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Recortes de Prensa    Lunes 15 Octubre   2007

Fiesta Nacional
La España serena de un presidente sectario
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Octubre 2007

No tiene buena cara Rodríguez Zapatero. Sus habituales golpes de ceja, su sonrisa vacía, sus piruetas dialécticas y sus frases hechas ya no surten ningún efecto. El presidente del Gobierno sabe que ya no convence como antaño y que no puede resolver las situaciones complicadas con las estrategias simples que empleaba hasta ahora. Zapatero es consciente de que ha tocado fondo y comienza a darse caer de su incapacidad para remontar el vuelo como ha hecho en otras ocasiones.

La Fiesta Nacional ha sido, sin duda, la fecha que ha marcado un cambio de tendencia, ante el cual el Gobierno se ha quedado sin capacidad de reacción y sin posibilidad de respuesta. El debate no gira ya sobre la posible inoportunidad de los gritos y silbidos contra Zapatero en el momento del recuerdo por los caídos por España. ¡Que nadie se engañe! Lo realmente importante de este 12 de octubre fue el ambiente que se sentía en las calles de Madrid. Miles de personas normales y corrientes, sin militancia política, portaron banderas de España bien visibles mostrando su disconformidad con las políticas de este Gobierno, manifestando claramente que están muy hartos de Rodríguez Zapatero y de sus estrategias de división, de enfrentamiento, de ataques a la Nación española y de connivencia con los nacionalismos radicales y fundamentalistas.

Zapatero salió escaldado de la Fiesta Nacional. Hasta tal punto que tuvo que salir por la puerta de atrás del desfile –por la calle Génova, nada menos– para no recibir una sonora pitada de miles de españoles que querían demostrar al presidente del Gobierno que España y libertad son intocables, por mucho que este Ejecutivo se empeñe en dilapidar toda la herencia de convivencia y entendimiento de la Transición.

El presidente ha quedado muy tocado por la celebración del 12 de octubre. El rostro serio, herido, dolido y ensoberbecido que pudimos observar el pasado sábado en Toledo junto a los barones socialistas es la señal inequívoca de un presidente políticamente malherido. El recurso facilón y repetitivo de la "España serena" frente a la "España agitadora" ya no cuela. Después de cuatro años en el poder la imagen de serenidad, consenso y tranquilidad frente a la crispación provocada por el Partido Popular ya no se la cree nadie. Es una imagen que ardió junto a las fotografías del Rey que quemaron sus socios independentistas.

Zapatero habla de una España serena cuando lleva cuatro años azuzando la división, fomentando el sectarismo impulsando la crispación y dando fuerza a los nacionalismos radicales. La serenidad de la que quiere alardear Zapatero ha desaparecido frente a las tensiones y enfrentamientos que ha promovido durante estos cuatro años en el Gobierno. Sus frases vacías ya no valen. Ahora ya le conocemos y él lo sabe. Por eso Zapatero tiene tan mala cara, la de alguien que se sabe descubierto en sus mentiras. Esa es la falsa serenidad de la España de Zapatero.

El partido de la serenidad
EDITORIAL Libertad Digital 15 Octubre 2007

La última ocurrencia de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido la de decir que su partido es el de la España serena. El sentido que le da Zapatero es claro, pues lo han explicado una y otra vez: se comparan con el Partido Popular, al que identifican con el partido de la crispación. Es lógico que un partido socialista vea el ejercicio del control del poder y de la crítica política como un pecado mortal; nadie va a engañarse a estas alturas sobre el profundo desprecio del socialismo y de los socialistas por el juego democrático. Sólo les vale la adhesión sin fisuras, el entreguismo y el aplauso. Y acaso, en un acto de generosidad, podrían tolerar el silencio. Pero no la crítica.

No obstante, resulta evidente, casi dolorosa, la violencia entre las palabras de Rodríguez Zapatero y la realidad. Pues, ¿quién ha hecho desde la instauración de la democracia en España más que el propio Zapatero para provocar la confrontación entre los españoles? Basta hacer un breve recuento de lo que ha sido su política, que por apresurado que sea siempre arrojará prueba tras prueba de que el que ha estado jugando la baza de la confrontación ha sido él. Ahora recuperan el viejo tic socialista de mentir abiertamente, llamando "serenidad" a lo que ha sido una política del odio.

Vayamos, sin más, al mismo origen de nuestra democracia, que Zapatero quiere reenganchar en la fracasada II República, desmintiendo su verdadera historia, que está en los pactos de la Transición originados tras la transformación del régimen dictatorial en la democracia que ahora quiere entregar Zapatero a los terroristas. La propia Historia de España se quiere convertir en memoria, es decir, no en la labor de los especialistas sino en las vivencias de los particulares para sacar de ellas el odio ya enterrado por el temor a repetir lo vivido. Y ha echado las instituciones democráticas sobre la mesa, con ETA del otro lado, como quien juega a las cartas. Algo que ha combinado con la franca, directa e inmisericorde persecución de las víctimas de esta banda asesina. Si ni siquiera se ha querido sumar al consenso básico de estar del lado de las víctimas, ¿no será que es en la confrontación donde se siente más cómodo?

Zapatero ha reavivado el espurio enfrentamiento entre regiones españolas, que no es más que un instrumento de poder para los nacionalistas, con la apertura del innecesario proceso neoestaturario, y con un sectarismo brutal contra Madrid por el simple hecho de que los madrileños no votan socialista. Los socialistas, además, han firmado en negro sobre blanco en Cataluña, en el Pacto del Tinell, lo que llevan a cabo todos los días en el resto de España sin necesidad de firmar un documento: la exclusión sistemática del PP. ¿De qué serenidad habla Zapatero?

De ninguna, porque el presidente ni la busca ni la desea. Una sociedad en que los consensos básicos están asentados y las instituciones no están contaminadas por la política rechazaría sin dificultad la política sectaria, rupturista y radical que quiere imponer Zapatero. Él y su Gobierno están haciendo todo lo que está en su mano para hacer añicos cualquier valor o institución ampliamente compartidos. Por otro lado no hay más que recordar en qué circunstancias, y contra todo pronóstico, llegaron los socialistas al poder. No fue la serenidad lo que llevó a los españoles a preferir a los socialistas tras aquellos fatídicos cuatro días de marzo. Aquello funcionó y no están dispuestos a perder esa baza.

Aparato de poder
IGNACIO CAMACHO ABC 15 Octubre 2007

UNO de los mayores, insondable misterios de la Administración española es el de cómo es posible que, después de haber transferido la mayoría de sus funciones a unas autonomías hipertrofiadas, el Estado tenga cada vez más funcionarios. Hay ministerios prácticamente reducidos a la condición de un gabinete de iniciativas legales; se han traspasado competencias masivas en educación, sanidad y justicia, acompañadas de contingentes humanos millonarios; se ha licuado y centrifugado la estructura administrativa central en beneficio de unas comunidades autónomas elefantiásicas y, sin embargo, su personal no deja de crecer: seiscientos mil empleados en total, veinticinco mil más sólo en los tres últimos años. ¿Qué demonios hace toda esta gente? ¿Para quién trabaja, para qué sirve?

La única explicación es de índole política y, por tanto, escapa de un criterio de racionalidad gestora: el Estado no es ya una organización institucional para administrar servicios públicos, sino un enorme aparato de poder. Poder al servicio del poder. Un poder que se retroalimenta rodeándose de una maquinaria burocrática engordada sin tasa ni contención por un impulso mixto de clientelismo y de derroche. Cohortes de asesores de confianza -el presidente se ha rodeado en Moncloa de un Ejército de ¡656! pretorianos, y cada ministro tiene su propia legión de colaboradores-, archipiélagos de empresas públicas creadas para huir del interventor, gabinetes de quehaceres vaporosos, consejos de atribuciones fantasmales, delegados y procónsules que duplican funciones en unas autonomías que a su vez multiplican el engranaje en miles de cargos territoriales creados sin otro objetivo que el de colonizar parcelas de presupuesto. Un magma difuso, un megaorganigrama oceánico de imposible transparencia cuyo cometido esencial consiste en la ocupación política del Estado, concebido como una superficie ilimitada capaz de desdoblarse a sí misma en un ritmo de crecimiento exponencial y a la medida de las necesidades clientelares de un poder en expansión ininterrumpida.

La prueba del carácter esencialmente político de tan desproporcionado incremento -mimetizado en forma piramidal hasta los ayuntamientos- es su falta de repercusión en la mejora de los servicios en que teóricamente debería redundar esta muchedumbre burocrática. Ni en eficacia, ni en proximidad, ni en presteza, ni siquiera en competitividad productiva se percibe una mayor calidad en la atención al público. Simplemente porque no es ésa la función esencial del despliegue, sino la creación de una estructura autónoma de poder cuya meta es el sostenimiento del poder mismo a través de redes clientelares y mecanismos de dependencia que vinculan hasta a una cuarta parte de la población. Un insaciable Leviatán sufragado con el esfuerzo sin contrapartidas de unos ciudadanos reducidos a la mera condición de contribuyentes. Como decía ayer, con lúcido sarcasmo, el viñetista Puebla, qué se puede esperar de una tropa de 650 consejeros que en todo este tiempo no ha sido capaz de arrimarle a Zapatero una sola buena idea.

Zapatero ofrecerá a Ibarretxe la vía confederal y el fin de la transición
PABLO SEBASTIÁN ABC 15 Octubre 2007

CABE imaginar que cuando el lendakari Ibarretxe llegue al Palacio de la Moncloa, el presidente Zapatero, con «serenidad», ofrecerá a su invitado un pacto para evitar la confrontación entre los nacionalistas y el Estado de aquí a las elecciones, con el argumento de que todo desafío, en las actuales circunstancias políticas, sólo favorece al PP. Mientras que si disminuye la provocación nacionalista y el PSOE logra renovar el poder, entonces, con el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional en la órbita del socialismo, habrá una segunda oportunidad para la reforma confederal del Estado, un nuevo estatuto vasco y el regreso al «proceso de paz» con ETA.

Todo ello, en ese caso, favorecido por la derrota sonora de la oposición de Rajoy, que caería preso de sus errores en una trampa mortal, arrastrando a su fracaso a las banderas de la polémica, su crítica a la Ley de la Memoria Histórica y sus denuncias sobre las amenazas que han planeado sobre la unidad nacional y el consenso de la transición, al que entonces se daría por políticamente muerto si Zapatero renueva el poder. Eventualidad en la que el presidente, recuperada la sonrisa, declarará que «el pueblo ha hablado» y plebiscitado a su favor los pasados cuatro años de gobierno. Lo que abriría, bajo los pies de Rajoy, una profunda crisis de identidad y de liderazgo en el PP.

Este es el riesgo y el idílico escenario que Zapatero le dibujará a Ibarretxe en La Moncloa para pedirle que no eche leña al fuego de la confrontación nacional. El mismo discurso que, seguramente, estarán transmitiendo los emisarios del Gobierno a «los palomas» de la banda terrorista y a la cúpula de Batasuna que está en la cárcel, solicitando que renuncien a los atentados y pidiendo paciencia hasta el día después de las elecciones. Porque, según Zapatero, todos —nacionalistas de Cataluña, Galicia y Baleares, incluidos— van en el mismo barco, aunque unos viajen en cubierta y otros en la sentina y con grilletes. Asegurando el iluso capitán que si llegan a buen puerto todo mejorará, y todos, el presidente el primero, regresarán a la senda confederal y a la revisión de la transición para completar «la vuelta de la tortilla», que está en el aire sin que nadie sepa de qué lado, ni dónde va a caer.

Naturalmente, la oferta del presidente al lendakari, a ETA y al resto de los nacionalistas corre el riesgo de no ser escuchada. Sobre todo por la banda terrorista, y porque los nacionalistas también están en campaña electoral y querrán hacer oír, respectivamente, su estruendo y discursos maximalistas, convencidos los nacionalistas que sus escaños serán determinantes para la configuración de la nueva mayoría y para asegurar que, en caso de victoria socialista, Zapatero romperá con la rectificación españolista que disfraza adulando al Rey, citando a España y diciendo que la bandera es de todos y no del PP.

Por supuesto, el pacto que Zapatero le ofrecerá a Ibarretxe incluirá, ante los medios de comunicación, la escenificación de la pública divergencia sobre el del lendakari para no dar argumentos al PP. A un Partido Popular que permanece anclado al gran debate de la confrontación nacional en el que la bandera de España es utilizada, a la vez, como ariete frente a los desvaríos confederados de Zapatero, pero también como pantalla para: por una parte, poner sordina a la catarata de «programas regalo» de corte social que está lanzando el Gobierno sobre distintos colectivos de votantes; y, por la otra parte, para que no se vean las actuales carencias programáticas y de equipos del PP, sobre el que siguen planeando las mentiras de la guerra de Irak y de los atentados del 11-M en Madrid, la famosa conspiración, de la que vamos a tener noticia el próximo día 31 cuando la Audiencia Nacional haga pública la sentencia que, probablemente, señalará al terror islámico y a los traficantes asturianos de dinamita como los autores de la matanza de Madrid.

De ahí que en el PP se hayan puesto muchas esperanzas en la convención, o conferencia, que Rajoy ha convocado para el próximo mes de noviembre para presentar su programa electoral. Y ya veremos si también para que se visualice la plana mayor de sus candidatos o su futuro equipo de Gobierno, frente al desgastado gabinete de Zapatero, y como alternativa o refuerzo a sus dirigentes más deteriorados, como los que han amparado las teorías de la conspiración del 11-M.

Porque, algo más que el discurso de la patria y las banderas deberán hacer en el PP si quieren ganar las elecciones, a la vista del dramático empate que aún revelan las encuestas, a pesar de todo lo que ha llovido en la legislatura y que, en circunstancias normales de liderazgo y de una eficaz oposición, deberían haber garantizado ya al PP una ventaja electoral que los situara cerca de la mayoría absoluta. En vez de tener que estar haciendo cuentas sobre la veintena de diputados que se dice pueden inclinar la balanza de la victoria electoral. En unas elecciones en las que no convendría mezclar las instituciones y símbolos del Estado, no vaya a ser que, en caso de derrota del PP alguien, desde el PSOE o desde el nacionalismo, los incluya en el inventario de los vencidos y del fin de la transición, camino de la senda confederal de la que Zapatero hablará a Ibarretxe buscando un futuro aliado y tranquilidad electoral.

El rufianismo en el poder
HERMANN TERTSCH ABC 15 Octubre 2007

Debo confesar cierta predisposición en el juicio. Por eso -y por los precedentes que conozco en el siglo pasado que tanto me ha ocupado- no estoy sorprendido ni por la miseria moral que se despliega desde el Gobierno de España, ni por el sistema multiplicador de la mentira que se ha organizado en torno al mismo, ni por la complacencia, la sumisión y la cobardía que revelan tantos silencio o comprensiones obsequiosas. Soy de los españoles que están más indignados por el insulto a la inteligencia y a la dignidad que supone la mera sugerencia de que acatemos los designios diseñados por los gobernantes que por algunos de los hechos que implican en sí. Sin alarma porque tengo esperanza. Mis nietos se reirán con Muñoz Seca y se emocionarán con García Lorca, sabrán que Goethe no era un facha ni Bulgakov un reaccionario. Entonces nazis y chequistas serán, espero, historia. Y Zapatero, De la Vega o Blanco anécdotas con el juicio que merecen.

Mi querido Jon Juaristi dibujaba ayer un manto de sarcasmo para protegerse de su indignación ante la vileza de las iniciativas sobre «memoria histórica» con que el sectarismo gobernante nos insulta. Sabe muy bien -nos debatimos entre la estupefacción y la náusea- que nada escrito o argumentado con buena fe y honestidad intelectual puede hacer mella en lo que Thomas Mann y Sebastián Haffner -y otros testigos de la generación de odio- calificaron como «la venganza del rufián».

Los errores y la ceguera, la ambición total, la debilidad culpable o la confusión moral son elementos que vuelven y volverán siempre a escena allá donde los humanos compitan entre sí por poder, razón, favor y supremacía. Pero igual que no existe antídoto contra la locura de poder «shakesperiana», ni contra la maldad ni el placer de la demencia, no existe vacuna contra quienes viven en la categoría política del rufianismo, basado en la mentira y la mala fe, porque sólo el resentimiento, la envidia y la venganza los hace ambiciosos e implacables. En su imprescindible «Jekyll y Hyde», Haffner hizo una magnifica disertación cuasi antropológica de motivaciones, ambiciones e instintos de los caracteres que engrosaban los «camisas pardas».

Dos décadas después, Milovan Djilas, en la «Nueva clase» y sus memorias, describe a subproducto de la «selección negativa» que usurpa los intereses del Estado mediante la mentira sobre los hechos presentes y pasados. Michael Voslenski en su «Nomenklatura» hablaba de los mismos elementos. Anna Ajmátova o Joseph Brodsky -y tantos más- son igual de explícitos. Con el «rufianismo» que utiliza la mentira contumaz servida a diario.

Confieso mi predisposición hostil a quienes en tres años y medio han dinamitado las instituciones con una efectividad destructiva jamás habida en una democracia europea en tiempos de paz. Responsables son el ahora autodenominado Gobierno de España y su equipo que secuestró la dignidad del PSOE y hoy busca el odio barato y antiguo como recurso para defender su impunidad, su ineptitud, su amoralidad, su temeridad y su ignorancia.

Siento esas náuseas de Marcel Reich-Ranicki ante los rufianes del nazismo y del comunismo. Y la de sus obsequiosos lacayos. Siento la náusea de Karl Krauss, cuando hablaba de la grosera mentira de la pieza mísera del poder, aterrado de perder su triste papel. Más allá del asco, lamento no ver la ira de Krauss convertirse en dignidad ciudadana. Porque si dicha selección negativa que lleva a la peor catadura a triunfar no tiene respuesta digna quizás estemos ante lo que ni los más miserables pretenden ni los demás merecemos.

Apología de la España crispada y defraudada, la que no se resigna
Santiago Abascal elsemanaldigital 15 Octubre 2007

Lo de apellidar a España y al patriotismo es ya una moda hortera y pertinaz. Ahora Zapatero ha tenido la ocurrencia de atribuirse "la España serena" para ilustrar... la que él ha enfrentado.

15 de octubre de 2007. Serena, en calma, tranquila, pacífica. Nada hay que oponer a esa España que todos deseamos. Nada, hasta que caemos en la cuenta de que el adjetivador de la horterada, el cantor de la serenidad nacional, es el mismísimo presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en cuya legislatura agonizante nos han crecido los enanos en forma de naciones, nacionalidades, nacioncitas, acompasando el nacer de un rosario de estatutitos pretenciosos que se quieren comer a España por las patas.

Nada que objetar, por tanto, a la España serena si logramos la proeza de olvidar los dos refrendos secesionistas con fecha en Cataluña y País Vasco; si miramos para otro lado ante la quema ingente de fotografías del Rey y de enseñas de España; si obviamos que la banda criminal a la que el Gobierno prometió el oro y el moro de los españoles ha vuelto con ánimos renovados, por sus fueros y sus independencias, a cobrarnos el peaje de las imposibles promesas del Gobierno; o si no nos damos por enterados ante una ley de venganza histórica que pretende a golpe de reproches, tergiversaciones y taliones resucitar las dos Españas.

La España serena de Zapatero no es sino la España cainita que viene con las facturas ancestrales y el puñal bajo el gabán, la España cobarde que se rinde ante los pistoleros y asesinos; la España invisible que ahoga su voz ante chulescos feudalismos nacionalistas, la España meliflua, floja y pusilánime que no defiende a su Rey. La España serena es solo la España de ZP, la de la imposición nacionalista, la de la pira republicana, la del terrorismo rentable, la del odio al hermano. Ésa no es nuestra España.

Por eso, a quienes hoy, sin necesidad de disimulos, de tibiezas, de cuchicheos cobardes y de bajezas, nos identificamos con España, a secas, a quienes amamos a nuestra Patria, a quienes somos partidarios de España, sólo nos queda la apología de la España crispada, exasperada y defraudada, porque ésa es la España que no se resigna, la que se resiste a morir ante el ataque perpetrado por pirómanos separatistas, por los liberticidas, y por los cafres, mientras un presidente pánfilo (entiéndase amigo de todos) mira al cielo y canta a la España serena. Vaya serenata de legislatura.

Politización del euskera: Alli comparte las culpas del PSOE
Pascual Tamburri elsemanaldigital 15 Octubre 2007

En 2005, la organización abertzale Elkarri recabó las opiniones y recuerdos de dos líderes políticos navarros. Vicente Ripa, que fue candidato al Congreso de los Diputados en 2004 y hoy permanece como delegado del Gobierno en Navarra, se unió a Juan Cruz Alli -candidato de UPN en los 90, enemigo de UPN después y hoy aliado de confianza de UPN- para rememorar algunos datos que hoy son especialmente polémicos. Hagamos justicia: demos a cada cual lo suyo (en sus propias palabras).

Alli recuerda que la "Ley del Euskera fue una norma impulsada por el PSN con Gabriel Urralburu". Gran verdad, que sólo quien considere positiva la evolución de estos años podrá aplaudir. La aplaude, desde luego, Ripa, para quien "gracias a esta Ley, el euskera tiene una presencia en la enseñanza, en la administración y en la sociedad como nunca antes la había tenido". Muy cierto: jamás; otra cosa es a qué precio y por qué razones políticas. Un único matiz para Ripa: es impropio que un profesor de Historia diga que "sólo tal vez en la Edad Media la presencia del euskera fue mayor", a menos que ignore cuál es el volumen de documentación escrita en vascuence que conservamos, como testimonio de qué lengua se ha empleado para gobernar Navarra, hasta que llegaron Urralburu y Alli, claro.

Alli, en primera persona, porque se enorgullece de haber protagonizado "todo un desarrollo reglamentario desde el punto de vista más abierto" de la Ley del Euskera. Qué bien: así no tenemos ninguna duda de las responsabilidades en "la lectura más amplia que cabía en el espacio de la Ley delimitando las zonas vascófona, mixta y no vascófona". Una interesante confesión de parte: Alli reconoce que la Ley no obligaba más que a definir una zona vascófona y otra no vascófona, pero ni la extensión ni el contenido de la primera ni la existencia de la malhadada zona mixta se debe más que a la voluntad reglamentaria de un Gobierno. El de Alli, por cierto.

En su momento, según recuerda Alli pero no sólo él, esa decisión política –del Ejecutivo, no del Legislativo- creó enormes tensiones en UPN. "Tuve en contra a la Comisión Ejecutiva y muy especialmente, entre otras personas, al entonces alcalde de Pamplona Alfredo Jaime, a Jaime Ignacio del Burgo, a Jesús Aizpún y a Rafael Gurrea. Aunque no a Miguel Sanz, que era el Consejero de Presidencia responsable en aquel momento de política lingüística". Esas tensiones, entre otras llevaron a UPN a la escisión; Alli demostró que UPN no podía asumir decisiones manifiestamente contrarias a la opinión de sus bases y a las causas de su fundación.

Pero Alli recuerda otra cosa importante, aún más importante porque él, a través de CDN, es uno de los aliados políticos que sostienen el actual Gobierno. Un Gobierno que, si tuvo antes la capacidad de aprobar un desarrollo reglamentario que no gustó a la mayoría de UPN, conserva hoy la atribución de modificar por la misma vía la aplicación de una Ley que, efectivamente, no se puede derogar sin una mayoría parlamentaria. Una Ley que procede de época de Urralburu y cuyos efectos prácticos vamos palpando plenamente sólo décadas después.

El callejero de ETA
Editorial ABC 15 Octubre 2007

SI el proyecto de ley de la Memoria Histórica se aprueba y entran en vigor sus medidas revisionistas, se abrirá un largo proceso de polémicas y discordias sobre la supresión de nombres de connotaciones franquistas en calles y plazas de muchas ciudades españoles. Con la aprobación de la ley no acabarán las discusiones, sino que empezarán otras, peores y más crispadas. Pero tanto mirar al pasado para intentar cambiarlo setenta años después -tarea imposible que se transforma únicamente en una fuente de división social- se convierte en una venda en los ojos del Gobierno y de sus socios nacionalistas que les impide ver que el terrorismo de ETA tiene, ahora mismo, por decisiones de ayuntamientos democráticos, un callejero impune al servicio de su exaltación. Etarras con marchamo sanguinario ocupan puestos de privilegio en avenidas, calles y plazas del País Vasco, sin que les hayan llegado los efectos catárticos de una «memoria histórica» tan selectiva y caprichosa, que parece reservada para reabrir las heridas ya cerradas de la Guerra Civil e indiferente ante la herida abierta del terrorismo. Nadie tiene un solo motivo para criticar las decisiones que tiendan a la reparación moral y material que merezcan las víctimas de persecuciones injustas durante la Guerra Civil y el régimen posterior. De hecho, todos los gobiernos de la democracia han afrontado esa tarea sin necesidad de polarizar a la sociedad ni de llevar al Parlamento leyes que pretenden alterar el curso de una historia ya irreversible.

La España de hoy, no la de hace setenta años, tiene sus propias víctimas por la libertad y los derechos individuales, por la democracia y por la vigencia de la Constitución. Todos los asesinados, heridos y amenazados por ETA son la memoria y el presente histórico de la democracia española y muchos de sus verdugos más sangrientos gozan impunemente de un homenaje constante en las calles del País Vasco. Parece fácil, y lo es, alzarse ahora, cuando han pasado más de treinta años desde la muerte de Franco, contra la dedicatoria de calles a militares del bando alzado, incluso a personalidades de la cultura como José María Pemán o Pedro Muñoz Seca. Pero no parece, en cambio, que haya tanto fervor democrático y justiciero para limpiar los callejeros del País Vasco de la presencia de ETA y de sus cómplices. Se amenaza con retirar subvenciones a los ayuntamientos que no eliminen las placas que recuerdan o ensalzan al bando franquista, pero nada se dice de los ayuntamientos vascos que, desde las elecciones municipales de mayo pasado, se han convertido nuevamente en plataforma de apoyo y propaganda a favor de ETA, además de centros de colocación de la izquierda proetarra. Ahí está la propuesta del Partido Popular de disolverlos.

Esta doble moral es inadmisible en la democracia, cuya lucha debe ser contra ETA y no contra un pasado zanjado por la Constitución. Desvela una obsesión enfermiza de la izquierda española por seguir haciendo de la derecha no un adversario político, sino un enemigo ideológico, cuando ahora quien está queriendo asesinar, quien destruye bienes y quien amenaza es ETA. La «memoria histórica» es una trampa para obligarnos a todos a mirar hacia el pasado y despistar a la sociedad española de la encrucijada que se le vuelve a plantear actualmente con la reanudación del terrorismo: o ETA o nosotros. Por eso, los terroristas no deben tener el más mínimo espacio en la vida social y por eso hay que buscar su deslegitimación ante los ojos de los ciudadanos, porque la marginación es tan eficaz como las desarticulaciones de sus «comandos» o el encarcelamiento de la dirección de Batasuna. El Gobierno se ha metido en un lío con la «memoria histórica». Pensó erróneamente que no habría oposición por temor al sambenito de «franquista», y la hay sin complejo alguno porque querer convivir sin discordias no es franquista; y calculó peor si creyó que en la sociedad española no aflorarían otras «memorias históricas», no sólo de aquella época, sino otras tan recientes y dolorosas como la que representa ETA.

La Alemania de Carod
¿Sería legal ERC en Alemania?
Isabel Durán Libertad Digital 15 Octubre 2007

Una semanita de barniz y lucimiento del pelo xenófobo y racista antiespañol del vicepresidente del la Generalidad de Cataluña ha bastado como botón de muestra para que se le vea el plumero al hijo del guardia civil. Comparó el castellano, lengua oficial en la comunidad autónoma catalana, con el turco, para justificar así la exclusión de los escritores en castellano de la Feria del Libro de Frankfurt, para la que todos los españoles le hemos "donado" vía Ministerio de Industria cuatro millones de euros; la orgía de la intelectualidad catalana lleva gastados del Erario la friolera de 12 millones de euros, que se sepa.

Pues bien, ya que tanto le gusta Alemania a Carod Rovira, no estaría de más que le echara un vistazo a lo que allí ocurre con los partidos políticos cuando no cumplen las reglas del juego democrático: el artículo 21.2 de la Ley Fundamental declara inconstitucionales a los partidos que "por sus fines o por el comportamiento de sus miembros tiendan a desvirtuar o a eliminar el ordenamiento constitucional democrático liberal o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania".

Quizás debían ir tomando nota de lo que les ocurre a partidos con tales intenciones porque no una vez, sino en dos ocasiones, Alemania ha ilegalizado a sendas formaciones políticas: la Sozialistiche Reichspartei (SRP o Socialista del Reich) en 1952 y el Kommunistiche Partei Deutschlands (KPD o Comunista de Alemania), cuatro años más tarde. Y si los datos son contundentes, los argumentos del Tribunal Constitucional germano resultan aún más elocuentes.

En el primero de los casos, el TC señaló que el SPR no se limitaba a una concurrencia legítima y abierta con el resto de las fuerzas democráticas sino que "procuraba expulsarlos de la vida política". Sobre el ilegalizado Partido Comunista vinculado a la antigua RDA, el máximo órgano alemán sentenciaba que un partido es inconstitucional cuando "pretende erosionar valores superiores del Estado constitucional liberal-democrático que la Ley Fundamental considera esenciales".

Desde entonces hasta hoy ha habido una treintena de disoluciones de organizaciones afines a partidos o ideologías declaradas inconstitucionales por tales motivos. Si el referente del vicepresidente de la Generalidad es Alemania, adelante, que se mida a los partidos por el mismo rasero que en el país de la "fracasada" señora Merkel y veremos, uno a uno, dónde irían a parar los socios de Zapatero. Porque ¿sería legal ERC en Alemania?

Por cierto, hoy, en Cataluña, sólo el 35% de los chavales de 12 años sabe escribir en castellano. ¡Pobrecillos!

Feria de Frankfurt
César Antonio Molina, ministro de ZP
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Octubre 2007

Mueven a hilaridad y desprecio las contradicciones y falsedades, por no decir algo peor, en las que ha caído César Antonio Molina, ministro de Cultura, a la hora de evaluar la exclusión de la Feria del Libro de Frankfurt por parte de la Generalidad de los autores catalanes, o sea, españoles, que escriben en la lengua de Cervantes. Mi negociado, viene a decir Molina, hubiera organizado la cosa de otro modo, aunque reconoce la valía de lo hecho por la Generalidad. Además, según ha declarado en su visita a Frankfurt, hay que dejarse de polémicas malsanas, porque él sólo ha visto editores en todas las lenguas en pluralidad y convivencia. Bravo, ministro, es usted un tipo equilibrado. Su conciencia ha quedado tranquila por unas horas con este tipo de simplezas, lugares comunes, que sólo engañan a los estúpidos.

Sin embargo, la realidad, esa que a Molina le hará reconcomerse, en sus horas bajas, la poca conciencia que le quede de intelectual crítico, es muy diferente. Está a la vista de todos y se llama exclusión, sectarismo y persecución de la cultura española en Cataluña. Molina debería ser el primer responsable en defender y favorecer la cultura española en todas las lenguas, pero prefiere mirar para otro lado y decir cuatro tópicos para salir del paso. Sigue, sin duda, al pie de la letra las consignas de su jefe político: dar por hecho que España ha desaparecido como nación y, en su lugar, hay tres culturas "nacionales". Eso, naturalmente, se llama fidelidad al jefe por un lado, y traición a la cultura española, a España, por otro. Terrible. No quiero ni pensar que yo le di mi amistad a alguien que es fiel a ZP, pero traidor a la cultura, a la gran cultura, española.

En fin, Molina, como el resto de ministros, será juzgado por la historia, por los ciudadanos y por el resto de hombres libres del mundo, como un "gobernante" que traicionó a su patria. A este Ejecutivo le fue legada una nación que ellos están destrozando. Molina, amigo de aventuras pasadas, sabe que no exagero, sino simplemente que describo su tarea con sencillez, es decir, tanto él como ZP son diestros, o mejor, siniestros, en compatibilizar dos funciones, que a los intelectuales críticos siempre les han repugnado, a saber, hacer de la cultura un negocio por un lado, y de la política una tapadera nihilista para justificar conductas delictivas, casi criminales, por otro.

Atento siempre a las consignas socialistas y a la escucha de lo que diga su jefe, ZP, Molina sólo tiene un objetivo en su vida "política", a saber, atemperar primero, y borrar después, las voces críticas de la genuina cultura española. Justificar lo sucedido en Frankfurt es sólo un ejemplo, ciertamente cutre, tan cutre que hasta el director de la Feria del Libro de Frankfurt ha criticado la exclusión de los escritores que usan el castellano en Cataluña. Poco le importa eso a Molina, pues que él ya tenía decidido hace tiempo, incluso antes de que aceptara ser ministro de ZP, borrar todo lo que signifique disconformidad de los intelectuales ante el atropello de la cultura y la libertad. Él, el "intelectual" adaptado y el ministro de Cultura de España, hace tiempo que decidió determinar su juicio por la influencia de la agresividad de la sinrazón nacionalista, las pasiones sin motivo y, en general, las opiniones del populacho en el sentido más tradicional, o sea, la basura de una sociedad sin ideales ni modelos de excelencia.

¿Vuelven los jacobinos!
IGNACIO SUÁREZ-ZULOAGA El Correo 15 Octubre 2007

Unión Progreso y Democracia - el partido encabezado por Fernando Savater y Rosa Díez- puede convertirse en el termómetro que nos indique el grado de desencanto del electorado frente a los grandes partidos tradicionales: unionistas e independentistas, de izquierdas y de derechas. Un partido de ideología 'jacobina', que esta vez no se presenta como una imposición extranjera, sino como un proyecto concebido y parido por unos vascos afectados personalmente por el conflicto civil que venimos padeciendo desde la invasión de Guipúzcoa y Vizcaya por los revolucionarios franceses (en 1794). Es decir, que nos encontramos ante la paradoja histórica de que unos jacobinos traten de contribuir a solventar lo que otros iniciaron.

Vamos a empezar por una fugaz explicación de lo de 'jacobino' -término que el lector no tiene por qué conocer- y que puede interpretarse histórica o peyorativamente. Históricamente, fueron el núcleo duro de los revolucionarios franceses, que en 1789 se reunían en el parisino convento de los frailes jacobitas. El corazón de su ideario era construir una nación de ciudadanos iguales y laicos; aniquilando por el camino a la monarquía, la nobleza y la iglesia católica (y con ellas, a las creencias y tradiciones que estas encarnaban). Su gran éxito fue la creación de una nueva Francia; ésta consiguió en pocos años unirse y fortalecerse de tal modo, que en poco más de una década, no sólo había consolidado su revolución sino que se dedicó a conquistar Europa. En su demérito está la reducción a su mínima expresión de la rica variedad lingüística, jurídica e institucional; en muchos casos, en contra de la voluntad de la población y a costa de ríos de sangre.

En cuanto a su acepción peyorativa, puede tener una o dos versiones. La más generalizada es la de 'demagogo' y 'revolucionario' (o 'violento'); por el estilo de que hicieron gala los jacobinos históricos. Otro, es el sentido que le vienen dando los líderes separatistas de las naciones sin Estado de Europa, que llaman así a los 'centralistas' y 'unitaristas' de los partidos estatales que se oponen a que ellos tengan la posibilidad de tener un Estado propio (y puedan llegar a hacerle lo mismo a sus propios traidores-separatistas).

Pues bien, en este artículo, empleo el término en el segundo de los sentidos peyorativos. Porque nuestros jacobinos de la UPD -al igual que sus predecesores- son igualitaristas, estatistas, anti separatistas, laicos, y provienen de la izquierda; pero no son violentos ni demagógicos, más bien lo opuesto. Curiosamente, sus principales ideólogos son también donostiarras, como los primeros jacobinos españoles; aquellos burgueses que el 4 de agosto de 1794 entregaron San Sebastián a los franceses sin pegar un tiro, y luego trataron de colaborar con ellos (cosa que pocos consiguieron, pues varios de sus líderes acabaron en cárceles francesas). Librecambistas antiforales, simpatizaban con los ideales de una revolución burguesa que acabara con las aduanas interiores y el acaparamiento de los cargos públicos por parte de los jauntxos. No me cuesta nada imaginarme a Savater 'sans culote', con la escarapela y un volumen de Voltaire bajo el brazo.

Los nuevos jacobinos prometen refrescar el triste y anquilosado panorama político español, aportando un nuevo estilo de hacer política que debería anteponer la aplicación de su programa sobre los intereses de los aparatos de los partidos. Algo así como un partido político 'alternativo'. También aportan un ideario diferenciado, pues prometen defender la igualdad de todos los ciudadanos a través de un Estado fuerte. Un tercer rasgo principal, que denota el origen socialista de sus principales ideólogos, es la promoción de los valores cívicos frente a cualquier intromisión de la Iglesia; que se concreta en su defensa de la asignatura de Educación para la ciudadanía. Finalmente, se distinguen por su potente origen intelectual, pues la presencia de Savater, Martínez Gorriarán y Buesa (junto con el apoyo explícito de otros como Boadella y Vargas Llosa) les otorga un caché del que carecen los otros partidos. A diferencia de sus oponentes, estos vienen frescos y con unas cuantas ideas muy claras; producto de una reflexión acerca de lo que ellos perciben como graves problemas para los ciudadanos.

Y tras el 'lanzamiento' ahora viene la implementación del ideario. Entre los retos más complejos que se les presentan, yo destaco cuatro. En primer lugar, hacer llegar su mensaje al electorado, careciendo de dineros empresariales y de aparato burocrático. Por ello, el tratamiento de los medios de comunicación va a ser un factor clave; y no lo van a tener nada fácil, porque el día de su presentación entraron en el minuto 14 del telediario de 'La Primera', durante unos cuarenta segundos, cómo sexta noticia, y detrás de otra aburrida intervención de Moratinos. Que se preparen Tampoco creo que les vaya a tratar bien la prensa derechista; consciente de que la prosperidad de este partido también puede restarle votos al PP (siendo prioritario para esa prensa que deje de gobernar Zapatero).

Otro reto va a ser el mantenimiento de su idealismo inicial. Porque siendo posible encontrar algunos políticos idealistas, más difícil es que los encuentren con las mismas ideas que ellos, y si encuentran los suficientes veremos cuanto les dura; porque pueden acabar con los mismos vicios clientelares que vienen a combatir. Ahí está, como precedente, el espectáculo de las peleas en Ciutatans. Problema que se agravará con el desembarco de políticos rebotados de otros partidos; con toda la experiencia que ya han acumulado en la marrullería para permanecer en la poltrona.

El tercer reto es un sistema electoral que favorece el voto útil y su concentración provincial. Solo tienen verdaderas opciones en las circunscripciones con mayor número de escaños. Al final, la paradoja puede ser que debiliten lo suficiente a los dos grandes partidos, como para que dependan aún más de las formaciones independentistas. Puede así acentuarse la actual deriva hacia un parlamento 'a la israelí', que aumente aún más el mercadeo de asientos y prebendas.

Por último, les auguro escaso éxito en su principal preocupación y lugar de procedencia. Cuantitativamente, solo tienen alguna posibilidad real en Vizcaya (presentando a Rosa Díez y arriesgándose a que no salga). Téngase en cuenta que, a pesar de los excesos de los independentistas, el sentimiento vasquista sigue siendo tan fuerte como justificado; porque la realidad actual y la historia lo avalan ante una población que -como todas las del mundo- antepone el bienestar material a la solidaridad. Guste o no, la tradición foral y el Cupo son parte importante de las señas de identidad de este pueblo y constituyen unos derechos colectivos muy arraigados. No se puede negar que sean unos privilegios, pero lo cierto es que nos vienen sentado fenomenal desde tiempo inmemorial; resultando imprescindibles para financiar un doble sistema educativo, dos culturas y el caro régimen asistencial vasco. Los vascos con mala conciencia -que no creo que sean muchos, porque a lo bueno cualquiera se habitúa- se apuntan a una ONG; no les veo votando por la derogación del actual régimen fiscal.

Lo que sí me atrevo a vaticinar son algunos resultados de la aparición de la UPD. En primer lugar, la reducción del voto a un PSE más vasquista que socialista y a un PP tan exaltado como exagerado; porque Rosa Díez y su gente resultan más estimulantes y creíbles para el votante constitucionalista templado. También es posible que sirvan de revulsivo para los grandes partidos, obligándoles a reflexionar sobre sus renuncias ideológicas y sus políticas de pactos. De ser así, no sería poco, pues habrían contribuido a la regeneración de la clase política. También en sentido positivo, PSE y PP se verán un tanto aliviados de las iras de los independentistas más exaltados, que ahora deberán repartir entre tres sus agresiones (aunque estos siempre pueden superarse, 'arrear' aún más, y que populares y socialistas sigan tocando a lo mismo). En resumen, que el espectáculo de la política va a estar muy animado en este nuevo curso y los periódicos seguirán sin ser monopolizados por las noticias de deportes.

Y QUE DETENGA LAS QUE YA ESTÁN EN CURSO EN SUS AUTONOMÍAS
Vidal Quadras propone al PP que se desvincule de todas las reformas estutarias
El europarlamentario del PP, Alejo Vidal Quadras, considera que una vez que el "rosario" de reformas estatutarias ha traído consigo la "liquidación" de la Constitución de 1978, el PP debe centrar su programa electoral en una propuesta de reforma constitucional para devolver al Estado "competencias que nunca debió ceder". Vidal Quadras, que descartó este sábado regresar al ámbito de la política nacional, aboga, además, por la "paralización inmediata" de todas las reformas estatutarias en las autonomías del PP.
Agencias Libertad Digital 15 Octubre 2007

Vidal Quadras, que fue presidente del Partido Popular de Cataluña desde diciembre de 1991 a septiembre de 1996, considera que esta propuesta de reforma de la Constitución debe ser eje de la oferta electoral del PP en las próximas elecciones generales de marzo.

El europarlamentario del PP argumenta en un artículo publicado en la revista del Foro de Ermua, al que ha tenido acceso Europa Press, que es necesario llevar a cabo tres acciones para "despertar a la ciudadanía del letargo en el que está sumida" y que achaca a "la crisis de sistema" que, a su juicio, se está viviendo "fruto de la liquidación de la Constitución de 1978 por el nuevo Estatuto de Cataluña y de la rendición del Estado de Derecho".

Como primera acción, Vidal Quadras apuesta por la "paralización inmediata" de todas las reformas de los Estatutos de Autonomía en aquellas comunidades donde cuenta con la mayoría absoluta o con el suficiente número de escaños, y su desvinculación total de esos procesos en aquellas en las que carece de peso necesario para influir de manera decisiva.

Según explica, el motivo de "tan drástica medida" radica en el hecho de que no se pueden reclamar una reforma constitucional que refuerce la unidad y cohesione el Estado y "simultáneamente impulsar normas autonómicas que avancen en sentido contrario".

En segundo lugar, el europarlamentario pide la elaboración de una propuesta de reforma constitucional que "devuelva al Estado competencias que nunca debió ceder, que asegure la igualdad de derechos y deberes de los españoles en todo el territorio nacional" y "preserve la solidaridad y la gestión común de los recursos naturales".

Es más, esa reforma constitucional –añade Vidal-Quadras– debe poner las bases de un sistema electoral e institucional que "impida en el futuro la toma como rehén por parte de los nacionalistas del gran partido nacional que se encuentre en mayoría relativa en el Congreso".

Según añade, esta propuesta de reforma de la Carta Magna "debe ser el eje de la oferta electoral del PP en las próximas generales". Eso sí, cree que el complemento de esta iniciativa es la "promesa" de que si el PP obtiene la victoria en las urnas "cerrará de inmediato con el PSOE regenerado que surja tras los comicios un pacto de Estado o un gobierno de gran coalición para llevar adelante la mencionada reforma".

Vidal Quadras tiene previsto presentar el próximo jueves en Madrid su propuesta "Por la Concordia Nacional y la Reforma Constitucional" que ha elaborado conjuntamente con las entidades Convivencia Cívica Catalana, Foro de Ermua, Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), Fundación Concordia y Fundación Papeles de Ermua.

En esa presentación, estas entidades detallarán el "camino práctico" a seguir para asegurar el "éxito" de su iniciativa, ante el "rosario de reformas estatutarias" que, según dicen, "se apartan peligrosamente de los fundamentos políticos y de los conceptos esenciales" que inspiraron la Transición.

La tercera "acción urgente" que plantea Vidal-Quadras es el anuncio "solemne" de que, en caso de que el presidente del Gobierno pudiera llegar a otorgar contrapartidas políticas a ETA "en los campos de la autodeterminación de la anexión de Navarra al País Vasco o de la liberalización de presos condenados por delitos de sangre", el PP invoque el artículo 102 de la Constitución y presente en el Congreso "acusación de lesa traición" contra José Luis Rodríguez Zapatero. "Cualquier otra línea estratégica equivale en las presentes y extremas circunstancias a marear la perdiz y perder miserablemente el tiempo", afirma el ex presidente del PP catalán en el citado artículo.

Juntos pero no revueltos: Savater y Rosa Díez no se fían de Albert Rivera (Ciutadants)
Luisa Casal El Confidencial15 Octubre 2007

Unión, Progreso y Democracia (UPD), el partido que fundaron Fernando Savater y Rosa Díez, prepara las elecciones con un ojo puesto en Ciutadans, la fuerza que lidera Albert Rivera en Cataluña y que disputa su mismo espectro político. "Nuestro programa es muy claro y sólo iremos a las elecciones con alguien que comparta las mismas prioridades", señala Carlos Martínez Gorriarán, el ideólogo de la formación, a El Confidencial.

Los dirigentes de UPD han tenido ya una reunión con Rivera. "Tomó nota de nuestras inquietudes y del ideario, pero no hemos visto que se haya progresado en esa visión", afirma Gorriarán. Pero hay una cosa que preocupa de manera especial a UPD: hace escasos días, Francesc de Carreras, el verdadero alma mater de Ciutadans, aseguró públicamente, en un debate donde también estaba el popular Alejo Vidal-Quadras, que estaba a favor de un referéndum consultivo sobre la independencia de Cataluña, similar a los que periódicamente realiza el Quebec para decidir si sigue formando parte de Canadá. "No queremos entrar en ese terreno, porque no aceptamos el soberanismo troceado que preconizan Ibarretxe o el mismo Pasqual Maragall", afirma Gorriarán.

Las manifestaciones públicas de los dirigentes de Ciutadans han sido miradas con lupa a la espera de que hiciesen una referencia al asunto del referéndum, pero no ha habido un rechazo explícito, lo que Savater y Díez interpretan como una situación de desconcierto. Y, lo que es más importante, como una asunción implícita de las declaraciones de Carreras y, por tanto, la posibilidad de que estos planteamientos se incorporen al programa de Ciutadans, lo que le alejaría de UPD.

Reforma de la Constitución
El ideario de esta formación contiene, en este sentido, tres puntos irrenunciables que deben ser asumidos por quien quiera ser su compañero de viaje. El más problemático se refiere a la reforma de la Constitución. "Queremos una Constitución mucho menos nacionalista y que elimine los "derechos históricos" de los territorios. En este sentido, se trataría de plantear una reforma territorial donde todas las comunidades tengan las mismas competencias y donde el papel del Gobierno esté muy bien definido. Ello daría como consecuencia una igualdad de todas las comunidades en materia fiscal y un reparto equitativo de los recursos. Pero, además, habría que reformar la ley electoral para dar menos peso a los nacionalismos y definir a España como Estado laico y no aconfesional como ahora. Se trata, en definitiva, de una regeneración democrática del sistema", asegura Gorriarán.

En la cúpula del nuevo partido se desconfía de lo que pueda llegar a asumir Ciutadans en el futuro. "Queremos saber qué gente nos va a apoyar", advierte Gorriarán. Porque, si algo tiene claro es que no se puede plantear en este momento una coalición de las dos fuerzas ni mucho menos una confederación al estilo del PSOE y del PSC: las elecciones han de afrontarse con una lista común, lo que obliga a consensuar un programa, una ideología y una estrategia.

Fricciones personales
La complejidad de esta visión obligará a UPD y Ciutadans a implicarse a fondo en la negociación de sus prioridades para poder afrontar la campaña electoral de un modo lo más sereno posible. Las reuniones de la cúpula podrían comenzar antes de dos semanas y han de pasar todavía otra prueba: en las mismas participarán dirigentes de UPD de Cataluña que antes habían estado en el sector crítico de Ciutadans y, por tanto, con relaciones tensas con Albert Rivera.

En la formación catalana se critica con dureza a algunos de los principales ex militantes que se han pasado a los rivales, pero UPD no está dispuesta a prescindir de ellos en las negociaciones, puesto que son su mayor activo en Cataluña. Una vez solucionados los problemas de las fricciones personales, el camino quedará expedito para negociar los principales puntos del ideario de UPD.

En este sentido, los demás temas serían mucho más fáciles de consensuar: el segundo punto irrenunciable es la recuperación de las libertades individuales, mientras que el tercero es la mejora de la separación de poderes "para evitar espectáculos como el que se está dando como consecuencia de la supeditación del poder judicial al poder político". La clave estará, pues, en la clarificación ideológica de las dos fuerzas y en su capacidad para asumir hasta dónde están dispuestas a plantear la compleja reforma de la constitución.

CONTINUAS PRESIONES A LOS PADRES OBJETORES
Los padres católicos denuncian nuevas amenazas a los objetores de EpC en Andalucía
La Confederación de padres católicos de Andalucía ha criticado que la Junta esté usando los ataques a los padres objetores a EpC para tapar los problemas que tiene la enseñanza pública andaluza. Además, ha exigido que trabajen para solucionarlos porque "desgraciadamente, todos los padres que pueden salen huyendo, principalmente los hijos de los dirigentes del Gobierno andaluz". Las últimas presiones han salido de la Confederación Andaluza de las APA de escuelas públicas, que ha amenazado con la posibilidad de que los padres objetores puedan ser tratados como absentistas y condenados a multas y penas de cárcel. Estas amenazas se suman a las represalias que desde los propios centros escolares andaluces se han dirigido contra los menores objetores.
Europa Press Libertad Digital 15 Octubre 2007

"Como siempre no tienen ni idea de lo que dicen, porque el absentismo se da cuando el niño está ausente del colegio, y los hijos de los padres objetores sólo se ausentan de la clase de Educación para la Ciudadanía (EpC)", de este modo ha respondido Juan María del Pino, presidente de la Confederación Andaluza de Asociaciones Católicas de Padres de Alumnos (Confapa) a las amenazas vertidas por la presidenta de la Confederación Andaluza de Asociaciones de Padres de alumnos por la Enseñanza Pública (Codapa), Pilar Triguero, quién aseveró que los padres objetores podrían ser tratados como absentistas y condenados a multas o penas de cárcel.

Por ello, consideró que "a Codapa le iría mejor si se preocupara de los problemas que tiene la escuela andaluza y reclamara soluciones directamente a los señoritos de la Consejería de Educación".

A su juicio, "la Junta está usando a los padres objetores de nuevo como señuelo y artimaña para derivar atención de los andaluces sobre los problemas que sufre la escuela pública andaluza, de los que desgraciadamente todos los padres que pueden salen huyendo, principalmente los hijos de los dirigentes del Gobierno andaluz".

Las amenazas a los padres objetores a EpC
La presidenta de la Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos por la Escuela Pública (Codapa), Pilar Triguero, advirtió recientemente de que los padres que objeten a la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) pueden ser hasta "multados o condenados a prisión" a propuesta de la Fiscalía de Menores, al ser sus hijos considerados absentistas por la Junta.

En declaraciones a Europa Press, Triguero dijo que "cualquiera que conozca cómo funciona el programa contra el absentismo de la Consejería de Educación sabe que a cinco faltas del alumno, el programa Séneca activa una alarma y se llama a la familia". En el caso de que ésta no justifique la ausencia del estudiante que no va a clase, el caso pasa a Bienestar Social, que transmite el asunto a la Fiscalía de Menores si ve injustificada la falta al aula.

En este sentido, explicó que "el derecho a la educación es básico del niño, y como los que objetan a la asignatura son los padres, no los hijos, habrá que pedirles responsabilidades por evitar que estos menores falten a una clase obligatoria".

Triguero recordó casos de absentismo ocurridos en España que han acabado con sentencias condenatorias contra los padres, condenando a multas económicas e incluso prisión, "porque se vulnera un derecho fundamental del niño".

La ley de Memoria Histórica «olvida» eliminar las calles de homenaje a etarras
J.PAGOLA. BILBAO ABC 15 Octubre 2007

La geografía vasca está sembrada de plazas, calles y avenidas que llevan el nombre de pistoleros de ETA que a lo largo de los últimos cuarenta años murieron víctimas de su propio odio. Un paseo por el siniestro callejero etarra desvela que hoy en día, y con la permisividad, si no complicidad, del régimen nacionalista, hay ciudades y pueblos que recuerdan como «hijos ilustres» a «Argala», «Txabi Etxebarrieta», «Txiki y Otaegi», «Txikia», «Pana», «Santiago Brouard», protagonistas, con diferentes papeles, de uno de los capítulos más negros de la historia reciente del País Vasco. El PSOE y sus socios, mientras, no consideran necesario hacer otra ley de «memoria histórica» que obligue a prohibir de una vez esta ignominia.

¿Cabe imaginarse la avenida «Jamal Ahmidan, «El Chino»,» en las cercanías de la estación de Atocha? ¿Cómo reaccionarían los ciudadanos si el Ayuntamiento de Madrid inaugurara un parque infantil en Santa Eugenia con el nombre de «Serhane, El Tunecino»? ¿Hasta qué punto se verían ofendidas las víctimas del 11-M si una calle de El Pozo tomara el nombre del yihadista Allekema Lamari? Pues este sin sentido, esta ofensa a los afectados por el zarpazo del terror, este desafío a la sociedad se da, desde hace muchos años, en el País Vasco. Y, lo que resulta más sorprendente, también en municipios que no son feudos de ETA. Ello ocurre, además, cuando no pocos ayuntamientos gobernados por el PNV se han negado en los últimos años a designar una calle, una plaza, incluso un triste callejón sin salida, con el nombre de una víctima del terrorismo.

Ahora que la Ley de Memoria Histórica obliga a la retirada de símbolos franquistas, se impone, más que nunca, la obligación, legal y moral, de desterrar para siempre cualquier icono que rememore la limpieza étnica que emprendió la banda hace cuarenta años.

Parque «Pana»
Hernani, uno de los feudos tradicionales de ETA-Batasuna, ha dado a uno de sus parques principales el nombre de «José Manuel Aristimuño, Pana», en memoria de un jefe del «comando Araba», uno de los más sanguinarios de ETA, muerto en 1981 durante un enfrentamiento con la Policía, en Vitoria. A raíz de aquello, la novia de «Pana», Soledad Iparraguirre, decidió, como venganza, incorporarse a la banda con el alias de «Anboto». Además, junto al casco viejo de Hernani se extiende la calle «Felipe Sagarna, Zapa», miembro de Herri Batasuna asesinado por elementos de la extrema derecha el 19 de abril de 1980.

Una de las principales avenidas de la localidad vizcaína de Lejona, gobernada desde la reinstauración de la Democracia por el PNV, lleva el nombre de «Txabi eta Joseba Etxebarrieta». El tal «Txabi» ha pasado a la negra historia como el pistolero que abrió la interminable lista de víctimas mortales de ETA, cuando el 7 de junio de 1968 disparó por la espalda, y lo remató en el suelo, al guardia civil de Tráfico, José Pardines Arcay. Horas después, Etxebarrieta fue interceptado por agentes de la Benemérita en una zona denominada Benta Haundi, a las afueras de Tolosa, y falleció como consecuencia del tiroteo abierto. Allí, en Benta Haundi, sus incondicionales de entonces, que son los de ahora, levantaron un monolito en su recuerdo. Pero lo que resulta más sorprendente, un busto instalado en Bilbao, gobernado también por el PNV desde la Transición, recordó al etarra hasta que en 2004 fue retirado tras la denuncia del colectivo Basta ya. Y mientras el verdugo es reconocido para la posteridad nacionalista con calles y monolitos, su víctima, el guardia Pardines, es recordado por sus compañeros, que dieron su nombre a una calle del cuartel de Inchaurrondo.

El fraile que se hizo etarra
Otra avenida de la nacionalista Lejona lleva el nombre de Eustaquio Mendizábal, «Txikia», un fraile benedictino que cambió la sotana por la metralleta. El mérito para formar parte del callejero de la localidad no fue su pasado religioso, sino su currículum terrorista. Murió en 1973 en un enfrentamiento armado con las Fuerzas de Seguridad. Como homenaje, ETA puso el nombre de su alias, «Txikia», al «comando» que ese mismo año asesinó en Madrid al presidente del Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco.

Cizúrquil, una microdictadura de ETA-Batasuna en la Guipúzcoa más profunda, designó a su plaza principal con el nombre de Joseba Arregi, un pistolero del «comando Madrid» que falleció en 1981 por los malos tratos recibidos en dependencias policiales de la capital de España.

Tiempos atrás, también, el Ayuntamiento nacionalista de Durango dio a su plaza principal, en la que se ubica la Casa Consistorial, el nombre de «Gudaris Txiki y Otaegi», los dos etarras fusilados en septiembre de 1975, cuando agonizaba el franquismo, junto a tres terroristas del FRAP. «Txiki y Otaegi» también dan nombre a calles de otros municipios, como Amorebieta, en Vizcaya, o Echebarri, en Guipúzcoa.

Plaza «Argala»
Una de las principales plazas de Arrigorriaga, en Vizcaya, se llama «Argala», el alias utilizado por el ex dirigente de ETA José Miguel Beñarán. Este terrorista, al que se le atribuye su participación material en el asesinato de Carrero Blanco, murió el 21 de diciembre de 1978, por el mismo procedimiento utilizado por el «comando Txikia» para perpetrar el magnicidio: con una potente bomba que hizo saltar por los aires el coche en el que se acababa de introducir. El atentado, que tuvo como escenario la localidad francesa de Anglet, fue atribuido a elementos de la ultraizquierda.

Una de las calles de la localidad guipuzcoana de Elgueta se denomina «Domingo Iturbe», en recuerdo y homenaje al que fue dirigente de ETA, con el alias de «Txomin», durante la primera mitad de la década de los 80, precisamente la más sanguinaria en la sanguinaria historia de la banda terrorista. Fue la etapa en la que la banda introdujo el coche bomba.
Una calle céntrica de Bilbao lleva la denominación de «Santiago Brouard», ex dirigente de HASI, el partido encargado de garantizar la ortodoxia en Herri Batasuna, que fue asesinado por mercenarios en su consulta de pediatría de la capital vizcaína. Asimismo, una calle del municipio de Astigarraga lleva el nombre de «Tomás Alba», concejal de Herri Batasuna en el Ayuntamiento de San Sebastián asesinado el 28 de septiembre de 1979 por ultraderechistas. Una calle de Llodio, población alavesa que casi siempre ha estado bajo el dominio de ETA-Batasuna, se denomina «Eusko Gudarien» (Soldados Vascos). Si se tiene en cuenta que la denominada «izquierda abertzale» considera a los pistoleros de ETA como «gudaris», la sospecha está más que justificada, como en el caso del municipio de Alegría, en la Guipúzcoa profunda, donde una de sus calles toma el nombre de «Txikia», el mismo con el que asignó ETA al «comando» que asesinó al almirante Luis Carrero.
Pero los símbolos etarras también se extienden a determinadas zonas de Navarra. En Echarri-Aranaz, feudo de Batasuna, un monumento recuerda a varios pistoleros de ETA muertos en un enfrentamiento con la Guardia Civil.

Calle «Telesforo Monzón»
Además, numerosos municipios del País Vasco, entre ellos Bilbao, dedican una de sus calles o plazas a Sabino Arana, cuya doctrina xenófoba, racista y excluyente sirvió después de inspiración a ETA. Hace años, el Ayuntamiento de Bilbao vivió momentos más que tensos cuando se votó denominar a una de sus calles con el nombre de Telesforo Monzón, el ex dirigente, primero del PNV, después de ANV, que arengó a los vascos a declarar la guerra a España y enalteció, hasta el final de su vida, a los «gudaris» de ETA.

Jornada: Los mitos del nacionalismo catalán
Redacción MinutoDigital 15 Octubre 2007

FORO ARBIL BARCELONA
ORGANIZA EL SÁBADO 20 DE OCTUBRE,
A PARTIR DE LAS 11 H.
UNA JORNADA SOBRE
LOS MITOS DEL NACIONALISMO CATALÁN

INTERVENDRAN:
ALEJO VIDAL-QUADRAS. Vicepresidente del Parlamento Europeo. Catedrático de Física Nuclear.
JUAN CARLOS GIRAUTA. Periodista. Colaborador de COPE y Libertad Digital.
JOSE GARCÍA DOMÍNGUEZ. Peridista. Colaborador de COPE y Libertad Digital.
FRANCISCO MARHUENDA. Periodista. Delegado de La Razón en Cataluña.
ALFREDO CRUZ, profesor de Filosofía Política de la Universidad de Navarra.
EDUARDO ESCARTIN. Profesor de historia de la universidad de Barcelona.
FRANCISCO CAJA. Profesor de Ética de la Universidad de Barcelona.
JAVIER BARRAYCOA. Profesor de Historia de la Universidad Abat Oliba CEU.

FECHA: SÁBADO 20 DE OCTUBRE.
HORARIO: DE 11 A 14 H.
LUGAR: AULA MAGNA DE LA UNIVERSIDAD ABAT OLIBA CEU. C/ BELLESGUARD, 30 (Junto a la salida 7 de la Ronda de Dalt, Barcelona, 08022. Teléfono: 93 254 09 00. Información detallada de cómo llegar en el apartado ‘ubicación’ de www.ceu.es/uao).
SERVICIO GRATUITO DE GUARDERÍA.

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