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Recortes de Prensa    Miércoles 24 Octubre   2007

Pacientes vascos
JUAN BAS j.bas@diario-elcorreo.com El Correo 24 Octubre 2007

En una reciente carta al director en el diario 'El País', el médico pediatra Juan Casado Flores se preguntaba si los pacientes vascos -utilizo el término en el sentido de carne de hospital y también en el de aguante- estamos informados del criterio obligatorio -oferta pública de empleo del Sistema Vasco de Salud, resolución 1082/2006- que han de aplicar los tribunales que seleccionan para trabajar en Osakidetza a los médicos de cualquier especialidad. El doctor Casado participó como experto en un tribunal para seleccionar a pediatras, especializados en niños críticamente enfermos, para cubrir las plazas en hospitales públicos de la Comunidad Autónoma Vasca.

Yo no sabía cuál es este criterio, cómo se puntúa, quizá ustedes tampoco. Y creo que es más que conveniente enterarse de este despropósito y divulgarlo.

Algunos de los baremos de puntuación, por ejemplo para seleccionar a un médico anestesista -he leído el artículo 24 del decreto 63/2003-, son los siguientes: saber euskera a nivel PL1, 8 puntos, PL2, 16 y PL3, 24; saber inglés un máximo de 1,5 puntos -afirma el doctor Casado que la gran mayoría de publicaciones sobre avances médicos están escritas sólo en inglés-; experiencia profesional, máximo 40 puntos -1,5 ó 1,8 por mes trabajado-; formación e investigación, máximo 20 puntos; actividades docentes, máximo 2,5 puntos; catedrático de facultad, 1,20 puntos; publicación de trabajos científicos, un máximo de 4 puntos.

La conclusión es obvia: salvo la antigüedad profesional, lo que prima en puntuación para poder trabajar como médico de Osakidetza es saber bien euskera, por encima de la preparación académica y de cualquier tipo. El doctor Casado concluye su carta con estas palabras: «No alcanzo a comprender las causas por las que los usuarios, sindicatos y las asociaciones profesionales no protestan por esta forma de selección».

De verdad que me he quedado perplejo al enterarme de este surrealista asunto. No sé hasta dónde es capaz de llegar el nacionalismo vasco en aras de la implantación a machamartillo del euskera. De momento, a que el mejor médico, el que hay que contratar, es el que habla euskera, aunque el que no lo habla le aventaje en ser catedrático y tener cursos de capacitación y prestigiosas publicaciones científicas. El asunto es muy serio aunque dé risa.

Si todo esto fuera un 'sketch' de un programa de humor televisivo a nadie le sorprendería, y hasta sería un buen 'gag'. El desenlace del mismo podría ser con el médico anestesista. Cuando te planteas si te va a dormir o a mandarte al sueño eterno, te saluda con un 'egunon' y habla en euskera con el cirujano -un mínimo de 8 puntos por esto- mientras se produce tu 'egunoff'.

Campaña de solidaridad con Alcaraz
Luis del Pino Libertad Digital 24 Octubre 2007

La Plataforma Ciudadana Peones Negros ha puesto en marcha una campaña de solidaridad con Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, como respuesta a la demencial querella por injurias al Gobierno presentada contra él por una asociación de abogados próxima al PSOE.

Otros colectivos y organizaciones cívicas, como el Foro de Ermua, Denaes, Profesores por la Libertad o La Rosa Blanca, han anunciado también, ante este nuevo e injustificable ataque, su voluntad de solidarizarse con quien representa a la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo.

Esta nueva agresión del Gobierno no va dirigida sólo contra Francisco José Alcaraz, sino que sus destinatarios son, precisamente, esa abrumadora mayoría de víctimas del terrorismo encuadradas en la AVT, así como los millones de españoles que han manifestado en la calle, cada vez que han sido convocados, su solidaridad con ellas. El Gobierno no pretende otras cosa, con esta agresión, que recurrir al amedrentamiento para frenar la creciente contestación social a una política de negociación con ETA que es rechazada por el 80% de los españoles, según todas las encuestas.

Todos aquellos ciudadanos que quieran corresponsabilizarse de las declaraciones efectuadas por Alcaraz, y por las que ha sido objeto de la querella, pueden descargarse el correspondiente formulario en la web de la Plataforma Ciudadana Peones Negros    http://www.peonesnegros.es   donde también encontrarán las instrucciones de envío de los formularios.

Si alguien pretende procesar a Alcaraz por las críticas hechas, en el ejercicio de su libertad de expresión, a la incalificable política de negociación con ETA practicada por Zapatero, tendrá que procesarnos también a miles de españoles que suscribimos las palabras de Alcaraz punto por punto. No hay cárceles en España suficientes para encerrar la Memoria, la Dignidad y la Justicia.

Hoy publican El Mundo y La Razón, además, que la banda asesina ETA, en su último boletín interno, afirma que fue el Gobierno de Zapatero quien le sugirió cómo sortear la Ley de Partidos mediante la marca electoral ANV, para que así los terroristas pudieran volver a los ayuntamientos. Esta información, por sí sola, demuestra que, si las palabras por las que Alcaraz ha sido objeto de la querella pecan de algo, es de demasiado benévolas con un Gobierno que ha decidido colocarse del lado de los verdugos y enfrente de las víctimas. Un Gobierno que ha incumplido el propio programa electoral con el que Zapatero fue elegido el 14-M, en el que se comprometía a mantener esa Ley de Partidos que ahora, en manos del Gobierno del PSOE, ya no es más que papel mojado.

Ante esta nueva agresión de Zapatero a las víctimas,
TODOS SOMOS ALCARAZ. ¡PÁSALO!

Mentira sobre mentira
EDITORIAL Libertad Digital 24 Octubre 2007

La negociación entre los hombres de Zapatero y la banda terrorista ETA es una de las mayores felonías cometidas por un Gobierno español en muchas décadas. Esto es algo de lo que antes no albergábamos muchas dudas pero que ahora, tras las revelaciones del diario El Mundo, hemos comprobado con desazón y amargura que estábamos en lo cierto. El Gobierno se embarcó en una aventura vil e incierta con una recua de criminales. Aventura que corrió pareja a una infame espiral de mentiras y ocultaciones para mantener a la ciudadanía engañada en todo momento. Consiguieron durante el proceso correr una tupida cortina de humo mientras se daban golpes en el pecho hablando de paz, pero al final todo ha salido a la luz, porque, y esto debería haberlo supuesto el Gobierno, quien se sienta con indeseables termina, más tarde o más temprano, pagando la factura de su propia arrogancia.

Lo peor es que a las conversaciones iniciadas en 2005 se oponían casi todos los españoles y ni siquiera figuraban en el programa electoral del PSOE –por lo que no eran del agrado ni de sus propios votantes–, lo que no supuso obstáculo alguno para que el presidente sacase adelante sus delirantes planes de llegar a un acuerdo con la banda mediante la táctica de la cesión sistemática. Y así desde el primer minuto de la primera reunión entre los representantes de una nación democrática y de Derecho y un grupo de delincuentes que se habían arrogado la representación de todos los vascos y navarros. El discurso con el que Zapatero anunció el comienzo de la negociación es el patético símbolo de aquella indecencia disfrazada de diálogo. Aquellas palabras que pronunció el presidente en sede parlamentaria estaban, al menos en parte, dictadas por la propia ETA, lo que ya constituye uno de los momentos más vergonzosos de la Cámara Baja en su siglo y medio de Historia.

A pesar del maximalismo de los etarras, que no consienten otra "paz" que la suya, Zapatero siguió transigiendo con más y más concesiones impensables sólo unos meses antes. Asumió el lenguaje que le es propio a la banda y al nacionalismo más ultramontano, mantuvo los contactos a pesar de que la ETA había reventado el aparcamiento de Barajas con dos personas dentro y, fiel a su línea de rendición incondicional a cambio de un titular, ofreció a los etarras la reedición de Batasuna bajo unas nuevas siglas que, esas sí, podrían participar en las elecciones municipales de mayo de este año dinamitando de paso y de facto la Ley de Partidos. Aunque los hechos sean tozudos y el Gobierno se niegue a reconocer el alcance de sus propios errores, lo que no pueden negar es que ANV, es decir, Batasuna reinventada, cuenta con 437 concejales en el País Vasco y Navarra. No debe olvidarse que la banda asume como propios estos concejales, esto es, que los toma como su brazo político, el brazo político que perdió gracias a la Ley de Partidos y que Zapatero restituyó a los asesinos en mala hora.

Así las cosas sólo cabe una opción: ilegalizar ANV sin más dilación. Ya no existe una sola excusa para permitir que 437 concejales que la ETA considera suyos sigan ensuciando el nombre de los ayuntamientos en los que ejercen. Si el Gobierno no toma cartas en el asunto y hace todo lo posible por poner al margen de la Ley a una organización hecha a la medida de la ETA no nos quedará más que concluir que es la propia ETA la que dice la verdad, y que el Gobierno mantiene su protección sobre ANV, una criatura política en cuyo alumbramiento el Ejecutivo de Zapatero tuvo mucho que ver. La última mentira de una interminable cadena de mentiras está a punto de saltar. Del Gobierno depende convencernos de lo contrario.

Honrar a los criminales, deshonrar a los inocentes
Pío Moa Libertad Digital 24 Octubre 2007

Es difícil encontrar un documento más amparador de la delincuencia, más delictivo en sí mismo, que el preámbulo a la Ley de la falsedad histórica:

“Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia. Desde luego, a quienes perdieron la vida. Con ellos, a sus familias. También a quienes perdieron su libertad, al padecer prisión, deportación, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de nuestras fronteras. También, en fin, a quienes perdieron la patria al ser empujados a un largo, desgarrador y, en tantos casos, irreversible exilio. Y, por último, a quienes en distintos momentos lucharon por la defensa de los valores democráticos, como los integrantes del Cuerpo de Carabineros, los brigadistas, los combatientes guerrilleros, cuya rehabilitación fue unánimemente solicitada por el Pleno del Congreso de los Diputados de 16 de mayo de 2001”

Los “combatientes guerrilleros” o maquis, fueron un intento de reiniciar la guerra civil bajo dirección comunista, con el objetivo, mediato o inmediato, de instaurar un régimen a la medida de Stalin. Los brigadistas internacionales fueron exactamente un ejército particular de Stalin, en cuyo seno los crímenes y la represión alcanzaron niveles terribles. El Cuerpo de Carabineros, modesto e insignificante organismo armado, fue inflado desmesuradamente, y con plena ilegalidad y dinero público por el entonces ministro de Hacienda Negrín para formar, nuevamente, un ejército particular dentro del ejército mal llamado republicano. Ninguno de ellos defendió jamás los valores democráticos, sino precisa y exactamente lo contrario, al igual que el Frente Popular en su conjunto.

Entre quienes perdieron su libertad o fueron fusilados abundan los chequistas, numerosos asesinos sádicos y ladrones, y a todos ellos se pretende “honrar” incluyéndolos en el mismo lote con los inocentes que también sufrieron esa represión o ese terror, mezclando a Besteiro con García Atadell. Por lo mismo, se burla y deshonra de la peor manera posible a los inocentes.

Entre los exiliados hubo igualmente numerosos criminales, y sobre todo los jefes, que dejaron abandonados a sus sicarios pero se llevaron inmensas fortunas saqueadas al patrimonio artístico e histórico español, a particulares y a las familias humildes que depositaban sus alhajas en los Montes de piedad.

Al no distinguir entre unos y otros, entre criminales e inocentes, está claro con quiénes se identifica el Gran Hermano Monipodio. Por si hiciera falta más prueba de un gobierno compinchado con terroristas y separatistas para liquidar la Constitución. O que ahora mismo intenta intimidar a las víctimas del terrorismo y con ellas a toda la sociedad.

Está claro lo que pretenden: envenenar las conciencias, como decía Besteiro. Con su habitual descaro asegura Zapo: “No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva” Es exactamente lo que está haciendo. Y recoge: “Nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática». Parece una condena al PSOE, que en 1934 hizo exactamente eso, pero pretende ser lo contrario, su legitimación. Por parte de un gobierno que ha legitimado la violencia totalitaria de la ETA y colabora con ella contra la lay y contra las víctimas. Un gobierno que merece, indudablemente, la condena y la repulsa de nuestra sociedad democrática, en grado muy superior al que va cosechando.

Solo cabe recordar las palabras tan precisas de Gregorio Marañón, padre espiritual de la república: "¡Qué gentes! Todo es en ellos latrocinio, locura y estupidez” "Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?". "Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos y por haber creído en ellos". "Esa constante mentira comunista es lo más irritante de los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad, es por lo que estoy contento de mi actitud".

No nos sometamos a esa servidumbre. Demostremos que seguimos estimando la verdad y defendamos la libertad para decirla y propagarla frente a sus enemigos.
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Cinco días, y el PP sigue sin defender la verdad que dice Alcaraz y sin denunciar en sus justos términos la querella pro terrorista del gobierno.
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Ibarreche, no Ibarretxe; Pachi, no Patxi.... En fin, cuando se escribe en español común debe utilizarse la ortografía española, utilizada también en el vascuence hasta que los nacionalistas la reformaron, con mejor o peor acierto.

POR FIN, LA DERECHA DIVINA
www.tercerarepublica.org 24 Octubre 2007

Pocos meses antes de fallecer Jesús de Polanco, el Lord Protector del Reino en las últimas décadas, echaba de menos en España la existencia de una “derecha laica”. Con él ha venido a coincidir Vargas Llosa, que ha estado votando al PP hasta el momento y ha terminado afiliándose al partido de Rosa Diez y Savater: “Soy liberal y el liberalismo en el partido popular es minoritario, no está presente ni en su ideario ni en su conducta política”.

En efecto, el PP es liberal en el plano socio-económico, pero arrastra un pesado lastre retrógrado en el plano político e ideológico. Su “idea de España” no sólo se vincula férreamente a la monarquía, sino además a la defensa de la pervivencia de un papel sacro de la iglesia en el proceso político. Padece, además, una grave incapacidad intelectual para ponerse al día. La izquierda de origen marxista pudo dar una salida provisional a su agotamiento, a impulsos de una “gauche divine” que le inyectó dosis de la ideología libertaria de Mayo del 68. Por el contrario, la derecha española no consigue segregar orgánicamente una “droite divine”. Parece que sólo puede dar ese paso gracias a la aportación de intelectuales de izquierda rebotados. Y ese paso se da, con lentitud. La existencia de una derecha rancia y, a la vez, acomplejada, y de algunos izquierdistas bochornosos, acaba produciendo la anhelada derecha divina. Es lo que estamos viendo desde hace un par de años.

La derecha divina catalana (Ciutadans) ha sido promovida por residuos de la crisis de la vieja izquierda marxista. Ha terminado desembocando en algo muy parecido al PP, pero se diferencia de su poso nacional-católico mediante la defensa de la laicidad y con la asunción de innovaciones zapateriles como la del matrimonio homosexual. En un primer momento, su origen le indujo a intentar la conquista de los cinturones obreros de Barcelona. Fracasado este empeño, por su indisimulada orientación liberal capitalista, ha terminado buscando clientela en los sectores catalano-españoles de clase media, secularizados y, a la vez, desengañados por las claudicaciones del PP ante el catalanismo político.

Ahora, intelectuales y políticos procedentes de la izquierda vasca están conformando el partido de la derecha divina “a escala de Estado”. Es Unión, Progreso y Democracia.

La rampa de lanzamiento de ese nuevo partido ha sido la asociación cívica ¡Basta ya!, que durante bastante tiempo estuvo prestando apoyo a Zapatero en su contubernio con ETA y formando parte del coro oficial de quienes acusaban de “conspiranoicos” a cuantos se resistían a aceptar las mentiras oficiales sobre el 11-M. La nueva UPD todavía arrastra tics de esa fase. Pero la incorporación de la veterana aparatchik Rosa Diez ha templado el proyecto y lo ha reconducido hacia la dirección adecuada. No pierde ocasión de resaltar que el nuevo partido tiene su origen en la izquierda. Pero es perfectamente consciente de que su destino es pastorear a los sectores emergentes de una “derecha de progreso” a los que la derecha rancia del PP incomoda crecientemente. Sabe perfectamente dónde están los bolsones de votos de la derecha divina. Ha salido tanta gente rebotada del PP, que Unión Progreso y Democracia completará fácilmente sus listas electorales de toda España a base de disidentes ‘peperos’ cabreados.

Rosa Diez ha contado además con el concurso de Miguel Buesa, presidente del Foro de Ermua. Otro socialista de toda la vida y también buen conocedor de la derecha rancia en la que venía medrando últimamente. Buesa era ya un asiduo a Génova, donde ha compartido sillón con la flor y nata del PP. Tan a gusto se hallaba en esta compañía que hasta se presentó por el PP en Vitoria en las últimas municipales. Pero poco ha tardado Buesa en apuntarse a la UPD, desdeñando a la derecha que tanto le ha dado y que tanto empeño puso en auparlo como líder social, con la intención de desbancar a Alcaraz, presidente de la Asociación de Victimas del Terrorismo.

De todo esto ha salido la UPD y su ideario, enfocado a la construcción del “partido nacional” que ya no es el PSOE y que no se atreve a ser el PP. En lo básico, la misma monserga que este último: la misma defensa de “la España constitucional” y del Estado de las Autonomías, pero con un “modelo cerrado”, en aras de la igualdad y la solidaridad, el mismo “no nacionalismo”, las mismas propuestas de reforma electoral para cortar el paso a los separatistas… y el mismo silencio ante la rueda infernal del liberal capitalismo, ante su desvalorización del trabajo en todos los frentes –precariedad, des-regulación, presión de la inmigración, etc.-. Pero todo ello aliñado con afeites de individualismo progre –especulaciones sobre las listas abiertas- y con el anticlericalismo decimonónico de Savater.

Parece poco probable que esta corriente obtenga apoyos importantes de los votantes tradicionales del PSOE. En cambio, puede morder de modo significativo en las clases medias laicas de sentimiento español, a las que repugna la chusca combinación de reacción confesional y traición nacional que caracteriza al conservadurismo pepero.

Al filo de lo imposible
Lorenzo Contreras Estrella Digital 24 Octubre 2007

Cuenta Mommsen en su Historia de Roma que Julio César vio siempre dónde comenzaba lo imposible. Esta perspicacia le permitió no equivocarse más de lo indispensable y frenar la audacia cuando de ella se podía derivar un fracaso seguro. Seguridad que él sabía percibir a la luz de los hechos y de las perspectivas que éstos alumbraban.

Hoy tenemos en España (un país, nuestro, al que todavía podemos llamar así) a un presidente o rector de la política supuestamente nacional que no respondería ni un adarme al modelo de Julio César. Hasta ahora, pocos gobernantes españoles han sido capaces de demostrar como Zapatero tanta “aptitud” para equivocarse. Sus dos colosales errores, los mayores, han sido o se llaman País Vasco y Cataluña. En torno a estos dos ejes han girado multitud de decisiones más o menos coadyuvantes que han aumentado el tamaño del conjunto.

Refiriéndose al materialismo histórico marxista, el obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, ha declarado a un periódico de ámbito nacional que lo fundamental, para aquél, es “avanzar educando a la sociedad en el conflicto”. El eclesiástico vasco podría aplicar esta misma sentencia a la situación española en general y no sólo a las consecuencias del ya extinto materialismo histórico dialéctico. La educación en el conflicto se ha convertido en una especialidad del zapaterismo. Pocas veces ha sido dado asistir, como en la España actual, a una perversión gradual y acelerada de una sociedad abonada por el avance hacia el conflicto. En nuestro país los conflictos, cuando por casualidad o por puro milagro no avanzan, hacen otra cosa: se enquistan. Es otra manera de progresar mediante un alto “reparador” en el camino.

En el campo minado que es actualmente España, Zapatero, el zapaterismo, se caracterizan por buscar la pisada catastrófica. Los días, o las semanas, se han ido perfilando como cajas de sorpresas inquietantes. Inmersos como estamos en la llamada Ley de la Memoria Histórica, surge de pronto la ocurrencia del ministro de Justicia cuando propone un nuevo método para “fabricar”, por ejemplo, jueces. Ya se sabe: cabe convertir en magistrados directos a juristas a “medio cocinar” en las facultades universitarias. A medio cocinar porque se piensa suprimir las oposiciones tradicionales que otorgan la toga y la posibilidad de juzgar con solvencia. Estos futuros métodos —si el propósito se consolida— liquidarían la garantía de fallos y sentencias equilibrados en beneficio del justiciable. Pero siempre a beneficio del Gobierno.

Que el Poder Ejecutivo será capaz de abordar la aventura mencionada es algo que no merece demasiada incredulidad. Capaz, desde luego, es de sobra. Y si quien lo anuncia es nada menos que el ministro de Justicia, peor que peor.

Zapatero, en cuanto representante del Ejecutivo en su grado mayor, puede poner en almoneda nada menos que la Justicia. Desde luego, aparte de ello, ha dejado sueltos de manos, y de lengua, a sus colaboradores inmediatos. Lo alarmante es que no desautoriza personalmente los errores —caso de que no sean directamente suyos— y deja flotar en el ambiente político una grave sensación de incertidumbre.

Julio César vio siempre dónde comenzaba lo imposible. Zapatero no lo ve nunca. Como los escaladores, o los espeleólogos, se mueve siempre al filo de lo imposible. Y nos lleva con él en equipo. No hay espacio para comentar todos los pasos que va emprendiendo. El ciudadano curioso está en condiciones de usar de la memoria y hacer algún inventario de las “cordadas” a que nos somete un gobernante que desconoce la prudencia en términos generales.

Zapatero muestra su rostro más agresivo… contra el presidente de la AVT
Regina Otaola Libertad Digital 24 Octubre 2007

El presidente del Gobierno ha vuelto a mostrar su verdadero rostro al azuzar al abogado del Estado contra el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, a quien va a mandar a la Audiencia Nacional por un presunto delito de injurias. Se trata del mismo presidente del Gobierno que, el mismo día de la declaración del “alto el fuego permanente” por parte de los terroristas, prometía que a la hora de encarar el “proceso de paz” estaría siempre presente en su ánimo “la memoria de las víctimas”.

Ahora sabemos que José Luis Rodríguez Zapatero se refería con estas palabras a que no olvidaba que las víctimas del terrorismo y sus asociaciones, con su firme reclamación de Memoria, Dignidad y Justicia, podrían suponer un obstáculo a sus “infinitas ansias de paz”. En realidad lo hemos comprobado a lo largo de toda la negociación política del Gobierno con los terroristas, de la que se ha intentado apartar a las víctimas con injurias, calumnias y otra serie de maniobras encaminadas a desprestigiarlas y a marginarlas.

Así, hemos asistido a la creación de una institución como la del Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, presidida por Gregorio Peces-Barba, cuya única función ha consistido en intentar controlar y desactivar el movimiento que las propias víctimas han dado a luz sin necesidad de apoyo gubernamental, mientras servía a las necesidades de imagen del presidente del Gobierno durante su negociación política con ETA-Batasuna.

También hemos visto cómo se pretendía minar el prestigio de Francisco José Alcaraz antes de buscar su sustitución al frente de la AVT por otro candidato afín al Gobierno, maniobra que no tuvo efecto y no logró impedir la reelección de Alcaraz como presidente de la Asociación. Por eso ahora vuelve el presidente del Gobierno a arremeter contra el presidente de la AVT.

Además, recientemente hemos conocido la pretensión del Ministerio de Interior de recortar las ayudas a las asociaciones de víctimas, según el arbitrario criterio de decidir las subvenciones según el uso final a que sean destinadas, cuando está claro que todas estas organizaciones tienen como único fin la defensa de los derechos de las víctimas del terrorismo de ETA. Contrasta esta decisión con la cláusula del “cheque-terrorista” que preveía el Gobierno pagar a los terroristas, también incluida en el “proceso de paz”, o con las mismas ayudas a etarras que consagra la Ley de Memoria Histórica.

Nosotros, en el PP, siempre hemos defendido a las víctimas del terrorismo porque ellas representan la Memoria de los “años de plomo” en que los terroristas se ensañaron con miles de ciudadanos, haciendo que decenas de miles de personas abandonaran sus hogares por la violencia etarra y la marginación del nacionalismo gobernante en el País Vasco. Por el contrario, el presidente del Gobierno equipara a los asesinados por ETA con los caídos en la Guerra Civil, en un nuevo intento por reconstruir una “memoria histórica” que legitimaría la “lucha armada” de los terroristas.

También sostenemos que las víctimas del terrorismo reclaman la Dignidad de quienes han sido objetivo preferente de ETA porque se oponían a sus designios totalitarios, y por ello defienden su derecho a participar en cualquier tipo de “proceso” cuyo fin sea acabar con ETA. Por el contrario, el Gobierno pretende marginar a las víctimas con la excusa de que su sufrimiento les impide aportar “serenidad” al “proceso a la carta” que el presidente del Gobierno ha confeccionado con la organización terrorista.

Y pensamos que cualquier tipo de “paz” a que pudiera conducir un diálogo con los terroristas debería consistir siempre en una paz “de vencedores y vencidos”, en la que prime la Justicia y no los intereses políticos del momento. Por el contrario, el presidente del Gobierno ha pretendido soslayar la legalidad y la legitimidad moral para continuar avanzando en el auténtico proceso político que ha decidido abrir de la mano de los terroristas para cambiar el marco jurídico del País Vasco.

Por eso, lo que precisamente pretende José Luis Rodríguez Zapatero con su acoso judicial al presidente de la AVT es, una vez más, imponer la Ley del Silencio a los discrepantes de su política favorable al diálogo y al acuerdo con los asesinos de cientos de nuestros compatriotas. Ante esta situación, ningún español puede permanecer callado por más tiempo, porque está en juego nuestra libertad y la propia democracia española tal como hoy la conocemos.

Porque no se puede seguir legitimando el discurso de ETA mientras se trata de silenciar a las víctimas del terrorismo, muchas de las cuales ni siquiera pueden hacer oír su voz porque los terroristas la acallaron con sus pistolas y sus bombas. Y, desde luego, de lo que no cabe duda es de que éste es el auténtico rostro de José Luis Rodríguez Zapatero: el de la crispación y el de la inquina contra las víctimas del terrorismo.

Por todo ello, el próximo 24 de noviembre será otra buena ocasión para arropar a las víctimas y al presidente de la AVT en las calles de Madrid y decirle bien alto al presidente del Gobierno: “Negociación, en mi nombre, no. Memoria, Dignidad y Justicia para las víctimas del terrorismo".

Esperando la jugada
TONIA ETXARRI EL Correo 24 Octubre 2007

Aclarada la cuestión. El consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, no acudió al acto de inauguración del curso judicial para darle un 'plante' sonoro al presidente del Tribunal Superior, Fernando Ruiz Piñeiro, porque se la tiene jurada desde que la Justicia encausó al lehendakari Ibarretxe por haberse reunido con la ilegalizada Batasuna. Y no contento con el 'feo' protocolario, se permite seguir intentando presionar a la Justicia para que el Tribunal Superior del País Vasco desista de actuar.

De las presiones del poder político sobre el judicial está nuestra historia llena pero, a buen seguro que los jueces vascos, tan estudiadamente discretos y tan poco mediáticos los pobres, podrían escribir una obras completas sobre los casos en los que han tenido que trabajar sometidos, entre la amenaza del terrorismo y la interferencia del poder público, a una verdadera olla a presión.

La Justicia ha unido los sumarios sobre las reuniones del lehendakari, por una parte, y la de los socialistas vascos, por otra, con portavoces de Batasuna, considerados ayer «hombres de paz» y encarcelados, hoy, por pertenecer al entramado político de ETA. Los dos casos, sin embargo, son, jurídicamente, algo distintos. Ibarretxe recibió a la ilegalizada Batasuna en sede oficial, a pesar de las indicaciones del Tribunal Supremo (luego no se cuestiona su «apuesta por el diálogo», sino su presunta desobediencia), y luego se jactó de ello. Los socialistas vascos, que apostaron por la ilegalización de Batasuna se reunieron con ellos después de que el juez considerara que no veía motivos para prohibir ese encuentro.

Distintas han sido también las reacciones. Los socialistas quieren demostrar que respetan la Justicia. A los nacionalistas, en este caso, les da igual y reclaman trato de favor para el lehendakari. Si el consejero Azkarraga tuviera una relación tan fluida e influida como la que mantiene la vicepresidenta Fernández de la Vega con la presidenta del Tribunal Constitucional, no tendría que recurrir al escaparate para presionar a los jueces vascos. Por eso se permite exigir públicamente al presidente del Tribunal que deje de interferir en la vida política, precisamente por actuar cuando tiene denuncias sobre la mesa.

Urkullu, desde el PNV, aporta un inquietante granito de arena al señalar que algunos estamentos de la justicia se están convirtiendo en un «freno a la normalización». El burukide debería saber que resulta ciertamente imprudente apuntar a presuntos enemigos cuando ETA está en plena reactivación.

En sus últimos documentos, da fe de ello además de hablar con descaro de ANV como cosa suya. Revelador de lo que el pueblo liso y llano ya sospechaba en campaña electoral. Sólo el ministro Bermejo permanece distraido. Debe ser que «el momento en el que la jugada lo aconseje» (la ilegalización de ANV), todavía no ha llegado.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Papá Pitufo Bermejo ataca de nuevo
Alejandro Campoy Periodista Digital 24 Octubre 2007

Papá Pitufo Bermejo vuelve a las andadas con más ímpetu que nunca, quizás consciente de que ya no dispone de mucho tiempo para consumar su liquidación del Poder Judicial. Tras el asalto al Tribunal Constitucional, hábilmente desactivado para que prospere la liquidación de la Carta Magna por la vía del Estatuto de Cataluña, se lanza ahora a por el Consejo General del Poder Judicial.

Entretanto, sigue sin hacer cumplir la orden del Tribunal Supremo sobre la Ley de Banderas y sigue sin hacer cumplir la Ley de Partidos instando de inmediato la ilegalización del PCTV y de ANV, a la que la propia ETA acaba de reconocer como su "marca" electoral. Peor todavía: ha dicho ETA que la solución de ANV se la propuso el propio Gobierno, pero claro, la respuesta del mismo a este "zutabe" ha sido la de siempre: ETA nunca dice la verdad. Seguramente los de la "Memoria Histérica" ya habrán olvidado la gran veracidad de las palabras de Otegui la misma mañana del 11 de marzo de 2004 cuando declaró que ETA no tenía nada que ver "ni por asomo" con la terrorífica masacre. Al parecer, ETA miente sólo cuando conviene al PSOE.

Papá Pitufo nos ha sorprendido a todos también con la propuesta de suprimir las oposiciones para el ingreso en la Magistratura, y ha encontrado el rápido eco y aplauso nada menos que del juez Garzón: desde luego, si el sistema de oposiciones produce magistrados de la talla de Garzón, Conde Pumpido o el propio Papá Pitufo, más vale suprimirlas. Pero resulta que no es ese el caso, sino que existe una mayoría de jueces, fiscales y abogados del estado de probada integridad y profesionalidad, cosa que de eliminarse el sistema de oposiciones podría dar lugar a la aparición del sacrosanto "dedazo" estatal al amparo de buenos expedientes académicos y acreditada formación en "valores" posterior. Quizás esa formación en "valores" se lleve a cabo en la Fundación Cives, quién sabe.

Y enrabietadillo como anda el Pitufo de la cana barba, ha retomado por último su asalto al Consejo General del Poder Judicial. Pero ahí el PP le ha plantado directamente, si bien en el problema estructural de la independencia judicial tan culpables son los unos como los otros, pues la "refoma Michavilla" no hizo sino dejar las cosas como estaban, que no era otra que la de abandonar la composición del máximo órgano de gobierno judicial a los caprichos de las mayorías parlamentarias. La injerencia del Parlamento en la composición del Poder Judicial debe desaparecer radicalmente y por completo.

Y esta es la gran mentira de todos los ministros de justicia de la democracia que hay que erradicar de una vez por todas: cuando Alfonso Guerra declaró que Montesquieu había muerto, lo hizo en nombre de una pretendida "democratización" de la justicia. Este concepto tan manoseado de la "democratización" significa ni más ni menos que en los tres poderes del Estado debe aparecer reflejada la voluntad popular manifestada en las urnas, de donde se sigue que también el Poder Judicial debe responder a las distintas mayorías que en cada elección se establezcan.

Descomunal salvajada. El Poder Judicial es sobre todo un cuerpo técnico y profesional, un contrapeso y un vigilante de la actuación del Legislativo y del Ejecutivo, y necesita de una desvinculación e independencia absolutas de los vaivenes electorales y partidistas. Para ser más gráficos, el argumento es tan falaz como si se dijera que hay que "democratizar" la sanidad: en función de las mayorías parlamentarias, el número de médicos especialistas en "lo que sea" debería ajustarse a dichas mayorías, por lo que bastaría con pedir a los doctores declaración pública de su afiliación política para "democratizar" completamente las plantillas de los hospitales. Semejantes barbaridades sólo caben en cabezas completamente huecas con espacio suficiente para albergar cualquier cosa.

La cualificación profesional, el mérito y la excelencia, a la basura, tal y como acostumbra a hacer el socialismo; acceso a la Magistratura sin oposición, acceso a la Universidad sin Selectividad, promoción de curso con cuatro suspensos en Bachillerato y títulos de Graduados en Educación Secundaria Obligatoria gratis para todos, para todos menos para los objetores, claro. Consecuencias: desaparece el fracaso escolar, pues todos obtienen su titulito, promocionan en bachillerato suspendiendo a la carta, por lo que desaparece el abandono escolar, estudian derecho y se meten directamente en el Tribunal Constitucional, donde con la gran sapiencia acumulada lo único que tienen que hacer es firmar los fallos y sentencias que previamente les pasen redactadas los ministerios de turno.

Mientras tanto, Mister Z se dedicaba a contar chistes en la sede de la Fiscalía General del Estado. Todo muy graciozo y con una gran zonriza.

Una ley contra muchas cosas
Por MANUEL RAMÍREZ, Catedrático de Derecho Político ABC 24 Octubre 2007

COMENZARÉ narrando algo cuyo sentido entenderá el lector de inmediato. Hace algunos años y en el curso de una conferencia seguí mi ya consolidada costumbre de criticar con fuerza la L.R.U. que resultó nefasta para nuestra Universidad. Pues bien, llegado el turno del coloquio, un sujeto me comunicó su irritación y sorpresa por hablar así, es decir, tan mal, de una ley «aprobada en las Cortes». Confieso ahora que no me viene a la cabeza la respuesta que le proporcioné. Posiblemente sería algo así como que «las Cortes también se equivocan alguna vez». Hoy habría sido más extenso, según veremos. Pero, al poco tiempo y al perder el PSOE unas elecciones, la afirmación de Alfonso Guerra, para mí de lo más valioso en el seno de dicho partido, en el sentido de que el pueblo se había equivocado en la opción tomada, me liberó de dudas: Si se podía equivocar la muy numerosa cantidad de ciudadanos votantes, ¿por qué no se podían equivocar quienes en mucho menor número integraban un órgano de ellos salido? Decía que, en la actualidad, mi respuesta habría sido algo más extensa. Y a ello voy, pidiendo un ápice de paciencia al sufrido lector.

Lo que ocurre es que desde que se consolida el actualmente llamado «Estado de partidos», por lo demás fuertemente amparados e institucionalizados en el artículo 6 de nuestra actual Constitución, se ha dado un intenso golpe al tradicional principio de la división de poderes, hasta ahora intocable en las democracias no marxistas. El Parlamento ha dejado de ser el locus, el escenario solemne en el que, mediante la libre discusión entre sus componentes, se buscaba y encontraba la verdad política. Lo que se estimaba que mejor convenía a la totalidad de la Nación y al pueblo titular exclusivo de la soberanía. En la actualidad, son los grupos representativos de los partidos quienes, por demás sometidos a dura disciplina, acuden al hemiciclo con sus verdades o con sus intereses bien definidos. Los debates carecen de interés sencillamente porque ya se sabe, antes de que comiencen, la orientación del voto de cada partido. Lo que impera es la voluntad del partido que posee la mayoría, bien per se o bien a través de pactos con otras fuerzas. Y de aquí la irrefutable afirmación: discrepar o criticar algo salido del Parlamento, no es discrepar ni atacar a la democracia como sistema. Es únicamente mostrar desacuerdo con algo bien diferente: con la partitocracia. Un frecuente mal que aparece, sobre todo, en aquellos contextos en los que los partidos han ido mucho más allá de sus principales funciones unidas a la expresión del sufragio.

Pienso que convenía dejar bien claro lo anterior, en un país en el que lo peor no es que uno se equivoque, sino que los demás le equivoquen. Y a la hora de censurar los graves defectos en los que cae la llamada Ley de Memoria Histórica, que es lo que hoy queremos comentar de su nefasta aprobación, ha de culparse, por todo lo dicho, a quien la ha llevado a nuestro Congreso y a quienes la han apoyado.

Y, con mitad de pena y mitad de ira, me atrevería a sintetizar como sigue los defectos en que tal Ley cae.
En primer lugar, resucitar la lamentable incapacidad que, al parecer, padecemos los españoles de asumir con sosiego el pasado. El lejano y el cercano. Resucitamos y hasta manipulamos lo que fue y lo que pasó. Y volvemos a colocarlo sobre lo que tiempo más tarde se vive para usarlo como arma arrojadiza en la contienda política y hasta para lanzarlo contra el adversario al que, de tal guisa, convertimos en enemigo. Esto es muy antiguo y, por quedarnos en fecha más cercana, lo encontramos en la condena sin piedad de los «afrancesados», que sus razones tenían para serlo, o en el famoso decreto de Fernando VII (¡ese sí que fue un tirano cuyo recuerdo todavía conservan gloriosas dedicatorias!) que, regresado de Francia al compás del increíble grito de «Vivan las cadenas», ordena olvidar la labor de las Cortes de Cádiz y nuestra primera Constitución de 1812, «como si nunca hubieran existido». ¿Cuántas veces hemos oído o leído algo similar desde entonces y hasta nuestros días lanzado por unos u otros? Nunca seremos un país moderno sin esa capacidad de entender que lo anterior siempre ha tenido zonas de luz y de sombra. Por la sencilla razón de que esta incapacidad, que no impide ni mucho menos, el estudio objetivo para no repetir errores, conduce inevitablemente al «y más tú», otra de nuestras prácticas históricas. Y eso no es vida en paz, sino provocación hacia todo lo contrario: la venganza más o menos tardía y el enfrentamiento entre unas «razones» y otras. Nada bueno puede salir, por ende, de este lamentable paso que ahora se da con esta Ley. Sin olvidar que, desde hace nada menos que treinta años, nada impedía buscar tumbas o elogiar a posibles víctimas de un bando o de otro. Lo de Gibson con García Lorca puede ser adecuado ejemplo y con Felipe González en el Gobierno. No voy a entrar en esta consecuencia. Quede para otros más documentados.

En segundo lugar y aunque no se explicite, esta Ley asesta un nuevo golpe a nuestra actual Monarquía. Algo que está de moda y que personalmente pienso que no es obra de la casualidad. Dejo el margen lo muy sabido: su origen y la forma. Conduzco al lector al solemne discurso del Rey de 22 de noviembre de 1975, al acceder a la Jefatura del Estado. Declaraba querer ser el Rey «de todos los españoles». De los vencedores y de los vencidos en un ayer que atrás quedaba. Una nueva «era de nuestra historia» se iniciaba y el esfuerzo de todos se reclamaba. Con la concordia y el consenso por medio. Con muchas renuncias también de unos y otros. Con aceptación de la diversidad dentro de la irrenunciable unidad de España. Con el reconocimiento de los partidos y hasta de la libertad religiosa. Como es sabido, a ello siguieron los hechos. La viuda de Franco recibió el título de Señora de Meirás y su hija el de Duquesa de Franco. ¡Nobles gestos de quien todo lo debía al ahora llamado a la purga y a la condena inquisitorial! Y el papel de un Rey como «motor del cambio», acompañado en tal empresa por dos cualificados dirigentes del inmediato pasado: Suárez y Fernández Miranda. ¿Tan poca memoria tiene esta muy parcial Ley de Memoria?

Y, por último, pienso que esta Ley engaña palpablemente a los actuales españoles. A quienes han vivido ese pasado y a la juventud a la que, en palabras de un muy triste «Honoris causa» por una Universidad madrileña (¡otra vez confundiendo el auténtico sentido de la democracia y su bien claro ámbito!), hay que «inculcar en las escuelas» lo que interesa inculcar, naturalmente. Los millones de crímenes en el Gulag staliniano de la época, eso ni citarlo. Engaño de pasos de claro consenso exentos de revanchismo. Una Transición en la que todos participaron y sacrificaron. Unos Pactos de la Moncloa que lograron superar obstáculos. Una Constitución también nacida del consenso y votada por el pueblo soberano. Y hasta unas impresionantes manifestaciones tras el fallido 23-F para dar prueba de alegría general. A pesar del terrorismo, nuestro país ha vivido durante tres decenios y por fin en la llamada «cultura de la estabilidad». Poner en solfa todo esto y dedicarnos a buscar víctimas de un solo bando es, a mi entender, pecado difícil de perdonar.

De las lenguas de España
José Luis Manzanares Estrella Digital 24 Octubre 2007

El castellano es la lengua española oficial del Estado, y todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. Respetando esas palabras de la Constitución —y con buena voluntad— todos los problemas lingüísticos encontrarían fácil solución. Sin embargo, el panorama actual no es muy satisfactorio. La política confunde a veces lo que llama normalización lingüística con el acoso y derribo del idioma común, un castellano que más allá de nuestras fronteras —en Hispanoamérica y en el resto del mundo— se conoce simplemente como español, o sea, el español por antonomasia. Una realidad histórica pese a que algunas minorías gusten de negar la evidencia. Las sociedades, pueblos y países son el producto de múltiples factores que confluyen en un inevitable mestizaje donde los aspectos culturales —y el idioma es cultura— predominan incluso sobre los étnicos.

Hemos recorrido un largo camino desde 1978. Hoy, el castellano o español se bate en retirada allí donde la llamada normalización lingüística se ha convertido en un instrumento político, en Cataluña por ejemplo. No se trata de un fenómeno aislado, pero sí especialmente triste por lo que tiene de movimiento pendular, como si la lengua común —o estatal, para que nadie proteste— no pudiera convivir en paz con la autonómica, ni en el franquismo ni en la democracia. La enseñanza monocolor, las denuncias por incorrecta rotulación de establecimientos comerciales y la promoción exclusiva de la literatura en catalán son sólo algunos botones de muestra. Decía Salvador de Madariaga que lo contrario de una bofetada en la mejilla izquierda no era una bofetada en la mejilla derecha. Es una pena que no acabemos de entenderlo. Habrá que seguir buscando el punto de equilibrio.

El comportamiento del señor Carod Rovira en un reciente programa televisivo es muy revelador. A los españoles, que decimos Londres en lugar de London y llamamos Isabel a la reina Elisabeth de Inglaterra, se nos prohíbe castellanizar los nombres de Lluis o Jordi cuando hablamos en castellano. Y se supone que, además, estamos obligados a pronunciarlos bien. Luego vendrían el euskera y el gallego para condicionar aún más el uso del español como no hacen siquiera el inglés u otras lenguas del mundo mundial, que diría el otro.

Por fortuna, los castellanoparlantes no son tan quisquillosos. Así, es frecuente oírles decir “Generalitat” en lugar de “Generalidad”, que sería el vocablo correcto en la lengua de Cervantes, tal y como se lee en las versiones castellanas de los Estatutos del Principado, tan válidas y respetables como las redactadas en la otra lengua oficial de la Comunidad Autónoma. Un detalle que expresa el respeto que todo el pueblo español siente por Cataluña y sus rasgos de identidad. Las lenguas de España deben convivir como los ciudadanos —sin complejos ni arreglos de cuentas por eso de la Memoria Histórica— dentro de un marco constitucional perfectamente compatible con la educación y la tolerancia recíproca.

Blanco presume de lo que carece
EDITORIAL Libertad Digital 24 Octubre 2007

Hasta los atentados de Casablanca en mayo de 2003, las reiteradas advertencias de Aznar sobre la amenaza que suponía, también para nuestro país, el terrorismo islamista, fueron rechazadas por la oposición como una artificial excusa del Gobierno del PP para justificar la intervención aliada en Irak. A principios de ese año, la oposición había incluso tratado como "maniobra propagandística" del Gobierno de Aznar las detenciones de los integrantes de una célula terrorista en Cataluña, a la que la oposición dedicó el inofensivo e irónico calificativo de "Comando Dixán". Eso por no recordar los apologéticos calificativos de "resistentes" o "insurgentes" que los socialistas –y una legión de tontos útiles– dedicaban, hasta hace nada, a quienes en Irak no hacían ni hacen otra cosa que tratar de impedir con el terror la transición democrática en aquel país.

Posteriormente, al PSOE no le importó alinearse con los supuestos autores del 11-M para desbancar en las urnas al gobierno del PP, con la delirante excusa de que habían sido islamistas, y no etarras, los que habían perpetrado la mayor masacre terrorista de nuestra historia. Del envalentonamiento y del oxígeno que, para el terrorismo islamista, supuso nuestra precipitada retirada de Irak, dan buena cuenta las eufóricas –y silenciadas– declaraciones de los representantes de innumerables organizaciones terroristas en aquellos días, sin olvidar las de "El Egipcio" o las de otro acusado del 11-M, Mohannad Almallah Dabas, quien llegó incluso a afiliarse al PSOE.

La política de cesión del Gobierno del 14-M ante el terrorismo islamista ha sido empaquetada –por lo menos hasta ahora– en esa "Alianza de Civilizaciones" con la misma desfachatez con la que el "proceso de paz" maquillaba las interrumpidas componendas socialistas con los etarras.

Lo que ya es el colmo es que ahora salga el secretario de Organizacion del PSOE, José Blanco, acusando al Gobierno de Aznar de ignorar y no hacer nada ante la amenaza que suponía el terrorismo islamista. ¿Ardor del converso? Más bien, desvergüenza de quien cree –no sin razón– que los complejos del PP en lo referente a Irak y al islamismo otorgan a los socialistas una patente de corso.

Objeción a EpC
Padres y madres coraje
Victoria Llopis Libertad Digital 24 Octubre 2007

Estamos empezando a oír en los últimos días por parte de los responsables del Ministerio de Educación y de los gurús de la llamada Educación para la Ciudadanía que la educación de los niños es algo "compartido", y que los derechos de los padres no son "absolutos".

Curioso. Como la corriente social –cada vez más numerosa, por cierto– que se opone a la supuesta asignatura apela, entre otras cosas, al detalle sin importancia (nótese la ironía) de que los padres "tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos" (Declaración Universal de los Derechos Humanos), que "no se obligará a nadie a instruirse en unas convicciones contra los deseos de sus padres" (Declaración 36/55 de las Naciones Unidas), que "se respeta el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones" (Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea) o que "los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la educación moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones" (Constitución Española), pues están cambiando de estrategia y de discurso: ya no se centran en tratar de "vender" su contenido, sino que niegan la mayor. Vienen a decirnos ahora: bueno, a lo mejor los contenidos no son aceptables para algunos, pero...os aguantáis; la educación no es exclusiva de la familia, los derechos de los padres no son absolutos, ergo...el Estado va a hablar y tú... a callar.

Pues no, señores. Su nueva estrategia va a ser su tumba. Será que no tienen hijos y no han calibrado lo que unos padres son capaces de hacer por los suyos, por defenderles de los peligros que les puedan amenazar. No han calibrado la fuerza del amor, que es el principio rector de toda verdadera educación.

Y les avisamos: vamos a defender hasta donde haga falta nuestros derechos como padres que somos de nuestros hijos. No sólo es nuestro derecho: es la mayor responsabilidad que tenemos en esta vida. Y no vamos a hacer dejación. Porque no toleraremos que el Estado ni nadie introduzcan en nuestras casas y en nuestros hijos una mentalidad ajena a nuestras convicciones.

Y les decimos: lo que la sociedad demanda es que de una vez por todas sea efectiva en España la libertad de enseñanza, en cuanto a neutralidad real del Estado, en cuanto a libre elección por parte de los padres del centro educativo que más se adecue a sus convicciones, y en cuanto a libertad de creación de centros por parte de la sociedad civil.

Como advirtió Hannah Arendt, " la dominación totalitaria porta los gérmenes de su propia destrucción".Ojalá los responsables de esto lo entiendan y rectifiquen a tiempo.

Alcaraz y la sonrisa del lobo
Por IGNACIO RUIZ-QUINTANO ABC 24 Octubre 2007

EL pensamiento, según Popper, comienza con la mentira, y con la mentira comienza la zetapolítica, que consiste en pensar que «todo se puede decir con una sonrisa», que es la última bernardina del caballero de la Zeta, ese anzuelo publicitario que tiene a los articulistas chistosos escribiendo como las criadas de los Quintero.

Aun amenazado por Wittgenstein con un atizador, Popper sostenía que el lenguaje nace de la broma de gritar «¡Que viene el lobo!» siendo mentira, de donde surge el problema de la verdad, y con él, el pensamiento. En el entorno electoral de Rodríguez, por ejemplo, piensan que ahora hay que gritar «¡Que viene la Eta!», pero la Eta no acaba de venir nunca (como en los combates de tongo, mantiene la apariencia de la pelea con su «jab» de izquierda, pero sin soltar la derecha, siempre amartillada), pues, si la Eta viniera, Rodríguez tendría que irse, cosa que no interesa al lobo, salvo que en el camino -«el proceso», en lenguaje zetapolítico- se nos vuelva oveja. Después de todo, todo se puede hacer con una sonrisa, que en la mala literatura moral es el principio del perdón.

Lo que a Foxá le fascinaba del cuadro de las lanzas era la sonrisa del marqués de Espínola recibiendo las llaves de Breda, porque en esa sonrisa, elegante y bondadosa, se encierra, decía él, la espuma y flor caballeresca del diecisiete español. Luego está la otra sonrisa española: la del pícaro, la del bufón, la del gracioso, en cuya mezcla habría que buscar las raíces de la actual sonrisa zetapolítica, hasta encontrar en el alma de Rodríguez lo que Zaratustra llama «los más profundos monstruos joviales». ¿Cómo ignorar la jovialidad de las bernardinas de Rodríguez? «A humilde a mí no me gana nadie», «En Asturias se duerme fenomenal» o «Todo se puede decir con una sonrisa», que no es la sonrisa zen, esa sonrisa en el ojo de la mente que en el Rastro te venden los del Tao.

-Rara vez la ironía, que es de genealogía patética, no termina en drama -anotó en sus memorias Ruano-. Esto es como la sonrisa, que no es de la familia de la risa, sino de la estirpe del llanto.

En la España de Rodríguez podrá decirse todo con una sonrisa, pero a Alcaraz, que dijo que negociar con la Eta es una vergüenza, le ha caído encima un aparejo de abogados acusándolo de injurias al Gobierno. Es decir, que, primero, el nacionalismo te envía a sus «hombres de paz», y después, el Gobierno te envía a sus abogados. Alcaraz ya podría hacer suyo el lema de Giordano Bruno: «In tristitia hilaris, in hilaritate tristis.»

¡Injurias al Gobierno! La América de Johnson, bastión, como todo buen marxista sabe, del fascismo mundial, fue el único país occidental que permitió representaciones públicas de «MacBird», obra en la que Johnson asesinaba a Kennedy para erigirse en Presidente. Dicen, por cierto, que Johnson era un maestro en inventar historias que pasaran por hechos reales. Rodríguez, también. De su puño y letra sería el preámbulo de la Ley de Memoria Histórica en virtud de la cual por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas. ¿Demiurgos o embusteros?

Al embustero, explicó bellamente el mejicano Julio Torri, le sirve el mundo real como un boceto. Seguramente que es más meritorio no disponer de tal boceto, y ésta es la razón de por qué el demiurgo es superior al embustero:

-El embustero, con un solo dato, reconstruye una historia, del mismo modo que el sabio, con un hueso, reconstruye a un animal antediluviano. El sabio procede por semejanzas comprobadas; el embustero, por intuiciones. Aquél, además, trabaja con propósitos científicos; éste, sin propósito alguno: su arte no tiene finalidad fuera de sí mismo.

Pero el periodismo de progreso quiere hacernos ver en Rodríguez a un demiurgo semejante al Claudio de la ficción de Robert Graves o al Napoleón de la realidad del Código Civil, cuya misoginia es consecuencia de las visitas relámpago del general a la comisión codificadora: a Napoleón le iba con Josefina como a Sarkozy con Cecilia, que no son Sonsoles, precisamente.

ENTREVISTA / MIEMBRO DE UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA
Luis Bouza: "España está en una situación de emergencia nacional"
Luis Bouza-Brey es uno de los intelectuales destacados de Unión Progreso y Democracia, el nuevo partido político que lidera Rosa Diez. Estudioso de la teoria política y preocupado por la política de su tiempo es uno de los muchos intelectuales que ante la situación política que vive nuestro país ha dado un paso al frente y de la teoría política ha pasado a la práctica.
Carmen Leal Especial para Libertad Digital  24 Octubre 2007

Nació y vivió sus primeros años hasta el fin de los estudios de Derecho en Galicia, desde donde se traslado a Barcelona para comenzar a realizar su tesis doctoral y trabajar como ayudante en la Universidad. Vivió la transición con intensidad e ilusión, escribió una tesis sobre las teorías de la modernización y el desarrollo político en los años ochenta .Es profesor de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona desde 1970. Imparte clases de Ciencia Política, Sistema Político Español y Sistema Político Mundial en las Facultades de Económicas, Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona. Ha sido vicedecano de la Facultad de Económicas.

Pregunta: ¿Cuándo y a partir de qué hecho aparece su desafección al PSOE ? ¿Qué le ha hecho saltar de la teoría política a la práctica política?
Respuesta: Es el resultado de un proceso que se fue desarrollando por acumulación de insatisfacciones ante la debilidad o la contaminación de la respuesta del PSC durante muchos años frente al nacionalismo. Creo que fue en el año 86, cuando el PSC se negó a aceptar la posibilidad de que las Cortes se expresaran en el idioma común de los españoles, cuando me cansé de formar parte de un partido que no era coherente con los principios universales y cosmopolitas del socialismo, y dejé el partido. Años después, ante el Congreso de Sitges de 1994 y la llegada de los capitanes a la dirección, renació mi esperanza de que al fin hubiera un Partido Socialista en Cataluña, aunque no volví a afiliarme. Pero ya en los años 2002 y 2003, ante la demagogia, la inconsistencia y el nacionalismo de Maragall, y su influencia sobre la política del PSOE de Zapatero, mi ruptura se hizo definitiva con ambos partidos.

Entonces comencé a criticar abiertamente la inconsistencia de ZP y Maragall y a resistir intelectualmente, con mis escritos en internet, ante la deriva desvertebradora iniciada por el gobierno catalán de Maragall y la dirección del PSOE. El remate de mi indignación lo produjeron las políticas y alianzas de Zapatero desde el 2004, cuando percibí claramente el camino hacia el caos que estaba iniciando con sus políticas territorial, antiterrorista e internacional. Por eso, en los años 2005 y 2006 me sumé a la fundación de Ciudadanos de Cataluña y del Partido de la Ciudadanía.

P: ¿Por qué se afilió a Ciudadanos? Hábleme de su visión personal del fenómeno social y político de Ciudadanos. ¿Ve un espacio político real para otro partido político? ¿Dónde lo ubica?
R: Desde antes de la fundación de Ciudadanos venía expresando la necesidad de que en Cataluña se organizara la resistencia frente al nacionalismo y la estafa moral y política promovida por el conjunto de la izquierda. Porque desde hacía tiempo venía defendiendo la necesidad de denunciar la contradicción básica del nacionalismo con la democracia española, y de contrarrestar la degeneración y corrupción intelectual y moral de la izquierda. Una izquierda que, abducida por el nacionalismo, engañaba a las clases populares, conduciéndolas a dañar con sus votos o su abstención la democracia española, y poniéndolas en situación de debilidad e indefensión frente a los excesos sectarios y la insolidaridad de los sectores más anacrónicos y retardatarios de la sociedad catalana.

Por eso, cuando se formó el grupo fundacional de los promotores de Ciudadanos y convocaron la primera reunión pública en el CCCB, decidí apuntarme primero a la Asociación y después ingresar en el Partido, asistiendo como delegado de mi agrupación al Congreso fundacional.

Me pregunta usted por el fenómeno social y político de Ciudadanos, y si veo un espacio político real para el mismo, dónde lo ubico y cómo veo la evolución de Ciudadanos.

Como Usted sabe, Ciudadanos ha experimentado en los últimos tiempos una crisis en la que yo he estado implicado, como candidato a su Presidencia. Y a consecuencia de esa crisis he abandonado el Partido, sumándome al proceso de fundación de UpyD.

Resulta paradójico que una persona como yo, que soy un estudioso de la política sin ambiciones políticas personales, me haya visto implicado hasta ahora en la fundación de cuatro partidos políticos: el Partido Socialista Gallego, el PSC, Ciudadanos y UpyD. Pero es que como ciudadano [además de como científico de la política] no puedo desentenderme del destino histórico de España, y por eso he querido colaborar desde las limitaciones de mis fuerzas, capacidades y prioridades, al desarrollo político del país, cuando considero que las circunstancias lo exigen. Así que a mis dieciocho años me sumé a la fundación del Partido Socialista Gallego contra el franquismo. Después, cuando me vine a vivir a Barcelona para comenzar a preparar mi tesis doctoral, ayudé a fundar el PSC poco antes de comenzar la transición a la democracia. Posteriormente, cuando estalló el proceso de degradación y crisis de la democracia española a partir del 2003, me apunté a Ciudadanos. Y en el 2007, cuando percibí que la crisis del partido de la Ciudadanía posterior a las elecciones autonómicas del 2006 reventaba, intenté ponerle freno y, a la vista del fracaso del intento, me salí del partido, a fin de realizar el mismo proyecto desde UpyD.

Porque para mí está clarísimo que estamos en situación de emergencia nacional, que la democracia española está en crisis y es preciso regenerarla y evitar su derrumbe. Y esta crisis es debida a que no hemos sabido resolver el último problema histórico de los que nos han destrozado durante la época contemporánea. No hemos sabido resolver el problema de los nacionalismos periféricos y su integración en España.

Los nacionalismos periféricos, que reclaman plurinacionalidad a nivel de Estado, imponen monolitismo nacional a nivel de sus sociedades, y desempeñan el papel de un topo que daña por partida doble la democracia: a nivel del conjunto de España van royendo los lazos que nos unen y horadando la unidad y la solidaridad, y a nivel de sus sociedades van ahormándolas con medidas represivas que reducen el pluralismo y la plurinacionalidad de sus ciudadanos.

Por eso, frente a la situación de emergencia provocada en la democracia española por los nacionalismos, a los que últimamente se ha sumado el conjunto de la izquierda, es preciso organizar la resistencia mediante un partido que defienda los principios constitucionales de unidad, pluralismo, cohesión y solidaridad del país, e igualdad y libertad de los ciudadanos. Un partido que desde posiciones inequívocamente democráticas, pluralistas y progresistas, sea capaz de defender la democracia española de su destrucción por obra de una camarilla de políticos incapaces asentada en los partidos nacionalistas e izquierdistas. Un partido que sintetice en una perspectiva nueva y actualizada las tradiciones democráticas del liberalismo progresista, la socialdemocracia y el federalismo europeo. Un partido que reoriente el rumbo del país hacia la regeneración en lugar de hacia la degradación y destrucción.

P: ¿Cómo ve la evolución de Ciudadanos, se integrará en UPD?
R: Ese papel que le acabo de mencionar lo hubiera podido desempeñar Ciudadanos si no se hubiera estancado en una crisis de liderazgo y dirección que lo ha bloqueado durante un año, generando su parálisis y descomposición. Pero la situación de emergencia y degradación del país es la misma, aunque acentuada, y hay que renovar los esfuerzos en pro de la formación de un nuevo partido de ámbito nacional, como es UPD que pueda llenar el vacío existente en el centro progresista y en el centroizquierda, e impulsar un cambio radical en la dinámica del sistema, hacia su regeneración y recomposición. El proyecto es el mismo, pero el instrumento es distinto.

Por lo que se refiere a Ciudadanos, habrá que ver si supera la crisis en que se encuentra y, si lo hace, si será posible o no que pueda concidir con UPD en un proyecto común y en fórmulas viables de integración o colaboración.

P: El tema de los nacionalismos esta fuertemente ligado al tema de la utilización de las lenguas regionales que son cooficiales con el español en sus territorios. Esta diferencia magnificada por los partidos nacionalistas nos puede llevar a situaciones que se dieron en la desmembración del Imperio austro-húngaro ¿Seria partidario de una Ley de Política lingüística Estatal que regulase el uso de las lenguas de España?

R: El problema del bilingüismo es un problema artificial creado por los nacionalismos, que con su visión sectaria, autoritaria, anticonstitucional y antidemocrática, quieren reducir el pluralismo de sus sociedades al monolitismo identitario, cultural y lingüístico, haciéndonos retroceder al siglo diecinueve con su monomanía de la “construcción nacional”. Creo que el Estado debe imponer la vigencia de la cooficialidad prevista en la Constitución, a fin de impedir los ataques a la unidad, la libertad y la igualdad de los ciudadanos consumados por las políticas culturales y lingüísticas de los nacionalismos. El instrumento puede ser una Ley de Armonización de las Políticas Lingüísticas , además de la aprobación de diversas leyes de bases que regulen, coherentemente con los principios constitucionales, las relaciones de los ciudadanos con las Administraciones y medios de comunicación autonómicos.

P: ¿Puede hacer una visión de conjunto de la actualidad política española?

R: Lo que me intriga más en estos momentos es entender las causas de una deriva tan gratuita y estúpida desde una situación de ascenso continuado del país en todas las dimensiones durante los últimos años. Me interesa comprender a qué es debida la caída en picado que se está produciendo hacia la sima de la descomposición y el retroceso democrático de España. Me interesa explicar esta especie de pauta semejante a la del mito de Sísifo, de ascenso y caída, que es la que nos distingue del resto de países democráticos y avanzados, que pueden tener sus altos y bajos históricos, pero que se guardan muy mucho de despeñarse permanentemente hacia el fondo de la desintegración y del destejer lo tejido. Quizá deberíamos cambiarle el nombre al país, y en lugar de España llamarle Penélope. Aunque es posible que Penélope esté esperando a un o una Ulises que le permita vivir con normalidad de una vez.

En fin, hablando en serio, creo que nuestro pluralismo estructural y diversidad es la causa de este permanente tejer y destejer español, que sólo podrá cuajar en pluralismo creativo cuando seamos capaces de construir una conciencia nacional de la unidad democrática basada en el pluralismo, que contrarreste por igual el uniformismo y el particularismo desde el equilibrio y la síntesis.

En este momento estamos despeñándonos por la sima del particularismo, y es preciso planear y reemprender el ascenso sin volver al uniformismo. Aunque para conseguir eso necesitamos políticos capaces y ciudadanos despiertos. Pero ya apuntaba Ortega en “La España invertebrada” que estas son nuestras mayores carencias, lo que explica que en estos momentos nos encontremos frente a una conjunción astral de políticos incapaces ---salvando contadas excepciones--- y ciudadanos aletargados por el bienestar y el hedonismo de los últimos años, lo que incrementa la peligrosidad del momento. El año 2008 será uno de nuestros momentos históricos críticos, y es preciso ser conscientes de ello y no desentenderse ni deprimirse ante la situación. Los que somos conscientes del despeñamiento del país, debemos esforzarnos en impulsar un nuevo rumbo hacia la unidad y el desarrollo político del país, en lugar de hacia la desintegración y el ocaso.

P: ¿Qué le preocupa mas el PSOE de Zapatero o los nacionalismos periféricos?

R: La conjunción de la corrupción de ambos: es vital conseguir que el PSOE pierda las elecciones a fin de que se regenere y formar una coalición de fuerzas reconstituyentes con el PP que obligue a los nacionalismos periféricos a despertar del delirio bicentenario en el que están presos. Si no conseguimos poner en marcha un proceso con ambos objetivos como metas a medio plazo, la unidad, la libertad y el progreso de España volverán a detenerse durante un largo intervalo de catarsis.

P: ¿Reformaría la Constitución o solamente la ley electoral o ambas? ¿por qué?

R: Para resolver los problemas de España es preciso defender la vigencia de los principios constitucionales de unidad, pluralidad, cohesión y solidaridad, reformando las normas básicas con las que iniciamos la transición. Es preciso adaptar la Constitución modificando algunos de sus elementos básicos, como el título VIII, y es imprescindible modificar la ley electoral a fin de buscar un sistema de partidos equilibrado, que acabe con el chantaje de las minorías. Sólo así se podrá resolver el último de nuestros problemas históricos, consiguiendo que deje de ser un problema para la sobrevivencia del país.

P: En las reformas de Estatutos de las distintas Comunidades donde leemos denominaciones de “nación”, y “realidad nacional” cuando en el Art 2 de la Constitución solo habla de la Nación española. ¨¿Estamos ante una reforma de la estructura del Estado solapada y sin consentimiento expreso de los españoles?
R: Sí, estamos ante una modificación de tapadillo del modelo de Estado diseñado en la Constitución, pervirtiéndolo en la dirección de la creación de una especie de confederación de Estados que disolverá la unidad del país, creando un conjunto de reinos de taifas débil, inestable y caótico. Esto conducirá al enfrentamiento permanente y a formas de poder político cada vez más alejadas de la democracia, el progreso y la igualdad.

La responsabilidad histórica de políticos como Rodríguez Zapatero, Maragall, Carod, Arzalluz, Ibarretxe y, en general, los dirigentes del PSOE, por haber puesto en marcha este proceso degenerativo demencial será inmensa. Más pronto o más tarde tendrán que pagarla.

P: Pues vamos por ese camino hacia una confederación de “mini-estados” en los que cada “nación” o “realidad nacional” tiene sus símbolos, sus banderas, sus himnos en ausencia total de los símbolos de España, banderas etc que son presentados como pertenecientes a otro país en el País Vasco y Cataluña. ¿que le parece la guerra de las banderas a la que asistimos?
R: Constituye el reflejo simbólico de lo que estamos comentando: los nacionalismos han pasado a la fase de ruptura de la unidad constitucional y legal del país, y comienzan a roer la unión por el terreno simbólico, para rematar después el proceso de destrucción mediante referéndums de autodeterminación. Cuando hayan macerado a conciencia los símbolos pasarán al terreno de las decisiones constitucionales de ruptura.

P: Hay voces autorizadas que claman por la solución de derogar los conciertos vasco y navarro precisamente porque son medievales e impiden la igualdad de todos los españoles y esos privilegios fiscales no tienen cabida en la UE.¿qué opina?
R: Que uno de los aspectos de la Constitución a modificar será éste: no podemos continuar sobreviviendo como democracia europea del siglo XXI con agujeros negros como los fueros medievales, que crean privilegios y efectos de difusión destructivos para la democracia española.

P: ¿Que competencias cedidas a las Comunidades Autonomas deberían volver al Estado y por qué?
R: Habrá que esperar a que el Tribunal Constitucional descongele su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, pero además de anular las decisiones inconstitucionales de usurpar competencias estatales aprobadas en dicha norma, será preciso recuperar la vigencia de un sistema fiscal común, construir ex novo un sistema educativo común desde la diversidad, y establecer una política cultural común por parte del Estado. Todas estas cuestiones me parecen elementos esenciales.

Además de ello, habría que desarrollar los artículos de la Constitución que habilitan al Estado para dictar leyes de bases que garanticen la igualdad de los españoles ante todas las Admnistraciones públicas y ante los medios de comunicación públicos en toda España.

A lo cual habrá que añadir el mantener firmes las riendas de la política internacional en manos del Estado, al mismo tiempo que se hace urgente una reforma del Senado a fin de integrar la pluralidad política autonómica en las instituciones comunes.

P: ¿Cuáles son los errores que aun puede cometer el Presidente Zapatero?
R: Esta legislatura, presidida por Rodríguez Zapatero, ha sido una suma de errores desde el principio al fin en todos los ámbitos políticos. Las alianzas tejidas por el Gobierno del PSOE han perfilado un error constitutivo de la misma, y este error fundacional del actual trienio necio ha derivado en políticas nefastas en el ámbito internacional, en la marginación del PP, en la destrucción del modelo de Estado, en la acción antiterrorista, en la apertura de memorias históricas hemipléjicas y divisivas, en el descontrol de la inmigración, en ocurrencias sin criterio en el ámbito de las políticas sociales y en la carencia de una política económica creativa y estabilizadora de los intercambios internacionales.

Pero lo peor de todo ello es la política conscientemente realizada de perversión de la democracia mediante la mentira permanente, la propaganda constante y el intento reiterado de reducción de la conciencia política de los ciudadanos. Esta dinámica tendrá que abrir un período de depuración y exigencia de responsabilidades o de incremento de la represión. Los ciudadanos tendrán que decidir cuál es la opción que prefieren en las próximas elecciones generales.

P: ¿Realmente hay alguna posibilidad real de que prospere la consulta popular sobre la autodeterminación en el País Vasco?
R: Si no se unen los partidos constitucionalistas para hacer frente al proceso de ruptura constitucional diseñado por el nacionalismo, con el apoyo consciente o demente del Gobierno actual, nos encontraremos en poco tiempo enfrentados a una situación de crisis total del Estado. UpyD debe difundir entre los ciudadanos españoles la conciencia de la necesidad de una gran coalición de fuerzas políticas regeneradoras que pongan fin con determinación a la crisis de España. El PP, UpyD y un PSOE con otra dirección distinta de la actual, deberían fijar un nuevo rumbo e impulsar la superación de la crisis, a fin de iniciar en las dos próximas legislaturas un período histórico fundacional que conduzca definitivamente al desarrollo político del país.

Copiemos algo a los franceses

Nota del Editor  24 Octubre 2007

Principio fundamental de las lenguas: la mejor ley de lenguas es la que no existe. Así que proponer una "Ley de Armonización de las Políticas Lingüísticas" en vez de proponer la derogación de todas las leyes de normalización y/o política lingüística es un disparate.

Cada vez que alguien habla de pluralidad, me echo a temblar, porque lo que sin duda pretende es meter el gol de las lenguas regionales sin que la gente se entere. Yo, para pluralidad, sólo tengo que mirar a mi alrededor, o dentro de mí: todo es distinto, todo es diferente, nada permacece, nada es inmutable, y cada una de los no sé cuantos billones de neuronas que tiene mi cerebro andan cada cuál por su lado, y por suerte, al menos por el momento, el resultado del su tránsito por esos trillones de estados es satisfactorio, lo mismo que los millones de células de otras partes de mi organismo.

Pero yendo a lo práctico, creo que deberíamos copiar algo de los franceses, aunque de momento dejemos a un lado a la monarquía, si en cuanto a las lenguas regionales, lo tienen muy claro, sólo hay que echar un vistazo a su constitución:

Constitución de Francia de 1958
Texto actualizado después de la reforma constitucional del referéndum del 24 de septiembre de 2000

TÍTULO I
De la soberanía
Artículo 2
La lengua de la República es el francés.

El emblema nacional es la bandera tricolor, azul, blanca y roja.
El himno nacional es la "Marsellesa".
El lema de la República es "Libertad, Igualdad, Fraternidad".
Su principio es: gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Cada vez me falta menos para hacerme francés, y no tendré que aprender ni breton, corso, vasco, patois, o cualquier otro idioma regional de los que también tienen por allí, para poder ser un ciudadano de primera.

Aquí en España, o lo que queda de ella, soy un ciudadano de cuarta, pues ciudadanos de primera son los miembros de la monarquía, los ciudadanos de segunda son los políticos (aforados y con derecho a subirse sueldos y adjudicarse pensiones y otras lindezas a costa del contribuyente), los ciudadanos de tercera son los que han estudiado cualquiera de las lenguas regionales de laboratorio (gallego normativo, vasco unificado, etc.) y han conseguido un enchufe de funcionarios, aquí sólo recordar que en las últimas oposiciones a pediatras en las vascongadas, el conocimiento del vasco valía hasta 24 puntos y el inglés 1,5 puntos, y finalmente, auque se podrían hacer algunas más categorías, los ciudadados de cuarta, hispanohablantes, contribuyentes del IRPF, IVA, lujo, hidrocarburos, IBI, carruajes, vehículos, sobreprecio en vivienda libre para pagar la protegida y zonas comunes, doble sanidad, doble educación, doble seguridad, etc.

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