AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 6 Octubre   2007

Entre el Bobo Solemne y el Niñato Ilumineta
Pío Moa Libertad Digital 6 Octubre 2007

El pisoteo de la justicia por Garzón al servicio de los intereses electorales de Zapo le parece a Rajoy una “rectificación propia de sabios”. En cierto sentido lo es: Zapo consigue así ponerse a la cabeza de la manifestación, como lo intentó González cuando los escándalos de la corrupción le asfixiaban, y valiéndose precisamente de Garzón, qué casualidad. De este modo arrebata a un nada sabio PP la posibilidad (que nunca ha aprovechado) de llevar la iniciativa política, gana fuerza electoral a costa de Rajoy, y debilita –corriendo ciertos riesgos– a sus socios de la ETA. Lo último puede hacerlo, para más sarcasmo, gracias a la política anterior del gobierno de Aznar y a su labor de infiltración en la banda terrorista. Desde luego, ello no liquida los tratos del PSOE con los pistoleros, que con seguridad continúan, pero cuyo final feliz reserva para su próxima etapa de gobierno.

Así, el “sabio” Zapo está saliendo a flote de una situación comprometida creada por las discordias entre asesinos y gorrinos, y mejorando su posición por partida doble: a costa del PP y a costa de la ETA. Reservándose además todas las bazas para proseguir el desmantelamiento de la Constitución, que es su auténtico programa, en compinchamiento con separatistas y terroristas. Posiblemente el jefe del PP vuelva a ofrecerse a Zapo para “ayudarle” en su labor, otra de las especialidades del líder pitoniso. Y bien que le ha ayudado ya con sus estatutos autonómicos y con su crónica flojera.

Rajoy llamó una vez “bobo solemne” a Zapo. Ya he dicho que con ello se definió a sí mismo de la manera más precisa que nadie lo haya hecho hasta ahora. Rajoy podría cumplir un papel pasable en un país estabilizado y sin grandes problemas políticos, pero la situación es muy otra y él, desde luego, no está a la altura. Zapo, por el contrario, no tiene nada de bobo ni de solemne, es más bien un “sabio” en el único sentido que la palabra puede tener en boca de Rajoy: el clásico señorito o niñato listillo, estúpido en el fondo –un auténtico iluminado– pero habilidoso en sus manejos. Unos manejos tanto más fáciles cuanto que tiene enfrente al pesado y torpe jefe del PP, que de vez en cuando tiene a bien comunicarnos lo “en forma” que se siente para gobernar el país.

¡A lo que ha bajado la política en España! ¿De dónde saldrá esta gente? Quizá sea lo que da una sociedad moldeada por la telebasura.
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La pasividad
Dicen algunos en el blog que este debería enfocarse más a la acción. De hecho así fue concebido en un principio, como un movimiento ciudadano, pero fracasó. La razón es que muy poca gente está dispuesta a hacer algo más que quejarse, y a menudo entre los dispuestos a hacer algo existe una gran confusión, resultan no menos antidemócratas que la izquierda, y, como esta, oponen la idea de España a la idea de democracia.

Vista la experiencia, solo puedo animar a obrar por su cuenta a cuantos quieran hacer algo más que lamentarse. Como la batalla se libra hoy en el terreno de las ideas y la propaganda, sugiero como actividad fácil la difusión sistemática de materiales a través de Internet, a conocidos y desconocidos, y en otros blogs y foros, cartas a la prensa, etc. Esto no requiere mucho compromiso ni aparato burocrático ni disciplina, ni siquiera acción conjuntada.

El panorama, de todas formas, no es desesperado. Por suerte la COPE, Libertad Digital, la AVT y algunas asociaciones y personajes sueltos obran como un dique que, mejor o peor, contiene el avance de la disgregación nacional y democrática. También es posible que el nuevo partido de Rosa Díez y Mikel Buesa sirva para regenerar a la izquierda. Y por otra parte las peleas entre los monipodios de la Infame Alianza son inevitables y podrían llevar a esta a una crisis.

Gobierno Zapatero
Estado de Desecho
GEES Libertad Digital 6 Octubre 2007

Es de sobra conocido que no existe hoy un solo motivo que justifique la detención de los batasunos que no existiese antes. Lo que ha cambiado no es ni la ley ni el comportamiento de Batasuna, tan delictivo ahora como entonces. ¿Qué es, entonces, lo que ha cambiado? A estas alturas pocos lo niegan; las necesidades electorales de Zapatero. Las mismas que están deshaciendo a marchas forzadas nuestro Estado de Derecho.

La ley está para acabar con los terroristas. ETA se hallaba en marzo de 2004 a un paso de la derrota definitiva. Los etarras sabían que tarde o temprano acabarían en prisión, y los batasunos seguían sus pasos. Y, sobre todo, los españoles sabían que su Gobierno perseguiría a los criminales hasta el final, los capturaría y los metería en la cárcel. Es decir, un Estado de Derecho implacable con los criminales. Un Estado de fiar.

Claro que esa era la política del desagradable Aznar, ya saben, el de Irak. Así que Zapatero prometió hacer las cosas de otra manera. Ni corto ni perezoso se metió a negociar con ETA. Y desde entonces ha utilizado el Estado de Derecho a su antojo, ha usado la justicia, ha tratado de paralizar a las fuerzas de seguridad. Impidió que la ley persiguiera a los terroristas; a cambio lanzó la justicia contra sus víctimas. No cabe mayor indignidad en un presidente de Gobierno.

Después, según le convenía, usó el Estado de Derecho para castigar a los terroristas por romper la tregua; incluso enchironó a su "hombre de paz". Hoy los contactos oficiosos continúan por debajo de la mesa, y Zapatero sigue administrando los mecanismos del Estado según le convenga para dar pescozones a los terroristas. Si le viene bien, mandará a Batasuna a la cárcel. Y si no le viene bien, los mandará de nuevo a casa. Y lo mismo respecto a ANV y al PCTV.

Y lo peor está por llegar; como no cree en el Estado de Derecho, Zapatero no dudará en negociar con aquellos a quienes hoy mete en la cárcel. Si gana las próximas elecciones, de nuevo reactivará la negociación política con ETA, los detenidos de hoy volverán a ser "hombres de paz" y Zapatero, vía Rubalcaba y Bermejo, congelará la policía y la justicia. Otra vez.

Y hay algo más. El peor legado de la política antiterrorista de Zapatero no es el fortalecimiento de los partidos nacionalistas. Ni siquiera la revitalizacion de una ETA casi derrotada hace tres años. El peor legado es la deslegitimación del Estado de Derecho; la sensación de que la ley está para usarla cómo y cuándo a uno le dé la real gana. Está deshaciendo el Estado de Derecho, y con él la confianza de los españoles en la justicia y en la ley. Así las cosas, urge que los españoles se quiten de encima a ZP en las próximas elecciones, antes de que el desaguisado sea mayor del que ya es.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Garzón, el juez que más ha ensuciado su toga
EDITORIAL Libertad Digital 6 Octubre 2007

La detención de los miembros del principal órgano de decisión de Batasuna –siempre y cuando no tengamos en cuenta a los pistoleros que dan las órdenes, claro– es una buena noticia. Una noticia extraordinaria, que nos alegra sobremanera. Desgraciadamente, está necesariamente empañada por la constatación de que podría haber tenido lugar meses, años antes. Sólo la voluntad de un juez más preocupado por la política y por su propia imagen que por la Ley que juró representar lo ha impedido.

El auto por el que Garzón justifica la detención de Joseba Álvarez el pasado martes demuestra que desde que regresó al Juzgado Central Número 5 de la Audiencia Nacional ha optado, voluntariamente, por no aplicar la ley. En él detalla una docena de reuniones de los dirigentes del brazo político de la banda terrorista que tuvieron lugar a lo largo de más de un año, sin que él moviera un dedo para evitarlas. Es más, mientras los dirigentes batasunos se reunían con conocimiento de Garzón para diseñar las acciones de su organización ilegal, el juez tuvo la caradura de dictar un auto en que se inventaba una entidad imaginaria –la "izquierda abertzale"– con tal de no actuar contra los portavoces de Batasuna por dar una rueda de prensa en su calidad de dirigentes de la organización tras el atentado de Barajas.

No existe ninguna razón jurídica para detener a la cúpula de Batasuna ahora que no existiera hace un año o dos. Lo único que ha cambiado desde entonces son las necesidades políticas de José Luis Rodríguez Zapatero. Entonces los criminales de ETA eran hombres de paz, y ahora no. Entonces jueces y fiscales tenían la obligación de "ensuciar su toga con el polvo del camino", como dijera el Fiscal General del Gobierno, y ahora no.

No cabe pensar es que el Gobierno ha rectificado. Está necesitado de aparentar firmeza de cara a las elecciones, y más ahora que Ibarretxe ha puesto sobre la mesa un desafío que resulta imposible de ocultar a los españoles. Pero con la misma facilidad irresponsable con que Garzón decide que una cosa no es delito, pero luego sí lo es, Zapatero volverá a las andadas en cuanto le dejen, es decir, en cuanto sea reelegido. Sólo los ciudadanos españoles que deseen de verdad el fin del terrorismo podrán evitarlo, con su voto, en las próximas elecciones generales.

Desgraciadamente, lo que no podrá cambiar ni aunque Rajoy obtuviera la mayoría más aplastante de la historia de la democracia española es la imagen en que ha quedado el sistema legal español. ¿Cómo podremos responder a las acusaciones de los proetarras cuando aseguran estar presos por una justicia política? ¿Cómo se les podrá contestar cuando hablen de una lucha entre dos grupos violentos de igual legimitidad? ANV y PCTV podrán ser ilegalizados y todos sus dirigentes entrar en prisión, pero al Estado de Derecho difícilmente podrá recobrarse de la inevitable conclusión a la que conducen las andanzas del juez que veía amanecer: la ley está para emplearla cuando convenga; y cuando no, puede arrojarse por el retrete.

Por supuesto, a una persona del narcisismo y la irresponsabilidad de Garzón, consecuencias tan funestas le traen sin cuidado. Nosotros, como sí respetamos el Estado de Derecho, no vamos a afirmar que Garzón ha prevaricado, pues eso deberá decidirlo un juez, pero no podemos sino dejar claro que su actuación hoy, ayer y siempre reúne todos los elementos necesarios para justificar esa acusación. Su única razón es él mismo, y todo lo demás, incluyendo la ley, queda subordinado a lo que su voluntad le dicte. Una persona así jamás debería haber sido juez; que aún lo siga siendo es una vergüenza para nuestro Estado de Derecho.

La verdad de las víctimas
Editorial El Correo 6 Octubre 2007

El Parlamento vasco salvó ayer gracias a la amplia mayoría que suman el tripartito, el PSE y el PP el primer Pleno convocado con carácter monográfico para expresar la solidaridad institucional con las víctimas del terrorismo. Las 20 propuestas de resolución con iniciativas concretas de arropamiento pactadas por las fuerzas del Gobierno de Ibarretxe y la oposición, unidas a la petición explícita de perdón a los afectados por la desafección mostrada hacia su dolor, permitió ofrecer al fin una imagen de cohesión en un asunto capital para la convivencia democrática; una fotografía unitaria que no obvia, sin embargo, las profundas divergencias que afloraron a lo largo de la sesión en torno a la propuesta soberanista del lehendakari y a las últimas detenciones practicadas contra la cúpula de la ilegalizada Batasuna. EHAK se escudó en los arrestos para ausentarse de un debate que, de no ser por el incomprensible desmarque de Aralar de los acuerdos, habría permitido escenificar de nuevo su soledad frente al rechazo compartido a la violencia de ETA. El nuevo consenso para cumplir antes del próximo mes de mayo, en colaboración con la Dirección de Víctimas, las medidas pendientes desde hace cuatro años constituye un compromiso de tal firmeza que no puede volver a quedar en entredicho por diferencias partidarias que alientan, a su vez, la desunión entre los propios afectados.

La mera celebración del Pleno, el primero en 30 años de democracia, constituye la admisión más explícita de la lejanía mantenida por las instituciones, las fuerzas políticas y la sociedad hacia el sufrimiento tanto tiempo silenciado de los afectados. Una frialdad que ha resultado especialmente lacerante en el caso de quienes han asumido la representación de la ciudadanía vasca en las últimas tres décadas y que apela, de manera singular, a la responsabilidad del nacionalismo democrático, obligado a deslegitimar socialmente el discurso del abertzalismo más fanatizado que aún hoy sigue echando sal en la herida de las víctimas. La sesión de ayer volvió a poner de manifiesto la resistencia de significativos sectores de la política vasca a desnudar ese discurso amparador del terrorismo y a enfrentarse a la realidad de los damnificados, testigos de la dramática verdad que han supuesto los reiterados atentados de ETA y su permanente amenaza. Que el tripartito y Aralar aprovecharan el Pleno de ayer para promover la elaboración de un informe sobre la situación de «otras víctimas» que lo fueron por «motivación política» en el pasado puede encontrar acomodo en el imprescindible respeto a todos los derechos humanos, pero constituye la enésima demostración de su renuencia a afrontar las terribles consecuencias del terrorismo etarra en su trágica excepcionalidad. Porque su insistente comparación con otras expresiones de violencia contribuye a relativizar injustamente el destrozo personal y social que continúa provocando la única organización terrorista europea que pervive en el siglo XXI.

La convocatoria del Parlamento demostró cómo la proyección del discurso ético y moral, del que el reconocimiento a las víctimas ha de formar parte indisoluble, se ha subordinado hasta fechas recientes a la construcción política de un país capaz de progresar a pesar del empecinamiento violento de ETA y del poso de desolación que iba dejando. Los ciudadanos vascos, con sus representantes políticos al frente, debemos ser capaces de asumir que hemos cimentado parte de nuestro bienestar sobre el olvido inconsciente o deliberado de quienes han padecido el brutal impacto del terror. Han sido la indiferencia, la inacción o el desprecio hacia el dolor de las víctimas los que han permitido soportar colectivamente tantos y tantos años de violencia. Atender a la verdad de las víctimas, no con conmiseración sino con solidaridad comprometida, supone encarar las devastadoras consecuencias de una historia común, renunciar a encontrar inaceptables motivaciones políticas a la persistencia del terror y propulsar una pedagogía social lo suficientemente poderosa para evitar que el dictado del verdugo prevalezca sobre el relato de los hechos.

La obcecación del lehendakari por proseguir con sus aspiraciones soberanistas, intentando desbordar el mismo ordenamiento constitucional contra el que ETA sigue atentando, no sólo cuestiona la veracidad del compromiso que escenificó en su encuentro público con varias decenas de damnificados el pasado abril. Su interesada convicción de que la consulta autodeterminista favorecerá que los terroristas dejen las armas resulta un ejercicio de voluntarismo político del todo hiriente para los familiares de los asesinados y para todos aquellos que, como los miembros de su oposición, han de vivir escoltados. El nuevo compromiso oficializado ayer por la mayoría del Parlamento no puede conducir a otra cosa que al reconocimiento expreso de lo que es justo y, en ningún caso, a la impostura que supondría dotarse de un escudo ético para tratar de arropar la consulta ilegal prevista por el presidente vasco para el 25 de octubre de 2008.

Revisión de la historia
TONIA ETXARRI EL Correo 6 Octubre 2007

Les costará entender, seguramente, a los futuros alumnos de Historia, que los protagonistas considerados 'hombres de paz' acabaran con sus huesos en la cárcel; que el «interlocutor necesario», Otegi, haya terminado sumido en el silencio forzado de la celda. O que representantes de ANV estuvieran reunidos con Batasuna en el momento de la detención de la mesa nacional o que las parlamentarias de EHAK vean su sede registrada por orden judicial, cuando nunca la Fiscalía veía indicios de su relación con Batasuna.

Harán falta verdaderos catedráticos en 'Educación para la Ciudadanía' para dar con la clave. ¿Por qué los mismos que sufrieron la ilegalización de su partido, por pertenencia a ETA, se convierten como por arte de magia en representantes de la izquierda abertzale para volver a ser defenestrados de tan bien sonante título y reubicarse, por voluntad del juez Garzón, en parte del entorno de ETA? Salvo que se encuentre la clave electoralista para explicar esta corrección, después de tantos meses de vacilación en política antiterrorista.

Parece lógico que Batasuna considere que las últimas detenciones de su dirección obedezca a una operación de revancha. Se entiende el desconcierto de unos señores que durante este año han celebrado infinidad de reuniones de la Mesa Nacional. Que han dado todas las conferencias de prensa que han querido para hablar en nombre de Batasuna y justificar las barbaridades cometidas por el entorno de ETA. Y que han celebrado decenas de manifestaciones. La vicepresidenta De la Vega habla de electoralismo. No del propio, naturalmente, sino del PP. Y habla también de coherencia donde, para ser rigurosos, debía decir eficacia. Porque, al referirse a que las últimas operaciones policiales responden a «un funcionamiento normal de la Justicia» ¿a qué funcionamiento se refiere: al de la permisividad con el entorno de ETA, de antes, o al acoso policial y judicial que ahora se practica?

Ya se sabe que en vísperas de elecciones, las encuestas de intención de voto son el verdadero oráculo de los partidos. Y puede ser que los mismos indicadores que aconsejan al Gobierno vasco pedir perdón a las víctimas estén recomendando una revisión de la Historia. Una revisión como la del parlamento vasco en donde las víctimas de ETA que asistieron al pleno monográfico, tuvieron que escuchar una petición de perdón acompañada de un 'lavado de imagen' en algunos casos tan descarado que, al final, resultará que los funerales de guardias civiles y policías nacionales estaban llenos de nacionalistas cercanos y solidarios.

Pero los socialistas, los populares y algunos periodistas que estaban al pie de tan terribles escenas en los años de plomo, saben que la historia es muy otra. Sea como fuere, y a pesar de las intenciones partidarias, parece que entramos en una etapa de corrección de una línea que nunca se debió abandonar. Que dure.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Zapatero
Un radical de izquierdas
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 6 Octubre 2007

Un antiguo dirigente socialista, con un papel muy destacado en la España de Felipe González, me dijo no hace mucho: "Lo peor de Zapatero es que es un radical de izquierdas". La definición no puede ser más acertada, pues el radicalismo de izquierdas del presidente Zapatero ha provocado un clima de enorme inquietud. Existe la percepción de que se están agrietando los pilares del sistema constitucional y eso produce temor y genera incertidumbre.

Después de cuatro años de Gobierno socialista, el panorama en el terreno político no puede ser más desolador. So pretexto de recuperar la memoria histórica se ha vuelto a la dualidad derecha-izquierda como si se tratara de dos realidades impermeables destinadas al desencuentro y confrontación permanentes. La inmensa mayoría de los protagonistas de la guerra civil ya no están en este mundo, pero desde la izquierda se pretende ajustar cuentas a los que consideran herederos políticos de los vencedores, como si la derecha de hoy tuviera algo que ver con la derecha de ayer, del mismo modo que la izquierda de hoy tiene poco que ver con la de ayer, aunque la actual deriva de Zapatero parezca conducirla de manera progresiva hacia la vuelta a posiciones ideológicas incompatibles con el siglo XXI y que tanto daño hicieron en el pasado a la convivencia en España. Por cierto, y para mayor inconsecuencia, en la nómina de los grandes bonzos de la progresía española encontraríamos a gran número de hijos o nietos de destacados colaboradores del régimen franquista.

Otro efecto del radicalismo ha sido la irrupción en la escena pública del viejo y trasnochado laicismo en su versión más anticlerical. Los ataques a la Iglesia Católica son cada vez más frecuentes. Nadie se inmuta ante gravísimas ofensas a los sentimientos religiosos. Una y otra vez se plantean en el Congreso iniciativas dirigidas a suprimir lo que califican como privilegios eclesiásticos. Se niegan a reconocer que fuera de la Iglesia Católica no hay ninguna organización no gubernamental que lleve a cabo una labor de educación de la ciudadanía tan intensa y exprese con tanta contundencia su compromiso con la vida, la paz, la libertad, la justicia y la lucha solidaria con los más desfavorecidos de nuestra sociedad.

La recuperación de la memoria histórica con orejeras de izquierda ha tenido otro efecto perverso. En ella se basan quienes ponen en cuestión la monarquía que, se quiera o no, es otro de los pilares del actual Estado constitucional: la Corona ha desempeñado, sin romper su neutralidad política, un papel esencial para la consolidación y estabilidad de la democracia española. La quema de retratos no obedece a una especial inquina contra el rey, que tiene valor probado en defensa de la democracia. Apunta directamente contra la unidad de la nación y la permanencia del Estado, valores que ha encarnado y encarna ejemplarmente la Corona. Los ultrajes a la bandera nacional responden al mismo objetivo: la destrucción de la unidad de España. Haría bien Zapatero en empeñarse en apagar este fuego a tiempo antes de que adquiera proporciones devastadoras.

El Estado de las autonomías también ha sufrido el embate del radicalismo de izquierdas. Zapatero sorprendió a todos al relativizar el concepto de nación, pero pronto se vio que no tenía otro propósito que el de permitir al nacionalismo catalán apropiarse del término para aplicarlo a Cataluña en el nuevo Estatuto. Y sin atreverse a plantear una reforma constitucional el presidente ha permitido que se despoje al Estado de buena parte de las competencias que la Constitución le reserva en exclusiva para garantizar la igualdad básica de los españoles.

El presidente repite con frecuencia que quienes hemos denunciado el hachazo que todo esto significaba a la unidad de la nación debiéramos tener la humildad de reconocer nuestro error porque, a su juicio, España no sólo no se ha roto sino que está hoy más cohesionada que nunca. Por desgracia, los hechos desmienten al presidente. Ni Maragall ni Montilla han proclamado de forma revolucionaria el Estado Catalán desde el balcón de la Generalidad, como hicieron en 1931 y 1934 los honorables Maciá y Companys. Pero su discurso, a coro con Pujol y Mas, es de ruptura y no de encuentro. Para más inri, los separatistas comparten Gobierno con los socialistas en Cataluña sin abdicar de su visceral espíritu antiespañol y se han convertido en uno de los socios más sólidos de Zapatero en Madrid. La consecuencia de todo esto es la creciente batasunización de la vida política catalana por más que los políticos nacionalistas se empeñen en negar su existencia, entre otras cosas porque ellos, por ahora, no la padecen.

En el frente del Norte el destrozo no ha podido ser mayor. No me refiero sólo al estrepitoso fracaso del proceso de paz impulsado por el presidente, sino a otro hecho que tiene para mí una importancia capital. Durante el debate del plan Ibarreche en el Congreso, Zapatero se sumó a los nacionalistas para certificar la defunción del Estatuto de Guernica como fórmula de convivencia constitucional para, a renglón seguido, comprometerse a negociar un nuevo marco político y de convivencia para el País Vasco. Ibarreche acaba de tomarle la palabra y ahora le reclama negociar ese pacto político para someterlo a referéndum. El Gobierno proclama su voluntad de mantenerse firme frente al anuncio del lehendakari. Y eso está muy bien. Pero hubiera estado mejor no haber derogado, como hizo Zapatero, el delito de convocatoria ilegal de refrendos introducido en la anterior legislatura precisamente para cortar de raíz cualquier intento de violar la Constitución.

En los últimos tiempos, Zapatero intenta echar marcha atrás. Quiere ahora ser más patriota, más enérgico frente al terrorismo y más defensor de la ley y del orden constitucional que nadie. Ha intentado hacer política social, pero se encuentra con que apenas le quedan competencias. En vista de ello ha decidido romper la hucha y repartir el ahorro nacional en bonos electorales. Pero quien siembra vientos recoge tempestades. Nadie se cree que se haya arrepentido de ser un radical de izquierdas.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Contra el hacha y la serpiente
Federico Quevedo El Confidencial6 Octubre 2007

“Todavía no conozco a los 27 votantes del PP en Lizarza”, afirmaba ayer Regina Otaola, alcaldesa de la citada localidad guipuzcoana. Otaola es una mujer sencilla, valiente sin duda, pero sencilla. A veces las personas sencillas son las que protagonizan las gestas más heroicas. Decían de Juana de Arco que era una mujer sencilla, y sin embargo se enfrentó casi sola a un ejército. Otaola se está enfrentando, junto a los siete concejales del PP en aquella localidad tomada por las huestes de ETA, a la estirpe del odio, a los cachorros del hacha y la serpiente, a esos cobardes que sólo son capaces de enfrentarse a personas valientes como ella cuando lo hacen en grupo o con una pistola en la mano, porque de otra manera se van por la pata abajo.

El viernes conocí a Regina Otaola. Lo hice en Ávila, lejos de Lizarza, pero en un sitio donde Otaola, por espacio de unas horas, podía sentirse una persona libre. “En Lizarza por la calle te insultan y tenemos que ir con escolta. En Ávila por la calle la gente te saluda y se puede caminar en libertad”, afirmaba ayer esta mujer en la que se personifican todos los deseos de una sociedad libre y ausente de violencia: “Ese es mi deseo, mi objetivo en Lizarza, llevar la libertad a mis conciudadanos”. Y lo hace sin miedo. “No tengo miedo, si acaso hay algunos días de mayor tensión, pero no tengo miedo. Aprendí a vivir sin miedo hace mucho tiempo”, desde que era concejala en Eibar, hace doce años, los mismos que Otaola, al igual que sus compañeros del PP en el País Vasco, lleva viviendo sometida a la esclavitud de la escolta.

Esta es la realidad del País Vasco, y el que no quiera verla está ciego. Y el problema es que hubo un momento, cuando socialistas y ‘populares’ consensuaron la política antiterrorista y la estrategia contra ETA y su entorno, en que los arrinconados en las calles del País Vasco eran ellos, los violentos, los asesinos, los fascistas del hacha y la serpiente. Pero gracias a la estrategia de apaciguamiento y concesión de Rodríguez, hoy las calles de pueblos como Lizarza vuelven a estar tomadas por los enemigos de la libertad y del Estado de Derecho. “Por cumplir la ley se nos amenaza de muerte”, decía el viernes Regina Otaola. No dijo lo que, en mi opinión, todavía es mucho más cobarde, y es que por cumplir la ley, quienes están obligados a hacerla cumplir, miran para otro lado y hacen oídos sordos a las amenazas.

Es lógico que Otaola no conozca a los 27 votantes del PP en Lizarza. En cualquier otro sitio de este país la sede local ya les habría invitado a una paella, pero en Lizarza hay miedo. Aunque Regina Otaola no tenga miedo, sus votantes si lo tienen, porque a ellos si que no los protege nadie, y eso que la alcaldesa está consiguiendo que algunos vecinos se acerquen hasta el Ayuntamiento para solucionar problemas que afectan a la vida diaria del municipio. Ha conseguido eso, y que la bandera de España ondé allí para vergüenza de muchos alcaldes socialistas que en el País Vasco y en Cataluña no tienen los arrestos que hay que tener para enfrentarse al nacionalismo antidemocrático y excluyente. “Me dicen que soy un tanto romántica –asegura Otaola-, pero es que creo que se puede conseguir la libertad, creo que se puede lograr. Tenemos las ideas muy claras, sabemos cual es nuestro objetivo, conseguir la libertad para Lizarza, y sabemos que algún día lo vamos a conseguir”.

¿Cómo? Con un par. Y no lo digo sólo por ella, sino por todos aquellos que defienden la libertad allí donde está siendo cercenada, en el País Vasco, en Cataluña, y en otros muchos lugares de nuestro país. La única manera de enfrentarse a los enemigos de la libertad es la receta de la propia Otaola: “Cuando te amenaza es un error echarse atrás”. Y en ese error cayó, añade la alcaldesa, el Gobierno de Rodríguez y el PSOE. “Yo quiero que en mi tierra, que es España y el País Vasco, se viva en libertad. Por eso hay que hacerlo, por eso hay que luchar”, dice sin que le tiemble la voz, con una firmeza de convicción envidiable. La estrategia del apaciguamiento, que es la que ha llevado a cabo Rodríguez tanto con ETA y su entorno como con el nacionalismo radical y antidemocrático, tiene graves consecuencias, y las estamos viendo estos días con los ataques a los símbolos y a las instituciones. Ahora pagamos los errores de estos años de Gobierno, y la duda es si todavía estaremos a tiempo de reconducir todo lo que se ha salido del camino y acabar con la amenaza del hacha y la serpiente, que es la amenaza de los enemigos de la libertad y los nacionalismos antidemocráticos. Mujeres como Regina Otaola hacen creer que sí.

Los electores de Madrid, de enhorabuena: podrán castigar a Zapatero
Enrique de Diego elsemanaldigital 6 Octubre 2007

El que no se consuela es porque no quiere y los votantes madrileños tienen motivos suficientes para consolarse. Por lo menos uno que les dará una buena satisfacción en marzo.

6 de octubre de 2007. Y es que entre todos los españoles, ellos podrán tener la capacidad de castigar, de manera directa, en las urnas, a esa catástrofe que responde al apellido de Zapatero.

Nuestro peculiar sistema electoral no establece la elección directa del presidente del Gobierno. En mezcla indecente del Ejecutivo y el Legislativo, la elección se hace después de votar listas cerradas, a través de los diputados. Una elección, pues, indirecta.

Por la vía de la costumbre, en lo que, en el fondo, constituye una ficción, se ha venido estableciendo que el candidato a la Presidencia del Gobierno sea el número uno de la lista por Madrid. Eso da un especial protagonismo a los madrileños de cara a las próximas elecciones.

Los madrileños pueden castigar a Zapatero por haber negociado con ETA, por haber insultado a la inteligencia y las víctimas llamando a un tal Otegi, terrorista convicto y confeso, "hombre de paz", por haber mimado al asesino en serie De Juana Chaos, por haber arrastrado la dignidad nacional por el barro, por haber aprobado un Estatuto de Cataluña que es una agresión a la supervivencia de España como nación.

Los madrileños pueden castigar a Zapatero por habernos convertido en el hazmerreír de Europa y del mundo, por haberse aliado con tiranos y tiranuelos que pisotean los derechos personales.

Los madrileños pueden castigar a Zapatero por haber dilapidado la herencia económica de Rodrigo Rato y haber puesto las bases de una crisis económica que angustia a las familias, que reduce las oportunidades de los jóvenes y que eleva el expolio sistemático de las clases medias.

Los madrileños pueden castigar a Zapatero por su ineficacia y su irresponsabilidad. Por haber cedido a los nacionalistas hasta alentar su radicalización.

Los madrileños pueden castigar a Zapatero por su insufrible verborragia, por su empeño en dividir a los españoles.

Por último, los madrileños pueden castigar a Zapatero por su pertinaz cicatería inversora en una comunidad que es la que más aporta al esfuerzo común.

Zapatero ha hecho méritos sobrados para recibir un castigo electoral en Madrid aún mucho más fuerte que el sufrido por su chambelán, Miguel Sebastián.

No estoy de acuerdo con Esperanza Aguirre cuando le ha sugerido a Zapatero que se presente por otra circunscripción. Es una propuesta perversa. Yo voto por Madrid, y cada día me levanto descontando los días que quedan para castigar a esa catástrofe nacional que es Zapatero. Sólo faltaría que me quitaran esa esperanza. Sólo faltaría que se me quitara el gozo indescriptible de castigar a Zapatero en las urnas. Directamente a él como número uno de la lista por Madrid.

Otrosí: Regina Otaola, alcaldesa de Lizarza, se ha convertido en el símbolo del coraje patriótico. No puedo por menos que mostrar mi admiración –que supongo ampliamente compartida- por esta mujer menuda, que se ha enfrentado a la barbarie etarra. Sería la mejor número dos por Madrid. De esa manera, la candidatura sería una apuesta clara por la fortaleza democrática, por los principios y las convicciones. Sería ofrecer una candidatura contra el acobardamiento y la indignidad de la negociación. Sería una candidatura por el rearme moral frente a las claudicaciones. Porque siempre el ejemplo es mejor que la retórica y, en cuanto a ejemplo, ninguno mejor que el que nos ha dado a todos Regina Otaola. Es por lo que me parece que el PP no tiene mejor número dos para ir en la lista por Madrid.

De pronto, Batasuna es ETA
Editorial ABC 6 Octubre 2007

LA operación policial contra la cúpula de Batasuna, que ha supuesto la detención de una veintena de sus dirigentes, ha generado sentimientos y opiniones contradictorias en la opinión pública, pues al mismo tiempo que se reconoce su plena legalidad y justificación, no puede evitarse la percepción de que es una iniciativa que llega tarde. Por tanto, esta iniciativa del juez Garzón no debe verse inmersa en polémicas de técnica jurídica, porque, como señaló oportunamente el secretario general del PP, no hay motivos para dudar de la fundamentación jurídica de estas detenciones, pronunciamiento que demuestra que sólo el PP es un aliado seguro del Gobierno para derrotar al terrorismo. La integración de Batasuna en ETA está confirmada judicialmente por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. Por esa razón, los partidos que sucesivamente han protagonizado el frente político de ETA fueron ilegalizados en aplicación de la ley de Partidos Políticos y suspendidos cautelarmente, al amparo del Código Penal.

Ahora deben extraerse todas las consecuencias de una operación que debe inaugurar una nueva etapa en la lucha antiterrorista, pero para lograr la derrota incondicional de ETA y no para forzarla a negociar nuevamente. La medida de este cambio de política antiterrorista, es decir, de esta incipiente rectificación del Gobierno, vendrá dada por la determinación con la que actúe contra todos los frentes políticos que ETA ha podido reorganizar durante la negociación con el Ejecutivo. Las ilegalizaciones -ya tardías y poco eficaces- de ANV y el PCTV no deben esperar más a la conveniencia preelectoral del Gobierno. En este sentido, una lección de esta gran operación contra el entramado de ETA es que, en efecto, el Gobierno ha malgastado tres años cruciales para derrotar a los terroristas, porque las imputaciones que ayer llevaron a la cárcel a más de veinte batasunos podían haberse formulado desde que, en diciembre de 2004, Arnaldo Otegi anunciara en el velódromo de Anoeta la propuesta de negociación al Gobierno.

Si legalmente la detención en masa de los dirigentes de Batasuna es una buena noticia, políticamente se trata de una prueba irrefutable del oportunismo con el que se ha conducido el Gobierno desde el inicio de la legislatura, reforzado, por lamentable que resulte afirmarlo, por decisiones judiciales que, como la que alumbró la teoría de una «Izquierda Abertzale» libre de cualquier infección terrorista, daban cobertura a los propósitos negociadores del Ejecutivo. Siempre reprochó el Gobierno al PP que utilizara el terrorismo en su campaña política, pero tal reproche ahora se vuelve contra el Ejecutivo. Los detenidos nunca han dejado de ser integrantes o colaboradores de ETA. No empezaron a serlo cuando hace poco más de veinticuatro horas se reunían en Segura (Guipúzcoa), localidad donde se practicaron las detenciones; ni dejaron de serlo cuando el PSOE llegó al poder y puso en marcha una irresponsable campaña de rehabilitación de Batasuna para poder negociar abiertamente con ETA. Bienvenido sea este reencuentro del Gobierno de Zapatero con la legalidad, porque es lo que le pedía la mayoría de los españoles y también el PP, a cuyos dirigentes, sin embargo, se les lanzaron las más brutales acusaciones por instar la aplicación de la ley en los mismos términos que se reflejan en la decisión de Garzón. Tampoco debe olvidarse el linchamiento al que fue sometido el juez Grande-Marlaska, quien mantuvo la dignidad del Estado de Derecho en la lucha antiterrorista mientras era acusado por los socialistas de estar «más cerca de los intereses del PP» cada vez que citaba a declarar a Otegi o a Olano. Tampoco Batasuna se ha hecho terrorista de la noche del 4 a la mañana del 5 de octubre de 2007 por reunirse para preparar, supuestamente, la renovación de su cúpula. Ya era terrorista, porque así está declarado judicialmente, cuando negociaba con el PSE desde 2002, cuando el presidente del Gobierno dijo de Otegi que era un «hombre de paz» o cuando los socialistas proclamaron a Batasuna como interlocutora necesaria.

Aparte de rectificación, también es necesario un acto de humildad por parte del Gobierno para reconocer el grave error que cometió al hipotecar la acción de la justicia para facilitar la negociación con ETA. Además, permitiría restaurar el consenso antiterrorista con el Partido Popular, que sería la peor noticia que podrían recibir los etarras.

Europa, América y las galescolas
Celso Ferreiro La Opinión 6 Octubre 2007

El cambio de estrategia de la Xunta con la Unión Europea ha sido uno de los motivos, tal vez el principal, del cese del secretario general de Relaciones Exteriores autonómico, don Santiago Gómez-Reino, técnico profesional comunitario, que será reemplazado por un cargo político hasta ahora inserto en la Embajada en Brasilia. "Nuestros intereses -sostiene con datos el Sr. Gómez Reino- están en Portugal y en el marco de la UE. Nadie puede cambiar la realidad económica". Galicia exportó en 2006 14.500 millones de euros, de los cuales menos del 3% fueron a América. Al continente hispano se dirigen preferentemente las miras del elenco del Sr. Pérez Touriño, sin reparar en gastos, con el objetivo primordial de mercadear votos. A 30 años del ingreso de España en el Consejo de Europa (24-11-77), nuestra región se aleja de las nuevas estructuras (agrícolas, pesqueras, etc.) que se diseñan en Bruselas. "Europa es, en efecto, un enjambre; muchas abejas y un solo vuelo", lo anticipó Ortega en La rebelión de las masas. O estamos en Europa, o no somos nada.

Lo paradójico es que, mientras nos entregamos a la utopía americana afiliando nuevos ciudadanos, le damos con la puerta en las narices, en Madrid, al nuevo intendente (alcalde) de Buenos Aires, la quinta provincia gallega, de cuya autoridad depende, en gran medida, la pervivencia de las más importantes instituciones de nuestra colectividad en la América hispana. Ninguna autoridad lo ha recibido en su paso para Italia, donde será agasajado por el jefe del Gobierno Romano Prodi.

Y como en el bigobierno cada sector va por su lado, el vicepresidente da Igualdade e do Benestar hace política, no precisamente de igualdad, en las galescolas, donde se sitúa al castellano como lengua foránea. Lo mismo se hace en el ámbito cultural con los grandes autores Torrente Ballester, Cela, Valle Inclán, Camba, Pardo Bazán o Fernández Florez, pertenecientes a la Galicia no excluyente. En las galescolas, los alumnos realizan el aprendizaje exclusivamente en vernáculo, ajenos al idioma materno. El titular de la Xunta, en una concurrida conferencia de prensa, despachó esta originalidad señalando que "en Galicia hay 60.000 niños de cero a tres años y sólo 1.000 se educan en gallego en las galescolas". Todo un ejemplo. La educación en libertad es el enemigo potencial de los radicalismos. Menos mal que en Galicia la originalidad sólo afecta a mil niños.

Otrosidigo
Imposible vender racionalidad en la aplicación a Galicia de los presupuestos del Estado. Los números son tozudos y los agravios comparativos evidentes, máxime cuando registramos el precedente de haber consignado cifras que nunca se han aplicado. Peligroso tobogán el de las desigualdades territoriales que, desbordadas, alcanzan a la desigualdades personales.

Rajoy salvaguardará el español en administraciones y aulas
JOSÉ LUIS JIMENEZ. VIGO ABC 6 Octubre 2007

Que cualquier ciudadano español pueda utilizar la lengua de Cervantes en las enseñanzas públicas y en cualquier gestión que tenga que realizar ante las administraciones locales, autonómicas y estatales. Este fue el anuncio hecho ayer desde Vigo por Mariano Rajoy, quien en el transcurso de una conferencia avanzó que su partido llevará en su programa electoral la redacción de una ley «que garantice el derecho a utilizar el castellano en la escuela y en todas las administraciones».

El presidente nacional del PP criticó que «la imposición del nacionalismo obligatorio y la cultura única» esté llevando a «arrinconar el castellano», lengua «común para todos los españoles», recordó. «No se trata con ello de negar el derecho a hablar las otras lenguas de España», puntualizó Mariano Rajoy, sino de «garantizar que todos los ciudadanos puedan utilizar el castellano en todo el territorio nacional».

Rajoy puso como ejemplo Galicia, donde el nuevo decreto lingüístico en la enseñanza priva al alumno de la posibilidad de dirigirse al profesor en el idioma que desee, impide a los padres elegir en qué lengua deben ser educados sus hijos o se elimina el reparto al 50 por ciento de las materias en gallego y castellano.

«A mí no me interesan los delirios identitarios con los que sueñan algunos», indicó el presidente nacional de los populares durante su intervención ante representantes empresariales y sociales de la ciudad viguesa, «a mí lo que me importa es la igualdad de las personas y de sus derechos».

«¿Alguien conoce algún país del mundo o del planeta donde una persona no pueda dirigirse a su Administración o recibir clases en su idioma? ¿Creen ustedes posible que esto pueda suceder en Francia? ¿Ustedes creen que en Francia alguien no puede estudiar el francés? ¿Conocen algún alemán que no pueda estudiar el alemán?», comentó el líder del PP como crítica a lo que está sucediendo en España.

Mejorar el modelo territorial
Rajoy, que estuvo acompañado por el líder de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, añadió que la clave del progreso de España está en «tener una nación que encarne una cultura compartida en la que se refleje la unidad política de la sociedad española», mejorando un modelo territorial al que se le ofrecerá «tanta descentralización como sea posible e inversión estatal como resulte necesaria».

El presidente del PP elogió a Núñez Feijóo porque «él no va a enredarse en la torpeza de mirarse en el ombligo de los debates identitarios. Tampoco va a levantar la bandera de reivindicaciones que aparten a los gallegos de sus necesidades reales. Él sabe que lo importante para Galicia es innovar, trabajar y competir».

Ante el desafío lanzado la pasada semana por Juan José Ibarretxe, Rajoy volvió a ofrecer su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero para que exija al lendakari «que retire su referéndum y cumpla la ley», y que adopte «las medidas legales» oportunas si no desistiese en su empeño. «Apoyaré a Zapatero para que se haga respetar como presidente del Gobierno de España, nada más», sentenció.

Rajoy advirtió que «la legislatura se acabó». «Con ella termina la labor de un gobierno que ha renunciado a trabajar por situarnos entre las democracias más avanzadas de nuestro entorno».

Durante estos años, señaló el presidente del PP, en lugar de mejorar en «lo importante», como la educación o las nuevas tecnologías, «se ha querido reinterpretar la Transición, discutir sobre el pasado, cambiar el modelo territorial y afrontar una negociación con los terroristas que ha dañado seriamente los fundamentos del Estado de Derecho».

Hay un equívoco con Narciso
ARCADI ESPADA, EL MUNDO 6 Octubre 2007

Querido J:

Te doy por informado del caso de la poeta Cristina Peri Rossi, despedida de la emisora pública por no hablar en catalán. En cualquier caso todos los detalles, incluidos los cientos de firmas de solidaridad están en cristinaperirossi.com. Así pues podemos ir recto hacia algunos asuntos que nos han ocupado en vida, que nos ocuparán hasta la muerte y mucho me temo que más allá. El infierno debe de ser una eternidad firmando manifiestos. Uno de los asuntos es el reproche que se dirige a las autoridades de la cadena pública: las medidas contra Peri Rossi prueban que las autoridades no tienen en cuenta el país real. Sin ninguna duda. Y en ese sentido el caso de la poeta despachada es incluso anecdótico porque al fin y al cabo ella tiene varias posibilidades de estar en el mundo, en especial a través de sus libros o de sus artículos. Mucho más importante y segregacionista son otras de las disposiciones del libro de estilo de la cadena pública, como aquella que en los actos informativos obliga a los redactores a recoger los testimonios en catalán antes que en cualquier otra lengua. Es decir, y por anodino ejemplo: dado un crimen la redactora pública acudirá al edificio del que descuartizó a su madre para que cupiera en la nevera y pondrá la alcachofa en la boca de uno que le diga: "Era una persona normal". En catalán esta frase se escribe letra por letra igual que en castellano, porque es bien sabido que son lenguas di(a)lectas una de la otra. Pero en la lengua oral hay una leve diferencia de pronunciación y la redactora de TV3 se verá obligada, por ley, a buscar testimonios que la pronuncien en la forma catalana. Lo que el ejemplo supone es fácilmente deducible: la presencia de los inmigrantes en los informativos públicos no se corresponde en absoluto con su presencia en el país real. Porque, en el país real, cuando uno busca que le expliquen los modales de un descuartizador no pone condiciones lingüísticas. No vaya a ser que.

Sin embargo, en el reproche hay un gran equívoco. La función (declarada) de los medios de comunicación públicos nunca ha sido la reproducción del país real, sino su ahormamiento. Y no sólo de los medios de comunicación, naturalmente. El programa de gobierno de la élite nacionalista que gobierna Cataluña desde hace treinta años ha sido también un programa de ingeniería social. Se ve muy bien en la disposición del Estatuto del Cataluña de 1978 cuando establecía, tan pancho: "El catalán es la lengua propia de Cataluña". Era una afirmación pintoresca, por la manida evidencia de que las piedras no tiene lengua; pero sobre todo porque en 1978 la mayoría de ciudadanos de Cataluña no hablaban ni escribían el catalán. El Estatuto, como la televisión o la escuela, no describían la realidad sino que indicaban cuál iba a ser a partir de entonces, obligatoriamente, la realidad. El ahormamiento, conviene decirlo, se hizo con el acuerdo de las élites españolas que dirigieron la transición. Y, a diferencia del practicado por la dictadura de Franco, se hizo en una situación democrática y con el asentimiento de la mayoría de la población catalana. Pero eso no significa que no haya sido ahormamiento y que no haya sido muy eficaz.

Tan eficaz que ha acabado por expandirse más allá de sus fronteras naturales. El caso de la poeta despachada explica muy bien cómo la voluntad de conducir la realidad hacia un lugar determinado, con independencia de las fácticas opiniones de la realidad, ha sido uno de los primeros deberes de todo periodista (y de todo medio) de bien en Cataluña. Este periódico donde te pongo las cartas fue el primero y el único en informar sobre el hecho: alguien que llevaba unos años trabajando en la cadena pública para general satisfacción de sus jefes era puesta de patitas en la calle porque no hablaba catalán. Descontado este periódico, la noticia no ocupó más espacio que un breve mísero y vergonzante (sí, aún tengo la pequeña esperanza de que se avergüenzan, ya verás porqué), donde lo ocupó. Y por supuesto fue absolutamente silenciada, ella misma y su desarrollo, en cualquiera de las emisoras de la cadena pública. La insistencia de este periódico y de algunos blogs produjo que en unos días más de medio millar de ciudadanos (algunos muy conocidos) manifestaran su adhesión a la poeta Peri Rossi. Te reconozco que era un manifiesto facilito de firmar y que a poco comprometía, y ya me habría gustado ver a alguno de los prudentísimos firmantes pasando a la acción. Pero, en fin, era una noticia, y cualquier medio en sus cabales tenía la obligación de publicarla. No lo hicieron. No lo hicieron, exactamente, hasta el día en que los directivos de la cadena pública, forzados por las autoridades políticas (que tenían que responder en el parlamento a una áspera y bien puesta pregunta de Ciutadans y que observaban con aprensión la extensión de la protesta), reconocieron que tal vez habían cometido un error y llamaron a la poeta para tratar de recomponer el asunto. ¡Qué obscena alegría, qué desahogo, sintieron los periódicos provinciales al poder titular al fin a cuatro columnas con la noticia de que la cadena pública ofrecía volver a la despechada! No importaba para nada que hasta aquel momento hubieran ocultado el caso. Hace mucho que han dejado la odontología. Lo que importaba es que podían dar una noticia autorizada. Una noticia real. La noticia era que la cadena pública no despachaba a nadie. ¡De qué iba a hacerlo estando ellos allí!

Han sido treinta años de ingeniería social, que han comprometido no sólo a la élite política. Su éxito es muy discutible. Uno puede hacer como que no queman retratos del Rey de España o como que no despiden poetas. Pero la realidad, la vida según Darwin & Spielberg, siempre acaba encontrado su camino. Los medios ignoran la realidad, pero la realidad regresa en forma de decadencia. Sea aludiendo a las cañerías agujereadas, describiendo el estado comatoso que presentan los poemas o sumando las cifras de participación electoral. Hay un malentendido con Narciso: es el que nunca se miró al espejo. En cuanto a la lengua estrictamente, la ingeniería tampoco ha servido de mucho. Ciertamente hoy habla, entiende y escribe el catalán un número de personas incomparablemente mayor que el de ninguna otra época de la historia. Pero hay una bonita pregunta a hacerse. ¿Para qué? Una pregunta que parte de una serie de hechos relacionados y perfectamente visibles en el mercado. En treinta años de ingeniería no ha habido un solo negocio privado que haya tenido (permíteme decirlo así) al catalán como tema. Mira el cine. Mira el teatro: el único que vivía en catalán era Boadella hasta que empezó a hablar. Las publicaciones en catalán (pocas y minoritarias) se aguantan por la subvención. En catalán no vive un sólo escritor. La deducción es cristalina. El catalán es la lengua propia de la Generalitat de Cataluña.

La ficción puede durar mucho tiempo. Las élites catalanas han demostrado históricamente una sagacidad sentimental muy remarcable, y de ilusión se vive la mar de bien. Cualquier sociedad opulenta puede permitirse el lujo de la decadencia. Y sus gustos pervertidos. Como el de tratar un ser alado a perdigonazos. No por comer, no. ¡Sino para que triunfe la lengua!

Sigue con salud.  A.

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