AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 29 Octubre   2007

La parte subordinada de la primera parte
Fernando Savater El Correo 29 Octubre 2007

Una de las paradojas de la delicada situación política de España es que la radicalización de los partidos nacionalistas no proviene en el fondo de la frustración de sus demandas sino todo lo contrario: de que las han visto satisfechas en lo esencial demasiado pronto. Todo lo que habían solicitado durante la clandestinidad como requisitos para su armónica integración en el Estado lo obtuvieron en muy poco tiempo, parte por las disposiciones de la propia Constitución y el resto merced a los estatutos de autonomía. En busca de la armonía y en el entusiasmo fraternal de los primeros años de la democracia incluso se hicieron concesiones institucionales excesivas cuyos peligros de abuso permanente se han visto después, ya disipadas las brumas iniciales en las que todos suponíamos que todos querían lo mejor para todos. Los nacionalistas de perfil más moderado se vieron así con sus reivindicaciones tan prontamente satisfechas que sintieron la amenaza de ser ya políticamente superfluos.

Para evitar el desempleo, continuaron exprimiendo y estrujando lo conseguido hasta lograr pasar de tener la voz propia que les había sido antes negada a convertirse en aspirantes a ser la voz única en sus autonomías y amordazadores de las voces ajenas. El caso de la lengua ha sido paradigmático, sobre todo en el terreno educativo, donde los idiomas antes reprimidos pasaron a ser cooficiales y después prioritarios y hegemónicos a machamartillo, hasta el punto de que el castellano ocupa hoy el lugar institucional e injustamente marginado que antes padecieron el catalán, el euskera o el gallego. La cadena de las reivindicaciones sobrevenidas se reveló infinita y cada vez más pesada de soportar por el conjunto de los ciudadanos. Ayudados por la matemática electoral, que les concede una representación exagerada, y por los equilibrios parlamentarios que les hacen necesarios para formar mayorías de gobierno, la tendencia caciquil de los nacionalismos no ha hecho más que aumentar. Cuanto más consiguen, incluso a costa de desequilibrar el Estado de Derecho que compartimos, más descontentos están y más 'oprimidos' se sienten: por lo visto les asfixia no saber ya qué más pedir.

Como todas las peticiones razonables -es decir, compatibles con el mantenimiento del país-, e incluso otras bastantes más dudosamente cuerdas, han sido complacidas, los nacionalistas sensatos y con sentido de la decencia pública han adoptado un perfil bajo o se dedican a otra cosa. Pero ello no hace más que empeorar la situación general, porque dejan paso a los orates del extremismo o a los oportunistas que han encontrado en el desmadre de los 'derechos históricos' un río revuelto en el que pescar hasta que se agote el caladero. Es el momento de atacar a la bandera española, quemar la foto del Rey, marginar a los escritores en castellano o pedir un referéndum para dejar 'libremente' claro de una vez por todas si a los amenazados por ETA les parece conveniente ceder ante ETA o no. En Euskadi este fenómeno de metástasis radical del morbo nacionalista lo vivimos de forma particularmente aguda, por la pervivencia de la amenaza etarra y sobre todo por la cristalización institucional de lo que la coacción terrorista ha hecho con esta pobre sociedad. Prueba de ello es el llamado 'currículo educativo vasco', un atropello social y cultural de alcance mucho más grave que el proyectado referéndum de Ibarretxe pero que merece una atención mediática mucho menor, precisamente porque para comprender lo que ahí está en juego hace falta un poco más de reflexión. Esperemos que los recién nombrados miembros de la Academia de las Ciencias, las Artes y las Letras se hagan oír a este respecto

Aquí estamos sometidos a un régimen en el que se deplora la violencia, pero se comprende e incluso se valora a los violentos como luchadores contra una opresión injusta en lugar de verlos como lo que son: vesánicos que han convertido en injustas reivindicaciones aceptables y justificadas. Escuchen ustedes a monseñor Setién, por ejemplo, que los considera «revolucionarios». Y lo son, qué duda cabe: como lo fue Hitler, uno de los mayores revolucionarios del siglo XX aunque no más recomendable por ello. Un síntoma de lo que vivimos es la indecente colección de fotos expuestas en el Guggenheim por un sedicente artista (¿ay, los artistas! Un día habrá que hablar de ellos, de su decencia pública y de cómo se han portado en los últimos treinta años respecto al terrorismo vasco). El señor Vidarte, director del museo, puede que las haya expuesto sin mala intención: sin embargo lo que está claro es que nunca se habría atrevido a exponer algo igualmente 'legal' pero que pudiera entenderse como equidistante respecto al franquismo o a los GAL. A sus grandes conocimientos de arte une un máster en el arte más importante de todos: el arte de no desagradar a quien le ha nombrado a uno y puede despedirte si metes la pata.

Pero si alguien quiere entender el fondo de la mentalidad nacionalista, lo mejor es que medite largo y tendido sobre esa frase de Ibarretxe: «Euskadi no es una parte subordinada a España». ¿Inagotable pensamiento, revelador de la veta enfermiza y acomplejada del separatismo arcaico y negador de la moderna ciudadanía! Porque claro que Euskadi no es una parte subordinada a España, como tampoco lo es Cataluña, Murcia o Badajoz. En un Estado de Derecho como el nuestro no hay partes subordinadas porque todas comparten con igual título y primacía la soberanía del país. Euskadi no está subordinada a nadie: su única 'subordinación' es a la convivencia con los demás, que valen ni más ni menos que ella en el Estado. Está subordinada a convivir en igualdad con quienes forman el primordial mercado de sus productos, comparten el Estado que protege en Europa sus industrias, los mismos que sufragan gran parte de las infraestructuras de su autonomía o reciben como compatriotas en todas partes y para puestos en medios de comunicación, financiación artística, etcétera, a los vascos que buscan su destino laboral o social fuera de Euskadi. Ésa es la subordinación de Euskadi a España: la de una parte que no puede disponer a su antojo de las ventajas del todo y juntamente rechazar sus deberes con los demás como injusticias que hacen comprensible la perpetua protesta y hasta la violencia revo- lucionaria. De modo que ya va siendo hora de que quienes no estamos estupidizados por el separatismo dejemos de fingir que este asunto es de gran calado ideológico en lo político o social. Manos a la obra para que se cierre de una vez la almoneda en que se subastan desde hace décadas los atributos y garantías de nuestra democracia.

Perseguir el castellano en nombre de la libertad
Álvaro Vermoet Hidalgo Libertad Digital 29 Octubre 2007

Mercedes Cabrera, que es la Ministra de Educación de Zapatero, dice que no le parece mal que se enseñen el catalán, el euskera y el gallego en todas las Comunidades Autónomas, como ha propuesto recientemente el PNV.

La verdad es que no deja de sorprender la apertura de este Gobierno hacia el islamismo -recientemente se ha aprobado que la religión islámica se enseñe en árabe en la escuela pública de Melilla-, el nacionalismo, el ecologismo -léase Al Gore- y todo lo que contribuya a erosionar una cultura occidental y una historia española que ya no se enseñan. A mi no me parece mal que los ciudadanos de una Comunidad Autónoma donde hay varias lenguas declaradas oficiales puedan digirirse en cualquiera de esas lenguas a cualquier Administración, siempre que los costes de ello derivado los asuma la Administración que declaró oficial la lengua en cuestión.

Lo que resulta verdaderamente escandaloso es que esta propuesta se tome en serio obviando el hecho de que los ciudadanos españoles, en un tercio del territorio nacional, no pueden dirigirse a sus Administraciones en su lengua, escolarizar a sus hijos en su lengua u opositar sin que se les discrimine por su lengua, cuando esa lengua, el castellano, es la lengua oficial del Estado. Los nacionalistas exigen al conjunto de la Nación que reconozca varias lenguas, varias naciones, varias culturas... mientras de puertas a dentro llevan a cabo un proceso de homogenización lingüística e ideológica.

En eso coinciden los nacionalistas y los multiculturalistas, pues estos últimos exigen la apertura de Occidente a cualquier otra cultura (sin importar las consecuencias que conlleve en materia de Derechos Humanos o de Imperio de la Ley), mientras guardan silencio ante la persecución religiosa, ideológica, sexual o cultural que se da en el mundo islámico. Cualquier cultura es mejor que la occidental. Cualquier nación es mejor que la española. Miserias de la progresía.

Guerra por el Constitucional
Frufrú de togas
GEES Libertad Digital 29 Octubre 2007

La decisión del PP de contestar la recusación del Gobierno recusando a su vez a tres magistrados del Tribunal Constitucional ha sido muy criticada. Incluso dentro de los medios próximos al PP, ha sido éste acusado de incrementar el desprestigio del tribunal al utilizar las mismas argucias torticeras que emplea el Gobierno. Otros se han limitado a reconocer que el PP no tiene más remedio que combatir con las armas que elige el Gobierno: si éste prefiere la estaca al florete, no habrá más remedio que pelear a estacazos.

Sin embargo, la actitud del PP en este caso de las recusaciones no sólo es correcta, sino que es la más correcta, la mejor.

Lo es porque el conflicto surge a consecuencia de la enmienda Casas, ejemplo de la habitual forma que tienen de actuar los socialistas españoles cuando las leyes no les permiten hacer lo que quieren: las cambian. Mediante esta enmienda, el Gobierno modificó la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional para que la actual presidenta, María Emilia Casas, continuara presidiendo el tribunal a pesar de haberse extinguido su mandato de tres años. La finalidad de tal prórroga era permitir que pudiera seguir retrasando la sentencia relativa a la constitucionalidad del estatuto catalán para que no se haga pública antes de las elecciones de marzo.

Sobre la enmienda Casaspesa una de las mayores manchas que puede afear una norma: no es general. La ley, para ser ley, ha de ser general, ha de contemplar supuestos de hecho generales. Naturalmente, la enmienda presentada por los socialistas en su día cumplía formalmente con el requisito y aparentaba generalidad a base de establecer para el futuro la prórroga del mandato de todos los presidentes que se encuentren en la situación en la que hoy se halla la presidenta Casas. Pero, desde el momento en que es, sin apenas disfraz, una ley ad hoc, no es una verdadera ley. Eso lo saben todos los magistrados del Tribunal Constitucional.

No obstante, dado que la nueva norma aparenta ser general, no puede ser jurídicamente atacada por esta razón. La obligación del Tribunal Constitucional se limita pues a resolver si es o no constitucional. La Constitución dice que al presidente lo eligen los miembros del tribunal para un período de tres años. Hasta hoy, los magistrados han permitido que el presidente, acabado el plazo, siguiera siéndolo hasta la siguiente renovación del tribunal (se produce por terceras partes cada tres años). La enmienda pretende que esta prórroga habitual, que en el caso de María Emilia Casas no parecía fuera a concederse, se produzca imperativamente.

La constitucionalidad de la nueva norma es muy discutible porque, cuando el mandato del presidente se extinga poco después de haber sido renovado uno de los tercios del tribunal, el presidente lo será, en virtud de la norma introducida por la enmienda Casas, por casi seis años, una consecuencia abiertamente contraria al texto constitucional.

El Gobierno contaba con que el empate de seis progresistas a favor de la constitucionalidad frente a seis conservadores en contra lo desharía el voto de calidad de la presidenta, considerada progresista. Pero, hete aquí que tanto la presidenta como el vicepresidente (conservador) decidieron abstenerse de tratar la cuestión porque la norma afectaba a la vigencia de los cargos de ambos. Ésta actitud honra a María Emilia Casas. Ahora bien, al actuar así, planteó al Gobierno un grave problema, pues, reducida la sala a diez magistrados, cinco progresistas y cinco conservadores, el empate, de producirse, tendría que ser resuelto por el voto de calidad del presidente accidental, el magistrado más antiguo, esto es, un conservador.

De ahí, la bronca que todos vimos que María Teresa Fernández de la Vega le dedicó a Casas durante el desfile del día de la Hispanidad.

Naturalmente, el Gobierno, que no se arredra ante las dificultades legales, ideó inmediatamente el modo de resolver el problema: decidió recusar a dos magistrados conservadores para que la sala que habría de resolver acerca de la constitucionalidad de la enmienda Casasquedara reducida a ocho magistrados, cinco progresistas y tres conservadores. Los motivos en que se funda la recusación son extraordinariamente débiles: los dos magistrados recusados habían expresado con anterioridad por medio de una carta su opinión contraria a la constitucionalidad de la enmienda. Hay que recordar que es recusable el magistrado que interviene en el caso con anterioridad a tener que resolverlo, siempre que su intervención sea oficial o, al menos, pública.

Al margen de que la recusación deba o no prosperar, lo que es obvio es que tan recusables son estos dos magistrados como los tres recusados por el PP, si es cierto que mantuvieron una reunión con la presidenta del tribunal y expusieron allí su opinión acerca de la constitucionalidad de la norma. Muchos medios han dicho, erróneamente, que está mejor fundada la recusación del Gobierno que la del PP. Es una equivocación. El fundamento es el mismo. Ocurre que el hecho que fundamenta la recusación del Gobierno está mejor probado, ya que existe documentación escrita firmada por los magistrados recusados. Pero, si, como pide el PP en su escrito, la presidenta declara que, tal y como informó El Mundo en su día, los tres magistrados progresistas le expresaron en su despacho su opinión acerca de la constitucionalidad de la norma, todas las recusaciones estarán igual de bien o mal fundadas.

El que un hecho pueda probarse con más facilidad que otro no afecta a la calificación jurídica de ambos. En este caso, los cinco magistrados han expresado su opinión acerca de la constitucionalidad de una norma antes de debatirlo en sala. El que unos lo hayan hecho por escrito y otros oralmente no cambia las cosas, puesto que todos lo hicieron en privado, por carta, unos, y en una conversación en el despacho de la presidenta, otros. Si María Emilia Casas negara la realidad de la conversación, podría aceptarse la recusación de unos y rechazarse la de los otros por no estar probado que éstos hayan expresado su opinión con anterioridad al debate. Pero, si la presidenta confirma que la conversación tuvo lugar, tan recusables son unos como otros.

Es verdad que, en el caso de que todas las recusaciones prosperaran, el tribunal carecería del quórum necesario para actuar, pero ello no hace más que poner de relieve lo absurdo de que sea recusable todo magistrado que haya expresado alguna opinión privada sobre el caso que ha de debatirse en el futuro en sala, pues, al margen de las dificultades que pueda haber para probarlo, es prácticamente imposible que en algún momento, en una charla privada, no lo hayan hecho todos.

Con su abstención (y aguantando el rapapolvo consiguiente), María Emilia Casas se ha sacrificado para que el Tribunal Constitucional conserve el prestigio que le queda. Asimismo, con sus recusaciones, el PP da ocasión a que el tribunal recupere, mediante el rechazo de todas las presentadas, parte del prestigio perdido a consecuencia de los embates del Gobierno. De otro modo, habría facilitado que prosperasen las dos del Gobierno y abierto el camino a que fuera bendecida una ley que, primero, por no ser general, no es una verdadera ley, y que, segundo, probablemente es inconstitucional. Tanto la magistrada como la dirección del partido merecen ser felicitados por ello. Es extraño que casi nadie lo haya hecho.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Federico Giménez (sí, le he cambiado la jota)
Alejandro Campoy Periodista Digital 29 Octubre 2007

Lo que está sucediendo en España con el locutor de la COPE Federico Jiménez Losantos tiene un precedente histórico al que quiero referirme hoy con un cierto detenimiento. Para ello, me he tomado la licencia de cambiarle la "J" original de su apellido por una "G", de forma que resulte el acrónimo "FG", que por supuesto no tiene nada que ver con Míster X, sino con un periodista alemán llamado Fritz Gerlich.

Fritz Gerlich, editor-jefe del periódico Münchener Neueste Nachrichten, uno de los más importantes e influyentes diarios conservadores de la Alemania de Weimar, recibió en la primavera de 1923 la visita de un joven que por entonces dirigía un pequeño partido llamado Partido de los Trabajadores Nacional Socialista Alemán. Fritz intuyó de inmediato que el engaño, la traición y la violencia implacable eran las principales caracterísitcas del carácter de aquél joven.

Gerlich pasó a dirigir su propio periódico, el Der Gerade Weg, que junto con el Munich Post, se convirtió en el principal azote de los nazis aún antes de que éstos llegaran al poder. Con una hábil combinación de investigación periodística y sátira sensacionalista, ambos medios ridiculizaron implacablemente al ascendiente partido nazi y a su líder: implicaron a Hitler en la muerte de su sobrina Geli Raubal, le caracterizaron con rasgos negroides con el subtítulo ¿Tiene Hitler sangre mongólica? y sistemáticamente publicaban reportajes sobre los asesinatos de los nazis y sobre la terrible falsificación de la Historia operada por el caudillo nazi.

El 9 de marzo de 1933, ya con Hitler como Canciller, Gerlich tenía preparada una edición especial en la que demostraba la implicación nazi en el incendio del Reichstag. Ese informe desapareció para siempre. Las SA de Röhm irrumpieron en la redacción, la destruyeron por completo y llevaron a Gerlich a Dachau. Dos años más tarde, su ya viuda recibió por correo las gafas de su marido ensangrentadas como única comunicación oficial. Igual suerte corrieron los principales responsables del Munich Post.

Hoy asistimos a un calco de fondo de aquél episodio en las figuras de Federico Giménez (Fritz Gerlich) y el diario El Mundo (Munich Post). Si bien la violencia física todavía no ha aparecido, la campaña de linchamiento, ostracismo y condena total a una muerte mediática y civil contra estos medios críticos con el nuevo naZismo alcanza ya niveles brutales. Esto ya va mucho más allá de una simple guerra de empresas mediáticas o de las lógicas diferencias e incluso enfrentamientos de diversas líneas editoriales. Esto es una campaña de exterminio civil en toda regla.

Y la razón no puede ser más evidente: el nuevo amo Míster Z está especialmente molesto con la imprescindible labor informativa que desde la libertad de expresión realizan estos medios, puesto que son los únicos que sacan a la luz su verdadera naturaleza, al igual que aquellos precursores alemanes realizaron con Hitler. Y la campaña ahora, en vísperas electorales, adquiere tintes ya de ejecución pública sobre los únicos que realmente pueden obstaculizar la permanencia de Míster Z en el poder y la consumación de su demente proyecto. Igualmente, sirve para proporcionar a la masa su correspondiente "chivo expiatorio" sobre el cual pueda ésta descargar sus frustraciones y aparte convenientemente la vista de la realidad de lo que sucede.

Mucho deberían plantearse algunos medios y periodistas si van a seguir colaborando en una campaña que ya ha rebasado por exceso la legítima discrepancia y las cuestiones meramente personales o empresariales, para convertirse en una operación de creación de una víctima propiciatoria, carnaza para el populacho, que permita la perpetuación en el poder del actual régimen. Hay un grado de complicidad con Míster Z ya en estas posiciones que en otras circunstancias resultarían completamente legítimas y saludables, pero que ahora son terriblemente nocivas. Mírese cada cual y observe si está siendo cómplice de Míster Z cuando en realidad lo que pretenden es lo contrario. Mírenselo muy mucho. Y repasen un poco la historia, por favor.

El túnel de Zapatero, lapsus de Gonzaléz y la sabiduría de Rajoy
PABLO SEBASTIÁN ABC 29 Octubre 2007

LOS acontecimientos se suceden a gran velocidad. Quedan cinco meses para las elecciones y permanece la incertidumbre del resultado a la espera de ver la luz al final del túnel de Zapatero que, como el del AVE de Barcelona, está bloqueado sin que nadie pueda adivinar el final de una contienda en la que están en juego el próximo gobierno y mucho más: la cohesión nacional, el modelo de Estado y la estabilidad política y la económica. Esta semana tenemos cuatro citas de interés: la aprobación en el Congreso de la ley de la Memoria Histórica, el regreso de Rodrigo Rato a España, la sentencia de los atentados del 11-M y la conmemoración del 25 aniversario de la victoria del PSOE en 1982.

Al mismo tiempo, están en juego las recusaciones planteadas en el Tribunal Constitucional y la crisis del AVE catalán. Una cuestión crucial porque los expertos coinciden en que en la actual situación de «empate técnico» entre el PSOE y el PP, la victoria se decidirá en varias capitales y, especialmente en Cataluña, Andalucía y Madrid, comunidades con más escaños en litigio. Y Cataluña es pieza crucial porque allí el PP se enfrenta al conjunto de las fuerzas catalanistas, con liderazgo renovado tras la marcha de Piqué y un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña, presentado ante el TC. Un lugar donde PSOE y PP parecen coincidir en el deseo de que aplace la sentencia del Estatuto hasta después de las elecciones. De ahí las pintorescas recusaciones.

Porque una sentencia que redujera el alcance del Estatuto sería leída en Cataluña como ataque del PP al autogobierno; y porque para el PSOE el recorte del Estatuto abriría la crisis en el gobierno tripartito y el PSC de Montilla, ya tocado con la salida de Maragall y los problemas del AVE de Barcelona. Una obra pública donde se debate el calendario electoralista de su inauguración y la credibilidad de la capacidad de gestión del gobierno de Zapatero, quien se vio en la necesidad de visitar el lugar para salvar a su ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que se niega a dimitir y a asumir la responsabilidad en aras de su presunta valentía, que consiste en cargar la culpa a la constructora OHL, entregando otra cabeza al indignado Gobierno catalán, que veremos cómo soporta un voto mayoritario de su Parlamento a favor de la dimisión de Álvarez.

El arte de dimitir y de asumir responsabilidades políticas no forma parte de la reciente tradición democrática, o partitocrática, española. ¿Acaso piensan dimitir Acebes y Zaplana si la sentencia del 11-M condena a los terroristas islámicos y a la trama de la dinamita asturiana como autores de la masacre, después de todo los que han dicho, aireado y llevado al Parlamento a favor de las teorías conspirativas de sus medios afines de comunicación?

Y hablando de responsabilidades, ¿cómo y cuándo piensa asumir Felipe González sus responsabilidades políticas -la derrota electoral de 1996 no es suficiente- del GAL y la corrupción de sus años de Gobierno? Al ex presidente González le traicionó el subconsciente en la amable entrevista que concedió, por la efemérides, a «La Cuatro» de televisión. Comentando su principal preocupación al llegar al gobierno en 1982, González dijo que entonces había que acabar con «el intento del Gal... del golpe de Estado». Se entiende que, años después, el ex presidente conviva con el fantasma de esa trama criminal que llevó a varios de sus colaboradores a la cárcel.

A pesar de que González -que tiene en su haber otras cosas muy positivas- discrepa (se le nota) de la revisión de la transición y del modelo de Estado, interrelacionados con el proceso de «negociación política» con ETA, que puso en marcha Zapatero, el ex presidente no dice nada, porque no puede dar lecciones. Y se refugia en lo de «no interferir» en la iniciativa política del presidente del Gobierno para no ofrecer alas a la posible victoria del PP. Que sigue tan imposible como probable, y que seguramente tampoco osaría predecir el primo científico de Mariano Rajoy, una vez que el líder del PP hizo su gracia sobre la valiente denuncia del cambio climático que pregona Al Gore y que coincide con el sentimiento y la preocupación de millones de españoles y de ciudadanos del todo el mundo, de ahí el Nobel de la Paz o el Premio Príncipe de Asturias, que contrastan con las críticas graciosas en las que, desde un punto de vista «liberal», se acusa a Al Gore de cobrar mucho por sus conferencias, mientras que, imaginamos, consideran que otros están mal pagados por justificar la guerra de Irak.

Lo de Rajoy, sin duda, ha sido un lapsus, una distracción. Le suele ocurrir a los sabios, y a tenor del nuevo vídeo del PP, el líder de los populares lo es. Y, como decía Aristóteles, pertenece a esa estirpe de sabios que saben hablar como la gente sencilla. Aunque eso no es suficiente para ganar si, al final, no coincides con lo que piensan y esperan del PP la gente sencilla y la más complicada, o ilustrada, lo que todavía está por ver. Porque el hecho de que, a estas alturas de la demencial legislatura, el PP no tenga asegurada una gran victoria electoral da mucho que pensar. ¿Dónde está el programa, donde está el equipo para gobernar? Gallardón espera y Rato, por si no lo saben, está a punto de llegar.

Mártires de la Fe
EDITORIAL Libertad Digital 29 Octubre 2007

Ante más de cuarenta mil fieles congregados en la Plaza de San Pedro, ha concluido la ceremonia de beatificación de 498 mártires de España, torturados y asesinados durante la persecución religiosa acaecida en nuestro país durante la Segunda República y la Guerra Civil. Si la presencia de muchos familiares de los mártires españoles ha acrecentado la intensidad emotiva de la ceremonia, las palabras más representativas del clima de reconciliación y de perdón vivido en la plaza de San Pedro han sido las pronunciadas por Benedicto XVI, quien ha destacado "las palabras y gestos de perdón [de estos religiosos] hacia sus perseguidores, que nos impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica".

También el arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio Rouco Varela, ha querido subrayar cómo estos religiosos estuvieron en todo momento "disponibles para confortar y sostener a sus compañeros de prisión y rechazaron las propuestas que significaban minusvalorar o renunciar a su identidad cristiana. Fueron fuertes cuando eran maltratados o torturados. Perdonaron a sus verdugos y rezaron por ellos. A la hora del sacrificio, mostraron serenidad y profunda paz, alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como el único Señor".

Aunque se trate del proceso de beatificación más numeroso de la historia de la Iglesia Católica, estos 498 mártires suponen tan sólo una parte de los más de seis mil religiosos asesinados durante los años 30 en España a causa de la Fe. Se trata de una de las mayores persecuciones religiosas de toda la historia que además incluyó, desde el mismo momento de la proclamación de la Segunda República, la quema de iglesias y conventos, en un proceso paulatino de destrucción de bienes y objetos considerados símbolos de religiosidad que destruyó o dañó gran parte de nuestro patrimonio arquitectónico, artístico y documental.

Honra al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos –único miembro del Gobierno presente en esta, ciertamente, "histórica" ceremonia– el haber reconocido que estacelebración pretende "fomentar la reconciliación"; una actitud que, sin embargo, contrasta con la cainita y sectaria Ley de Memoria Histórica que propugna su Gobierno.

En su maniqueo afán de hacer una historia de buenos y malos en función del bando contendiente, el Gobierno de Zapatero ha generado una discordia que pasa por ocultar y olvidar atrocidades como las que sufrieron estos religiosos, elevados este domingo a los altares.

Esta vez no lloró ningún alcalde
EDITORIAL Libertad Digital 29 Octubre 2007

Si correr es de cobardes, como asegura Maleni Álvarez como motivo para no dimitir, es difícil entender cómo no exigió públicamente a Zapatero que no hiciera huir a nuestras tropas de Irak nada más llegar al Gobierno. Pero la coherencia y la responsabilidad no son precisamente los valores que más se estilan entre los políticos, y no digamos ya entre los miembros del Gobierno. Ese es el motivo principal por el que una de las socialistas más incompetentes en todos y cada uno de los cargos que ha ocupado siga aún al frente de las infraestructuras de nuestro país. Ese, y que Zapatero necesita de un parachoques que aguante todos los golpes que, en realidad, debería recibir él.

Y es que la responsabilidad de Zapatero en esta crisis no se limita a nombrar y mantener en el cargo a una inútil sin paliativos, que ya es bastante. Ha sido él quien se ha empecinado en inaugurar a finales de diciembre, antes de que la ley impida hacerlo ante la cercanía de las elecciones, los recorridos del AVE a Valladolid, Málaga y Barcelona. No le ha importado tener que enterrar millones en obras provisionales como la llegada a la ciudad castellana en superficie que habrá que eliminar cuando se realice el túnel correspondiente. Le ha dado lo mismo poner en riesgo la vida de los trabajadores que se afanan en Barcelona por proporcionarle una cinta que cortar. Y quién sabe, vistos los socavones y las grietas que están provocando las obras, y recordando el Carmelo, si no tendremos que lamentar la pérdida de la mayor joya arquitectónica de la ciudad condal, la Sagrada Familia, debajo de la cual pasará el túnel del AVE.

Zapatero, incapaz como es de reconocer un error ni, sobre todo, de corregirlo, ha intentado solucionar los problemas como suele hacerlo siempre: con trucos de imagen. En esta ocasión, sin embargo, no parece que le haya salido bien. Se ha notado demasiado que ha acudido en un día en el que no había miles de personas padeciendo las consecuencias de sus prisas y su mala gestión. Y los alcaldes socialistas que se han paseado con él no han derramado lágrimas de cocodrilo contemplando un socavón, con lo fotogénico que queda eso luego en las portadas de los periódicos y abriendo los telediarios. En su lugar, se ha encontrado con un nuevo hundimiento, y la inevitable sensación de que es precisamente él quien lo ha provocado. Como todos los anteriores.

PSC y PSOE
Lo que Cataluña le depara a Z
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 29 Octubre 2007

"Si gana Zapatero, gana Cataluña", rezaba el eslogan del PSC en las últimas generales. Hoy no osarían entonarlo. Salvo el ala hooligan del sector jubilarnosc del socialismo catalán, aquí no queda nadie que crea en Z. Otra cosa es que haya en sus filas gentes cuya tranquilidad financiera depende de Z, y han de hacer como que creen en él. Y ahí se acaba el crédito, cierto o simulado, del hombre sin atributos, traje vacío, cascote parlante del 11-M, amortizado icono posmoderno de ceja circunfleja, esdrújula goteante, sonrisa hueca y pensamiento débil. Por Z se entiende en Cataluña un rosario de promesas incumplidas.

Ni de lejos va a obtener de la izquierda sociológica catalana el apoyo que obtuvo en 2004, pues no se abren los suelos bajo nuestros pies, ni se agrietan los edificios, ni se colapsan los transportes y la red eléctrica sin consecuencias. Sobre todo cuando son los habitantes de su tradicional bolsa de votos quienes más han sufrido las improvisaciones y la ineficacia de los socialistas. Socialistas son los alcaldes del cinturón rojo, socialista es el alcalde de Barcelona, socialista el presidente de la Generalidad y socialista el presidente del Gobierno. Si el poder todo no fuera monocolor, algo inventarían los goebbelsianos de calle Nicaragua para hacer recaer las culpas sobre otro. Pero es que no les falla una sola administración. Ni siquiera pueden escupir sobre la Diputación, que, como escupidera, al menos serviría para algo. No hay modo pues de escapar al descrédito.

Vaticinio: cuando el PP gane en marzo de 2008 por mayoría simple, los nacionalistas querrán investir a Z presidente. Y Z, que jamás ha cumplido una promesa, tampoco respetará la de no gobernar siendo segundo. Y aquí empezará lo divertido. Los de CiU, entregados a un delirio "soberanista" que es separatismo con corbata, son ya incompatibles con el PP. Necesitados de la debilidad de Z, le pondrán un precio a su apoyo: la Generalidad. Y Z dirá que vale. Y llamará a Montilla:

– Pepe, ahora es momento de retirarse. Nos jugamos España.

Y Z se encontrará el fruto de lo que ha sembrado:

– ¿España? Concepto discutido y discutible. Yo soy el presidente de Cataluña, que sí es una nación.

En el PSC recordarán que son un partido independiente del PSOE, preferirán mantener el poder autonómico y dejarán que quien ha perdido las generales pague su precio y abandone el liderazgo socialista. Su partido hermano pasará a la oposición, gobernará el PP... y Cataluña será, como en los buenos tiempos, "el último baluarte de la República", digo de la Monarquía.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

reclama entre 70.000 y 90.000 euros
ETA amplía el número de extorsionados en una masiva remesa de cartas de chantaje
La banda incluye a pequeños empresarios y profesionales a los que reclama cantidades que oscilan entre 70.000 y 90.000 euros Las nuevas misivas comenzaron a detectarse a principios de este mes
ÓSCAR B. DE OTÁLORA o.b.otalora@diario-elcorreo.com El Correo 29 Octubre 2007

ETA amplía el número de extorsionados en una masiva remesa de cartas de chantaje
ETA comenzó a enviar a principios de octubre una masiva remesa de cartas de extorsión a empresarios vascos, entre los que se han incluido personas que hasta ahora no habían recibido ningún tipo de chantaje por parte de la banda. Según distintas fuentes consultadas, la organización terrorista se ha dirigido por primera vez a profesionales y pequeños empresarios a los que exige el pago de cantidades inferiores a las reclamadas en otras ocasiones, consciente de que se trata de sectores de un poder adquisitivo menor. La banda ha pasado en los últimos meses de pedir 400.000 euros a demandar el pago de cifras que oscilan entre 70.000 y 90.000 euros.

Este cambio en su forma de proceder revelaría, en opinión de los expertos, que aquellos empresarios que recibieron cartas durante la tregua y tras la ruptura del alto el fuego no están pagando. De ahí que los terroristas hayan comenzado a extender su extorsión a nuevos sectores con el objetivo de intentar recaudar la mayor cantidad posible de dinero. Los especialistas consideran que la banda inició su alto el fuego con graves problemas de financiación que, según todos los análisis, se están agudizando en los últimos meses.

En una de las cartas remitidas por la banda, a la que ha tenido acceso EL CORREO, la organización exige el pago en billetes de 20, 50 y 100 euros y ordena al extorsionado que para entregar el dinero se ponga en contacto con «los habituales círculos de la izquierda abertzale». Según el análisis de las fuerzas de seguridad, si cada vez son menos los empresarios que pagan, aquellos que decidan hacerlo se encontrarán con dificultades para contactar con mediadores. A la clandestinidad en que se realizan estas gestiones, sostienen los expertos, se sumarán ahora los problemas de gestión diaria a los que se enfrenta la izquierda abertzale tras el encarcelamiento de gran parte de la mesa nacional y el convencimiento que tiene su militancia de que las fuerzas de seguridad trabajan con ahínco para hacer efectiva la ilegalización que pesa sobre Batasuna.

Pero también hay otros factores que hacen difícil el pago. En junio del año pasado, una operación conjunta de las policías española y francesa desmanteló una de las redes de extorsión de la banda más antigua, que operaba desde el bar Faisán, en Irún. Y desde hace tres años, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón tiene abiertos al menos dos sumarios sobre el denominado 'impuesto revolucionario', en los que ya han sido procesados varios de los intermediarios entre ETA y los chantajeados.

Tono más hostil
La banda incluye en su carta una clasificación de los empresarios que trabajan en el País Vasco, que divide en tres tipos. «Aquellos que colaboran de manera voluntaria con la construcción nacional de Euskal Herria, los que consideran que el problema no va con ellos, y los que prefieren apoyar de buen grado la labor de opresión que realizan los Estados español y francés», escriben. ETA también asegura en su texto que su amenaza no se realiza «desde ningún ánimo de lucro personal».

Desde la ruptura de la tregua en junio, la banda ha lanzado al menos cuatro remesas de cartas de extorsión, aunque algunos de estos envíos se correspondían a los recordatorios y a las amenazas directas que los terroristas remiten a los empresarios que se niegan a pagar. En todos los escritos ha desaparecido el tono menos hostil que ETA empleó durante el alto el fuego, en el que reclamaba una «aportación voluntaria».

A mediados de este mismo mes, el presidente de la patronal vizcaína, José María Vázquez Eguskiza, aseguró que los empresarios vascos están recibiendo cartas de extorsión «casi a diario» y describió la sensación de «terror, de no saber qué hacer», que padecen quienes sufren la extorsión terrorista. El dirigente empresarial se lamentó también de que la sociedad vasca «no esté más preocupada por la violencia» que ejerce ETA.

Un grupo de encapuchados quema un autobús urbano en Hernani
El vehículo se encontraba estacionado y sin ningún viajero a bordo
EFE - Bilbao El País 29 Octubre 2007

El suceso ha tenido lugar pasadas las 21.30 en la calle Elcano de la localidad guipuzcoana. Un grupo de encapuchados, cuyo número no se ha determinado, se acercó al autobús que se encontraba en ese momento estacionado y sin ningún viajero a bordo.

Tras ordenar al conductor que abandonara el vehículo lanzaron varios artefactos incendiarios en su interior. El fuego rápidamente alcanzó todo el autobús que quedó totalmente calcinado.

Dos días de incidentes

La localidad guipuzcoana ha sido escenario este fin de semana de varios incidentes. El sabado cuatro simpatizantes de la izquierda abertzale fueron detenidos acusados de intentar agredir a agentes de la Ertzaintza que impedían una manifestación de homenaje a presos de ETA.

Posteriormente, los cuatro detenidos quedaron en libertad aunque deberán comparecer ante la autoridad judicial cuando sean citados para ello, según el departamento de Interior del Gobierno Vasco. Están acusados de tratar de agredir a agentes de la Policía vasca y de participar en los altercados que siguieron a la prohibición de la marcha en el casco viejo del municipio el sábado, donde se cruzaron contenedores y la Policía vasca cargó con material antidisturbios.

Una víctima en la boca del lobo
Daniel Portero asistió en Bilbao a un homenaje a presos etarras entre los que estaban los asesinos de su padre
Tomó fotos y se ha querellado contra la responsable de la comparsa que lo organizó
R. Coarasa La Razón 29 Octubre 2007

Madrid- Granada, 9 de octubre de 2000. Dos tiros en la nuca terminan con la vida del fiscal jefe de Andalucía, Luis Portero, de 59 años y padre de cuatro hijos, en el portal de su casa. Sólo uno de los etarras apretó el gatillo, pero el otro vigilaba para asegurar la huida. Ambos entraron en el edificio con la excusa de que iban a repartir en los buzones información sobre la lucha contra el cáncer. Casi siete años después, el pasado 24 de agosto, uno de los hijos de Portero, Daniel, disfrutaba de las fiestas de Bilbao junto a su primo Marcos y unos amigos. Lo que menos se imaginaba era que iba a asistir impotente a un homenaje a los asesinos de su padre.

«Nunca había estado en la zona del Teatro Arriaga -explica Portero, presidente de la asociación Dignidad y Justicia, personada en los principales sumarios contra el supuesto entorno de ETA- y no tenía ni idea de que por allí estaban las “txoznas” abertzales».

«Me encontré con que se estaba celebrando un homenaje a presos etarras. No le di importancia, porque había leído algo en prensa. Pero vi que proyectaban imágenes de los terroristas en una pantalla situada al aire libre junto a una de las casetas», recuerda.

Aplausos de los asistentes
Se trataba de la «txozna» «Kaskagorri», según consta en la querella presentada por Portero contra sus responsables por enaltecimiento y justificación de los delitos de terrorismo y humillación a las víctimas.

Portero decidió quedarse. Llovía bastante, llevaba una capucha puesta y esperaba no ser reconocido. «Me alucinaba que la gente aplaudía y vitoreaba según se iban proyectando los rostros en la pantalla con su nombre debajo. De pronto leí “Jon” y luego “Harriet”». Inmediatamente pensó en Harriet Iragui y Jon Igor Solana, ex miembros del «comando Andalucía» de ETA y condenados en 2002 a 54 años de cárcel por el asesinato de su padre. «Me mosqueó y me quedé un rato para cerciorarme, porque las imágenes se repetían una y otra vez. Esta vez me acerqué más y vi que claramente eran ellos. Eran caricaturas muy realistas». Esas mismas caras estaban colgadas en una lona roja en apoyo a 34 presos etarras bilbaínos (ver foto) dentro de la caseta. «Me jodió muchísimo que el propio Ayuntamiento permitiese algo así. Ésa fue la primera pregunta que me hice. ¿No podían haberlo evitado? Se hacen homenajes similares todos los años...».

Llevaba una cámara de fotos digital encima y tomó varias instantáneas. «Después se la pasé a mi primo para que no me reconocieran», cuenta. Pero su actitud mosqueó a más de uno. «Había gente que nos miraba y alguno empezó a acercarse pidiéndonos explicaciones. Salimos zumbando por la parte trasera intentando no llamar la atención». Antes, Portero y sus amigos habían entrado en otra caseta cercara (identificada en la querella como «Askapeña»).

Tiro al Rey
Sobre la barra, un cordel sujetaba fotografías de diversos personajes públicos (entre otros Su Majestad El Rey, los jueces Baltasar Garzón y Fernando Grande-Marlaska y el coordinador de IU Gaspar Llamazares). «La gente se divertía intentando acertarles con una pelota de beisbol y cuando alguien lo conseguía se escuchaban aplausos».

Al día siguiente, por la mañana, Portero volvió a ese mismo lugar «para comprobarlo, porque no me lo creía. Aproveché para hacer algunas fotos más, porque las otras habían salido oscuras», explica. Días más tarde descubrió que en la página web de la comparsa «Kaskagorri» tenían colgadas las mismas imágenes. «Entonces decidí presentar una querella contra los responsables de la comparsa y de la web». La querella (en la que Portero aportó como prueba algunas de esas fotos) fue admitida a trámite por el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que el pasado martes tomó declaración a los representantes de «Kaskagorri» y de la web Gaztesarea.

FALLECIERON SEIS PERSONAS
Condenados los etarras Guridi y Múgica a 1.253 años de prisión por el atentado de Vallecas
 Libertad Digital 29 Octubre 2007

La Audiencia Nacional ha condenado a los miembros de la banda terrorista ETA a Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica a un total de 1.253 años de prisión para cada uno por el atentado cometido en el distrito madrileño de Vallecas en diciembre de 1995, en el que murieron seis personas. El tribunal les ha condenado por un delito de integración en organización terrorista, seis asesinatos consumados, 44 asesinatos en grado de tentativa y un delito de estragos.Europa Press) Los dos etarras eran parte del comando Madrid que perpetró el asesinato y formaban parte de la cúpula de la organización terrorista cuando fueron detenidos en Francia en septiembre de 2002. Ambos se encargaron de vigilar y anotar los movimientos que realizó la furgoneta en la que se desplazaban las seis víctimas mortales, funcionarios de la Armada, y facilitaron esta información a personas no identificadas que cometieron el atentado terrorista.

Estas informaciones, indica la sentencia, fueron utilizadas por personas no identificadas para cometer el atentado. Así, los terroristas estacionaron entre las calles Peña Prieta y Avenida de Albufera un vehículo que había sido robado y al que habían cambiado las placas de matrícula y cargado con entre 40 y 50 kilos de explosivo.

A las 14.50 horas del 11 de diciembre de 1995, cuando la furgoneta circulaba por ese lugar, estas personas no identificadas accionaron el mecanismo explosivo mediante radio control de tal forma que todos sus ocupantes fallecieron y otras 44 personas resultaron heridas.

Como consecuencia de la explosión se produjeron daños en viviendas, zonas comunes y vías públicas, así como en 49 vehículos.

Además de las penas de cárcel la sentencia condena a Olarra y Múgica a indemnizar a los herederos de los fallecidos con cantidades que oscilan entre los 800.000 y los 200.000 euros, mientras que para los heridos en el atentado ordena el pago de entre 90 y 60 euros por cada día de lesión.
 

Recortes de Prensa   Página Inicial