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Recortes de Prensa    Miércoles 10 Octubre   2007

La ETA, otra vez
EDITORIAL Libertad Digital 10 Octubre 2007

La ETA reaparece en Bilbao, y lo hace mediante el único idioma que conoce a fondo, el único que habla y el único que entiende: la violencia. Lo demás son juegos florales y buenismo progre de la peor especie. La ETA sólo quiere una modalidad de paz, su paz, la de los cementerios, la que ha estado a punto de conseguir gracias al entreguismo y la debilidad del Gobierno. Estos son los hechos, y los etarras se empeñan cada mes que pasa en recordárnoslos de la manera más dolorosa posible. Ayer fue en Bilbao mediante una bomba lapa que hizo explotar el coche en el que viajaba un escolta. Mañana puede ser en cualquier lado y cualquiera puede ser la víctima. La ETA propone y la mala suerte dispone.

Ante tal desafío sólo existe una receta, la de la Ley, sin atajos, sin pensar que todo está hecho con soltar cuatro grandilocuencias delante de las cámaras de televisión. Si, como apuntábamos antes, la lengua propia de la ETA es la violencia, la del Estado de Derecho ha de ser la firmeza. Quizá sea este el extremo que el Gobierno no termina de entender del todo bien. No vale decir un día que se perseguirá a los terroristas y se les meterá en la cárcel y al siguiente hablar de "conflictos políticos" insistiendo en la cantinela del diálogo, una falacia inmensa que el Gobierno no se cansa de sobar. Si Zapatero está dispuesto a enfrentarse al terrorismo que lo haga, pero que no se traicione a sí mismo dos minutos después tratando de arañar los votos de su electorado más radical.

Cualquier español medianamente bien informado sabía que la banda terrorista iba a hacer acto de presencia en los días previos a la Hispanidad. Empezando por el ministro que, a modo de premonición, anunció la posibilidad de atentados horas antes de que la bomba estallase en Vizcaya. Por eso mismo, y porque los etarras tienen nuevos "mártires" a quien vengar –los miembros de Batasuna detenidos–, las fuerzas de seguridad del Estado deben extremar al máximo las precauciones. La ETA ha sido siempre amiga de golpes de efecto en fechas señaladas, golpes que bien pueden volverse contra ella mediante la detención de comandos en plena actividad. Pero para eso hay que estar previamente convencidos de que el lugar natural de un etarra es la prisión, no la mesa de negociaciones.

Una buena ración de firmeza sería, por ejemplo, volver al Pacto Antiterrorista, que tan eficaz contra el terror se demostró en el pasado, y proponerse seriamente el cumplimiento de las leyes, empezando por la de partidos y terminando por la de banderas. Sólo cuando la hidra etarra ve que delante tiene un enemigo formidable que abarca todos los frentes recula y se lo replantea. Si no es así, si considera que tiene manga ancha para perpetrar sus crímenes y que alguien al otro lado hará por entenderlos, el horror está servido por anticipado. Un horror como el que acaba de padecer el escolta zaragozano que se recupera en el Hospital de las quemaduras ocasionadas por la explosión de su coche.

Los escoltas, que hasta ayer eran víctimas colaterales de los atentados, han empezado a ser víctimas principales. Y no porque la banda haya decidido liquidar guardaespaldas sino porque en su naturaleza está matar cuando y donde puede. Esta vez le tocó a Gabriel Ginés, que sirve a un concejal del PSOE de Galdácano que se encuentra de vacaciones fuera del País Vasco. Esto nos indica hasta qué punto la ETA busca desesperadamente volver por donde solía. Sólo los responsables de la lucha antiterrorista están en posición de impedírselo. Allá ellos con su conciencia.

Asesinados por ETA
Memoria de las víctimas frente a "memoria patológica"
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Octubre 2007

El atentado de ETA en Bilbao contra un militante del PP tiene que servirnos para "hacer memoria", es decir, para recordar a todos los asesinados por la banda criminal. Se trata, sí, de reivindicar la memoria de los muertos por la democracia, por España, frente a quienes hablan de "memoria histórica" porque son incapaces de asumir el tiempo, la historia y la vida.

Existe, en efecto, una memoria enferma, patológica, que no soporta vivir en el presente si no es para arruinarlo con las miserias del pasado. Es la memoria de Rodríguez Zapatero y los nacionalistas. Es el proyecto de ley de memoria histórica para arruinar la vida de más de la mitad de los españoles. Es la memoria del salvaje que nada quiere saber de la historia del sufrimiento humano. Es la memoria que quiere matar el tiempo. Es la perversa memoria de quien quiere "sentir de forma ahistórica", según nos enseñara Nietzsche. Es la memoria de Ireneo Funes, el memorioso, aquel pobre tullido y enfermo del relato de Borges que era incapaz de pensar, de razonar y de hablar porque estaba instalado en la mera memoria: "Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol, de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado."

Frente a esa patología de la memoria, es menester hacer memoria, de verdad, o sea, recordar a quienes han caído asesinados por los criminales de ETA. Esa memoria emancipa, libera y marca el camino de la historia. Es menester que recordemos los casi mil asesinados por ETA. Siempre habrá ocasión para citarlos con sus nombres y apellidos, para narrar sus biografías, sus historias y las circunstancias en que fueron asesinados. Además, tenemos la obligación de decir que todos fueron asesinados por ser únicamente españoles sin reparar en ninguna otra distinción.

Ojalá alguien sea capaz de construir un Centro de la Memoria de los asesinados por ETA. Ojalá seamos capaces de distinguir con claridad a las víctimas de los verdugos. Ese centro sería el lugar ideal donde las víctimas vivas, las familias de las víctimas y todos los que queramos recordar a las víctimas podamos ir a escribir sus historias, sus circunstancias. Eso sería una genuina memoria colectiva. Deberíamos hacer el esfuerzo cada uno de nosotros de contar la experiencia que vivimos en primera persona, cuando mataron a uno de nuestros compatriotas. Naturalmente, deberíamos dejar claro los nombres y apellidos de los asesinos y sus peripecias por las cárceles y después de haber cumplido condena.

Déjese el Gobierno de marrullerías sobre la "memoria histórica" y cree una casa donde los españoles podamos ir a contar qué hacíamos el día que atentaron contra otro español y, sobre todo, qué hicimos, o mejor, qué hacemos para que nadie olvide que es imposible construir nada en común sin el recuerdo, el testimonio, de quienes fueron asesinados sólo por pertenecer a esa casa común llamada España. Además, esa casa de la memoria común tendría que recordar, y sobre todo pensar, por qué asesina ETA. En efecto, tiene que reparar en la identidad de objetivos entre ETA y el resto de nacionalistas, a saber, unos y otros tiene el mismo ideal: la secesión de España.

La hora de la firmeza política
JON JURIASTI ABC 10 Octubre 2007

SIN duda, el atentado de Galdácano es una represalia por la detención y encarcelamiento de los dirigentes de Batasuna. Por si no estaba claro, la banda subraya así la relación orgánica que mantiene con su brazo político: la bomba lapa en el coche del concejal socialista Juan Carlos Domingo complementa las acusaciones lanzadas estos últimos días contra el PSOE por Fernando Barrena.

Hay que tomarse en serio las palabras de Barrena, porque constituyen el único indicio discursivo fiable de los futuros movimientos de ETA. Sabemos ya que su obsesión actual -la de ETA y la de Barrena- es castigar al PSOE por una traición real o imaginaria, lo mismo da (puesto que los terroristas la viven como muy real). Ahora bien, ¿qué significa «castigar al PSOE» en la situación presente? No sólo atentar contra sus militantes, cargos electos y escoltas de los mismos, sino, ante todo, provocar el hundimiento político de los socialistas. Estamos, en resumen, ante un horizonte aparentemente similar al de los últimos meses de la segunda legislatura de Aznar, con Batasuna fuera de la ley, y ETA preparando el atentado espectacular que confronte al Gobierno con el fracaso absoluto de su política antiterrorista. La historia parece repetirse, pero el gobierno de Rodríguez Zapatero se halla en una posición considerablemente más débil que la del gobierno de Aznar.

Ante todo, es preciso entender qué es lo que ETA se propone conseguir. Lógicamente, la negociación política no es hoy un objetivo a su alcance. El presidente Rodríguez podía aún alimentar absurdas esperanzas en la reanudación del «proceso de paz» hace unos meses. Plantear hoy su sola posibilidad equivaldría a suicidarse políticamente. Sin embargo, en la medida en que los socialistas descartan la reconstrucción del pacto antiterrorista con el PP, ETA no percibe la interrupción de dicho «proceso» como algo definitivo. Para la banda, el problema reside en la relación de fuerzas. Mientras el «proceso» estuvo en marcha, ésta le fue claramente favorable. La ilegal Batasuna se reunía públicamente con dirigentes socialistas y mantenía su presencia en el Parlamento vasco a través de las marionetas del PCTV. Por otra parte, ETA se rearmaba sin dificultades y la kale borroka, de nuevo en vigor, le suministraba efectivos frescos para sus comandos. Ante el cambio de signo en la relación de fuerzas, ETA necesita demostrar que le sobra todavía la necesaria para humillar al Gobierno, imponiendo a la presente legislatura un final catastrófico. Necesita, en fin, probar con hechos que sigue siendo capaz de condicionar la evolución de la democracia española.

Por eso es un error pensar que no pasa nada si, por ejemplo, se detiene a la cúpula de Batasuna y se la manda a la cárcel. Sí pasa. Las calles no arderán en pompa, aunque se quemen unos cuantos cajeros automáticos y algún autobús, pero ETA atentará y los nacionalistas, en su conjunto, aprovecharán la coyuntura para deslegitimar un poco más al Estado. El Gobierno no está en una posición ventajosa para afrontar las consecuencias de su propia política, por varias razones. En primer lugar, porque ha sido incapaz hasta ahora de restaurar los consensos básicos en materia antiterrorista con el principal partido de la oposición. Hasta ahora, en efecto, le ha podido resultar rentable culpar al PP de la gran disensión que ha caracterizado la vida nacional en los últimos tres años. Hasta ahora, ha podido especular sin riesgo sobre una gran alianza antiterrorista que incluyese a todos los partidos, en la seguridad de que, dada la renuencia del PP, podría seguir haciendo de su capa un sayo, con los parabienes de los nacionalistas.

Pero ya se acabó la broma. El Gobierno vasco, que impulsa abiertamente un programa de secesión gradual, se opone a cualquier medida de firmeza frente a ETA y exige la vuelta al «proceso de paz», con su presencia tutelar en unas negociaciones de las que espera obtener réditos soberanistas. ERC nunca ha sido un socio digno de confianza en estas cuestiones, y la escalada de Ibarreche hacia la insurrección institucional, unida a la revuelta del catalanismo radical y a la radicalización del catalanismo moderado, suscitará previsiblemente reacciones miméticas en el partido de Carod y hará imposible cualquier acuerdo razonable con el PSOE. Se mire por donde se mire, a los socialistas sólo les queda un aliado potencial, y no me refiero a IU, que sigue formando parte del frente nacionalista que gobierna en el País Vasco.

En segundo lugar, es dudoso que los socialistas puedan recuperar su crédito con simples invocaciones al rigor presente, que se percibe como un giro oportunista ante la inminencia de las elecciones. Parece lógico que el PP ponga sus condiciones (ilegalización inmediata de ANV y del PCTV, compromiso formal de no emprender ningún nuevo «proceso de paz») para dar su apoyo a la política antiterrorista del Gobierno. Es obvio que la oposición aprobará las medidas concretas que tome aquél contra ETA y su trama social, pero no parece probable que consienta en refrendar dicha política sin garantías de que no habrá más cambios caprichosos según la coyuntura. A lo largo de estos años, Rodríguez Zapatero ha presentado su compromiso antiterrorista con Aznar como un favor o un gesto generoso hacia el anterior presidente, y, en consecuencia, perfectamente revocable a tenor del enfriamiento de las relaciones entre los partidos de ambos. No estaría mal que se fuese cerciorando de que el pacto contra el terrorismo no era cuestión de cesiones benevolentes, sino de absoluta necesidad nacional.

Gabriel Ginés, escolta del concejal socialista Juan Carlos Domingo, ha sido la primera víctima de una venganza de ETA contra el PSOE que no ha hecho más que comenzar. No es pecar de agorero suponer que, hasta las elecciones, la banda tratará de hacer el mayor daño posible al Gobierno y a su partido, y sobra recordar que puede hacerlo también en cabeza ajena. Nos alegraríamos todos de que una acción policial eficaz redujera al mínimo la criminalidad terrorista y aún más si la evitara por completo. Por desgracia, la experiencia nos enseña que ETA se ha salido muchas veces con la suya. Está muy bien apelar a la unidad de los demócratas, pero debe hacerse desde una actitud de firmeza que no se reduce a la persecución policial de los terroristas y de sus cómplices. Lo que se exige del Gobierno es firmeza política. La suficiente para que ETA comprenda que la relación de fuerzas no cuenta para nada cuando existe la decisión democrática mayoritaria de erradicar el terrorismo sin concesiones de ningún tipo.
JON JUARISTI

ETA cumple la amenaza de Batasuna
Editorial ABC 10 Octubre 2007

SÓLO la fortuna ha permitido a Gabriel Ginés, escolta de un concejal socialista de Galdácano y militante del PP en Zaragoza, sobrevivir al atentado con una bomba-lapa que explotó ayer en su vehículo. Nadie se puede llamar a engaño. Como reflejan los términos amenazantes que utiliza Pernando Barrena, contra quien la Justicia debería actuar de forma inmediata, Batasuna anuncia lo que va a venir y ETA cumple y ejecuta fríamente los planes. El vínculo entre los terroristas y su brazo político es tan evidente y manifiesto que cuesta trabajo creer que nadie -y menos aún un Gobierno- pueda ponerlo en duda más allá del oportunismo y de las conveniencias del momento. El volumen de pruebas acumuladas sobre la identidad entre ETA y Batasuna es abrumador en términos jurídicos y no ofrece duda alguna desde el punto de vista político. Los terroristas están dispuestos a matar, cuentan con la infraestructura necesaria y buscan el objetivo más fácil para sus crímenes infames. La dictadura del miedo no ha desaparecido del País Vasco, sino todo lo contrario: ETA sigue viva y activa, ha salido reforzada de la tregua y consigue reponerse a las detenciones de dirigentes y comandos. Las advertencias van muy en serio. Horas antes del atentado, el ministro del Interior anunciaba el refuerzo de las medidas de seguridad ante la Fiesta Nacional con especial atención a los actos que se celebrarán en Madrid. Es imprescindible que los ciudadanos sean conscientes de la situación para que los asesinos no se beneficien de la falta de tensión social ante unas amenazas que, por desgracia, muchas veces se traducen en realidades.

El diálogo con ETA impulsado de forma irresponsable por Rodríguez Zapatero no sólo es inaceptable en términos éticos y políticos, sino que resulta imposible por una razón elemental: los terroristas sólo conocen el lenguaje de las bombas y las pistolas. ETA quiere matar y ayer mismo estuvo a punto de conseguirlo. En todo caso, es seguro que lo seguirá intentando.

Los terroristas se sienten fuertes cuando perciben las discrepancias entre los partidos democráticos. Hemos perdido tres años de legislatura por culpa de ese mal llamado «proceso de paz» que ha terminado como era de prever. Ahora el Gobierno pretende recuperar el tiempo perdido y hasta los criterios judiciales se muestran más sensibles a unas razones de legalidad que siempre han estado muy claras. El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo ha sido sin lugar a dudas la mejor respuesta de la España constitucional frente a los asesinos y sus secuaces. Sería muy deseable, por supuesto, volver a ese acuerdo sobre el fondo y la forma de la lucha contra ETA que produjo resultados muy positivos. Entre los muchos reproches que cabe hacer al presidente del Gobierno en esta decisiva materia figura en primer término la ruptura de la unidad de los demócratas, que acarrea notables consecuencias; entre ellas, el debilitamiento del movimiento social vasco y de la batalla de las ideas, que estaba ya ganada contra la violencia terrorista. Bien está que haya rectificado, aunque faltan pruebas efectivas de la voluntad política real que preside esta nueva actitud del Ejecutivo. A este respecto, será determinante su postura sobre la ilegalización de ANV y la renuncia formal, definitiva e inequívoca a retomar en el futuro un diálogo que, a la vista está, siempre resulta inviable. De lo contrario, es irremediable que la opinión pública perciba un aire de oportunismo electoralista en el giro emprendido por Rodríguez Zapatero desde el anuncio del final del falso «alto el fuego» proclamado por la banda terrorista.

ETA es consciente de su capacidad para desestabilizar cuando el sistema muestra alguna debilidad. Mientras el lendakari lanza su desafío al Estado y encuentra una respuesta tibia del Gobierno de la nación, y mientras algunos elementos antisistema atacan los símbolos de la unidad nacional sin que se produzca una reacción contundente, los terroristas saben que la ocasión resulta propicia para debilitar a la sociedad. Esta vez no han conseguido su objetivo por causas ajenas a su voluntad, pero es evidente que están dispuestos a «poner muertos sobre la mesa», como dicen a veces en ese lenguaje repugnante que ofende los sentimientos más elementales de la dignidad humana. Un militante popular que trabaja como escolta de un concejal socialista es la víctima perfecta para quienes desprecian la vida y los derechos de las personas en nombre de su obsesión totalitaria. El objetivo es, una vez más, procurar una «limpieza» ideológica en el País Vasco al que quieren ver liberado de impurezas constitucionalistas creando una sensación de miedo que haga imposible la normalidad democrática. Se ha dicho muchas veces que esta es una situación insólita en pleno siglo XXI dentro de una España democrática. Lo más triste es que la política radicalmente equivocada que emprendió este Gobierno desde su acceso al poder ha debilitado los sólidos fundamentos morales, políticos y jurídicos que se habían establecidos para lograr la derrota definitiva de ETA. Aunque sea poco realista esperarlo, muchos ciudadanos están deseando que el Pacto Antiterrorista vuelva a ser el centro y eje de la lucha en favor de la España constitucional.

Quieren matar
EDITORIAL El Correo 10 Octubre 2007

ETA confirmó ayer en Bilbao su firme determinación de volver a matar. El atentado con bomba lapa contra Gabriel Ginés nos devuelve a los tiempos en los que la banda trataba de aniquilar y neutralizar a todos aquellos a los que señalaba como 'enemigos de Euskal Herria'. La última vez que la banda terrorista logró consumar sus criminales propósitos con un artefacto adosado a un vehículo fue el 30 de mayo de 2003, cuando en la localidad navarra de Sangüesa acabó con la vida de los policías Julián Embid y Bonifacio Martín, sus últimas víctimas mortales hasta el asesinato de dos ciudadanos ecuatorianos en la explosión de la T-4. Ayer, Gabriel Ginés consiguió sobrevivir milagrosamente a una deflagración que le ha dejado malherido y que afectó también a otros tres ciudadanos. La profesión de la víctima, escolta del concejal del PSE de Galdakao Juan Carlos Domingo, su militancia en el PP y el hecho de que los etarras decidieran atentar a plena luz del día en las cercanías de un parque y de un colegio, certifican con un crudo dramatismo la voluntad de la banda de acosar a quienes se oponen a su violencia totalitaria, y de amedrentar al conjunto de la sociedad. Fuesen el escolta o el concejal los objetivos de ETA, el atentado debe ser interpretado como un ataque contra el sistema democrático, representado por todos y cada uno de los ediles amenazados, y también por quienes les custodian frente al terror arriesgando su propia vida. Las heridas sufridas por Gabriel Ginés testimonian así la trascendencia del compromiso que asumen cotidianamente los escoltas, una entrega profesional y personal que se ha convertido en imprescindible para tratar de contener la despiadada violencia de ETA.

Con su intento de asesinato, la banda despeja cualquier ingenua duda que pudiera albergarse sobre la gravedad de su amenaza al romper el mal llamado 'proceso de paz' y anunciar que golpearía al Estado «en todos los frentes». El hecho de que el atentado de Bilbao se produzca tras la detención el pasado jueves de la cúpula de la ilegalizada Batasuna y su posterior encarcelamiento no debería alentar la impresión de que los terroristas actúan replicando al Estado de Derecho. ETA sólo actúa guiada por su propio delirio y siempre encuentra el momento para sembrar el terror y aparentar una lógica criminal. Sería una equivocación creer que o bien la izquierda abertzale conserva algún ascendiente sobre quienes siguen empuñando las armas, o bien éstos se inquietan por el futuro de su brazo político. Se trata justamente de lo contrario: si algo demuestra la bomba lapa de ayer es que los dirigentes de Batasuna arrestados al término de una reunión en la localidad guipuzcoana de Segura se estaban preparando, precisamente, para reacomodarse a la nueva ofensiva etarra y justificarla con la acción de un discurso que amparase la misma o con la omisión del silencio cómplice.

Es la propia violencia de ETA la que refuerza no sólo la rectitud jurídica de la operación ordenada por el juez Garzón para descabezar a la cúpula abertzale frente a quienes han optado por cuestionarla con reproches estrictamente políticos y con criterios de oportunidad. También abre la posibilidad de actuar judicialmente contra aquellos portavoces radicales que, como Pernando Barrena, quisieron interpretar las detenciones como «una declaración de guerra» que iba a dar lugar a un «nuevo ciclo de violencia». Si estas declaraciones obligan a la Fiscalía a investigar su posible carácter delictivo, el cínico mutismo de EHAK y de ANV han de sumarse a los elementos indiciarios recopilados por las fuerzas de seguridad para tratar de poner fin a la inaceptable impunidad con que ambas persisten en dar cobertura al terror desde las instituciones democráticas.

El evidente seguidismo que la izquierda abertzale hace de la estrategia criminal de ETA no sólo obliga al Estado de Derecho a responder al mismo con todos los instrumentos democráticos de que dispone, contando para ello con la inexcusable unidad del Gobierno y las fuerzas políticas. Constituye, también, una apelación directa a la responsabilidad de un nacionalismo institucional tentado, nuevamente, a tender una mano a la izquierda abertzale mientras ésta amenaza, en especial, a los representantes no nacionalistas. El atentado evidencia cuán errado está el lehendakari al insistir, incluso ayer, en que los vascos serán capaces de construir su camino en paz al margen de ETA, cuando quienes utilizan las armas y aquellos que les secundan sólo pretenden perpetuar su sangrienta trayectoria en nombre de un proyecto totalitario que estuvo a punto de cobrarse una nueva víctima. Un proyecto totalitario que siempre procurará buscar cobijo bajo el rupturismo soberanista diseñado por Ibarretxe antes que renunciar definitivamente a la imposición armada del independentismo.

Voluntad de matar
f.dominguez@diario-elcorreo.com FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 10 Octubre 2007

El pasado mes de enero, el responsable vasco de Interior, Javier Balza, dio cuenta del hallazgo en Atxondo de ampollas de mercurio entre el material abandonado por una célula etarra que se había dado a la fuga. La conclusión del consejero entonces fue clara y tajante: ETA quiere matar.

La intención asesina de ETA ha estado presente desde principios de año y se ha puesto de manifiesto con la incautación de material para la confección de bombas lapa a varios comandos desarticulados en este tiempo. Frente al carácter indiscriminado de otro tipo de atentados, la bomba lapa se emplea para causar una muerte personalizada, ya que no estalla hasta que la víctima se introduce en el coche en el que está escondido el artefacto y lo pone en marcha.

La bomba de ayer no logró su objetivo de matar al escolta Gabriel Ginés, pero es ilustrativa del propósito asesino de aquellos que la colocaron en el turismo de este escolta. ETA ha decidido matar y recurre a uno de los procedimientos que más garantías le ofrece y con menos riesgo. Otro 'modus operandi' de gran letalidad es el tiro en la nuca, pero en ese caso el terrorista, aunque siempre juega con la ventaja de la sorpresa, tiene que estar presente en el lugar del crimen y correr algunos riesgos personales.

Si ETA no ha matado antes -con la excepción de los dos ciudadanos ecuatorianos asesinados en la T 4- se debe, probablemente, a que necesitaba tiempo para mentalizar a su base social, para que los miembros y seguidores de Batasuna asumieran con naturalidad la vuelta a los crímenes como en el pasado. En la banda terrorista han pesado los conflictos internos habidos tras la ruptura de la tregua en el año 2000. Entonces mató primero y después tuvo que hacer un esfuerzo de pedagogía entre sus bases para que aceptaran otra vez el derramamiento de sangre. En esta ocasión han decidido hacer las cosas al revés: han comenzado con un esfuerzo explicativo intenso -en el que ha colaborado su entorno político-, mientras iban graduando los atentados antes de llegar al asesinato directo.

El atentado de ayer refleja, probablemente, que ETA ha dado por terminada esa etapa de preparación política y psicológica de su base social. Tal vez así se expliquen mejor las amenazas que la banda formula en su último zutabe -conocido, por cierto, antes de la captura de la dirección de Batasuna- en el que advierte al presidente del Gobierno que si persiste en su estrategia «se encontrará frente a frente con ETA y el objetivo de nuestra actuación será profundizar en la crisis de España». Es evidente que España no va a entrar en crisis con artefactos de pequeña potencia colocados en los arcenes de las carreteras. Sólo el crimen puede tensionar la vida política y los terroristas lo saben.

ETA atentó ayer en el barrio bilbaíno de La Peña. Un intento asesino más desde que a comienzos del mes de junio decretara el fin de su alto el fuego. Los autores reflexionan sobre la bomba que estuvo a punto de acabar con la vida del escolta Gabriel Ginés y sobre el sinsentido de la banda terrorista y de quienes la amparan en su delirio criminal por imponer a la fuerza en Euskadi un modelo etnicista de sociedad.

ETA INTENTA ASESINAR EN BILBAO
De bomba en bomba
JOSEBA ARREGI EL Correo 10 Octubre 2007

Y tiro porque me toca. Hasta acertar. Alguna vez llegará. Porque la amenaza con la muerte no sirve de nada si de vez en cuando no se acierta. Y ETA piensa que le toca. Como lo ha pensado siempre: nunca se encontrará a falta de razones mientras el Estado de Derecho y la sociedad a la que éste da forma institucional no se humille, no se arrodille y permita que ETA asuma el poder total sobre toda la sociedad, sobre todos los ciudadanos.

Lleva muchos intentos ya ETA como para que no ponga todo su esfuerzo en acertar. La muerte como instrumento para inducir y provocar miedo y angustia en colectivos concretos no sirve si de vez en cuando no es real. La muerte, no la casual, sino la intencionada, la que responde a la voluntad totalitaria de ETA, anda rondando demasiado tiempo. Esta vez le ha tocado a una persona cuya profesión es actuar de servicio de acompañamiento a personas amenazadas por ETA. Ahora ellos mismos, sin tener en cuenta a la persona a la que acompañan, a los exclusivamente amenazados hasta ahora, pasan a formar parte de un nuevo colectivo amenazado: ningún escolta se encuentra más seguro. No sólo por acompañar a una persona a la que le puede suceder un atentado de ETA. Su propia profesión les señala ya como víctimas potenciales.

La muerte anda rondando en Euskadi, y por extensión en toda España. En esta Euskadi pionera en casi todo. En este país de las mayores maravillas. En este país cuyos encantos nos canta permanentemente Ibarretxe. En este país ejemplo para Europa. Pero la característica que más define a esta sociedad es la amenaza de la muerte no casual, la amenaza de la muete querida por algunos contra otros de la misma sociedad.

Más concretamente: en este país de envidia ronda sobre la cabeza de algunos muchos el asesinato, la convicción de que alguien les ha puesto una cruz, de que alguien les ha condenado. Condenado por nada, por ser distintos, por no avenirse a ser vascos como los verdaderos vascos han decidido que se tiene que ser, por ser complejos, por tener una idea -equivocada- de lo que es la historia vasca, la tradición vasca, la realidad social de Euskadi.

Un país de las maravillas en las que reina el asesinato político, con todas las letras. No porque en Euskadi esté prohibido defender alguna idea política concreta. Al contrario: pudiendo defender lo que en muchos países europeos estaría vetado, defender ideas radicalmente opuestas a los principios constitucionales, tienen además que matar para imponer su proyecto político.

Se equivocan quienes tildan a los terroristas de ETA de bestias, descerebrados y otras lindezas. No. Lo peor de ETA es que sus militantes son personas más o menos normales, pero que han llegado a creer que existen razones derivadas de un proyecto político que exigen matar a miembros de la propia sociedad y de la sociedad extendida.

Y mientras ETA juega hasta acertar con la amenaza de la muerte -¿qué pobre resultan ante esta presencia de la amenaza de la muerte los cálculos de cuándo se ha estado mejor o peor, como si para mantener viva la amenaza de la muerte no bastara con un solo asesinato de vez en cuando, como si lo peor del terrorismo de ETA no radicara precisamente en que es terrorismo discriminado, terrorismo que selecciona a quién mata, y que puede jugar con ahorrar sus esfuerzos!- la clase política, especialmente la nacionalista jugando con virguerías jurídicas, preocupada con la aplicación tramposa de la Ley de Claridad de Canadá a la realidad vasca, soltando retos al Estado, dando órdagos, sean estos electoralistas o no, conjugando con una tranquilidad pasmosa, y sin que pase nada, ser representante ordinario del Estado y poner en entredicho los fundamentos de ese mismo Estado que se representa.

Y mientras ETA juega al juego de la oca, de bomba en bomba porque me toca hasta acertar con el asesinato, la clase política vasca, especialmente la nacionalista, jugando a recriminar a los poderes del Estado cuando actúan contra el terrorismo y contra quienes les prestan su mejor arma, la legitimidad política; la clase política vasca jugando a mezclar sin mezclar, a diferenciar sin diferenciar normalización y pacificación.

Porque conflicto político, existir, sí existe según el nacionalismo. Aunque ETA mate en nombre de ese conflicto mil veces, y mil y una veces. Porque la normalización de la sociedad vasca, según los nacionalistas, pasa por la incorporación de quienes han matado y han justificado, al menos callando, el asesinato a la vida política. Y porque la normalización entendida como incorporación de los terroristas y aledaños a la política pasa porque se resuelva el conflicto que hasta ahora ha servido para motivar los asesinatos.

Siempre mezclando todo: para que ETA se acabe, es preciso resolver el conflicto. ¿Qué implica resolver el conflicto para los nacionalistas? Dar la razón a ETA, o al menos salirle al encuentro a medio camino con la promesa de caminar en su dirección el resto de camino que queda.

Y aunque ETA se empeñe en seguir matando, nosotros, piensan los nacionalistas a la Ibarretxe, haremos todo el camino que quiere ETA, y le demostraremos que sus muertes han sido en balde. Y ETA con regocijo dirá: nunca habríais andado ese camino si nosotros no lo hubiéramos jalonado con mil asesinados. Y le añadirán, con toda la sorna del mundo el mil uno, y el mil dos. Cuando les interese. De forma perfectamente discriminada. Dando la impresión de que nos perdonan la vida. Y algunos de nosotros dispuestos a creérnoslo. ¿Menos mal que somos un país de maravilla!

Uno de los nuestros
ANTONIO RIVERA El Correo 10 Octubre 2007

Se había instalado en la sociedad vasca cierta creencia: ETA podía seguir actuando pero sin causar víctimas. Muchos aún piensan que lo de la T-4 se les fue de las manos y que fue mala suerte la muerte de los dos trabajadores ecuatorianos. Las acciones de Durango y Zarautz, a pesar de la cantidad de explosivo utilizado, se prefiere creer que trataban sobre todo de hacer ruido, de generar destrucción material, de demostrar fortaleza y medios, pero no de producir muertos o heridos. Pero desde hace mucho se sabe que una organización terrorista sólo 'tiene sentido' y sólo es eficaz si causa terror, y sólo causa terror si demuestra y actualiza el recuerdo cada poco de que es capaz de matar.

Así que fuera caretas y suposiciones bienintencionadas, idealistas, cínicas o bobaliconas. ETA trató ayer de matar directamente, y trató de hacerlo en la persona del escolta de un concejal protegido, rompiendo de esa manera la cadena de seguridad desde sus inicios y desde el punto más débil: desde donde ésta empieza a hacerse posible. ETA no es una organización política sino terrorista, y trata con su acción de hacer imposible la normalidad política: actuando sobre el protector se vulnera la seguridad del representante público y, desde ese momento, se coarta la posibilidad de que la democracia funcione al limitar hasta el extremo la libertad de acción del político. Es el catón del pistolero. Por eso el escolta herido es doblemente 'de los nuestros': como víctima y como defensor de la libertad.

'Volver a empezar, otra vez'. Es lo primero que se te viene a la cabeza. Retomar por la vía de los hechos constatados que regresamos a los días del horror y de la muerte. Ya no basta con tener que retornar a los tiempos de los proyectos políticos puestos a prueba y fracasados, a la fraseología y parafernalia habituales que no producen sino tedio, desazón y ganas de salir corriendo. Ahora el 'déjà vu' vasco vuelve a incluir su apartado más trágico y criminal.

Podemos seguir discutiendo sobre si son galgos o podencos. Sobre cómo actúa la sociedad vasca en política cuando pende la amenaza real sobre una parte de los políticos y sobre la parte de los vascos y vascas representados por éstos. Sobre si podemos hacer política y hasta tomar grandes decisiones estando presente y actuando ETA, o a pesar de ETA o más allá de ETA. Podemos seguir invocando el derecho de los vascos a ser lo que queramos haciendo como si ETA no estuviera delante. De hecho, buena parte de la sociedad y de la clase política puede hacerlo, prefiere hacerlo. Podemos volver a decir que ETA ha cruzado una raya ya intolerable, y podemos pensar que es la primera vez que a un gobernante se le ocurre y lo dice. También podemos acordar que el primer problema, la primera necesidad de los vascos, es acabar con esta amenaza real, y que por lo tanto debemos poner todo el empeño y subordinar todos los proyectos a ese logro. Podemos optar por esa vía o podemos descalificar cualquier actuación que se dirija a limitar mediante el uso de la Ley y del Estado de Derecho la capacidad criminal de los terroristas. ¿Recuerdan los tiempos en que nuestro Gobierno regional rechazaba de plano las extradiciones de presuntos terroristas desde Francia?

El portavoz de guardia de Batasuna, Pernando Barrena, anunció mediante el augurio el inicio de «un nuevo ciclo de violencia» como consecuencia de una acción judicial y policial que les pilló con las manos en la masa, en los papeles, en el guión. Se podría pensar que se trató de una reacción ofuscada por la pasión o que, por el contrario, estaba al corriente del paso a dar por parte de la organización criminal. Desde luego que lo último que se puede pensar es que el citado portavoz sólo tiene previsto recurrir a las posibilidades de la política. Aunque lo dijera sin exhibir pistolas o bombas. Cada quien tiene su papel, como dicen que dicen los papeles requisados.

Habrá que esperar a ver el final de la acción judicial y policial para concluir si el reparto macabro incluye sólo a los de siempre o también a los extras contratados para la ocasión. El jefe de la oposición, Mariano Rajoy, optaba ya por su vieja receta: 'todos a la cárcel'. Primero dar y luego preguntar(se). Es más prudente esperar a ver. Y también lo es en lo referido al 'partido-guía'. Las declaraciones de estos días del 'PNV de Urkullu' no podían ser más rancias, en sintonía con su lehendakari y su gobierno. Habrá que esperar a ver si en esa parte también nos espera el 'déjà vu' o si necesitan de cierto influjo dramático para caerse de una vez del caballo. O bajarse, ellos también, del burro.

El peor escenario
TONIA ETXARRI EL Correo 10 Octubre 2007

ETA lo estaba intentando desde el verano. Mucho antes del encarcelamiento de los líderes de su entorno político, se sabía que los terroristas, reorganizados durante la tregua, iban a provocar todo el dolor, cuando pudieran, una vez fracasadas sus negociaciones con el Gobierno. Por eso las autoridades llevaban tiempo en alerta máxima y cada vez que la Policía se incautaba de material explosivo, incluido el hallazgo de las bombas lapa, el ministro Rubalcaba se temía lo peor. El guión ya estaba escrito. Porque siempre se han sucedido los hechos en torno a las negociaciones de ETA con parecida cadencia: señuelo de la banda al gobierno de turno sobre un hipotético cansancio; propuesta de acabar con la violencia a cambio de un precio político; negativa del Gobierno; ruptura de las conversaciones y vuelta a empezar.

Es posible que se haya perdido un tiempo precioso durante estos tres últimos años en los que, entre vacilaciones judiciales y dudas gubernamentales, la banda ha resurgido de sus cenizas, se ha reorganizado y ha conseguido recolocar a parte de su entorno político en las instituciones de donde había sido expulsada la pasada legislatura. Pero sólo vale la pena mirar atrás para no errar en el diagnóstico. Para dar importancia a las cosas que han sido importantes. Y durante la tregua, ETA envió los suficientes avisos que indicaban que, en cuanto terminase la función de la negociación, iban a volver. Y lo iban a hacer recuperando una forma de atentado que el propio Gobierno de Zapatero y el mismo lehendakari lo habían descartado: el atentado selectivo, sencillamente porque la gente no lo iba a admitir. Porque eso ya era agua pasada y no íbamos a volver a la situación de la tregua anterior, en el 98.

Pues lo ha hecho. ETA ha ido con la diana. La información sobre los movimientos del escolta herido no se improvisan en unas semanas y el tiempo de investigación dirá si este atentado iba dirigido contra Gabriel Ginés o contra el concejal socialista a quien protegía. Pero lo esencial es que la banda está desesperada por desestabilizar la democracia y que ha vuelto a recuperar el atentado selectivo. Es probable que Barrena tenga que rendir cuentas por haber acusado al Gobierno de «apostar por abrir un nuevo ciclo de violencia». O que el silencio de ANV y de EHAK supongan una razón más para que la Justicia considere su ilegalización. Pero convendría que los partidos políticos estuvieran a la altura.

Ayer, el atentado se cruzaba con la noticia de los problemas de protección que está padeciendo un ex concejal socialista vizcaíno. Y desde la consejería de Balza no se pudo ser más tajante: «Hasta diez minutos después de que ETA se rinda no vamos a quitar ni un solo escolta». Nos encontramos ante el peor escenario y los partidos no deberían bajar la guardia. Tampoco la del consenso democrático.

ETA: hora de que todos recapacitemos. "Las nekanes" , financieras de Batasuna.
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 10 Octubre 2007

No por esperado, el atentado nos ha conmocionado menos. Y es bueno que así sea. Que no estemos "vacunados" contra el crimen y la barbarie. Que cada vez nos repugne más.

Debemos recapacitar todos. ETA es nuestro enemigo comun, porque lo es de la vida, la libertad y los derechos humanos. Es el terror y el terrorismo. En eso, y excepto los propios terroristas y sus cómplices, todos estamos de acuerdo.

Puede haber diferentes visiones de como acabar con ella. De acuerdo tambien.

Pero tengo bien claro que los asesinos con respeto a nosotros no van a hacer distingos. Muchos socialistas ( y a alguien que conocí en el PCE, José Luis Lopez Lacalle -5 años en las cárceles franquistas- murieron asesinados (Pagaza, Buesa,Mugica...) y muchos populares, (Blanco, caballero y tantos otros) tambien. Y aún más que no eran de partido alguno, que eran ciudadanos corrientes, viandantes, trabajadores o militares, o guardias, o mujeres de compra o niños durmiendo , que más da.

El atentado de hoy nos demuestra , como si fuera un ejemplo en la pizarra, que ETA nos sigue uniendo en su diana: el concejal de Galdacano, propietario del vehículo y de vacaciones, era del PSOE, el escolta herido y vivo de milagro, del PP. Sólo la fortuna más increible y un fallo de los criminales ha impedido la muerte de este último. Seremos tan idiotas de discutir también a quien querian matar.

La sangre derramada por la libertad nos unio y debe unirnos. El miedo-a que negarlo y no hay porque ocultar que un ser indefenso y pacifico tiene el derecho , faltaria más, a temer al asesino- une mucho. Afrontarlo juntos tambien y ese es el verdadero valor. No rendirse ante el , no caer de rodillas y plantarle cara. Ese es el coraje verdadero de los libres y pacíficos .
Que nos una tambien la firme voluntad ahora de "derrotar a ETA". Espero que de nuevo estemos todos de acuerdo en ello. ETA ya se ha encargado de demostrarnos que ese es "el único camino".
.
Y me da igual como se llame o que nombre le pongamos al acuerdo, pero ¿porque no recuperamos, exigimos a nuestros políticos que recuperen, la unidad antiterrorista?.

Lo dejé escrito el otro día. No se puede criticar una cosa y la contraria. Pero tampoco es posible defender algo y luego sin reconocer el yerro convertir en el adalid de lo que se deshecho,se rompió y se despreció.
Pero con todo, si se erró y se ha rectificado, lo aplaudiré. Incluso aunque no se reconozca el error (Eso es imposible para un político español), y se actua en la dirección correcta, y me importan sobre todo los hechos, me alegraré y apoyaré sin otra reserva que la vigilancia de no volver a la senda de la ciénaga.

Y si se tenía razón en el diagnóstico será mejor que no se critique ahora cuando se aplica la medicina correcta. Parece lo lógico. Será mas sensato y hasta conveniente incluso . Desde luego es lo coherente.
Tristemente los poiticos están ya haciendo lo unico que parecen saber: declaraciones y contradeclaraciones. Encontrarán , sin duda, algo en lo que enfrentarse.

ACTUALIZACION
Polemizabamos el otro día sobre la necesidad de ilegalización de los apendices de ETA. A mi juicio es la peor lacra que nos ha quedado del ahora innombrable "Proceso de Paz". La voluntad del Gobierno los ha devuelto a las instituciones, al poder y al dinero público.

Es imprescindible recuperar en ello la firme actitud anterior y surgia aquí hasta el comentario de que quien afrimaba que las "nekanes" de PCTV iban "por libre" al margen de ETA- Batasuna, que ahora ya volvemos a quedar en que son lo mismo.
Difería profundamente de ello y emplacé al tiempo y a la prueba.

Pues bien ha bastado un mínimo empeño para dejarlo perfectamente demostrado. En cuanto se han querido encontrar se han encontrado las pruebas de su subordinación y vinculación a HB. La parlamentaria Nekane Erauskin acudio a la reunión de la cupula de batasuna, controlada por policia, el pasado 14 de septiemnre en Salvatierra. Y en la documentación incautada el pasado fin de semana , se ha documentado el pago de al menos una decena de nóminas por parte de PCTV a dirigentes de Batasuna. o sea que más claro que el agua clara.

Lo que sucediá antes es que no había voluntad politica, pero su condición de apendice de ETA-Batasuna lo sabían hasta los más tontos del barrio. Lo mismo que se sabe de ANV. No se actuo cuando bien podía hacerse y se anularon todas las listas en el Supremo porque a la Fiscalia no le dió la real gana. No era momento oportuno, politicamente, para Zapatero.
Ahora si. Más claro no lo ha podido dejar Bermejo quien ha dicho que actuara contra ANV "en el momento en que la jugada lo aconseje".

Bien está que se camine a ilegalizar a todos los cómplices de ETA y que se vuelva a la unica estrategia posible: derrotarlos. Y repito, no puede criticarse una cosa (que no actuaran contra PCTV y ANV), y la contraria. Pero al menos podían decir que si ahora hacen lo que debían es porque antes no lo hicieron.

Dinero público y bombas de ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Octubre 2007

Deambulamos por un país que se ha hecho típico por su atipicidad, es un gran parque temático que podría denominarse “un país de orates”, porque tenemos que estar locos, muy locos, o lo que es peor cegados por la cañita y las gambas, ensordecidos por los retumbos de los grandes hermanos, tomates y basuras rosas y copados neuronalmente por las andanzas de pantojas y muñoces para leer en un mismo diario la noticia de que ETA se está embolsando cantidades significativas de dineros públicos provenientes de sus franquicias en las administraciones autonómica y municipal y la noticia del asesinato fallido con bomba lapa de un ciudadano, y que aquí no se remueva nada.

No hay que ser muy demagogo como para concluir que somos tan gilipollas que estamos pagando con nuestro dinero las bombas que ETA nos pone. Hay que ser muy necio y cargado de una estulticia suicida, pero la realidad es así, aquí no pasa nada salvo que el PP está crispando esta sociedad.

El PCTV está soltándole pasta a Batasuna, aunque habría que decir que el departamento de franquicias de ETA está soltando pasta a ETA. ¿Creen ustedes que esta mañana está el fiscal defensor de ETA Conde Pumpido interponiendo lo que sea pertinente interponer en los juzgados para ilegalizar las franquicias activas de ETA?, pueden estar seguros que no lo hará ni hoy, ni mañana, ni pasado ni nunca, y ojalá me tenga que tragar estas palabras.

El ministro de injusticia Bermejo lo ha dejado bien claro, eso de ilegalizar a la ETA legal solo se hará cuando la jugada lo aconseje. Traducido el mensaje del ministro de las estupideces nos está diciendo que ETA puede seguir sufragando sus gastos de equipamiento de explosivos y materiales para sus bombas con dineros públicos hasta que a Zapatero alguien le convenza de que se le ve demasiado el plumero electoral y debería ilegalizar a la ETA legal hasta que gane las elecciones y una vez ganadas seguro que volverá a legalizar las franquicias políticas de ETA, Batasuna incluida e intentará ilegalizar al PP que será el mayor peligro para esta democracia porque ya dijo repetidas veces que el PP es extrema derecha pura y dura. Es una profecía que estoy seguro que o se cumple o Zapatero pierde las elecciones.

El órdago de Ibarretxe
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 10 Octubre 2007

Hay expresiones que se convierten en tópicos, todo el mundo termina por emplearlas. Eso es lo que ocurre con la escogida para titular este artículo. Los medios de comunicación han coincidido en señalar que el lehendakari ha echado un órdago al Estado. Discrepo de esta afirmación. A poco que se conozca el juego del mus, uno sabe que en un órdago, como en cualquier otra apuesta, se puede perder o ganar. Se arriesga toda la partida. Es mucho lo que se puede ganar, pero también mucho lo que se puede perder.

No hay órdago en la actuación de Ibarretxe, porque no arriesga nada, no hay posibilidad alguna de pérdida. A los nacionalistas todo les sale gratuito. Un sistema así montado tiene que llevar forzosamente al desastre o a la desintegración. La Transición, para bien o para mal, se basó en el pacto, en el consenso, en la cesión mutua y, puestos a ceder, la gran mayoría de los españoles —que no eran nacionalistas— estuvieron dispuestos, con tal de integrar a los nacionalistas, entonces muy minoritarios, a asumir un modelo de Estado muy ajeno a su sensibilidad y a sus hábitos: el Estado de las Autonomías.

El Estado de las Autonomías se configuró, sin embargo, con un pecado original, el de ser un modelo abierto y, por tanto, explosivo. Todo pacto debe basarse en un toma y daca, en un do ut des, de forma que queden claros los derechos de cada uno, pero también sus correspondientes obligaciones. Por supuesto que todo acuerdo es revocable y cambiante, pero reabrir la negociación debe implicar para cada una de las partes la posibilidad de ganar, pero también la de perder. De lo contrario, si uno de los negociadores no corre ningún riesgo, si sus logros anteriores están consolidados de cara al futuro, la tendencia a la revisión será permanente. Es gratuita.

Eso es lo que ha pasado y continúa pasando con el Estado de las Autonomías. Casi treinta años después de aquel pacto constitucional, el escenario es claramente negativo. El nacionalismo, lejos de integrarse, se ha hecho mucho más montaraz. También, es más fuerte tanto en número como en intensidad, transmitiendo incluso esa fuerza disgregadora, por contagio, a otras muchas regiones en las que hubiese sido impensable hace años la existencia de tal movimiento centrífugo.

Durante todos estos años la tendencia ha permanecido. Una vez tras otra se realizaban nuevas concesiones en la creencia de que así se produciría la ansiada integración, pero ignorando que todo nacionalismo lleva, se quiera o no, el germen del totalitarismo y, por tanto, sus reivindicaciones nunca tienen límite. Sólo el miedo a perder lo conseguido puede poner freno a sus exigencias.

Si en la Transición, tras cuarenta años de dictadura y de represión, era de justicia restaurar determinados derechos a las minorías que les habían sido negados, hoy son esas minorías las que pretenden imponer al resto sus planteamientos. Si era condenable que el franquismo reprimiese el uso de la lengua catalana, no es menos deplorable que hoy se pretenda perseguir en Cataluña a los castellanoparlantes, y más aún que Carod-Rovira justifique lo segundo por lo primero, con lo que implícitamente está reconociendo que el totalitarismo que informó la dictadura informa también su formación política.

A Carod-Rovira la legitimidad como vicepresidente de la Generalitat no le proviene de ningún otro lado más que de la Constitución a la que insulta y desprecia. Y la legitimidad de Ibarretxe como lehendakari tiene su origen únicamente en el propio Estado al que reta. La situación ha llegado a extremos difícilmente soportables y, lo que es peor, de no ponerse remedio, el proceso parece imparable y su final, imprevisible.

Habrá que preguntarse si no ha llegado la hora de poner límite a esta tendencia centrífuga y de cerrar definitivamente el proceso. En realidad, la hora debió llegar mucho antes. Pero cada vez es más urgente determinar finalmente y con carácter de permanencia el diseño del Estado, sin que éste se encuentre sometido de forma constante al chantaje nacionalista. Por supuesto, el modelo así fijado podría revisarse y modificarse, pero con las mismas limitaciones que hoy se necesitan para reformar la Constitución, y sobre todo en el bien entendido de que toda nueva negociación puede implicar perder lo conseguido hasta el momento.

Tal proceso pasa sin duda por un acuerdo de los dos partidos mayoritarios. Pero teniendo en cuenta la similitud cada vez mayor de sus respectivas políticas económicas y sociales, muy bien podrían enterrar durante una temporada el hacha de guerra y dedicarse a cerrar lo que hace treinta años, por un error imperdonable, quedó abierto. Es posible que ello tuviese que implicar otros protagonistas al frente de ambas fuerzas. Es posible también que el PP tuviera que desligarse de los obispos y el PSOE purgarse de algunos hábitos cuasinacionalistas adquiridos en los últimos años. Pero merecería la pena.

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Amenaza cumplida
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 10 Octubre 2007

LAS palabras de Pernando Barrena, único dirigente batasuno que sigue en libertad tras las detenciones ordenadas por el juez Garzón, constituían sin duda una amenaza, por más que intentase, con desvergüenza, traspasar al Gobierno la responsabilidad de las acciones sangrientas que él mismo anunciaba. Y ETA apenas ha tardado un día en hacerla realidad con un atentado sobre cuya intención asesina caben pocas dudas. La concatenación de los acontecimientos deja patente la coordinación que existe entre las acciones de la banda terrorista y las de la ilegalizada Batasuna, que fue proscrita precisamente -en sentencia del Tribunal Supremo- por formar parte de ETA, imputación que, una y otra vez, se ve corroborada por las palabras y los actos de sus dirigentes. Los terroristas han respondido, pues, con amenazas y sangre al renovado acoso al que, con todo derecho, los somete la Justicia, lo cual era sin duda de esperar: ETA solo admite del otro la rendición o la muerte.

Inquieta, por eso, comprobar cómo en la actual situación -y más allá de la ineludible condena del atentado- miembros del Gobierno vasco y portavoces de las formaciones nacionalistas no violentas defienden cerradamente a Batasuna y censuran el arresto de sus dirigentes. Deia, órgano oficioso del PNV, criticaba el lunes al Gobierno central por ejercer la represión legal y entrecomillaba despectivamente la expresión Estado de derecho al referirse a los arrestos efectuados por orden de la Audiencia Nacional. Nafarroa Bai, coalición con la que los socialistas estuvieron durante tres meses considerando la posibilidad de gobernar en Navarra, llevó al Parlamento foral una propuesta contraria a las detenciones que fue rechazada con la suma de los votos de la UPN y el PSN. Muy significativa, por lo que anuncia respecto a la política futura del PNV, es la reacción de su portavoz y preconizado sucesor de Josu Jon Imaz como primer burukide, Íñigo Urkullu, que ha acusado de arbitrariedad a los poderes del Estado y considera exagerado identificar a Batasuna con ETA. Parece, pues, difícil esperar que Urkullu se convierta en un continuador de la línea que Imaz, menos comprensivo con quienes justifican los crímenes etarras, intentó establecer.

La única intención de los terroristas
Regina Otaola Libertad Digital 10 Octubre 2007

El último atentado de ETA demuestra una vez más que la organización terrorista jamás respetará la voluntad democrática de los vascos, ni por supuesto sus libertades y su derecho a vivir en paz. Porque este atentado ha sido dirigido contra un escolta, precisamente porque su trabajo consiste en proteger la vida de un cargo electo legal y democráticamente elegido, representante de todos los vecinos de su municipio.

Además, demuestra que la organización terrorista sigue pretendiendo causar muertos, y en esta situación de amenaza permanente que padecen los cargos electos del PSE y del PP en el País Vasco se vuelve más delirante si cabe la propuesta del lehendakari Ibarretxe de convocar una “consulta ciudadana” aunque ETA no abandone el terrorismo; lo que, además, supone por su parte faltar a la palabra dada cuando prometió que sólo se celebraría en “ausencia de violencia”. Pero todos los eufemismos empleados por los nacionalistas nunca nos harán olvidar que los únicos que emplean la violencia para participar en democracia son los terroristas, y sus colaboradores en las instituciones democráticas: ANV y PCTV (marcas de Batasuna).

Precisamente, uno de los voceros proetarras, Pernando Barrena, a quien todos los medios de comunicación y partidos políticos reconocen el título de “portavoz de Batasuna”, salió ya el fin de semana anunciando que (ETA) se tomaba las últimas detenciones de miembros de la Mesa Nacional como una “declaración de guerra”, suponemos que en contraposición al “proceso de paz” y a la actitud del Gobierno con los terroristas durante todo este tiempo. De esta manera, Barrena no hace otra cosa que justificar de antemano cualquier atentado, tras haber expuesto su “teoría” de que el Gobierno ha decidido “apostar por un nuevo ciclo de violencia”, equiparando la aplicación del Estado de Derecho con las acciones terroristas.

Ahora, queda por ver si el fiscal general del Estado mantiene su arbitrario criterio jurídico para instar a la prohibición de ANV y PCTV, según el cual procedería a actuar contra ambas organizaciones en caso de que no condenaran un atentado con muertos. La bomba lapa de hoy demuestra que ETA pretende causar muertos, ¿y desde cuándo se juzga una acción terrorista por su grado de destrucción, en vez de por sus intenciones? Además, o el fiscal general es realmente cándido, o pretende no enterarse de que este atentado no es un mero toque de atención al Gobierno para que vuelva a la mesa con ETA, sino un acto elaborado a partir de informaciones que, probablemente, hayan partido de miembros de ANV.

Porque ANV y el PCTV no son otra cosa que ETA-Batasuna: coinciden en los fines, colaboran en los medios y nunca condenarán la violencia terrorista, que legitiman, porque no pueden: sus miembros están sometidos a las directrices de ETA-Batasuna, y su declaración de intenciones ya la ha expuesto Barrena por ellos: el atentado es parte de un “conflicto político vasco” que el Gobierno no quiere resolver mediante una “solución dialogada”.

Nosotros pensamos que este Gobierno sí ha pretendido conceder, y además su presidente no renuncia a ello, una “solución dialogada” a la organización terrorista, para lo que ha necesitado hablar de un “proceso de paz” y llamar “izquierda abertzale” a los representantes electorales de ETA, e incluso ha llegado a admitir la existencia de un “conflicto político” ante los delegados terroristas en las mesas de negociación política.

Por eso, sigue siendo obligación de todos los demócratas no dar pábulo al lenguaje de los terroristas y de quienes los amparan y legitiman. No podrá haber “paz” en el País Vasco hasta que acabemos con ETA aplicando todos los recursos del Estado de Derecho, y nunca podrán los nacionalistas convencernos de que la solución al “conflicto político” en el País Vasco pasa por legalizar a los que utilizan las instituciones democráticas para servir a los fines totalitarios de ETA-Batasuna.

La memoria contra la historia
Editorial ABC 10 Octubre 2007

EL Congreso de los Diputados debatirá hoy las enmiendas que el PSOE y los grupos minoritarios han pactado para relanzar el proyecto de la llamada ley de «memoria histórica». Esta iniciativa se está prolongando desde hace más de un año y sus altibajos parlamentarios demuestran hasta qué punto no responde a una demanda social, sino a un propósito meramente revisionista de la izquierda española. En efecto, la ley de «memoria histórica» es, ante todo, la prueba irrefutable de cómo la actual clase dirigente de la izquierda -desde el socialismo al comunismo-, de consuno con sus socios nacionalistas, no habría sido capaz de participar en la Transición democrática de 1978. Con el espíritu de discordia y el resentimiento que animan esta ley, aquella ejemplar manifestación de responsabilidad colectiva que culminó en la Constitución actual no habría sido posible. Por eso, esta iniciativa va más allá de reparar las injusticias causadas en la Guerra Civil y en la dictadura franquista. Persigue, en primer lugar, desmantelar el consenso constituyente de 1978, despojarlo treinta años después de la generosidad que los españoles prodigaron unos con otros para enterrar un pasado de enfrentamientos que no empezó en 1936. Desde el comienzo de esta legislatura, la izquierda ha sostenido una política de revisión histórica para distanciarse de la Transición democrática y legitimarse a sí misma para sustituirla por la ruptura que, por lo visto, quieren sembrar treinta años después. El PSOE y sus aliados van a volver a manipular la potestad legislativa del Parlamento, transformada en una fábrica de normas legales que reflejan actitudes viscerales, sentimientos reaccionarios y voluntad de división.

Se ha hecho así con leyes que afectan a los valores de la sociedad española y a su organización territorial, y ahora se va hacer, ni más ni menos, que con un pasado resucitado para enfrentar a los españoles entre sí. Este proyecto de ley es un despropósito jurídico que se embarca en un temerario juicio retrospectivo para declarar la «ilegitimidad» de tribunales, sanciones y normas de unos períodos históricos caprichosamente acotados en interés del propósito ideológico de sus promotores. Se trata de un proyecto legislativo cínico e hipócrita, porque se apela a los valores de la Transición para justificar la discordia que va a provocar y se propone como la sutura de heridas ya cerradas, pero que la izquierda se está encargando de reabrir con el mismo síndrome del bombero pirómano. Tanto quiere ser este proyecto un experimento del proceso constituyente que habría hecho la izquierda que incluso deroga normas que ya estaban derogadas por efecto de la Constitución y siembra la confusión suficiente para que no falten quienes puedan defender que el terrorismo practicado durante el régimen anterior realmente pretendió el restablecimiento de un régimen democrático en España. Además, es un proyecto cobarde, hecho con mala conciencia, porque el PSOE, sabedor de los dislates jurídicos que contiene el texto, en vez de proponer directamente la nulidad de las sentencias dictadas por los órganos franquistas, está endosando a los tribunales de Justicia la decisión última sobre la revisión de condenas impuestas durante la dictadura, pues a los jueces corresponderá decidir qué efectos han de atribuirse a esa insólita declaración de «ilegitimidad» de las resoluciones tachadas de «represoras».

Desde la instauración de la democracia, las víctimas republicanas de la Guerra Civil y de la represión posterior han sido progresivamente reconocidas y reparadas por gobiernos del PSOE y del PP, sin necesidad de enmarcar esos actos de justicia histórica absolutamente necesarios en una ley que, como la que hoy se discute, exuda resentimiento y ansia de revancha por el resultado final de la Guerra Civil. Acabará el Gobierno provocando que la memoria histórica se active en todos los españoles, incluyendo los que quieran que este viaje al pasado no se agote en el 18 de julio de 1936, sino que se extienda a la persecución religiosa durante la II República, a la sublevación antidemocrática de la izquierda contra el Gobierno legítimo en 1934, al asesinato de Calvo-Sotelo y a los ataques a las libertades básicas, como la de expresión, de los que buena cuenta podría dar ABC, víctima del sectarismo de la izquierda desde los primeros días del régimen republicano.

Memoria histórica del tío Julio
ANTONIO BURGOS ABC 10 Octubre 2007

ESTE año les hemos llevado anticipadamente las flores de noviembre. No en el tiempo de los crisantemos, sino en el de los nardos. El cementerio del pueblo aún no tenía el azacaneo de cubos y escobillas de cal de otras veces. El silencio sí era el mismo. Hacía verdad el verso de Juan Ramón: ellos se han ido, pero siguen los pájaros cantando en los cipreses, junto al romero, en la quietud de la sierra.

Sobre el mármol antiguo ya amarillecido del panteón, sus nombres. Y las fechas, ay, de su asesinato: «Julio Herce Perelló, 29 julio 1936; Julio Herce Nogales, 13 agosto 1936». Son el tío y el abuelo Julio. Isabel, mientras reza, se fija una vez más en esas fechas, y me advierte algo en lo que no había reparado antes. Me dice mientras salimos, las blancas flores sobre el mármol, los pájaros cantando en el silencio de la sierra:

-No me había dado cuenta antes: al tío Julio lo mataron antes que al abuelo. ¿Te imaginas lo que pasaría el abuelo, al ver que sacaban a su hijo para matarlo?

Fue en la Cuesta de los Molinos. Donde el atardecer se hace rojo los días de verano que la gente comenta la calor que ha tenido que hacer en Sevilla. Allí, en una cuneta, por esas fechas, mataron al tío Julio, estudiante de Derecho en la Universidad de Sevilla, falangista de antes de las elecciones del Frente Popular. Hubo un tiempo en que una cruz de hierro recordaba el lugar del sacrificio. Cuando de niños íbamos de jira al puente del camino viejo de Sevilla, los hombres se quitaban el sombrero al pasar por esa cruz y las mujeres bisbiseaban una oración. Y todos se santiguaban. Ya esa cruz no existe. La quitaron. Como quitaron en la plaza el mármol solemne que rendía honores a los nombres de todos los caídos del pueblo, asesinados por el terror revolucionario de aquellos días, cuando al abuelo Julio lo mataron apenas seis días antes que entraran los nacionales, por un terrible delito: ir a misa y, encima, con devocionario, y ser de comunión diaria. El Papa va a beatificar a 498 mártires de la fe en la guerra de España. Nosotros tenemos uno, anónimo, en la familia. Isabel sabe qué es el «odium fidei» con sólo evocar el misal negro de su abuelo.

Junto a la tumba del abuelo y de tío Julio están las de otras familias cuyos varones también fueron masacrados: los Crespo, los Puerto, los Castelló, los Fontán, los Yanes. Todos nos habíamos olvidado del horror de aquellos asesinatos. Con la reconciliación habíamos perdonado. Pero con esta revancha de la Memoria Histórica se me revuelven ahora estos recuerdos terribles de cuanto me contaba mi suegro Daniel, que iban a sacarlo también de la cárcel para fusilarlo, pero lo salvó el encargado de «San Antonio», quien se encaró con sus camaradas: «¿Pero cómo lo vais a matar, si nada más que tiene 15 años?». Si no fuera por esta revancha de la Memoria Histórica, yo no habría vuelto ahora a leer las terroríficas memorias del sanguinario doctor Salvador Vallina, sembrador del odio asesino en el pueblo: «Pero la semilla que arrojamos en el surco social germinó más tarde y cuando estalló la revolución popular contra la agresión fascista, se sublevó en masa el pueblo de Guadalcanal. Se sacaron de todos los edificios religiosos los objetos combustibles, como imágenes de madera, altares, retablos, etc., y los amontonaron en una alta pirámide en la plaza pública. Se prendió fuego a la pira y las llamas iluminaron con sus resplandores todo aquel territorio, hasta las más altas montañas. A pocos pasos estaban encerrados en el Ayuntamiento los peores fascistas, desde donde contemplaron sus símbolos reducidos a cenizas por el fuego purificador, y después fueron llevados al cementerio y fusilados. El cura principal, que había ejercido influencia perniciosa en el pueblo, fue fusilado dos veces. La primera vez quedó mal herido y a la mañana siguiente lo encontraron con vida, sentado sobre una tumba y rezando, y fue fusilado definitivamente.»

Isabel no me lo dice, y no quiero recordarle los nombres queridos cincelados sobre el mármol amarillecido de las blancas flores. Mas sé que con esta venganza revanchista de la Ley de Memoria Histórica siente como si al abuelo y al tío Julio los volvieran a fusilar en la tapia del cementerio o en la cuneta de la Cuesta de los Molinos. Por el terrible delito que querer a España o de creer en Dios.

Dejad en paz la maldita guerra
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Octubre 2007

«Ínclitas guerras paupérrimas, sangre infecunda, perdida» (Blas de Otero)

MIENTRAS una partida de asesinos intenta de nuevo torcernos el futuro a bombazos, una recua de políticos semianalfabetos ocupa su tiempo en la pretensión de reescribir el pasado. Pertrechados de prejuicios sectarios, no creen tener nada mejor que hacer en estos momentos críticos que evacuar un juicio histórico para el que carecen de conocimiento y de credibilidad. Quieren saltar de un plumazo sobre toneladas de estudios, sobre decenas de miles de testimonios, sobre millones de experiencias de sufrimiento y congoja, sobre décadas de esfuerzo de varias generaciones empeñadas en asumir de un modo razonable las consecuencias de un desvarío fratricida. Allá ellos.

Conmigo que no cuenten ni para discutirlo. Sencillamente, no me interesa. No reconozco a esta clase dirigente, prohijada en covachuelas de aparatos cerradamente banderizos y políticamente estrábicos, la autoridad intelectual ni moral necesaria para un dictamen sensato sobre nuestra tragedia de sangre. El juicio histórico está en los libros, y la memoria forma parte de la experiencia individual de quienes tuvieron la desgracia de asistir a aquel vergonzoso fracaso de convivencia, cuya sombra sólo proyecta demonios de desesperanza. Si no fuese por el compromiso de una generación renovadora que se esforzó en buscar una salida a ese trauma colectivo, nadie podría vivir en paz sintiéndose depositario de esa herencia de horrores.
Hemos tenido que aprender a conciliar nuestra memoria con la existencia de aquel pozo de infamia que no vivimos. A desvincularnos del dolor de nuestros mayores para levantar un marco cívico en el que no tuviésemos que avergonzarnos los unos de los otros. A buscar en el interior de nuestra conciencia el aliento para desprendernos de ese lastre de culpa. A rechazar la tentación de ajustar cuentas con un pasado innoble. A impedir que los fantasmas envilecieran con su pena cainita e irredenta nuestro horizonte de libertad.

Para eso hemos tenido que admitir la universalidad de la infamia. Desprendernos de los prejuicios familiares, ideológicos o vitales y bajar al infierno de la razón en busca de un rescoldo de piedad. Se logró, y no fue fácil, pero se impuso la exigencia de un pacto con nuestra propia necesidad de sobrevivir. Un pacto de mutuo perdón retrospectivo que ahora quieren liquidar mirando hacia atrás los que no saben urdir un acuerdo de mínimos para avanzar hacia delante.

Sabemos que provenimos de un albañal de odio cuyas salpicaduras hemos tenido que limpiar para poder mirarnos en un espejo de dignidad. La memoria de esa ciénaga nos provoca espanto, compasión y repugnancia. Y lo que queremos es enterrar de una vez esa maldita guerra con todos sus muertos, y que quienes nos representan se ocupen del futuro de nuestros hijos y dejen de revolver el estéril pasado de nuestros padres y nuestros abuelos. Si saben, y si no, que se dediquen a otra cosa.

J. R-G. y la memoria histórica
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 10 Octubre 2007

Socialistas, comunistas, republicanos de izquierda, nacionalistas vascos y catalanes no acaban de entenderse en relación con la ley de la Memoria Histórica... Este ejercicio estúpidamente vengativo, ideado por ZP para ganar ideológica y culturalmente una guerra que perdió la izquierda hace sesenta y ocho años, vuelve a reproducir la división de la España roja.

Así, Durán Lleida ¿podrá dar por buenos los asesinatos de religiosos ordenados por Companys? Y los periódicos de Barcelona ¿se atreverían a reproducir el artículo que publicó Josep Pla en «Destino» (el semanario de la Falange catalana) en el que evocó el sobrecogedor espectáculo de las columnas de humo que produjeron los incendios de las iglesias de siete pueblos del Bajo Ampurdán el 18 de julio del 36 y que él pudo contemplar desde las afueras de Palafrugell?

Y Santiago Carrillo, en honor de la Memoria, ¿no debería publicar el texto de la carta (el texto digo, no una mera referencia) que dirigió a su padre en los últimos días de la guerra, en la que le acusaba de traición a la República por apoyar los planes entreguistas de Julián Besteiro?...

En estos días en los que el odio inspira la reconstrucción selectiva de una de las más bárbaras tragedias que ha podido sufrir nación alguna, quiero recordar a uno de los políticos más merecedores del respeto de todos los españoles por su aportación a la paz civil. Me refiero a Joaquín Ruiz-Giménez, afortunadamente vivo. De él, democristiano, salió la mitad de la oposición a un Régimen que él había defendido como necesario frente a la II República, y por cuya consolidación luchó como joven propagandista católico y después de la guerra como embajador en el Vaticano y como ministro de Educación Nacional...

Sus «Cuadernos para el Diálogo» (sobre cuya aparición en el año 1963 tan sólo se publicó una reseña que escribí en el periódico «El Norte de Castilla») estuvieron marcados por el signo superador de la reconciliación nacional; justamente el contrario del que anima a ZP y su Ley de la Memoria Histórica.

A lo tonto
LAURA CAMPMANY ABC 10 Octubre 2007

Hay quien dice que a lo tonto es como muchos alcanzan lo que a los listos, por listos, se les resiste y escapa; que es como se han descubierto las ecuaciones más raras, como estallan los conflictos, como se arruinan las casas, como el agua de la historia se precipita o derrama, como más alto se llega o más profundo se baja, y como menos te expones, y como a más gente engañas.

Bien se ve que Zapatero se conoce tales mañas, pues observen que a lo tonto -con su pacta que te pacta-, siempre consigue que ocurra lo que le viene a él en gana. Como el PP le parece un estorbo y una vaina, a lo tonto lo ha excluido de las distintas instancias, y a lo tonto nos lo muestra como un perfecto tontaina en el último esperpento del vídeo «Pasapalabra». Pero no es ésta, con todo, su más angélica hazaña. Ya habrán visto que, a lo tonto, como quien cose o quien canta, en mucho menos de un lustro ha conseguido que España sea una especie de entelequia, una nación en subasta, un nombre que unos insultan, un trapo que otros arrastran, una foto que unos queman, una carne que otros matan, y ese lugar al que cuesta dar el buen nombre de patria.

Como también a lo tonto, por no decir a lo maula, ya tiene el hombre una tele -hay quien «La Secta» la llama-, se ha hecho una ley a medida y hasta periódico saca (los países, a lo visto, más le sobran que le bastan), tendrá que ser a lo tonto, y casi, casi en voz baja, con urnas muy transparentes y papeletas cerradas, como un pueblo escarmentado, receloso de sus dádivas, cansado de sus procesos y aburrido de sus gracias, le sugiera con talante -con el mismo que él se gasta- que ya que vino a lo tonto, del mismo modo se vaya.

ETA vuelve a atentar
Las víctimas exigen al Gobierno una «política firme» contra el terrorismo

La AVT reclama que se revoque la autorización del Congreso al Ejecutivo para negociar con ETA
Redacción La Razón 10 Octubre 2007

MADRID- Las asociaciones de víctimas del terrorismo salieron ayer en bloque para solidarizarse con el escolta herido y para reclamar ciertas medidas que consideran de justicia ante la nueva demostración de intenciones de ETA. La primera exigencia de los colectivos de víctimas fue reclamar al Ejecutivo a que inste a la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca y el Partido Comunista de las Tierras Vascas porque, como expresó ayer el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), «se niegan a condenar» a ETA. Este mismo colectivo lanzó una segunda exigencia al Gobierno: una «política firme» contra la banda terrorista.

Del mismo modo, recordó que este «nuevo intento de asesinato llega después de las advertencias» del portavoz de Batasuna, Pernando Barrena, quien acusó el lunes al Gobierno de «apostar por abrir un nuevo ciclo de violencia».
El Foro Ermua, que celebró ayer concentraciones en las tres capitales vascas y Pamplona para condenar el atentado, exigió al gobierno «la inmediata rectificación de la política antiterrorista, con la vuelta al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, con el PP».

Sinrazón terrorista
Por su parte, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, expresó su «condena a la sinrazón del terrorismo de ETA» y mostró «su apoyo incondicional a aquellos que velan por nuestra seguridad, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a los escoltas privados».

La asociación destacó «la necesidad de que el Congreso de los Diputados revoque la resolución adoptada por la Cámara Baja por la que se habilita al Gobierno a negociar con los terroristas». «Una negociación que los asesinos han usado para chantajear al Estado de Derecho y para fortalecer sus estructuras de extorsión y muerte. A ETA se la vence, no se la convence», sentencia. «En menos de un año, ETA ya ha asesinado a tres personas, mientras el Gobierno seguía y sigue alentando la posibilidad de mantener negociaciones con los terroristas. La AVT pide de nuevo que el Gobierno actúe sin miramientos», para «acabar con ETA y su entorno. Como primera medida debería ilegalizar a ANV y el PCTV y disolver los ayuntamientos donde gobiernan», concluye.

La Fundación de Víctimas del Terrorismo, que preside Maite Pagazaurtundua, advirtió de que ETA «sólo va a conseguir ser derrotada y los terroristas que integran la banda van a tener que hacer frente a su responsabilidad penal».

Además de las concentraciones de Pamplona y las capitales vascas, el Foro Ermua convocó sendas protestas en Madrid y Barcelona para mostrar su repulsa por el atentado. En la capital, dirigentes del PP como Ángel Acebes, Esperanza Aguirre y Ana Botella se sumaron a la llamada con el lema «Contra los asesinos, derrotemos juntos a ETA». Algunos asistentes pidieron la dimisión del fiscal general del Estado, Cándido Conde- Pumpido y se leyó un comunicado titulado «Por una justicia sin tregua contra ETA». Acebes, destacó que esta sociedad ha demostrado que puede acabar con el terrorismo «con todas las posibilidades que ofrece la ley». Aguirre, por su parte, señaló que «estos asesinos no entienden más lenguaje que el imperio de la ley», e instó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a convocar al PP para demostrar «la unidad de todos con el deseo de derrotar a ETA».

La Xunta utiliza a niños de 3 años para fomentar el odio al español
El Gobierno de coalición socialista-nacionalista de Galicia ha lanzado como uno de sus proyectos estrellas las Galescolas, guarderías públicas en las que sólo se enseñará en gallego. No conformes con excluir por completo el español, lengua materna de al menos la mitad de los gallegos, de estas escuelas, el anuncio que las promociona identifica a los hablantes en español con malvados "antigallegos" que prohíben que se hable el gallego. Todo esto con niños de hasta 3 años como protagonistas.
Libertad Digital 10 Octubre 2007

La Xunta de Galicia ha puesto en marcha una red de guarderías públicas, para niños de hasta 3 años, las Galescolas, en las que se excluye la enseñanza en español. La iniciativa es de la Vicepresidencia, que ostenta el líder del BNG, Anxo Quintana.

Además de la polémica generada por el dimitido número dos de Quintana, Antón Losada, que propuso que se enseñase a los niños el himno gallego, la Xunta lanzó en junio un spot que se califica por si solo para promocionar estas escuelas de adoctrinamiento nacionalista.

Si alguien mantenía alguna duda sobre el tipo de adoctrinamiento que recibirán los niños en estas Galescolas, el anuncio no puede ser más clarificador. La Xunta tiene la desfachatez de utilizar como lema la "libertad" de enseñanza para promocionar la exclusión del español de las guarderías públicas gallegas.

Pero no se queda ahí. El mensaje es claro. Se identifica burdamente a quienes hablan español –al menos la mitad de la población gallega– con seres malvados e intolerantes que prohíben a los niños hablar en gallego. Son una especia de antigallegos, representados en blanco y negro, en contraposición a los gallegohablantes, en color, identificados con la libertad. Los protagonistas de este libelo totalitario, niños de menos de 3 años.

Al final los niños aparecen en formación portando unas cartulinas con las letras de la palabra libertad en español. El niño que sujeta la letra t da la vuelta a la cartulina para que aparezca una d, y otro niño añade una e al final. El resultado es la palabra "liberdade", libertad en gallego.

EL MINISTRO HABLA DE LENGUAS COOFICIALES
El PP denuncia el "destierro" del castellano en Cataluña y pregunta a Molina por el caso Peri Rossi
El senador popular Juan Van-Halen Acedo advertido del "destierro" que, a su juicio, sufre el castellano en Cataluña y preguntó al ministro de Cultura, César Antonio Molina, si se adhiere al manifiesto en solidaridad con la escritora Cristina Peri Rossi, despedida de Catalunya Ràdio por no hablar en catalán. Molina no se ha pronunciado al respecto y simplemente se ha remitido al artículo 3 de la Constitución, donde se establece el castellano como lengua oficial del Estado y el resto de lenguas cooficiales en sus comunidades autónomas respectivas.
EFE Libertad Digital 10 Octubre 2007

Durante la sesión de control al Gobierno en el Senado, Juan Van-Halen Acedo preguntó al ministro de Cultura, César Antonio Molina, si se adhiere a este manifiesto que, según dijo, denuncia la persecución lingüística en Cataluña, al que se han sumado alrededor de quinientos intelectuales y escritores.

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi denunció a finales de septiembre haber sido despedida como tertuliana de Catalunya Ràdio por expresarse en castellano, y colgó en su "blog" un manifiesto al que se han adherido personalidades como Ana Maria Moix, Esther Tusquets o Enric Majó.

Van-Halen alertó del "destierro del castellano" en Cataluña, lo que supone una "vulneración de la Constitución", y subrayó que esa discriminación se da en el ámbito educativo, "donde contra la voluntad de los padres a los alumnos se les priva del castellano", en la publicidad o en el comercio, "donde se favorece la delación entre comerciantes por no rotular sus establecimientos en catalán".

Molina, en su turno de respuesta, se remitió al artículo 3 de la Constitución, donde se establece el castellano como lengua oficial del Estado y el resto de lenguas cooficiales en sus comunidades autónomas respectivas. Además, recordó que desde su anterior cargo como director del Instituto Cervantes, se dedicó a impulsar la lengua castellana por todo el mundo, así como las otras lenguas oficiales.

política lingÜística
412 empresas muestran interés por el programa LanHitz de uso del euskera
La mayoría están ubicadas en Guipúzcoa y pertenecen al sector industrial
FELIX IBARGUTXI El Correo 10 Octubre 2007

Un total de 412 empresas han mostrado interés por participar en el programa LanHitz, que tiene como finalidad aumentar el uso del euskera en el mundo laboral. De ellas, 241 están ubicadas en Guipúzcoa, 156 en Vizcaya y 15 en Álava. Entre las firmas interesadas, 270 (el 65,53%%) pertenecen al sector industrial y 142 (34,47%) al sector servicios.

LanHitz, una iniciativa de la viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno vasco, echó a andar en septiembre de 2006, con el apoyo de las tres Diputaciones forales, la Asociación de Municipios vascos (Eudel) y el Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Ejecutivo de Vitoria. En el balance del primer año de vida del proyecto, efectuado ayer por el viceconsejero Patxi Baztarrika, tomaron también la palabra respresentantes de las instituciones colaboradoras.

A la hora de proponer a las empresas la participación en LanHitz, la viceconsejería maneja como criterios la ubicación -zonas sociolingüísticas con un índice de población bilingüe superior al 45%-; el tamaño -más de 15 empleados-; y el interés -han solicitado asesoría por iniciativa propia, a través de la página web o el teléfono 012-.

Las compañías de la comunidad autónoma que cumplen esos requisitos son 1.929. Política Lingüística ya se ha puesto en contacto telefónico con buena parte de ellas, «de manera sistemática», y antes de finalizar este año habrá contactado con todas.

A 30 de septiembre, los técnicos de la viceconsejería habían llegado a 1.646 empresas, de las cuales 412 manifestaron su interés por participar en el programa LanHitz. Con cada una de estas firmas se ha mantenido una reunión de trabajo para la elaboración de un diagnóstico.

El Gobierno vasco ofrece a los interesados el Marco Estándar de Referencia EME, mediante el cual cada compañía conoce las diferentes fórmulas para aumentar el uso del euskera en su quehacer cotidiano. Y a continuación, puede contratar los servicios de alguna firma especializada en planes lingüísticos. Desde hace años hay empresas que están aplicando sus propios proyectos para profundizar en el uso del idioma, firmas que no están entre las 412 razones sociales interesadas en sumarse a LanHitz.

A la vista de los datos tras un año de andadura, Patxi Baztarrika subrayó ayer que «la presencia del euskera en el ámbito laboral ha sido muy limitada hasta el presente», pero a renglón seguido agregó que «la generación que dirigirá nuestra sociedad dentro de 15 años es mayoritariamente bilingüe», dado que actualmente el 52% de los jóvenes que acceden a la Universidad ya optan por realizar las pruebas de selectividad en euskera.

conflicto laboral
Educación aumentará a 850 las plazas de la OPE si los sindicatos pactan la exigencia de euskera
La propuesta de CC OO pide duplicar del 10% al 22% los puestos sin PL2
MARTA FDEZ. VALLEJO El Correo 10 Octubre 2007

El Departamento de Educación ha aceptado la propuesta de CC OO de incrementar de 550 a 850 el número de plazas que convocará en la OPE de junio de 2008 para Secundaria y reservar el 22% de ellas a docentes sin PL2 -el que permite dar clase en esa lengua-, siempre que cuente con el respaldo de la mayoría sindical. Si ese consenso no se logra la consejería volverá a sus planes iniciales, que figuran en el convenio laboral firmado en solitario con CC OO, de convocar 550 plazas con un 90% de ellas con exigencia de perfil 2.

El Departamento ha dado una semana de plazo a los sindicatos para que alcancen el acuerdo. No va a ser fácil. En la reunión de ayer de la mesa sectorial de Educación en la que se debatieron las condiciones de la OPE, los sindicatos LAB y STEE-EILAS reclamaron que se exija el PL2 en el «100% de los puestos que salgan a concurso». Sería suficiente el apoyo de ELA y UGT, pero estas dos centrales evitaron durante la reunión de ayer dar una respuesta.

«Apelamos al sentido de responsabilidad de los sindicatos», pidió Javier Nogales, responsable de Enseñanza en CC OO. En su opinión, contar con una OPE que contemple el mayor número de plazas posible es «bueno para el sistema y para los interinos, porque da estabilidad a la enseñanza y permitirá a más docentes convertirse en funcionarios».

Comisiones valoró de forma «muy positiva» la actitud del departamento de aceptar su propuesta de rebajar la exigencia de euskera. Sin embargo, considera que Educación debería sacar el 35% de las plazas sin requisito de PL2 -en todo caso se les exigiría el nivel 1-, porque es la proporción de puestos en los que la docencia se da en castellano en la enseñanza pública vasca. La central no comparte tampoco la decisión de condicionar el incremento de 300 plazas a alcanzar el acuerdo sindical.

¡Si pides la multa en castellano, te la perdonan!
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 10 Octubre 2007

Que sí, que en Expaña el surrealismo es costumbrismo. Cualquier conducta absurda, inconcebible en cualquier otro país (salvo, quizás, Marruecos), aquí es común y hasta tiene asiento en la Administración.

No es un chiste, pero lo parece.

Increíble pero cierto
Mi esposo, ciudadano del Reino de España,y residente en la Comunidad Gallega , fue multado por el Ayuntamiento de Ferrol por cometer una infracción del Reglamento General de Circulación, denuncia que le fue comunicada solo en Gallego.
Efectuó un pliego de alegaciones, manifestando que deseaba recibir la notificación de la denuncia en castellano.
El Ayuntamiento ferrolano, cuyo único idioma oficial por Ordenanza Municipal es el gallego , resuelve la alegación con el siguiente «Resuelvo», comunicado en castellano :« Formular propuesta de sobreseimiento y consiguiente archivo de las actuaciones practicadas en el procedimiento sancionador ,debido a la imposibilidad de realizar un nuevo intento de notificación en el idioma solicitado por el recurrente »
Hago hincapié en que no solicitó que la notificación se efectuara en chino mandarín.

Tenía más posibilidades de que se le contestase en chino mandarín, o en árabe, que en castellano.

Ya pasó lo mismo en Zarauz. Un conductor se libró de una multa porque la señal de prohibido aparcar estaba sólo en euskera-batúa.

Un juez de Pamplona ha anulado dos multas de aparcamiento impuestas por el Ayuntamiento de Zarauz (Guipúzcoa) al abogado navarro Miguel Salcedo Arrondo que no entendió la prohibición de estacionamiento limitado debido a que estaba exclusivamente en euskera. El consistorio deberá devolverle 24,85 euros que abonó por las tasas de inmovilización del vehículo y, además, tendrá que pagarle las costas del proceso judicial.

¿Cuántos países hay en los que el idioma común sea perseguida y despreciada como lo es en Expaña? ¿No se está vulnerando la Constitución... y el sentido común? ¡Y todo para dar trabajo a los filólogos! Bueno, mejor, cuanto más monolingües haya en gallego, catalán, euskera y otras lenguas de tan amplia divulgación, más oportunidades de trabajo tendrán mis hijos.

lengua A Coruña aprende gallego con niños de Bergantiños
La Diputación y el Ayuntamiento activan un plan para mezclar chavales de la ciudad que hablan en castellano con jóvenes «galegofalantes» de Bergantiños.
Javier Becerra La Voz 10 Octubre 2007

La aldea ha muerto. Lo llevan diciendo desde hace años los sociólogos y planes como el propulsado por el área de normalización lingüística de la Diputación de A Coruña y la concejalía de Mocidade del Ayuntamiento coruñés parecen darles la razón. La aldea, no como lugar físico, sino como aquel destino de fin de semana y vacaciones en el que los niños de ciudad con padres de origen rural acudían a la casa de sus abuelos, empapándose de una manera tan diferente de ver la vida que, incluso, se hablaba en un idioma diferente al empleado en el colegio.

Surgía así una colisión entre el castellano, el gallego y aquella vía intermedia tan de los años ochenta, el castrapo, que bien podía definir la situación lingüística de la Galicia posterior a la llegada de la democracia. Pero los abuelos murieron, los entonces niños crecieron y sus actuales hijos apenas tienen más trato con el gallego que el Xabarín Club o las asignaturas que les imparten en el colegio. Es por ello que tanto la Diputación como el Ayuntamiento han decidido dar un empujón contra la inercia que separa los dos mundos, evaporando el uso del gallego dentro de las ciudades.

«É moi interesante que os rapaces galegofalantes se relacionen con outros da mesma idade que o fan en castelán. É un intercambio moi enriquecedor», explicaba la concejala Ermitas Valencia en la presentación de la actividad que se desarrollará durante las próximas vacaciones de Navidad. Será en horario de mañana. «Ademais do tema da normalización do uso do galego, está a conciliación da vida laboral», añadió, indicando que se promoverán otros valores como la igualdad, la participación o el trabajo en grupo.

En esta iniciativa, 50 chicos de entre nueve y doce años de A Coruña, un lugar donde el uso del castellano es mayoritario, se mezclarán con otros 50 de zonas de las comarcas limítrofes en las que el gallego sea la lengua predominante: «Faranse actividades relacionadas co deporte ou as ciencias, tendo sempre o galego como nexo de unión».

Bergantiños

Xoán M. Sande, responsable del proyecto por el lado de la Diputación, adelantó que los niños cuya lengua materna sea el gallego procederán de la comarca de Bergantiños en vista de que, con la corta distancia, se facilitan los desplazamientos. Los campamentos se realizarán en A Coruña, una elección que también lleva un fin implícito. «Ten un compoñente psicolóxico importante -explicó la concejala- porque o feito de que veñan eses rapaces de fóra a A Coruña é un xeito de prestixiar o idioma». ¿Y si ocurre al revés, que los niños de las comarcas se pasen al castellano? «Non, non creo que iso pase», contestó riendo.

La iniciativa se suma a otras dirigidas al fomento del gallego en el ámbito de las nuevas tecnologías. De esta manera se impulsarán las páginas web en gallego y se distribuirán cederrones en los que se compilen las herramientas que lo permitan. Asimismo, se postulan a favor del software libre por su posibilidad de traducción.

40 años de un mito
Che Guevara o el extravío de un fanático
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 10 Octubre 2007

A menudo suelen preguntarme si el Che Guevara era de verdad un asesino, o si es cierto que nunca llegó a terminar la carrera de medicina, o si como ministro fue tan desastroso como dicen muchos cubanos, o, directamente y sin rodeos, si fue Fidel Castro el responsable de su muerte en Bolivia.

Lo cierto es que, efectivamente, Ernesto Guevara de la Serna, que es como se llamaba el Che, fue un asesino. Un asesino político para más señas, modalidad ésta que en España nos conocemos al dedillo. Como tantos otros en el siglo XX, mató con sus propias manos u ordenó a un pelotón de fusilamiento hacerlo porque creía firmemente que era su deber de revolucionario. El comunismo, como error intelectual y enfermedad moral de primer orden, tiene estas aberraciones y opera estos cambios en la conducta de individuos aparentemente pacíficos y resueltamente heroicos, al menos en la peculiar concepción de heroísmo que guardan para sí los que pretenden cambiar el mundo a punta de pistola.

También es cierto el persistente rumor que deja sin título de médico al galeno más celebrado de la izquierda latinoamericana, quizá de la mundial. Lo más probable es que nunca terminase la carrera, y no porque le hubiese dejado de gustar la medicina sino porque en aquellos años juveniles tenía otras prioridades más urgentes que atender. Prioridades como, por ejemplo, embarcarse a lomos de una motocicleta en una aventurilla con un amigo que le llevó por buena parte de Sudamérica en un viaje fascinante.

Hacer esto, obviamente, no es ni mejor ni peor que estudiar una carrera. Una carrera inconclusa que, dicho sea de paso, nunca le daría de comer pero que le permitió enrolarse como teniente médico en la expedición del Granma, la misma que traslado de México a Cuba a Fidel Castro y a sus guerrilleros en noviembre de 1956. Si lo primero, lo de no estudiar, no era ni mejor ni peor; lo segundo, lo de hacerse pasar por médico, fue bastante peor que mejor. Al final no ejerció de médico en Cuba. Quizá porque carecía de los conocimientos suficientes o quizá porque apretaba mejor y con más soltura el gatillo de un revólver que el émbolo de una jeringuilla.

Como ministro fue un desastre sin paliativos, un desastre superlativo y total, una calamidad que dejó la industria cubana hecha unos zorros. Guevara fue casi con toda seguridad el peor ministro de la historia de Cuba o, incluso, yendo aun más lejos, el peor ministro que han padecido todas las naciones hispanohablantes del planeta, que no se han caracterizado precisamente por tener ministros de altura.

Antes de que le cayese en suerte el ministerio había sido gobernador del Banco de Cuba a pesar de que no tenía ni idea de banca, ni de bancos, ni de divisas ni de nada que remotamente tuviese que ver con las finanzas. El antiguo subdirector del Banco de Cuba, que tuvo la mala pata de trabajar junto al Che, me confesó hace unos años que el revolucionario de la boina era muy aguerrido y muy echado para delante pero que confundía el Fondo Monetario Internacional con el Banco Mundial. Con eso creo que está dicho todo. Con eso y con los billetes de peso cubano que, con garbo y desenfado, dio en firmar directamente con el mote, es decir, que puso "Che" y se quedó tan ancho.

En el Ministerio de Industria se ejercitó del mismo modo pero con más poder y con más presupuesto, empezando por el propio ministerio, que fue inventado ad hoc para el Che Guevara. Dilapidó a placer durante años en estúpidas quimeras como hacer de Cuba una potencia siderúrgica que dejaría pequeños los altos hornos de la cuenca del Ruhr. Entretanto la producción agraria se hundió, y eso que puso a trabajar a todo quisqui en domingos de trabajo presuntamente voluntario en los que hasta los contables eran obligados a recoger azúcar. Y nadie podía librarse porque bajo su mandato el derecho de huelga quedó derogado definitivamente. Tanto desbarajuste condujo a lo inevitable: a las cartillas de racionamiento, privilegio revolucionario que sigue vigente en la Isla cuarenta años después.

Hasta en Cuba, que es por méritos propios el país del despropósito, se dieron cuenta de los estropicios de su ministro y fue cesado después de cuatro años de desvarío. Fue entonces cuando comenzó una huída hacia delante que finalizaría dramáticamente en el pueblo boliviano de la Higuera.

No sabremos nunca si Fidel Castro le envió a Bolivia o fue una peregrina idea suya como la del Congo, que terminó como el rosario de la aurora ante la indiferencia de sus padrinos cubanos. Lo que si sabemos es que para entonces el Che era ya un tipo bastante incómodo que no hacía más que incordiar, poniendo de uñas a los soviéticos con sus enredos y su pose de iluminado.

Lo suyo terminó como tenía que terminar lo que había empezado mal. Un aventurero reconvertido en fanático cuyo único objetivo era hacer del mundo un lugar a la medida de sus prejuicios. Quiso crear un hombre nuevo imponiendo su parecer por la fuerza y no lo consiguió. Quiso cambiar el mundo con un fusil tratando de persuadir a los campesinos que él sabía mejor que ellos lo que les convenía y murió en el intento. Su enemigo no fue el imperialismo, ni la injusticia, ni siquiera Fidel Castro. Su enemigo fue el sentido común que, por la naturaleza misma del ser humano, siempre e inevitablemente termina triunfando.

* Fernando Díaz Villanueva es biógrafo de referencia del Che, con el libro Ernesto Che Guevara, editado por Dastin Export, S.L., Madrid, 2004.

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