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Recortes de Prensa    Miércoles 14 Noviembre   2007

La lengua viva
Las lenguas privativas de algunas regiones españolas
Amando de Miguel Libertad Digital 14 Noviembre 2007

Eduardo Fungairiño ha rastreado un estupendo artículo de Miguel de Unamuno, escrito en 1931, que concluye así: "Es de esperar que, una vez desaparecidos los procedimientos de centralización burocrática, todos los españoles, los de todas las regiones, nosotros los vascos, como los demás, llegaremos a comprender que la llamada personalidad de las regiones –que es en gran parte, como el de la raza, no más que un mito sentimental– se cumple y perfecciona mejor en la unidad política de una gran nación, como la española, dotada de una lengua internacional."

José Miguel Velasco sostiene que "el idioma español va a desaparecer en Cataluña si no se hace nada por evitarlo". La situación del área metropolitana de Barcelona es la de "un seccionamiento horizontal: ámbito adulto mayoritariamente en castellano y ámbito infantil exclusivamente en catalán". La consecuencia es como sigue: "Lo terrible no es la acción del sistema educativo por evitar el contacto de los niños con el español. Lo terrible es la adopción de esa práctica en las familias. Es alucinante pasearte por zonas donde nadie habla catalán y a la que ves a alguien con un niño cogido de la mano es cuando oyes el catalán (un catalán de chiste, porque es gente que se esfuerza en utilizar una lengua que no es la suya). Después de muchos años de observación, para mí es obvio que se puede hablar en Cataluña del fin de
la transmisión generacional del español. No existe una política de contrarrestación de la propaganda oficial nacionalista con una contrapropaganda efectiva. No existe ni siquiera, en el mundo de los opinadores no nacionalistas, una comprensión certera de las claves y las líneas maestras de la propaganda nacionalista, a partir de la cual se podría diseñar esa contrapropaganda tan necesaria."

Añado un contraste maravilloso: lo bien que habla Artur Mas el castellano y el catalán y lo mal que habla el castellano y el catalán el presidente José Montilla. Paradójicamente, el castellano se va a conservar en Cataluña por una minoría de la clase acomodada de toda la vida, catalanoparlante e instruida. En cambio, el castellano se perderá en la mayoría de origen foráneo, que tampoco escribirá con soltura el catalán. En definitiva, en Cataluña la lengua seguirá siendo un criterio de estratificación social, lo que de forma algo pedante se llama diglosia.

Son muchos los libertarios que me comentan el ridículo que hizo José Luis Carod-Rovira cuando, en un programa de televisión, una señora se dirigió al cáustico político catalán como "don José Luis". El aludido saltó como picado por un tábano y gritó que su nombre era "Josep Lluis". No creo que esté justificado ese arrebato. Precisamente el uso lingüístico es que se traduzcan algunos nombres propios de figuras eminentes de habla no española. Así, Carlos Marx o Renato Descartes. En nuestro tiempo no decimos "el Príncipe Charles de Inglaterra" sino "el Príncipe Carlos de Inglaterra". En el caso del eximio político catalán, uno apostaría a que fue bautizado como "José Luis". En español decimos: respira por la herida.

Iñigo Martínez sostiene que "euskera es un término del español [puesto que] forma parte del diccionario de la Real Academia Española". Añado que el DRAE recoge tanto euskera como eusquera, éuscaro o vascuence (= lengua vasca). Curiosamente, incorpora el coloquialismo de "vascuence" como "aquello que está tan confuso y oscuro que no se puede entender". Reitero mi opinión de que el término vascuence (o vasco) es mucho más respetuoso con la lengua privativa de los vascos que el de euskera o similares cuando se habla en español. Los idiomas internacionales admiten una fácil traducción. Así, hablamos del francés, inglés, ruso, etc. En cambio, decimos swhahili o suajili sin intentar traducirlo al español, al ser un idioma resueltamente étnico. Mi impresión es que lo vasco tendría más entidad urbana si dijéramos "País Vasco" o "Vasconia" en lugar de Euskadi, o bien "vascuence" en lugar de euskera. Es difícil olvidar el carácter eminentemente rural que tiene el vascuence. Recordemos que en ese idioma la calificación de "elegante" se dice dotore. Claramente, la elegancia se ve como algo que poseen las clases ilustradas, las que tradicionalmente venían de fuera.

Susana Molledo (vasca y euskaldunberri) confiesa: "No entiendo qué problemas tienen algunos paisanos míos con usted. Yo no detecto en sus escritos ningún odio contra la lengua vasca; simplemente creo que describe –muy acertadamente, además– un escenario: la tramona utilizada por los nacionalistas para escenificarnos el cuento infantil de Navarra Villoslada. Por cierto, ¿por qué dice usted que Aitor es Dios en castellano? Tal vez sea alguna ironía que no he llegado a captar. Lo más parecido a Aitor que yo conozco es el verbo aitortu, que significa confesarse". No es una ironía; es un error mío.
Me explico y rectifico. Aitor no equivale a "Dios" sino al nombre (inventado por el lingüista romántico Agustín Chaho) del supuesto "padre de los vascos". Sería, pues, el equivalente de Adán en la tradición bíblica. Lo del cuento infantil de Navarro Villoslada quizá se refiera a la novela Amaya, o los vascos en el siglo VIII. Fue el primer libro gordo que yo leí cuando tenía 9 años, y realmente me fascinó. No insisto en lo más obvio, que no es posible odiar una lengua, aunque sí amarla. Amor es lo que siento por el vascuence, como parte de la cultura española, que es la mía. Otra cosa es que el nacionalismo lingüístico, y en particular el vasco, me parezca algo corto y estrecho, es decir, ridículo. Y eso mejorando lo presente.
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Calendario y consideraciones sobre la circularidad
Luis del Pino Libertad Digital 14 Noviembre 2007

Repasemos brevemente lo que van a ser los próximos días, porque la agenda está de lo más cargada.

* El miércoles 14 de noviembre, a las 20:00 h, en el Salón de Actos del Centro Cívico San Agustín, en Burgos, María San Gil dará una conferencia con el título "Terrorismo, nacionalismo y Contitución en la España actual". El acto está organizado por el Foro Burgalés de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo.

* El lunes 19 de noviembre, a las 13:00 h, en el Hotel Intercontinental de Madrid (Paseo de la Castellana 49), tendrá lugar la presentación del libro de Francisco José Alcaraz "Una rebelión cívica", que acaba de ser publicado hace unos días.

* El miércoles 21 de noviembre, el presidente de la AVT tendrá que ir a declarar a la Audiencia Nacional, como consecuencia de la querella-basura presentada por una asociación de abogados próxima al PSOE.

* El sábado 24 de noviembre, a las 17:00 h, tendrá lugar la manifestación convocada por la AVT en Madrid, con el lema: "Por un futuro en libertad. Juntos, derrotemos a ETA".

* El domingo 25 de noviembre, por la mañana, se celebrará la primera reunión nacional de la Plataforma Cívica Peones Negros, en la que se analizará la estrategia para los meses venideros.

Por lo demás, siguen las reacciones a la sentencia. Publica hoy El Mundo una encuesta de la que se desprende que 3 de cada 4 españoles quieren que se siga investigando el 11-M y que a más de la mitad de la población la sentencia le ha parecido regular, mala o muy mala.

Enrique Gimbernat publica también en El Mundo un análisis de la sentencia en el que defiende que la argumentación utilizada por el tribunal del 11-M es no sólo correcta, sino "antológica". Sin embargo, la argumentación reflejada por Gimbernat en su artículo constituye un perfecto ejemplo de "razonamiento circular":

1. Dice el artículo que hay cuatro datos que apuntan a que los muertos de Leganés fueron autores materiales de la masacre. Uno de esos cuatro datos es que las bombas de los trenes usaban como temporizadores unos teléfonos móviles que fueron encendidos en Morata el día anterior a los atentados.

2. ¿Cómo sabemos que las bombas de los trenes usaban teléfonos móviles como temporizadores? Pues porque la mochila de Vallecas incluía un teléfono móvil como temporizador.

3. ¿Y cómo sabemos que la mochila de Vallecas no es una prueba falsa? Pues porque no tiene sentido que sea falsa si nos ha conducido a los verdaderos culpables (los muertos de Leganés)

Es decir, los muertos de Leganés son culpables porque así lo indica la mochila de Vallecas y la mochila de Vallecas es verdadera porque conduce a los de Leganés, que son los auténticos culpables.

Pues lo siento, pero no. Si se quiere demostrar que la mochila de Vallecas es cierta utilizando el hecho de que conduce a los muertos de Leganés, entonces habrá que demostrar la culpabilidad de los muertos de Leganés usando cualquier cosa, menos la mochila de Vallecas. Si no, entramos en un razonamiento circular, que no demuestra nada de nada y que en términos lógicos no es sino una trampa.

Intentemos, por tanto, recurrir a los otros indicios de culpabilidad de los muertos de Leganés. ¿Cuáles son los otros tres datos que apuntan a que los muertos de Leganés son culpables? Según el artículo, serían los siguientes:

* Uno de los suicidas de Leganés (El Chino) había comprado explosivos a Trashorras. De nuevo un ejemplo de razonamiento circular: en los trenes estalló Goma2-ECO de Mina Conchita porque los de Leganés (que son los culpables) tenían ese tipo de explosivo, y los de Leganés son los culpables porque tenían Goma2-ECO de Mina Conchita.

* En el piso de Leganés se hallaron comunicados y reivindicaciones del 11-M. Olvida el artículo que ni siquiera sabemos a estas alturas quiénes son las personas que aparecen en los dos vídeos encontrados en Leganés, puesto que la credibilidad de los teóricos reconocimientos de la voz de El Chino por parte de su mujer quedó destruida en el momento en que ésta reconoció delante del tribunal que las manos de Jamal Ahmidan no eran como las de la persona que lee los comunicados en esos vídeos.

* Otro de los suicidas de Leganés (Abdenabi Kounjaa) dejó un testamento de despedida a su familia. De nuevo se obvian, para usar ese "testamento" como argumento de culpabilidad, varios datos cruciales: que los informes periciales reconocen que no sabemos si la escritura árabe de ese testamento corresponde a Abdenabi Kounjaa; que no tiene sentido que un árabe firme en caracteres latinos un manuscrito árabe; y que el propio hermano de Kounjaa declaró en el juicio que el presunto suicida nunca firmaba sus cartas en caracteres latinos.

En resumen, que si quitamos los razonamientos circulares, lo que nos encontramos en la sentencia como "demostración" de que los presuntos suicidas de Leganés eran los culpables no resiste el más mínimo análisis. Los razonamientos usados por el tribunal, perfectamente descritos en el artículo, carecen de cualquier tipo de rigor lógico.

Tribunal Constitucional
Quien recusa primero, recusa dos vecesNuestros socialistas tienen la costumbre de considerar que una resolución, sentencia o dictamen sólo puede ser ajustado a derecho cuando sirve a sus fines, moralmente superiores.
Emilio Campmany Libertad Digital 14 Noviembre 2007

Estamos a unas horas de que el pleno del Tribunal Constitucional se reúna para decidir sobre las recusaciones que afectan a cinco de sus miembros en la resolución del recurso que el PP presentó en su día contra la enmienda Casas. Gracias a ella, el PSOE cambió la Ley del Tribunal Constitucional para que la actual presidenta pueda seguir siéndolo tras agotar su mandato y que el recurso contra el estatuto catalán continúe cogiendo polvo en un cajón hasta después de las elecciones de marzo. Los medios de izquierda ya han resuelto que lo justo es rechazar las tres recusaciones presentadas por el PP y aceptar las dos presentadas por el Gobierno.

Sin embargo, lo normal es que el Tribunal desestime las cinco. También es probable que lo haga sólo con los votos de la mitad conservadora y el dirimente del presidente en funciones, también conservador. El País ha impartido la doctrina de que las recusaciones del Gobierno debieran aceptarse porque los dos magistrados recusados expresaron por escrito su opinión contraria a la constitucionalidad de la reforma, mientras que no está probado que los tres "progresistas" recusados por el PP expresaran ninguna opinión al respecto en una reunión convocada por María Emilia Casas.

El razonamiento aparenta ser sólido cuando, en realidad, es falaz. Y lo es, en primer lugar, porque la reunión en la que se supone que los magistrados no dieron ninguna opinión acerca de la reforma se convocó precisamente para conocer cuál era ésta, con lo que es inverosímil que no la expresaran. Pero lo es, sobre todo, en segundo lugar, porque opinar de un caso en privado, ya sea en una carta, como hicieron los magistrados recusados por el Gobierno, ya sea en una reunión informal, como pudieron hacer o no los magistrados recusados por el PP, no es, ni podría ser, causa en la que fundar recusación alguna. No existe, ni tendría sentido que existiera, ninguna norma que prohíba a los jueces comentar en privado algo relativo a los asuntos que llevan. En otro caso, tendrían vedado hablar con su mujer o sus hijos, quizá juristas como él, de su trabajo, de los casos que tienen que estudiar o de las dificultades con las que se enfrentan para resolverlos. El que los medios hayan tenido acceso a unas cartas privadas no las convierte en manifestaciones públicas.

Es infame que los medios de izquierda acusen al PP de provocar el descrédito del tribunal con sus recusaciones cuando ha sido el Gobierno el primero en recusar sin fundamento en la confianza de que, obligados los dos magistrados recusados a no intervenir en su resolución, la mayoría de izquierda las aceptaría dando lugar a un pleno con superioridad de miembros afines al PSOE que bendeciría la constitucionalidad de la enmienda Casas.

Cuando el Tribunal decida rechazar las cinco recusaciones, todas ellas sin fundamento, los medios del Gobierno tacharán la decisión de partidista siendo como es, en cambio, la más justa.

Nuestros socialistas tienen la costumbre de considerar que una resolución, sentencia o dictamen sólo puede ser ajustado a derecho cuando sirve a sus fines, moralmente superiores. Se equivocan en todo. Ni una opinión necesita ser de izquierdas para ser jurídicamente correcta, ni sus fines son moralmente superiores. Cuando lo acepten, podrán tenerse con ellos debates jurídicos con algún fruto.

Cataluña
¿El principio del fin del victimismo?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Noviembre 2007

Tuve la suerte de estudiar, sin moverme de Barcelona, en la mejor escuela de negocios del mundo (Wall Street Journal, datos de 2007). Esa escuela es ESADE. Su tradicional competidor, IESE, es también de origen barcelonés. Ambas nacieron en los años cincuenta. ESADE es de los jesuitas e IESE del Opus, así que algo tendrá que ver la Iglesia española con la prosperidad del último medio siglo y con los hábitos de la buena gestión, ¿verdad?

Si los catalanes tenemos en casa esos dos centros formidables, si contamos con una tradición emprendedora y un largo pasado de intercambios, si a principios de siglo XX había en la ciudad condal varias firmas autóctonas de automóviles que exportaban a Europa, si en los años setenta aún teníamos cinco firmas de motocicletas –que ya no existen– que eran la envidia de medio mundo, si uno de nuestros productores de cava ha sido durante muchos años el líder global del sector del espumoso por encima de Francia, si aquí nació, creció y mantiene su sede el primer grupo editorial en español del mundo... si estas y muchas otras grandezas son ciertas, que lo son, ¿por qué Cataluña está como está y no logra saltar a la era digital, a la sociedad del conocimiento?

El Círculo de Economía, hoy presidido por el hijo del creador de Planeta, y una de las más relevantes instituciones de lo que, sin mucha precisión, se ha dado en llamar "sociedad civil catalana", acaba de sacar a la luz un importante documento: La responsabilidad del empresariado catalán. Por primera vez, alguien con voz suficiente señala como fuente de nuestros males a los empresarios. Y condena la fatídica costumbre de buscar siempre en los poderes públicos al responsable de los problemas, al desfacedor de entuertos y al padre protector.

No aclara el Círculo que el vicio victimista mira y ataca a "Madrid" (concepto discutido y discutible) mientras obvia a un nacionalismo que lleva más de un cuarto de siglo obsesionado con la reclamación de competencias, propiciando la conversión de un viejo país de emprendedores en un nuevo país de funcionarios. Para lo cual se ha valido de una manipulación sistemática de la opinión pública, crónicamente cabreada por un supuesto centralismo que sería culpable de toda desgracia, retraso, colapso, crisis, pérdida de competitividad o desinversión.

Es un paso importante que el Cercle refleje el cambio de actitud que se está operando en la sociedad catalana y denuncie "la falta de iniciativas de envergadura" del empresariado catalán, su incapacidad para "agruparse y apostar fuertemente en los momentos en que debería hacerlo", su aversión al riesgo. Y es aleccionador que ofrezca unos cuantos ejemplos clamorosos de lo que pudo haber sido (de mediar la adecuada disposición) y no fue. La autocrítica es el primer paso para enderezar la cerviz de un empresariado acostumbrado a inclinarse ante el establishment político local. No cambiarán las cosas de repente, pero es una lucecita al final del túnel.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Desafección catalana
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 14 Noviembre 2007

Por muy curados de espanto que estemos, hay que reconocer que el nacionalismo no deja de sorprendernos, y es que todo nacionalismo, por definición, es insaciable y no tiene límites. Resulta difícilmente imaginable que el dirigente de una formación política de izquierdas pueda comparar los trapicheos de los partidos respecto al Tribunal Constitucional, por censurables que sean, con el golpe de Estado del 23-F, que estuvo a punto de abortar el proceso democrático y, sobre todo, con la sublevación de unos militares que derrotaron un régimen constitucional, llevaron a España a una sangrienta guerra civil de tres años y establecieron una de las más dilatadas dictaduras del mundo. Solo el desvarío nacionalista puede explicar tal asimilación.

Ese mismo político, presidente de la Generalitat, en un tono claramente de advertencia, proclamó que está creciendo la desafección en Cataluña respecto a España. Se supone que durante el franquismo la afección era mayor. Lo grave es que el político catalán puede que tenga razón. Que esté creciendo la animadversión de Cataluña hacia el resto de España; aunque le faltó añadir que también puede ser cierta la inversa, y que en el resto del Estado esté aumentando la enemistad a Cataluña. Y, sobre todo, le faltó intentar clarificar el origen del fenómeno y, tal vez, señalar a los culpables.

El Estado de las Autonomías se diseñó en la Transición con la única finalidad de integrar a los nacionalistas. Pasado el tiempo, a lo mejor hay que reconocer que se ha fracasado estrepitosamente y que el proceso autonómico, lejos de constituir un mecanismo de integración, se ha convertido en factor de disgregación, desconfianza y desafecto. Porque sin duda alguna los sentimientos, bien sean individuales o colectivos, interactúan y se incitan mutuamente. De manera que si los ciudadanos de otras Comunidades sienten el desapego y el desprecio de los catalanes es inevitable que respondan con la misma moneda.

No creo que la mayoría de los españoles profesen ideas nacionalistas. Quizás porque en nuestro país las insignias y discursos patrióticos han sido secuestrados durante mucho tiempo por las fuerzas más reaccionarias, quizás porque en los últimos siglos nuestra historia no ha sido precisamente gloriosa, el alejamiento de las manifestaciones y querencias nacionales está bastante generalizado en la ciudadanía. El nacionalismo españolista, al que tanto recurren los nacionalismos periféricos, es cosa de una minoría. A la mayoría de los españoles les resultan ridículos los comportamientos de otros países, tales como los del pueblo americano, asentados en un fetichismo patriótico. A ello se debe atribuir también el que el pueblo español se sitúe en la cabeza a la hora de establecer el ranking de europeísmo.

Pero, dicho esto, hay que aceptar que esa pasividad desaparece, como es lógico, cuando nos sentimos atacados o menospreciados. Eso explica, por ejemplo, la borrachera patriótica que se ha producido estos días en Ceuta y Melilla. Quizás desde la Península nos cuesta entenderlo y lo consideramos desproporcionado, pero para los ceutíes y melillenses puede ser la reacción lógica frente a las reivindicaciones que, con o sin razón, plantea Marruecos.

Eso explica también que las reacciones identitarias ganen en extensión y profundidad cuando se trata de dar respuesta a las exigencias desorbitadas de otros nacionalismos. Una cosa es respetar las peculiaridades de cada región, autonomía, nacionalidad, país o como se quiera llamar, y otra cosa muy distinta es aceptar que un grupo de ciudadanos por vivir en cierto territorio y en virtud de no se sabe qué derechos históricos —una historia inventada por ellos mismos— deban tener una situación de privilegio en el colectivo global.

Los continuos lamentos victimistas y la permanente tendencia a singularizarse y ocupar un puesto de preferencia de algunas comunidades no pueden por menos que despertar recelos en el resto. Es absurdo que una de las regiones más ricas pretenda afirmar que está discriminada. El señor Rossell y los empresarios catalanes mienten cuando afirman que Cataluña ha sido relegada en los recursos recibidos del Estado. Mienten porque los datos y los informes se pueden fabricar ad hoc y todo depende de lo que se considera y no se considera a la hora de hacer las cuentas. Cualquiera que conozca un poco el presupuesto sabe que su concepto de inversión pública es muy relativo y se pueden hacer miles de combinaciones. Además una gran parte de ella va al margen del presupuesto. Mienten porque no se puede examinar tan solo un número determinado de años. Nadie tiene en cuenta ya los enormes recursos que fueron a Barcelona con motivo de las Olimpiadas, iguales o incluso mayores que para la “Expo” de Sevilla, y acaso no recordamos la factura que los partidos nacionalistas han pasado siempre al gobierno central, fuese del signo que fuese, para apoyarle.

El señor Montilla quizás tenga razón, la desafección de los catalanes al resto de España puede estar aumentando porque también se está incrementando la del resto de España respecto a Cataluña. Pero ¿quiénes son los culpables de que se produzca este desencuentro mutuo? Seguro que no son ni la mayoría de los catalanes ni la mayoría de los españoles. Los únicos responsables son unos políticos catetos y pueblerinos que están agitando a la opinión pública con un discurso que les resulta muy rentable al esconder todos sus errores bajo el manto de una hipotética persecución foránea. La culpa de todo se encuentra en la discriminación exterior. Es un recurso que han empleado casi todos los gobiernos autocráticos, empezando por el franquismo. Un discurso que quizás no beneficia a todos los ciudadanos de Cataluña, pero sí a sus políticos porque les da una relevancia y poder que de otra manera no tendrían. Prefieren ser cabeza de ratón que cola de león.

Hay que reconocer que durante estos años Cataluña sí ha sido diferente al menos en una cosa: en el pacto de silencio de toda su clase dirigente: políticos, empresarios, medios de comunicación. La oposición no ha existido. Se han tapado unos a otros los errores y las corrupciones. Quizás si las infraestructuras son peores es porque había que pagar el tres por ciento. La única denuncia se retiró inmediatamente bajo el chantaje de no aprobar el Estatuto. Es posible, sí, que la desafección al resto de España haya aumentado en Cataluña, pero hay otra desafección que sin duda también ha aumentado: la que hace referencia a los políticos. La abstención en las últimas elecciones, incluso en aquellas en que se aprobó el Estatuto, lo atestigua.

Educación para la Ciudadanía
Violación de la libertad ideológica
Íñigo Urien Azpitarte Libertad Digital 14 Noviembre 2007

No he leído ni oído todavía a nadie, en el debate sobre la Educación para la Ciudadanía, referirse la gravísima conculcación que su regulación normativa hace del artículo 16.2 de la Constitución española de 1978. Este artículo expresamente establece como uno de los derechos fundamentales que "nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias".

La actual redacción de la asignatura es claramente inconstitucional, y como padres, profesores y centros debemos enfrentarnos a ella para proteger los derechos fundamentales de nuestros hijos y alumnos desde el momento en que, como objetivos de dicha asignatura, los decretos reguladores, entre ellos el del Gobierno Vasco, y copio textualmente del borrador del decreto, obligan al alumno a:

* "Identificarse como vasco en un marco multicultural."
* "Expresar los sentimientos y las emociones."
* "Adquirir un pensamiento crítico y valorar las razones aportadas por otras personas", etc.

Y como criterios de evaluación, es decir de lo que debe tener en cuenta el profesor para calificar, o sea "poner la notas", el decreto impone, entre otros, que el alumno:

* "Comunica respetuosamente sentimientos y opiniones."
* "Enjuicia las conductas individuales, colectivas e institucionales."
* "Valora positivamente la identidad propia y la de las demás personas junto con su esfera privada."
* "Valora positivamente la ciudadanía global como instrumento para conseguir un mundo más justo."
* "Manifiesta rechazo hacia la discriminación basada en las diferencias individuales", etc.

No parece que los objetivos y criterios de evaluación sean respetuosos con el artículo 16.2 de la Constitución ya que, so pena de suspender o no, el alumno debe declarar obligatoriamente sobre su ideología, sea la que sea.

Quizá el Gobierno y el legislador hayan querido actuar de buena fe, no lo sé, al regular de esta forma concreta la asignatura, entre las muchas posibles como han hecho otros estados en Europa, pero está claro que no todo vale y obligar al alumno a expresar su ideología viola gravemente sus derechos constitucionales. Los padres y los educadores (profesores y centros) corresponsables debemos defender los derechos de nuestros hijos y alumnos con todos los medios legales ya que la gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias.
Íñigo Urien Azpitarte, de la Red de Abogados por la Libertad de Educación y de Conciencia

LAS CONTRADICCIONES DE LA SENTENCIA
Según el Tribunal, los suicidas de Leganés se despidieron con un móvil que seguía activo meses después de la explosión
Uno de los indicios de culpabilidad contra Jamal Zougham que el tribunal refleja en la sentencia del 11-M es que una tarjeta telefónica presuntamente vendida en su locutorio fue utilizada por los suicidas de Leganés para despedirse de sus familias. Sin embargo, en ninguno de los informes policiales incluidos en los 238 tomos del sumario figura que esa tarjeta se utilizara desde Leganés para llamar a nadie. No sólo eso, sino que en los informes aportados por la compañía Amena, incluidos también en el sumario, se comprueba que esa tarjeta telefónica seguía estando operativa después de la explosión del piso.
Luis del Pino Libertad Digital 14 Noviembre 2007

El análisis de la sentencia del 11-M sigue deparando sorpresas. Esta vez, con respecto a los sucesos de Leganés. Al hacer el pliego de cargos contra el único condenado por la autoría material, Jamal Zougham, el tribunal recoge, entre otros indicios, el hecho de que "la tarjeta número 653026304 [comercializada a través del locutorio de Zougham], fue usada por los individuos que se suicidaron en la calle Martín Gaite de Leganés para despedirse de sus familiares". Es decir, según el tribunal, la tarjeta telefónica 653026304 fue vendida a través del locutorio de Jamal Zougham y fue empleada el sábado 3 de abril por los presuntos suicidas de Leganés para despedirse de sus familias.

Sin embargo, la sentencia no aclara de dónde saca el tribunal este dato y el hecho es que en ninguno de los informes policiales incluidos en los 238 tomos del sumario aparece esa tarjeta como utilizada por los presuntos suicidas de Leganés. En concreto, los informes policiales dicen que los teléfonos que los suicidas usaron para despedirse son otros tres, distintos del que el tribunal indica: 618840587, 628469210 y 653026047.

Pero, además, es que los informes policiales y los informes de Amena incluidos en el sumario descartan en todo momento que ese teléfono que el tribunal indica, el 653026304, esté relacionado con la trama del 11-M.

Los propios informes de la compañía Amena reflejan, de hecho, que ese teléfono que el tribunal dice que fue utilizado por los presuntos suicidas continuó estando operativo después de la explosión del piso de Leganés. Así, por ejemplo, en las bases de datos de Amena consta que la tarjeta 653026304 estaba introducida el 7 de mayo de 2004 en un teléfono de la marca Philips. También consta que el número 653026304 fue portado a Movistar con fecha 8 de junio de 2004.

¿De dónde saca, por tanto, el tribunal ese dato? ¿Se trata de un simple error, uno más, de una sentencia plagada de contradicciones y omisiones?

Tercer aviso
Tonia Etxarri El Correo 14 Noviembre 2007

Tercer aviso para que el lehendakari devuelva al corral su plan de consulta. No servirá de nada porque Ibarretxe hace ya tiempo que no hace caso de quienes le ponen objeciones. Como muestra, el botón de Imaz que tuvo que acabar presentando su dimisión. Pero la plaza está siendo testigo de los toques de atención que le están dando desde tantos rincones. Desde unas instituciones tan cercanas como el ayuntamiento vitoriano y el de Barakaldo, así como las Juntas generales alavesas, ya van tres toques. No para que cambie de tercio sino para que devuelva su idea al corral, «por no tener cabida en el ordenamiento jurídico». Se lo pueden decir con clarines, pero no más claro.

El primero que hizo sonar la alarma fue el Ayuntamiento de Vitoria, después el de Barakaldo y en tercer lugar las Juntas Generales de Alava. Ibarretxe reacciona como si oyese llover. Entre otras cosas porque le ocupa más la recusación que sus socios del Gobierno van a presentar contra dos de los jueces que le van a juzgar por su reunión con la ilegalizada Batasuna. Pero estos toques de atención son un duro golpe para él. Es cierto que no tienen otra validez que la testimonial. Pero el mero pronunciamiento contrario a su consulta da que pensar en uno de los argumentos más manidos por los parlamentarios críticos, en la sesión del debate de política general que se celebró en Vitoria el pasado 28 de setiembre: que Euskadi no se puede «desenganchar» de España, de forma unilateral, de la misma forma que Alava ( por ejemplo) no podría separarse del País Vasco por su cuenta y riesgo.

¿Qué pasaría si de repente Alava (el territorio menos sometido al mandato nacionalista) reclamase, para sí, mantener una «relación amable», «de igual a igual» con el resto de Euskadi? Esa es la pregunta recurrente que suele quedar sobre la tribuna de los oradores en el hemiciclo del Parlamento de Vitoria, sin que los nacionalistas del Gobierno se dignen a responder.

Paradójicamente, se da la circunstancia de que en el territorio menos nacionalista del País Vasco su diputado general, Xabier Agirre, pertenece al PNV, a pesar de que su partido quedó como tercera fuerza política en las últimas elecciones forales. Pero los pactos políticos tienen, en los intereses, razones que los votantes no entienden. Y el Diputado nacionalista, radical donde los haya, tuvo que lidiar con la negativa de la mayoría a la consulta del lehendakari, porque, en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, los socialistas unieron sus fuerzas al PP para hacerle ver a Ibarretxe que la celebración de su consulta resultará prácticamente inviable, sencillamente porque Alava, entre otros, no es partidaria.

A Ibarretxe, pues, le tocará retirar su idea de la consulta. No pretenderá imponerla con tantos sectores en contra. No sería una forma políticamente correcta de empezar una campaña electoral.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

La democracia en regresión
Redacción MinutoDigital 14 Noviembre 2007

Decía Jean-François Revel con mucho acierto que en Europa operaba plenamente la cláusula del totalitarismo más favorecido, de manera que los mismos comportamientos que no se toleran en el fascismo, se toleran con el comunismo.

Lo ocurrido con el homicidio del activista radical en Madrid, y la reacción mayoritaria de los medios de comunicación es un claro ejemplo de ello. Resulta que un grupo de radicales de ultraizquierda se dedica a reventar sistemáticamente los actos que convocan grupos de la denominada ultraderecha, cuya ideología nos puede gustar o disgustar, pero que hay que respetar mientras se manifieste pacíficamente.

Evidentemente la reacción lógica de quien respeta las reglas del juego democrático es condenar a quien atenta contra el derecho fundamental de libertad de reunión y expresión, que son estos grupos de radicales de izquierda violentos, como al que pertenecía el fallecido, -que no lo olvidemos, a eso iba, a provocar incidentes- no los convocantes de una manifestación legalmente autorizada.

No se trata de una guerra de radicales como ha apuntado algún medio de comunicación. Ningún ultraderechista acude a reventar las manifestaciones de la extrema izquierda, sino de que unos energúmenos acuden a provocar incidentes violentos en los actos de otros cuya ideología no toleran. Algo que atenta contra los principios esenciales de la convivencia democrática. Es por tanto contra estos grupos contra quien hay que cargar e intentar desarticular en aras de evitar nuevos episodios como el sucedido en Madrid. No premiar su intolerancia y comportamiento violento intentando prohibir las manifestaciones que pretenden reventar.

¿Si ERC, rinde homenaje a Companys, el BNG a Alexandre Bóveda, Izquierda Unida a la Pasionaria, el mismo PSOE a Largo Caballero o Indalecio Prieto, resulta que Falange no puede recordar a José Antonio, porque unos radicales amenazan con ir a crear incidentes? Desde luego todos se equivocan al mirar al pasado, pero si resulta que unos tiene derecho a equivocarse y otros no, según la ideología o bando del recordado, ¿entonces qué clase de democracia es esta? Y si se acude a la disculpa de que se pueden producir incidentes para prohibir las manifestaciones relacionadas con el 20-N, simple y llanamente estaremos dando el argumento perfecto a los radicales, sean del signo que sean, para que cada vez que quieran impedir el derecho de reunión del contrario acudan a la violencia para impedirlo.

Quizás tanto demócrata de boquilla debería recordar las palabras de Voltaire: “yo podré no estar de acuerdo con lo que usted dice, pero estoy dispuesto a defender hasta el extremo su derecho a decirlo”.

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