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Recortes de Prensa    Lunes 5 Noviembre   2007

Análisis de la sentencia (III): El alcance de la derrota
Luis del Pino Libertad Digital 5 Noviembre 2007

¿Han sido "derrotadas" las tesis que cuestionaban la versión oficial?

Ése es el mensaje que se pretendió trasladar con la escenificación de la lectura de la sentencia, pero ¿es cierto que han sido derrotadas?

A lo largo de las investigaciones, hemos ido poniendo sobre la mesa indicio tras indicio de la falsedad de las pruebas del caso. Por ejemplo, de la mochila de Vallecas. Nunca ha habido nadie que pudiera contestarnos que alguno de esos indicios era falso, es decir: nunca ha habido nadie que pudiera argumentar que nos habíamos inventado un indicio o nos lo habíamos sacado de la manga. Porque los datos que publicábamos eran ciertos. Era cierto, por ejemplo, que la mochila de Vallecas tenía dos cables desconectados. Era cierto, por ejemplo, que esa mochila no figura en el listado de objetos catalogados en la comisaría de Puente de Vallecas, y así sucesivamente... La única argumentación que hemos recibido como respuesta, a lo largo de tres años, es que todos esos indicios, que son veraces, no "demostraban" nada. Que se trataba de meros indicios que no implicaban que las pruebas fueran falsas.

Además de acumular indicio tras indicio de la falsedad de las pruebas, hemos ido poniendo de manifiesto en estos tres años las falsificaciones documentales que del propio sumario se desprendían. ¿Alguien ha sido capaz, en estos tres años, de contestar a las evidencias que publicábamos al respecto? No. Porque cuando hemos denunciado, por ejemplo, que el teléfono de un policía fue sustituido por el del inspector Parrilla en los listados telefónicos es porque disponíamos de las evidencias documentales que lo acreditaban. En consecuencia, ¿cuál ha sido la política de aquéllos que defienden la versión oficial, a la hora de contestar a estas denuncias de falsificación documental? El silencio.

Además de poner sobre la mesa los indicios de falsedad de las pruebas y las evidencias de falsificación documental, hemos ido también denunciando, de manera sistemática, la ocultación de datos y la destrucción de pruebas en las investigaciones. ¿Ha podido alguien decir que mentíamos cuando denunciábamos que los trenes habían sido desguazados, que las prendas de ropa de las víctimas habían sido incineradas, que las cintas de la intervención policial de Leganés habían sido borradas? Por supuesto que no, porque era cierto. ¿Cuál ha sido, entonces, la contestación? Pues en unos casos el silencio, y en otros afirmar que se trata de algo irrelevante. ¿Qué más da, por ejemplo, nos decían, que se hayan destruido los trenes?

Así pues, a lo largo de tres años, hemos estado sacando a la luz pública indicios de falsedad de las pruebas, evidencias de falsificación documental y denuncias de destrucción u ocultación de pruebas. Sin que en ningún momento nadie haya sido capaz de cogernos en una sola mentira. Sin que en ningún momento nadie haya podido echarnos en cara ni una sola manipulación de los datos. Sin que en ningún momento nadie haya podido decirnos que estábamos intentando engañar a aquéllos que nos leen.

Pero no sólo eso. A lo largo de estos tres años, nuestras denuncias no sólo no han sido nunca refutadas, sino que algunas de ellas han tenido consecuencias antes de la propia conclusión del juicio. Así, por ejemplo, cuando denunciamos que nos estaban ocultando los análisis efectuados en la mañana del 11-M y que no se sabía en realidad qué fue lo que estalló en los trenes, y el tribunal nos dio la razón al ordenar un nuevo análisis de los explosivos. O cuando denunciamos que era mentira el episodio del tiroteo en Zarzaquemada previo a la localización del piso de Leganés, y la Fiscalía se vio obligada a dejar caer ese episodio en su escrito final de calificación.

En estas condiciones, para que las tesis de los que cuestionamos la versión oficial hubieran sido derrotadas, habría sido necesario que las sesiones del juicio o la propia sentencia nos pillaran en algún renuncio. No fue así durante el juicio, desde luego, en el que cada una de las declaraciones confirmó, punto por punto, lo que habíamos venido escribiendo y diciendo.

¿Y qué pasa con la sentencia?

¿Ha conseguido demostrar la sentencia que alguna vez hemos publicado un dato falso, aunque sea uno solo? No.

¿Refuta la sentencia alguna, aunque sea una sola, de las denuncias de falsedad documental que hemos formulado? No.

¿Niega la sentencia alguno, aunque sea uno solo, de los episodios de ocultación o destrucción de pruebas? No.

No sólo eso, sino que la sentencia viene a corroborar, con toda la solemnidad del "hecho juzgado", las denuncias que en su día formulamos contra una de las cuatro pruebas fundamentales del caso, el Skoda Fabia, que queda descartado como prueba por la propia sentencia. Igual que viene a corroborar, de manera explícita, que "no sabemos con exactitud la marca del explosivo que estalló en los trenes", tal como nosotros denunciamos en su día

Es decir, que la sentencia no sólo no cuestiona ni uno sólo de los datos que hemos publicado, sino que nos da la razón en lo que al Skoda y a los explosivos se refiere. ¿Dónde está la "derrota" de nuestras tesis?

Se ha querido "vender" la idea de que nuestras tesis habían sido derrotadas porque el tribunal ha admitido como "pruebas ciertas" los otros tres pilares fundamentales del caso: la furgoneta Kangoo, la mochila de Vallecas y el suicidio de Leganés. Bien. Entonces, si ése es el criterio para ver si hemos sido derrotados, habrá que entrar a analizar en detalle la argumentación que el tribunal proporciona para cada una de esas tres pruebas.

Por ejemplo, imaginemos que el tribunal hubiera escrito: "Estas tres pruebas son ciertas porque a mí me da la gana". ¿Sería eso una derrota? Evidentemente, no. Sería un trágala, pero nunca una derrota, porque nuestras tesis estarían muy lejos de haber sido refutadas.

Nuestras tesis habrán sido refutadas si el tribunal proporciona en la sentencia una argumentación razonable que permita descartar como irrelevantes los indicios de manipulación que nosotros hemos puesto sobre la mesa, ¿verdad?

¿Y es eso lo que hace la sentencia? Lo veremos en próximos artículos. Pero antes hablaremos de algunas cuestiones previas importantes.

Los cerebros ausentes
Pedro Arias La Voz 5 Noviembre 2007

En las personas, como en las organizaciones, el cerebro define la identidad. Pero el tribunal de la Audiencia Nacional que ha juzgado los atentados del 11-M solo ha dictaminado penas y absoluciones sobre los cuerpos, los delincuentes menores, reconociendo desconocer las cabezas diseñadoras y pensantes. Emerge así una inquietante sombra sobre qué cerebros idearon, financiaron y organizaron la masacre. Hemos quedado perplejos, porque lo importante es el jefe, no el mandado, el que puede volver a masacrar empleando nueva mano de obra y renovada carne de cañón para instrucciones y peceras mediáticas.

En el atentado referente del modelo islamista, el del 11 de septiembre del 2001 de Estados Unidos, se supo de inmediato la naturaleza de su concepción, al ser ejecutada por cuatro comandos suicidas. Después se conoció la logística y organización. Concebida por el estratega de Al Qaida, Khalid Sheik, del comité militar de Bin Laden, fue financiada por transferencias de Dubái, Qatar y Arabia Saudí a las cuentas de Hamburgo donde radicaba el jefe de operativo, M. Atta -un planificador urbanístico experto en mapas y edificios-, que dirigió los comandos de cuatro aviones, formados por verdaderos islamistas suicidas en acción.

En España todo ha sido diferente, más carpetovetónico que islamista, en lo que a los imputados se refiere. El principal condenado ha sido un asturiano que apenas ha trabajado a causa de una incapacidad por esquizofrenia; era un confidente disciplinado, llegando a comunicarse con su controlador hasta en el viaje de bodas. Los otros dos son un traficante de hachís de poca monta y un socio de un pequeño locutorio telefónico de Lavapiés.

El resto de los potenciales culpables importantes en el sumario están muertos. Cuatro eran delincuentes y traficantes de drogas; otro, un becario, y dos ex presidiarios. No se suicidaron con las bombas en los trenes asegurando la acción y demostrando así su fe y martirio; lo esperable de un islamista. Al parecer lo hicieron en un piso de Leganés, casi un mes más tarde, y después de dar tiempo al desalojo de la vecindad. Una escenografía de astracán. Porque este caso está plagado de confidentes y vigilados por distintas fuerzas de seguridad; terroristas sin preparación, delincuentes comunes, pequeños narcotraficantes, asiduos de discoteca, mujeriegos y lenguaraces, apóstatas del yihadismo y simples chivatos.

El tribunal presidido por Gómez Bermúdez encontró pocos candidatos a responsables de estado mayor; ni muertos ni vivos. Ninguno para eminencia gris ni para jefe de grupo. Ha rebajado las penas a la tropa presente y absuelto del cargo a los presuntos cerebros. En definitiva, que los condenados del 11-M de Madrid son los descerebrados. Los otros, los terroristas de altura, solo Dios sabe quiénes pueden ser. Los del primer sumario no lo eran; y en la sentencia no están ni se les espera. Todo muy feo y triste.

Sentencia del 11-M
Atrapados en su propia telaraña
GEES Libertad Digital 5 Noviembre 2007

La sentencia sobre el 11-M ha vuelto a colocar sobre la mesa los argumentos que se esgrimieron tras aquellos horribles sucesos. Como no podía ser de otra forma, se ha echado en cara al Partido Socialista sus repugnantes acusaciones de que lo ocurrido era consecuencia de la Guerra de Irak y que, por lo tanto, la responsabilidad recaía en José María Aznar. La sentencia nada dice al respecto, lo que pone en evidencia el grave atentado cometido por los dirigentes socialistas contra la democracia española al no respetar la jornada de reflexión y mentir descaradamente sobre un tema tan sensible.

Las recientes declaraciones de al-Zawahiri aconsejando a las células yihadistas atentar contra intereses españoles echan leña al fuego del debate nacional. Si lo ocurrido se debía a nuestra presencia en Irak y de allí nos hemos ido deprisa y corriendo, ¿por qué nos siguen amenazando? ¿Cómo se explica que trataran de volar la Audiencia Nacional y algún edificio significativo de la Ciudad Olímpica barcelonesa? ¿Cómo es que nuestras fuerzas de seguridad no han parado de detener islamistas y desarticular células, más o menos desarrolladas? Si el problema era Irak, ¿por qué países como Francia y Alemania, que estuvieron claramente en contra de la intervención, han sufrido intentos de atentados de enormes dimensiones?

El Partido Socialista no sólo utilizó arteramente el dolor de las víctimas y el espanto de la sociedad, además mintió descaradamente dando una imagen del comportamiento yihadista que nada tiene que ver con la realidad. ¿Cómo puede Pérez Rubalcaba extrañarse de que media España no acepte sus planteamientos sobre la amenaza terrorista? No se puede decir una cosa y la contraria y esperar que la sociedad les siga como si de un atajo de corderos se tratara. El discurso socialista es contradictorio y todavía inmaduro.

Quieren hacer olvidar lo que hicieron. Blanco ha llegado a negar las declaraciones de aquellos días, a pesar de que están recientes en nuestros tímpanos y, sobre todo, están recogidas en múltiples soportes informáticos. Si quieren ser creíbles deberían empezar por pedir perdón a la sociedad española por las manifestaciones que hicieron tras el atentado y reconocer que la lógica del terrorismo yihadista no responde a mecanismos tan simplistas como la guerra de Irak. A continuación deberían tirar a la basura de las miserias ideológicas el discurso de la Alianza de las Civilizaciones y afrontar con claridad la realidad de la amenaza islamista y de la violencia yihadista. Con términos tan estúpidos como "terrorismo internacional", que no quieren decir nada, difícilmente podemos saber de qué estamos hablando.

Hoy el Gobierno está atrapado en la tela de araña de sus mentiras y oportunismos. No parece realista que Zapatero, Blanco o Rubalcaba vayan a reconocer sus faltas ni a abandonar la Alianza de Civilizaciones. En estas circunstancias es difícil imaginar cómo se puede construir un consenso nacional en materia de seguridad interior y, sobre todo, cómo la clase política unida puede dirigirse a la sociedad y explicarle con claridad las amenazas que tenemos ante nosotros y las posibles vías de actuación. Seguimos empantanados en un debate tan estéril como peligroso, mientras el tiempo corre en nuestra contra.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

11-M
Mentiras bermejas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 5 Noviembre 2007

Bermejo parece haber luchado contra su padre antes de luchar contra la legalidad y la división de poderes. Edípico ser que añade a las consignas desesperadas del PSOE sus propios ingredientes envenenados. Al intento de reeditar en 2008 el golpe político mediático con que cuatro años antes se capitalizó la tragedia del 11-M, incorpora el ministro de Justicia novedades pintorescas, como traer a colación los "negocios" de José María Aznar.

De Aznar se había dicho de todo, pero ni los más desmelenados soplagaitas se habían atrevido a poner en duda su honradez. Hasta que han soltado a Bermejo. De ahí sí deberían huir los socialistas como de la peste, parafraseando a ese dechado de sinceridad y buenas intenciones llamado Rubalcaba. ¿Ignora Bermejo que la razón principal de la derrota socialista de 1996, junto al GAL, fue la entrada a calzón quitado en el erario, el tráfico de influencias, las comisiones ilegales, la extorsión de empresas, los convolutos, los pellones, los frigoríficos para visones y todo el muestrario imaginable de apropiaciones indebidas, malversaciones y chollos?

Añorando acaso el incendio civil que organizó el PSOE –con todo un candidato a la presidencia propagando personalmente la falsedad de los terroristas suicidas–, se refiere Bermejo a "tres días de mentiras en que se intentó engañar a un país entero". Aquí el único engaño fue, y sigue siendo, el de Z y Rubalcaba, pues no miente un Gobierno que ofrece sin filtrar toda la información de que dispone. Tanta mentira había en el Gobierno Aznar que los recién condenados por la Audiencia fueron detenidos bajo su batuta.

La fiscalía de Bermejo, por el contrario, ha cosechado un fabuloso fracaso a pesar de la inestimable ayuda de El País, con aquella portada de 12 de septiembre de 2004 ("Los autores del 11-M mantenían lazos con la cúpula de Al Qaeda"), y aquel gran titular de 29 de septiembre de 2006 ("La autoría intelectual corresponde a la insurgencia iraquí y Al Qaeda", reproduciendo un informe policial), y aquella otra portada que tergiversaba una traducción –para más inri falsa–, de 9 de junio de 2004 ("El 11-M fue un proyecto mío", sobre la foto de El Egipcio), y aquella otra gran foto del mismo individuo hoy absuelto, de 27 de febrero de 2007, bajo esta alucinante información: "La marca indeleble de El Egipcio. Una señal en la frente y una grabación desvelan su fanatismo religioso y su relación con el 11-M").

Si al Gobierno bermejo de Z le asistiera la buena fe, concluiría que todo el mundo se ha equivocado en algo, salvo eventuales novedades derivadas de los inminentes recursos y de futuras investigaciones. Pero prefiere escupir sobre el PP y tres medios. Pues mire, Bermejo, si nos ponemos así, su prensa afín ha mentido como nadie y su fiscal ha fracasado en el capital cometido de aclarar la autoría intelectual, concepto que ha dejado de tener sentido para la izquierda sólo después de la sentencia.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

España en África
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 5 Noviembre 2007

Una de las reclamaciones territoriales más delirantes y absurdas del mundo actual es la del reino de Marruecos sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. No se sostiene ni jurídica ni históricamente, y es una demostración de cómo siendo persistente con un monotema al final se crea un debate que nunca debería haber existido. A diferencia de Gibraltar, que fue parte de España durante más de dos siglos hasta que los ingleses decidieron quedárselo en la Guerra de Sucesión, Ceuta y Melilla nunca fueron marroquíes. Por la sencilla razón de que, cuando ambas ciudades se incorporaron a la Corona española, Marruecos ni siquiera había hecho su debut en la historia.

Aunque los que rigen los destinos de nuestro vecino del sur parecen querer olvidarlo, el actual reino de Marruecos es algo relativamente reciente. Nació a finales de los años 50 coincidiendo con la independencia del país. Durante buena parte del siglo XX Marruecos fue un protectorado hispano-francés. Esta es la razón por la que uno de los protagonistas de la película Casablanca es un gendarme, y el motivo que explica que la Guerra Civil española empezase en África. Antes de eso, un sultanato, el alauita, no muy bien avenido y completamente insignificante en el panorama internacional.

El primero de estos sultanes, un tal Al Rashid que ocupó Marrakech dando pasaporte a la dinastía anterior, se hizo con el poder en 1666. Para entonces Ceuta llevaba más de cien años vinculada a España, y Melilla siglo y medio largo de presencia española directa, sin intermediarios, sin concesiones y sin apaños con los que estaban antes allí, básicamente porque en Melilla, antes de la llegada de los españoles, no había nadie.

El caso de Ceuta es tremendamente gráfico de cómo ambos lados del estrecho han estado casi siempre unidos. Durante los siglos de Roma las dos orillas fueron eso mismo, romanas. Pasaron brevemente por manos bizantinas y visigodas para caer, a principios del siglo VIII, bajo dominio de los musulmanes. Y así, casi toda la Edad Media, lo mismo que en Andalucía. Al final, en 1415, es decir, bastante antes de que se reconquistase Granada, Málaga o Almería, los portugueses la echaron el guante reteniéndola durante 225 años. Tiempo que Portugal invirtió en inventar la carabela, explorar medio mundo y en unir su destino al de España durante un par de generaciones.

Pero en 1640 el matrimonio ibérico se rompió de muy mala manera y los portugueses reclamaron todos sus dominios en el divorcio. Todos menos la ciudad de Ceuta, que permaneció fiel a la Corona española conservando, eso sí, las armas portuguesas en su escudo. Felipe IV, baldado de tanta traición y tanta mala sangre, obsequió la lealtad de la plaza con el título de Fidelísima, que aun mantiene y, es de suponer, querrá seguir manteniendo por mucho tiempo.

Melilla tiene una historia más tranquila pero no menos heroica. Fue casi lo mismo que su vecina con la diferencia que de musulmana pasó a ser castellana allá por 1497. Más o menos por la misma época en que las Islas Canarias quedaron unidas al resto de España y unos años antes de que Navarra hiciese lo propio gracias a los oficios del rey Católico. Pedro de Estopiñán, un conquistador enviado por el duque de Medina Sidonia, llegó, vio y venció. En Melilla no hubo resistencia porque los que la habitaban se habían largado. Luego se arrepintieron e intentaron retomarla pero ya era tarde, los españoles habían hecho de la plaza una fortaleza inexpugnable. Tanto que, aunque los moros insistieron durante siglos, no consiguieron jamás rebasar la muralla.

Porque fricciones entre las dos ciudades y el país que las circunda y envuelve siempre hubo. En tiempos de Isabel II, con intención de acabar con ellas, la reina invitó al sultán a reconocer por escrito algo que estaba a la vista de todos, que Ceuta y Melilla eran tan españolas como los que las poblaban y defendían desde hacía siglos. Así, los sultanes Abderramán y Mohamed IV, parientes lejanos del actual Mohamed VI que se las quiere quedar por la cara, aceptaron la españolidad de Ceuta y Melilla. Cierto es que al segundo le hizo falta perder una guerra para llegar a tan elemental conclusión pero, pasado el mal trago, fue razonable y hasta cortés.

Luego, con el correr de los años, llegaría el protectorado, el desastre de Annual y el desembarco en Alhucemas, que cayeron todos cerca de Ceuta o de Melilla pero que no cambiaron ni un ápice de lo esencial. Cuando Marruecos consiguió la independencia en 1956 renovó el acuerdo de respetar las dos plazas de soberanía española en el norte de África, que es como dieron en llamarse a dos ciudades que por motivos históricos y humanos son tan españolas como cualquier otra en la península o en los archipiélagos. A fin de cuentas, en ningún lugar está escrito que España empiece en los Pirineos y termine en Tarifa, o que Marruecos tenga derecho divino sobre todo el rincón de África que ocupa.

Decir, por lo tanto, que Ceuta y Melilla son una reliquia colonial es un disparate mayúsculo. Es no conocer la historia y pasarse por el arco del triunfo los tratados y acuerdos de los que precedieron a Mohamed VI en el trono marroquí. Pero en este asunto lo más importante no es la historia compartida, que es mucha y memorable, sino el deseo manifiesto de ceutíes y melillenses, que siempre han querido ser españoles y, al menos que se sepa, nunca han hecho voluntad de ser marroquíes. Ni antes ni ahora. Sus razones tendrán.
Fernando Díaz Villanueva es miembro del Instituto Juan de Mariana

La memoria histórica del 11-M
JAIME GONZÁLEZ ABC 5 Noviembre 2007

Duele escribirlo, pero la memoria histórica del 11-M no es más que un relato atroz de insidias construido sobre el dolor de las víctimas, desparramadas aún sobre las vías rotas de un país hecho jirones e incapaz de darles un poco de consuelo. Seguramente, los terroristas no esperaban tanto: no sólo se cobraron doscientas vidas, sino que quebraron de raíz los cimientos de una sociedad que en sólo cuatro días-del 11 al 14 de marzo del 2004- pasó de la más conmovedora unidad a la división más profunda, excitada hoy hasta el hartazgo y la náusea.

Duele escribirlo, pero aquí los muertos aún no descansan en paz, porque entre el jueves y el domingo de aquella semana negra hay levantado un puente bajo el que todavía fluye un río podrido de inquina y de vergüenza. Hay un hecho probado que se alza por encima de los hechos probados en la sentencia de la Audiencia Nacional: que la memoria de las víctimas ha sido devorada por el recuerdo del resultado de las urnas, y que así no hay manera de honrar a nuestros muertos.

ETA no estuvo en Madrid aquel 11 de marzo, pero, constatada judicialmente esta evidencia, habrá que constatar también que ETA debe de estar frotándose las manos, observando cómo se ha convertido en la principal prueba de cargo de una riña política mezquina e insoportable.

ETA no estuvo, y su ausencia fue utilizada por el PSOE para matar políticamente a su adversario, triturado al filo de las urnas por su propia impericia y el peso de las dudas sembradas por una izquierda desleal e irresponsable.

Desde aquel 14 de marzo, las víctimas del atentado pasaron a un segundo plano, condenadas a ocultarse para no morir de nuevo, esta vez bajo el fuego de los francotiradores del titular y la palabra envenenada.

Duele escribirlo, pero la memoria histórica del 11-M también está llena de tibios, rentistas y melifluos. A los que se quitaron del medio, a los que se pusieron de canto, a los que no fueron capaces de ponerse de pie y permitieron el cruce innoble de mentiras, otro hecho probado: no merecéis la pena.

De aquel 11 de marzo recuerdo el clamor mudo de la gente valiente y la dolorosa ternura de una joven herida que miraba a su héroe como si fuera su ángel de la guarda. Ella estaba tendida y él, mientras le acariciaba la frente, pedía ayuda en voz baja con ademán contenido, en un conmovedor gesto de respeto. Desconozco la suerte que pudo correr esa víctima anónima de mirada perdida, pero hoy el respeto ya no es el de entonces.

Yo no creo más que en la verdad de los muertos y en la probada maldad de los culpables. Creo -porque los vi-, en los ojos abiertos de aquella mujer malherida y en la mano firme del héroe que acarició sus sienes en mitad de un alarido de sirenas.
Dicen que buscan la «verdad», pero han envenenado el recuerdo y convertido el 11-M en un negocio siniestro. Aquel día de infamia encontró al menos consuelo en la respuesta admirable de un país entero en su desgracia, pero hoy la desgracia es comprobar cómo se las gastan los que, perdida la razón, buscan «cerebros». ¡Qué tremendo sarcasmo!

Duele escribirlo, pero desparramadas aún sobre las vías rotas de un país hecho jirones, las víctimas aguardan el momento en que puedan descansar. Algún día lo harán, pero entretanto no queda más remedio que apuntar con la palabra y tratar de convencer en voz baja de que hay «verdades» que matan.

Jaime Mayor Oreja / Vicepresidente del Partido Popular Europeo
«Nuestra tragedia es que no terminamos de cerrar el modelo constitucional»
El ex ministro acusa a Zapatero de romper el consenso de la Transición y querer «sustituir al PP por los nacionalistas y, muy especialmente, por ETA» - «Sobre el 11-M repito palabra por palabra lo que dijo Rajoy el día que se leyó la sentencia»
Mayor Oreja no tiene dudas de que si Zapatero repite como presidente del Gobierno «va a negociar con ETA en cuanto terminen las elecciones»
Marta Gómez de Castro LR 5 Noviembre 2007

MADRID- El próximo 3 de diciembre Jaime Mayor Oreja recibirá el premio «Convivencia cívica 2007» en memoria de José Luis López de la Calle, concedido anualmente por el Foro Ermua. Con este galardón se quiere reconocer las dos grandes culturas de la convivencia que han existido en España: la cultura de la Transición, en la persona de Gabriel Cisneros, y la cultura de Ermua, en su persona.

Se ganó a pulso la fama de hombre prudente siendo ministro del Interior en aquellos años en los que los concejales del PP en el País Vasco eran sistemáticamente asesinados por ETA. Cuando le pregunto: «¿Quién es Jaime?», sencillamente responde: «Un privilegiado por poder decir ahora lo que otros muchos amigos míos lamentablemente ya no pueden». Tras la serenidad de su mirada azul está oculta la procesión que va por dentro. Parece tranquilo, pero está profundamente preocupado por España. Asume que la noticia más nefasta que podría recibir en los próximos meses sería la reelección de Rodríguez Zapatero como presidente. Si le pregunto por la mejor, me responde: «La que usted y yo, como vascos, sabemos».

-Faltan escasamente cinco meses para las generales. ¿Cómo valora el proyecto político del actual presidente del Gobierno?
-Me parece un proyecto profundamente perverso que trabaja para hacer una España irreconocible, sin valores, y que promociona que la cultura del mérito no exista. Representa un rumbo radicalmente opuesto al de la Transición, donde todos trabajábamos por un bien común: la concordia entre todos los españoles. Durante esta legislatura hemos visto muchas cosas, pero no me gusta nunca hablar de improvisación porque minusvalora la gravedad del proyecto político que Rodríguez Zapatero está ejecutado materialmente.

Negociación con ETA
-¿No va siendo hora de reformar la Constitución?
-Sí, yo creo que hay que hacer una reflexión profunda de qué tipo de reforma constitucional hay que hacer y además hace falta que no sea de cara a la galería, sino una reforma que luego se lleve a la práctica. Hace falta ya dar por cerrado un modelo. Nuestra tragedia es que parece que nunca terminamos de cerrarlo. Ahora mismo no sabemos cómo va a terminar el dictamen del Tribunal Constitucional con respecto al Estatuto de Cataluña.

-¿Cómo se ha llegado a que el Gobierno negocie políticamente con los terroristas?
-ETA ha conseguido tres negociaciones políticas en la última década. La primera fue con el PNV en Estella. La segunda con ERC en Perpiñán y la tercera con Rodríguez Zapatero. En tres ocasiones ETA ha conseguido tres legitimaciones, tres interlocutores que le han permitido jugar el papel de parecer una representación democrática, de ahí la debilidad de la actual política española. Ahora vemos que sus consecuencias son un disparate. Es la década de lo que yo llamo uniones temporales de empresas. ETA y PNV hicieron una unión temporal de empresas en Estella alrededor de la autodeterminación. ETA y ERC hicieron otra para comprometerse en la ruptura de España y la Constitución, y por último ETA y Zapatero han protagonizado la última para marginar y triturar los valores del centro derecha. No sólo es Zapatero y el PSOE, el PNV y ERC han tratado también a ETA como un interlocutor válido.

-¿El proyecto de Zapatero y el de ETA convergen en algún punto?
-El proyecto de Zapatero quiere principalmente terminar con la España tradicional, es una ofensiva de valores, mientras que ETA protagoniza una ofensiva territorial, pero los dos coinciden en que la España irreconocible de Rodríguez Zapatero y la España rota de ETA tienen tramos comunes que comparten como: poner en crisis la Constitución, a las víctimas, a los movimientos cívicos-constitucionalistas y a los partidos como el PP que creen en la Constitución y sus valores. No estarán de acuerdo al final en lo que exigirá ETA, que será el poder y la autodeterminación o la posibilidad de tener un derecho unilateral de secesión desde País Vasco, pero el daño, la chapuza en la que va a dejar sumida a España Zapatero, va a ser muy alto.

ANV y el plan Ibarretxe
-¿Por qué se ha consentido la legalización de ANV?
-La legalización de ETA era una pieza esencial en esta negociación.

-¿Quiere decir usted de ANV?
-No, no, de ETA, yo digo ETA, es todo lo mismo: ANV y el PCTV. Es la legalización de ETA en los ayuntamientos y en el Parlamento vasco. Zapatero necesita a ETA, por eso la legaliza y le permite obtener dinero de las fuentes de financiación públicas. Les necesita para realizar su proyecto político y hacer una segunda Transición. Es sustituir al centro-derecha español por los nacionalistas y también por ETA. Siempre he dicho que en esta negociación habrá dos partes: la primera ya se ha cubierto con la legalización de ETA y la segunda será esencialmente el gran debate sobre los referéndum. Buscar el cómo se puede legitimar y prestigiar el concepto de la «consulta popular» para aproximarse al concepto de la autodeterminación. Ésa será la segunda parte de la negociación, que por supuesto si gana Rodríguez Zapatero, existirá.

-¿En qué consiste esta segunda parte del plan Ibarretxe?
-El plan Ibarretxe es el proyecto de ETA, la herencia del pacto que ETA y PNV hicieron en Estella. La diferencia anterior entre ellos era que el PNV quería la independencia a plazos. Desde el momento en que Ibarretxe concreta una fecha para una «consulta popular», está convirtiéndose en el mismo proyecto que el de ETA. Ibarretxe quiere competir con ETA en la titularidad del equipo del movimiento nacionalista para que en el segundo tiempo del partido, el PNV y el plan Ibarretxe puedan sustituir a ETA. ETA ha abierto en el primer tiempo el camino de la negociación y para rematarla en el segundo ya no es sólo suficiente ETA y el Gobierno, necesita también que entre en juego el Gobierno vasco, el plan Ibarretxe. El PNV y ETA compartirán protagonismo.

-¿Cree ya Zapatero a día de hoy que va a ganar las elecciones?
-Desde luego lo va intentar como sea, ese «como sea» significa que recibe a Ibarretxe para decirle que no al plan, que recibe al día siguiente a Sanz para decirle que sí al Gobierno de Navarra y que impulsa el encarcelamiento de la mesa nacional de Batasuna. Es evidente que todo esto lo hace en el descanso de la negociación porque sólo hay un objetivo para Zapatero, ganar como sea las Elecciones Generales para que haya un segundo tiempo del partido en el que tratará de acostumbrar a los españoles a ir más allá de la Constitución, a ser flexibles con el concepto de hacer referéndum consultivos o de qué manera se pueden incorporar en el ordenamiento jurídico español estos instrumentos. La única incógnita que tengo, si Zapatero ganara las elecciones, es saber cuántos meses duraría el Gobierno de UPN en Navarra.

Bermejo, la voz de Zapatero
-El pasado 18 de octubre el ministro Bermejo aseguraba que «volverán a darse las condiciones para dialogar con ETA».
-Ese día no habló Bermejo, habló Zapatero, es decir la voz fue la de Bermejo pero la orden fue de Zapatero. Después del encuentro de Sanz y del encuentro de Ibarretxe, de cara a los españoles, necesitaba devolver una esperanza de cara a ETA, necesitaba tranquilizar a la banda terrorista, necesitaba decir: va a haber una nueva negociación, lo dice mi ministro de Justicia. Es impensable que por bocazas que sea un ministro, no digo que Bermejo lo sea, es imposible que esto surja de la libre voluntad y decisión de él. Esto está ordenado, inspirado o consensuado.

-¿Cómo se entiende el encarcelamiento de la cúpula de Batasuna precisamente ahora?
-Cuando Garzón ordena el encarcelamiento está diciendo que lo que ha hecho el Gobierno en estos años, tratándoles como hombres de paz, era profunda y radicalmente equivocado. No haré más consideraciones sobre las motivaciones de hacerlo ahora pero es evidente que esto forma parte del contexto del descanso de una negociación. Una vez más la política dirige esencialmente los tiempos de la negociación.

-Parece que la justicia ha estado dormida tres años largos.
-Hay un criterio que lo expuso con enorme claridad ese brillante ministro de Justicia que tenemos cuando dijo que: «Las leyes deben saber siempre aplicarse de acuerdo con las circunstancias políticas». Esa teoría es terrible, pero desde luego parece que ellos la ejecutan diariamente.

La sentencia del 11-M
-¿El presidente Zapatero permitiría una consulta popular como la que plantea Ibarretxe?
-Como la que plantea Ibarretxe no, pero probablemente puede negociar las reformas legislativas necesarias para que lo que hoy es impensable sea posible dentro de unos meses. Ensayará fórmulas de aproximaciones sucesivas para acostumbrar a la sociedad. Irá alentando situaciones intermedias hasta que al final se pueda alcanzar el tipo de referéndum o consulta popular que dé satisfacción a ETA y PNV.

-Y poniéndonos en lo peor… ¿Qué hacemos con los 200.00 desterrados vascos que no podrían votar?
-Para que esto sea posible y los vascos desterrados puedan votar hace falta que el PP gane las elecciones porque, evidentemente, Zapatero jamás apoyaría o estimularía una iniciativa de estas características. Al final todo esto nos lleva a que hace falta articular otra mayoría en España, es lo más urgente y lo más importante.

-Sobre el 155 de la Constitución. ¿Cree que Zapatero lo aplicaría si se convocara ese referéndum en el País Vasco?
-No, no, pero vamos a ver, si es que él va a negociar sobre ese referéndum, olvidémonos del desarrollo y la aplicación del 155 con Zapatero. Él va a negociar con ETA en cuanto terminen las elecciones generales y lo que va a negociar es precisamente la posibilidad del referéndum, de la consulta, del derecho a decidir de los vascos. ¿Cómo va a pensar en aplicar un artículo constitucional que significa hacer frente a este desafío? Él va a negociar que este desafío para la España constitucional sea una posibilidad en la España irreconocible que pretende generar y construir en su segunda Transición.

-¿Cómo valora la sentencia del 11-M?
-Repito palabra por palabra la declaración que hizo Mariano Rajoy el mismo día que se dio lectura a la sentencia. No tengo ni una sola coma que añadir a la valoración que hicieron Zaplana y Acebes como portavoces del partido.

-¿Alguna última reflexión?
-Detesto la mentira y la manera en que se apodera de una sociedad en pocos años. España es una maravillosa nación y nunca tan diferente como dice el tópico. Mi deseo es encontrar la solución para la España que nos va a dejar Rodríguez Zapatero
-Es posible que necesitemos al genio de la lámpara para conseguirlo, pero por si acaso no apareciera, nunca está de más tener cerca la luz y la experiencia de Jaime Mayor Oreja.

«Hay una ofensiva laicista y nacionalista»
-Parece que la concordia de la Transición se perdió en el Pacto del Tinell. ¿Es posible marginar a más de diez millones de personas?
-Se está haciendo. Desde la Transición las fuerzas políticas mayoritarias han sido la izquierda y la derecha. Zapatero trata de sustituir al PP por los nacionalistas y muy especialmente por ETA. Quiere cambiar el tablero político español haciendo una segunda Transición con ETA. No hablamos sólo de la negociación política con la banda terrorista, sino del deseo de legalizarla y legitimarla parcialmente.

-¿Estamos frente a una segunda Transición?
-Desde luego, y lo vengo denunciando desde hace mucho tiempo . Es como si la primera Transición hubiera resultado insuficiente para la izquierda y necesitaran hacer una segunda. Hay una ofensiva de valores, una ofensiva laicista y una nacionalista y ambas coinciden en que al final tiene que haber una cierta ruptura o desvertebración de España. Lo que han hecho para decir que la Transición fue insuficiente es la ley de la Memoria Histórica. Es un disparate porque no hay consenso, es una España que trata de ser incómoda para un sector de la sociedad y esto es malo para la izquierda, la derecha y todos los españoles.

-¿Por qué no tenemos conciencia de país como Francia, Alemania o Gran Bretaña?
-Porque en el fondo se pensaba que era muy radical que un español hablase de España y si lo hacía podrían alentarse los fantasmas del nacionalismo vasco y catalán. Tenemos un complejo que no hemos superado todavía.

Gracián y la vida en el avión
Mayor Oreja nació un 12 de julio de 1951 en San Sebastián, pero añora Villafranca de Ordizia y todos los recuerdos que de ella evoca. Se considera una persona que entró por azar en la política, aunque ha hecho de ella su pasión y vocación. Vive entre Madrid, Bruselas y Estrasburgo. Vicepresidente del Partido Popular Europeo, reconoce que ha tenido que aprender a trabajar y a dormir dentro del avión aunque no le gusta volar. Es un hombre de raíces que prefiere sentir la tierra bajo sus pies y estar cerca de su familia. Sencillamente prefiere la tortilla de patata y un buen tinto para acompañarla que exquisiteces más elaboradas. «El arte de la prudencia» de Baltasar Gracián es su libro de cabecera y la romanza de «El Caserío», zarzuela del maestro Jesús Guridi, una de sus melodías preferidas. Su mejor y peor recuerdo en lo político son dos caras de la misma moneda que acaecieron con pocos días de diferencia. La larga madrugada en la que se liberó a Ortega Lara fue la cara. La cruz, la crueldad de la venganza de ETA en el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco. Jaime Mayor Oreja asegura que el espíritu de Ermua es el origen del pánico y nerviosismo que tienen los nacionalistas a España: «Generó el primer movimiento social que hicimos juntos todos los españoles contra ETA». Hoy todos sabemos que tras aquellas semanas se gestó el Pacto de Estella entre la banda terrorista y el PNV.

SEGÚN BARTLE BULL EN PROSPECT MAGAZINE
Misión cumplida: El terrorismo en Irak, cosa del pasado
Las noticias sobre los muertos por terrorismo en Irak ya no llegan a las redacciones con la frecuencia de antes. Recientemente, el primer ministro Nuri al-Maliki pudo confirmar el dato de que los índices de terrorismo habían marcado una caída del 75 por ciento en los últimos 8 meses. Un reciente artículo publicado en la revista Prospect Magazine y escrito por Bartle Bull, pese a que reconoce que el esfuerzo aliado para pacificar Irak ha sido "imperfecto y costoso", se titula "Misión cumplida". Los peores augurios no se han cumplido y el principal objetivo puede estar más cerca que nunca.
Libertad Digital 5 Noviembre 2007

Bartle Bull ha elegido para titular su artículo en la prestigiosa revista Prospect Magazine las famosas palabras de George Bush, que tantas veces se le han vuelto en contra: "Mission accomplished", es decir, "misión cumplida". Hace sólo un año muchos hubiesen considerado inimaginable que se pudiera escribir un artículo serio con ese título. Pero la situación ha cambiado sustancialmente, y le permite decir a Bartle Bull que, "el país está entero. Ha abrazado las urnas. Ha creado una constitución justa y popular. Ha evitado la guerra civil abierta. No ha sido ocupada por Irán. Ha frenado el genocidio de los kurdos y de los árabes (del área entre el Tigris y el Éufrates). Ha evitado la venganza masiva contra los suníes". Finalmente, "el país ha dejado de ser una amenaza para el mundo o para la región".

Es cierto, recoge el artículo, que no se puede hablar de un éxito rotundo ni mucho menos. "Puede que la misión en Irak esté en camino de lograrse, pero claramente ha sido imperfecta y costosa", apunta. No tiene más que recordar que "han muerto al menos 80.000 iraquíes y puede que 200.000 o más", prácticamente todos por iraquíes y otros árabes. Hay un millón de desplazados en el interior del país desde 2003 y hay otro millón de desplazados fuera de las fronteras. "Parte del preciado legado histórico de Irak ha sido saqueado".

Pero lo más sustantivo del artículo es la previsión del autor de que la caída en la violencia sectaria no es una casualidad. Su diagnóstico es claro: "El principal hecho sobre el Irak de hoy es que la violencia, aunque todavía trágica, ha dejado de ser política, y por tanto ya no es tan importante como era".

Para ello recoge que han sido principalmente cuatro las fuentes de del terrorismo desde la invasión por las tropas aliadas, lo que se llama en los medios "la insurgencia". Tres entran dentro del campo suní, la minoría que ha perdido los privilegios que gozó tradicionalmente y especialmente bajo la brutal dictadura de Saddam Husseín. Se trata de los baasistas, los fundamentalistas religiosos suníes (wahhabismo) y las tribus suníes.

Por lo que se refiere a los partidarios del partido Baas, implantación del Nacional-Socialismo en la zona y miembro de la Internacional Socialista durante décadas, son un actor "racional" en esta guerra, ya que su principal objetivo pasa por "recuperar los privilegios que tuvieron bajo Sadam" y finalmente "abandonarán y se sentarán a negociar todo lo que puedan obtener del desastre que ellos mismos han creado".

Las tribus suníes, con especial presencia en Al-Anbar, provincia occidental del país, "como los baasistas, han hecho precisamente lo que los observadores no ideologizados predijeron al comienzo de la violencia". Es decir, "una vez que quedó clara la victoria chií y la resolución de los EEUU, las tribus suníes decidieron que sus intereses estaban en ordeñar todo lo que pudieran" de la nueva situación. Este grupo es especialmente importante, ya que "alrededor del 80 por ciento de la violencia de Irak tenía lugar en cuatro de sus 18 provincias", una de las cuales es Al-Anbar, que "hoy es uno de los lugares más seguros del país".

En definitiva, "los líderes tribales de Al-Anbar y los baasistas podrían ser comprados bien directamente, bien por la promesa indirecta de participar en lo que será un país rico, una vez que quién posee Bagdad es un asunto resuelto". Curiosamente, ambos grupos han tenido que contar con que "su enemigo es de hecho el mayor garante de que tendrán un sitio justo en la mesa nacional".

Los wahhabistas "están luchando por una vuelta a los días del Islam del siglo VII", cuando comenzó a hablar el profeta Mahoma, un objetivo irrealizable e incompatible con lo que buscan los otros dos grupos. Es cierto que "seguirán haciéndose saltar por los aires", buscando sus 72 vírgenes en el paraíso. "Pero en términos de política nacional, no hay nada por lo que quepa luchar", continúa. Los únicos que quedarán serán estos suníes fundamentalistas, "que suman uno o dos centenares de hombres en armas". Pero "como los ataques wahhabistas de 1805 y 1925" su actividad acabará por cesar.

HazteOir.org impartirá hoy una clase de Educación para la Ciudadanía frente al Ministerio de Educación y Ciencia
La plataforma aprovechará la iniciativa además para pedir una entrevista con Mercedes Cabrera y entregarle 25.000 firmas contrarias a la asignatura
EFE Estrella Digital 5 Noviembre 2007

Madrid
La ministra de Educación, Mercedes Cabrera La Plataforma HazteOir.org impartirá hoy una clase de Educación para la Ciudadanía frente al Ministerio de Educación y Ciencia, una iniciativa que aprovecharán además para pedir una entrevista con la titular de esta cartera, Mercedes Cabrera, y entregarle 25.000 firmas contrarias a la asignatura. Dentro de la clase se montarán treinta pupitres y una pizarra y asistirán unos alumnos "muy peculiares y por todos conocidos".

El primer objetor de conciencia contra la asignatura (EpC) en España, el profesor Alejandro Campoy, será el encargado de dictarla.

En la entrevista que solicitarán a la ministra Cabrera, esta organización desea exponerle los motivos por los que esa materia "es rechazable y posibles salidas a la situación de conflicto en la que nos encontramos", afirma en una nota el presidente de HazteOir.org, Ignacio Arsuaga.

La clase, enmarcada en la campaña www.epcno.org de la mencionada plataforma, "vendrá a evidenciar que esta asignatura es parte del adoctrinamiento ideológico en las escuelas que el Gobierno trata de imponer como parte irrenunciable de la Ley Orgánica de Educación", según Arsuaga.

"Moral del Gobierno de turno"
A su juicio, el Ejecutivo trata de presentar EpC como "mera enseñanza de la Constitución y los derechos humanos cuando es mucho más que eso", ya que "forma a los niños y adolescentes en la moral del Gobierno de turno al margen de los padres, mediante contenidos que tratan de imponer una ideología marcada por el laicismo, el relativismo, el positivismo jurídico y la ideología de género".

Por todo ello -afirma Arsuaga-, desde la sociedad civil se ha organizado un movimiento cívico en contra de esta asignatura, con los padres objetores como "punta de lanza de esta batalla por las libertades y los derechos fundamentales".

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