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Recortes de Prensa    Lunes 3 Diciembre   2007

ETA mata en campaña
Pablo Sebastián Estrella Digital 3 Diciembre 2007

A sangre y fuego, y recuperando sus peores habilidades de los tiros en la nuca y por la espalda, ETA ha reaparecido en plena precampaña electoral cobrándose la vida de un joven Guardia Civil y dejando en coma a otro. Y lo ha hecho desafiando al Gobierno de Sarkozy, en territorio francés y a la primera oportunidad, sin que sepamos si este asesinato y brutal ataque es la respuesta de la banda a las condenas que pronto hará pública la Audiencia Nacional contra los primeros responsables del aparato político de la banda, o si tenían órdenes de matar a la primera ocasión, o si se trataba de los peces gordos de la banda que, al ser identificados, quisieron eliminar a tiros a sus identificadores. Da igual el móvil del crimen, lo importante es la explícita y alevosa decisión de matar de una banda que siempre ha concluido, de esta misma manera, todos y cada uno de los procesos de paz que se han iniciado en los últimos años, con Suárez, González, Aznar y Zapatero.

La diferencia, esta vez, ha estado en que Zapatero se fue a la negociación sin el consenso del otro gran partido nacional, el PP; unió este “proceso” a la reforma de los Estatutos de Autonomía de Cataluña y del País Vasco; y aceptó negociar con ETA —en el santuario de Loyola— de graves cuestiones políticas como la autodeterminación, la relación institucional de Navarra y Euskadi y el reconocimiento expreso de la nación vasca. Y, además, todo ello se hizo tras conceder a los etarras la legalización del PCTV y de ANV, de espaldas a la sociedad y a las instituciones españolas, y en un momento en el que ETA estaba seriamente debilitada por el cerco político y judicial que propició el Pacto Antiterrorista.

Un disparate adornado con grandes favores al criminal De Juana Chaos —“está a favor del proceso”, dijo el presidente para justificarlos— y elogios al jefe del ala política de la banda terrorista, Otegi —“es un hombre de paz”, añadió Zapatero—, poco antes de anunciar que 2007 sería el gran año de la paz con ETA, tal y como lo anunció el pasado 29 de diciembre, horas antes de que estallara la bomba en la T-4 de Barajas. Y meses antes de que se le hicieran importantes concesiones soberanistas al Estatuto catalán, a título de ensayo del futuro Estatuto vasco y como ejemplo de hasta dónde estaba dispuesto Zapatero a llegar si ETA dejaba de matar.

Todo esto sólo ha ocurrido con Zapatero, y nada de esto pasó con Suárez, González y Aznar. Lo que indica que el actual presidente del Gobierno no sólo ha fracasado en su intento de negociación con la banda, sino que les ha hecho concesiones políticas y enseñado un camino que los terroristas nunca querrán abandonar, dañando así el prestigio del Gobierno, del Parlamento, del poder judicial y al PSOE y al conjunto de los ciudadanos, que han visto confirmada, por segunda vez —la primera fue en el atentado de Barajas, tras el que Zapatero volvió a enviar sus negociadores a sentarse con ETA—, la temeridad y la frivolidad con la que Zapatero y su Gobierno se embarcó en la negociación con ETA.

En una democracia que se precie de serlo esto le habría costado la cabeza política a Zapatero, obligándole a dimitir de la presidencia del Gobierno, por más que en estos casos se utilice el truco verbal de que no se puede ofrecer a ETA esa influencia política. No es a ETA, sino ante los españoles, ante quien debe responder Zapatero, y pronto lo hará en las elecciones del 2008, aunque mucho nos tememos que con ventaja a la vista de lo mal que está preparando el enfrentamiento Rajoy desde el PP. Un partido que, aunque esté mal reconocerlo, acaba de recibir una ayuda electoral de ETA, porque, sin duda, el atentado —que ya veremos si es el último antes de las elecciones— puede beneficiar las opciones del PP, a la vez que deja en evidencia el desastre y la inconsistencia de Zapatero.

¿Qué hacer? Lo de la foto de la unidad de los demócratas, los pésames con luto riguroso, el aviso de una dura respuesta y las manifestaciones como la convocada para el martes, está muy bien pero no sirve para nada. Si el presidente no anuncia públicamente que se acabó para siempre cualquier negociación o diálogo con ETA y su entorno, y eso no lo ratifica el pleno del Congreso de los Diputados, si la Fiscalía no inicia la ilegalización de ANV, PCTV y cualquier otra sigla que los etarras se quieran inventar, todo lo demás sobra. ¿Hará todo esto Zapatero, aunque sólo sea para rehacer su imagen de cara a la campaña electoral? Si no lo hace ya sabremos que para el presidente este atentado habrá sido otro “accidente” como el de Barajas, ocurrido de manera “fortuita” como dice Rubalcaba, lo que no le impedirá, si gana las elecciones, volver a negociar con ETA de las cuestiones que ya se abordaron en Loyola y que están pendientes de ratificar.

El Gobierno, en la encrucijada
Luis del Pino Libertad Digital 3 Diciembre 2007

Ayer estuve en la concentración convocada por el Foro de Ermua. Bastantes más asistentes que en ocasiones similares anteriores. De hecho, los más alejados de la pancarta apenas podíamos oír el comunicado, que se leyó con un megáfono. Asistieron Esperanza Aguirre, Angel Acebes, Ana Pastor y otros dirigentes populares. Me pareció ver a Zaplana y también a Ruiz Gallardón.

Hoy, volveremos a concentrarnos delante de los ayuntamientos (en Madrid, en la Plaza de la Cibeles), de acuerdo con el llamamiento de la AVT.

Seguimos, mientras tanto, esperando a que el presidente Zapatero haga alguna declaración institucional que nos oriente sobre las medidas concretas que piensa adoptar para acabar con los terroristas, empezando por la revocación de la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con los asesinos.

La verdad es que tiene mal salida el Gobierno si no anuncia, y anuncia ya, medidas concretas contra ETA. Porque la única posibilidad que le quedaría al Gobierno para maquillar la catástrofe de su política ¿anti?-terrorista es conseguir una foto en la que todos los demócratas se muestren unidos en una estrategia conjunta contra el terror. Conseguir del PP que pusiera sordina a las críticas a cambio de dar por muerto el proceso de negociación.

Pero el Partido Socialista sigue sin darse cuenta de que ésa es ya la única salida que tiene. Y sigue tratando de mantener abierto el proceso de negociación con la banda, que ha subido el precio de los acuerdos poniendo más sangre sobre la mesa. Muy acertada la observación que hoy ha hecho Alberto Recarte en la Cadena Cope: cuando Rubalcaba habla de "encuentro fortuito" no nos está hablando a nosotros, a los españoles, sino a la cúpula de ETA. Le está lanzando el mensaje de que están dispuestos a considerar los nuevos muertos como un nuevo accidente. Y pelillos a la mar.

En consecuencia, el PSOE plantea la manifestación del martes como un simple intento de ganar tiempo, de conseguir una foto de falsa unidad que les conceda los días necesarios para arrancar de ETA algún comunicado que deje abiertas las puertas, a cambio de alguna nueva cesión. Si el voto del BNG para evitar la reprobación de Magdalena Alvarez valía unas cuantas decenas de millones de euros, ¿qué precio pagaría esta vez el Gobierno para arrancar de ETA algún comunicado que les permitiera vendernos cualquier tipo de esperpéntica interpretación de estos últimos asesinatos?

Pero ese deseo de conseguir una falsa foto de unidad en la manifestación del martes es inaceptable para el PP. Porque al PP no le vale ya con una pantomima. Ni le vale a la cúpula del PP, ni tampoco a sus votantes. Incluso suponiendo que hubiera una parte del PP dispuesta a tender la mano al Gobierno para salir del bache, en aras de un consenso en la lucha antiterrorista, ¿cómo podría, por ejemplo, manifestarse Rajoy por las calles de Madrid del brazo de partidos como Aralar, sobre alguno de cuyos miembros recayeron acusaciones (en el caso del aún no aclarado chivatazo a ETA) de estar contribuyendo a blanquear el dinero de la extorsión etarra? Sería el suicidio del PP.

Volvemos, con ello, al principio del razonamiento. Al Partido Socialista no le queda otro remedio, para salvar los muebles, que conseguir una foto de unidad. Pero una foto verdadera. Ya no están en condiciones de ganar tiempo jugando a conseguir ninguna foto falsa. Y esa foto verdadera exige una declaración contundente y conjunta de los dos grandes partidos, antes de la manifestación, con medidas concretas de lucha contra el terrorismo y sus cómplices. Medidas concretas que hagan, para empezar, que sea imposible que acudan a la manifestación esos otros partidos que no están dispuestos a luchar contra ETA con todos los mecanismos legales. Cuanto menos bulto, más claridad.

El PP tiene todas las cartas en su mano para volver a imponer la política antiterrorista que nunca se debió abandonar. Está en condiciones de fijar sus condiciones, porque el Gobierno está sonado, prisionero de sus propios errores.

Si el Gobierno quiere foto, tendrá primero que retratarse. Si no lo hace así, no le dejaría al PP otro remedio que descolgarse de la manifestación. Y, en ese caso, ya no habrá oportunidad para el Partido Socialista de salvar mueble alguno.

¿Qué unidad? Eso es lo importante
EDITORIAL Libertad Digital  3 Diciembre 2007

España está rota por el dolor de la familia de Raúl Centeno y sus allegados, por la pérdida de un ciudadano que además ha entregado su vida por contribuir a la libertad de todos. Y mantiene un hálito de esperanza por la vida del otro guardia civil acribillado por ETA, Fernando Trapero. El dolor y la indignación unen a los españoles por el último atentado de la banda asesina. Esa unión se va a representar este martes con una nueva manifestación contra los asesinos convocada, como estamos acostumbrados, bajo el lema "Por la libertad, para la derrota de ETA".

Hemos visto ese cartel u otros similares en muchas ocasiones esta legislatura. Lo que es nuevo es que el Partido Popular no se encontrará solo tras esa pancarta. El Gobierno también se sumará. Y el Partido Socialista. Si hay a quien esa imagen inédita no le hace ver que son los socialistas quienes vuelven al consenso, al antiguo consenso, y que el PP no ha tenido que moverse un ápice para defender una vez más el mismo lema, es que no tiene remedio.

Ya nos gustaría concluir en este punto el editorial. Pero, por desgracia, esa unidad es más aparente que real, como lo es el presunto cambio del Gobierno y del Partido Socialista. Pero hemos de recordar que se estaban sentando a negociar con los autores del atentado hace apenas un mes. Y constatamos que las declaraciones del ministro Rubalcaba sólo pueden entenderse en el contexto de unas negociaciones en marcha. El ministro de Interior ve los atentados como actos "no premeditados" y afirma que hay "tiroteos" cuando los únicos disparos se han hecho contra la nuca de unos agentes desarmados. Es una especie de disculpa a la banda, hecha desde los criterios de ETA, y que permiten mantener los contactos pese al atentado.

Y si es así, ¿de qué unidad estamos hablando? ¿Qué puede querer decir "por la libertad, para la derrota de ETA" si una parte de quienes se unen a ese lema abogan porque esa derrota se negocie a costa de nuestra libertad? Como ha escrito Teresa Jiménez Becerril, "tomarán de nuestra pancarta las palabras para sus discursos de condena; por la libertad y la derrota de ETA y nos dirán que los asesinos irán a la cárcel. Y escuchándoles recordaré mi llanto mientras veía a De Juana Chaos saliendo de ella". Y no tenemos que recurrir al pasado para observar las huellas de la negociación. ANV y el PCTV siguen en las instituciones. El PSOE rechazó hace pocos días revocar la autorización del Congreso para negociar con los verdugos de Raúl Centeno y Fernando Trapero.

El debate sobre la unidad de los partidos es falso mientras no se tenga claro que la única unidad posible es en torno a las palabras elegidas para esta manifestación y para todas las convocadas por las víctimas del terrorismo y apoyadas por el PP, UPD y otras organizaciones civiles: libertad y derrota de ETA. Todo lo que sea salirse de ahí no sólo no merece la adhesión sino que sólo puede concitar el rechazo de las personas de bien.

El derecho a la incompetencia nacionalista
EDITORIAL Libertad Digital  3 Diciembre 2007

Que "María Elena" Álvarez es una incompetente redomada, una política sectaria incapaz de gestionar nada en provecho de los ciudadanos, es algo que sabíamos desde que fue bautizada como Lady Aviaco. Que José Luis Rodríguez Zapatero era capaz de prometer lo imposible con tal de que no se le echaran encima cuando visitó Barcelona este verano con motivo de los apagones, también. Pero eso no se debe a que el responsable de las obras sea la administración central en lugar de la catalana. Se debe a que los actuales inquilinos de la Moncloa son unos inútiles, incapaces de gestionar bien las cosas. Pero eso no ha impedido que los independentistas organizaran una manifestación en Barcelona con la excusa de pedir que sean los políticos nacionalistas quienes tengan la última palabra en cuanto a infraestructuras. Ninguno de los asistentes, que se sepa, ha acudido hoy a la concentración del Foro Ermua para condenar el último atentado de ETA. Cómo no.

¿Tienen derecho los políticos catalanes a decidir sobre sus infraestructuras? Nadie se lo ha negado. El trazado actual del AVE, tan problemático, incluyendo el paso por debajo de la Sagrada Familia, fue elaborado así porque se le dio derecho a decidir a la Generalitat y a los alcaldes de Barcelona y el Bajo Llobregat. Los problemas eléctricos de la región tienen entre otras causas el que no se construya la línea de muy alta tensión porque los políticos catalanes se oponen. El retraso en la ampliación del Prat se ha debido a la oposición de los alcaldes de la zona. El cuarto cinturón de Barcelona se retrasa porque a los ecologistas e independentistas que gobiernan con Montilla no les gusta. Y así podríamos seguir.

Por poner otro ejemplo, alejado del problema de las infraestructuras, en los últimos diez años se han producido siete motines en las cárceles españolas. De ellos, cuatro han tenido lugar en Cataluña, la única comunidad que tiene transferidas las competencias de Prisiones. ¿No deberían, en coherencia con los planteamientos que aseguran que la Generalitat es más eficaz por ser más cercana, pedir que se devolviera esa competencia al Gobierno central?

La razón por la que los trenes de Cercanías han estado parados durante semanas y semanas es la misma por la que Cataluña lleva cediendo desde hace años su puesto de cabeza entre las regiones españolas: incompetencia política. O, si así lo prefieren, unas preferencias muy alejadas de las necesidades de los ciudadanos. La diferencia es que los que habitan hoy en Moncloa pueden salir del poder en marzo mientras que en Cataluña la alternativa no se vislumbra mejor. Más les valdría, por tanto, a los ciudadanos catalanes que su derecho a decidir sobre sus infraestructuras, el de verdad, lo ejercieran con su voto en las elecciones generales y no en las autonómicas.

El avance separatista
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 3 Diciembre 2007

Nadie se vuelve de repente infame (Juvenal).

En Capbreton, la capital cantábrica del surfing, ETA ha consumado su última fechoría. Se trata de la novena de las intentonas asesinas desde que la banda rompió su último “alto el fuego” y de la primera que produce víctimas en territorio francés, algo cualitativamente significativo. Un número de la Guardia Civil, Raúl Centeno, perdió la vida —ayer el Rey Juan Carlos presidió sus exequias— mientras otro, Fernando Trapero, agoniza en un hospital de Bayona. Ya son más de doscientos los guardias civiles asesinados por la organización criminal que se dice independentista.

No vamos a descubrir ahora la maldad intrínseca de una banda que, con notable y alarmante respaldo social en el País Vasco, no acredita más finalidad objetiva que el asesinato y la extorsión. Lo que sí llama la atención es la creciente insensibilidad de la sociedad vasca, o de una buena parte de ella, ante el fenómeno terrorista. No estoy pensando únicamente en la izquierda radical abertzale ni en sus parientes próximos. También en el PNV, el centro derecha democrático (?) y moderado (!).

Íñigo Urkullu, el relevo de Josu Jon Imaz, acaba de pronunciar su primer discurso como presidente del PNV y, en dramática coincidencia con las ceremonias funerarias en honor del agente de la Guardia Civil asesinado en Capbreton, dijo que “si se da un nuevo portazo a la propuesta soberanista del lehendakari Ibarretxe el PNV tendrá que analizar seriamente si su estrategia de concordia y cohabitación (...) tiene o no mayor recorrido”. Es difícil encontrar mayor inoportunidad para una proclama amenazadoramente independentista. Algo que, en sí mismo, supone un avance en la escalada centrífuga de los nacionalismos presentes en España.

También ayer, y también en Bilbao, insensibles ante la muerte y la agonía de dos agentes de la Guardia Civil, miles de personas se manifestaron para reclamar la libertad de los 46 procesados detenidos, por orden de la Audiencia Nacional, en el “caso Ekin”, la red de empresas dedicadas a la financiación de ETA. Otra casualidad que habla por sí sola y que no necesita mayores comentarios.

Quisiera añadir a ese cuadro de coincidencias desafortunadas otra aparentemente menor, pero igualmente significativa. Todos los grandes periódicos de Madrid, como es lógico y parece profesional, encabezaron ayer sus ediciones con titulares a toda plana alusivos a los guardias civiles agredidos en Capbreton. ABC decía: “ETA vuelve al tiro en la nuca”; El País, “ETA mata a sangre fría a un guardia civil en Francia y deja a otro en coma”; El Mundo, “ETA cruza otra línea roja”, y La Razón, “ETA vuelve a matar”. La Vanguardia, instalada ya en otra realidad “nacional”, relegó el atentado etarra a un pie de la primera página que se encabezaba con una gran despliegue referido a la manifestación reivindicadora del “derecho a decidir”: “Severo toque de atención”.

Los nacionalismos, que toman razón y legitimidad de una Constitución y unos Estatutos que ya han sido desbordados en su letra y en su espíritu, han alcanzado ya los límites de la sinrazón. Es, aunque sólo sea en parte, uno de los frutos de la política de José Luis Rodríguez Zapatero. Su voluntarista “proceso de paz”, con el que confiaba solucionar los problemas vascos, se ha evaporado al calor de unos cuantos disparos asesinos y su interesada connivencia con los separatistas catalanes —los que con el PSC le mantienen en la Moncloa— ha marcado más distancia real entre Madrid y Barcelona de la que ya existía en el balance final de José María Aznar.

En Barcelona, hasta Jordi Pujol y Pasqual Maragall se sumaron a la multitudinaria y significativa manifestación del catalá emprenyat, y en Bilbao los representantes de Askatasuna dijeron que “nadie va a parar los pies a este pueblo con ansias tremendas de libertad”. Quienes matan, claro está, no saben lo que es la libertad, pero la palabra es tan hermosa que también embellece a los asesinos y a sus amigos. Estamos frente a un avance separatista y, lo que es peor, con un Gobierno incapaz de enfrentarse al problema adecuadamente. Tampoco consta, a estos efectos, que el partido monopolista de la oposición lo tenga claro. ¿Qué hacemos?

Mentiras de Rubalcaba
La unidad es para derrotar a ETA
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 3 Diciembre 2007

Un encuentro fortuito que acabó en tiroteo. Pues sí que empezamos bien. No sé si el ministro del Interior considera que la manera más adecuada de obtener la unidad es seguir mintiendo, mentir en todo momento, mentir sin contemplaciones y sin tregua, mentir por vocación. ¿A qué viene lo del "tiroteo"? ¿Seguro que hubo "encuentro fortuito"?

Se desconocen las razones que han llevado a Rubalcaba a presentar el asesinato a sangre fría de Raúl Centeno y el intento de asesinato de Fernando Trapero, con resultado de muerte cerebral, como un fortuito cruce de disparos. Sabe que va a ser inmediatamente desmentido por las investigaciones francesas y por las crónicas. El hecho incomprensible es que nos ha querido colar un intercambio de fuego. Ya sé que el término "tiroteo" es ambiguo, y eso es precisamente lo que denuncio: su elección sirve al propósito de sugerir lo apuntado y, a la vez, poder negarlo.

"Tiroteo": "acción y efecto de tirotear o tirotearse". Sugerir... y poder negar. Al guardián de guardianes, al responsable de defender nuestros derechos y libertades amenazados, no le sienta bien la ambigüedad. Los etarras fueron a matar a dos guardias civiles desarmados, dos hombres sin ninguna posibilidad de defenderse. Les siguieron. Les dispararon como a conejos. Hay premeditación y alevosía.

¿"Encuentro fortuito"? Esperemos que la unidad frente al terrorismo no signifique para el Gobierno dejar de explicar este punto esencial, y que en su momento aporte informaciones que avalen lo fortuito del mortal encuentro, porque lo cierto es que el doble atentado tiene toda la pinta de lo contrario. Es obvio que los asesinos sabían quiénes eran los dos jóvenes desarmados, de paisano, con coche camuflado, a quienes abatieron. Que fuera en territorio francés supone, en términos periodísticos, "un salto cualitativo", y en cualesquiera términos lógicos, una excepción. Excepción tan vistosa que exige lupa, cotejo de hipótesis y escenarios, claridad.

PP y PSOE han alcanzado un acuerdo que es más que aceptable; es absolutamente necesario. Ese acuerdo se resume en apoyar al Gobierno "para derrotar a ETA", no para arrojar más tinta de calamar sobre la política gubernamental en torno a ETA. No para mantener la mano tendida al diálogo "si se dan las condiciones", porque eso es lo contrario a derrotar a ETA. Si se trata de vencer a los terroristas y hacerles morder el polvo, todos los apoyos que hagan falta. Pero aceptar el cloroformo gubernamental y quedarse dormidos mientras Z combina su retórica preelectoral de fortaleza con la tolerancia para con los dos brazos legales de ETA, ni hablar.

Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Atentado de ETA
La parodia de La Moncloa
Isabel Durán Libertad Digital 3 Diciembre 2007

Con el asesinato del guardia Raúl Centeno, de 24 años, y la muerte cerebral de su compañero de 23, Fernando Trapero, deberían clamar en las conciencias de los miembros del Gobierno y del Partido Socialista las palabras de Teresa Jiménez-Becerril cuando, ante este nuevo horror, escribe: "En este momento, con dos familias destrozadas y una sociedad despierta, nadie jugará a humillarnos; es más, tomarán de nuestra pancarta las palabras para sus discursos de condena; por la libertad y la derrota de ETA y nos dirán que los asesinos irán a la cárcel. Y escuchándoles recordaré mi llanto mientras veía a De Juana Chaos saliendo de ella."

En efecto, las primeras palabras del presidente tras el atentado mortal han sido elocuentes: irá a por quien "presta su apoyo" a ETA. ¿Qué significa esta nueva actitud presidencial? ¿Por qué debemos creerle ahora? Y, sobre todo, ¿cuánto va a durar el ademán de buscar la derrota del terror y no la negociación con él?

¿Quiere decir acaso Rodríguez Zapatero que perseguirá a sus socios de ERC y del PNV cuyo apoyo es harto conocido desde Estella a Perpiñán? ¿Se perseguirá el jefe del Ejecutivo a sí mismo por denominar "accidente" a los atentados terroristas, calificar a Otegi "hombre de paz" o declarar el derecho a decidir del pueblo vasco o al menos pedirá perdón por todo ello? ¿Debemos colegir que el maltratador que preside su formación en Guipúzcoa y sus compañeros del cambalache político con los terroristas serán apartados del partido? ¿Dará órdenes el presidente para que se encarcele a los responsables policiales que dieron el chivatazo a los terroristas en la investigación de la extorsión etarra?

Se me agolpan las preguntas con una mezcla de rabia profunda contenida mientras un nudo en la garganta me paraliza ante las imágenes televisivas del desgarro de los familiares del guardia civil asesinado en el funeral de Estado ante los reyes de España, los príncipes de Asturias y el presidente del Gobierno que equipara su dolor por el asesinato de su abuelo en la Guerra Civil con el de las víctimas inocentes del terrorismo en democracia y el ministro del interior que justificó como "acción humanitaria" la victoria de De Juana Chaos.

Los asesinatos de los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate quedaron sepultados bajo el polvo de la T-4 ignorados por un Gobierno que continuó indecentemente sus negociaciones con la ETA para mantenerse en el poder. Ahora, cuando la Audiencia Nacional encarcela al entorno etarra por tejer un entramado económico, político, internacional y periodístico tan terrorista como los pistoleros que vaciaron los cargadores de sus pistolas en las nucas de los guardias en Capbreton, Zapatero se pone al frente de la manifestación, al tiempo que permite que la cabeza de la serpiente resurja de nuevo con total impunidad en el tejido social vasco.

Con el anuncio presidencial de perseguir a quienes "prestan su apoyo a ETA" Zapatero pretende ponerse una medalla que no le corresponde. Y es que las duras condenas que impondrá la próxima semana la Audiencia Nacional en la sentencia del macrojuicio del sumario 18/98 contra los criminales de guante blanco se producirán sólo gracias a la perseverancia de la AVT, ya que la Fiscalía de Conde Pumpido rebajó la petición de penas a la mitad.

¿No les repugna a los socialistas de bien la parodia de La Moncloa? ¿A qué espera el Gobierno para instar al Fiscal General la ilegalización de los partidos de la ETA, a que la banda terrorista "intente comprometer más vidas" de manera "fortuita"?

El crimen de Capbreton
Santiago González El Correo 3 Diciembre 2007

En la casa cuartel de El Tiemblo, un municipio abulense de 4.000 habitantes, ayer ondeaba una bandera a media asta por el guardia civil Fernando Trapero. Aunque técnicamente no haya muerto aún, sus compañeros lo han descontado de antemano. Desde que fue tiroteado junto a Raúl Centeno, permanece en estado de coma, con una bala alojada en un cerebro que ya no registra ninguna actividad. La parálisis cardio-respiratoria es cuestión de tiempo, pero al decir de los médicos no cabe esperar otro desenlace.

En la siniestra contabilidad de los hechos terroristas pesan los asesinatos al contado. Son los que celebran los simpatizantes de la banda. Los heridos, aunque sean graves, son objetivos alcanzados sólo a medias, un 'pero' a la eficacia etarra, que ellos quisieran inmediata. Por esa misma razón, el común de los ciudadanos acoge a los heridos con esperanza a veces improbable. La muerte aplazada de un herido en atentado no abre los informativos de televisión, sus funerales ya no ocupan las primeras páginas de los diarios.

Es así desde siempre. Los humanos constituimos una especie de extraordinaria capacidad adaptativa y el impacto de la muerte de Fernando Trapero, cuando se produzca el hecho, no será tan fuerte como el que causó el sábado la de su compañero Raúl Centeno. El atentado de Capbreton ha sido el primero con resultado de muerte desde hace once meses, cuando la bomba de la T-4 acabó con la vida de Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. Para encontrar el anterior, tendríamos que remontarnos cuatro años y medio atrás, hasta el asesinato de Bonifacio Martín y Julián Embid en Sangüesa, el 30 de mayo de 2003. En 1980, año en el que ETA perpetró un centenar de asesinatos, el número de guardias civiles muertos fue de 31. La sociedad vasca, y en algo menor medida la española, se habían acostumbrado a vivir bajo el terror la normalidad de la vida cotidiana y esa es una muestra de indignidad que deja huella en el subconsciente colectivo.

El doble asesinato de Capbreton ha venido a sorprender a las fuerzas políticas en sus negocios: al partido del Gobierno, a punto de celebrar el 25 aniversario de la llegada a La Moncloa del primer Gobierno González; al PP, en la clausura de la conferencia sobre la reforma constitucional; al PNV, en su asamblea para ungir a Iñigo Urkullu como sucesor de Imaz y a los nacionalistas catalanes en una magna manifestación reivindicativa de lo suyo, «derecho a decidir sobre nuestras infraestructuras».

El Gobierno convocó a los partidos políticos, centrales sindicales y organizaciones empresariales a una reunión en el Congreso para pactar una declaración unánime contra ETA. Hay que destacar que las fuerzas sociales se han manifestado con un mínimo de dignidad. Nada hay objetable en el comunicado conjunto, aunque no sería realista basar en este acuerdo un optimismo desaforado. La unidad de los demócratas que se visualizó el sábado es condición muy necesaria, aunque no suficiente para derrotar al terrorismo. Por eso, es muy pertinente que el documento aprobado le yuxtaponga la fuerza del Estado de Derecho.

El presidente del Gobierno quizá debió convocar una reunión de los firmantes del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. ETA ha vuelto a matar y el Pacto Antiterrorista es un instrumento que no ha sido denunciado por el Gobierno, aunque tampoco ha sido convocado ni una sola vez en esta legislatura. Es verdad que Aznar no lo convocó el 11 de marzo de 2004 y pocas críticas socialistas hacia el PP han estado tan cargadas de razón como ésta. Pero los errores de Aznar no deberían ser repetidos por Zapatero; sería muy práctico que cada gobernante aprenda a evitar los errores de quienes le precedieron, en lugar de invocar su derecho a repetirlos.

Los socios nacionalistas del Gobierno enviaron a la reunión una representación muy menor. Especialmente grotesca es, como de costumbre, la actitud de ERC, que debió de considerar indispensable la presencia de sus ocho diputados en la manifestación de Barcelona, porque envió a la reunión del Congreso a «un miembro de su equipo técnico».

La unidad plasmada en la foto del sábado es consoladora, pero cabe preguntarse si se mantendrá para el fin que se indica en el comunicado: aplicar «la fuerza del Estado de Derecho» para combatir y derrotar al terrorismo. También cabe preguntarse si tras este atentado tiene sentido mantener la resolución del 17 de mayo de 2005, en la que se autorizaba al Gobierno a negociar con ETA, si el asesinato de Capbreton no choca abiertamente con el requisito de «una clara voluntad (de los terroristas) para poner fin a la misma (la violencia) y ( ) actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción». No ahora, pero quién sabe si en el futuro, sostienen los partidarios del Gobierno para mantener dicha resolución. «Nunca más habrá otra tregua creíble de ETA». Lo dijo el ministro del Interior el 9 de enero de 2007. Al 'New York Times'.

Y a ZP se le heló la sonrisa: ETA mancha con sangre su "ansia infinita" de paz
Jesús Cacho El Confidencial 3 Diciembre 2007

Como muchos se temían, nos temíamos, ETA volvió el sábado por donde solía: por el tiro en la nuca y a bocajarro, en la habitual exhibición de vesánica violencia, entreverada de metodología mafiosa, que ha hecho célebre a la banda terrorista. En estas horas, cuando el guardia Fernando Trapero se mantiene luchando entre la vida y la muerte, por desgracia mucho más cerca de lo segundo que de lo primero, es obligación de partidos e instituciones cerrar filas en torno al Gobierno de la Nación, pero es también obligación de los medios de comunicación y de quienes escribimos en ellos, hablar y hacerlo alto y claro, apuntando las responsabilidades de aquellos que de forma obstinada las han contraído con sus groseros errores.

El mayor de José Luis Rodríguez Zapatero en estos casi cuatro años de legislatura está relacionado con su incapacidad radical para ser, pensar y actuar como el presidente del Gobierno de todos los españoles, que en una cuestión capital para el Estado español como es la lucha contra el terrorismo etarra le ha llevado a tratar de negociar una paz por separado con ETA y su entorno político. Una paz en nombre de media España, supuestamente la que le vota, y en contra de otra media. Una paz de la España socialista contra la España de centro derecha, y ello con el pensamiento puesto en el logro de unas ventajas electorales llamadas a surtir un efecto devastador para la suerte de esa derecha en las urnas.

Yo mismo y otros colegas que habitualmente escriben en El Confidencial hemos dicho que todos los Gobiernos, cualquier Gobierno, del signo que sea, está obligado a remangarse y bucear en los posibles canales subterráneos, incluso pestilentes, para acabar con el terrorismo, en el bien entendido de que con una banda que como supremo argumento suele utilizar la pistola y el coche bomba, un Estado de Derecho que se precie de su condición de tal no puede aceptar ningún tipo de negociación política que de alguna forma venga a convalidar la utilización de aquella violencia como método para lograr sus objetivos.

Un chalaneo que dura cuatro años
Por desgracia, Zapatero ha dado demasiadas muestras en estos cuatro años de estar dispuesto al chalaneo político con la banda y su entorno ancilar –y ahí está la renuencia a poner fuera de la Ley a partidos como ANV-, y solo la terrible presión en contra realizada por el Partido Popular –que, por desgracia, se ha cerrado en banda con un “no” sin matices a cualquier tipo de negociación- y la propia y natural condición totalitaria y asesina de la banda –cosa que quedó clara con el atentado de Barajas, hace ahora justamente un año- le ha hecho apearse del burro.

Pero incluso después de lo de Barajas, donde, no se olvide, hubo dos muertos, Zapatero ha seguido dando muestras de no querer volar los puentes con los violentos tan trabajosamente tendidos incluso desde los tiempos del Gobierno Aznar, y ello por ese tan irritante como escasamente democrático cálculo electoral, por un puro proyecto de Poder personal que seguramente no comparte la militancia socialista menos sectaria. Esa política de golpear con la derecha y dar alpiste con la izquierda ha envalentonado a una organización que hace cuatro años estaba contra las cuerdas y, lo que es peor, ha proporcionado argumentos definitivos a ese mal llamado “nacionalismo democrático” que se niega a romper del todo amarras con ETA, porque ello le supondría renunciar a la ensoñación de ese Estado independiente Euskaldun salido del magín de intelectuales como Sabino Arana.

El asesinato del sábado en Capbreton devuelve el problema a su origen, lo coloca casi en su punto de partida, y supone una enmienda a la totalidad a la política antiterrorista de Zapatero. Porque la verdad sigue siendo una. Con ETA solo hay un camino: conducirle a la negociación del ronzal de su derrota policial, lo que exige primero ponerla de rodillas mediante el despliegue de todos los mecanismos, policiales y legales, de que dispone un Estado de Derecho moderno como el español.

La aventura cuatrienal de Zapatero con el terrorismo etarra, su infantil chalaneo de avezado jugador de póquer dispuesto a llevarse al catre a una dama tan zurrada por la vida como es ETA, ha terminado como el rosario de la aurora a las puertas ya de las próximas elecciones generales. ETA ha vuelto a matar, embadurnando con la joven sangre de unos servidores del Estado sus “infinitas ansias de paz”, enterrando con ello la política de appeasement por él practicada en estos años de plomo. Terrible error el suyo, por el que debería pagar algún precio político en las urnas dentro de apenas tres meses.

Atentado de ETA
Inmoralidad política
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Diciembre 2007

Terrible ha sido el atentado contra dos guardias civiles. ¿Qué dice el Gobierno? Poco. ¿Qué dice el presidente del Gobierno? Condena el atentado. Vale. ¿Qué dice el jefe de la oposición? Condena al atentado. Vale. Pero esto es poco. El presidente del Gobierno debería reconocer algunos errores y corregir muchas acciones. Y el jefe de la oposición tenía que haber dicho algo más, sí, algo que piensan millones de españoles. En ese ambiente, siento decirlo, no puedo dejar de criticar este tipo de condena retórica. Nada convincente se ha anunciado contra ETA por parte de los responsables del Estado y del Gobierno. Ninguna declaración seria ha sido hecha fuera de lo trillado. Ninguna decisión se ha tomado contra el terror que no sea estratégica a tres meses de las elecciones.

Me preocupa sobremanera, desde el punto de vista político, que el jefe de la oposición haya sido tan parco en sus declaraciones, tan suave y recatado que muchos ni se han enterado de que ha dicho algo. ¿Qué cosa retiene el pueblo sencillo de lo dicho por Rajoy? Casi nada. Millones de españoles esperaban que Rajoy verbalizase lo que ellos pensaban. ¿Cuál era la principal preocupación de esos españoles? Un asunto muy sencillo. Cualquier periodista honesto podría captarlo con sólo prestar oído a las conversaciones de la gente sencilla en la calle.

Sin embargo, por desgracia, la prensa del domingo nada ha recogido de esas conversaciones callejeras y menos todavía de esos silencios de la oposición; en verdad, casi toda la prensa del domingo participa de la inmoralidad política y social que infecta a la nación. Los grandes editores no quieren pensar el atentado del sábado, 1 de diciembre; algunos incluso repiten artículos de la semana pasada. Prefieren quedarse en lo trillado. Todo es retórica. No quieren recordar los motivos y las razones de la manifestación de la AVT del día 24 de noviembre. Todos se refugian en el discurso de la falsa "unidad" para derrotar al terror.

La inmoralidad inunda la nación. La inmoralidad oculta lo decisivo: dos hombres jóvenes están muertos por defender la unidad de la nación. La inmoralidad tapa el dolor de millones de españoles ante la muerte de dos guardias civiles. Nadie habla de la negociación de Zapatero y ETA excepto el Gobierno autonómico vasco, que exige a Zapatero seguir negociando con los criminales. Es cruel la exigencia, pero es más cruel que el Gobierno no haya contestado todavía negativamente. Nadie habla de los pactos de gobierno con los nacionalistas que destruyen la Nación, excepto los propios nacionalistas catalanes que se manifiestan para separarse de España. Nadie habla de la nefasta política del Gobierno para acabar con ETA, excepto las asociaciones de víctimas del terrorismo. Nadie con responsabilidades en el Parlamento nacional le exige a Zapatero nada contundente y serio respecto al terrorismo de ETA.

Ni siquiera, insisto, Rajoy le ha preguntado a Zapatero lo que están pensando millones de españoles. No, no, no se trata de responsabilizar a Zapatero de lo ocurrido en el sur de Francia. Aunque millones de españoles lo piensen movidos por la indignación ante el atentado de ETA, no sería digno de un jefe de la oposición decir algo semejante a la "cólera del español sentado". Excepto a los criminales, a nadie se le puede imputar criminalidad. Pero millones de españoles esperaban de Rajoy algo más que brindarle el apoyo al Gobierno para derrotar a ETA. Sí, sí, señor Rajoy, millones de españoles esperábamos una cosa tan sencilla como la siguiente frase: "Señor Zapatero, por favor, haga una declaración pública y solemne de que jamás negociaría con ETA".

Una vez hecha esa petición, sin duda alguna, nadie criticaría al jefe de la oposición por sus silencios o por su pusilanimidad.

Hacia la derrota de ETA
Editorial El Correo 3 Diciembre 2007

Raúl Centeno, el joven guardia civil asesinado por ETA en la localidad francesa de Capbreton, fue despedido ayer por sus padres y hermano acompañados por los Reyes y por las máximas autoridades del Estado, en un gesto de consuelo colectivo que supone la imprescindible réplica institucional al atentado y de apoyo a cuantas personas sirven a la seguridad de los ciudadanos. A la misma hora, y tras una noche de violencia en distintas localidades del País Vasco, miles de manifestantes recorrían las calles de Bilbao coreando como consigna «La lucha es el camino», en protesta por las condenas dictadas en el sumario 18/98 contra la trama etarra y la detención de 46 de los imputados; una marcha que se producía, además, después de que tanto la ilegalizada Batasuna como la legal ANV rehusaran condenar el crimen de Capbreton. La cruel sangre fría de los activistas que mataron a Raúl Centeno y se ensañaron con Fernando Trapero, así como los sabotajes nocturnos y el victimismo cómplice que ayer se dio cita en la capital vizcaína, nos retrotraerían a los peores años del terrorismo de ETA. Sin embargo, la banda continúa padeciendo un debilitamiento irreversible. La puesta fuera de la ley de distintas organizaciones de la izquierda abertzale en ningún caso está siendo compensada por los electos obtenidos bajo las siglas ANV. Y el grado de unidad alcanzado en la convocatoria de la concentración de mañana en Madrid y el repudio unánime de tan execrable atentado constituyen también signos de esperanza hacia la definitiva desaparición de la violencia etarra.

Pero para que esa esperanza se haga realidad es necesario que el Estado de derecho persevere sin desmayo en la erradicación del terrorismo, no sólo en su contención; y que los responsables políticos eviten recaer en la ingenuidad de quien pueda querer ver tras los pistoleros una voluntad política eventualmente dispuesta al diálogo con las instituciones. La insistencia en que el asesinato fue la consecuencia de «un encuentro fortuito» entre los guardias civiles y los etarras parece restarle gravedad a lo ocurrido cuando, en realidad, resulta mucho más inquietante que tres activistas de ETA se sientan con autoridad para asesinar en suelo francés a dos jóvenes de cuya identidad no podían estar seguros. Por otra parte, la mención del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a que, con su disposición a secundar al terrorismo, ANV está haciendo acopio de causas que podrían conducir a su ilegalización no debería quedarse en esa mera constatación, que empieza a ser recurrente tras cada actuación criminal de ETA. Antes al contrario, está obligando ya al Gobierno del presidente Zapatero a hacer uso de sus prerrogativas para requerir del Tribunal Supremo que ninguna de las franquicias de la izquierda abertzale siga contando con amparo legal.

Prof-ETA
Iñaki Ezkerra El Correo 3 Diciembre 2007

Uno siempre ha experimentado una gran prevención ante los pronósticos, los vaticinios, las profecías en lo que se refiere a los atentados de ETA, ante ese tipo de temerarios 'análisis' sobre si ETA va a atentar o no va a atentar en este momento o en otro, sobre si le interesa estar activa o pasiva, sobre si pretende o no causar víctimas mortales. La tentación de usar la bola de cristal frente a ETA no sólo es desaconsejable sino hasta peligrosa. Y es que tan envenenado, tan distorsionado y tan 'estupidizado' se halla en estos momentos el debate sobre la lucha antiterrorista, tan alterada está la percepción moral y tan socavado el criterio lógico gracias a la sofística de quienes han hecho de esa lucha una cuestión de táctica electoral que parece como si un error que tuviéramos en la interpretación de los puntuales, concretos e inextricables planes de la banda nos desautorizara intelectualmente, políticamente, socialmente y hasta moralmente en la condena del propio atentado o en el rechazo a cualquier concesión desde el mundo democrático.

Porque determinado analista político no acabe de dar la talla como adivino, como vidente, como profeta de ETA, como 'prof-ETA', no pierde la razón -y menos la razón moral- en su condena del terrorismo ni en su oposición a la negociación con los terroristas. La historia de la lucha contra ETA ha sido la historia de las cambiantes y progresivas descalificaciones a quienes trataban de luchar contra ella. Hace tres décadas se llegaba al delirio tácitamente asumido de exigir a quien se pronunciaba contra esa banda que hubiese pertenecido a ella: 'Era tan valiente que estuvo en ETA, pero tan inteligente que luego se salió'. De nada servía alegar que era un poco más inteligente haberse ahorrado ese camino de idea y vuelta. Sólo los ex etarras tenían la social y sobreentendida autorización necesaria para condenar a ETA. Más tarde ese pintoresco 'máster moral' se fue ampliando socialmente y se exigía que por lo menos se fuera de izquierdas para abominar de los asesinos.

Después se exigía que se fuera un especialista en ETA o en su defecto un doctorado en historiografía o en antropología vascas. Sólo si eras un erudito en mitos y nacionalismo podías condenar con alguna legitimidad el tiro en la nunca a un pobre paisano. Más adelante las credenciales condenatorias se ampliaron a las víctimas y a los amenazados. Y es que todo hay que decirlo: hemos necesitado tener el 'título universitario de amenazados de muerte' para que no se nos echaran encima ciertos celosos y sabiondos expertos en la cosa ésa que mata grosera, iletradamente. Y ahora, cuando creíamos superado ese camino, surge esta nueva exigencia de la credencial del acierto en el diagnóstico y en el pronóstico. No, tampoco ahora hay que ser un 'prof-ETA' para que la condena de ETA tenga validez.

¿Y si Rajoy ganase por mayoría absoluta?
Pío Moa Libertad Digital 3 Diciembre 2007

Aznar logró su mayoría absoluta no con una campaña de bajo perfil, sino de alto perfil, que ocupaba el terreno y desanimaba al adversario. Luego cedió a los “chapapotes” que le montaron, y sobre todo fue incapaz de explicar su apoyo político al derrocamiento de Sadam. En la campaña electoral de 2004, Rajoy, con clara traición a Aznar, se apartó de los logros de éste para presentarse con un montón de promesas vacuas, como si saliera de la oposición. Viendo los hechos, cada vez me convence menos su imagen de seriedad y decencia. El líder ya entonces futurista aprovechaba los votos logrados antes por el PP y solo aspiraba a conservar parte de ellos, suficientes para ganar en una pobrísima y decepcionante campaña de “bajo perfil”, pese a las exhortaciones de Aznar a una política más audaz para tratar de ampliar la anterior mayoría. En esas condiciones, el PSOE se rehízo y ya antes de la matanza del 11-m estaba en empate técnico, solo ligeramente por debajo del PP. De hecho la actual cúpula del PP tiene una “sensibilidad” de sociólogos oportunistas, que ven el partido como una agencia de colocaciones políticas, actitud muy distinta de la de las bases, al menos de una gran parte de las bases cuya representatividad usurpa por manejos burocráticos y explotando el miedo a Zapo.

Por ahora, las encuestas siguen dando mayoría al PSOE, lo cual no es de extrañar con semejante oposición --o falta de ella--, y a pese a las devastaciones del gobierno sobre el entramado constitucional y las bases de la convivencia social en España. Sin embargo los golpes de la ETA y los disparates y chapuzas perpetrados últimamente en cadena por el PSOE -- mucho menos graves que sus fechorías anteriores, pero más evidentes para el ciudadano común--, pueden llegar a desanimar a los seguidores socialistas en grado tal que el futurista no solo gane, sino que obtenga la mayoría absoluta. Estamos todavía lejos de las elecciones, en una situación volátil, y puede pasar cualquier cosa.

Con una mayoría absoluta los votantes y bases del PP se harían la ilusión de que su partido iba por fin a corregir los desmanes del actual gobierno. Creo que errarían: el bajo perfil no es solo una táctica para ganar el poder, táctica que muchos atribuyen a “complejos”. Ningún complejo, en mi opinión. Responde a la concepción real de la cúpula del PP, muy poco alejada de la del PSOE. Me parece harto improbable que esa derecha con eventual mayoría absoluta fuese a corregir los estatutos balcanizantes, cuando ella misma los ha extendido; o, por lo mismo, a reformase la Constitución en la necesaria profundidad, o a aborar con energía la reforma de la enseñanza y el freno a los abusos separatistas en ese terreno, o a asegurar la independencia judicial; incluso suena duro de creer que eliminase el “matrimonio” homosexual o la ley de memoria histórica…

Además concitaría contra él la alianza tumultuosa de socialistas, separatistas y terroristas, a la que difícilmente resistiría cuando el equipo de Aznar, mucho más resuelto, claudicó en buena medida . Recobrar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo sería lo ideal, pero hemos de recordar que este nunca funcionó, porque el PSOE lo estuvo traicionando casi desde el principio. Cuesta trabajo imaginar una segunda edición mejor.

*** Quizá hayan reparado ustedes en la “información” dada por el portavoz del GAL y la corrupción sobre el asesinato de los guardias civiles: no habría sido un atentado, sino un acto fortuito, un nuevo “trágico accidente”: si unos y otros no se hubieran encontrado y reconocido y no hubiera mediado una discusión, nada habría pasado. Explicación en extremo sospechosa, como de quien creía que la banda no tenía intención de asesinar, de no haber intervenido un incidente inesperado… ¿Y por qué había de creer tal cosa Rubalcaba? Es muy probable que los negocios entre el gobierno y la ETA continúen, aunque en situación inestable, como revela la autorización concedida por un Parlamento indecente a los negociantes, y llama la atención que en los meses anteriores los pistoleros solo hayan realizado acciones menores o frustradas. Y la información, al parecer falsa, sobre esos contactos tiene el aire de haber sido suministrada por el gobierno como "vacuna" para encubrir contactos reales. El gobierno tiene una baza de peso en sus cambalaches con los asesinos: a éstos les conviene que gane las elecciones el PSOE… aunque los etarras también podrían pensar que cuanto peor, mejor.

*** "Bermejo dice que "no tenemos bastantes" indicios para ilegalizar ANV y PCTV". Es decir, sigue el "proceso de paz", vuelto a aprobar por un Congreso mafioso: sigue la colaboración política --por lo menos-- con los asesinos. Solo se engaña quien quiere o quien está en la pomada.

"LA AVT CONSIDERA QUE LA CONCENTRACIÓN DE MAÑANA MARTES SÓLO TIENE SENTIDO SI ANTES SE TOMAN MEDIDAS CONCRETAS Y URGENTES
Nota de prensa de la AVT 3 Diciembre 2007

La Asociación Víctimas del Terrorismo, ante el anuncio de los grupos parlamentarios por el que han convocado una concentración para mañana martes, considera que hay que pasar a los hechos y concretar medidas concretas y urgentes. No basta, aún siendo imprescindibles, la acción policial y judicial. Por este motivo, la AVT quiere que la voz de las víctimas se tenga en cuenta y expresa lo siguiente:

1º La AVT lleva más de tres años solicitando a todos los grupos parlamentarios que luchen unidos, junto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Justicia, para derrotar a ETA. El Gobierno debe comprometerse públicamente a volver al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Un Pacto que tuvo a la banda terrorista contra las cuerdas.

2º Para que la concentración de mañana martes tenga sentido es indispensable revocar antes la resolución parlamentaria que permite al Gobierno negociar con ETA. Una resolución que el Ejecutivo ha incumplido repetidas veces porque ha negociado con los asesinos sin que estos hayan abandonado las armas. El Congreso de los Diputados debe revocar dicha resolución hoy o mañana en sesión extraordinaria.

3º También es necesario que se vuelva a aplicar la Ley de Partidos. La AVT recuerda la posición de José Luis Rodríguez Zapatero tras el atentado mortal de agosto de 2002 frente al Cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, en el que ETA asesinó a la niña Silvia Martínez Santiago y a Cecilio Gallego Alaminos. Entonces, Rodríguez Zapatero no dudó en la necesidad de ilegalizar al brazo político de ETA, Batasuna. La AVT pide al presidente del Gobierno que sea coherente y, hoy mismo, inste a la Fiscalía General del Estado a que ilegalice y disuelva a ANV y el PCTV. Ninguno de estos dos partidos políticos, presentes en las instituciones, ha condenado el atentado mortal del sábado.

4º La AVT cree que la solidaridad, el apoyo y el respeto hacia las víctimas del terrorismo, hacia Raúl Centeno Pallón y Fernando Trapero Blázquez, tienen que estar acompañados por una acción contundente contra los asesinos de ETA y su entorno.

5º Es triste y muy preocupante que en las concentraciones convocadas ayer en solidaridad con los Guardias Civiles y sus familias no asistiera ningún miembro del Gobierno y, en cambio, si estuvieran presentes dirigentes del Partido Popular.

6º Por último, la AVT se pregunta dónde estaban el sábado 24 de noviembre los partidos políticos que no asistieron a la multitudinaria manifestación y que han convocado la concentración de mañana. El lema de la última manifestación convocada por la AVT, “Por un futuro en libertad. Juntos, derrotemos a ETA”, coincide con el lema de la convocatoria de mañana martes.

Lo que está claro es que, mientras no se tomen las medidas mencionadas antes, los objetivos de ambas convocatorias son muy distintos. La AVT pidió y pide utilizar todos los instrumentos que tiene el Estado de Derecho para derrotar a ETA y el Gobierno quiere seguir dando esperanzas a la banda terroristas y engañar a los españoles."

No me esperen mañana
Alejandro Campoy Periodista Digital 3 Diciembre 2007

He querido esperar a conocer la reacción de la AVT y del Foro de Ermua a la convocatoria de todos los partidos políticos. Y ésta ha sido la única posible: no van a asistir a esa concentración, por lo tanto yo tampoco. El que desee entender las razones para ello, que continúe leyendo este artículo.

¿Se trata de manifestarse por la derrota de ETA?. Muy bien, ya lo hice hace una semana, respondiendo a la convocatoria de la sociedad civil, que es la única a la que atiendo normalmente. ¿Se trata de condenar el último atentado de la mafia criminal?. Perfecto, ya lo hice ayer, en el mismo sitio que hace una semana. ¿Se trata de pedir la ilegalización de ANV y el PCTV?. Ya lo he hecho también estos últimos días.

Lo que de ningún modo voy a hacer es secundar la llamada de un grupo de oportunistas que sólo salen de sus cavernas cuando corre la sangre; un grupito en el que tendría que encontrarme con miserables que hace muy pocos días manifestaban que no había motivos para una manifestación de la AVT. ¿No había motivos?. Muy bien, vamos a tratar de explicarle eso a un señor que se llama Gabriel Ginés, que todavía se recupera de sus graves heridas.

Pues verá, D. Gabriel: deseándole en primer lugar la más pronta recuperación, debo comunicarle que hay un tipejo que responde al sobrenombre "Pepiño" -hay muchos más tipejos "y tipejas", pero la relación agotaría el espacio del artículo- que hace pocos días consideraba que el hecho de que a usted le pusieran una bomba en su coche no era ningún motivo para manifestarse y pedir la derrota total de ETA y la ilegalización de sus brazos políticos y financieros.

Verá, este tipejo y los de su calaña consideran que usted debería estar muerto, igual que el joven Guardia Civil Raúl Centeno y casi su compañero Fernando Trapero. Si usted hubiera tenido el "detalle" de morir destrozado dentro de su coche, entonces esta canalla política quizás hubiera tenido a bien convocar una reunión urgente en el Congreso de los Diputados, redactar un papelajo y convocar a todos los ciudadanos. Pero el caso es que usted se empeñó en salir del coche en llamas por su propio pié, e incluso se permitió la chulería de llamar por teléfono para comunicar que estaba vivo. Y así nos encontramos con que usted sufrió un "accidente de tráfico", mientras que los jóvenes guardias civiles fueron tiroteados en un "encuentro fortuito".

Y eso ya no lo podía consentir la canalla política. Dado que la AVT anunció la convocatoria de su manifestación precisamente a raíz del atentado que casi le cuesta la vida a usted, prestos comenzaron el linchamiento de la misma, primero anunciando la citación de su presidente Francisco José Alcaraz como imputado por un presunto delito de injurias y calumnias al Gobierno, y luego descalificando por todos los medios posibles la convocatoria como un acto de extremismo para el cual no había motivos.

Porque usted, D. Gabriel, no era motivo suficiente. Porque sus graves heridas no eran un motivo suficiente. Porque el compañero de partido de esa canalla al que usted prestaba sus servicios como escolta, el concejal socialista de Galdácano D. José Domingo tampoco era un motivo suficiente. En realidad, la AVT convocó la manifestación porque sí, para chinchar a Z, y sin ningún otro motivo conocido. Ya lo sabe usted, D. Gabriel: ni usted ni el Sr. Domingo han existido nunca ni son motivos para nada.

En cambio ahora hay un muerto o casi dos. ¿Y pretenden todos esos canallas que yo salga a la calle a pedir la derrota de ETA, si llevo haciéndolo cuatro años, con visita incuída al escaño del Sr. Z para darle "recuerdos" de parte de Miguel Ángel Blanco?. Yo no respondo a las llamadas oportunistas de los políticos, entre los que incluyo deliberadamente al Sr. Rajoy, que tuvo serios problemas de "agenda" -problemas electoralistas más bien, como "sabiamente" le recordó Pedro J. Ramirez en una de sus encíclicas dominicales al decirle que debía evitar el "radicalismo" de la AVT- y no pudo acudir a la manifestación del pasado 23 de noviembre, en la que se pedía exactamente lo mismo que pidió el PP en el Congreso de los Diputados.

Si fuera posible soñar todavía, sería un magnífico cuadro poder contemplar mañana como la sociedad española EN PLENO da un portazo descomunal a toda la clase política en conjunto y les deja completamente solos en el maldito escenario en el que pretenden representarnos de nuevo el sainete de la unidad y la firmeza, solos con sus medios de comunicación vasallos, las calles desiertas, vacías, y hacerles entender de una vez que ya estamos hartísimos de tanta infamia, deslealtad y miseria, y que en última instancia los titulares de la soberanía somos los ciudadanos y ellos no son más que nuestros testaferros.

No iré. No soportaría la presencia de los LLamazares, Durán y Léridas, Anasagastis, Tardás, Pepiños y demás impresentables que llevan toda la legislatura trabajando por la derrota de las víctimas del terrorismo y de la sociedad civil. No tienen credibilidad. No tienen autoridad moral para convocar a nadie, y yo no se la reconozco. Gabriel Gines, al que pusieron una bomba en su coche, no era motivo para nada. Pues bien, señores políticos: ustedes sí que no son motivo ni para pestañear. Váyanse todos al infierno. Es una indecencia necesitar un muerto para salir a manifestarse. Espero que la inmensa mayoría de los ciudadanos sigan siendo decentes.

Atentado
Homenaje a Raúl y Fernando, ultimas víctimas de ETA
José Vilas Nogueira Libertad Digital 3 Diciembre 2007

No cabe escribir de otra cosa. Los medios de información son hoy trompetas del Apocalipsis. La bestia ha subido del abismo, ha hecho guerra contra dos guardias civiles y los ha matado. Los dos jóvenes, Raúl y Fernando, recababan desarmados información para protegernos de los hijos de la bestia. Estos soldados de Satanás les han descerrajado, por la espalda, dos tiros en la nuca. Pero, algún día, el espíritu de vida enviado por Dios se reintegrará en los despojos sangrantes, hoy aun calientes, de los dos testigos, y se levantarán sobre sus pies. Y una gran voz del cielo les dirá: subid acá, y caerá gran temor sobre los hijos de la bestia y la desolación de la muerte herirá a muchos de ellos.

Tal ha sido el trueno de las trompetas que el presidente del Gobierno se ha rendido a su fragor y ha condenado en duros términos, insólitos en él, el asesinato etarra. Ha telefoneado al líder del Partido Popular y ha convocado a los portavoces de todos los partidos parlamentarios, para una común y conjunta condena del crimen. Ojalá la condena fuese sincera. Pero no conviene hacerse ilusiones. Esta asamblea no es el coro de los veinticuatro ancianos, sino un corrupto sanedrín, donde sientan no pocos sepulcros blanqueados, cuya boca proclama al Señor, pero cuyo corazón está entregado a la bestia. Y todavía son más en él, los mercaderes ruines, entregados a la sangrienta contabilidad de convertir en votos la vida de los testigos del Señor. ¿Cuántos de estos "progresistas" se seguirán rasgando las vestiduras después de las elecciones? ¿Cuántos seguirán cubriendo de cenizas sus cabezas?

Me temo que no muchos. Me temo que habrá que seguir esperando hasta la completa derrota de la bestia nacionalista, pues escrito está que se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos. Hasta que Miguel y sus 144.000 ángeles prevalezcan sobre el dragón y los suyos. Hasta que el dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el gran engañador del mundo, que habla grandes cosas y blasfemias, sea arrojado de la Tierra. Pues los que a espada matan, a espada deben ser muertos. Y los adoradores de la Bestia beberán el vino de la ira de Dios, y serán atormentados con fuego y azufre.

Mientras tanto, el asesinato de Raúl y Fernando pasará a ser una cuenta más del sangriento rosario de las víctimas del terror etarra. Mientras tanto, seguirá siendo "políticamente incorrecto" denunciar a los criminales. Pero sus víctimas son bienaventurados en el Señor, porque sus obras siguen con ellos. Y vana es la empresa de hacerlos olvidar (mal que les pese a los hijos de la bestia).
José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela

Antes no y ahora sí
Vicente A. C. M. Periodista Digital 3 Diciembre 2007

Ha hecho falta que haya otro atentado con víctimas mortales para que el Sr. Zapatero quiera aparentemente dar un discurso opuesto al que defendía no hace ni una semana. Es ahora cuando por primera vez en la legislatura, y quizás por un mero acomodamiento electoralista habla de "derrota de ETA" y de la Unidad de todas las fuerzas políticas.

Hasta ahora, era una lucha contra las víctimas a las que se intentaba silenciar, menospreciar y manipular, denostando y acosando a sus representantes, como el Sr. Alcaráz y al Foro de Ermua. Hasta ahora era conseguir el aislamiento del PP con los pactos del Tinell y en el Congreso de los Diputados. Es por eso que no es nada creíble esta nueva cara del ejecutivo ni del Presidente del Gobierno. Es por eso que su propuesta suena a otra estafa de palabrería hueca sin contenido real.

Los hechos lo demostrarán. Por lo pronto el Ministro de Justicia Sr. Bermejo dice que no tienen suficientes "indicios" para ilegalizar al brazo político de ETA ANV y el PCTV. La pregunta es si no los tiene porque no da crédito a los innumerables Informes policiales, o no los tiene porque no tiene intención de seguir investigando. Si los jueces ya dijeron que si les hubiesen presentado todas las listas electorales, las habrían anulado todas por los mismo motivos que se adujeron para las que anularon.

Lo peor que puede tener un Gobierno es falta de credibilidad y este Gobierno y su Presidente Sr. Zapatero, carece de toda credibilidad en la lucha anti terrorista. Y esa falta de credibilidad no va ahora por un simple discurso hueco y forzado, a despertar adhesiones incondicionales. Nadie cree en la voluntad real de derrotar a ETA cuando hace una semana se decía que se tenían las puertas abiertas a la negociación futura.

Una manifestación que se convoca para mañana. Antes no, se criticaba a las manifestaciones que la AVT convocaba con el mismo lema, ¿y ahora sí?. ¿Por qué hemos de creerle Sr. Zapatero? ¿O solo quiere una foto más que sumar a su colección de paladín del diálogo y ahora de la lucha sin cuartel?.

El PP sabrá a quien apoya y por qué, pero usted a mí no me da ninguna confianza. Menos manifestaciones y más hechos. Si quiere luchar hágalo y no se excuse en la falta de "indicios" eso es otra falsedad más que añadir a las que ya se vierten sobre el atentado de ETA, llamando "hecho fortuito" y "tiroteo" a lo que fue una emboscada a traición y una ejecución. Siempre estaré del lado de las víctimas, pero a usted nunca le he visto en ninguna de las manifestaciones. Es un extraño y eso se lo demostraron ayer en los funerales.

Reflejos en un espejo turbio
JON JUARISTI ABC 3 Diciembre 2007

CREO que se equivoca el ministro Rubalcaba al insistir en lo del carácter fortuito del atentado de Capbreton. Suena como aquella infame manía de llamar accidentes a los atentados, que tanto le costó al Presidente Rodríguez erradicar de su lengua de madera. Nada es fortuito cuando los comandos de ETA patrullan por las Landas con las pistolas a punto. Resumiendo: el encuentro de los asesinos y de sus víctimas ha sido tan casual como el de los cazadores y las perdices. Porque los terroristas saben perfectamente lo que todos los demás sabemos; o sea, que hay policías españoles en la zona, colaborando con los franceses en tareas de información, sin portar armas. Presas apetecibles y fáciles para la caza humana, a las que es de temer que ETA esté sometiendo a intensa vigilancia. Es cierto que nos hallamos ante el primer caso de atentado contra miembros de las fuerzas de seguridad españolas en territorio francés, pero conviene recordar que ETA ha secuestrado y asesinado allí con anterioridad a turistas españoles que tomó por policías. Y si lo de fortuito es inexacto, hablar de tiroteo, como lo ha hecho Rubalcaba, resulta mucho más desafortunado todavía.

El presente es un espejo turbio. Las referencias al azar o a la casualidad desgraciada establecen un nexo especular y trágico entre el asesinato del sábado y otro que tuvo lugar hace casi cuarenta años, el 7 de junio de 1968. En efecto, determinadas circunstancias de este último atentado de ETA presentan paralelos con otros acontecimientos del pasado que, como intentaré explicar, incrementan su potencia desestabilizadora. Todo atentado terrorista tiene un objetivo que es siempre el mismo: debilitar la cohesión social, erosionar el contrato democrático y, en última instancia, destruir el sistema político. En el caso de Capbreton, hay un exceso de ecos que produce una sobrecarga emotiva de la que todos deberíamos ser conscientes, para medir nuestras reacciones y no seguir el juego a los terroristas y sus beneficiarios políticos. En primer lugar, este atentado se parece mucho al primer atentado mortal de ETA. En la fecha antes mencionada, el etarra, Javier Echevarrieta Ortiz, asesinó a un guardia civil, José Pardines, que tenía entonces la misma edad que Raúl Centeno.

En la historia del nacionalismo vasco, dicho atentado ha adquirido una dimensión mítica, porque, de hecho, provocó la aparición -o, más exactamente, el resurgimiento- de la comunidad nacionalista. Eran otros tiempos, por supuesto, marcados por una diferencia política fundamental respecto a los presentes: vivíamos bajo el franquismo. Sin embargo, el mito o la memoria mítica (es decir, la «memoria histórica» del nacionalismo) ha mantenido una empecinada distorsión de los hechos. El encuentro entre Echevarrieta y Pardines sigue presentándose, en la narrativa nacionalista, como «fortuito»; la muerte del guardia civil, como resultado de un «enfrentamiento» o de un «tiroteo». Sabemos, a estas alturas, por el testimonio del único testigo, otro miembro de ETA allí presente, que el guardia civil fue asesinado por la espalda, mientras examinaba la matrícula del coche que conducía Echevarrieta, pero la versión mítica sirvió para justificar que el PNV de entonces se abstuviera de condenar el tránsito de ETA desde la guerra imaginaria al terrorismo real. Salvando las distancias, el PNV de hoy ha aprovechado la ambigüedad verbal de Rubalcaba para salir del trance con una tibia reprobación a la banda, al tiempo que reiteraba su desafío soberanista al Estado.

En segundo lugar, la tensión y la angustia por la evolución del coma cerebral de Fernando Trapero, el agente herido, nos hace revivir las horas de julio de 1997 en que toda España veló la agonía de Miguel Ángel Blanco, al que sus verdugos habían abandonado, como al joven guardia civil los suyos, con una bala en la cabeza. Aunque el clima emocional no sea el mismo que el de aquel verano de hace una década, la situación política es demasiado inestable como para que una explosión de indignación cívica pueda ser encauzada fácilmente contra los verdaderos y únicos responsables del crimen. La profunda división de la sociedad española podría agravarse aún más si las reacciones de ésta derivasen a una concatenación de imputaciones recíprocas entre los partidarios del gobierno y de la oposición. No ayuda mucho a la contención pasional la retórica arriscada de los nacionalismos, que deberían, por el bien de todos, bajar el tono de los últimos días (todo lo contrario de lo que acaba de hacer el PNV). Si ETA ha matado en este momento -o, en otras palabras, si ha dado a sus pistoleros la consigna de matar lo que puedan-, es porque cree posible rentabilizar el enfrentamiento interno de los españoles, que se intensificará fatalmente a medida que se aproximen las elecciones. Y es lamentable que al partido de Ibarreche le resulte imposible salirse de esa miserable lógica compartida por la comunidad abertzale que, en su caso y en el de ETA, procede de una fuente común: el radicalismo de quienes ya en 1936 sostenían que una guerra entre españoles les depararía a ellos la oportunidad de obtener la independencia de Euskadi.

En esta coyuntura, la convocatoria de una manifestación unitaria de repulsa a ETA parece una apuesta demasiado arriesgada. En mi opinión (y ojalá me equivoque), tal medida difícilmente contribuirá a serenar los ánimos. Quizá partidos, sindicatos y demás fuerzas sociales habrían obrado con más prudencia conformándose con una declaración firme de condena de la banda, apoyo a la lucha antiterrorista y renuncia a buscar salidas negociadas. Porque va a ser inevitable que la manifestación del martes refleje otra anterior: la del 12 de marzo de 2004, que la izquierda intentó convertir -y lo consiguió parcialmente- en una movilización de sus bases contra el gobierno de Aznar. La gran disensión social que nos aflige, el deterioro sin precedentes del gran acuerdo nacional logrado por estas mismas fechas en 1978, arranca de ese acontecimiento y de su resaca, el asedio a las sedes del PP en la misma víspera de las elecciones. El recurso a las grandes demostraciones cívicas requiere unos consensos básicos que acaso sea posible restaurar tras los comicios de marzo, pero que, hoy por hoy, parecen muy dañados. En cualquier caso, ya es tarde para echarse atrás: desconvocar la manifestación equivaldría a aumentar la desmoralización ciudadana y a dar a los asesinos un motivo más de contento. Sólo cabe esperar que los partidos y sindicatos hagan ese día gala de un sentido de la responsabilidad y de la disciplina que faltó desdichadamente en la izquierda durante las vísperas de las elecciones de 2004, y que la derecha supere la poderosa tentación mimética de pagar al gobierno socialista con la misma moneda. ETA ha sido y es el peor enemigo de la democracia española, la amenaza mayor que se cierne sobre nuestras libertades y nuestros derechos desde los orígenes de la Transición, y no deberíamos perder esa perspectiva, por más que las gratuitas y torpes humillaciones de los años del gobierno de Rodríguez nos hayan enturbiado el presente, la pupila y el alma.

Muerte en Francia. Vergüenza en España
Redacción MinutoDigital 3 Diciembre 2007

De nuevo ha sido la Guardia Civil, siempre en primera línea para protegernos de ETA, la que ha sufrido en sus propias carnes el dolor de ver caer a dos jóvenes llenos de un valor y un espíritu de sacrificio que no abundan en la España de hoy. Tres pistoleros separatistas participaron en el asesinato del guardia civil Raúl Centeno, de 24 años y dejaron en como a su compañero, Fernando Trapero.

El PSOE condenó el sábado la muerte del guardia civil a manos de ETA en el sur de Francia subrayando que se trata de un crimen “estéril” y que “nadie conseguirá nada con la violencia”, en palabras del presidente del partido, Manuel Chaves.

Pero lo que el PSOE, con su Zapatero a la cabeza, deberían aprender de una vez por todas es que lo auténticamente estéril es negociar con terroristas algo más que su rendición, porque al final lo que se está haciendo es dar alas a sus reivindicaciones políticas y reafirmarles en su inhumana determinación de que con la violencia sí se puede ganar algo.

Ya saben ustedes que a nosotros no nos gustan ni minutos de silencio ni los gestos plañidera de cara a la galería. Lo que mejor se puede hacer desde las instituciones para rendir homenaje al guardia civil asesinado y a su pobre compañero en muerte cerebral, igual que al resto de víctimas de ETA, es acorralar a la banda terrorista y a quienes les apoyan política, financiera, cultural y socialmente, hasta su completa eliminación de la sociedad vasca. Ni más ni menos que lo que la Guardia Civil viene haciendo desde el primer día que nació la banda de terroristas separatistas, con un heroísmo nunca reconocido y agradecido suficientemente por la sociedad española.

De poco sirve a las víctimas de ETA y sus posibles objetivos que todos los partidos, sindicatos y patronal vayan juntitos a una manifestación de repulsa al atentado, cuando al terminar la misma y cumplido el trámite de sacarse la foto, el gobierno va a seguir negándose a ilegalizar el brazo político de ETA, resucitado por él mismo con el único y artero fin de contentar a los asesinos para que dejasen las armas a cambio de réditos políticos.

Si ustedes creen en la dignidad y en la justicia, recuerden el rostro de un muchacho llamado Raúl Centeno que dio su vida por ustedes mismos y su patria, recuerden el rosto de los centenares de víctimas de ETA, porque es su responsabilidad y sólo suya, exigir y elegir un gobierno con algo de vergüenza, que si no cree en su patria, al menos, respete el sacrificio de los muertos.

Llegó el tiempo del plañidero farisáico premeditado y accidental.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 3 Diciembre 2007

Toca ponerse serio, toca bajar la mirada, toca aparentar dolor, toca soltar unas lágrimas, toca decir que ETA es muy mala, toca lamentarse, como lo hace El País de que justo esto haya pasado “cuando todos esperábamos el fin de la violencia”, toca organizar manifestaciones a las que se ven obligadas a no asistir las víctimas del terrorismo de la AVT, toca decir que si hay pruebas no les temblará el pulso para ilegalizar a la ANV, toca incidir en la no premeditación de los hombres de paz de ETA que no dispararon premeditadamente a los dos guardias civiles sino que al parecer para el ministro polimendaz Rubalcaba fue algo fortuito y no premeditado, luego debemos asumir que fue algo accidental, resumiendo que fue un accidente, se les dispararon a los chicos de paz de ETA las pistolas de manera no premeditada en la nuca de nuestros guardias civiles.

El buen plañidero fariseo premeditado y accidental sabe cuando toca zurrarle a las víctimas y cuando toca asumir el lema de la AVT de su última y denostada manifestación y toca convocar una manifestación “Por las libertades y contra el terrorismo” a la que las víctimas renuncian a asistir.

A día de hoy tienen un problema y muy grave estos plañideros farisaicos. Históricamente estos simuladores sabían que solo estaban obligados a mantener la actitud lacrimosa hasta que el cadáver del asesinado por ETA se enfriase, pero hoy hay un cadáver cerebral que no se enfría y eso les plantea un dilema, ¿deben mantener el tiempo del plañidero mientras siga en su crítica situación clínica el guardia civil tiroteado no podrán desentenderse de él y volver a sus tareas habituales de machacar a las víctimas, de insistir de nuevo en que lo malo en este país es la deriva extremo derechista del PP y que con ETA hay que negociar para buscar la paz?.

¿Estará Zapatero este medio día a las 12 en punto frente al ayuntamiento de Madrid apoyando la convocatoria de la AVT y portando una bandera española?. Si fuera listo estaría.

Acabo de recordar aquel pacto que Zapatero, por medio de sus negociadores, hizo con ETA para que si ETA mataba se dijese que aquello eran meros accidentes en el proceso de paz, se entiende así mejor la actitud y declaraciones de Rubalcaba acerca del carácter fortuito y no premeditado de crimen etarra, los asesores se habrán pasado horas pensando como trasmitir el mensaje oficial de que el doble crimen de ETA ha sido un accidente sin mencionar la palabra accidente y han dado con la brillante idea de accidentalizarlo con el carácter fortuito y no premeditado del mismo.

NOTA: Me he enterado esta mañana de que soy un adepto, eso dice El País que soy, un afiliado en alguna secta u organización especialmente si es clandestina, como dice el diccionario, y todo porque soy miembro de los Peones Negros y El País dice hoy

“Luego, en la calle, una treintena de personas, muchos de ellos conocidos como Peones Negros (adeptos de la teoría que une el 11-M y ETA), increparon al presidente. "Fuera, fuera" o "vete con tus amigos de la paz", le dijeron.”

Mi titulación cívica sigue ampliándose según los calificadores prisáicos soy un adepto de la extrema derecha radical violento y otros añaden que peperro fascista, sinceramente diré que desde niño tenía pensado que de mayor yo quería ser adepto y al fin lo he conseguido.

Voy a buscar la bandera española que tengo por aquí para estar a las 12 frente al ayuntamiento de Murcia gritando en silencio “Zapatero: fariseo plañidero”

No conviene olvidar
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 3 Diciembre 2007

NOS recordaba ayer Edurne Uriarte que los mismos parlamentarios de izquierda y nacionalistas que ayer escenificaban en el Congreso su condena al atentado de Capbreton se habían negado, tan sólo unos días antes, a retirar su respaldo a la moción por la que se autorizaba al Gobierno a negociar con ETA. Aquella moción especificaba que tales negociaciones tendrían lugar «si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia», frase calculadamente ambigua que, como luego se demostraría, significaba «si a ETA le da la gana», pues las condiciones en las que el Gobierno de Zapatero entabló negociaciones con ETA fueron las que la banda terrorista especificó en el comunicado por el que declaraba un «alto el fuego permanente»: reconocimiento del derecho de autodeterminación para Euskal Herria, «superando el actual marco de negación, partición e imposición». Estas fueron las «condiciones adecuadas» en las que el Gobierno, con la autorización de todos los grupos parlamentarios salvo el PP, entabló diálogo con ETA. Conviene no olvidarlo ahora.

Tampoco conviene olvidar algunos de los momentos estelares de aquella vergüenza. No conviene olvidar que los etarras siguieron extorsionando a empresarios y aprovisionándose de armas mientras se negociaba. No conviene olvidar que el fiscal general del Estado exhortó a los jueces a que, en la aplicación de la ley, se adaptasen a las nuevas circunstancias. No conviene olvidar las duchitas relajantes de Juana Chaos con su novia, seguidas de la concesión de libertad atenuada. No conviene olvidar el discursito de Zapatero en los pasillos del Congreso (luego supimos que su texto había sido pactado con los etarras), en el que anunciaba el inicio del diálogo con apelaciones constantes al «respeto a las decisiones de los ciudadanos vascos», como si los propósitos de la banda etarra fuesen políticos, y no estrictamente criminales. No conviene olvidar que nuestro presidente piropeó a algún reconocido apologista del terrorismo. No conviene olvidar que los batasunos pudieron volver a concurrir en unas elecciones. No conviene olvidar que las víctimas del terrorismo fueron expulsadas a las tinieblas exteriores y señaladas con el dedo (todavía escuchábamos, hace apenas una semana, a Pepiño Blanco decir que la última manifestación de la AVT estaba convocada con «propósitos oscuros»). Tampoco conviene olvidar los lapsos y dubitaciones de Zapatero tras el atentado en el aparcamiento de la T-4, ni su propósito manifestado en varias ocasiones de reanudar el procesito de paz tan pronto como las condiciones lo permitiesen. Recuerde el alma dormida.

El ruido mediático al que de continuo estamos sometidos favorece la amnesia, también la pérdida de perspectiva. Escuchando la declaración que Zapatero leía pocas horas después del atentado de Capbreton -una pieza retórica muy bien aliñada, por cierto-, en la que se combinaban la determinación ante los etarras con la calidez hacia las víctimas («Dos jóvenes, muy jóvenes, se han entregado por todos nosotros y en nuestra memoria permanecerán para siempre el reconocimiento y el honor»), se corre el riesgo de olvidar los antecedentes y también la circunstancia en que tal atentado se ha perpetrado. Los antecedentes nos enseñan que la negociación con ETA ha sido el argumento electoral que ha vertebrado la legislatura que ahora agoniza: cegado por su megalomanía, Zapatero pensó que podría perpetuarse en el poder como un príncipe de la paz, y en su afán por sacar adelante la negociación con ETA no vaciló en quebrantar el Pacto Antiterrorista y en comprometer a las más altas instituciones del Estado. La circunstancia presente nos enseña que estamos en vísperas de elecciones, y que al Gobierno le conviene borrar de la memoria de los ciudadanos los momentos más bochornosos de aquella negociación, mostrando una firmeza que hasta hace poco no era su señal distintiva. Una tarea que ETA no le facilitará, pues también sabe que estamos en vísperas electorales; y sabe, sobre todo, que a los pueblos esclavizados sólo los mueve el miedo, como quedó demostrado en las últimas elecciones generales. «Empieza una campaña nueva», rotulaba ayer este periódico: ojalá no sea la campaña del miedo, sino la de la memoria. Porque hay cosas que no conviene olvidar.
www.juanmanueldeprada.com

La unidad (como la entiende Zapatero) no acabará jamás con ETA
Pascual Tamburri elsemanaldigital  3 Diciembre 2007

ETA sigue siendo ETA. Para que la clase política y la oligarquía sindical, empresarial y mediática se pongan de acuerdo en esta evidencia ha hecho falta que la izquierda abertzale armada asesine a Raúl Centeno Bayón y hiera fatalmente a Fernando Trapero. ¿Novedades? Muy pocas: un funeral más en la Dirección General de la Guardia Civil, palabras de unos y palabras de otros, pero en definitiva las cosas están como estaban: tenemos un problema nacional, uno de cuyos síntomas es el terrorismo de esta gente, y no lo hemos solucionado. Los guardias civiles siguen muriendo por España. No lo solucionó la dictadura y no lo han solucionado tres décadas de democracia.

El editorial de Elsemanaldigital.com este domingo resumía en dos palabras la solución más evidente: "Unidad y firmeza". Pero por grande que sea la evidencia (y debe de serlo, ya que todos los partidos políticos se están llenando ahora la boca de la palabra "unidad") no todo el mundo lo entiende igual. Conviene precisar qué unidad puede acabar con ETA, y qué sucedáneos le darán en cambio nuevas fuerzas.

Uno. La "unidad" debe ser de la nación española contra sus enemigos. En este caso contra ETA. José María Aznar, aunque tarde y de manera incompleta, así lo entendió y lo consiguió en el Pacto por las libertades y contra el terrorismo: ese camino de unidad lleva a la victoria, como ya se vio. Habría que ampliarlo, y profundizar en él. La "unidad", como mero hecho físico de estar juntos, no es en cambio la solución: los políticos podrían estar unidos con otras intenciones, por ejemplo ceder ante los abertzales, y esa unidad no es la que nos ocupa.

Dos. La unidad no es un cheque en blanco. El presidente del Gobierno, al frente democráticamente de la nación y del Estado, debe liderar esa lucha unitaria. Pero la unidad está al servicio de la firmeza y de la lucha, no al revés. Nadie –de izquierda o de derecha, foral o centralista- puede invocar la unidad para beneficiarse, y menos para después ceder ante el enemigo interior o exterior. Quien lo haga será, sin más, otro enemigo, quedará fuera de la unidad deseable y necesaria. Zapatero, si quiere unidad, tiene que dar los pasos necesarios, que son la renuncia a toda negociación con ETA, la renuncia a toda concesión política a los abertzales, la aplicación de la Ley a todo el movimiento separatista, incluyendo sus partidos, las instituciones que controlan, sus organizaciones, sus empresas y sus medios de comunicación. ¿Fácil, verdad?. Pues eso es la unidad.

Tres. No condenamos "la violencia venga de donde venga". No hay más que una violencia ilegal e ilegítima, la de los enemigos de España. No hay equidistancia posible, y las condenas de la violencia "venga de donde venga" son una forma de colaboración ideológica con ETA. El Estado detenta el monopolio legal de la violencia, y la ejerce legítimamente, a través de sus tribunales, su policía y sus fuerzas armadas en defensa del pueblo español y de sus libertades. Esa violencia no debe ser condenada, ni comparada con la de los terroristas abertzales. La violencia que se condena, y que más que condenarse debe combatirse, es la de ETA. El resto es palabrería progre.

Cuatro. No hay "víctimas inocentes". Políticos y comunicadores incurren a menudo en esta expresión. Todas las víctimas de ETA son por definición "inocentes" y todos los miembros, colaboradores y simpatizantes de ETA son culpables. Suponer que unas víctimas de ETA son "más" inocentes (o más "presentables") que otras, por ejemplo por ser civiles en vez de militares, o políticos en vez de policías, o por haber muerto en una fecha anterior o posterior, es un insulto abyecto a todas las víctimas y una forma de romper la unidad del pueblo en la lucha.

Quizás sea más cómoda la expresión para los cálculos miopes y mediocres de ciertos políticos profesionales, pero ya se ha hablado a menudo en este blog de ese mal: tan inocentes son Melitón Manzanas, Juan Atarés y Raúl Centeno como Ernest Lluch, Joseba Pagazaurtundúa y Tomás Caballero, aunque sus responsabilidades previas en la génesis de este cáncer no sean desde luego iguales y no las olvidaremos. Ahora, unidos, tenemos que extirpar el tumor. Después ya echaremos otras cuentas si es menester.

Manifestación independentista
Derecho a decidir
José García Domínguez Libertad Digital 3 Diciembre 2007

El sábado, contemplando desde el Bracafé de la calle Caspe la riada humana que se dirigía a la manifestación para reclamar el derecho a decidir que la realidad no existe, me hice la misma pregunta que Vargas Llosa en Conversaciones en la Catedral –"¿Cuándo se jodió el Perú, Zavalita?"–. Por lo demás, apenas tardé unos segundos en responderme a mí mismo. Porque a los que hemos vivido el proceso de la construcción nacional desde el inicio, no nos resulta difícil localizar el instante exacto en que la idiotización de la opinión pública alcanzó esa masa crítica a partir de la cual nunca existe posibilidad alguna de dar marcha atrás.

Cataluña se jodió –para siempre – el día que Luis Burón Barba presentó una querella criminal contra un banquero por vulgares delitos contemplados en el Código de Comercio, y decenas de miles de honrados contribuyentes le respondieron gritando: Això és una dona! Los que aquella noche no tuvimos la lucidez de hacer las maletas y marcharnos, al menos, sí alcanzamos a comprender que ya no había nada que hacer, que lo demás sólo sería una cuestión de tiempo.

El sábado, estaban todos. Estaba la misma claque, igual de disciplinada y bovina que cuando el banquero se fumó el balance del banco. Estaba el banquero. Estaba la dona del banquero. Estaba el que sustituyó al banquero y su dona. Estaba el viejo nazi que el banquero nombrara presidente del Parlament. Estaba el hereu con su tupé de acero y su calvo de oro. Estaba el divino filósofo que gestó la hermenéutica diferencial del ombligo catalán mientras tomaba copas en el Boccaccio. Por estar, esta vez hasta estaban los lameculos de la prensa.

Todos, con sus pancartitas y sus esteladas. Todos, exigiendo a gritos el derecho a decidir. El derecho a decidir lo que nadie más que ellos había decidido, en riguroso secreto y pasándose la senyera y los intereses de Cataluña por el forro de su infinita incompetencia. Resulta que, ahora, reclaman la independencia porque unos inútiles, contra el criterio de Madrit, impusieron que el AVE debería llegar hasta la estación de Sants. Y chillan "Puta Espanya!" porque, frente al proyecto inicial del Ministerio, los mismos necios exigieron que el tren tenía que pasar por El Prat. Y berrean, angustiados, que son una nación porque idénticos descerebrados diseñaron el trazado de un túnel con el único fin aparente de demoler la Sagrada Familia.

En fin, quién sabe, tal vez el Perú aún tenga remedio.

Nota bene: "Sí, fuimos los tres". Lacónica respuesta de Joan Clos, ex alcalde de Barcelona, a la siguiente pregunta de Julia Otero en un magazine de la televisión local: "¿Es cierto que usted, Aznar y Jordi Pujol pactaron el trazado definitivo del AVE?"
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El asombroso incendio de Zapatero y el pacto con los nacionalistas
PABLO SEBASTIÁN ABC 3 Diciembre 2007

SE han equivocado quienes en el Gobierno vivían pendientes de un hilo de racionalidad de ETA y sacaban la conclusión de que la banda no volvería a matar antes de las elecciones porque necesitaba la victoria de Zapatero para recuperar el proceso negociador, donde el PSOE, PNV y Batasuna habían conseguido avances en el santuario de Loyola, sobre el reconocimiento de la nación vasca, la unión del País Vasco y Navarra, y la autodeterminación.

Una vez más, como ocurrió con Suárez en los momentos decisivos de la Transición -golpe de Estado incluido-, o tras los intentos de negociación de González y Aznar, ETA ha escogido el camino del «cuanto peor, mejor» y ha marcado, con sangre inocente, la intentona negociadora de Zapatero y la campaña electoral. Porque esa lógica criminal es la única que impera en su mundo de terror, máxime ahora que saben que el PNV asumió su estrategia y que Ibarretxe y Urkullu, abogados del brazo político de la banda, pueden volver a pactar en Madrid con el partido que gane las elecciones.

Podemos decir, sin riesgo de error y basados en el proverbial optimismo antropológico del presidente, que Zapatero tenía la «convicción» de que ETA no mataría antes del día 8 de marzo y, por enésima vez, el presidente se equivocó. Falló su intuición y su información, las que suele resumir en la palabra «convicción», y ha vuelto a quedar, como otras veces, asombrado de su capacidad destructiva y a la altura del betún. Al mismo nivel donde, de paso, deja España y al conjunto de los ciudadanos, que vieron al presidente vestido de luto, sin la sonrisa del talante, con los nervios a flor de piel y una patética firmeza y autoridad -«he dado instrucciones al ministro de Interior para...»-, repitiendo el drama en un acto que ya vimos el 30 de diciembre tras la bomba de ETA en Barajas, y pocas horas después de que anunciara su famosa «convicción» de que 2007 sería el gran año de la paz.

La impostada unidad de los demócratas tras el último crimen de ETA sólo les produce risas a los terroristas, y carece de la menor consecuencia si no va acompañada de una rectificación definitiva de Zapatero, porque esta vez el fracaso de la negociación no es, en nada, similar a los anteriores, cuando González o Aznar intentaron el fin del terrorismo etarra, por las siguientes razones:

1. Porque ETA estaba bajo mínimos, acorralada, política, policial, judicial e internacionalmente.

2. Porque Zapatero se fue a negociar sin apoyo del otro gran partido nacional, en este caso el PP, lo que nunca había ocurrido.

3. Porque el Gobierno aceptó negociar con ETA, no sólo de medidas de gracia para sus presos, sino de concesiones políticas (nación vasca, autodeterminación, Navarra).

4. Porque la negociación continuó a pesar del atentado de Barajas.

5. Porque la reforma territorial y constitucional encubierta del Estado formaba parte del llamado «proceso de paz».

6. Porque se facilitó, a través de ANV y del PCTV, el regreso de ETA a las instituciones.

De manera que estábamos ante una negociación política con ETA, que incluía la colaboración del fiscal del Estado y la manipulación del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional para violentar el marco jurídico y constitucional. A esto se llamaba «proceso de paz» y política antiterrorista del Gobierno. De ahí que la unidad de los demócratas no puede ser una realidad mientras no se rectifique de plano la situación, por la que cabe exigir responsabilidades políticas a Zapatero, que veremos si las depuran los electores. Para ello falta algo más: que Rajoy y el PP hagan lo que deben en esta precampaña electoral, con su programa y futuro equipo de gobierno -del que seguimos sin tener noticia-, lo que, lamentablemente, está por ver. ¿Cuál será el Gobierno, y quiénes los candidatos del PP por Madrid, Barcelona, Valencia y Toledo?

Como falta por saber, tanto del PSOE como del PP, si ambos partidos están dispuestos a pactar un gobierno con el PNV, ERC y CiU mientras estas tres formaciones nacionalistas exigen el derecho de autodeterminación, contra la soberanía nacional española, siguiendo el modelo de la negociación con ETA de Loyola. Lo que, unido a la reforma confederal del Estado, está en la base de la ruptura de la convivencia nacional, cuya recuperación reclama González, en el 25 aniversario de su llegada al poder, sin señalar al autor de esa fractura, que no es otro que Zapatero, para imputar la responsabilidad al PP, al que acusa de no aceptar la derrota electoral de 2004.

Temeroso González de la pérdida del Gobierno y de una profunda crisis en el PSOE, con riesgo de ruptura del PSC, si no ganan las elecciones. Algo de lo que ya es consciente Zapatero mientras contempla, desde la atalaya de la Moncloa, el fastuoso incendio que ilumina su asombroso paso por el poder. El que, tras negar la nación española y desfigurar la Historia, puede acabar con su mandato político, como consecuencia de sus flagrantes y propios errores, aumentando la lista de gobernantes españoles que fueron víctimas del terror, personales (Prim, Cánovas, Dato, Canalejas, Carrero), o políticas, como le ocurrió a Suárez (con ETA jaleando el golpe de Estado), González (GAL) y Aznar (islamistas). Y ya veremos si también a Zapatero si las cosas siguen como van y su convicción le anima a continuar jugando con el fuego de la ambigüedad, de aquí a la jornada electoral.
LA CRÓNICA DEL LUNES

¿Se van a presentar?
IGNACIO CAMACHO ABC 3 Diciembre 2007

ANTES de que caduque la serenidad, se agoten las enérgicas repulsas y declinen las firmes condenas y demás retórica de la indignación, el Gobierno de España debe aclarar a los españoles si está dispuesto a permitir que ETA se presente a las elecciones generales de marzo. El Gobierno, no la justicia; los tribunales juzgarán sobre las pruebas que le presenten la Fiscalía y las fuerzas de seguridad. Es al poder al que le corresponde el movimiento de iniciativa, es el presidente el que ha de mostrar su criterio y son los ministros de Interior y de Justicia quienes, cuando acaben de reiterar el dudoso carácter «fortuito» del encuentro entre los criminales y sus víctimas, tienen que pronunciarse sobre la voluntad de ilegalizar a ANV, PCTV y demás marcas blancas del entramado terrorista. Hoy mejor que mañana, y mañana mejor que pasado.

Hasta el momento, da la sensación de que el Gobierno lamenta la reaparición del asesinato por lo que tiene de incomprensión hacia su apertura moral y política. Cada vez que Zapatero o alguno de sus colaboradores dice eso de que la negociación está rota y «no hay perspectivas» de que continúe está dando a entender que por su parte no habría inconveniente en retomar el diálogo si ETA se aviniese a ello después de las elecciones. La decisión de negarse a revocar la autorización del Congreso avala esta impresión, y el tono en que se condena el atentado parece envuelto en un reproche, en una queja por la imposibilidad material de mantener un hilo de esperanza. Es como si dijeran: «Hombre, señores terroristas, así no vamos a ningún lado, no ponen ustedes nada de su parte, nos obligan a adoptar una firmeza que no desearíamos». Se diría que al Gobierno le pesa tener que situarse en el papel que los ciudadanos esperan, y que le cuesta ser el que dé el portazo definitivo a cualquier expectativa.

Sin embargo, incluso desde esa posición, no va a tener más remedio que proceder por puro pragmatismo a cerrar el paso de los batasunos a las urnas. Es más que posible que el presidente cuente con volver al «Proceso» en caso de obtener una nueva mayoría, pero para lograrla necesita maquillarse siquiera con una pátina de firmeza política. Zapatero no va a ganar si deja que ETA presente una candidatura. Y aunque sólo fuera por eso, más vale que vaya dando ya los pasos para evitarlo. Hasta para ponerse de rodillas es menester haber estado antes de pie en algún momento.

Post scriptum. No queda en las farmacias bastante primperán con el que combatir la náusea que provoca el autismo nacionalista. Por lo visto, no era ayer el día para que el PNV hiciese un hueco en su asamblea soberanista para condolerse de la víctima que en esos mismos instantes recibía honras fúnebres, ni el nacionalismo catalán encontró en ese asesinato motivo suficiente para suspender su manifestación reivindicativa del sábado. Ellos, a lo suyo, inasequibles al dolor, al sentimiento, a la humanidad. Qué asco.

Abucheos y amenazas
HERMANN TERTSCH ABC 3 Diciembre 2007

No me parece que tenga mayor importancia que doña Sonsoles, la mujer del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no pudiera acompañar este domingo a su marido al tristísimo trance de asistir al funeral del Guardia Civil Raúl Centeno en el Cuartel General de la Benemérita en la madrileña calle de Guzmán el Bueno. Aunque una semana antes sí pudiera interrumpir el fin de semana familiar para acudir a la cuchipanda-mitin de proclamación de su marido como candidato Z del partido Z. Aunque las mujeres del Rey y del Príncipe de Asturias, Doña Sofía y Doña Letizia, con agendas que se sepa más apretadas, estuvieran en aquel patio de armas y de honor y ayer de tristeza. Tampoco debe preocupar demasiado que entre el público asistente hubiera quien perdiera los nervios o incluso fuera a provocar e insultara al jefe de la organización Z y lo llamaran, como decía ayer TVZ, «traidor». Nadie puede exigir, en momentos de tanta rabia y emoción, tanta disciplina a civiles, muchos ancianos y volubles, como a los militares. Y a nadie le debiera sorprender que son muchos los que acusarán siempre de todos los males y desgracias de esta legislatura a un presidente que desde un principio ha gobernado para unos españoles y en contra de otros, rompiendo así la voluntad manifiesta de sus antecesores de presidir un Gobierno para todos los españoles.

Sí preocupa que desde que concluyó el funeral y durante todo el día en la televisión pública que, eso sí, pagamos todos los españoles, en TVE y en el Canal Internacional se lanzara durante todo el día al viento la afirmación de que «se cree que pudieron ser miembros de la Asociación de Víctimas del Terrorismo». Muy perspicaces investigadores o perfectos reporteros tribulete llegaron a la conclusión de que sólo miembros de la AVT pueden llegar a pensar mal del presidente y a manifestarlo públicamente con abucheos y gritos de mejor o peor gusto. Pero ni realidad es tan simple como los análisis del presidente ni la toxicidad en la sociedad es la de la TVZ. De hecho hace bastante tiempo que Zapatero no puede pasearse en público fuera de los mítines de su partido sin escuchar abucheos. Ni escondiéndose tras el Rey lo ha logrado. Y no podrá volver a hacerlo nunca si no se le otorga el poder en la próxima legislatura para incluir el silbido y el vituperio a su persona en el código penal. Sin duda piensa en ello.

Pero los cada vez más abiertos y obscenos propósitos de criminalizar a quienes se oponen a Z y a su entorno sectario sí debieran alarmar a todos quienes quieren que la democracia española tenga también más allá de los comicios -si los adelantados idus de marzo le dieran a Zapatero la capacidad de gobernar- la calidad que aun la homologa con las sociedades libres europeas. Ya hay partes de este país en que no es así y lo saben aquellos que intentan hacer oposición real a los regímenes del País Vasco o Cataluña, de Galicia o Andalucía. Pero los intentos de criminalizar a quienes no acatan los proyectos de Míster Z comienzan a adquirir visos de operación general a medio como ha demostrado tanto la denuncia contra el presidente de la AVT, José Alcaraz, como el despliegue masivo de infamias y basura que los medios obedientes o aliados con el gobierno vierten contra la AVT, el Foro de Ermua y todo aquel que no comulgue con sus cada vez mayores mentiras.

Debiera entender el presidente del Gobierno y sus muchas televisiones y periódicos adeptos que puede ser un arma de doble filo su política de ridiculizar e intentar destruir en su prestigio civil y reputación social a los adversarios que se han situado irrevocablemente junto a las víctimas en su oposición a que la España institucional busque componendas con los asesinos. Y que por poderosos que se sientan, la escalada a la que se lanzan ellos y sus obsequiosos e interesados amigos comienza a ser motivo de escándalo, dentro y fuera de España. Debiera entender el presidente que no basta con poner cara de enfadado por la muerte de Raúl Centeno cuando ha acumulado en una legislatura mil gestos de desprecio hacia los familiares de los 205 guardias civiles que murieron antes que él y de los centenares de policías, militares y civiles que cayeron bajo las balas y bombas asesinas de quienes él y su partido -Pachi López pidiendo comprensión hacia sus razones- han elevado a interlocutores y socios para dibujar una España muy distinta a la que nos dimos con la constitución de 1978. Debiera entender este presidente que si sus gentes y negociadores encontraron razones para el terrorismo de ETA y los han legitimado objetivamente durante esta legislatura, haya españoles, viudas, madres, hijos de víctimas, amigos o simples compatriotas solidarios que se desahogan llamándole «traidor». Que sean de la AVT -dígaselo a su tele- no les quita derecho a expresarse. Lo multiplica por mil.

El autonomismo ha muerto
EDURNE URIARTE ABC 3 Diciembre 2007

El nacionalismo autonomista ha muerto. Todos los nacionalismos se han hecho definitivamente independentistas. La distinción entre nacionalismo moderado y radical ya sólo reposa en el grado de legitimación del terrorismo. La otra pata de esa vieja distinción, la diferencia entre autonomistas e independentistas dejó de existir. La masiva manifestación independentista de Barcelona con CIU a la cabeza y el discurso plenamente independentista de Iñigo Urkullu en su proclamación como nuevo presidente del PNV son los ejes del nuevo escenario en el que juega el Estado de las autonomías. El de la tensión independentista. Desde el nacionalismo por todos sus flancos.

Si no se entiende este escenario, no hay forma de gestionar la pervivencia del modelo autonómico. Y seguir con las ironías sobre la España rota tan queridas a los socialistas es tan sólo una muestra de ceguera política. De incapacidad para entender que ni un Estatuto inconstitucional como el catalán ha servido para aplacar el conflicto nacionalista. O que el Plan Ibarretxe se reproduce, ahora de la mano de Urkullu. Que el órdago ha subido de nuevo. Independentismo o nada. Derecho de autodeterminación o conflicto infinito.

También es imprescindible entender que el chantaje nacionalista se produce en una doble dirección. Hacia España y hacia dentro. Hacia España, el nacionalismo rupturista que forman ahora vascos y catalanes -adiós a la diferencia catalana- ha roto cualquier atisbo de respeto a las reglas constitucionales. Tampoco el catalán entiende más del derecho del resto de españoles a decidir sobre cualquier parte de su territorio y aún menos de su capacidad para exigir incluso un recorte de la autonomía.

Pero es más preocupante el chantaje hacia dentro, hacia los propios ciudadanos no nacionalistas o nacionalistas no independentistas. Se nos olvida que la posición independentista ni siquiera llega al 30% allí donde es más elevada, el País Vasco. Es decir, el independentismo de CIU o de Urkullu se plantea también contra la propia mayoría de sus comunidades. Una mayoría callada, atemorizada, atrapada en la enajenación independentista.

Nacionalismo y dinero público
El pufo vasco
Rubén Osuna Libertad Digital 3 Diciembre 2007

Este artículo tiene el mismo título que un documento de trabajo publicado por el Instituto de Análisis Industrial y Financiero, de la Universidad Complutense, del que es autor Mikel Buesa. Es un texto muy importante por dos motivos. Primero, por su rigor y detalle, y después porque nadie se ha atrevido a hablar de estos temas abiertamente en los últimos 30 años, o a divulgarlos.

Coincide en el tiempo con la publicación por el BBVA de un estudio de Ezequiel Uriel y Ramón Barberán sobre las balanzas fiscales que ha conmocionado a la opinión pública, como no podía ser menos. Y ello a pesar de que estos cálculos, como sabemos, dependen de criterios que son siempre discutibles. El cuadro general es suficientemente significativo.

Se sabe que los nacionalismos han sido un poderoso instrumento para retorcer la asignación de recursos entre regiones en España, por lo que no puede sorprender que los residentes en Cataluña aporten mucho menos que los de Madrid.

Pero el caso vasco es mucho peor. Ya nadie podrá fingir ignorar que el País Vasco, a pesar de su renta por habitante relativamente alta, es un perceptor neto de recursos, gracias al uso y abuso del llamado cupo vasco, como explica Buesa. La Constitución de 1978 incorpora elementos contradictorios, como la idea de ciudadanía y de nación junto a la de derechos históricos de determinados territorios. La Revolución Francesa acabó con esas diferencias, y no sólo con las estamentales. Sin embargo, nuestro país nunca ha superado del todo esa fase, y sigue con un pie en el Antiguo Régimen, doscientos años después.

La situación sería igualmente intolerable si en el País Vasco no gobernaran los nacionalistas, si bien éstos empujan la situación a la locura. Nadie puede asumir y aceptar que un diputado por Vizcaya vote la Ley de Presupuestos en el Congreso exactamente igual que un diputado de Huelva, aunque los votantes de éste contribuyen y los de aquél no. No sólo no contribuyen, ¡perciben en términos netos! Los nacionalistas añaden además ultraje y escarnio a lo que completa una incomprensible relación sadomasoquista aceptada sin crítica por todos durante demasiado tiempo. También han gestionado el botín, al que sólo los elegidos por la genética tienen acceso, y protección para su disfrute. Pero toda esa brutalidad no les ha servido para evitar una larga decadencia y creciente aislamiento.

Para recoger hay que sembrar, y en este país es urgente plantar una semilla de lo que tiene que ser un referente ético para el futuro, especialmente en política. Es necesario arrojar luz, concienciar y proponer reformas sin la esperanza de un rédito político inmediato. Ninguno de los grandes partidos asumirá esta tarea, no nos engañemos.

¿Dónde está el nacionalismo vasco?
Editorial ABC 3 Diciembre 2007

LA Asamblea del Partido Nacionalista Vasco aprobó el pasado sábado y por unanimidad su nueva ponencia política, un documento que demuestra la incompatibilidad del ideario nacionalista alumbrado por Sabino Arana con el racionalismo político inherente a todo sistema de democracia liberal. En pleno siglo XXI, el PNV presenta su propuesta política con la credencial mesiánica de haber surgido «como herramienta para conseguir la supervivencia del Pueblo Vasco» y basa su propuesta en la existencia de un país con unos derechos políticos históricamente articulados que le fueron arrebatados por la fuerza, siendo origen primigenio de lo que hoy conocemos como «conflicto vasco». Con tales premisas, la oferta del PNV a la sociedad vasca lógicamente debe apoyarse en lo que el documento califica como «principios ideológicos» y que constituyen las pasarelas para que circule el frente nacionalista que va desde el propio PNV a ETA, pues la soberanía, la territorialidad y la conciencia nacional constituyen señas comunes a los nacionalistas vascos de todo signo.

Un estricto examen de adecuación a los tiempos y a la democracia permitiría constatar la similitud de los planteamientos recogidos por la ponencia del PNV con los movimientos totalitarios que fundían el pueblo con el partido y sublimaban los rasgos colectivos -etnia, lengua, tierra-, repudiando el valor político de los derechos individuales. Este es el PNV de 2007, anclado en una visión del País Vasco necesariamente patológica desde el momento en que comienza con una apología de Sabino Arana. El problema es que el PNV gobierna en el País Vasco y esta ponencia representa el guión de su acción política para los próximos cuatro años, de lo que habrá que extraer las lecciones pertinentes. Por lo pronto, la definición de «conflicto político» contenida en su ponencia es una legitimación de la existencia de ETA, aunque se rechace retóricamente su violencia. Para los nacionalistas, el conflicto actual, después de un cuarto de siglo de gobierno hegemónico por el PNV, no se deriva de la falta de libertades de los no nacionalistas, sino de la desposesión del pueblo vasco de sus «derechos históricos». ETA no necesita más para legitimar su terrorismo como la respuesta a una agresión previa. Esto supone que el PNV no quiere participar en la derrota incondicional de ETA, porque esta sería también la derrota de su estrategia histórica de exigir más poder para compensar un terrorismo que, al mismo tiempo, se retroalimenta con la expansión nacionalista. Si la historia reciente demuestra algo es que cuanto más se ha cedido al nacionalismo, más terrorismo ha habido.

En segundo lugar, este PNV quiere liderar el frente nacionalista, pero no promover una política pragmática de acuerdos con los no nacionalistas. La gran baza de esta apuesta es la constante alienación del Partido Socialista de Euskadi hacia el PNV -excepto el paréntesis 1998-2001-, acentuado en la actualidad, cuando el nacionalismo gobernante ha demostrado que en su proyecto de País Vasco no hay sitio para socialistas y populares. A pesar de esta cruda realidad, otra vez el PSE ha actuado como comodín de las necesidades de un PNV que tanto se apoya en ETA-Batasuna, para aprobar el proyecto de estatuto soberanista de Ibarretxe, como echa mano de los socialistas para aprobar los presupuestos de 2008 y quedarse con el gobierno de las tres diputaciones vascas. Si el Gobierno pretende ser creíble en su política antiterrorista debería instar sin demora a la ilegalización de ANV y situarse sin ambigüedades ni cálculos partidistas junto al PP, para juntos reeditar el bloque constitucionalista y hacer frente al desafío independentista del nacionalismo vasco.

Lo más lamentable es la unanimidad del PNV en respaldar un documento que define una estrategia incompatible con los intereses nacionales e imposible de transigir con un partido que aspire a gobernar España, como pone de manifiesto el discurso soberanista radical pronunciado ayer por su nuevo presidente, Íñigo Urkullu. Tampoco en el PNV hay moderados, y si los hay o aparentan serlo, como Josu Jon Imaz, son triturados por una maquinaria implacable con los discrepantes. Este es el PNV que necesitaba Ibarretxe para su plan de consultas populares, expresamente respaldado por la ponencia, pero también es el PNV que necesita ETA para seguir encontrando coartadas políticas y, llegado el caso, refugio institucional.

Radicalismo catalán
Editorial ABC 3 Diciembre 2007

LOS partidos catalanes han convertido una protesta contra el fracaso en la gestión del Gobierno en una exhibición independentista. Se confunden así dos órdenes de magnitud diferentes. Magdalena Álvarez es incapaz de desarrollar una política eficaz, creando graves problemas a los ciudadanos en su vida cotidiana. De hecho, el caos en Cercanías y el retraso en el AVE reducen las expectativas electorales del PSOE en circunscripciones que pueden ser decisivas el 9-M. Sin embargo, no es lógico convertir este fracaso coyuntural en un pretexto para exigir un supuesto «derecho a decidir», fórmula retórica que apenas oculta la exigencia de soberanía plena. Sin perjuicio de la habitual «guerra de cifras», miles de personas se manifestaron el sábado por las calles de Barcelona, encabezados por una extraña mezcla de líderes políticos y sociales que demuestra la confusión que vive la sociedad catalana. Jordi Pujol acaparó buena parte de la atención mediática. Resulta sorprendente la asistencia de un político que dio en su día muchas pruebas de sentido de Estado, a pesar de su nacionalismo primario. El alejamiento del primer plano político, la crisis de CiU y razones familiares con derivaciones políticas no son motivos suficientes para que el ex presidente de la Generalitat preste su imagen a una operación radical. También acudió a la convocatoria Pasqual Maragall, así como varios «consellers» del tripartito y muchos militantes del PSC, aunque no sus líderes, buena prueba de que el socialismo catalán vive tiempos confusos que José Montilla es incapaz de encauzar.

Resulta menos sorprendente la presencia de artistas y gentes de la cultura, muchos de ellos beneficiarios de subvenciones, así como la de Joan Laporta, siempre dispuesto a utilizar la fama que le otorga el fútbol para ganar su parte de cuota en los medios.

Las aventuras soberanistas alentadas por Rodríguez Zapatero y plasmadas en un estatuto inconstitucional producen graves consecuencias para el modelo territorial. Cuando se manipulan los principios y se utilizan las instituciones en favor del interés partidista se crea un caldo de cultivo que los radicales aprovechan para imponer su agenda y sus puntos de vista. ERC, partido antisistema en cuanto a la forma de estado y de gobierno, ejerce un liderazgo que no se corresponde con su limitado respaldo electoral. El PSC es rehén en el Parlamento de sus aliados independentistas y Convergencia ha emprendido una huida hacia adelante que no conduce a ningún sitio. La manifestación del sábado es una muestra más del victimismo estéril que busca un enemigo imaginario en el exterior al que transferir todas las culpas. Fomento es un desastre, sin duda, pero el radicalismo catalán no tiene derecho a hablar en nombre de millones de ciudadanos que le dan la espalda en las urnas.

España consume catalán
Manuel Molares do Val Periodista Digital 3 Diciembre 2007

Observe usted en el supermercado o en cualquier tienda las etiquetas de lo que compra: gran parte de los productos sale de Cataluña, desde la sal hasta el café, el detergente o el agua mineral.

Muchas marcas existen desde el boom industrial que inició la industria textil en el XIX y que reafirmó siguiendo el viejo espíritu Cambó la fábrica de SEAT, el gran motor del proteccionismo industrial franquista que relanzó a Cataluña como la región más rica y libre de España, junto al también protegido País Vasco.

Es algo que deben recordar los empresarios catalanes y los de las multinacionales establecidas allí. Porque son los demás españoles, sus clientes, quienes los mantienen.

A pesar de ello, muchos políticos autonómicos desean enemistar a sus conciudadanos con sus compatriotas de otras regiones provocándolos con sus retos victimistas. Alguno ha llegado a amenazar con “destruir España”, aunque sólo políticamente. Entre otros, el miembro del CGPJ, López Tena, que podría llegar a Magistrado del Constitucional.

Los empresarios catalanes callan ante estos que en lugar de invertir en su región dilapidan presupuestos para expandir una “identidad nacional” confrontada con todo lo español. Y que exigen que España siga pagando sus delirios.

Son incendiarios: no sólo sugiere la secesión el líder de ERC Josep Lluís Carod-Rovira. Se ha añadido el dirigente de CiU, Artur Más, y también el xarnego socialista José Montilla al proclamar amenazante el “creciente desapego de Cataluña” del resto del país.

Pero, atentos: hubo campañas de boicot a productos catalanes que el buen sentido mayoritario no siguió, una voluntad que puede cambiar si esos políticos siguen provocando el antiespañolismo catalanista para romper vínculos multicentenarios.

Es bueno consumir catalán, pero es mejor que los dirigentes catalanes recuerden que su nivel de vida es superior al del resto de España gracias a quienes compran sus productos pudiendo elegir los de otro origen. Aunque no siempre, el cliente suele tener la razón.

«Pactas porque tu hijo no está ahí»
C. Morodo / R. L. Vargas La Razón 3 Diciembre 2007

madrid- No fue el de ayer un día fácil para José Luis Rodríguez Zapatero y su Gobierno. El jefe del Ejecutivo y varios de sus ministros tuvieron que soportar estoicamente las increpaciones que algunos de los asistentes al funeral de Estado por el guardia civil Raúl Centeno les dedicaron. Las duras amonestaciones, con alusiones al proceso de negociación con los terroristas abierto por el Gobierno del Partido Socialista en la Legislatura, se produjeron tanto en el exterior como en el interior del recinto de la sede de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid.

Reproches
Zapatero llegó minutos antes de que comenzase la ceremonia y se dirigió a la capilla ardiente para dar el pésame a los familiares. Pero su verdadero vía crucis llegaría cuando el acto tocaba ya a su fin. Las autoridades que asistieron al emotivo funeral vieron cómo después de que el féretro abandonase el patio de la sede del Instituto Armado camino del cementerio, varios familiares se acercaban al presidente del Gobierno para echarle en cara su política antiterrorista. «Pactas con terroristas porque no es tu hijo el que está ahí», le espetaron.

No fue el único reproche que tuvo que soportar. Con el ataúd todavía en un extremo del recinto, varios de los asistentes comenzaron a increpar tímidamente a Rodríguez Zapatero. «¡Fuera, fuera!» o «¡traidor!» fueron algunos de los gritos.

El ambiente estaba tan enrarecido que dio la impresión de que la salida del jefe del Ejecutivo y de la delegación gubernamental que lo acompañaba se aceleraba para evitar que tuvieran que seguir escuchando las descalificaciones.

Pero el clima del exterior era aún más gélido. Las increpaciones y las críticas se detuvieron cuando salió la Familia Real, sonoramente ovacionada. Pero cuando Rodríguez Zapatero y sus ministros alcanzaron la puerta principal de las dependencias de la Benemérita, volvieron a arreciar los abucheos y las descalificaciones. Unas decenas de personas allí congregadas profirieron insultos de suma gravedad como «¡hijo de puta!», «¡no tienes huevos, Zapatero!» o «¡échale huevos, Zapatero!».

El mismo grupo aplaudió profusamente al líder del PP, Mariano Rajoy, y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que abandonaron el lugar después del presidente. Los manifestantes congregados en la calle permanecieron en el lugar hasta la salida de los coches oficiales y continuaron con sus gritos de censura o apoyo hasta que los vehículos se alejaron del edificio de la Guardia Civil.

No es la primera vez que Zapatero es increpado en un acto público por parte de los asistentes. Hace un par de años, en el desfile del Día de la Hispanidad, decenas de personas situadas en una tribuna próxima a la de autoridades también arremetieron contra el jefe del Ejecutivo mientras este esperaba a los Reyes.

El Foro de Ermua y la AVT no secundan la protesta de mañana
BLANCA TORQUEMADA ABC 3 Diciembre 2007

MADRID. Una cosa son las palabras y otra los hechos. Ésa es al menos la opinión de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y del Foro de Ermua, que exigen al presidente del Gobierno las actuaciones concretas que ya le demandaron en Madrid en la manifestación del 24 de noviembre como una condición que ahora sería necesaria para sumarse a la concentración unitaria de los partidos convocada para mañana martes en Madrid. Así, ambas entidades estiman que, sin la retirada de la resolución parlamentaria de 2005 que autoriza al Gobierno a entablar negociaciones con ETA, José Luis Rodríguez Zapatero no logrará hacer creíble un giro en su política antiterrorista, incluso aunque pronto se anuncie algún paso en la dirección de ilegalizar ANV. En consecuencia, las dos organizaciones remiten a la libre decisión de cada uno de sus simpatizantes y asociados la opción de asistir, pero no se adhieren a esta movilización como colectivos. Así, piden a los ciudadanos que se concentren hoy ante los Ayuntamientos a las doce del mediodía (en una iniciativa de la AVT secundada por el Foro que coincidirá con otro llamamiento de la Federación Española de Municipios y Provincias), pero se distancian de la protesta acordada en el Congreso.

Según ha explicado a ABC el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, «las declaraciones de Zapatero son una obra teatral, y, aunque consideramos positivo que el Gobierno asuma un lema casi idéntico al que llevó la AVT en su última manifestación, es necesario que ofrezca más que buenas palabras, porque declaraciones huecas también las hacen estos días partidos como el PNV o ERC, que defienden que Batasuna esté en las instituciones».

Del mismo modo, Iñaki Ezkerra, presidente del Foro de Ermua, resume su posición en que «esa manifestación nos parece insuficiente. Los políticos tienen herramientas para actuar y han de usarlas».

Precisamente, la plataforma cívica que preside Ezkerra ya celebró ayer concentraciones en Madrid, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Pamplona y Barcelona. A la de la capital,que tuvo un amplio poder de convocatoria, asistieron víctimas del terrorismo como Mari Mar Blanco, María Jesús González, Mapi de las Heras o Irene Villa, a quienes acompañaron los dirigentes del PP Ángel Acebes, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón.

El Concello financia a sus críticos
El Ayuntamiento subvencionará por primera vez en 2008 a entidades tradicionalmente críticas con su gestión y a otras que destacan por fomentar el uso del idioma gallego.
Marcos Mosquera.A Coruña La Opinión 3 Diciembre 2007

Entidades históricamente críticas con la gestión municipal y agrupaciones que velan por el gallego engordarán su hucha en 2008 con miles de euros procedentes de la Administración municipal. El Ayuntamiento subvencionará por primera vez en 2008 a asociaciones y grupos culturales y sociales que le han plantado cara hasta ahora. La Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica, A Mesa pola Normalización Lingüística, la Agrupación Cultural Alexandre Bóveda, aportaciones para la promoción del gallego... se harán un hueco el próximo año en la relación de subvenciones concedidas por el Ayuntamiento.

Este reparto económico, recogido en el presupuesto municipal para 2008, ya aprobado inicialmente, rompe con los criterios que la Administración local había aplicado hasta ahora para distribuir discrecionalmente sus subvenciones. Y certifica también el paso de la mayoría absoluta del PSOE a un gobierno en el que el socialista Javier Losada se apoya en los seis concejales del BNG para poder empuñar el bastón de alcalde.

Las principales novedades en la lista de subvenciones proceden, precisamente, de los departamentos regidos por el Bloque, de Cultura y Normalización Lingüística, sobre todo. Entre los debutantes en la percepción de ayudas económicas municipales para financiar sus actividades, destacan los 12.000 euros para A Mesa pola Normalización Lingüística, frente a la que el ex alcalde Francisco Vázquez perdió en cada pleito que mantuvo con ella para evitar que A Coruña fuera el único topónimo oficial de la ciudad.

La Asociación Cultural Alexandre Bóveda, crítica con la política cultural del Ayuntamiento hasta esta legislatura, y la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica, a la que el anterior Gobierno local obvió en

sus demandas de erradicar los símbolos de la dictadura, recibirán, cada una, 6.000 euros del Ayuntamiento a lo largo del próximo año. La primera, además, se beneficiará de los 5.000 euros que su club de ajedrez recibirá de las arcas municipales.

El mayor número de subvenciones debutantes se dirigirá a financiar programas y entidades volcados en la defensa de la lengua gallega. Por primera vez,

el Ayuntamiento abrirá una convocatoria pública para la "promoción del gallego". El Gobierno local repartirá 30.000 euros entre las entidades seleccionadas. También financiará con 6.480 euros becas del programa Galego Activo. En este campo de trabajo, el Ayuntamiento firmará un convenio de colaboración con la Asociación Sociopedagóxica Galega, a la que dará 6.000 euros, y con la Asociación de Escritores en Lingua Galega, que recibirá una cantidad idéntica.

Las subvenciones, la mayor parte de ellas otorgadas discrecionalmente a través de convenios sin convocatoria pública, forman parte del anexo de transferencias del presupuesto municipal. En este capítulo, las cuentas del Ayuntamiento presentarán, en 2008, otras novedades, como la primera partida, de 120.000 euros, para subvencionar a las familias que quieran aislar acústicamente viviendas en las 33 calles del centro declaradas saturadas de ruido.

Las transferencias recogen un plan de ayudas a emprendedores que desarrollen iniciativas locales de empleo, dotado con 90.000 euros, y dos líneas de apoyo a la "armonización estética y rehabilitación urbana en la Ciudad Vieja y Pescadería en programas de intervención en fachadas y espacios exteriores"; una, creada con 80.000 euros, está dirigida a empresas privadas y otra, financiada con 20.000 euros, a familias e instituciones sin fines de lucro.

De las transferencias de 2008 se caen respecto a 2007, entre otras las partidas dedicadas al proyecto Equal En plan de igualdad (670.243 euros) y al programa con las APAs para impulsar un programa de seguridad vial.


TRANSFERENCIAS DE 2007 QUE DESAPARECERÁN EN 2008 .....

TRANSFERENCIAS DE 2008 NO RECOGIDAS EN 2007.....
Convenio con el Ministerio de Fomento para la tercera ronda 2.000.000
Ayudas para el aislamiento acústico en zonas acústicamente saturadas 120.000
Convenio con Consellería de Vivenda para nuevas áreas de rehabilitación 100.000
Iniciativas locales de empleo de emprendedores 90.000
Convenio con el instituto Padre Rubinos 80.000
Subvenciones a empresas para reformar fachadas en Ciudad Vieja y Pescadería 80.000
Subvenciones a entidades para la promoción del gallego 30.000
Promoción del asociacionismo juvenil 30.000
Convenio con la Fundación Europea para la Sociedad de la Información 25.000
Ayudas para la adquisición de auto-taxi híbridos 25.000
Ayudas a proyectos de asociaciones de comerciantes 20.000
Subvenciones a familias para reformar fachadas en Ciudad Vieja y Pescadería 20.000
Convenio con la Asociación de Ayuda a Familiares de Drogodependientes 20.000
Convenio con la Fundación Galicia Emigración 12.500
Convenio con A Mesa pola Normalización Lingüística 12.000
Convenio con Orzán Surf Club 9.000
Premio Julián Trincado 7.500
Convenio con el Atlético Coruña Hockey Club 7.000
Becas del programa Galego Activo 6.480
Convenio con Seniors Españoles para la Cooperación Técnica 6.000
Convenio con la Asociación Cultural Alexandre Bóveda 6.000
Convenio con la Asociación de Escritores en Lingua Galega 6.000
Convenio con la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica 6.000
Convenio con la Asociación Sociopedagóxica Galega 6.000
Convenio con la Universidad para un máster en igualdad 6.000
Convenio con el Club Santiago Apóstol de gimnasia de discapacitados intelectuales 6.000
Convenio con la Sociedad Deportiva As Xubias de piragüismo 6.000
Convenio con el Real Club Náutico 5.500
Convenio con la Sociedad Deportiva Hípica para actividades de tiro 5.000
Convenio con el Spórting Club Casino para actividades de tenis 5.000
Convenio con el club de ajedrez de Alexandre Bóveda 5.000
Convenio con la Federación Gallega de Lucha 4.000
Convenio con la Sociedad Deportiva Hípica para actividades de tenis de mesa 4.000
Convenio con el Spórting Club Casino para actividades de tiro con arco 4.000
Becas para el máster en lengua y usos profesionales 2.000

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