AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 28 Octubre   2007

Los niños no tienen derechos constitucionales, por tanto deben ser inoculados con la lengua regional y debidamente indoctrinados en el nazionalismo.
Nota del Editor 28 Octubre 2007

Siguiendo con los comentarios de repulsa unánime que ha suscitado la reciente desestimación por parte del TSJG de nuestra petición de suspención cautelar del decreto de la imposición lingüística del 100% de las enseñanzas troncales en gallego, a continuación copio algunos de los emails recibidos:

email de J.A.:

Lo peor del asunto es que, más aún la desestimación inicial de la suspensión que esta esperada confirmación, como dice Fran, prejuzga el fallo -y así se le reprochó al Tribunal en el recurso de súplica desestimado. Lo que, evidentemente, no le gustó mucho-.

Yo creo que hay que dar duro, y que no basta una actuación procesal convencional.

En realidad, el asunto es muy sencillo: obligar a los niños a utilizar una lengua que no es la suya para la práctica totalidad del currículo escolar en lugar de la lengua oficial del país en que tal cosa sucede, es absurdo. Toda la tećnica jurídica procesal desarrollada por nuestra civilización no sirve más que para obscurecer lo obvio; todo nuestro costosísimo sistema de justicia no sirve para nada más, en este caso, que sepultar en tecnicismos, distingos, palabras y galimatías el elemental sentido común de cualquier ciudadano. -Un amigo mío acaba de ganar un premio de ensayo con una obra titulada "Paradoja y verdad: la reforma del sentido común". Aguardo a tenerla entre las manos, para consuelo senequista-.

El auto reconoce que la discriminación es algo malo, pero, si se hace "con carácter general", entonces deja de ser discriminación. LITERALMENTE el auto está diciendo que basta con añadir a una norma discriminatoria el ensalmo "con carácter general" para purgarla de su eventual maldad. Porque una cosa (muy mala) es que te machaquen. Pero, si lo hacen sólo "con carácter general", entonces ¿de qué te quejas?.

La discriminación  por razón de lengua estaría mal, siempre que no estuviese relacionada con la "materia educativa". La materia educativa desactiva la perversidad de la discriminación por razón de lengua. No te pueden discriminar por razón de lengua en la pizzería -aunque siempre podrás ir a otra pizzería, y, llevadas las cosas al extremos, abrir una en la que selecciones a tus empleados como hace Lois Castrillo con los de las galescolas, con una entrevista, pero al revés-
Sin embargo, en la escuela, a la que tienes que mandar a tus hijos si no quieres que la Asistencia social te prive de su custodia previa visita domiciliaria acompañados de la policía, en la escuela, digo, de obligatoria sumisión, ahí sí que cabe la discriminación lingüística -¡ojo! sólo con carácter general. Sobre todo porque ahí no tienes alternativa-.

Es interesante también el manejo totémico del concepto del "interés público", trasunto de la razón de estado. Yo no tengo grandes dificultades en identificar un genuino interés público. Por ejemplo, reconozco intuitivamente que es de interés público que la gente no se apuñale por las calles. Este Tribunal es infinitamente más sutil, porque, al tiempo que niega a un colectivo ciudadano -constituido en parte de un proceso- la posibilidad de "erigirse en definidor de lo que constituye interés público" encuentra  "incuestionable la existencia de un interés público constitucionalmente amparado, en la normalización del uso del gallego en la Administración educativa".

Resulta que para nuestro T.S. la Constitución ampara ciertos "intereses públicos", entre ellos uno tan incuestionable como la normalización de bla, bla, bla, ... Y lo ampara tanto que la libertad de la gente ha de sacrificarse a ese "incuestionable interés público".

Pero ¡ojo!, el tribunal no está inventando (casi) nada. Como ha observado V., el letrado de la Junta -el jurista orgánico, no mal pagado, con los impuestos de sus víctimas- sólo tiene que copiar-pegar párrafos enteros de la hedionda jurisprudencia constitucional. Por eso dice bien el T.S.: "Existiendo esos precedentes jurisprudenciales, resulta evidente que ..."
Francamente, amigos: aún me pasma que no nos hayan clavado las costas.

Yo me sigo preguntando cómo ha podido ser que haya una sola sentencia sobre este asunto. La respuesta es: porque el estado ha legislado sobre este asunto (hablo de estado en sentido lato).
¿Y si no lo hubiera hecho? Personalmente estoy convencido de que no existiría ningún conflicto.

¿Conclusión?
Movilización social. Ahora bien: ¿cuándo?

Tanto la Mesa por la Libertad Lingüística (el 9 de agosto) como Galicia Bilingüe y Coruña Liberal -el 29 de agosto- han interpuesto cada una su recurso. Son recursos distintos a los de AGLI por razones técnicas que no vienen al caso -un reparto tácito del trabajo-. Todos piden la suspensión, naturalmente.

email de R.R.

Estimado J.A. y adherentes:

 

Comparto tu indignación ante el fallo del T.S. de Injusticias de Galicia. Cada vez que hay una cosa de estas, siento como si me dieran una bofetada, a lo que, naturalmente, no puedo replicar como quisiera. Esta pandilla, que tanto se llenan la boca con su jurisprudencia a favor del nuevo fascismo separatista y liberticida, se auto convencen que lo hacen por el bien de Galicia. Me recuerdan mucho a los tribunales de Orden Público y los magistrados del régimen franquista y sus sentencias de auténticos pelotas del dictador. Hay un precioso libro publicado al respecto, que es muy clarificador y que estudia múltiples sentencias que, vistas desde la época actual, ponen en evidencia la miseria moral de esos semidioses (ellos creen serlo), que son la mayoría de los jueces que disfrutamos con su peculiar sentido de la Justicia, que no es que tenga una venda sobre los ojos, sino que miran a otro lado, hasta que les toque a ellos, y entonces será demasiado tarde.

 

Recuerdo una sentencia contraria a AGLI, en la que el juez, no sólo nos contestó en gallego, sino que se permitió reconvenirnos y llamarnos finamente anti-gallegos. Este tipo, no sólo no se expresaba habitualmente en gallego, sino en puro y duro castellano (español, mejor dicho), pues era conocido de los abogados que llevaron el caso y nunca empleó la lengua separatista. Nos limitamos a pedirle que nos hiciese la comunicación traducida a nuestra lengua, cosa que no le debió costar gran cosa porque seguro que es la que él había hecho y solamente pensando que así nos fastidiaba, se la habría dado, con toda certeza, a un manzanillo que se la tradujo al gallego.

 

Yo observo y me parece ver que esta pandilla de neo-jueces quieren congraciarse con no sé bien quién. Quizá quieran pasar a la Historia como defensores da nosa Galiza, y caerles bien a los nazionalistas, por si acaso algún día están en el poder, porque creen que el pueblo gallego en su mayoría es no solamente estúpido, inculto e ignorante, que no sólo desconocen, porque no piensan, los fines que persiguen los nacionalistas, sino que, además, les gusta el escarnio y que los normalizadores de la lengua corrompan a sus hijos  y practiquen con ellos la indoctrinación étnico-lingüística. Cierto que hay algunos jueces con gran personalidad y valía, que se enfrentan con valentía a estos fanáticos lingüísticos. Pero parece que socialmente no son del todo bien vistos, salvo por los que creemos que son los únicos garantes de nuestros derechos, que también son los suyos.

 

Pero no son suficiente defensa contra unos gobiernos que venden España a los nacionalismos, que autorizan un Estatuto catalán  independentista y anticonstitucional, que no tiene autoridad para poner en su sitio, vía artículo 150, al impresentable Ibarretxe, amigo y protector  de los terroristas de ETA, dado que este iluminado está dispuesto a convocar el referéndum independentista para desgajarse de España.

 

Si este país fuese un acorazado, tal y como está gobernado, acabaríamos yendo derechitos a las peñas.

 

Sin embargo, siento un consuelo enorme cuando leo que hace no sé cuantos años había un 60% de la población de Galicia que utilizaba el gallego y que ahora sólo lo hace el 20%, lo que ha soliviantado a D. Carlos Callón, de la Mesa para la Anormalización Lingüística, que dice que hay que apoyar más la lengua de su gusto. Si sigue en esa línea, el solito, con sus adláteres, por supuesto, van a acabar con la lengua gallega. Así que tengo cierta esperanza de que en los próximos veinte años la hablen solo los pocos nacionalistas que van a quedar. Porque si con tanto apoyo económico y político, pisotean la Constitución y obtienen tan pobres resultados y tal pérdida de hablantes, espero poder ver como se disuelven, rabiosos, al ver el fracaso de sus vidas.

Espero vivir al menos veinte años, para poder verlo.

 

Un abrazo para todos, R.

De aquí a dos años
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 28 Octubre 2007

Alejo Vidal-Quadras pronunció el jueves, en el Casino de Madrid, el discurso político más impresionante y arriesgado que me ha sido dado oír en muchos años. En cierto momento, afirmó que los nacionalistas «no son integrables: son neutralizables». La ocasión que había congregado en el Casino a Vidal-Quadras, presidente de la Fundación Concordia, y representantes varios de plataformas cívicas, fue una propuesta de reforma constitucional, plasmada en letras de molde. La propuesta afecta a medio centenar de artículos y persigue una rehabilitación del Estado y una correlativa despotenciación de las cliques nacionalistas. La reforma no podría llevarse a cabo sin un acuerdo entre el PSOE y el PP. Esta necesidad se concreta en tres ejes claros de actuación. Uno, distinción nitidísima entre el PSOE y Zapatero; dos, un llamamiento a los españoles para derrotar al presidente a través de las urnas; en tercer lugar, una señal inequívoca a Rajoy para que desista de su proyecto de consorcio con CiU y apele al PSOE si consigue la victoria.

No creo que los reformadores vayan a ser oídos en el corto plazo, por los motivos que más adelante expondré. Pero podrían tener vara alta de aquí a dos años. O sea, cuando naufrague la próxima legislatura, ya asuma ésta una coloración socialista, ya conservadora. Lo más importante es darse cuenta de que hemos llegado al final del camino.

Las señales de decrepitud del sistema son inequívocas. La indecorosa dinamitación del TC, responsable en gran medida de su naufragio penoso, resume la situación a que nos ha traído el desarreglo territorial y la pugna entre las dos grandes formaciones nacionales. Estoy hablando de un suceso muy reciente. Pero son recientes también las circunstancias pasmosas en que se han aprobado los Presupuestos. Hace dos semanas, se consideraba muy probable que hubiesen de prorrogarse los de 2007. Al cabo, se han sacado adelante con la ayuda de dos tránsfugas y de un partido que ha puesto fecha a la permanencia del País Vasco en el marco constitucional.

Fin de fiesta
Esto huele, qué se le va a hacer, a fin de fiesta. El desenlace se precipitará por el dinamismo espontáneo del PSOE y del PP, empeñados en ganar a cualquier precio la disputa electoral. En un contexto de normalidad, la lucha entre los contendientes provoca ligeros movimientos en los programas de los gobiernos. En un trance colectivo que el presidente ha convertido en permanentemente excepcional, esa rivalidad devasta las instituciones y socava las bases de la convivencia. Tarde o temprano, la clase política se enfrentará a una disyuntiva dramática: o la renovación radical de sus planteamientos, o la obsolescencia masiva. El jueves se habló de esto con valentía, y se adelantaron proyectos. En ocasiones, la anticipación es decisiva. Los apparatchik que ahora se desuellan por ganar dos palmos de ventaja en una carrera que podría decantarse por el canto de un duro, tendrán que colgar su impedimenta de una percha distinta.

¿Por qué la apuesta de las plataformas habrá de aguardar entre uno y dos años para ser eficaz en la práctica? La respuesta es obvia: ni el PSOE ni el PP tienen tiempo, ni ganas, de rectificar. Empecemos por el PSOE. Zapatero se hizo con la dirección de un partido cuyos cuadros más expertos estaban destrozados. Su victoria en 2000 fue casi aleatoria, y su triunfo en las generales, inesperado. La irrupción formidablemente exitosa de un jefe marginal en un partido postrado, ha tenido el efecto de liquidar estructuras, malversar herencias, y suspender tradiciones. En este momento, el Partido Socialista es el apéndice de un hombre no sujeto a las constricciones de la prudencia o el pensamiento organizado. Lleva razón Vidal-Quadras cuando afirma que el PSOE sólo volverá a ser él mismo una vez que se haya desprendido de su líder.

También son vanas las apelaciones a Rajoy. Rajoy se concibe a sí mismo como fiduciario de una tarea concreta: devolver al PP a la Moncloa. Este objetivo predominante le ha disuadido de la tarea más ambiciosa y más incierta de dar un vuelco a la deriva de los acontecimientos. Cuentas cantan: lo menos problemático, si lo que se quiere es formar gobierno, consiste en completar una presunta minoría mayoritaria, con los apoyos convergentes. Es obvio que esta composición de lugar, racional en sí misma, no es compatible con el proyecto de levantar el Estado sobre fundamentos firmes. ¿Ha aceptado la dirección popular esta conclusión? No lo sé. Seguramente prefiere espantarla. Vidal-Quadras y sus amigos no entran en los esquemas vigentes. Tiempo al tiempo: lo gordo no va a ocurrir ahora.

Los Funerales de la Justicia
GERMÁN YANKE ABC 28 Octubre 2007

No se le puede negar al PSOE cierta coherencia. Ha venido defendiendo que el gobierno de los jueces debe ser una suerte de prolongación de la mayoría parlamentaria, y ahora, uno de sus portavoces, reprocha al PP maniobras en torno al TC como si no se hubiera dado cuenta de quien ganó las elecciones. Tampoco mostró atención alguna al pronunciamiento del Constitucional sobre la elección de los miembros del CGPJ que a estas alturas parece que sólo defiende la APM.

Se diría que, en los últimos meses, el control del Poder Judicial y del TC se ha convertido para el Gobierno en un asunto tan de supervivencia como de ideología. No se trata sólo de convertir esas instituciones en órganos que respondan a la mayoría política, sino también de salvar en los tribunales algunas de las decisiones políticas fundamentales de la legislatura entre las que, como símbolo de lo que se ha dado en llamar «reforma territorial», destaca el Estatuto catalán.

La recusación del magistrado Pérez-Tremps podía inclinar el Tribunal hacia los «conservadores», lo que ya revela el primer y más grave problema de un TC cuyos miembros son vistos y en ocasiones actúan como representantes de opciones políticas. La cantidad de decisiones que son predecibles no por el asunto sino por la orientación de sus miembros hace un flaco favor al funcionamiento de las instituciones y a las garantías de los ciudadanos.

Ante la imposibilidad de una renovación normal, el Gobierno se inventa una ley para sostener a la presidenta María Emilia Casas y, para sortear su carácter dudoso, recusa a dos magistrados que pidieron su dimisión. Una recusación, según los especialistas, sin fundamento y fuera de plazo, pero que, si no lograba su objetivo, pondría al menos en cuestión posteriores sentencias contrarias a los planes gubernamentales.

El panorama, desde luego, es aterrador. Una Fiscalía General que se abona a una sorprendente utilización del «uso alternativo del Derecho» o de la necesaria coincidencia de su interpretación con las ideologías coyunturalmente mayoritarias en el panorama político. Un CGPJ de imposible renovación por su máxima politización. Y un TC, que debería velar por la acomodación a la Carta Magna de las leyes que los tribunales aplican, en estado de grave enfermedad.

Y ya en estado comatoso cuando el PP, en vez de ser coherente consigo mismo, se suma a celebrar, por una pírrica victoria que no le llegará, los funerales de la Justicia. Tras renunciar a la defensa programática de la independencia de la Justicia, el principal partido de la oposición ha utilizado la renovación del CGPJ para la marrullería política. Esta semana, para rematar la trayectoria, se suma al tiovivo y recusa a otros tres magistrados del TC.

Esta recusación tiene aún menos fundamento que la del Gobierno e impide que la queja sobre la politización y el control pueda hacerse sólo de la actuación del PSOE. Lo que han conseguido los diputados conservadores firmantes es perder toda credibilidad y convertir al Constitucional en el hazmerreír de la ciudadanía.

Pero aún hay más. Esta estrafalaria decisión revela también los problemas del PP. En un momento en el que, con dificultades internas y zancadillas, el grupo formado por Rajoy y liderado por Juan Costa trata de elaborar un programa serio, el portavoz del grupo parlamentario, que ya se adelantó al presidente del partido para valorar -mal- la entrevista de Zapatero con Ibarretxe, avanza estas recusaciones obligando al partido a avalarlas a posteriori. Múltiples males, por tanto: con una maniobra tan burda no detendrá al Gobierno y, en cambio, el PP suma en su debe incoherencia, ejemplo de la «necesidad» de que la dirección se pliegue a las presiones para tratar de ocultar las divergencias. Si siguen así, en los inevitables funerales de la Justicia puede haber más féretros.

Expresarse
Pío Moa Libertad Digital 28 Octubre 2007

En una conferencia en Burgos me preguntaron, hace unos días, qué puede hacerse ante una situación como la actual. Lo primero es comprender lo que pasa.

--Hemos llegado a la situación actual debido en gran medida al olvido de la historia, que ha permitido a la izquierda y los separatistas inventar y difundir una versión fraudulenta de ella, a la medida de sus intereses.

-- Las izquierdas y separatismos, presentándose como herederos de la libertad y la legitimidad republicanas, han conseguido poner a la defensiva a los partidarios de España y la democracia. Los liberticidas se han expresado sin complejos y con la máxima intensidad, ganándose a un vasto sector de la opinión pública, mientras que, durante decenios, las gentes de mentalidad democrática y conservadora apenas han osado expresarse, o lo han hecho con poca fuerza.

-- De este hecho deriva el amplio margen de maniobra de los liberticidas. Muchos se preguntan: ¿cómo es posible que tanta gente siga votando a unos partidos tan evidentemente corruptos, antiespañoles y antidemocráticos? Pues porque se le ha grabado la imagen de una derecha históricamente asesina, brutalmente represiva y enemiga de los trabajadores: preferibles los otros, aunque roben y cometan mil fechorías.

-- Así, la izquierda y el separatismo han entendido muy bien la importancia de explicar el pasado para dominar el presente y, conforme a su modo de ser, han falsificado la historia a fondo. La situación actual proviene en muy alta medida de la expresión exuberante de los liberticidas y la inhibición expresiva de sus contrarios, cuando no la colaboración de una derecha empeñada en contemplar el futuro.

-- ¿Qué hacer? Tratar de ganar a la opinión pública. Y para ello, primero y fundamental expresarse. Pese a su vocerío, esa gente es sumamente débil, y sus campañas para acallar a quienes les plantan cara, en especial a Jiménez Losantos, demuestran esa debilidad de fondo.

-- ¿Cómo expresarse? En todos los niveles. Cada uno, en su vida particular, con familiares o amigos, tiene muchas ocasiones de exponer sus puntos de vista o replicar a los opuestos. También puede difundir en su ámbito fotocopias de artículos o informaciones de interés.

-- Asimismo puede utilizar las cartas a la prensa o Internet, un instrumento poco y mal aprovechado. Estas acciones están al alcance de cualquiera, empleando el abundante material informativo y de opinión generado por Libertad Digital, La COPE, Intereconomía, contribuciones propias, etc.

-- Un nivel superior consiste en asociarse. La situación debiera dar lugar a una multitud de asociaciones diversas: por la verdad histórica, de apoyo a la AVT, de denuncia de los separatismos… Una asociación puede realizar convocatorias, conferencias, hacer propaganda callejera mediante pintadas, carteles, pegatas, etc. Si funciona medianamente bien, multiplica el efecto de la acción individual.

He aquí acciones factibles sin mayores medios. Ciertamente, una persona aislada o un pequeño grupo pueden muy poco frente a los poderosos medios de masas controlados por el poder, pero miles de personas aisladas y decenas de pequeñas asociaciones que se expresen constantemente pueden contrarrestar en gran medida el efecto de esos medios de masas e incluso influir sobre ellos.

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La dignidad de los herederos de García Atadell

Ha dicho la catastrófica ex directora de la Biblioteca Nacional que se había negado a debatir con Ignacio Villa por “dignidad”. Supongo que lo mismo habrán hecho los otros dos individuos que se marcharon con ella. Por dignidad. La dignidad de los herederos de García Atadell. Y es lógico: esa dignidad no les permite el método del debate libre y en igualdad de condiciones. Faltaría más. Lo suyo es otra cosa.
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Rajoy, o el vacío

Rajoy propone "un nuevo consenso" para volver a la "unidad" y "la concordia". ¿Con quiénes? ¿Con el PSOE? ¿Con los separatistas? ¿Sobre qué bases? Este hombre vive en el futuro, y lo suyo es la ciencia ficción.

“Coincido con gente de izquierdas en cosas importantes" ¿En cuáles, concretamente? ¿Y con qué gente de izquierdas? ¿Con Buesa y Díez, o con Chaves y Carod? ¿Con Zapo? A ver si nos aclara el asunto, porque es muy importante, y cabe sospechar fundadamente que, después de los estatutos, con quien coincide es justamente con el gobierno.

“Tras elogiar a "gente valiente" como San Gil u Otaola, ha afirmado que, "con un partido así", sabe "que vamos a ganar las elecciones". Pero ¿qué significan San Gil u Otaola en el PP al lado de Arenas, Gallardón, Feijoo, Camps, Arriola, Soraya o el propio Rajoy? Pues significan lo mismo que Vidal Quadras o Mayor Oreja: muy poco. Aunque pueda explotarse su dignidad para hacer demagogia. Y lo que importa a los españoles no es que ganen las elecciones, sino que resuelvan los problemas, para lo que se ve al PP muy poca disposición.

"Sé que existen los nacionalistas, he convivido con ellos, pero también han de saber que defenderé la soberanía nacional y que España es España". La defiende con los estatutos andaluz, balear y valenciano, por el momento. Recuerda lo de "Ibarreche me va a escuchar", de Zapo.

“Quiero cambiar la miopía de los que nos han gobernado por la responsabilidad, la falta de energía por la decisión, la frivolidad por la eficacia y la mediocridad por la ambición de ser cada día mejores” ¿Miopía? Ha dicho miopía el futurista. ¿Falta de energía? ¿Falta de energía un gobierno que en su colaboración con el terrorismo empieza retirando las tropas de Irak, continúa poniendo en pie el “proceso de paz”, la “alianza de civilizaciones”, metiendo leyes como la de los “matrimonios” homosexuales, la de memoria histórica y tantas otras medidas? Si algo ha tenido es energía, en contraste con la flojera inaudita de Rajoy, el enérgico futurista? Ambición quizá tenga el actual PP, por lo menos ambición de ganar elecciones, esto es, cargos públicos; pero la mediocridad es toda suya.

De la demagogia de Zapo a la de Rajoy. Y dicen que es la alternativa.

Zapatero fracasa de nuevo
Ignacio Cosidó Libertad Digital 28 Octubre 2007

Rodríguez Zapatero tiene que estar muy arrepentido de no haber convocado elecciones este mes de octubre. No las convocó porque creía que las podía perder y porque necesitaba poner tiempo de por medio a su fracasada negociación con los terroristas. En esos seis meses Zapatero se proponía reiniciar la Legislatura cambiando radicalmente sus prioridades al tiempo que sometía al electorado a una sistemática campaña de propaganda. Pero por difícil que pudiera parecer a priori, la mini-legislatura que ZP quiso abrir tras la ruptura de la supuesta tregua de ETA está resultando aún más desastrosa de lo que fueron sus primeros tres años en el poder.

El panorama económico presenta nubes cada vez más negras para el Gobierno. Zapatero, como la cigarra del cuento, no ha hecho las reformas necesarias en los tiempos de bonanza y ahora que llega el crudo invierno todos nos arrepentiremos de su falta de previsión. Es una evidencia, por muchas cifras macroeconómicas que quiera exhibir el Gobierno, que gran parte de los ciudadanos tienen cada vez más dificultades para llegar a fin de mes. Unas familias más endeudadas que nunca deben hacer frente a las subidas constantes de las hipotecas y a un encarecimiento de los productos de primera necesidad. El paro vuelve a crecer en nuestro país y el consumo interno se retrae. El sector de la construcción, motor de la economía en estos años, ha entrado en crisis y el turismo se estanca. El consumo interno se retrae y nuestra balanza exterior, la diferencia entre los que vendemos y los que compramos, se deteriora. El neo-intervencionismo del Gobierno en la economía ha hecho que la Comisión Europea nos haya sacado los colores en casos como el de la OPA de Endesa y ha servido para retraer la inversión extranjera. El superávit presupuestario se lo ha merendado Zapatero apenas iniciada la precampaña.

La situación política es aún peor. Los nacionalistas han lanzado una gran ofensiva separatista ante la debilidad del actual Gobierno cuya cabeza de playa es el referéndum secesionista que pretende convocar el lehendakari Ibarretxe, pero que tiene en Cataluña otro frente en creciente ebullición. El Poder Judicial vive una peligrosa crisis por los intentos del Gobierno de someter todas las instituciones a sus intereses de partido, cuyo último y lamentable episodio se vive estos días en el Tribunal Constitucional. La Ley de la Memoria Histórica ha terminado por finiquitar el espíritu de concordia que protagonizó nuestra Transición Democrática. Se han roto todos los grandes consensos constitucionales sobre los que se asentaba nuestra convivencia, desde el modelo territorial a la lucha contra el terrorismo pasando por la política exterior. ETA ha vuelto a las instituciones democráticas gracias a la pasividad, cuando no la complicidad del Gobierno, al tiempo que amenaza de muerte al conjunto de los españoles.

Mientras el Gobierno se dedicaba a crear problemas que no existían, la gestión de la realidad no puede haber sido peor. Las obras del AVE en Barcelona son el mejor exponente de la incompetencia mezclada con la arrogancia que ha caracterizado a este Gobierno. Pero en general, las grandes infraestructuras iniciadas por los gobiernos del Partido Popular han sufrido importantes retrasos, cuando no se han paralizado por completo como en el caso del Plan Hidrológico Nacional. Ahora todo son promesas para los próximos años, pero el balance de gestión realizada no puede ser más negativo.

Tampoco en el campo exterior puede el Gobierno esperar buenas noticias. Zapatero se ha convertido en un convidado de piedra en los Consejos de la Unión Europea en los que se juegan los intereses españoles, como se puso de manifiesto en la pasada cumbre de Lisboa donde España volvió a perder posiciones. Por otro lado, las reformas de la política agraria común no dejan de dar malas noticias para nuestros agricultores y ganaderos ante la complacencia del Gobierno español. En Estados Unidos no se perdona a Zapatero su pasada deslealtad y se tienen serias dudas sobre su fiabilidad como aliado. Incluso los supuestos amigos de ZP en Iberoamérica no dudan en perjudicar nuestros intereses empresariales ante la comprensión de nuestro Gobierno.

Todo apunta por tanto a que la situación económica y política de nuestro país puede deteriorarse aún más de aquí a la próxima cita electoral de marzo. Pero nadie debe pensar que los errores del Gobierno darán por sí solos la victoria al Partido Popular. Este progresivo deterioro de la situación sólo debe servir al PP para reforzar su compromiso con la sociedad española. Lo único evidente es que cuatro años más de Zapatero podrían causar un daño irreversible a España. Mariano Rajoy asume hoy la enorme responsabilidad histórica de evitarlo.
Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Nada nuevo bajo el Sol
Comunicado nº 19. www.nucleosoa.org 28 Octubre 2007

De los periódicos: “Cristina Peri Rossi ha sido despedida de Cataluña Radio por hablar en castellano”.

(Cristina Peri Rossi es poeta, cuentista, novelista, y Licenciada en Literatura Comparada; es uruguaya –Montevideo 1941-se exilió y vive en Barcelona desde 1972).

De los periódicos: “Cientos de intelectuales denuncian la ‘persecución lingüística’ en Cataluña y firman un manifiesto de solidaridad con Cristina Peri Rossi; ya van 500 firmas y sigue aumentando la cifra de adhesiones. Entre los firmantes se encuentran intelectuales, políticos, periodistas, actores y amigos”.

No nos sorprende. La citada escritora, tertuliana habitual de Cataluña Radio, dada su larga permanencia en ésta región era perfectamente conocedora de la persecución y opresión al uso de la lengua española que se da en Cataluña: de la evolución de los acontecimientos desde la transición, del uso desleal que se ha hecho de las transferencias autonómicas, y del proceso de manipulación de la educación, de la Historia y de la cultura, para crear una sociedad “diferente” radicalmente desgajada y desafecta del resto tras largos años de fomentar el odio y la exclusión de todo lo que tuviese resonancias o vínculos con lo español.

Libremente se adhirió, con entusiasmo, a la causa nacionalista; apologista de la “nación” catalana, jamás manifestó ninguna crítica a la dictadura nacionalista, que no sabe del respeto a los otros pero que tan airadamente lo exige para sí. En resumen, es una conversa.

Pero ahora, de repente, descubre la “limpieza lingüística” (un aspecto más de la “limpieza etno-cultural”, o lo que realmente es: “el racismo sin raza”). ¿Es que ha cambiado algo?. No. Ninguna novedad; nada que no viniera ocurriendo desde hace casi 25 años. La única variación es que hasta ahora no fueron a por ella.

Ya es tarde.

Pero aún quejosa, sigue queriéndose hacer perdonar. Veamos algunas de sus frases publicadas:

• [agradece a la dirección del programa la defensa que de ella hicieron] “... me consta que lucharon contra éste despido por motivos de calidad profesional...”.

¡Encomiable!, los motivos para defenderla fueron de ¡calidad profesional!. No el brutal atropello de la tiranía nacionalista que nos impide hablar nuestra lengua en nuestro país; no el desprecio a los “derechos humanos” o a los “derechos lingüísticos” tan cacareados por los nacionalistas e incluso organismos internacionales.

• “es ‘paradójico’ que se persiga a quien ha defendido siempre la convivencia pacífica del castellano y el catalán”.

¿Paradójico?, ¡si hace 25 años que empezó la represión!. Qué ingenuos quienes en aquellos tiempos lejanos participaban en las campañas por el bilingüismo y las campañas “En catalán también” etc... ¿lo recordais?. Lo paradójico debe ser el que le ocurra uno mismo; lo que les haya ocurrido a los demás parece que no cuenta. Más aún ¿cómo puede hablar de convivencia pacífica del “castellano” y el catalán quien ha apoyado explícitamente las agresivas políticas lingüísticas de la Generalidad?.
• [ahora ha descubierto que:] “... los fascismos siempre tienen algo en común: siempre son excluyentes... Y es paradójico que me ocurra a mí.”

Ninguna paradoja. Durante un tiempo sirvió de coartada, de decorado, ficción de tolerancia y de convivencia (a condición de callarse). Pero ahora el proceso ha llegado a un punto en que van siendo innecesarias las máscaras.

• “... espero que también en el futuro, Cataluña es y será una nación bilingüe...”

• [refiriéndose a su trabajo en Cataluña Radio] “... parecía un modelo ideal de convivencia lingüística, sin rigideces, sin exclusiones...”

Es que se vivía muy bien en esa “nube dorada” a condición de no querer ver lo que ocurría fuera de ella.

• “... yo vivo en una nación que tiene la suerte de ser bilingüe..”.

• [el despido se produjo en aplicación de la Carta de Principios de la CCRTV, del 17 de Julio de 2006] “... el programa cumplía el requisito, dado que sólo yo hablaba en castellano...”

Y, naturalmente, no le parece extraño en esa “nación” donde dice vivir. Pero no la perdonan ni que se ponga de rodillas. Pese a ser de ellos no es inmune.

Otro tanto podemos decir de la reacción de los “intelectuales”, quienes, salvo algunos honrosísimos pocos que siempre han dado la cara y se han enfrentado al nacionalismo, habitualmente celebraron y colaboraron con esa represión totalitaria encubriéndola con su silencio (alguien les ha denominado “héroes del silencio”). Nunca se quejaron del sistema establecido de exclusiones y de subvenciones.

Pero les ha tocado a ellos y se lamentan de lo que llaman “persecución lingüística”...¿ y hasta ahora qué era?, ¿dónde estaba durante tantos años el derecho a ser educado en la lengua materna (reconocido por la Unesco) que los nacionalistas se hartaron de exigir, y que una vez logrado para sí, lo niegan a los demás?, ¿se han olvidado también de otros manifiestos similares, y, en su momento denostados por ellos mismos, como el “Manifiesto de los 2300” o el Foro Babel?.

Todo esto es franquismo al revés (y aún peor), y quienes callaron durante tanto tiempo: franquistas son, ni siquiera antifranquistas post-franquismo.

A la vez emerge de nuevo la trifulca de gallos con motivo de la Feria del Libro de Frankfurt, en que escritores en lengua española, algunos firmes defensores de la política lingüística de los nacionalistas, han sido “filtrados” no por la “Gestapo lingüística”, que multa, sinó “por la cultura catalana” ¡el Dios Sol! que sólo se manifiesta a través de sus oráculos, voceros de la diversidad, que practican la intolerancia y fabrican e imponen la homogeneidad.

Ahora empezará la carrera por la pureza, ¡a ver quién es más!

Todo esto recuerda los “años de plomo”, cuando ETA asesinaba a Guardias Civiles, policías, militares y ciudadanos civiles, mientras la “clase política” (y también parte de la población) miraba hacia otro lado. “Algo habrán hecho”, se decía. Pero todo cambió cuando asesinaron al primer político. Entonces ya les tocaba a ellos, a partir de ese momento se les llenó la boca de compasión por las víctimas.

Y como recientemente se ha puesto de moda exhibir a patéticos y exóticos inmigrantes conversos al nacionalismo , sirva éste hecho de advertencia. Los conversos son como los kleenex: usar y tirar.

Estas nuevas agresiones nos parecen llamativas simplemente porque algún medio las ha aireado, pero no son en absoluto más graves que muchímas otras, pero anónimas y silenciadas.

Se demuestra de modo incuestionable que al nacionalismo realmente no le importa la “cultura”, para él no es más que un ámbito a colonizar y controlar por su proyección mediática y como medio para ocupar todo el espacio público: la hegemonía.

Medio cultural y medio económico son herraminetas fundamentales para desarrollar las estrategias nacionalistas.

España es libertad y progreso

Nuestra debilidad es su fuerza
Saludos fraternales:
N.O.A. Núcleos de Oposición Antinacionalista

¿Qué no se rompe? Pregunte a los ciudadanos catalanes
Alfonso Basallo elsemanaldigital 28 Octubre 2007

Puede que España no se rompa, como asegura el sonriente Zapatero, pero una región muy concreta se resquebraja. Y no sólo figuradamente.

28 de octubre de 2007. "Os encanta dramatizar" decía Zapatero en uno de esos corrillos informales de la recepción del Palacio de Oriente. La segunda persona del plural se refería a los medios de comunicación rebeldes, los que no se plegan al Pensamiento Unico, ni tragan el optimismo vacuo del video risueño. Para él, "no problem". Todo marcha sobre ruedas. "España no se rompe" –le oí decir una vez, entre croqueta y croqueta- Y vino a añadir que al ciudadano medio las cosas le van razonablemente bien y no percibe el Apocalipsis que anuncian la oposición y ciertos periodistas.

Puede que España no se rompa. - A pesar del Estatut, - del coitus-interruptus con ETA - de la división de los españoles por la memoria histórica - o de los ataques a la monarquía ("pieza clave del pacto constituyente de la democracia". que "no se puede desmontar sin desmontar el sistema" como acaba de advertir Felipe González) Pero Cataluña se cae a pedazos. Y no sólo figuradamente: ahí están las grietas del AVE en Hospitalet o los socavones. Y que no venga Zapatero diciendo que el ciudadano medio no percibe el Apocalipsis…

Que le pregunte a cientos de miles de catalanes sin paneles de información en El Prat, tirados en los andenes de cercanías, colapsados en los kilométricos atascos de coches, angustiados por las paredes de sus viviendas, o hacinados en la calle por culpa del apagón eléctrico el pasado verano. ¡A ver qué le responden! Puede que España no se rompa – y ya veremos-, pero una región muy concreta se resquebraja. Y todo esto ocurre en uno de los lander con más dosis de autogobierno, una de las sociedades teóricamente más modernas, avanzadas y progres de esta compota de autonofrutas llamada España.

¿Cómo ha podido ocurrir? El seismo catalán es la convergencia –sin segundas- de dos fracasos. El primero es el fracaso de la Administración Zapatero. Más allá de las responsabilidades más obscenamente evidentes -¿aún sigues ahí, Lady AVIACO?-, aquí el culpable namberguan es el presidente del Gobierno. ¿Dónde está el buen gestor? ¿Dónde la eficazia y la prosperidaz? El ambicioso plan para la Alta Velocidad ha resultado ser un monumental camelo, las infraestructuras, un desastre; y a la hora de encarar responsabilidades la culpa siempre es de otro (desde OHL hasta un "problema de comunicación" que llegó a decir Rubalcaba).

Y el segundo fracaso es el de la propia administración catalana. El problema no es nuevo. El antaño floreciente virreinato se desliza, desde hace tiempo, por el tobogán de la incompetencia y de la decadencia económica y social. Veinte años de nacional-pujolismo, con su telaraña de clientelismo y corrupción (¿qué fue del famoso 3%?), han minado lo que fue la envidia de las demás comunidades. Y el sesgo radical de los años de Tripartito ha terminado por deteriorar a Cataluña. Mala gestión, deslocalizaciones, falta de libertad, intervencionismo… Con el agravante de que ni siquiera cuenta en el botiquín con esos antibióticos frente al abuso que son unos medios de comunicación independientes.

Salvo excepciones aisladas, diarios, radios y televisiones forman parte del Sistema o están convenientemente amordazados. La coalición social-republicana estaba tan preocupada con el Estatut y el botín identitario que se olvidó de la gestión y de servir al ciudadano medio, ese que no percibe el Apocalipsis…

Conviene recordar todo esto, conviene recordar que las grietas no son de ahora (El Carmel se derrumbó en tiempos de Maragall), y conviene recordar también que Cataluña es un caladero de votos decisivo para el futuro del Gobierno Zapatero. No sea que el Alzheimer se contagie…

Cataluña, ¿Tercer Mundo?
ANTONIO BURGOS ABC 28 Octubre 2007

HUBO un tiempo, hacia 1970, en que muchos envidiábamos a los barceloneses, por aquel clima de libertades que en los años finales de la dictadura se respiraba en la Ciudad Condal. Y hay un tiempo, ahora, en que hay que sentir todo lo contrario: alegrarse de no vivir en Barcelona. Entre otras cosas porque tras unos años de no verle ni la matrícula, ya no sabemos siquiera si eso de decir «Ciudad Condal» es políticamente correcto o si es un signo de lo peor que le pueden a uno acusar allí: de españolismo.

Evoco aquellos lejanos octubres en que el viejo José Manuel Lara nos invitaba al fallo de un premio Planeta que entonces no era lo que es. El Planeta era despreciado por la crema de la intelectualidad y la pomada de la progresía. El premio de prestigio era el Nadal, y las novelas que había que leer, las que publicaba Carlos Barral. La anual visita de cronistas del Planeta nos permitía a algunos provincianos saborear las mieles de europeísmo de aquella Barcelona abierta, culta, tan suya, tan orgullosamente burguesa, tan valedora de sus reivindicaciones todavía regionales, en las que te encontrabas la bandera de las cinco barras hasta en las cajas de cerillas del Drugstore del Paseo de Gracia, templo, junto con Bocaccio, de madrugadas de sueños de libertades, de veneración de la narrativa hispanoamericana y de lectura de venecianos novísimos poetas a los que no se les caían los anillos por escribir en castellano.

Me acuerdo ahora de aquella Barcelona que aún era ciudad de los prodigios, con Manuel Vázquez Montalbán haciendo lírica de su Barsa, con Salvador Paniker yendo a Madrid a arrancar conversaciones sobre la democracia y con los cantantes de la Nova Cançó invitándonos a tirar de la estaca, que como no fuera la estaca que nos encontrábamos en cada cigarrillo de nuestro paquete de Celtas, no sé qué estaca íbamos a abatir a base de cubatas de ron y ligues con una de Bandera Roja que traducía a Susan Sontag.

¿Existió alguna vez aquella Barcelona que tomábamos como modelo de la España que había de ser? Si existió, ha fenecido. Basta oír a Albert Boadella, con lo que en aquellos entonces era, para comprobar que todo aquello de la Asamblea de Cataluña, los Capuchinos de Sarriá, las mesas democráticas y la crítica de Robert Saladrigas a nuestros primeros libros en las páginas de «Destino» fue un sueño. Aquella Barcelona nos recibía a todos con los brazos abiertos y la sentíamos nuestra.
Como en el bolero, ya todo aquello pasó, todo quedó en el olvido. La tierra más abierta de las Españas se ha convertido en la más cerrada y excluyente. Ya no son escritores catalanes los que van representando a España a la Feria de Fráncfort, sino que les niegan el pasaporte de catalanidad a los que osan escribir en castellano. Antes se sentía uno como en su propia casa en aquella Barcelona del alborear de la democracia y ahora todo es cerrada oscuridad nacionalista, aldeana y cateta.

Y encima, la otra cara de la moneda: si Felipe González decía que «el cambio es que España funcione», el Estatuto soberanista que pisa la raya de picadores de la Constitución debe de ser «que Cataluña no funcione». Antes estabas deseando ir a Barcelona, para respirar aquellos aires de libertad. Y para disfrutar de las mejores autopistas, las mejores infraestructuras que mucho antes de los Juegos Olímpicos de 1992 ya tenía el Principado. Ahora ya te has hecho a la idea de la falta de libertades, pero temes ir a Barcelona por lo más elemental de lo material: porque un socavón se puede abrir bajo tus pies en el Carmel de cada día; porque puede volver el apagón del siglo de Endesa, o el apagón informativo; porque en el aeropuerto del Prat tienes asegurado el caos; porque despídete que tomar un tren de cercanías, de aquellos maravillosos, como europeos, en los que tu editor llegaba desde su casa de San Cugat a la oficina de Pedralbes. Como los plátanos de Canarias, los desastres de Cataluña: todos los días uno, por lo menos. Aquel editor del tren de cercanías me publicó allí en 1972 un libro que se titulaba: «Andalucía, ¿Tercer Mundo?». Me imagino que ahora, a la vista de las presentes desgracias y carencias, estará buscando quien le escriba un ensayo que se titule: «Cataluña, ¿Tercer Mundo?».

Cuando le llamábamos Felipe
IGNACIO CAMACHO ABC 28 Octubre 2007

ESE zorro cano de aires cansados y algo displicentes, ese buda esquinado de rencores al que le asoma un resto de brillo en la mirada, ese taimado santón abotargado con el alma cosida de cicatrices mal curadas, fue un día el paladín refulgente y carismático de una esperanza. Entonces era un demiurgo seductor en estado de gracia, un fascinante y kennedyano hechicero de masas en cuyos hombros se posaba el futuro como una paloma recién liberada. Hace veinticinco años, tal día como hoy, no imaginábamos que aquella paloma acabaría desplumada en el guiso de un pragmatismo feroz aderezado de corrupciones y crímenes de Estado, junto con el laurel de anhelos colectivos que aquella tarde ungió las sienes del tribuno victorioso en medio de una sacudida de entusiasmo y confianza.

En aquel tiempo liminar, utópico y radiante en que le llamábamos Felipe no sospechábamos lo pronto que iba a transformarse en González. Aún hoy preferimos creer que se trató de un proceso implacable de adaptación a la lógica descarnada del poder y su ejercicio; sería demasiado cruel pensar que ya desde el principio anidaba el designio del engaño en aquel proyecto iluminado de optimismo histórico. Con todo, el tiempo sedimenta el dolor y pone bálsamo en las heridas del desencanto; a veces incluso ofrece el reflejo macabro de un espejo cóncavo que agiganta la memoria de lo que alguna vez quisimos olvidar. Visto desde el contraste de esta época de incuria, incompetencia y desvarío, incluso el González más crispado, mentiroso y oscuro de su largo declive parece un gobernante responsable y maduro del que añorar al menos su sentido de Estado.

El felipismo fue una ilusión truncada que mientras mantuvo el impulso de la frescura acometió una reforma de modernización imprescindible del país y de sus estructuras físicas y sociales. Luego se dejó enredar en la seducción del poder, y se embarró de codicia, mentiras, ocultaciones y corruptelas hasta convertirse en un régimen degradado y clientelar, sostenido tan sólo por la ambición y la necesidad de alimentarse a sí mismo. Incapaz de aceptar la pérdida de su antiguo vigor y la licuación de su liderazgo, González cometió el error de considerarse imprescindible y acabó odiado y vilipendiado, sepultado por una marea de encono y rabia. Nunca superó su derrota, ni ha terminado de asimilar que un tipo como Aznar, al que humana e intelectualmente despreciaba, enderezase el rumbo de la nación y le superase de largo en eficacia.

Pero quizá lo que más nos gusta de la Transición es que éramos más jóvenes, y por eso el recuerdo del Felipe magnético que encantaba las serpientes del miedo y la zozobra prevalece aún por debajo de la amarga evidencia de su oprobio. También porque le beneficia el relativismo y sale bien parado de las comparaciones; quizá ni él mismo soñase con este tardío engrandecimiento retrospectivo de su perfil, reflejado como la sombra china de un gigante sobre el desolador escenario en el que un insensato aprendiz de brujo juguetea temerariamente con las más delicadas piezas de su legado.

La prueba del nueve
M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Octubre 2007

CUANDO se multiplicaba y dividía sin utilizar una calculadora -se puede, lo juro- y la aritmética era algo más que un botón en un chisme electrónico, utilizábamos la «prueba del nueve» para verificar que la cuenta estaba bien hecha y que el resultado obtenido en la operación era el correcto. Algo así vino a ser con respecto a nuestra realidad nacional -hoy se cumplen 25 años del acontecimiento- la victoria socialista en las elecciones legislativas de 1982. Cuando Felipe González y Alfonso Guerra se asomaron al balcón del Hotel Palace de Madrid para celebrar con sus entusiasmados seguidores y votantes el triunfo del PSOE, se pudo comprobar algo que, por cierto, no está demostrado todavía en todas las circunscripciones autonómicas: la Transición, al operarse en su seno una alternancia de poder, acreditaba la validez de la Constitución del 78 y abría las puertas a un futuro de continuidad democrática.

Los gobiernos de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo lo hicieron lo mejor que pudieron y supieron y, no sin tormentas circundantes y con escaso reconocimiento de sus méritos, sentaron las bases de un Estado que fue plenamente de Derecho hasta que, ya en tiempos felipistas, se quiso limitar la independencia del Consejo General del Poder Judicial -ellos sabían por qué- y la autonomía del Tribunal Constitucional. Así, con muchas ganas y con la certeza jurídica adelgazada, González gobernó un trecenario y, si nos olvidamos de la corrupción y del GAL, su balance fue, como dicen en mi pueblo, mejor que peor. Claro que olvidar lo que debe olvidarse para tal balance es entrar en la desmemoria, algo que no nos perdonarían los sucesores políticos de González.

Sólo la nostalgia permite decir eso tan falso de que todo tiempo pasado fue mejor, aunque José Luis Rodríguez Zapatero tienda a demostrar lo contrario. Suárez y Calvo Sotelo asentaron unos cimientos sobre los que González pudo construir un edificio notoriamente mejor que los levantados desde que la Restauración comenzó a flaquear. José María Aznar, si podamos la Historia de fobias y filias, continuó con brío el trabajo de su antecesor y, sólo desde hace tres años, se ha roto la inercia de la mejoría para entrar en el caos que propician y engrandecen las zarramplinadas -con Z de Zapatero- de ese figurín sonriente y hueco que el PSOE colocó en la hornacina presidencial.

Con la Transición la Nación se fortaleció, recogió ánimos dispersados en la República y el franquismo y los volvió al proyecto común de España. González y Aznar, no sin torpezas operativas, afianzaron esa tarea con responsabilidad y patriotismo. Ya no es así. Crezca o decaiga el empleo y sea cual fuere el PIB, España es un concepto más fofo gracias a Zapatero. Sus pintorescas ideas sobre la paz y la memoria han debilitado el músculo nacional y el nervio del Estado. Con Zapatero no sale la «prueba del nueve».

Pequeña reflexión sobre la reforma Constitucional
Antonio García.(Barcelona.)  28 Octubre 2007

Ya he dejado claro en otros artículos que la reforma constitucional que propone la Fundación Denaes me parece totalmente insuficiente y políticamente correcta. No voy a entrar aquí en detalles.

Mi pequeña reflexión es: si nuestros traidores políticos de todo signo no han sido capaces en treinta años de hacer cumplir algo tan simple como la ley de banderas (por poner sólo un ejemplo) o la oficialidad de la lengua española…¿cómo esperan hacer cumplir ahora esta nueva Constitución reformada si están demostrando que les importa un comino el hacer cumplir ni siquiera la actual? No sólo que les importa un comino, sino que incluso el PP es el primero que incumple seriamente la Constitución por ejemplo en materia lingüística.

Me hace gracia contemplar cómo los periodistas del régimen dicen que lo importante es que gane el PP para que esta reforma tenga posibilidades de hacerse.

Pero, ¿esto no es simplemente un reclamo electoral; no necesitaría también esta reforma el apoyo del PSOE? Y, aunque fuera como dicen, ¿no tendría entonces el PP que incluirla en su programa electoral? ¿no tendría el PP también que reclamar la aplicación del art.155 en las Vascongadas y Cataluña con el anuncio de sus referéndums?

Y, mientras, los partidos patrióticos, que sí aplicarían la Constitución, despreciados y marginados por todos los medios de comunicación con la COPE a la cabeza. ¿A qué juegan los obispos españoles con un protestante y un agnóstico a la cabeza de su emisora, mientras católicos como el presidente de Alternativa Española (que defiende la cultura de la vida como tantos otros partidos patrióticos, no como el PP) son escarnecidos por Jiménez Losantos (al que, sin embargo, aplaudo sus valientes críticas al Rey por su silencio ante tantas cosas) intentando burlarse de él preguntando si es familia de Blas Piñar (como si eso pudiera ser un delito o algo así).? Los obispos sabrán lo que hacen y los verdaderos intereses que tienen, pero desde luego Dios se lo demandará. Menos mal que en nuestra Santa Madre Iglesia aún hay verdaderos seguidores de Cristo que se apuntan al ostracismo y al posible martirio (como el anterior obispo de Pamplona que se mojó al decir cuáles eran los únicos partidos que aún defendían la cultura de la vida y los principios cristianos: Alternativa Española, Falange Española de las Jons y tradicionalistas carlistas.)

Y el pueblo está gregariamente adoctrinado y va por ahí gritando “libertad, libertad”. Libertad es la que tienen los enemigos de España en este régimen. Lo que hace falta es acabar con sus libertades, es decir: mano dura es lo que hace falta.
Resumiendo: no creo en absoluto que esto de la reforma electoral vaya a producir ningún fruto. Porque ni siquiera se hace cumplir la Constitución actual. Y, si no, al tiempo.

El teniente coronel Antonio Tejero (famoso por el 23-F) ya dijo años antes al ministerio de Defensa que se preguntaba si tenía que rendir honores a la ikurriña que acababa de ser legalizada, ya que era la bandera separatista que inventó el loco Sabino Arana y que era la que utilizaba ETA cuando mataba a los españoles. La respuesta del ministerio fue su traslado a Málaga. Ninguna respuesta con palabras.

Los militares que declaran su preocupación por los nuevos estatutos de autonomía actualmente son directamente destituidos.
Pues eso: que lo de la reforma constitucional es un reclamo del mismo régimen para apacentar al pueblo español que empieza a cabrearse.

Pero, ¿qué cabe esperar de un régimen que intenta procesar al presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo con el silencio cómplice de TODOS los partidos con representación parlamentaria?

Mi blog: http://blogs.libertaddigital.com/Marcahis/.

¿Recuerdan que hay una guerra?
RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 28 Octubre 2007

Después de varios años desayunándose cada día con matanzas en Irak, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que usted recuerda alguna noticia horrible referida a un suicida en un mercado o a la puerta de una comisaría de policía? -iraquí, claro. Se habla muy poco de que la situación sobre el terreno ha dado un giro sustancial. Por desgracia, todavía serán muchos los iraquíes que caigan asesinados por los terroristas que algunos aquí presentan como luchadores contra el invasor, pero coincidiendo con el incremento de tropas norteamericanas en Irak empezaron a girar las tornas. Un ejemplo: en septiembre del año pasado, la inteligencia militar norteamericana describía la situación en la provincia de Anbar en términos terroríficos. Hoy hablan de retirarse de Anbar porque su presencia ya no es necesaria allí.

Algunos llevamos años diciendo que los terroristas iraquíes no pueden ganar esta guerra. En las primeras fases del conflicto que han desatado, la reacción de la población iraquí fue la lógica: ponerse a cubierto y esperar a que cesaran los ataques. Y eso no ha ocurrido. Así que los propios terroristas han obligado a los iraquíes a tomar partido. Y como bien ha explicado Michael Ledeen en el WSJ, una vez que los iraquíes se han convencido de que su única posibilidad de supervivencia está en la victoria del Gobierno sostenido por Estados Unidos, la población se ha convertido en una gran red de escuchas que dan un enorme caudal de información a la inteligencia norteamericana e iraquí y que está haciendo la vida imposible a los hombres de Al Qaida. Aunque ustedes no lo lean en casi ningún sitio, la marea ha empezado a bajar en Mesopotamia. Y eso, a pesar de que la población sabe muy bien que los norteamericanos se irán más pronto que tarde. Y los terroristas que hayan sobrevivido agazapados o exiliados en el confort iraní podrán volver. Pero entre tanto las señales en Bagdad y por todo el país apuntan a que la mayoría de la población ha salido de sus refugios y ha tomado partido. Eso es decisivo para ganar cualquier conflicto.

Los terroristas callejeros actúan en grupos de cinco y tiran la ropa después de atentar
Utilizan guantes para confeccionar los artefactos con el fin de no dejar huellas que los delaten
J.M.Zuloaga elsemanaldigital 28 Octubre 2007

Madrid- Los actos de terrorismo callejero («kale borroka») son perpetrados por un máximo de cinco individuos que se dan cita en las proximidades del lugar del atentado. La estrategia que siguen es clara: Observan si existe vigilancia, si hay mucha o poca gente y «a continuación, nos tapamos la cara con un pañuelo o camiseta y cometemos la acción. Después, abandonamos la zona a la carrera, tomamos direcciones distintas y nos desprendemos de las ropas que llevamos en ese momento, sobre todo si son de colores llamativos».

La reciente operación realizada por el Cuerpo Nacional de Policía contra el terrorismo callejero en las localidades vizcaínas de Guecho y Berango ha permitido conocer, gracias a las declaraciones de los mismos detenidos, el «modus operandi» de estos grupos, que responden a las órdenes de la banda terrorista.

Los «taldes» (grupos) pueden estar formados por hasta diez personas, pero no han de actuar siempre los mismos y lo deben hacer hasta un máximo de cinco y un mínimo de tres en cada una de las acciones criminales. Se da especial importancia a las medidas de seguridad y para la confección de los artefactos se utilizan guantes con el fin de no dejar huellas. Durante los atentados, algunos de los miembros del «talde» realizan labores de vigilancia.

La relación con ETA del grupo desarticulado fue establecida por los investigadores al comienzo de las pesquisas que, precisamente, pudieron iniciarse gracias a que dos individuos que vivían en la zona (en la que habían sido perpetrados una treinta de atentados de «kale borroka») Aner Mimenza Bilbatúa y Lander Labajo Laraudogoitia habían aparecido en los papeles que se incautaron al coordinador general de ETA, Ibon Fernández Iradi, «Susper».

ADe Mimenza, que tiene los alias de «Cicatriz» y «Escorbuto», se decía en euskera que estaba «en la organización» por «Ondino». Se trata del apodo de Agustín Figal Arranz, preso en Francia, considerado uno de los responsables de captación de nuevos militantes en la provincia de Vizcaya.

De Labajo, alias «Goofy», se decía que había sido «propuesto por Olatu», el alias de Iker Beristain Gutierrez, también encarcelado en el vecino país y que es otro de los jefes del «aparato» de captación de la organización.

La vigilancia de estos individuos permitió la localización de los otros miembros del «talde», uno de cuyos responsables era Mikel de Gregorio Escribano, alias «Degre» y «Negre», según las manifestaciones de los detenidos, a las que ha tenido acceso LA RAZÓN.

«Igual que nos dan, hay que responder». Con esta frase tan gráfica se alecciona a los miembros de los «comandos» del terrorismo callejero. Algunas de las reuniones que celebraban los miembros del «talde», en las que, entre otras cosas, aprendían a confeccionar cócteles molotov, tuvieron lugar en un local de «Gestoras pro Amnistía».

En el registro del domicilio de Mimenza se incautaron varias pegatinas con el anagrama y las siglas de ETA, así como un escrito en contra del Tren de Alta Velocidad, objetivo contra el que ya habían empezado a cometer acciones, como el arrancado de limitadores que marcan su recorrido.

En casa de Labajo fue hallado un manual de sabotajes y una fotografía de los concejales del Partido Popular en el Ayuntamiento de Guecho.

Dignidad y Justicia pide más de 38 millones de euros para los implicados en el caso Egunkaria
Redacción MinutoDigital 28 Octubre 2007

La asociación Dignidad y Justicia, presidida por Daniel Portero, presentó escrito de calificación (187 páginas) en el procedimiento abreviado 403/2003 denominado “Egunkaria económica” que se acompaña anexo de forma resumida y donde se pueden leer las responsabilidades penales y civiles que solicita la asociación.

Hay que indicar que en virtud del art.589LECrim, se solicita por esta parte la prestación, por parte de cada uno de los acusados, de una fianza de 38.473.025,76€ para asegurar las responsabilidades pecuniar ias derivadas de los diferentes hechos del ictivos y, en su defecto, el embargo de bienes suficientes para cubri r dichas responsabilidades, para el caso que no se preste dicha fianza.

La acusación de Dignidad y Justicia se centra fundamentalmente, en el grupo empresarial que rodeó al periódico EGUNKARIA, formado por EGUNKARIA S.A., EGUNKARIA SORTZEN S.L., Y EGUNKARIA SORTZEN
KULTUR ELKARTEA, y por lo tanto en las personas físicas vinculadas a las mismas por las responsabilidades que ostentaban en el grupo empresarial , los cuales son: Juan María Torrealday Nabea, Ignacio María Uría Manterola,
José María Auzmendi Larrarte, José María Sors Bagués, Fernando Furundarena Herrera, Miguel María Sorozabal Macho, Begoña Zubelzu Loyarte y Ainhoa Albisu Larrea. El periodo en el que se realizan los hechos punibles va desde 1998 a 2001 fecha en la se produce la intervención de las mismas.

En cuanto a las irregularidades y artificios contables realizados por dicho Grupo, se concretan en:

-La llevanza de una doble contabilidad, distinguiendo entre la “oficial”, que es la depositada en el Registro Mercanti l y la auditada por el gobierno vasco y en la que se registran tanto los hechos económicos reales como los ficticios y que luego son corregidos en la contabi lidad “complementaria” que es la ocultada a la Hacienda Pública y demás personas de Derecho Público y Privado interesadas en la misma.

-La ocultación en la contabilidad “oficial” de ventas e ingresos, obtenidas por Egunkaria S.A.

-La contabi lización de gastos ficticios en la contabilidad “oficial”, cuyo importe se ingresa en cuentas de Egunkaria Sortzen SL (ESSL) y Egunkaria Sortzen Kultur Elkartea (ESKE) y, que posteriormente dichos gastos son anulados en la contabi l idad “complementaria” mediante un abono en la misma cuenta en la que se habían cargado anteriormente.

-Declaración de ventas super iores a las reales, todo ello, junto con los dos puntos anteriores con la finalidad de reunir las condiciones necesarias para obtener las subvenciones públicas otorgadas por el Gobierno vasco, que así ocurrió durante los años 1998, 1999, 2000 y 2001.

- Se producen igualmente manipulaciones en las ampliaciones de capital, que fueron hasta ocho y una reducción de capital en Egunkaria S.A, en la que, por medio de dichas operaciones, fueron ESKE y ESSL las principales accionistas de ESA, llegando a poseer entre las dos el 92,4% del capital social, generando así una autocartera de ESA, puesto que utilizaba los
fondos acumulados en ESSL y ESKE.

Estos hechos se concretan en los delitos de:

1.FALSEAMIENTO DE LAS CONDICIONES REQUERIDAS PARA OBTENERSUBVENICONES PÚBLICAS, del art.308CP.

2. REALIZACIÓN DE ARTIFICIOS CONTABLES, del art.310CP.

3. DEFRAUDACIÓN EN EL IMPUESTO SOBRE EL VALOR AÑADIDO, del art.305CP.

«El franquista inverso»
G. SANZ ABC 28 Octubre 2007

MADRID. «Felipe González cerró los consensos básicos de la Transición: el del pasado, el de la Monarquía, el de la Iglesia, el territorial, el que expulsa a la violencia de la política, incluso el de la política exterior. Zapatero los ha abierto todos (...), González trató de cerrar la democracia para cerrar el Estado y Zapatero ha abierto la democracia para refundar el Estado, aunque todavía no sabemos bien cuanto. Dependerá del Tribunal Constitucional».

Este diagnóstico rotundo lo realiza a petición de ABC el catedrático de sociología de la Universidad Complutense Emilio Lamo de Espinosa, para quien el sucesor de González ha acabado siendo «el negativo» del estereotipo que él mismo se hizo de Aznar: «Si Aznar era hipernacionalista español, Zapatero ha sido hiponacionalista; si Aznar era fieramente antiterrorista, él lo ha sido con notable desgana; si Aznar era ciegamente proamericano él ha sido antiamericano más ciegamente aún...», explica.

Por todo ello, Lamo se muestra seguro de que, igual que González pasó a la historia como un «gran estadista», como alguien que supo proyectar hacia delante «energías y capacidades remansadas», su sucesor será visto siempre «como un equilibrista o un visionario». Zapatero ha querido colocarse como heredero de uno de los lados de esa guerra. «Por ello es un franquista inverso (aunque no lo sabe), que, más que proyectar fuerza hacia el futuro, nos ha devuelto la mirada al pasado», concluye.
Similar diagnóstico realiza el catedrático de Historia Contemporánea, José Varela Ortega. Piensa que Zapatero ha desbaratado en gran medida la obra política de su predecesor y considera reveladora la respuesta que le dio al lendakari, Juan José Ibarretxe, tras su órdago de consulta soberanista, cuando le dijo que busque un acuerdo entre vascos. «Del futuro de un territorio español como es el País Vasco opinan todos los españoles, no sólo los vascos», argumenta. Y, lo contrario, advierte, es romper el principio de soberanía del pueblo español.

«Atentado a la izquierda»
«Aquí se ha atentado contra principios centrales de la izquierda: la ciudadanía, la idea de soberanía nacional, bandera de izquierdas durante casi doscientos años, el principio de igualdad y redistribución, que no pueden subsistir si se cambian ciudadanos por territorios. Por no hablar de esa opereta carlista -que diría Clarín- de los derechos históricos», asegura el historiador.

El profesor Varela opina que este período de gobierno del PSOE va a tener un «costo considerable» para la izquierda en su conjunto porque, en contra de lo que mucha gente cree, el troceamiento de la soberanía, degenera siempre en pérdida de derechos individuales. Al final, se discute si un ciudadano tiene más derechos que otro por vivir en distinto territorio.
José Ignacio Wert, sociólogo, concluye que Felipe González fue «un reformista integrador, que sopesa las consecuencias de sus políticas, y Zapatero es un ayudador hiperactivo, es decir, alguien que se embarca en la solución de causas que le parecen importantes sin reparar en sus costes, oportunidad o daños colaterales». Estas características -prosigue Wert- le han llevado a malbaratar la presente legislatura en dos proyectos «fallidos» (la reforma territorial y la negociación con ETA) y a realizar a toda prisa una «corrección de rumbo» a toda prisa al final.

El presidente de Inspire Consultores cree que, pese a estos esfuerzos de última hora, a Zapatero le va a ser imposible ocultar la percepción de la mayoría de que estos años «se han dedicado a cuestiones distintas de las que preocupan a la gente». Cuestiones «innecesarias», como la Ley de Memoria Histórica; «arriesgadas», como el Estatuto de Cataluña; o, «lisa y llanamente, equivocadas, como la negociación política con ETA».

«El fin de la Transición se produce con el ingreso de España en Europa»
Juan Pablo Fusi _ Historiador
MADRID. ABC 28 Octubre 2007

En las elecciones de 1982 se produjo un nuevo escenario que habrá de prolongarse hasta 1996 y que sólo se invertirá en 2000. En aquella ocasión votaron 3.200.000 ciudadanos más que en 1979. El PSOE le arrebató al PCE la mitad de los votos que éste había logrado antes; y el 30 por ciento del electorado de UCD le confió su destino. AP-PDP mejoraba sustancialmente, pero quedaba muy lejos, con algo más del 50 por ciento de los votos recaudados por el candidato vencedor.

-¿Se había convertido el PSOE en un partido de centro?
-En aquellos años se decía que España se gobernaba desde el centro. En 1982 ya es un PSOE cuyo apoyo electoral no se limita a un espectro ideológico. Las políticas que se hacen entre 1982 y 1990 (luego estallan los escándalos de la corrupción y los GAL) son importantísimas y se ve cómo los socialistas -al principio inexpertos, sesentayochistas y con toda clase de herencias radicales- se convierten, al día siguiente de ganar las elecciones, en hombres de Estado responsables, sabedores de en qué país se encuentran y de cuáles son sus necesidades inmediatas. Creo que, efectivamente, el electorado español siempre ha ido apoyando opciones moderadas. Primero apostó por la UCD de Suárez y, luego, por otro líder joven y atractivo, como Felipe González, hombre con un gran interés en la política internacional y que tomó iniciativas a la vez valientes e impopulares en el ámbito económico, cuando emprendió la reconversión industrial. También muy discretamente pone en marcha una reforma militar que no hiere la susceptibilidad de los viejos mandos y que transforma el ejército heredero de la guerra civil en otro moderno. Fue una etapa de gran importancia para la estabilización de España tras el 23-F y, claro, para la de la izquierda desde 1936: su retorno al poder no fue rencoroso, ni vengativo ni dramático.

-Su amigo Javier Tusell -cuyo libro sobre «La Transición a la democracia» (Espasa) ha prologado- situaba el fin de ese periodo en la victoria electoral socialista.
-Otros historiadores aplazan el fin de la Transición hasta 85-86, cuando España ingresa en la CE y confirma su permanencia en la OTAN, aunque el gran impulso de todo ello se produjo durante el Gobierno Calvo Sotelo, pero lo materializan los socialistas. Creo que ahí se completa la Transición.

-Una de las «razones» de la Ley de Memoria Histórica fue el rechazo a un «pacto de silencio»...
-Parafraseando a Günter Grass, la guerra dejó una huella indeleble en la conciencia y en la historia de los españoles. Pero no hubo ningún «pacto de silencio» sino un «nuevo comienzo» desde la conciencia, el recuerdo, la memoria y el conocimiento de lo ocurrido.

-Entonces, el pasado ¿no se «echó al olvido»?
-Yo invito a los lectores a ver los anuarios de publicaciones de los años 77 y 78, que difunde el Ministerio de Cultura, y verán que el tema dominante era la República y la Guerra Civil. El retorno de los exiliados lo vimos en directo ya fuera Madariaga, Pasionaria o Sánchez Albornoz. Un millón de personas acompañó los restos de Largo Caballero al cementerio. La guerra civil española, de Thomas, se ha vendido en quioscos lo mismo en libros que en fascículos. Los premios Planeta durante esos años han reflejado la guerra y la posguerra. En 1981 se conmemoró el cincuentenario de la República y ahí están todas las revistas, especializadas o no. También se constituyó en el País Vasco una comisión para el estudio del bombardeo de Guernica. TVE hizo una serie documental sobre la guerra de cuarenta y tantos capítulos con un plantel presidido por Tuñón de Lara y donde figuraba, entre otros, García de Cortázar; es decir, muy amplio y plural. En 1986 y 1987 Valencia acogió encuentros sobre la República y el Congreso de intelectuales antifascistas del 37. En 1990, siendo ministro Semprún, se celebró el año Azaña. Sobre Lorca se ha hecho hasta una serie de TVE dirigida por Bardem. ¿Pacto de silencio? La atención ha sido permanente y la bibliografía supera a la de la Segunda Guerra Mundial.

-Ahora también se han cumplido 25 años del juicio del 23-F. ¿No puso en evidencia que el ejército no era tan golpista en 1981?
-Tomado en su conjunto, ello es así. Al fin y al cabo, sólo se movilizan y apoyan el golpe una capitanía general y algunos regimientos de las cercanías de Madrid. Y esto será así se descubra lo que se descubra. Tal fue la realidad. La investigación histórica, como es natural, buscará aclarar mejor dónde estaba cada uno; y si es que había más implicados, por qué no se sumaron.

-La gente prefiere creer en grandes conspiraciones tras algunos accidentes históricos; por ejemplo, que hubiera no uno sino tres golpes y que estuvieran implicados el Rey y figuras del PSOE.
-Pero la realidad suele ser mucho más aburrida que esa fértil imaginación. Los historiadores tenemos prevención contra todas esas fabulosas y laberínticas teorías conspirativas. Es verdad que hay acontecimientos que ocurren con auténtica fatalidad y no ocultan ninguna trastienda; como es verdad, también, que hay otros a los que se quiere explicar mediante grandes fuerzas impersonales, cuando en realidad se deben al error o al acierto de algún actor político. Cualesquiera que sean las tramas, las posiciones, las conversaciones que pudiera haber habido, lo cierto es que al final Milans se sublevó casi solo. Y creo que pueden concluirse dos cosas. 1) Si bien es verdad que al ejército no le agradaba lo lejos que se llevaba el proceso democratizador, y que muchos militares compartían las críticas que el propio Milans había hecho, por ejemplo, desde ABC... todo eso no significa que participaran en la conspiración y el golpe. Y 2) Con placer o sin placer, con más o menos titubeos, el hecho cierto es que el ejército obedeció al poder civil, bien sea por respeto y lealtad al Rey, y no secundó aquel golpe de Estado.

-Este año también se cumple el centenario de Tarancón. No se ha ponderado lo suficiente el papel que la Iglesia desempeñó bajo la guía de aquel cardenal ilustrado, aperturista y conciliar.
-A partir de finales de los 50 y ya en los años 60, España se va convirtiendo en una nación cada vez más secularizada. La educación, sobre todo la secundaria, había sido un monopolio de la Iglesia hasta los 60, y sólo en 10 años se invierte la balanza: la educación pública controla más del 60 por ciento de la enseñanza. También se produce una gran crisis vocacional que hace disminuir la dimensión del mundo eclesiástico. A la vez, está ocurriendo un cambio interior muy profundo que coincide con el Vaticano II, en el sentido de una apertura hacia la vida moderna de las formas de entender la fe; y por tanto, una modernización de la vida religiosa. Todo eso se transforma en poco tiempo y dramáticamente. Hubo dos nuncios: Riveri y Dadaglio, que mediados los años 60, y de acuerdo con Pablo VI, empezaron a nombrar obispos auxiliares, dejando las sedes oficiales vacantes -para eludir el privilegio de presentación que tenía Franco-, desmantelando su Conferencia Episcopal. Todo eso culmina en los 70 con el nombramiento de Tarancón. Esa Iglesia aperturista tuvo una importancia mayor de lo que parece, porque contribuyó a la progresiva deslegitimación del régimen. Y fue algo que personalmente el general resintió muchísimo. Si uno lee el libro de conversaciones con su primo y secretario privado, Franco Salgado-Araujo, es lo que más le irrita, por encima de las huelgas sindicales o las protestas estudiantiles. El conflicto con Don Juan, por un lado, y el conflicto con la Iglesia católica, por el otro, son los dos grandes torpedos a su línea de flotación.

-¿En qué sentido deslegitimaban a todo el régimen?
-Porque éste tenía una legitimidad de origen de corte religioso y en 1966 comienza a recibir alfilerazos de la misma Iglesia que consagró la guerra como cruzada. Y porque, habiendo instituido España como un Reino en la Ley de Sucesión, el heredero de la legitimidad histórica de la Dinastía no lo acepta y vive en el exilio, impulsando una monarquía parlamentaria y democrática.

«Ahora todos los nacionalistas son independentistas»
-¿Cree que el 11-M tendrá algún protagonismo en estas elecciones generales?
-La izquierda, en este momento, necesita elementos para movilizar al electorado porque sabe que, después de cuatro años de gestión, no tienen nada presentable que argumentar, ni en política económica, ni en política territorial, ni en lucha antiterrorista, ni en política internacional. Las grandes apuestas de Zapatero han sido las reformas de los estatutos. Resultado, pues que ahora mismo existe una ofensiva nacionalista como no se conocía. Recuerdo un titular de ABC que decía «Zapatero: se necesita un gobierno de izquierdas para terminar con los avances nacionalistas», esto lo decía en la oposición. En política internacional, nuestro país ha perdido cualquier referente. En política económica, las familias son testigos de cómo están en peor situación que hace cuatro años. En política terrorista, sólo hay que comparar lo que decía cualquier miembro del Gobierno hace seis meses y lo que dice ahora. Ha fracasado. Los nacionalistas nos engañaron en el pacto constitucional porque se abrió un título octavo en la Constitución con el objetivo de ser capaces de montar una estructura en la que todo el mundo estuviera cómodo. Y nos engañaron. Ahora es el momento para que los nacionalismos independentistas, que ahora lo son todos, pierdan fuerza si gobierna el PP.

CiU QUIERE QUE EL CATALÁN SE ENSEÑE EN TODA ESPAÑA Y EN LAS SEDES DEL INSTITUTO CERVANTES
Pide 12 millones de euros para esta partida
ERVIMEDIA 28 Octubre 2007

Convergència i Unió quiere que el catalán y el resto de lenguas cooficiales del Estado se enseñen en los centros educativos de toda España.

La federación nacionalista reclama que no sea necesario residir en Cataluña para aprender catalán, o en el País Vasco para conocer el euskera, o en Galicia para el gallego, o en la Comunidad Valenciana para el valenciano.

La propuesta la hace en una enmienda presentada a los Presupuestos Generales del Estado para el año 2008, a la que ha tenido acceso Servimedia, en la que CiU pide la creación de un fondo con diez millones de euros para este fin.

Su pretensión es que catalán, vasco, gallego y valenciano puedan estudiarse en universidades y escuelas oficiales de idiomas de toda España.

Asimismo, la federación nacionalista quiere que en las sedes del Instituto Cervantes en todo el mundo se puedan aprender estas lenguas, para lo cual propone un fondo de dos millones de euros.
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