AGLI

Recortes de Prensa    Martes 30 Octubre   2007

La libertad de los españoles
JAVIER RUPÉREZ. Embajador de España ABC 30 Octubre 2007

SALIMOS del franquismo con un empacho de patriotismo «español» y con la conciencia de que, si queríamos superar generaciones de conflictos con la periferia, amén de otros de raíz más ideológica, debíamos concebir una España unida y al tiempo plural. El titulo VIII de la Constitución no es otra cosa que el resultado de aquel esfuerzo, y la muestra patente de que los constituyentes, y la inmensa mayoría del pueblo español, tenían la mirada puesta en fórmulas que definitivamente ayudaran a superar las razones de tantos conflictos fratricidas surgidos en nuestra piel de toro.

No fue fácil llegar a la fórmula del «Estado autonómico», como tampoco lo había sido el pacto para la instauración de la Monarquía parlamentaria y, en general, como tampoco había sido un camino de rosas todo el trayecto de la negociación que habría de culminar en la Constitución de 1978. No faltaban los miedos a lo que, a la postre, no tenía más remedio que ser un experimento. Muchos temían que, por encima de otros riesgos, el más grave tenía como centro la misma unidad de España. Sectores de la derecha política y social hicieron valer sus aprensiones por medio de una fórmula que lo decía todo: «prefiero una España roja a una España rota». Tanto era el amor que se decía profesar por la patria que se prefería verla en manos de los enemigos ideológicos que dividida en manos de los otros enemigos, los separatistas. Luego resultó que los «rojos» no eran tan carmesíes como la dictadura los había pintado y que España, se pensaba, era mucha España como para desaparecer en manos de unos cuantos vociferantes independentistas periféricos, vascos o catalanes.

Pero, treinta años después, los «rojos», perseguidos por sus eternos ensueños progresistas y reclinados sobre las urgencias matemáticas del mantenimiento del poder, ya no garantizan una sola España. Aunque fuera roja. Y los que la quieren rota, nacionalistas de toda laña y especie, se frotan las manos pensando que el horizonte mítico de la independencia ha llegado a convertirse en una realidad al alcance de la mano. Son multitud los españoles que viven con angustia la brutalidad de ese dilema, por mucho que desde las tribunas públicas se intente calmar su inquietud con los reclamos habituales -la fortaleza de las instituciones, la voluntad gubernamental de hacer cumplir la ley, el rechazo del alarmismo-. Las pruebas en contrario comienzan a ser abrumadoras y constituyen el alimento diario de la hemeroteca todavía nacional.

En aras del éxito que tantos, a derecha e izquierda, quisieron para el texto constitucional el común de los ciudadanos, que sentían la nacionalidad española como algo natural y espontáneo, rebajaron en unos grados los decibelios de sus proclamaciones patrióticas, de manera que nadie en la diversidad pudiera sentirse ofendido ante la proclamación de la unidad. Guiados por la misma prudencia, se profundizó en la aplicación del Título VIII de la Constitución hasta el extremo de convertir la otrora centralizada España en un país federalizado que no osa decir su nombre. Por las mismas púdicas razones la falta de respeto, el insulto o simplemente la ignorancia de los símbolos de la Nación han sido deliberadamente minusvalorados, como lo han sido las cada vez más frecuentes expresiones denigratorias de la realidad histórica española y de los que se sienten herederos de ella. Pero tantas y tan honestas muestras de voluntad de colaboración y solidaridad no sólo no han conseguido satisfacer a la fiera siempre insaciable de las reivindicaciones nacionalistas sino que han sido interpretadas como patente signo de debilidad y preludio del éxito para el siguiente asalto. Ante él nos encontramos.

Es cierto que los nacionalistas han mantenido hacia el texto constitucional una profunda deslealtad. Lo que para la inmensa mayoría de los ciudadanos era un punto feliz de llegada, para ellos no era otra cosa que un punto de partida. Pueden haber diferido en sus tácticas pero nunca en la estrategia, resumida en un solo vocablo: independencia. Convendría que todos los españoles constitucionalistas interiorizaran ese dato, tantas veces puesto en duda o arteramente ocultado, no para escandalizarse ante el mismo, ni siquiera para reprochar las patentes infidelidades, sino simplemente para actuar en pleno conocimiento de, y en consonancia con, la realidad circundante. En este caso concreto, con lo que sin ninguna duda cabe deducir del comportamiento nacionalista. Y, sin ánimo profético aunque con alto grado de certidumbre, cabe predecir lo que los tales tienen en mente: sedicentes e ilegales consultas populares, algaradas consiguientes, sin excluir el uso de la violencia, desobediencia civil, reclamación de envolvimiento internacional, eventual llegada a las Naciones Unidas y/o a la Unión Europea, dictamen de partición, calco del caso yugoeslavo. No es errar demasiado esperar que los nombres de Montenegro y Kosovo -y por supuesto de Checoslovaquia y eventualmente Bélgica- formen parte preeminente del vocabulario nacionalista en los próximos meses. Convendría que nadie se llamara a engaño al respecto, pensando que las instancias internacionales van a defender la integridad española en un recurso de última instancia.

La única instancia que cabe es la primera, la que corresponde a los mismos españoles. Lo demás sería caer de nuevo en el engaño bienintencionado y autocomplaciente.

Frente a ese panorama no cabe utilizar de nuevo la calificación de catastrofistas a los que así lo definen -el lobo definitivamente ha llegado y a lo que parece con hambre y con prisas-. Tampoco reivindicar un rancio patriotismo de guardarropía, antañón y periclitado. Cabe reivindicar, defender, promover la España constitucional. Es esa la mejor forma, la única forma posible, del patriotismo español. No es la versión reduccionista del patriotismo constitucional sino la reclamación exacta, justa, benévola pero también inmisericorde del sistema de obligaciones y derechos que encierra la Constitución española del 78. Es el cumplimiento de la ley en el marco del Estado de Derecho. La Constitución no es inmutable pero las mutaciones constitucionales que desde las orillas nacionalistas se demandan no son tales. Encierran, pura y simplemente, un deseo de acabar de raíz con lo que durante quinientos años hemos venido conociendo como la Nación española.

A lo largo de los siglos la idea y la realidad de España ha conocido alternativas no siempre acordes con la visión más ilustrada y abierta de lo que la época ofrecía. La España de 1978 tiene una gran diferencia y ventaja sobre todas las demás: es la España que definitivamente consagra la libertad de los españoles. La defensa de la Constitución de 1978, la defensa de la España que hoy conocemos, es también la defensa de la libertad de todos sus ciudadanos. Y, de la misma manera, los que hoy vociferan contra España, sus instituciones, sus leyes, son los enemigos de nuestra libertad, fascistas de reciente ralea, provincianos del sempiterno y aldeano casino, reencarnación de aquellos que sólo saben rellenar la oquedad que habita su cabeza con otra cosa que no sea el mundo jibarizado de las superioridades raciales, las diferencias lingüísticas o los sistemas neomedievales de patronazgo y clientela. Bienvenida sea la grandeza de la España constitucional permitiendo a esos tales la libérrima expresión de sus ideas, aun sabiendo que ellos nunca la tolerarían. Imprescindible la fortaleza democrática y solidaria para hacerles frente.

Estamos en hora tardía. La osadía de los enemigos de la Constitución, de España, de la libertad no siempre ha encontrado la firmeza necesaria por parte de sus defensores. Pero la reacción, que debe ser pronta y contundente, tiene todavía margen para la eficacia. Hoy es siempre todavía. ¿Todavía?
JAVIER RUPÉREZ
Embajador de España

Las lenguas como arma política

Cartas al Director ABC 30 Octubre 2007

Como es sabido, poco después de que ERC saliese a la palestra política, Carod Rovira pregonó, sin reparos, un ambicioso proyecto que consistía en contabilizar como catalán las lenguas diversas que se hablan en el antiguo Reino de Valencia, en Baleares y en la parte oriental de Aragón. Una vez logrado esto y disponer de diez millones de «catalanoparlantes», reivindicar la consecución de una «euroregión» en la Unión Europea y anexionar a Cataluña las regiones indicadas, amén del Rosellón francés, este ambicioso -y a todas luces anticonstitucional plan- parece estar actualmente en hibernación, pero no el maquiavélico objetivo de transformar en catalán las lenguas que se hablan, desde hace cientos de años, en la zona oriental de Aragón, mediante su fagocitación y transformación. Para este objetivo, la Generalitat de Cataluña está dedicando cuantiosos recursos que se invierten en libros infantiles que regalan a los niños de nuestra zona oriental, con ocasión de lo que denominan «correllenguas», la creación de Casals Jaume I (centros de proselitismo del catalán) y otros actos y jornadas con el mismo objetivo.

En las zonas orientales de las provincias de Teruel, Zaragoza y Huesca, en un gran número de municipios -más o menos próximos a las lindes con Castellón y Tarragona- se hablan unas lenguas parecidas al valenciano, y menos parecidas al catalán, que han sido denominadas durante siglos como «chapurriau». Esta denominación popular constituye precisamente un hecho diferencial, o diferenciador, que los aragoneses de estas zonas utilizamos para reafirmar que no hablamos catalán, y esta denominación tiene un cierto tinte de orgullo personal.

En una encuesta realizada por la Universidad de Zaragoza en 1995 en las zonas bilingües de Aragón, un 90 por ciento de los encuestados se manifestaron en el sentido de que no hablaban catalán, sino «chapurriau», es decir, una lengua autóctona y ancestral aprendida de nuestros padres y abuelos, que quizá no sea muy académica y tenga escasa literatura publicada, pero que es nuestra entrañable lengua materna.
Raúl Vallés Labanda, presidente de la Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental

El restablecimiento de lo obvio
Alejo Vidal-Quadras El Confidencial 30 Octubre 2007

El propósito que nos ha animado durante los dos años que llevamos madurando este planteamiento que os presentamos esta noche es muy sencillo, diáfano me atrevería a decir. Hemos llegado hace ya mucho tiempo a la conclusión de que alguien ha de atreverse a decir lo que todo el mundo sabe y nadie osa pronunciar. Sí, exactamente lo que estáis pensando. El emperador va desnudo. En otras palabras, los nacionalistas no son integrables. Esta es una verdad tan silenciada como dolorosa, tan desagradable como incómoda, tan terrible como innegable. Lo horrible a veces sucede y ante ello caben dos actitudes: la negación de su existencia y entonces lo horrible nos devora o la asunción lúcida de su presencia y la determinación serena, pero firme, de hacerle frente y vencerlo.

Desde la transición, hemos seguido el primer camino y el resultado está a la vista. No hay catastrofismo, ni alarmismo ni tremendismo alguno en el enunciado de la realidad que nos aflige: Después de la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña, de la elevación de ETA a la categoría de interlocutor válido del Gobierno y del anuncio por parte de los partidos nacionalistas tenidos hasta hoy por moderados, de la celebración de referendos de autodeterminación ilegales e inconstitucionales, España, esta tremenda mole que se alza en el paisaje de la Historia, amasada de piedra, sangre y sueños, constructora de nuevos mundos, cuna de hazañas legendarias, féretro de tantas ilusiones, cosida a cicatrices, gloriosa y humillada, mística y prosaica, cobijo por fin seguro de nuestras libertades y derechos, todavía viva y reconocible, se encuentra al borde mismo de su disgregación. Otra legislatura más como la que ahora termina y nuestra gran Nación de ciudadanos libres e iguales se fragmentará en un agregado informe de nacioncillas inventadas y ajenas entre sí.

Por eso hemos de tomar la segunda senda, la de la decisión, la de la lucidez, la del compromiso indeclinable con los principios y valores de la vigente Constitución, que son los de la sociedad abierta, los de la civilización occidental, los que ponen al individuo con rostro, nombre y dignidad inalienable por encima de abstracciones colectivas aniquiladoras de la libertad.

¿Para qué, pues, nuestra propuesta? Para resolver el único de nuestros conflictos seculares que aún no hemos superado. La Constitución de 1978 marca el final de una larga etapa en nuestro devenir colectivo en la que los ricos se enfrentaron a los pobres, los militares a los civiles, los creyentes a los anticlericales y los monárquicos a los republicanos. La transición inició una era de reconciliación, de equilibrio, de generosidad, de fórmulas normativas y de usos sociales bajo cuyo manto los cuatro frentes de desgarro que habían sacudido nuestros dos últimos siglos quedaron definitivamente apaciguados. Sin embargo, queda una herida que no ha sido cerrada, que sigue ulcerada y que se resiste a los desinfectantes más potentes. El encono de los nacionalistas por dinamitar la empresa común y por liquidar la unidad nacional no ha cesado ni un instante a lo largo de las tres décadas de democracia recuperada que hemos recorrido desde el fin de la dictadura. Y bien sabéis, bien sabemos todos en esta sala que se ha hecho todo lo posible, y más que lo posible, por sumarles al proyecto aglutinador que los españoles emprendimos esperanzados tras medio siglo de anormalidad institucional.

Hemos transformado un Estado tradicionalmente unitario en uno de los más descentralizados administrativa y políticamente del planeta, hemos establecido la cooficialidad de las lenguas mal llamadas propias hasta el punto de permitir y sufrir que se elevaran al rango de hiperoficiales, hemos procedido al reconocimiento de símbolos, himnos, banderas y hechos diferenciales diversos hasta la extenuación, hemos transferido en masa competencias y recursos a las Comunidades Autónomas debilitando las instancias centrales del Estado a niveles que ponen en peligro su operatividad y su eficacia, hemos consagrado un sistema electoral que otorga a las minorías nacionalistas el papel de bisagras parlamentarias todopoderosas sometiendo a la Nación a la férula de aquellos cuyo objetivo explícito es deshacerla, hemos destinado un ingente esfuerzo económico a satisfacer a los nacionalistas porque el Estado de las Autonomías nos cuesta del orden de un punto del PIB por año en comparación con un Estado políticamente unitario administrativamente descentralizado, y hemos soportado apretando los dientes con paciencia atormentada más de ochocientos asesinatos de escalofriante vileza. Y el Presidente del Gobierno nos avisa sonriente que si revalida dentro de cuatro meses su victoria, se propone continuar su tarea de descuadernamiento del Estado y de disolución de la Nación.

Las entidades que os hemos convocado aquí esta noche hemos llegado a una conclusión que nos parece la única posible si queremos ser algo más que un conglomerado amorfo de televidentes hedonistas y anestesiados. Y la conclusión es ésta: Hasta aquí hemos llegado. El proceso de desintegración nacional al que nos vemos arrastrados contra la voluntad de la inmensa mayoría ha de detenerse, el Estado se ha de fortalecer y la Nación ha de recuperar el rumbo perdido. Basta de claudicaciones, de oportunismos, de renuncias, de fingimientos, de disimulos, de cobardías, de ingenuidades y de chatas conveniencias partidistas. Basta. A partir de hoy, ni un paso atrás y todos los necesarios adelante. Ha llegado la hora de la acción y de las decisiones. A grandes males, grandes remedios. Si España ha albergado durante demasiado tiempo, como dice el morisco Ricote en el Quijote, a la sierpe en su seno, y el veneno ya nos paraliza, es urgente buscar un antídoto. Nosotros lo hemos destilado y está en nuestra propuesta y en la agenda política concreta que reclamamos para hacerla realidad. Si los nacionalistas no son integrables, sí son neutralizables. No se trata de excluirlos ni de marginarlos ni de arrinconarlos. Nada más lejos de nuestro ánimo, siendo como somos partidarios del pluralismo político y de la biodiversidad. Se trata simplemente de colocarlos en su sitio y de paso volver a alzar a España al suyo.

Nuestro sistema se apoya en dos pilares que son los dos grandes partidos nacionales. Uno de ellos está secuestrado por un pequeño grupo de oportunistas relativistas y desideologizados, gentes ameboides cuyo lema es que no es la Verdad la que nos hace libres, sino la libertad la que nos hace verdaderos y que han sustituido los métodos inductivo y deductivo por el método deliberativo para que nada ni nadie ponga freno a sus desmanes. Sin racionalidad y sin moral y pasando de curso en el bachillerato con cuatro asignaturas suspendidas la estación final del viaje degradante en el que nos han embarcado sólo puede ser el desastre.

De ahí nuestra propuesta y nuestra llamada a quien corresponda para que la haga suya y la ofrezca a los españoles, a todos, de derecha, de izquierda, de arriba, de abajo, de centro, de mar, de meseta y de montaña, y lo haga de tal manera que sus argumentos les convenzan y su pasión les arrastre. No son tiempos para las maniobras de despacho, ni para las cenas exploratorias ni para la administración inercial del statu quo, entre otras razones porque el nuevo Estatuto de Cataluña, el compadreo con ETA y la suelta del espantajo de los plebiscitos secesionistas han hecho saltar el statu quo por los aires. Son tiempos de salir a la calle, exponer sin tapujos la gravedad de la situación, indicar la salida y lanzarse a atravesarla.

Permitidme que termine recordando la esclarecedora reflexión de George Orwell, escrita en una fase particularmente trágica de la historia europea: "Nos hemos hundido hasta una profundidad tal", decía Orwell, "que el restablecimiento de lo obvio se ha convertido en el primer deber de las personas inteligentes".

Os invitamos esta noche a restablecer lo obvio, y obvio es que la parte está contenida en el todo y no al revés, que los impuestos los pagan los individuos y las empresas y no los territorios, que los árboles, los ríos y las cordilleras no hablan, que las que hablan son las personas, y que España es una gran Nación que no dejaremos que sea descuartizada por una pandilla de asesinos y por una tropilla de caciques de barrio. Os invitamos a movilizaros sin vacilaciones, a comportaros como lo que sois, como lo que son muchos millones de españoles a lo largo y a lo ancho de la Nación, ciudadanos por supuesto inteligentes, pero también patriotas y valientes. Y quiero subrayar lo de valientes porque a la luz de los acontecimientos que se avecinan habrá que derrochar inteligencia y patriotismo, pero sobre todo valor. Mucho valor. Enormes dosis de valor. Que no os falte. Que no le falte. Que no nos falte.

(*) Intervención del presidente de la Fundación Concordia, Alejo Vidal-Quadras, en el acto de presentación de la plataforma “Por la Concordia Nacional y la Reforma Constitucional”, en el Casino de Madrid el 25 de octubre

El referéndum de Patxi López
EDITORIAL Libertad Digital 30 Octubre 2007

Desde estas páginas ya hemos señalado en varias ocasiones que la única reacción que cabe esperar del Gobierno de Zapatero ante el desafío soberanista de los nacionalistas vascos es la de sumarse a ellos para, después de las elecciones generales, hacer pasar por "reforma estatutaria" lo que no será sino una ruptura constitucional encubierta.

Por si ya fueran poco indicativas de estos propósitos la pasividad de Zapatero y su clara disposición a un futuro "acuerdo entre los vascos", ahí están las declaraciones de este lunes de Patxi López en las que, como el lehendakari, el secretario general de los socialistas vascos también se ha mostrado a favor de una "consulta en forma de referéndum", con "la diferencia que Ibarretxe plantea una consulta ilegal, para lo que no tiene legitimidad ni competencia".

Prueba de que, para Patxi Lopez, la única ilegalidad de los planes soberanistas de Ibarretxe depende exclusivamente de si los socialistas lo respaldan o no en el Congreso es que el secretario general de los socialistas vascos –al igual que el propio Zapatero– no ha considerado ilegales y ni siquiera ha criticado uno solo de las postulados de fondo de los nacionalistas. Vamos, como si el único precepto constitucional que trataran de violar los nacionalistas vascos con su consulta fuera el que exige que esta tenga la autorización de las Cortes Generales.

Aunque Maragall causase mucho revuelo en su día al mostrarse conforme con el plan Ibarrexe "en el fondo, pero no en la forma", ese es de hecho el mensaje y el guiño que ahora le están haciendo llegar al lehendakari tanto Zapatero como Patxi López. La única diferencia está en que Maragall ha terminado por reconocer que no bastaba la autorización de las Cortes, sino que era necesaria una previa reforma constitucional –más bien voladura– para dar cabida a un estatuto soberanista como el sometido a referéndum en Cataluña.

En este sentido, si algo de verdad diferencia a los planes de Ibarretxe de los de Patxi López –que son los del Gobierno– es que el lehendakari, al menos por ahora, anuncia abiertamente una ilegalidad que Zapatero cree que podrá erradicar el mismo día que le brinde su apoyo. En vísperas de elecciones y sin haber reanudado las negociaciones con ETA, no es, ciertamente, momento para brindárselo. Pero espérense... si las urnas no lo remedian.

España
Qué grande
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Octubre 2007

La prescindible ministra Álvarez no acompañó a Z a Barcelona porque, según afirma, “España es muy grande”. Cuánta razón tiene esta mujer. España es tan grande, en todos los sentidos, que sobrevive a gente como ella. Se ve España asaetada como un San Sebastián por gobernantes conchabados con sus enemigos, por ministros que al representarla allende los mares balbucean, por otros que conspiran en las sombras por encima de épocas y presidentes, por lerdos con cartera que llaman a las pateras y llenan de ahogados el océano, por ministras de la cultura del insulto, de la pasarela compulsiva o del Fomento de los socavones… y sigue España vivita y coleando. Ha de ser grande, muy grande, para no venirse abajo, para no venirse arriba, para no venirse muriendo desangrada con tanto infame como la conduce.

En la esquina de España donde he dado en nacer y en vivir, sin ir más lejos, te dejan sin luz, te arruinan el negocio, te colapsan las autopistas, te detienen los trenes, te resquebrajan los edificios, se te traga medio barrio un agujero, te abren el suelo bajo los pies como si estuvieras en el gran terremoto de San Francisco, te toman por tonto, te toman el pelo, te toman las medidas, te mienten acerca de las causas de todo ello, y, aunque nadie se crea una palabra, la vida sigue igual, como con Julio Iglesias. Y es que España es muy grande.

Muy grande y muy sufrida. Millones de españoles le han visto el plumero a los mangantes que administran sus impuestos; cuando esperan que les faciliten el acceso a la vivienda les regalan unas zapatillas, o se ven insultados en vídeos que los caricaturizan como idiotas, o comprenden que les gobierna un individuo deseoso de ganar la Guerra Civil con setenta años de retraso… y se dicen que en fin, que ya llegarán las elecciones. Hace falta ser grande.

Según donde te toque la grandeza de ser español, a la mofa y la befa se une la diaria tentativa de lobotomización por parte de unos medios comprados –o vendidos– que miran de compensar el general desastre contándote que por fin vamos a jugar a los bolos por el mundo como una nacioncilla, o que a partir de ahora todo va a ir bien porque el presidente, valiente, ha venido con cara preocupada y ha dicho cinco frases en tres cuartos de hora. Necesita medio minuto entre palabra y palabra. Qué grande.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

25 años de la victoria del PSOE
Recuerdos en el malversario
Cristina Losada Libertad Digital 30 Octubre 2007

Por lo que dicen ahora los cronistas, la noche de aquel 28 de octubre de 1982 podía llevar título de Dickens y llamarse Grandes Esperanzas. Pero si es cierto que nunca se habían depositado tantas expectativas en manos de un grupo de personas, también lo es que nunca fueron de tal manera defraudadas. Los protagonistas de aquel triunfo, como no podía ser de otro modo tratándose de quienes son, echan abono fresco al mito y aseguran sin que les tiemblen las canas que la victoria del PSOE de González consolidó la democracia. Será lo que ellos entienden por democracia. Un sistema donde se vota, pero en el que los mecanismos que frenan al poder y los que lo vigilan se pervierten y se eliminan. Hace 25 años nacía precisamente un modelo con acusada tendencia a la concentración de poder, al despotismo y a la liquidación de la capacidad de autodefensa de la sociedad civil. Unos rasgos que todavía siguen vivos. Unos no fueron eliminados por los gobiernos del PP, otros, los ha resucitado Rodríguez, y en algunas zonas, se encarga de mantenerlos el nacionalismo.

Alfonso Guerra dice seguir sorprendiéndose de aquel resultado arrollador –y lo sería en varios sentidos– toda vez que sólo unos años antes su partido estaba en la clandestinidad. Tan clandestino que muy pocos sabían de su existencia, solemos añadir los que conocimos algo la clandestinidad. Pero, en efecto, aquel estado de menesterosidad cambió de forma asombrosa. No sólo por la ayuda financiera que recibiría el PSOE de los hermanos alemanes, sino también por obra de la transmigración de las almas que cambiaron de chaqueta. De la nada surgía un partido, y los hombres y mujeres "de la situación" (concepto que César Alonso de los Ríos nos recuerda en su último libro y se aplicaba a los que fueron franquistas dizque por las circunstancias), también llamados arribistas, olieron, y olfato tiene esa gente, que estaba predestinado al poder. A uno duradero.

Pues la memoria es como es, yo no recuerdo siquiera si voté en aquella histórica jornada, pero no descarto que me dejara llevar por los amigos que preconizaban el voto útil de la izquierda para el "cambio". Sin embargo, me acuerdo bien de los prolegómenos de una connivencia que iba a ser un lastre para la democracia en rodaje y un instrumento esencial para el felipismo: la complicidad que encontraría en una parte sustancial de la prensa y de los periodistas. De no tenerse en cuenta esa red y la utilización sin miramientos de los medios públicos, no se podrá explicar enteramente la duración del poder socialista.

Mientras las huestes de González malversaban el capital político –y el otro– que se les había entregado por primera vez un 28 de octubre, sus tropelías eran silenciadas, y donde no lo eran, hubo presión, persecución y venganza. Herederos de esa "cultura política", sus discípulos actualmente en el poder recurren a parecidas artimañas y dedican el grueso de sus energías a cegar los ojos de la opinión pública con la misma finalidad que sus "padres". Son muchos los rasgos e intereses comunes de "la familia", y como ha vuelto a mostrarse en este malversario, la vieja guardia, por mal que se lleve con la nueva, jamás pondrá en peligro la herencia que le ha caído en suerte a Mister Z.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Cien años de...
Torrente, el héroe socialista
Pío Moa Libertad Digital 30 Octubre 2007

He estado viendo cosa de media hora de Torrente 2. La película tiene algunos detalles graciosos pero en conjunto su humor es tan chocarrero y falto de inteligencia que se entiende su éxito en la España del botellón y la telebasura. Sin embargo no carece de algunos valores evidentes, como exposición descarnada de unas actitudes cada vez más extendidas.

¿Qué actitudes? El protagonista aparece como "el héroe español", asimilado al "facha", caricaturizado de forma grotesca, y sin embargo con un fondo de verdad que percibimos cada día: se trata de un personaje hedonista (muy hedonista), macarra (muy macarra) y chorizo (muy chorizo), cualidades tan en alza en la sociedad española. Falla, en cambio, su adscripción a los "fachas", cuando las vemos reflejadas, de forma teórica y práctica, precisamente en las conductas socialistas. Quitando la fraseología y simbología con que su director se empeña en identificar políticamente al personaje, nada cuesta imaginarse al propio director, a los titiriteros en general o al Gobierno en el papel de Torrente. Ellos son Torrente, y han ofrecido una caracterización de sí mismos espléndida en su estilo, incluyendo su sal ultragorda. Torrente es, en realidad, el héroe socialista.

Entre los socialistas hay de todo, como en cualquier grupo humano, pero los Torrente, los Prieto o Negrín, los González, Guerra o Zapatero, siempre se han impuesto en el partido sobre los Besteiro y sus discípulos. Me venía esto a la cabeza según repasaba algunos trozos de Años de hierro, mi nuevo libro sobre los años 40 en España, y comparaba la actuación de los socialistas y los comunistas en aquella dura etapa. Los comunistas, a pesar de sus aspiraciones, imponen respeto por su espíritu de lucha en las condiciones más adversas, cuando el fusilamiento constituía un final muy probable de su carrera clandestina.

De los socialistas no cabe decir lo mismo: pasivos en el interior, se dedicaban en el exilio a pelearse por los tesoros sacados de España, expoliados muy literalmente a todos los españoles, hasta a las familias pobres que empeñaban sus escasas pertenencias de valor en los montes de piedad (esto es puro Torrente). Conviene leer los documentados libros de Olaya para conocer los niveles casi inverosímiles de la corrupción socialista durante la guerra, hasta con la compra de armas-chatarra a altísimos precios y comisiones, pagados con su sangre por los soldados del frente, muchos de ellos también socialistas.
Debe reconocerse a nuestros torrentes dos hazañas considerables: consiguieron pasar por honrados ("Cien años de honradez") gracias al olvido de la historia por la población española; y a continuación han logrado torrentizar a buena (mala) parte de esa misma población. A su modo torrentesco, pueden sentirse satisfechos. Y sin embargo nadie ha dirigido una película que, con alguna finura, cante proezas tales, buen indicio del páramo artístico en que ha decaído el país.

11-M
Los socialistas recurren al ventilador
Ignacio Villa Libertad Digital 30 Octubre 2007

El ventilador está en marcha. Al PSOE le ha faltado tiempo para poner en marcha toda la maquinaria de propaganda, manipulación y mentiras ante lo que pueda pasar este miércoles. No parece que les importe lo más mínimo lo que puedan decir los tres jueces responsables de la sentencia del primer juicio de los atentados del 11 de marzo. Su única obsesión es salir con la mejor imagen posible de la decisión sobre el destino de las personas procesadas por cometer unos crímenes que fueron diseñados para que en España se produjera un cambio de gobierno.

No es casualidad que distintos dirigentes socialistas y todos los medios de comunicación afines, los que se han abonado a la doctrina oficialista sobre el 11-M, se hayan lanzado a lo loco para ir preparando el terreno. El coro de siempre ha vuelto a advertir al Partido Popular que tendrá que aceptar sus errores y sus mentiras. Son los de siempre, los que se inventaron los terroristas suicidas el 11-M, los mismos que intoxicaron aquellos días con las pruebas falsas, los mismos que animaron a la gente a violar el día de reflexión, los mismos que alimentaron durante aquellos días de luto la revuelta callejera contra el Gobierno del Partido Popular. Ahora dedican sus esfuerzos a politizar sin pudor la sentencia judicial sobre la matanza de Madrid ¡antes de que se conozca!

Sin embargo, son plenamente conscientes de que de esta sentencia no se puede esperar que aporte mucha luz. La clave estará en saber si de ella se desprende una clara afirmación sobre la verdad de lo sucedido. Es decir, si concluye que las personas sentadas en el banquillo de los acusados son los autores reales de los atentados o no. Si es el último caso, volveremos al kilómetro cero de la investigación. Regresaremos donde estábamos hace tres años y medio, tirando a la basura todo el sumario del juez Del Olmo. Simplemente con que se sugiera que seguimos sin saber la verdad, que aún no conocemos a los autores intelectuales de la matanza, estaremos ante un claro varapalo para la teoría oficial alimentada desde el Gobierno, apoyada desde sus grupos de comunicación y aireada mediante todos los mecanismos posibles desde Ferraz.

No esperamos mucho de la sentencia, pues tampoco el sumario sobre el que han trabajado permite avanzar demasiado. Pero nos contentamos con poco: nos basta con que el 31 se confirme que seguimos sin saber la verdad sobre el 11-M y que hay motivos suficientes para seguir investigando. Con que dejase así las puertas y las ventanas abiertas a la verdad sería suficiente, porque sólo con eso bastaría para que se vinieran abajo todas las artimañas del Gobierno. Por eso hay nervios en Moncloa en Ferraz y en los medios adictos. Porque, aunque Zapatero se empeñe, el relato de lo sucedido realmente el 11-M aún está por escribir, lo que es la peor noticia posible para un presidente del Gobierno que nunca ha querido reconocer el origen real de su triunfo electoral.

Lo que NO aparecerá mañana en la sentencia del 11-M
Alejandro Campoy Periodista Digital 30 Octubre 2007

Lo que todos suponemos que debe ser la sentencia que mañana será leída públicamente es la fundamentación jurídica de la cosa juzgada, la remisión a las pruebas de cargo presentadas y, por supuesto, las correspondientes condenas a cada uno de los encausados. Es una sentencia de naturaleza penal, y no hay que buscarle más vueltas al asunto.

Las cuestiones de otro tipo, sobre todo las políticas, debieron haber quedado resueltas en aquella famosa comisión de investigación del Congreso de los Diputados, pero su finalización temprana y en falso dejó demasiadas preguntas sin respuesta. Y es sobre ese trasfondo político sobre el que se prepara de nuevo una dura batalla entre los dos grandes partidos nacionales. El PSOE ya ha comenzado su campaña de ataque al PP aún antes de conocerse el contenido de la sentencia, sin tener en cuenta que en la misma no aparecerá ni por asomo, pues no entra en el caso, ninguna referencia al comportamiento de los políticos y los medios de comunicación entre los días 11 y 14 de marzo de 2004.

Y esto es, precisamente, lo que NO aparecerá mañana en la sentencia del 11-M. Por lo tanto, la postura adoptada por Rajoy es exactamente la que corresponde: acatar la sentencia tal cual sea, y pedir que no se haga uso partidista de la misma, como ya está haciendo el PSOE. Porque lo que de ninguna manera aparecerá en la sentencia de mañana es si Acebes mintió o no mintió; el tribunal no juzga sobre esa materia; lo que de ninguna manera aparecerá en la sentencia es que Z sí mintió al llamar a los medios de comunicación para comunicarles la existencia de terroristas suicidas; lo que NO aparecerá en la sentencia será el aprovechamiento mediático y callejero que el PSOE realizó durante la jornada de reflexión asaltando las sedes del PP; lo que NO aparecerá en la sentencia es la infame comparecencia de Rubalcaba acusando al Gobierno de mentir pocas horas antes de que se abrieran los colegios electorales. Nada de todo esto aparecerá en la sentencia de mañana, simplemente porque nada de esto ha sido cosa juzgada.

Lo que corresponde ahora al PP es, como ha dicho Rajoy, acatar el fallo del tribunal de mañana y dar carpetazo definitivo a este asunto; por parte del PSOE, ya se cuenta con que de nuevo se recrudecerán los ataques al PP, las acusaciones a Acebes y Zaplana y el linchamiento del principal partido de la oposición dado que al actual Gobierno ya no le queda absolutamente nada que ofrecer a su electorado en positivo, salvo la aniquilación del único partido que puede arrebatarles el Gobierno. Si el PP actúa con una cierta inteligencia, debe responder con un silencio completo a la avalancha que se avecina. Su única tarea debe ser la de subrayar que lo que se ha juzgado es la autoría y responsabilidad de los procesados, y que con ello se debe poner punto final a esta enorme tragedia.

Lo que corresponde ahora al PP es ignorar por completo el monumental estrépito que el PSOE tiene ya preparado y mantener su discurso en lo que realmente sucede hoy: la completa desvertebración del Estado llevada a cabo por Z, su nefasta política internacional, su desastrosa gestión de las infraestructuras, su temeraria política antiterrorista y negociadora y su demente proyecto confederal para España. Ahí tiene el PP material más que sobrado para mantener un discurso de oposición y de alternativa de gobierno completamente sólido. Ignorar y dar la callada por respuesta a los rebuznos que desde la "Pepiño`s Factory" tienen ya preparados, y seguir en la línea de propuestas de recuperación de un gran acuerdo nacional para salvar la situación presente.

Pero de ninguna manera volver a enfangarse en el cruce de acusaciones sobre la gestión política y mediática de aquellos terribles días. Los ciudadanos están hartísimos de todo esto, y el silencio y la ignorancia hacia los ladridos procedentes de Ferraz será su mejor arma para que ellos solos queden en evidencia.

Las negaciones del PP
Vicente A.C.M. Periodista Digital 30 Octubre 2007

Cuando los líderes de un partido caen en la contradicción. Cuando esos líderes reniegan de sus convicciones y de su programa. Cuando se adopta una actitud de renuncia a defender los ideales que son la esencia de la fuerza y cohesión del Partido que representa a casi diez millones de españoles. Cuando sucede todo eso y se hace negación de la propia identidad, entonces es que esos líderes no merecen seguir en los puestos de máxima responsabilidad.

En esta semana hemos asistido a las tres negaciones, parecidas al acobardamiento de Pedro el apóstol, cuando se le preguntó si era discípulo de Jesús. Vemos como el máximo líder D. Mariano Rajoy, que nunca se ha caracterizado por mantener unas posturas de firmeza, salvo en sus apariciones en el Congreso de los Diputados, abjura de cualquier oposición y se convierte en el paradigma del consenso y del talante. Ya tenemos a un clon de Zapatero. Por fin el Matrix ha triunfado y ha logrado absorber cualquier atisbo de oposición real.

Ha bastado que el PSOE ponga todo su énfasis en la manipulación política de la sentencia del 11M, augurando todos los males políticos y el apocalipsis de los que osaron contradecir la tesis oficial, para que en el PP, en su cúpula de asesoramiento cunda el pánico. Rápidamente se han realizado las tres negaciones básicas de lo que ha distinguido en estos años una meritoria labor de oposición y de dignidad, pidiendo aclaraciones al evidente montaje de un Sumario.

Ha bastado que suene esa voz acobardada de alarma para que el PP renuncie a la modificación de la Constitución y la de la Ley electoral. Ya se habla de "consenso" y no de reformas en profundidad para evitar que unas minorías sean los árbitros de la política y tengan secuestrado a los Gobiernos que dependen de sus apoyos.

Ha bastado que D. Mariano tuviera un error de bulto sobre el tema ecológico, acudiendo a la sapiencia de un "primo suyo", para que ahora el PP se replantee el uso de la energía nuclear, cuando es la única solución viable a medio plazo para sacarnos de la dependencia energética del Gas y el petróleo. Además en una apuesta demagógica apoyada en energías renovables que nunca cubrirían las necesidades energéticas.Y para mayor escarnio, cuando los países vecinos Francia y ahora Marruecos han apostado y apuestan por la energía nuclear, que luego gustosamente nos revenderán.

He ahí las tres negaciones que solo demuestran el giro copernicano que los líderes del PP han dado a su política y estrategia de cara a las próximas elecciones. Según parece esa imagen de centrismo moderado y edulcorado, se verá pronto diluida en la avalancha de descalificaciones que le lloverán desde el PSOE, que es ahora el único partido que parece tener claro que quiere ganar las elecciones.

Para ganar hay que tener voluntad y tenacidad en el empeño. Quien renuncia a su propia esencia está condenado a la derrota y a su desaparición. El PP está demostrando que esta liga política le viene demasiado grande y merece descender de categoría.

El gran Blanco dice una monstruosidad del 11M y no pasa nada.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 30 Octubre 2007

Que José Blanco, el mandamás orgánico del PSOE, diga una barbaridad cargada de animalada no es noticia. Ayer dijo indirectamente en relación con la sentencia del 11M, que aún no se conoce, que él la conocía y nadie le ha preguntado donde se ha enterado del contenido de la sentencia. Dijo concretamente que la sentencia del 11M servirá para "conocer la verdad judicial" y "enterrar definitivamente las falsedades que algunos han lanzado en torno al mayor atentado de nuestra historia". Lo de conocer la verdad judicial es una perogrullada a las que tan dado es nuestro gran Blanco, pero lo segundo, eso de que va a enterrar las falsedades que algunos han lanzado da a entender que sabe que la sentencia va a enterrar las falsedades que algunos han lanzado.

Sabiendo que nuestro CNI, cuando aún era CESID llegó a grabar aleatoriamente las llamadas telefónicas del Rey y de ahí para abajo, sabiendo que el CNI, cuando aún era CESID en parte metió mano en lo del 23F, sabiendo que el CNI cuando aun era CESID tenia un picadero por un barrio noble de Madrid que prestaba a personajes relevantes de este país para que echaran una, dos o media cana al aire y a cambio los futuros del CNI grababan porno casero, sabiendo todo eso ¿es posible que el conocimiento que el gran Blanco dice poseer de la sentencia provenga de grabaciones de audio y video aleatorias realizadas aleatoriamente por miembros aleatorios del CNI en la habitación de la Audiencia donde debatían los jueces del 11M?. Yo no sé si eso es posible, solo sé que el gran Blanco dice que sabe de que va la sentencia y eso me preocupa.

Es probable que se esté marcando un farol y los del PP ya han picado, acogotándose. Es probable que, conociendo a estos chicos socialistas rojos progres solidarios multiculturales y policivilizaciones, tengan ya el argumentario, sea cual sea la sentencia del 11M, para soltar cargas de profundidad contra el PP mañana miércoles 31. Les basta saber algo que todos intuimos, que al menos a más de un imputado se le va a condenar, aunque no sepamos si por participar directamente en el 11M o por otras actividades delictivas incluidas en el sumario y no relacionadas con el 11M. Bastará este último tipo de condenas para que la barahúnda mediática de la división Das Reich salga con la arenga del desmontaje de las mentiras del PP.

Viene a cuento algo que leí hace ya mucho de un progre rojo solidario en un foro en relación con la autoría del 11M, venía a decir que aunque se demostrase en el juicio que las tramas negras de las cloacas del Estado al servicio del PSOE hubiesen sido responsables de la masacre, para èl Aznar y el PP seguirían siendo los responsables por lo de Irak, el Prestige y lo de Irak, porque lo de Irak de llevarnos a la guerra eso fue lo que originó el atentado.

En ese sentido entiendo que es en el que el gran Blanco habla y su mensaje es que sea cual sea la sentencia el responsable, culpable y causante por acción y omisión fue Aznar y su PP.

Y siempre les quedará, si la sentencia no es del todo de su agrado, el demonizar a los jueces sentenciadores, lanzar a la jauría de la SER y El País contra ellos y propalar la noticia de que la sentencia no es definitiva, que debe opinar el Supremo y que en el Supremo se confirmará que todo fue culpa de Aznar

chantaje terrorista
Los empresarios dicen que la extorsión de ETA es un «goteo continuo» e «incesante»
MANU RUEDA m.rueda@diario-elcorreo.com El Correo 30 Octubre 2007

AMENAZA. Labores de desescombro de la empresa Barrenechea y Goiri, en la que ETA colocó una bomba en febrero de 2006. / M. ATRIO
Luesma denuncia que «una banda de mafiosos» pretende el «empobrecimiento» de los vascos
El PP asegura que las nuevas cartas de chantaje confirman que la coacción «persistió» durante la tregua
La Confederación Empresarial Vasca, Confebask, manifestó ayer que la extorsión de ETA a los industriales vascos mediante el envío de cartas de chantaje se ha convertido en un «goteo continuo» ya «incesante». Varios partidos reaccionaron en el mismo sentido a la información -adelantada ayer por EL CORREO- de que la banda terrorista realizó a principios de este mes una nueva oleada de misivas amenazantes. Los políticos expresaron su condena y solidaridad con los afectados, con el convencimiento de que el chantaje no se trata de un hecho excepcional, sino «periódico».

ETA ha ampliado el número de industriales extorsionados en una masiva remesa de cartas de chantaje. Entre ellos se encuentran trabajadores que nunca habían sido coaccionados antes por los etarras. La organización terrorista se ha dirigido por primera vez a profesionales y pequeños empresarios, entre los que figuran constructores locales y titulares de empresas de servicios, a los que reclama el pago de cantidades inferiores a las exigidas en otras ocasiones, al tratarse de sectores con un poder adquisitivo inferior.

En este sentido, ETA ha pasado en los últimos meses de exigir 400.000 euros a demandar el pago de cifras que oscilan entre 70.000 y 90.000 euros. La entrega del dinero, según una de las misivas a las que ha tenido acceso este periódico, debe efectuarse en billetes de 20, 50 y 100 euros y para llevarla a cabo la organización etarra recomienda a los extorsionados ponerse en contacto con «los habituales círculos de la izquierda abertzale».

La patronal vasca, que preside Miguel Lazpiur, afirmó ayer que, independientemente de que en esta remesa de cartas se pueda hablar de nuevas amenazas, la situación pasa por un «goteo continuo» de mensajes de extorsión de ETA. En su opinión, no se puede hablar de «oleadas» de misivas como en otros momentos, ya que ahora es «incesante» el chantaje a los empresarios por parte de la banda armada.

Confebask renunció a pronunciarse sobre la circunstancia de que la extorsión se haya extendido a nuevos colectivos, como pequeños empresarios y profesionales, ya que, a su juicio, «entrar en cuestiones sobre las razones, cambios o matices» sólo sirve para «beneficiar a ese mundo».

Entre las distintas reacciones de rechazo que generó esta nueva muestra de chantaje etarra destacó la del delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, quien trasladó su apoyo a los empresarios y denunció que «una banda de mafiosos» pretende el «empobrecimiento» de los ciudadanos de Euskadi. A través de una nota de prensa, recalcó que ante el chantaje y la extorsión, los industriales deben sentir «más que nunca el aliento de una sociedad que valora la apuesta de quienes con su trabajo y su iniciativa contribuyen al desarrollo de nuestro pueblo». «Quienes practican cualquier tipo de terror -advirtió Luesma-, sólo pueden aspirar a ser detenidos, juzgados y encarcelados».

«Auxilio» al sector
En la línea defendida por Confebask, el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, subrayó que, con las cartas, se pone «de manifiesto» y es «más patente» la «persistencia» de la extorsión durante el alto el fuego, como «algunos denunciábamos». Al hilo de esta consideración, el presidente popular en Vizcaya, Antonio Basagoiti, solicitó al Ministerio del Interior y al Gobierno vasco que sea su «máxima prioridad» el «auxilio» a los industriales y la desarticulación de las redes de cobro de ETA.

Una de las valoraciones más contundentes vino de la mano del coordinador general de EB y consejero vasco de Vivienda, Javier Madrazo, quien enmarcó las misivas en la «estrategia de socialización del dolor» emprendida por la izquierda abertzale tras el «fracaso» de las conversaciones entre el PNV, el PSE y Batasuna en Loyola. En su opinión, la formación que ahora lidera Pernando Barrena «no tendrá legitimidad política ni ética» para denunciar la detención de miembros de la mesa nacional mientras no muestre la misma «indignación ante estos hechos».

EN LA PRESENTACIÓN DE SU ÚLTIMO LIBRO
Pío Moa: La Memoria Histórica está hecha por quienes "se identifican con los criminales"
El historiador y escritor Pío Moa ha asegurado que la Ley de la Memoria Histórica está hecha "por gente que se identifica con los criminales" y lamentó que se esté reconstruyendo una historia falsa de la época franquista. En un desayuno informativo durante el cual presentó su último libro, "Años de hierro. España en la posguerra 1939-45", argumentó que la citada norma es una "falsificación radical" que consiste en "hacer creer que el Frente Popular representaba la democracia".
EFE Libertad Digital 30 Octubre 2007

Con su último libro, Moa intenta dar luz a los años de la posguerra y "desmitificar" las tesis que mantienen algunos libros de historia. En este punto, destaca que durante esa época la gran mayoría de la población española "estaba contenta" con el régimen franquista y aporta como prueba que "no había una oposición democrática a Franco".

En su opinión, la población española estaba optimista, "y más si se comparaba con lo que pasaba en Europa", envuelta entonces en una guerra mundial.

El historiador valora en su libro la decisión de Franco de mantenerse neutral ante el conflicto bélico y considera que la política franquista estuvo marcada "por asegurar que España no sufriera demasiado y saliera indemne".

Moa también afirmó que las cifras que se dan actualmente de la guerra civil son exageradas, ya que, según dijo, el número de fallecidos en el frente y en retaguardia fue de 300.000, "y esa cifra no responde a una guerra especialmente sangrienta".

Los muertos por la represión franquista
Además, informó de que durante la represión franquista el número de condenas a muerte fue de 50.000, pero la cifra de personas realmente ejecutadas ascendió a 25.000.

De esta forma, Moa está convencido de que las cifras actuales que calculan en 200.000 los muertos durante la represión son "falsas", "pura propaganda, que ha primado para crear emocionalidad".

Moa analiza en su libro "unos años muy complejos, llenos de vida y muerte, y de intenso dramatismo" y recuerda que en ese período de la División Azul y del mercado negro "también se compusieron las novelas españolas quizá más importantes del siglo XX" y fue también una "época dorada de la música, de la poesía y del humor".

SE LE PROHIBIRÁ TEMPORALMENTE IR AL CENTRO
Un instituto expulsa a un alumno por "falta contra la convivencia" por no ir a EpC
La Dirección de un instituto público de Granada ha sancionado como "falta contra la convivencia" la inasistencia de un alumno objetor a las clases de Educación para la Ciudadanía. Sus padres y el Foro de la Familia han denunciado que el centro aplicará de un día a otro la expulsión temporal del chico como parte del castigo. La profesora de la asignatura le advirtió, antes de expedientarle: "¿Quiénes se creen tus padres que son?" El Foro ofrecía el pasado viernes una conferencia de prensa para denunciar ésta y otras "amenazas, coacciones y abusos jurídicos" de la Administración educativa de Andalucía sobre familias objetoras a EpC.
V. Gago Libertad Digital 30 Octubre 2007

El caso del Instituto de Enseñanza Secundaria Alhendín, de Granada, no es único. En este centro, un alumno va a ser expulsado temporalmente como castigo a una "falta contra la convivencia", según ha calificado la Dirección su inasistencia a las clases de Educación para la Ciudadanía.

La familia del chico presentó la declaración formal de Objeción de Conciencia a la asignatura de adoctrinamiento ideológico y moral, un derecho constitucional al que se han acogido más de 17.000 familias en toda España.

El Foro de la Familia señala que el chico ha sido tratado como un elemento anti-social por la Dirección del centro, "como si hubiera provocado un grave altercado contra sus compañeros o hubiera inferido daños de importancia en el material" escolar, señala la plataforma cívica en un comunicado al que ha tenido acceso Libertad Digital.

La aplicación del castigo creará "un grave perjuicio" al alumno, que no podrá asistir al resto de las asignaturas del curso "con las correspondientes consecuencias contra su rendimiento escolar".

El Foro subraya que el expediente y la sanción son ilegales y "en ningún momento se ven amparados por el Decreto de la Junta de Andalucía 10/2007, de 23 de enero, de Medidas de Promoción de la convivencia en Centros sostenidos con Fondos Públicos".

El padre objetor de este alumno ha denunciado, además, que la profesora de Educación para la Ciudadanía ha hostigado a su hijo desde el primer día de clase. A la salida de una de las clases de la nueva asignatura, increpó al alumno en el pasillo en los siguientes términos: "¿Tus padres qué se han creído al presentar la objeción?".

Los intentos de la familia de hacer valer el derecho del chico han sido inútiles. Según el Foro, "la Dirección del centro ha mantenido su postura, afirmando que aplica el régimen general del centro y que el alumno falta injustificadamente a clase, lo que evidentemente no es cierto", señala la misma asociación cívica, "puesto que no asiste bajo el amparo de un derecho constitucional".

No es el único caso de represalias en centros públicos de Andalucía contra alumnos cuyas familias han objetado a la asignatura de adoctrinamiento ideológico y moral.

"Amenazas, coacciones y abusos jurídicos" se están dando en otros colegios e institutos de la Junta andaluza, asegura el Foro de la Familia, que, al igual que otras organizaciones cívicas, como Profesionales por la Ética, presta apoyo jurídico permanente a las familias objetoras.

Se trata –señala el mismo comunicado– de una "situación muy grave e inaceptable en un Estado de Derecho. Probablemente", opinan, "estemos ante casos claros de acoso escolar, en el que menores de edad son discriminados por la forma de pensar de sus padres en libertad, siendo, en un plus de mayor gravedad, vejados impunemente ante sus propios compañeros por algunos profesores".

Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe
Redacción MinutoDigital 30 Octubre 2007

Galicia Bilingüe es el nombre de una nueva asociación que acaba de nacer en Vigo. Integrada por padres y profesores, apuesta por “remover los principios de la política lingüística” y rechaza el decreto aprobado por la Xunta de Galicia que regula la utilización del gallego en la educación.

¿Cómo nace Galicia Bilingüe?
Galicia Bilingüe nace a partir del movimiento de protesta surgido para impedir la aprobación de un nuevo Decreto de uso del gallego en el sistema educativo de Galicia, y que suponía una nueva vuelta de tuerca hacia el arrinconamiento del castellano en la enseñanza en Galicia. Un grupo de ciudadanos, padres y profesores en su mayor parte, nos reunimos en torno a un manifiesto de protesta y conseguimos reunir más de 20.000 firmas de apoyo. Un parte muy importante de las personas que participamos en la recogida de firmas decidimos constituir la asociación Galicia Bilingüe, con unas propuestas muy claras sobre lo que debería ser la política lingüística de Galicia, tanto en la enseñanza como en el resto de la Administración. Para apoyarlas hemos elaborado un nuevo manifiesto, con el que estamos recogiendo firmas para conseguir la derogación del actual Decreto, y que se reconozca el derecho de los padres o los alumnos a elegir la lengua docente, entre otras cosas.

El nuevo decreto de la Xunta sobre la lengua en la educación se vende como equilibrado porque atribuye un 50 % de la enseñanza a cada una de las dos lenguas oficiales en Galicia. ¿Es cierto esto o en realidad se trata de un paso hacía el modelo de inmersión lingüística catalán?
Esa es la primera gran mentira sobre el Decreto, ya que lo que establece es que al menos la mitad de las materias se impartan en gallego, y las materias elegidas para tal fin son las llamadas troncales, que suponen la mayor carga horaria y en las que el uso de textos, de léxico y de construcciones lógicas es más importante. Las materias que se pueden impartir en castellano son materias que en muchos casos apenas utilizan textos, como Educación Física, Música, Plástica o Tecnología. Pero es que, además, si el proyecto educativo de un centro así lo decide, pueden impartirse en gallego todas las materias salvo la Lengua castellana, con lo que puede llegarse, y de hecho se está llegando en muchos centros, a una inmersión lingüística “a la catalana”, si se me permite la expresión.

Sin embargo parece que había unanimidad entre los partidos que representan a los gallegos para aprobar la norma. El PPdeG se descolgó a última hora, ¿cree que la reacción social en contra del decreto tuvo algo que ver con este cambio?
El proyecto de Decreto sí contaba con el apoyo unánime de los partidos representados en el Parlamento de Galicia; pero el PP de G se descolgó a última hora, el día anterior a la aprobación del Decreto, y creemos que pesó mucho en su decisión el hecho de comprobar la reacción social en contra de su aprobación, ya que fue muy notable para los escasos medios con que contábamos los que nos dimos cuenta de la barbaridad que suponía este Decreto. No obstante, el PP de G utilizó como coartada para el abandono del apoyo al Decreto el informe negativo del Consello Consultivo de Galicia, y que la redacción definitiva había ido aún más lejos que el propio proyecto de Decreto; pero en GB estamos seguros de que si no hubiese habido protesta ciudadana no se hubiesen desmarcado.

Durante la era Fraga la política lingüística en Galicia caminó en el mismo sentido de potenciar el gallego en detrimento del español en el que profundiza el decreto, ¿de aquellos polvos estos lodos?
En efecto, de aquellos polvos estos lodos. La política lingüística del PP de G sentó las bases de lo que ahora está pasando. De hecho, el anterior Decreto, que imponía un mínimo de un tercio de las materias impartidas en gallego, ya permitió que en algunos centros se llegasen a impartir en gallego todas las materias excepto la Lengua castellana. Incluso intentó imponer que todos los documentos administrativos de los centros se tuviesen que redactar en gallego, siendo anulada esta pretensión por una sentencia del TSJG en 1996, aunque, en un nuevo Decreto, y de manera vergonzosa, la Xunta trató de eludirla, y se siguió presionando a los profesores para que sólo utilicen el gallego en la redacción de todos los documentos, incluso los no administrativos.

¿Por qué Touriño no se ha desmarcado de la política de su antecesor, el líder del PP gallego Manuel Fraga, y les sigue el juego a los separatistas del BNG? ¿Cree que los socialistas son rehenes en materia lingüística de su alianza de gobierno con los nacionalistas?
Usted lo ha descrito perfectamente. Aunque algunos socialistas adoptan las tesis nacionalistas con relativa facilidad, muchos de ellos lo hacen porque es la única manera de conservar el Gobierno en Galicia, aun en contra de una buena parte de su base social y electoral. Si en algo no pueden ceder los nacionalistas es en política lingüística, porque la identidad pueblo-lengua-territorio, poco acorde con los principios que sustentan una moderna democracia, es consustancial a su ideología, y dejar de avanzar en la erradicación del castellano de la vida oficial, e incluso en ciertos aspectos de la vida privada, supondría su muerte política.

¿Su asociación tiene alguna vinculación a algún partido político?
En absoluto. No la tiene, ni la quiere tener. Nosotros estamos dispuestos a reunirnos con representantes de partidos políticos para explicarles nuestras propuestas en materia de política lingüística, que son moneda común en muchos países europeos de honda tradición democrática, y que no tienen nada qué ver con una determinada adscripción política, ya que pueden ser compartidas por personas de un amplio espectro ideológico.

El BNG insiste en que el gallego y sólo el gallego es la lengua de Galicia, pero tienen ustedes datos sobre el porcentaje de gallego-parlantes y castellano-parlantes en Galicia. ¿Cuál es la situación actual del español en las escuelas en Galicia?
Empezando por el final, a raíz de la aprobación del Decreto 124/2007 la situación del español en las escuelas de Galicia es de una relegación casi total, y me remito a lo expuesto en mis anteriores respuestas analizando los efectos del Decreto. Respecto de la afirmación de que el gallego es la lengua de Galicia vuelvo a insistir en que la identificación lengua-pueblo-territorio en una democracia moderna no es de recibo. El español es una lengua tan, o más si nos atenemos a la Historia, de Galicia como lo puede ser de Argentina, Chile u otros países, con una particularidad que no debe pasar desapercibida, y es que Galicia es parte de España, y no es de recibo que se diga que el castellano o español no es la lengua de una parte de España.

¿Hay realmente un conflicto entre el gallego y el español, o se trata de una artimaña de los nacionalistas para usar la lengua como instrumento disgregador de la sociedad gallega?
No puede haber conflicto entre las lenguas por definición. Puede haber conflicto por uso de las lenguas por parte de sus hablantes si no se respetan los derechos de los hablantes de una de ellas y se pone por delante de los derechos de las personas el supuesto derecho de una lengua a pervivir o a “recuperar hablantes” vía coacción, que es el punto de partida de las teorías nacionalistas, que utilizan la lengua como un factor de diferenciación entre territorios para justificar sus anhelos de separación del resto de España. Realmente no buscan disgregar a la sociedad gallega, sino que lo que pretenden es “normalizarla”; es decir, uniformizarla cultural y lingüísticamente. El problema es que si algunos no estamos dispuestos a ceder a tal pretensión el enfrentamiento puede ser muy fuerte y tener efectos disgregadores muy peligrosos de la propia sociedad; pero los responsables serán los que tratan de imponer su modelo a toda la sociedad y no los que defendemos la libertad para elegir dentro de opciones legítimas.

¿Hay o no hay libertad en Galicia para usar el gallego o el español según uno quiera?
En el ámbito privado formalmente, y de momento, sí, si descontamos las interferencias de la administración con determinadas políticas de subvenciones irracionales que desvirtúan el funcionamiento del libre mercado, obligando, de facto, a muchas empresas a utilizar de forma forzada el gallego. Pero en lo tocante a la propia Administración, cualquiera puede ver que no. No hay más que acercarse a cualquier dependencia oficial para ver que muchas informaciones, carteles y avisos están exclusivamente en gallego. Incluso nos encontramos con organismos que contraviniendo la legislación vigente, no disponen de formularios e impresos en español para realizar trámites imprescindibles para los ciudadanos.

En su página web hay una serie de denuncias sobre las ingentes cantidades de dinero público que se dan a asociaciones vinculadas al nacionalismo para promocionar el gallego ¿hay discriminación desde la administración entre castellano-hablantes y gallego-hablantes?

Por supuesto que la hay, pero creo que a lo largo de mis respuestas anteriores ya he respondido con la suficiente claridad a esta pregunta como para que los lectores se hagan una idea de la situación actual en esa materia.

La solución que parece que ustedes propugnan es la libertad de elección de idioma, pero jurídicamente no es un derecho que esté reconocido, ¿su objetivo es movilizar a la población para mover la voluntad del legislador?
En efecto, según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la Constitución Española no reconoce el derecho a la elección de la lengua docente por parte de padres o alumnos; pero ello no quiere decir que no pueda haber una Ley, aunque sea de rango autonómico, que reconozca tal derecho. El Tribunal Constitucional acepta que esto pueda ser así, y nuestro objetivo, como ya he dejado entrever en una respuesta anterior, es, en efecto, movilizar a los ciudadanos para que el legislador reconozca este derecho, y nos gustaría que fuese a través de una Ley de ámbito nacional, que garantizase este derecho en toda España.

¿Encaja en su solución de libertad de lección del idioma con la existencia de galescolas? ¿No son ghettos de adoctrinamiento nacionalista como bien se ha demostrado en el País vasco?
Galicia Bilingüe no está de acuerdo con que se cree una red específica de galescolas para atender a los niños de cero a tres años. Creemos que hay que seguir con el modelo de guarderías (o escuelas infantiles si se prefiere) que ya existe, ampliando la red en lo que sea necesario, y que se utilice el gallego con los niños gallegohablantes y el castellano con los castellanohablantes. Además, tal y como están planificadas, no sólo pretenden atender a niños gallegohablantes, sino que forman parte de una estrategia para forzar a padres de niños castellanohablantes a utilizar sus servicios, a falta de otras opciones, para intentar cambiar los hábitos lingüísticos de estos niños a una edad tan temprana, y eso sí que es reprobable y rechazable. Por otra parte, el puro adoctrinamiento político más allá de la lengua en niños de cero a tres años dudo de que sea muy eficaz; pero el “adoctrinamiento lingüístico” puede ser el primer paso del político, y de que los niños perciban el español como un idioma ajeno a la escuela y a Galicia. Aparte de esto, no creemos que sea bueno que los niños de ambientes gallegohablantes no tengan contacto en absoluto con el castellano, mediante la segregación en centros en los que sólo se utilice el gallego, de la misma manera que es bueno que los niños castellanohablantes convivan en el mismo centro con niños gallegohablantes. Esta convivencia beneficiaría a ambos, siempre que los docentes respetasen la lengua de cada niño al dirigirse a ellos.

Por último, Rajoy se comprometió en su feudo, Vigo, a impulsar una reforma legislativa que garantice que quien quiera estudiar en español pueda hacerlo, ¿satisface esta propuesta sus expectativas? ¿Esperan del PSOE un compromiso igual que solucione de una vez por todas el problema?
Estas declaraciones están en la línea de lo que defiende Galicia Bilingüe, por lo que nos satisfacen mucho. Naturalmente que nos gustaría que el PSOE manifestase un compromiso igual; pero mientras dependa de partidos nacionalistas para gobernar, no sólo en España, sino en muchas Comunidades Autónomas, no creo que lo haga, a no ser que perciba que seguir haciendo el juego a los nacionalistas en política lingüística puede suponerle una notable pérdida de votos

El Tribunal Constitucional y los 'doce negritos'
JORGE DE ESTEBAN, EL MUNDO 30 Octubre 2007

Si la célebre autora de novelas policíacas, Agatha Christie, viviera aún y no hubiese escrito todavía su espléndida obra Diez negritos, se podría haber inspirado en lo que está sucediendo en el Tribunal Constitucional para llevar a cabo un relato parecido. Claro que, con perdón de los magistrados, lo hubiera tenido que titular Doce negritos, puesto que son 12 los magistrados del Tribunal. Pero, en cualquier caso, la historia es parecida. En el relato de la escritora británica son 10 los huéspedes que llegan a una isla apartada, comprobando enseguida cómo se va haciendo realidad el contenido de una canción que habla de 10 negritos y que es la que inspira la historia. «Diez negritos se fueron a cenar, uno de ellos se ahogó y quedaron nueve. Nueve negritos trasnocharon mucho, uno de ellos no se pudo despertar, y quedaron ocho. Ocho negritos...». Y así sucesivamente hasta que no quedó ninguno.

En efecto, algo semejante es lo que está ocurriendo entre los 12 magistrados del Tribunal Constitucional, con la diferencia de que no se les asesina más que políticamente, usándose para ello las recusaciones y las abstenciones forzadas a fin de ir reduciendo el número de miembros. La intención es bien clara: se trata de asegurar una mayoría bien a favor del Gobierno, bien de la oposición. La historia podría contarse así: 12 magistrados empezaron a juzgar, uno fue recusado y sólo quedaron 11. Once magistrados intentaron sentenciar, dos se abstuvieron y sólo quedaron nueve. Nueve magistrados continuaron su tarea y dos fueron recusados, sólo quedaron siete. Siete magistrados quisieron continuar y tres fueron recusados, sólo quedaron cuatro. Cuatro magistrados quisieron permanecer y los cuatro acabaron dimitiendo. Como no quedó ninguno, se acabó disolviendo el Tribunal Constitucional. Fin del relato.

¿Es éste un cuento de ciencia-ficción? Pues si nos atenemos a la realidad, no, porque lo que está ocurriendo es algo parecido. Dejando al margen la primera recusación de Pablo Pérez Tremps -realizada por el PP para que este magistrado no actuase en la resolución del recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto catalán-, en estos momentos, cuando se debe juzgar la posible inconstitucionalidad de la Ley Orgánica 6/2007, que reforma varios artículos de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, la situación es la siguiente. Dos Magistrados, esto es, la presidenta y el vicepresidente, se han abstenido y no podrán participar en la decisión que adopte el Tribunal. Otros dos han sido recusados por el Gobierno. Y, por último, el PP acaba de recusar igualmente a otros tres más. En otras palabras, si se mantienen estas ausencias, el Pleno del Tribunal no podrá deliberar ni tomar decisiones, porque sólo quedan cinco, y como el quórum que se exige para tomar acuerdos es de ocho, el Tribunal queda fuera de juego y ya no habría necesidad de seguir asesinando más magistrados, si es eso lo que se quería.

Ahora bien, si en la novela de Agatha Christie hay que esperar a su desenlace para conocer quién es el asesino de los huéspedes de la isla, en el caso del Tribunal Constitucional, a modo de contranovela policíaca, se sabe quiénes son los que lo quieren asesinar y los podemos enumerar. En primer lugar, el Gobierno, que está luchando por todos los medios para que el Tribunal no eche abajo el Estatuto y otras leyes que han sido básicas en su periodo de gobierno, al margen de si son o no inconstitucionales. En segundo lugar, la oposición del PP, que trata de defender la Constitución, pero siempre que eso signifique desgastar al Gobierno, tratando de asegurarse la victoria en las próximas elecciones. En tercer lugar, el Gobierno tripartito catalán, que ha amenazado con un cataclismo si el Tribunal Constitucional echa abajo todo, o parte, del Estatuto de Cataluña, Y, por último, los propios magistrados del Tribunal, que, con sus divisiones internas y su clara afiliación política a cada uno de los grandes partidos, están dando un mal ejemplo de cómo deben ser y actuar los miembros de un Tribunal Constitucional.

Por supuesto, sus magistrados no tienen por qué ser políticamente asexuados, lo que sería una aberración, pero, en cambio, es claro que en sus decisiones jurisdiccionales debe primar la aplicación aséptica de la Constitución, según el método jurídico, y no según la ideología de cada uno. De este modo, podemos ir al origen del batiburrillo que afecta actualmente a este importante órgano del Estado. Todo se debe al impacto que puede tener la decisión que tome el Tribunal sobre el Estatuto de Cataluña, que presenta, como ya he sostenido aquí tantas veces, claros indicios de inconstitucionalidad in toto y no sólo en algún artículo. Para mejor entender la cuestión, que no es ni más ni menos que la de saber si vivimos en una democracia constitucional o en una democracia ficticia, voy a detenerme en varias reflexiones que supongo lo aclararán.

En primer lugar, hay que subrayar que el Tribunal Constitucional en su más clara esencia es un órgano para los gobernados y no de los gobernantes. En efecto, si la primera misión del Tribunal es defender la Constitución, lo que está defendiendo en última instancia es a los gobernados que son los que aprobaron aquélla. Por consiguiente, si las leyes son emanación de los gobernantes, que a veces siguen los designios de los gobernados y a veces no, cuando una ley no está de acuerdo con la Constitución, el Tribunal debe echarla abajo porque no sólo está hablando en nombre de la Constitución, sino de los gobernados. En esto consiste la democracia constitucional, en gobernar según leyes que, aprobadas por unas u otras mayorías, siempre tienen que respetar la Constitución, porque ésta exige que los representantes políticos deben someterse a unos principios que no han adoptados ellos, sino el pueblo, que es en quien reside la soberanía. A fin de cuentas, la voluntad suprema de todo el pueblo español se expresa en la Constitución y no en una u otra ley que es la expresión de las mayorías cambiantes de los representantes. De ahí que si el Estatuto catalán infringe la Constitución, como es mi opinión, tendría que ser declarado inconstitucional, porque debe primar la voluntad de todo el pueblo, encarnada en la Constitución, antes que la voluntad de unos representantes en el Parlamento catalán o incluso en las Cortes Generales, que son los que han aprobado una ley, en forma de Estatuto, que contraría la presente constitucionalidad.

En consecuencia, el dislate al que estamos asistiendo en estos días no consiste más que en la confusión que se ha producido con respecto a la naturaleza del Tribunal Constitucional, a causa de la creciente politización del mismo que han agudizado los recursos de inconstitucionalidad del Estatuto catalán, convirtiéndolo en un órgano de los gobernantes en lugar de mantenerse en su auténtico papel que es el de ser un órgano de los gobernados. Desde el momento en el que se ha modificado su naturaleza genuina, es lógico que se haya polarizado a favor o en contra del Gobierno y de la oposición. Porque las cosas hay que decirlas muy claras: el Tribunal tiene que escoger entre ser el defensor de una ley, siguiendo los mandatos de los gobernantes, o el defensor de la Constitución, teniendo como norte los intereses de los gobernados.

Y, por lo demás, no vale alegar, como dicen muchos en Cataluña, que este Tribunal no puede condenar un Estatuto que ha sido aprobado, además de por dos Parlamentos, por referéndum del pueblo catalán. Claro que puede, porque defendiendo la Constitución, defiende a todo el pueblo español, incluido el catalán, mientras que si se acepta el Estatuto como válido por haber sido aprobado por un referéndum de los catalanes (en el que ni siquiera fue a votar la mitad del cuerpo electoral), estaría defendiendo una parte en contra del todo. La única solución, por tanto, si se quiere que se apruebe lo que dice el Estatuto catalán, sería reformar antes la Constitución, con intervención de todo el pueblo español a través de un referéndum nacional.

En definitiva, la mejor solución para acabar con esta sangría interminable del Tribunal Constitucional, órgano fundamental para la existencia de nuestro Estado de Derecho, pasa por dos requisitos, uno a corto plazo y otro a plazo medio. El primero consiste en que se retiren inmediatamente las recusaciones de los cinco magistrados en entredicho, a fin de que pueda funcionar el Pleno con 10, para que decidan sobre la constitucionalidad o no de la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal, en donde se dicen cosas que la Constitución no dice. Y, más tarde, cuando tengan que juzgar la constitucionalidad o no del Estatuto catalán los magistrados que sean, deberían tener en cuenta que su polarización en los dos bandos de conservadores (a favor de la oposición) o progresistas (a favor del Gobierno) es claramente inconstitucional, lo más inconstitucional de todo, porque viene a señalar así que el Tribunal Constitucional es un órgano de los gobernantes en lugar de serlo de los gobernados, creado para defender la voluntad soberana de éstos que se plasmó en la Constitución. Si no es así, ni siquiera vale recordar lo que pasó con los Diez negritos de Agatha Christie. Basta con aplicar al Tribunal Constitucional aquello de «entre todos lo mataron y él solo se murió».
Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

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