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Recortes de Prensa    Lunes 24 Septiembre   2007

Zapatero y ETA comparten cuatro victorias en dos días
Pascual Tamburri elsemanaldigital 24 Septiembre 2007

Ayer Gara dijo lo que quiso sobre el "proceso de paz" de Zapatero. Yo no voy a ser uno más del coro de hipócritas que dicen no creer nunca a los abertzales, porque bien sabemos todos que en cosas así, aunque manipuladas, suele haber verdades hirientes. ¿El PSOE acercó sus posturas a las de ETA? Si se negocia eso suele suceder. ¿Ha dejado de pasar? En Navarra, en algunas cosas, se está haciendo lo que ETA desearía. Y se está haciendo con las iniciativas de Nafarroa Bai (¿derrotados y sin poder? O felix culpa!), con los votos del PSN-PSOE, de IU y de ANV, con el aplauso centroide de CDN y, ay, con al menos cuatro derrotas de UPN.

Una. El consejero de Educación, Carlos Pérez-Nievas, de CDN, ha decidido extender la enseñanza íntegramente en vascuence a más municipios navarros que no son vascoparlantes, a pesar de que las consecuencias políticas, sociales y culturales de esa medida son perfectamente previsibles. El PSOE ya impuso, y el centroderecha no impidió ni corrigió después, eso mismo en la mal llamada zona vascófona, y no creo que se haya hecho justicia, ni que los principios que defiende nuestro Gobierno hayan quedado así mejor defendidos. Además, a la vez, y amparándose según dice la consejería en decisiones precedentes, en Navarra tenemos sin matices Educación para la Ciudadanía; sin matices, pero con mentirijillas, porque en el currículo nacional zapaterino del asunto no sólo "se trata de transmitir unos valores que emanan directamente del ordenamiento jurídico, de la Constitución y de la Declaración de Derechos Humanos". Victorias gratuitas, pues, para los enemigos de la Navarra foral y española, que jamás reportarán un solo voto a UPN ni por supuesto a CDN.

Dos. NaBai, PSN y ANV han acordado, unidos en el Ayuntamiento de Pamplona, colocar una placa en recuerdo de los fusilados del bando derrotado en la Guerra Civil de 1936. Así Pamplona, que entre lloriqueos acomplejados cerró su monumento a los caídos y ha procedido a una ridícula operación de limpieza de fachadas, escudos y nombres de calles, tendrá en cambio un monumento a los infinitamente menos numerosos muertos del otro bando. ¿Están así los navarros mejor servidos y más reconciliados? ¿Demuestra así el PSOE, votando con la ETA, su bien pagada amistad hacia UPN? Verán ustedes cómo el 28 de octubre, en la beatificación de los mártires de España en Roma, no hay representantes oficiales navarros; pero quizás sí los haya –el sueldo es el sueldo, y hay familias que mantener- cuando la placa querida por los etarras se instale en la capital.

Tres. Nafarroa Bai, PSN y ANV, siempre juntos, han votado para exigir a la alcaldesa Yolanda Barcina que se reponga una estela en recuerdo a Germán Rodríguez, en la avenida de Roncesvalles. Germán murió en circunstancias extrañas el 8 de julio de 1978, dando lugar a graves incidentes por parte de la extrema izquierda a la que pertenecía. Nunca se conoció la identidad del asesino, pero conviene recordar que se trataba de un militante trostkista de LKI, una organización comunista ideológicamente enfrentada con ETA y su entorno; una muerte lamentable y oscura, que la izquierda manipula. Mientras, las víctimas de ETA en Pamplona siguen sin recuerdos oficiales, no hay lápidas ni estelas para el comandante Imaz, ni para el general Atarés, ni para el coronel Prieto en los lugares de su sacrificio por España. Quizás así se evite la "crispación", pero ETA verá cumplido uno más de sus objetivos.

Cuatro. Félix Taberna, ex coordinador de IU en Navarra, ha explicado cómo pueden ser las cosas. Por otra parte, como ETA preveía, ¿no? Según el líder comunista, puede haber moción de censura contra UPN después de las elecciones generales, porque "este Gobierno de UPN se debe a un marco electoral general. Cuando pase ese marco, veremos". Es decir, que todas las complacencias hacia los derrotados podrían dejar de valer cuando pase marzo; y por seis míseros meses, que además hacen sonreír tanto a ETA como a ZP, corremos el riesgo de perder, más que los pelos en la gatera, la dignidad en la puerta de El Corte Inglés.

La nueva guia del gallego y los brincos.
Paco Sande Periodista Digital 24 Septiembre 2007

El pasado martes 18, La Junta (Xunta) de Galicia presento una nueva guía para potenciar el gallego. “Guía practica para la Planificación Lingüística nos Centros Educativos” que nace con el objetivo de potenciar –léase imponer- el uso de la lengua gallega en los centros de enseñanza. Para conseguirlo, aportara nuevo material didáctico y el apoyo técnico necesario –aquí léase vigilancia chequista- a todos los profesores.

Y de esto no se salvan, ni los colegios concertados, ni tampoco los privados, los cuales están obligados, por el nuevo decreto del gallego, a dar todas las materias troncales en esta lengua, bajo la amenaza de que, de no cumplir con el decreto puede acarrear severas sanciones.

Esto, naturalmente, ha causado gran disgusto en la mayoría de los padres, pero es que, desgraciadamente, en Galicia, a igual que en algunas otras partes de España, ya no impera la democracia, si no la ley del embudo:

Aquí, por lógica y sensatez, lo que debía de primar, es que los niños de España debieran estudiar en español, igual que en cualquier otro país del mundo, en los que todos estudian su idioma nacional y después, los idiomas locales o lo que se tercie. Pero ya se sabe, España es diferente.

Eso seria lo lógico, pero como llegados a este punto, toda lógica ha perdido su razón de ser y, todos nos hemos dado cuenta de que eso va a ser imposible, por lo menos que nos dejen ser a todos iguales y con los mismos derechos y, que por lo menos prime el deseo de los padres. Y el que crea que el gallego es mas importante que el castellano para el futuro de sus hijos, pues que los mande a gallego todo el tiempo que el quiera. Y el que piense lo contrario, -por ejemplo: yo- que pueda hacer justo lo contrario y se acabo la cuestión, todos contentos. ¿O no? Claro que no, para los galeguistas no es bastante con que puedan educar a sus hijos como ellos quieran, ellos tienen que dictarte a ti también, como tienes que educar tú, a los tuyos, Y han hecho y siguen haciendo, que el gallego sea una obligación y no un derecho, y te lo tengas que tragar de grado o por la fuerza.

Pero como en este mundo, por haber, tiene que haber de todo, pues todavía hay gallegos a los que esta imposición de tener que tragarte toda la parafernalia galeguista, que incluye banderas, uniformes, enterrar a tus muertos, epitafios para éstos, aprender el himno gallego antes de los cuatro años, galleguizar los nombres y apellidos y no se cuantas chorradas mas, todo en gallego, les parece poco. –Éstos ya no se si son fanáticos del gallego o simplemente masoquistas-.

El otro día ví o mejor dicho leí, a uno, en realidad era una (Ana S), de éstos en el periódico, en la sección: cartas al director, Que decía: -Traducido del gallego, de nada- Ayer visite una tienda en Elviña, La Coruña, y le pedí a la dependienta que me enseñase unos “brincos”, le extraño la palabra y tuve que señalarle la oreja, -Ah ¿unos pendientes?. Cuando fui a pagar le recordé que de ahora en adelante no se olvidase de que a los pendientes en gallego se les decía “brincos, Ella respondió que no le interesaba aprender el gallego, que era española, vivía en España y la lengua oficial era el castellano. Le recordé que vivía en Galicia, trabajaba para un gallego y atendía un local comercial. Que menos que saber las palabras en gallego de los productos que vendía, ¿o no? Pues no, ella siguió en sus trece, -soy española, vivo en España y hablo español. En fin una lastima la falta de sensibilidad que hay con el gallego. Esta claro que nos entendimos, pero ese odio a mi lengua me dolió, por eso le pido a los empresarios de este país –Galicia- pongan, cara al publico, gente mas tolerante. (Sic)
Bueno señora Ana S, muy bonito, muy melodramático, pero no fue así.

Primero: Las dependientas y dependientes, -ante todo, paridad- suelen tratar de complacer al cliente en todo lo posible y no me creo que la dependienta en cuestión, fuera una excepción.

Segundo: Cualquier castellanohablante de cualquier lugar de España, puede entenderse buenamente con cualquier gallego hablante a poco que ambos lo intenten.

Lo que ocurre es que vd ni siquiera lo intento. Vd fue echándole por delante un palabro que se supone que es gallego, que yo que soy gallego hablante de toda la vida, jamás de los jamases había oído referirse a los pendientes con ese palabro, ni yo ni mis amigos ni mis vecinos, -todos del corazón de Galicia- tuve que llegar hasta mi madre que si, que recordaba que su abuela le llamaba a los pendientes de esa forma, pues no han pasado años. Vd, estoy seguro, que lo aprendió la semana pasada y no tiene ni pajolera idea de donde viene, -cosa que yo si, otro día se lo cuento- y con el entró en la tienda, con la idea fija de rayar,-como dicen ahora los chicos- a la niña, ésta se hartó y la mandó, prácticamente a freír espárragos.
Y es que ahora con esta nueva moda de querer pensar que el que puede decir cuatro tonterías en gallego y otras tantas en castellano, que son prácticamente lo mismo, pero con diferente acento, ya es un políglota, -lo que no pasa de ser un pobre idiota-, y para que no se note tanto están tratando de hacer que ambas lenguas sean lo mas diferente posible, -cosa harto difícil, pues de tanto convivir juntas están muy arraigadas una en la otra-

Y para lograrlo, con la ayuda y beneplácito de la academia de la lengua gallega, posiblemente la única del mundo que en vez de recoger las palabras que dice el pueblo y adoptarlas, trata de hacerlas desaparecer y poner otras de nuevo cuño en el lugar de aquellas.

Y así han nacido, últimamente, palabros como: grazas, para gracias,-esta tiene tres días- perruquería para peluquería,- sin parase a pensar que la raíz de la palabra, incluso en gallego, es pelo, no perru- tavesía para travesía, Galiza para Galicia –aquí ya había ganado la palabra en gallego, pues de ganar el castellano, Galicia hubiese sido Gallicia- estudo para estudio, bacharalato para bachillerato y así, un sin fin de chorradas que están destruyendo el gallego en aras de crear otro nuevo de laboratorio y que se parezca lo menos posible al castellano.

Y vd en este caso no le disparo un palabro nuevo, no, si no uno que no habíamos usado los gallegos desde la Edad Media y todavía pretendiendo que la niña la entendiese, ni la entendió ella ni la entendería ningún gallego normal, o sea, de los de infantería de toda la vida, ¿me comprende? Y todavía, al final salio de la tienda pensando que vd tenía razón, que había que obligar a la niña, a ésta o a cualquier otra, que trabaje cara al público a hablarle en este gallego rebuscado y de laboratorio, olvidándose por completo, que lo que ella le decía -de que estaba en España y lo que tenia obligación de hablar era el español- podía ser verdad.

Valore si tal obligación es constitucional, cuando nuestra carta magna señala claramente que todos los españoles tenemos la obligación de conocer el idioma español, mientras que tenemos el derecho de usar las otras lenguas que existen en diferentes territorios del estado. Si esto es así, todos los españoles, incluidos los gallegos, conocen el idioma español, por lo cual pueden atender en esa lengua, trabaje en el puesto que trabaje de cualquier establecimiento público o administración.
Vd termina la carta diciendo: Pido a los empresarios de este país pongan, cara al publico gente mas tolerante, -y sobretodo, que le hablen como vd quiera-

Simplemente con ésta breve sentencia ya demuestras su calaña, en sus palabras demuestra toda la intolerancia, toda la bravuconeada del que se cree superior, toda la prepotencia dictatorial y excluyente del fascismo, el comunismo, y el nazional-socialismo juntos. Demuestra el fanatismo dogmático que envuelve su vida, el lavado de cerebro de las antiguas religiones y sectas, algunas no tan antiguas- que se negaban a razonar cualquier argumento que fuese en contra de su teoría preestablecida. El Internet parece haber sido creado, precisamente, para que los gallegos librepensadores que no comulgamos con el fanatismo nacionalista-separatista nos podamos defender, y si no le gusta lo que le digo, ni es capaz de ver que su libertad termina donde empieza la mía, me da vd mucha pena.

Bélgica se rompe
POR ALBERTO SOTILLO ABC 24 Septiembre 2007

Cuando las disputas lingüísticas provocaron la división de la Universidad de Lovaina, el millón de libros y manuscritos de su biblioteca se repartió con un criterio científico: la universidad flamenca se quedó con los volúmenes catalogados con un número impar y la francófona, con los pares. Aseguran las autoridades universitarias que es una leyenda urbana que se despiezaran algunos volúmenes o colecciones con ilustraciones preciosas.

Igual hay a quien le parece que éste es un ejemplo civilizado de cómo dividir un país sin perder las buenas maneras. A mí, el caso me pone los pelos de punta. Una biblioteca es un ser vivo, dotado de alma, con un carácter irrepetible. Demediarla con esa sangre fría es una crueldad. Pero así es Bélgica: como esas familias en las que las broncas se desarrollan en voz susurrada y con una discreta sonrisa hacia el exterior. Un belga francófono podrá dar la vuelta al mundo, pero jamás pondrá el pie en la flamenca Amberes, que está a media hora en autopista de Bruselas. Más difícil, si cabe, es que un flamenco pise territorio francófono que imagina como un vergonzoso lastre de su existencia. Flamencos y francófonos son como esos matrimonios que no se dirigen la palabra, pero que viven bajo un mismo techo. Un drama faulkneriano que ocultan al mundo entre susurros.

A veces se pone a Bélgica como ejemplo de Estado moderno y descentralizado. Pero, por agradable que sea el país, jamás encontré la menor ventaja a un Estado reformado para seguir el destino de la biblioteca de Lovaina. Flamencos o francófonos antes estudian chinomandarín que el idioma de su vecino. Si vives en un barrio flamenco de Bruselas recibirás en neerlandés toda la correspondencia oficial, incluidos avisos de pagos e impuestos. La Bélgica de Magritte, Ensor o Brel es un recuerdo arqueólogico en mitad del presente páramo cultural. Y si se abate una crisis de verdad, como la del pederasta Dutroux, el Estado estará demasiado ocupado ponendo un número par o impar a jueces y policías, como si éstos perteneciesen a la biblioteca de Lovaina. Indefensión total. Y un ejemplo a no seguir.

ETA confirma que dialogar con el terror es rendirse a él
Editorial Elsemanaldigital 24 Septiembre 2007

Ayer domingo el diario abertzale Gara ofreció a sus lectores una separata con los documentos a su juicio más relevantes sobre el "proceso de paz" entre José Luis Rodríguez Zapatero y la banda terrorista ETA. Gara es el medio de comunicación de referencia del entorno proetarra y cabe dudar tanto de sus intenciones como de la veracidad de sus revelaciones, pero éstas, en algunos extremos, ponen al Gobierno que preside Zapatero y al PSOE en una tesitura política muy difícil.

Según Gara, el Gobierno se reunió con ETA incluso después del atentado con dos asesinatos de la T-4 de Barajas, el 30 diciembre de 2006. Y el PSOE mantuvo una ronda de reuniones paralelas con Batasuna, configurando así una "mesa política" junto a la "mesa técnica", aunque ambas estaban supeditadas a un solo fin. Según los proetarras, en el transcurso de las conversaciones, que duraron meses y se celebraron en una capital europea con el amparo de una organización internacional y la presencia de mediadores y fedatarios extranjeros, el PSOE y el Gobierno llegaron a hacer planteamientos políticos "aceptables para la izquierda abertzale", es decir que satisfacían las exigencias de terroristas e independentistas.

Este extremo, el del contenido de las conversaciones y el de las concesiones esbozadas o no por los representantes de Zapatero, es el que mayor polémica ha causado, en especial en el País Vasco. La supuesta "hoja de ruta" que revelan ahora los proetarras habría sido primero panteada y después rechazada por los mismos socialistas, según la diferente coyuntura política en España, y habría incluido en todo caso, a medio plazo, mecanismos para incluir Navarra en un espacio autónomo con las tres provincias vascas, y dotar después al conjunto de un nivel de "decisión" que equivaldría al derecho a la autodeterminación. Por el camino, los presos de ETA irían siendo acercados y liberados.

El PSOE niega validez a lo que Gara publica, y es comprensible que lo haga. ETA es un grupo terrorista y puede mentir si conviene a sus fines, de manera que, a menos que surjan pruebas irrefutables, lo que Gara dice no tiene por qué ser cierto en todos sus extremos. Pero simplemente los hechos que ETA afirma y el Gobierno no niega son de una gravedad que carece de precedentes en nuestro Estado de Derecho.

Zapatero accedió a hablar de política con Batasuna y de violencia con ETA cuando ya el "proceso" había saltado por los aires en Barajas. Esto es un hecho. Mientras esas conversaciones avanzaban se planteó la liberación del etarra Iñaki de Juana Chaos, y se legalizó parcialmente para las elecciones del 27-M la candidatura avalada por ETA de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Son hechos. Mientras tanto, en Navarra, el PSN-PSOE permanecía en una completa indefinición política, abierto a pactar con los abertzales, a la espera de qué se decidiese en otros foros. Es, también, un hecho.

Estos hechos son suficientes, sin entrar a debatir el contenido de las "hojas de ruta", para que Zapatero deba dar una explicación. No porque Gara diga una cosa u otra, sino porque los mismos socialistas han confirmado, al aceptar estos hechos y al asumir que hubo contactos hasta muy poco antes de las elecciones municipales y autonómicas, que el "proceso de paz" era un proceso de concesiones a ETA a cambio de la baza política del fin de la violencia. Zapatero está en un apuro y sólo puede salir de él con la verdad. De momento Gara, en sus detalles, no tiene una credibilidad especial, pero si se publicasen las actas de esas reuniones, que obran en poder de los mediadores, la situación política se haría insostenible. El presidente deba hablar y, por una vez, en lugar de escudarse en la retórica debe explicar en detalle hasta dónde llegó en su más arriesgada apuesta de la legislatura, de la que sólo ETA se ha beneficiado.

Negociación y vergüenza
Germán Yanke Estrella Digital 24 Septiembre 2007

El Gobierno ha venido adoptando la posición de no comentar las revelaciones que, desde el nacionalismo vasco (moderado o radical, según las circunstancias), se han hecho a lo largo de los últimos meses sobre el “proceso”. Convencido quizá de que las cosas pasan y se olvidan a gran velocidad no ha querido reaccionar ante hechos que deben avergonzar a cualquier gobierno democrático. Tampoco para negarlos, ya que algunos detalles y la línea general de lo que se nos cuenta se corresponde perfectamente con lo que sabíamos de cierto y con las consecuencias y las actitudes políticas en cada momento. Quizá al mismo tiempo se piense, para explicar el silencio, que un clavo saca otro clavo, es decir, que una política de tolerancia cero con ETA, que ahora se quiere formular, dejará en el olvidado pasado su contrario: la negociación.

El entorno de ETA, ahora como otras veces a través del diario Gara, nos ha contado este fin se semana que el Gobierno terminó por rechazar un acuerdo que el mismo había esbozado. El asunto revela que la pasmosa y gravísima aberración de los avances del PSOE durante los meses del proceso se compensaba con algún irritado ramalazo de sentido común. En esta desgraciada aventura se han perdido muchos meses de la lucha contra el terrorismo, se ha dividido a la sociedad española en la materia, se ha enredado lo esencial de la política española y se ha hecho el ridículo. Pero ahora nos dicen que las negociaciones se extendieron hasta al menos mayo de 2007, es decir, cinco meses después del atentado de Barajas. Cinco meses después y, al parecer, movilizando aún, tras la tragedia y la escenificación del dolor y el arrepentimiento, lamentables intentos de cesión y esperpénticos mediadores internacionales.

El Gobierno no puede callar. No puede dejar pasar el asunto, volver a la retórica de que no se pagó precio político y se va a seguir persiguiendo a ETA, y no responder ante el relato de estos hechos que, en el fondo, constituyen graves acusaciones. Si no se despejan las dudas, no habrá modo de creer al Gobierno con certeza cuando prometa, como ahora hace, tolerancia cero con la banda terrorista. Si no se aclara lo que realmente ocurrió, si no se asumen responsabilidades por lo que sin género de dudas ocurrió, la sombra de que todo es una retórica indigna, como entonces, no se disipará.

Un partido republicano
ANTONIO ELORZA El País 24 Septiembre 2007

A efectos polémicos, con la mirada puesta en la descalificación de la iniciativa, tales planteamientos son irreprochables. Sólo que parten de un enfoque deliberadamente sesgado, poniendo la carreta delante de los bueyes. Si los promotores de UPD, o como vaya a llamarse, se decidieron a la difícil empresa de su fundación, no fue precisamente por el ansia de convertirse en diputados y aprovechar el espacio disponible entre los dos grandes partidos estatales. La clave de la conversión de ¡Basta Ya! en organización política se encuentra en un proceso de reflexión crítica sobre la política de Estado, o mejor, sobre la sucesión de disparates en la política de Estado del Gobierno Zapatero, y sobre la incidencia de esa deriva hacia el caos en el funcionamiento de la propia democracia. Aun cuando en alguna de sus cabezas visibles pudiera haberse apreciado una inclinación hacia el PP, dado el contexto peculiar de la política vasca, la corriente principal del grupo fundador procede inequívocamente de la izquierda progresista que desde tiempo atrás respaldó al PSOE, en unos casos como intelectual comprometido (Savater), en otros con una militancia irreprochable (Rosa Díez, Mikel Buesa). Es algo a tener en cuenta, por muy fácil que resulte arrojar basura sobre las ambiciones insatisfechas de Rosa Díez.

En el rechazo valeroso e inequívoco de los crímenes de ETA, en la censura de la política ambivalente del Gobierno vasco, o en el desencanto radical ante los saltos en el vacío de Zapatero, las coincidencias con el PP son inevitables, pero resulta no menos evidente la distancia que media entre los supuestos de la crítica de un Savater y los de un Rajoy. Por eso, el cauce diseñado para UPD no lleva en modo alguno hacia la orilla de los populares.

En las circunstancias actuales, no se trata de buscar un punto medio entre PSOE y PP, sino de intentar un diseño de regeneración democrática, con las desviaciones del Gobierno Zapatero como punto de referencia. Sin olvidar el reconocimiento de que el rechazo popular de la política catalana o vasca del Gobierno se hace desde un callejón sin salida, la invocación obsesiva de un concepto esencialista de España, desprovisto de ideas sobre qué hacer con el Estado-nación y plagado hoy por hoy de elementos arcaizantes.

De ahí la etiqueta de republicano que debiera asumir implícitamente el nuevo partido, no en el sentido de proponer un inmediato cambio en la forma de gobierno -aun cuando con el material sucesorio disponible tal opción pueda convertirse en exigencia técnica a medio plazo-, sino de reconstrucción de la democracia, en la línea trazada por la Constitución de 1978. Es conocida la simpatía por Zapatero del teórico del republicanismo, el politólogo irlandés Philip Petit, pero igual que sucediera con la caracterización del régimen de Franco como autoritarismo por Juan Linz, prueba de que no lo era de acuerdo con su planteamiento, los rasgos de su definición vendrían a justificar la elaboración de una alternativa, no de un respaldo al tipo de gobernación ejercida por nuestro presidente. En efecto, la conjugación de isonomía (participación del ciudadano en el proceso de adopción de decisiones) y de isegoría (libertad de expresión y de información) sufren aquí y ahora tan claras malformaciones como para justificar la propuesta de un regeneracionismo, precisamente en los mismos términos que dice profesar el Gobierno de Zapatero.

El problema no es negociar con ETA, sino haber incumplido las propias exigencias definidas a propuesta suya por el Congreso para hacerlo, ocultar toda información a los ciudadanos, haber presionado sobre el poder judicial y sobre los medios de comunicación afines, y con toda probabilidad seguir haciéndolo, desde el esperpento De Juana al fraude de ANV. Todo ello, al lado del encefalograma plano, compensado por la habilidad para la maniobra, que revelara la Operación Estatut. ¿En peligro por todo ello la supervivencia del Estado? ¿Son gratuitas las previsiones pesimistas sobre España? Es claro que Zapatero y sus colaboradores no leen Avui, ni Gara, ni Deia, ni las declaraciones del BNG, y por ello ignoran la labor permanente de destrucción simbólica del componente español en las respectivas comunidades. Están literal y voluntariamente en Babia. Son esa peor clase de ciegos que evocaba el viejo profesor: los que no quieren ver. Desde este punto de vista, los propósitos declarados del Nuevo Partido, en la doble dirección de reafirmar la identidad de una España democrática, unida y plural, como la Constitución propone, y al mismo tiempo de restaurar la adecuación entre política gubernamental y democracia, no son, pues, meras declaraciones carentes de contenido. En los términos de Petit, la "interferencia arbitraria", practicada una y otra vez por el Gobierno Zapatero, en función únicamente de sus propios intereses, contraviene el normal funcionamiento del Estado de derecho y erosiona la democracia. La libertad y la justicia, evocadas por Pilar Ruiz hace unas semanas, exigen una respuesta política. Tal vez fracasará, pero resulta éticamente imprescindible.

La referencia al republicanismo encuentra otras razones, nada desdeñables. La primera, que si aspiramos a contrarrestar esa perogrullada estúpida de que sólo hay progreso ampliando hasta el happy end las competencias de las autonomías históricas, siendo lo demás españolismo neofranquista, existe un punto de referencia histórico, cuya vigencia reverdece: la República federal, tal y como fuera definida en la segunda mitad del ochocientos por Francisco Pi y Margall. En España, afirmación democrática dentro de la diversidad conduce a federalismo, que nada tiene que ver con bilateralidad y confederación. Y de paso, si pretendemos mantener para un futuro democrático la memoria del terror en Euskadi, no es signo de "guerracivilismo" arrancar de la referencia a la Segunda República, como momento fallido de construcción de una España de los ciudadanos, y como sujeto pasivo de una trágica represión. Del mismo modo que no cabe olvidar el genocidio armenio si hablamos del Holocausto, la conservación del recuerdo de la barbarie etarra requiere la de la represión franquista. Nuevo parteaguas deseable frente al PP. La mentalidad democrática no puede apoyarse, tal y como lo hace la nacionalista, en olvidos y recuerdos previamente seleccionados.

Normalización en el empleo de la idea constitucional de España, tanto en el plano normativo como en el simbólico, y recuperación de los usos democráticos, son en consecuencia dos objetivos estrechamente ligados entre sí. El planteamiento del naciente UPD tiene plena validez. No obstante, a la vista de algunas manifestaciones de posibles dirigentes cabe temer una cierta falta de ponderación, en el sentido de llevar el no-nacionalismo y la crítica de los nacionalismos realmente existentes hasta una posición de enfrentamiento constante que supondría en sí misma un factor de bloqueo. El término apuntado de "regionalitis" designa algo real, pero pésimamente expresado.

Otro tanto puede suceder en el difícil terreno de la crítica dirigida contra el PSOE: si lo que tratamos de afirmar es la fuerza de la razón, conviene asumir el "obstáculo" que presentan las realizaciones del Gobierno Zapatero en los planos social, cultural y económico. A veces con dos caras enfrentadas: así, en Educación, a la baza positiva de la enseñanza de Ciudadanía se contraponen la demagógica concesión de las cuatro asignaturas para pasar curso y el ensayo de manipulación desde arriba en toda regla que bajo un lenguaje tecnocrático nos devuelve a usos prefranquistas en el previsto cauce de acceso a los cuerpos docentes. Adiós sorteos para los tribunales o comisiones, adiós marco de las ya amplias áreas de conocimiento. Dedo bien enguantado desde órganos fijados por el poder, y basta. Es hora, pues, de ponderar asumiendo en ocasiones una convergencia nada rentable. Y queda, en fin, poco tiempo para afrontar otras cuestiones de primera importancia con suficiente rigor, desde la integración de los inmigrantes y su enlace con la amenaza terrorista, hasta la rectificación de la política económica en el aspecto nada desdeñable de la pérdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores en plena fase de crecimiento. Las razones para fundar el nuevo partido están ahí, pero el grupo dirigente deberá asumir las dificultades que encierra la materialización del proyecto.

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

Separatismo
Disculpe... ¿que se marche quién?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Septiembre 2007

Frunzo el ceño cuando oigo a un progre echar mano del término "separadores" para contraponerlo al de "separatistas". No se me escapa su aviesa intención: estamparnos un eje de coordenadas en toda la cara y colocarse ellos, bien centraditos, en el medio. Subidos a nuestras narices. Y desde tan cómoda posición, culpar a cuantos denunciamos los excesos del nacionalismo, soberanismo, independentismo (o como quieran ustedes llamar a la anti España) de los mismos errores de lo denunciado... pero por el otro extremo.

Por eso, lo peor que se le podía ocurrir a nadie que defienda cabalmente la idea de España, inseparable de la libertad, es darles la razón a los aviesos y convertirse, de verdad, en separador. Nos dicen (sí, a nosotros, pues catalanes y vascos somos): "¡Márchense! Convoquen ese referéndum de autodeterminación y olvídense de España. Luego pidan su ingreso en la Unión Europea. Y aténganse a las consecuencias."

Iba a escribir que estoy tan lejos de esos supuestos defensores de mi Nación como de los nacionalistas. No. Estoy más lejos. A años luz de la Esquerra y de CiU, disto aún más de quien se atreva a alimentar la hoguera de la traición. Estos supuestos amigos, obligados como están a defender a los catalanes y vascos que nos sentimos y proclamamos españoles, incurren en esta múltiple aberración:

1. Confunden groseramente a Cataluña y el País Vasco con sus sectores nacionalistas, abundando en la interesada sinécdoque que inauguró, con gran éxito, el pujolismo.

2. Preparan la admisibilidad, por hartazgo, de unos referendos ilegales que atentan contra la unidad del único sujeto soberano, el pueblo español, y con ello vuelven a favorecer lo que critican, ya que una vez celebrado el primer referéndum, la secesión llegará tarde o temprano. Indefectiblemente.

3. Justifican las continuas acusaciones de anticatalanismo o antivasquismo con las que los nacionalistas, desde el poder autonómico y municipal, nos hostigan, nos desamparan y nos asfixian. Y justifican su encogimiento de hombros ante la violencia.

Sepan ustedes, separadores con todo el merecimiento del título, que no son más españoles que nosotros. Acaso menos. Parece mentira que haya que pasar por esto tras tantos años de señalar (el índice se nos está quedando tieso) a los liberticidas locales con simétrico argumento: Ustedes no son más catalanes que nosotros, ustedes no son más vascos que nosotros, etc. ¿Cómo se atreven a frivolizar con nuestro destino? ¿Qué pretenden? ¿Desarmarnos en el fragor de la infamia?
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net

Pactos postelectorales
La única salida
José García Domínguez Libertad Digital 24 Septiembre 2007

Como es sabido, en el Diccionario de prejuicios, aquel catálogo que cocinó Flaubert con las tonterías que conviene repetir en público con tal de pasar por un tipo sensato, se establece que el idiota canónico siempre habrá de pontificar que los cipreses sólo crecen en los cementerios, que Maquiavelo era muy malo, que todos los juguetes deberían ser educativos y que la Bolsa constituye el mejor termómetro de la opinión pública. Lástima que la muerte prematura del de Rouen interrumpiese su magna empresa en pos de catalogar la estupidez portentosa de los hombres.

De ahí, por ejemplo, que ya nunca pudiera escribir el diálogo en el que Bouvart, con tono solemne, sentenciaría: "Mi querido Pécouchet, los gobiernos de coalición entre dos grandes partidos nacionales únicamente se pueden producir en situaciones de guerra con una potencia extranjera, terremotos de grado nueve en la escala de Richter o cataclismos cósmicos de gravedad pareja". A lo que su inseparable cuate replicaría: "Oh, naturalmente, mi admirado Bouvart, naturalmente. Por cierto, le propongo que nos alleguemos, usted y yo, hasta Berlín a explicarle esa obviedad incuestionable a la vieja fracasada de Ángela Merkel."

Viene este prólogo a cuento para felicitarnos de que, aquí, a ningún orate se le haya pasado por la cabeza imitar tamaño atentado alemán contra la ley de la gravedad lógica. Y es que sería absurdo compararnos a nosotros, gloriosos líderes de la Champions, con esos toscos comedores de salchichas condenados a jugar de por vida en la Intertoto del G-8. Al cabo, los pobres bárbaros del norte se rebajaron a pactar la grosen coalitionen por una razón bien absurda: porque no les quedaba otro remedio. Nada que ver, pues, con el luminoso horizonte que se abrirá ante el Partido Popular en caso de derrotar al zapaterismo en la tanda de penaltis.

A saber. Ora con la bula de CiU, ora con la bendición del PNV, don Mariano procederá a instar al Tribunal Constitucional para que emita la sentencia que debe dar la razón a Pasqual Maragall en cuanto a la radical inconstitucionalidad del engendro alumbrado por Artur Mas. A continuación, y entre besos y arrumacos de idénticos compañeros de cama, el Gobierno en minoría del PP suspenderá la autonomía vasca como respuesta al referéndum secesionista promovido por su socio, el lehendakari. Al tiempo, sin prisas pero sin pausas, Rajoy abrirá un proceso de reforma constitucional cuyo fin confeso sea blindar las competencias del Estado, preámbulo necesario del rescate urgente de las delegadas a Cataluña y el País Vasco por el coladero del famoso artículo 150.2. Labores legislativas todas ellas que, por cierto, en nada habrán de enturbiar el idilio con los micronacionalistas cara a la perentoria demolición por derribo de la Ley Electoral.

En fin, suerte que en maitines aún reina el sentido común de Pío García Bouvart y Albertito Pécouchet; si no, estaríamos perdidos.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Zapatero, dispuesto a llegar hasta el final
EDITORIAL Libertad Digital 24 Septiembre 2007

ETA ha vuelto a dejar en evidencia al Gobierno, haciendo nuevas revelaciones de su negociación con la banda asesina. Los socialistas responderán restándole toda la credibilidad a Gara por el simple hecho de su relación con el mundo de ETA. Este argumento no se sostiene, porque es evidente que si los socialistas han estado muchos años sentados en la mesa de negociación con la banda terrorista es porque, ellos sí, le otorgaron a la banda y sus tentáculos una credibilidad a prueba de bombas. Por otro lado, si quieren desmentir la información de Gara no tienen más que hacer públicas las actas de la negociación, como ha pedido con insistencia la oposición. No lo hará por el simple hecho de que con ellas sólo podrían confirmar lo que se va sabiendo.

Algo que, por otro lado, confirma los peores temores, que por desgracia coincidían con los mejores análisis. No hacía falta desplegar rasgos de genialidad para saber que ETA no daría pasos adelante en la negociación si el propio Gobierno no los daba, en el sentido de las exigencias tradicionales de la banda. A la vista de todos estaba que la excarcelación del sanguinario Ignacio de Juana Chaos era parte de lo acordado, así como todo el papel jugado por el Fiscal General de Zapatero, Cándido Conde Pumpido, ese al que el presidente llama cada vez que necesita algo, como reconoció Bono.

Pero las últimas revelaciones van más allá del destino temporal de un criminal. Porque las concesiones que ya había hecho el Gobierno a la banda y que estaba en proceso de satisfacer dan cuenta de cuán lejos está dispuesto a llegar José Luis Rodríguez Zapatero. Por ejemplo, el Gobierno se ha prestado a aceptar la definición etarra de lo que es el País Vasco, como entidad política propia, y como tal a permitir un referéndum sobre su secesión, obviando por completo a la Constitución.

El Gobierno de Zapatero ha ido tan lejos como para aceptar que el Estado deje de tener presencia en aquella parte del territorio nacional, que deje de cumplir y hacer cumplir la ley. Ello supone, de hecho, suspender de facto la aplicación de la legalidad en el País Vasco y de nuevo conceder tácitamente que la presencia de fuerzas del Estado allí es un hecho irregular, que los cuerpos de seguridad son poco menos que bultos sospechosos, cuando no agentes de ocupación, en lugar de fuerzas puestas al servicio de la seguridad de los ciudadanos españoles.

Pero mención aparte merece el capítulo dedicado a la comunidad navarra. De acuerdo con lo revelado por Gara y que no ha sido desmentido, acta en mano, por el Gobierno, la camarilla liderada por Zapatero y que ocupa La Moncloa no se había negado en principio a la anexión de Navarra por el País Vasco. Lo más que han llegado a decir los socialistas es que a Navarra "había que seducirla". A la luz de las circunstancias, ello sólo puede querer decir seducirla en las elecciones autonómicas, y desde un gobierno regional de coalición entre socialistas y nacionalistas fomentar la creación de instituciones comunes, para seguir con el programa hasta la llegada del referéndum.

De modo que Zapatero estaba dispuesto a llegar muy lejos. Y lo está. Porque él no ha renunciado a la negociación con la ETA y porque sólo lleva poco menos de una legislatura en el poder. Si revalida la mayoría suficiente para mantener el Gobierno no cejará hasta satisfacer gran parte de lo que ya tiene acordado con la banda criminal. Por más que estén rotas las negociaciones, de lo que hablamos no es del pasado sino del futuro del País Vasco y, por tanto, de España. Por eso resultará determinante el resultado electoral en los próximos comicios.

Savater
Soplidos de España
José Vilas Nogueira Libertad Digital 24 Septiembre 2007

Don Fernando Savater es profesor de ética y famoso intelectual progresista. Gusta también de ir de enfant terrible. Pero ¡para juegos de esprit están el país y los tiempos! Además, los juegos de nuestro querido profesor y articulista suele quedarse en bellaquerías de casero o en groserías de adolescente. Sin embargo, hombre progresista como se ha dicho, no vacila en elevarnos a su altura ética y, con impagable magisterio, una y otra vez nos transmite los sentimientos que le inspira España. La idea de España se la sopla, ha dicho hace dos o tres días. Hace algunos meses, había dicho que España se la sudaba, de lo que quizá se pueda colegir que ambas expresiones son equivalentes, conclusión probablemente carente de interés filosófico, pero de gran utilidad filológica. Es la ventaja de frecuentar a los grandes maestros; siempre aprendes algo.

No seré yo quien critique estas efusiones de Savater ante la idea de España, pues de gustibus non est disputandum. Pero de la oportunidad de exhibirlos en ciertas situaciones y momentos sí que cabe discutir. El profesor donostiarra es uno de los principales propagandistas del proyecto de un nuevo partido, UPD (Unidad, Progreso y Democracia, creo que se llama por nombre completo), que encabeza doña Rosa Díez. Y en mi percepción, que yo reputaba generalizada aunque con un par de intervenciones más de este propagandista dejará de serlo, la principal determinación de la señora promotora era oponerse a la liquidación de España, conclusión inevitable de la permanencia de Zapatero en el poder. E indiferente es que la liquidación sea querida o no pues, como ha subrayado a otros propósitos algún otrora padre de la patria y ahora ahijado de las plutocracias latinoamericanas, la gravedad de los efectos colaterales es independiente de la deliberación (claro, por eso son colaterales). Ante la inoportuna insistencia de don Fernando en mostrar su disgusto por la idea de España, no hace falta ser muy desconfiado para maliciarse si no se ha metido en UPD para reventar el proyecto. Desde luego, si yo fuese hermano de esta nueva cofradía, no las tendría todas conmigo.

Según Savater, a él lo que le interesa es el Estado, que quiere "fuerte" e "igualitario". Tras la etiqueta progresista, ¿nos hallaremos ante un secuaz de Hegel? La verdad, no me imagino a don Fernando extraviándose por las prusianas planicies del espíritu absoluto, tan ajenas a los éticos (y étnicos) riscos nativos. No; el guipuzcoano no discurre sobre el Estado en abstracto o en general, sino sobre el Estado español. Pero si España se la sopla, ¿por qué le preocupa el Estado español? Si "España es una "entidad metafísica", dicho con indisimulada intención peyorativa, ¿qué justifica un Estado español, y no cuatro o cinco diferentes; o ninguno: el norte podría ser para Francia, el sur para Marruecos, el oeste para Portugal y el este para Italia?

"España será lo que los españoles quieran", concluyó con resolución apabullante el filósofo. ¿Y qué querrán los españoles? Supongamos que, siguiendo su esclarecido ejemplo, a la mayor parte de los españoles España se la sople o se la sude. España no será nada, entonces. Tantas músicas y un nuevo partido para eso. ¡Vamos, anda!, que diría un castizo. Sugiero a don Fernando que pruebe de nuevo; con algún pote menos y alguna reflexión más.

El mensaje de ETA
Editorial ABC 24 Septiembre 2007

LA extensa crónica del proceso de negociación entre ETA y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, publicada por el diario «Gara», no aporta datos sustancialmente distintos de los ya conocidos. La intención de los etarras es la de enviar a sus fieles el mensaje de que la vuelta al terrorismo es una consecuencia del desacuerdo con el Gobierno y que ellos hicieron todo lo posible por alcanzar una solución para el «conflicto vasco». ETA quiere atajar cualquier atisbo de escisión en sus filas mostrándose como víctima de la intransigencia del Gobierno y haciendo del terrorismo la única respuesta posible. A ETA no le interesa tanto la opinión pública española como la fidelidad de la izquierda abertzale, a la que quiere mantener cohesionada con esta versión autoexculpatoria del desarrollo del proceso negociador con el Ejecutivo.

Cuestión distinta es que el suplemento de «Gara» se reitere en afirmaciones muy graves que demostrarían que el proceso de negociación con ETA no quedó roto después del atentado mortal de la T-4 en Barajas y que se prolongó hasta seis días antes de las elecciones municipales. Hay que recordar que tras este criminal golpe terrorista, que acabó con la vida de dos ecuatorianos, el presidente del Gobierno ordenó que se suspendieran las iniciativas del proceso. Días después, el ministro del Interior dijo que el proceso estaba roto. Ni una cosa, ni otra. El Gobierno siguió negociando con ETA sobre objetivos políticos, como venía haciéndolo con la banda desde 2005 y con Batasuna desde 2002. Nuevamente, el Gobierno faltó a la verdad al negar informaciones que ya eran de dominio público gracias a la tarea de medios como ABC. Lo que «Gara» reproduce es la secuencia de un auténtico proceso de negociación política entre un Gobierno democrático y una organización terrorista. Cualquier discurso que enmascare esta realidad es pura manipulación, como lo es la pretensión del PSOE de que la sociedad quede paralizada por el dilema moral de creer a ETA o al Gobierno de la nación, porque tal dilema lo dejó resuelto el propio presidente al autorizar negociaciones políticas directas con la banda terrorista. Los dilemas morales debió planteárselos el Gobierno cada vez que engañaba a los ciudadanos negando una negociación que estaba en marcha. Igualmente resulta una falacia que el Gobierno insista en que se levantó de la mesa cuando ETA planteó objetivos políticos. Esto lo hizo ETA desde el primer día en que Jesús Eguiguren y Arnaldo Otegi empezaron a hablar. Para decir no a las demandas políticas de ETA basta el segundo necesario para pronunciar la negación, y no los cinco años de negociaciones clandestinas mantenidas con los terroristas.

Zapatero no tiene derecho a pedir a la sociedad que crea en su palabra. No se trata de un acto de fe, sino de constatar hechos, y éstos son inapelables. El Gobierno cedió ante ETA desde el momento en que aceptó sus condiciones de método y de contenidos: negoció la tregua, pactó compromisos de garantías recíprocas, internacionalizó la negociación, rehabilitó a Batasuna, estableció las dos mesas exigidas por ETA en Anoeta y cerró una agenda bilateral con los etarras en la que se incluían hasta los lapsus del presidente del Gobierno para calificar como «accidente» lo que sería un atentado terrorista. Y, por supuesto, rompió el consenso democrático con el PP y el pacto antiterrorista, acomodó la Fiscalía a una aplicación oportunista de las leyes, hizo una parodia con la impugnación de las candidaturas de ANV, privó de respaldo político a los jueces que perseguían a ETA y llegó confundir a la sociedad con interpretaciones inverosímiles sobre la «kale borroka», los robos de armas y las amenazas de ETA. Que no hubiera acuerdo definitivo con ETA -más debido a la acción de los jueces que a la voluntad del Gobierno- no empaña la responsabilidad política de Zapatero. Ningún Gobierno hubiera podido alcanzarlo porque ningún Gobierno puede disponer de la existencia misma de España y de su orden constitucional. Pero se han causado daños muy graves a la lucha antiterrorista -a pesar de los éxitos policiales de los últimos meses- y a la confianza ciudadana. El Gobierno de ninguna manera es responsable de que ETA haya vuelto a la violencia. Pero sí lo es políticamente de que los etarras tengan ahora unas expectativas de las que carecían en marzo de 2004. Su derrota, por desgracia, está más lejos que entonces.

Sólo queda el billar
POR ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 24 Septiembre 2007

HAY semanas tragaldabas, que se meten entre pecho y espalda cachos de historia de tamaño colosal. Estoy pensando, naturalmente, en la que va del nueve al dieciséis de este mes. El día once, durante la celebración de la Diada, se conmemoró -quizá fuera más exacto afirmar: se santificó- la incorporación a la causa independentista de fuerzas políticas catalanas que hasta hace poco habían constado como moderadas. Con un agravante: Maragall, Pujol o Mas no se han limitado a expresar vagos anhelos soberanistas. También se han permitido hacer llamamientos a la insubordinación fiscal. El punto, insisto, es grave, ya que una cosa es decir -como venía diciendo Maragall tras la mayoría absoluta de Aznar- que esto no se puede aguantar, y otra bien distinta, descender a precisiones. El que desciende a precisiones, cambia de género: transita, desde la lírica victimista, al silogismo práctico, que no es un gesto sino el prolegómeno de acciones políticas más o menos inmediatas.

El otro gran suceso ha sido la derrota de Imaz, y el no improbable triunfo de los que se apuntan a un referéndum de autodeterminación en el País Vasco. A nadie se le oculta que el referendo vasco sería replicado en Cataluña, acaso en paralelo. Es preciso consolarse pensando que se trata de baladronadas. Conozco mucha gente que ha elegido esta clase de consuelo: la premisa tácita es que, en el fondo, estamos lo mismo que en el 78, aunque parezca mentira. Sí, parece mentira, y parece mentira, porque es mentira. No estamos lo mismo que en el 78 sino al final del ciclo o itinerario que se inició en aquel año climatérico. ¿Por qué no han rodado las cosas como se esperaba? Y sobre todo ¿por qué se han puesto a rodar tan deprisa?

No aprontaré respuestas originales a ninguna de las dos preguntas. Los constituyentes del 78, en una situación de enorme emergencia, e inevitablemente desprovistos de la experiencia que después hemos adquirido, facilitaron un nicho ecológico a los nacionalistas. O sea, un territorio, con una administración encima. Esto no apagó sus ambiciones sino que multiplicó los medios de desarrollarlas sin romper expresamente con el Estado. Es posible que la disidencia se hubiese registrado de todas maneras, bajo figuras aún más violentas. O que hubiera ocurrido lo contrario, o cuarto y mitad. Pero estamos como estamos, y esto sí que es cash, moneda contante y sonante.

El segundo proceso arranca del Pacto del Tinell y su reproducción posterior a gran escala con el Gobierno Zapatero. Produce estupor la audacia de la operación. La entrega de un premio, no gordo, sino gordísimo, a los Carod y compañía, ha desplazado al PP fuera de la puja. Le ha dejado sin cromos que intercambiar, y por tanto, en la soledad más absoluta. ¿Cómo romperla? ¿Cómo desarrollar el tipo de sociabilidad que se traduce en los apoyos precisos para ser mayoría parlamentaria? La aritmética declara que buscando abrigo en la única cantidad residual: el nacionalismo templado. Ahora bien -y aquí ha residido la astucia, el punto maquiavélico, del planteamiento de Zapatero- no es dable oponerse al nacionalismo de perfil alto y pactar, a la vez, con el de perfil bajo. ¿Por qué? Porque el nacionalismo no ha renunciado nunca al sueño de alcanzar algún día la independencia.

Quizá el objetivo fuera, sí, onírico, vagaroso, en parte no deseado. Pero ha sido sicológicamente eficaz, en el sentido de que los nacionalistas, por moderados que sean, necesitan percibir que se encuentran de viaje. De viaje, entiéndase, hacia la Nueva Jerusalén. Desprendidos de esa sensación, se desdibujarían en los pormenores de la vida administrativa y ya no serían nacionalistas. Les resulta por tanto complicado, complicadísimo, unirse a quienes piden que se invierta la marcha, o por lo menos, que se detenga.

Zapatero y su equipo entonaron el peán de la victoria. Habían descubierto el truco del almendruco. Habían ensanchado su capacidad de pacto unilateralmente, o si se quiere, se habían internado en territorio comanche sin abrir a sus espaldas un espacio alternativo y potencialmente explotable por sus rivales. Se quedaron mirando, estupefactos, esta estampa fija, como la gallina que se congela ante la raya trazada con tiza en el suelo. Sucedía, sin embargo, que la estampa no era fija. Elevado el listón, los nacionalistas antes moderados renunciaron a ser moderados y se convirtieron en extremistas. No podía ser de otra manera, puesto que se había iniciado una carrera frenética por ver quién llegaba antes a la Tierra Prometida.
El desenlace, ha sido un corrimiento de todo el espectro político en una sola dirección. La alianza astuta ha desplazado a las formaciones nacionalistas allende el límite en que es posible negociar con ellas un Gobierno que todavía se llame «de España». El lema inventado por Zapatero tras el naufragio de su conspiración en el País Vasco es un chiste macabro. Un canto de cisne, disfrazado de canción del verano.

¿En qué nos coloca esto? En un frangente para el que existe una sola respuesta técnica: la Gran Coalición. Sólo mediante un acuerdo entre la derecha y la izquierda, podrían llevarse a cabo las reformas constitucionales que la preservación del Estado exige. Pero la técnica no es, todavía, política. Las soluciones técnicas se parecen, más bien, a las ecuaciones de la matemática: proponen relaciones abstractas, no la manera de hacerlas ejecutivas. Ni la inercia de los partidos, ni, en algunos casos, la personalidad de quienes los gobiernan, permiten de momento que se adopten las medidas oportunas. Es obvio que Zapatero no es el hombre señalado para dar un golpe de timón. Sus hazañas recientes no lo avalan, y además, no inspira confianza a la oposición. ¿Y el PP?

En el Debate de Investidura, Rajoy aseguró su apoyo leal para cuando vinieran mal dadas. Que yo sepa, no se ha desdicho formalmente de su promesa. El caso, no obstante, es que ésta se ha oxidado, por la fuerza misma de los acontecimientos. En dos ocasiones al menos -en enero del 2005, y durante el Debate sobre el Estado de la Nación del 2006-, el presidente le dejó a Rajoy colgado de la brocha y con la boca abierta. Es normal que Rajoy se resista a hacer el ridículo por tercera vez. Archivados los proyectos a que hubiera dado ocasión una apertura hacia la izquierda, el PP entró en un impasse moral: no podía intentar nada serio, aparte de ganar las elecciones y formar gobierno. Para lo último, no obstante, había de contar con los nacionalistas templados.

No se trataba de un plan demasiado realista, por lo que se ha explicado líneas atrás. Tampoco de una idea excesivamente seductora: nada memorable podrían acometer los populares del brazo de Mas o su equivalente. El vencimiento no remoto de la legislatura, y el aflujo de adrenalina que trae consigo la pugna electoral, ocultaron las cuestiones intratables tras el velo de una consigna: echar a Zapatero como sea. Después, ya se vería.

La caída de Imaz, y la insubordinación en el noreste, hacen muy difícil imaginar lo que se verá. No hay tiempo, de otro lado, para ponerse a partir los pelos por cuatro. Los partidos colisionarán como bolas de billar, rebotarán en las bandas, y dibujarán figuras peregrinas. A lo mejor se nos ocurre entonces alguna cosa.
ÁLVARO DELGADO-GAL

El huevo de la serpiente
POR IGNACIO CAMACHO ABC 24 Septiembre 2007

DECÍA sir Thomas de Quincey, con su cínica mordacidad británica, que se empieza cometiendo un crimen y se termina por faltar a misa los domingos y no ceder la acera a las ancianas. Del mismo modo hay ocasiones en política en que se comienza militando en un grupo terrorista y se acaba por formar parte de un Gobierno. Ocurre en la Esquerra Republicana de Cataluña, algunos de cuyos dirigentes se curtieron poniendo bombas en Terra Lliure antes de dedicarse a extorsionar como cargos públicos a los funcionarios de la Generalitat, y donde en general se transpira un aire de tolerancia con el radicalismo violento que desdice el perfil oficialmente pacifista del partido, capaz de considerar «una forma de opinión» la creciente algarada callejera con ribetes de kale borroka que se vive últimamente en las agitadas noches de la movida independentista.

Ese impune ambiente de cristales rotos constituye un síntoma inquietante de putrefacción de la clase política, capaz de minimizar la agitación cuasi sediciosa con el mismo desdeñoso desparpajo con que Arzallus calificaba a los terroristas callejeros de «chicos de la gasolina». No es muy difícil atisbar el aire de borrokitas vocacionales que proyectan muchos de esos pirómanos de efigies reales, cuya sombra colectiva envuelve las amenazas físicas a políticos disidentes y cuya presencia se ha hecho notar en los últimos meses en el boicot violento contra actos y reuniones de la oposición democrática y hasta del propio Gobierno autonómico. Y mientras se incuba en los márgenes de la legalidad el huevo de la serpiente filoterrorista, menudea la nostalgia intelectual de ciertos dirigentes hacia la memoria de la mentada Terra Lliure con una indisimulada benevolencia absolutoria que no podría considerarse sino efectiva complicidad moral.

Con todo, siendo grave la ambivalencia de una ERC que se sienta en el Gobierno catalán mientras da cobertura a estos abiertos desafíos a la legalidad, lo es mucho más el silente absentismo de quienes ostentan una responsabilidad política tradicionalmente comprometida con las reglas del sistema. Muy en especial la del Partido Socialista de José Montilla, obligado al respeto efectivo de la ley y la Constitución desde la propia Presidencia de la Generalitat, y también la de un nacionalismo burgués que se suele llamar a sí mismo «moderado» y blasona a menudo de su prudencia estabilizadora, y que no tardará, además, en convertirse acaso en el próximo objetivo de los que siempre acaban ampliando, cuando se les concede impunidad, el campo de su presión extorsionadora.

Ese silencio ignominioso, esa cobardía moral y política, acabará volviéndose en contra de todos cuando ya sea demasiado tarde. Cuando los que se han puesto tapones para no oír el ruido de las calles se encuentren a los violentos lanzando pedradas contra su propio escaparate. Cuando los socios de quienes amparan a los maulets y minusvaloran su crecida acaben por darse cuenta de que la escalada de la degradación empieza por ignorar un delito y termina por someterse a una amenaza.

Las verdades desmentidas
POR HERMANN TERTSCH ABC 24 Septiembre 2007

Uno de los más manidos instrumentos del aparato de propaganda del zapaterismo para desacreditar a la oposición ha sido el fiero sarcasmo en el desprecio a los temores de millones de españoles y del Partido Popular sobre el fraccionamiento de la España democrática. ¡Cuánto se han reído todos los que se sienten beneficiarios de esta legislatura -ultras nacionalistas, radicales izquierdistas, socializantes de sus cargos y moderados políticamente correctos con mejor o peor conciencia- de la preocupación de los que califican despectivamente los «serrompeespaña».

En su hasta hace poco muy efectiva perversión del lenguaje y ocultación de la realidad, han bombardeado a la sociedad española con el mensaje de que todo el catastrofismo y los agoreros de la oposición han sido desmentidos por los hechos ya que España sigue existiendo tras tres años y medio de Gobierno de Zapatero. Este verano, sin embargo, como efecto retardado de las elecciones municipales, el Gobierno ha percibido claramente que los temores de toda esa España que desprecian y difaman desde que llegaron al poder se han extendido. Amenazan ya a su proyecto de crear un nuevo régimen sin alternancia democrática posible gracias a las alianzas de suma de intereses y odios al sistema constitucional como los que han logrado imponer en comunidades autónomas muy diversas, desde Galicia hasta el grotesco caso del pentapartito de las Islas Baleares.

Por eso se hizo recular a los socialistas navarros que esperaban impacientes su premio en este proyecto general. Y de ahí la indignación de quienes no han entendido que fueran ellos precisamente los que tuvieran que renunciar a la orgía del reparto cuando su opción vasquista con Nafarroa Bai era menos peregrina que esa coalición de pancatalanistas, sectas antisistema y reinonas del ladrillo de las islas. De ahí también el asalto a las arcas públicas para vender «Gobierno de España» a los padres so pretexto de convencer a los niños que no metan los dedos en los enchufes ni se tiren desde el quinto piso.

Pero los demonios alimentados por esa cultura del enemigo interior que Zapatero implantó desde el momento en el que fatalidad y tragedia lo llevaron al poder, tienden a buscar vida propia cuando se saben crecidos. Y en esta España «cohesionada» -de la que hablaba hace semanas Zapatero en una entrevista tan larga, tediosa y mentirosa como normalmente solo se leen en la prensa oficial de países del Tercer Mundo- tenemos ya al presidente de una comunidad, la vasca, empeñado en convocar un referéndum ilegal el año próximo y a dos expresidentes de la Generalidad de Cataluña -máximos representantes del Estado allí- pidiendo la independencia como única solución.

Tenemos a un partido de la coalición gobernante en esa misma región (ERC) que defiende abiertamente a un grupo terrorista como Terra Lliure, a los medios públicos y a los privados haciendo apología de la coacción y a los líderes de la oposición amenazados de muerte públicamente. Y tenemos al único Gobierno europeo, salvo que se quiera incluir en nuestro entorno al bielorruso Lukashenko o al ruso Putin, que no sólo tolera las amenazas a la oposición sino culpa a ésta de ser amenazada de muerte por nazis y nacionalcomunistas catalanes. Los malpensados llegamos a la conclusión de que el zapaterismo acepta de buen grado que los antorcheros «maulets» hagan imposible la campaña electoral a los demócratas que no se humillen. De la apertura de la veda contra la monarquía, muy calculada en la secta, irresponsable y suicida en los demócratas, habremos por desgracia de hablar mucho en adelante.

Los privilegios del chantaje y la arbitrariedad política más obscena, que de la repartición de los fondos comunes de todos los españoles se derivan y en los presupuestos se manifiestan, quizás no sean suficientes para revelar a más de un ciego vocacional que España sí se ha roto y bastante con Zapatero -por desgracia con ayuda de quienes en décadas pasadas apostaron por granjearse lealtades nunca obtenidas-. Quizás sea más gráfico el ver que las libertades de que disfrutan unos y otros españoles, dependiendo donde vivan, son ya abismalmente diferentes.

En Madrid puedes abrir una tienda en la que el idioma «vehicular» (¡toma ya!) y único sea el azerí. En Cataluña has de escriturar en la lengua de Dios. Probablemente la solución esté en que todos los niños bajo regímenes nacionalistas-socialistas pidan a los Reyes ser como los de Pepiño Blanco que van al Británico en Madrid o los de Pepe Montilla, puntuales en el Colegio Alemán de Barcelona.

El «fuego amigo» nace del pacto de Zapatero con la Esquerra
POR PABLO SEBASTIÁN ABC 24 Septiembre 2007

Aparcado el debate de la fallida negociación política con ETA, que «Gara» acaba de confirmar, desvelando las reuniones del Gobierno con la banda del mes de mayo —lo que desmiente las palabras de Zapatero y Rubalcaba tras el atentado de Barajas—, y aplazado el debate sobre el nuevo estatuto vasco, todo apunta a que una nueva victoria electoral del PSOE en 2008 será interpretada por Zapatero como un plebiscito favorable a otro proceso de negociación con los terroristas, que incluirá la recuperación de su modelo confederal del Estado.

Se trata de una dinámica que, salvo que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatuto catalán imponga unos límites inaceptables por los nacionalistas, será forzada por la influencia decisiva que los nacionalistas de PNV, CiU y, sobre todo, la Esquerra (que tiene la llave de Cataluña) tendrán a partir de los comicios de 2008 para la formación del Gobierno de Zapatero, a no ser que el PP consiga un triunfo suficiente para frenar semejante desvarío nacional. Lo que no parece que vaya a ocurrir si en los próximos meses no se articulan en el PP iniciativas y equipos con liderazgo —aunque sólo sea para desmentir que Zaplana y Acebes serán los vicepresidentes primero y segundo de Rajoy— que ofrezcan confianza y credibilidad, algo que la hoy dirección del PP no parece estar en condiciones de ofrecer a no ser que intervengan dirigentes con ascendencia en el partido, como Aznar, Fraga, Rato y Álvarez Cascos, lo que no habría que descartar a la vista de lo que está ocurriendo.

Porque el pasado viernes, el vicesecretario de la Esquerra Republicana de Cataluña, Xavier Vendrell, justificó el terrorismo de la desaparecida banda Terra Lliure, asegurando que sirvió para «sacudir las conciencias» y que «la violencia es un concepto muy relativo». Días atrás, el líder de ERC y primer consejero de la Generalitat, Carod Rovira, pedía para 2014 un referéndum para la independencia de Cataluña, y el consejero de Gobernación de José Montilla, Puigcercós, dijo que Cataluña debe abandonar España. Mientras, en la Diada, militantes de ERC llamaban fascistas y amenazaban de muerte a dirigentes del PP y, en estos días, seguidores de ERC —partido que apoya a ETA-Batasuna; Carod Rovira negoció con Ternera desde la presidencia de la Generalitat— quemaban fotos del Rey, mientras sus alcaldes retiraban la bandera española de los ayuntamientos.

La Esquerra, con sólo 638.902 votos en las elecciones generales de 2004, ha conseguido, gracias a su legitimación por Zapatero, impulsar el Estado confederal, abrir la negociación política con ETA, convertirse en soporte del Gobierno de España, que representa a más de cuarenta millones de Españoles, en dueña de la Generalitat y en causante de los delirios independentistas del PSC-PSOE de Maragall, con su primer Estatuto soberanista, y de CiU, donde Artur Mas pide la refundación del catalanismo de la mano de Carod y Puigcercós, mientras un radicalizado Jordi Pujol asegura que en Cataluña mejoran las expectativas para un referéndum sobre la independencia.

Después de lo que hemos vivido, en la funesta legislatura que se acaba, y de lo que se avecina, con el PSOE y el PP empatados en las encuestas (como se vio en las elecciones municipales) y a merced de los nacionalistas para gobernar, sorprende que los pactos de Zapatero con esta nueva y desafiante Esquerra, en Cataluña y el Estado —en cuyas instituciones del Poder Judicial y Tribunal Constitucional el PSOE pretende instalarla—, no estén en el centro de la precampaña electoral y no se hayan convertido en la primera preocupación de sectores razonables del PSOE y sus poderosos medios de comunicación, dedicados, unos y otros, al bonito juego colateral de poner en evidencia el electoralismo oportunista de las medidas sociales del Gobierno.

Los del PP, dando pábulo y propaganda gratis a las nuevas proclamas del Ejecutivo, y los publicistas del PSOE, en Prisa, a título de venganza por los celos y la pérdida de los derechos audiovisuales del fútbol, en beneficio del grupo de La Sexta y Mediapro, que dicen estar promovido por el presidente Zapatero, «el fuego amigo», del que habló Felipe González en el homenaje a Jesús de Polanco.

El único «fuego amigo», contra los intereses generales de los españoles y la cohesión nacional, es el que emana de los pactos establecidos y bendecidos por Zapatero con la Esquerra —similares a los que pretendía con Batasuna—, que acabó derritiendo las alas de cera del presunto angelical Ícaro español, y que pretende transformarse en Ave Fénix y reanudar su vuelo confederal tras las elecciones de 2008. Salvo que se produzca un vuelco electoral si un renovado PP consigue movilizar a una mayoría de ciudadanos y derribar el muro audiovisual que apoya a Zapatero e impide que los ciudadanos tomen conciencia de lo que está al llegar, incluida la galopante crisis económica.

La que va a necesitar un gobierno fuerte y estable ajeno a cualquier tensión o disparate confederal como el que, de manera gratuita como ambiciosa, Zapatero ha intentado culminar a lo largo de estos años, pensando que si conseguía la paz con ETA, a cambio de desarticular el Estado, pasaría a la Historia como nuevo «príncipe de la paz». Sin entender que todo modelo federal o confederal debe estar anclado en la lealtad constitucional, que en España no existe, porque para los nacionalistas todo esto solo son escalones para alcanzar su independencia nacional.

La negociación, segunda parte
POR EDURNE URIARTE ABC 24 Septiembre 2007

El despliegue especial del órgano periodístico de ETA ayer para explicar la negociación a sus bases muestra tres cosas. La primera, sobradamente conocida, que el Gobierno pactó un acuerdo político con ETA negado hasta el día de hoy por Zapatero. Y que la única copia de ese acuerdo, cuya existencia se le ha desmentido repetidamente a la oposición, se halla guardada en la caja de seguridad de un banco al cargo de una asociación internacional.

La segunda, la debilidad de ETA. El detallado especial del «Gara» no contiene ningún dato relevante nuevo más allá de la confirmación de lo contado hasta ahora y algunos detalles secundarios que le añaden verosimilitud. Si ETA decide que se insista ahora en su publicación es porque hay un malestar interno importante entre sus bases por la ruptura de la negociación. Y ETA necesita convencerles de que el responsable de la ruptura fue el Gobierno y no la cúpula terrorista.

En otras palabras, las bases etarras quieren reemprender la negociación. Y parece que la cúpula también. La presentación que el director de «Gara» hace del suplemento lo deja claro: las condiciones del proceso son las que se emprendieron con Zapatero y deben llevarse a cabo. Hoy o mañana. Las puertas están abiertas. Es el tercer y más importante mensaje del suplemento de «Gara», el referido al mañana. Se trata del futuro, de las condiciones de la reapertura de la negociación más que de las conclusiones sobre el pasado. El suplemente no se presenta como un enfrentamiento con Zapatero sino como un diálogo con él.

Para después de las elecciones. Y para la segunda parte de la negociación. Los tiempos verbales usados por ETA en «Gara» confirman la teoría de Jaime Mayor Oreja sobre el tiempo de descanso del partido. Han jugado la primera parte, estamos en el descanso, y pretenden jugar la segunda parte. Se jugará si el otro equipo, el de Zapatero, está en condiciones de hacerlo. Si gana las elecciones. Zapatero afirmó hace unos días en RNE que volvería a dar los mismos pasos para la «paz». ETA aún le espera con los brazos abiertos. Nunca estuvieron tan cerca de lograr tanto. Y quieren intentarlo de nuevo.

Redistribución lineal
La solidaridad entre las autonomías que proclama el artículo segundo de la Constitución queda negada al invertirse en Cataluña en proporción al PIB, dando más a quien más gana
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 24 Septiembre 2007

Durante la campaña que precedió al referéndum constitucional, Euskadiko Ezkerra realizó pintadas con un eslogan curioso: «Los jóvenes vamos a la Revolución y al Socialismo. Esta Constitución, no». Uno, que entonces era joven y sentía la llamada del socialismo, aunque no tanto la de la revolución, no estaba muy de acuerdo con la afirmación de que los jóvenes tuvieran ese par de metas tan claras. «Lerdo de Tejada y García Juliá, no creo», dije para mí, al leer aquella consigna. Fernando Lerdo de Tejada y Carlos García Juliá eran los ultraderechistas que habían asesinado a los abogados laboralistas de Atocha en enero de 1977.

Mutatis mutandis, las interpretaciones que se hacen los gobernantes de cuáles son los anhelos y aspiraciones de los jóvenes da la impresión de que están afectadas por las mismas bienintencionadas interpretaciones que EE hacía sobre el voto joven, la revolución y el socialismo. «Me siento generacionalmente implicada» en el problema de la vivienda, explicó la ministra del ramo el día de su toma de posesión, elocuente muestra de cómo una frase plausible se vacía de significado por un adverbio que opera como desagüe. ¿Qué quiere decir 'generacionalmente'? No más que si dijésemos que Ana Patricia Botín se siente 'generacionalmente' implicada en el drama del rumano que se quemó a lo bonzo en Castellón. Ser de una edad parecida a la que tenía la víctima de este desgraciado suceso es una motivación más débil. Implica más el nivel de renta, las cosas como son.

El plan tan solemnemente anunciado por el presidente y la ministra Chacón se cayó a la vista de la opinión pública en 24 horas, tan pronto como se supo que alguna de las medidas más importantes procedían de una reelaboración del plan de su antecesora: la ayuda de 210 euros mensuales para el alquiler a jóvenes de edades comprendidas entre los 22 y los 30 años que no llegasen a los 22.000 euros anuales de ingresos era, en el plan de Trujillo, una ayuda de hasta 240 euros a los menores de 35 años con rentas inferiores a 17.500 euros anuales.

El efecto más probable del citado plan será perverso: los alquileres serán más caros. Si el presidente hubiese llegado puntual a la primera de las dos tardes que Jordi Sevilla dedicó a explicarle los rudimentos de la ciencia económica, habría sabido que la rigidez de la oferta en el mercado (de alquileres) no se resuelve incentivando la demanda. Si la función de oferta no cambia para hacerse más elástica, el aumento de la demanda se traducirá en aumento del precio en una cantidad equivalente a los 210 euros de la dádiva.

El hecho de que la ventanilla se abra dos meses antes de las elecciones y el hecho, más notable, si cabe, de que los beneficiarios de una política social se acoten por la edad, en coincidencia con el segmento de población más inclinado a abstenerse según todas las encuestas, podrían llevarnos a sospechar que el Gobierno quiere pagarse la campaña electoral con dinero público.

Sabemos, por sentido común y porque lo dice todas las semanas la portavoz del Gobierno, que la política electoralista es patrimonio de la derecha. La izquierda actúa para extender derechos y articular políticas sociales. Por eso, llegados a este punto, es difícil de entender que el Estado del bienestar redistribuya en pagas lineales, seleccionando a los beneficiarios por tramos de edad y no de renta. Tampoco se entiende que la edad máxima del perceptor se limite a los 30 años, que es cuando la permanencia en casa de los padres empieza a ser un problema serio. ¿Cuántos agravios creará esta medida entre ciudadanos mayores de esa edad que tengan problemas para pagar el alquiler?¿Es más acuciante la necesidad de abandonar el nido para un joven de 22 años o acceder a una vivienda asequible para uno de 34 con dos hijos?

Habría que plantearse si la demanda de emancipación en los jóvenes es mayoritaria a partir de los 22. Las madres les llenan el frigorífico, les tienen la habitación limpia y en orden, les lavan y planchan la ropa, se cuidan de que nadie haga ruido antes de las tres de la tarde porque el chico ha trasnochado y, de vez en cuando, se lleva a su marido fuera de casa para que el chico (o la chica, naturalmente) pueda homenajear adecuadamente a su pareja.

¿Con qué criterio se ha fijado esa cifra? Según nota de prensa del Ministerio de Vivienda del 27 de junio pasado, un piso en alquiler cuesta en Madrid 3,31 veces más que en Palencia. ¿Por qué se les da la misma cantidad?¿Qué tienen los jóvenes de Palencia que no tengan los de Madrid? Las subvenciones lineales, ya sean 210 euros al mes para el alquiler de pisos, ya 2.500 en una sola paga para fomentar la natalidad son expresión de paternalismo, pero ni son justas, ni eficaces. La solidaridad entre las autonomías que proclama el artículo 2º de la Constitución se niega al invertir en Cataluña en proporción al PIB, dando más a quien más gana. ¿Por qué es tan rara esta izquierda de ahora?

Los dirigentes del PC francés asesinaron a comunistas antinazis
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 24 Septiembre 2007

Hay que reconocer que los comunistas han sido grandes inventores: el tiro en la nuca, la reeducación, el genocidio de pueblos enteros, las checas, las mentiras estadísticas, el estajanovismo, la autocrítica... y los escuadrones de la muerte.

Es poco sabido que los primeros resistentes que hubo en Francia contra los alemanes fueron miembros del grupo político del coronel La Rocque, partidario de los nacionales en la guerra civil española. Vamos, la derecha extrema, en palabras d elos intelectuales Pepiño Blanco y Enric Sopena. Los comunistas no sólo no movieron un dedo contra los alemanes, sino que en los meses comprendidos entre la declaración de guerra (septiembre de 1939) y el armisticio (junio de 1940) entorpecieron el esfuerzo de guerra de su supuesta patria. Hasta la invasión de la URSS por Alemania en junio de 1941, los comunistas de toda Europa fueron aliados y defensores de Hitler y del nacionalsocialismo. Al III Reich y a la Unión Soviética les unía un pacto antiburgués y antidemocrático.

Hubo comunistas para quienes la colaboración con los nazis, ordenada por Moscú, era insoportable, y protestaron o dejaron la militancia. ¿Qué hizo el partido, amo y señor de vidas y honras? Montar una red de delatores, un tribunal secreto y un comando de asesinos que ejecutaba las penas de muerte. Estos hechos los desvela un libro recién publicado en Francia: Liquider les traîtres: la face cachée du PCF (1941 – 1943).

Un minúsculo núcleo de la dirección del Partido decidía la «verificación», denuncia y eliminación física de los acusados. Sin juicio, sin defensa, las ejecuciones, a tiros, en París, en las afueras de París, en provincias, eran consumadas por un grupo de militantes «con pocos escrúpulos». Se desconoce la cifra total de asesinatos. Los historiadores han comprobado documentalmente unas 800 «verificaciones» de «camaradas sospechosos». Y unas 250 «decisiones». La «decisión» era una manera elíptica de anunciar la eliminación física.

¿Hay alguna diferencia con las Juntas militares argentinas de los años 70? Bueno, sí: al menos los militares argentinos no se mataban entre ellos. La aberración comunista llevaba a sus seguidores al canibalismo.

En su corta historia, el comunismo es responsable de, por lo menos, cien millones de muertes, y la cuenta sigue aumentando, pues hay tiranías comunistas en Cuba, Corea del Norte, China, Birmania, Vietnam... Sin embargo, el comunismo no ha alcanzado en el discurso dominante el grado de desprecio que causa el nazismo, con el que tantas cosas tiene en común, desde ideología a métodos de represión. Algunos fósiles y muchos idiotas se proclaman comunistas a voz en gito, sin que se les reproche su adhesión a una ideología genocida.

Las matanzas cometidas por los comunistas a fin de disponer de carne y sangre con las que construir el Hombre Nuevo son cada vez mejor conocidas, gracias, sobre todo, a los deseos de justicia y verdad de los antiguos países satélites de la Unión Soviética: la hambruna de Ucrania, en la que murieron al menos siete millones de personas; las checas en España; las órdenes de disparar a matar contra quienes quisieran cruzar el Muro de Berlín; el genocidio camboyano de Pol-Pot; la hambruna causada en Etiopía por Mengistu, el Stalin africano...

¡Y qué gentuza dirigía los partidos comunistas! Santiago Carrillo, que traicionó a varios de sus camaradas, como Jesús Monzón, y veraneaba en la Rumanía de los Ceucescu; la Pasionaria, que amenazó de muerte a Calvo Sotelo en las Cortes; Georges Marchais, que fue a la Alemania nazi a trabajar como obrero voluntario. Jorge Semprún, ministro de Felipe González y miembro del consejo de administración de Sogecable, fue kapo en Buchenwald y delator de desviacionistas, según cuenta su hermano Carlos.

Cuanto más sé sobre los comunistas más me alegro de la victoria de Franco en la guerra civil, que nos libró de estos asesinos. Sé que algunos de los foreros me van a poner a caldo y usarán esta declaración como reproche, pero no me voy a callar. Tal vez ellos habrían preferido que el ladrón Juan Negrín y los chequistas ganasen. Nuestras preferencias nos definen.

Zara ha retirado del mercado unos bolsos con esvásticas cosidas en la India. ¿Cuándo se van a prohibir la hoz y el martillo y las camisetas del Che?

Emergencia: Zetapé tiene que perder las próximas elecciones
Alejandro Campoy Periodista Digital 24 Septiembre 2007

Prefiero no pensar nada sobre los futuros votantes de Zetapé. A fin de cuentas son varios millones, y hay paisanos, vecinos, amigos... Prefiero no pensar qué es lo que pueden tener en mente cuando vayan a la urna. Me referiré, por tanto, a sus voceros oficiales nada más.

Primero: que nadie vuelva a atreverse a comparar la negociación de Aznar con ETA y la de Zetapé: Aznar pagó el alto el fuego con sangre y Zetapé lo compró mediante concesiones previas. Y ahora ya no vale echar balones fuera al estilo de Pepín el Gnomo diciendo que lo que publica Gara es mentira, que Acebes dijo el 11-M que no se qué y que Aznar puso en la calle a no se sabe cuantos etarras moribundos y que blablabla... ya sólo engañan a los retrasados mentales.

Segundo: el propio Zetapé ha dejado muy claro que si vuelve a ganar seguirá negociando en el mismo punto en que lo dejaron una vez roto el alto el fuego. El miserable hipócrita lo sigue disfrazando de "esfuerzos por conseguir la paz". La momentánea ruptura del "proceso de rendición" tiene una explicación muy clara: Pepito vió en sus encuestas que ésto les iba a costar un alto precio en votos, y en consecuencia acordaron con ETA esperar a que pasaran las próximas elecciones generales, y tirar los meses que faltan hasta las mismas haciendo el teatro de lo "duros que somos" con ETA.

Tercero: se ha extendido demasiado la falacia de que tanto Cataluña como el País Vasco lo mejor es que se vayan de España de una vez y nos dejen a los demás en paz. ¿A qué precio? ¿Al de dejar que varios millones de nuestros compatriotas se vean abocados al exilio o a vivir en un régimen de falta de libertad total y privados de sus derechos más fundamentales? Quien tal cosa defienda no puede ser sino un miserable o un analfabeto.

Cuarto: la necesidad imperiosa de que Zetapé pierda las proximas elecciones generales implica que su derrota sea aplastante e inapelable, ya que como se ha demostrado esta legislatura, no sólo el PSOE ha sido cómplice de los terroristas de ETA, y por tanto sospechoso del delito de colaboración con banda armada, sino que también lo ha sido todo el Cordón Sanitario: Durán Lérida es sospechoso de colaborar con ETA, Llamazares es sospechoso de colaborar con ETA, Puig-cerdós es sospechoso de colaborar con ETA, y lo mismo el PNV, Coalición Canaria (que ahora gobierna con el PP en el archipiélago, luego iremos a eso) y el resto de basurillas que se sientan en el Congreso de los Diputados.

¿Significa esto que hay que votar al PP?. Repasemos la cantidad de mierda que ha ido acumulando este partido en esta legislatura: gobierna en Canarias con CC sabiendo que éstos son cómplices de ETA y sospechosos de obstruccionismo a la investigación parlamentaria del atentado del 11-M, además de haber figurado junto al resto del Cordón Sanitario en todas las ocasiones, se ha rendido al PSN en Navarra, ha continuado la demente y anticonstitucional política de reformas estatutarias del PSOE en Valencia, Galicia, Baleares, Andalucía... y sobre todo, siguen siendo incapaces de librarse del "complejo autonomista" y dar un buen puñetazo en la mesa. Y encima son tan estúpidos que nos dicen de antemano que están dispuestos a pactar con CIU y el PNV después de la elecciones. Porca alternativa.

Mientras tanto Zetapé, urgido por la necesidad impuesta por ETA de renovar mandato para culminar el "proceso de rendición", decide tirar la casa por la ventana y gastarse el dinero de su cobertura sanitaria y de su pensión, apreciado lector, en comprar los votos que sean necesarios en Cataluña, en Andalucía o en el sector de edad que va desde los 18 hasta los 30 años. Pero bueno, vote usted a Zetapé si quiere, y luego no proteste.

¿Existe, por tanto, alguna forma humana de que Zetapé pierda las próximas elecciones generales?. Lo dudo. O bien se vota cualquier otra cosa que no sea PSOE con la nariz tapada, o bien dejamos que se consume el hundimiento. Y a los que no podemos dejar de soñar, ojalá pudiéramos ver algún día un país en el que la sociedad haya despertado hasta el punto de poner bajo su bota a todos los partidos políticos y a todos los oportunistas que buscan medrar dentro de ellos. Pero por lo que a mi concierne, ya tengo la certeza inapelable de que moriré sin ver tal cosa. Este es un país de lacayos y súbditos. Pero yo moriré libre. Lo juro.

En honor a la verdad
POR ROSA DÍEZ ABC 24 Septiembre 2007

Nada más lejos de mi intención que entrar en polémica alguna con Mikel Azurmendi a propósito del artículo publicado en estas mismas páginas y en el que muestra su particular visión de la trayectoria y el momento actual de los movimientos cívicos vascos. Podría hacer muchas puntualizaciones a los análisis que en el mismo se realizan sobre lo que supuso el nacimiento de Basta Ya y también del Foro Ermua. Ambos (Mikel y yo) los vivimos de cerca y, en el caso de Basta Ya, desde el inicio y desde dentro.

Leyendo el artículo de Mikel observo que él y yo tenemos una opinión relativamente diferente de lo que supuso Basta Ya, sobre todo de cómo se organizó y fue capaz de movilizar tanta esperanza y tanta ciudadanía crítica. Es verdad que Mikel vivía ya por entonces en Madrid y que, aunque siempre estuvo con nosotros (desde el mismo momento en que se inició la reflexión para dar vida a un nuevo movimiento cívico), no pudo seguir, por razones obvias, el día a día del trabajo de Basta Ya.

Basta Ya fue mucho más que un movimiento cívico que recogía la experiencia de Denon Artean y otros movimientos cívicos que nos precedieron; Basta Ya fue el primer movimiento cívico que decidió salir a la calle para reivindicar lo que nos une, para sentirnos mayoría, para tirar de la solapa a los partidos políticos y plantarle cara al nacionalismo obligatorio. Basta Ya fue el movimiento cívico que impidió que los partidos políticos cayeran en la tentación -y en la trampa- de iniciar una negociación sobre el Plan Ibarretxe; Basta Ya reivindicó por vez primera el término «constitucionalismo vasco», agrupando bajo ese concepto a todas aquellas personas que estaban dispuestas a defender sin complejos la Constitución y el Estatuto, a todos aquellos que no renunciábamos a ser vascos y españoles sin pedir perdón por ello.

Tras las pancartas de Basta Ya salíamos a la calle ciudadanos de todas las ideologías, de toda España, felices de reencontrarnos, unidos contra el nacionalismo obligatorio y en defensa de nuestro marco jurídico y político. Por primera vez alguien llamaba a los ciudadanos para reír juntos en la calle; ya nos habíamos encontrado llorando demasiadas veces; ahora tocaba salir juntos para sabernos mayoría, para defender juntos lo que es de todos.

Pero en fin, esa es mi percepción y puede ser subjetiva; no discutiré por tanto su validez frente a la que expone Mikel Azurmendi. Ni le discutiré su derecho a suponernos unos meros oportunistas o un deseo de protagonismo imposible de superar, como él dice. Como dije antes, él vivía en Madrid; y quizá desde allí le parezca mentira que pueda existir un movimiento cívico que de forma poco articulada, sin una férrea dirección, sea capaz de hacer lo que hizo Basta Ya. Para entender lo que era aquello quizá convenga recordar que en algunas de las manifestaciones más numerosas María San Gil y yo misma no íbamos tras la pancarta, sino que formábamos parte del equipo de seguridad (bajo la dirección de Joseba Pagazaurtundúa).

Sí que me resulta un tanto ofensivo que Mikel afirme que el núcleo constituyente «buscó la complicidad de las víctimas». Quede claro que lo considero ofensivo para las víctimas; esa afirmación me recuerda demasiado a las acusaciones que desde el PSOE se le han hecho a las asociaciones de víctimas de estar «manipuladas». Como si el hecho de ser víctimas les privara de raciocinio y de capacidad para elegir dónde y con quién querían estar. Basta Ya estuvo con las víctimas y las víctimas estuvieron con Basta Ya. Entre otras cosas porque muchos de los integrantes de Basta Ya son víctimas ellos mismos. Pero el propio Azurmendi cae en contradicción cuando en el mismo artículo acusa al «órgano directivo» de Basta Ya de paralizar todas las acciones en favor de las víctimas. ¿Estábamos a favor o buscábamos la complicidad?

Pero no quiero discutir sobre lo que es más o menos subjetivo; he decidido escribir este artículo para rebatir lo que no es verdad, lo que es comprobablemente falso de lo expuesto por Mikel Azurmendi. Sobre lo opinable, por injusto que me pudiera parecer, nada que decir. Nada diré pues sobre la calificación que le merece a Azurmendi nuestra decisión de formar un partido político nuevo. Ni sobre los adjetivos personales con los que adorna su negativa opinión sobre lo que no es más que un derecho que como ciudadanos libres de un país libre nos corresponde ejercer. Si le parecemos narcisistas o sectarios por arriesgarnos a poner en marcha una iniciativa política que a nuestro juicio responde a una necesidad de regenerar la democracia, allá él. Pero voy a procurar separar la paja del heno porque es preciso restablecer la verdad. Y luego que cada cual opine y se posicione sobre lo que es opinable. Pero no más perversión del lenguaje ni versiones torticeras de la realidad.

El autobús de 2004
Azurmendi establece como el punto de inflexión que culminó en la ruptura del consenso en el seno de Basta Ya la organización de un autobús de promoción de Basta Ya que recorrió España. Dice que se hizo contra la opinión de la base más activa... Y que durante su recorrido curiosamente visitó sólo alcaldías socialistas. Para aquellos que no sepan de qué estamos hablando les explicaré que Basta Ya fletó un autobús en enero de 2004 para explicar por toda España su oposición al Plan Ibarretxe, tal y como se recogía en las páginas de este mismo diario el 31 de enero de 2004.

Los objetivos previstos se cumplieron a satisfacción: fuimos recibidos por el alcalde de Burgos (PP), acompañamos a la AVT en Madrid, fuimos recibidos por el alcalde de Madrid (PP), por la presidenta de la Comunidad (PP), por el alcalde de Alcobendas (PSOE), por el alcalde de Toledo (PP), por el presidente de Castilla-La Mancha (PSOE), por la alcaldesa de Córdoba (IU), por el presidente de la Junta de Andalucía (PSOE) y por la alcaldesa de Cádiz (PP). Añado las siglas de los partidos en los que militan las autoridades que nos recibieron no porque a mí me importe, sino para desmontar la mentira impúdica de Mikel Azurmendi. El objetivo de aquel viaje era hacer llegar el mensaje de que la unidad de acción entre los constitucionalistas era posible y necesaria; y todos los alcaldes y cargos públicos que nos recibieron así lo entendieron. Todos ellos, como nosotros, superaron la sigla para demandar unidad, justicia, igualdad y libertad.

En aquel autobús, recorriendo España, viajábamos militantes constitucionalistas; no éramos del PP, o del PSOE, o de UCE; éramos constitucionalistas, demócratas que queríamos demostrar en toda España que era posible superar la sigla, como lo hacíamos nosotros, para derrotar al terrorismo y recuperar la libertad. Quienes viajábamos juntos, quienes tomaban la palabra en Toledo, en Sevilla, en Cádiz, en Madrid..., se sabían unidos por encima de las siglas. Y quienes nos escuchaban también lo entendían así. Con el acto final en la Iglesia de San Felipe Neri, junto a la alcaldesa de Cádiz, con el recinto abarrotado por ciudadanos anónimos, reivindicamos la unidad de acción del constitucionalismo vasco. Allí, juntos, concejales socialistas y populares, demostraron lo que ese movimiento representa. Por eso, en honor a la verdad, y porque creo que ese espíritu sigue siendo necesario, no callaré ante quien quiera falsificar los hechos. Sirva a modo de ejemplo el relato veraz y verificable de lo que fue el autobús de Basta Ya; si esto que es verificable es tan falso, que cada cual extraiga sus propias conclusiones respecto del resto del «argumentario» de Mikel Azurmendi.

Objetivo urgente
Mira Mikel, como no podría ser de otro modo, respetaré cualquier crítica que hagas, cualquier opinión que tengas, sobre nuestra decisión de poner en marcha un partido político nuevo. Ni siquiera apelaré a nuestro derecho para modular la opinión que te merezca esa decisión; ni me molestaré en discutirte los adjetivos con los que nos obsequias. Pero no callaré ante la mentira. Regenerar la democracia, que es el objetivo fundamental de este partido nuevo, Unión, Progreso y Democracia, se convierte en urgente cuando alguien como tú, a quien considero compañero de viaje, ha de apelar a la mentira para justificar su crítica feroz a nuestra libre decisión.

Algunos hemos hecho de la defensa de la verdad y de la memoria la razón fundamental de nuestra lucha política. Casi siempre lo hemos tenido que hacer frente a enemigos y adversarios, siempre molestos y algunas veces hasta peligrosos; hoy he de hacerlo ante alguien a quien considero amigo. Pero no por eso callaré. En honor a la verdad.

Ezkerra exige «responder a los asesinos» tras ser elegido presidente del Foro Ermua
Buesa sale de la junta directiva después de la polémica generada por su respaldo al partido de Rosa Díez
IOSU CUETO El Correo 24 Septiembre 2007

El nuevo presidente del Foro Ermua, el escritor bilbaíno Iñaki Ezkerra, apostó ayer por «acabar con las sombras de posibles negociaciones con los asesinos» y anunció que la plataforma cívica seguirá haciendo frente «a ETA y al nacionalismo totalitario». La corriente ciudadana renovó su junta directiva en una asamblea general celebrada en Vitoria. La reunión, que se extendió durante más de dos horas, sirvió para designar como vicepresidentes de la agrupación a Inma Castilla de Cortázar -que repite en el cargo- y al catedrático Jon Juaristi.

El encuentro estuvo precedido por la polémica generada después de que la anterior junta directiva dimitiera en pleno el día 13 al conocer que el ex presidente, Mikel Buesa, había mostrado su respaldo al partido UPD, impulsado por la antigua militante socialista Rosa Díez. El propio Buesa, que no tendrá ninguna responsabilidad en la nueva junta, abandonó ayer la asamblea con gesto serio y evitó realizar declaraciones. «Que hable la nueva directiva», zanjó. Algunos asistentes reconocieron que en la reunión se vivieron «momentos de tensión».

Por su parte, Iñaki Ezkerra aprovechó para remarcar que el Foro Ermua «sigue en pie y es más necesario que nunca». Según explicó, el movimiento cívico surgido hace una década tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco «debe seguir trabajando». El escritor ensalzó que «hay que devolver el reconocimiento que se merecen las víctimas del terrorismo, porque este foro se levantó en su memoria».

Ezkerra subrayó que estaría «contento» si un día desapareciera el Foro Ermua porque su labor fuera innecesaria. Ese momento llegará, dijo, «cuando no haya una ETA y un nacionalismo totalitario que comparte su ideología, que la financia y que la ampara moralmente. Y cuando no haya un Partido Socialista entreguista».

Ezkerra destacó que el Foro Ermua ha sobrevivido «de milagro» al acoso nacionalista y que sus miembros se han acostumbrado «a recibir insultos». El nuevo dirigente del colectivo reconoció que los últimos tres años «han sido muy duros», aunque aplaudió las manifestaciones lideradas por la corriente cívica «contra la ominosa política de negociación con los asesinos de ETA», unas palabras que provocaron el aplauso de los asistentes.

«Que colaboren»
En relación a la ausencia de Mikel Buesa en la nueva junta, su sucesor afirmó que el Foro Ermua es «un esfuerzo colectivo, no una sola persona, y todos somos sustituibles».

El presidente enfatizó que los miembros de la plataforma «ni nos peleamos ni tenemos luchas de poder». A su juicio, el colectivo ha sido criticado en los últimos días «por gente que nunca ha dado un palo al agua y que jamás se ha acercado a ayudarnos, así que les animo a que colaboren».

i.cueto@diario-elcorreo.com

El PSOE dio la razón a ETA sobre la existencia de Euskal Herria
MinutoDigital 24 Septiembre 2007

No es que Gara nos haya sorprendido con ninguna revelación sobre las negociaciones de Zapatero con la banda terrorista. Pero confirma cual era el alcance del grado de traición a España a que estaba dispuesto a llegar el actual presidente de la nación.

Gara confirma que el gobierno negoció con ETA después de los atentados mortales de la T-4. El 21 de mayo se produjo la última reunión para buscar un acuerdo político para la resolución del conflicto, dentro de los encuentros PSOE-Batasuna y ETA-Gobierno españoles celebrados en plena campaña electoral, dicen los abertzales. También se confirma que los representantes de Zapatero trataron en todo momento a la banda terrorista como si de un interlocutor político se tratase. La primera y más grave cesión: reconocer la vocación de nación del País Vasco. “Estamos de acuerdo en que existe una realidad con vínculos sociopolíticos, culturales, lingüísticos e históricos llamada Euskal Herria”, afirmaron socialistas y etarras.

Los otros pactos, que han sido evidentes a través del comportamiento del gobierno socialista:

1.- La “desaparición de presiones policiales relacionadas con las actividades políticas de la izquierda abertzale”, de forma que “las organizaciones de la izquierda abertzale puedan desarrollar una vida política en igualdad de condiciones” al resto de partidos y “sin limitaciones de derechos civiles y políticos”.

2.- Una “disminución palpable de la presencia policial”, hasta el punto de “no realizar detenciones por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional española, así como la Ertzaintza y las Fuerzas de Seguridad francesas”.

3.- Excarcelación de los asesinos etarras. En política penitenciaria se contemplaría flexibilizar las medidas y legislación de este ámbito «en fases avanzadas del proceso de paz». En una primera etapa sí planteaba el acercamiento a las cárceles vascas, «o limítrofes por falta de espacio», y dar respuesta a situaciones como la de los presos enfermos. De Juana Chaos, según Gara si De Juana se moría, ETA pondría fin a la negociación. “No hacéis ni lo más fácil”, reprocharon los etarras a los interlocutores del Gobierno, que respondieron, dice el diario proetarra, prometiendo un “calendario de actuaciones” que desembocó en la salida de la cárcel del preso..

4.- Creación de una Comisión Internacional de Verificación de los compromisos adquiridos por el Gobierno español y ETA. ETA se comprometía a mantener el alto el fuego y a expresar públicamente la anulación de la posibilidad de respuesta armada. Además, «en el marco de la consecución definitiva de los objetivos políticos y técnicos del proceso de resolución», mostraba su “compromiso de desactivar la lucha armada y de desmantelar sus estructuras militares”.

Los disturbios y agresiones separatistas se disparan ante la pasividad del gobierno
MinutoDigital 24 Septiembre 2007

Fin de semana “movidito”. Continúan las agresiones protagonizadas por diversos colectivos de activistas separatistas en toda España. En Vascongadas la “kale borroka” es ya un hecho habitual, que por desgracia parece que se está contagiando a Cataluña.

Allí de nuevo un centenar de independentistas convocados por la ultraizquierdista Alerta Solidària quemaron este fin de semana en Gerona decenas de retratos de los Reyes en señal de apoyo al extremista acusado de injurias al Rey por quemar hace diez días un retrato de los monarcas españoles en el mismo sitio. Recordemos que la Audiencia Nacional después de tomar declaración al radical le dejó en libertad sin fianza. Tras la “ejemplar” decisión judicial, más de 300 personas se reunieron frente al Ayuntamiento de Gerona detrás de dos pancartas en las que se podía leer ‘Yo también quemo la bandera española’ y ‘Banyoles antimonárquica’.

Además varios miembros de la organización secesionista radical “Maulets”, fueron detenidos para su identificación, e inmediatamente puestos en libertad, por llenar la localidad de Figueras de pintadas “yo también quemo el Rey”.

En El País Vasco la Ertzaintza tuvo que emplear la fuerza para impedir la marcha de los batasunos convocada en Lizarza contra la alcaldesa del PP, que al final fue prohibida por el juez Marlaska a instancias de Dignidad y Justicia, y paró el intento de ANV/Batasuna de ofrecer una rueda de prensa en la plaza del pueblo para ofrecer su valoración sobre la orden del juez. Los abertzales pretenden volver a realizar otro acto de repulsa contra la bandera de España y la alcaldesa del PP, Regina Otaola, el próximo sábado a las 5 de la tarde. Una comisaría de Ertzaintza y varias sucursales bancarias fueron atacadas con cócteles molotov en Lequeito, también una sucursal del BBVA en la localidad guipuzcoana de Mutriku fue atacada con artefactos incendiarios.

En Galicia una sede de los populares ha sido asaltada por desconocidos en la localidad de Mos, cercana a Vigo. Igualmente colectivos de radicales independentistas como AMI llevan a cabo una campaña contra de la promoción del turismo en Galicia, que consideran “invadida” por la especulación de los turistas madrileños. Varias pintadas “A terra es nosa” con una bandera de España tachada han aparecido en varias oficinas de turismo gallegas.

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