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Recortes de Prensa    Viernes 7 Diciembre   2007

Perder una batalla ganada
EDITORIAL Libertad Digital 7 Diciembre 2007

No cabe duda de que si el PP gana las próximas elecciones no será debido a sus enormes aciertos en su labor de oposición, sino a la nefasta labor de Rodríguez Zapatero y sus ministros, Maleni especialmente incluida, en su tarea de gobierno, así como la renuncia del PSOE a defender una idea de España frente a los nacionalismos. Este último día de la Constitución de la legislatura nos ha dado dos excelentes pruebas de ello.

Tras el asesinato de dos guardias civiles por parte de ETA, el PSOE se movió rápido e inteligentemente en apoyo de sus intereses, que no son otros que los de esconder que hace unos meses, en el mejor de los casos, se sentaban con esos indeseables y los llamaban "hombres de paz". Así, organizó una concentración con un lema aceptable para el PP para así escenificar una imposible unidad de todas las fuerzas políticas frente a la banda terrorista que hiciera olvidar su traición al pacto antiterrorista, la única unidad útil, pues era un proyecto común, no una mera pose ante las cámaras.

Sin embargo, el vacío que los ciudadanos hicieron ante esa demostración de hipocresía ha permitido que la jugada propagandística quedara en ridículo. La gente acude a las manifestaciones que piden luchar contra ETA mediante medidas concretas que nos coloquen en la dirección adecuada, como es la ilegalización de ANV y PCTV y la revocación de la resolución del Congreso que permite negociar con la banda. Pero Rajoy, que ya había debilitado su posición dejando de acudir a la última manifestación de la AVT y asistiendo en cambio a la del Gobierno, ha declarado en este día de la Constitución que no le pedirá al Gobierno que diga que no va a volver a negociar, volviendo a regalarle al Gobierno la posibilidad de esconder el penoso historial de una legislatura marcada por el proceso de rendición.

Por otra parte, personas de dentro de su partido junto con diversas personalidades del mundo social y político elaboraron en octubre una excelente propuesta de reforma de la Constitución diseñada para frenar la deriva independentista. No es una lista de deseos, sino un texto concreto que podría aprobarse directamente si así se decidiera, pero que sobre todo sirve como base para una futura discusión entre los dos grandes partidos. Pero el PP ha perdido la oportunidad que suponía el día de la Constitución para hacerla suya.

Una postura clara y decidida por una reforma constitucional, y no por un "nuevo consenso" vacío de contenido tendría réditos electorales, como muestra la encuesta que acaba de hacer pública la Fundación DENAES, que indica que tres cuartas partes de los españoles serían favorables a un cambio en nuestra Constitución que impidiera que la gobernabilidad de España dependiera de los nacionalistas, garantizase una educación en castellano en todo el país y recuperara para la administración central las competencias educativas y la decisión sobre el destino de los impuestos recaudados. Un apoyo muy extendido, también, entre los votantes socialistas. El único pero que podría aducírsele es que reduciría las posibilidades de pactar con los nacionalistas, pero que Rajoy no se engañe: con esta propuesta o sin ella dicha dificultad será la misma.

Al PP se le podría presentar una campaña sencilla en lo que a dos de los principales frentes de batalla se refiere: terrorismo y nacionalismo. Si además a esto se le suma su atractivo programa económico, que ha logrado aunar el interés a izquierdas y derechas, estaría en una posición envidiable para encarar la recta final. Sin embargo, Rajoy y los suyos parecen haber decidido abandonar en esta precampaña posiciones de principio que han mantenido durante toda la legislatura (recordemos la recogida de firmas contra el estatuto y la acusación a Zapatero de haber traicionado a los muertos). Además, no son posiciones necesariamente "de derechas", sino auténticamente transversales, que no debieran provocar el miedo a "perder el centro", ese mantra arriolista. Pero se ve que, ahora que lo tienen todo para ganar, han elegido perder. Si no fuera por las dramáticas consecuencias que eso tendrá para España, casi podríamos decir que se lo merecen.

El Salón de los Pasos Perdidos
Luis del Pino Libertad Digital 7 Diciembre 2007

Ayer se celebró en el Congreso el vigesimonoveno aniversario de la Constitución, marcado por la crisis desatada tras el colapso del proceso de negociación entre el PSOE y ETA.

No sabemos si el PSOE continuará adelante con la hoja de ruta pactada con la banda terrorista. Las primeras declaraciones de Rubalcaba tras el atentado, hablando de "tiroteo fortuito"; las ambiguas declaraciones de Zapatero acerca de si se dan o no las circunstancias requeridas y, sobre todo, la ausencia de toda respuesta concreta por parte del Gobierno, apuntan a que la voluntad de Zapatero, del Gobierno y del PSOE es continuar con el plan trazado. A pesar de los muertos. Pero la cuestión no es ya si Zapatero tiene la voluntad de seguir negociando con quienes acaban de asesinar a dos guardias civiles, sino si va a poder hacerlo.

La presión de la opinión pública está siendo insoportable para el PSOE, que ve en las últimas fechas cómo la ciudadanía le vuelve la espalda en la calle a la hora de salvar la cara a Zapatero; que está viendo cómo desde determinados ámbitos mediáticos que hasta el momento habían apoyado los contactos con ETA se preguntan a qué espera Zapatero para reaccionar; que está viendo cómo se generaliza entre todos los sectores sociales la pregunta para la cual el PSOE no tiene respuesta: ¿por qué no se revoca la autorización parlamentaria de negociación con los asesinos?

La oposición, con Rajoy a la cabeza, está siendo exquisita en las formas, buscando que nadie pueda obtener un titular que diga que el PP no apoya al Gobierno en la lucha antiterrorista. Pero el martes, como informaba ayer La Razón, el PP volverá a plantear en el Congreso la revocación de esa resolución parlamentaria inicua, y el Gobierno tendrá que retratarse. Y el coste electoral de rechazar esa revocación propuesta por el PP sería demasiado alto.

Ahí precisamente, en el coste electoral, es donde se encuentra el meollo de la cuestión: si el Gobierno persevera en el error, a pesar del coste electoral que supone no adoptar medidas concretas inmediatas contra los terroristas, la única explicación posible es que el adoptar esas medidas supondría para el PSOE un coste todavía mayor. De modo que la pregunta es inevitable: ¿por qué el actuar contra la banda terrorista le supondría un coste al Gobierno? ¿Qué cartas maneja ETA para que el Gobierno esté atado de pies y manos? Y la conclusión es inevitable también: sea cual sea la respuesta a la pregunta anterior, España no puede permitirse un Gobierno que no puede (por el motivo que sea) luchar contra el terrorismo con toda la potencia de fuego del Estado de Derecho.

Ayer, la cara de Zapatero mientras Marín leía su discurso en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso era todo un poema. Está tocado seriamente. Parecía un boxeador sonado que acabara de incorporarse de la lona y al que el árbitro le pasa la mano por delante de la cara, para comprobar si ve bien. Y en el ambiente del salón se percibía una tensión que las buenas formas apenas conseguían disimular.

Una vez que terminó el discurso de Marín, allí pudimos ver a Peces-Barba aleccionando primero a la vicepresidenta y luego al presidente. Allí estaba Moratinos, que no sé cómo se las arregla para parecer siempre ausente o fuera de lugar en cualquier sitio al que acude. Allí estaban Rajoy y Zaplana, con cara más seria que de costumbre, conscientes de que atravesamos momentos en los que se requiere jugar con más finura de la habitual.

Había división de opiniones en cuanto al discurso de Marín. Para unos, era un ejercicio de hipocresía, al permitirse reclamar que la próxima legislatura sea menos ruda y menos bronca, después de haber consentido que su partido intentara machacar a la oposición durante la legislatura presente. Para otros, Marín pretendía reprender al PP por su oposición radical al Gobierno en estos años. Para otros, en fin, Marín le estaba lanzando una sutil puñalada a Zapatero, exigiéndole precisamente el consenso que no ha practicado.

Para mí, sin embargo, el discurso de Marín tenía otro sentido completamente diferente. Me llamó mucho la atención que repitiera por dos veces que la Constitución "no es un mito intocable". Teniendo en cuenta que resulta poco probable que Marín abogue por reformar la Constitución en la dirección propuesta por DENAES, por el PP o por UPD, está claro que de lo que hablaba Marín es de "tocarla" justo en sentido contrario. Es decir, en el sentido reclamado por los nacionalistas de distinto pelaje, ETA incluida.

Asimismo, Marín pidió que volviera a tenerse "respeto por los límites". Haciendo con la mano el gesto de quien le aprieta el gaznate a otro, Marín explicó que "aunque en las negociaciones se puede apretar al contrario", es necesario saber dónde están los límites y cuándo hay que aflojar la mano.

Yo no saqué la impresión de que Marín hablara ni para el PP, ni para el PSOE. Lo que yo vi en su discurso es un mensaje muy claro al mundo nacionalista: no nos apretéis más, que ya tenemos la cara como el gato de la canción, triste y azul. El discurso que pude oír ayer en el Salón de los Pasos Perdidos me pareció el de un Gobierno y un partido que están al borde de la asfixia.

ETA: mato, luego existo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 7 Diciembre 2007

Sólo cabe ofrecer a la vista una prueba de que el Gobierno de Zapatero se inclina ante la evidencia de que el llamado “proceso de paz” (frente a ETA) ha fracasado. Esa prueba sería la ilegalización de ANV y de PCTV, las dos máscaras legales de la banda terrorista para filtrarse en las instituciones, minarlas desde dentro y lucrarse con el dinero público. ZP lo sabe, como es natural, pero se encuentra ante un dilema: si impulsa la ilegalización (que es tanto como ordenarla), reconocería que hasta ahora su política ha seguido un rumbo errático y disparatado, y ello al precio de comprometer en su contra el resultado de las elecciones generales de marzo. Si, a la inversa, mantiene el status legal de las dos sucursales etarras, se expone a que el electorado le vuelva la espalda en las urnas.

Esto significa que Zapatero se ha adentrado en un callejón sin salida, el clásico impasse de la terminología política. Ingenuamente, o por descalificante miopía, contaba (y ahí están sus palabras apaciguadoras en ocasiones perfectamente recordables) con el efecto que su propia permanencia en el poder supondría en beneficio y utilidad de ETA. Pero la banda, al atentar contra los dos guardias civiles en Capbreton, ha optado por el “cuanto peor, mejor”, arruinando así la estrategia zapaterista de sobrellevar —capitulando— una amenaza etarra sin entierros oficiales y sin las correspondientes exequias, por lo general acompañadas de abucheos e insultos.

Esta previsión zapaterista se ha cumplido. el “no matéis que es peor” porque “yo soy vuestra garantía de futuras negociaciones” ha sido un mensaje tácito no captado o despreciado. ETA tiene su propia lógica. Por ejemplo: mato, luego existo. Frente a la negociación sin rendición total de Madrid, aunque con altos dividendos etarras, la banda criminal ha preferido probar fortuna de otra manera. Un Zapatero vapuleado, y sólo precario ganador eventual de las elecciones, que es tanto como decir apoyado para gobernar por nacionalistas chantajistas, será siempre “bizcochable”. Y si resulta derrotado, ETA, poco cautiva y nada desarmada, le garantizaría al Rajoy de turno, con su PP “divisible”, el infierno terrorista de viejos tiempos, o aún peor, desde luego camino del reto independentista definitivo.

¿Quién es capaz de garantizar que entre la banda y el PNV no se reeditarán los antiguos pactos de Lizarra? Ante el espectáculo de los políticos que nos gobiernan, cualquier pesimismo parece justificado. Pero tal vez convenga abonarse a una visión más positiva para no desesperar.

Zapatero acaba de manifestar que ya no hay “ninguna expectativa de diálogo”. Hay que echarle fe a tal aseveración. Las expectativas en el zapaterismo suelen ir ligadas al “por ahora”.

Una esperanza puede proceder de la Francia de Sarkozy, de su colaboración, de su eficacia en una lucha que tal vez empezaría a ser común tras el desafío etarra de atentar contra objetivos —aunque sean españoles— en suelo francés. La rápida dentención de dos de los supuestos autores del atentado de Capbreton ofrece un síntoma alentador. Sarkozy no es Chirac, y menos aún podría recordarnos los tiempos del nefasto Giscard d’Estaing.

En lo que cuesta trabajo confiar, pese a las apremiantes circunstancias actuales, es en la capacidad de resolución de un zapaterismo al que ETA le ha cambiado el paso. Para empezar, habría que evitar a toda costa, mediante la ilegalización, que las sucursales de ETA logren conservar sus derechos a presentar candidatos electorales. Todavía el pasado martes, con el atentado ya realizado, el ministro de Justicia, Fernández Bermejo, se remitía a la necesidad de contar con pruebas suficientes para instar a la ilegalización de ANV. ¿Más pruebas todavía contra una cuadrilla que se niega a condenar atentados como el de Capbreton?

ETA y las FARC
CARLOS HERRERA ABC 7 Diciembre 2007

HASTA hace relativamente poco tiempo se paseaba por Europa una especie de enviado «diplomático» de las FARC que era recibido por algunos miembros de las cancillerías continentales y que conferenciaba en diferentes universidades de las consideradas carne de permanente vanguardia. Ciertamente, el papanatismo europeo no sólo se criaba en Suecia, la fábrica del mismo, sino que alcanzaba a todos los rincones de la Unión: el sujeto en cuestión era recibido por rectores y alumnos, escuchado atentamente y aplaudido tras su correspondiente exordio. Hablaba, como pueden imaginar, del derecho del pueblo colombiano a la lucha de clases, del combate contra la pobreza y de la necesidad de la negociación política con los gobiernos legítimos de Bogotá -Santa Fe de Bogotá, siempre en el corazón de quienes la hemos conocido-. Han tenido que pasar muchos años y muchas evidencias para que toda esa pandilla de rectores majaderos y estudiantes cretinos se aperciba de que las llamadas FARC no son sino una banda de narcotraficantes, extorsionadores y crueles delincuentes que impiden que un bravo país como Colombia despegue definitivamente hacia la sociedad del bienestar. Andrés Pastrana, en su calidad de presidente, trató de establecer pactos con «Tirofijo», el líder de los mafiosos, pero no tardó en darse cuenta de que siempre sería engañado: en realidad, las FARC no querían negociar, querían mantener por siempre una forma de vida, la única que ya saben ejercer y a la que le sacan, por cierto, pingües beneficios.

Todavía hay en España quienes miran a este ejército de delincuentes con la apacible mirada de la complicidad revolucionaria: algún miembro de Izquierda Unida al estilo del célebre Lolo Silva, concejal comunista de Sevilla y reputado sandio político, «comprende» las razones de esa lucha como comprende y celebra los crímenes del Che o las estúpidas barbaridades de Hugo Chávez, reciente ídolo de estos memos. Han tenido que aparecer las imágenes de la candidata presidencial Ingrid Betancourt, detenida y torturada durante seis años, para que algunos caigan definitivamente del guindo y reconozcan que no se trata de un ejército liberador, sino de una partida de terroristas de crueldad infinita con los que hay pocas o ninguna cosa que hablar. Uribe, el presidente colombiano, aprendió de la experiencia de Pastrana y apostó por acabar con ellos. No será fácil, pero con la colaboración internacional y sin las zancadillas del vecino imbécil vestido de rojo acabarán dándose los pasos definitivos. Sarkozy, el nuevo «liberator» de la política internacional, se ha puesto a ello debido al origen francés de Betancourt y a fe que algún progreso podrá obtener si llega a tener margen de maniobra.

Esa misma lección histórica puede trasladarse a España a pesar de las diferencias de origen y trayectoria de ambos terrorismos. En la biología de algunos va implícita la idea de negociación, la de que un proceso como el español no puede finalizar con la victoria de un bando sobre otro: cuanto más se refocilan en esa idea, más les desmiente la ETA sus intenciones. Y no escarmientan. Los terroristas vascos y la concreta masa ciudadana que les apoya han encontrado una forma de vida en la clandestinidad, las pistolas, las tabernas de la hucha y los atentados callejeros; una forma de vida que no es, ni con mucho, lujosa ni relajada al estilo de los grandes delincuentes internacionales de la droga, pero que les representa su único universo. A él volverán porque tienen poco que perder y porque no saben hacer otra cosa. Esa es una de las razones por las que hay que acabar con ellos, derrotarlos, encarcelarlos y desactivarlos. No hay contemplaciones posibles: eso lo sabe Sarkozy, lo sabe Francia, que condenará sin ningún tipo de complejos a cadena perpetua a los asesinos de estos dos guardias civiles. Ignoro cuánto tiempo tardaremos en saberlo en España: hubo un tiempo cercano en el que, como al enviado de las FARC, se escuchaba atentamente a los miembros políticos de la banda encuadrados en Batasuna -esos celebrados «hombres de paz»-. Hoy, felizmente, se encarcela a alguno. Con que ahora se les quite de la circulación política ilegalizando a ANV habremos dado un paso fundamental. Es lo que debe entender Rodríguez Zapatero de una puñetera vez.
www.carlosherrera.com

Tiroteo
IGNACIO CAMACHO ABC 7 Diciembre 2007

EN Francia, donde los ropones aún gastan en ocasiones solemnes peluca dieciochesca, la cadena perpetua es un horizonte penal perfectamente plausible para los asesinos de policías. A los gabachos no les gusta bromear en lo tocante al terrorismo, y es bastante probable que lo comprueben pronto los dos etarras capturados tras el doble asesinato de Capbreton. Como en España parece que tenemos otros problemas más importantes, la Audiencia Nacional dejó escapar a uno de ellos en vísperas de imponerle una condena que, aunque no muy severa, le habría impedido participar en lo que el ministro del Interior denomina, muy apropiadamente, «un tiroteo».

Veamos. Con el diccionario en la mano -vigésima segunda edición del DRAE-, un tiroteo es la «acción de tirotear o tirotearse». Tirotear: «Disparar repetidamente armas de fuego portátiles contra personas o cosas». Como lingüista, pues, a la luz de lo sucedido en Las Landas, nadie podrá reprocharle a Rubalcaba impropiedad literal en el manejo del idioma. Otra cosa es lo que todos hemos entendido a tenor del uso común de la expresión, que sugiere -sin base semántica, como puede verse- un intercambio de disparos, un toma y daca de descargas, una reciprocidad en la balacera. Según la precipitada versión oficial, irritante por su sugerida atenuación de la voluntariedad criminal del episodio, los guardias civiles Centeno y Trapero habrían muerto, armas en mano, entre humo de pólvora y fragor de estampidos, a consecuencia de una especie de siniestro gaje de su peligroso oficio.

El tiroteo de Capbreton, sin embargo, parece reunir otras características digamos unilaterales, más similares a cierta escabrosa escena de la película «Pulp fiction». Los guardias iban desarmados. Según la versión mejor acreditada hasta el momento, recibieron los tiros en la nuca en los asientos delanteros de su coche, disparados desde la banqueta de atrás. El Peugeot 405 -yo tuve uno- es un vehículo amplio y relativamente cómodo, pero desde los asientos traseros se alcanza el reposacabezas de delante sin necesidad de estirar el brazo. Los balazos fueron, pues, a cañón tocante, a bocajarro en su doble acepción terminológica: «1. Dicho de disparar un arma de fuego: a quemarropa, desde muy cerca. 2. De improviso, inopinadamente, sin preparación ninguna».

Técnica, semánticamente, se trató, sin duda, de un tiroteo. En el plano moral, y también en la consideración consuetudinaria del común de la gente, fue un alevoso asesinato a sangre fría de dos personas desarmadas. El fiscal francés, llegado el caso, tomará nota de las circunstancias, a las que probablemente añada el detalle de que los guardias trabajaban bajo autorización del Gobierno galo y en un coche propiedad de ese Estado. Dudosamente hablará de «tiroteo», y en cambio resulta verosímil que en su alegato pronuncie la expresión «cadena perpetua». En francés, por cierto, tiroteo se dice «fusillade». La traición de las palabras, que decía Magritte, ese belga.

Día de la Constitución
Palabras como piedras
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Diciembre 2007

El presidente de las Cortes ha despedido la legislatura, quizá el entero sistema político, acusando a todos sus compañeros de impresentables. Gentes que no tienen sentido del límite. Vale. Pero, desgraciadamente, tampoco él se salva de este diagnóstico; él, más que otros políticos en el Congreso, ha contribuido a este estado de inmoralidad generalizada. Él mismo, ayer, no tuvo fuerza moral e institucional para guardar en público, en la Carrera de San Jerónimo, un minuto de silencio por la muerte de un servidor público. Por lo tanto, señor Marín, no saque pecho y reconozca que usted también ha contribuido tanto como su jefe político al encanallamiento del sistema democrático. Escondidos en un pasillo del Congreso de los Diputados, guardaron un minuto de silencio por el último asesinado por ETA. Tenían miedo de ser abucheados. Miserables. Marín no hizo nada por mantener el acto en la calle, en presencia del pueblo.

Desde el entierro del primer guardia civil muerto y, sobre todo, desde el día 4 de diciembre, desde el día que los ciudadanos se rebelaron silenciosamente contra el aquelarre de los politicastros contra ETA, todos los políticos están utilizado las palabras como piedras. A las palabras de Marín y las paparruchadas indignas de Zapatero hay que añadirles las de Llamazares y Rajoy. Todos coinciden en ocultar lo esencial. Todos coinciden en negarle capacidad moral al pueblo. Todos coinciden en reducir a la ciudadanía a sus dictados.

Naturalmente, el lenguaje barriobajero y criminal se lo lleva Llamazares. Él, que gobierna con nacionalistas en el País Vasco, y es amigo de ETA, ha acusado de inmoralidad a quienes no fueron a su bochornosa llamada en la Puerta de Alcalá. No podía caer más bajo este tipo. No merece ni una palabra más alguien tan inmoral. El acto unitario de repulsa contra ETA fue un fracaso porque todo el mundo sabe que Zapatero ha estado negociando con ETA y, además, persiste en no rectificar su acción contra la nación española. Porque el pueblo, el ciudadano más desarrollado de España, sabe eso con exactitud, dio la espalda a esa convocatoria.

Tampoco Rajoy ha estado muy acertado el día de la Constitución entregándose a Zapatero sin exigirle que renuncie a negociar con ETA. Terrible. Rajoy, sí, ha dicho que le "gustaría escuchar de la boca de Zapatero esa renuncia a negociar con ETA, pero no lo va a exigir". Rajoy, seguramente, ha madurado sus palabras, mientras estaba escondido con Zapatero en un pasillo del Congreso de los Diputados para guardar un minuto de luto por el último guardia civil asesinado. Por el último hombre muerto por la unidad de España. Con estas palabras Rajoy está despidiéndose de la fortaleza moral de millones de ciudadanos que en los últimos años se han rebelado civilmente contra Zapatero.

La moral de Rajoy era alta hasta hace poco tiempo. Creía en la capacidad de sublevación del pueblo español para acabar con el hombre que, desde Godoy, peor se ha portado con la nación española. Había cumplido con dignidad con este pueblo en rebelión cívica y había asistido a todas las convocatorias que las asociaciones civiles de las víctimas del terrorismo hicieron para protestar por la negociación del Gobierno con ETA. Sólo ha faltado a la última y pensamos que rectificaría. Pero, después de los penosos actos institucionales del 6 de diciembre, podemos asegurar que también Rajoy se ha sumado al coro de quienes no cesarán en su acción hasta matar el último gesto moral y de repugnancia política por salvar la democracia española, el gesto de quienes no quieren ir a una manifestación de un Gobierno que piensa seguir negociando con los criminales.

Nacionalismo y perfil bajo
El centrismo equivocado
Jorge Vilches Libertad Digital 7 Diciembre 2007

Entre los estrategas políticos se ha consolidado un único discurso que a ojos vista está desquiciando el régimen democrático. Y lo hunde porque se basa en dos tópicos cuya definición y contenido son erróneos; me refiero al manido "perfil bajo" y al "centrismo".

La base de estos lugares comunes es que la sociedad española es mayoritariamente de izquierdas. Por esto, dicen, si el PSOE no gana las elecciones se debe a que reparte su voto con IU, y porque el elector progresista, por pureza ideológica, se abstiene. El estratega de la derecha infiere de aquí que es mejor no mostrarse para no movilizar (o molestar) a la izquierda y repetir un discurso centrista.

Los resultados negativos de esta estrategia sobre el electorado liberal y conservador son evidentes: no se crean identidades, ni motivación, ni liderazgo, ni respuesta al adversario, ni ilusión, ni argumentos. Todo lo contrario, se acaban asumiendo, por inmersión social y mediática, los postulados de la izquierda. Es entonces cuando se recurre al "centrismo", y se dice, con desparpajo, que una gran parte del electorado es de centro porque se ubica en el 5 cuando le piden que se sitúe ideológicamente entre el 1 y el 10. ¿Es esto serio?

Pensar que el único condicionante del voto es la ubicación izquierda-derecha es desconocer la historia de la democracia y los rudimentos básicos de la sociología electoral. Y tan erróneo es lo anterior como el pensar que la victoria está en el centro, en la equidistancia entre los planteamientos políticos, cuando la estabilidad parlamentaria de los gobiernos depende de los nacionalistas (separatistas en su casi totalidad). Es absurdo, por tanto, concentrarse en la tangente izquierda-derecha si la plasmación del programa electoral del partido vencedor, que consigue en torno al 40% del voto, depende de una minoría que reúne sólo el 3%.

¿Qué es entonces ser de centro? ¿Aceptar la cosmosivión de los independentistas? ¿Proponer la negociación política con ETA? ¿Asumir el "derecho a decidir"? ¿Comprar el voto del BNG para evitar la reprobación de la ministra de Fomento? Porque la obligación de buscar el apoyo parlamentario de los secesionistas para obtener estabilidad gubernamental se reduce a moldear la política a sus exigencias.

El planteamiento de las elecciones que se nos vienen encima como una dicotomía entre la izquierda y la derecha es una ucronía, cerrar los ojos al cambio que está teniendo lugar, y posponer el enfrentarse a los problemas. Lo que se va a dirimir es el mantenimiento del régimen surgido con la Constitución de 1978, puesto en peligro por ese centrismo basado en la cesión a los independentistas. La lástima es que nadie proponga una simple y justa modificación de la ley electoral que prime a las opciones con sentido de Estado sobre las que sólo buscan el hundimiento de éste para crear el suyo propio.

La Constitución en ruinas
Pío Moa Libertad Digital 7 Diciembre 2007

El actual gobierno emprendió su carrera traicionando el Pacto por las libertades y contra el terrorismo para pactar con los separatistas y los terroristas y aislar a la derecha. El precio de esa alianza era, y solo podía ser, la ruina de la Constitución y la disgregación de la nación española en un cúmulo de nacioncillas inventadas por orates y a la medida de unos políticos mafiosos. Mafiosos porque han vulnerado la ley sistemáticamente, actúan por medio de hechos consumados y atacan la independencia judicial y la libertad de expresión, entre otros desmanes. Tales son los “negocios” que se han traído entre manos el gobierno, los asesinos etarras y los grupos secesionistas. El premio consistiría en la permanencia indefinida de todos ellos en el poder manteniendo un ligero barniz de unidad estatal, porque, creen saber, la sociedad española “es” de centro izquierda y tragaría todo. De momento los negocios del gobierno se han paralizado, porque cada mafia, como de costumbre, pide más y más a costa de sus socios.

Pero el proceso ha avanzado ya mucho. Los estatutos disgregadores –imitados por el PP– están ahí, presentando serios problemas legales pese a no haber sido refrendados por la población. El terrorismo ha quedado justificado y recompensado como un medio de hacer política y obtener ingentes concesiones. La independencia judicial, nunca asegurada, hace agua por todas partes y el Tribunal Constitucional va camino de convertirse en una dependencia más del gobierno. La libertad de expresión es atacada insidiosa y tenazmente cada día, con intento de poner la justicia al servicio del delito. La falsificación por ley de la historia de España y la recuperación de los viejos odios llega a imponer al rey la firma de su propia deslegitimación. La política exterior, con premio al terrorismo islámico que tanto ayudó al PSOE a subir al poder, y amistad con corruptas dictaduras enemigas de España, constituye otra fechoría clave de este gobierno anticonstitucional y por ello ilegal e ilegítimo...

En este proceso no ha tenido responsabilidad menor Rajoy, con su seudo oposición que en el fondo ha facilitado las fechorías e imitado algunas de las peores. Vivimos en plena involución democrática, y los hechos mencionados, entre tantos otros, permiten afirmar que hoy la Constitución está en ruinas y necesita ser recompuesta. Recomposición ardua, con reforma de sus obvios errores de principio, pero emprendida ya por algunos políticos lúcidos, y que debe recurrir a la opinión pública por encima de la corrompidas cúpulas de los partido y sindicatos.

Los liberticidas han presentado un difícil reto a la sociedad española, y es absolutamente necesario que la sociedad sepa responder a él. Nos va en ello más que el pan, aunque también el pan: la convivencia en libertad.
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¿Otro "trágico accidente"?

La expresión del grotesco Zapo con motivo del atentado de la T-4 no fue un desliz: reflejaba el hecho de que la ETA no tenía intención de matar, como él sabía, aunque matara a dos personas. Los acuerdos –gangsteriles, desde luego– de los asesinos y el gobierno incluían los atentados, brutales y dañosos, pero evitando los muertos, para seguir dando al PSOE una cobertura política. Y ahora vemos al gobierno insistiendo en que el asesinato de dos guardias civiles en Francia fue fortuito, otro "trágico accidente" en definitiva. No sabemos cómo ocurrió realmente, pero el gobierno parecía saberlo desde el principio, y eso indica que los negocios con la banda prosiguen bajo cuerda. Hace poco las terminales de Moncloa intoxicaron a la prensa con una falsa reunión entre los socios, seguramente para encubrir las reuniones reales. Desde que rompió la tregua, la ETA se ha mostrado curiosamente inepta para realizar los espectaculares atentados que subrayaron todo el "proceso de paz". A la ETA, no debemos olvidarlo, le conviene que gane Zapo las elecciones, aunque pudiera calcular también que la victoria de Rajoy pudriría todavía más el panorama político general. En todo caso tiene lógica la tesis sugerida por el gobierno del atentado como un nuevo "trágico accidente", típico en estos negocios mafiosos.

Izquierda liberal
La costra nacionalista del PSC
Antonio RoblesLibertad Digital 7 Diciembre 2007

La que ha liado Joan Ferran, diputado y portavoz adjunto del Partido Socialista de Cataluña. Se puede decir más alto, incluso más claro, pero viniendo de un socialista, lo que ha dicho ha bastado para producir un terremoto político. Ha acusado a los medios de comunicación públicos catalanes de estar al servicio de la "construcción de la patria nacionalista". Y dado que pide una TV3 y una Catalunya Radio "neutral, objetiva, plural, informativa y sin sesgo partidista" concluye que "hay que arrancar la costra nacionalista de las emisoras de la Generalitat". "A buenas horas, mangas verdes", podríamos reprocharle, pero como quien no se conforma es porque no quiere, prefiero recibir su tardía e interesada acometida contra el activismo nacionalista del periodismo orgánico con un "nunca es tarde si la dicha es buena".

La reacción de los amos de la masía ha sido inmediata. Todos los partidos, medios de comunicación públicos y el propio Colegio de Periodistas de Cataluña salieron raudos a criminalizar sus declaraciones. Artur Mas, de CiU, se mostró "literalmente escandalizado"; Joan Ridao, de ERC, las consideró "inaceptables, desleales, sectarias y antidemocráticas"; Jaime Bosch de ICV-EUiA, percibió los comentarios "desafortunados, equivocados e injustos"; el Conseller de Cultura, Manuel Tresserras, las juzgó "desafortunadas" e "injustas"; y, mientras el Colegio de Periodistas de Cataluña da su apoyo a los periodistas de TV3 y Catalunya Radio, estos han arremetido contra las críticas de sectarismo en los medios públicos que dirigen con el temor de que se esté preparando una "caza de brujas" contra ellos. Vamos, lo de siempre: quienes a diario persiguen a quienes no comulguen con sus delirios nacionalistas hablen o no catalán –y si son castellanohalbantes, además los echan de los medios que pagamos todos– arremeten contra el mensajero con absoluta buena conciencia y el victimismo de siempre.

Tienen razones para ponerse a la defensiva: han construido unas plantillas de periodistas cuya máxima virtud profesional es ser activistas de la construcción nacional. Su lenguaje está diseñado para que desaparezca la palabra España y Cataluña se confunda con una nación oprimida por el nacionalismo castellano. Imponen sus técnicas de vaciado informativo de personas, ideas, organizaciones y acciones que no encajen en la realidad virtual no sólo en los medios sino también en escuelas a través de periódicos subvencionados por la Generalitat. Repiten lugares comunes donde el periodista disidente calla y obedece. Exaltan lo mínimo, si lo mínimo encaja en Matrix. Son la correa de transmisión natural entre la política nacionalista y las direcciones de los informativos. Todo esto hace que el trabajo periodístico parezca más un plan de desafección contra España que una empresa de información, de modo que más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña nos sentimos excluidos y agredidos por él. Les recomiendo vivamente la entrevista, no porque diga cosas que no hayamos denunciado antes, sino porque lo dice un diputado del partido que gobierna Cataluña.

Pero no se hagan ilusiones, que la crítica tiene truco. Las razones por las que el socialista Joan Ferran ha saltado por peteneras no son las mismas por las que el PPC y Ciudadanos las apoyan. Dos causas inmediatas tienen la culpa: la elección de los doce miembros del Consejo de Gobierno de la recién aprobada ley de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) y la proximidad de las elecciones generales.

Para los socialistas, el futuro será peor que el presente, pues el reparto político de ese Consejo de Gobierno de la CCMA les dejará en franca minoría respecto a los nacionalistas. No olviden que a CiU le corresponde al menos un miembro más que al PSC, pero si además sumamos los que le corresponden a ERC, la mayoría nacionalista dentro del Consejo de Gobierno está asegurada. Ya sé que dichos cargos deberían ser neutrales. Sí, ya lo sé. Esa milonga me la repitieron muchas veces en la ponencia de la ley cuando todavía era un proyecto. Incluso les llegué a proponer que hubiera 23 miembros para que matemáticamente Ciudadanos pudiera estar representado, pero siempre me contestaban muy afectados: "No, no, el consejo ha de estar compuesto por profesionales independientes y neutrales". Ya ven, llevan días peleándose para ver quién coloca a más de los suyos.

Por otra parte, las elecciones de marzo están a la vuelta de la esquina y, mal que bien, el actual presidente de la Corporación Catalana de Radio Televisón que será sustituido por la CCMA es Joan Majó, socialista. Si logran retrasar la designación hasta después del 4 de marzo, eso es lo que ganan. Por otra parte, marcan el territorio para que ninguno de los gurús nacionalistas señalados indirectamente en la entrevista pueda presidir el Consejo de Gobierno.

Hay una tercer causa menos concreta, pero cierta. Ante las elecciones, han de sacar la virgen para que haga llover votos. En este caso la virgen se llama criticar a los nacionalistas para disimular que ellos también lo son. Vamos, como hacen cada vez que vienen unas elecciones; de pronto, empiezan a hablar en castellano para dejar de hacerlo al día siguiente de la votación. O sacan a pasear al PSOE en las elecciones generales para atraer el voto obrero y español de la inmigración, pero inmediatamente después de las elecciones reniegan de él y lo sustituyen por la exaltación de la C de Catalunya en las siglas del PSC. Curiosa contradicción, un partido socialista que oculta su condición de obrero para exaltar su condición catalanista. ¿Quién ha de quitarse una costra nacionalista, señor Ferran?

Hasta aquí, las guerras entre los herederos de la masía, o sea, entre los miembros del PUC: Partido Único Catalanista (CiU, ERC, PSC y ICV-EUiA), o sea, entre el 35 % de la población de Cataluña que vota elección tras elección y ocupa la casi totalidad del Parlament. Pero quizás lo peor de esta historia de herederos en guerra sea la impostura socialista al denunciar hoy lo que han estado ayudando a fabricar ellos durante las últimas dos décadas.

Son ellos, los socialistas y el resto de la izquierda, los que impusieron la inmersión y el monolingüismo en la escuela en los primeros ochenta cuando CiU se conformaba con la doble red escolar. Son ellos, los socialistas, los que en esta legislatura quieren redoblar esa inmersión lingüística para hacer desaparecer el castellano hasta en los patios de recreo. Son ellos quienes han presidido la Corporación Catalana de Radio Televisión los últimos cuatro años, los peores desde un punto de vista de construcción nacional desde que se inauguró TV3 y Catalunya Radio. Son ellos los que han permitido que se emitan reportajes tendenciosos sobre Terra Lliure, los que han permitido que cada mañana en Catalunya Radio se den arengas nacionalistas, los que filtran las intervenciones de los oyentes en función de si son nacionalistas o no, o si hablan castellano o no. Son ellos los que siguen permitiendo que el mapa del tiempo oculte el que hace en el resto de España y, de paso, se borren sus perfiles. Son ellos los que podrían impedir que cada día haya tertulias donde el 90 o el 100% de los participantes sean soberanistas. Son ellos los primeros en imponer multas por la utilización del castellano en establecimientos comerciales. Son ellos, los socialistas, los que gobiernan en coalición con independentistas que utilizan presupuestos millonarios para subvencionar series de televisión con Portugal que exalten el independentismo catalán, inventarse embajadas camufladas en el extranjero o subvencionar el odio a España a través de cientos de organizaciones nacionalistas. Ha sido, finalmente, el propio presidente de la Generalitat, el señor Montilla, quien ha ido a Madrid a difundir el cuento ese de la desafección de los Catalanes a España.

Han sido y son los socialistas catalanes quienes por acción y, sobre todo, por omisión, han dejado que el nacionalismo se haya adueñado del discurso de nuestros maestros, de nuestros jóvenes y de nuestros medios de comunicación. Esa actitud de colaboración y dejación les ha empezado a pasar factura: mientras el nacionalismo ha ido agrandando su espacio, ellos, los socialistas han ido reduciendo el suyo y el de todos los que no son nacionalistas. Ahora, si quieren seguir pintando algo entre los herederos de la masía, han de jugar en espacio nacionalista con el lenguaje nacionalista. Ningún inconveniente para quien lo es, pero un suicidio histórico para quienes no. Ya no hay otro espacio, el resto es vacío o abismo; es aquí donde nos han obligado a jugar a Ciudadanos y a populares. Y el futuro será peor si no siguen la estela marcada por su diputado Joan Ferran. Lo he escrito cuarenta veces, y un día de estos será ya demasiado tarde.

Ciertamente, hay que arrancar la costra nacionalista de TV3 y Catalunya Radio, pero antes han de empezar ellos, los socialistas, a quitarse la suya, que es la peor por ser de camuflaje.
antoniorobles1789@hotmail.com

Nacionalismo
Una hora después en Canarias, pero ni una más
Antonio Sánchez-Gijón Libertad Digital 7 Diciembre 2007

Amanece en la Península e impepinablemente una hora después amanecerá en Canarias. El sol nacionalista de las regiones periféricas de la Península Ibérica llega en nuestros días a su orto, e impepinablemente ya despuntó el alba nacionalista en nuestra región ultraperiférica por antonomasia, el archipiélago canario.

He vuelto a las Canarias unos años después de mi anterior viaje, y ha sido como volver a nuestro pasado peninsular. El nacionalismo canario apunta maneras y anda a la busca del tiempo perdido. Sólo en estos últimos añoz todos los nacionalistas peninsulares piden autodeterminación, soberanía e independencia, pero este discurso ya está hecho entre los nacionalistas canarios. Lo que es más, a algunos que hasta ahora no eran nacionalistas canarios les ocurre como a Fernando Fernán-Gómez, que sesenta años atrás entró cual paladín del nacional-catolicismo en edición celuloide (su inolvidable Balarrasa) y se ha ido de este mundo como anarquista sobrevenido.

Empecemos por estos últimos. Los que no sabíamos, o no sabían, que eran "soberanistas". Por ejemplo, Coalición Canaria. Fuentes bien informadas sobre sus quehaceres nos aseguran que estos nacionalistas debatirán seriamente incluir en su programa electoral dos temas de la más alta importancia para el destino del archipiélago: el rebautizo oficial de las islas con los supuestos nombres aborígenes y el cambio de la bandera autonómica por la del nacionalismo independentista extraconstitucional, léase la del MPAIAC y Cubillo, con siete estrellas verdes. Si prosperara el deseo de éstos, Gran Canaria se llamaría Tamaran; La Palma, Benahora; Fuerteventura, Erbani; la Gomera, Gomahara; El Hierro, Hero o Eser; Lanzarote, Titeroygakat; y Tenerife, Chinet, Achinech, Achineche o Asensen. Con tantas alternativas, es difícil que los tinerfeños se pongan de acuerdo sobre su patronímico. En lo que sí lo están es en que hay que quitarle a Gran Canaria el "Gran". No es la isla más grande, ni la que primero dejó atrás la prehistoria. Lo es Tenerife.

El enceguecedor sol nacionalista produce mutantes entre gente de lo más normal. Por ejemplo, el director y plantilla de ese diario que en Santa Cruz de Tenerife se sube uno con el pan a casa: El Día. Un reciente editorial, tamaño sábana, propugna un Estado nacional canario "con bandera y asiento en la ONU". Nada menos. Y todo porque es hora de que el archipiélago "goce de la soberanía política y administrativa que se merece" y porque un Estado situado a 2.000 kilómetros (creo que se refiere al Reino de Castilla) "invadió a unos aborígenes inocentes y pacíficos". Aunque España no tiene por qué preocuparse, ya que seguiremos "manteniendo los lazos económicos, diplomáticos e, incluso, a través de un concierto, permitir que las Fuerzas de Seguridad del Estado continúen aquí, aunque bajo el mando del Gobierno que rija Canarias". Y tampoco debe preocuparse el orden internacional, porque seguiremos "bajo el paraguas de este organismo (la ONU), de la Unión Europea y de la OTAN". Qué alivio.

Si el director y editorialista de El Día ve una barrera infranqueable en 2.000 kilómetros, los herederos del MPAIAC ven en los 100 que separan de África a la más occidental de las islas un charquito de nada que no impedirá su plena integración en el continente africano. El bendito editorial que he mencionado se publicó simultáneamente con una nueva entrega de la futura constitución de la República Federal Canaria (sábana y media en tres macizas columnas para sólo los artículos 81-100).

La entradilla nos asegura que es un "trabajo de Derecho Constitucional", que debe ser mejorado con las sugerencias del pueblo, hasta que se celebre, "en un lugar privado que ya se dirá", su aprobación por una Asamblea Nacional Legislativa y sea presentado ante las Naciones Unidas y el Comité de Descolonización. Estos independentistas no se van a dejar madrugar por los cofrades peninsulares y también ellos prometen alcanzar la independencia antes del 2010. Ponen su futuro independiente bajo la advocación de Kwame Nrumah, padre de la independencia de Ghana (en Ghana se acuerdan mucho de él). La república saldrá de la OTAN (no sé qué hará con la UE). La Alianza tiene un mes para abandonar sus instalaciones en las islas; las fuerzas armadas españolas son tratadas más benignamente: se les conceden dos meses. Pero deberán rendir honores a la bandera de la República cuando se vayan. Las Canarias tendrán 350 millas de aguas y espacio aéreo territoriales. El proyecto no considera lo que podrán decir a esto Marruecos y Mauritania. Los puertos canarios funcionarán como puerto de los países africanos que no los tienen, y habrá consulados del mar para todos. La moneda será el "áfrico". Los huesos y momias guanches de los museos del mundo serán repatriados y se destinarán equipos antropológicos para encontrar las raíces aborígenes en Túnez, Marruecos, Argelia y Libia. En cuanto a la economía, ya se lo pueden imaginar. Todo nacionalizado.

En fin, como decía aquella vieja canción de amor y guerra, "que en Canarias empieza a amanecer"

Rajoy se equivoca de pleno
Vicente A.C.M. Periodista Digital 7 Diciembre 2007

El consenso no lo puede ser todo, sobre todo cuando una de las partes sigue sin moverse de su posición. El Sr. Rajoy se equivoca de pleno, otra vez,con una estrategia en aras de un forzado consenso que solo alguno de su equipo y él mismo está dispuesto a creer a pesar de las muchas veces que el Sr. Zapatero le ha mentido y le desprecia en la lucha anti terrorista.

Tras el fiasco de la concentración "por la libertad y contra ETA", en el que el PP dio más apoyo del que era necesario con la presencia de toda su cúpula directiva,ahora viene el Sr. Rajoy y afirma que "no va a exigir la ilegación de ANV y del PCTV, aunque le gustaría escuchar eso por parte del Gobierno".

Pues se equivoca usted otra vez Sr, Rajoy. Porque ¿acaso no ha sido esa la petición repetida y firme de millones de ciudadanos en las manifestaciones en apoyo a la AVT y en las que estuvo usted, excepto en la última?. ¿Acaso ha cambiado algo la posición del Sr. Zapatero y ha emprendido una lucha feroz para aplicar la Ley de Partidos y la lucha anti terrorista?. En absoluto. Si acaso el que parece que sí que está cambiando y diluyendo su mensaje es usted Sr. Rajoy. El que parece haber tirado la toalla en mantener una posición de firmeza y exigirla al Gobierno es usted, Sr. Rajoy.

Si cree que con esa actitud va a lograr atraer algún voto descarriado, está equivocado. La politización y radicalización del voto en España es tal que le será absolutamente imposible modificar el sentido del voto de los que no necesitan de argumentos para votar a su ideología. Lo importante es que no gane el adversario y lo único que logrará vencer esa balanza a su favor será el abstencionismo de una izquierda desilusionada. No espere coger ningún voto de un hipotético centro izquierda. Eso no existe salvo en la imaginación de unos incompetentes asesores de campaña.

Es su deber con quienes estuvimos manifestándonos a favor de la ilegalización de ANV y del PCTV seguir exigiéndolo. Es su deber que esas formaciones no puedan concurrir a las próximas elecciones generales ni con esas siglas, ni bajo otras que el mundo de ETA trate de camuflar. Es su deber exigir que se aplique la Ley de Partidos y la legalidad vigente. Es su deber no aceptar el trato de desprecio absoluto del Sr. Zapatero a lo que usted representa, informándole mal, tarde y nunca de los avances en la lucha antiterrorista. Es su deber mantener la dignidad de los diez millones de votantes. Y si no lo hace, tendrá su respuesta el próximo marzo. No lo dude.

ZP pide al PP unidad para que forme parte del cordón sanitario contra el PP.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 7 Diciembre 2007

Del mismo modo que Zapatero y sus chavales de Madrid o Barcelona en ningún momento han anunciado la ruptura del Pacto del Tinell que en un anexo contenía una cláusula por la que se acordaba que bajo ninguna circunstancia se harían pactos con el PP ni a nivel catalán y mucho menos en las instituciones de ámbito estatal, del mismo modo que no se les ha pasado por la cabeza a los socialistas rojos solidarios unitarios y polimorfos el hacer añicos el garrote vil destinado a desnucar al PP y que ha recibido la preciosa denominación de Cordón sanitario contra el PP, pues bien, del mismo modo que no han hecho eso ahora reclaman del PP unidad. Pero claro si el PP se une a estos disgregadores a lo que están induciendo al PP es a formar parte del Cordón Sanitario contra el PP. Jugada genial donde las haya porque si lo hacen bien pueden conseguir sin gran esfuerzo que el PP se haga un seppuku parcial por el bien de la unidad de los demócratas.

Del mismo modo que Zapatero se ha negado a anular la autorización del Congreso para negociar con ETA, de igual manera que ZP no menciona en ningún lado la posibilidad de ilegalizar al PCTV que él legalizó, del mismo modo que a lo más que llega ahora el gran Z es a fragilizar la legalidad de ETA en su encarnación ANV, pues de ese modo pide al PP unidad para derrotar a ETA pactando con ETA y dejándola que se presente a las elecciones generales con una nueva encarnación que hay quien dice llevará la denominación de CAMELO (Conglomerado Autonomista del Mundo Etarra Legalizado Oportunamente).

Este país está por fin respirando tras soltar un sonoro uffff de alivio cósmico al enterarse por boca de su presidente mendaz de gobierno de que la legalidad de ETA es más frágil. Me he puesto manos a la obra para traducir las palabras de Zapatero que en un primer análisis me inclino por pensar que significan que hay que hacer algo porque si la legalidad de ETA es más frágil, eso significa que peligra y por tanto Zapatero hará lo que esté en su mano por reforzarla, aunque para evitar el colapso de ETA deba cercenarle algún miembro gangrenado a nivel de legalidad pero solo con la finalidad de que ETA sobreviva pujante, sana y con potencialidades legales suficientes como para regenerar otras extensiones con una legalidad reforzada.

Resumiendo, si Zapatero, el hombre de las grandes ideas, tuvo aquella brillantísima de ilegalizar la mitad del ANV por ser de ETA y legalizar, permitiendo su actividad electoral, a la otra mitad por ser de ETA, ahora ilegalizará la mitad de ANV legalizada para pasar de forma inmediata a legalizar la mitad de la próxima cosa que ETA lance al ruedo de las elecciones generales, y me huelo que Zapatero ilegalizará la otra mitad, aquella formada por todas las candidaturas que ETA presente fuera del País Vasco y Navarra y así podrá alardear Zapatero de haber ilegalizado 50 candidaturas de 54 por ETA, que eso si es un esfuerzo denodado por ilegalizar.

El cacao que tiene montao es tan maravillao que creo que por eso necesita del PP para que le ayude a aclararse y si de paso Zapatero recibe lecciones de su Sonsoles en cantos de sirena estoy seguro de que será capaz de convencer al PP para que hagan piña con el hasta el día después en que el PP volverá a ser el partido de extrema derecha radical que siempre ha sido.

Estos del PP suelen ser tan lelos que no aprovecharán el que Zapatero les haya tendido la mano para irse de su oferta unitaria dando un oportuno portazo que le pille los dedos tendidos.

Un Zapatero entre Orwell y Lewis Carroll
Zapatero, Orwell, Carroll
José Luis González Quirós El Confidencial7 Diciembre 2007

En España abundan los partidarios de extremar las expresiones y los sentimientos. No escasean los españoles con tendencia al esperpento, a reclamar la razón a gritos, cuando no a patadas. Ahora le toca al gobierno padecer esa tormenta, desatada tras la indignación que ha producido su actitud ante ETA. Los asesinatos de miembros de la Guardia Civil parecían cosa del pasado, pero han vuelto, pese a las habilidades verbales de Rubalcaba. Sin embargo, no es el momento de desmelenarse, ni de avergonzar a los socialistas por las calles. Su política respecto a ETA ha estado completamente equivocada y el Gobierno pagará, sin duda alguna, por ese error en las urnas. Pero sería una equivocación mayúscula excederse en la gestualidad y olvidarse de encuadrar ese problema en sus justas dimensiones, esto es, como una más de las erróneas y erráticas políticas del gobierno de Zapatero.

Las lecciones bien aprendidas requieren sosiego, y los españoles no deberían limitarse a considerar que, puesto que ETA es perversa, el Gobierno ha sido ingenuo o demasiado interesado, maquiavélico incluso, al pretender un diálogo que siempre es imposible con las pistolas cargadas. La cuestión no es la perversidad de ETA, que debería estar fuera de duda para cualquier español en sus cabales, sino la política de Zapatero. Necesitamos calma para que los electores puedan valorar adecuadamente lo que ha intentado y lo que ha conseguido. ETA es un buen ejemplo, no cabe duda, pero es un caso más de una política general que debería ser juzgada conforme a criterios de fondo, puesto que no se trata de una incoherencia en el seno de una política bien diseñada, sino de un caso particularmente hiriente de fiasco.

Decía Josep Plá que la República había sido un régimen hablado; pues bien, al lado de lo que ha hecho Zapatero, puede considerarse que la República se levantó, como mínimo, consultando continuamente el Espasa. La palabra que Zapatero nos ha venido ofreciendo ha sido siempre improvisada. No es fácil decir si el señor Presidente ha sido decididamente orwelliano o se ha quedado simplemente en un jugueteo a lo Lewis Carroll, pero, desde luego, no ha sido nada cartesiano. A Zapatero le pierden las palabras y ha pretendido que los españoles nos perdamos en ellas. Por eso, han tratado de disfrazar el último atentado con palabras, como intentaron considerar las muertes por el bombazo de Barajas como un mero accidente.

Quienes creen que el leonés no debe seguir al frente del Gobierno no deberían obnubilarse con el obvio fracaso de ETA, entre otras cosa, porque va siendo hora de poner el problema de ETA donde realmente debiera estar y no donde los de ETA quieren que esté y que continúe estando.

Zapatero llegó al poder en una situación excepcional y desde entonces ha cosechado una cadena de errores realmente espectacular. Su intento de consagrar un nuevo equilibrio de poder en España está a punto de llevarnos a la bancarrota política del Estado, sin haber conseguido siquiera contentar a las muy minoritarias minorías nacionalistas y localistas. Ha logrado casi arruinar el espíritu de concordia con el que comenzó nuestra democracia, y lo ha hecho para buscar un acuerdo imposible con quienes son sus enemigos más recalcitrantes.

El inquilino de Moncloa ha querido vivir de la magia de su palabra, del fulgor de su talante. Y en algún momento pudo parecer que el país asistía embobado a este nuevo retablo de las maravillas: alianza de civilizaciones, ansia infinita de paz, democracia deliberativa, la nación concepto discutible y discutido y un buen número de paparruchas adicionales. El negocio ha terminado siendo tan ruinoso, que el propio presidente ha decidido pegar un viraje semántico y meter el sintagma “Gobierno de España” literalmente hasta en la sopa, en la campaña de publicidad más inespecífica y costosa que jamás haya hecho la administración pública.

Incluso la más celebrada de sus acciones, en realidad una inacción que ha resultado un éxito comparativo, como es el mantenimiento de un cierto nivel de bienestar económico, ha sido hecho, más que nada, con palabras. En este caso, la palabra ha sido “Solbes” y ya se nos ha dicho que, de repetir, tendremos más de lo mismo. Por eso, una de las lecciones que debería aprender el PP es que no sirve de nada ganar si no se cambia la cultura política de los electores. La política desarrollada por Zapatero, un ejemplo casi perfecto de progresismo, vaciedad y verborrea, proporciona al PP una oportunidad única. Sería una pena desaprovecharla.

José Luis González Quirós es analista político y escritor.

La peor legislatura de la democracia I: las raíces
Alejandro Campoy Periodista Digital 7 Diciembre 2007

Comenzamos un repaso a modo de balance de la legislatura que ahora finaliza, y que podemos calificar como la peor de nuestra reciente democracia sin ningún género de dudas. Pero conviene iniciar este repaso por la filosofía de base que la ha inspirado, que es donde radican las verdaderas causas de la desastrosa gestión realizada en todos los ámbitos.

La característica definitoria de la ideología de base del actual gobierno puede denominarse genéricamente como el intento de implantar una "cultura de la irresponsabilidad", a la que llamaremos también "cultura de la libre disposición". Procede, por tanto, clarificar en la medida de lo posible estos términos, para una mejor comprensión de esta matriz de actuación política.

Lo que se ha ofrecido a la ciudadanía es un proyecto basado en un concepto etéreo como es el de la "ampliación de derechos", poniendo en marcha lo que ya se llama en ámbitos eruditos la "tercera generación de derechos humanos". Esto consiste ni más ni menos que en generalizar y extender a todas las capas sociales una mentalidad que se caracteriza por suponer que el sujeto, el individuo ciudadano o político, debe disponer libremente de todo aquello que se considere oficialmente como un derecho: su propio cuerpo, su sexualidad, el acceso al trabajo, a la vivienda, a la seguridad física... Por lo tanto, es una mentalidad que genera en la persona la sensación de que puede disponer libremente de todo aquello que se caracteriza como un "derecho".

El ejemplo más ilustrativo de esta mentalidad quizás sean los "okupas": su planteamiento vital ilustra a la perfección esta tendencia a disponer libremente de los medios y recursos que pueda encontrar a su alrededor, justificado su actitud precisamente en la materialización de esos supuestos derechos, en este caso el de la vivienda. Pero esta cultura de la libre disponibilidad es lo más contrario a la naturaleza de la existencia humana que pueda concebirse, pues incapacita por completo a los individuos para la responsabilidad, que es el polo opuesto a esta mentalidad.

Veamos entonces qué es esa "responsabilidad" que se sitúa en la raíz misma de todos los problemas sociales que aquejan hoy a la población de los países desarrollados en general, y tiene mucho que ver con una determinada concepción de la existencia. La palabra procede del latín "responsa", que significa respuesta, y supone en el individuo la capacidad de dar respuesta a todo aquello que en su devenir existencial se le aparece como "dado", es decir, todo aquello con lo que cada persona se encuentra en su vida y que le sale al encuentro sin que haya mediado ningún tipo de elección ni decisión previa por su parte.

Pongamos otro ejemplo: una persona es diagnosticada de cáncer del tipo que sea. Es evidente que le sale al encuentro una situación vital nueva que no ha sido fruto de una elección, que no ha sido deseada, y que no procede del ejercicio de ningún tipo de "derecho de libre disponibilidad". Ante esta situación nueva, la persona se ve en la obligación de dar una respuesta interior, vital, en la que define precisamente la forma y el modo en que va a enfrentarse a ese suceso que le ha "salido al encuentro" sin que haya habido decisión previa por parte del sujeto.

Y la capacidad para dar respuesta a todo lo que en la vida se nos aparece como algo que viene dado inexorablemente es lo que constituye precisamente el verdadero sentido de la responsabilidad. Pues bien, nuestra sociedad actual ha extirpado y anulado esa capacidad natural de dar respuesta, de responsabilizarse de lo que el devenir existencial, imprevisible e inescrutable, pone delante del individuo por sistema. Y esta incapacidad de responsabilizarse de uno mismo y de los demás es la raíz auténtica de todo lo que hoy se pretende combatir sin ningún éxito: los problemas de drogadicciones, los accidentes de tráfico, la violencia doméstica, el estrepitoso fracaso educativo.

La responsabilidad como mecanismo básico de una sociedad madura y articulada ha sido sustituida deliberadamente por la irresponsabilidad generada por el "yo tengo derecho a todo", abonado por la demagogia contínua de unos poderes públicos que se presentan ante el ciudadano como los protectores de esa "cultura de la libre disposición", que se sitúa en las antípodas de la cultura de la responsabilidad que está demandando a gritos una sociedad cada vez más descompuesta moralmente.

En la próxima entrega veremos cuál ha sido la política del actual gobierno respecto del núcleo básico en el que únicamente puede germinar y desarrollarse esa imprescindible cultura de la responsabilidad: la familia. En sucesivas entregas, veremos la repercusión de estas políticas en la educación, la sanidad, la economía, para terminar con los aspectos de la legislatura más llamativos como son la política territorial, las relaciones exteriores y demás componentes de la acción política. Veremos como en todas estas esferas la cultura de la libre disposición y la irresponsabilidad ha generado las mayores fracturas y dislocaciones que ha conocido la sociedad española desde la entrada en vigor, hace 29 años, de nuestra actual Constitución.

DURA Y RUDA
POR RAMóN PI El Ideal 7 Diciembre 2007

En señal de luto por la muerte de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero en un atentado de la ETA, este año no ha habido recepción en el Congreso para celebrar el Día de la Constitución, sino sólo un acto protocolario, con un breve discurso del presidente de las Cortes, Manuel Marín, su último discurso ostentando este cargo en esta festividad.

Una idea me ha llamado la atención de su discurso: que "no se puede repetir otra Legislatura tan dura y tan ruda como la que hemos tenido". Se supone que Marín quería decir que "no se debería", porque poder, lo que se dice poder, ya lo creo que puede repetirse, incluso corregida y aumentada. Todo depende de una sola cosa: de cuál sea la forma de desarrollar el Gobierno su política.

¿Ha sido dura y ruda esta Legislatura? Pongamos que sí, aunque habría que recordar la moción de censura que en mayo de 1980 puso González al Gobierno de Suárez, la Legislatura entre 1989 y 1993, encharcados todos en el albañal de la corrupción y los crímenes de Estado, o los tres años de agonía del felipato entre 1993 y 1996, por citar sólo algunos hitos relevantes. Esta Legislatura ha sido dura y ruda porque el Gobierno, desde antes de tomar posesión los ministros (o sea, Zapatero en persona), se dedicó a provocar a la gente, a nuestros socios y aliados internacionales, a la Iglesia, a las víctimas del terrorismo, a las familias y a todo bicho viviente que no estuviera de acuerdo con la sarta de disparates que el iluminado vallisoletano concebía en sus delirios.

Dura y ruda, sí, pero, sobre todo, grotesca. La reacción de la gente en estos cuatro años no ha sido de irritación ni de crispación, sino de pitorreo hacia el Gobierno, hacia sus ministros y sus ministras, la mayoría de ellos cómicos y ridículos, que provocaban, más que la indignación por la destrucción del instituto jurídico del matrimonio, su suspenso internacional en política educativa, su política económica que nos lleva de momento al 4,1 de inflación, sus estatutos de autonomía separatistas, su devoción hacia ETA, más que indignación, digo, han provocado la irrisión con sus soluciones habitacionales, sus "kellyfinders" para buscar vivienda, sus fotografías en Vogue, sus hilarantes parrafadas en inglés macarrónico, sus pomposas declaraciones de que "el dinero público no es de nadie", su "plan Galicia de mierda", sus desaladoras fantasmagóricas, sus conversaciones con los alcaldes "en bragas en el cuarto de baño". Etcétera, porque cito de memoria.

El alcalde de Bilbao no quiere estar junto a la bandera española
Pedro Fernández Periodista Digital 7 Diciembre 2007

"Usted no sabe con quién está hablando". Esta actitud que se achaca a las autoridades franquistas está muy extendida hoy. Al alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna (PNV), le molestaba una bandera española llevada por varios ciudadanos y mandó a sus policías que la quitasen.

Algún tonto madrileño considera que Iñaki Azkuna y Josu Jon Imaz son nacionalistas baskos con el que se puede hablar. En un acto en recuerdo de los guardias civiles asesinados fortuitamente (según Rubalcaba), Azkuna no quiso aparecer junto a una gran bandera española con un crespón negro y ordenó a la Policía Municipal que echase de la escalinata del Ayuntamiento a los miembros de la Plataforma España y Libertad que la llevaban.

Aquí podéis ver el vídeo de la discusión. El policía le exige a Yolanda Morín, presidenta de la Plataforma, que se identifique. Azkuna no tuvo los h... para encararse con Morín y mandó a un esbirro.

Si no fuera porque sabemos que son los que recogen las nueces de los nogales que agitan los etarras pensaríamos que se trata de caciques franquistas engordados

El Gobierno vasco hizo en castellano el 86% de los exámenes PISA para mejorar los resultados. ¡Cómo serán los verdaderos resultados! Mis hijos no pierden el tiempo con lenguas cooficiales; ellos, inglés, para que puedan trabajar fuera de este país en putrefacción.

De la televisión a la jefatura del PNV de Vizcaya. Casi como Adolfo Suárez, que pasó de la dirección de RTVE a la Secretaría General del Movimiento. En ETB el fanatismo abertzale es requisito para estar en la plantilla: Uxue Barkos pasó de corresponsal de ETB en Madrid a diputada. ¡Seguro que era muy ecuánime en sus informaciones!

PERLAS DE LOS NAZIS CATALANES
-El entierro de la Constitución. Parece que esto no ofende a Jordi Pujol. Vamos a tener que seguir con el boicot al cava y otros productos catalanes, que parece que les ha hecho más daño de lo que reconocen. ¿Os imagináis la pataleta que cogerían Iñaki, María Antonia Iglesias y todo el Imperio Progre si 10 falangistas enterrasen en la Puerta del Sol el estatuto separatista catalán? Luego dicen que somos iguales.

-Carme Chacón habla de "la campaña más cruenta que creo que hemos vivido nunca contra Cataluña", desencadena por el PP. ¿Sabrá esta mujer-cuota el significado de cruento? ¿Han muerto más catalanes ahora que en 1939 o en la guerra de Sucesión, que suelen ser los ejemplos de genocidio que ponen los catalanistas? La boba solemne habla del país, la lengua, el cava (otra vez)... No incluye el Carmelo ni los túneles del AVE, donde aparecen el PSOE y el PSC. Profesora universitaria y ministra.

-Joel Joan se burla de los colombianos y ecuatorianos del Ejército español.¿Es esto un delito de incitación al odio racial? ¿Se iluminaría este miserable con generadores militares?

Hala, que Montilla siga diciendo que hay desapego de Cataluña respecto de España. Más bien es al contrario.

Yo no puedo celebrar una Constitución que permite estos desmanes.

CODA: Una mujer honrada, Esther Tusquets.
Sí, habíamos ganado la guerra, no es verdad que la hubiéramos perdido todos, como se nos ha querido hacer creer. Y éramos también catalanes, franquistas catalanes. Es la verdad. Y la verdad, a veces, no es revolucionaria.

¡Las sales, Sonsoles, las sales!

La lengua viva
Los complejos nacionalistas
Amando de Miguel Libertad Digital 7 Diciembre 2007

Marcel (Barcelona) escribe: "me gustaría expresarle mi total disconformidad con algunas de las ideas [publicadas aquí por mí]. [Por ejemplo] Es totalmente falsa la idea que intenta transmitir: que la lengua española está en peligro en Cataluña". Pues no estamos totalmente en desacuerdo. Lo que yo sostengo es que el español va a sobrevivir en Cataluña (aunque más bien como idioma hablado), solo que el Gobierno catalán hace todo lo posible por erradicarlo. Don Marcel confiesa que le "gustaría vivir en un país monolingüe en que solo la lengua catalana fuera oficial". Sin embargo, matiza:

No voy a oponerme a la lengua española, no tengo rencor alguna hacia ustedes, los que se sienten nacionalmente españoles, ni contra la lengua española, pues considero que todas las lenguas son una fuente de cultura, y que cuando una lengua se extingue, se extingue un modo de ver el mundo.

Pero sólo quiero decirle que me opongo a que el castellano sea oficial en Cataluña porque nunca ha sido la propia del antiguo Principado.

Don Marcel sostiene que, si se habla español en Cataluña, "es porque fue impuesto en la vida oficial a pedir de la derrota en la Guerra de Sucesión". Me pregunto, entonces, por qué el catalán Juan Boscán escribió pulidamente en español mucho antes de que llegaran los borbones a España. Don Marcel está a favor de la "libertad positiva", donoso término para significar que la enseñanza infantil se realice obligatoriamente en catalán.

Respecto a la polémica de los nombres propios, don Marcel toma partido de esta forma: "¿Verdad que no le gustaría que le llamasen senyor Amand de Miquel? Pues no le diga a mi paisano don José Luis Carod Rovira". Pues no me importaría nada que en Cataluña me llamaran senyor Amand de Miquel. Después de todo, el santo original fue San Amand, el evangelizador de Bélgica. Es más, resulta una sana costumbre traducir los nombres egregios a otros idiomas. Así a nuestra Isabel la Católica, en inglés se dice Queen Isabella of Castille. Al gran William of Ockham, en español lo llamamos Guillermo de Occam.

Don Marcel se siente muy satisfecho de su conducta lingüística: "soy catalanohablante y siempre uso el catalán, incluso para dirigirme a personas que residen en Cataluña pero que no hablan el catalán". Concluye el hombre:

Un último detalle: ¿verdad que escribo mejor que muchos cuya lengua primera es el castellano? Pues le voy a decir que he sido educado con el método de inmersión lingüística, y de hecho, la mayoría de alumnos catalanes dominan tanto o más el castellano que sus compañeros del resto del Estado.

Siento decepcionar a don Marcel, pero su castellano deja mucho que desear. Por encima de la forma, lo que me llama la atención es la lacerante inseguridad que transmite su memorial de agravios, el resentimiento y la petulancia. No es nada sorprendente. Son rasgos que aparecen en muchos de los escritos que me dirigen los separatistas catalanes, vascos o gallegos.

José María ha investigado la filiación correcta de Josep Lluis Carod-Rovira.
Su padre fue el número de la guardia civil José Luis Pérez Almécija y su madre la señora Elvira Díez Rovira. Son naturales de la provincia de Zaragoza, pero sus familiares se establecieron por todos los rincones de España donde la saga militar de los Pérez Almécija se remonta a varias generaciones.

El lugar de nacimiento de los hijos, José Luis Pérez Díez (hoy conocido como Josep Lluis Carod-Rovira) y de Juan de Dios Pérez Díez (hoy conocido como Apel.les Carod-Rovira) es desconocido pero probable que los echaran al mundo en alguna casa cuartel de la provincia de Teruel.

Lo cierto es que, desde muy pequeños, los Pérez Díez se establecieron en Cambrils, donde estaba destinado el padre guardia civil en tareas de vigilancia y protección de Tarragona.

Los hijos estudiaron y crecieron en el ambiente españolista de las casas cuartel, pero pronto toman contacto con intelectualoides independentistas, gracias a que José Luis Pérez Díez entra en el Seminario de Tarragona para formar parte del clero.

José Luis, rebotado de cura, abandona la sotana, y, como alma que lleva el diablo, comienza a estudiar filología catalana; escribe sobre su admirado Rovira i Virgili (el que parió que existía una raza catalana inspirándose en la raza aria alemana de Hitler) y se afilia al PSAN (Partit Socialista de A'liberament Nacional), al BEAN y después a Nacionalistas d´Esquerra).

Resumiendo: el Rovira lo toma de la lejana rama catalana-aragonesa de su madre y el Carod para honrar la única lejana gota de sangre catalana que corre en algún capilar de su padre. Su progenitor está actualmente retirado y se dedica a pescar en Tarragona para superar el fracaso como educador de sus hijos. El otro hermano, Juan de Dios, se puso como nombre de pila Apel.les (en honor al poeta y escritor). Ya ven que el cambio de nombre es contagioso en esta familia.

Recuerden: José Luis Pérez Almécija + Elvira Díez Rovira es igual a José Luis Pérez Díez Almécija Rovira. Cuando una región necesita líderes de esta calaña es que algo va mal. Cuando además se avergüenzan de sus padres es para llorar.

Añado: Y sin embargo, José Luis Pérez Díez quiere ser conocido como Josep Lluis Carod-Rovira. Es muy dueño de manifestar el fanatismo onomástico del renegado.

Pedro Campos insiste en que "la norma es que los nombres propios de personas de otras lenguas no se traducen al castellano, con contadas excepciones: los nombres de reyes, reinas, príncipes, princesas y papas". Tan enfática norma, interpretada por don Pedro, o don Pere, viene a cuento de lo siguiente: "Su pretensión de llamar a un catalán con un nombre castellano es, sencillamente, querer convertirle en quien no es, despojarle de su identidad, humillarlo. ¿Es que le molesta que los catalanes hablen catalán, que sus nombres no sean iguales a los de su tierra zamorana? ¿Qué diría usted si un zamorano lo llamaran Josep o Jordi en Cataluña? Pondría el grito en el cielo, seguramente, ante tamaña imposición". Se equivoca, don Pedro o don Pere. Los nombres propios se traducen muchas veces y no pasa nada. A Wifredo el Velloso muchos españoles lo llamamos así y no es ningún demérito. Lo mismo que decimos Cristóbal Colón, Fernando Magallanes, María Magdalena, San Pedro o Santiago. Cierto es que muchos otros nombres extranjeros, la mayoría, se conservan en su idioma original. Pero lo normal es que se traduzcan por razones de eufonía o de respeto. Si un zamorano llamado Jorge que lleva mucho tiempo viviendo en Nueva York lo llaman George, la cosa a mí me parece perfectamente plausible. ¿A qué viene la estolidez de que me molesta que los catalanes hablen catalán? Estos integristas lingüísticos empiezan a ponerse pesadicos.

Por si fuera poco, don Pedro o don Pere considera "ignorancia intuitiva" mi observación de que los gentilicios de las lenguas de comunicación se dejan traducir fácilmente, mientras que los de las lenguas étnicas se resistan a ello. Pero, repito, es una observación de un hecho, no una opinión, ni menos un deseo. No sé por qué puede ser tachada de "ignorancia" y no sé a qué santo viene lo de "intuitiva". En castellano decimos francés, inglés y ruso, es decir, traducimos esos gentilicios, así como Francia, Inglaterra o Rusia. Pero también decimos eusquera, tagalo, zulú, quechua, etc. En realidad, lo que se deja o no traducir es el gentilicio propiamente dicho, el nombre de la nación. En esto hay retrocesos, como Birmania, ahora Myanmar; o Ceilán, ahora Sri Lanka. Por lo mismo País Vasco es ahora Euzkadi o Cataluña es Catalunya. Esa aparente afirmación es un retroceso si se desea un reconocimiento de su idioma privativo.

Por último, registro la admonición de don Pedro, don Pere o don Petrus: "Usa usted el término diglosia de manera incorrecta, revise". ¿Pero quién es don Pedro, don Pere o don Petrus para decidir cuál es la manera correcta de entender diglosia? Fue una palabra inventada para interpretar la peculiar situación lingüística de Suiza por la que un idioma se utilizaba en el círculo familiar y otro en las relaciones oficiales o profesionales. Más tarde, el terminacho se amplió para comprender las situaciones en las que conviven dos lenguas, pero una de ellas tiene más prestigio o se asocia más al poder político y social. El resultado –a menudo conflictivo– es que los hablantes de la lengua más prestigiada o poderosa no necesitan aprender la otra lengua. En consecuencia resulta difícil mantener que las dos lenguas son "iguales". El drama de Cataluña, País Vasco o Galicia es que, durante mucho tiempo, el castellano fue la lengua de prestigio, pero no era la lengua privativa de esas regiones. Por tanto, se daba una situación de diglosia. En los últimos tiempos, con la llegada al poder de los nacionalistas, la diglosia se ha invertido: ahora es la lengua privativa la poderosa o prestigiada. El problema insoluble es que el castellano preterido resulta ser una lengua de comunicación internacional, una de las pocas que tienen tal estatuto. Se comprenderá ahora el haz de complejos que asalta a los nacionalistas.

Lo más curioso es que el término diglosia se utiliza, de modo reivindicativo, para protestar por el estado de preterición de una lengua. Pero, cuando da la vuelta la tortilla y esa lengua se convierte en dominante, ese mismo proceso se describe como normalización. Ahí se ve que la palabra nunca es inocente, y menos en las cuestiones de política lingüística. ¿Se comprenderá ahora por qué los don Marcel, los don Josep Lluis o don Pere se muestran tan resentidos y acomplejados?
Contacte con Amando de Miguel mailto:fontenebro@msn.com

DENUNCIA LA MANIPULACIÓN DE EL PAÍS
Rosa Díez: "Defendemos una reforma de la Constitución para salvar su esencia"
La portavoz de Unión, Progreso y Democracia, Rosa Díez, ha apostado por reformar la Constitución para proteger su esencia y evitar el poder excesivo de los nacionalistas, a los que ha denominado partidos "bisagra". En este sentido, ha apuntado que estas formaciones no son peligrosas cuando existe un presidente "con sentido de Estado" que "pone límites", una circunstancia "que no ocurre con Zapatero". En declaraciones a "La Mañana" de la Cadena Cope, Díez ha instado a eliminar la intervención de los partidos en la elección de los miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial.
Libertad Digital 7 Diciembre 2007

Rosa Díez, que el jueves se concentró frente al Tribunal Constitucional para denunciar la intromisión de la política en la Justicia, ha asegurado que "nos parece un escándalo lo que está pasando... hemos llegado a aceptar como normal que hablemos de mayorías progresista y conservadora". En su opinión, "no se cumple la división de poderes" y el ejemplo más contundente es que el TC "no va a actuar hasta después de las elecciones sobre estatuto catalán para no perturbarlas".

En opinión de la dirigente de UPD, es "seguro" que la mayoría de los españoles consideran "un escándalo" lo que está ocurriendo con respecto a la Justicia por lo que "hay que retocar la Constitución". "Defendemos una reforma para salvar su esencia", afirma.

Uno de los pilares a modificar es la Ley Electoral que "permite a los nacionalistas" que su voto cuente más que el de un partido de ámbito nacional. Según Rosa Díez, el Gobierno termina cediendo ante "estos partidos bisagras que no creen en el Estado". "Cuando tienes un gobernante con sentido común se ponen límites" pero "no es el caso" con el presidente Rodríguez Zapatero.

El País manipula, según Díez
En declaraciones a la Cope, Díez ha concluido aseverando que la manipulación del diario El País es "impresionante" ya que ha decidido "excluirnos". "Si fuéramos terroristas nos harían más caso", ha recalcado. La portavoz de UPD ha asegurado que "o nos tratan mal, tergiversando la realidad, o nos excluyen". "Es un escándalo", sentencia.

SEGÚN PROFESIONALES POR LA ÉTICA
Objetores a EpC: Acosados por defender la libertad educativa de sus hijos
El adoctrinamiento político que representa la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía se ha topado con la valentía de aquellos miles de padres que han optado por defender la libertad educativa de sus hijos. Sin embargo, la presión a la se ven sometidos, sobretodo en el caso de los menores, intenta socavar su heroicidad. Así lo denuncia Profesionales por la Ética que relata a Libertad Digital como hay padres que han sido acosados, a los que les han espetado "pero qué te has creído" o que han sido llamados por el director del centro en hasta cuatro ocasiones para que su hijo volviera a cursar la materia.
Pablo Montesinos Libertad Digital 7 Diciembre 2007

"El director de un colegio de Santander ha llamado a una madre hasta cuatro veces para criticar que su hijo no vaya a EpC, para presionarla, con la inspectora de educación presente" relata la coordinadora de Profesionales por la Ética, Leonor Tamayo, a Libertad Digital. Un hecho que se repite en todas las Comunidades Autónomas y que refleja la presión diaria a la que se ven sometidos aquellas padres que no quieren que sus hijos sean adoctrinados.

"Son casos heroicos" apunta Tamayo ya que, en muchas ocasiones, los directores del centro "llegan a amenazar a los padres". Sin embargo, lo más habitual es amonestar a los menores con expresiones como "¿Pero tu madre qué se ha creído?" o "Eso no sirve para nada".

A pesar de ello hay que recalcar el coraje y el valor de los padres que, según asegura Profesionales por la Ética, "no se achican ante el acoso".

Las regiones que "comienzan a despertar"
Paralelamente, continúa aumentado la cifra de objeciones de conciencia y las comunidades en las que este año no se imparte la materia pero el próximo sí ya han comenzado "a despertar". Es el caso de Canarias, Baleares o Castilla León donde se multiplican las asociaciones y agrupaciones de padres que requieren información sobre EpC.

"Lo más significativo es que los padres, de manera absolutamente espontánea, se están organizando en plataformas. Han ido surgiendo en localidades y provincias a través de charlas informativas u otros eventos" asevera Leonor Tamayo quién apunta que "se están informando" para hacer frente al adoctrinamiento.

Y es que son más de 21.000 las objeciones de conciencia, un dato ascendente ya que, tres meses después de la implantación de Educación, los padres comienzan a conocer la realidad del temario así como los asuntos que los profesores tratan en las aulas. "Se están empezando a mover", sentencia.

PATRIMONIO-ARAGÓN
Iglesias señala que el Obispado de Lérida deberá cumplir la sentencia, más allá de la unidad museística
"En estos momentos el problema es que el obispo de Lérida está buscando argucias permanentemente para dilatar el proceso (de devolución de las obras), y se está creando tensiones entre los pueblos vecinos", aseguera.
EUROPA PRESS. Zaragoza Heraldo de Aragón 7 Diciembre 2007

El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, ha manifestado en un entrevista en Onda Cero que los bienes del Aragón Oriental depositados en Lérida deberán volver a Aragón, porque el cumplimiento de las sentencias "prima sobre el aspecto museístico, o sobre la catalogación". En una conversación que ha versado casi totalmente sobre este tema, que vuelve a copar protagonismo tras la inclusión de parte de los bienes en el nuevo museo ilerdense, el presidente señaló que "cuando hay un conflicto no mandan los museos ni los catálogos ni los expertos en arte, los que deciden son los tribunales".

Lo dijo como respuesta a la inclusión de las obras pertenecientes al obispado de Barbastro-Monzón en un catalogo de arte medieval en Cataluña, lo cual, como ha recordado el presidente, no repercute en la titularidad de las obras. "En estos momentos el problema es que el obispo de Lérida está buscando argucias permanentemente para dilatar el proceso (de devolución de las obras), y se está creando tensiones entre los pueblos vecinos", señaló el presidente, quien volvió a mostrar su seguridad en que este proceso "se pueda solucionar dentro de poco tiempo".

Un proceso que dura ya doce años, desde que ciertas parroquias de la franja aragonesa pertenecientes a la Diócesis de Lérida pasaron a pertenecer al Obispado oscense de Barbastro-Monzón, debiendo pasar en el mismo proceso, todos sus bienes, según manifestó la Signatura Apostólica del Vaticano.

Tribunales canónicos
Iglesias señaló que este es un tema que debe resolverse dentro de los tribunales canónicos "porque la Iglesia tiene un fuero especial a este respecto que la Constitución Española reconoce". Estos tribunales, repetidamente, han dado la razón al obispo aragonés, "pero el Obispo de Lérida no ha acatado hasta ahora todas las sentencias y los decretos que se han producido". Además, a juicio del presidente aragonés, aunque los bienes que son propiedad del Obispado, "también forman parte de la memoria colectiva", de la historia y de la cultura aragonesa, por lo que tienen también un "alto valor sentimental".

Respecto a la actitud de los políticos catalanes, el presidente señaló no tener "ninguna duda" de que las autoridades políticas acatarán las sentencias (ahora mismo hay un recurso interpuesto en el Tribunal de la Rota). Pero "quien tiene en depósito estos bienes, es el obispo de Lérida y lo que mas ha encrespado los ánimos ha sido que han inaugurado un nuevo museo y han llevado una parte de estos bienes al nuevo monasterio contra el criterio manifiesto del propietario legal, que es el obispo de Barbastro-Monzón".

"Esto repercute en la política, aunque sean bienes eclesiásticos esto levanta sentimientos y pasiones y, lógicamente, los políticos es difícil que nos inhibamos de opinar y de reclamar", prosiguió Iglesias, añadiendo que "desde Cataluña se ha tenido mucho cuidado en apreciar, en reclamar lo suyo, sus documentos, (los papeles de Salamanca) y eso a mi me parece bien, pero se tiene un poquito menos de sensibilidad con lo que es de los otros".

Los guardias izan la bandera, otros la queman en lizarza
La Razón  7 Diciembre 2007

El izado de bandera, protagonizado por la Guardia Civil, en la plaza de Colón, transcurrió ayer con normalidad. El presidente del Congreso, Manuel Marín, y el del Senado, Javier Rojo, así como el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, presidieron el acto. Después de que el titular de Defensa pasara revista a la compañía de guardias jóvenes, se procedió al izado de la bandera, lo que llevaron a cabo ocho guardias, ya que la enseña tiene una extensión de 300 metros cuadrados, mientras, la escuela de gastadores del Instituto Armado interpretaba el himno nacional. Finalmente, la compañía de guardias civiles jóvenes Duque de Ahumada, en Valdemoro (Madrid), desfiló ante las autoridades políticas, informa C. S. Macías. Mientras, la alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola (PP), denunció que un grupo de violentos quemó la madrugada del jueves la bandera española que ondeaba en el Ayuntamiento de esta localidad guipuzcoana.

EL TRIBUNAL SUPREMO PODRÍA DEBILITAR SEVERAMENTE EL ESTADO DE DERECHO
 Y  CONSTITUIRSE EN LA MEJOR DEFENSA DE BATASUNA Y DE IBARRETXE

COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA 7 Diciembre 2007

· Si se impusiera una doctrina de máximos, impidiendo que la llamada “acusación popular” permitiera en solitario la apertura del juicio oral, estaríamos ante el más grave retroceso del Estado de Derecho español.

· La doctrina del Tribunal Supremo sería, a nuestro juicio, inconstitucional, irrazonable y contraria a la doctrina anterior del propio Tribunal Supremo.

· El Foro Ermua hace un llamamiento a los Magistrados del TS para que mediten las gravísimas consecuencias que su voto podría tener para la democracia española y para el sometimiento del poder político al Estado de Derecho.

Bilbao, 7 de diciembre de 2007. La doctrina sentada por el Tribunal Supremo en el llamado caso Botín podría suponer un inaudito retroceso en el sometimiento al poder político del Estado de Derecho. Dicha doctrina vendría a impedir juzgar a una persona con la petición exclusiva de la acusación popular, esto es, cuando la fiscalía no comparta la acusación. Resta por saber si la misma va a extenderse tanto a los delitos en los que hay un perjudicado concreto como a aquéllos en los que la perjudicada es la sociedad en su conjunto y ningún ciudadano en particular. Si, como parece muy probable, la resolución del Tribunal Supremo lo fuera de máximos significaría, en definitiva, que la Fiscalía, órgano jerárquico cuyo Fiscal General es nombrado por el Gobierno, decidiría si se juzgan o no las conductas delictivas[1] en las que no hubiera un ofendido concreto por el delito.

La aplicación y consolidación de esta doctrina de máximos dejaría en manos del Fiscal General del Estado la posibilidad de impedir que fueran juzgados los delitos de desobediencia a las resoluciones judiciales de Batasuna o su entorno, los delitos de enaltecimiento del terrorismo o muchos de los delitos de terrorismo callejero. A nadie se le escapa que de esta manera se allanaría el camino a Rodríguez Zapatero para, en una segunda fase de la negociación con ETA, conseguir lo que gracias a la acusación popular no pudo lograr de manera completa en la primera parte del diálogo con la banda: suspender la aplicación de las leyes en los tribunales, declarar una tregua de facto en la persecución en vía penal a la organización terrorista Batasuna.

Tampoco serían los jueces los que determinarían si ha resultado delictiva la conducta de Arnaldo Otegi o cualesquiera otros miembros de Batasuna o de Juan José Ibarretxe, Patxi López o Rodolfo Ares. Sería el Fiscal General del Estado, insistimos, nombrado por el Gobierno, quien decidiría si son juzgados o no por hechos que magistrados independientes consideran indiciariamente constitutivos de delito. En definitiva, la aplicación de la ley penal no estaría en manos de un poder independiente como el judicial, sino de un Fiscal dependiente del poder ejecutivo, con el atentado que ello supone a la separación de poderes.

Esta doctrina permitiría, además, que fuera el Fiscal General quien decidiera que se juzgaran o no conductas constitutivas de delitos medioambientales, delitos urbanísticos (recalificaciones ilícitas, construcciones prohibidas, etc.), falsedades cometidas por funcionarios públicos, tráfico de influencias o prevaricaciones donde no se perjudique a una persona concreta, entre otros muchos delitos. ¿Permitiría un Fiscal General del Estado nombrado por el Gobierno de turno un juicio sobre un caso de corrupción política que pueda perjudicar al partido que lo ha nombrado? Por evitar que Juan José Ibarretxe, Patxi López, los policías implicados en el caso del ácido bórico o el Sr. Botín pudieran ser juzgados o por permitir al Presidente del Gobierno llevar adelante una negociación en la que se pueda alcanzar una tregua fáctica en los tribunales frente al brazo político de ETA, podríamos estar reduciendo de manera dramática el control del poder ejecutivo por el poder judicial.

La gravedad de la situación es todavía mayor si tenemos en cuenta que esta doctrina se fundamenta en una interpretación de la Ley que a nuestro juicio es claramente inconstitucional, irrazonable y contraria a otra doctrina anterior del propio Tribunal Supremo.

Sería inconstitucional, en primer lugar, porque afectaría a la tutela judicial efectiva, recogida en el artículo 24 de la Constitución, dado que no se permitiría a la acusación popular, cuya legitimación está recogida en la Constitución (art. 125 C.e.), obtener una auténtica resolución judicial en un proceso ante los tribunales. Quien realmente determinaría la resolución sería el Ministerio Fiscal y no el juez o magistrado.

En segundo lugar sería inconstitucional porque supondría una interpretación de la ley en el sentido menos favorable al ejercicio de los derechos constitucionales (tanto al derecho a ejercer la acción popular, como el derecho a la tutela judicial efectiva). Es unánime y numerosísima la doctrina que exige interpretar siempre la normativa en el sentido más favorable al ejercicio de dichos derechos.

En tercer lugar sería inconstitucional porque supondría dejar vacía de contenido a la acusación popular recogida en el artículo 125 de la C.e.

Sería además irracional porque, en primer lugar, la interpretación referida se basa en el hecho de que en el artículo 782 y 783 de la LECrim. no se cita expresamente a la llamada “acusación popular” como parte legitimada para autorizar al juez o magistrado a abrir el juicio oral. Sin embargo, lo inaudito de esta interpretación es que en ningún lugar de la Ley de Enjuiciamiento Criminal se cita en absoluto a la “acusación popular”. Y no se la cita porque dicha categoría es una creación jurisprudencial y doctrinal que no figura en la Ley. Para la Ley, cuando un ciudadano ejercita la acción pública penal (art. 101 de la LECrim.) se convierte en “acusación particular”, no estableciéndose diferencia alguna entre quien ejercita la acción penal por haber sido o no ofendido por el delito (art. 270 de la LECrim.). Por eso cuando la ley habla del acusador particular, incluye tanto al ofendido por el delito como a quien sin serlo ejercita la acción penal. Aplicando coherentemente la doctrina del Tribunal Supremo la llamada “acusación popular” no podría ser condenada a las costas, ni podría recusar magistrados, ni tendría que ser incluida en los antecedentes de la Sentencia, porque en ninguno de los artículos que regulan estas cuestiones (ni en ningún otro) se la cita expresamente, hablándose en los mismos únicamente del “acusador particular”.

En segundo lugar sería irracional porque, según ha sido publicado, parece que la perniciosa doctrina se basaría, asimismo, en que la mera voluntad de un ciudadano no ha de ser suficiente para sentar a una persona en el banquillo. Sin embargo, ese argumento olvida que es el juez de instrucción quien decide previamente si existen indicios de delito en la conducta del imputado. Resolución que es, a su vez, recurrible ante otra Sala compuesta por otros magistrados. Sólo después de ese doble filtro judicial la llamada “acusación popular” puede solicitar la apertura del juicio oral.

Por último, la doctrina del Tribunal Supremo es contraria a otra anterior[2] en la que se había concluido que el hecho de que no se citara a la acusación popular en el artículo correspondiente no significaba que no pudiera abrirse el juicio oral con su sola petición (En la Sentencia 168/2006 de 30 de enero de 2006 se trató exactamente este mismo asunto, con un resultado contrario al que ha alcanzado el Pleno).

La falta de sometimiento del poder político al Estado de Derecho, la reducción drástica del control del ejecutivo por el poder judicial derivada de una doctrina probablemente contraria a la Constitución, basada en una interpretación irrazonable de la norma y opuesta a pronunciamientos anteriores del Tribunal Supremo, puede llevar a la democracia española a una situación de peligroso deterioro y de irreversible pérdida de legitimidad. Por este motivo desde el Foro Ermua hacemos un llamamiento a los Magistrados del Tribunal Supremo para que mediten en profundidad el sentido de su voto y eviten que se imponga una doctrina de máximos que otorgue el monopolio de la acción penal al Ministerio Fiscal, regido, como ya hemos señalado, por el principio jerárquico y cuyo Fiscal General del Estado es nombrado por el Gobierno. El Tribunal Supremo ha de ser el garante máximo del Estado de Derecho y entre sus obligaciones está la defensa de una interpretación de la norma favorable a la separación de poderes y al sometimiento de todos ellos al Estado de Derecho.

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