AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 16 Noviembre   2007

La lengua viva
Nacionalismo lingüístico
Amando de Miguel Libertad Digital 16 Noviembre 2007

José Luis Gutiérrez (periodista erasmista) me dice que cómo es que derrocho tanta paciencia con los nacionalistas arriscados que me escriben. Generalmente llegan parapetados en nombres camuflados, lo que les permite utilizar la cabeza para embestir. Suelen ser textos antológicos para calibrar la mentalidad nacionalista que casi siempre degenera en violencia. A través de ellos vamos comprendiendo que el nacionalismo se basa en el resentimiento.

El análisis presenta una aplicación muy práctica. Es un futurible, pero yo así lo veo. Supongamos que el PP ganara las próximas elecciones. Sería el momento para materializar una de esas visitaciones que hace Ibarreche a la Moncloa, pero ahora vendría no como jefe de Estado, sino como servidor del mismo. Imagino la escena. Rajoy dice al lendacari: "Tiene usted un mes para hacer que desaparezca la ETA y para que todos sus miembros y cómplices se entreguen a la Justicia. En el entretanto, usted se compromete a renunciar a las veleidades secesionistas. De no plegarse a esas dos exigencias, el Gobierno aplicará el artículo 155 de la Constitución y suspenderá las competencias del Gobierno y del Parlamento vascos". Por si alguien entendiera que ese decorado resulta un tanto fantasioso, diré que el País Vasco actual ha caminado ya un gran trecho en el sentido de la secesión política. El terrorismo y la amenaza de un referéndum son dos piezas de la maquinaria secesionista. Ambas piezas se mueven con el mismo objetivo de lograr que los vascos no nacionalistas se vayan del País Vasco. De paso, el nacionalismo gobernante en el País Vasco ha logrado erosionar del todo la idea de España. La palabra "español" ya solo aparece como insulto en los círculos sociales predominantes del País Vasco.

Por el otro lado, lo español se mantiene en el País Vasco por un reducido círculo en torno al PP. Son "los últimos de Filipinas", valientes ellos. A falta de otras razones para fundamentar el secesionismo, los nacionalistas vascos de todos los partidos (con la única excepción del PP) trabajan en la dirección de acabar con el idioma castellano. Presumen estos gudaris lingüísticos de ser bilingües, pero realmente son de lengua bífida. De momento, pueden sentirse orgullosos; han acabado con la idea de España en el País Vasco, por lo menos en los círculos oficiales y en los educativos. Prácticamente el País Vasco es ya independiente. Sin embargo, el idioma español no desaparece de Euskaherría. Los huesos de Unamuno se estremecen de emoción.

María Dolores Aguirre (Vizcaya) comenta que en su casa siempre se ha dicho que hablan español, no castellano. Compara la situación como si un francés dijera que no habla francés sino provenzal. Entiende que el vascuence que se habla realmente es distinto en la costa que en el interior, en Vizcaya o en San Sebastián. Doña María Dolores tuvo que aprender vascuence para optar a una plaza en el Hospital de Basurto. En la oposición se puntuaba tanto saber vascuence como toda la carrera de Medicina más el MIR y diez años de residencia en un hospital. No le sirvió de nada aprender el euzkera. Sus compañeros del hospital la llamaban "perra española", lo que hizo que abandonara el trabajo.

Nacho Gil narra su sorpresa al tratar de entrar en la web de la Generalidad de Cataluña. Cuando se teclea www.gencat.es no funciona; hay que teclear www.gencat.cat. Comenta don Nacho: "Otro gran avance necionalista con nuestros impuestos (soy catalán)".

Jesús Hernández (Hospitalet de Llobregat, Barcelona) da cuenta de la extraña habilidad de la casa Vodafone. Publica unas tarifas dirigidas especialmente a los inmigrantes hispanoamericanos... en catalán. En las tiendas Vodafone ponen unos carteles para animar a los hispanoamericanos a que llamen a sus familias del otro lado del Atlántico. Los textos de esos carteles están también en catalán. Mi comentario expresa una doble perplejidad. (1) Vodafone se adapta maravillosamente al Gobierno, no a los clientes. Es una curiosa manera de entender la "responsabilidad social corporativa". (2) Los nacional-socialistas del Gobierno catalán estarán satisfechos con su política de inmersión lingüística.

Es inacabable la lista de testimonios sobre la batallona cuestión de las lenguas españolas. Se suma el de Carlos Iradier Larrea (nacido en Barcelona):

Después de muchos años viajando por este mundo de Dios, puedo dar fe de que el catalán que aprendí en mi niñez no me ha servido absolutamente para nada, si exceptuamos una visita que realicé al Centro Catalán de Caracas, donde pude practicarlo durante quince minutos. El resto de mis 70 años de uso de razón me he comunicado fácilmente con la gente mediante el castellano (o español) y el inglés. Mi cuñado Álvaro, de La Coruña, prefiere hablar castellano cuando visita Lisboa, ya que le entienden mucho mejor [que con el gallego]. ¿Cuando dejarán algunos españoles de hacer el ridículo con sus nacionalismos trasnochados? Esperemos que recuperen pronto el uso de razón.

José Mará Navia-Osorio se revuelve contra un libertario galleguista cuya crítica se ha recogido en este rincón. Don José María opina que bien está ser bilingüe; por ejemplo, gallego y castellano:

Al ser bilingüe puede hacerse entender en más países. No creo que nadie se lo niegue, es la riqueza del bilingüismo, que es lo deseable y una suerte para quienes aprenden desde la cuna ambos idiomas. Es la misma suerte que tienen los niños españoles cuya madre es inglesa o francesa; son bilingües sin esfuerzo, una situación envidiable. Tiene razón al afirmar que el gallego es uno de los idiomas universales que se hablan en España. Lo que no tengo tan claro es que, como él dice, un gallego de Corcubión se entiende con un brasileño de Recife mejor que un santanderino con un cubano. Lo dudo pero no es cosa de enfadarse por ese asunto. De todas maneras es una bendición no ser nacionalista porque cuando escribo o discuto sobre estas cosas de la lengua lo paso muy bien y me río y en cambio los pobres nacionalistas se pillan unos berrinches terribles y lo pasan mal. Aunque los que de verdad lo pasan mal son los niños castellano-parlantes catalanes que ya no pueden hablar su idioma ni en los recreos del colegio. Aquí pasamos de las bromas a palabras mayores.

El nacionalismo no solo afecta a las regiones llamadas bilingües o históricas. Hay también un nacionalismo localista, de campanario. José María Navia-Osorio nos ilustra al respecto:

A los nacionalistas lingüísticos les falta sentido del humor. No hay más que leer los correos agresivos que le envían. Es como si tuvieran complejo de inferioridad y creyeran que el resto de los españoles no tuviéramos mejor cosa que hacer que ocuparnos de ellos. Hace muchos años les pasaba lo mismo a los gijoneses con respecto a Oviedo. Muchos pensaban que los ovetenses no teníamos mayor ocupación que ofenderles. El periódico El Comercio tenía un director cuyo éxito radicaba en denunciar los atropellos de los de la capital. Era el oráculo del gijonismo, aunque había nacido en Galicia. Cuando consiguieron cambiar el nombre de provincia de Oviedo por Asturias los agravios se multiplicaron. Como mi mujer es de Gijón, yo leía muchas veces ese periódico en casa mis suegros. Recuerdo la columna indignada del director del periódico que denunciaba que un gijonés había recibido una carta en la que se leía " Gijón (Oviedo)" lo que más le ofendía era que la carta había llegado a su destinatario porque el cartero había cometido el cuasi delito de no devolverla por "dirección desconocida". También solían montar numeritos cuando en los aeropuertos se referían al "aeropuerto de Oviedo". A veces iban a protestar a los mostradores de información y pedían la hoja de reclamaciones.

El nacionalismo aldeano tiene su representación asturiana en la exaltación de su lengua privativa. Don José María lo sigue viendo con ironía:

Pero si se trata de tirar el dinero haciendo oficial el asturiano que no cuenten conmigo. Y que tampoco pretendan "normalizar" mi lengua autóctona, que no materna. Pero si se trata de hablar asturiano el idioma que yo me sé es el que oí de niño, no el que pretenden imponer los "académicos de la LLingua". Los académicos utilizan muchísimas palabras que yo no entiendo, entre otras cosas porque siempre buscan la palabra que menos se parezca al castellano, para que los "extranjeros" no nos entiendan.

Cuando el asturiano sea co-oficial a los funcionarios se nos exigirá un certificado de que sabemos hablarlo. El certificado lo dará la Academia de la LLingua. Les tendremos que pagar unos derechos de examen. Nos suspenderán porque no sabremos hablar nuestra lengua materna (vaya madres tan raras tuvimos, debían ser mudas o polacas). Nos darán clases, pagando claro, para que aprobemos. Como son muy generosos a lo mejor no nos obligan a examinarnos y bastará con que acreditemos haber ido a un curso de Llingua asturiana que no será gratuito.

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El rojo
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 16 Noviembre 2007

Este José Luis Rodríguez Zapatero que viene jugando a ser líder de los que militan en la antiEspaña, pastor rojo de terroristas dialogantes, pensó que con la misma impunidad y parejo éxito podría llegar a ser el educado «primus inter pares» de los populistas criollos y el máximo detractor del Imperio. La traición como método. Porque ¿quién puede ganarle a uno en la negación de lo propio? Zapatero es ese español que llama Conquista al Descubrimiento de América y que pide perdón en Santiago de Chile por hablar en castellano; que se olvida de la grandeza del Padre Vitoria y busca textos autocríticos en el Padre Las Casas; devoto seguidor de la Leyenda Negra; el europeo que llama desde el norte de África a la deserción en Irak; el laicista que convertiría las catedrales en mezquitas; el feminista que hace pared con los que preconizan la ablación del clítoris; el que se erige en defensor del diálogo de civilizaciones con el voto de los que no creen más que en la propia.
Zapatero es un resumen de todos los complejos de la izquierda en sus horas más bajas. En realidad es un libro abierto de todos los tópicos. Una vuelta de tuerca. Un plus. Un retorcimiento. No le duele España porque ni siquiera la siente. Tan negador es de lo nuestro que busca asesores entre los premios Nobel para no tener que hacerlo entre los Príncipes de Asturias. Le gusta más Bárbara Probst Salomon que Miguel Delibes o incluso Benet si estuviera vivo. A Zapatero le gusta Gamoneda porque abre la boca mientras come.

En su poquedad biográfica como líder, Zapatero necesita crearse enemigos «fascistas»: Aznar en su tierra y Bush en la cabeza del Imperio. ¿Acaso no reniega de la ciudad en la que le parió su madre por una cuestión de imagen política? Porque Zapatero es de esos vallisoletanos masoquistas a los que les gusta decir «fachadolid». Un resentido de diseño.

El inductor
Ramón Farré La Opinión 16 Noviembre 2007

A la tan alabada sentencia del 11 M le faltó sólo desvelar el nombre del inductor, del cerebro. Le faltó sólo despejar esa incógnita finalmente.

Pese a ello y mientras las víctimas todas la celebran junto a muchos otros ciudadanos, los partidos políticos siguen donde solían: "aguardando que la rabia madure y se nos lleve". Declaran ritualmente que la acatan para utilizarla inmediatamente con intención aún banderiza. Así lo hacen, unos y otros.

Lo hace el PP, que, en el gobierno, cometió el craso error de no declarar el estado de emergencia nacional y requerir al PSOE, para afrontarlo juntos y juntos, tal vez, decidir un aplazamiento electoral, como un gobierno de concentración, una gran coalición. Lo hace el PP, que, ya en la derrota, se encenagaba, terco y tenaz -por boca de Acebes sobre todo-, en una indemostrable teoría que la sociedad percibió tempranamente como interesada. Ahora, haría bien si escuchara con atención alguna de sus voces interiores más auténticas. La de Montserrat Nebrera, por ejemplo, y para ir soltando lastre.

Tampoco el PSOE es inocente
-¿cómo podría serlo Rubalcaba?-. Él personalmente, y ante la persistencia en el error del gobierno -alguacil alguacilado-, enarboló el estandarte, el pendón de la verdad y la decencia y llamó al motín en aquellas vísperas electorales. Él personalmente se empeña todavía en relacionar esta verdad de sangres desgarradas y casas vacías, con la tristísima presencia de soldados españoles en Iraq.

Como si un muñidor de tanta intriga y tanto fraude ignorase que, si la tuviere, la lógica interna de los fundamentalismos islámicos -el wahabismo, más que otros- no obedece necesariamente a las hipótesis que los occidentales -a los que llaman cristianos- edificamos a la medida de nuestros deseos. Hipótesis que acaban siendo coartadas, al cabo sólo coartadas, para dar cuerpo a alguna deriva, hueca y pretenciosa, como aquella Alianza de Civilizaciones, que, después de provocar la hilaridad de propios y extraños, aquí y allá, está hoy en entredicho, al menos en Chad y Marruecos; es decir, donde verdaderamente más nos importaría.

Es lástima que no conozcamos finalmente al inductor de tanta sangre partida y tanta muerte. Una lástima, sí. Una lástima para aquellos ciudadanos que habiendo despreciado la teoría de la conspiración en que se encastilló el PP, no se fían de Rubalcaba y del PSOE.

En definitiva, una verdadera lástima para esos ciudadanos, porque tampoco resulta descabellado pensar que a ETA-contra las cuerdas y exhausta- le convenía un gobierno presidido por Rodríguez Zapatero, quien, ciertamente y quizás por consejo de Rubalcaba, había pronunciado ya, con ligereza que se hizo estilo, palabras que a todos nos comprometieron, palabras que comprometieron la vida de todos los españoles.

¿O es que acaso no sabemos lo que ocurrió después?

El nacionalismo gallego (II)
José Barros Guede La Opinión 16 Noviembre 2007

El regionalismo gallego es un movimiento político, que junto con el regionalismo catalán, tienen como proyecto organizar la forma descentralizada del Estado español frente al federalismo republicano. Sus dos teóricos y promotores son Manuel M. Murguía (1833-1923), marido de Rosalía de Castro, y Alfredo Brañas (1859-1900). Mientras el regionalismo de Murguía será liberal progresista, urbano y laico, el de Alfredo Brañas será tradicionalista, católico rural y carlista.

Por otra parte, el federalismo republicano gallego, por medio del Consejo Federal de Galicia, presidido por Moreno Barcia, presenta un Proyecto de Constitución para el futuro Estado Galaico, en 1883, que será aprobado por la Asamblea celebrada en Lugo, en 1887; pero que no tendrá éxito.

En 1890, Manuel M. Murguía viaja a Cataluña, polemiza con Moguel, utiliza la lengua gallega en los Juegos Florales de Tuy, y constituye la Asociación Regionalista Gallega, en Santiago de Compostela, siendo elegido su presidente. En 1891, en el primer número de su órgano oficial, La Patria Gallega, del que era director, escribe, Galicia tiene necesidad de preservar y fomentar su lengua y cultura gallegas, fortalecer las instituciones autóctonas, el derecho consuetudinario, la parroquia y recuperar la autonomía administrativa y política, dado que sus males son el caciquismo y el centralismo.

En 1892, destinado como archivero a la Biblioteca de la universidad de Santiago, se traslada, en 1893, al archivo de la delegación de Hacienda de a Coruña, en cuyo cargo permanecerá hasta jubilarse, en 1905, al cumplir la edad reglamentaria, pero sin pensión alguna por no contar los años suficientes de servicio en su empleo.

El regionalismo gallego de Alfredo Brañas, tradicionalista, católico y rural es apoyado por Vázquez de Mella y López Ferreiro. Define a la región, en su obra, El Regionalismo, editada en Barcelona, en 1889, como "una agrupación de familias, comunidades y provincias, ligadas por ciertos vínculos naturales, y que gozan de una existencia particular autónoma con la que contribuyen a realizar la unidad del Estado". En dicha obra enseña, "Galicia y Cataluña son las dos regiones que más se afanan por su independencia y libertad, aunque con diversos resultados, mientras Galicia es pobre y desdichada, víctima del caciquismo político, urbano y rural, Cataluña es rica y poderosa, no suplica ni llora, exige y manda".

Estas dos corrientes del regionalismo gallego se distancian rompiendo su unión en 1897. En este año, Manuel M. Murguía, con sus discípulos Salvador Golpe, Eugenio Carré, Manuel Lugrís y Galo Salinas, fundan la Liga Gallega Regionalista, historicista, celtista, progresista y autónoma de A Coruña. En 1898, Alfredo Brañas funda la Liga Gallega Regionalista tradicionalista, católica y carlista y autonómica en Santiago de Compostela.

En 1904, el regionalismo gallego levanta el monumento a los mártires liberales progresistas de Carral; y, en 1906, funda la Academia Gallega, presidida por Manuel M. Murguía, a impulsos y financiada por el Centro Gallego de la Habana, entre cuyos miembros, destaca Manuel Curros Enríquez y José Fontela Leal.

En 1907, nace Solidaridad Gallega, en conexión con la Liga Catalana, impulsora de Solidaridad Catalana, movimiento de unión regional-nacional catalán frente al centralismo del Estado español, que había ganado las elecciones municipales y generales en dicho año.

La Solidaridad Gallega está integrada por las diversas tendencias regionalistas gallegas, liberal y tradicional carlista, representadas por personajes tan heterogéneos, como Rodrigo Sanz, Lugrís, Médico Rodríguez, Moreno Barcia y Vázquez de Mella. Organiza las sociedades agrarias y celebra asambleas antiforistas, entre los años 1909 a 1912. Desintegrada políticamente, su actividad se reduce a tertulias y cenáculos culturales. Pero, el abad, Basilio Álvarez Rodríguez, famoso tribuno y orador y su grupo, la Acción Gallega, recogen su antorcha y continuarán con la labor agraria antiforista.

La mala educación
XAVIER PERICAY. Escritor ABC 16 Noviembre 2007

CUENTAN y no acaban del empeño de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega en presentar la reciente reforma del bachillerato como un ejemplo de «máxima exigencia». Nada más falso, por supuesto. La creación de este curso puente en el que van a convivir los más ociosos de la clase con los que han visto premiado su esfuerzo y aplicación no es otra cosa, en el fondo, que un apaño. Con un horizonte estadístico, por más señas. En la España de hoy, casi un 30 por ciento de jóvenes abandonan sus estudios al terminar la secundaria, lo que nos sitúa a la cola de los países de la Unión Europea. De ahí que el Ministerio de Educación, para tratar de mejorar esos guarismos, se haya inventado un sistema de dos velocidades que lo único que va a conseguir, como ya viene siendo habitual desde la aprobación y puesta en práctica de la LOGSE, es frenar la progresión de los más capaces. En fin, que exigencia, lo que se dice exigencia, más bien poca. Dejémoslo, si les parece, en relajo, holganza y conformidad. Eso sí, edulcorado todo ello con las más nobles intenciones.

Aun así, el interés de la vicepresidenta en asumir, aunque sólo sea de boquilla, un valor que nunca ha estado entre los parámetros de nuestra izquierda, cuando menos en el campo de la educación y en lo que llevamos de democracia, no deja de resultar significativo. Tan significativo como el «Gobierno de España» con que nos martillea desde hace meses el aparato propagandístico de La Moncloa. Si bien se mira, en uno y otro caso lo que se produce es una apropiación nada inocente de unas banderas que hasta la fecha sólo agitaba la oposición. ¿Oportunismo preelectoral? Sin duda. Pero, en lo tocante a la educación, me temo que hay algo más.

Y es que, de un tiempo a esta parte, los grandes timoneles de la reforma educativa dan muestras, en sus declaraciones, de una cierta retracción. Entendámonos: no es que renieguen de nada, faltaría más. La obra que con tanto ahínco han levantado, y que ha comportado la destrucción del viejo sistema de enseñanza, sigue pareciéndoles, en su conjunto, tan necesaria como inevitable. No, por este lado no hay vías de agua. Otra cosa son los resultados. Ahí duele. Sobre todo, porque las cifras no acompañan. Ni las europeas -lo hemos visto-, ni las del informe PISA, que nos sitúan en otra cola, la de los países del mundo desarrollado -con la particularidad de que aquí la evaluación se hace siguiendo un mismo patrón internacional y afecta a la competencia lectora, matemática y científica de los alumnos de secundaria-. Por eso, porque los resultados son los que son, los responsables de la reforma se sienten llamados a dar explicaciones. Y como la excusa de la falta de inversión, de tan trillada, ya no resulta, echan mano de otros pretextos.

Es el caso de Álvaro Marchesi. Para Marchesi («El País», 8-10-2007), al que puede considerarse, sin exagerar un ápice, el verdadero padre de la LOGSE -entre 1986 y 1996 fue, sucesivamente, director general de Renovación Pedagógica y secretario de Estado de Educación-, todo es cuestión de tiempo. De tiempo perdido, para ser exactos. A su juicio, nos falta todavía una década para ponernos a la altura de la media europea. En otras palabras: no vamos a hacer en 17 años lo que los demás países han hecho en 30, que es el tiempo que requieren, según él, los cambios en educación. Bien mirado, puede que Marchesi lleve razón. En especial, si lo que se persigue es el completo arrasamiento del sistema anterior. De todos modos, no estaría de más analizar qué han hecho al término de este periodo de experimentación -o de renovación pedagógica, como sin duda preferirán llamarlo sus adalides- la mayoría de los países europeos que tanta envidia nos causan. Aunque sólo fuera para acabar constatando que lo que han hecho o se proponen hacer -pienso, por ejemplo, en Holanda, Inglaterra o Francia- es, ante todo, desandar lo andado.

Así pues, ya sea porque todavía nos queda un margen de 13 años, ya sea porque el nivel de nuestros educandos está por los suelos, ya sea por la suma de ambos factores, los responsables de la educación en España, con el Gobierno de la Nación a la cabeza -recuerden la «máxima exigencia» de la vicepresidenta-, parecen decididos a optar por la excelencia. ¿Y por qué ahora y no antes?, quizá se pregunten ustedes. Muy sencillo: porque, para los promotores de la reforma, lo primero ha sido siempre la equidad. O lo que ellos entienden por equidad, y que no es otra cosa que la reducción de las diferencias entre los más capaces y los menos capaces. Y a fe que lo han conseguido. Lástima que los sistemas redistributivos no tengan en lo educativo el mismo efecto que en lo económico. Mejor dicho, lástima que tengan el efecto diametralmente opuesto. Lo que en un caso contribuye a elevar el nivel de bienestar del conjunto de la población, en el otro no hace sino sumir a nuestros jóvenes -y, por extensión, a la sociedad de la que forman parte- en la mayor de las mediocridades. ¿Más iguales? Tal vez, pero en ignorancia.

De ahí que no quepa esperar grandes milagros de este supuesto cambio de rumbo del Gobierno en materia educativa. El problema no está en el rumbo; está en la nave. La que botaron en 1990 los partidos de izquierda con la ayuda inestimable de los nacionalismos periféricos -que vieron en ella una oportunidad inmejorable de aumentar su grado de intervención en la definición de los contenidos y en la imposición de la lengua autonómica respectiva- no sirve, a qué engañarse, para esta clase de travesías. Ya puede uno forzar la máquina, que no responde. Lo que está hecho, a todo tirar, para un simple recreo difícilmente podrá aspirar a acometer grandes empresas; bastante tendrá con mantenerse a flote. Para exigir hay que dar, y la enseñanza pública española lleva ya muchos años sin ofrecer a sus alumnos otra cosa que grandes dosis de entretenimiento. Es decir, lo más reñido con el esfuerzo, la voluntad, el rigor, la superación y el afán de conocimiento. O, si lo prefieren, lo más reñido con la excelencia.

Pero aún hay algo más grave. Esta mala educación a la que parecemos condenados, y cuyos valores dominantes han encontrado ya acomodo en no pocos programas de asignatura, lo mismo en primaria que en secundaria y bachillerato, amenaza con expandirse más allá del campo educativo. El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, ya ha anunciado su intención, en caso de que las urnas sonrían a su partido, de suprimir las oposiciones de ingreso en la carrera judicial. A su juicio, hay que bajar el listón. Por no decir, pura y simplemente, que hay que quitarlo de en medio. Y todo porque, a falta de algo mejor, este listón sirve para medir, de la forma más objetiva e independiente posible, el mérito de cada cual.
«E la nave va...».
XAVIER PERICAY
Escritor

Educación en casa
Enseñar a su hijo es delito en España
Jorge Valín Libertad Digital 16 Noviembre 2007

Al matrimonio irundarra compuesto por Michael Branson y Ketty Sánchez se les acusó recientemente de "abandono de la familia". ¿Sabe cuál es la razón? Que los padres se pasaban casi todo el día con sus hijos. Curioso abandono familiar. Este caso y que la Comisión de Educación del Parlamento Vasco haya invitado esta semana al matrimonio y a una serie de expertos para escuchar lo que proponen ha reabierto el debate sobre la educación en casa o homeschooling.

El matrimonio tiene cuatro hijos que, aunque están matriculados en un colegio, no acuden a él. La razón es que sus padres, al ser maestros, tienen mucho tiempo libre y desean educar a sus hijos ellos mismos. Al centro sólo van a hacer los exámenes.

Tener la opción que cada familia pueda educar a sus hijos se le llama libertad, y por esa razón la administración está en contra. ¿Se imaginan un futuro de personas educadas previamente en la "escuela en casa" donde lo normal fuese la diversidad ideológica y que cada uno pensara algo radicalmente diferente a lo que dice la televisión, ordena el Gobierno o leemos en los manipulados medios de comunicación impresos? No controlar a los niños y dejar que sean las familias quienes decidan es algo que aterra a todo socialista, y al Gobierno en especial.

La administración tomó en monopolio la educación –como sector– y eso ha creado que los jóvenes cada vez sean más incapaces. Y es que el propio sistema docente está pervertido. En la vida real las personas aprenden de sus errores y necesitan tiempo. La vida académica hace lo contrario, pretende que alguien sepa de algo al momento sin cometer errores. A diferencia de la vida real, no les ofrece varias opciones y oportunidades, sino un examen cuyos contenidos, en el mejor de los casos, el alumno habrá olvidado en menos de un año. Por ejemplo, para destacar en una empresa no necesita empollar ningún libro ni creerse lo que le diga un profesor acreditado por el Estado, sino aprender de la empresa, del mercado y sus compañeros. Sólo a base de aprender de sus errores y de trabajar duro conseguirá el éxito.

Esto nos lleva un paso más allá. ¿Por qué el Gobierno nos ha de imponer qué estudiar, qué no y cómo? El Gobierno no tiene incentivo alguno en que su hijo esté bien educado. El único incentivo que tiene es asegurar que su hijo sea un futuro esclavo del Estado y que le siga manteniendo y obedeciendo.

Tal vez hayamos olvidado que los niños son de sus padres y no del Estado. Los pequeños no tienen más "función social" que desarrollarse al principio como sus padres les indiquen y más tarde como ellos quieran, sin tener que sufrir los continuos bandazos políticos del Gobierno de turno. ¿Son cuatro burócratas demasiado bien pagados los que han de decidir lo que ha de estudiar su hijo? ¿Es Educación para la Ciudadanía la asignatura que usted habría querido para su hijo? Y ustedes, socialistas, si algún día el PP tomara el Poder e impusiera una educación conservadora, ¿no se alegrarían entonces de poder apartar a sus hijos de tales materias?

En España hay entre 1.000 y 2.000 familias en situación de "educación en casa". En este país varios jueces ya han dado sentencias favorables a aquellas familias a las que el Gobierno ha denunciado. Únase a ellos y visite centros como la Asociación para la Libre Educación donde le enviarán por correo un didáctico libro sobre las razones para educar en familia. Visite también la página Crecer Sin Escuela donde encontrará libros que comprar, experiencias, explicaciones de todo tipo, o visite la página de la familia Branson-Sánchez que le mantendrá al día de los diferentes acontecimientos que se van produciendo.

Los burócratas quieren ilegalizar la escuela en casa de forma rotunda. Lo están haciendo en varios países de Europa. En Alemania, por ejemplo, ya se ha prohibido y han encarcelado a varios padres de familia. Si toma parte activa aún puede evitar que buenos padres sean juzgados por querer lo mejor para sus hijos. Como dijo Henry Thoreau, "si la injusticia tiene un resorte, una polea, un cable, una manivela exclusivamente para sí, [...] entonces yo le digo, incumpla la ley". 150 años después, su mensaje sigue igual de vigente.
Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana http://www.juandemariana.org/

Educación para la servidumbre
El adoctrinamiento llega a la universidad
Victoria Llopis Libertad Digital 16 Noviembre 2007

B.O.E. número 260, martes 30 de octubre 2007. Real Decreto 1393/2007 por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales. Capítulo I, artículo 3, punto 5:

Entre los principios generales que deberán inspirar el diseño de los nuevos títulos, los planes de estudios deberán tener en cuenta que cualquier actividad profesional debe realizarse: a) desde el respeto a los derechos fundamentales y de igualdad entre hombres y mujeres, debiendo incluirse en los planes de estudio en que proceda, enseñanzas relacionadas con dichos derechos. [...] c) de acuerdo con los valores propios de una cultura de paz y de valores democráticos, y debiendo incluirse, en los planes de estudios en que proceda, enseñanzas relacionadas con dichos valores.

Si la polémica en torno al carácter adoctrinante de Educación para la Ciudadanía en la enseñanza primaria y secundaria no ha hecho más que empezar, con 20.000 objeciones de conciencia presentadas hasta la fecha en un movimiento imparable de rechazo por parte de los padres españoles; si la publicación hace escasos días del Real Decreto que establece los objetivos y contenidos del nuevo Bachillerato –incluidas sus dos nuevas asignaturas de Filosofía y Ciudadanía y Ciencias del Mundo Contemporáneo– provocó la reacción unánime alarmada de todas las asociaciones de profesorado; ahora, desde que el día 30 de octubre se publicara el mencionado Real Decreto sobre enseñanzas universitarias se ha llegado al paroxismo. Como ha afirmado Gabriel Albiac: "De la Universidad quedó, primero, una aburrida enseñanza media prolongada. Después, un perezoso parvulario. Y ahora, al cabo, un vertedero."

Estamos asistiendo en España de forma inexorable al cumplimiento en toda su extensión de la lúcida advertencia de Jean François Revel sobre que "la decadencia que viene sufriendo la enseñanza desde hace treinta años es consecuencia de una opción deliberada según la cual la escuela no tiene por función transmitir conocimientos". Con la publicación de este decreto podemos decir que esta ideologización ha alcanzado ya a todos los niveles de la enseñanza reglada. Siguiendo con Albiac, "toda una vida perdida para esto. Tanta necedad. Tanta ignorancia".

Con el Real Decreto en la mano, lo de menos será que los arquitectos estén bien preparados para hacer un correcto cálculo de estructuras y los edificios no se les vengan abajo; o que en Químicas o Medicina se impartan los últimos avances. Pero eso sí: saldrán con todo el argumentario necesario para poder repetir en la próxima manifestación "paz, paz, paz". Llega así a la Universidad lo que preveía ya el texto publicado por el Ministerio de Educación en el año 95 titulado "Transversales: educación para la paz", que describía meticulosamente cómo la educación para la paz debía impregnar los programas de todas las asignaturas de primaria y secundaria. Al fin y al cabo, si la universidad era ya una secundaria prolongada...

Volvamos a Revel: "En el curso de ciertos periodos, la ideología devora todas las disciplinas y todas las prácticas; sale de su cauce natural para invadir áreas habitualmente reservadas al saber y al aprendizaje puro".

Señores, no nos engañemos: estamos asistiendo a la colocación de las primeras piedras de un nuevo edificio totalitario. Como afirmó Belohdarsky, "la esencia de lo que nos amenaza es el Estado que trata de programar sus ciudadanos". Y sólo un fuerte viento de libertad podrá derribarlo. ¿Cómo era aquello de L'Estaca? Cada cual vea cómo puede empujar un poquito. Nos va en ello la supervivencia como comunidad de ciudadanos libres.

Macroeconomía de la República de Navarra
MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Comoplutense de Madrid ABC 16 Noviembre 2007

PROPONGO a los lectores un ejercicio prospectivo; es decir, una proyección hacia el futuro de las tendencias actuales adaptadas a las circunstancias cambiantes de la realidad política y económica. Situémonos dentro de alrededor de una década: la República de Navarra, tras el referéndum que convocó Ibarretxe en medio de la última campaña terrorista, acabó consolidándose como el proyecto conjunto del nacionalismo vasco, unificando los viejos territorios forales de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. El acuerdo con el Estado español, que finalmente se firmó sin demasiada oposición, pues el hartazgo de la sociedad así lo determinó, no incluyó otras zonas reivindicadas por los nacionalistas en Cantabria, Burgos, La Rioja o Aragón. La República de Navarra surgió así sin una ulterior violencia con respecto a España, aunque el régimen instaurado dentro de ella, de carácter populista y con ribetes totalitarios, actuó sin descanso para reprimir toda disidencia.

Tal como había previsto el Euskobarómetro, en los meses inmediatos a la declaración de independencia, una buena parte de los españolistas, identificados con los partidos de signo nacional, abandonaron su lugar de residencia para instalarse en otras partes de España. Más de 127.000 vascos y casi 79.000 navarros emprendieron ese periplo. No fueron los únicos: en un goteo incesante, durante los años siguientes, repitieron la experiencia 298.000 vascos más y otros 93.000 navarros; es decir, la mitad de los que, en las encuestas, señalaban que no descartaban marcharse. La República de Navarra, que se había formado con una población de 2,7 millones de habitantes, se quedó finalmente con 2,1. Su limpieza ideológica se había consumado.

Este éxodo repercutió negativamente sobre la economía. La falta de mano de obra -pues la inmigración extranjera no pudo compensarlo- y la reducción de la demanda obligaron a cerrar muchas instalaciones productivas. La República de Navarra redujo así su PIB en un 22 por ciento con respecto al año de la independencia. Esta caída resultó ser más intensa en el viejo reino -llegando hasta el 29 por ciento- que en el País Vasco, donde apenas superó el 20 por ciento.
El Estado navarro, por otra parte, había quedado desgajado del ámbito institucional de la Unión Europea. Ésta, fiel a los tratados fundacionales, no aceptó que la secesión de la República de Navarra diera lugar a la aparición automática de un nuevo miembro y se apresuró a señalar que los gobernantes del país emergente, una vez que cumplieran con los requisitos democráticos, podrían aspirar a negociar su adhesión. Entretanto, se impondría un tratamiento económico similar al de las demás naciones ajenas a la Unión. La aparición de una frontera política y económica con España y con los demás países de la UE fue inmediata.

Atravesar las fronteras económicas tiene costes que gravan las mercancías y elevan sus precios. Hay que pagar los aranceles; hay que realizar trámites administrativos, documentar los envíos y soportar inspecciones en los puestos fronterizos que alargan el transporte y lo encarecen; hay que operar con la divisa extranjera, asegurar el tipo de cambio y las operaciones de crédito. Todo junto puede suponer un encarecimiento promedio de las exportaciones de casi el 16 por ciento. Ello hace que se reduzca su demanda: la República de Navarra dejó así de exportar a los países de la Unión Europea, incluyendo a España, más de 10.000 millones de euros al año. O sea, perdió la cuarta parte de sus mercados europeos y, con esa pérdida, experimentó una reducción adicional de su producción. En total, esta caída de los mercados exteriores se plasmó en una pérdida del 13,7 por ciento del PIB, nuevamente con relación a la cifra del año de la independencia. Y, una vez más, la peor parte se la llevaron los navarros, donde el quebranto llegó al 15,5 por ciento, pues para los vascos la reducción se limitó al 13,2 por ciento.
Las encuestas que se hicieron antes de la independencia entre los empresarios señalaron que, para no perder sus mercados, muchos de ellos estaban preparados para deslocalizar su producción. Finalmente el vaticinio se cumplió y aproximadamente una cuarta parte de las empresas medianas y grandes trasladaron sus instalaciones a otras regiones de España o a alguno de los países de la Unión Europea. Ello supuso un zarpado adicional sobre el PIB que acabó cuantificándose en el 10 por ciento, esta vez de una forma muy homogénea en todos los territorios.

La suma de todos estos efectos acabó siendo muy importante y, en la década transcurrida desde la independencia, se acumuló una pérdida del 45,7 por ciento en el PIB de la República de Navarra. Se reprodujo, de esta manera, como si no se hubiese aprendido nada, la misma experiencia que en último decenio del siglo XX habían atravesado los países que se desmembraron de la antigua Unión Soviética, como Ucrania, Letonia, Rusia, Bielorrusia o Lituania, donde el PIB descendió entre el 35 y el 68 por ciento. No obstante, desde un punto de vista relativo la caída de la actividad económica se vio parcialmente atenuada por el descenso en la población, de manera que el producto por habitante se redujo en menor medida. Así, al final del período, los ciudadanos de la emergente República eran un 30,4 por ciento más pobres que al comienzo, afectando esta merma más intensamente a los navarros -36 por ciento de reducción en el PIB per capita- que a los vascos -29,9 por ciento-. Claro que, si se tiene en cuenta lo que pasó con los españoles, los resultados macroeconómicos de la República de Navarra de forma inevitable tenían que ser valorados muy negativamente. En efecto, en España el PIB por habitante mantuvo el mismo dinamismo que en los años anteriores a la secesión y, pasado el decenio, se había acumulado una ganancia del 14,2 por ciento. Esto hizo que los vascos y navarros pasaran de una situación en la que eran, por término medio, un 27,4 por ciento más ricos que los demás españoles, a otra en la que, por su renta, acabaron siendo un 20,5 por ciento más pobres que éstos.

En definitiva, la lección que se extrae de este ejercicio prospectivo señala que la independencia de la República de Navarra, con la secesión de todos los territorios forales, implicará un importante sacrificio para las personas que hoy los pueblan. Unos emprenderán el camino del exilio y otros verán mermado su bienestar por el recorte de su renta, tanto en términos absolutos como relativos. No se sorprenda el lector; esto ya lo sabían los promotores de la independencia, pues, como le dijo Xavier Arzalluz a Hans Magnus Enzensberger en 1987, los nacionalistas «estamos dispuestos a pagar cualquier precio para desarraigar de una vez la ocupación española; incluso nos avendríamos a un descenso del nivel de vida». La República de Navarra, envuelta en su pobreza, habrá dado así satisfacción a la vieja aspiración del nacionalismo vasco que ya formulara Sabino Arana: «la independencia de Euskeria ... para aislarnos de los maketos en todos los órdenes de la vida ... y trabajar para Dios».

El terrorismo nacionalista rebrota en Galicia
Redacción MinutoDigital 16 Noviembre 2007

Desde la desarticulación del Exercito Guerrilleiro do Pobo Galego Ceibe, responsable del asesinato de un Guardia Civil y diversos actos terroristas durante la transición no había habido en Galicia más terrorismo que el protagonizado por el GRAPO o ETA. El nacionalismo gallego no había cuajado en un radicalismo violento como ha sucedido en el País Vasco o Cataluña.

Sin embargo desde la llegada al poder de Zapatero el impulso político a los separatismos, se ha visto acompañado de un rebrote de radicales nacionalistas, que en algunos casos ha cuajado en grupos terroristas en ciernes.

En el año 2005 militantes del grupo radical independentista AMI colocaron un artefacto explosivo en Santiago de Compostela, que causo sólo daños materiales a una sucursal bancaria. Entonces los nacionalistas gallegos, BNG al frente, pusieron el grito en el cielo por lo que consideraron una actuación policial desproporcionada (sic).

Un año más tarde, varios artefactos estallaron en las obras de la autovía que enlaza la ciudad de Cacheiras con Santiago de Compostela (AG-69), cuya autoría se atribuyó a independentistas radicales gallegos.

Ayer una bomba hizo explosión frente a una inmobiliaria en el barrio de O Forte, en el municipio pontevedrés de Cangas, sin que se produjesen daños personales. Rubalcaba ha reconocido que que se vienen colocando en Galicia bombas contra sectores inmobiliarios que podrían proceder “de grupos independentistas radicales y violentos que se va a perseguir”.

Este es el segundo atentado que se registra en el municipio de Cangas, después de que el pasado 9 de mayo, artificieros de la Guardia Civil realizasen una detonación controlada de un explosivo hallado dentro de una olla exprés colocada en una construcción de la parroquia de Darbo.

Posteriormente, el pasado 25 de septiembre, explotó en Mugardos, a unos 600 metros de Reganosa, otro artefacto con pólvora de feria que destrozó un contenedor y causó daños a dos viviendas situadas en el lugar de Os Novás, en la parroquia de Mehá.

Desde la sociedad gallega se ve con preocupación el aumento de este tipo de acciones, que revelan el nacimiento de una nueva generación de radicales nacionalistas que supone un serio retroceso para la convivencia democrática y las libertades, que sólo se puede explicar desde las constantes cesiones al separatismo que ad alas a este tipo de grupúsculos.

EL PELIGRO RADICAL
EDITORIAL El Ideal  16 Noviembre 2007

Las fuerzas de seguridad venían avisando desde hace meses del aumento de actividad de los grupos independentistas gallegos y de sus contactos cada más más intensos con ETA; dos circunstancias que ayer se reflejaron en la explosión de una bomba en Cangas, pues el artefacto es similar al que la banda hizo estallar hace unos días en Guecho. Evidentemente, se trata de un acto terrorista y, por lo tanto, es obligado activar todas las alarmas para impedir que se puedan repetir acciones similares, porque Galicia nunca fue una tierra donde las posturas radicales tuvieran arraigo. Mantener en la marginalidad a los extremistas será la mejor manera de acabar con ellos, pero para conseguir esa meta es preciso combinar la acción policial con la judicial sin dar tregua a los violentos.

AL GRITO DE "HIJOS DE PUTA"
Manifestantes de extrema izquierda destrozan a pedradas las ventanas de la COPE en Vigo
Al grito de "hijos de puta", un grupo de ultraizquierdistas ha apedreado la delegación de COPE en Vigo a las 21:30. Medio centenar de piedras destrozaron la cristalera y el rótulo de la emisora. Una hora antes, la calle en que se encuentra ésta fue escenario de una concentración que según la agencia Efe era "antifascista" y que reunió a decenas de radicales de extrema izquierda.
Libertad Digital 16 Noviembre 2007

Pasaban unos minutos de las 21:30 de la noche de este jueves cuando un grupo de desconocidos de extrema izquierda comenzaban a lanzar piedras a la emisora de COPE en Vigo, situada en la céntrica calle del Príncipe, frente al museo de arte moderno. En las fotos, cedidas por elentir, pueden apreciarse parte de los daños.

Según ha podido saber Libertad Digital, sólo una hora antes, se disolvía una manifestación en el centro de Vigo (junto a la sede de COPE en la ciudad) donde se gritaron consignas de extrema izquierda y se mostraron pancartas con los mismos motivos. Una concentración de la que hasta el momento se desconocen convocatoria y motivos. Un despacho de la agencia Efe habla de "concentración de grupos antifascistas en homenaje al joven muerto en Madrid".

Una hora más tarde, los radicales comenzaron a apedrear la fachada y las ventanas de la delegación de COPE en Vigo destrozando la cristalera y el logotipo que pende de la fachada. Al grito de “hijos de puta” los extremistas lanzaron cerca de medio centenar de piedras logrando colar algunas en el interior donde casi alcanzan a la señora de la limpieza que a esa hora estaba a punto de finalizar su jornada laboral.

Según ha relatado a Libertad Digital uno de los periodistas de la COPE en Vigo, al verse sola, la señora de la limpieza, muy nerviosa, llamó al director de la emisora que se apresuró a denunciar el ataque a la Policía Nacional. De momento, los responsables de COPE Vigo no tienen previsto llevar a cabo más acciones. Tan sólo confían que las cámaras del museo de Arte Moderno hayan captado las imágenes del ataque. Los ataques a esta emisora y a sus comunicadores motivaron la semana pasada que la dirección central publicara una nota de apoyo. Las agresiones físicas a delegaciones de la cadena ya han dejado huella en varios sitios. En Barcelona se pintaron consignas en nombre de Terra Lliure. En Madrid se encadenaron varias personas con pancartas bajo la dirección de dos diputados de ERC y luego se refugiaron en su despacho en el Congreso. En la capital también hubo una amenaza de bomba en plena emisión de La Mañana que dirige Federico Jiménez Losantos. Ahora le ha tocado a Vigo.

susto en cangas
Radicales gallegos atacan una inmobiliaria con una bomba similar a las de ETA
El atentado de Pontevedra fue perpetrado con un artefacto compuesto por 5 kilos de cloratita
ANTONIO OJEA El Correo 16 Noviembre 2007

El Ministerio del Interior cree que grupos radicales independentistas gallegos están detrás del atentado que destrozó en la madrugada de ayer las oficinas de una empresa inmobiliaria de Cangas do Morrazo, en Pontevedra, con una bomba muy similar a la utilizada por ETA el pasado domingo contra la sede de los juzgados de la localidad vizcaína de Getxo. El artefacto, compuesto por cinco kilos de cloratita, devastó el local y afectó a dos establecimientos comerciales y a tres viviendas del popular barrio de O Forte, aunque no causó daños personales. Todas las investigaciones apuntan al colectivo Resistencia Galega.

El estallido tuvo lugar a las 2.25 horas de la madrugada. Los terroristas, que no avisaron con anterioridad, colocaron el artefacto en el alféizar de una de las ventanas de la Inmobiliaria Morrazo, a sólo cien metros del Ayuntamiento de Cangas.

La explosión, que se oyó a un kilómetro de distancia, despertó a todo el pueblo. Además de destrozar la fachada, el interior y el mobiliario de la oficina, provocó graves desperfectos en la cercana cafetería 'Casablanca', que en esos momentos se encontraba cerrada, y en tres inmuebles de las calles Félix Ozámiz y Xoán de Cangas, que sufrieron roturas en ventanas, puertas y falsos techos a cuenta de la onda expansiva.

Los bomberos y policías personados en la zona, tras comprobar la gravedad de los daños, procedieron a desalojar a los vecinos de las viviendas más afectadas, entre ellas a una pareja de ancianos y a una familia con niños, que fueron realojadas en un hotel y en casas de familiares.

Hasta el lugar de los hechos se desplazó un equipo de policía científica y otro de TEDAX de la Guardia Civil para recuperar los restos del explosivo que puedan aclarar la autoría del atentado. No obstante, todas las investigaciones apuntan al grupo independentista Resistencia Galega, el más activo en la zona en los últimos meses.

El delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, señaló que las primera hipótesis de trabajo señala a los independentistas, si bien advirtió que es muy pronto y que será necesario esperar a que las fuerzas de Seguridad precisen la composición de la bomba y el explosivo usado por los terroristas. Aseguró que, a pesar de la potencia de la explosión, el artefacto era de fabricación casera y confirmó que, a diferencia de otras ocasiones, no hubo aviso previo.

Desde Bilbao, el titular del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, apuntó también a los conocidos grupos radicales de la zona y recordó que existe un «repunte de la actividad» de estos colectivos independentistas gallegos. No obstante, el ministro se mostró cauto y aseguró que la investigación continúa abierta y que no se descarta por el momento ninguna otra hipótesis.

Octavo del año
Resistencia Galega ya ha colocado otras bombas de poca capacidad destructiva. El último artefacto, abandonado hace seis meses, estaba montado en el interior de una olla a presión y fue detonado bajo control por los artificieros de la Policía. Junto a la olla se encontró un panfleto firmado por este mismo grupo terrorista.

Este atentado es el octavo con bomba que se produce en Galicia desde principios de este año. Tres de los artefactos fueron desactivados o detonados de forma controlada por las fuerzas de Seguridad y los otros cinco explotaron, aunque en ninguno de estos casos se produjeron daños personales y los materiales no resultaron de gran consideración.

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