AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 30 Septiembre   2007

Nace Unión, Progreso y Democracia
EDITORIAL Libertad Digital 30 Septiembre 2007

Arropados por un millar de simpatizantes y curiosos, Albert Boadella, Fernando Savater, Mario Vargas Llosa y Rosa Díez protagonizaron ayer en Madrid el acto fundacional de Unión, Progreso y Democracia (UPD), un partido que pretende aglutinar a los descontentos con la política de Rodríguez Zapatero y a los insatisfechos con algunas posturas del Partido Popular.

Entre los asistentes, Arcadi Espada, los diputados de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña, Mikel Buesa y numerosos rostros anónimos pero sin embargo conocidos para cualquiera que haya militado en el PSOE o en IU en los últimos años. En cuanto al acto, discursos brillantes aunque contradictorios entre sí.

El más atinado fue quien menos experiencia política posee, el dramaturgo Albert Boadella, cuya alocución combinó la defensa de la unidad de España –“cuando digo nación me refiero a España. Y punto”- con la denuncia irónica y punzante del estúpido maniqueísmo promovidospor buena parte de la izquierda española. Hubo referencias al laicismo –“cuando me voy a dormir rezo un Padrenuestro en latín. ¿Soy de extrema derecha o fascista?”- y a la libertad económica –“me gusta que haya ricos… cuantos más hay, más posibilidades tengo yo de serlo”-. Mensajes en clave liberal que suscribimos plenamente.

Rosa Díez hizo de la honradez, la regeneración de la democracia, la defensa del Estado de Derecho y la igualdad de los ciudadanos ante la ley el eje de una intervención intensa que coincide con lo que desde Libertad Digital llevamos defendiendo desde nuestro nacimiento, a menudo en soledad y siempre bajo las críticas feroces de los hasta hace poco compañeros de partido de Díez. Que desde la izquierda alguien se reivindique lo que para nosotros constituye el fundamento de una sociedad libre es una buena noticia.

Sin embargo, las intervenciones de Fernando Savater y del escritor Mario Vargas Llosa arrojan sobre el nuevo partido una sombra de sospecha que mina la credibilidad y el presunto talante moderado de UPD. En primer lugar, el énfasis de Savater en el intervencionismo estatal y el laicismo resulta demasiado cercano al discurso predominante en la izquierda oficial. Que el reforzamiento la enseñanza pública y laica se presente como remedio al nacionalismo resulta cuanto menos paradójico.

Aún más equívoco resultó Vargas Llosa, quien dedicó buena parte de su turno a retratar al PP como un partido poco amigo de los derechos humanos por su oposición al aborto libre y a denominar matrimonio a las uniones homosexuales, y extremista por no admitir “el laicismo, la sociedad laica, la separación entre Iglesia y Estado”. Aparte de la extrañeza que produce la amalgama de conceptos como separación entre Iglesia y Estado y laicismo, algo que sólo puede obedecer a la ignorancia o a la mendacidad, que la defensa de los derechos humanos se base en el aborto libre deja a la gran mayoría de los partidos políticos europeos a la derecha de ese liberalismo que Vargas Llosa defiende.

En definitiva, aunque el manifiesto de UPD y algunos de sus mensajes son loables y están en sintonía con una postura política liberal y democrática, el izquierdismo trasnochado y el inopinado discurso anti-PP de algunos de sus líderes resultan inquietantes. Que la incoherencia de unos no sirva para ocultar la impostura de otros.

Galgos y podencos
Nota del Editor 30 Septiembre 2007

Dada la situación actual de España, centrarse en temas superfluos es estos momentos demuestra un grado de irresponsabilidad manifiesto, o peor, intenciones malignas.

Por eso, UPD tiene que definir su postura en los asuntos serios, en los asuntos que están causando la disgregación de España
la consolidación de ciudadanos de primera, segunda, tercera y cuarta clase.

Así que a ver si los gurús de UPD dejan de marear la perdiz con asuntos que no tienen importancia y se dedican a los serios y graves problemas que aquejan a nuestro país y sus ciudadanos.

Y que no se olviden que el primer listón de la igualdad de los ciudadanos se mide con el idioma español, el único que se tiene deber de concer según la actual constitución española, así que les recordaré las palabras de Martínez Gorriarán para que no se les olvide " ¿Sostienen que los ciudadanos estamos de acuerdo en perder nuestros derechos constitucionales cuando debemos trasladarnos a vivir a Cataluña, País Vasco o Galicia? ¿Se creen que los padres están de acuerdo en renunciar al derecho de sus hijos a ser educados en su lengua materna sólo porque así lo diga un Estatuto de autonomía a la medida de una pandilla de burócratas de las llamadas «políticas identitarias»? .

Y si lo que les importa es España, no olviden que las lenguas "propias" son las armas de destrucción masiva de los separatistas.

Respuesta a Molares do Val
Alejandro Campoy Periodista Digital 30 Septiembre 2007

Hemos recibido con total claridad y nitidez tu mensaje. Tampoco era necesario el mismo, ya que como bien sabes aún mantenemos abierto un cauce de comunicación directo, discreto y secreto. En realidad, lo único que has conseguido es quedarte con el culo al aire ante esa opinión pública que tanto te preocupa.

Ya te hicimos llegar en su momento a través de Otegui que entendíamos perfectamente la presión a la que has estado sometido, con todos esos fascistas inundando las calles una y otra vez y los tardofanquistas denunciando contínuamente nuestros acuerdos anteriores y posteriores a ese alto el fuego que tanto te costó pagarnos mediante una serie de compromisos que luego no cumpliste.

Pero de sobra sabemos que contigo tenemos una oportunidad histórica de conseguir nuestras reivindicaciones, ya que jamás hemos tenido que enfrentarnos a nadie tan blandito y carente de principios como tú, y ésta es una oportunidad que no vamos a dejar pasar: por eso te necesitamos de nuevo en La Moncloa.

Ahora bien, debes entender que por nuestra parte tenemos que mantener la presión al máximo; no podemos garantizarte que no vaya a haber muertos antes de las elecciones, pero al menos haremos todo lo que esté en nuestra mano. Como bien sabes, en la T-4 no debió haber muerto nadie, pero esa policía tuya es tan torpe que se dejó a esos dos pobres ecuatorianos dormidos en sus coches.

Por ahora nos basta con la acción coordinada que estamos llevando a cabo con nuestros muchachos en las calles, unida a la presión institucional que te está metiendo Ibarretxe y la naciente "kale boorroka" de nuestra sección en Cataluña: quizás tengamos que encontrarnos otra vez con Rovira para mantener una unidad de acción lo suficientemente contundente. Estamos gratamente sorprendidos ante lo bien que lo están haciendo los cachorros mediterráneos. Tienen madera.

Pero mientras tu Ministro del Interior siga instalado en esa ficción de máxima dureza policial contra nosotros, los patriotas no podremos de ningún modo aparentar debilidad; por el contrario, como vemos que eres completamente incapaz de controlar definitivamente a tus jueces y éstos se desmarcan ahora ordenándote cumplir esa Ley de Banderas del franquista Suárez, que ya estaba muerta y enterrada, no podemos sino actuar en consecuencia y lanzar a todos nuestros chicos contra la Otaola, y filtrar algunos de nuestros "zutabes" más agresivos en los que anunciamos actos apocalípticos, algo así como eso que "pasó" en Atocha.

En cualquier caso, acusamos recibo de tu mensaje, y queremos transmitirte una respuesta de tranquilidad. De ningún modo vamos a asumir el riesgo de que ganen los herederos de Aznar: nunca estuvimos tan al límite y a punto de desaparecer como con ese enano de los bigotes, y ese es un peligro que no vamos a consentir. Contamos con que de aquí a las elecciones le darás de tortas a Ibarretxe, pero a través de él ya te hemos puesto sobre la mesa lo que hay.

Queremos que ganes, porque también somos progresistas, y una vez reelegido, quizás te demos tu ansiada foto en torno a octubre de 2008, justo antes del referéndum, en la que apareceremos entregando una pequeña parte de nuestro arsenal con luces, cámaras y grandes personalidades internacionales celebrando la "paz". Y luego, a votar. Y a cumplir a rajatabla lo que salga de las urnas. Ya sabes, eso del "derecho de los vascos y vascas a decidir su futuro" que tan bien te quedó en aquella declaración en el Congreso de los Diputados.

La onda expansiva del órdago nacionalista
El anuncio del lendakari altera el triunfalismo de los socialistas y cambia la agenda de campaña
Pablo Planas La Razón 30 Septiembre 2007

Según el último informe de población del BBVA, en torno a doscientas mil personas han debido abandonar el País Vasco en los últimos años por razones políticas. Otros muchos miles deben ser escoltados por la calle. Ningún organismo internacional, ni siquiera los más desprestigiados o antigubernamentales, podría dar visos de legalidad a un referéndum ante una demografía tan obviamente condicionada. Ni siquiera el apoyo del presidente del Gobierno y del partido que lo sustentara podría racionalizar la insostenible propuesta del lendakari y del PNV.

Convendría recordar que el abandono de las armas es la condición mínima, pero insuficiente, para hablar de «ausencia de violencia» en el País Vasco, aunque ni Ibarretxe se lo ha puesto como condición ni el Gobierno central parece especialmente interesado en dar un mensaje de firmeza democrática ante la violencia que sufren todos los días los concejales y simpatizantes del PP y de su propio partido, profesores, funcionarios, empresarios, trabajadores, comerciantes, sindicalistas, activistas cívicos…

A partir de ahí, el PP ha dado una respuesta más proporcionada que el Gobierno en primera instancia. La negativa radical a negociar con el lendakari es una prevención de índole higiénica (por los perseguidos y por los que no pueden votar allí) e intelectual, dado el empeño de los asesores de Ibarretxe por empezar el viaje en la última parada.

En cuanto a los efectos demoscópicos fatales para el PSOE de la puesta en escena de Ibarretxe, sólo pueden paliarse en parte si Zapatero convence al lendakari de que retire el plan y se retire él mismo. Sin embargo, Imaz cayó por el fracaso del proceso y la negativa de Zapatero a pactar con el PNV en Navarra y los tradicionales equilibrios del aranismo han cambiado por completo en favor de la figura del lendakari.

El PNV recupera el protagonismo, que en pleno proceso Zapatero llegó a ceder a Otegi, y la iniciativa política, tras una fase en la que Batasuna y ETA eran la referencia política en respuesta al tono político de su principal interlocutor, la presidencia del Gobierno. Para el PNV, la legislatura está amortizada y su contador, a cero o en Estella. Que el próximo presidente sea Zapatero o Rajoy les resulta indiferente. Ni siquiera, como sí le ocurrió a CiU, hubo idilio, pese a los guiños a Imaz.
La doctrina del PP es muy superior a la del PSOE para hacer frente a esta clase de crisis. Al PP se le puede reprochar generosidad penitenciaria, pero difícilmente falta de celo en la defensa (ahora en el tono presidencial de Rajoy) de la unidad y la igualdad entre ciudadanos.

Los pactos con ERC, en Barcelona y Madrid; el exceso de flema ante los ataques a los símbolos; el federalismo de la ortodoxia socialista; la ambigüedad del propio presidente y la disparidad de tonos entre el partido y el Gobierno lastran al PSOE (que intenta corregir la falta de contundencia del Ejecutivo) y le sitúan en una posición de debilidad radical si el gran debate de la campaña es el desafío soberanista.

Una revisión de la legislatura coloca el proyecto de reforma territorial de Zapatero en un primer plano de sus intenciones, junto al giro en política internacional y el proceso de paz. El balance no sólo es el fracaso, sino la participación presidencial en el alumbramiento de dos problemas: la viabilidad del Estatut y la autodeterminación en el País Vasco, en este caso al haber dejado dicho en el discurso de inauguración y clausura del proceso «de paz» que decidirían los vascos y las vascas.

La tímida reivindicación y a última hora que Zapatero hace de España carece de credibilidad, más o menos como las propuestas de vivienda. El problema electoral radica en que el camino de vuelta es tan largo como el de ida y sólo quedan seis meses para que se celebren elecciones en un contexto marcado también por la estruendosa campaña en contra de la Monarquía en la que ERC aparece como organizadora visible.

Una España confederal
Esther SEIJAS La Razón 30 Septiembre 2007

El que avisa no es traidor… y es que algo parecido pudo haber pensado el presidente de la Comunidad Autónoma del País Vasco, cuando cifró como epicentro de su «hoja de ruta para alcanzar la paz y para abordar la solución del conflicto vasco» una consulta a la sociedad vasca a celebrar el 25 de octubre de 2008.

Los referendos de los que habló ayer el señor Ibarretxe son, al menos, tres: un «referéndum ratificador», «un referéndum habilitante» y un «referéndum resolutivo». Estas contribuciones al constitucionalismo, probablemente inmersas en el «constitucionalismo útil» que dice profesar y que en román paladino viene a significar que utilizo la Constitución y el bloque de constitucionalidad como me conviene, se insertan en el siguiente proceso. El referéndum ratificador recaería conjuntamente en el presidente del Gobierno español y en el Lendakari y sus efectos los podríamos calificar de integradores al incorporar ese pacto al ordenamiento jurídico. Si este proceso se frustra, subsidiariamente, surge la figura del «referéndum habilitante», con un efecto político de impulsar un diálogo entre ETA y el gobierno español y de promoción de la negociación entre todas las fuerzas políticas vascas. Su convocante sería exclusivamente el Lendakari. Finalmente, un referéndum «resolutivo», a celebrar en el segundo semestre del año 2010, algo así como la reencarnación del tan anhelado derecho de autodeterminación.

En el fondo de todos estos neologismos hallamos una vocación de implementar el estatus de libre asociación reclamado por el artículo 12 de la Propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía, rechazada por el Congreso en 2005.

La valoración jurídica de este anuncio puede concretarse desde los dos parámetros que hizo famoso Carl Schmitt, la legalidad y legitimidad. En términos de legalidad los artículos 92 y 149.1.32 de la Constitución no dejan lugar a duda de la competencia exclusiva del Estado para autorizar consultas populares por vía de referéndum. La parcheada Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, reguladora de las distintas modalidades de referéndum, indica con meridiana claridad que la autorización para celebrar un referéndum corresponde al gobierno, a propuesta de su presidente, y que la convocatoria corresponde al Rey, mediante Real Decreto acordado en Consejo de Ministros y refrendado por su presidente. La única excepción se refiere a las consultas populares que puedan celebrarse por los ayuntamientos. Las recientes reformas estatutarias han distorsionado levemente este marco jurídico. Pienso en la habilitación competencial que desde el artículo 122 de la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña de julio de 2006 se efectúa a la Generalitat para celebrar en el ámbito de sus competencias «consultas populares» del tipo encuestas, audiencias públicas, foros de participación, pero no referendos. El más difícil todavía viene desde la reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón, donde se incluye la autorización del Estado para que el Gobierno de Aragón convoque un referéndum de ratificación del cuerpo electoral, previamente aprobado mediante Ley orgánica por las Cortes, pero no paralelamente, ni anteriormente. Ante este panorama cualquier convocatoria de referendos por los sujetos no habilitados por la Constitución es inconstitucional, ilegal. En términos de legitimidad sólo podemos avanzar que focalizar la legitimidad democrática de nuestro Estado en la posibilidad o no de celebrar un referéndum merced a la convocatoria de un presidente autonómico significa negar la legitimidad, cual vasos comunicantes, de los procesos y cauces existentes, es decir autocuestionar la legitimidad del propio mandato del Lendakari y del legislativo autonómico. Una reductio ad absurdum.

Sobre los escenarios con los que nos podemos topar y las reacciones a adoptar por el gobierno cabría apuntar lo siguiente. Una eventual convocatoria de un referéndum por el Lendakari es susceptible de impugnación por el Gobierno ante el Tribunal Constitucional. Si aún así el proceso continuase, la Constitución, dentro de lo que se conoce como «federalismo coercitivo» contempla un mecanismo, excepcional, que impediría la ejecución de esas disposiciones previamente impugnadas ante el Tribunal Constitucional. La suspensión de esa ejecutividad puede canalizarse mediante diversas medidas de bloqueo o de presión, incluso de naturaleza económica.

Estamos ante un reto al Estado constitucional que pretende la confederalización del mismo, hurtando a su soberano titular, el pueblo español, el poder y la facultad para decidir sobre ello. Esperemos que tras el órdago, venga la sensatez.

*Profesora titular de Derecho Constitucional. Universidad de León

Irak
POR JON JUARISTI ABC 30 Septiembre 2007

SOSTIENE mi amigo Fernando Savater que la intervención en Irak no fue la ocasión más afortunada que pudo encontrar el PP para discrepar con el Vaticano, y a mí, qué le vamos a hacer, sigue pareciéndome que no fue la más feliz que pudo encontrar Fernando para coincidir por una vez con Juan Pablo II (y, de paso, con Rodríguez Zapatero). Aclaro que, en lo referente a tal coincidencia, jamás tuve dudas acerca de la nobleza de principios de Savater, la grandeza humana del Papa o el estúpido oportunismo de Rodríguez. Genios, santos, cretinos y miserables pueden equivocarse conjuntamente (o acertar) en materia de política o de su continuación por otros medios.

Savater sostiene lo que sostiene porque cree que cuatro años de guerra interminable avalan su pacifismo de entonces y condenan retrospectivamente el intervencionismo de Aznar, y yo creo que ni lo uno ni lo otro. Si Bush y sus aliados se hubiesen limitado a amagar, la situación hoy en Irak no sería mucho mejor. Para empezar, no quedaría un kurdo vivo. Conviene recordar que los kurdos se habían echado al monte antes de que el primer soldado americano pisase territorio iraquí. La inhibición de los aliados habría implicado, de entrada, la consumación de un genocidio que Sadam Hussein había puesto en marcha después de la Guerra del Golfo. Especular con una más que posible represión sangrienta de la oposición chiíta quizá sería incurrir en ese género literario conocido por historia virtual, pero el destino de los kurdos no era asunto de especulación. Su insurrección se había producido a la desesperada, cuando la ofensiva americana y británica no constituía aún una certeza. Si acaso, una promesa, y los kurdos tenían motivos sobrados para no fiarse de ese tipo de promesas.

Pero, por supuesto, no voy a agarrarme a los kurdos como coartada humanitaria para justificar una intervención irreprochable. ¿Alguien puede pensar, desde el presente, que sin los ejércitos aliados en Afganistán e Irak la región sería hoy una balsa de aceite? ¿Que los islamofascistas habrían respetado el fascismo laico de Sadam Hussein? Tanto como respetaron a la autoridad palestina. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron su declaración de guerra al mundo: a las democracias liberales, pero también a los regímenes nacionalistas y a las oligarquías feudales de los países islámicos. ¿A todos? Bueno, la Siria nacionalista (y oligárquica) de Asad se ha librado de la quema como se libran los estados títeres: desestabilizando el Líbano, hostigando a Israel a través de milicias subalternas y convirtiéndose en el corredor de las fuerzas de refresco para el terrorismo islamista en Irak, pero es una fruta podrida y caerá y, más temprano que tarde, se convertirá en otra Gaza, pese a su cacareada pluralidad religiosa. Nunca olvidaré el discurso antisemita y los cantos de alabanza a Bin Laden con que me dio la bienvenida a su país (en la embajada española de Damasco y cuando aún no habían transcurrido cien días desde el 11-S) un notorio intelectual del régimen, nacionalista y, por cierto, cristiano. Un tipo siniestro muy representativo, en cualquier caso, del Baaz sirio tan caro a Moratinos.

Mientras el Ministro español de Asuntos Exteriores fungía de recadero de Asad para asestar a Israel, ONU mediante, otra puñalada trapera (la fuerza de la costumbre), alguien, en alguna oficina del ministerio que tan atinada y brillantemente dirige, se entretenía en filtrar a la prensa adicta el acta de una conversación de febrero de 2003 entre Aznar y Bush. Una vez pregunté a Aznar si no le preocupaban sus enemigos. «Me preocupan más los aduladores», me contestó con esa locuacidad inagotable que lo caracteriza. En consecuencia, y para no añadirle preocupaciones, voy a callarme lo que he pensado de él tras la lectura del acta susodicha. Otros son quienes deberían preocuparse por las iniciativas de sus leales, porque quizá la filtración haya perseguido distraer la atención de la espectacular entrevista neoyorquina de Rodríguez y Bush, pero el texto filtrado, más que al olvido del presente, invita a la comparación. ¿No será el filtrador un infiltrado?

Sentido común y confianza
Luis del Pino Libertad Digital 30 Septiembre 2007

Recomiendo a todos la lectura del artículo que hoy publica Fernando Lázaro en El Mundo, donde una serie de víctimas del 11-M manifiestan su angustia y su preocupación por el contenido de la sentencia que el tribunal emitirá próximamente.

Hablan esas víctimas de las profundísimas incógnitas, de las numerosas contradicciones, que perciben en la historia oficial con la que se ha pretendido dar por cerradas las investigaciones. Hablan de la sensación que tienen de que les han mentido, de que se pretende encubrir con una falsa historia y con un manto de olvido a aquéllos que les arrebataron a sus seres queridos. Hablan de su temor de que todos - los partidos políticos, la Justicia, la sociedad - quieran dar por cerrado el caso. Alguna de ellas llega, incluso, a expresar su miedo de que nunca se llegue a saber toda la verdad de lo que sucedió en Madrid.

Me gustaría decirles a esas víctimas que no creo que esos temores estén justificados. Yo creo, por el contrario, que hemos tenido una gran suerte con el tribunal al que le ha correspondido el caso. Se trata de tres buenos jueces, de tres jueces honestos, que no van a permitir que ninguna consideración extrajudicial interfiera con su obligación legal de juzgar de manera imparcial, y de acuerdo con las pruebas aportadas.

Y son esas pruebas aportadas, valoradas de acuerdo con la lógica y el sentido común, las que dicen que la sentencia no puede ir más que en un solo sentido.

¿Pueden los jueces dar por buena la mochila de Vallecas, cuando tienen en su mano comprobar que, como hemos denunciado nosotros, en las autopsias de las víctimas mortales no aparecieron esos clavos y tornillos que en la mochila de Vallecas sí que aparecen? No se trata de que se fíen de las informaciones periodísticas: se trata, simplemente, de que comprueben la documentación que tienen en su poder, como parte del sumario.

¿Pueden los jueces dar por buena la historia de la venta de unos teléfonos Trium a unos supuestos búlgaros? De nuevo, no se trata de fiarse de lo que diga un periodista, que podría perfectamente estar contaminado o equivocado. Basta con acudir a la documentación bancaria y contable de esos hindúes que vendieron supuestamente los teléfonos. Esa documentación obra en el sumario y parte de ella se ha exhibido, incluso, en el propio acto del juicio.

¿Pueden los jueces dar por buena la historia de que El Tunecino compró un Skoda Fabia a ese testigo chileno, luego expulsado de España, que no supo identificar ni el color de ese coche que decía haber robado? Otra vez más, no se trata de atender a lo que informaciones periodísticas, no necesariamente veraces, puedan decir. Basta con acudir a la declaración del chileno, a la del portero que avistó el Skoda tres meses antes del atentado y a los propios informes policiales. Todo ello obra en el sumario.

Y lo malo no es que esas falsas pruebas tengan que ser anuladas. Lo malo es que esas pruebas demuestran que existió una voluntad consciente de colocar pruebas falsas. Lo cual tiene dos efectos, o debería tenerlos, en pura lógica jurídica. En primer lugar, constatada la falsedad, deben iniciarse los procedimientos oportunos para determinar quiénes son los responsables de esas falsificaciones. En segundo lugar, todo el resto de pruebas aportadas quedan afectadas de la misma sospecha de falsificación, máxime cuando se combina esa sospecha con la constatación de que todas las pruebas directas (restos de los trenes, efectos de las víctimas) han sido destruidas.

Constatada la falsedad en al menos tres ocasiones, la valoración de otras pruebas no puede prescindir de esa constatación. No puede prescindirse de esas falsedades, por ejemplo, a la hora de valorar si los restos de explosivo encontrados en la Kangoo estaban en Alcalá (donde los perros no los olieron), o fueron colocados en comisaría. No puede prescindirse de esas falsedades, por ejemplo, a la hora de extraer conclusiones del hecho de que se mandaran faxes o se realizaran llamadas desde fuera del piso de Leganés en nombre de los presuntos suicidas. No puede prescindirse de esas falsedades, por ejemplo, a la hora de determinar la fiabilidad de unos informes telefónicos donde han quedado constatadas las omisiones, las sustituciones de teléfonos o las equivocadas atribuciones de titularidad. No puede prescindirse de esas falsedades, en fin, a la hora de valorar si pudo existir dolo en la ocultación de los informes de análisis de los explosivos o en la destrucción de las pruebas de los trenes.

Yo tengo confianza en que la sentencia responderá a la lógica y al sentido común. Y en que esa sentencia, si bien no aclarará quiénes fueron los autores de la masacre, sí que abrirá el camino para que sepamos quiénes pudieron participar en la trama de falsificación. Y de ahí a los verdaderos autores tan sólo hay un pequeño paso.

Así pues, me gustaría decirle a esas víctimas con las que Fernando Lázaro hablaba que tengan confianza: la sentencia va a servir para mucho. Y me gustaría también decirles que no es cierta una de las cosas de las que se quejaban: no es cierto que la sociedad esté dispuesta a pasar la página. Por lo menos, no toda la sociedad. Somos muchos los que compartimos con esas víctimas el deseo de que esta masacre se aclare. Somos muchos los que trabajamos para que así sea. Y somos muchos los que sabemos que la cuestión no es si los verdaderos autores terminarán pagando, porque eso lo damos por descontado. La única duda es cuándo tendrán que hacer frente a sus responsabilidades penales.

Y ahí, por supuesto, la sentencia que el tribunal emita tendrá una gran influencia: cuanto más lejos vaya la sentencia a la hora de desmontar la patraña, más cercano estará el día en que los verdaderos terroristas del 11-M se sienten en el banquillo.

Y yo estoy seguro de que el día en que la sentencia se emita habremos dado un paso de gigante. Y algunos verán la cárcel mucho más cercana de lo que les habían prometido.

P.D.: Excelente también la carta de Pedro J. y el oportuno recordatorio de la obra de Ionesco. Enlazando ambos artículos, la diferencia entre la actual situación y la obra del dramaturgo francés de origen rumano es que, en España, somos una mayoría los que no estamos dispuestos a convertirnos en rinoceronte.

P.D. 2: Estos son los enlaces para acceder a los dos últimos programas de "11-M: El Juicio", esa media hora que dedicamos semanalmente a analizar las últimas novedades en las investigaciones de los atentados:

Programa del 20 de septiembre de 2007 http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/programas/ver-11m/11_m_el_juicio_20_09_07/

Programa del 27 de septiembre de 2007 http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/programas/ver-11m/11_m_el_juicio_27_09_07/

Vacío de poder
POR IGNACIO CAMACHO ABC 30 Septiembre 2007

NADA es casual, ni el azar es una ley capaz de dominar por sí sola los dictados de la política. Las cosas ocurren porque sobrevienen las circunstancias que las hacen posibles, porque se crean las condiciones favorables, porque alguien abre espacios para que otros los ocupen. Toda esta crisis institucional, esta falla agrietada en la estructura del Estado, esta quiebra amenazante que cuestiona de golpe el hecho nacional y su orden histórico no ha surgido de una malhadada acumulación de albures, sino que es consecuencia de una cadena de hechos y de omisiones que ha abierto el escenario de la ruptura mediante un manifiesto abandono de responsabilidades y un pavoroso vacío de poder.

La campaña de injurias contra la Corona y de agresiones a la efigie del monarca constitucional, la crecida radical del nacionalismo catalán, el hervor republicano de una cierta izquierda o el desafío secesionista de Ibarretxe no son sino consecuencias de una deriva de desvaríos en que el Gobierno de Zapatero ha incurrido desde su misma toma de posesión, un temerario juego de aventurerismo político que de repente aboca, ante el evidente agotamiento de su escasa consistencia, en una crisis estructural de primer orden. El cuestionamiento frívolo del concepto de la nación, el coqueteo confederalista, la alianza con los soberanistas más desapegados, el diálogo suicida con los asesinos, la ausencia de un proyecto nacional, el tacticismo como método y la quiebra del consenso mayoritario han provocado una situación de debilidad del Estado que ha sido inmediatamente percibido por los adversarios del modelo constitucional como el momento idóneo para lanzar un demarraje. Agotada la legislatura entre un marasmo de bandazos, indecisiones, rectificaciones y tumbos, Zapatero se enfrenta a un desafío para el que carece de autoridad moral, envergadura política y ambición histórica.

El órdago nacionalista se produce ante la certidumbre de un trance crítico en la solidez del Estado, licuado como plan colectivo entre un grave quebranto de su cohesión interna, la que proporcionaba el consenso de los grandes partidos nacionales. Por esa fisura se cuela el reto soberanista, aprovechando la existencia de un clima de desleimiento de los principios que le hacían frente en condiciones de relativa firmeza. Ante un Gobierno sin respaldos básicos, ante una sociedad dividida y perpleja, ante un liderazgo diluido y en medio de una descarnada batalla de poder entre una izquierda desguarnecida y una derecha angustiada, los nacionalistas han encontrado el momento objetivo de apretar el acelerador del sueño de la independencia frente a una España más invertebrada que nunca en los últimos treinta años. Y han dado la razón a quienes sostenían, con cierta prematura alharaca alarmista, que el destino del país caminaba por un alambre sobre el vacío. Lo peor es que el presidente funámbulo es ahora un equilibrista sin control que, mientras los ciudadanos contienen el aliento ante la zozobra de un proyecto de convivencia, apenas piensa en otra cosa que el modo de no romperse su propia crisma.

Carrera de deslealtades
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 30 Septiembre 2007

LA impudicia que exhiben muchos de los líderes nacionalistas, en flagrante deslealtad con la norma constitucional que les ha llevado al poder, no es nueva en la Historia de España. Lo nuevo está en la impunidad con la que operan y que, sostenida en el tiempo, va afirmando su temeridad soberanista. Lo raro no es que un personaje como Juan José Ibarretxe insista en su prolongada carrera de provocaciones al Estado en que se incluye y desacatos a la Constitución y al Estatuto de los que arranca la legitimidad de su Gobierno. Lo sorprendente es que no le pase nada, que el Gobierno del Reino de España mire hacia otro lado y susurre, entre acomplejado e incapaz, la más demoledora de todas las teorías de la prudencia, la del mal menor.

Cuando alguien, cualquiera, actúa fuera de la Ley -trátese de un inmigrante sin papeles o de un cacique separatista-, sólo hay un camino posible que no quiebre los supuestos del Estado de Derecho y, lo que es también importante, del sentido común: conducir al infractor ante el juez correspondiente y esperar -sentados en el caso español- a que la máquina de la Justicia se ponga en movimiento y actúe en consecuencia. Todo lo demás no es que no sea democrático, es que sólo produce caos, incertidumbre y males mayores.

La clave está en la lealtad frente a sus electores de quienes gobiernan y junto a quienes, con mayor rango, representan los poderes del Estado. Como enseña Salvador de Madariaga, «vale más un error leal que la verdad desleal». En su propia y desleal mentira están instalados quienes, desde el separatismo activo o su cooperación consentidora, no dejan de producir un ruido que frena nuestra posibilidad colectiva en el camino del progreso y enflaquecen nuestra democracia. José Luis Rodríguez Zapatero es, en eso, un verdadero campeón. No contento con su complicidad con las fuerzas centrífugas que perturban nuestro horizonte, trata de internacionalizar su ejercicio de discordia diferencial y olvido de los compromisos que tiene adquiridos.

Sabido es por todos, sospecho que incluso por Miguel Ángel Moratinos, que las relaciones de Rusia con la Unión Europea no son las deseables y que hay en ellas, especialmente en los capítulos del intercambio comercial, más divergencias de las que aconseja la buena vecindad. Zapatero, el líder que es capaz de conversar con George W. Bush durante cuatro segundos, se fue a pasar el fin de semana con Vladimir Putin al balneario de Sochi, el confortable refugio de la vieja nomenclatura soviética, y aprovechó el viaje para, bilateralmente, desmarcarse de las líneas de actuación de la UE. Ignoro con qué beneficios para España. Quien no se ejercita en la práctica de la lealtad, ¿puede exhibir alguna autoridad para reclamársela a quien debe hacerlo? Cuando la solución teórica se convierte en parte del problema, éste se vuelve irresoluble. Es nuestro caso.

Los nacionalismos en el reino de todo vale
POR GERMÁN YANKE ABC 30 Septiembre 2007

Que no, que no les da por la República, que el asunto es más grosero, menos democrático, fruto de las manías y del odio y no de la reflexión sobre propuestas políticas. Los nacionalismos se abonan últimamente a la injuria contra el Rey, al menosprecio y a la inquina porque el Rey no sólo encabeza, sino que representa la España que ellos no quieren, la nación democrática. Desde el etnicismo más burdo, que es el de los nacionalismos «periféricos», contra el Estado de ciudadanos vale, sin orden ni sentido, toda la diarrea mental acostumbrada. Aquí se puede insultar al Rey, allí quemar su fotografía y en otro lugar pedir que el Monarca deje de ser el jefe de las Fuerzas Armadas... La cuestión no es la República, sino el reino en el que, para sostener la barbarie, todo vale.

Estamos en el reino de todo vale porque el Gobierno ha despreciado los procedimientos razonables y el sentido común en la búsqueda fanática de una «España plural», nunca definida con seriedad. Porque construye su liderazgo político por agregación: cedo en esto ante unos, admito aquello ante otros, se trata de que me apoyen en el Congreso, en Cataluña o Galicia, en el «proceso» y, una vez dinamitado, en la esperanza futura de un «final dialogado» del terrorismo. Lo que llaman la búsqueda de «que todo el mundo esté a gusto» es, metiendo el elefante en la cacharrería, la necesidad de que se siga pedaleando, aunque no se sepa hacia dónde, para no caer de la bicicleta.

Los bolos de Anasagasti
Seguramente por ello se insiste en que no pasa nada y se hacen alusiones un tanto infantiles a la «libertad de expresión». Pero no se trata de encarcelar a todos los cernícalos del etnicismo que, por odio a lo que España significa como democracia de ciudadanos, insultan al Rey, sino de analizar cómo la grosería, como arma de negociación, se ha hecho presente en nuestros días. Si se insulta, es un insulto. Si se arremete contra el Rey, es un hecho que revela la falta de respeto de algunos a las instituciones del Estado. Si la única reacción es decir que son manifestaciones de la «libertad de expresión», es que no se repara ni en la grosería ni en el valor de las instituciones. Cuando el PP critica al Gobierno, éste no responde diciendo que se trata de la «libertad de expresión». La política y la vida cotidiana tienen vectores y espacios que no son los del Código Penal.

El Rey es atacado ahora, como la bandera y otros símbolos, para tratar de deteriorar la España constitucional. En el caso del nacionalismo vasco es evidente que nace como reacción al sistema constitucional, a sus libertades y al concepto de ciudadanía. Si la Corona pudiese ser, como los nacionalistas han pretendido en tiempos pasados, la cumbre institucional de un esperpento de foralidades mal entendidas y privilegios, sería bienvenido. Si el Rey es un rey constitucional y representa una España moderna y democrática, no tanto. Entonces Anasagasti, para ponerse en valor en el particular caos del PNV, inicia una cadena de bolos televisivos como una folklórica desesperada. Todo vale. En Cataluña, otrora tan progresistas, el nacionalismo gobernante con el estatuto que repudiaron refugia sus contradicciones en el victimismo. Y sus fracasos precisan un chivo expiatorio que, cómo no, es España. Si el Rey la simboliza, a por el Rey. Es difícil encontrar un partido más estrafalario que Ezquerra Republicana. A un lado, su patológica deslealtad, incluso con el Gobierno del que forma parte, su independentismo se amasa en los Presupuestos del Estado, en los que tienen no poca mano. Y su «republicanismo», que uno espera que sea catalán, se funda en los privilegios. Así que, ante tanta vaciedad, se queman retratos del Rey y un diputado se autoinculpa, dándoselas de muy machote.

La paradoja es que en la España actual no hay republicanos serios en el escenario. Los que haya, están en su currículo y en tablas más elegantes y educadas. Ha aparecido, de la mano de los nacionalismos, esa suerte de antimonárquicos por antiespañoles. Corrijo: la paradoja es que en la España actual los protagonistas de esa grosera parafernalia, los adalides del insulto al Rey, tienen todos un antidemocrático germen etnicista. Más paradoja: si uno mira a la derecha, los voceros contra el Rey también se alojan en el todo vale y en la pulsión antidemocrática. Quizá el Rey pueda estar preocupado por el ruido. Por el tipo de enemigos, puede estar, desde luego, satisfecho. El Gobierno no tanto, que tiene a muchos de ellos como socios y amigos.

Pues hay que darle importancia
POR ANTONIO BURGOS ABC 30 Septiembre 2007

¿QUE este tío loco y malvado no ha vuelto a inventar las dos Españas, dice usted, las que reconciliaron el Rey y la Constitución? Pues no sólo las ha sacado del armario de los fantasmas familiares y del baúl de los recuerdos, uuú, de Karina, sino que ha ahondado la brecha entre ellas. Hoy las dos Españas están más lejos una de otra que ayer, pero menos que mañana. Dos Españas en la forma de entender la separación de poderes, el bocado con serreta a los separatismos, la propia libertad, nuestro papel en el mundo, la unidad de la Patria

- Ojú...
- Ojú, ¿qué?
- Que ha dicho usted «la unidad de la Patria»

So cobardón, ¿usted no ve cómo cada vez es más tenso esto de las dos Españas? Usted mismo me parece que pertenece a otra que yo: la que se avergüenza de España, la del «vamos a callarnos, no se vayan a cabrear más todavía los que quieren destruirla».

Y la peor de todas las divisiones, no entre constitucionalistas y nacionalistas, no entre centralistas y autonomistas, izquierdas y derechas, trincones progres y mangones fachas, mileuristas y millonetis, defensores de la contención del gasto público y derrochadores del superávit; no entre objetores de Educación para la Ciudadanía y Club de Fans del libro de José Antonio Marina, sino que la más peligrosa se está ahondando en estos días entre los españoles del Habrá Que Hacer Algo y los españoles del No Hay Que Darle Importancia. Los que creemos que Humilladero es un Jaca 2007 a la busca de su Galán y su García Hernández, y los que afirman que No Hay Que Dar La Menor Importancia a la salida de pata de banco de unos comunistas y unos socialistas de pueblo, o de unos separatistas catalanes que no quieren al Rey en los Ejércitos ni de cabo de guardia.

Más que los separatistas de Carod o de Ibarreche; más que el triquitraque de los niñatos catalanes metiendo mecha a los retratos de Su Majestad; más que los que se declaran por las televisiones antimonárquicos con la misma alegría con que los béticos se dicen antisevillistas... Más que los que se niegan a izar la bandera de España porque, claro, como no hay mástil, no hay Casera y nos vamos; más que los que obligan a los niños a aprender en las escuelas cualquier lengua menos la española y les lavan el coco contra España; más que los cobardes y los callados que deberían hablar en defensa del Rey Nuestro Señor; más que los apalancados en el silencio y los estabulados en el pacto con los que quieren acabar con todo este orden de cosas y romper la baraja, entre otras cosas porque cuatro reyes...

Más que todos estos rompepatrias (sí, he dicho rompepatrias, ¿pasa algo?), los que más me preocupan son los que se han hecho ricos potricos con este régimen de libertades, los que viven del sistema o del régimen, precisamente gracias a la concordia y a la estabilidad que, en la persona de Don Juan Carlos de Borbón, trajo la Institución Monárquica, y que están de Belinda, callados como putas, con más miedo que vergüenza, que no tienen ninguna. Me aterran los millonetis de la empresa, del cargo político, de los medios de comunicación, de la actividad pública, de la cultura, de la Iglesia, que están donde están precisamente gracias a que las cosas han sido como han sido, y que cuando en el horizonte de la Historia vuelven a aparecer alarmantemente Jaca y el Pacto de San Sebastián, y los del «no a la guerra» se disfrazan de Agrupación al Servicio de la República, cuando España toda huele a chamusquina, dicen que No Hay Que Darle Importancia, empezando por el presidente del Gobierno y terminando por el presidente de mi comunidad de vecinos, que vota a Izquierda Unida.

Pues sí, Hay Que Darle Importancia. Y recordarles que si hay libertad para que ellos digan que No Hay Que Darle Importancia es precisamente gracias a que Su Majestad la garantizó aquel 23-F donde muchos de los que dicen que No Hay Que Darle Importancia tajelaron más que los italianos en Guadalajara. Hasta mismas las mismísimas trancas estaban todos estos cobardes aprovechateguis de la Menor Importancia.

Fractura en el tribunal constitucional
Editoriak ABC 30 Septiembre 2007

QUIEN siembra vientos recoge tempestades. El PSOE y sus socios parlamentarios impusieron una enmienda en la reciente reforma de la ley orgánica del Tribunal Constitucional, conocida como «enmienda Casas», estableciendo la prórroga automática del mandato del presidente -en este caso, de su presidenta, María Emilia Casas- para hacer coincidir su vencimiento con la renovación del órgano. A efectos prácticos, se trata de garantizar el voto de calidad de María Emilia Casas, cercana al llamado bloque «progresista» del Tribunal Constitucional, ante un posible, e incluso probable, empate en las resoluciones del Estatuto catalán. El PP impugnó ante el Tribunal Constitucional este aspecto de la reforma de la ley orgánica que regula el funcionamiento de este mismo Tribunal, y ello ha provocado una fractura interna de difícil remedio, puesto que se discute si la presidenta y el vicepresidente, Guillermo Jiménez, deben quedar apartados del debate sobre la inconstitucionalidad de un precepto que afecta directamente a su continuidad en el cargo. Y en este caso concreto, el Pleno está presidido por el magistrado más antiguo, Vicente Conde, supuestamente cercano a las tesis consideradas «conservadoras».

El Tribunal parece incapaz de solventar un problema que bloquea su funcionamiento y su resolución ha quedado por ahora aplazada hasta dentro de unos días. La cuestión se complica debido a la razonable impugnación por el PP de otra novedad introducida por la reciente reforma, en virtud de la cual el Senado tendrá que elegir a los cuatro magistrados que le corresponden entre los candidatos presentados por las comunidades autónomas, lo que supone una evidente limitación para la voluntad de una Cámara que representa al pueblo español.

La politización del intérprete supremo de la Constitución es un hecho gravísimo que, al igual que ocurre con el Consejo General del Poder Judicial, lleva camino de convertirse en un cáncer para el funcionamiento correcto del Estado de Derecho. Las medidas adoptadas sin consenso y con fines coyunturales al servicio del partido gobernante producen por definición este tipo de consecuencias indeseables. En cuanto se aborda un asunto de cierta densidad política, el Tribunal aparece dividido en bloques homogéneos. El Gobierno está empeñado en sacar adelante un Estatuto que plantea muy serias objeciones desde el punto de vista de la constitucionalidad y para ello no duda en formular -por medio de la Abogacía del Estado o del Ministerio Fiscal- una serie de trabas frente a los recursos del PP. Los magistrados se debaten entre el respeto que deben a la Constitución y las presiones que sufren desde muy diversas instancias, creando así una situación insostenible. Bajo la apariencia de debates de carácter técnico-jurídico, se libran batallas de alto significado político en el lugar menos adecuado para ello. El Gobierno ha llevado al TC a un punto de no retorno, que sólo podrá solventarse si sus miembros actúan con independencia y los políticos les dejan actuar sin interferencias.

Al PSOE se le empiezan a nublar las elecciones
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 30 Septiembre 2007

Lo vieron negro después de las municipales, de color de rosa tras el debate del Estado de la Nación y los tropezones del PP y vuelven ahora, con el otoño a tener la sensación de que va a castaño con tendencia a oscuro. Se les nota mucho en que cada vez hablan más a Irak. Al PSOE- es una reacción inmediata- en cuanto se le tuerce la encuesta saca a Irak en procesión y a José Maria Aznar de romería.

Pero es que tiene poco más que pasear. Al otrora jaleadísimo “Proceso de Paz” ya se sabe, ni mentarlo. Y cruzando los dedos para que los chicos de Rubalcaba sigan siendo tan eficaces como hasta el momento. La cosa de ANV es otra espina y ahora Ibarretxe les pone encima de la mesa el órdago donde queda demostrado que el bálsamo de Zapatero no sólo no rebaja la erupción nacionalista sino que la está convirtiendo en viruela.

Por el lado catalán les quema todo . Porque allí sacarán mucho voto, pero cada uno que obtienen puede ser a costa de perder otros por las Españas. El Estatut fue un lío prescindible cuyos nocivos efectos no han acabado ni para el PSOE ni lo que es peor para toda la nación y el conjunto de la ciudadanía . Y lo peor son los compañeros de viaje y ,allí, de Gobierno a quien ya no se les sujeta ni un ansia ni un cerillazo a la bandera.

Así la cosa había que echar mano de la economía -¿quién nos iba a decir que en marzo a lo que se puede jugar la urna es a la cartera?- pero resulta que está como de mírame y no me toques y la bonanza que parecía no tener fin se ha resfriado. Por ahora, la enfermedad no parece que pase del estornudo pero quien más quien menos teme la fiebre y que derive en pulmonía . Por si fuera poco los jamones y lomos embuchados que había en la despensa no han tenido la gratitud que se esperaban. Y mucho por culpa del “fuego amigo”.

Porque todo lo anterior es más pequeño si se tiene para contrarrestar al más potente de los altavoces. Como hasta ayer se tenía. Pero la jugada de la Sexta, del meter la mano en la caja del fútbol y lo del periódico de cabecera y mesilla de noche les ha ganado sino la enemistad, que es mucho decir, pero si la desconfianza y el cabreo, de toda la flota PRISA. Que es mucha flota y con dos portaviones , el País y la SER, como para tenerla enfrente y cambiarla por un par de canoas de diseño. De mucho diseño, si, pero hoy por hoy , canoas.

A la hora de la verdad la única ideología de una empresa-y nada más que eso es PRISA- es su cuenta de resultados. El zarpazo a la Chacón y el recado a Zapatero ha sido y está siendo cada día de los de pensárselo y si se une ello a que los herederos parecen haber pactado con Rajoy-la comida del 27 del mes pasado fue importante- que apoyo por supuesto no, pero cornadas en la femoral tampoco, es para que Pepiño Blanco tenga que salir hablando a cada minuto de Irak y la “vice” echándole las culpas, cada viernes, de la crispación al PP . Pero de Irak no vienen féretros y de Afganistán si. Y el cuento de las misiones de paz sólo se lo creen algunos de los que todavía acuden a los mítines. El resto ve lo que hay: guerra. Lo mismo que por mucho que se esfuerce Maria Teresa Fernández de la Vega , los que convocan referéndum ilegales y que pretenden expropiar la sobreraza del pueblo español sobre una parte de su territorio, los que queman fotos de los reyes y banderas de España o proclaman la tercera republica no son los del PP, sino aliados suyos, socios incluso en gobiernos y en algún caso sus propios concejales. Y está claro que si no hicieran tales disparates , el PP no podría utilizarlos.

Total, que nublada viene la cosa. Ni son buenas las señales ni pinta a bien el invierno. Y esta mañana mismo la sensación que muchos tienen es que la primavera está en el aire.

P.D.La presentación del nuevo partido ha sido un autético éxito. El apoyo de Vargas Llosa un bombazo mediático. Mi simpatias por el mismo las he dejado aquí y en varias ocasiones bien claras. Ahi están las entradas Rosa Diez o El Partido de los Huerfanos o Las Trincheras enfilan . Creo que hace falta como reulsivo en las conciencias de la izquierda española.
En lo operativo estimo que, y eso parece indicar la presencia de Boadella, Ciudadnos por Cataluña debe sumarse a ese proyecto de la manera que mejor se entienda y convenga

La enseñanza de Monipodio
Pío Moa Libertad Digital 30 Septiembre 2007

Algo obvio es que un partido como el PSOE, con su historial totalitario y extremadamente corrupto, solo puede educar para algo semejante a lo que él es. Aducen algunos que no hay por qué armar tanto escándalo por su "ciudadanía" porque, de todas formas, esa educación ya se viene impartiendo desde hace muchos años. Y es cierto: basta hojear los textos escolares, especialmente en geografía, historia, ¡en la misma religión!, para notar la difusión sistemática de las doctrinas progres, sin que durante decenios hayan chocado con una denuncia y oposición firmes.

Por otra parte, argumentan, la iniciativa sociata no tendrá mejor suerte que la FEN del franquismo, que apenas era tenida en cuenta. No creo que sea así. Gran parte de la juventud y de la sociedad está hoy moldeada por la telebasura, trasunto de la ideología progre. Ahora han dado un paso más adelante, tratando de sistematizar las enseñanzas de Monipodio bajo un disfraz virtuoso. Pues bien, ese paso es la ocasión de recuperar el terreno perdido, de explicar amplica y convincentemente por qué esa "educación" es falsa y contraproducente, y no puede producir ciudadanos, sino botelloneros, pro terroristas, pro separatistas y ladrones de los fondos públicos. He aquí el reto.

Algo personal
IMANOL ZUBERO El Correo 30 Septiembre 2007

Leo la 'hoja de ruta' presentada por Ibarretxe ante el Parlamento -sus elucubraciones sobre consultas resolutivas y habilitadoras; su lenguaje tecnocrático, melifluo en la forma aunque brutalmente descarnado en el fondo- y recuerdo aquello que cantaba Serrat: «Probablemente en su pueblo se les recordará como cachorros de buenas personas, que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas. Probablemente que todo eso debe ser verdad, aunque es más turbio cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son, ni a quién sirven cuando alzan las banderas». ¿A quién sirve Ibarretxe cuando enarbola la bandera de la consulta soberanista? La sociedad vasca desea, la sociedad vasca no quiere... ¿Qué sociedad vasca es esa de la que habla con tanta ligereza? No es, desde luego, la que yo conozco. Todo su discurso está trufado de un plural mayestático que sólo sirve para ocultar tras un burka de uniformismo la realidad de una sociedad vasca que sin duda no es la que yo quisiera, pero tampoco la que él pretende representar.

Leo y releo el texto de la intervención del Ibarretxe y la poderosa ironía de Serrat vuelve a resonar: «No pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un diálogo de franca distensión que les permita hallar un marco previo que garantice unas premisas mínimas que faciliten crear los resortes que impulsen un punto de partida sólido y capaz de este a oeste y de sur a norte, donde establecer las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un hermoso futuro de amor y paz».

Como en la canción, Ibarretxe promete lo que no puede dar y aspira a lograr por la vía rápida lo que no cabe sino construir trabajosamente. «Deseo oficializar en este Parlamento una oferta institucional al Presidente del Gobierno español para alcanzar un Pacto Político entre Euskadi y España sobre dos principios claros: El principio ético de rechazo a la violencia, y el compromiso de la sociedad vasca con las vías única y exclusivamente políticas y democráticas. El principio democrático de respeto a la voluntad de la sociedad vasca, y el compromiso de incorporar este reconocimiento y su ejercicio en el ordenamiento jurídico». ¿Es consciente de lo que plantea, lo son quienes le han asesorado? Quienes ya nos hemos comprometido con la democracia lo hemos hecho sin necesidad de encomendarnos a Ibarretxe. Y quienes no tienen intención de hacerlo sólo ven en él a un risible presidente (de una nación que quieren unificada y creen rota con la complicidad del PNV), cuando no a un despreciable presidente (una especie de virrey vergonzante al servicio de la metrópoli colonial). ¿Qué clase de oferta es esta, que no puede de ninguna manera garantizar?

En fin. La canción de Serrat a la que vengo refiriéndome se titula Algo personal. Como tal hemos de afrontar el periodo que a partir de ahora se inicia. Como algo personal. El juego ha dado comienzo. Pero el juego no es entre Euskadi y España. Esto es liga vasca y es aquí, en el seno de la sociedad vasca, donde ha de jugarse hasta sus últimas consecuencias. i. zubero@diario-elcorreo.com

Llamamiento
JOSEBA ARREGI El Correo 30 Septiembre 2007

El Gobierno vasco va a pedir al de España abrir negociaciones para la normalización política de Euskadi. Entiende que la normalización sólo puede venir de la mano de la consulta popular, del reconocimiento del derecho a decidir de los vascos -en otro caso no habría nada que negociar con el Gobierno de España-. Y el Gobierno vasco entiende que la normalización acompaña, condiciona, produce la pacificación: porque demuestra, con hechos, que no hace falta la violencia para alcanzar el fin de la autodeterminación.

Ibarretxe se siente comprometido con la palabra que ha dado a la sociedad vasca. Es preso de su palabra y de sus compromisos. Tendremos consulta. Con fecha: 25 de octubre de 2008. Aunque muchos no la queramos y dudemos de que sirva para algo: quienes ahora la proponen y hacen depender todo del reconocimiento del derecho de autodeterminación -pacífica o violentamente-, nunca han aceptado de verdad el resultado de las consultas populares que, haberlas, las ha habido. Aunque muchos pensemos que lo único que la consulta va a producir es crispación, más división entre los vascos, enfrentamientos, y encorajinamiento de los violentos.

Quien tenga la manía de mirar cómo funcionan otros países, otras democracias, se podrá preguntar por qué en el nuestro no se produce lo que es normal en ellos: que las organizaciones de la sociedad civil hacen oír su voz para que los políticos no jueguen con la sociedad, para que los partidos políticos se sientan limitados en sus afanes de crear problemas en lugar de resolverlos.

Los medios de comunicación, las organizaciones empresariales y sindicales, iglesias, ONGs, movimientos culturales, asociaciones de todo tipo llaman la atención del conjunto de la sociedad cuando creen percibir que los partidos políticos emponzoñan la vida de la sociedad, crispan a la sociedad, la dividen, la empujan a alternativas que pueden poner en riesgo su cohesión. Y lo hacen ante proyectos estrictamente políticos, ante proyectos de ley, ante grandes proyectos de infraestructuras, ante reformas fiscales, ante intervenciones en política exterior. Son testimonio de una sociedad civil que demuestra su vitalidad negándose a alinearse de forma partidista, testimonio de una sociedad civil que puede criticar a todos los partidos políticos a la vez por razones distintas.

No creo que quepan muchas dudas sobre la intensidad que van a adquirir los tiempos que vienen con los anuncios políticos del Gobierno vasco. Podemos estar en la antesala de la repetición de lo que fueron los momentos álgidos del plan Ibarretxe, pero agravados por la amenaza de la consulta: ya no va a tratarse de una votación en el Parlamento vasco y de otra en el Congreso de los diputados. Pero la sociedad vasca está sumergida en el silencio. Es cierto que algunos medios de comunicación muestran su preocupación. Pero la sociedad en su conjunto está silenciosa. Como si no fuera con ella la cuestión. Como si no estuviera en juego nada importante. Como si alguien no fuera a apostar todo el futuro de esa sociedad en un órdago, jugándose lo que no es de su propiedad al todo o nada.

Es cierto que la sociedad vasca posee algunas características diferenciadas. No especiales en el sentido de que sólo se pudieran dar entre los vascos. Unas características diferenciadas comunes a todas las sociedades pequeñas. No somos muchos: dos millones de habitantes. Menos que algunas grandes ciudades europeas. Menos que algunas ciudades españolas, poco más que otras.

Pero somos una sociedad pequeña con muchas instituciones político-administrativas, con mucho peso de las instituciones públicas en la vida diaria de los ciudadanos. En palabras del sociólogo Ander Gurrutxaga, somos una sociedad 'hiperinstitucionalizada'. El poder y la influencia política de las administraciones llegan hasta los últimos rincones de la vida social. Casi nada se les escapa. Sobre todo el mundo asociativo, sea del tipo que sea, se encuentra atravesado por la presencia, y el control, de las administraciones públicas. Todo ello explica, al menos en parte, el comportamiento silencioso de la sociedad civil y de sus organizaciones. En los tiempos de turbulencias que se avecinan, turbulencias a las que les han antecedido las turbulencias internas del partido clave de las administraciones públicas vascas, el PNV, parece que la sociedad civil y sus organizaciones han optado por sumergirse a suficiente profundidad para no verse afectados por las mismas. Lo único que hacen es sacar el periscopio para saber en qué dirección apunta el posible ganador en las turbulencias y poder poner así el rumbo correcto.

Pero la sociedad civil como tal, la independiente de los partidos políticos y de las instituciones que éstos controlan, no son activas en la definición del curso a seguir. Se limitan a que los acontecimientos no les cojan con el paso cambiado. Están atentos, pero sin voluntad de impulsar un curso determinado para el desarrollo de los acontecimientos. Pero cuando las turbulencias son de la profundidad de las que estamos viviendo y de las que nos va a tocar vivir, conociendo las inercias de los partidos políticos y su incapacidad de innovar, o es la propia sociedad civil la que espabila y exige a los políticos lo que no parece que están dispuestos a hacer, o esa misma sociedad civil se verá arrastrada por los torbellinos y las turbulencias.

En una entrevista reciente el presidente de la patronal alavesa manifestaba su opinión personal, como individuo, respecto a la consulta popular, y decía que no le parecía oportuno ni adecuado para crear un clima propicio para las inversiones. Una opinión valiente y de agradecer. Pero no el que lo hiciera a título personal, afirmando además que en esa cuestión la patronal que presidía no podía entrar. Si una organización de la sociedad civil como una patronal territorial no se cree legitimada para tener opinión en una cuestión de tal importancia, la sociedad civil ha abdicado de sus responsabilidades.

Es bien conocido por los historiadores que una de las características más claras de todos los totalitarismos radica en su capacidad de anular las organizaciones y las asociaciones de la sociedad, colocando al individuo enfrentado directamente al Estado, sin intermediaciones de la sociedad: el gran poder del Estado por un lado y la gran debilidad del individuo por otro. Y entremedio, nada. Debiera ser motivo de reflexión para la sociedad vasca esta tendencia a la sumersión que ponen de manifiesto sus organizaciones y asociaciones. Cuando en la sociedad civil falla el entramado de organizaciones y asociaciones, el individuo queda totalmente indefenso ante el poder de las administraciones públicas.

Vamos a tener consulta. Vamos a poner el reloj en marcha -¿dónde habremos estado hasta ahora y qué habremos hecho?-. Vamos a comenzar, una vez más, un nuevo ciclo de la historia. Debe ser la cuarta o quinta vez que, según Ibarretxe, comienza la historia: lo hizo cuando se firmó el acuerdo excluyente de Estella/Lizarra, cuando rompió con Batasuna, en la precampaña de unas elecciones autonómicas -hoy comienza un nuevo camino; os invito a caminar conmigo-, con el plan al que le puso el nombre, y ahora de nuevo.

Pero es difícil dilucidar en qué consiste lo nuevo de la historia cuando el anuncio viene formulado en un lenguaje empeñado en mezclarlo todo. Quizá sea nuevo, pero no parece que vaya a ser nada claro. Los impedimentos para su comienzo son, de forma equiparable, el terror de ETA y el Gobierno de España, lo que no es comparar churras con merinas, sino borrar la línea que separa la legitimidad democrática del terror y la violencia ilegítimas. Tampoco es cuestión de andarse con refinamientos jurídicos, pues todo es cuestión de voluntad política. Presupone una legitimidad fuera de las leyes. Hay que separar paz y política, pero la consulta en la que la sociedad vasca materialice su derecho a decidir es la llave democrática capaz de abrir un nuevo ciclo histórico que traiga la paz y la normalización. Todas las decisiones están en manos de la sociedad vasca: Ibarretxe la presupone sujeto político único, exclusivo, separado. Porque, afirma, la mayoría de partidos políticos reconoce la identidad del pueblo vasco: ¿dónde queda la complejidad de las identidades vascas y su pluralismo?

Afirma que no se trata de independencia o autonomismo, sino de fijar las reglas de juego -sin tener en cuenta a los ciudadanos vascos que las quieren compartir con el resto de españoles-, pero en el contexto del principio democrático del derecho a decidir. Todo muy lejos del requerimiento de la claridad del Tribunal Superior de Canadá. Todo lejos de una valoración positiva del pluralismo y la complejidad, de la riqueza de la sociedad vasca. Todo enmarañado en ofrecer a ETA algo que le convenza de desistir del uso de la violencia.

¿Hasta cuándo tendremos que seguir así?

Ibarretxe, al desnudo
ALBERTO LÓPEZ BASAGUREN El Correo 30 Septiembre 2007

La confirmación por el lehendakari Ibarretxe ante el Parlamento vasco de que la ejecución del ya viejo plan que lleva su nombre constituye el eje central de la agenda de Gobierno resulta muy inquietante desde una perspectiva democrática. En la decisión de seguir adelante, imperturbable, a cualquier precio y cualesquiera que sean las circunstancias, por el camino trazado hace ya cinco años, confluyen una indiferencia a las señales emitidas por la sociedad -incluso como cuerpo electoral-, y una alteración sustancial de las condiciones de aplicación práctica de su plan. Ante la falta de concurrencia de las condiciones que había presupuesto, Ibarretxe ha desnudado su plan. Y lo ha desnudado precisamente despojándolo de las únicas cautelas democráticas que contenía, mostrando que para su autor constituían elementos puramente ornamentales, decorativos.

La concreción del proceso de ejecución de su plan refuerza un gusto plebiscitario, que no por estar presente desde sus orígenes deja de ser preocupante. Ibarretxe coloca su persona en el centro del sistema político, transformando la adhesión o el rechazo político en una cuestión personal. El vínculo político como vínculo personal. Quien se fíe de Ibarretxe debe seguirle a ciegas; quien dude en seguirle está poniendo de relieve un rechazo personal, que es una descalificación. Así se entiende la facilidad con que el lehendakari y sus seguidores tienden a interpretar la crítica política como descalificación personal e, incluso, como insulto. Una configuración 'religiosa' de la política que denota una escasa comprensión de la historia de la democracia moderna y de la propia historia de Europa. Ibarretxe, sin duda, no ha bebido al elaborar su propuesta de lo mejor de la tradición nacionalista, que tan trabajosamente -y no siempre con facilidad- aprendió el significado de la democracia. Su discurso nos trae ecos de tradiciones políticas con una conflictiva relación con la democracia y que no parecen ser las más idóneas para la construcción de un futuro en libertad.

Ibarretxe se había impuesto a sí mismo ciertas condiciones que ahora han desaparecido. La consulta sólo se celebraría en «ausencia de violencia» y tras lograr un amplio acuerdo en la sociedad vasca. Se trataba de condiciones no suficientes, por sí mismas, pero ineludibles desde una perspectiva democrática. El amplio acuerdo de la sociedad vasca venía impuesto por la expresa utilización del Dictamen del Tribunal Supremo de Canadá sobre la hipotética secesión de Québec como fundamento de la legitimidad de la propuesta de nuevo Estatuto Político. Los indicadores políticos y electorales ponen de manifiesto un apoyo endeble a la propuesta de Ibarretxe; nada que ver con esa amplia mayoría, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, que exige el pronunciamiento canadiense. La ausencia de violencia como condición para la celebración de la consulta, por su parte, no es una cuestión de estética democrática. Se trata de una condición esencial para garantizar las condiciones de igualdad democrática entre partidarios y adversarios de la propuesta objeto de la consulta; exigencia aún más ineludible cuando aquélla adopta un carácter tan marcadamente plebiscitario. Su ausencia sitúa a los defensores del plan en una posición ventajista de la que no pueden desentenderse y que inhabilita democráticamente la consulta.

Ibarretxe plantea el primer momento negociador con el Gobierno de España -con su presidente, en una nueva manifestación de su concepción 'cesarista' de la democracia- como una negociación que no lo es. Si se trata de negociar el derecho a decidir del pueblo vasco, sólo cabe aceptarlo o rechazarlo; no hay nada negociable, por tanto. Y aquí, nuevamente, Ibarretxe vuelve a olvidar las exigencias del presupuesto legitimador sobre el que se construye su plan: el TS de Canadá aborda la hipótesis de una voluntad secesionista manifestada de forma clara, exigiendo que sea en respuesta a una pregunta clara de secesión y que obtenga el respaldo de una amplia mayoría, tanto cualitativa como cuantitativamente. Ello impondrá la obligación de negociar la posibilidad de obtener la secesión, pero sin garantía alguna sobre el resultado. Nada que ver, por tanto, con la decisión unilateral de decidir. Ibarretxe simplifica interesadamente la compleja construcción del juez supremo canadiense en su beneficio, presentándonos un producto que nada tiene que ver con el original. Donde el TS de Canadá rechaza el derecho de autodeterminación, Ibarretxe lo reconstruye como derecho a decidir, con un contenido idéntico al derecho de autodeterminación que se había rechazado.

Ibarretxe embarcó al nacionalismo gobernante en una operación política de largo alcance. Ante la debilidad del respaldo electoral a la mayoría de gobierno, era necesario realizar una 'opa hostil' sobre el electorado de Batasuna, de una u otra forma vinculado o condicionado por ETA. Ello exigía satisfacer de forma suficiente las pretensiones de ese electorado, mostrándole que ETA -y la propia Batasuna- dejaban de ser necesarias. Con la concreción de su agenda de futuro, Ibarretxe ha puesto de manifiesto que no está dispuesto a que nada le aparte de ese objetivo. Ni la pervivencia de ETA, ni el endeble apoyo a sus pretensiones, ni el riesgo de crisis en sus propias filas, ni el riesgo de fractura de la sociedad vasca. Pero se trata de una operación de alto riesgo, que ETA y Batasuna van a tratar de impedir por todos los medios. Y que puede devorar políticamente a Ibarretxe y provocar una crisis en sus filas insospechable hasta el presente.

ES UNA FORMACIÓN "NECESARIA Y HASTA URGENTE"
Díez define UPD como el partido que "tomará de la solapa" a quienes "no defienden las libertades"
En la presentación oficial de Unión, Progreso y Democracia, el partido encabezado por Rosa Díez y Fernando Savater, la ex europarlamentaria ha anunciado que buscarán la "regeneración democrática" y la "recuperación" de la política para los ciudadanos. Díez, muy dura con el plan secesionista de Ibarretxe y la "degradación constitucionalista" que supone la "destrucción de los símbolos", ha dicho, en compañía de Savater, Buesa, Boadella y Vargas Llosa, que su partido nace para "tomar de la solapa" a quienes "no defienden las libertades".
EFE Libertad Digital 30 Septiembre 2007

La presentación oficial del UPD tuvo lugar en el auditorio de la madrileña Casa de Campo, abarrotado de un público que siguió con entusiasmo y continuas ovaciones las intervenciones del director teatral Albert Boadella, del filósofo Fernando Savater y el escritor Mario Vargas Llosa, que precedieron a Rosa Díez en el uso de la palabra.

Además de una reforma electoral para evitar que se siga primando el peso "desproporcionado" de los nacionalistas en el Parlamento, la eurodiputada anunció que su partido planteará una reforma de la Constitución para revisar la distribución de competencias, y se preguntó a modo de ejemplo si tiene sentido que haya 17 leyes educativas en España.

En un escenario donde figuraba el logotipo del partido –sus siglas impresas sobre un fondo magenta– una bandera europea y la enseña nacional, la dirigente del UPD hizo una encendida defensa del uso público de la bandera española, acogida con fuertes aplausos. Dijo que en España se está produciendo una "degradación del orden constitucional" de la que es muestra la "destrucción de sus símbolos", como la quema de fotografías del Rey o la ausencia de la bandera en edificios públicos.

Una bandera vista "en demasiados féretros"
Los aplausos arreciaron cuando señaló hacia el lugar donde había sido colocada la enseña para proclamar que "nuestra bandera" no es sólo "una tela", sino que representa "los derechos de los españoles" y además ella ya la había visto "en demasiados féretros". La convocatoria de un referéndum sobre el futuro del País Vasco por parte del lehendakari Juan José Ibarretxe también mereció un capítulo de su discurso.

Reprochó al jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que no haya dado una respuesta más contundente a ese "chantaje" para aclarar que el Estado utilizará "todos sus instrumentos" para que "no se ponga ni una urna en ningún pueblo remoto del País Vasco". Rosa Díez dijo que el UPD apuesta por "regenerar la democracia" para "caminar hacia un país de ciudadanos libres e iguales" y explicó que busca "recuperar" para los ciudadanos la política, "secuestrada" por los grandes partidos.

La defensa "sin complejos" del modelo de Estado tratando de "recomponer" los consensos básicos perdidos con el PSOE es otro argumento que lanzó acompañado de una idea que repitió varias veces: la necesidad de un partido nuevo que "tome de la solapa" a quienes tienen la obligación de defender las libertades y no lo hacen.

Ciudadanos, presentes en el acto
Antes, el actor Albert Boadella había bromeado sobre la distinción entre derechas e izquierdas para luego aplicar a España las palabras de Hamlet: "Algo huele a podrido en Dinamarca". Para él, este partido es necesario ante la "inquietante putrefacción de las estructuras políticas españolas". El filósofo Fernando Savater se quejó por la "violencia" que se ejerce contra los símbolos institucionales y dijo que él quería ver la bandera "porque eso quiere decir que allí van a defender mis libertades públicas".

Mario Vargas Llosa describió un panorama político en el que el PSOE ha dejado de ser un "dique" para contener los nacionalismos que socavan la transición y en el que el PP, con cuya política económica reconoció estar de acuerdo, sólo tiene un sector liberal minoritario que no logra influir en su ideario. Por ello consideró que el nuevo partido puede movilizar a muchos "desencantados" de derecha e izquierda, principalmente jóvenes.

Entre los invitados estuvieron dirigentes de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, encabezados por Albert Rivera.

El partido de Díez y Savater pide la devolución al Estado de las competencias de educación
Vargas Llosa da su apoyo a Unión Progreso y Democracia para frenar a los nacionalismos
MANUEL ALTOZANO - Madrid El País 30 Septiembre 2007

Una reforma constitucional para rescatar para el Estado competencias autonómicas como la educación y la modificación de la Ley Electoral para que los partidos nacionalistas no salgan beneficiados en las elecciones frente a las formaciones de implantación nacional. Son las dos propuestas estrella lanzadas ayer por la ex eurodiputada socialista Rosa Díez, portavoz del nuevo partido Unión Progreso y Democracia (UPD). Sus impulsores, entre los que se encuentran el filósofo Fernando Savater y el dirigente de ¡Basta Ya! Carlos Martínez Gorriarán, contaron con la presencia del escritor hispanoperuano Mario Vargas Llosa, que ofreció su apoyo a la nueva formación en su lucha contra "los nacionalismos reaccionarios".

La convocatoria consiguió llenar el Teatro Auditorio de la Casa de Campo de Madrid, con capacidad para 660 personas. Entre los asistentes destacaban caras conocidas de la política, la cultura y el periodismo que durante los últimos años han expresado públicamente sus diferencias con la política territorial y antiterrorista del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como el líder de Ciutadans, Albert Rivera, el periodista Arcadi Espada, el catedrático de Ciencia Política Antonio Elorza, el pintor Agustín Ibarrola o el ex dirigente del Foro Ermua Mikel Buesa. También acudió Fernando Maura, diputado del PP por Vizcaya.

El actor Albert Boadella, Fernando Savater, Mario Vargas Llosa y Rosa Díez fueron los encargados de desgranar el ideario y las principales propuestas del partido. Díez, que será la portavoz de la formación, dibujó un negro escenario al señalar que en España "se está produciendo una seria degradación constitucional y de sus símbolos" de la que el Gobierno socialista es responsable.

España se ha colocado en esa situación debido a dos "cosas desagradables" ocurridas en esta legislatura, según Díez. La primera es la aprobación del Estatuto catalán, que según la portavoz de UPD supone "un cambio del modelo de Estado pactado con los que no creen en el Estado" y que "abre el camino hacia una España confederal al establecer la bilateralidad" entre el Estado y Cataluña. La segunda es la ruptura del Pacto Antiterrorista, "el consenso de los dos grandes partidos para derrotar a ETA", que, en su opinión se ha convertido "en un consenso con quienes no quieren acabar" con la banda terrorista.

UPD, que se declara laico y progresista, propone para frenar el ascenso nacionalista una reforma de la Constitución que devuelva al Estado algunas competencias transferidas, como la Educación, "para que no existan 17 sistemas educativos diferentes". También exige una reforma de la Ley Electoral para que ésta no beneficie a los partidos nacionalistas sobre los que se presentan en todo el territorio nacional. "Hay que cambiarla para que el voto de 400.000 ciudadanos no dé el doble de diputados que el de tres millones", afirmó.

Vargas Llosa ofreció su "solidaridad" al nuevo partido por su lucha contra el nacionalismo, "una ideología que nunca puede ser progresista y siempre es reaccionaria", y señaló que se identifica con la política económica del PP, pero no con su "reticencia al laicismo" o su oposición "al matrimonio y la adopción gay", que son "medidas de progreso". Savater aseguró que el nuevo partido apostará por unos buenos servicios públicos "y no por limosnas de 2.500 euros", el importe del cheque-bebé, y avisó: "Que nadie se engañe, este partido nace para arriesgarse, para incordiar".

Ni una urna para Ibarretxe
Unión Progreso y Democracia considera que la nueva propuesta de consulta soberanista presentada el pasado viernes por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, en el Parlamento vasco exige una respuesta mucho más firme del presidente del Gobierno que la que, por el momento, ha dado. José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que escuchará a Ibarretxe, pero que, al mismo tiempo, el lehendakari le tendrá que escuchar a él. "No va a hacer nada si no es con respeto a la Constitución, las leyes y el Estado de derecho", dijo el presidente del Gobierno desde Rusia.

Para la portavoz de UPD, Rosa Díez, las palabras de Zapatero no son suficientes. "No espero nada de los nacionalistas, pero tengo derecho a exigir una respuesta de quien tiene que defender nuestros derechos. Y eso no se ha hecho", aseguró Díez durante la presentación del partido y entre los aplausos de los asistentes. "Lo que el presidente del Gobierno tiene que decir es que el Estado de derecho no permitirá que ese referéndum se celebre, para que quede claro. Que el Estado hará todo lo que esté en su mano para que no se ponga ni una urna en ningún pueblo remoto del País Vasco", subrayó la portavoz.

Vargas Llosa vuelve a la escena política para respaldar el nacimiento de UPD
BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC 30 Septiembre 2007

A media luz y con un intenso calor ambiental (tanto figurado, por lo entregados que estuvieron los asistentes, como real, sin una brizna de aire acondicionado en el Teatro Auditorio de la Casa de Campo de Madrid) nació ayer Unión, Progreso y Democracia, el partido encabezado por Rosa Díez y apadrinado por sorpresa en esta «puesta de largo» por Mario Vargas Llosa. En primera fila, Mikel Buesa y Carlos Martínez Gorriarán, otros «primeros espadas» de UPD, y, como testigo, el líder de Ciutadans y diputado en el Parlamento de Cataluña, Albert Rivera. También se sumó a la convocatoria el escultor y pintor Agustín Ibarrola, baluarte de la defensa de la libertad en el País Vasco.

El peso de Vargas Llosa como referente intelectual y como autoridad moral en defensa de los valores democráticos dio una pátina lustrosa a este primer gran acto público de UPD, en el que ya de entrada no faltaron el brillo dialéctico ni el acierto escenográfico con las intervenciones de Fernando Savater, filósofo de cercanías, y de Albert Boadella, el juglar lúcido y siempre dispuesto a sacudir conciencias. Como único decorado, las banderas de España y de Europa, en una penumbra en la que el cañón de los focos sólo apuntaba al orador.

Vuelta a la política
La implicación del escritor en este nuevo proyecto político tiene un especial calado por cuanto, como él mismo recordó, no se había vuelto a subir al estrado de un acto de partido desde que en 1990 pugnó por la presidencia de Perú. Después, muchas veces y desde distintos ámbitos, se le ha intentado llevar al agua del propio molino, pero sólo con la irrupción de las propuestas de UPD ha accedido a significarse por unas siglas. De hecho, reconoció que tras aquella aventura se comprometió a no volver a la política «y hoy -confesó- estoy rompiendo mi palabra».

En un recinto abarrotado (no pocos ciudadanos tuvieron que quedarse fuera), Vargas Llosa explicó el porqué de su respaldo a Unión Progreso y Democracia. Tras expresar su plena identificación con los avatares de España («mi segunda patria»), argumentó que para apoyar al nuevo partido bastarían su afecto y admiración hacia Rosa Díez, Fernando Savater y Carlos Martínez Gorriarán por el «coraje y consecuencia con el que se han enfrentado al terrorismo etarra», pero añadió que existen otras razones: «He visto de cerca -dijo- acontecimientos históricos como el desplome de la Unión Soviética, o los cambios en China. Pero ninguno para mí tan relevante como la Transición española. Conocí en 1958 un país subdesarrollado y bajo una dictadura, y hoy es, gracias a aquel éxito, una democracia moderna y funcional». Lo único que «conspira contra esa evolución admirable» son, en opinión del escritor, «los nacionalismos periféricos». Y ante esa rémora, opinó, «la variable del socialismo que representa el Gobierno actual ha dejado de ejercer como dique de contención del nacionalismo identitario y destructor, para gran desilusión de muchos españoles». Así,situó la oferta de UPD como guiño a esa izquierda desencantada que «no se siente representada en esta versión del socialismo que ha querido arrojar a las tinieblas exteriores de la reacción al Partido Popular». De los postulados del PP se apartó al considerar que «soy liberal, y el liberalismo en el Partido Popular es minoritario, no está presente ni en su ideario ni en su conducta política. Me siento cerca de sus propuestas económicas y de su defensa de la unidad de España, pero no de su reticencia al laicismo» . También advirtió que las conquistas democráticas son frágiles «y pueden desplomarse, con la vuelta del autoritarismo». Por ello adujo que si la nueva formación «prospera y crece, será fundamental para la España plural, democrática y en libertad».

El desafío de Ibarretxe
Las palabras de Vargas Llosa dieron paso, como colofón del acto, a las de Rosa Díez, quien se empleó con especial contundencia contra la reacción del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, después del desafío del lendakari Ibarretxe con su anuncio de referéndum en el País Vasco: «¿Qué es eso de que le escuchará -lanzó al auditorio- y de que Ibarretxe tendrá que escuchar a él, con la coletilla de que lo que se haga se hará dentro de la ley? . Lo que tenía que decir es «no permitiré que ese referéndum se celebre, y punto»».

Díez, que calificó la jornada de ayer como «histórica» por la entrada en escena de UPD, dijo que el partido nace de la necesidad de «coger por la solapa a quienes tienen la obligación y la responsabilidad de velar por las libertades de todos y por el Estado de Derecho, y no lo hacen». Consideró que estamos en un «nivel de degradación del orden constitucional serio y preocupante» en el que «se quiebra el orden y se quiebran sus símbolos. La bandera de España es nuestra bandera y representa nuestros derechos. Es además la que he visto envolviendo demasiados féretros, los de gente que ha dado su vida por nuestra libertad». Por eso, aseguró, «este partido defenderá sin complejos ni hipotecas lo que es de todos».

Quiebra de la igualdad
Adujo igualmente que «España no se rompe cuando se le cae un trozo del mapa, sino cuando se quiebra la igualdad entre los ciudadanos. Y el Estatuto de Cataluña establece una confederación que rompe de facto esa igualdad. Se ha negociado el modelo de Estado con los que no creen en el Estado, y eso tiene que salir mal necesariamente. Lo mismo ocurre al pactar la política antiterrorista con quienes jamás quisieron derrotar a ETA». También abogó por que el Estado recupere las competencias en materia de Educación y, sobre su propuesta de reforma de la Ley Electoral, habló de una corrección de sus mecanismos de representatividad «para que el voto de 400.000 ciudadanos en una autonomía no pese más que el de varios millones en toda España».

«Y no nos vale -puso en solfa, para distanciarse del PP- lo que nos dicen que todo eso lo defienden también otros, porque no lo han llevado a la práctica». Resumió su visión de los dos grandes partidos en que «unos porque han renunciado -el PSOE-, y otros porque no se atreven -el PP-, nadie ha acometido la regeneración democrática. Por eso los tenemos que «coger por la solapa», para obligarlos a comportarse como partidos de Estado». En esa línea, garantizó que sólo podrán pactar con UPD quienes garanticen que acometerán las reformas demandadas.

Hubo aplausos cerrados, algún «viva España» y emoción sostenida, como subrayado de todas las intervenciones. También tuvo una buena acogida entre los asistentes el logo del partido, estrenado ayer, de color magenta. Si se convertirá o no en el icono de una jornada histórica lo diran los ciudadanos en las urnas.

RED DE ABOGADOS, MOVILIZACIONES, OBJECIONES TESTIMONIALES, ETC.
La CONCAPA anuncia nuevas medidas contra Educación para la Ciudadanía
El consejo confederal de la Confederación Nacional Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (CONCAPA) ha acordado este sábado nuevas medidas para "defender el derecho constitucional de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones filosóficas, religiosas o morales". Para ello, creará una red de abogados y procuradores que se ocupará de las eventuales denegaciones de la objeciones de conciencia. Igualmente ha autorizado a su Comisión Permanente para decidir y convocar, en su caso, movilizaciones para la adecuada defensa de los derechos de los padres.
Europa Press Libertad Digital 30 Septiembre 2007

El consejo confederal de la Confederación Nacional Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (CONCAPA) ha acordado este sábado nuevas medidas en contra de la materia de Educación para la Ciudadanía, entre las que se encuentra mantener su compromiso con la objeción de conciencia "como medio legítimo para hacer frente a la usurpación por parte del Gobierno de los derechos constitucionales de los padres en la educación y la formación de sus hijos".

La Confederación, que se reunió este sábado en Madrid, creará una red de abogados y procuradores que se ocuparán de la tramitación, gratuita para las familias, de los recursos que se planteen contra eventuales denegaciones de la objeción de conciencia.

Movilizaciones y "objeciones formales"
Igualmente, autorizó a su Comisión Permanente para decidir y convocar, en su caso, las movilizaciones procedentes "para la adecuada defensa del derecho de los españoles a educar a sus hijos según sus convicciones filosóficas, religiosas o morales".

También acordó favorecer la objeción de aquellas familias cuyos hijos están sufriendo presiones y discriminaciones en los centros escolares, manifestadas en el inicio del curso.

En este sentido, recomienda a estas familias optar por una "objeción formal", que permita a los padres manifestar su desacuerdo con la imposición de esta asignatura, pero que evite a los hijos sufrir situaciones que, cuando menos, podemos calificar de desagradables.

Se iniciará también una campaña de "objeción testimonial"
Además, CONCAPA iniciará una campaña de "objeción testimonial" para que todos aquellos ciudadanos que no tienen hijos en edad escolar o están en desacuerdo con la Educación para la Ciudadanía puedan dejar constancia también de su rechazo a esta asignatura.

"La 'objeción testimonial' se concretará mediante la recogida de firmas que suscriban los principales argumentos que avalan la objeción de conciencia y sirva de apoyo y respaldo a quienes la formulan. Se pretende que el gobierno promueva un amplio debate social sobre sus contenidos dándole carácter voluntario", señala en un comunicado.

No es la Educación que recomienda el Consejo de Europa
Asimismo, la Confederación desarrollará una campaña de difusión y comunicación que "haga llegar a toda la sociedad los contenidos reales de una asignatura que -se diga lo que se diga- no tiene parangón en Europa, pues sólo en España se ha optado por abordar una formación ética y moral y no la educación en la ciudadanía democrática, como recomienda el Consejo de Europa", indica.

Finalmente, CONCAPA convocará el premio "Ciudadano 2007" a las mejores viñetas gráficas relacionadas con parodias a la asignatura de educación para la ciudadanía que puedan realizar los padres y alumnos españoles.

Educación
Recogida de firmas para frenar la Ciudadanía
P. Manzano La Razón 30 Septiembre 2007

Madrid- Abogados, firmas y chistes. Los opositores a Educación para la Ciudadanía inventan nuevas fórmulas para ejercer el, a su jucio, derecho legítimo de sus hijos a no tener que recibir la asignatura.

Ayer, la Confederación Nacional Católica de Padres de Alumnos -Concapa- decidido adoptar nuevas medidas en contra de la materia y a favor de ejercer la objeción de conciencia contra esa materia. Entre esas medidas destaca la creación de una red de abogados y procuradores que se ocuparán de la tramitación gratuita de los recursos que las familias planteen contra eventuales denegaciones de la objeción de conciencia.

El presidente de la Concapa, Luis Carbonel, subrayó el compromiso de esta organización de mantener la objeción de conciencia como medio «legítimo» para hacer frente a lo que consideran una «usurpación por parte del Gobierno de los derechos constitucionales de los padres».

«Por imperativo legal»
Esta confederación, informó su presidente, corroboró además el apoyo a las familias que están ejerciendo el derecho a la objeción de conciencia y que están sufriendo por ello «presiones y discriminaciones» en los centros escolares. En estos casos, la Concapa ha recomendado a las familias que opten por la «objeción formal», y que los padres manifiesten su desacuerdo con la asignatura pero que sus hijos acudan a las clases «por imperativo legal» para evitar «situaciones desagradables».

Entre las medidas que promoverá esta organización destaca también la «objeción testimonial» y han invitado a sumarse a ésta a los ciudadanos que no tienen hijos en edad escolar pero que están también en desacuerdo con la asignatura. Esa objeción se plasmará en una recogida de firmas, señaló Carbonel, quien informó además de la realización de una campaña de difusión y comunicación contra la asignatura.

La Concapa decidió también convocar el premio «Ciudadano 2007» para incentivar la realización entre los padres y los alumnos de viñetas gráficas que parodien esta asignatura.

Recortes de Prensa   Página Inicial