AGLI

Recortes de Prensa    Martes 2 Octubre   2007

Artículo 155, un remedio constitucional
Editorial ABC 2 Octubre 2007

CUANDO el Gobierno dice que va a responder a la acometida soberanista del lendakari Ibarretxe con la Constitución en la mano, sería muy clarificador que se manifestara acerca de si incluye la aplicación del mecanismo de protección constitucional establecido por su artículo 155. Este precepto permite al Gobierno, previo acuerdo por mayoría absoluta del Senado, adoptar las medidas necesarias para que una comunidad autónoma cumpla forzosamente sus obligaciones constitucionales, o para proteger el interés general cuando la autonomía lo estuviera vulnerando gravemente. En un modelo descentralizado de organización territorial, sea autonómico o federal, siempre es preciso poner en manos de las autoridades estatales un mecanismo para garantizar la lealtad de todas las administraciones. En Alemania, la Ley Fundamental de Bonn contempla la nada eufemística «vía coactiva federal», con la que el Gobierno y el Bundesrat pueden aplicar las medidas que estimen oportunas a los «lander» que no cumplan los deberes federales.

La Constitución española regula su propio sistema de autoprotección con el artículo 155, que no exige como condición la provocación de un concreto resultado lesivo para el orden constitucional o el interés general, sino que toma como supuesto de hecho un ejercicio desleal de las facultades propias del autogobierno. En relación con el referéndum anunciado por Ibarretxe, no es necesario que éste se celebre para poner en marcha el procedimiento del artículo 155, ni bastaría para descartarlo que el Tribunal Constitucional lo declarara ilegal. A estas alturas, lo que se debe asumir es que el nacionalismo vasco está usando los recursos institucionales, económicos y políticos para atacar el orden constitucional, y este estado de cosas justifica suficientemente la aplicación del artículo 155. Se trata, por tanto, de utilizar la Constitución en su integridad, no a conveniencia de parte ni con complejos impuestos por lo políticamente correcto.

El Derecho Comparado aporta ejemplos, unos mejores que otros, de cómo la cuestión nacionalista puede ser contenida cuando las instituciones nacionales actúan con determinación. En el caso irlandés, es el Gobierno de Londres el que tiene en su mano el mando a distancia de la autonomía irlandesa, que fue suspendida durante cuatro años hasta que quedó verificado el desarme del IRA. Y si lo de lo que se trata es de reglar la celebración de un referéndum sobre la autodeterminación de Irlanda del Norte, los acuerdos de paz reservaron su convocatoria al Gobierno británico, no al Ejecutivo autonómico. Más contundente aún es modelo canadiense, caracterizado por la coordinación del Gobierno, el Tribunal Supremo y el Parlamento federales para frenar en seco a los secesionistas de Québec. La retórica vacía y las advertencias sin contenido tienen un nulo efecto disuasorio sobre el nacionalismo. La Constitución ofrece medios a quien quiera defenderla, y la cuestión es ésta precisamente, que exista voluntad política para hacer frente con todas las consecuencias, incluidas las del artículo 155, al calculado desafío nacionalista.

Touriño, Quintana y su finquita gallega
EDITORIAL Libertad Digital 2 Octubre 2007

Galescolas donde se adoctrina a los niños desde su más tierna infancia en los prejuicios y la cortedad de miras del nacionalismo. Supuestas herencias genéticas de una pretendida raza superior celta. Vueltas ciclistas a España en las que no sale por ningún lado la palabra España. Irregularidades continuas en los servicios públicos de radio y televisión, transformados en indecentes chiringuitos del BNG y el PSOE, en ese orden. Amenazas por teléfono a un periodista porque éste no sabía con quien estaba hablando. Los mayores incendios que se recuerdan, cuya autoría intentan colgar a las espaldas de la oposición. Demagogia, abuso de poder, normalización a machamartillo y toneladas de propaganda. Esto es, en resumen, todo lo que ha dado de sí el bipartito gallego en sus dos años largos de mandato.

El uso de un camión cisterna de Protección Civil para llenar la piscina de una consejera, la socialista Maria José Cáride, es uno más de los despropósitos que perpetra todos los meses el Gobierno autonómico gallego. Un Gobierno que llegó al poder utilizando como reclamo la honestidad y anunciando el fin del caciquismo. Lo cierto es que los de Touriño y Quintana han sustituido la primera por fanatismo y el segundo lo han corregido y aumentado hasta límites intolerables. A los nuevos amos de Galicia, cuidados con suma delicadeza por la prensa local, adicta en su práctica totalidad al gabinete social-nacionalista, no hay quien les tosa. Pueden hacer –y hacen– lo que quieran sin importarles lo más mínimo que sean comportamientos antidemocráticos e indecorosos para un representante público. La región les pertenece, y eso ya se encargan de dejárnoslo claro a cada día que pasa.

Clima de revuelta
La increíble conjura contra Zapatero
Cristina Losada Libertad Digital 2 Octubre 2007

El mismo día en que Ibarretxe le ponía fecha a su referéndum sobre la autodeterminación, la número dos del Gobierno se expresaba con singular dureza. No contra el lehendakari, hombre de paz, sino contra su enemigo predilecto. "No les voy a dar ninguna satisfacción a quienes de forma ruin y miserable utilizan la bandera, al Rey y a los nacionalismos para atacar incluso al presidente Zapatero. Para todos los que hacen eso, mi desprecio", dijo entonces De la Vega. ¡Atacar incluso al presidente Zapatero! Pobrecillo. Tal abuso es verdaderamente intolerable en una democracia al modo y manera en que la conciben ZP, María Teresa o Ibarretxe, por mentar sólo a tres de los que padecen la misma ignorancia voluntaria a fin de salirse como sea con la suya. En todo caso, ahí queda el contraste. Al caudillo de la tribu que amenaza con la secesión se le escucha. Al partido que defiende el marco constitucional y la nación, se le insulta y desprecia. Nada nuevo.

Claro que la amargura que contenían las palabras de la vicepresidenta es comprensible. A Zapatero se le está agriando el camino a las elecciones. Hay una confabulación para impedir que vuelva a ganarlas. Tiene que haberla para que ahora, sólo a meses de las generales, el retrato robot del país de ZP presente rasgos a cada cual más inquietante. La pinza denunciada desde medios minoritarios se queda corta. Esto es una hidra o un pulpo gigante. Están los secesionistas que queman la foto del Rey boca abajo en Cataluña, los consejeros y los alcaldes socialistas que los dejan hacer, los alcaldes y gobernantes socialistas que rechazan la bandera española, los ayuntamientos socialistas que votan por la III República, los proetarras que no cesan y los socios preferentes o de gobierno de los socialistas que anuncian consultas para la autodeterminación de aquí a la eternidad.

Los Sabios de Sión no están ciertamente a la cabeza de esta conjura. La mano negra es una cofradía menos ilustrada. Es el grupo que se dedicó a deslegitimar la Transición y a plantarse en la República; el que promovió nuevos estatutos que quebraran la Constitución que ahora enarbola; el que declaró discutible la nación española, el que reconoció un derecho a decidir de los vascos, el que instó a torcer la ley para contentar a ETA y el que alentó la deriva nacionalista del PSOE. Es el grupo que ahora se hace llamar, por si las dudas, Gobierno de España. Pues la única conspiración contra la victoria de Zapatero que hay en marcha es la que ha cocinado él mismo durante la legislatura. Metieron todos esos ingredientes en la olla y sólo era cuestión de tiempo que la pócima empezara a salir a borbotones.

Y ahora, lo que les molesta, les encocora y les repatea, como transparentaban las palabras de la vicepresidenta, no es la inestabilidad que han provocado, ni el clima de incívica revuelta, ni la rebelión de Ibarretxe, sino el perjuicio electoral que pueda ocasionarles el desencadenamiento precoz de la tempestad que sembraron. De ahí que la consigna para capearla, tildada de estrategia por los benévolos, consista en la invención de esa magna conjura que abarca desde los antes citados hasta los sospechosos habituales. Los secesionistas y los socialistas, el PP, la COPE y los obispos, todos juntos, revueltos y conchabados para ponerle a ZP un suelo de carbones ardientes de aquí a los comicios. Cuando se sabe que la planta del pie del presidente no está hecha para pruebas de fuego.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net

Terapia para Ibarretxe
Germán Yanke Estrella Digital 2 Octubre 2007

La debilidad y las deficiencias se observan con más facilidad en los momentos difíciles. Estamos en uno de ellos y, desgraciadamente, la debilidad y las deficiencias de nuestra vida política aparecen en el panorama subrayadas. No se sabe bien qué pasara con exactitud con el esperpéntico (esperpéntico pero peligroso) plan de Ibarretxe pero, tal y como están las cosas, lo que sí sabemos es que, si no se actúa con coherencia y eficacia, el asunto acabará mal.

Lo que ya ha hecho Ibarretxe no es propiamente un reto al Estado, palabra que no describe adecuadamente lo ocurrido, sino un claro ataque al Estado democrático que revela, siendo como es presidente de una comunidad autónoma, que anida en nuestro país —con fuerza y con resortes institucionales— una suerte de fascismo nacionalista que quiere cargarse la democracia y sus procedimientos. Un fascismo iluminado que se disculpa a sí mismo diciendo que la democracia no le satisface (y busca, por ello, “procedimientos” ajenos al sistema). No se puede tomar a la ligera, desde luego, y no basta con decir que, a la postre, su plan no llegará a efecto.

La ley no temblará, se dice adecuadamente desde el Gobierno para responder a la payasada de Ibarretxe de que, si no logra un acuerdo con el presidente Rodríguez Zapatero, no le temblará el pulso para llevar a cabo su proyecto de referendos. Si no temblor, al menos un escalofrío sí debería recorrer nuestra vida política como comienzo de una reacción a esta agresión a la democracia. La ley no temblará, pero la teórica seguridad jurídica no hace que los ciudadanos sepan cómo, de qué manera, qué ocurrirá según qué decisiones vaya tomando Ibarretxe. ¿Se aplicará el artículo 155 de la Constitución? ¿La Policía y la Guardia Civil impedirían por la fuerza una consulta ilegal convocada por el Gobierno vasco? ¿Simplemente se dejará hacer advirtiendo de que es ilegal? Si estuviésemos en un país serio, si los dos grandes partidos sostuvieran un mínimo consenso sobre las reglas políticas elementales, sabríamos la respuesta.

Por otro lado, si se toma en serio la gravedad de un proyecto como el de Ibarretxe, no se entiende que no haya una reacción común de PSOE y PP. Además, resulta tan vergonzoso como patético que a estas alturas (el lehendakari se ratifica, el que dicen que puede ser el futuro presidente del PNV dice apoyarla, etc.) los citados partidos no hayan iniciado conversaciones para remediar las consecuencias de sus desavenencias como, por ejemplo, el gobierno de Álava. ¿Pudiendo PP y PSOE iniciar un entendimiento en Álava y otras instituciones, van a dejar que las cosas sigan así y que esas mismas instituciones apoyen un proceso antidemocrático de “autodeterminación”?

Seamos serios: a cada mal, la terapia adecuada.

Educación
Fracaso infantil, éxito nacionalista
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 2 Octubre 2007

Es sabido que en Cataluña el 92% de las horas lectivas de primaria se imparten en catalán y sólo el 8% en castellano, que el catalán es la lengua vehicular y la única empleada en el material escrito de los alumnos. Hay otros datos menos conocidos.

Convivencia Cívica Catalana ha procesado y difundido algunos de ellos, referidos a alumnos de sexto de primaria, bebiendo de dos fuentes oficiales: el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación y el Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo de Cataluña. Con cierta candidez, la organización de Francisco Caja expresa su "sorpresa por el hecho de que estos datos (...) no hayan sido dados a conocer a la opinión pública por las autoridades educativas autonómicas con la publicidad que merecen". Lo sorprendente sería que airearan los efectos de su política educativa.

He aquí algunos de esos datos. El 35% de alumnos catalanes presenta una ortografía correcta en castellano, frente al 69% de alumnos del resto de España. El 96% de los segundos ha alcanzado un nivel básico de léxico castellano, frente al 72% de los primeros. Un 65% de los educandos catalanes llega al nivel básico de cohesión ("habilidad en la redacción de textos cohesionados, es decir, en cuanto al uso adecuado del conjunto de funciones lingüísticas que relacionan los diferentes elementos de un texto"), frente al 89% en el resto de España. En cuanto a coherencia en la redacción en castellano: la logra el 54% de niños catalanes y el 93% del resto. Por lo que hace al dominio de las estructuras morfosintácticas, 55 y 88%, respectivamente.

Centrándonos en los alumnos catalanes, su comprensión del catalán oral es del 70’5%, y del 73% del catalán escrito. Los porcentajes caen cuando se trata del idioma castellano: 56’9% de comprensión oral y 63% de comprensión escrita.

Los informes son desoladores, pero en absoluto sorprendentes. Sólo los necios o los malintencionados pueden seguir sosteniendo la cantinela favorita del establishment político catalán, cancioncilla con esta letra: el castellano ya lo aprenden de forma natural, en la calle, en su casa, viendo la tele, etc.

La posibilidad de una tercera hora de castellano fue considerada por CiU y el tripartito una horrible agresión a Cataluña. Bajo la batuta del peligroso Ernest Maragall (su hermano no es nadie al lado del conseller de Lobotomización), los recreos ya son horario lectivo a fin de que los maestros, transformados en comisarios, extiendan su persecución hasta el patio. El día menos pensado se les meten en la cama, a ver en qué idioma sueñan.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Peligros del momento presente
VALENTÍ PUIG ABC 2 Octubre 2007

EL momento presente llegó preñado de asimetrías y azares, de límites inestables, consensos tergiversados y propensiones centrifugadoras. Ya hemos pasado por fases equiparables, y en algún instante apareció la calma, pero incluso si todo eso fuese estrictamente parte de un ciclo, difícilmente se puede evitar que vaya dejando un poso de residuos tóxicos. De repente, muchos factores concurren en forma turbulenta -el desafío de Ibarretxe, los ataques a la Corona, la incertidumbre catalana- contribuyendo a demostrar que esa cadena de acontecimientos -deliberadamente sistematizados o no- puede provocar que las piezas previamente encajadas dejen de casar, hasta el punto de que la fluidez se convierta en desorden. En el caso de Cataluña, lo que hace unos años era un núcleo fácilmente aislable de independentismo violento ahora protagoniza los titulares.

Por ejemplo: la idea de que el orden público era una exportación madrileña y que, al pasar de la Guardia Civil a los «mossos d´esquadra», todo sería apacible y democrático no era más que una falacia. La distancia entre la elevada aceptación popular de la institución monárquica y la mínima cuantía de sus reprobadores es astronómica, pero no cuentan menos los modos impunes de reprobación, la indiferencia de las fuerzas de orden público en Cataluña y la sospecha de que argumentos tan rupestres proceden de una intoxicación educativa y mediática que es ahora mismo un elemento sistémico de los poderes autonómicos. Una carencia de lideratos intelectuales se suma a la desarticulación permanente de la opinión pública. En no pocos casos ya estamos hablando de crisis moral y no tan sólo política.

Sea para gobernar o estrictamente para afianzarse en el poder, las tácticas políticas de Zapatero a menudo carecen de sentido de la proporción. Sus jugadas tienen naturaleza exenta, desligadas de una visión general. En el mayor de sus errores y no la menor de sus apuestas, creyó que rectificando el pasado inmediato de España -desde la Segunda República a la guerra civil- sanearía en beneficio de la hegemonía socialista un presente en el que la derecha le estorba y le distorsiona el reparto de bondades: esa fue la operación Memoria Histórica, para la que contaba con sus aliados, IU y ERC. Para algunos analistas, todo fue un gran plan preconcebido; para otros se trata de una suma de iniciativas concretas que han acabado por alcanzar el volumen de la arbitrariedad desmesurada. De uno u otro modo, estamos ante un caso de abuso de poder político. Al revisar la transición democrática también ha afectado a la Corona.

En realidad, la responsabilidad política implica considerar al menos las consecuencias de lo que se acomete. En un relato de Bradbury, unos cazadores hacen marcha atrás en el tiempo y, ya en la prehistoria, causan sin querer la muerte de una mariposa. Regresan al presente y ven que no es como lo dejaron porque la muerte de aquella mariposa ha desencadenado un proceso de proporciones sin medida. En la apariencia de los días presentes, algo de eso hay: Zapatero ha provocado el efecto mariposa, sus aliados lo glorifican y la oposición no acaba de saber cómo calmar las aguas y a la vez aprovechar su recuperable quietud.

Ibarretxe lo fomenta, Montilla no lo controla y los nuevos encapuchados toman la calle extendiendo su difusión como una mancha de aceite. Al contrario de las tesis de la Generalitat, lo provocativo es la debilidad y la concesión impropia está en la suspensión de la ley. Algo no va bien cuando el ciudadano puede llevarse la impresión de que toda una arquitectura institucional sólida y contrastada no impide que el chapoteo salpique la bóveda que todo lo vertebra y sostiene. Esos son los peligros del momento presente. La ausencia de banderas españolas en ayuntamientos vascos o catalanes va de la mano con la búsqueda descarada de un conflicto a cara de perro con el Estado por parte de quien preside el Ejecutivo vasco. Analfabetos sin remedio tatarean algo así como el himno de Riego en los programas de salsa rosa. Zapatero estuvo cazando mariposas cuando para la gran mayoría de ciudadanos -votantes del PP o del PSOE- lo que de verdad hace falta es estabilidad política y crecimiento económico.
vpuig@abc.es

El pulso de España
M. MARTÍ FERRAND ABC 2 Octubre 2007

COMO buena parte de los políticos del XIX, Francisco Silvela tenía sus querencias periodísticas. De hecho, se dio a conocer de joven, recién alcanzado el estatus de letrado en el Consejo de Estado, en las páginas de El Imparcial. Más tarde, tras su ingreso en la Real Academia Española, ya consagrado, tenía bajo su mano el diario El Tiempo. El día 15 de agosto de 1898, después de las catástrofes de Cavite y Santiago de Cuba, Silvela acudió a la redacción de su periódico, en la calle del Turco, la misma en que asesinaron a Prim y hoy conocemos por Marqués de Cubas. Se encerró en el despacho del director y escribió un editorial que apareció publicado a la mañana siguiente: «Sin Pulso». Con él nació la llamada literatura «del Desastre», la gran resaca del fracaso colonial y quedó definido un momento español muy concreto. Pocos meses después, Silvela pasó a presidir el Consejo de Ministros.

La España de hoy, también en tensión territorial, ¿tiene pulso? Según declaración de parte, quien sí lo tiene es Juan José Ibarretxe. Asegura el lehendakari que «no le temblará» frente a José Luis Rodríguez Zapatero a la hora de declararse fuera de ley -suponiendo que ahora esté dentro de ella- y convocar la consulta popular con que nos amenaza para el día 25 de octubre del año que viene, festividad de San Crispín, para que el gesto concuerde con «el tinglado de la antigua farsa» que inspira «Los intereses creados».

La Nación, o lo que queda de ella, no parece tener pulso y, si lo tiene, apenas se aprecia. Cualquiera puede poner en evidencia su raquítica condición y el Estado, que sólo opera con eficacia a los efectos recaudatorios, va de las lágrimas de la derecha a los irresponsables suspiros de la izquierda en constante uso bastardo de la letra y el espíritu de la Constitución. ¿Zapatero tiene pulso? Si lo tiene ¿le temblará al hacer que Ibarretxe, o cualquier otro líder en presencia, cumpla la ley? No parece probable, aunque aquí todo es posible, que quien ha propiciado con su buenismo oportunista la lamentable situación actual sea quien, precisamente, la contenga y deshaga.

La herencia de Silvela le cae más cerca a Mariano Rajoy que a Zapatero. ¿Tiene pulso el líder del PP? Tan obsesionado como está en el control del tiempo podría ser que los médicos de su proximidad, comenzando por Ana Pastor, confundan el tic-tac de su reloj con el latido de sus venas. Si políticamente estuviera vivo, observaríamos en él más actividad, mayor fuerza en sus dichos, brillo más notable en su equipo próximo y propuestas de mayor grandeza. Dada la situación, no se trata de que los españoles tengan vivienda y asistencia para sus males odontológicos. Lo primero que necesitamos los españoles que no queremos renunciar a serlo es una Nación y un Estado. La Nación está como cuando el editorial de Silvela y el Estado, me temo, algo peor.

Irak
Los errores del PP
GEES Libertad Digital 2 Octubre 2007

De tanto negarse a aceptar la realidad, reconcomidos por el papel que Irak tuvo en manos de la oposición en las anteriores elecciones generales de 2004, olvidadas –o no aprendidas– las razones que justificaron una intervención contra Saddam Hussein y el apoyo político a la misma del Gobierno de Aznar, el PP de hoy ha acabado haciendo suyas las tesis con las que el PSOE manipuló cuanto pudo hasta acceder al poder: Rajoy dice que la principal diferencia entre Irak y Afganistán es la existencia de una resolución previa de la ONU; y el responsable del PP en Galicia, Nuñez-Feijó, ya acepta que Irak y la foto de las Azores fueron un error. ¿No era eso lo que quería el PSOE?

En realidad, el PP ha cometido un único error: no querer asumir como propias las decisiones de Aznar sobre Irak. El apoyo de éste a la intervención le costó duras críticas internas en su momento, de todos aquellos que creían que el PP se la jugaba en las municipales y autonómicas de mayo de 2003 y de los que, menos en número, aspiraban a sucederle y dar la cara en las generales de 2004. Tras la victoria en las de mayo de 2003 –en buena medida gracias a la participación activa y directa de José María Aznar en aquellos comicios–, el PP pasó a asumir la estrategia del silencio como la mejor de las opciones posibles: cuanto menos se hablara de Irak, mejor, imaginando que si no se hablaba, los españoles se olvidarían del asunto. No fue así, como muy bien sabemos. En lugar de prepararse para dar la cara por Irak, la derrota de marzo del 2004 llevó a otro silencio, esta vez más amargo, en el que Irak siempre estaba en el trasfondo. Si no se hablaba de Irak, se creía, el odio visceral contra los conservadores españoles se disiparía con el tiempo.

Grave error. El PP no ha estado en condiciones de abrir o cerrar el debate sobre Irak, ni en 2003, ni desde marzo de 2004. El PSOE y su Gobierno, sí. Y eso es lo que han estado haciendo, de hecho. Recurrir a Irak ante cualquier crítica del PP o para tapar cualquiera de sus muchos fallos. Lo hemos visto hace unos días con la publicación a toda página en El País de la transcripción de la entrevista en Crawford entre Bush y Aznar.

El fallo del PP con Irak no fue apoyar una intervención más que justificada y legítima, sino su falta de convicción al respecto. Lo curioso es que ahora el plan de Bush parece estar dando sus frutos y muy bien podría ocurrir que en marzo de 2008 se esté saliendo por fin del túnel de la violencia en Bagdad. Justo en un momento en el que los líderes del PP deberían preguntar críticamente a Rodríguez Zapatero qué ha hecho él por el pueblo iraquí, abandonándolo a su suerte e intrigando permanentemente contra los Estados Unidos, justo cuando al PSOE puede que no le interese hablar en serio de Irak, los máximos dirigentes de este PP que aspira a gobernar en pocos meses deciden aceptar sin más lo que el PSOE le ha venido criticando en todos estos años, que Irak fue un error.

Pues no. Irak no fue un error. Ni fue ilegal, ni mucho menos ilegítima. Y si todos hubieran puesto de su parte, en especial desde Europa, es imaginable que la violencia actual no hubiera llegado nunca a desatarse. Es más, es posible que si el PSOE no hubiera prometido retirarse de Irak si llegaba al poder el 14 de marzo de 2004, los ataques del 11-M nunca se hubieran producido. Si el PP hace de las mentiras del PSOE sus verdades, más vale que se vaya preparando para una larga travesía opositora. Hubo una tanda de resoluciones de la ONU y la 1441 fue, literalmente, la última posibilidad para Saddam. Las tropas de la OTAN estaban en Afganistán antes de que la ONU emitiera ninguna resolución al respecto. Por tanto, no, esa no es la diferencia. La diferencia está en la valentía para defender lo que fue sin duda justo y necesario.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Libros de texto para la confusión
Jesús Salamanca Redacción minutodigital 2 Octubre 2007

¡Menudo caos mental tendrá el alumnado vasco cuando finalice la enseñanza primaria! He tenido ocasión de estudiar con detenimiento cuatro libros de primaria y tengo la sensación de no entender nada, por no decir que la falsedad se ha apoderado del contenido en algunos libros de texto. Lo mismo da que uno se detenga en mapas, en contenidos, en ejercicios, recapitulaciones o en reflexiones puntuales. Parecen querer dar a entender que Euskal Herría es el ombligo del mundo, país con aspiraciones de independencia, surgido al margen del Estado español como consecuencia de la existencia de una raza superior.

No hay duda de que el nacionalismo ha encontrado el germen desde el que configurar un pensamiento, un sentimiento y una actitud. Una vez más, la escuela es utilizada para provecho propio y con clara inclinación política, económica y social. Así entendida la escuela, hemos de considerarla como una aberración social y una vergüenza con abuso de competencias. Se suele decir que cuando la política entra en la escuela, la educación salta por la ventana. Y antes o después se paga esa mala conciencia. Mientras tanto, el Ministerio de Educación mira para otro lado, cobarde y aturdido ante la política mal enfocada que viene caracterizando la legislatura del presidente Zapatero. Una política que se ve acompañada de la desidia de la Alta Inspección en el País Vasco, también sujeta a amenazas puntuales y al desprecio de la sociedad vasca.

Hace años, en 1985, si la memoria no me falla, se creó la Alta Inspección como órgano encargado de que las comunidades autónomas con competencias educativas (hoy las tienen todas) se ciñeran en su normativa al marco de referencia estatal. Pero ni en el País Vasco, ni en Cataluña ha dado resultado. Sí en el resto de comunidades autónomas donde, si exceptuamos pequeños roces, todas adaptan sus desarrollos normativos. Es, precisamente, la Alta Inspección de cada comunidad, la encargada de frenar los usos y abusos tanto de contenidos inconstitucionales, como de falsedades y manipulaciones. Actualmente, la figura titular de la Alta Inspección en el País Vasco, así como el delegado del Gobierno, deberían explicar qué sucede en su jurisdicción. Pero no solo en educación, sino en otros temas de calado como la enseña nacional, la Policia, la Guardia Civil, las comunicaciones y la convivencia, por citar las más relevantes. No olvidemos que el Alto inspector depende de la figura del citado delegado. Ambos deberían dimitir, pero como la vergüenza es pasajera, al final pasarán a la Historia como meros incompetentes, ‘memos’ puntuales o paranoicos situacionales.

Todo el mundo tiene derecho a soñar, pero a algunas editoriales les han vendido la burra ‘coja, soltera y abarrajada’. No vale decir que miran por sus intereses económicos solamente. Hasta algunos partidos políticos han llevado a cabo informes completos sobre el tema y la lectura de ellos constata que el único marco sociopolítico para el alumnado y el profesorado de esa comunidad es Euskal Herria. En pleno siglo XXI los nacionalismos siguen mirando hacia atrás, sin perspectiva de futuro y con el afán de encerrarse en su ámbito más próximo.

Revisando con detenimiento los libros de texto de esa parte del Estado español, en algún momento he tenido la sensación de estar leyendo “Las aventuras de Mortadelo y Filemón” o de haber aterrizado en un país desconocido que ha accedido a la categoría de Estado en fechas recientes. España no es un país, una nación o un Estado, según leo. Haciendo “parapente doctrinal” nos encontramos en los libros de texto que en la Península Ibérica hay cinco pueblos culturales: Euskal Herria, Portugal, Galicia, Países Catalanes y Países Españoles. ¡Toma castaña! Han pasado del “parapente doctrinal” y patológico al absurdo más ridículo y enfermizo. ¡Además de hipocresía, destaca la torpeza y el interés, además de otras valoraciones no mencionables, por respeto al lector!

Menos mal que tales atropellos solo se cometen en editoriales pro nacionalistas. Hay que levantar una bandera por otras como Santillana, Anaya y Edebé, quienes sí saben escribir ESPAÑA en los libros de texto vascos y distinguen perfectamente entre Euskadi y Navarra. Lo que no sé es qué tipo de ventas pueden tener las citadas editoriales y la cuantía de las mismas en una circunscripción donde todo lo que suene a España o lleve ese nombre es enemigo, objeto de acoso y derribo y punto de mira para la destrucción y el escarnio. En el caso que nos ocupa, y preocupa, el pagano final será el alumnado y el responsable único el trasnochado nacionalismo excluyente, a quien el Gobierno de Rodríguez ha dado alas e impulso para seguir incordiando, malmetiendo y negando la mayor.

Toda esta situación debe llevarnos a una detenida reflexión. Quien, al final, cargue con la responsabilidad del atropello que se está cometiendo en la circunscripción vasca, lo hará no por ser mala persona, sino por ser muy mal calculador. Con ello eximimos a Rodríguez de mala fe y peor intención. Suele decir un buen amigo mío, periodista de investigación e infiltrado por su diario en terreno abertzale, y con el que suelo discutir con cierta frecuencia la trayectoria de ETA, Batasuna, ANV y sus ‘satélites’, que lo mejor es dejar que se relaje la imaginación, porque el que tiene mala memoria se ahorra muchos remordimientos.

ANTE EL TSJV, LA FISCALÍA Y LA AUDIENCIA NACIONAL
Denuncian a Ibarretxe por su anuncio de un referéndum "ilegal" e "inconstitucional"
El colectivo Manos Limpias ha denunciado este lunes al lehendakari Ibarretxe, y subsidiariamente al gobierno vasco, ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y la Fiscalía General del Estado, y también lo hará ante la Audiencia Nacional, al considerarle imputable de varios delitos en fase de tentativa por su anuncio de un referéndum "ilegal" e "inconstitucional".
EFE Libertad Digital 2 Octubre 2007

En la denuncia, que se transformará en querella si es admitida a trámite, se acusa al lehendakari, Juan José Ibarretxe, y subsidiariamente al gobierno Vasco, los delitos, en grado de tentativa, de usurpación de atribuciones, de rebelión y de delito contra las instituciones del Estado.

El representante del colectivo de funcionarios Miguel Bernad anunció que Manos Limpias ya ha presentado las dos primeras denuncias y que esta tarde presentará la tercera ante la Sala de lo Penal de Audiencia Nacional al considerar que son imputables al lehendakari tres presuntos delitos contra la Constitución, contra las instituciones del Estado y otro de usurpación de atribuciones.

Para Manos Limpias, el fin de la iniciativa promovida por Ibarretxe constituye "un ilícito penal porque se pretende en esa hipotética consulta del lehendakari a la sociedad vasca que se defina el derecho a la autodeterminación, al secesionismo y a la independencia". A su juicio, "eso es lo que el Código Penal penaliza y está perfectamente delimitado en los presuntos delitos que imputamos al lehendakari, pero en su fase de tentativa y de propuesta", puntualizó.

Según señaló, el Código Penal recoge que "son autores de los delitos los autores materiales y también considera delito la tentativa, la propuesta y la iniciativa".

Bernad aclaró que en su denuncia Manos Limpias "no entra" en la propuesta "per se", pese a considerarla "ilegal e inconstitucional porque el que tiene potestad para poder convocar un referéndum es el Gobierno de la nación", ya que "eso no se ha producido todavía", señaló.

Manos Limpias considera imputable al lehendakari, entre otros, un presunto delito de "rebelión contra la Constitución".
"El Código Penal -indicó Bernad- dice que uno de los aspectos que supone una rebelión contra la Constitución es proponer la independencia de una parte del territorio nacional. Lo hemos enfocado desde ese punto de vista", indicó en alusión a las denuncias presentadas por el colectivo.

125 objeciones al día... suma y sigue.
Álvaro Vermoet Hidalgo Libertad Digital 2 Octubre 2007

Confirma la veracidad del contador de objeciones de Libertad Digital un comunicado de prensa de Profesionales por la Ética: 125 objeciones de conciencia al día contra Educación para la Ciudadanía, esa asignatura que dice el Gobierno que servirá para hablar de la Constitución aunque en sus temarios oficiales sólo se vea antiliberalismo trasnochado. Y, por cierto, aún no están registradas las objeciones de septiembre, en su mayor parte.

Por otra parte, Profesionales ha criticado que, según el Real Decreto del Ministerio, los alumnos del Bachillerato serán evaluados por su "compromiso social y político". A juicio de Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética, la expulsión de la Metafísica del currículo escolar niega al alumno la posibilidad de conocer una parte importante de la realidad. «Negar que los derechos humanos pueden tener fundamento en una ley o Derecho Natural», asegura,«nos acerca peligrosamente a los totalitarismos porque se dejan los derechos humanos a la voluntad del legislador o al pacto de las mayorías. Por último, afirma Urcelay que evaluar al alumno sobre si ejerce las virtudes cívicas o desarrolla un compromiso ético-político adecuado al oficio de ciudadano nos acercan peligrosamente a regímenes dictatoriales, una especie de Gran Hermano educativo en el que los jóvenes son examinados constantemente».

Por hoy nada más, mañana seguimos con opiniones de profesores y apoyos inéditos a la oposición social a esto de la Ciudadanía. Hasta entonces, enlazo aquí una noticia hecha, sin duda, para fastidiar a la FERE. Espero comentarios.

Educación
Los opositores a la materia denuncian su sesgo político e ideológico en Bachillerato
V. V. La Razón 2 Octubre 2007

Madrid- El borrador de la nueva asignatura de Filosofía y Ciudadanía, que sustituye a la actual Filosofía de 1º de Bachillerato, no sólo diluye el peso de la enseñanza de esta rama del conocimiento, sino que impregna a la materia de un importante contenido ideológico y político. Así lo entiende la asociación de Profesionales por la Ética que destaca, en primer lugar, que la asignatura actual de Filosofía se proponía introducir al alumno «en el conocimiento de los problemas filosóficos sin partir de una concepción determinada de la Filosofía», mientras que Filosofía y Ciudadanía «se propone realizar una síntesis global acerca de lo que es el hombre, el conocimiento, la conducta adecuada y la vida social y política».
Mientras que la antigua materia de Filosofía pretendía dar una visión coherente del saber filosófico, la nueva asignatura insiste en que «no es una materia puramente teórica, sino que los valores y planteamientos de la ciudadanía deben extenderse a todos los ámbitos y actividades del centro escolar», añaden desde Profesionales por la Ética, una de las asociaciones más beligerantes con la nueva materia.

Respecto a los contenidos, la asignatura de Filosofía incluía seis bloques: El saber filosófico; El conocimiento; La realidad; El ser humano; La acción humana; La sociedad. Por su parte, Filosofía y Ciudadanía contiene cinco bloques: Orientaciones prácticas y procedimientos; El saber filosófico; El ser humano: persona y sociedad; Filosofía moral y política; Democracia y ciudadanía.

La nueva asignatura, destaca la asociación, omite el bloque de contenidos titulado «La realidad» y prescinde de la Metafísica, una rama de la Filosofía a la que en la asignatura hasta ahora vigente se le dedican dos unidades didácticas.
A su vez, subrayan que en los criterios de evaluación se introduce la «capacidad para asumir compromisos ético políticos, tanto en el ámbito personal como social». Así como evaluar «si se ha comprendido la categoría de ciudadano y ciudadana como tarea histórica inacabada y su fundamentación ético-política», o «comprobar el grado de comprensión de los problemas sociales y políticos más relevantes de la sociedad actual».

El positivismo jurídico, el relativismo ético, la autonomía moral o el «inmanentismo» (sólo existe la realidad tangible, sin posibilidad de trascendencia» serían muestras del fondo ideológico de la materia.

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