AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 20 Octubre   2007

El poder curativo del euskera
Doctor Juan Casado Flores (Hospital del Niño Jesús; Cuidados Intensivos Pediátricos) - Madrid El País 20 Octubre 2007

Recientemente he participado, como experto, en el tribunal para seleccionar a los médicos pediatras especializados en niños críticamente enfermos de los hospitales públicos del País Vasco. Me ha sorprendido el baremo que, obligatoriamente, por indicación del Gobierno vasco (oferta pública de empleo del sistema vasco de salud, resolución 1082/2006), tienen que aplicar todos los tribunales que eligen a los médicos de cualquier especialidad de esta comunidad autónoma. Por ejemplo, conocer el euskera son 16 puntos, mientras el inglés, un máximo 2 puntos, aunque paradójicamente los avances en los conocimientos médicos se publiquen casi el 100% en inglés, 0% en euskera; todas las publicaciones científicas y ponencias a congresos, un máximo 4 puntos; haber recibido todos los cursos y entrenamiento posibles, un máximo de 6 puntos; ser catedrático de universidad en la materia, 1,20 puntos.

En definitiva, un médico especialista que sepa euskera (siendo deseable tener este conocimiento), pero sin ningún otro mérito, tiene muchas más posibilidades de ser elegido para ocupar una plaza fija de médico especialista que el médico con mayor experiencia y reconocimiento en su área. Desconozco si la población vasca está informada de este sistema de selección que prima conocer el euskera sobre la experiencia para operar o diagnosticar a un paciente. Esta endogamia lingüística tendrá, sin duda, repercusiones negativas sobre la salud de la totalidad de la población, porque lo que ésta precisa es ser tratada por los facultativos más capacitados y mejor entrenados, independientemente de que sepan o no euskera. No alcanzo a comprender las causas por las que los usuarios, sindicatos y las asociaciones profesionales no protestan por esta forma de selección.

Autoinculpación
Querella contra Alcaraz
Luis del Pino Libertad Digital 20 Octubre 2007

La Sección Cuarta de la Audiencia Nacional ha ordenado al juez Ismael Moreno admitir a trámite una querella contra José Alcaraz presentada por una asociación de abogados próxima al PSOE, por injurias al Gobierno. La querella había sido inicialmente rechazada por el juez, pero ahora la Sección Cuarta ordena al juez la admisión.

Una asociación próxima a ese partido que negocia con asesinos; a ese partido cuyo gobierno está haciendo lo posible y lo imposible para que no se aclare la masacre terrorista que les abrió las puertas del poder; a ese partido bajo cuyo Gobierno se crearon en España escuadrones de la muerte para matar etarras, para pasar luego a sentarse en la mesa con esos mismos etarras como parte de su estrategia electoral, va a conseguir la proeza de hacer que una víctima del terrorismo, el mismísimo presidente de la AVT, entre por la puerta de la Audiencia Nacional como acusado, como si fuera uno de los canallas que llevan asesinando, secuestrando, amedrentando y extorsionando a los españoles desde hace cuarenta años.

El señor Zapatero ni siquiera tiene la hombría de presentar esa querella personalmente, sino que, para colmo, se escuda en esa asociación para continuar con su acoso a las víctimas. Muy propio de él.

El lunes a las 12 se celebrará una rueda de prensa, de cuya convocatoria os daremos cumplida cuenta, y os comunico también que vamos a iniciar las movilizaciones que sean necesarias para apoyar al presidente de la AVT y para mostrar nuestra repulsa por este salto cualitativo en el acoso a las víctimas.

Por lo pronto, os anuncio que vamos a poner en marcha una campaña de autoinculpación, Tendré sumo gusto en hacer mías las palabras por las que ha sido denunciado José Alcaraz y en sentarme con él en el banquillo de la Audiencia Nacional. Será para mí todo un honor.

Defender a Alcaraz es defender la democracia
Pío Moa Libertad Digital 20 Octubre 2007

Las víctimas directas del terrorismo, relegadas y menospreciadas desde el principio de la transición por los políticos colaboradores de la ETA en distintos grados, acaban de recibir la penúltima agresión de las poderosas mafias que intentan descomponer el estado de derecho: la querella contra Alcaraz. La misma querella constituye un acto de colaboración con la ETA. Hace tiempo señalé esta ofensiva contra las víctimas directas como una faceta necesaria de esa colaboración con los asesinos por parte de quienes tienen la obligación constitucional de defender la ley y no compincharse con esos “hombres de paz”, que a veces causan “trágicos accidentes”. Propuse, cuando comenzó con claridad la ofensiva del gobierno, un breve manifiesto --lo reproduzco más abajo-- como eje de una campaña de denuncia de la evidentísima colaboración en marcha con el terrorismo. La idea no tuvo el menor éxito, y lo reproduje como artículo, con eficacia mínima. Ello me dio idea de la clase de derecha que tenemos y del peligro que nos acecha a todos.

Obsérvense las declaraciones de Alcaraz, por las que se le acusa mafiosamente:

"La ruptura del diálogo tras el atentado de la T4 es un paréntesis que tanto ETA como el Gobierno han ideado para retomar el proceso".

"El diálogo con ETA supone legitimar los cientos de asesinatos y los miles de heridos provocados por la barbarie terrorista".

"Zapatero es el embajador de ETA, el presidente hace tiempo que habla, siente y padece como los propios terroristas".

La libertad de expresión y de crítica (también al gobierno, por supuesto) es un rasgo fundamental que separa las democracias de las dictaduras. Esa libertad implica el coste de las numerosas mentiras y miserias que se hacen circular (empezando por las del propio partido en el poder, el partido de historial más corrupto en la historia de España); pero las declaraciones de Alcaraz no solo son legales y legítimas, sino veraces, expresan plenamente la realidad de los hechos, demostrada una y otra vez bajo los ilusionismos bergantes con que el gobierno intenta despistar a la ciudadanía.

Es absolutamente preciso frenar el proceso de enmafiamiento de la política y degradación del poder judicial. Todas las fuerzas de la democracia deben alzarse en defensa de Alcaraz.
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La vieja propuesta de manifiesto:

La Asociación Víctimas del Terrorismo se constituyó en 1981 para socorrer a los afectados más directos por esta barbarie, ante el abandono y marginación a que las relegaban tanto el Estado como muchos sectores de la sociedad española. Hoy suena increíble que una sociedad y un Estado que se proclaman democráticos hayan podido despreciar a las víctimas directas del terror totalitario, y otorgar simétricamente un plus de crédito y prestigio a bandas de asesinos cuyo propósito declarado, nada oculto, consiste en destruir la democracia y la unidad de España. Sin embargo así ha sido. Durante muchos años la Asociación de Víctimas ha sufrido un talante oficial de sospecha, mirada desde determinados poderes públicos con abierto desagrado, y hasta privada de ayudas concedidas en cambio a asociaciones pintorescas, por no decir más.

El trabajo tenaz de la Asociación ha logrado ir cambiando tal estado de cosas. Ha impulsado medidas políticas, sociales y judiciales que han permitido mejorar la situación de las víctimas inmediatas, y con ello la calidad democrática de nuestra sociedad. Denunciando los crímenes ha conseguido diluir la demagogia que presentaba y aún presenta a los terroristas como luchadores por algún fin noble, mostrando su verdadera naturaleza de barbarie fanática y delincuente. Ha contribuido a probar, al compás de una larga experiencia, que las llamadas "soluciones políticas" eran en realidad soluciones mafiosas que no hacían otra cosa que legalizar el crimen y premiar a los criminales, a costa del estado de derecho y de la libertad y seguridad de los ciudadanos. Cuantos amamos la libertad tenemos una deuda contraída con esta Asociación.

Pero en la actualidad asistimos a un grave retroceso hacia el ambiente turbio que hizo necesario crear la Asociación. Desde diversos poderes y medios de masas los terroristas vuelven a ser presentados como interesados en la paz y en una causa política digna de reconocimiento; mientras, paralelamente, menudean las maniobras para dividir a las víctimas o negarles la condición de tales, o para desacreditarlas identificándolas con la "extrema derecha", o para culparlas indirectamente de la pervivencia del terrorismo por exigir la más elemental justicia y defender las libertades.
Por esta razón, y por la deuda que todos tenemos contraída con ellos, todos debemos movilizarnos y manifestar nuestro firme apoyo a esta Asociación, a la democracia y al Estado de derecho, y nuestro enérgico rechazo a todas las maniobras de supuesta pacificación a costa de la libertad y de la unidad de España. Porque la víctima del terrorismo, en definitiva, es toda la sociedad... con la excepción de los recogenueces: los Zapatero, Ibarreche, Carod y sus partidos. Las cosas están llegando demasiado lejos, y sería un error mantener las supercherías. O entre todos detenemos esta deriva o todo lo adelantado desde la Transición se hundirá, por obra de demagogos irresponsables, volviendo al país a la inestabilidad, la involución democrática y propiciando con ello la violencia, so pretexto de conseguir lo que, con típica perversión del lenguaje, llaman "la paz".

La verdad es una injuria contra el Gobierno
EDITORIAL Libertad Digital 20 Octubre 2007

A nadie engaña el Gobierno ni el PSOE utilizando a la Asociación De Abogados Demócratas por Europa (ADADE), dirigida por el militante socialista Benítez de Lugo, como intermediario para procurar que Alcaraz tenga que entrar como inculpado por la misma puerta en que lo hicieron los asesinos de su hermano. La querella que el juez Moreno ha tenido que admitir a trámite obligado por la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional es sólo una muestra más del desprecio con que los socialistas, con Zapatero a la cabeza, han tratado a las víctimas del terrorismo durante toda esta legislatura, deseosos de que volvieran a sacar a sus muertos por la puerta de atrás de las iglesias, en lugar de exigir que se respetara su memoria y su sacrificio por España y las libertades.

Las palabras de Alcaraz que han servido de excusa para este acoso del Gobierno por no callarse cuando debía no son sino un ejemplo de lo que tantos han dicho y escrito. Fue Gara quien publicó que el comunicado de alto el fuego (y la declaración de Zapatero en el Congreso) fue negociado entre el Gobierno y ETA. Sin embargo, no se tiene constancia de que esta asociación tan veloz para querellarse contra las víctimas haya incluido a la publicación proetarra en su demanda por "delitos de calumnias e injurias contra el Gobierno". Como se pregunta Toñi Santiago, en su mensaje de apoyo a Alcaraz, "¿dónde estaba ADADE cuando Arnaldo Otegi justificó el asesinato de mi hija Silvia?" Pues, evidentemente, bien cerquita de Otegi, que era un "hombre de paz", esa palabra ahora proscrita de los vídeos de Z.

Las demás frases por las que quieren justificar la acusación contra Alcaraz consisten en decir que Gobierno y ETA hicieron un paréntesis tras el atentado de la T-4, cosa que demuestran las reuniones que mantuvieron después y contra cuya publicación en prensa ADADE no se ha querellado; o que el Gobierno cedía al chantaje de ETA; o que Zapatero se convirtió en el embajador de la banda terrorista, algo que demostró el PSOE "internacionalizando el conflicto" en Bruselas; que el presidente asumió el discurso de ETA, algo que demostró en su comparecencia del Congreso; o que el Gobierno no puso a disposición de los jueces los datos que permitieran la detención de sus interlocutores, algo evidente.

Es decir, que Alcaraz –que carece de Bacigalupo para decretar que no acuda a declarar para no "estigmatizarlo"– tendrá que hacer frente a una querella en unos casos por dar una opinión legítima y en otros por decir simplemente la verdad. Si realmente quienes bramaron contra el secuestro de El Jueves por el delito de "dañar el prestigio de la Corona" estaban de verdad preocupados por la libertad de expresión, deberían salir con la misma energía ahora que las críticas legítimas al Gobierno han pasado a formar parte de los delitos perseguibles por la Audiencia Nacional, siempre y cuando las haga una víctima del terrorismo, claro.

Desde el PSOE y el Gobierno dirán que ellos no tienen nada que ver con esto y que respetan a las víctimas. Si fuera así, tendrían bien fácil demostrarlo: bastaría con que Pepe Blanco solicitara a su militante que la retire so pena de darle de baja, y cumpliera la amenaza en caso de negativa. Cualquier otra reacción no hace sino confirmar que el ataque contra las víctimas del terrorismo y contra cualquiera que haya criticado el proceso de rendición es responsabilidad directa de Z, que "desde la sonrisa" se muestra incapaz de aceptar ni la más leve crítica sin castigar a su responsable.

A Francisco José Alcaraz
Alejandro Campoy Periodista Digital 20 Octubre 2007

Conocí personalmente a Jose Alcaraz hace apenas dos años y medio. Desde entonces hemos mantenido una esporádica pero intensa relación, que me ha bastado para conocer suficientemente a la persona real, no a la figura deformada y distorsionada que presentan los medios de comunicación, sobre todo los esclavos y mercenarios del Régimen Zeta

Por supuesto, todas las calumnias e injurias que se han lanzado contra él no son más que patrañas, pero lo que no se puede evitar ya es que millones de mentes hayan sido contaminadas por el polonio que destilan los sicarios y colaboracionistas del Régimen. Honesto, leal, amigo de sus amigos, este hombre se encontró un maldito día nunca deseado con que ETA había asesinado a su hermano y a sus dos sobrinas. Algún hijo de puta, y no me recato en decirlo y aún escribirlo con mayúsculas, HIJO DE PUTA, llegó a sugerir que ese día le tocó la lotería.

De nada sirve ya hablar de él como una persona sencilla, afable, humilde y sin prepotencia alguna. De nada serviría contar la pesadilla y el calvario que este Gobierno le ha hecho padecer, tanto a él como a su familia: intromisiones en su intimidad, intentos de acabar con su negocio particular, vigilancia y acoso policial, amenazas, coacciones, calumnias, injurias, difamaciones. Pocas personas podrían mantener la salud y menos la entereza despues de la espantosa campaña de linchamiento a que ha sido sometido.

Jose nos confesó un día que ha sido su esposa Mamen la que le ha sostenido en los peores momentos, cuando ya no podía seguir más y estaba a punto de hundirse. Mamen es una mujer de las de toda la vida, de las de verdad, una auténtica "madre coraje", una Agustina de Aragón, capaz de ponerse el mundo por montera y enfrentarse ella sola a todo el ejército napoleónico.

Ahora Jose y Mamen vuelven de nuevo para convocar a toda España a un último y quizás definitivo grito por la libertad, por la memoria, la dignidad y la justicia. Ya nadie tiene ninguna duda de las verdaderas intenciones de este Gobierno: han rechazado en el Congreso de los Diputados de nuevo la posibilidad de ilegalizar a ANV y al PCTV y de derogar la autorización otorgada a Zeta para negociar con ETA, y han vuelto a ser los mismos, el nefasto Cordón Sanitario.

El Partido Popular debería romper en el acto su pacto de Gobierno con Coalición Canaria, pues esta formación, al igual que todas las demás presentes en el Congreso, se ha hecho cómplice de ETA al impedir que se actúe contra las marcas institucionales de la banda, principal fuente de recursos de la misma. Pero para el PP la dignidad también depende de las circunstancias, del cuando y del cómo.

Como ha dicho bien claro Vidal-Quadras, que nadie vuelva a hablar en el PP de pactos con nacionalistas, y yo añado: ni con regionalistas tampoco. Demuestre el PP un mínimo de sangre, dignidad y honestidad política, y rompa con Coalición Canaria, y deje gobernar a la lista más votada: los españoles verán con hechos lo que las palabras no consiguen transmitir, y es que entre este partido y el PZOE media un abismo en lo que toca a la honestidad y la calidad democrática. ¿Alguien cree que lo harán?. ¡JA, JA!.

Y por denunciar este estado de cosas, pero sobre todo por haberse atrevido de nuevo a convocar a toda España, ahora se presenta una querella criminal contra Alcaraz por injurias y calumnias al Gobierno de la Nación. Una pequeña piara de gorrinos al servicio de Zeta y su dictadura encubierta se han encargado de la operación. Responden al nombre de "Asociación de Abogados Demócratas por Europa".

Pero ya han perdido, Jose. Millones de españoles estamos detrás de tí, y más les vale no atreverse a tocar ni uno sólo de tus cabellos, porque entonces se encontrarán con un levantamiento ciudadano sin precedentes en la Historia de España. Son aprendices de dictadores, pero actúan como miserables ratas cobardes, a las que cuando se les planta cara reculan chillando. Recurren a métodos totalitarios y policiales contra las víctimas del terrorismo, contra los objetores de conciencia, contra cualquiera que les levante la voz, contra las instituciones del Estado, contra el Tribunal Constitucional, pero lo que nunca esperan es que se les plante cara, y es por eso por lo que ya han perdido. Sólo los lacayos agachan la cabeza, pero los hombres libres nunca lo hacemos, aunque la perdamos.

Nunca estarás solo, Jose. No lo olvides. En tí y contigo estamos millones de españoles.

Comunicado de la AVT ante la querella contra su presidente
Redacción MinutoDigital 20 Octubre 2007

Ante la querella presentada por la Asociación de Abogados Demócratas por Europa contra Francisco José Alcaraz, la Junta Directiva de la AVT y sus delegados de toda España quieren expresar lo siguiente:

1º El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, representa al mayor colectivo de víctimas de nuestro país y en la última Asamblea General de la asociación, celebrada en abril de 2007, fue reelegido por el 98 por ciento de los votos. Francisco José Alcaraz siempre habla en nombre de la AVT y, por lo tanto, todos los que formamos parte de este colectivo somos atacados cuando se comete una injusticia contra su presidente o se le intenta deslegitimar sin razones fundamentadas.

2º No es casualidad que aquellos que han perseguido, atacado, insultado o menospreciado a las víctimas durante los últimos años no hayan tenido la misma valentía para actuar contra ETA o su entorno. ¿Por qué los que se querellan ahora contra el presidente de la AVT no lo han hecho contra los dirigentes de ETA o Batasuna? Son los asesinos los que injurian y amenazan de muerte continuamente a la sociedad española y al Estado de Derecho. Es llamativo que algunos nos traten continuamente como a verdugos y a los verdugos como a víctimas. ¿Qué es lo que quieren? ¿A quién obedecen?

3º Es lógico que dentro del análisis o la crítica política surjan metáforas sobre aspectos evidentes, como ha sido la negociación entre el Gobierno y ETA y sus catastróficas consecuencias. Parece mentira que algunas personas, para atacar injustamente e intentar deslegitimar la opinión de las víctimas, tengan que utilizar al pie de la letra afirmaciones que contienen interpretaciones evidentes.

4º Durante esta legislatura las víctimas del terrorismo, y el propio presidente de la AVT, hemos tenido que soportar todo tipo de improperios o menosprecios por parte de algunos medios de comunicación y por algunos miembros del PSOE. Han intentado silenciar a las víctimas, las han insultado, han procurado que no pudieran expresarse con libertad, e incluso las han amenazado. También han manipulado todo tipo de informaciones para que la Rebelión Cívica contra la política antiterrorista del Gobierno, impulsada por las víctimas, no tuviera la repercusión que tiene y tendrá. El próximo 24 de noviembre estas personas podrán ver y escuchar las verdades, que tanto les duelen y dejan en evidencia, durante la nueva manifestación que ya ha anunciado la AVT.

5º Acciones como la que ha provocado este comunicado y otras anteriores no amedrentan a las víctimas, que lo único que queremos es derrotar a ETA, un futuro en libertad y un Gobierno valiente que no negocie ni ceda al chantaje de los terroristas y que, de una vez por todas, vaya contra los asesinos con todos los medios que tiene a su alcance. Las víctimas no nos vamos a rendir y seguiremos luchando por la memoria, la dignidad y la justicia.

6º Por último, la AVT convoca a todos los medios de comunicación a la rueda de prensa que ofrecerá su presidente, Francisco José Alcaraz, el próximo lunes 22, a las 12:00 horas, en hotel VT Jardín Metropolitano, sito en la Avenida Reina Victoria número 12.

Acude al nuevo acto de la Rebelión Cívica convocado por la AVT.
POR UN FUTURO EN LIBERTAD. JUNTOS, DERROTEMOS A ETA.
Plaza de Colón (Madrid), SÁBADO, 24 DE NOVIEMBRE A LAS 17:00 HORAS.
Memoria, Dignidad, Justicia.

Cuentistas
FERNANDO SAVATER El País 20 Octubre 2007

No había reparado en ello, pero por lo visto tenemos en España una sociedad de la información especialmente posmoderna. Los conceptos de verdadero y falso parecen gloriosamente arrumbados, al menos en lo tocante a aportar comprobaciones fiables de lo que se afirma tajantemente: pero también los más modestos criterios de razonable o inconsistente parecen obsoletos. Sólo cuenta la perspectiva ideológica desde la que se habla o, aún más, a la que se ataca. Lo demás por lo visto son ganas de buscarle tres pies al gato. De modo que se puede sostener hoy con indignada vehemencia una postura y mañana la exactamente opuesta con no menor ahínco, sin que sea de buen gusto explicar lo más mínimo la brusca transición entre la una y la otra. O si se ofrecen explicaciones es aún peor porque son de una calidad tan rebajada que humillan la inteligencia más de lo que la ilustran. Claro que no debe ser a la inteligencia precisamente a la que se dirigen...

Tomemos como ejemplo la argumentación destinada a justificar que finalmente se haya encarcelado a la mesa de Batasuna, cuyas reuniones como organización ilegal (por apoyo al terrorismo, no lo olvidemos) son ahora culpables aunque ayer fueron toleradas y hasta elogiadas. Según apunta el auto del juez Garzón y han repetido como si fuese cosa evidente los informadores progubernamentales, no es lo mismo la asamblea de ese grupo proetarra cuando aspira a establecer la paz que cuando vuelve a amparar y promover la violencia. Pero se trata de una distinción de fases que no se apoya en nada salvo en la errónea interpretación del Gobierno de la voluntad etarra. En ningún momento, por cuanto sabemos -y ya sabemos demasiado-, los portavoces de Batasuna plantearon una renuncia definitiva e incondicional de la violencia, sino sólo un alto el fuego cuya permanencia dependería de los objetivos políticos extraparlamentarios que consiguiesen a cambio. Lograron de partida algunos bien notables: el primero de ellos, que se les tratase como interlocutores políticos válidos y después una serie de promesas no por inconcretas menos lamentables. Todo ello poco tenía que ver con la paz y mucho con el acuerdo sobre las conquistas realizadas por medio de la violencia. Si dicho acuerdo finalmente no se concretó fue por culpa de la ambición insaciable de ETA y no por la constitucional firmeza del Gobierno. Se nos trata de convencer de que los representantes gubernamentales siempre dejaron claro que había que respetar las leyes y la Constitución: pero ¿cómo no recordar aquí precisamente la idea gubernamental de que la legislación debe aplicarse según políticamente conviene en cada caso? ¿Es imaginable que los encuentros hasta hace poco negados con los terroristas hubieran ido tan lejos como fueron si desde el primer día se les hubiera dejado meridianamente claro que no iba a hablarse para nada de política, sino sólo del abandono de las armas y de la suerte penal de los violentos? Para eso hubiera servido precisamente la aplicación inmediata de las consecuencias penales de la prohibición de Batasuna: para impedir que prosperase el equívoco entre dejar las armas (lo deseable, el triunfo del Estado de Derecho) y establecer un nuevo orden político propiciado por su abandono (lo deseado por ETA y el nacionalismo radical). Si las detenciones a los fiduciarios del terror se hacen ahora y no antes -cosa a celebrar, desde luego- ello no se debe a la lógica de las circunstancias, como aseguran los cuentistas, sino al deseo de reparar una confian-za pueril de borregos en la imperceptible buena voluntad del lobo.

Volvemos a lo de siempre: en el País Vasco no luchamos para evitar que nos maten, sino para recuperar nuestra libertad constitucional. Que es la que nos roban día tras día las coacciones de un nacionalismo establecido a cuyos dictados (políticos, educativos, culturales, etcétera) debes someterte de buen grado o protestando un poco para cubrir las apariencias, salvo que prefieras que vuelvan los de la bomba y el tiro en la nuca. Hasta hace cuatro días, como éstos ya no parecían tan empeñados en matar como antes, los acomodaticios de turno decían sentirse casi felices. Incluso había socialistas, pobres almas, que aseguraban verse más amenazados en Madrid -donde se les insultaba en los bares por llevar EL PAÍS bajo el brazo, mire usted qué cosa- que en Rentería o Hernani. Vamos, más o menos igual que pasaba en los mismos lugares durante el franquismo, según Mayor Oreja: falta de libertad, claro, pero "absoluta placidez" por lo demás. Sin embargo, ahora ya no hay tregua y, por tanto, la falta cotidiana de libertad política es vista como algo insoportable: por lo visto, para algunos lo único intolerable de los radicales violentos es que maten, pero resulta más o menos aceptable en cambio lo que nos quieren imponer matando. Ibarretxe se va a quedar sin referéndum por culpa de ETA,

que si no seguro que hubiera logrado colarlo con todos los parabienes de nuestros milagreros que estrechan o ensanchan el derecho según conviene en cada caso. ¿Qué de malo hay en ello?..., tal como a fuerza de cuentos nos van enseñando a aceptar.

Por tierra, mar y aire (es decir, por prensa, radio y televisión), los cuentistas progubernamentales sostienen con más vigor que elocuencia que las denuncias del PP sobre la quiebra de la unidad de España y en defensa de símbolos como la bandera o la monarquía son exageraciones interesadas con vistas electorales. La argumentación en su conjunto recuerda a la de los críticos de Al Gore, que minimizan su denuncia de las amenazas ecológicas que se ciernen sobre nosotros señalando errores científicos o incluso falsedades en sus planteamientos de choque. Bueno, seguro que Gore se equivoca en muchos de sus datos, hace trampa con otros e incluso es probable que busque con su nueva cruzada una segunda oportunidad política y una revancha personal. Pero eso no impide que lo sustancial de su alegato señale un problema muy auténtico y un peligro que si no se ataja a tiempo puede llegar a ser letal. Algo semejante ocurre con las alarmas que hace sonar el PP, a menudo con demasiada estridencia o con evidentes excesos sectarios: a veces exagera o manipula, pero es indudable que pone el dedo en una evidente llaga que otros quieren por conveniencias no menos espúreas ocultar. La unidad de España no se rompe, si por tal entendemos que al mapa territorial se le caigan pedazos aquí o allá: pero la verdadera unidad del Estado de Derecho, que es la igualdad de los ciudadanos más allá de condicionamientos territoriales, no sólo puede romperse sino que ya se ha roto en muchos aspectos. Y los símbolos unitarios del país están amenazados no por quienes quieren sustituirlos por algo más democrático, sino por quienes combaten el contenido democrático que, más allá de exaltaciones retóricas, hay en ellos.

Por cierto, volviendo a los cuentistas, es aleccionador lo ocurrido con el vídeo de Rajoy (tan desafortunado de forma y engolado de contenido): los cuentistas lo denunciaron como el primer paso de una campaña de crispación para el día de la Hispanidad; luego, como no pasó nada relevante, nos informaron muy satisfechos de que el proyecto de crispación -inventado por ellos mismos- había fracasado...

Tratan de convencernos de que la quema de fotos de los Reyes o la oposición a exhibir la bandera constitucional es cosa de unos cuantos, un puñado de cernícalos extremistas. Muy cierto, pero eso no logra tranquilizarnos. ¿Saben por qué? Porque estamos acostumbrados ya en este país a que minorías de ínfima implantación popular o subnormal calado ideológico logren determinar el presente político de la mayoría de los ciudadanos. También los que matan en el País Vasco son poquísimos y quienes les apoyan son minoritarios, pero estamos sufriéndoles como si fueran un infinito enjambre. ¿Acaso alguien puede creerse de veras que en Cataluña, Euskadi o donde sea hay una mayoría de separatistas? Y sin embargo, ésa es la impresión que da, no sólo dentro de España sino también a los observadores extranjeros. Y se les hacen concesiones políticas como si fueran la inmensa mayoría: ¿volvemos a recordar ahora el entusiasmo real y cuantificable suscitado por los referendos de los estatutos autonómicos más recientes?

Dice Zapatero que el partido socialista actual es el que más se parece al conjunto de España y, aunque ahora puede que no sea verdad, temo que llegue a serlo. Ya sabemos lo que decía Picasso cuando le reprochaban que su retrato de Gertrude Stein no se asemejaba al modelo: "Descuida, que ya se parecerá...". Si este temor se confirma, tenemos cuentistas para rato y esto va a ser el cuento de nunca acabar. Porque sólo los ciudadanos españoles, es decir, los que no se parezcan tanto como nos aseguran al modelo que se les ofrece, pueden decir de una vez: colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

No existe patria donde hay tiranía
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR (Catedrático Historia Contemporánea. U. Deusto) ABC 20 Octubre 2007

YA estamos otra vez con preocupaciones y advertencias por culpa de los fantasmas del museo. Más promesas de incumplimiento de las reglas constitucionales, más chantajes secesionistas. Parece una escena más propia del Desastre de 1898 que de 2007. Y lo que es peor todavía, la voz de los Ibarreche, que exige ser acatada como los decretos de Lenin, vuelve a convertirse en algo agobiante, paralizador, una voz que amenaza con no acabar nunca y con institucionalizar el principio según el cual la razón, y todo lo que arrastra, no emana de las personas sino de los territorios.

Vivimos tiempos de revuelta. Tiempos de histriones. Y no me refiero a los autos de fe contra la monarquía, a donde van a refugiarse las mentes débiles, los aburridos de la vida, los desheredados de la utopía que aún quieren creer en algo después de Fidel Castro, los jóvenes nacionalistas que tal vez ignoran que con sus antorchas reproducen escalofríos de un pasado que imaginábamos borrado. ¿O no era más que una ilusión?

Hablo del extremismo nacionalista, que ya existía, pero que ahora crece como un Nilo desbordado. Hablo de la rebelión de los particularismos, que exigen volver a la Europa del ingenuo Wilson, un regreso al determinismo tribal del mito, sea éste la Cataluña eterna o la Euskal Herria milenaria. Como ayer, pero más fortalecido, a lo que hoy asistimos es al orgullo de unos dirigentes nacionalistas que se valen de un cargo del Estado como de un instrumento para deshacerlo, que han creado una suerte de ilusión jurídica en virtud de la cual exculparse a sí mismos de sus atropellos y hacer de la causa por la que luchan y de los medios que emplean para que triunfe una cuestión de lealtad, de honor.

¡Pero no hay que tomárselo al pie de la letra!, dicen en público quienes sólo aprecian en el PNV, CiU o ERC profesiones de fe democrática y pluralista. Y lo repiten aquellos que saludan la perpetua cesión política para cambiar el modelo constitucional como si fuese un acto progresista. ¿Realmente son ciegos, no quieren ver lo que se ve, piensan sólo en el poder por el poder o es que también han empezado a moverse en un país completamente imaginario?

Porque el proyecto de Ibarreche no admite el menor halo de ambigüedad. No existe fantasía de novelista capaz de introducir la menor sombra de duda en sus palabras. Con su memoria histórica de ¡siete mil años!, Ibarreche ha dicho que el pueblo vasco inicia un camino sin retorno y que él hará la consulta se quiera o no en Moncloa. Ya no importa -ni siquiera en la letra- que ETA siga prometiendo sus caricias de metralla. No importa que el pueblo histórico al que se recurre para justificar una ilegalidad sea parte de un mito compartido sólo por una parte de la sociedad vasca. Ni siquiera importa menospreciar a los ciudadanos del resto de España, a los que se niega el derecho a opinar. Pues como ha puesto de manifiesto el lehendakari en su reciente visita a Moncloa, el pacto de Estado entre Euskadi y España debe ser alcanzado, exclusivamente, entre él y el presidente Zapatero.

Tampoco dan cobijo a la duda las palabras de Artur Mas, que ha propuesto redactar una ley de consultas populares que se utilizarían en el caso de que el Tribunal Constitucional modifique sustancialmente el Estatuto. Porque tal y como Pujol ya había proclamado en la Diada, «no es Cataluña la que se tiene que adaptar a la Constitución, sino que es la Constitución la que tiene que adaptarse a Cataluña, y respetarla».

Todo miente en el nacionalismo. Hasta el pasado. Todo resulta falso, menos los objetivos. Lejanas auroras que establecen la sobre-identificación con el pueblo oprimido y hablan el lenguaje de una resurrección.

Cuando le preguntaron al Nobel polaco, Czeslaw Milosz, qué pensaba que había podido aprender la gente tras los años vividos bajo el comunismo, respondió: «la resistencia frente a las estupideces». ¿Y los españoles, después de una dictadura, una transición y una democracia, hemos adquirido la capacidad de resistencia frente a ciertos tipos de estupidez? Porque si bien Ibarreche -como le contestó Zapatero antes del encuentro en Moncloa- se ha equivocado de país, de lo que no se ha equivocado es de tiempo ni de un presidente de Gobierno que si por algo se ha caracterizado hasta ahora ha sido por sus excesivas concesiones a los nacionalismos, por apoyarse en grupos que no creen en España, por ser el hombre de la improvisación y de los discursos fáciles, por no expresar nada con claridad y eludir las decisiones difíciles, que parecen definirse siempre sobre la marcha, bajo el dictado de negociaciones apresuradas -como el Estatuto de Cataluña-, o de acontecimientos externos -como la ruptura definitiva del mal llamado proceso de paz-.

Europa, por otra parte, esa Europa orgullosa de su ciudadanía comunitaria de la que ha hablado Zapatero para subrayar el anacronismo de Ibarreche, tampoco puede considerarse un refugio contra el peligro real de los nacionalismos. Si hoy lo ignoran los políticos y gobernantes, los hombres y mujeres de la antigua Yugoslavia pueden recordárnoslo enseguida. Pueden recordarnos que la naturaleza del nacionalismo no ha cambiado. Qué Europa es tan capaz de barbarie como lo era en el Holocausto. Pueden recordarnos que primero aparece el demagogo, que provoca el caos, y luego se presenta el fanático con su horca y sus verdugos. Que Bruselas, París, Londres o Berlín siguieron viviendo felizmente mientras la guerra volvía, prácticamente, cada verano, a los Balcanes. Y que, incluso después del final de la Guerra Fría, Europa no es capaz de gestionar los asuntos de su propio continente sin apelar a Estados Unidos.

Por supuesto, España no es la antigua Yugoslavia. Cualquier comparación resulta grotesca. El nacionalismo y el consumado demagogo, sin embargo, están ahí, y no se puede decir que no hayan puesto en danza los viejos temores de secesión ni que no repitan, a menudo y con fruición, que los opresores españoles son los culpables de todos sus problemas o que estarían mucho mejor si se gobernasen por sí mismos.

La Historia ha demostrado que está llena de sorpresas, y que a nadie le sorprenden tanto como a sus protagonistas. Por ejemplo, en 1789 nadie pensaba en el Terror, en Termidor o en Napoleón. ¿Y quien de cuantos escribían sobre la Unión Soviética en los años ochenta intuyó su derrumbe?

La creencia popular de finales del siglo pasado sugería que la economía iba a ser la clave tanto en Europa occidental como en la antigua Europa del Este. Por el contrario, hemos podido comprobar la primacía de la política y la importancia de los liderazgos en los momentos excepcionales. Una gran parte de la responsabilidad de la unificación de Alemania pertenece a un hombre: Helmut Kohl. Y, en sentido contrario, ocurrió lo mismo con Tudjman y Milosevic en el terrible fin de la antigua Yugoslavia.

El tiempo dirá si el visionario Ibarreche aspira a demasiado y si Zapatero sigue fiel a la retórica que dice una cosa y hace otra, dejando abierto el modelo territorial de Estado para que las minorías nacionalistas continúen en una demanda infinita a cuenta del cuento de los derechos históricos. Porque hoy el problema, aunque más agudizado, es el mismo que ayer: definir los límites de descentralización que puede soportar la idea de España. Y para ello es fundamental que los líderes que hagan frente al polvorín móvil de Ibarreche reafirmen ciertas convicciones y audacias del alma que esta última legislatura ha oscurecido. Para ello no basta envolverse superficialmente en los artículos de la Constitución. Para ello es vital la apuesta por una razón crítica y resistente contra la nacionalidad entendida como religión.

Un Gobierno contra las instituciones
Editorial ABC 20 Octubre 2007

AL margen de pretextos legalistas, la recusación presentada por la Abogacía del Estado, a instancia del Gobierno, contra dos magistrados del Tribunal Constitucional, Roberto García-Calvo y Jorge Rodríguez-Zapata, es un descarado intento de manipular la composición de este órgano para, en definitiva, evitar que una mayoría «conservadora» pueda decidir los recursos pendientes contra algunas leyes a las que el Ejecutivo ha confiado el éxito de su legislatura. No hay precedentes de que el Gobierno de la Nación haya promovido la recusación de magistrados del TC, ni de una estrategia partidista tan desaforada por controlar esta institución, entre otras. El Gobierno de Rodríguez Zapatero está convirtiendo en un lodazal político y mediático el funcionamiento de los órganos del Estado, porque, además de este asalto al TC, los socialistas ya cambiaron las reglas de decisión en el Consejo General del Poder Judicial para bloquear su mayoría conservadora -votada favorablemente por el PSOE en 2001- en el nombramiento de magistrados del Tribunal Supremo. También alteraron los procedimientos electorales en los órganos representativos de los fiscales -el Consejo Fiscal- y de los jueces -las salas de Gobierno- para que tuvieran un hueco los representantes de las asociaciones progresistas, necesitadas de obtener por reglamento lo que le negaban las urnas. El Ministerio Fiscal ha sido encajonado en un modelo totalmente politizado y caudillista, al servicio del Gobierno y del fiscal general. Y no mejor suerte han corrido algunos de los organismos reguladores, como el de la Energía o el del Mercado de Valores, sometidos a las presiones de un Gobierno inquietantemente intervencionista en las decisiones empresariales.

Pero lo que sucede con el TC supera todo lo imaginable. Rodríguez Zapatero ha impulsado legislaciones poco reflexivas, en unos casos, o manifiestamente inconstitucionales, en otros, sin preocuparse de las consecuencias que esta forma de proceder conlleva en un Estado democrático y de Derecho, donde la oposición parlamentaria y los ciudadanos tienen derecho a instar de los tribunales, incluido el Constitucional, la efectiva aplicación del imperio de la ley. El Gobierno quiere que ahora sea el TC el que le arregle el fiasco de su saldo legislativo, aunque sea a costa de cometer otros nuevos desafueros que ratifican la verdad histórica en que consiste el rechazo político y moral que, antes o después y con mayor o menos intensidad, muestran los ejecutivos socialistas hacia la independencia de los jueces.

La recusación es un instrumento procesal, legítimo, que los justiciables usan con frecuencia, y no siempre con fundamento, para garantizarse la imparcialidad de los jueces. Pero el Gobierno de la Nación no puede actuar como un particular contra magistrados del TC, pues ni su responsabilidad institucional se lo permite, ni la naturaleza de los procesos constitucionales lo aconseja. Además, si tan seguro está de la constitucionalidad de las leyes que ha promovido, estas recusaciones están fuera de lugar, salvo que prejuzgue que las ideologías que asigna a los magistrados son pactos de fidelidad partidista que estos han firmado antes de entrar en el Tribunal. El problema no es la imparcialidad de los jueces recusados -uno de ellos especialmente sometido a un linchamiento personal, intolerable por sus anteriores cargos políticos-, quienes no manifestaron su opinión sobre la constitucionalidad de la ley que prorroga el mandato de la presidencia del TC, sino sobre los efectos específicos que iba a producir su aplicación en este momento concreto. Por tanto, ni García-Calvo ni Rodríguez-Zapata exteriorizaron en la carta remitida a la presidenta del TC un juicio negativo de legalidad constitucional, sino una discrepancia de orden gubernativo interno.

Por tanto, el verdadero problema es el pavor del Gobierno a encontrarse con un fin de legislatura marcado por sentencias constitucionales que revoquen en todo o en parte el estatuto de Cataluña, la ley de matrimonio entre homosexuales o determinadas disposiciones de la ley integral contra la violencia sobre la mujer. La solución que ha encontrado el Gobierno a sus problemas es, pura y simplemente, la desestabilización de las instituciones independientes del Estado.

Una venda en los ojos
EDUARDO SAN MARTÍN Periodista Digital 20 Octubre 2007

LOS magistrados del Constitucional son, todos ellos, presuntos prevaricadores. Ese es el hierro con el que los marcan a fuego los partidos. Los seleccionan más por afinidades ideológicas o políticas y menos por méritos profesionales, y, cuando ya se encuentran en ejercicio, predicen cada uno de sus pronunciamientos en función de esos antecedentes. Yo, Gobierno, presumo que los magistrados escogidos según mis criterios van a fallar siempre a mi favor; y yo, oposición, estoy convencida de que «los míos» harán lo propio con mis iniciativas. Lo dicho: los grupos parlamentarios eligen a esos magistrados, y no a otros, porque adjudican a los escogidos la presunción de que van a prevaricar. No puede comenzar de peor manera, pues, la andadura de una institución capital del Estado, cuya función le obliga a situarse, como condición constitutiva, por encima de un poder legislativo cuya producción normativa es el principal objeto de su control.

Puesto que es inevitable que los magistrados deben ser elegidos por un poder del Estado, es preferible que ese poder sea el que representa la soberanía popular, y no, como en Estados Unidos, directamente el jefe del Ejecutivo (aunque después el Congreso haya de ratificarlos). Y dado que es imposible encontrar a candidatos ideológicamente inocentes, no es que sea inevitable, sino que es incluso conveniente que la composición del Tribunal refleje la pluralidad existente en la sociedad que se refleja en las cámaras parlamentarias. Pero, aceptados esos condicionantes, sería posible encontrar criterios más depurados de selección que los que se practican hoy, con objeto de que los magistrados pudieran disfrutar, desde su elección, del beneficio de la duda. Cómo concedérselo, sin embargo, si los propios grupos que los eligen están prejuzgando cada una de sus decisiones futuras desde el momento mismo en que se constituye el Tribunal; si los seleccionan no sólo por su ideología, lo cual no es en sí tan grave, sino preferentemente en función de una previsible obediencia política.

Con todo, habría que intentarlo -otorgarles el beneficio de la duda- a pesar de esa eventual contaminación de origen. Es lo que hay, y seguramente por mucho tiempo, porque no es previsible que los partidos cambien de criterio de selección, salvo que sufran un repentino arranque de confianza en una genuina división de poderes en la que ninguno de ellos cree de verdad. Así que, a la espera de que los grupos emprendan algún día ese camino de Damasco, habrá que tratar de no hacer más difícil aún el trabajo de los magistrados, porque no hay otros y porque los necesitamos.

La salud del sistema requiere de un Tribunal Constitucional sobre el que no se cierna permanentemente la sombra de la sospecha, so pena de que se esté sometiendo todo el entramado político democrático a idéntica desconfianza. Dicho de otra manera, deberíamos colocarnos sobre los ojos la venda que los grupos políticos le han arrebatado a la Justicia y pensar que, a pesar de la perversión del sistema de elección, los magistrados del Constitucional no tienen por qué ser, necesariamente, unos prevaricadores.

No deberíamos concluir que, porque Pérez Tremp haya escrito algo relacionado con un aspecto del Estatuto de Cataluña y sean conocidas sus simpatías nacionalistas, va a fallar necesariamente en contra de su conciencia de jurista. Como no tendríamos que suponer que los magistrados de extracción conservadora García-Calvo y Rodríguez-Zapata van a prevaricar en el recurso contra de la prolongación del mandato de la presidenta sólo porque lo ha presentado el PP. No se trata de un ataque de ingenuidad. Es pura necesidad. Sencillamente, necesitamos pensar así, aunque no siempre suceda tal cosa, porque, si no, todo el tinglado se nos viene abajo. La democracia está hecha de convenciones. Y una de ellas, imprescindible, consiste en admitir que los jueces imparten siempre justicia, con independencia de sus creencias, de su origen y de su vida privada. De lo contrario, damos cuerda al más destructivo de los relativismos.

Recusación extemporánea
RECUSACIÓN EXTEMPORÁNEA (Catedrático de Derecho Procesal de la UCM) ABC 20 Octubre 2007

Ayer, de forma insólita en la reciente historia constitucional española, un Gobierno ha autorizado a la Abogacía del Estado a que formule recusación contra dos de los magistrados del Tribunal Constitucional que deben resolver sobre la posible inconstitucionalidad de una ley aprobada por el Parlamento. Lo primero que hay que destacar es que esa decisión no viene exigida por ninguna norma jurídica, sino que tiene un carácter político puro y duro. El Gobierno no puede refugiarse en este caso en ningún precepto legal que le fuerce a actuar como lo ha hecho: ha optado libremente por recusar a dos Magistrados del Tribunal Constitucional, sabiendo las graves consecuencias políticas y jurídicas que esa decisión puede llevar consigo.

En mi opinión, la recusación planteada es extemporánea jurídicamente e inconveniente políticamente. Es extemporánea porque se va a presentar fuera de plazo, ya que los hechos que la fundan (una carta enviada por los dos magistrados recusados a la Presidenta del Tribunal Constitucional) se remontan al pasado mes de junio, y la ley señala que la recusación debe formularse en el plazo máximo de diez días desde que se tuvo conocimiento de la causa de recusación. Ese periodo de tiempo, aunque comenzara a contarse desde la interposición del recurso de inconstitucionalidad, ha pasado con creces, y por eso debe aplicarse lo que la ley prevé para las recusaciones extemporáneas: que ni siquiera se debatan, esto es, su inadmisión a trámite. El hecho de que la recusación se plantee cuando el Pleno del Tribunal Constitucional acaba de aceptar la abstención de los dos magistrados directamente afectados por la norma impugnada, y está en juego, por tanto, la Presidencia del órgano, no hace sino evidenciar las razones políticas y no jurídicas que han motivado la formulación de la recusación en este momento concreto.

Pero es que, además, plantear una recusación en esos términos supone una gran inconveniencia política: primero, porque el Gobierno es el menos indicado, con carácter general, para intentar alterar la composición del Tribunal Constitucional, cuando él, por imperativo constitucional, nombra a dos de sus doce miembros. Y, en segundo lugar, porque en los recursos de inconstitucionalidad que él no plantea debe adoptar una postura discreta y neutral, y no partidista, como claramente ha sucedido en este caso.

A ver si en la famosa recriminación de Fernández de la Vega a María Emilia Casas el pasado 12 de octubre, en vez de decir la primera a la segunda «esto nos pasa por respetar el Capítulo» (lo que, dicho sea de paso, no se entiende qué quiere decir), no dijo más bien «esto nos pasa por no llamar a capítulo», lo que parece que ahora el Gobierno pretende remediar con esta desafortunada recusación.

Encadenados al Guggenheim
TERESA JIMÉNEZ-BECERRIL ABC 20 Octubre 2007

Alberto Jiménez-Becerril asistió, como teniente-alcalde de la ciudad de Sevilla, a la inauguración del museo Guggenheim en octubre de 1997. Hoy, aunque quisiera, no podría acudir a ver la exposición en la que se muestran fotografías de un asesinato, que podría ser el suyo, llevado a cabo por la banda terrorista ETA en enero de 1998. El museo celebra su décimo aniversario cuando nosotros celebramos el de la muerte de Alberto y de Ascen. «Cada uno a su gusto» es el título que reúne las obras de un grupo de artistas vascos. Así es la vida, cada uno recuerda a su gusto, pero no deja de ser triste que haya quien encuentre el gusto en ofender a los que más perdieron.

¿Nos obligarán a las víctimas del terrorismo a encadenarnos a las planchas relucientes que componen el museo de Frank O. Ghery para evitar con nuestros cuerpos que reflejen el horror de una exposición que proyecta al exterior una benévola sombra de los crímenes de ETA? Bilbao ha logrado incluirse en el circuito del turismo cultural gracias a un proyecto, bien ejecutado, que ha sabido conectar con quienes incluyen la oferta de arquitectura y arte moderno entre sus motivos a la hora de programar un viaje. Es lo que busca la mayoría de las ciudades europeas que no cuentan con otros atractivos o al menos no pueden competir con ciudades como Venecia, Praga, París, Londres... Algunas lo consiguen, otras no, y Bilbao ha dado un paso de gigante.Viviendo en Italia he comprobado cómo muchos italianos han descubierto el País Vasco a raíz de la publicidad ganada por el Museo Guggenheim, y muchas son las veces que me han interrogado acerca de la oportunidad de visitarlo.

Por eso me preocupa tanto el contenido de la exhibición «Chacun a son gout», que, al menos a mi juicio, no responde al gusto de quienes aún se escandalizan de las atrocidades cometidas por ETA. La imagen exterior es fundamental, y los comisarios que organizan las muestras lo saben. Por tanto, no pueden escudarse siempre en la libertad de expresión, porque la auténtica libertad sería la de negarse a proyectar una imagen injusta de los hechos, y más aún cuando esos hechos son peligrosamente actuales. Que los nacionalistas, los batasunos y quien quiera unirse a ellos confundan diariamente los derechos de las víctimas con los de sus asesinos es algo que a los españoles ya no nos sorprende, pero que se presente una falsa realidad del País Vasco, donde los sanguinarios terroristas sean despojados de su crueldad y ésta sea adosada a quienes los combaten y mueren por ello es inadmisible. No saben ustedes lo difícil que resulta desposeer a los asesinos de ETA de su aureola de romanticismo libertario e independentista fuera de España.

El muchacho vasco, lleno de ideales, contra el guardia civil o el policía al servicio del opresor Estado español. Y otra vez a explicarle a los extranjeros que Franco murió hace más de treinta años; que con la llegada de la democracia hubo una amnistía de la que se beneficiaron prácticamente todos los etarras, no importa cuántos inocentes hubieran asesinado; que el País Vasco cuenta con un régimen autonómico excepcional; que esos chavales, no han dejado nunca, desde que tengo uso de razón, de secuestrar, extorsionar, mutilar y matar a militares y civiles; que sus víctimas no han respondido más que con la palabra, y que por ello es tan importante que se sepa la verdad. Cuando te escuchan se horrorizan y reconocen que tenían una idea equivocada del terrorismo en España. Pero los que testimoniamos somos pocos, y menos los que lo hacemos fuera de nuestras fronteras. Basta una exposición como la de Bilbao, con los buenos disfrazados de malos y los verdaderos culpables haciendo su paseo triunfal para echar por tierra todo el trabajo de las fundaciones, asociaciones y foros que buscan devolver a cada uno a su sitio.

No se trata de manipulación, ni de estrechez mental, ni de uso político: se trata de no aceptar que la mentira se pasee por una alfombra roja, ni que se brinde con champán delante del cráneo acribillado de un muchacho inocente sin que haya quedado claro que quienes lo asesinaron son unos bastardos que merecen nuestro desprecio y el de la comunidad internacional. No será con nuestros muertos como telón de fondo donde los creativos discutirán sobre el valor de una obra. Si al menos yo supiera que quienes lo hacen distinguen entre quienes han causado el dolor y quienes lo han padecido, podría incluso permitir que se expusiera el horror vivido, pero para aupar a los matones y a quienes los sostienen ideológicamente no puedo hacer otra cosa que encadenarme, aunque sea simbólicamente, a ese museo que hoy brilla un poco menos y cuyas planchas de metal no logran proyectar más que sombras en nuestros ya poco iluminados corazones.

David contra Goliat
Cristina Cuesta (víctima del terrorismo y miembro de Covite) - San Sebastián El País 20 Octubre 2007

Sinceramente, esperaba del Museo Guggenheim una cierta dosis de compasión y sensibilidad con las víctimas del terrorismo, muchas de ellas pertenecientes a la comunidad desde donde este símbolo de la cultura y la modernidad vasca se ha hecho internacionalmente reconocido. La inmensa metedura de pata, rodeada de excusas estéticas y de criterios metafísicos y de una actitud desafiante por parte de su director hacia las entidades que hemos osado criticar esta iniciativa, podría haber sido subsanada retirando esas fotos que humillan a las miles de víctimas del terrorismo, a los amenazados, a los extorsionados, muchos patrocinadores del propio museo.

Y nos humilla, no sólo a las víctimas sino a la propia sociedad vasca, porque el relato que se expresa en la serie fotográfica respecto a las crónicas vascas referente a lo que el propio autor Clemente Bernad ha calificado del "conflicto", recoge: dos fotos de "militantes" de ETA muertos; una foto de un coche con matrícula francesa quemado durante la protesta contra la colaboración de los Gobiernos francés y español; dos fotos de dos atentados de ETA a la Guardia Civil; una foto de un acto de condecoración de la Guardia Civil en la que en actitud altiva aparece el general Rodríguez Galindo; tres fotos de concentraciones de familiares de presos de ETA, una de ellas mientras cantan el Eusko Gudariak; dos fotos de enfrentamientos entre "militantes independentistas" y la Ertzaintza y la Policía Nacional; una foto de la detención de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, y una eliminada por desautorización de la familia Blanco de la radiografía del cráneo de Miguel Ángel Blanco, montaje fotográfico manipulado de la rueda de prensa que ofreció el médico mientras Miguel Ángel Blanco agonizaba.

¿Es este relato resumen, coherente, digno, realista, respetuoso con la historia y presente de las consecuencias humanas, sociales, políticas del terrorismo? ¿Qué lectura puede hacer cualquier turista poco informado del llamado "conflicto"? ¿Es ésta una visión apolítica, como defiende el director del museo? No puede existir la neutralidad al tratar fotografías y pies aclaratorios que hablan del dolor de miles ciudadanos, todavía hoy inmersos en su dolor y su rabia, a los que no se les ha reparado ni social ni institucionalmente. Defender la neutralidad y el valor estético de estas fotos es como valorar la belleza de una foto de un campo de concentración. Las imágenes elegidas lo han sido con criterio y sentido: el de la exaltación de los verdugos y el de la transmisión de un relato falso y legitimador del terrorismo etarra. Que el Guggenheim colabore en esta ignominia, más propia de una herriko taberna, es lo que no se entiende y no se debería permitir.

Ley de Memoria Histórica
Historia y violencia
José María Marco Libertad Digital 20 Octubre 2007

Corre por ahí, persistente, la leyenda urbana de que la guinda, o el objetivo estrella de la Ley de Memoria Histórica de Rodríguez Zapatero no era otro que desmantelar la Cruz del Valle de los Caídos. La leyenda urbana sigue diciendo que cuando le hicieron comprender, de la forma más suave que encontraron, que aquello era de todo punto imposible, Rodríguez Zapatero expresó su contrariedad con notable energía.

Leyendas urbanas aparte, hay algún aspecto de la ley de Rodríguez Zapatero que conviene resaltar.

El primero es que parece hecha a la medida del lobby de historiadores académicos, marxistas o progresistas, que han escrito –inventado sería un término más adecuado– la historia oficial de la España del siglo XX en los últimos cuarenta años. En contra de lo que la ley postula, las auténticas víctimas del silencio y de la censura oficial en estos largos años han sido los que padecieron la represión republicana, tanto por ser trotskistas o anarquistas como por ser de derechas o católicos o incluso, simplemente, por mostrarse partidarios de una solución negociada al conflicto.

Las cosas han cambiado en los últimos tiempos. Ahora, por fin, los historiadores que han dedicado buena parte de su trabajo a rescatar esta tragedia publican estudios de éxito masivo. La ley de Rodríguez Zapatero parece diseñada para proteger una historiografía oficial en retirada, frecuentada sobre todo por el público cautivo de los alumnos universitarios. Es como una ley proteccionista que insufla vida artificial a una actividad en trance de desaparecer por una competencia más eficaz. Tras el derrumbamiento del Muro de Berlín, la partida ideológica se juega en buena medida en la Historia. Rodríguez Zapatero intenta levantarlo otra vez y acotar de nuevo su versión –la única– de la historia.

No está de más subrayar otro aspecto. Gabriel Albiac ha apuntado que al incluir entre los represaliados del franquismo a quienes sufrieron represión entre el 1 de enero de 1968 y el 6 de octubre de 1977, la ley permite a los terroristas, en particular a los terroristas nacionalistas, acceder a las reparaciones aprobadas. El asunto es aún más grave que su significado evidente, porque corrobora una de las consecuencias inevitables de esta ley. Y es que al reivindicar en exclusiva las víctimas de un bando (con excepción de las de la persecución religiosa), el texto legal legitima a posteriori la violencia ejercida por el otro. A partir de ahora, en la guerra civil habrá habido una violencia tolerable y otra que no lo es.

Todo esto había desaparecido con la Transición. Nos devuelve a los peores tiempos de la represión en el bando republicano y en el bando franquista. En el clima de radicalización y de banalización de la violencia que vive hoy nuestro país, esta ley resulta una pieza más del desmantelamiento, inevitablemente violento, de la democracia constitucional española fundada en la Constitución del 78.

Vídeo de Z
Zetapaña
Pablo Molina Libertad Digital 20 Octubre 2007

Los niños, cuando comienzan a hablar, suelen transformar el sonido de la letra ese en una zeta. Es cosa de la edad. Zapatero cambia las terminaciones en "d" también por una zeta. No es cosa de la edaz. Es que él habla así. Aquí y en la China. Y nadie tiene derecho a decirle que solidaridaz, humildaz o verdaz no se pronuncian de esa forma. Estolidez sin embargo sí termina en zeta. Como insensatez, sandez y memez, pero estas son palabras que no suele utilizar ZP a pesar de la íntima vinculación que tienen con su discurso.

Todo se puede decir con una sonrisa, nos dice ZP esbozando la mejor de las suyas que, a pesar de sus esfuerzos, sigue teniendo un aspecto siniestro. Con Zapatero pasa igual que con las buenas películas de terror, en las que el personaje más bondadoso, el de los rasgos más ingenuos, resulta ser el psicópata que acaba decapitando a media ciudad. Pero con una sonrisa.

Zapatero quiere refundar España desde la gramática como en aquella novela de Vizcaíno Casas, en que el presidente autonómico, que por un defecto en el frenillo convertía las pes en efes, acababa implantando el "farfullo" como lengua vernácula. Con ZP cambiaremos el castellano por el "zarzullo" y lo institucional, lo moderno, lo progre será a partir de ese momento hablar de solidaridaz y de igualdaz, cambiando la terminación. Y también el acento, que el presidente por accidente convierte sistemáticamente las palabras polisílabas en esdrújulas porque se conoce que eso de las palabras llanas y agudas es cosa más bien de fascistas.

La campaña del PSOE, presentada por Pepiño Blanco con su habitual gracejo, nos permite atisbar la magnitud de la selección negativa llevada a cabo en el PSOE desde que el titán del pensamiento se encaramó a su dirección. Sólo alguien que valora la inteligencia de los demás en función de la de su jefe es capaz de escenificar una chorrada de este calibre.

Zetapaña, feliz acuñación de Javier Orrico en su último libro, podría ser una realidad en cuestión de meses si no fuera porque a Z y a su fiel escudero los españoles les vamos a dar el próximo mes de marzo esa patada en el trasero que tan merecida tienen. Pero sin acrituz ni maldaz, porque "todo puede decirse con una sonrisa".

Doble juego Gobierno-ETA: ahora toca el recreo, luego volver a la mesa
Enrique de Diego elsemanaldigital 20 Octubre 2007

Cuando el Gobierno abrió la negociación con ETA se introdujo en un proceso de degradación moral. Esa era la corrupción de la que hablaba Lord Acton cuando indicaba que el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente. No digamos el poder criminal de las pistolas y los coches bomba. El sabio refranero español indica que dime con quien vas y te diré quien eres. Acercarse a los terroristas implica someterse a una tentación muy seria. El Gobierno ha caído en ella.

Las declaraciones parlamentarias del ministro de Justicia, Fernández Bermejo, ponen en claro lo que es una sospecha general: el Gobierno aspira a volver a la negociación, tiene síndrome de negociación e incluso es muy posible que las vías de comunicación, las vías negociadoras, no se hayan roto, y de eso hay indicios. El gobierno y ETA estarían en el recreo, como ha venido a decir Jaime Mayor Oreja, una referencia en estas cuestiones.

En este contexto, tener confianza en el Gobierno es un ejercicio de ingenuidad. Ya resulta difícil saber si las detenciones de los dirigentes de Batasuna son una medida del Estado de Derecho o una pura arbitrariedad, porque es notorio que se ha dejado en la calle a algunos, como si se pretendiera tener interlocutores.

Desde este momento, es legítimo interpretar todo lo que haga ETA –incluso atentados y posibles asesinatos- en esa clave de mensajes al Gobierno y la lucha contraterrorista aparece infectada de esa situación de corrupción moral general, sin que quepa descartar intervenciones selectivas para deteriorar a unos hipotéticos sectores de etarras respecto a otros.

El Gobierno y sus voceros no pueden aducir que no pactó con ETA. Es una evidencia que lo hizo. Porque pactó están en el Parlamento vasco las nekanes y en los ayuntamientos los de ANV. Suena todo a mentira, a doble juego, a negociación inacabada, a engaño conjunto a los ciudadanos por parte del gobierno y de ETA, en comandita, como aliados indeseables que han sellado un futuro conjunto.

El problema de Zapatero es que credibilidad no lleva zeta
Elsemanaldigital 20 Octubre 2007

Uno de los aspectos más llamativos de esta larga pre-campaña electoral es la estrategia que está desarrollando el PSOE, demasiado previsible, poco sutil y a veces claramente fallida en su intento de corregir una tendencia del electorado que no acaba de resultarle favorable.

Por una parte, se observa en esa estrategia la pretensión difícilmente realizable de no asustar todavía más a los votantes moderados, congelando la negociación política con ETA y las reformas territoriales, y al mismo tiempo consolidar el voto del sector radicalizado de la población al que José Luis Rodríguez Zapatero ha dirigido casi en exclusiva su acción de gobierno, con medidas como el desbloqueo de la Ley de Memoria Histórica o el empecinamiento en la implantación de la asignatura de educación para la ciudadanía. Han bastado unas declaraciones imprudentes del locuaz ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, para echar por tierra buena parte de estos esfuerzos.

Por otra parte, el Gobierno tiene emprendida otra ofensiva electoralista que une el anuncio de medidas pretendidamente sociales, pero con un alto coste para las arcas públicas que las hace poco realistas a los ojos del ciudadano medio, con el manejo de los Presupuestos Generales del Estado para beneficiar a las dos grandes Comunidades Autónomas donde la ventaja que el PSOE le sacó al PP fue decisiva para ganar las elecciones en 2004: Andalucía y Cataluña. Claro que esto se ha hecho a costa de perjudicar a otros territorios de mayoría popular, donde previsiblemente los votos del PP aumentarán todavía más como consecuencia de ese trato inicuo.

Por último, la estrategia socialista aspira a captar el voto joven, especialmente el de los nuevos electores que se incorporarán al sufragio en marzo de 2008. Aquí es donde hay que encuadrar el desenfadado vídeo con el que José Luis Rodríguez Zapatero acaba de sorprender a la opinión pública.

Al vídeo que elaboró Mariano Rajoy con motivo del 12 de octubre se le ha reprochado un cierto acartonamiento y exceso de solemnidad. Pues bien, el presidente del Gobierno ha caído en el defecto contrario y, en cierto modo, se ha puesto a los pies de los caballos ante una sociedad como la española que no está para esas bromas.

Que para promocionarse entre los jóvenes no se le haya ocurrido mejor idea que burlarse de la ortografía y hacer alarde de una pronunciación incorrecta, cuando una de la peores tachas que se le pueden poner a su mandato en el Gobierno es el deterioro, constatado internacionalmente, que ha sufrido la educación en nuestro país, no es más que una triste gracia. Además, minusvalorar a los jóvenes y tratarlos como a incapaces es siempre un error: al final, lo que éstos aprecian en los políticos – igual que cualquier otro sector de la población - es la credibilidad, y esta palabra, aunque la diga mal Zapatero, no lleva zeta.

La Justicia, en efecto, es un cachondeo
Juan Carlos Escudier El Confidencial20 Octubre 2007

Desde que Pedro Pacheco, en aquel momento alcalde de Jerez, se hiciera famoso en el siglo pasado por afirmar que la Justicia era un cachondeo y un tribunal le condenara por desacato, no ha habido definición más certera de este tercer poder del Estado que, si por algo se distingue hoy, no es por su independencia, sino por esa fidelidad canina que aconseja no morder nunca la mano que le sirve el marisco. Insaciables y desconfiados, los dos grandes partidos han llenado las altas instituciones judiciales de personas eternamente agradecidas, una gente peligrosísima porque sus dictados surgen del Derecho, sí, pero regurgitados desde el estómago. La Justicia, esa señora ciega que iba con venda, ha recuperado milagrosamente la vista; de lo que anda mal es de la digestión y, posiblemente, de la gota.

Viene esto a cuento de la lucha intestina –no podía ser de otra forma- que se está viviendo en el Tribunal Constitucional para controlar la más alta magistratura del Estado, un órgano que se suponía integrado por seres doctos, probos y hasta puros; doce magistrados a los que hemos encomendado una interpretación sabia de la Constitución, que ahora dedican su tiempo a zurrarse la badana para conseguir una correlación de fuerzas favorable a sus mentores, con el Estatuto de Cataluña como telón de fondo.

Sobre este escándalo mayúsculo se ha puesto cierta sordina porque no interesa que se sepa que todo es una gran farsa con su atrezzo de togas y puñetas, que la constitucionalidad de las leyes no depende de que realmente lo sean sino de lo que interese en cada momento al PSOE y al PP, y que el presunto árbitro supremo de la legalidad es, en realidad, un juez de línea de poca monta, sobre el que se puede influir para que pite o no el penalti, cuando no cantarle las cuarenta en pleno desfile del 12 de octubre, que la vicepresidenta De la Vega tiene su carácter.

Las escaramuzas que se han vivido en el seno del supuesto Alto Tribunal inspiran bastante vergüenza ajena. El PP logró primero la recusación de uno de los magistrados, supuestamente afín a las tesis del Gobierno respecto del Estatuto; el Ejecutivo reaccionó impulsando un cambio en la ley del Tribunal para asegurar la permanencia en la presidencia de María Emilia Casas hasta diciembre, y con ella su voto de calidad; el PP contraatacó recurriendo la ley y forzando la abstención en los debates de Casas y del vicepresidente Guillermo Jiménez, lo que daba a uno de los suyos, el magistrado Vicente Conde, la presidencia accidental y el voto de calidad. El último lance será la recusación de dos magistrados conservadores, que expresaron públicamente su oposición a la modificación de la ley.

Tanta artillería ha sido necesaria porque estos independientes miembros de la Judicatura son más predecibles que un eclipse y todo el mundo sabe cuál será su fundada opinión sobre cada tema que se les plantee, idéntica, huelga decirlo, a la de los partidos que les propusieron. En resumidas cuentas, el Tribunal Constitucional no es que esté politizado sino que es la política misma, pero con muchos considerandos y otros gerundios.

El sistema está podrido por mucho que nuestros próceres se empeñen en proclamar la buena salud de nuestra democracia, y nos reciten su perpetua cantinela sobre lo bien que funciona la separación de poderes y lo listo que era Montesquieu, el hombre más asesinado de la historia.

Eso sí, lo que marcha como un reloj suizo es la Justicia a la carta, una modalidad deportiva que tendría que ser olímpica cuando nos vuelvan a dar los Juegos porque los especialistas nos crecen como setas. ¿Que nos parece que 20 años es poco tiempo de cárcel para un etarra? Pues se inventa una doctrina ad hoc en una mañana para que no computen los beneficios penitenciarios o se piden 90 años por un par de artículos. ¿Que no interesa que se nos muera de hambre De Juana? Se le alivia la condena al pobre y se le facilita el contacto con su señora, que eso anima bastante. ¿Que quien ya no nos interesa es De Juana? No hay problema: se le devuelve al talego como si tal cosa. ¿Negociaciones con Batasuna? Se les da a los chicos el pasaporte para que visiten Irlanda y se empapen de Sinn Fein. ¿Que ya no hay proceso y toca ser implacables? Se les detiene por terroristas. Fácil y limpio.

Los ciudadanos podemos entender que no estamos ante una ciencia exacta, pero nos cuesta mucho tragarnos el sable de las arbitrariedades. Sea cual sea el resultado de la batalla que se libra en el Constitucional, nunca podremos estar seguros de si el Estatuto de Cataluña se ajusta o no a la Carta Magna. De lo que no nos cabe duda es que Pacheco tenía más razón que un santo. La Justicia, en efecto, es un cachondeo. Y de los grandes.

Zapatero se enreda con Alfonso Guerra, Aznar y Mayor Oreja
Pascual Tamburri elsemanaldigital 20 Octubre 2007

José Luis Rodríguez Zapatero nos ha dicho varias veces que no será necesario aplicar al País Vasco el artículo 155 de la Constitución porque Juan José Ibarretxe no llevará adelante su plan. Alfonso Guerra ha dejado claro que, si lo hiciese, habría que aplicar la Carta Magna. Jaime Mayor Oreja ha recordado que ese artículo, de compleja aplicación directa, necesita un desarrollo legislativo que él ya propuso. Y José María Aznar, que con la mayoría absoluta del PP tendría que haber desarrollado por su cuenta el artículo 155 y no se atrevió por reverencia al consenso, truena ahora contra el PSOE, que lo engañó como a un chino firmando el Pacto por las Libertades mientras los socialistas vascos negociaban a escondidas con los batasunos. Un juego de hipocresías cruzadas en el que los políticos dan la espalda a las cosas que la gente de la calle puede y quiere oír.

Primero. ¿Es tan terrible el artículo 155? Sencillamente faculta al Gobierno a hacer cumplir la ley a un ejecutivo autonómico cuando se la salte, cuando haga mal uso de los poderes que el Estado le dio; y lo mismo que los dio los puede retirar total o parcialmente, temporal o permanentemente, en defensa precisamente de los valores constitucionales básicos, el primero de los cuales es la soberanía indisoluble de la nación. Suena duro, es cierto, pero ¿podríamos prescindir de una norma así? Zapatero parece creer que sí, ya que por puro buenismo renuncia a aplicarla.

Segundo. Ibarretxe ya ha anunciado cómo va a violar las normas del Estado, convocando consultas populares al margen de la ley. Esto, aunque ya no es delito tipificado como en tiempos de Aznar, porque Zapatero derogó esa parte del Código Penal, sigue sin ser legal. Si realmente se llega a un Gobierno regional fuera de la Ley, ¿qué haremos? Según Zapatero nada, o quizás un poco de mímica circense ante las cámaras; pero ¿qué pasaría al día siguiente?

Tercero. Alfonso Guerra, válgame el Cielo, propone que si es necesario el Estado "reponga la legalidad, lo que sólo puede hacerse con la aplicación del artículo 155 de la Constitución", es decir que se encargue de "adoptar las medidas necesarias para obligar" a una Comunidad Autónoma a cumplir sus obligaciones. Es decir, lo mismo que Jaime Mayor Oreja, aunque con una diferencia importante: el vasco ha sido ministro del Interior y sabe que aplicar una norma, aunque sea un artículo de la Constitución, es muy complicado si no se ha previsto cómo hacerlo: faltan los desarrollos legislativos y ejecutivo-administrativos del 155, y el momento de tensión en el que sea inexorable recurrir a él será muy probablemente el menos adecuado para ponerse a pensar y a votar.

Cuarto. Mayor Oreja define la posición de Ibarretxe como "rebeldía", y es exacto; rebeldía contra las normas del Estado de Derecho y rebeldía contra la Constitución y la Nación (sin la que no habría ni democracia ni nada más, por cierto). Bien. Ahora imaginemos lo peor: así como Aznar dejó parte de su deber sin cumplir Zapatero podría incumplirlo del todo; efectivamente si el Gobierno y el Parlamento no lo requieren no hay aplicación del artículo 155. Pero en la Constitución hay más sujetos que el Ejecutivo, y hay más artículos aplicables al caso, en defecto del 155. El artículo 30, por ejemplo, expresamente convierte la defensa de España en un derecho y un deber de todos los españoles. Tampoco está desarrollado del todo, pero Guerra, Aznar y Mayor Oreja, ya que están de acuerdo en lo esencial, podrían meditar sobre esto. Bueno, y ya puestos a pensar podrían acordarse de las otras instituciones –incluyendo la Corona pero no sólo- que tienen su razón de ser en la defensa de la paz pública. ¿No está todo el mundo de acuerdo en las bondades de la Constitución? Pues ale, a desarrollarla y aplicarla en todos sus extremos a los rebeldes, o a callar todos.

Ciudadanos contra la frivolidaZ
Federico Quevedo El Confidencial 20 Octubre 2007

Perdónenme que insista –fue el tema de mi artículo de ayer-, pero es que dos días después sigo sin salir de mi asombro ante semejante ejercicio de superficialidad –prometo ya no hacer más bromas con la ‘z’ en beneficio de la calidad de nuestro idioma- y buen rollito conque nos obsequiaron Rodríguez y su lugarteniente Pepiño el pasado jueves. Cada vez que lo veo me produce más vergüenza ajena... Lo peor de todo es que gracias a herramientas como Youtube el video se verá en España y más allá de nuestras fronteras, con lo que si nuestro presidente ya provocaba cierta hilaridad en las reuniones internacionales a las que asiste, que por suerte son pocas, ahora va a desencajar mandíbulas. Digo que me produce vergüenza... De verlo mucho puede acabar siendo perjudicial para la salud ya que de la vergüenza se puede pasar a una incontrolable basca.

No es, sin embargo, baladí que hoy les vuelva a recordar el video de marras y la campaña analfabeta del PSOE. Ese mismo jueves en el que Blanco, cual showman de tres al cuarto, se asomaba impertinente a inquietar la paz de los hogares españoles esgrimiendo la ‘z’ como arma arrojadiza, desayunábamos en El Confidencial con Albert Rivera, presidente de Ciutadans o Ciudadanos –que ellos no tienen tanto problema como José Luis Pérez Carod en castellanizar su nombre, y Albert asegura que le importa un comino que le llamen Alberto-, un soplo de aire fresco a las puertas de esta democracia que nació, precisamente, queriendo ser una democracia de ciudadanos y ha acabado siendo una democracia partidaria tan sumamente sometida a la disciplina de las siglas que es incapaz de reaccionar a la monumental tomadura de pelo del presidente del Gobierno de la Nación.

Una cosa es que un presidente se ría de sí mismo –y con cierta prudencia-, y otra bien distinta que se ría de su país y de sus conciudadanos. Gracias a Dios Rodríguez no es Chávez –aunque quisiera- y todavía existen esperanzas de regeneración en esta democracia malherida por culpa de presidentes que se olvidaron de sus promesas o prometieron lo que no podían cumplir o, como éste, hicieron todo lo contrario de lo que prometieron. Existe esa esperanza asentada en ciudadanos, esta vez con minúscula, que todavía tienen fe en la naturaleza poderosa de la sociedad civil y en la fuerza arrolladora de la libertad. De lo que estaban faltos era de un referente político que acomodara sus exigencias y encauzara sus esperanzas. Les seré sincero, porque debo hacerlo, y aclararé antes que entre mi convicción profundamente liberal y el fundamento social-liberal en que han anclado sus principios Ciudadanos y esa otra formación nacida de la deserción de Rosa Díez del PSOE, hay diferencias notables. Pero no por ello deja de resultar atractivo el mensaje y, sobre todo, la frescura con la que se divulga.

Rivera habla sin complejo alguno. Dice lo que piensa –y piensa lo que dice, que no siempre ocurre, como en el caso de Rodríguez-, y no tiene reparo alguno en cantar las verdades del barquero, tales como que el nacionalismo es antidemocrático por su propia concepción de la convivencia, o que esta democracia necesita una profunda regeneración que pasa por reformar la Constitución y la Ley Electoral, no solo para subir un par de puntos el porcentaje que asegura la representación parlamentaria, como propone el PP, sino para instaurar un sistema de listas abiertas, limitar los mandatos a ocho años y llevar la democracia a las estructuras de los partidos. Rivera dice, sin tapujos, que hay que cerrar el modelo de Estado y delimitar definitivamente las competencias de cada administración y, por supuesto, rechaza de plano cualquier tipo de consulta popular dirigida a romper la unidad de la Nación. ¿Se puede no estar de acuerdo con todo esto? Me consta que en el PSOE hay mucha gente que lo suscribe de la ‘a’ a la ‘z’ de zapatero remendón, pero que también hay otra mucha que lo rechaza de plano. En el PP, sin embargo, no habría rechazo alguno a tales propuestas, pero sabiéndose alternativa de Gobierno, nuestra derecha se muestra acomplejada e incapaz de utilizar ese lenguaje directo y contundente tan necesario y navega en las aguas de la ambigüedad, quizás porque piensa que pueda necesitar los votos del nacionalismo moderado para ejercer el poder.

Y es que al final, inevitablemente, los propios partidos pervierten el sistema. Hace unos días un alto cargo del PP me explicaba que si Rajoy obtiene más escaños que Rodríguez no tendrá problemas para gobernar aunque no llegue a la mayoría absoluta, puesto que CiU se verá abocada a apoyarle si quiere seguir teniendo algún resorte de poder que le permita recibir, cito textualmente, “a los del cava en algún despacho donde se vean obligados a extender un talón”. En el momento sonreí, pero luego caí en la cuenta de la gravedad de tal frase, porque implica aceptar, por necesidades de poder, la corrupción del sistema, y el reconocimiento implícito de que los partidos nacionalistas actúan como lobbys cuyas sedes son, en realidad, sucursales financieras del partido cuyo único fin es el de recaudar fondos para la causa. Y eso en el caso del nacionalismo moderado, que lo es no por convicción, sino por conveniencia económica. Porque en el nacionalismo radical ocurre tres cuartos de lo mismo –cuando no recaudan por la vía del chantaje y la extorsión-, pero además se une la amenaza constante al Estado y a la convivencia.

Lo terrible es que durante todo este tiempo los partidos nacionales, es decir, el PSOE y el PP, han estado sometidos a ese chantaje terrible de los votos a cambio de poder económico. A ese chantaje sometió Pujol a González y a Aznar, y a ese chantaje han sometido Carod, Mas, Ibarretxe y compañía a Rodríguez –aunque éste parece encantado de haberse conocido y se mira cada mañana al espejo diciendo “que guapo soy”-. La alternativa de Ciudadanos en unión, seguramente, de la UPD de Díez y Savater, puede significar el final de este ciclo de perversión del sistema. Si lograran sumar los suficientes votos para evitar que los partidos mayoritarios se tengan que echar en brazos del mal, les puedo asegurar que en este país empezaríamos a ver las cosas de otra manera, y probablemente en poco tiempo nos daríamos cuenta del mucho daño que han hecho a la democracia y al Estado los nacionalismos periféricos y su manera de instrumentalizar el poder en provecho propio. Y la regeneración democrática dejaría de ser una utopía irrealizable. Mientas tanto, sigan disfrutando –con la nariz tapada- del primer capítulo de esa serie de humor que nos anuncia Producciones Ferraz.

Asalto al TC
Vicente A.C.M. Periodista Digital 20 Octubre 2007

Las consecuencias de la bronca televisada de la Vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega a la Presidenta del TC Dª Maria Emilia Casas, ha tenido su continuación en el vergonzoso espectáculo de la recusación de dos magistrados del TC por parte de la Abogacía del Estado. Siempre ha de haber una primera vez, pero lo realmente lamentable es que siempre ocurra cuando gobiernan los del PSOE. Ocurrió con el GAL, ocurrió cuando llevaron a Bruselas de la mano a Batasuna-ETA y ha vuelto a suceder con la recusación de estos jueces del TC.

El afán de querer controlar todos los resortes del poder del Estado, se transforma en actuaciones nerviosas y que nada tienen que ver con los propósitos de garantizar imparcialidad. Es claro que la Justicia en España se halla sometida a las intromisiones descaradas de los partidos políticos, sobre todo de los dos principales, PP y PSOE. Es un error el que un órgano tan vital como el Tribunal Constitucional, que debe velar por la defensa de los valores recogidos en la Constitución y que debería ser meramente profesional y aséptico sin filiación política, sea el campo de lucha de intereses partidistas.

La cercanía de las elecciones generales y los movimientos de defensa de los puestos de jueces afines, ha hecho cometer a este Gobierno una de las peores jugadas de retorcimiento de la Ley para garantizar que la imparcialidad tenga unos tintes progresistas en vez de conservadores. ¡Menuda imparcialidad!.

Cualquier decisión sobre los recursos de inconstitucionalidad presentados, estará ya marcada por las huellas de las alargadas manos del Ejecutivo, que no ha dudado en usar sus peones para el derribo de los alfiles que le eran hostiles y cuyo única falta ha sido denunciar el cambio de las reglas de juego a mitad del partido, en el intento de mantener "como sea" a la Presidenta del Alto Tribunal.

Otra jornada más de vergüenza nacional, en la que los ciudadanos cada día asistimos impotentes a esta lucha de gladiadores en la arena del circo de la política en que han convertido a España y a sus Instituciones.¡Eso sí que es una verdadera putada, Sra. Vicepresidenta!

El sátrapa sonriente
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Octubre 2007

Su comportamiento es el de un sátrapa autoritario que no duda en pisotear el poder judicial cuando teme una sentencia en contra, como acaba de demostrar al recusar dos magistrados del Tribunal Constitucional. Tiene casi todos los tic del autoritarismo: miente, incrementa la burocracia, gasta a manos libres el dinero público, aprueba las leyes aunque sea con minorías vergonzosas, acosa y degrada a sus adversarios políticos para cerrarles el paso hacia el poder y se aferra al sillón presidencial pagando por la permanencia en el poder precios demasiado altos, como el de pactar con extremistas que odian al Estado y desprecian la unidad de la nación.

Sin embargo, José Luis Rodríguez Zapatero tiene un rasgo insólito en un sátrapa, unico en la historia del poder: sabe gobernar con la sonrisa en los labios.

Zapatero puede resultar odioso o simpático, atractivo o repulsivo, pero jamás indiferente. Es un personaje controvertido, pero en modo alguno un mediocre con paso inadvertido por la política. Guste o no, es justo reconocer que su talante y su sonrisa son todo un descubrimiento en política. Pase lo que pase con su futuro, ya ha enseñado algo a los políticos modernos: el pueblo aprecia más a un payaso sonriente, aunque esconda a un sátrapa, que a un bigote cabreado.

En 2004, poco después de la sorprendente victoria socialista en las elecciones generales, publiqué un artículo titulado "Ojo con el talante de ZP. Es una sofisticada estrategia de comunicación política", en el que, entre otras cosas, decía:

Lo que el electorado sí está percibiendo es amabilidad y un estilo positivo en los mensajes que inclinan a pensar que también los contenidos son positivos. Es la magia de las formas que se impone a la realidad. Por primera vez en la España democrática, un gobierno se propone generar empatía en la población y eso representa toda una innovación en comunicación política. Desde la óptica de la comunicación, el PP se equivoca. Los ciudadanos, cuyo interés por la política es mínimo y no deja de descender, cada vez votan menos por convencimientos ideológicos o principios sólidos. Votan por simpatía y si es así la estrategia del PSOE, orientada hacia la distensión, el diálogo y el enfoque positivo, es más avanzada y eficiente.

Hoy, tres años después, sigo pensando lo mismo: a pesar de sus grandes y numerosos errores y de los cuantiosos daños que ha causado a la nación, Zapatero sigue teniendo en el talante su carta ganadora y su gran truco electoral frente a un Rajoy adusto, serio, muy capaz para comunicar la tensión y el drama, pero incapaz de manejar el humor y de gestionar la distensión y la ilusión.

Mientras Zapatero es un sátrapa peligroso que sabe sonreir, Rajoy tiene el problema de que entronca con la vieja política, estúpidamente solemne y rígida.

Esa diferencia es la principal razón de que el sátrapa, a pesar de haber cometido más abusos y errores que cualquier otro líder de la moderna democracia española, no se haya desplomado en las encuestas que miden la intención de voto.

Una de las mayores limitaciones históricas del poder político es que siempre ha sido adusto, solemne y rígido. Los dictadores jamás sonrien y eso lo sabe el pueblo. ¿Quien ha visto sonreir a Hitler, Stalin, Mao o Franco? Parece como si el poder exterminase el sentido del humor.

ZP puede ser un dictador, como afirman sus adversarios, pero un dictador sonriente, un caso único, toda una innovación en política.

Zapatero ha cambiado las leyes según su conveniencia, las ha aplicado según su voluntad, a veces con magnanimidad y a veces con rencor, ha puesto en crisis principios básicos como la igualdad, negocia en la oscuridad, de espaldas al pueblo, miente con frecuencia, pone en crisis la unidad del país, no respeta la separación de poderes e, incluso, ha apaleado la Constitución en muchos de sus artículos, pero ha hecho todas esas barbaridades con talante, lo que le resta dramatismo y alcance a su condición de pésimo político.

Si se contemplan sus actos, es todo un sátrapa de manual, pero ahí está la sonrisa para despistar y para engañar a los incautos, que en España son millones, cansados de política seria, de bigotes cabreados, de declaraciones solemnes que casi siempre son mentiras.

En su último vídeo, consciente de que todo su capital político se reduce al talante y a la sonrisa, utiliza esas armas y logra el milagro político de reirse de él mismo. Es toda una innovación en la república de los serios y aburridos políticos tradicionales.

Los ciudadanos están hasta el moño de los políticos y empiezan a odiarlos. Saben que son engañados por ellos y que el político se han transformado en una casta enquistada en el poder, que cobra impuestos para disfrutar de privilegios y lujos, pero quizás la gran enseñanza de Zapatero es que los súbditos sometidos y aplastados prefieren un mentiroso sonriente a un mentiroso solemne y cabreado que, además, riñe a los mismos que explota y somete.

Zapatero es todo un innovador en política, un tipo que, a pesar de ser un mal gestor y de haberse alejado peligrosamente de la democracia y de sus principios, pasará a la historia porque demostró que, cuando la política está desprestigiada y ha caido en las cloacas, como ocurre en España, las formas son más importantes que el fondo y quizás los ciudadanos prefieran un payaso que sonrie a un predicador que amenaza, increpa y recuerda nuestros pecados.

Es obvio que Zapatero tiene inquietantes perfiles de autócrata, pero ¡ojo con el talante y la sonrisa de ZP porque detrás se esconde una sofisticada y eficiente estrategia de comunicación política

Voto en Blanco

Zapatero no niega futuros apaños con ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 20 Octubre 2007

Ayer le preguntaron al gran Z de Zapatero sobre las declaraciones de su ministro chungo de justicia en las que dijo que el dialogo con ETA se reanudará porque “se volverán a dar condiciones” para ello. Zapatero podía haber dicho simplemente que mientras él gobierne no habrá dialogo con ETA bajo ninguna circunstancia, dicho de otro modo pudo dar lo que se suele llamar una negativa tajante, pero claro, lo tajante no lleva Z y por tanto Zapatero es incapaz de ser tajante en ese asunto, por lo que dio una respuesta con la que no niega futuros apaños con ETA aunque parezca que niega futuros arreglos con los asesinos etarras. En lugar de negar simple y llanamente nuestro negociador compulsivo con ETA dijo "no hay ninguna expectativa, ninguna, de diálogo".

La información aparece en Público, y es público y notorio que Zapatero habla en zapaterés, jerga cada día más en alza en la que normalmente las cosas significan justo lo contrario de lo que en principio dicen o parecen indicar. Si analizamos un poco la negativa, que no niega de Zapatero, a dialogar con ETA tendremos un nuevo ejemplo del bueno uso que hace Z del zapaterés.

La frase “no hay ninguna expectativa de dialogar con ETA” habla del presente, hoy no hay ninguna expectativa pero mañana solo ETA lo sabe. Para la palabra expectativa el diccionario dice que es: “Cualquier esperanza de conseguir una cosa, si se depara la oportunidad que se desea.”. Si sustituimos en la frase la palabra expectativa por la definición del Diccionario de la Lengua Española quedaría así: “no hay ninguna esperanza de conseguir el dialogo con ETA, no se depara la oportunidad que se desea”

El presidente ha ido a elegir justo una palabra que trasluce sus más íntimos deseos, Z ve que no se le depara la oportunidad que tanto desea de dialogar con ETA, pero que en cuanto se le depare la cosa volverá por donde solía.

Zapatero o bien logra que cambien la definición de “expectativa”, cosa que con Cebrián en la Academia no es imposible, o podemos afirmar tajantemente que Zapatero desea el dialogo con ETA pero que de momento no se le depara la oportunidad.

En la hoja de ruta de Zapatero al infierno hay unos enormes depósitos que permiten lanzar densas cortinas de humo que oculten la realidad cada vez que sea preciso, y ahora toca esconder los deseos de dialogar con ETA en cuanto que pasen las elecciones.

Se presentó la campaña de protesta contra la exposición que insulta a las víctimas
Redacción MinutoDigital  20 Octubre 2007

Se presentó ayer la campaña de protesta contra la exposición de Clemente Bernard en el Museo Guggenheim de Bilbao. La presentación de la campaña, que durará hasta el próximo 3 de febrero, contó con el apoyo y presencia de Luis Marcaida, concejal en Lizarza por el Partido Popular y Germán López Bravo, concejal de Ondarroa por el mismo partido.

Los miembros de España y Libertad desplegaron frente al museo una pancarta contra ETA y Yolanda Morín presentó a los medios los folletos que se repartirán entre los turistas que lleguen hasta el museo bilbaíno.

Comunicado de la campaña de España y Libertad
España y Libertad ante la exposición fotográfica Cada uno a su gusto de Clemente Bernad, que tilda a los terroristas abertzales de “militantes de ETA”, califica como “militantes independentistas” a participantes en disturbios callejeros, utiliza el término ‘ fue muerto’ para evitar utilizar el de ‘fue asesinado’ en referencia a aquellos que dieron su vida por defender España y la Libertad, o considera a la Guardia Civil como una fuerza de ocupación, considera inaudito que se use una institución de carácter cultural del prestigio del Museo Guggenheim para hacer propaganda política, ofreciendo dentro de su programación una exposición que claramente difunde la visión del separatismo vasco, sobre la situación que se vive en Euskadi debido al terrorismo de ETA.

España y Libertad, para evitar, sobre todo, que los visitantes extranjeros se lleven una impresión falsa de la verdadera realidad del llamado ‘conflicto vasco’, repartirá mientras dure la exposición unos folletos explicativos, que recuerdan que ETA y Batasuna no son un movimiento de liberación, sino una banda de terroristas, a la vez que el País Vasco y su pueblo siempre han formado parte de España.

Por otro lado España y Libertad cree que un director que confunde un espacio museístico con un foro político y además demuestra una absoluta insensibilidad para con las víctimas de ETA, programando la exhibición morbosa de sus cadáveres, junto a fotografías que exaltan las posturas, argumentos y discurso político de sus asesinos, e incluso desprecia las peticiones de esas mismas víctimas para que se retire la exposición, no pude continuar un minuto más al frente de una institución como el Museo Guggenheim.

Por ello España y Libertad pide la dimisión de Juan Ignacio Vidarte, para que haga uso de sus aptitudes en foros más acordes con su “ojo ideológico” en vez de prostituir la cultura al servicio de oscuras causas nacionalistas.

FAES ANALIZA LOS MATERIALES DE EPC
Zapatero ha incumplido todos sus compromisos educativos "menos el adoctrinamiento"
La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, FAES, ha analizado el contenido de varios libros de texto de la asignatura Educación para la Ciudadanía y ha extractado numerosas citas que muestran su contenido ideológico y doctrinal. Pese a que los ejemplos son muchos la consejera de Educación de Madrid, Lucía Figar, ha declarado en la presentación del documento de FAES que "se podrían multiplicar por mil". Ana Pastor ha denunciado que Zapatero ha incumplido todos sus compromisos en Educación menos "el programa de adoctrinamiento del Gobierno".
EL GULAG EDUCATIVO, por José Carlos Rodríguez www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276315712.html
CAMINO DE PERDICIÓN, por Víctor Gago www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276315715.html
DOCUMENTO: El Catecismo del buen socialistahttp://documentos.fundacionfaes.info/document_file/filename/1322/papel56_PAPELES.pdf
DOCUMENTO: Decálogo para los padres objetores a EpC www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276315314.html
Libertad Digital 20 Octubre 2007

FAES ha recogido en un documento numerosos ejemplos de lo que dicen los libros de texto con los que se están impartiendo ya en las aulas la asignatura "Educación para la Ciudadanía". Recoge citas de varios libros de texto pero tanto el secretario de FAES, Jaime García Legaz, como Lucía Figar o Ana Pastor han asegurado que los ejemplos que se podrían extractar son muchos más.

Entre las muchas citas que recoge el papel "El catecismo del buen socialista. Lo que Zapatero obliga a enseñar a nuestros escolares", se pueden destacar, por ejemplo, dos de ellas que inciden en que la revolución de 1917 "devolvió al pueblo el poder e instauró un régimen de igualdad y libertades colectivas que se llamó socialismo", con lo que "renació la vieja democracia inventada muchos siglos atrás por los griegos". Eso no pasa con el liberalismo y el capitalismo, que "no pueden pretender la democracia realmente popular".

La consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, ha declarado que el Ministerio debe pronunciarse sobre si estos u otros contenidos se ajustan a la materia Educación para la Ciudadanía.

Todos estos contenidos, más muchos otros recogidos en el documento de FAES y otros que han quedado fuera muestran, según Ana Pastor, que la asignatura no tiene un motivo didáctico, sino "doctrinal, ideológico, político. No es el adecuado para un niño o una niña de 9 años", añade.

Pastor ha declarado en la presentación del documento "El catecismo del buen socialista" que Zapatero "los datos que tenemos muestran que Zapatero está incumpliendo todos sus compromisos en materia educativa". Y en una larga lista se ha referido, entre otros, a su promesa de que habría un 40 por ciento de becados universitarios (en la actualidad es el 11,8) o el 50 por ciento en Formación Profesional (el 14,5 en estos momentos). "Zapatero prometió que se destinaría 1,5 por ciento del PIB a educación, pero faltan 3.000 millones de euros".

Dos ordenadores por alumno en la ESO, aulas abiertas 11 meses al año, aulas matutinas… "Ha faltado a todos sus compromisos educativos. Sólo ha cumplido uno, que es precisamente el programa de adoctrinamiento del Gobierno". Un compromiso, añade, que "ha cumplido con altísima nota, porque se incluye a sí mismo en los libros", en referencia a que aparece su foto en uno de ellos junto a un texto elogioso de la Alianza de Civilizaciones.

Pastor ha hecho toda una declaración de principios de lo que sería la política educativa con el PP en el poder: "Libertad de elección de centro, igualdad de todos los españoles, asignaturas comunes" o el fomento de la educación bilingüe formarán parte de lo que llamó "ambicioso programa" educativo.

Educación
Objetores: acosados y perseguidos
Alumnos contrarios a Ciudadanía denuncian que siguen las presiones para que asistan a clase
R. Alcaraz La Razón 20 Octubre 2007

Madrid- María es una madre de Jaén que ha presentado objeción de conciencia en el IES para que su hijo no curse la polémica asignatura. El primer día de clase, el jefe de estudios le llamó y le dijo que si su hijo no entraba a clase tendría que ir a buscarlo porque en el centro no podía permanecer. Ante su negativa, el chico permaneció en el pasillo mientras la Junta de Andalucía acosaba a la madre solicitándole que acreditara «la representación legal de su hijo».

Movimientos espontáneos
Es sólo uno de los cientos de ejemplos que Profesionales por la Ética, una de las asociaciones más beligerantes con Educación para la Ciudadanía, amontona sobre la mesa. Todos ellos con un denominador común, el rechazo frontal de los padres a que sus hijos reciban una formación que no creen adecuada y las presiones que están recibiendo tanto de los responsables de los centros de estudio como de las autoridades educativas regionales.

En Cádiz, por ejemplo, una alumna de 3º de la ESO ha sido coaccionada y amenazada para que entrara en clase. Lo mismo que en Lucena, donde el director de un instituto ha escrito a sus padres instándoles a que su hijo entrara en clase o que pasaran a recogerlo. Además, buena parte de los 4.000 objetores de Toledo han recibido escritos de la Junta de Castilla-La Mancha rechazando la comunicación de los padres relativa a la objeción. Como en Barcelona, donde un grupo de padres ha recibido notificación de la Generalitat desestimando sus escritos para objetar. Cataluña, al igual que la Junta de Andalucía o el propio Gobierno de España, ya ha advertido que los alumnos cuyos padres han objetado frente a EpC «serán suspendidos».

Leonor Tamayo, coordinadora de Redes Locales de la Campaña de Objeción de Conciencia frente a Educación para la Ciudadanía, se sabe de memoria la casuística de cada objetor. No en vano, recibe decenas de llamadas y correos electrónicos cada día. «Es cierto», asegura, «que se están produciendo coacciones y casos de acoso a objetores, pero también es cierto que los padres son muy conscientes de sus derechos y reciben apoyo jurídico inmediato en cuanto tienen un problema con la Administración educativa o con el centro escolar».

Tamayo recuerda que también existen movimientos espontáneos de solidaridad con los padres objetores. Es el caso del IES Javier de Uriarte, del Puerto de Santa María, donde la Asamblea de la Asociación de Padres y Madres de Alumnos aprobó por unanimidad solicitar a la dirección del centro el respeto a la objeción de conciencia de los padres que objetaran frente a EpC. En la asociación había padres contrarios a la asignatura y padres que no han objetado ni piensan hacerlo pero que respetan este ejercicio de ciudadanía responsable.

El partido de Rosa Díez y el Foro Ermua se suman al clamor contra las fotos del Guggenheim
BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC 20 Octubre 2007

Lejos de aquietarse, arrecian las críticas contra el Museo Guggenheim de Bilbao por la exhibición de una serie de fotografías considerada «indignante, ofensiva y humillante» por las víctimas de ETA. La noticia, adelantada el pasado miércoles por ABC, ha hallado ahora eco en sendos comunicados de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), el partido encabezado por Rosa Díez, y del Foro Ermua, entidad que preside Iñaki Ezkerra.

Sus quejas se suman a las formuladas por la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundúa, por la AVT, por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) y por la Fundación Miguel Ángel Blanco. Además, el PP, a través de su diputado autonómico Santiago Abascal, ha presentado una proposición no de ley en el Parlamento de Vitoria para que se inste a la retirada de esas fotografías, incluidas en la exposición «Chacun à son goût» («Cada uno a su gusto») con la que el Guggenheim celebra sus diez años de vida.

Sobre lo «legal» y «apolítico»
En su comunicado, el partido de Rosa Díez denuncia que «es intolerable que instituciones sostenidas con el dinero público, como es el caso del Museo Guggenheim, sigan cultivando la confusión respecto a la verdadera naturaleza del terrorismo, de ETA y del mal llamado «conflicto vasco», amparando con su prestigio una visión vulgarmente relativista, donde asesinos y víctimas son intercambiables e incluso los primeros son tratados con mayor simpatía». «El arte -añaden- no está por encima de otros valores, como la empatía y la solidaridad con las víctimas o el compromiso con la verdad. Es todavía más intolerable que una manipulación tan oportunista del dolor causado por el terrorismo se ampare, como ha pretendido la dirección del museo a través de su director, Juan Ignacio Vidarte, en que todo es legal, y por lo tanto apolítico. El Guggenheim es el resultado de una decisión política, y es y será una institución política mientras sea mantenida con el dinero de los contribuyentes». Por último, UPyD recuerda que «el Guggenheim Bilbao nunca ha tenido la menor muestra de solidaridad y compromiso con los perseguidos por la violencia política y el terrorismo, dejación que también es un hecho político lleno de significado. Por eso, es todavía peor que la única vez que su interior acoge imágenes sobre la violencia terrorista causada por ETA, lo haga para equiparar asesinatos terroristas y muertes casuales».

Del mismo modo, el Foro de Ermua anuncia que estudiará acciones legales, aunque, al pedir que se retiren las fotos, argumenta que «el mero hecho de que así lo soliciten la familia Blanco y los principales colectivos de víctimas del terrorismo es causa suficiente para adoptar una medida de estas características». Tampoco da ningún crédito esta entidad cívica a las razones esgrimidas por el director del Guggenheim cuando dijo que, si a algo es sensible el museo, es al dolor de las víctimas: «Estamos hastiados de oír declaraciones tan solemnes como huecas; tras diez años de existencia del Guggenheim, no recordamos ningún acto organizado por el museo a favor de las víctimas del terrorismo. Por el contrario, ahora se organiza una exposición que es humillante para dichas víctimas y se niega a atender sus legítimas peticiones».
Mientras, el autor de las imágenes ha buscado (y hallado) refugio en la organización Reporteros Sin Fronteras, a la que ha comunicado que se siente «perseguido como fotoperiodista y como persona». La corresponsal en España de RSF anunció que abrirá una inv

La AN investigará al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, por un delito de injurias graves contra el Gobierno
Alcaraz responsabiliza de la querella a “los lacayos y servidores de un Gobierno que no ha tenido la valentía de hacerlo”
Entre las frases a las que hace alusión la querella, se encuentran manifestaciones como “la ruptura del diálogo tras el atentado de la T4 es un paréntesis que tanto ETA como el Gobierno han ideado para retomar el proceso”
Estrella Digital/Efe 20 Octubre 2007

Madrid
La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha obligado al juez de instrucción Ismael Moreno a admitir la querella que rechazó el pasado 3 de julio contra el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, por un delito de injurias y calumnias graves contra el Gobierno de la Nación. Esta querella fue interpuesta por la Asociación De Abogados Demócratas por Europa (ADADE) por unas declaraciones en las que Alcaraz profería hasta ocho alusiones al Ejecutivo socialista y dos contra al propio Zapatero en relación al proceso de diálogo con ETA. Alcaraz, por su parte responsabilizó de la querella a "los lacayos y servidores de un Gobierno que no ha tenido la valentía de hacerlo y han sido sus servidores los que han dado el paso".

La primera consecuencia de esta decisión es que el juez Moreno llamará previsiblemente a declarar como imputado al presidente de la AVT quien, en caso de ser condenado finalmente por este delito, se enfrentaría a una pena de entre 12 y 18 meses de cárcel.

Entre las frases a las que hace alusión la querella, se encuentran manifestaciones de Alcaraz como "la ruptura del diálogo tras el atentado de la T4 es un paréntesis que tanto ETA como el Gobierno han ideado para retomar el proceso", "el diálogo con ETA supone legitimar los cientos de asesinatos y los miles de heridos provocados por la barbarie terrorista" o "Zapatero es el embajador de ETA, el presidente hace tiempo que habla, siente y padece como los propios terroristas".

La Sección Cuarta argumenta en su auto que en las declaraciones del presidente de la AVT se reúnen "dos grupos de delitos diversos que tienen en común la protección de los Poderes e Instituciones del Estado frente a ataques procedentes de los particulares". En este sentido, conisderan que los hechos denunciados podrían ser considerados de "un delito de injurias graves al Gobierno de la Nación" ya que "las declaraciones del querellado son en su inmensa mayoría referidas al Gobierno conjuntamente y no referidas al honor personal de Zapatero".

Por ello ordena al juez Moreno reconsiderar su decisión anterior y tramitar la querella. El juzgado de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, del que es titular el magistrado Ismael Moreno, desestimó el pasado 3 de julio esta querella al considerar que las injurias y calumnias, para que sean constitutivas de delito, "deben ir dirigidas contra los altos organismos de la nación, no contra los miembros que personalmente forman parte del mismo".

En ese sentido, el juez estimó que era el presidente del Gobierno "el verdadero destinatario de las expresiones" y que "en modo alguno pueden considerase dirigidas contra el Gobierno de la Nación". No obstante, ADADE presentó un recurso de apelación ante esta decisión que ahora ha sido admitido a trámite por la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal por lo que obliga al juez Ismael Moreno a investigar a Alcaraz en calidad de imputado.

Alcaraz: "Esto no es una decisión de la Justicia"
Tras conocer la noticia, Francisco José Alcaraz calificó como "un gesto cobarde" la decisión de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal. "Esto no es una decisión de la Justicia" afirmó Alcaraz, quien responsabilizó de la querella a "los lacayos y servidores de un Gobierno que no ha tenido la valentía de hacerlo y han sido sus servidores los que han dado el paso".

"Es un gesto de gran cobardía que en este país se querellen contra mi por pensar lo que piensan millones de españoles y no son capaces de ir en contra de alcaldes que promueven monumentos a terroristas", insistió el presidente de la AVT. Alcaraz defendió que esas afirmaciones por las que él ha sido imputado "están recogidas en el diario Gara, el portavoz de los terroristas y, en cambio, no se han atrevido a ir a por él".

"Estos grupos que se destacan por defender la libertad de expresión y que no han actuado contra ETA, ahora actúan contra una víctima del terrorismo", lamentó y achacó "todo esto" a "un intento de amedrentar a los que reivindican la firmeza contra el terrorismo".

"LAS VÍCTIMAS SON IGNORADAS Y ACOSADAS"
El PP lamenta que se haya interpuesto una querella "contra una asociación tan maltratada por el Gobierno"
El portavoz de Interior del grupo popular en el Senado ha lamentado este sábado que Francisco José Alcaraz tenga que declarar ante el juez por sus críticas a la negociación con ETA. Tras manifestar su "respeto por cualquier decisión judicial", Ignacio Cosidó ha dicho que siente que la Asociación de Abogados Demócratas por Europa haya decidido querellarse "contra una asociación tan maltratada por el Gobierno".
Libertad Digital 20 Octubre 2007

En declaraciones a La Mañana del Fin de Semana de la Cadena COPE, Ignacio Cosidó se ha referido a la querella interpuesta contra Francisco José Alcaraz por un presunto delito de injurias y calumnias contra el Gobierno. Después de que la Audiencia Nacional haya obligado al juez Ismael Moreno a admitir a trámite la querella, desestimada en un primer momento por el magistrado, el presidente de la AVT deberá declarar por sus críticas a la negociación entre ETA y el Gobierno.

El senador popular y colaborador de Libertad Digital ha dicho, tras advertir que su partido siempre tiene un "enorme respeto por cualquier decisión judicial", que siente que "esta asociación de abogados haya interpuesto una querella contra una asociación tan maltratada y relegada por el Gobierno". Cosidó ha recordado que fue un "gran acierto" del PP "poner a las víctimas donde corresponde", es decir, al frente de la lucha contra ETA.

"Son nuestro principal referente moral", ha dicho Cosidó antes de lamentar que ahora, las víctimas "son ignoradas y acosadas desde el Gobierno y su entorno". Para Cosidó, la actitud del Ejecutivo respecto a la AVT y otros colectivos "es de las cosas más tristes que hemos tenido que ver" durante esta legislatura.

El senador se ha referido, además, a la negociación con ETA. "Después del tremendo atentado de la T-4" y la "ruptura de la tregua esperábamos una rectificación profunda y sincera" del Gobierno, ha dicho Cosidó. En cambio, lo que, en su opinión, estamos encontrando es "una enorme ambigüedad" y "contradicciones dentro del propio gobierno", ha dicho el senador en alusión a las recientes declaraciones de Mariano Fernández Bermejo.

"ANV sigue siendo un partido legal cuando todos los datos apuntan a que sustituye a batasuna-ETA" y "el Gobierno se niega a revocar la invitación del parlamento a la negociación", ha recordado Cosidó. El senador ha denunciado, además, que el Ejecutivo no sólo no da muestras "de no arrepentirse de haber iniciado esa senda" sino que "claramente hace gestos de dejar abierta la puerta" a la negociación.

Desconocidos atacan con cócteles la Casa del Pueblo del PSE-EE en Las Arenas y el edificio de Correos en Orduña
Una mujer de 62 años ha sufrido quemaduras leves en el sabotaje de Getxo
EFE BILBAO EL Correo 20 Octubre 2007

Desconocidos han atacado esta noche con cócteles molotov la Casa del Pueblo de Las Arenas, en la localidad vizcaína de Getxo y el edificio de Correos en el municipio de Orduña. En el primer ataque ha resultado herida, de carácter leve, una mujer de 62 años que ha sido atendida en el propio lugar por quemaduras.

Según ha informado el Departamento vasco de Interior, el primer ataque ha tenido lugar alrededor de las doce de esta pasada noche en la Casa del Pueblo del barrio getxotarra de Las Arenas, ubicada en la calle Ibaigane, cuando varios desconocidos han arrojado dos cócteles molotov contra la parte trasera exterior del edificio.

El segundo ataque registrado durante la pasada noche ha tenido lugar pasada la una en la localidad de Orduña. Desconocidos han colocado varios neumáticos junto a la puerta de la oficina de Correos del municipio, situada en la calle Artecalle y les han prendido fuego.
Las llamas han afectado a la puerta de las oficinas y a los conductos de aire acondicionado y han requerido la presencia de los bomberos para sofocarlas, aunque no se han producido daños personales.
El secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, ha señalado que el ataque contra la Casa del Pueblo de Las Arenas podría ser una "acción de respuesta" por las detenciones producidas en la Margen Derecha por actos de kale borroka y ha calificado a los autores del ataque de "fascistas", asegurando que "serán detenidos".

Asimismo, ha mostrado su apoyo a la mujer herida y a todas las personas que se han visto afectadas por el ataque y ha subrayado que los socialistas "no modificarán ni un ápice su estrategia de seguir trabajando por la ciudadanía vasca para hacer posible una Euskadi de todos, sin sectarismos y en paz".

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