cuando la resaca hace presa de gargantas y cabezas, Solbes no tenga ni para alkaselser. Pero esa es otra historia.

La estrategia de Zapatero consiste en llegar a las elecciones generales y llenar las urnas con votos comprados con dineros públicos sin atender a las llamadas a la prudencia del gobernador del Banco de España y de su desconcertante vicepresidente segundo, que un día cuestiona e incluso desautoriza las propuestas sociales por tratarse de ocurrencias de dudosa viabilidad, ayunas de memoria económica, y al siguiente afirma lo contrario, como ha hecho con el "plan Carme de los 70 días y 70 noches" al que finalmente ha respaldado e incluso ponderado.

El presidente ha tirado de chequera con alegría y aparente despreocupación para satisfacer las exigencias de los dos caladeros de votos socialistas, Cataluña y Andalucía, y ha situado a su vicepresidente económico en la tesitura de contentar, sin despertar agravios, a las otras 13 comunidades autónomas con el 63% de lo que queda del PIB. Ahora veremos si el vicepresidente es capaz de componer el sudoku, así lo definió él mismo en alusión al complicado juego numérico japonés, en que se ha convertido la financiación de las autonomías tras las reformas estatutarias. Un sistema " a la carta" que permite que Cataluña reciba en función de su contribución al PIB, Andalucía lo haga de acuerdo a su población dado que por renta no le tocaría ni para pipas, Castilla y León, como es la mas extensa, de acuerdo a su vasto territorio y Canarias por su insularidad, entre otras singularidades.

El trato preferencial que ZP ha deparado a Cataluña y Andalucía sin reparar en gastos ha generado una razonable inquietud entre las demás regiones que no descartan que ahora llegue el "tío Solbes con las rebajas" y con cara de Groucho Marx dispuesto a contestarles a cada exigencia " y también dos huevos duros".

Esperanza Aguirre reclama una inversión extra para Madrid de 2000 millones de los próximos PGE y Francisco Camps exige cerca de 1000 millones, entre lo que se le adeuda de 2007 y lo que calcula que le corresponde a Valencia en 2008, mientras los presidentes de Extremadura y Aragón advierten que no renunciarán a una parte de lo que legítimamente pertenece a sus regiones para que Zapatero pueda satisfacer el incremento del gasto en Cataluña o Andalucía. Con este panorama, Solbes no cuadra las cuentas ni a martillazos, que es como las cerraba Solchaga, según decía el entonces líder de CCOO, Antonio Gutiérrez, y hoy diputado socialista.

Zapatero tapa sus pecaminosos flirteos con ETA usando el presupuesto.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 23 Septiembre 2007

Las pecaminosas relaciones extraconstitucionales entre Zapatero y ETA tienen un componente morboso además de otro incomprensible. No se puede entender el que tras más de 5 años de arrumacos, galanteos, y propuestas de matrimonio político de Zapatero a ETA, la “novia” siempre le exija al galán rojo de izquierdas socialista solidario el que le escriture a nombre de la ETA una parte de la finca que algunos llaman solar patrio y el enfebrecido mozo crea que se la podrá llevar a la cama prometiéndole únicamente su amor. La novia insiste en querer parte de la finca y eso hace que la relación sufra sus crisis, pero el mocetón enamorado sigue lanzándole palabras de amor como esas que ha dicho hace unos días de que después de las elecciones volverá a la cama con toda la banda, menuda cama.

Lo que menos le interesa a Zapatero es que se hable durante este dilatado proceso electoral de su idilio con la ETA y para ello nada mejor que hacer que se hable de otra cosa. Según el editorial de hoy domingo de El País, Zapatero ha sido capaz de conseguir dos objetivos con una sola medida, la de tirar el presupuesto por la ventana. Con ello ha logrado que la gente hable de sus marrullerías electoralistas o de sus grandes políticas sociales y no hable de sus líos con la ETA.

Ya no se habla de ETA a pesar de que ETA va a publicar un libro a todo color sobre los juegos de cama que se han traído con Zapatero. Ya no se habla de la ruptura de España, que los progres denominan cuestión territorial, solo se habla de si Zapatero gasta nuestros millones con fines electorales y piensa ganar las elecciones a base de talonario público, y el PP como siempre pica en el anzuelo millonario.

Alguien ha dicho que la reciente declaración de amor hacia ETA hecha por Zapatero hace unos días, prometiendo volver a luchar por la paz como el sabe hacerlo, es un mensaje a su futura compañera de cama para que se porte bien y no haga tonterías y menos en período electoral, a pesar del evidente coste en votos que pueda tener dicha declaración de reanudación del pampaneo con ETA.

La suerte de Zapatero es que poco coste le va a suponer en votos por un simple y único detalle, por el hecho de que su tórrida relación con ETA no es materia para el programa ese del Tomate y programas satélites de las teles.

Insisto en mi teoría, el día que el Tomate haga de lo de Zapatero con ETA lo mismo que lo que viene haciendo con lo de la Pantoja con el Muñoz, Zapatero está acabado.

Documentación.
Editorial de El País titulado “Política social a debate”
Nota: lean ese editorial de El País, es alucinante la de trompadas que le proporcionan a Zapatero por enésima vez ya.

El mercader de Moncloa (Con Victorino Mayoral al fondo)
POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 23 Septiembre 2007

LO peor no es que Carme Chacón haya secundado al presidente para, con un plan plagiado de su predecesora, comprar el voto de los jóvenes a través de una supuesta facilidad en el acceso a la vivienda; lo peor no es, tampoco, que Rodríguez Zapatero financie a Cataluña conforme a criterios distintos a los de Andalucía para acallar el griterío independentista y bronquista que se ha instalado en las tierras que antes fueron de seny y ahora lo son de rauxa; es negativo, pero no lo peor, que el jefe del Ejecutivo desoiga a su propio vicepresidente económico y al gobernador del Banco de España y recurra a una compulsiva prodigalidad para granjearse la dependencia política del electorado y, en fin, no es lo más grave que el jefe del Gobierno esté hipotecando el futuro con la dilapidación de recursos públicos propiciando un sistema subsidiado con medidas de coyuntura sin abordar las de fondo y estructurales que la sociedad española necesita.

Lo más grave es que este festín de gasto público revela una concepción política mercantilista en función de la cual se estima que el voto se adquiere mediante dádivas oportunistas y no se logra a través de políticas consistentes, sólidas y de largo recorrido, coherentes con una concepción determinada del funcionamiento social y proyectadas a dispensar sus consecuencias positivas en ciclos largos y fructíferos. Y cuando la política se convierte en una actividad de pura administración dineraria dispendiosa -por más que el discurso se envuelva en el celofán de la «extensión de los derechos»- estamos ante la demagogia en su estado más puro, en la concepción más pedestre del poder -conservarlo a toda costa, si es preciso pagándolo- y, a la postre, en una consideración del ciudadano despectiva hacia su inteligencia y su dignidad.

Si a esta burda política de gasto de los recursos públicos se añade la bilateralidad de las negociaciones para la financiación de las autonomías que el presidente ha puesto en marcha, parece claro que la prodigalidad se ejecuta en un esquema de funcionamiento que rompe el modelo de Estado que muta en confederal y por lo tanto bien alejado del que establece la Constitución de 1978. De tal manera que Rodríguez Zapatero inflige dos lesiones al sistema: lo descapitaliza y lo desnaturaliza. Y no sólo eso: introduce la cultura del subsidio, que es el trasunto de una acción política -la suya y de su gobierno-perezosa porque opta por las medidas fáciles y populistas y no por las que conllevan el imprescindible esfuerzo reformador. Así, desde el Gobierno se transmite a la ciudadanía un nítido mensaje de banalidad e imprevisión. Es decir, estamos en la política de cartón-piedra, en la política del efectismo, en la política entendida en la peor y más anacrónica de sus versiones, en aquella en la que la acción de gobernar pierde sus intangibles didácticos y su capacidad de sementera para el futuro y se transforma en un festival irresponsable de donaciones casi caudillistas. La política española atraviesa por una bochornosa etapa de impostura, es decir, de simulación. Si el presidente del Gobierno aparenta gobernar repartiendo recursos públicos con manifiesta ausencia de criterio, convirtiendo su discurso político en charlatanería, parece lógico que otros sigan ese mismo camino.

Es el caso del epígono de la asignatura denominada Educación para la Ciudadanía, el diputado Victorino Mayoral, que para ejemplarizar sobre la ética en la vida pública simultanea su condición de congresista con la presidencia de una ONG que contrata con las distintas administraciones públicas en materia educativa -él se integra la comisión de Educación en la Cámara baja- y con la condición de representante -según figura en el registro mercantil- de una editorial que publica textos para las escuelas. Según el PP -y nadie lo ha desmentido-, Mayoral ha ocultado estas actividades al Congreso, lo cual no impide que el diputado extremeño, que se concedió a sí mismo subvenciones en su época de consejero de Educación en Extremadura, sea todo un referente de los predicadores cívicos. Mayoral se aplica a sí mismo -y su partido y el Gobierno le amparan en ese comportamiento- un cómodo sistema de doble moral.

No hay nada de reprochable, al parecer, en que presida una organización que ha logrado ocho millones de euros en contratos y subvenciones de distintas administraciones ya que él dice no cobrar por tal actividad; tampoco es «escandaloso» que haya subvencionado a la ONG que él mismo preside; menos aún importa que en el registro mercantil conste su vinculación con una editora de libros y resulta intrascendente que todo esto se oculte al Congreso. ¿Y este personaje -y los que le secundan- pretende convencer a la opinión pública de las bondades de la EpC y de su necesidad? ¿No es él el que precisa, justamente, un curso intensivo y acelerado de transparencia, de recto comportamiento público, de ciudadanía, en definitiva?

Mayoral -un corrupto estético y con una conciencia ética distorsionada- es sólo posible en el microclima político hipócrita creado por Rodríguez Zapatero, en el que es factible una cosa y su contraria. Así, el fiscal general del Estado pasa de propugnar la comprensión legal hacia el «proceso de paz» a jactarse de su dureza en la lucha contra el terrorismo de ETA en la apertura del año judicial; así, el Ejecutivo lo es machaconamente «de España», pero su ministro de Justicia no mueve un dedo por el cumplimiento de la ley de banderas ni por la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo al respecto; así, el PSOE vota con el PP para mantener la actual ley que ampara la selección nacional, en tanto el Gobierno contempla en la más plácida quietud cómo compiten combinados autonómicos transformados en «nacionales» y todo ello sin reproche alguno. Los ejemplos de incoherencia -¿de engaño?- podrían extenderse a una larga y prolija lista que no harían sino poner de manifiesto la levedad de la política gubernamental en esta legislatura que el presidente quiere concluir lanzando una Oferta Pública de Adquisición a los bolsillos de los electores a cargo del erario público mediante el discurso más blando, sinuoso y demagógico de cuantos se han formulado en España desde que alumbró la democracia.

El próximo día 25 cumple Adolfo Suárez setenta y cinco años y con ese motivo ABC publica hoy en el suplemento D7 una entrevista inédita con el ex presidente, hecha en 1980 por la periodista Josefina Martínez del Álamo, de la que se desprende la amargura del primer jefe de Gobierno democrático, acosado y maltratado, incomprendido e insultado -«truhán del Mississippi»- por, entre otros, Alfonso Guerra. El tiempo ha puesto a Adolfo Suárez en el lugar -cimero- que en la reciente historia de España le corresponde. El tiempo hará lo propio con Rodríguez Zapatero, que se ha distinguido por destrozar sistemáticamente la obra que aquel hombre, hoy sin memoria, alentó hace casi tres décadas. No sabíamos que, además de desmantelar la Transición, iba a comportarse como un mercader de la política secundado por la hipocresía de muchos como Victorino Mayoral, laicistas de Dios pero idólatras de dioses menores como ese de la apariencia campanuda de la buena y dogmática ciudadanía. Cuando la política provoca una sensación denáusea es que algo comienza a oler a podrido, y no precisamente en Dinamarca.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS
Director de ABC

Los presupuestos contra el Estado
POR GERMÁN YANKE ABC 23 Septiembre 2007

«Nada hay más tímido que un millón de dólares» decía Keynes. Pero se refería, al parecer, al dinero privado, porque está visto que el público -el de los impuestos- aparece en escena muy aparente por exigencias del guión de la política. En los Presupuestos que el Gobierno ha preparado para el próximo año, el de las elecciones, se ha hecho presente para tratar de esbozar el más evidente rostro de devorador de votos del señor Rodríguez Zapatero, pero los millones, en este caso de euros, sirven también para mostrar cómo se va a acelerar a partir de ahora el condicionamiento autonómico de la acción del Gobierno.

A nadie le va a extrañar, a estas alturas, esa suerte de mercadeo económico con las comunidades autónomas. A lo largo de decenios se ha conseguido, a derecha y a izquierda, el voto de los nacionalistas no a cambio de un proyecto político consensuado e integrador, sino a base de inversiones, transferencias con contenido económico y compromisos presupuestarios. Al procedimiento, sencillamente, se han sumado otros, que pueden ofrecer coyunturalmente tranquilidad política o caladeros importantes de votos. Sin embargo, a partir de ahora hay una diferencia importante: no sólo se trata de una suerte de compraventa sino del resultado de una concepción particular del Estado de las Autonomías.

A la espera de la sentencia del Tribunal Constitucional, lo que -sin serlo- se ha llamado «federalización» del modelo autonómico (y que se ha plasmado en las reformas estatutarias promovidas por el PSOE) implica que el Gobierno debe tener en cuenta, negociar y consensuar con las comunidades autónomas políticas que son, constitucionalmente, competencias del primero. No se trata ya de que se quiera buscar en lo posible el acuerdo, sino de una exigencia de las reservas de soberanía y la «bilateralidad» aceptada en determinados estatutos. En ese contexto, se puede entender que, si el Estado ha quedado ya limitado por normas estatutarias, los Presupuestos, como ley en la que se soporta la acción del Gobierno, queden igualmente constreñidos a la negociación con los (o determinados, según las circunstancias) entes autonómicos.

-Los alemanes se han dado cuenta de que un exagerado sistema de vetos y consensos del Gobierno con los estados federados paraliza la acción del Estado. Es una consecuencia práctica de un entramado institucional que deviene absurdo, que desvirtúa las mayorías parlamentarias y sus programas específicos y que impide políticas generales basadas en la igualdad de los ciudadanos.
-El tres por ciento, responde José Luis Rodríguez Zapatero.
-¿Cómo que el tres por ciento?

-Nosotros crecemos por encima del tres por ciento y no tenemos ese problema. Si en Alemania tuviesen un crecimiento similar -insiste el presidente con entusiasmo- no se plantearían, como hacen ahora, una modificación del sistema de competencias federales.
-Pero quizá los alemanes no crecen al tres por ciento por un sistema que dificulta la acción del Gobierno para resolver problemas reales, mientras nosotros avanzamos hacia las fórmulas que se han revelado paralizantes. Se podrían cambiar las tornas.
-No, no, en nuestra situación nos lo podemos permitir.

Esta conversación, que tuvo lugar mientras se discutía en el Congreso la reforma del Estatuto de Cataluña, revela la capacidad y el optimismo del presidente para justificar alegremente un concepto de España y de la política que se basa, en vez de en el principio de igualdad, en la agregación de entes autonómicos. Los privilegios de unas comunidades autónomas -que aducen en su favor «deudas históricas» más que desigualdades- no se corrigen con políticas basadas en la igualdad de los ciudadanos, sino que se maquillan con el «argumento» de que entre las comunidades autónomas que reciben por encima de la media las hay tanto gobernadas por el PP como por el PSOE.

El acuerdo político ya no es entre ciudadanos, sino entre entes autónomos, partidos que dicen representarlos, competencias concurrentes, etc. Las políticas de promoción de los alquileres o la asistencia dental a los niños no son criticadas por esos «protagonistas» por su eficacia o por ser un dispendio perjudicial para cada contribuyente, sino por invadir competencias autonómicas. Ese es el escenario en el que se negocian las políticas y se fraguan los Presupuestos.
«Nos lo podemos permitir». Otro síntoma de una política contra los ciudadanos iguales ante la ley. Es decir, el superávit ha dejado de ser el modo en que se lucha contra un déficit público que pagan los más débiles a costa de su bienestar, sino un depósito para el consenso autonómico y las alegrías electorales.

Dos más dos, cinco
POR ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 23 Septiembre 2007

Solbes ha sido autor de un hallazgo verbal que probablemente perdurará en los diccionarios. Estoy pensando, de suyo va, en la palabra «sudoku», referida a la imposibilidad de que cien sean más que cien. El sudoku presupuestario comenzó esta semana con los compromisos asumidos por el Gobierno en Cataluña y Andalucía. Cuando las demás comunidades presenten sus reclamaciones, y algunas de ellas no puedan obtener lo que piden, el sudoku se convertirá en una trifulca interterritorial e interpartidaria de dimensiones colosales. El problema no es sólo aritmético. Es, sobre todo, político, y exhibe, además, un alto valor probatorio. Verificaremos, en vivo, los costes en que incurre una nación a partir del momento en que empieza a dejar de serlo. Están tan exaltados los ánimos que quizá convenga desarrollar el análisis en términos radicalmente asépticos. Hagamos un esfuerzo por recordar, en esta línea de asepsia, las ventajas de ser una nación.

Las naciones comprenden a millones de personas que reconocen una autoridad común, y en particular, aceptan que dicha autoridad redistribuya los recursos invocando los intereses generales en el medio y largo plazo. Uno de los grandes éxitos del Estado moderno ha residido, precisamente, en la supresión de los privilegios locales, paralizantes para la vida económica. En «Fortunata y Jacinta» aparece un personaje, Estupiñá, que había ejercido de contrabandista... interior. La especialidad de Estupiñá consistía en pasar material de matute desde el campo a Madrid. Y es que la capital estaba defendida de las zonas comarcanas y del resto del país por aduanas, origen remoto, imagino, del rótulo «Portazgo» que tan bien conocen los madrileños que se desplazan en metro. El Estado, al modernizarse y racionalizarse, no sólo levantó las barreras que paralizaban la vida económica, sino que procedió a una aplicación transversal de la riqueza gracias a la cual puede ejercerse eso que en la parla contemporánea denominamos «solidaridad». Manifestación fehaciente de solidaridad es el sistema de pensiones: las regiones con población más añosa consiguen mantener a sus ancianos en niveles de bienestar aceptables gracias a los trasvases que se efectúan desde los excedentes generados en las más jóvenes y pujantes. Y así de corrido.

Todo esto ha entrado en cuarentena tras la aprobación del Estatuto de Cataluña y su reproducción efectiva o prospectiva en otras regiones. El frangente en que hemos ingresado es peligrosísimo, por cuatro razones al menos. La primera es estrictamente extraeconómica: es inaudito que se proceda a una revolución en la manera de gobernar un país cuando el documento que la soporta y justifica está pendiente de revisiones potencialmente decisivas por parte del Tribunal Constitucional, que Dios guarde en su beatífica inoperancia.

La segunda razón es que se ha territorializado, irresponsablemente, lo que interesa a los individuos, y no a los territorios. La reducción al absurdo de la territorialización, es la cláusula del Estatut en que se vinculan las aportaciones de Cataluña a la contingencia de que ésta mantenga su posición en el ranking nacional de renta per cápita. Esto es un disparate. Los que aportan son los catalanes, no Cataluña, y lo aportan conforme a sus ingresos personales e intransferibles, no de acuerdo a una carrera virtual entre entes regionales. Otra cosa es que haya que asignar ciertos gastos con criterios geográficos. Pero se trata de una cuestión distinta. Lo malo, en el caso presente, no es que se haya adjudicado una partida grande a Cataluña, quizá necesaria, quizá, quién sabe, insuficiente, sino la correspondencia metodológica entre gasto y contribución al PIB. Por ese mismo argumento, un millonario debería recibir, en un hospital público, un trato mucho mejor que un obrero de la construcción o un pensionista.

El tercer motivo de alarma, nos remite por lo derecho a la figura del sudoku. Como hasta el más tonto sabe hacer relojes, cada cual se ha puesto a indagar la correspondencia metodológica que más le conviene, y por supuesto, las cuentas no cuadran. Se ocasionarán agravios y se multiplicarán los nacionalismos, que no por ser económicos dejarán de ser violentos. ¿Hemos terminado? No. Queda lo peor.

Lo peor es la corrupción subyacente. Todos los comentaristas, hasta donde se me alcanza, han concurrido en la tesis de que conviene al Gobierno ser más generoso con las regiones en que gana las elecciones, que con aquéllas en que las gana la oposición. Esto, repito, se ha considerado evidente. Pero no lo es. Imaginemos que un votante socialista pertenece a una región que sale malparada en el reparto. Si lo que prima es el interés, lo normal será que ese votante se enfade y suspenda su lealtad al PSOE. La resulta sería la neutralidad del reparto a efectos políticos: los perjudicados se compensarían con los agraciados, y aquí paz, y después gloria.

Sin embargo, los comentaristas están en lo cierto. ¿Por qué? Porque el gobierno autónomo de turno usará el dinero para la compra del voto. El pago en especie es más eficaz todavía que la retórica victimista, y así las cosas, vale más suministrar pólvora a los propios, que a los ajenos. En esas estamos, desgraciadamente.

Punto final del asociacionismo cívico vasco
POR MIKEL AZURMENDI ABC 23 Septiembre 2007

Salvo los dos partidos políticos hegemónicos que pueden acceder al Gobierno de España y que de un modo u otro se han opuesto al terrorismo, ensayando variadas tácticas no siempre democráticas, el resto de los partidos (nacionalistas, comunistas y regionalistas de toda especie) ha ido defendiendo la idea de que al terrorismo le asisten fundadas razones. La defección de estos partidos en la defensa de las libertades cívicas y de los derechos constitucionales ha sido estrepitosa y los desacredita como democráticos, por mucho que se sometan a las urnas y acepten su veredicto. Al socaire, pues, de la resistencia al terrorismo por parte de PSOE y PP han nacido, han crecido y ahora están afectadas de un cáncer terminal las asociaciones cívicas contra ETA y el nacionalismo obligatorio. Lo lógico es que mueran pero, a diferencia de los organismos vivos, éstas obedecen a extrañas leyes de la naturaleza social que hacen agrandar moralmente a los humanos pero también jibarizarlos.

Del júbilo a la frustración
Como todos los fenómenos sociales, el asociacionismo es más la historia de vicisitudes humanas que un catálogo de conceptos. O dicho de otra manera, la enorme persuasión que obran los conceptos involucrados en la acción social siempre se hallan determinados por la calidad humana de las personas que los sostienen. Y, por consiguiente, el relato del inicio y final del asociacionismo cívico contra ETA no puede evitar cierto sentimiento de júbilo pero también de frustración a causa del comportamiento de las personas.

En los años 80 aparece la primera contestación social comprometida públicamente con el «no» al terrorismo. Mientras la masa de la ciudadanía consentía silente y vergonzosamente con los asesinatos, la extorsión y el miedo, emergieron unos cenáculos doloridos para mostrar públicamente su solidaridad con las víctimas del terrorismo. Se trataba de familiares de víctimas y un puñado de ciudadanos apoyándoles en momentos de algún secuestro o asesinato terrorista mediante concentraciones silenciosas, pacíficas y circunstanciales. Emergió así el pacifismo de la víctima con el lazo azul de búsqueda de solidaridad y arropamiento de las víctimas. Ese cenáculo fue la primera asociación que comprendió la pérdida del dispositivo moral en la sociedad y su reafirmación principal consistió en un anclaje moral: «Ninguna muerte más» era su condensado moral y psicológico. En la vergüenza, abatimiento y aislamiento social en que quedaban los familiares de la víctima, se deseaba en silencio que el último asesinado fuese el último. Silencio público de Denon Artean, Gesto por la Paz y otras agrupaciones como negación de la venganza y la ley del Talión. Silenciosa postración y humillación la suya ante el «ETA, mátalos» o el «vosotros, fascistas, sois los terroristas» con que acometían impunemente los batasunos a esos manifestantes cívicos. Así se configuró el pacifismo de la víctima como primera actitud cívica entre los vascos. Se trataba de un activo «pre político», casi exclusivamente moral, porque no planteaba cómo entrar en la condena del verdugo ni analizar políticamente la naturaleza de su violencia.

Esta reflexión política se gestó con carácter generalizado en los 90, al salir a la palestra una pléyade de pensadores que comenzaron a opinar sobre la ideología y la cultura del nacionalismo vasco tan necesitado de terrorismo, y también sobre los agrupamientos de víctimas. El asesinato del concejal Ordóñez en San Sebastián y, al poco, el del concejal de Ermua posibilitaron que las manos blancas mimetizasen por toda España el vacío humanitario de la víctima y la repulsa del verdugo que venían mostrando las minoritarias asociaciones pacifistas: «Vascos sí, ETA no». Y el nacionalismo entero con PNV, EA, HB e IU se conjuró con ETA en Lizarra \[Estella\], pactando la exclusión de la vida social y política de los partidos constitucionalistas. Ahí se fraguó el Foro de Ermua, en 1998, como plataforma cívica para exigir la sublevación de los vascos contra el terrorismo de los nacionalistas. Esos ciudadanos del Foro eran todos de izquierdas y en su mayor parte universitarios, y reflexionaron tan fecunda y radicalmente que mientras unos nacionalistas vascos los trataban de «brunete mediática» otros los perseguían públicamente y hasta asesinaron a uno de ellos (López Lacalle).

Sin embargo, el problema mayor de los componentes de aquel foro fue su organización pues no lograron superar deseos ciertos de protagonismo para avenirse a consensuar un modo de funcionamiento conjunto. Y una parte importante de ellos organizó al año siguiente Basta Ya, otra plataforma con menos énfasis en la teoría que en la activación de la ciudadanía en la calle contra el terrorismo. Y como ésta necesitaría coordinación y dirección, la nueva plataforma nació como cabeza que buscaba tener prietas las filas.

Férrea dirección en Basta Ya
El núcleo lo constituyeron algunos militantes del PSOE y otros cuantos muy afines que, enseguida, buscaron la complicidad de las víctimas. Los activistas de Denon Artean, que eran familiares de víctimas y gente del PP y sin afiliación partidista, engrosaron Basta Ya proporcionándole una experiencia de resistencia pacífica en la calle y la dignidad de las víctimas. Sin embargo, la dirección estuvo siempre muy centralizada por aquel núcleo inicial pese a la veleidad de presentarse en público como una organización semiespontánea.

A la sazón gobernaba el PP, y el PSOE puso toda la carne en el asador para secundar con fuerza en la calle las iniciativas de Basta Ya: así, la manifestación de febrero de 2000 en San Sebastián y, más todavía, la de septiembre, que fue espectacular. Basta Ya con la antorcha de Denon Artean venía organizando los primeros jueves de mes una concentración pacífica y silenciosa en Alderdi Eder donde se mezclaban personas de todos los horizontes. Las condiciones se hallaban, pues, reunidas para que el PP accediera a pactar con el PSOE una estrategia contra el nacionalismo vasco y su violencia. El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo de diciembre de 2000 recuperó para la lucha «contra el nacionalismo obligatorio» a un amplio sector social vasco hasta entonces silente. Es el enorme haber de Basta Ya esa fusión de horizontes de la ciudadanía más consciente rompiendo el sectarismo de partido. En las elecciones de abril de 2001 tocó techo esta confraternización y faltó un pelo para desplazar al nacionalismo del gobierno vasco.

Acercamiento del PSOE a ETA
Al día siguiente mismo, el PSOE, sobrecogido por un éxito que le llevaba a coaligarse estrechamente con el PP, recogió velas secundando la orden de Cebrián y la plana mayor del periódico El País, y hoy sabemos que comenzó una aproximación directa y secreta a ETA. Pero Basta Ya siguió en sus trece, siempre presente en la calle y en la reflexión política, con sus instancias rectoras en franca armonía con el PP. La aprobación de la Ley de Partidos, en junio de 2002, pese a bastantes voces socialistas en contra (como la del actual ministro de Justicia), consolidó más todavía el cemento antisectario en Basta Ya. El Parlamento europeo concedió a Basta Ya el premio Sajarov de los derechos humanos y libertad de expresión y, ante sus denuncias, envió observadores europeos al País Vasco para efectuar un informe. Y tanta relevancia iban teniendo sus plataformas cívicas en las tres capitales vascas que un diputado del PNV llegó a pedir su desarticulación por mantener la memoria de las víctimas y hasta llegó a infamarlas de ser agentes ocultos financiados por los fondos reservados del Estado.

El súbito cambio de estrategia en la lucha contra ETA del Gobierno del PSOE, tras su inesperada llegada al poder en 2004, y su aproximación a los nacionalismos para hacerse perdurable en el gobierno rompieron aquel estado unitario de cosas en Basta Ya. Ya antes, la dirección había decidido, en contra de la opinión de la base más activa, fletar un autobús de promoción que viajaría por diversos territorios de España, curiosamente visitando sólo alcaldías socialistas. Al poco, en mayo de 2005, sale adelante en el Congreso la moción socialista que promueve el diálogo con ETA y tiene efectos paralizantes en aquella plataforma cívica. Su órgano directivo da un bandazo y apoya la negociación con ETA tras una jornada de confraternización con Zapatero. Como el PP sigue intransigente en criticar la ruptura del Pacto y el pernicioso cambio de estrategia, ese núcleo directivo arremete sistemáticamente contra el «numantinismo del PP». O sea, que mantener la validez de las bases de nacimiento y consolidación de la propia plataforma cívica era tachado ahora de numantinismo del PP.

La parálisis de todas las acciones de la plataforma en favor de las víctimas fue muy mal digerido por toda la base que provenía del apoyo a las víctimas desde Denon Artean. La negativa de sus dirigentes a secundar las grandes manifestaciones en Madrid organizadas por la AVT y algunas desgraciadas declaraciones de uno de ellos en contra de las víctimas del terrorismo los terminaron de alejar de la base operacional de Basta Ya. Esta base forzó en marzo de 2006 una asamblea con vistas a debatir la nueva situación de la lucha contra ETA tras la ruptura del Pacto antiterrorista así como aspectos relevantes de la manera de dirigir la plataforma. Los dirigentes hicieron caso omiso de ambas cuestiones y, ante su mensaje optimista de esperar el resultado de las negociaciones, vaciaron de labores a la plataforma y la convirtieron en una página de internet. Una web para recoger artículos de opinión y establecer las bases de promoción personal de varios líderes y, a medida que éstos iban descorazonándose ante las cesiones de Zapatero a ETA, empezar a criticarle de nuevo y promover el lanzamiento de su proyecto de nuevo partido político.

Distanciados de AVT y PP
La crisis de Basta Ya es la ruptura del consenso interno que pudo haberse revitalizado con debate, persuasión y búsqueda de nuevo consenso. Hubiese entrañado necesariamente una crítica de la estrategia del diálogo socialista con ETA, tal vez más avanzada que la que ha efectuado el PP pero que no ha existido. Una crítica movilizadora de gente en la calle, según su costumbre. Pero Basta Ya ha preferido ser mera fachada de los medios de comunicación situándose al margen de las mayores movilizaciones contra el terrorismo de este período, no así su base, que en buena parte ha estado presente en todas ellas. De ahí el acercamiento de ésta al PP y su hastío de líderes buscando mano de obra a su servicio. El principal factor causal de la inanidad final de la plataforma cívica ha sido la actitud oportunista del grupo de líderes que de manera sectaria, por mor de su filiación o simpatía socialista, ha despreciado los niveles de unidad ideológica y de acción logrados en varios años huyendo hacia adelante tras la estimulante idea de crear un nuevo partido a su hechura. Es un narcisismo ya conocido entre los izquierdistas de tiempos pasados, absolutamente alejados de los intereses de la gente y escindiéndose sucesivamente para crear nuevos grupúsculos más puros. ¿Qué confianza merecen en la defensa de la estrategia de lucha contra ETA y a favor de la unidad de la nación de la ciudadanía española quienes no han sabido seguir codo con codo contra el enemigo común junto a la única alternativa real?

Por su parte, el Foro de Ermua había salido adelante a duras penas manteniendo su perfil de revulsivo de la lucha ideológica y sólo dejó de vegetar como voz con poco eco cuando la defección de los socialistas y el achicamiento práctico de Basta Ya. A diferencia de esta plataforma, el Foro habitaba Madrid y la alimentaban personas que, salvo alguna excepción, jamás participaron en las circunstancias de rebelión cívica del País Vasco. La estrategia socialista de diálogo con ETA le configuró al Foro una identidad de brega en el frente judicial e ideológico a través de sus cuadernos y publicaciones y la constante intervención en los medios de comunicación. Y se constituyó en el contrapunto de Basta Ya y, como tal, ha recibido el incondicional apoyo del PP. Su liderazgo fue absorbido por un enérgico ciudadano, familiar de un socialista asesinado, que es quien le ha dado el rostro actual. El Foro apoyó las manifestaciones de la AVT y llamó a otra específica, que fue apoyada por AVT y PP. El apoyo abierto de este partido es lo que ha posibilitado al Foro de Ermua consolidarse no tanto como una plataforma de ciudadanos movilizados sino como un organismo independiente y ágil de opinión política y de anticipación judicial.

La crisis del Foro
La crisis de esta plataforma no es que su brillante portavoz haya engrosado el proyecto de nuevo partido sino no haber tomado conciencia de que su función ha consistido en la confluencia con lo más esencial de la política del PP para el tiempo presente. El portavoz se ha sumado a la creación del nuevo partido porque tenía claro que el PSOE ya no valía para luchar contra el terrorismo y defender la nación de ciudadanos y, además, porque jamás querría ser considerado miembro o colaborador activo de un partido de derechas. La tragedia de no haberlo entendido el portavoz es manifestar su exigente deseo de seguir representando al Foro de Ermua. Y la tragedia de este Foro sería que no tomase conciencia de su función actual y repitiese, ya como comedia, una segunda parte del mismo libreto.

Es ya hora de que el ciudadano que ha radicalizado su presencia en la lucha contra el terrorismo y sus causas nacionalistas cobre conciencia de que su única alternativa es engrosar el PP y colaborar desde dentro de éste a facilitar un debate sobre otras alternativas políticas con las que pueda discrepar. Esa ciudadanía vigorosa le es necesaria ahora mismo al partido que ha trazado una trayectoria recta en la lucha antiterrorista, a favor de la reconciliación nacional de todos los ciudadanos de España y de su progreso material y moral. Este partido le es necesario a aquel ciudadano para continuar siendo vigoroso.
Las izquierdas volvieron al redil temiendo perder su imaginaria pureza.

TRAS LA DIMISIÓN DE MIKEL BUESA
La asamblea general del Foro Ermua elige a Iñaki Ezkerra como nuevo presidente
AGENCIAS El Mundo 23 Septiembre 2007

VITORIA.- La asamblea general del Foro de Ermua ha elegido en Vitoria al escritor vasco Iñaki Ezkerra como nuevo presidente de la asociación, después de que su ex dirigente, Mikel Buesa, y la Junta directiva dimitiera en pleno el pasado 13 de septiembre.

Mikel Buesa anunció a principios del mes de septiembre su intención de participar en el nuevo partido que impulsan Rosa Díez y otros miembros de Basta Ya.

La decisión de Buesa tuvo como consecuencia la petición de que dejara el cargo para "no comprometer la independencia de la organización", a lo que él se negó, y por lo que exigió que, si se quería prescindir del él, debía dimitir toda la Ejecutiva, compuesta por 10 personas.

Fuentes del Foro informaron de que Ezkerra encabezaba la única lista que se sometió a votación, que recibió 94 de un total de 98 sufragios.

La candidatura ganadora incluye como vicepresidenta primera a Inma García de Cortázar y como vicepresidente segundo a Jon Juaristi. Al mismo tiempo, de la Junta Directiva también formarán parte, entre otros, Antonio Aguirre, Fernando García Capello y Fernando García de Cortázar.

Ezkerra, que ya formaba parte de la Junta Directiva del Foro, es autor de diversos libros sobre la situación en el País Vasco, entre los que destacan 'Sabino Arana o la sentimentalidad totalitaria' (2003), 'Estado de excepción: vivir con miedo en Euskadi' (2001) o 'ETA Pro Nobis' (2001).

En declaraciones a Servimedia tras ser elegido, Ezkerra destacó el trabajo realizado por su antecesor en el puesto, al tiempo que destacó que la nueva Junta Directiva del Foro es "de continuidad", ya que van a seguir en la misma línea que ahora.

En este sentido, el escritor vasco se refirió a que su asociación tiene importantes retos por delante, como seguir con la personación en los tribunales en causas como la referida a los encuentros que durante la tregua de ETA mantuvieron la ilegalizada Batasuna y dirigentes políticos como el 'lehendakari', Juan José Ibarretxe.

Además, Ezkerra destacó que también será prioritario para el Foro "acabar con cualquier sombra de negociación con los asesinos", en referencia a procesos como el derivado del alto el fuego de la banda criminal.

EN GERONA, DE NUEVO
Los aprendices de Jarrai responden a Pedraz quemando más efigies
EP elsemanaldigital 23 Septiembre 2007

El colectivo Maulets, formación catalana calcada del modelo "jarraitxu", volvió a organizar una quema de efigies del Rey en respuesta a la puesta en libertad de Jaume Roure.

23 de septiembre de 2007. Medio centenar de independentistas convocados por el colectivo Alerta Solidària quemaron en la noche del sábado en la Plaça del Vi de Girona fotocopias de retratos de los Reyes en señal de apoyo a Jaume Roure, el joven de Bañoles (Gerona) acusado de injurias al Rey por quemar hace diez días un retrato de los monarcas españoles en el mismo sitio. El viernes, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, después de tomar declaración a Roure, le dejó en libertad sin fianza.

Unas 300 personas se reunieron frente al Ayuntamiento de Gerona detrás de dos pancartas en las que se podía leer "Yo también quemo la bandera española" y "Banyoles antimonárquica". Uno de los participantes en el acto leyó un manifiesto y al finalizar la lectura unos cincuenta de los simpatizantes reunidos quemaron hojas de papel con la imagen de los monarcas españoles. A la concentración no asistió Jaume Roure.

El joven que leyó el manifiesto denunció que la semana pasada los Mossos d´Esquadra enviaron "demasiados" efectivos a la plaza (cerca de 30 furgones), lo que según ellos es una demostración de que el conseller de Interior, Joan Saura, quiere "controlar" las actividades de los colectivos independentistas. Según ellos, estos despliegues policiales "no detendrán" sus actos de protesta.

Durante la concentración, con escasa presencia policial -unos cinco policías locales y algunos mossos vestidos de calle- los independentistas gritaron proclamas como: "Los catalanes no tenemos rey", "Yo también quemo la corona española" o "La represión no nos detendrá".

El portavoz de Alerta Solidària, Lluís Sales, explicó que la pasada noche en Figueras (Gerona) la Policía Municipal imputó dos militantes de Maulets, organización juvenil de radicales independentistas calcada del modelo Jarrai, de esta localidad en una acusación por "injurias a la Corona" por hacer pintadas con el lema "Yo también quemo el Rey".

La Policía Local, según Sales, envió a los Mossos esa denuncia que la tramitarán al juzgado de Figueras para que decida si abre diligencias en el asunto.

Suprimen nueve cursos de gallego por escasez de alumnos inscritos
La Universidad de A Coruña ha tenido que descartar hasta más de la mitad de sus cursos de gallego incluidos en la oferta formativa del Plan de Normalización Lingüística por falta de interesados. El Servicio de Normalización de la entidad académica había diseñado un amplio catálogo que englobaba un total de 14 cursos, de los que nueve se han tenido que quedarse sin impartir a causa de que el número de matrículas recibido no es suficiente para configurar un grupo de estudio.
NAGORE MENAYO > A CORUñA El Ideal  23 Septiembre 2007

Esta falta de interés por los cursos de normalización de la lengua gallega coincide con la primera convocatoria de seminarios después de que entrara el vigor el Plan de Normalización diseñado el pasado curso por la entidad. Con este plan se pretende que el uso del gallego como primera lengua para comunicarse dentro del seno universitario se masifique.

Plan > Englobados en este plan se incluyen todos estos seminarios, que van dirigidos a toda la comunidad universitaria (alumnos, profesores y personal de administración y servicios). Sin embargo, la aceptación de esta convocatoria tras la instauración del plan ha sido notablemente escasa ya que apenas 91 personas se han inscrito en estas clases.

Debido a esto, el 65% de los cursos se han tenido que quedar en el cajón esperando a que la demanda sea mayor durante la próxima convocatoria.

Completados > Los cursos que sí han logrado reunir a un número mínimo de matriculados para la docencia han sido un total de cinco. Entre ellos, varios versan sobre lenguaje administrativo, y se imparten en varios niveles, otro trata de Nuevas Tecnologías aplicadas a la comunicación y el último aborda la actualización normativa aplicado a la administración.

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