AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 25 Noviembre   2007

Manifestación de la AVT
Con las víctimas
Ignacio Cosidó Libertad Digital 25 Noviembre 2007

Las víctimas del terrorismo nos han dado este sábado, saliendo a la calle una vez más, una lección de valor cívico, de arrojo democrático y de fortaleza moral. No salen a la calle para clamar venganza por su tragedia, sino para defender un futuro en libertad para todos. No salen a la calle buscando nuestra compasión por su dolor, sino para enseñarnos con su valor cuál es el camino de la victoria sobre el terror. No salen a la calle contra nadie, sino para exigir pacíficamente a sus legítimos representantes que expulsen de una vez por todas, y de todas las instituciones democráticas, a los cómplices políticos de los asesinos.

Los ataques que desde el Gobierno y desde el PSOE se dirigen a las víctimas son la prueba más evidente de que Rodríguez Zapatero sigue considerando la negociación con los terroristas como la única vía para alcanzar su paz, la paz falsa de la claudicación y de la vergüenza. Zapatero sabe muy bien que las víctimas del terrorismo son el principal obstáculo para proseguir el diálogo con los asesinos, porque no existe en el mundo anestesia política que pueda acallar el inmenso dolor causado por esos criminales. ZP sabe muy bien que la resistencia cívica protagonizada por las víctimas ante su proceso de negociación política con los terroristas ha sido, sin duda, un factor fundamental para impedir la claudicación final del Estado democrático frente al terror.

Acabar con la resistencia de las víctimas del terrorismo al proceso de claudicación ahora congelado por la cercanía de las elecciones es, por tanto, un objetivo básico para los socialistas. Por eso desde el PSOE se calumnia a las víctimas, denunciando supuestos “intereses oscuros” en su movilización. Por eso desde la izquierda se deslegitima a las víctimas como un colectivo amputado para ejercer sus derechos democráticos por estar enfermos de resentimiento. Por eso desde el Ministerio del Interior se margina económicamente a las asociaciones que no se pliegan a las consignas gubernamentales. Por eso desde el Gobierno se carga contra el Partido Popular cada vez que se solidariza o apoya a las víctimas del terror. Por eso Blanco intenta deslegitimar la movilización de las víctimas relacionándolas con opciones radicales y violentas, equiparando así moralmente a las víctimas con sus agresores. Por eso desde el Gobierno se es mucho más crítico con las movilizaciones legales de las víctimas que con las ilegales de los terroristas y sus cómplices políticos.

Por el contrario, quienes creemos que no hay valor político más esencial que la libertad, quienes estamos determinados a derrotar a los terroristas sin ceder a uno solo de sus chantajes, quienes mantenemos la fe en el Estado de Derecho como la única vía para lograr la paz y mantener la convivencia, no tenemos otra opción que estar codo con codo junto a las víctimas del terror, apoyarlas sin fisura alguna y agradecerles de corazón el espléndido ejemplo que nos dan con su rebeldía democrática y con su inmensa dignidad moral.

La solidaridad con las víctimas del terrorismo, la defensa de nuestra libertad y la determinación para derrotar al terrorismo son parte de nuestras señas de identidad porque responden a lo más querido de nuestros principios. Entiendo la dificultad de algunos por entender algo tan sencillo. Para ellos, alcanzar el poder es su único fin y mantenerse en él su único principio moral. Por eso pudieron estar hablando con ETA mientras firmaban el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Por eso aún no han hecho nada para echar de las instituciones democráticas a esas burdas tapaderas de ETA-Batasuna que son ANV y el PCTV. No descarto que si, en el último minuto, ven la posibilidad de arrancar un puñado de votos puedan escenificar una parodia de ilegalización de esas marcas blancas del terror. Si finalmente lo hacen, será tarde. Será moralmente tarde. Por eso este sábado reclamaremos con las víctimas que esa ilegalización se produzca ya.

No nos mueve sólo el imperativo moral de estar cerca de quienes más han sufrido por la causa de la libertad. No se trata únicamente de reconocer la dignidad democrática de quienes más han contribuido al fortalecimiento de nuestra democracia con su renuncia a la venganza y su fe ciega en la justicia. No pretendemos sólo expresar nuestra admiración a quienes con más valor han levantado su voz contra la ignominiosa negociación protagonizada entre ETA y el Gobierno de Zapatero. Nuestra presencia en la manifestación de las víctimas del terrorismo significa mucho más que todo eso, que ya es mucho. Significa que vamos a vencer, que tenemos la fuerza moral, la fortaleza política y la determinación democrática para derrotar a ETA sin entregarle a cambio ni nuestra dignidad, ni nuestra libertad, ni menos aún la memoria de nuestros muertos.
Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

La corrupción de la judicatura
Pío MoaLibertad Digital 25 Noviembre 2007

El PSOE inició su carrera de estragos a la actual democracia con el tremendo golpe a la justicia y a la mera dignidad del Tribunal Constitucional que fue el asunto Rumasa. No hay que achacarles hipocresía en ello, pues Guerra ya proclamó la intención de su partido de “enterrar a Montesquieu”, es decir, de acabar con la independencia de los jueces. Y a ello ha aplicado una labor tenaz y corrosiva, sin que el PP, por cierto, opusiera la claridad de ideas ni la resistencia necesarias. Desde hace meses asistimos las turbias maniobras del gobierno por controlar el Tribunal Constitucional con vistas a legalizar el estatuto catalán, cuya anticonstitucionalidad es tan evidente, tan clamorosa, como la expropiación de Rumasa, pero mucho más grave (curiosamente, el PP ha decidido seguir un camino semejante, solo unos pocos pasos detrás).

En sus manejos, el PSOE se ha valido de grupos como “Jueces para la democracia” cuyo mero título ya es un insulto a la profesión judicial, usurpando la palabra "democracia" con la desvergonzada demagogia que se ha hecho habitual. Insulto más claro si tenemos en cuenta que el grupo proviene de sectores más o menos stalinistas, nada mejor que nazis. O de terminales de ocasión, como los abogados pro terroristas que han denunciado a Alcaraz por el doble delito –para ellos lo es—de expresar críticas a un gobierno a su vez pro terrorista y de decir la verdad en ellas. Se trata de un paso más en el mismo camino que recorrió el Frente Popular, con el cual no por casualidad se identifican, como se identifican, ¡y por ley!, con los verdugos de las checas.

La denuncia contra Alcaraz resume perfectamente la situación: el “diálogo” con los asesinos significa, para empezar, el silenciamiento y la persecución de sus víctimas más directas; y, tras ellas, de toda la sociedad.

Lo grave del caso es que unos jueces de entrada injustos y contrarios a las libertades, hayan admitido la denuncia totalitaria: indicio de cuánto ha avanzado la corrupción de la justicia por el PSOE. Esto debe causar la mayor preocupación entre los ciudadanos conscientes, y, desde luego, la reacción.

Ayer cientos de miles de ciudadanos se expresaron contra el terrorismo, el gobierno pro terrorista, y en defensa de Alcaraz; y a pesar de la ambigüedad del PP. ¿Qué falta? Falta organización, y falta que cada cual haga cuanto esté a su alcance para expresarse, para alertar y ganar a la opinión pública. La libertad se defiende ejerciéndola, expresándose frente a la matonería de sus enemigos. En esto falta mucho todavía.

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Definición implícita:

"¿Por qué todos los chorizos y amigos de los asesinos están tratando de silenciar a Jiménez Losantos?"
En internet

La mejor de las causas
EDITORIAL Libertad Digital 25 Noviembre 2007

Por séptima vez en poco menos de tres años, los mismos que el Gobierno lleva mintiendo y decepcionando a los españoles con su política de mano tendida a los terroristas de ETA-Batasuna, la Asociación Víctimas del Terrorismo reunió en Madrid a cientos de miles de personas unidas por la reclamación de memoria, dignidad, justicia y libertad para todos los damnificados por el totalitarismo etarra.

Lejos de constituir un despropósito, esta nueva manifestación no se podría haber producido en un momento más oportuno. En primer lugar, la contumacia de Rodríguez Zapatero en la defensa del Partido Comunista de las Tierras Vascas y de Acción Nacionalista Vasca, las nuevas marca bajo las que los proetarras han conseguido regresar a las instituciones, demuestra que el PSOE no ha rectificado un ápice su política de acercamiento a los terroristas. Por si esto fuera poco, en los últimos días hemos sabido que el Partido Socialista de Euskadi continúa manteniendo contactos con ETA. Dos hechos gravísimos que demuestran que el Gobierno sigue empeñado en humillar a las víctimas del terrorismo en aras de una política de apaciguamiento que, como señala acertadamente José Francisco Alcaraz, constituye una auténtica traición al pueblo español, y por ende a la democracia y al Estado de Derecho.

Ilegalización de las organizaciones títere de ETA, disolución de los ayuntamientos gobernados por los proetarras y renuncia a la negociación con los terroristas, tres demandas plenamente constitucionales y apoyadas por la inmensa mayoría de la ciudadanía, esto es todo lo que la AVT y las organizaciones y partidos políticos que la apoyan –PP, UPN, Ciudadanos y UPD- reclaman del ejecutivo. Unas medidas que, como Isabel San Sebastián y Marimar Blanco recordaron en sus discursos, fueron una vez apoyadas por el PSOE, el mismo partido que ahora intensifica su campaña contra todos los que se oponen a su política.

Por tanto, sobran motivos reclamar una vez más el fin de una peligrosa deriva que, como denunció Ortega Lara, equivale al triunfo de la indefensión y la arbitrariedad sobre la libertad y la seguridad. Una exigencia justa secundada ayer por un cúmulo de ciudadanos que de forma pacífica gritaron su apoyo a las víctimas –“no estáis solos”- su repudio al Presidente del Gobierno –“España se merece otro presidente”- y su respaldo a quienes, desde diversos medios de comunicación, defienden la causa de las víctimas del terrorismo –“Federico, no cierres el pico”-. Todo ello bajo un mar de banderas nacionales constitucionales (son otros los que inundan las calles con símbolos antidemocráticos) y rubricado por el himno nacional, patrimonio común de todos los españoles de buena voluntad.

A pocos días de la comparecencia de Alcaraz ante la justicia por la descabellada acusación de injurias contra el Gobierno, miles de españoles han dado de nuevo una lección de dignidad y civismo. Una impecable lección de democracia que, sea cual sea el resultado de las próximas elecciones generales, nadie podrá parar. La rebelión continúa.

La verdad de las víctimas
GERMÁN YANKE ABC 25 Noviembre 2007

Un lejano -e ilustre- familiar, Vladimir Jankélevitch, que escribió contra el olvido y el perdón del nazismo, relató en uno de esos libros, con una belleza más allá aún de la filosofía, una escena dominguera en el Bosque de Bolonia. Allí se daban cita los novios que se besaban en un recodo, el vendedor de chucherías, el matrimonio de cierta edad que estrenaba abrigo y zapatos, los viejos amigos que caminaban casi en formación conversando en alta voz, y el propio Jankélevitch, azorado, escondido en su amplio gabán, sentado en un banco con la desesperación de quien sabe que podía ser detenido en cualquier momento por los ocupantes nazis de París. El filósofo, que lograría librarse gracias a la ayuda de su cuñado y amigo de Unamuno, Jean Cassou, se preguntaba cuál era la verdad: ¿La del jolgorio despreocupado de los domingueros o la suya? ¿La sensación de angustia y persecución que experimentaba o la normalidad de un día festivo en el que se podía disfrutar y reír?

No dudó en afirmar que la verdad era la suya y que si los demás se mostraban ajenos era únicamente porque no habían reparado. De otro modo, sus vidas ya no podrían ser las mismas. Pero Jankélevitch es consciente de que «su» verdad, la que años después insiste en que no puede ser perdonada, no concierne a sus ideas filosóficas ni políticas, sino al hecho de que era una víctima porque había unos verdugos ante los que no cabía comportarse sino como ante verdugos.

Esa es la verdad de las víctimas. El hecho de serlo no avala, aunque suene crudamente, ni sus propias vidas. Sus ideas, que son dispares y a menudo contradictorias, no se convierten en dogmas indudables por el hecho de ser víctimas, que no aporta sabiduría ni sanción moral. Pero nadie podrá despojar a las víctimas del terrorismo de esa solemne verdad que les acompañará siempre: son los inocentes ante unos verdugos que deben ser tratados, legal y políticamente, como tales. Sin embargo, la política antiterrorista o la aplicación de la ley no puede depender de la afirmación de que «las víctimas siempre tienen razón», sino del razonable ejercicio de la democracia y el respeto a la ley.

El Gobierno, antes, después y en el seno de su atrabiliario «proceso de paz», ha confundido la negativa a que su política sea «dictada» por quienes ni siempre tienen razón ni en todo están de acuerdo siempre con un desapego y falta de cercanía sorprendentes. El problema, desde el punto de vista del Gobierno, no es de falta de sintonía con una propuesta determinada, sino de alejarse de la realidad, es decir, que el terrorista, como demuestra la existencia de las víctimas, es un verdugo al que hay que tratar como tal. Si a ello se suman algunas palabras despectivas o comentarios irónicos, se entiende muy bien el malestar de buena parte de las víctimas, incluso no queriendo aceptar que siempre tengan razón.

Las víctimas y, en concreto, las organizaciones a las que pertenecen, tampoco deben olvidar esa perspectiva. Es decir, deben evitar la pretensión de identificar sus ideas y sus estrategias concretas con «la verdad». No tiene ningún sentido, por ejemplo, que, en vez de argumentar solidamente, lo que sin duda es posible, se trate de desacreditar las opiniones divergentes, incluso de quienes han sufrido el terrorismo, diciendo que «no representan a las víctimas». Ni me parece adecuado pretender convertir al PP, sometido a la tensión de estar con esas organizaciones (en todo, en el tiempo y en la forma) o contra ellas, en parte de su estrategia. Ayer, con reivindicaciones muy serias y convenientes, el éxito de la AVT se logró con el apoyo del PP. No era el momento para inventar, al margen del Estado de Derecho y del propio PP, eso que se llama «rebelión cívica» como el «instrumento más eficaz para derrotar a ETA».

El partido de Zapatero
Javier Zarzalejos El Correo 25 Noviembre 2007

Es verdad que se está tomando a broma, pero uno de los fenómenos de mayor interés, y de seguras consecuencias para el futuro, es la transformación del Partido Socialista Obrero Español en el Partido de Zapatero o el Partido de la 'Z', para redondear el mensaje propagandístico. Sin embargo, no es un mero recurso publicitario. Entre sonrisas de displicencia o de adhesión, Zapatero empieza a concitar en torno a sí un culto a la personalidad desconocido en la trayectoria democrática de nuestro país. A muchos nos parecen simplemente sonrojantes los intentos del taller de Suso de Toro por hacer del presidente del Gobierno una leyenda viva, en la que se reúnen en armónica convivencia una mente penetrante con un carácter de virtudes silenciosas y una vocación política a cuyo servicio se aplica la astucia heladora del personaje. Seguramente Zapatero tampoco necesita tanto masaje que sólo se explica como alimento de un ego que parecería requerir de autoafirmación a cada paso. El caso es que, además de los productos del polígrafo de Toro, la 'Z' preside la nueva ortografía -qué inquietante manía ésta de de manipular el lenguaje-, en los mítines de los socialistas, el atril desde el que hablan los oradores es una gran 'Z' (de Zapatero) y, a cinco meses de las elecciones, es muy probable que la imaginación mitómana genere nuevos artefactos para subrayar la esencia personalista de la apuesta electoral y política del PSOE. Eso sí, tendremos que escuchar aquello de que lo importante no son las personas, sino los programas.

La novedad del fenómeno se acentúa porque no han faltado en nuestro país liderazgos fuertes. Felipe González y José María Aznar no fueron precisamente dirigentes irrelevantes en sus respectivos partidos pero a nadie se le ocurrió hablar del partido de la 'G' o de la 'A'. La admiración puede dejar espacio a la racionalidad. No, lo de Zapatero no es liderazgo, es otra cosa. Tal vez (es una simple especulación) ya se le empiece a quedar pequeño el Partido Socialista y lo suyo sea encabezar un proyecto de izquierda sin fronteras o es posible que en vez de esperar a que el desgaste del poder instale la mediocridad en la dirigencia, Zapatero haya decidido que precisamente la mediocridad es su aliada natural y, por tanto, la haya instalado desde el principio con efectos tan embriagadores.

Hay en el socialismo quien se plantea con seria preocupación las consecuencias que puede tener esta metamorfosis para un PSOE sin poder. Zapatero despreciaría semejante preocupación porque no admite el supuesto de partida: su gestión y su proyecto consisten precisamente en no perder el poder. Si tiene razón en su apuesta, ya se verá. Hasta ahora lo único que hemos visto es a Zapatero obligado a replegarse de los grandes objetivos políticos cuya consecución garantizó: proceso de paz, revisión territorial, reconducción de los nacionalismos, diseño de una 'nueva' política exterior. Hemos apreciado en él gran soltura como gastador de la despensa llena, dotes innegables de táctico curtido en el aparato de partido, eficacia como comunicador capaz de hacer creíbles para muchos las manipulaciones más groseras de las palabras. Pero lo que no ha aparecido por ninguna parte es el estadista que ahora se glosa en un país retraído hacia la ficción autárquica y despreocupada del bienestar gratuito. Una gestión de gobierno en tantos casos más que mediocre, la pérdida de señas de identidad que ha experimentado el socialismo en España por su proceso de ósmosis nacionalista y el personalismo ensombrecedor de Zapatero constituyen una combinación inquietante para el futuro no muy lejano.

Aunque, al decir de Giulio Andreotti, el poder desgasta sobre todo al que está en la oposición, difícilmente podrá negarse que el PP ha demostrado encontrase firmemente afianzado en un amplio espacio político que ha superado sin fractura ni desmovilización la derrota del 14-M, el fin del liderazgo de Aznar y la estrategia de aislamiento de la izquierda y los nacionalistas. Los dirigentes socialistas han tomado buena nota de los resultados obtenidos por el PP en las dos elecciones de ámbito nacional celebradas en esta legislatura, las europeas de junio de 2004 saldadas prácticamente con un empate con el PSOE y las municipales del pasado mes de mayo, ganadas por el PP. Unos resultados que, además, vienen a confirmar el fracaso de la estrategia de radicalización del PP que buscaban los socialistas situando en la agenda política aquellos asuntos que más podían prestarse a descalificar al partido de la oposición como 'derecha extrema'.

Si el objetivo era desalojar al PP del centro, los números muestran el fracaso de la operación que, bien al contrario, en quien ha acusado los perfiles de radicalismo es en el Partido Socialista y en el propio Zapatero, fuente inagotable de crisis en las que el presidente del Gobierno cree brillar. Si la estrategia del Partido Socialista hubiese triunfado, no le veríamos ahora borrando las huellas de tres años de legislatura, ni los sondeos oficiales tendrían que forzar la hipótesis de participación en las elecciones generales hasta el 80% para cocinar una ventaja presentable para el PSOE.

No es escaso mérito de Rajoy haber sido capaz de administrar esta duro cuatrienio preservando la solidez y la movilización del amplio segmento político que representa el PP. Sería interesante ver si el PSOE -por supuesto, no en la condiciones traumáticas del 14-M- saldría igualmente bien parado de una derrota electoral y un relevo en el liderazgo. En cualquier caso, es lógico que ahora el mensaje de Ferraz insista en que las elecciones no están ganadas. El 38% ó 39% de intención de voto que le dan las encuestas al PP no es suficiente para ganar pero el 41% ó 42% que le atribuyen al PSOE tampoco le aseguran la victoria a Zapatero. Se dice que el PP está preso de su derrota en 2004. Lo que parece claro es que el PSOE está preso de su victoria, es decir, de la necesidad de reproducir la atípica mayoría que se la dio. Es lógico que ahora el mensaje de Ferraz insista en que las elecciones no están ganadas. A los socialistas le falta el centro y por esa razón se ven abocados a un frágil juego de precarios equilibrios tácticos. No es fácil sacar pecho por la banderas españolas que inundaron Ceuta y Melilla durante la visita de los Reyes y al mismo tiempo apelar al voto útil de la izquierda radical y los nacionalistas, entre los que Zapatero se jacta de ser tan bien valorado, para 'frenar a la derecha españolista'. Tan difícil debe de resultar que no es el PSOE el que lo intenta sino un nuevo partido, el Partido de Zapatero.

EL FRANCOTIRADOR
El mundo al revés: las víctimas son malas y los verdugos, buenos
Alfonso Basallo ESD 25 Noviembre 2007

¿Se han fijado? Las víctimas del terrorismo se han convertido en personajes incómodos en la tramoya de las componendas… están socialmente desubicados y políticamente demonizados.

Uno de los efectos más perversos que ha tenido el ya largo coqueteo del Gobierno Zapatero con los gangsters de ETA-Batasuna ha sido la conversión de verdugos en víctimas y de víctimas en verdugos. El tacticismo político ha generado relativismo moral: una suerte de mundo al revés que ha calado en la sociedad. Quienes tienen marcada en sus carnes la huella de la metralla, o cargan sobre su alma el infierno de un secuestro, o soportan de por vida la cicatriz de la pérdida de un esposo… resulta que son ahora unos quejicas, unos caprichosos, unos manipuladores, poco menos que unos fascistas que echan leña a la caldera de la crispación. En tanto que algunos asesinos, amparados por el sacrosanto salvoconducto de "negociador", han obtenido el certificado de doctores en democracia, nuevos héroes a lo Sinn Fein, redimidos por el diálogo, y transformados por arte de birlibirloque en tipos respetables que luchan por la paz.

Este trueque de buenos en malos y viceversa no es producto del azar, sino consecuencia de un largo proceso para justificar una bajada de pantalones del Estado de Derecho, al estilo de Chamberlain ante Hitler (o si lo prefieren de Petain ante los panzer que se merendaron Francia en 1940). Toda traición tiene un precio, y siempre hay unos primos que pagan el pato.

En el caso que nos ocupa, las víctimas del terrorismo. El proceso se ha llevado en tres frentes: 1. El político: con las negociaciones con los forajidos iniciadas por el PSOE cuando aún estaba en la oposición, a espaldas del Parlamento y a traición, orinándose en el Pacto Antiterrorista que ellos mismos propusieron. 2. El judicial: mediante la aplicación de la ley, según el contexto, es decir procurando perjudicar o importunar lo menos posible a los brazos políticos del terrorismo. La pasividad-complicidad de jueces y Gobierno ante ANV es la prueba del algodón. 3. El psicológico. Para que el discurso surtiera efecto y calara hondo, era preciso complementarlo con la perversión del lenguaje, infalible arma psicológica como muy bien saben los estudiosos de Goebbels. Llamar "trágicos accidentes" a los atentados es sólo un botón de muestra de los lapsus y otros recursos típicos de la propaganda.

Consecuencia: con una foto se presenta a un killer como víctima de un Estado despiadado e inmisericorde y con una palabra se presenta a las víctimas como unos aguafiestas crispadores. La foto es la de Iñaki de Juana encadenado a la cama, y en los huesos, como un judío de Auschwitz. La palabra: "Innecesaria" es la que ha merecido en algunos medios y algunos políticos la manifestación organizada ayer por la AVT. "No hay motivo" se ha llegado a decir… ¿motivo? Siempre lo hay cuando se trata de las víctimas. Puede que no sea políticamente correcta, pero sí es moralmente correcta. Puede que no sea estratégica… pero esa es otra cuestión.

La demonización se ceba con alguno de los íconos visibles de las víctimas. Tanto en el terreno judicial/político: Alcaraz sentándose en el banquillo, por decir que el rey va desnudo (esto es por criticar las negociaciones con ETA), mientras que Josu Ternera sigue en libertad y en paradero desconocido (desconocido excepto cuando hay que negociar: entonces tiene el móvil conectado). Como el terreno mediático: la AVT soportando una lluvia de improperios (extremista y radical es lo más suave). Esa inversión de los términos alcanza, en ocasiones, ribetes crueles, de una crueldad intolerable. Es el caso de Cándido Aspiazu que abrió una ferretería en los bajos del edificio de Azkoitia, donde vive Pilar Elías, la viuda del hombre al que asesinó años atrás. O el de Vicente Nazábal, que fue nombrado hijo predilecto de Echarri-Aranaz, 17 años después de haber matado a tiros a Jesús Ulayar, alcalde de esa localidad. De esa forma, las víctimas del terrorismo lo son doblemente.

En primera instancia, el atentado, la muerte, la mutilación, la marca de Caín grabada a fuego… y en segundo lugar, la desubicación social, la demonización psicológica, su reducción a personaje sospechoso y aguafiestas. No me lo estoy inventando. Basta leer en El País, un artículo de Francisco J. Laporta, titulado significativamente El lugar de las víctimas. Y aparecido, qué casualidad, la víspera de la manifestación de la AVT. El autor denuncia la politización de las víctimas del terrorismo –hasta ahí, bien, no puedo estar más de acuerdo-. Pero desliza un par de ideas que parecen escritas por un colaboracionista de la Francia ocupada, con síndrome agudo de Estocolmo: Una, que nos hemos pasado de arropar afectiva y psicológicamente a las víctimas y dos, que la compasión no es obligatoria. Resulta tan rebuscada la perorata de este cátedro que se remonta a Locke que uno se acuerda de ciertos aristócratas británicos que en vísperas de la Segunda Guerra Mundial se remontaban a los griegos para criticar a los judíos alemanes.

Lo cuenta muy bien Kazuo Ishiguro en su novela Los restos del día (adaptada al cine con el título Lo que queda del día). Aquellos aristócratas hacían durísimos juicios de valor, desde el otro lado del Canal, cómodamente instalados junto al juego de su cottage. Avanzada la novela, el lector descubre que además de juicios de valor, hacían otras cosas…

Los falsos antifascismos
ANTONIO BURGOS ABC 25 Noviembre 2007

ESTO no es por obra de la Memoria Histórica dichosa. Esto es peor. Me refiero a esta interesada y artificial reinvención del fascismo y de los antifascismos a la que estamos asistiendo en España. Fascismos y antifascismos más falsos que los zarcillos de La Contenta, que eran dos serpentinas, como decía Rocío Jurado. Nos quieren hacer creer que esto es como si César González Ruano fuera a estar otra vez de corresponsal en Berlín o en Roma, enviando crónicas espléndidamente plumeadas sobre noches de cristales rotos y procesiones de antorchas de camisas pardas o negras. Y que aquí se va a celebrar de un momento a otro el Congreso de Intelectuales Antifascistas, en Valencia o en el cementerio de la Almudena mismo, con ocasión de cierta lamentable bandera anarquista cubriendo y manipulando algo tan completamente serio como un golpe de ataúd en tierra.

¿Pero dónde está el fascismo, dónde los partidos totalitarios que llamen a rebato, dónde las masas que en tropel digan que el mejor destino de las urnas es romperlas para adoptar la dialéctica de los puños y las pistolas? Al menos el fascismo histórico. Porque las formas actuales de fascismo sí sabemos de sobra dónde están: en la ETA mismo, o en los partidos separatistas radicales, los que imponen el miedo, los que pintan dianas por las paredes. Mas no es contra ese fascismo contra el que se manifiestan y contra el que se movilizan los que se llaman a sí mismos «antifascistas», reescritura aproximada de los mismos residuales radicales del «Nunca Mais», del «No a la guerra», del «Asesinos», de la tópica consigna totalitaria estampillada en una pegatina hecha grito de guerra contra quien no piense como ellos.

En este Fascismo de la Señorita Pepis y este Antifascismo Nintendo que se han inventado, quizá no haya nada más fascista que el propio antifascismo. Que les está dando el mismo avío que les dio el chapapote del «Prestige» o la guerra de Irak. Los mismos voluntarios para limpiar la brea de la Costa de la Muerte son los que ahora se echan a la calle en busca de fascistas, especie afortunadamente en trance de desaparición, residual. Quedan gracias a Dios casi tantos fascistas como dinosaurios.

En cuanto a los pregonados antifascistas, que no me vengan con cuentos. Todos somos antifascistas. Todos los que defendemos una libre opción política y nos encanta que cada cual haga lo propio con la suya, sin que nadie te ponga una pistola al pecho (o en la nuca) por defender, un suponer, la bandera de España en las Vascongadas o por hablar la lengua castellana en Cataluña. ¿Pero qué saben estos niñatos lo que es el fascismo de verdad? ¿Lo han sufrido, acaso, en el Tribunal de Orden Público, como otros lo padecimos por pedir las libertades durante la dictadura? Y si tan en contra del fascismo están, ¿por qué no levantan la voz y utilizan todo ese aparato de autoconvocatorias por SMS contra los verdaderos fascistas de nuestro tiempo, contra los verdaderos dictadores totalitarios, contra la ETA, contra Hugo Chávez, contra Fidel Castro, contra esa China donde cuanto más sube el PIB más bajan los derechos humanos?

Ah, no, eso no interesa. Eso no puede ser identificado con nada de la España liberal, sino todo lo contrario. Se trata, lisa y llanamente, de reinventar un fascismo de guardarropía para soliviantar a unos antifascistas de diseño, que junto con los radicales del verde ecologismo, los que defienden el matrimonio entre personas del mismo sexo, los partidarios de la III República incendiarios de fotos, los amiguitos de los etarras e islas adyacentes, los maurófilos y otras catorce o quince posturas radicales ante la vida, suman entre todos, sumados y convenientemente movilizados, ese millón o millón y medio de votos que aquí en España puede dar la victoria electoral a quienes aparecen reiteradamente en el empate en La Condomina de las encuestas del CIS. Se trata de coger pan para rebañar votos en la nutricia olla de menudo de la demagogia, como la otra vez lo mojaron en la sangre de la guerra de Irak y de las bombas de Atocha. Que no me vengan con cuentos. Si lo que de verdad quieren es luchar contra el fascismo, esos cojones, contra la ETA, contra Fidel Castro y contra Hugo Chávez... Pero, claro, eso no les da votos a ellos. Que es de lo que se trata.

¿Sin horizontes?
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 25 Noviembre 2007

Artur Mas ha dejado al PP colgado de la brocha. La estrategia de Génova pasaba por aventajar a Zapatero en marzo y alcanzar masa crítica en el Congreso con el apoyo de CiU. Nunca estuvo claro que el hombre que había jurado ante notario desamor eterno al partido de Rajoy, fuera a conformarse con el papel que los populares le habían asignado en su hoja de ruta. No obstante, persistía en circular entre los conservadores la tesis obstinada, y dado que se estaba hablando de un futuro aliado, también inquietante, de que el dirigente catalán es, por definición, indigno de crédito. El martes pasado, Mas despejó todo equívoco. Aunque eludió la palabra «autodeterminación», usó conceptos que apuntan a un horizonte claramente autodeterminista, cabría decir incluso que independentista. «La Vanguardia» compendió las transparentes ambigüedades de Mas en un ladillo orwelliano y delicioso: «La propuesta de Mas no es independentista pero ataca todas las dependencias». ¿Qué diferencia existe entre ser independiente y rehusar toda dependencia? Ninguna. Lo sabe Mas y lo sabe, presumo, el redactor de «La Vanguardia». Pero las cosas tremendas sólo se pueden decir haciendo malabarismos con la gramática.

Una nueva consulta
En segundo lugar, Mas esbozó cómo reaccionaría su partido ante una rebaja del Estatut por el Tribunal Constitucional. Se procedería a una nueva consulta con el pueblo catalán, y si ésta no fuera autorizada por Madrid, a una votación en el Parlament. A ello seguiría la formación de un gobierno de concentración catalanista, un gobierno que estaría abocado, cae de por sí, al choque violento con el partido nacional que ocupara en ese momento La Moncloa. Entre la idea de Artur Mas, y los planes insurreccionales de Ibarreche, existe, formalmente, un abismo. No es evidente, con todo, que los avatares de la práctica no terminaran por convertir el abismo en una rendija. El hombre radicalizado se retroalimenta, y al cabo pierde el control sobre sus propias acciones.

Sea como quiera, se acumulan los cláusulas que habrían de cumplirse para que los cálculos de los populares lleguen a buen fin. Hasta hace unos días, los de Mariano Rajoy reposaban sobre dos hipótesis: victoria en las legislativas, y una sentencia del Constitucional que desactivara en breve el recurso del PP contra el Estatut y permitiera a CiU sentarse a negociar sin perder la cara. Ahora, hay que añadir una tercera premisa: la de un derribo vertiginoso de Artur Mas dentro de su partido, o si esto no ocurre, la conversión súbita del líder convergente al pactismo. La probabilidad de que se produzcan tres acontecimientos independientes, es igual al producto de las probabilidades de cada uno por separado. Cuando ninguna de las probabilidades individuales es exageradamente alta, la probabilidad compuesta acostumbra a resultar bastante baja. ¿Conclusión? Es hora de que los populares se pongan a pensar, seriamente, en alternativas.

Reforma constitucional
La pregunta es: ¿cuáles? La gran coalición con los socialistas no está en la agenda de ninguno de los partidos. Los socialistas no la quieren, y los populares, por el instante, tampoco. A este obstáculo, acaso superable si es Zapatero el que sale trasquilado de la cita con las urnas dentro de tres meses, se añade un problema mayor. Las grandes coaliciones sólo se justifican al filo de empeños igualmente grandes. La apuesta, aquí, sería una reforma no cosmética de la Constitución, orientada a despotenciar a los nacionalismos periféricos y devolver al Estado los instrumentos de que precisa para que el país no se desparrame como un flan a medio cocer. Ello implica entablar en Cataluña y el País Vasco una lucha para la que no se está aún preparados, y además invertir, que no sólo frenar, la deriva estatutaria en el resto de los territorios. La tarea es tan ciclópea, y exige un cambio de esquemas y equilibrios de poder tan portentoso, que no es realista pensar que vayan a emprenderla las mismas fuerzas que, con grados diversos de responsabilidad, nos han traído hasta la situación en que ahora nos encontramos. El curso de los acontecimientos apunta a una suerte de colapso. Luego, Dios dirá.

Los ciudadanos, por cierto, no dan la sensación de haber advertido lo delicado de la situación. El paro, la vivienda y la inmigración ocupan los puestos de cabeza en su lista de preocupaciones, según el último informe del CIS. Los españoles, en una palabra, se han centrado en la intendencia, o sea, en lo que roza de manera inmediata sus vidas. Lo demás les suena abstracto, remoto. El susto va a ser mayúsculo.

El problema también es CiU
Assumpta Roura La Voz 25 Noviembre 2007

El jefe de la oposición en Cataluña, el señor Artur Mas, tiene problemas de identidad. Dadas las circunstancias actuales en las que siembra cantos de sirena y recoge frustración, tampoco ha de parecer tan extraño que así sea. Hombre altivo de desenfrenada impaciencia, mezcla nacionalismo y catalanismo para darnos la vía del alboroto, justo ahora que empezamos a marchar con buen pie. ¿Con qué fin? Hay quien mantiene que pretende ibarretxizar Cataluña; otros, que busca aproximación (otra vez) con Esquerra Republicana para labrarse el futuro; los suyos lo avalan con el pretexto de que a Cataluña le falta ilusión de futuro como nación porque quien gobierna se la ha arrebatado (qué poca solidez tenía su ilusorio proyecto nacionalista si después de veintitrés años un soplo de aire fresco lo ha echado por tierra).

En mi opinión, lejana de endogamias político periodísticas, son tres las causas que han llevado al líder caído a montar el espectáculo publicitario titulado «la casa grande del nacionalismo» (o catalanismo: a gusto del consumidor) para refundar más de lo mismo, o sea, la nada. 1.º: Marcar distancias con su socio de Unió, Duran Lleida, que no está por la labor, aunque la dura realidad de las elecciones cercanas no les permita el divorcio. 2.º: Levantar los ánimos de sus votantes. 3.º: Darse una sauna de autoestima al calor de una limitada multitud y pretender con ello que en su poder se halla la clave para solucionar un problema que solo es suyo porque ellos lo inventaron: el del nacionalismo catalán frente a España. Este último punto me parece el más interesante y el que mayor interés debería despertar, a pesar de la aparente frivolidad.

El implacable e histriónico afán de Mas por ser reconocido como líder absoluto de una única Cataluña que busca su soberanía nacional es mucho más peligroso que el deseo legítimo de ERC de preferir la independencia. Mientras estos últimos juegan a las claras, son excesivas las cartas que esconden los de Mas y su aparato publicitario especializado en vídeo y libros de género de cotilleo político, que suplantan el discurso que antaño decían tener y no tenían (les bastaba con el poder). En cuanto a sus palabras, son una farsa de la magia, pero dan en la sentimentalidad populista justo en el momento en que Europa sufre de ese mal en países pequeños como Holanda, Suiza y Bélgica (lean, si quieren y pueden, a I. Buruma). Pero, sobre todo, el último Mas showman es el hombre desesperado, el más peligroso.

"SIGUE HABIENDO UNA CIUDADANÍA" QUE ESTÁ CON LA AVT
Ezquerra celebra la respuesta "masiva" a la manifestación "pese a los malos augurios"
El presidente del Foro de Ermua, presente en la multitudinaria manifestación de la AVT en Madrid, ha celebrado que siga "habiendo una ciudadanía que responde" al llamamiento de las víctimas. Tras recordar que más de medio millón de manifestantes salieron a la calle de "modo justificado" porque "es gravísimo que siga habiendo expectativas de negociación con ETA", ha celebrado que no se haya perdido "el poder de convocatoria" pese a la ausencia de Rajoy, que transmitió su "cariño" a las víctimas, y los furibundos ataques del PSOE. VEA DENTRO CÓMO LO CONTÓ LDTV
Libertad Digital 25 Noviembre 2007

En declaraciones a La Mañana del Fin de Semana de la Cadena COPE, Iñaki Ezquerra ha dicho que "hay que reconocer que fue una manifestación en la que no hubo la asistencia de las últimas convocatorias" pero también "hay que admitir que había un extraño ambiente". "Se había anunciado que no iba a estar Rajoy", ha recordado Ezquerra en alusión a la ausencia del líder del PP por su participación en un acto del partido en Almería.

Para el presidente del Foro de Ermua, era "innecesario" que se adelantara que no iba a ir a la protesta porque podría suponer un "elemento desmovilizador" presentarle como "el gran ausente". Precisamente por eso, según Ezquerra, "hay que hacer una lectura más que positiva, más que optimista", de los datos de participación en la marcha, que "fue masiva pese a los malos augurios".

"Esa ciudadanía", ha recordado Ezquerra, "salió de modo justificado a la calle porque es gravísimo que siga habiendo negociación o expectativas de negociación". "No se ha perdido el poder de convocatoria", ha celebrado, "pese a ese extraño ambiente" creado en los días previos a la manifestación.

Las víctimas se echan a la calle
Masiva protesta contra Zapatero a tres meses de las generales
Medio millón de personas clama junto a las víctimas para que el Gobierno ilegalice ANV y sea más duro contra ETA
Fernando Cancio La Razón 25 Noviembre 2007

Madrid- El frío no impidió que los ciudadanos tomaran ayer las calles de Madrid y acudieran a la que es la octava manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en contra de ETA y de la presencia de los terroristas en las instituciones. Aunque la marcha arrancaba a las 17:00 horas, desde mucho antes las calles comenzaban a llenarse de gente que, bandera y pancarta en mano, buscaba el mejor sitio. Desde la madrileña plaza de Chamberí –primera de las cabeceras– y la glorieta del pintor Sorolla –segunda– las calles se quedaron pequeñas para acoger a las cerca de 550.000 personas que abarrotaban el recorrido hasta la plaza de Colón. Ésta era la cifra que ofrecían desde la Comunidad de Madrid, muy distinta a la dada por la Delegación de Gobierno, que cifraba la asistencia a la marcha en apenas 200.000 personas.

La primera de las pancartas, con el lema «Por un futuro en libertad», estaba custodiada por las víctimas de la banda terrorista, entre las que se encontraban el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, Ortega Lara, Teresa Jiménez Becerril (hermana de Alberto Becerril, asesinado en 1998) y María Jesús González (madre de Irene Villa). Mientras, los representantes políticos sujetaban la segunda de las pancartas, que llevaba como lema «Juntos derrotemos a ETA». Tras ésta se encontraba un nutrido grupo de miembros del Partido Popular y de concejales vascos, entre los que destacaban el secretario general, Ángel Acebes; el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana; el eurodiputado Jaime Mayor Oreja; la presidenta popular en el País Vasco, María San Gil; y la alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola.

Junto a ellos también acudieron el líder de Ciutadans, Albert Rivera, y la portavoz de UPD, Rosa Díez. Los grandes ausentes, aunque ya se habían disculpado por ello, fueron el líder de los populares, Mariano Rajoy (que se encontraba en la localidad almeriense de Roquetas de Mar), y el ex presidente del Gobierno José María Aznar. La marcha arrancó a su hora y, poco a poco, iba recorriendo el trayecto marcado. A su paso, los ciudadanos no paraban de aplaudir a las víctimas y de mostrarles su apoyo, aunque el nombre más pronunciado durante toda la tarde fue el del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Fue él quien se llevó las críticas, quejas e insultos en forma de gritos de «Zapatero jódete, aquí estamos otra vez», «España merece otro presidente» o «Zp, dimisión»; y pancartas con mensajes como «Yo no voto a ZZ».

Su negociación no es bien vista por los ciudadanos, que ayer le exigían esa frase tan conocida de «En mi nombre no». Todos los gritos iban en la misma dirección y pedían, principalmente, la ilegalización inmediata de ANV y el PCTV.
Y la marcha llegaba, poco a poco, hasta la plaza de Colón, en donde los representantes de las víctimas se dirigieron a los asistentes. Allí, varias personas portaban diversas cartulinas y formaban una bandera de España en la que se podía leer el lema de la manifestación.

Allí, Isabel San Sebastián pidió un minuto de silencio, en el que se lanzaron mil globos al aire en honor a todas las víctimas del terrorismo. Poco después tomó la palabra Ortega Lara, el ex funcionario de prisiones que estuvo secuestrado por la banda terrorista 532 días.

Ortega Lara destacó que las víctimas del terrorismo «han aportado a esta país lo mejor de sí mismas. Llevan décadas defendiendo el Estado de Derecho con fuerza y tenacidad para acabar con esta lacra». Muy emocionado durante su intervención, hizo hincapié en que «además de ser víctimas, son ahora relegadas al olvido porque no aceptan una negociación política con ETA» y mostró su agradecimiento a Alcaraz, de quien dijo, «ha sido y sigue siendo objeto de acoso de quienes no aceptan críticas». Concluyó con uno de los gritos más coreados, «Todos somos Alcaraz».

Tras sus palabras y los aplausos de los cientos de miles de ciudadanos, tomó la palabra Mari Mar Blanco, hermana del concejal popular asesinado Miguel Ángel Blanco. Mari Mar se mostró molesta por el «abandono y la traición» que han sufrido las víctimas durante «tres años de mentiras». «Hemos observado cómo se trataba con más consideración a los asesinos que a nosotros cuando hemos tenido que oír que Otegi era un hombre de paz o que De Juana Chaos estaba a favor del proceso», criticó.

Su reclamo fue también para el presidente Rodríguez Zapatero, al que exigió «hechos que demuestren que está con las víctimas. Ya está bien de engaños», añadió, antes de instar al Gobierno a que ilegalice a ANV y PCTV, que «están haciendo la vida muy difícil a gran parte de la sociedad vasca que trabaja muy duro jugándose la vida».

«Memoria colectiva»
El último en dirigirse a los ciudadanos que soportaban la fría noche que ya había caído sobre la capital fue el presidente de la Asociación, Francisco José Alcaraz. Fue uno de los más aplaudidos y apoyados durante toda la manifestación y no dejó de mostrar su agradecimiento. Alcaraz, que comenzó señalando que «la memoria colectiva de los españoles debe ser más fuerte que el zarpazo terrorista», quiso dejar claro que «ni el Gobierno que tenemos, ni gobiernos futuros, pueden vender la dignidad de los ciudadanos cediendo ante el chantaje de una banda terrorista».

Por este motivo, exigió también al Ejecutivo de Zapatero la inmediata ilegalizacuión de ANV y PCTV. «El Gobierno tiene la responsabilidad política y moral de echar de las instituciones vascas a los proetarras». Al mismo tiempo, también pidió que se revoque la «indigna resolución que permite negociar al Gobierno con los asesinos y que tutela Rodríguez Zapatero, siendo ésta la mayor esperanza de ETA».

El presidente de la AVT hizo una mención a la «Rebelión Cívica», lo que definió como «el instrumento ciudadano más eficaz de nuestra historia para derrotar a ETA». De ella dijo que «nos ha devuelto la esperanza a todos los españoles y se mantendrá imparable hasta la derrota definitiva» de la banda terrorista». Y para acabar, lanzó un mensaje, a ETA y a cualquier organización terrorista: «Que sepan que ya no se enfrentan solamente a un Gobierno, se enfrenta a toda España». Una España que ayer salió de nuevo a la calle para mostrar su apoyo a las víctimas de ETA, exigir la salida de los terroristas de las instituciones públicas y, sobre todo, para gritar un lema que esperan se escuche en el Gobierno: «No se negocia con asesinos».

Parada en la Audiencia en apoyo a Alcaraz
Con gritos de «libertad de expresión» y «todos somos Alcaraz», los manifestantes que se encontraban en la primera de las cabeceras de la marcha llevaron a cabo una parada espontánea en el momento en el que pasaban ante las puertas la Audiencia Nacional, muy cerca del final del recorrido. El motivo de esta «pausa» era el de mostrar su oposición al proceso que se encuentra abierto contra el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, por injurias. Los cientos de miles de personas allí congregados mostraron su apoyo al líder de la Asociación de Víctimas que quiso destacar poco después su repulsa a que «los terroristas tengan libertad de expresión y se quiera condenar a las víctimas» y volvió a reclamar a la Audiencia Nacional que se respete su libertad. Alcaraz estuvo arropado en todo momento por los manifestantes, que confeccionaron gran cantidad de pancartas con frases de apoyo y no cesaron de gritar y aplaudirle.

MANIFESTACIÓN AVT
Un símbolo de la resistencia a ETA encabeza a medio millón de personas
Elsemanaldigital 25 Noviembre 2007

Una marea humana ha recorrido las calles de Madrid para reclamar la ilegalización de los proetarras y el fin del diálogo con ETA. Y lo ha hecho con un emblema de lo que representa el terror.

Más de medio millón de personas, según la Comunidad de Madrid, han acudido a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Con banderas españolas y pancartas contra el Gobierno y la negociación con ETA. Pero, sobre todo, con un símbolo de lo que supone la barbarie etarra: el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.

Junto al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, Ortega Lara encabezaba la marcha portando una pancarta con el lema de la convocatoria: Por un futuro en libertad. Juntos, derrotemos a ETA.

La presencia de Ortega Lara ha supuesto un mazazo a la línea de flotación del Gobierno. Y es que las condiciones de su secuestro –cifrado en más de quinientos días– y el fin al que le había destinado ETA es un ejemplo de lo que ha supuesto la actividad de dicha banda terrorista.

Por su parte, Alcaraz se mostró rotundo: "Queremos que el gobierno devuelva la esperanza a los españoles y se la quite a ETA, que la tiene gracias a la resolución del Congreso que les permite negociar". Además, el presidente de la AVT tildó de "siniestro y vergozantes proceso de rendición" la negociación del Ejecutivo con la banda, advirtiendo de que "ceder en estas cuestiones sería traicionar a las víctimas".

Los manifestantes presentes en Madrid reclamaban la ilegalización de los partidos proetarras ANV y PCTV, la disolución de los Ayuntamientos en que gobiernan los primeros y el final de la autorización del Congreso al Ejecutivo para dialogar con ETA. Una autorización que, como recalcó la AVT, continúa vigente pese al fracaso del llamado "proceso de paz" y los atentados cometidos por la banda desde entonces.

A la convocatoria acudieron el secretario general del Partido Popular, Ángel Acebes, así como el portavoz parlamentario Eduardo Zaplana, la dirigente vasca María San Gil, el ex ministro Jaime Mayor Oreja o la presidenta madrileña Esperanza Aguirre. Desde Roquetas de Mar (Almería), Mariano Rajoy volvió a hacer un llamamiento a la participación y envió su "apoyo, afecto y cariño". También estuvo presente Rosa Díez por Unión Progreso y Democracia y Albert Rivera por Ciudadanos. El líder de esta agrupación reclamó la "unión de todos los constitucionalistas" y señaló que "lo único oscuro que hay es José Blanco", en respuesta a las alusiones del dirigente socialista.

Esta ha sido la undécima manifestación de la AVT y la octava que convoca en Madrid. Como de costumbre, las cifras de la Delegación del Gobierno fueron mínimas, censando la asistencia en 75.000 personas.

Manifestación de la AVT: El País atiza y halaga a ZP con dos versiones de la misma noticia.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 25 Noviembre 2007

Ayer se desarrolló en Madrid la manifestación convocada por la AVT. Me entretuve en recoger a lo largo de la tarde, a partir de la finalización de la misma, los titulares sobre la noticia que daban los principales diarios españoles. Como se verá al repasar esos titulares, todos ellos hablaban de “miles de manifestantes” y sin embargo El País, ayer tarde titulaba la noticia diciendo que concurrieron “decenas de miles de personas”. El hecho es curiosísimo si tenemos en cuenta los antecedentes, siempre El País, en este tipo de manifestaciones ha minimizado al máximo la concurrencia, pero esta vez daba diez veces más de asistentes que el resto de medios.

Sin embargo, hoy, aparece otro artículo en primera donde ya rebaja, como es habitual en El País la cifra de asistentes a 60.000, menos incluso que la cifra dada por la delegación del gobierno de Zapatero en Madrid. Eso de ser ayer el que más daba y hoy el que menos solo se entiende si colocamos la noticia y sus dos versiones en la Guerra Interprogres. Ayer quisieron dar un disgusto a Zapatero aprovechando la manifestación, pero hoy ya toca hacer el papel institucional para el que está PRISA y ha aparecido el maestro paco con las rebajas.

No hay bien que por mal no venga, y el bien de que El País por primera vez dé la referencia más alta de asistentes a una manifestación de la AVT viene por el mal del despecho prisaico por andar Zapatero encamado con Sexta Publico Mediapro, que como nombre se las trae.

Debo reconocer que las oraciones que dirigí hace ya días al dios laico Polanco parece que han sido atendidas, y el fuego amigo no cesa, con lo que podemos divertirnos un poco a costa de esta mala comedia de cuernos y enredo que se traen entre zambombazos amigos ZP y Prisa.

Los titulares sobre el curioso hecho que comento son:

El Mundo: Miles de personas acuden a la protesta de la AVT por la política contra ETA

La Razón : La AVT exige la retirada de la resolución que permite negociar con ETA Miles de personas se manifiestan en Madrid contra la política antiterrorista del Gobierno

ABC: Miles de personas marchan contra la política antiterrorista del Gobierno

La Vanguardia: La manifestación de AVT arranca con gritos contra ETA y contra Zapatero

El Periódico de Cataluña: OCTAVA MANIFESTACIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE VÍCTIMAS. Miles de personas participan en la protesta de la AVT contra la política antiterrorista del Gobierno

El Correo: MANIFESTACIÓN DE LA AVT. Miles de personas marchan contra la política antiterrorista del Gobierno

Publico: Miles de personas secundan la marcha de la AVT contra la política antiterrorista

El País ayer tarde: La AVT reúne en Madrid a decenas de miles de personas contra el Gobierno

El País hoy domingo: La AVT reúne a más de 60.000 personas en Madrid
La asociación de víctimas pierde fuelle en su protesta contra Zapatero

Entrevista
La noche que dispararon a Losantos
Después de 26 años, el periodista habla por fin de la madrugada más trágica de su vida
Alfredo Semprún - Madrid La Razón 25 Noviembre 2007

La ciudad de sus sueños juveniles, la ciudad de la libertad importada, la ciudad del amor cauteloso, construido con el mimo y el cuidado de las cosas valiosas, se le había vuelto inhóspita y pequeña. Barcelona, «la ciudad que fue», le vio llegar en Vespa y le vio partir en ambulancia. Le dio mucho, le quitó mucho, también.
Lo principal, el escenario donde uno se hace hombre de provecho y pone fondo y aromas a los recuerdos; lo secundario, los amigos y compañeros que dejaron de serlo, porque el miedo, muchachos, es insidioso y siempre viene con un capazo cargado de excusas.

-En realidad, usted ya había conseguido el traslado a Madrid.
-Sí. La Barcelona que yo había conocido, ésa que yo amaba, había muerto. Comprendí que con los nacionalistas no había más opción que transigir para quedarse o abandonar. Y como, gracias a Dios, España es muy grande, me fui a Madrid. La vida continuaba y no me la iban a amargar.

Un dolor superado
-Entonces, el disparo fue una crueldad superflua.
-En lo que a mí respecta, se lo podían haber ahorrado. Pero la operación les salió bien. Rompió el encantamiento de Barcelona; una ciudad que se creía al margen de la ferocidad del País Vasco, incluso, a veces, de la de Madrid. Otra mucha gente comprendió lo que se avecinaba y, en aquellos años, casi 14.000 profesores de primaria, de Instituto, de Universidad; funcionarios de la Administración, muchos catalanes, dejaron la ciudad. Yo sólo fui uno de los primeros.

-Dicen que cuando se recibe un disparo no duele, que es después.
-¡Por favor! Yo deseo de todo corazón que a quienes defienden el terrorismo les duela sólo la mitad de lo que me dolió a mí.

-Y, además, con «paseo» incluido, como en las madrugadas de la Guerra Civil. Una experiencia así, ¿se supera?
-Funciona un mecanismo de defensa, psicológico, que altera la percepción de la realidad. Yo he tardado más de veinte años en escribir sobre el atentado, sobre lo que me ocurrió esa noche del 20 al 21 de mayo de 1981. Si lo hago ahora, es porque creo que he conseguido superarlo, dejar esa noche atrás.

Recapitulemos. Mayo de 1981, Federico Jiménez Losantos se ha convertido en la bestia negra del nacionalismo. De militante antifranquista, versión maoísta pero «vegetariana», e intelectual de las vanguardias prodigiosas barcelonesas, ha pasado a convertirse en peligroso «fascista». ¿Razón?: un libro, «Lo que queda de España», publicado en 1979, y su firma en un manifiesto «por la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña», fechado en Barcelona el 25 de enero de 1981, pero que no se hizo público, con 2.300 firmas, hasta marzo. Se pedía respeto e igualdad para los castellanohablantes y libertad en la elección de la lengua vehicular de la enseñanza. La atmósfera se va haciendo pesada. Los firmantes más conocidos, todos «viejos rojos», como Amando de Miguel, Federico Jiménez Losantos o Alberto Cardín, comienzan a recibir insultos y amenazas de muerte. El portal de Cardín se llena de pintadas: «Cardín, espanyolista, fot el camp». La izquierda orgánica, la que escribe y edita en castellano, se apunta al desmelene nacionalista. El PSUC da la consigna: «son lerrouxistas».

-Su mujer, María, estaba inquieta.
-Sí. Muchos de nuestros amigos recibían llamadas amenazantes, cartas con anónimos. Me preguntó sí yo también. Yo, en plan chulo, porque a veces hay que presumir, le dije: «A mí no me amenazan. De hacer algo, se me llevan por delante. Pero no te preocupes. Nos vamos y se acabó».

-Eso fue la víspera. Le sorprendieron a la salida de su trabajo en el instituto de Santa Coloma. Ya noche cerrada, en el aparcamiento.
-Eran dos tíos con unos pistolones enormes. Parecían una pareja de Berlanga. El más alto era un nazi de película de serie «B»; de ésos que disfrutan matando judíos y se les nota en la cara. El otro tenía una pinta extraña, con unos ojos legañosos, raros. Luego supe, porque me lo contó su tía, Anna Balletbó, que se estaba quedando ciego y que le habían hecho el encargo como una especie de regalo, para compensarle.

-Iba usted con una compañera.
-Sí, con Ángela. Me llevaba en el coche a casa de unos amigos. El nazi de serie «B» se sentó delante, apuntando a Ángela. El de los ojos raros, detrás, conmigo. Al poco, dejó la pistola en el regazo, entre él y yo. Tuve la tentación de cogerla, pero esas cosas sólo le salen bien a Eastwood y en las películas. Además, me dije, si sólo son unos delincuentes comunes que se nos quieren llevar el coche...

Enfrentarse al horror
-Mecanismo de autodefensa, ¿no? De noche, dos pistoleros, sin mediar palabra, camino de un descampado, en silencio... No parece algo de delincuencia común.
-No, claro. Pero es como la mente, la mía, se enfrentó al horror. Luego, cuando me empujaron, ya a pie, hacia unos árboles, por el descampado, me dí cuenta. El nazi de serie «B» me pidió el carné de identidad. «¿Me váis a matar?», le pregunté. «No, pero te vamos a dejar un recuerdo».

-También hubo «charlita».
-Sí. Me soltó un editorial de la revista del PSUC. Que si lerrouxista, que si anticatalán... Me tenía atado al árbol, un algarrobo, mientras el otro, el de los ojos raros, ataba a Ángela y la dejaba tirada en el suelo. Ella no podía ver. Lo pasó muy mal.

-Sobre todo con el tiro. Ella no sabía si le habían dado en la cabeza.
-El nazi de serie «B» era mucho más alto que yo, y además, estaba sentado. Así que me disparó a la rodilla, pero me dió un poco más arriba. Cuando la bala te rompe el fémur, pegas un berrido animal, no es ni siquiera un grito; es una especie de mugido de Atapuerca. Ángela consiguió soltarse casi enseguida. Me hizo un torniquete y fue a pedir ayuda.

-Le salvó la vida.
-Sí, porque los pistoleros tardaron dos horas en avisar del atentado. Si no es por ella, me desangro. Yo estaba muy bien atado y no me podía mover. Luego, hubo otro golpe de suerte: Ángela salió a la carretera y a los cinco minutos pasó un radio-patrulla del 091.

Esa noche, en el hospital, Federico Jiménez Losantos lee poesía catalana antigua, del valenciano Joan Roís de Corella. Le comento la anécdota de la Gran Guerra, de Harold McMillan, el ex premier británico al que los camilleros le hallaron herido en la trinchera. Mientras esperaba auxilio, leía la Annábasis de Jenofonte en griego.
-Sí. Son reflejos defensivos. Yo estaba preparando un ensayo sobre el poema «La garza y el Azor» de Roís de Corella. Seguro que McMillan, para escapar del horror, se refugió en la Grecia clásica, que quedaba muy lejos de los campos de batalla de Flandes. A mí me dio por pensar que habían atacado por anticatalán a un tipo que sabía más catalán que ellos y que amaba esa lengua como pocos.

-Luego vino el linchamiento mediático. Es antológico ese titular que reproduce en su libro: «Piernicidio contra uno de los autores del manifiesto de los 2.300».
-Al principio, de una manera muy sibilina, fue la izquierda la encargada de justificar el crimen. Es la que ejerce de capo en el campo de concentración nacionalista. Ella es la encargada de controlar al charnego común. Fue especialmente vil el «Periódico de Cataluña», que sacó este titular: «No me extraña que me hayan pegado un tiro». Como si fuera lo normal. La izquierda compraba tiempo. Se notaba en la reacción contra el libro «Lo que queda de España». Al final, señoritos de izquierda, como Barral o Gil de Biedma, que escriben en castellano, son los que hacen el trabajo sucio contra éstos que, bueno, escriben como yo, pero no son de la misma tribu. Y como no somos de la tribu, está bien echarnos, dispararnos. Sí, ganaban tiempo, pero, hoy, tampoco hubieran sido invitados a la feria de Francfort.

Cataluña, ligada a España
-Como a la mujeres violadas, ¿no? Es que iba usted provocando.
-Para ellos fue un éxito. Para Cataluña ha sido letal. Buscaban un estado de terror y lo han conseguido. Lo escribió, lo dijo, el propio Tarradellas, cuando advirtió que se iba a la «dictadura blanca» de Pujol.

-Leyes, multas, presiones, insultos. Si, al fin y al cabo, las independencias iberoaméricanas se hicieron en castellano ¿para qué tantas molestias?
- Ya lo pensaron. Incluso algunos prenacionalistas decían que había que olvidarse de la lengua vernácula y usar el castellano, lengua universal, e ir a la independencia. Pero, lo que pasa, es que el nacionalismo sólo tiene la lengua como elemento de diferenciación. Toda la vida de Cataluña está ligada a España, no hay nada que la separe. Lo que no entienden en Madrid es que nombrar las cosas es poseerlas. Es un certificado de propiedad. Si tú las nombras en catalán, son sólo de los catalanes que hablan catalán. Y, si no hablas catalán no tienes derecho a esas cosas. Es una idea muy tribal, pero muy eficaz, si, además, se acompaña de represión.

-Veintiséis años después, ¿por fin olvidado?
-Sí. Para mí el atentado terminó cuando Ciudadanos por Cataluña obtuvo tres escaños. Treinta años después, en la ciudad que ya no es, queda gente, quedan ciudadanos que tienen la misma vocación de libertad que tenía la Barcelona de los 70. La ciudad en la que se encarnó el ansia de libertad de quienes vivíamos en ella. Esta nueva generación ciudadana defiende exactamente lo mismo que yo defendí. Vamos a ver lo que dura.

Venganza «borroka» en Pamplona
Diez arrestados, siete de ellos menores, por causar destrozos en respuesta a la última operación policial - Detenida en Vitoria la etarra Agurtzane Izarza
Marta Gómez La Razón 25 Noviembre 2007

Pamplona- Diez jóvenes radicales fueron detenidos entre la noche y madrugada de ayer en Pamplona, como consecuencia de los graves desórdenes públicos causados por la protesta por la operación policial de esta semana contra la «kale borroka». Entre los detenidos, siete son menores de 18 años.

Los altercados comenzaron pasadas las diez de la noche. Alrededor de treinta jóvenes cruzaron en céntricas calles de Pamplona contenedores de basura y prendieron fuego a alguno de ellos. Los alborotadores respondieron con piedras, botellas y material de construcción a laos agentes de Policía, en las inmediaciones de la famosa calle Estafeta. En los enfrentamientos resultaron lesionados dos agentes de la Policía Nacional y se registraron importantes daños en sucursales bancarias de las calles más céntricas de la capital Navarra.

Los altercados cesaron alrededor de las 23.30 de la noche, al llegar la polícía, pero se reanudaron media hora después y se libraron batallas campales hasta pasadas las 3.30 de la madrugada. Los radicales protestaban por las detenciones que la policía llevó a cabo la pasada semana en Pamplona contra la «kale borroka».

Grave y alarmante
El hecho de que siete de los diez detenidos ayer fueran menores de 18 años hizo que desde la Delegación del Gobierno en Navarra se hiciera un llamamiento a los padres para que extremen la vigilancia sobre sus hijos.

«Resulta descorazonador y alarmante cómo menores puedan llevar a cabo actos de este tipo y a esas horas», comentaron ayer fuentes de la Delegación.

Por otra parte, ayer fue detenida en Vitoria la etarra Agurtzane Izarza Hernández para que cumpla la condena impuesta de seis años que le fue decretada el pasado octubre por los magistrados del Tribunal Supremo, acusada de pertenecer a organización terrorrista.

Izarza fue detenida por primera vez en octubre de 2003, en el marco de una operación contra el aparato de captación e infraestructura de ETA. La operación fuer dirigida por Baltasar Garzón. La etarra detenida tendrá que cumplir ahora seis años de cárcel.

La reacción de Zaplana (o sea, del PP)
El PP pide que Cabrera rinda cuentas en el Congreso por el "sometimiento" de la educación a la "ideología nacionalista"
Europa Press Libertad Digital 25 Noviembre 2007

El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, anunció hoy que su formación va solicitar que la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, explique en la Cámara Baja qué medidas va a tomar para poner fin al "sometimiento a la ideología nacionalista" que, a su juicio, padecen los programas educativos y los libros de texto en determinadas comunidades autónomas.

En la rueda de prensa posterior a la reunión de la Junta de Portavoces del Congreso, Zaplana demandó a la titular de Educación que active a la alta inspección para investigar los casos detectados en algunos materiales escolares y garantizar la igualdad de los españoles en el derecho a la educación.

"Ya está bien el sometimiento a los intereses ideológicos de partidos que no ven con agrado el marco constitucional", clamó Zaplana.

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