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Recortes de Prensa    Domingo 18 Noviembre   2007

Consejos y desmarques
Luis del Pino Libertad Digital 18 Noviembre 2007

Parece que la cosa va de consejos. La carta dominical de Pedro J. es un mensaje dirigido al Partido Popular, con una serie de recomendaciones sobre cómo acometer la recta final de la legislatura, a cuatro meses de las elecciones generales.

Según la carta dominical de Pedro J. "el PP no debía haber dado la batalla contra el matrimonio homosexual... Tampoco debería oponerse a la investigación con embriones... Y tampoco debería ser beligerante contra la existencia de una asignatura que se llame Educación para la Ciudadanía".

En lugar de ello, sigue diciendo Pedro J., en lo que el PP debería concentrar su mensaje es en "la protección de los derechos civiles de todos los españoles contra las concesiones arrancadas por los nacionalistas" a Zapatero.

Pero eso, según el director de El Mundo, no hay que hacerlo de forma contundente: "No es la hora de volver a llenar las calles detrás de las pancartas de la, por tantas razones admirable, pero no pocas veces demasiado radical, Asociación de Víctimas del Terrorismo, pues las negociaciones del mal llamado «proceso de paz» han terminado sin que los peores augurios sobre concesiones a los etarras se hayan consumado."

En lugar de la pancarta, dice la carta dominical, es "el momento de proponer cómo neutralizar el chantaje permanente de las minorías soberanistas... cómo garantizar el derecho de todos los padres a que sus hijos reciban enseñanza en castellano... cómo blindar a los comerciantes frente a la persecución inquisitorial de la policía lingüística...".

Es el momento, continúa la misiva, de hacer "un programa... que apueste por estimular la participación política... que vuelva a reducir los impuestos... y que no escatime recursos para la enseñanza, la seguridad ciudadana, la investigación científica... o la lucha contra el cambio climático."

En resumen, que el PP debe, según Pedro J.:

1. Renunciar a los aspectos morales de su programa (dejando huérfanos de representación parlamentaria a lo que la propia carta reconoce que son varios millones de votantes).

2. Renunciar a echarle en cara a Zapatero el proceso de negociación con ETA (ese engaño masivo, a todas luces delictivo, que todavía continúa y que se retomará después de las elecciones).

3. Incluir en su programa una serie de medidas destinadas a reforzar la cohesión nacional (pero que son de imposible cumplimiento, ante unos nacionalismos dispuestos a romper la baraja).

4. Y añadir los restantes ingredientes de cualquier programa comme il faut (es decir, blablablá diverso, políticamente correcto, sobre la educación, los impuestos y el cambio climático)

Por supuesto, el 11-M ni nombrarlo. El Estatuto de Cataluña no se menta. La voladura del Tribunal Constitucional no es objeto de debate. La putrefacción de la vida pública española, instalada en la mordida perpetua a bajo y alto nivel, no es motivo de reflexión. El lastimoso estado de la separación de poderes no se afronta... Un programa virtual para un país virtual.

No sé si Pedro J. se da cuenta, pero la asunción de ese discurso lleva de manera inmediata a una pregunta: ¿qué objeto tiene, entonces, que el PP se presente a las elecciones?

Si lo que se nos está diciendo es que, gane quien gane las elecciones siguientes, se van a consolidar los pasos dados en el terreno moral/social; se van a dar por buenos los Estatutos que ponen fin a la existencia de la Nación; no se va a clarificar quiénes son los responsables del golpe del 11-M; no se va a acometer reforma alguna que nos saque del patio de monipodio en que se ha convertido la vida pública y no se va a hacer nada por recuperar el Estado de Derecho y restaurar la independencia del poder judicial,... ¿para qué hace falta molestarse en convocar comicios? Que se reúnan los cónclaves pertinentes en algún despacho; que se declaren prescritos todos los delitos de terrorismo (incluido el 11-M); que decreten que España es, desde ahora, un territorio (porque lo de "Estado" lo mismo le molesta a alguien) plurinacional y confederal; que decidan qué leyes hay que impulsar (por ejemplo, la de la eutanasia, que preocupa mucho a los españoles); y que se haga una purga en la carrera judicial, sustituyendo a los jueces de oposición por otros designados por los partidos, de forma que a la cárcel vaya el que ha afanado una gallina, pero no el que ha robado mil millones en connivencia con el partido de turno.

¿Pero de qué estamos hablando?

A lo largo de tres años y medio, se ha estado de manera perpetua (desde distintos ámbitos) embridando a las bases del PP, y al propio PP, en una estrategia de la inacción, desaconsejando cualquier enfrentamiento con el Gobierno, desaconsejando las manifestaciones, desaconsejando la transmisión de mensajes claros y firmes, desaconsejando el aprovechamiento de los errores del Gobierno Zapatero...

A lo largo de tres años y medio, se han estado publicando sistemáticamente encuestas en las que se lanzaba el mensaje de que el PSOE sigue por encima del PP en intención de voto. Y, en lugar de extraer las consecuencias lógicas de ese hecho (si el PP sigue por debajo, después de lo que ha llovido, es que la estrategia de la inacción que se ha seguido hasta ahora es incorrecta), se han estado empleando esas encuestas para aconsejar al PP justo lo contrario: que se sumerja todavía más en la inacción...

A lo largo de tres años y medio, se le ha estado pidiendo al PP que dejara pasar las oportunidades de lanzarse a la yugular del Gobierno, incluido el tema del Estatuto catalán, incluido el infame proceso de negociación con los asesinos... Y a cuatro meses de las elecciones se le vuelve a pedir al PP que plantee estas elecciones como si no fueran unos comicios donde lo que está en juego es la existencia de la propia Nación española.

¿Qué mensaje se intenta trasladar al PP? ¿Que debe continuar haciendo el Don Tancredo? ¿Que no recuerde en campaña electoral que está en marcha un plan de confederalización de España? ¿Que ignore a esos "varios millones" de españoles a los que sí les importan los aspectos morales, para lograr unos supuestos votos centristas que nadie sabe cuantificar? ¿Qué no le restriegue a Zapatero por la cara la indignidad moral de sentarse con los asesinos mientras persigue a las víctimas? ¿Que haga como si en España no hubiera tenido lugar el 11-M y como si ese 11-M no hubiera sido hecho precisamente para poner en marcha el proceso vivido desde entonces?

¿O es que el mensaje no está dirigido a los dirigentes del PP, sino a sus votantes? ¿Se nos está, acaso, lanzando el mensaje de que hay que renunciar a todos los planteamientos ideológicos, incluida la propia existencia de la Nación española, para que el PP gane las elecciones?

Pues, en lo que a mi respecta, lo siento, pero no considero el triunfo electoral del PP un objetivo en sí mismo. Si ese triunfo no va a servir para parar el Golpe de Régimen, si ese triunfo no va a servir para anular las leyes aprobadas por un Gobierno ilegítimo (aunque legal), si ese triunfo no va a servir para acabar con el asalto nacionalista a las estructuras del Estado, si ese triunfo no va a servir para poner al Estado entero a trabajar para acabar con los asesinos por vía policial, si ese triunfo no va a servir para conseguir que los tribunales vuelvan a hacer Justicia... entonces me da igual que el PP triunfe o no.

Si de lo que se trata es de llevar a su culminación una Hoja de Ruta decidida al margen de los ciudadanos, me es indiferente quién se encargue de llevarla a la práctica.

Lo que yo quiero es, precisamente, abortar esa Hoja de Ruta. Y quien no lance un mensaje claro dirigido en ese sentido no contará con mi voto, llámese PP o llámese de cualquier otra forma.

A lo mejor tiene razón Pedro J. en que, para atraerse al electorado centrista (sea eso lo que sea), el PP tiene que adoptar un discurso idéntico al del PSOE. Pero, en ese caso, que el PP se dedique a ese electorado "centrista" y que nos lo diga claramente a los que no pertenecemos a ese segmento del electorado (que somos muchos millones, como el propio Pedro J. reconoce), para buscar otras opciones a las que votar.

Y, en cuanto a la estrategia de aquí a las elecciones, el próximo día 24 yo volveré a salir a la calle, convocado por esa AVT que parece que a algunos les causa desasosiego. Y volveré a salir a la calle para decir una cosa muy clara: que sabemos que lo que ha conseguido que se interrumpiera temporalmente el "proceso" de cesión a los asesinos ha sido, única y exclusivamente, la contestación social. Que sabemos que, si fuera por los apóstoles de la moderación, a estas horas el proceso de "presentación en sociedad" de los asesinos estaría culminado. Que sabemos que ese proceso no está muerto, sino que tan sólo se espera al resultado de las elecciones para acometer la segunda parte del mismo (el famoso "Año del Perdón" en 2008, según terminología de Mikel Antza): Que sabemos que lo único que va a poder detener el proceso de confederalización de España es una reforma de la Constitución que corte de raíz los movimientos centrífugos nacionalistas. Y que sabemos que el Golpe de Régimen del 11-M se llevó a cabo, con asesinato de 200 personas incluido, precisamente para poner en marcha esta dinámica que sólo la contestación social podrá detener.

Algún columnista con buenos contactos en la calle Génova señalaba hace unos días en elconfidencial.com que "El PP marca distancias con la AVT" y que Rajoy no asistiría a la manifestación del próximo sábado, lo cual parece estar en línea con las recomendaciones contenidas en la carta dominical de Pedro J.

En realidad, supongo que ese columnista de El Confidencial se referirá a que es "el entorno de Rajoy" el que se desmarca de la manifestación, porque en el PP hay mucha, muchísima gente a la que no se le pasaría nunca por la cabeza la indignidad moral de desmarcarse de las víctimas del terrorismo. Como tampoco se le pasaría por la cabeza plantear la campaña de las siguientes elecciones como si viviéramos en un país virtual donde nuestro problema más acuciante fuera el cambio climático y no el asalto frontal a la Constitución del 78.

Creo que va a ser muy instructivo comprobar, el próximo sábado, si ese columnista de El Confidencial tenía razón en sus pronósticos. Porque, a lo mejor, lo que resulta es que el PP de lo que tiene que desmarcarse, y desmarcarse ya, es del entorno de Rajoy.

Antes de que sean los ciudadanos los que empiecen a desmarcarse del propio PP.

La alternativa del PP
EDITORIAL Libertad Digital  18 Noviembre 2007

Hoy domingo Mariano Rajoy clausura la última conferencia política celebrada por el Partido Popular en esta legislatura, un acontecimiento que en palabras de Ángel Acebes devuelve a los españoles la confianza en sí mismos y pone a su partido rumbo a La Moncloa. Más allá de la puesta en escena, los eslóganes y los vídeos, en los que cabe destacar una mejoría en la deficiente política de comunicación del PP (ha habido mayor concisión y claridad) lo que más interesa a la ciudadanía es conocer las propuestas políticas concretas y las premisas que las inspiran. Es en estos puntos que las grandes formaciones políticas se plantean con frecuencia el falso dilema entre los principios y el éxito electoral, lo que a menudo se traduce en penosas contradicciones.

El PP no es ajeno ni estas tensiones ni al "centrismo", esa extraña mezcla de debilidad, corrección política y complejo ante el monopolio de la compasión que esgrime la izquierda. Frente a esta tendencia está la creencia, demostrada por los hechos en no pocas ocasiones, de que la coherencia, la sinceridad y la convicción son algunos de los elementos más importante tenidos en cuenta por el segmento del electorado menos ideologizado a la hora de decantarse por uno u otro partido.

Entre las propuestas más positivas, la apuesta por la derrota del terrorismo desde la ley y el reforzamiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. La renuncia del actual Gobierno a la represión de los violentos en aras de la negociación y el diálogo con los criminales es uno de los puntos más oscuros de su gestión. Por tanto, cualquier iniciativa que defienda la ley y el orden en un contexto de aumento de la delincuencia, tanto la común como la terrorista, es siempre bienvenida. También es interesante la Ley de Igualdad de Derechos de los Españoles, una iniciativa plenamente constitucional y similar a otras disposiciones legales en vigor en estados federales. Sin embargo, para que no quede en papel mojado, esta medida deberá enmarcarse en un proyecto global de armonización de los estatutos de autonomía, o incluso de reforma constitucional. A nadie se le escapa que la cooperación entre la Administración Central y las comunidades autónomas no está garantizada por el comportamiento leal de un puñado de gobiernos regionales del PP. A este respecto, ha faltado en la conferencia un mensaje más realista, y que no haría sino reflejar la preocupación de la mayoría de los españoles ante la deriva secesionista y excluyente de algunos ejecutivos autonómicos.

También son importantes las promesas de rebajas fiscales y de reforma de los organismos reguladores, que tan tristes espectáculos han protagonizado esta legislatura, aunque tampoco el PP estuvo libre de culpa durante su etapa de gobierno, y el compromiso con la calidad de la formación que reciben los escolares españoles. Tres asuntos de gran relevancia sobre los que sería deseable que en breve el partido de Rajoy comenzase a formular propuestas concretas, tasadas y presupuestadas. En cuanto a las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar, la preferencia del PP por la discriminación positiva, una política miope, ineficaz y contraproducente, nos parece un desacierto, aunque la predilección por los incentivos fiscales sobre la coacción y la prohibición refleja un talante muy diferente del autoritarismo socialista.

A falta del discurso final de Mariano Rajoy, que esperamos no adolezca de la blandura y vaguedad exhibida en otras ocasiones, el balance final de la conferencia popular es en general esperanzador para una nación zaherida por cuatro años de ineficacia, sectarismo y radicalidad. Ahora toca cumplir.

¡A buenas horas!
Vicente A..M. Periodista Digital 18 Noviembre 2007

Ahora el Sr. Zapatero en una actuación de las que ya nos tiene acostumbrados, ha "mandado" que su partido no haga uso del terrorismo como arma de debate ni de política durante los meses de campaña. ¡A buenas horas, Sr. Presidente!.¿Por qué no lo hizo usted aquellos días previos a las elecciones, cuando hasta la junta electoral Central estuvo a punto de anularlas por la intromisión de su partido con el Sr. Rubalcaba y de usted mismo en un uso del terrorismo como arma electoral?.

¡A buenas horas, Sr. Presidente!. Cuando su nefasta operación de negociación a cualquier precio, solo frenada por la firme oposición de las Víctimas del terrorismo y del PP,le han impedido llegar a acuerdos infames políticos con los terroristas. Unos acuerdos llevados a cabo en unas reuniones que negó hasta cuando hubo un atentado como el de la terminal de Barajas T4 con dos asesinados y previas alas elecciones de mayo. Unos acuerdos recogidos en unas actas, que también negó y que por fin salieron a la luz para su vergüenza.

¡A buenas horas, Sr. Presidente!, cuando desde su mandato se ha hecho lo posible por favorecer la reintegración de los terroristas y sus organizaciones como ANV y PCTV en las Instituciones para que vuelvan a tener fondos de financiación e información privilegiada de censos y de ciudadanos y sus datos personales. Cuando de su propia mano les ha llevado al Parlamento europeo, avalando su representatividad negada por el más alto Tribunal de España.

¡A buenas horas, Sr. Presidente!, cuando sabe positivamente que su estudiada arenga es desoída por sus camaradas, empezando por su número dos, el Sr. Blanco que arremete como única base argumental con el terrorismo del tipo que sea y contra personas que no ejercen ningún cargo político como el Sr. Aznar, intentando revivir cadáveres como la guerra de Irak y el Prestige.

Su discurso, Sr. Presidente es vacío, es mendaz y es hipócrita. Usted predica en un lenguaje perverso en el que sus acólitos saben interpretar sus verdaderos deseos. Usted quiere pasar como garante de un talante conciliador, cuando ha estado durante todo su mandato ejerciendo el totalitarismo y el desprecio por el adversario político, desoyendo cuantas críticas se le han hecho por los ciudadanos y las propias víctimas del terrorismo.

Así que menos predicar y más laborar. Usted no va a poder evitar que se esconda toda su ineficaz gestión y su obstinación en ocultar a la opinión pública sus verdaderas intenciones,seguir negociando con ETA.El engaño y la mala conciencia son difíciles de ocultar, aunque los quiera disfrazar de concordia y talante.

Teología y dinamita
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 18 Noviembre 2007

Hace cosa de un mes, un rotativo de Cataluña sacó una encuesta según la cual seis de cada diez catalanes se manifiesta a favor de un referendo de autodeterminación, si bien sólo el 18% apoya la independencia. ¿Cómo interpretar el resultado? La respuesta, en mi opinión, es clara: aunque la mayor parte de los catalanes se sienten cómodos como españoles, muchos saludarían con alborozo la oportunidad de que se les pidiera permiso para seguir siéndolo. Esto me sugiere tres reflexiones.

La primera, es que la encuesta habría arrojado resultados no disparejos en La Alcarria. Por supuesto, sólo un porcentaje mínimo de alcarreños anhela la independencia. Pero estoy seguro de que muchos, muchísimos alcarreños, preferirían concebir su españolidad como optativa, antes que como obligatoria. El concepto de patria como destino ineludible ha gozado de gran prestancia en determinadas épocas. Verbigracia, aquéllas en que a uno le asignaban el nombre del santo del día en que había nacido. Ahora, por el contrario, se elige el nombre con mentalidad, por así decirlo, consumista. El personal consideraría ofensivo que el repertorio onomástico no incluyera «Vanessa» o «Jonathan», aunque en el fondo le tire más «Carmen», «María», o «Dolores».

El segundo punto es obvio. Lo que los entrevistados ignoran, es la diferencia entre el mensaje que emiten, y el uso que los nacionalistas harán de él. Para el entrevistado, la consulta referendaria es una cortesía del gobernante. Para el político nacionalista, una coartada para dotar a su territorio del derecho de autodeterminación, con todas las consecuencias que ello implica. Esas consecuencias horrorizarían al votante, si se tomara la molestia de extraerlas. Pero el votante está en sus cosas. O sea, en otras cosas. Conclusión: en orden a que la democracia funcione bien, esto es, a que opere como un sistema de señales sobre las prioridades reales del ciudadano, es necesario también que los partidos funcionen bien. El requisito no se cumple en el frangente español actual.

Se suscita, por último, una grave cuestión de filosofía política. En esencia, nos enfrentamos a dos percepciones distintas sobre la naturaleza de la convivencia. Según una de ellas, vivir juntos equivale a vivir asociados, es decir, a vivir voluntariamente unidos. Los modelos contractualistas del Estado, muy influyentes desde el siglo XVII, postulan un acuerdo fundacional entre hombres que se encontraban previamente en estado de naturaleza. Es la estampa que nos propone Hobbes, o que consagra Locke. El que seamos franceses o españoles sin que nadie haya solicitado previamente nuestra opinión, se explica aludiendo a un acto de consentimiento tácito: suscribimos con tinta invisible un documento de adhesión invisible. Hume y Adam Smith se permitieron toda suerte de sarcasmos sobre estos contratos inexpresos.

Conforme a la otra visión, que es la tradicional, la convivencia no se elige. En la convivencia, de alguna manera, se está. Una manera de expresar esto, es invocar la nación. La nación nos precede; y nos reclama, no porque la hayamos abrazado, sino porque nos ha acaecido venir a la existencia dentro de ella. Atendamos a los artículos 1.1 y 1.2 de la Constitución. Afirma el primero: «España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, etc...». Y dice el segundo: «La soberanía española reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». Aquí, el pueblo español aparece como un hecho dado, anterior a la forma política del Estado y al propio Estado. El verbo «constituye», un verbo de acción, presupone un sujeto prepolítico. A saber, el pueblo, el pueblo español.

Podría decirse que la Constitución es voluntarista en su concepto del Estado, aunque no en lo tocante a la identidad del sujeto que lo genera. La recusación nacionalista se refiere sólo a lo segundo, al sujeto soberano. Los nacionalistas no disponen de proyectos políticos interesantes o peculiares. No les aflige la organización de las cosas, sino pertenecer a la identidad primigenia de que la organización de las cosas depende. Estamos en la teología política, no en una discusión sobre las buenas formas de gobierno. Nos encontramos frente algo que, por desgracia, carece absolutamente de solución. El 18% de los catalanes que no quieren ser españoles podría, por cierto, coexistir alegremente con el 82% restante. ¿Por qué? Porque los discrepantes, en promedio, sólo discrepan cuando se les hace una encuesta. Cambia la cosa apenas entran en juego las minorías políticas. A partir de ese momento, la teología se convierte en dinamita.

¿La cesta de la... qué?
ANTONIO BURGOS ABC 18 Noviembre 2007

EL Gobierno («de España», claro, ¿de qué va a ser, joé?) tiene una habilidad, práctica, virtuosismo y destreza en el arte de convertir las mentiras en verdades sólo comparable a la infinita incapacidad de la oposición del PP para comunicar sus aciertos y denunciar los errores del PSOE. Rajoy es de los que te dicen que te van regalar cuarenta mil duros y te lo dice de una forma que te dan ganas de pegarle una bofetá. ¿Se imaginan la que habría liado el PSOE si llegan a ser ellos los que quitan la mili obligatoria? ¿Se imaginan a esas madres llorando emocionadas, cuando el truchimán de turno que fuera les anunciara que gracias a ellos sus hijos se libraban de perder año y medio de los mejores de su vida? Bueno, pues Aznar quitó la mili, no se enteró nadie y encima los chavales beneficiados por la decisión fueron precisamente los que le llamaron «asesino» por la guerra de Irak...

Ahora, a cuatro meses de las elecciones, el panorama mejora ampliamente. Para el Gobierno, claro. Siguen las cesiones, pero aquí No Passssa Nada. No son cesiones, sino triunfos del Gobierno. Las capitulaciones no de Santa Fe, sino de Mala Fe que hicimos ante la ETA las hacemos ahora ante todo moro que se nos ponga gallito y todo gorila caralpargata que ofenda a España y a su Rey. Lo de Venezuela, evidentemente, como dice Moratinos, se está enfriando. Pues cuando te calientan la cara de una bofetada, hasta que no te dan otra, se te baja la calor del rostro. ¿Retirar los embajadores, dice usted? ¿Cómo vamos a retirar los embajadores, si España no es Marruecos? Eso se deja para cuando el Rey de España visita una ciudad española. Pero ahora, ¿de qué y por qué vamos a retirar embajadores? A Venezuela, como son amiguitos, de la misma camada que Evo Morales y Fidel Castro, no les retiramos ni el saludo. Faltaría más. Pues de la afrenta de Corpes de Chile tiene la culpa Aznar. Y si no la tiene Aznar, la tiene el Rey...

¡Artistas, que sois unos artistas! Tenemos un Gobierno que igual que a las heroicas unidades combatientes se les da la Medalla Militar Colectiva, se está mereciendo la Medalla Colectiva de las Bellas Artes. Sobre todo si consideramos a la mentira como una de las Bellas Artes. Que aquí lo es. Aquí, como usted sabe, nunca nadie habló del Proceso de Paz, ni se lo comió con papas. Aquí la única Paz de la que hemos hablado siempre ha sido de la capital de Bolivia, la de nuestro gran amigo y benefactor del pueblo español Evo Morales; como Hugo Chaves es bien sabido que es el máximo defensor de las inversiones españolas en Venezuela y de la presencia de las empresas españolas en Hispanoamérica.

¿Y el arte de borrar de la mente de los españoles la cesta de la compra y las hipotecas? ¿Dónde me dejan el arte que tienen para que a cuatro meses de las elecciones, y con una oposición del PP que tiene el «cum laude» en el Master de Incapacidad Total de Comunicación, hayan conseguido que nadie de los sufridores del subidón de las hipotecas abra la boca, y a las encuestas de intención de voto me remito? Vuelvo a lo de siempre: ¿se imaginan la que estarían liando Pepiño y Rubalcaba si las hipotecas hubieran subido de esta manera con Aznar, que no era el «Gobierno de España», sino el de los fachas, que es una cosa muy distinta?

En cuanto a la cesta de la compra, si con Aznar el IPC hubiera pegado este estirón, si el litro de leche hubiera costado más que el de gasóleo; si hubieran subido de este modo el pan, y los macarrones, y el pollo, y los huevos (con perdón), ¿se imaginan la que estarían liando? ¿Se imaginan las movilizaciones de masas, el «pásalo» de los SMS, las organizaciones de consumidores largando, los del «no a la guerra» y los del «nunca mais» hasta quemando supermercados? Pero No Passsa Nada.

Y si pasa, como ha pasado en Chile gracias a la regia entrepierna de Don Juan Carlos, al momento logran que se olvide, para volver el calcetín culpar a los de siempre. Y si todo ello no basta, levantamos las barricadas de nuestros votantes más radicales y marginales con campañas contra el racismo, contra la xenofobia, contra el fascismo o contra lo que vaya haciendo falta. ¿Que ha subido la cesta de la... qué, dice usted? Aquí no ha subido nada. Aquí quien va a subir es ZP otra vez al poder. ¡Hala, a perpetuarse, como sus amiguitos Chávez con zeta y Chaves con ese!

Garantizar la derrota de ETA
María San Gil Noain El Correo 18 Noviembre 2007

Los miembros del Partido Popular venidos de todas las autonomías nos hemos reunido este fin de semana en Madrid para estudiar, acordar y debatir los contenidos esenciales de nuestro programa para las próximas elecciones generales. Son muchos los retos a los que nos enfrentamos como país. De índole económica, como es la rebaja de impuestos, la creación de empleo o el fortalecimiento del I+D español para ser competitivos en el nuevo escenario internacional; o de índole social, como es el fenómeno de la inmigración en nuestro país o los retos que plantea la Educación, la Sanidad pública, la Vivienda y las grandes infraestructuras, como el tren de alta velocidad o las obras para el abastecimiento de agua.

Pero, por encima de todo esto, los 'populares', con Mariano Rajoy a la cabeza, reafirmaremos nuestro compromiso para abordar con seriedad y garantías el primero de los problemas que tenemos en España, y especialmente en el País Vasco, que es la falta de libertad por la existencia de ETA. Como dice nuestro lema en estos meses previos a la campaña, estamos 'Preparados para ganar', y estamos además preparados para retomar la política que de verdad ha sido eficaz para debilitar a ETA y sus apoyos, la política desplegada magníficamente por los gobiernos de José María Aznar en los que participó Mariano Rajoy como ministro.

Los 'populares' vascos incidiremos en esta cuestión, en el hecho de que a día de hoy sólo el Partido Popular garantiza a los españoles una política de firmeza contra el terrorismo. Sencillamente la aplicación de la ley, de todos los instrumentos del Estado de Derecho con un único objetivo: la derrota de ETA, la inhabilitación de quienes como la banda terrorista y sus apoyos llevan 40 años utilizando el asesinato, la amenaza y la extorsión para lograr su objetivo, que es imponer por la fuerza su proyecto de claros tintes totalitarios. Una república vasca independiente gobernada 'manu militari' por Txeroki, Otegi y Ternera, una especie de Cuba del Cantábrico en donde la discrepancia política y la pluralidad se eliminan de forma literal, con la ejecución y el asesinato.

Sólo Mariano Rajoy y el Partido Popular son garantía de plantar cara a ETA, porque Zapatero ha demostrado su incapacidad manifiesta para abordar este problema. El balance en este aspecto es desolador: el presidente socialista ha perdido cualquier tipo de credibilidad -¿o habrá que decir 'credibilidaz'?- porque la sombra del proceso es muy alargada. Los 'populares' vascos no nos vamos a callar en esto por mucho que haya dirigentes del PSE, como el señor Pastor, que nos insulten por ello.

Vamos a seguir denunciando la irresponsabilidad de quien truncó el éxito democrático en la lucha contra ETA y cambió la política de la derrota, la política del Pacto por las Libertades, la política de la Ley de Partidos y de la cooperación internacional y de la persecución sin descanso de los terroristas, por la política de la negociación y de la cesión permanente.

Se da la paradoja de que estamos ante el presidente del Gobierno que más ha revuelto y removido en nuestro pasado, que más escotillas ha abierto de la caja de Pandora de nuestra trágica Guerra Civil, que más rencores aparcados entre españoles ha sacado a la luz por medio de la Ley de Memoria Histórica y, por el contrario, se niega ahora a responder de los errores garrafales y nefastos de su actuación política en la negociación llevada a cabo con los terroristas de ETA. Resucita la contienda bélica de 1936, por un lado, y, por el otro, Zapatero quiere activar la amnesia colectiva respecto al 'proceso de paz', por lo menos de aquí a las elecciones.

Todavía hace algo peor, y es trasladar a la ciudadanía la impresión de que el impulso político contra los delincuentes de ETA y la aplicación de la Justicia están sujetos al interés del Gobierno en cada momento. Ésta es la impresión que queda cuando vemos la encarcelación de De Juana y la cúpula de Batasuna, actuaciones que nunca pueden estar sujetas a coyunturas y negociaciones clandestinas. Lo malo de esta situación es que para Rodríguez Zapatero la encarcelación de Batasuna y el envío a prisión de De Juana forman parte de la 'negociación' y del diálogo con ETA-Batasuna, renglones torcidos si se quiere, pero elementos que forman parte también de la escenificación que supone el proceso.

Porque nuestro convencimiento es que Zapatero no ha finiquitado el proceso con ETA, sino que lo mantiene en un paro estético, en una suspensión forzosa por la cercanía de las elecciones generales. Zapatero sabe que la mayoría abrumadora de españoles abomina de las cesiones y de un proceso en el que sólo los terroristas salen ganando, como se puede comprobar con el PCTV y ANV en las instituciones, alimentándose del presupuesto público, sujetos férreamente al guión escrito por ETA y justificando en lugar de condenar cada atentado nuevo de los terroristas.

Nada me gustaría más que poder alabar la política antiterrorista de Zapatero, pero nada más imposible con este panorama. Es triste y duro decirlo pero a Zapatero le gusta el proceso y a ETA le gusta Zapatero. Por eso, en la conferencia política de este fin de semana en Madrid, los 'populares' vascos insistimos en la necesidad de cortar de raíz la cuesta abajo en que nos ha metido Zapatero con su negociación. Y vamos a resaltar la realidad objetiva de que sólo el Partido Popular garantiza una política de derrota de ETA, principal obstáculo para la libertad, la pluralidad y la convivencia en Euskadi. Éste es el principal problema al que nos enfrentamos los vascos y el resto de los españoles. De la ofensiva de Ibarretxe y la pobretona respuesta de Zapatero y el PSE, hablaremos otro día.

Tensión ante el 20-n
Editorial ABC 18 Noviembre 2007

EL próximo martes se cumplen 32 años desde la muerte de Francisco Franco. A partir de entonces, se puso en marcha un proceso modélico de transición desde un régimen autoritario hasta una democracia constitucional que significó la incorporación definitiva de España al lugar que le corresponde en la Unión Europea y en el mundo. El eco de los nostálgicos del franquismo se ha ido apagando progresivamente hasta que la irresponsable decisión de Rodríguez Zapatero de reabrir una falsa «memoria histórica» y cuestionar los acuerdos básicos de la Transición ha dado alas a la reaparición de viejos fantasmas que parecían superados. Este fin de semana hay veintiuna concentraciones convocadas en toda España por radicales de derechas que la extrema izquierda pretende contrarrestar con manifestaciones de signo contrario. El fuerte despliegue de las Fuerzas de Seguridad intenta evitar que se produzcan incidentes, pero es notorio que existe un clima de tensión, agravado por el asesinato de un menor hace pocos días en el contexto del choque entre bandas extremistas. El Ministerio de Interior ha tomado medidas excepcionales, entre ellas el refuerzo de los agentes antidisturbios de Madrid con policías procedentes de otras provincias. Se trata, en definitiva, de una situación sin precedentes desde hace años, reflejo de un deterioro de la convivencia ciudadana que no tiene justificación en el marco de un Estado de Derecho.

Con independencia de la legalidad o no de las manifestaciones convocadas, está claro que algo falla en una sociedad abierta y pluralista cuando los «ultras» de uno y otro signo se convierten en protagonistas. En otros países de Europa la extrema derecha obtiene un porcentaje limitado, pero no desdeñable, de votos. En España, en cambio, el respaldo en las urnas de esta corriente ideológica es prácticamente nulo. Lo mismo ocurre con los movimientos antisistema y los radicales de izquierda, que se cubren ahora bajo el manto equívoco del «antifascismo». Es evidente que el PP marca una distancia absoluta con la derecha extremista, y cualquier reproche en este terreno responde a la malevolencia o a la pura y simple mentira. A su vez, el PSOE movilizó el voto radical después del 11-M y, aunque sea ajeno a cualquier actitud violenta, mantiene siempre una cierta comprensión hacia los sectores radicalizados de la izquierda. El problema real no se plantea tanto en el terreno ideológico como en ciertos movimientos sociales, ya sean «skins», antiglobalización, ultras de clubes de fútbol o bandas callejeras, que a veces disfrazan bajo una apariencia ideológica sus actividades de tipo violento y en ocasiones delictivo. De hecho, unos y otros buscan ahora cualquier pretexto, ya sea el racismo contra los inmigrantes o la lucha frente al capitalismo global. Sin embargo, no hay que dejarse engañar por tales excusas. Se trata de buscar el conflicto entre grupos a los que acuden algunos jóvenes marginados como refugio para trasladar las frustraciones que les genera el fracaso de la familia y la escuela en la formación de valores cívicos. Algo tienen que hacer los poderes públicos y el conjunto de la sociedad española para explicar a estos jóvenes sin control que el sistema democrático es mejor ética y políticamente que los modelos totalitarios que dicen tomar como ejemplo.

Aunque algunos pretendan sacar ventajas partidistas de la coyuntura, es una mala noticia para la España constitucional que cientos de extremistas pretendan convertir las calles en un campo de batalla. El Gobierno tiene el deber inexcusable de evitar que se produzcan incidentes por medio de una acción policial rigurosa y eficaz. Sobre todo, Rodríguez Zapatero debe plantearse si merece la pena abrir la caja de los truenos, por culpa de un sectarismo trasnochado o de los socios desleales al sistema constitucional, creando así un ambiente propicio al enfrentamiento entre grupos que dicen representar unas ideologías felizmente superadas por el curso de la historia. Ojalá que el protagonismo de los radicales de cualquier signo sea un fenómeno fugaz y no un síntoma de un malestar más profundo en el conjunto de la sociedad.

España y el socialismo del siglo XXI
CARLOS ALBERTO MONTANER ABC 18 Noviembre 2007

Hugo Chávez amenaza a los inversionistas españoles. No son socios comerciales sino rehenes. Tal vez expulse a uno de ellos, multe a varios u ordene la detención de algún ejecutivo acusado de cualquier cosa que se le ocurra. Lo mismo acaba de hacer Daniel Ortega, como antes lo ensayó Evo Morales. Es una vieja estrategia aprendida de Fidel Castro. O el Gobierno español se conduce de acuerdo con las instrucciones y caprichos que le dictan, o la cuenta la pagarán las empresas radicadas en el país. Esto es saludable comprenderlo: ésas no son naciones regidas por normas internacionales convencionales previamente pactadas, sino repúblicas bananeras en las que cualquier tirano banderas, «agaritado en su odio», como escribía el maestro Valle-Inclán, hace lo que le da la gana con los nativos y con los extranjeros.

Por eso es tan importante que la política exterior española renuncie a la fantasía de que la España de nuestros días puede y debe tener estrechas relaciones con la corriente carnívora del socialismo. El buenismo en este terreno es un costoso disparate. No me refiero a la señora Bachelet, a Lula da Silva, a Kirchner o a Tabaré Vázquez. Según todos los síntomas, ésa es una izquierda vegetariana, razonablemente civilizada, que juega dentro de los límites del sistema. El problema es la otra izquierda, la del «socialismo del siglo XXI». Esa tropa peligrosa detesta visceralmente a España, hace una lectura victimista de la historia y tiene graves prejuicios ideológicos en su contra. Es una izquierda antioccidental, enemiga de la democracia, del mercado, del comercio internacional y de la globalización. Es una izquierda que supone, como ha declarado Evo Morales, que España forma parte de lo que llama, dramáticamente, «la cultura de la muerte». En las antípodas de las creencias, los valores y los intereses del 90% de los españoles. El resto, claro, lo forman los sobrevivientes del estalinismo acampados bajo las banderas de IU, la ETA y y el resto de la patulea, invariablemente alineados con Castro y Chávez.

Amigos y enemigos
La primera distinción de cualquier gobierno responsable es saber quiénes son sus amigos y sus enemigos. ¿Saben Zapatero y el Ministerio de Asuntos Exteriores lo que es el llamado «Socialismo del siglo XXI»? ¿Se han molestado en averiguar que estos señores se proclaman los herederos de la inconclusa tarea traicionada y abandonada por los soviéticos a partir del derribo del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS? ¿Han leído los papeles de la secta? ¿Conocen que se proponen demoler las estructuras políticas latinoamericanas para instaurar regímenes autoritarios de creciente injerencia estatista hasta forjar naciones basadas en el colectivismo, la ausencia de libertades y el caudillismo? ¿Están al tanto de que para lograr ese objetivo el señor Chávez invierte, literalmente, miles de millones de petrodólares? ¿Ignoran, por delirante que parezca, que el control de América Latina es sólo un paso para la proyectada conquista del planeta, y para ello establecen alianzas con cualquier gobierno antioccidental del mundo: la teocracia iraní, el manicomio norcoreano o el matadero africano del señor Mugabe?

¿Puede alguien explicar por qué el Gobierno del señor Zapatero, cada vez que puede, en cualquier foro, intenta favorecer a los enemigos de los españoles? ¿Por qué se esfuerza y empeña a sus mejores diplomáticos, muchas veces contra las propias convicciones de estos funcionarios, en aliviar las sanciones de la UE contra la dictadura de Castro? ¿Por qué no respalda decisivamente a los demócratas de la oposición de cada uno de los países acosados por el Socialismo del siglo XXI, que son los aliados naturales de la democracia española?

Termino con un párrafo de una carta de Cuba, escrita por el hijo de un exiliado republicano, ex preso político, y con un amargo email remitido desde Caracas: «Es una vergüenza sentir que el embajador de España en La Habana es uno de ellos y no uno de nosotros. Los disidentes le tememos como a la policía misma. ¿No se dan cuenta en Madrid de que Castro y este Gobierno odian a España y maldicen la transición porque les parece un ejemplo peligroso?». «Siempre pensamos -alegan los venezolanos- que España estaría junto a nosotros, representando en Bruselas a los demócratas de la oposición al chavismo. Todavía recuerdo a Carlos Andrés llevando a Felipe de polizón antifranquista en su avión. La insolidaridad de Zapatero con nosotros, los adecos, y, en general, con los demócratas de la oposición venezolana, sólo se puede calificar de traición». Hay algo de eso, pero es, también, una incomprensible estupidez.

Dictadura solapada.
Paco Sande  Periodista Digital 18 Noviembre 2007

Veo en un periódico de aquí, de Galicia, un artículo donde dice que: Los máximos responsables, tanto, del gobierno como de la oposición, subrayan unánimemente la importancia del idioma. La receta para la mejora del idioma, dicen, es la lectura, además del empleo del idioma propio, que tiene que ser el gallego, claro está.

Sobre el asunto el eclipsado Sr. Touriño declara: “Gañamos ámbitos de uso que non deben volver atrás, os datos da actualización do Mapa Sociolingüístico de Galicia indican unha tendencia que nos obriga a estar alerta. Asi e todo, tamén temos diante unha realidade lingüística positiva que sorprenderia a os nosos propios devanceiros”. Ganamos ámbitos de uso que no deben volver atrás, los datos de la actualización del Mapa Sociolingüístico de Galicia indican una tendencia que nos obliga a estar alerta. Aunque de todos modos, también tenemos delante una realidad lingüística positiva que sorprendería a nuestros propios antepasados.

Y vd que lo diga Sr. Tauriño, desde luego que, si sus antepasados pudiesen oír el gallego que vd habla, con palabros como “por elo, posibel, ley do solo etc”. Seguro que se quedarían muy sorprendidos y mas seguro, todavía, que no lo entendería ni su abuela.

Sobre lo mismo el Sr. Feijoo (A este ya lo traduzco sin ponerlo antes en gallego) más pastelero y fino, decía: Debemos seguir cultivando el compromiso y el aprecio por nuestra lengua. Sin perder de vista que, a medio plazo el castellano se va a consolidar como una lengua franca, tal y como sucede ya con el ingles, ignorar esta realidad revela una escasez de miras. El uso de la lengua, sea cual sea, debe ser un ejercicio de libertad, y nuestra historia nos enseña que las lenguas no se pueden ni imponer ni prohibir.

¡Bien!, muy aseadito, si señor.
En cuanto el (la muñecona) Sr. Quintana, más en su línea decía: (A este también lo voy a traducir sin escribirlo antes en gallego, solo hago notar que, él a Galicia le llama Galiza, palabro que no ha sido aprobada por la Academia da Lingua Galega. Pero, eso si, que nadie le use el topónimo de un pueblo en su versión castellana, que se cabrea más que Carod Rovira cuando le llamaron José Luis) La lucha es por la naturalidad de educarnos en gallego. Los últimos datos confirman cuanta razón teníamos los nacionalistas cuando reclamábamos medidas para reparar los años de acoso y marginación de la lengua gallega. Cuarenta años de persecución franquista que acentuaron una situación ya preocupante. En Galicia nunca hubo un compromiso sobre el uso del gallego por parte del anterior gobierno regentado por el PP y los resultados están a la vista y contrastan con los del catalán y el “euscaro” –él lo dice así- porque allí si tuvieron al frente de sus gobiernos partidos nacionalistas que acreditaban sus naciones.

¡Bien Sr. Quintana! Vera vd; tanto en las Vascongadas, -donde todavía se habla mas castellano que “euscaro”- como en Cataluña, nadie ignora a estas alturas de la película que se han llevado a cabo sendas dictaduras nacionalistas, en el primer caso, respaldada por una banda asesina que si no entrabas por el aro te daban el matarile, y en el segundo por una banda de politicastros mafiosos que te machacaban física y moralmente hasta que, o bien aceptabas lo que ellos dictaban o abandonabas Cataluña, cosa que tuvieron que hacer miles de personas, y tanto en un lugar como en el otro el acoso continua. Pero esto como digo ya no lo ignora nadie y esta a la vista de quien quiera verlo. Aunque hay personas que prefieren ignorarlo y otras que parece gustarles y a esto no tengo nada que decir porque cada uno es cada uno.

Pero en Galicia Sr. Quintana, no es lo mismo, por desgracia, aquí se ha larvado una dictadura solapada, vil y rastrera que a la chita callando nos va imponiendo a todos los gallegos lo que a cuatro bobos les sale de sus santos “bemoles” y como los gallegos solemos ser bastante “boludos”, como dicen los argentinos, o sea pasotas, -por algo se dice que el gallego no protesta, emigra- pues vds se van saliendo con la suya y nos están llevando al huerto.

Leí, no hace mucho, en algún sitio que hay dos formas de imponer una dictadura: por la fuerza física o por la fuerza psíquica. En ambos casos el resultado es el mismo. Solo difieren en la forma. Por la fuerza física se ve venir, se impone de repente. Por la fuerza psíquica no se ve venir, el dominio se va ejerciendo sibilina mente poco a poco creando una red de sicarios asalariados y empezando después por los niveles inferiores culturalmente a base de sofismas y argumentos tautológicos, para arrestarlos posteriormente con un discurso demagógico y conseguir el movimiento de masas necesario para consolidar la dictadura final. Las masas que colaboran inconscientemente en este proceso son las mayores perjudicadas durante y al final del mismo.
El único proble
ma que tiene la segunda modalidad: el de la fuerza psíquica, es que en un mundo democrático tiene que tener especial cuidado en manipular la verdad y engañar lo suficientemente bien para que todo parezca legal. Por eso necesita controlar todas las instituciones, especialmente la educación y la Justicia. En la medida que lo consigue llegará al extremo de cambiar la legalidad vigente para crear otra nueva que favorezca más claramente los intereses del dictador.
Y esto es exactamente lo que ocurre en Galicia, y la primera parte del plan, la educación, la están llevando a cabo, solo les falta hacerse con la justicia y ya nada los detendrá.

Miguel de Unamuno, hizo un escrito en 1931, que concluye así: "Es de esperar que, una vez desaparecidos los procedimientos de centralización burocrática, todos los españoles, los de todas las regiones, nosotros los vascos, como los demás, llegaremos a comprender que la llamada personalidad de las regiones –que es en gran parte, como el de la raza, no más que un mito sentimental– se cumple y perfecciona mejor en la unidad política de una gran nación, como la española, dotada de una lengua internacional."

Esperemos que antes de que eso ocurra los gallegos se den cuenta de la realidad, esperemos que se den cuenta de lo que decía don Miguel, y esperemos que no sea demasiado tarde.

Decenas de miles de belgas piden la unidad del país y acusan a la clase política de crear odio
Alrededor de 35.000 personas se han manifestado en Bruselas. - Ven en peligro la unidad de Bélgica por tensiones secesionistas agudizadas por la clase política
RICARDO MARTINEZ DE RITUERTO - Bruselas El País 18 Noviembre 2007

Bélgica, un país de 10,5 millones de habitantes, se consume desde los comicios del pasado 10 de junio en una agónica lucha sobre qué hacer con unos resultados electorales que han agudizado las diferencias entre la mayoría flamenca (6,5 millones) y la minoría francófona e impedido hasta ahora la formación de un Gobierno. La votación, además, dio alas a los partidos flamencos que reclaman más poderes para la Administración regional de Flandes, en un programa que los francófonos ven como la máscara que oculta ambiciones separatistas sólo reconocidas por los menos hipócritas.

Cinco meses largos de negociaciones entre partidos flamencos y valones (liberales y democristianos a ambos lados de la raya lingüística) para formar Gobierno siguen sin dar resultado mientras unos y otros han agudizado las tensiones comunitarias hasta el extremo de que la ruptura del país ha dejado de ser un sueño de extremistas para convertirse en un temor de la mayoría silenciosa.

Esta mayoría silenciosa ha sido la convocada hoy a expresar su malestar con el actual estado de cosas y en favor de la unidad del país. Unas 35.000 personas han acudido a la cita, aireada en cierta medida por los medios de comunicación francófonos y prácticamente silenciada por la prensa flamenca.

"Nos habían dicho que sería un fracaso, que no habría ningún neerlandófono. Un periódico neerlandófono dijo que sólo acudirían un centenar de flamencos y que no serían auténticos flamencos. Pero han venido y ahí están los verdaderos flamencos", dijo desde el podio, al final de la marcha, una exultante Marie-Claire Houard, modesta mujer de Lieja que en verano concibió la idea de lanzar una petición popular a favor da la unidad nacional que ha culminado con la marcha de hoy.

Unas 140.000 personas de toda Bélgica han suscrito una petición que comienza: "Nosotros, belgas de nacimiento, de corazón o de adopción pedimos a los políticos que respeten nuestro país y su unidad...". El documento con sus firmas ha sido entregado hoy por la tarde en el Parlamento en un desesperado intento de conmover a una clase política convertida en la diana de todos los dardos de la marcha de la unidad.

"No sé lo que pasará a partir de ahora, pero hay que ser optimista", decía, una vez concluida la manifestación, Katie, quien con su hermana y sus respectivos maridos portaban una pancarta en flamenco con la consigna nacional: "La Unión hace la Fuerza". El texto había sido modificado ligeramente para que la palabra Fuerza (Maacht) dejara lugar a Zaacht (Dulzura).

Como había aventurado la prensa flamenca, en la marcha había muy pocos flamencos aunque hubiera numerosas pancartas en neerlandés junto a otras bilingües. Jeroen, un estudiante de la universidad de Amberes (Flandes), quien con otros compañeros estaban haciendo en un estudio estadístico de la participación de los flamencos en la manifestación, ha confirmado que casi todos los presentes eran francófonos. No quiso revelar lo que se decía en su universidad sobre el debate político nacional.

Pero las hermanas Katie y An, con raíces en la flamenca Gante y hoy residentes en Bruselas, aseguraban que el calvario identitario que está atravesando Bélgica "es un conflicto de los políticos, que acaban por provocar el odio". Por eso han acudido a la manifestación, "porque es importante mostrar que la gente no quiere enfrentamientos, que son sólo los políticos los interesados en echar leña al fuego". Sin mucha fe, An ha dicho esperar "que la manifestación haga reflexionar a los políticos y les ayude a encontrar la razón".

Hartos de politi-egos
R. M. DE R., Bruselas

En Bélgica es obligatorio votar en las elecciones por lo que la mínima abstención inevitable no permite cuantificar la desafección popular con la clase política que debe gestionar la ‘res publica’. Pero la marcha de hoy ha reflejado muy bien la frustración y la impotencia que sienten algunos belgas ante la deriva que está tomando su Bélgica. En un país singularmente manso y en una marcha sin atisbos de tensión ni de acritud se han escuchado voces y mostrado pancartas muy críticas con una clase política que a ojos de muchos de los manifestantes se extiende como una plaga.

Lo que en los años setenta resolvían un Gobierno y un Parlamento con dos cámaras ahora es competencia de seis Gobiernos y ocho cámaras parlamentarias, que buscan un lugar al sol. “Las guerras lingüísticas son instigadas por los políticos”, decía un manifestante francófono, mientras en una pancarta en neerlandés y francés se leía: “No a las carreras políticas hechas a costa de los conflictos comunitarios”. Otra clamaba contra los “Politi-egos”.

CONCENTRACIÓN EN BRUSELAS
Miles de personas marchan en defensa de la unidad de Bélgica
La manifestación llega tras más de cinco meses sin acuerdo para formar un gobierno de coalición
EFE BRUSELAS El Correo 18 Noviembre 2007

Unas 35.000 personas han desfilado hoy por el centro de Bruselas para defender la unidad de Bélgica, en respuesta al bloqueo político que impide formar un nuevo gobierno y ante el aumento de la tensión entre flamencos y francófonos.

En un ambiente festivo y entre la música de charangas y el canto del himno nacional, familias, parejas, grupos de amigos y hasta tropas de "scouts" han acudido con miles de banderas belgas, pancartas en las tres lenguas del país (hay una pequeña comunidad de habla alemana) y algunas enseñas provinciales.

"La unión hace la fuerza", la divisa bajo la que Bélgica nació en 1830, ha sido el eslogan más repetido en carteles, pancartas y banderas junto con la mención a la solidaridad nacional.

La manifestación ha atravesado el barrio europeo de Bruselas para concluir con una fiesta en el gran parque del Cincuentenario, creado precisamente para festejar el primer medio siglo de la independencia del país, que se cumplió en 1880. Varios dirigentes políticos francófonos han participado en la marcha, convocada por el movimiento organizado por una funcionaria francófona, Marie-Claire Houard, en torno a una petición popular en defensa de la unidad del país.

Actuaciones musicales, comida y la intervención de varios oradores han puesto final a la concentración, en la que el único incidente ha sido la detención de una quincena de miembros de organizaciones ultranacionalistas flamencas que habían organizado una pequeña manifestación alternativa.

Houard ha anunciado, junto a otros organizadores flamencos, que la petición ha recibido ya 140.000 firmas, que ha entregado al presidente del Senado, Armand De Decker.

El telón de fondo del acto está tejido por los más de cinco meses (período récord) alcanzados sin un acuerdo para formar un gobierno de coalición tras las elecciones legislativas del 10 de junio pasado. Los partidos de la región de Flandes quieren reformar el Estado federal y dar más competencias a las regiones, a lo que se oponen los de la región de Valonia, una zona más deprimida económicamente que teme quedar en desventaja y perder la solidaridad de sus vecinos del norte.

Estas disputas han dado un nuevo impulso a las voces, por ahora minoritarias, que en Flandes se pronuncian a favor del separatismo. La cuestión se ha complicado con el espinoso asunto del distrito electoral Bruxelles-Halle-Vilvoorde, que agrupa a habitantes de las dos comunidades y que los flamencos quieren separar, dejando a decenas de miles de francófonos de la periferia de la capital sin poder votar a candidatos de su comunidad.

GUÍA SOBRE TERRORISMO INCAUTADA A LOS ÚLTIMOS DETENIDOS DEL ENTORNO ETARRA
ETA instruye a sus bases para atentar contra la alta velocidad en Euskadi
Un manual hallado por la policía a jóvenes acusados de colaborar con la banda detalla la forma de atentar contra grúas y maquinaria en las obras del AVE vasco
PABLO ORDAZ - Madrid El País 18 Noviembre 2007

En los papeles que ETA está distribuyendo entre sus bases viene todo. El objetivo a atacar (maquinaria pesada o grúas). La forma de hacerlo (cortes en los cilindros hidráulicos). El material necesario (limas especiales para aleaciones muy duras). Y hasta la explicación que dar en la ferretería para no levantar sospechas ("es que estamos construyendo una escultura").

Para el 'ecotaje', la banda facilita datos técnicos y pistas para no dejar huella

Una vez fijado el frente -el sabotaje de la línea de alta velocidad a su paso por el País Vasco-, y la excusa -la defensa del medio ambiente-, lo que ahora buscan los terroristas es golpear con rapidez y contundencia. Los jóvenes abertzales detenidos últimamente por la policía acusados de pertenecer a la cantera de ETA tenían en su poder instrucciones muy precisas para atacar a las empresas encargadas del trazado.

Cortar los cables de las grúas, introducir barras de hierro en las carreteras de acceso a las obras, sabotear los motores de la maquinaria pesada, cortocircuitar la red eléctrica, agujerear las cañerías... De la lectura de los distintos capítulos del manual se deduce que ETA no está ahora mismo para mucha filosofía. Acosada por las Fuerzas de Seguridad -que detienen a comando tras comando- y por los jueces -que mantienen a la cúpula de Batasuna entre rejas-, el protagonismo de ETA y su entorno se ha reducido significativamente. Además, la policía en unos casos y la suerte en otros han conseguido evitar hasta ahora lo que ETA viene buscando desde que rompiera la tregua el pasado 5 de junio: una víctima mortal. El resto del cuadro lo completan la desmoralización del colectivo de presos -muchos de los cuales habían calculado la fecha de su puesta en libertad en función del resultado del proceso de paz- y la cada vez más endeble capacidad de la llamada izquierda abertzale para llenar las calles de gente. La solución ideada por la dirección de ETA para darle la vuelta a un panorama tan adverso tiene un nombre curioso: "Ecotaje".

No es la primera vez que la banda utiliza el sabotaje ecológico para darle un toque verde a sus acciones y, de paso, pescar adeptos entre los colectivos ecologistas. Durante la década de los setenta, capitalizó la oposición a la central nuclear de Lemóniz, que finalmente no se construyó, y durante los ochenta se opuso a la autovía de Leizarán, que une Pamplona y San Sebastián. El resultado: cinco personas asesinadas, un dineral desperdiciado y varios años de retraso en la finalización de la carretera. Pero, por eso mismo, ETA no guarda un mal recuerdo. De hecho, el manual que está distribuyendo menciona esos precedentes, a la vez que insiste en una cuestión: para que el "ecotaje" salga bien, los grupos de saboteadores tienen que tener en cuenta dos cuestiones principales. Conocimientos técnicos -para inutilizar la maquinaria sin resultar herido- y seguridad en la huida.

Salvo tres o cuatro líneas en las que se habla del sistema capitalista salvaje y carroñero -un clásico en este tipo de documentos-, el resto del manual está dedicado en su integridad a instruir a los aprendices de terroristas. La cantidad de datos pero, sobre todo, la calidad de los mismos, conducen a la policía hacia dos conclusiones. La primera es que ETA tiene verdadero interés en atacar el trazado del tren de alta velocidad -la llamada Y vasca-. Y la segunda es que la organización cuenta con verdaderos profesionales del sabotaje, capaces de adoctrinar a los neófitos sobre dónde y cómo echar cloruro de ferro en cierta parte de una maquinaria determinada -no resultaría apropiado reproducir más datos aquí- para organizar una avería de cuidado o cómo practicar el road spiking (hincar una barra de hierro en una carretera para destrozar los camiones). Como dice el manual, para que el "ecotaje" sea efectivo tiene que ser continuado, de manera que las empresas concesionarias terminen llegando a la conclusión de que, ni en vidas ni en dinero, les resulte rentable la alta velocidad en el País Vasco.

La obsesión por la propia seguridad que vive ETA también marca el manual. Cuidado con dejar huellas, restos de ADN, marcas de los zapatos. Las reivindicaciones, a través de Internet, o mandando una carta a un medio de comunicación... "de confianza".

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