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Recortes de Prensa    Sábado 3 Noviembre   2007

La reacción a la sentencia del 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 3 Noviembre 2007

La diferente forma en que PSOE y PP han respondido a la sentencia del 11-M pone en evidencia la distinta catadura moral de los dirigentes de uno y otro partido. Sí, es cierto que los populares carecen casi siempre de malicia para atacar al rival –aunque precisamente hoy hay que reconocer que Acebes ha acertado calificando de "interés prioritario para la humanidad" que Zapatero y Álvarez no se acerquen a la Sagrada Familia–, y casi nunca logran defenderse con acierto cuando son ellos los atacados, que es casi siempre, pese a la pésima gestión del PSOE en el Gobierno. Pero en este caso Rajoy ha acertado aceptando la sentencia y limitándose a pedir que se siga investigando la autoría intelectual, puesto que el tribunal la ha dejado vacante. Los socialistas, en cambio, con Blanco y Rubalcaba a la cabeza, no han perdido un segundo en intentar recuperar el ambiente de agitación que se vivió entre el 11 y el 14 de marzo, echándole en cara al PP toda clase de tropelías.

Sin embargo, resulta difícil que tengan éxito. A estas alturas, pretender hacer creer a los ciudadanos que ellos jamás vincularon la guerra de Irak con los atentados del 11-M no puede sino mover a la risa, como la mitad de las cosas que dice José Blanco. La otra mitad, sin dejar de ser estupideces, indignan, como cuando se dedica a hacer paralelismos colocando autorías materiales e intelectuales y colaboraciones necesarias de imaginados "engaños masivos" entre los dirigentes del PP, empleando los mismos términos utilizados en la sentencia contra los condenados por matar a 191 personas y herir a miles. O cuando se mofa de que los mayores responsables del atentado no hayan sido encontrados asegurando que podrían ser "Bin Laden o el primo de Bin Laden", y que le da completamente "igual", como si no fuera importante que quienes planearon el 11-M puedan estar en la calle, sin castigo, pergeñando otro. Que un personaje así sea portavoz del partido socialista demuestra las cloacas intelectuales y morales en las que el PSOE se encuentra actualmente.

No ha hecho falta más que echar un breve vistazo a la hemeroteca para que saliera a la luz la ocasión posiblemente más llamativa en que han vinculado los atentados y la guerra de Irak, en sus conclusiones (preconcebidas) de la Comisión del 11-M. Pero no cabe duda de que, si se molestan en buscar, los populares pueden encontrar alguna decena más sin demasiado esfuerzo. La sentencia, en este sentido, supone un varapalo mayor al PSOE que al PP.

La otra línea de ataque consiste en echar en cara al PP una supuesta obsesión por la posible autoría de ETA. Pero hace ya mucho, básicamente desde que después de la confusión inicial se produjeran las primeras detenciones, que en el PP no acusan a la banda terrorista de los crímenes del 11-M. Como mucho se han limitado a protestar por esfuerzos absurdos de borrar supuestas huellas –que en muchos casos ni eran tales, como en el caso del bórico– que pudieran dirigir la investigación por ese camino. Ni siquiera las investigaciones independientes han encontrado nada prometedor en ese rastro y hace ya mucho que no insisten por esa vía. Por tanto, al PSOE le quedaría, como mucho, repetir por enésima vez la muletilla de que "Acebes mintió", como si éste no hubiera retransmitido casi en tiempo real lo que le decían los mandos policiales.

Pero, sobre todo, no deberían insistir mucho en esa vía porque lo que menos conviene al PSOE es llegar a las elecciones con el nombre de ETA en la boca de todos, después del vergonzoso proceso de rendición que ha marcado esta legislatura de principio a fin. Los populares nunca podrían agradecerles lo suficiente semejante favor.

En realidad, la única manera en que el PSOE podría sacar tajada de la decisión del pasado miércoles sería que dentro del PP les echaran una mano. Y se ve que hay algunos voluntarios, como Montserrat Nebrera –que ya ha sido duramente reprendida por su jefe de filas, Daniel Sirera–, que se empeñan en echarle una mano a Rajoy, pero al cuello, afirmando que los populares deben "mirar al futuro". Como si no lo hicieran ya. Rajoy sólo ha pedido –acertadamente– que se siga buscando a los responsables últimos del crimen, entre otras cosas porque el que sigan en libertad supone no sólo un escarnio para las víctimas sino, también, un riesgo de que puedan volver a las andadas "en el futuro". Otra cosa sería irresponsable, como irresponsable ha sido Nebrera desde que aterrizó en el PPC como número dos de Piqué.

Los populares no deberían desaprovechar la oportunidad que les brinda la sentencia del 11-M para acorralar al PSOE por sus continuos intentos de responsabilizar al Gobierno de Aznar por los atentados. Y recalcar una y otra vez lo poco que a Blanco –por ejemplo– le interesa el bienestar de los ciudadanos y de las víctimas, hasta el extremo que le da igual que se detenga o no a los autores intelectuales de la masacre. Si el PSOE no para de repetir una y otra vez sus mentiras, ¿por qué el PP no hace lo mismo con la verdad?

El agitador
EDURNE URIARTE ABC 3 Noviembre 2007

Alfredo Pérez Rubalcaba no es un ideólogo, ni un gestor, ni un líder. Es un agitador. Por su probada eficacia como tal, es uno de los pocos miembros de la vieja guardia socialista que ha sobrevivido con Zapatero. Pero hasta los grandes agitadores como él tienen sus malos momentos y pueden cometer el error de desviar la dirección de sus armas contra sus propias cabezas.

Esto le ha ocurrido a Rubalcaba cuando ha pretendido repetir con casi cuatro años de distancia la misma estratagema que usó el 13 de marzo. Aquel día, el mismo en el que el Gobierno del PP realizó las primeras detenciones de los islamistas condenados esta semana, acusó a los populares de pretender hacer creer que ETA era la autora. Y le funcionó, no por eso de «repita usted conmigo, ha sido ETA», sino por el otro mensaje que articuló el 13-M, el más importante, la clave de su triunfo electoral, el miedo al terrorismo islamista, el miedo a Irak, la relación causa-efecto entre el Irak y el 11-M y la promesa de acabar con esa amenaza, es decir, con Irak.

Cuatro años después y con aquel miedo a Irak totalmente amortizado, la primera parte del mensaje, disociada de Irak, resulta, simplemente, extravagante. Y lo que es peor para el propio agitador, lo único que consigue es centrar la atención en él mismo. Porque si hay alguien a quien no le conviene pedir explicaciones sobre ETA en España, ése es, junto a Zapatero, el ministro del Interior. Básicamente, porque es de él mismo de quien aún estamos esperando explicaciones. Hace meses que pedimos que nos dé cuenta de sus reuniones secretas con ETA y de sus acuerdos. Los no reconocidos públicamente y los reconocidos, como la mesa de partidos que apoyó Rubalcaba.

Si las ha podido eludir hasta ahora es por el mismo mecanismo que intervino en el 13-M, el miedo. La agitación nunca es inocente porque funciona con la simplificación y la manipulación. Pero, a veces, las peores, funciona, además, con el miedo. El 13-M, con el miedo a Irak. Después, a lo largo de toda la negociación con ETA, con el miedo a ETA. Rubalcaba tiene el dudoso honor de haber usado los dos. Y lo suyo no tiene enmienda pedagógica.

Vuelta al presente
Editorial ABC 3 Noviembre 2007

LLEGADO a este tramo final de la legislatura, los dos grandes partidos deberían saber que la polémica política sobre la sentencia del 11-M resulta irritante para la gran mayoría de los ciudadanos. Las expectativas partidistas depositadas en la resolución del tribunal presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez se han visto frustradas porque la decisión judicial se ha limitado, y no es poco, a juzgar los hechos, las pruebas y las acusaciones a la luz de la ley. Por eso, la sentencia no da respuesta a tantas preguntas extraprocesales convertidas en falso objeto de este sumario por la simple razón de que nadie, ni acusadores ni defensores, las plantearon como materia que debía juzgarse; y aquellos aspectos más polémicos -en el terreno informativo, que no en el judicial- que sí fueron expuestos ante el tribunal y sometidos al debate público, han quedado aclarados en sentido favorable a su legalidad, como ha sucedido con las principales pruebas de cargo.

Por tanto, socialistas y populares pueden alargar artificialmente todo lo que quieran la discusión política sobre una sentencia que descarta la participación de ETA, pero tampoco menciona la intervención aliada en Irak como motivación de los terroristas. Nadie emplazó, como ha hecho el Gobierno socialista con el PP, a Blair a hacer penitencia de nada cuando se cometió el 7-J, ni a Bush tras el 11-S, porque sólo el terrorismo es responsable de sus propios actos criminales. Sí deben quedar en la memoria, para no repetirlo nunca más, las manifestaciones antidemocráticas que se produjeron, nada espontáneamente, durante la jornada de reflexión.

El respeto debido a los ciudadanos ha de ser suficiente estímulo para que el Gobierno y el PP se centren en los problemas de la actualidad. A la sentencia del 11-M le queda aún el trámite del Tribunal Supremo, a través de los recursos de casación que ya se han anunciado y que son el cauce legal adecuado para plantear las dudas sobre las absoluciones y las condenas decididas por la Audiencia Nacional. Para el PSOE la reedición de los mismos reproches e imputaciones al PP que pusieron en circulación desde el mismo día 11 de marzo es una baza táctica para apartar a Mariano Rajoy y a su equipo del empeño que debe incumbirles en un período preelectoral decisivo para el cambio político que necesita España. Sobre el 11-M han hablado los ciudadanos en las urnas, los políticos lo hicieron en aquella frustrante comisión de investigación y los jueces, en su primera sentencia. La democracia ha empleado sus recursos legítimos para extraer, en lo político y en lo legal, todas las consecuencias que, por unos y por otros, se han considerado pertinentes. Ahora, sigue pendiente el futuro inmediato de este país, condicionado negativamente por la acción del Gobierno de Rodríguez Zapatero, quien, bien es cierto, confió excesivamente en que la conmoción del atentado, unida a la derrota y estigmatización del PP, le allanarían una legislatura sin oposición para ejecutar su programa de negociación con ETA, de revisión histórica y de reforma constitucional encubierta. Los hechos han demostrado su absoluto error de percepción.

Hoy importan los indicadores económicos, en niveles preocupantes (paro, inflación, endeudamiento familiar, caída del consumo), tanto por las cifras como por la negativa del Gobierno a aceptarlos y abordarlos responsablemente. Requiere la atención general la crisis de los servicios públicos en Barcelona, auténtico naufragio del mito de la izquierda como gestora eficaz de los intereses generales. El terrorismo de ETA sigue al acecho, unido a la creciente amenaza del islamista, lo que supone para el Gobierno terminar su primer mandato con los dos frentes terroristas que, con temeraria ligereza, algunos endosaron a la política de Aznar. La inestabilidad del Tribunal Constitucional, la precariedad del Consejo General del Poder Judicial, la quiebra del Estado autonómico, son también cargas que lastran el funcionamiento del sistema institucional y que deben ser valorados por los ciudadanos sin interferencias de debates retrospectivos que carecen, hoy, de efecto práctico alguno. Y, les guste o no, PSOE y PP habrán de entenderse en asuntos que ninguna polémica los eximiría de su deber de consenso, como es el de la grave crisis diplomática provocada interesadamente por Marruecos, con ocasión del viaje de Sus Majestades los Reyes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Pequeña parte de los hechos, pruebas y acusaciones
Nota del Editor 3 Noviembre 2007.

Tratar de cerrar la polémica política sobre el atentado del 11-M que supuso un golpe de estado, pues el PSOE siguiendo métodos comunistas hizo que muchos ciudadanos cambiasen su voto en aquellas horas trágicas, que ademas de desgobierno está reabriendo la guerra civil que perdieron en 1939 que pretenden ganar 68 años más tarde y por tanto sería otra muestra más de irresponsabilidad de ciudadanos que votan como creyentes de unos líderes que les han lavado el cerebro.

Por otro lado, cualquiera que haya analizado con algo de racionalidad lo que han hecho y están haciendo la mayoría de los actuales dirigentes políticos del PSOE, evitará cualquier acuerdo con tales impresentables.

El grupo político que salga de las próximas "elecciones democráticas" (vaya patraña), no debería negociar con los actuales políticos del PSOE, debería tratar de gobernar, y si las propuestas necesarias y razonadas son boycoteadas, los ciudadanos sabrán a qué atenerse la próxima vez.

La puesta de largo
Tonia Etxarri El Correo 3 Noviembre 2007

Quien da primero, da dos veces. Y mientras los dos partidos mayoritarios con posibilidad de ganar las próximas elecciones generales afinan sus dardos sin compasión para movilizar a los votantes, ANV se pone de largo. A la izquierda abertzale le hacen falta refuerzos. Con toda la cúpula, menos dos, de la ilegalizada Batasuna en la cárcel, acusados de pertenencia a ETA, cualquier ayuda es buena para el convento.

No muy lejos de ahí el obispo emérito, Setién, ha querido aportar su grano de arena. Aunque nadie le haya dado vela en este entierro de la política, se pasea por las cámaras para decir que hay que ayudar a los amigos de la banda terrorista y que debe ser el Parlamento Vasco quien debe «marcar» si es ilegal, o no, hablar con Batasuna. Lástima que monseñor no reclamara amparo al Parlamento vasco cuando el párroco de Maruri, Larrínaga, tuvo que abandonar su parroquia, víctima de las presiones de su propio pueblo. Se desconoce si alguien le ha 'marcado' alguna vez a monseñor el contenido de sus polémicos mensajes, en homilías y declaraciones, pero lo que parece claro es que a él, en estos casos, le sobran los jueces. Curiosa forma de aterrizar en una semana de acentuado perfil judicial en la que dos acontecimientos tan destacados como la causa abierta contra el lehendakari y los socialistas vascos y el juicio sobre la matanza del 11-M han mantenido abierta la brecha de la confrontación sin ánimo de corrección. La afición por el alineamiento en bandos mantiene en jaque la división de opiniones en torno a las actuaciones judiciales, que no deja de ser preocupante por la indisimulada afición a practicar la ley del embudo. A saber: el juez cuya actuación favorezca nuestros intereses es incuestionable, pero el juez que pueda perjudicarnos es un prevaricador. Así está el ambiente. Quienes se rasgan las vestiduras porque un juez haya abierto causa contra Ibarretxe y los socialistas vascos por haber cometido un presunto delito de desobediencia se permiten afear, sin embargo, a quienes han cuestionado la sentencia del tribunal que ha juzgado a los acusados de haber participado en los atentados del 11-M. ¿En qué quedamos? ¿Respetamos a unos jueces y a otros no?

En ésas estaban todos polemizando, con un cuidadoso desmarque de los socialistas con respecto al afán movilizador del PNV para presionar a los jueces, cuando los asociados de Otegi, ANV, se presentaron ayer como electores para la próxima cita con las urnas. Por si alguien más que el PP tenía tentaciones de pedir su ilegalización, por complicidad con el entorno de ETA, para que se les vaya complicando todavía un poco más el panorama. Advierten que su ilegalización conculcaría los derechos de los independentistas. Nada más lejos de la realidad. El panorama parlamentario vasco y navarro está trufado de partidos independentistas que, eso sí, han sido capaces de cortar con ETA. t.etxarri@diario-elcorreo.com

EL NACIONALISTA, JOSÉ LUIS
Francisco Rubiales Periodista Digital 3 Noviembre 2007

El nacionalismo independentista es un virus nocivo; una obsesiva actitud regional, miope, obtusa y conflictiva. En unos tiempos, en que el mundo se abre, se globaliza, acorta distancias y difumina fronteras, no caben las pequeñeces, las reducciones y las aspiraciones solitarias.

Este José Luis, nacionalista, fue invitado al programa televisivo: 'TENGO UNA PREGUNTA PARA USTED'. Tal invitación, es, conociendo su andanza, su avituallamiento ideológico y enfrentamiento político no es más que un claro desacierto de la dirección de la Cadena. El público asistente traído de todas las regiones autónomas, al terminar, llevando en la boca, entre sonrisas y burlas, un único nombre: «José Luis», iba comentando: Este Pepelu es un raro personaje, extravagante, autosuficiente e improcedente lleno de rencor, que renegó de sus orígenes familiares y aragoneses y sin permiso del Gobierno se sentó en conciliábulo con asesinos en Perpiñán. Luego, vino lo de la corona de espinas, y ahora, lo de los quemadores de fotos del rey.

Un estudiante de Valladolid inició su pregunta, con la correcta fórmula: “D. José Luis, que …”. No pudo seguir, el político electrizado, enervado y soberbio, lo cortó de modo descortés y le espetó que ese no era su nombre, lo repitió y se lo reiteró y, como un energúmeno, intimidó al muchacho que no reaccionó, quedó helado; más aún, osó aleccionar al público con sus teorías lingüísticas e históricas, terminando por ofenderlos a todos, incluso a los espectadores. “¿No han aprendido, dijo, desde 1740, a pronunciar Jusef Lluis?”. “Pues, no”, le dijo una señora. «No sé catalán y no pienso aprenderlo». No, no necesitamos los españoles hablar catalán en España ni en el mundo”. ¡Lastima! Allí de haber reaccionado, debió este chico haberle respondido lo que explicó después: «Como hombre y político debería tener más respeto por los ciudadanos. Es un prepotente, un impresentable». «José Luis (sic) se ha aprovechado de mi debilidad ante las cámaras, es un insolente grosero».

Este mañico es hijo del guardia civil JOSÉ LUIS PÉREZ ALMECIJA y de ELVIRA DIEZ ROVIRA, naturales de la provincia de Zaragoza. Tuvieron dos hijos: José Luis Pérez Diez (hoy CAROD-ROVIRA) y Juan de Dios Pérez Diez (hoy, APELLES), cuyo lugar de nacimiento es desconocido, probablemente, fuera alguna casa cuartel de la provincia de Teruel. Siendo aún pequeños, destinado el padre a Tarragona, los Pérez Diez se establecieron en Cambrils. Los niños estudiaron y crecieron en el ambiente españolista del cuartel, pero, luego toman contacto con intelectualoides independentistas, al entrar, JOSÉ LUIS PÉREZ DIEZ, en el Seminario de Tarragona, para recibir su formación sacerdotal. Rebotado de su vocación, cuelga la sotana, y, como alma que lleva el diablo, comienza a estudiar Filología Catalana, según escribe su admirado Rovira i Virgili, el que, inspirándose en la raza aria alemana de Hitler, parió la idea de una raza catalana; se afilia al PSAN (Partit Socialista de A'liberament Nacional), al BEAN y después a Nacionalistas d´Esquerra.

Repudiando sus raíces, cambian su nominación. El ‘Rovira' lo toma de la lejana rama catalana-aragonesa de su madre y el ‘Carod' de la única lejana gota de sangre catalana que, quizás, ande en algún capilar de su padre. Su progenitor está actualmente retirado y se dedica a pescar en Tarragona, para superar el fracaso como educador de sus hijos. El otro hermano, Juan de Dios, se puso de nombre, Apelles (en honor del poeta y escritor). Ya ven que el cambio de nombre es contagioso en esta familia (Breve biografía de Carod-Rovira, enviada por rodrig_).

Esto y más es lo que nos ha traído la Ley Electoral, que necesita urgente reforma, para limitar presencia y pactos de grupos de escasa representación; unos políticos de tercera, sin talla política, sin casi solidez y menos valía. Así, ¿qué puede esperar la Nación, qué democracia podemos ver?

Camilo Valverde Mudarra
Voto en Blanco

Se hacen oír: clase de EpC este lunes frente al Ministerio
Álvaro Vermoet Hidalgo Libertad Digital 3 Noviembre 2007

Lo más cívico que rodea a Educación para la Ciudadanía es, sin duda, el movimiento de objeción de conciencia. Es, sin punto de comparación, mucho más ciudadano que la asignatura, pues no responde a una iniciativa gubernamental, ni tan siquiera política, sino que ha nacido y se ha extendido gracias a la inciativa de las familias objetoras por toda la Nación, sin la mediación de Ley alguna, sin un partido político detrás y sin mayoría parlamentaria que les apoye.

Como ejemplo de lo anterior, cabe reseñar la clase organizada por Hazte Oír a modo de rebelión familiar frente al Ministerio de Educación. Se celebrará el próximo lunes, 5 de noviembre, en Madrid, ante el Ministerio de Educación (Alcalá, 36) a partir de las 13:30 horas. Más información en www.epcno.org. Por cierto, y aunque el experto en el tema es José María Marco, debo comentar aquí otra iniciativa ciudadana de esta plataforma, que es campaña de apoyo a los homeschoolers que incluye un Fondo para la Defensa Legal de la Educación en Casa. Reconozco que tengo mis dudas sobre este tipo de enseñanza, si bien la decisión debe estar en las familias (siempre y cuando una evaluación externa garantice que se está instruyendo a los menores).

Quienes también se hacen oír porque también han sido promotores del movimiento cívico son Profesionales por la Ética, que me hacen llegar lo siguiente:

La asociación Profesionales por la Ética ha realizado un Informe que analiza la formación de los profesores de Educación para la Ciudadanía (EPC). Esta formación la están llevando a cabo tres instituciones: la Fundación CIVES, la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Las conclusiones del Informe de Profesionales por la Ética son las siguientes:

1. La asignatura EPC responde a un proyecto ético e ideológico muy definido que se intenta imponer a todos los alumnos de manera obligatoria con el pretexto de constituir una ética común que, en realidad, son los valores de unos pocos, concretamente del núcleo afín al Gobierno que ha diseñado los contenidos curriculares de la materia.

2. La Fundación CIVES es impulsora de EPC como instrumento de transformación social a través de la educación. En el momento de la constitución de CIVES, además de su presidente (Victorino Mayoral) formaban parte de su patronato otras cuatro personas vinculadas al PSOE (Ludivina García Arias, diputada del PSOE por Asturias; Claudio López Serrano, coordinador de Izquierda Socialista, corriente interna del PSOE, de Valladolid; Cristóbal García del Rosario, director general de personal en la Consejería de Educación del Gobierno canario; y Francisco Contreras Pérez, diputado del PSOE por Almería).

3. La Fundación CIVES dirige o interviene en todas las actividades llevadas a cabo por instituciones públicas para la formación del profesorado de EPC. Concretamente, dirige numerosos cursos patrocinados por los gobiernos socialistas de Andalucía y Extremadura y por el propio Ministerio de Educación y Ciencia. La Fundación Cives también Interviene en el diseño o en la docencia de los programas universitarios de EPC de dos universidades públicas (Carlos III y UNIA).

4. Los programas de formación del profesorado de EPC incluyen contenidos mínimos (o inexistentes) relativos a la Constitución Española o a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En su lugar, contienen numerosas referencias al comportamiento ciudadano, a la concepción mudable de los derechos humanos y a cuestiones éticas ajenas a los valores constitucionales como pluralismo, tolerancia y laicidad, nuevos derechos, vías alternativas de resolución de conflictos, razones para ser demócrata, ciudadanía ecológica, igualdad de género y ciudadanía, la génesis social de la virtud...

El PP denuncia que el BNG presentó a una candidata como ganadora de una oposición que aún hoy no ha sido resuelta
A. M. ABC 3 Noviembre 2007

SANTIAGO. «Se está contratando con dinero público a más gente que el resto de la Xunta en su conjunto, creando una red de trabajadores afines; y lo peor es la pasividad del máximo mandatario autonómico y del consejero de Presidencia». El secretario general del PP de Galicia, Alfonso Rueda, reprochó el «escandaloso» sistema de contratación impulsado por la Vicepresidencia, del BNG.

El principal partido de la oposición ejemplificó el supuesto «nepotismo» del departamento de Anxo Quintana en un folleto de las pasadas elecciones municipales de mayo. En el tríptico, el BNG sitúa a María del Pilar Candocia, de la lista de Ames, como responsable del Área de Igualdad del Consorcio de Servicios de Igualdad y Bienestar, una plaza que en ese mes existía y que, medio año más tarde, ya creada, todavía no ha sido ni resuelta. «Es una situación insultante para todas las personas que emplean su tiempo en preparar los temarios de acceso a un puesto público, y, especialmente, para los otros 35 aspirantes a este puesto, adjudicado de antemano a la militante nacionalista», indicó Rueda, quien instó al presidente de la Xunta «a tomar cartas en este asunto» y a actuar en consecuencia.

«Sólo es una muestra más de lo que está ocurriendo» con el número dos de la Xunta, apuntó. Siguiendo con esta tónica, Rueda comentó que en el caso del Consorcio Galego «en el 90 por ciento de las vacantes la entrevista ha sido la prueba decisiva», y recordó que en las escuelas infantiles, «en más del 60 por ciento de las convocatorias, esta prueba privó de un puesto de trabajo a opositores con mejor puntuación en la oposición y en el concurso». Argumentó que «todas las plazas de galescolas y centros de mayores serán para personal laboral temporal, quedando cautivos, por tanto, de la continuidad del BNG en el gobierno; su futuro queda vinculado al del propio Quintana», puntualizó.

Estado, nación y asimetría
JOSEBA ARREGI, EL PERIÓDICO 3 Noviembre 2007

Escribir de problemas estructurales en la configuración del Estado español cuando está cayendo la que está cayendo puede parecer hasta frívolo: desde la xenofobia que se manifiesta en un vagón de tren hasta el esperpento al que se está sometiendo al Tribunal Constitucional, pasando por el desastre de la obra pública que es el AVE a Barcelona, todo lleva a pensar que no estamos ante unas elecciones generales, sino ante un enorme caos.

La inflación puede desbordarse, el paro sube, el ladrillo flaquea, la previsión de crecimiento no podrá sostenerse en el nivel previsto, el ahorro familiar desciende y ni la deuda exterior muestra señales de mejora, ni la productividad entra en senda de crecimiento, ni el sistema escolar sale del agujero comparativo.

Pero quizá por todo ello es más necesario que nunca reflexionar sobre los problemas estructurales de la configuración del Estado: una estructura sólida, asumida por todos, flexible y competitiva, independiente de los avatares de la política diaria, no cuestionada permanentemente es condición necesaria, aunque no suficiente, para enfrentarse a los problemas de la vida política y social. Si se habla de la necesidad de garantías jurídicas en cualquier país para atraer inversiones y facilitar el desarrollo económico, cuánta más razón existe para reclamar la misma estabilidad, o aún mayor, de las estructuras fundamentales del Estado.

A MUCHOS ha molestado la manía de los nacionalismos periféricos de referirse a España como Estado español. Aun siendo comprensible, el circunloquio Estado español esconde, pese a la intención de quienes lo utilizan, una gran verdad y un gran significado. Lo importante es el Estado. Lo que no se puede poner en cuestión es el Estado. No lo pueden hacer ni los que ponen en duda que nación signifique algo: la asociación voluntaria de individuos soberanos (Sièyes).

Hablar de Estado español puede implicar subrayar el valor del Estado como entidad superior que abarca a todas sus partes, subrayar el valor del conjunto sobre el valor de cada una de sus partes. Hablar de Estado español significa diferenciar entre el Estado, o la nación política, y España como nación cultural. Y esa diferencia abre espacio para la existencia de otras lenguas y otras culturas en el interior del conjunto que es el Estado español. Pero sigue siendo Estado, sigue siendo conjunto con valor en sí mismo para esas otras lenguas, esas otras culturas que se dan en su territorio y que no son ni la lengua ni la cultura castellanas.

No se puede discutir, pues, la existencia de varias naciones etnolin- güísticas y culturales en el espacio único del Estado español. En ese sentido, la diferencia entre el Estado español como nación política y Espa- ña como nación cultural es garantía de libertad para todos los ciudadanos del Estado con una lengua y una cultura distintas de la española. Del mismo modo, sin embargo, es preciso afirmar que Catalunya, Euskadi y Galicia son todo menos homogéneas en el sentimiento de pertenencia nacional, en la identificación exclusiva con la nación cultural. Existe nación vasca. Es evidente. Pero ello no significa por fuerza que Euskadi sea nación en el sentido político. Ni siquiera en el etnolingüístico: muchos de sus habitantes se sienten también pertenecientes a la nación española, a la política y a la cultural. Y esa diferencia entre la afirmación de que existe nación vasca, pero que Euskadi no necesariamente es una nación política, ni siquiera una nación cultural en su conjunto, es garantía de libertad para todos sus habitantes.

Es evidente también que España, el Estado español, es asimétrico, y que la Constitución lo proclama. Solo algunas nacionalidades poseen lengua específica. Solo Navarra y los territorios históricos vascos tienen concierto económico. Solo algunas nacionalidades cuentan con un derecho civil diferente del común, independientemente de su eficacia real en la vida diaria. Y es evidente que de esas asimetrías se pueden extraer consecuencias con dimensión política: el derecho a la promoción de lo específico en el exterior, más allá de las fronteras del Estado.

Pero los problemas no surgen al admitir esa dimensión política de la asimetría. Los problemas surgen cuando de la afirmación de la dimensión política de la asimetría se quieren derivar consecuencias po- líticas que afectan a la valoración del Estado como conjunto, y a la libertad de los ciudadanos en cada nacionalidad. Los problemas surgen cuando de la dimensión política innegable de la asimetría se quieren derivar consecuencias que ponen en duda el valor del conjunto, el del Estado por sí mismo para todas las partes, cuando de la asimetría se quiere hacer fundamento para la pretensión de un conjunto distinto al Estado español.

EL FEDERALISMO es una técnica de división del poder. Además, puede ser un modelo instrumental para hacer frente a situaciones de asimetría dentro de un mismo espacio estatal. Es el caso de España. Pero algunos, los nacionalismos periféricos, sobre todo el vasco y el catalán, pretenden que la asimetría sirva para reconducir el Estado español a una confederación en la que el conjunto depende siempre de la voluntad de las partes y no llega a tener un valor propio, en sí mismo. El camino de la confederación es el del debilitamiento del conjunto en favor de las partes en el camino que lleva a que estas se establezcan como conjuntos alternativos.Y la Corona no tiene valor político fuera del parlamentarismo y la Constitución.

Es de agradecer que Artur Mas lo haya puesto de manifiesto recientemente. El suyo es un catalanismo que busca la confederación. Pero no puede arrogarse el derecho a representar todo el catalanismo: puede haber catalanismo en una perspectiva federal, con reconocimiento de la asimetría, garantizando la libertad de los diferentes en Catalunya, con valoración profunda del Estado español como conjunto y no como masa temporal a disposición de las partes.

Joseba Arregi es Presidente de la asociación ciudadana Aldaketa (Cambio para Euskadi).

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