AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 10 Diciembre   2007

Zapatero sigue con sus fuegos artificiales
Ignacio Villa Libertad Digital 10 Diciembre 2007

Ocho días después del último atentado mortal de la banda terrorista ETA, tras una semana en la que Zapatero ha tenido que asistir a los funerales de dos guardias civiles, con el fracaso de la concentración exprés en Madrid y siendo consciente el presidente de la nefasta imagen que está dando en lo que a la lucha antiterrorista se refiere, increíblemente, seguimos donde estábamos. El Gobierno continúa sin mover un dedo contra el entramado político, económico y social de ETA que se ha reconstruido en la presente legislatura con el beneplácito de los socialistas.

Durante los ocho años de gobierno de José María Aznar se avanzó mucho en el desmantelamiento de los apoyos de ETA en la sociedad civil. Se rompieron moldes y se afrontó con valentía una situación que se había consentido por miedos y complejos. Gracias a ello, la banda terrorista comenzó a desinflarse en todos los terrenos. Cuando se decía que ETA estaba acorralada y se encontraba en las últimas no se exageraba un ápice. Pero fue llegar Zapatero al poder y, al son del proceso de rendición, las franquicias de ETA-Batasuna volvieron a las instituciones democráticas y comenzaron desde ahí a recuperar todo el terreno perdido. Tal libertad de movimientos les dejó que los terroristas recuperaron la iniciativa y pudieron ponerse de nuevo a trabajar para volver a implantar el miedo y el terror a las calles de toda España.

Durante ese tiempo hemos tenido que soportar una infinidad de humillaciones contra la libertad, la convivencia, la democracia y el sentido común. Fue una etapa de entusiasmo obligatorio, en la que criticar a Zapatero era, en el mejor de los casos, convertirse en un elemento de crispación y discordia; en el peor, se estaba a favor de que ETA siguiera existiendo. Ahora, cuando las evidencias hablan por sí mismas, cuando la realidad ha demostrado ser tan tozuda como cruel, cuando ETA ha vuelto a demostrar que sigue donde siempre ha estado, es decir, en el tiro a la nuca, Rodríguez Zapatero se ha mostrado incapaz de reaccionar. ¿Alguien puede explicar públicamente en qué ha cambiado el presidente del Gobierno desde el atentado de Capbreton?

Simplemente en nada. Es cierto que ya no califica de accidentes a los atentados terroristas, pero eso sólo llama la atención como símbolo de lo bajo que llegó a caer. Esta semana ha cambiado el gesto, pero sólo porque ahora le conviene disimular. Mantiene en el Congreso la moción que le habilita para hablar con la banda terrorista ETA y se ha refugiado en palabras vacías y sin significado para no dar pasos políticos en la única dirección apropiada: ilegalizar ANV y PCTV. Mientras el Gobierno no tome con decisión, claridad y valentía esas decisiones la única conclusión a la que se puede llegar es que no se ha movido ni un milímetro del camino que lleva a la rendición.

Mientras ANV y PCTV sigan en las instituciones y el Congreso mantenga la autorización para negociar nada habrá cambiado. Esta muy bien que se amplíe la colaboración con Francia, pero los acuerdos que estos días se han anunciado a bombo y platillo no hacen sino recuperar el terreno perdido durante esta legislatura. Zapatero se ha caído con todo el equipo y la única manera que tiene de levantarse es rectificar, de forma total y absoluta. Pero por el momento seguimos con los fuegos artificiales. Y eso ya no vale; no distraen a nadie.
 

Zapatero, preso de ERC
Pablo Sebastián Estrella Digital 10 Diciembre 2007

Mientras disimula, vestido de luto en los funerales de las víctimas de ETA, y se agarra a Sarkozy, el presidente Zapatero deambula por la plaza política como si fuera ajeno a todo lo que ocurre y ha ocurrido en España a lo largo de sus cuatro años de mandato. Se rodea de Solbes, De la Vega, Rubalcaba y Bono como si no fueran más de lo mismo y tiene puestas sus esperanzas en el pacto de hierro que firmó con la Esquerra Republicana en el Tinell y que es la causa de todas las desventuras del disparate nacional, por cuanto ERC no sólo reniega de España y de la Constitución sino que, además, es la abanderada de la negociación con ETA —tras el encuentro de Carod-Rovira con Ternera en Perpiñán— y sigue apoyando, a pesar de los cuatro últimos crímenes, a ETA-Batasuna, y a ANV y al PCTV desde el corazón mismo del Gobierno de la Generalitat, donde el aún asombrado Montilla ve desfilar, ante sus narices, a sus compañeros en ese Gobierno proclamando fieros la autodeterminación y la independencia catalana.

Mientras perdure ese matrimonio contra natura democrática entre el PSOE-PSC y ERC, nada que diga o prometa Zapatero en la campaña electoral tendrá la menor credibilidad. Máxime si, como parece, serán los votos de ERC y otros nacionalistas que se subieron al carro de la autodeterminación, PNV y CiU, los que pueden darle a Zapatero un segundo mandato al frente del Gobierno de la nación —denostada por él—, lo que nunca rechazarán, bajo ningún concepto o ataque de honradez democrática, ni él ni el PSOE, porque ambos saben que no sólo está en juego el disfrute en la continuidad en el poder, sino la propia supervivencia de la unidad de este partido.

Porque si, por un milagroso de instinto de supervivencia, la ciudadanía provoca un importante vuelco electoral contra Zapatero, muy a pesar de la pasividad suicida del PP, y Rajoy se alzara no sólo con la victoria sino también con el Gobierno de la nación, la crisis del PSOE alcanzaría unas cotas de autodestrucción de consecuencias definitivas. Y obligaría a este partido a poner en práctica una revisión de su actual modelo de Estado, y de los pactos que mantiene con los nacionalistas independentistas, no sólo en el ámbito nacional sino en las comunidades donde gobierna con los que, al día de hoy, exigen una reforma confederal del Estado y su autodeterminación camino de la independencia. Lo que afectaría a los gobiernos de Cataluña, Galicia y Baleares, y en consecuencia a la propia estructura federal del PSOE, con graves riesgos de ruptura en dichas comunidades además del País Vasco y Navarra.

De manera que la clave de las elecciones está en el pacto con ERC, que es la serpiente amiga de la serpiente de ETA que coló la manzana podrida en el cesto de la convivencia nacional. Y que propició el empacho y la locura de Zapatero, convencido de que sería el presidente republicano, confederal y pacificador de ETA en tan sólo una legislatura, y al margen de la legalidad y de la Constitución. Y mientras el PP no ponga el acento en este partido y en las consecuencias que ha acarreado para el conjunto de los españoles y para el recorte de las libertades y de la vida democrática en Cataluña —véase lo que ha pasado con la educación y el derecho de uso del idioma español—, así como en la dependencia que Zapatero, de manera directa o vía Montilla, tiene de ERC, difícilmente se podrá desenmascarar toda la trama de locura que ha invadido este país de la mano de un presidente que ha despreciado a la nación española, convertido a Otegi en hombre de paz, y abierto, de par en par, la puerta de la centrifugación del Estado, hacia nadie sabe dónde y que sólo los ciudadanos podrían parar, a pesar de los pesares del Partido Popular.

¿Dos mejor que una?
Santiago González El Correo 10 Diciembre 2007

El PSOE firmó dos pactos de unidad en política antiterrorista: uno con el PP y otro, con los nacionalistas. El problema es que son incompatibles

Veinticuatro horas después del asesinato de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero, Batasuna convocaba una manifestación en Bilbao por la detención de los procesados en el sumario 18/98. Fue la manifestación más numerosa que ha convocado en los últimos tiempos. Los partidos parlamentarios y las organizaciones empresariales y sindicales convocaron dos días más tarde la concentración contra el crimen que habían acordado el mismo día de los hechos.

Por fin, una convocatoria unitaria contra el terrorismo. Todo el Congreso y las fuerzas sociales movilizaron menos gente en Madrid que las marcas de Batasuna en Bilbao. ¿Recuerdan los pronósticos gubernamentales sobre la profunda crisis interna que se iba a abrir en la izquierda abertzale, deserciones en ANV, dimisión de concejales y alcaldes en masa si ETA volvía a asesinar? No era más que otro error de diagnóstico.

La explicación de que los ciudadanos han desoído a unos dirigentes políticos divididos es tan piadosa como incierta. En realidad se trata de una refutación de otro lugar común que se ha repetido mucho durante lo que llevamos de legislatura: la crispación está en los partidos, no entre los ciudadanos. Pues no. Parece más bien que la fina lluvia del rencor ha empapado a conciencia el huerto; ésta es la razón de que hoy no sea posible juntar al PSOE y al PP en una misma protesta contra la banda terrorista que ha asesinado a dos jóvenes guardias en este caso y a personas de ambos partidos en tantos otros anteriores.

La unidad debe ser algo más consistente que la patética concentración de la Puerta de Alcalá. La unidad «es coincidir, pero la coincidencia debe basarse en posiciones asumibles por todos, no en planteamientos hechos por unos y seguidos por otros. Esa no sería forma de llegar a un auténtico consenso.» (Joaquín Almunia, secretario general del PSOE, 1 de octubre de 1998.)

¿Y qué debe hacer la oposición? Lo suyo: preparar la alternativa y controlar al Ejecutivo para evitar que cometa desmanes o, simplemente, errores. Acojámonos al supuesto que más beneficia al Gobierno en su fracasado 'proceso de paz': no hubo malevolencia, sino errores de apreciación. El presidente fue mal informado sobre la disposición de ETA a dejar las armas sin precio político. Los verificadores pecaron de ingenuidad al observar voluntad de paz donde no la había en absoluto. Aceptemos incluso que Eguiguren estuvo negociando con Batasuna porque no tuvo conocimiento al empezar (año 2002) de que el Pacto Antiterrorista de 2000 se lo prohibía. Admitamos que el presidente del PSE es hombre dotado de proverbial laconismo guipuzcoano y que no contó nada de sus conversaciones con Otegi al secretario general del PSOE. Esto explicaría que Zapatero, ya como presidente del Gobierno, negara sin mentir que los suyos hubieran dialogado jamás con Batasuna. Simplemente no lo sabía: «El partido socialista no ha mantenido ninguna relación con personas que puedan representar a la extinta Batasuna. No ha habido ni hay relación alguna, ningún diálogo». (J.L.R.Z., 24 de abril de 2005).

Aceptado el octópodo como animal de compañía, el Gobierno no puede reclamar la unidad como un cheque en blanco para hacer lo que estime oportuno sin dar cuentas después por lo actuado. Menos cuanto más grave es la materia.

Zapatero llegó al Gobierno con un pacto de unidad contra el terrorismo, el que propuso él mismo y le aceptó el Gobierno de Aznar el 8 de diciembre de 2000: 312 diputados lo avalaban. Un éxito que tuvo la radical oposición de los partidos nacionalistas.

El Ejecutivo cambió de socios el 17 de mayo de 2005, al firmar con los nacionalistas y el resto de los grupos una resolución parlamentaria con el respaldo de 202 diputados, incompatible con la anterior, dos no son mejor que una. Ésta ha quedado inútil tras un proceso fracasado. Si el Gobierno quiere mostrar su firmeza frente a ETA, lo primero que debería hacer es retirarla. Un protocolo para negociar el fin del terrorismo es por su propia naturaleza una disposición final. No puede ser que se incumplan las condiciones, fracase el proceso de paz y se mantenga el artefacto porque la próxima vez no se van a dejar engañar por los terroristas.

«No se dan las circunstancias», ha dicho el portavoz del PSE a la propuesta de una mesa de partidos sin exclusiones hecha por el nuevo presidente del PNV. ¿Cuántos meses tardarán en volver las circunstancias?¿Cómo interpretarán los asesinos de Centeno y Trapero el mantenimiento de la resolución? ¿Creerán que se van a comer la perpetua o que, dentro de dos años, tras una docena de asesinatos, el Gobierno entrará al trapo en cuanto ETA o Batasuna vuelvan a enseñárselo?¿Qué preferirán los asesinos: una prisión francesa o una cárcel de exterminio española?

Proceso de rendición
Z y Capbreton
El presidente se desdibuja
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 10 Diciembre 2007

Detecto alguna preocupación por mantener compacta la figura de cera que habita La Moncloa, por impedir que se funda, desdibuje y desaparezca en el espacio al que ha tenido que ir a esconderse tras los crímenes de Capbreton. El espacio discursivo del adversario.

En la presentación de ese adversario como enemigo, en su fijación como diana de toda invectiva reside el pecado original del zapaterismo. Aquel que merecía cordón sanitario, que infectaba las bellas palabras de la nueva era, tiene que auxiliar al presidente evanescente porque los hechos se han empeñado en negar el universo lewiscarrolliano. Lo niegan desde el principio, cierto es, pero con mayor contundencia a medida que se acercan las elecciones.

Los guardianes del museo comprenden que el único entorno donde su protegido no puede fundirse antes de marzo está en las proximidades del PP. El sentido de la responsabilidad y los pasados años de gobierno, que imprimen carácter, aconsejaron a Rajoy que consintiera, que apuntalara la idea del consenso. Pudo hacerlo sin íntima quiebra pues el consenso se materializaba en un lema de libertad y de derrota de la ETA, resumen de sus propios postulados.

La gente advirtió el esperpento. Bajo ese lema podía estar Rajoy, pero clamaba al cielo que socialistas, neocomunistas, peneuvistas o esquerrans se pusieran a la sombra de alguien tan perverso. Tan perverso que la necesidad de bloquearlo institucionalmente había cimentado la alianza del primer tripartito catalán, origen de la era que iba a convertir la Constitución en papel mojado, a levantar un sistema de territorios insolidarios con ciudadanos desiguales en derechos, a equiparar a media España con los nacionales, a bailarle el agua a la ETA y a atar el poder.

La preocupación por mantener compacta la imagen de Z es comprensible en quien ve disiparse la ventaja atesorada. No se explica en agentes influyentes que iban a desaparecer por el desagüe junto con el PP si los planes zapaterinos hubieran triunfado. El PP ha dado calor a las víctimas y se ha enrocado en los valores de la Constitución, pero no ha negado legitimidad al PSOE. Ha sido a la inversa. No creo preciso escamotear esta verdad. Sería, por el contrario, un estúpido error impedir por miedo que el presidente de cera se derrita en sus propias contradicciones.

Cerote: Mezcla de pez y cera de que usan los zapateros para encerar los hilos. Fig. y fam. Miedo. (del Casares)
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Consenso provisional
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Diciembre 2007

HAY un recorrido común, y hay que recorrerlo, pero no es muy largo. La unidad antiterrorista entre PSOE y PP, o más exactamente entre Rajoy y Zapatero, puede funcionar durante el trecho nada insustancial, y urgente, de la lucha del Estado contra ETA, pero está condenada al desencuentro en el tramo de los objetivos finales, donde se bifurca como una encrucijada de peregrinos. Por eso la opinión pública no acaba de creerse este clima de recién recobrada avenencia, de precaria concertación envuelta en una atmósfera de mal disimulada desconfianza mutua. Por eso y porque, desde luego, el presidente no ayuda cuando se desmarca de manifestaciones convocadas para apoyar los que se supone que son sus propios objetivos.

Para el PP, la política antiterrorista no tiene más que un camino claro y conocido: presión y prisión. Presión policial y judicial, desarticulación de comandos, prisión para los culpables y achicamiento del campo político para los cómplices de ETA y su entorno. Es una vía de sufrimiento, de esfuerzo, que sólo contempla un final por consunción, una victoria lenta y silenciosa, un triunfo borroso e impreciso sin banderas ni capitulaciones. Zapatero, dolorido por los golpes de su caída del caballo del fracaso, puede ahora compartir ese trayecto de firmeza hasta el debilitamiento terminal de la banda, pero su visión última, la que ha adquirido desde el poder, es distinta: quiere un acto final, una foto, un compromiso, un acuerdo «a lo Stormont» en el que se visualice la caída del telón. Y eso implica, a la postre, alguna clase de negociación, de diálogo, de convenio. E implica, desde luego, el reconocimiento de un conflicto al que dar una salida.

Esa vía con la que sueña el presidente significa, también, la construcción de un campo de aterrizaje para que el brazo civil de ETA se integre en la política, y tiene mucho que ver con los experimentos de revisión del modelo territorial que se han puesto en marcha en esta legislatura. Tiene que ver con los nuevos estatutos, con el proyecto confederal, con los intentos de devolver un marco legal al mundo de Batasuna. Tiene que ver con las dudas y cautelas sobre la ilegalización de ANV y demás marcas. Y tiene que ver con el recelo con que Zapatero y Rajoy se miran incluso en esta hora de preocupaciones comunes por frenar la presentida escalada de crímenes y atentados. Tiene que ver, en fin, con el fondo del reto que se ventila en las urnas de marzo.

Porque se trata de dos modelos distintos de entender el desafío del terrorismo. Uno que niega toda posibilidad de premio político a quienes han tratado de sacar partido del dolor colectivo, y otro que pretende otorgarles una cierta forma de redención o rehabilitación. Ese objetivo final marca, inevitablemente, las estrategias de fondo, e imposibilita la existencia de un consenso a largo plazo. Mientras exista un peligro manifiesto, un trabajo que hacer para defender vidas, podrá mantenerse un hilo de unidad mutua alrededor de una política inmediata. Pero no puede ir mucho más allá. Ambos saben que la palabra «derrota», que al fin han aceptado pronunciar a la vez, forzados por las circunstancias, no significa ya lo mismo para unos que para otros.

Gudaris de España
Iñaki Ezkerra El Correo 10 Diciembre 2007

Fernado Trapero y Raúl Centeno tenían respecticamente veintitrés y venticuatro años. Habían ingresado a los veinte en la Guardia Civil y eran la antítesis de ese extendido tópico del joven español que con treinta añazos vive todavía en casa de los padres sin pegar nin golpe y sin saber a qué va a dedicarse en la vida. Fernando Trapero y Raúl Centeno no sólo sabían lo que querían ser de mayores sino que ya lo eran desde muy jóvenes. Querían defender la España democrática, el orden y la Ley constitucionales, las vidas de los otros, la libertad de los españoles. Y para cumplir con ese duro trabajo, con ese alto ideal, con esa gran responsabilidad se metieron desarmados en el país vecino. Pero el chavalón ése que ya ha cumplido las treinta primaveras en casa de los papis y que se considera un inconformista, un tipo de ideas avanzadas, todo un rebelde, habrá visto en ellos a dos fachillas, a dos reaccionarios, a dos conformistas sin ideales. El chavalón ése que todavía no sabe hacer ni los recados y al que se los tiene que hacer su mamá, a la cual, por cierto, le monta buenos pollos si se equivoca y le trae coca-colas 'light' en vez de 'sin cafeína', no sabe que él mismo es el conformista y el reaccionario y el fascistilla y el privilegiado y el carca y el explotador y el pringao de mierda.

Todo esto contando con que el chavalón ése que ya es más viejo que Matusalén y que aún sigue viviendo con los aitas sea un desideologizado y no tenga veleidades revolucionarias, con que no le dé por quemar autobuses, comercios y cajeros; por remedar la 'Noche de los cristales rotos' y por creerse un gudari pese a su apatía y su desgarbamiento contradictorios con el espíritu de cualquier milicia, incluida la vasca durante la Guerra Civil. Porque, de ser así, la incoherencia de nuestro chavalón ya sería sangrante y estaríamos ante el verdadero alevín del totalitarismo, ante el auténtico fachilla en ciernes, ante el neoescuadrista nazi y el neoguerrillero de Cristo Rey, ante un genuino retoño antidemocrático y neofranquista.

Fernado Trapero y Raúl Centeno tenían, cuando cayeron en Francia defendiendo nuestro sistema de libertades, poco más de veinte años. Nacieron una década después de muerto Franco y se encontraban en párvulos en la época del GAL, o sea del último coletazo de las torturas de Intxaurrondo y del terrorismo de Estado que trajeron los gobiernos socialistas. Lo que conocieron es una país democráticamente maduro así como un Cuerpo que se caracteriza por un inusual sentido del deber y un afán de superación que es difícil de hallar en otras profesiones. Eran de esos jóvenes inquietos que están siempre haciendo mil cursos de todo que luego les permiten ser enviados a Francia, a Afganistán o donde haga falta y donde no están ni sus aitas ni sus amatxus. Eran dos gudaris de España aunque no lo entienda ese gandul nacional del tópico.

Proceso de rendición
Verde y con asas
Isabel Durán Libertad Digital 10 Diciembre 2007

El inquilino de La Moncloa y su fiscal particular continúan sus maniobras de despiste. Una de cal y otra de arena. Más cerca que ayer, pero más lejos que mañana, un llámese "sin plazos". La evidencia es clara: con Zapatero, la ETA se encuentra a punto de conseguir su tercera victoria electoral.

"La izquierda abertzale ha tenido opción de participar en las elecciones por medio del voto legal del Partido Comunista de las Tierras Vascas". Así de literal proclamó su absoluta victoria en su boletín interno (Zutabe) número 108, de julio de 2005, tras las elecciones autonómicas vascas; aquellas en las que Zapatero y su Fiscal General se dedicaron a marear la perdiz arguyendo que no existían indicios suficientes para proceder a la ilegalización del partido de las nekanes. Ocho escaños le debe la ETA a Z y Conde Pumpido. Tampoco se considera relevante que incluso se haya detenido un terrorista a sueldo del PCTV en el Parlamento vasco o que su sede en San Sebastián sea la de la ilegalizada Batasuna porque el Gobierno, que se dice "vigilante", continúa sin encontrar "pruebas" para proceder contra las formaciones políticas títeres de la ETA.

La máscara legalista gubernamental y fiscal se les vino abajo cuando los terroristas asesinaron a dos personas en la T-4 y Zapatero, a pesar de negar que hubiera negociaciones con los terroristas, continuó su sumisión a la banda. Según el boletín interno etarra, el número 112, fue el Gobierno el que invitó a la cúpula criminal a presentarse a los comicios locales de mayo pasado con las siglas de ANV y evitar así que las marcas quemadas, Batasuna y PCTV, concurriesen a las elecciones. Para vestir el muñeco se utilizaron unas siglas históricas del año 31 con las que argumentar su preexistencia a la de la propia banda. El resultado es de todos conocido, 437 concejales en el País Vasco y Navarra y más de 230 millones de euros en manos de la ETA. Total, una nadería.

El engendro etarra de Z está de nuevo en el poder, armado hasta los dientes con unas pistolas y explosivos cuyos robos le servían al Gobierno para verificar el "alto el fuego" y con una pasta gansa que, para colmo, procede de los impuestos de todos los españoles. Ahora que, al decir del Ejecutivo, la ETA ha vuelto a asesinar de manera "fortuita", como en la T-4, la única incógnita que nos resta por conocer es cuáles serán las siglas finalmente apadrinadas o permitidas por el leonés de Valladolid para las elecciones generales. Que nadie diga, pues, que Zapatero no ha movido ficha con ETA mientras que Aznar sí lo hizo porque acercó presos y todas esas milongas de la prensa adicta gubernamental.

Tenemos un Gobierno que miente impunemente y denomina "tiroteo fortuito" al asesinato premeditado de dos guardias civiles desarmados, un fiscal general que proclama la existencia de un "Guantánamo electoral" para defender las candidaturas de los proetarras, un ministro de justicia que asegura que se procederá a la ilegalización de las marcas políticas de ETA "cuando la jugada lo aconseje" y un PSOE que deja abierta la resolución del Congreso para continuar la negociación con los terroristas. Verde y con asas, ¿o no?

El funambulista Zapatero se pasea confiando en la red nacionalista
PABLO SEBASTIÁN ABC 10 Diciembre 2007

NI un céntimo cabría apostar por el pensamiento de Zapatero durante el impresionante y emotivo funeral de los dos guardias civiles asesinados por ETA en Francia, porque seguro que, en sus reflexiones, estaría la pregunta de ¿cómo incidirá todo esto en la campaña electoral?, de lo contrario habría anunciado que nunca negociará con ETA y dado instrucciones necesarias para ilegalizar a ANV y PCTV. Pero el presidente (a lo peor, por temor a otro atentado) parece refugiarse, como hizo tras la bomba de Barajas, en el consejo de Tony Blair, favorable a resistir el ataque del terror para negociar finalmente la paz.

Puede que, en tan solemne acto de Valdemoro, el presidente, acuciado por su futuro, no haya sabido apreciar la grandeza de la nación española, ni la fuerza del Estado, que él malbarató con una imprudencia y frivolidad nunca vistas en los años que llevamos de larga transición. Y que, además, tenga planes para regresar a la ciénaga de la negociación con ETA si gana las elecciones, o si las pierde y consigue formar gobierno con ayuda de los nacionalistas, para poner en marcha la segunda parte de su locura particular con: la previa sumisión del Consejo General del Poder Judicial y Tribunal Constitucional; la definitiva luz verde al Estatuto catalán; el derribo del Gobierno de Navarra por el PSOE y Nafarroa Bai; el pacto con Ibarretxe del nuevo Estatuto vasco; y la entrega a CiU y ERC de un sistema de pago, o cupo encubierto, de plena autonomía fiscal. Y, en ese marco, y con sólo la autodeterminación como único problema, podría reabrirse la negociación con ETA, y el tiempo le daría al presidente la razón de que, como ya dijo, «Otegi es un hombre de paz», y España, un Estado plurinacional con clara vocación confederal.

Por ahí irán las cosas si Zapatero renueva el poder. Y en ello está mientras recoge velas bajo las que esconde los escombros de su fastuoso castillo de naipes y hadas por cuyos frondosos bosques saltaba alegremente el Bambi del talante, la paz, la alianza de las civilizaciones, la memoria histórica, y, ahora, convertido en campeón del cambio climático, rodeado de sabios de otros países y en pos de la convivencia nacional, la moderación y de un españolismo de ocasión para el que ha contratado al ambicioso José Bono (puede que prometiéndole La Moncloa para 2012) como posible mascarón de un Congreso de los Diputados que controlarán los nacionalistas. Con lo que su promesa al manchego tendrá igual valor que aquellas otras que hizo a Maragall, o a Mas, e incluso a Rajoy cuando aseguró que no gobernaría si no sacaba más votos que el PP. Al final, como el pequeño Bart, demoledor y angelical, de la familia Simpson, dirá «yo no he sido», y los nacionalistas serán la razón última de su enésima mentira para seguir en el poder.

Hay quien piensa, incluso en el PP, que Zapatero ha sabido controlar y dar respuesta, no completa pero suficiente, al último atentado criminal de ETA, en contra de lo mal que se gestionó desde el Gobierno del PP el atentado del 11-M perpetrado por el terrorismo islámico en Madrid. El Gobierno contó con la eficaz reacción de la Policía gala en la caza de dos de los implicados en el crimen, y un acuerdo con Sarkozy, que puede incluir la creación de un centro de coordinación y patrullas de agentes españoles y franceses, para permitir que todos vayan armados. Además se convocó una concentración por la unidad de los demócratas contra el terrorismo en la Puerta de Alcalá. Pero la cita, en la que los ciudadanos dieron la espalda a los políticos, acabó convertida en la imagen fija y anticipada del partido de la abstención.

Algo que consuela a los analistas de encuestas electorales del PP, porque saben que si la participación no supera con holgura el 70 por 100, el PSOE perderá las elecciones, como ocurrió en los comicios municipales. ¿Quiere decir eso que el PP tendría la oportunidad de gobernar, y que no le afectará la abstención? El colchón de escaños nacionalistas que tiene el PSOE para gobernar en coalición es de 30, por lo que a Zapatero le bastaría con 146 diputados. Sobre todo, vista la facilidad con la que paga, con soberanía y dinero público, sus deudas con los nacionalistas, o la cabeza de Magdalena Álvarez en la reciente recusación.

Por eso, el funambulista Zapatero aprieta los dientes mientras camina por el tenso alambre de la política que une la Puerta de Alcalá con la Escuela de Guardias Civiles de Valdemoro, seguro de que los nacionalistas tejen una red a sus pies. Y convencido de que Rajoy —que vio pasar a Rodrigo Rato por su puerta como si fuera una alucinación— será incapaz de provocar un vuelco decisivo a la inquietante situación. El líder del PP permanece enrocado, replegará, se dice, a sus alfiles, Zaplana y Acebes, y avanzará a los peones Costa y García Escudero, como ¡fuerza de choque!, confiado en que tumbará a su adversario, al que desprecia, en el debate de televisión, como creyó que lo derribaría en los pasados debates de la nación. O como lo logró, fugazmente, en los comicios municipales, gracias al empuje del PP de Madrid. Convencido Rajoy de que los españoles sabrán apreciar, frente a las cabriolas del funambulista, la cruda realidad nacional de la que ETA ha dado prueba irrefutable, que podría repetir antes de la jornada electoral.

ETA dijo que PCTV es ETA y a ZP se la repanpinfló y se la repanpinfla.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Diciembre 2007

Zapatero anda por ahí estos días haciendo de tripas mendacidades intentando convencernos del hecho de que él está muy concienciado de la necesidad de ilegalizar la ANV de ETA en cuanto sepa fehacientemente que ANV es ETA y para ello está su chico predilecto, Rubalcaba, acumulando indicios que le convenzan de que se ha verificado que ETA tiene al ANV como su franquicia número 13. Dado que sabemos que Zapatero miente incluso cuando dice la verdad, esta vez miente también porque indicios tiene algo así como tropecientos, y para él no son suficientes porque a pesar de que ETA dijese que ANV es de ellos eso no sería suficiente para Zapatero, y lo digo porque ya ha ocurrido con anterioridad, cuando ETA reconoció en un Zutabe de esos que hacen para entretenerse que el PCTV era cosa suya.

ETA reconoció que ANV era ETA cuando ordenó a sus chicos del terrorismo callejero aquello de que “a nuestros pueblos ni tocarlos”, indicando que en los pueblos donde ZP había dejado presentarse al ANV debían comportarse bien, pero en el resto si podían dar caña. Eso no es indicio de nada para el gran Z.

Pero lo más sangrante y ya olvidado es que ETA reconoció en un zutabe que el PCTV era una prolongación de su ectoplasma terrorista, así lo contaba el ABC el 11 de julio de 2005.

“Hemos recuperado el sitio que nos corresponde”. De esta forma, ETA reivindica como propios los nueve escaños obtenidos por el Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK) en las últimas elecciones autonómicas vascas. Y lo hace a través de un texto incluido en el último «Zutabe» -boletín interno- que lleva el título de «La fortaleza de la izquierda abertzale».
Si hasta ahora era Batasuna la que ha ido asumiendo como suya la nueva formación, ahora es la propia banda terrorista la que no deja lugar a dudas. Creación premeditada o absorción sobrevenida, lo cierto es que ETA-Batasuna se siente más que representada en el Parlamento vasco por el Partido Comunista de las Tierras Vascas.”

ETA dice que el PCTV es ETA y eso a Zapatero se la repanpinfló entonces y se la repanpinfla ahora, no ha movido un dedo para ilegalizar a esos etarras, y ahora quiere que nos creamos que está por la labor de ilegalizar al ANV en cuanto tenga indicios. Menudo pedazo de embaucador es este presidente de nuestras desdichas. ¿Han oído ustedes en algún momento a Zapatero el gran trilero que iba a instar la ilegalización del PCTV a pesar del reconocimiento de la misma ETA?

Hoy se publica por ahí un hallazgo de hemeroteca en el que Zapatero le pedía a Aznar que instase la ilegalización de Batasuna porque no había condenado el atentado de ETA en Torrevieja en 2002 donde asesinó a una niña.

Únanlo todo y verán quien es este hombre de paz que nos miente incluso cuando nos dice la hora.

En la hoja de ruta de Zapatero al infierno figura la acumulación de indicios como forma estándar para escaquearse de sus obligaciones legales como presidente del gobierno. Gobernar no gobernará pero debo reconocer que como recolector multiacumulativo de indicios es un hacha.

Zapatero da largas a la ilegalización, Estrasburgo reconocerá a Batasuna-ETA
Vicente A.C.M. Periodista Digital 10 Diciembre 2007

Mientras el Sr. Zapatero y sus Ministros de Interior y de Justicia marean la perdiz y aducen toda clase de excusas para ganar tiempo, en Estrasburgo y gracias a la carta de presentación del propio Zapatero, decidirán sobre la legalidad de la formación terrorista Batasuna-ETA y su derecho a figurar entre las formaciones democráticas en España.

Mientras en España, el PSOE habla de Unidad en la lucha contra el terrorismo, en Estrasburgo admiten el recurso de Batasuna-ETA pudiendo sentenciar que su ilegalización fue un acto contra los derechos de esa formación, ya no considerada como terrorista gracias a que el Sr. Zapatero así la presentó en el Parlamento europeo.

Toda una labor de zapa, de socavar lo que tanto trabajo costó a España y al gobierno del PP. Todo el trabajo de las FyCSE cuyos Informes fueron la base para desenmascarar la trama política de la organización terrorista. Todo eso se puede venir abajo, puede ser anulado por la indignidad y obsesión del Sr. Zapatero, cuyo objetivo no ha variado desde hace años. Hacer valer su proceso de "paz", que no es otra cosa que una rendición ante las pretensiones de los terroristas, una traición a las víctimas y a la propia legalidad del Estado con un incumplimiento metódico y calculado de la Ley de Partidos y del pacto contra el terrorismo.

Si Estrasburgo decide que Batasuna-ETA debe ser vuelta a legalizar, será otra derrota de la democracia. Será otra mancha e gestión que apuntar en el debe del que es ya el peor Presidente de la democracia en España. Un Presidente que siempre ha antepuesto su ambición personal y la pervivencia en el poder de su partido. Un Presidente que ha antepuesto sus fines sin importar los medios para conseguirlos, que ha intentado anular y callar la voz del referente moral de la Asociación de las Victimas del Terrorismo. Que ha intentado anular y callar al principal partido de la oposición, el PP. Que sigue intentando engañar a la ciudadanía con falsas promesas y mezquinas excusas.

Los hechos lo han demostrado y lo que queda claro es que no tiene voluntad de rectificar, si su conciencia no se lo demanda, los ciudadanos y la Historia sí lo harán.

El Tiemblo
Gritos contra la vacuidad
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Diciembre 2007

La prensa del domingo estaba vacía. Tan vacía como los políticos que se preparan para las elecciones. Todo era inane. Un ambiente vanidoso inundaba la prensa del día 9 de diciembre. La vacuidad reinaba a sus anchas. El diario de Prisa abría con una extrañeza, una cosa rarita, un absurdo proceso penal contra el moribundo Fidel Castro. El director de El Mundo nos soltaba doce folios sobre muñecas rusas imposible de terminar. El ABC nos golpeaba con una entrevista a Ruiz Gallardón sin sustancia alguna. Todos quieren cerrar el libro de las negociaciones entre Zapatero y ETA. Todos quieren hacer vacaciones. El nihilismo es estación de destino. El nihilismo, sí, y el dinero. Ocultar lo real a través del nihilismo parecía el objetivo común de los medios de comunicación y de los políticos profesionales.

Nadie recordaba con sinceridad los últimos asesinados por la banda criminal ETA. Nadie sentía tristeza por los dos guardias civiles enterrados. Nadie quería tratar qué pasó en El Tiemblo. ¿El Tiemblo? Sí, el pueblo del último asesinado por ETA, el pueblo que acogió los restos mortales de Fernando Trapero, se manifestó contra ETA. Los padres de Fernando, dando una lección de ciudadanía difícil de hallar en los políticos profesionales, portaban la pancarta que exigía acabar con ETA. Pero es menester decir que este suceso vale por toda la prensa del domingo. Sí, después de ser enterrado Fernando Trapero, en el pequeño pueblo de Ávila, uno de sus amigos dio tres vivas desgarrados. Gritó con dolor y sin virulencia: viva Fernando, viva la Guardia Civil, viva España.

Esas voces de sufrimiento envueltas en lágrimas reflejaban con precisión el ambiente moral, el paisaje y los hombres de España. Esas voces fueron ocultadas por el silencio clamoroso de la prensa del domingo y por la huida de los políticos profesionales de sus responsabilidades con los muertos por España. Ante ésos tres vivas, ante esas tres afirmaciones de la vida, el resto, el silencio de los políticos y el ocultamiento de la España real por parte de los medios, es vanidad. Ese vicio que disimula su virulencia, como una droga. Adormila a su víctima en un sentimiento de felicidad, en un mareo de la propia grandeza que con razón se llama engreimiento, que termina por contagiar a quien él se acerca.

O renunciamos, según nos aconsejaba Hobbes, a ese placer del ánimo, a esa alegría que reside en que exista alguien en comparación con el cual uno pueda tener un alto concepto de sí mismo, o sea la vanidad, o nos unimos a los tres gritos de El Tiemblo. Quien quiera escapar de esta disyuntiva sepa que llegará tarde a todo. ¿Tarde para qué? Para vivir como un ciudadano español, o sea, con desasosiego democrático porque la nación está a punto de desaparecer.

Radicalmente centristas
EDURNE URIARTE ABC 10 Diciembre 2007

PSOE y PP se han lanzado a la caza del voto centrista, como ocurre siempre a tres meses de las elecciones. Con más entusiasmo si cabe por parte del PP, con un programa «radicalmente de centro», según palabras de Ruiz-Gallardón ayer en estas páginas. Como nadie ha sido capaz de definir con eficacia el centrismo hasta ahora, los más escépticos piensan que la apelación al centro es una mera estrategia electoral para hacerse con el voto de los indecisos. Por razones obvias, necesitan algo más de campaña electoral que los identificados y convencidos, es decir, los de derechas y los de izquierdas.

Si admitimos, sin embargo, que el centrismo es algo más que indecisión y tiene un componente político e ideológico, creo que en España se define hoy alrededor del eje territorial. El centrista español, el que podría quizá decidir las próximas elecciones, no es el que está a medio camino entre la izquierda y la derecha, sino el que está a medio camino entre el independentismo nacionalista y el centralismo, o sea, en la defensa del Estado autonómico. Nuestra fractura esencial es la territorial, no la ideológica. Antes de las pasadas elecciones y durante la primera parte de la legislatura, la estrategia «centrista» del PSOE en ese terreno consistió en presentar al PP como extremista, como centralista opuesto a todo pacto supuestamente autonomista con el nacionalismo. Una vez que esa estrategia ha naufragado por la eclosión independentista de los aliados nacionalistas del PSOE, el extremismo ha quedado mucho más claramente definido alrededor de su único eje, el nacionalista.

Y el centrismo también. Alrededor de la capacidad para defender el autonomismo frente al independentismo. Y ni todo el transformismo de Zapatero puede hacer creer a estas alturas en su paso de los pactos con el extremismo nacionalista a una nueva política territorial de defensa del autonomismo consensuada con el PP. De hecho, ni lo ha intentado. El PSOE se propone conquistar al centro de la mano de los del derecho de autodeterminación. Como su victoria se juegue de verdad en el centro, como piensan algunos de sus estrategas, necesitará un milagro.

La voluntad impostora
HERMANN TERTSCH ABC 10 Diciembre 2007

«En lo económico, tranquilidad. En lo social, seguridad. En lo político, serenidad. En general, asuntos que no dividan». Así sintetiza la estrategia electoral de la organización Z -antes Partido Socialista Obrero Español- uno de los periodistas áulicos en un diario amigo. Pintan bastos en los sondeos y si no se endereza la cosa el pobre Pepiño Blanco podría verse obligado a salir al mercado internacional del trabajo y quizás disputarle a Rodrigo Rato su puesto en Lazard o rivalizar con él desde Goldmann and Sachs o la Banca Oppenheim. Algo parece ya perfilarse claramente -quizás la mejor noticia para la salubridad política nacional- y es que una ya muy posible derrota de Zapatero en las urnas desencadene una catarsis entre los socialistas que haga desaparecer a toda la secta Z en semanas y surgir o resurgir cuadros de mando responsables con una visión general de los intereses de España. No habrá que preguntarles por qué han tolerado en silencio -o con críticas de intimidad o catacumba- una demencial legislatura en la que se ha causado tan inmenso daño -tanto tan gratuito- a las instituciones, a la cohesión nacional, al tejido social, a la convivencia, a la igualdad entre ciudadanos y a la libertad de muchos compatriotas en amplias zonas del territorio nacional. El disfrute del poder inesperado y el miedo a perderlo explican muchas actitudes. La ponzoña lanzada sistemáticamente por la secta contra todo disidente o mero discrepante y su implacable disposición a utilizar su poder en la intimidación de propios y ajenos también ayudan a entenderlo.

Quienes en la primavera del 2004 se lanzaron a provocar y humillar a media España, a despreciar sus valores, inquietudes, creencias, prestigios y dignidades ahora llaman a sus peores insultadores profesionales a abordar solo «asuntos que no dividan». Cabría preguntarles que cuántos de estos asuntos han sobrevivido a sus casi cuatro años de intentos de destruir a la oposición democrática y expulsarla del nuevo régimen, ave fénix de la república inmaculada del abuelo, con que soñaba especialmente el gran arquitecto del universo armónico. Y aun sueña. Está claro que a este presidente sólo le salen bien las cosas que no dependen de su labor, gestión o pensamiento. Z piensa mucho, según confiesa a su muy agradecido hagiógrafo Suso del Toro en un libro demoledor para el personaje como lo han sido otros escritos por sus amigos. La impostura del personaje resulta incontrolable hasta para el halagador más entusiasta.

Materia prima
Hace días me encontré al simpático Suso en la calle Alcalá. Comentando nuestras no pequeñas discrepancias sobre Zapatero, me dijo que él contaba con la ventaja de manejar mucha «materia prima». Es una pena que la inmensa mayoría de los indecisos en estas elecciones no lean el jugo de semejante materia prima. Me atrevo a aventurar que, si así fuera, no habría error de Mariano Rajoy y sus especialistas en ello, que impidiera la mayoría absoluta del Partido Popular. Eso sí, también me atrevo a aventurar que, de ganar Zapatero, el libro de Suso puede acabar siendo asignatura de nuestros hijos y nietos.

Va a ser interesante comprobar como nos van a transmitir la tranquilidad en lo económico aquellos que han tenido que quitar postulados propios del PSOE del presupuesto para financiar extorsiones de sus aliados. Éstos que acaban de gastarse cerca de 70 millones de euros del erario público y una grave concesión para la creación de un Banco Institucional Vasco para evitar que una votación sin mayores consecuencias en el Congreso reprobara a una ministra que a la que la población hace tiempo no reprueba sino desprecia. Mientras cae el poder adquisitivo de todos, el timonel nos cuenta que nos envidian las grandes potencias.

¿Y de ETA qué decir? La legitimación política de su terror está consumada como la radicalización de todas las fuerzas enemigas de la Constitución. Cierto que ahora la organización Z sabe que le conviene utilizar la retórica y la política que tantos insultos le ha granjeado al PP. Pero su política es la que quiso aplicar cuando se veía fuerte. Volverá a ella después de una victoria electoral que considerará un plebiscito de aprobación de su negociación con ETA e intento de destrucción de la oposición democrática.

Estos de la «democracia avanzada» se nos vuelven socialdemócratas a tres meses de las elecciones. No lo son. La vocación impostora de Zapatero tiene ya un monumento imperecedero en el libro de su amigo Suso. El monumento a la secta lo financiamos ahora todos en la obscena campaña electoral del «Gobierno de España». Si fracasa, el PSOE puede volver a ser el partido socialdemócrata nacional con el que recomponer unas bases de convivencia que nunca debieron quedar a merced de gentes como Z y sus «pepiños».

Ese fracaso europeo...
ALBERTO SOTILLO ABC 10 Diciembre 2007

Ya no existe la lengua serbo-croata. Ahora lo que existe es «el serbio y el croata». Dos lenguas políticamente diferentes, aunque en el mundo real serbios y croatas tengan la misma dificultad para entenderse que la que pueda haber entre un señor de Sevilla y otro de Zamora. En Bosnia-Herzegovina, al serbocroata ahora le llaman «bosnio», denominación de la que nunca hubo noticia hasta su genial invención. Resulta así que existen cuatro lenguas -serbio, croata, bosnio y montenegrino-, diferentes en el mundo virtual de la política y casi idénticas en el real.

Es el mismo proceso por el que en estos años han proliferado en los Balcanes exóticos escudos y banderas que, si no fuera por la sangre que ha corrido por ellos, parecerían la imaginativa ocurrencia de un tebeo de Tintín. La próxima será la invención de la nueva bandera de Kosovo. Por el momento, su enseña oficial es la de la ONU. Pero pronto tendremos ocasión de deleitarnos con otro ocurrente invento del genio nacional. La independencia de Kosovo es una realidad tan ineluctable como la irrupción del idioma bosnio. Y como en los Balcanes no hay acción sin reacción, el siguiente de la lista será la «república Srpska» o ente nacional de los serbios de Bosnia, que desde los acuerdos de Dayton tanto se esfuerzan día a día en hacer inviable el estado bosnio en el que están integrados. Que nadie dude de que, tras la independencia kosovar, los serbobosnios se reafirmarán en seguir viviendo de espaldas a una Bosnia de papel. A continuación irá la Herzegovina croata que también forma parte del quebradizo estado bosnio. Y más al sur, descubriremos que Macedonia es otra Bosnia fracturable en tres o cuatro piezas. ¡Qué fracaso europeo!

Después de tanta guerra, Europa se dispone a dar su visto bueno a la creación de nuevos estados étnicamente puros en su solar. Nadie se pregunta por su viabilidad. Por el momento es sólo una forma de quitarse un problema de encima. Pero por muchos, muchos años, estos Balcanes despiezados sólo serán viables si continúan siendo un protectorado en el que la UE siga despilfarrando sin esperanza sus miles de millones de euros.

VEINTE VECES MÁS QUE EN VIOLENCIA DE GÉNERO
El Gobierno se gasta 1.000 millones de euros en publicidad hasta las generales
El Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero destinó en publicidad, hasta el 31 de diciembre de 2006, 684 millones de euros, una cifra que llegará a los mil millones al finalizar la presente legislatura. Este astronómico dato supone vente veces más que el presupuesto destinado a violencia doméstica o veinticinco más que al plan de guarderías. Según destapa este lunes el diario La Razón, Moncloa ha incumplido, además, la Ley de Publicidad Institucional que obliga a elaborar un plan con las previsiones de gasto.
Libertad Digital 10 Diciembre 2007

Según la información remitida al Congreso de los Diputados, hasta el 31 de diciembre de 2006, El Gobierno del PSOE se había gastado en publicidad 684 millones de euros, gasto que aumentará a los mil millones antes de finalizar la legislatura. Y todo ello a pesar de que ministerios como Defensa o Medio Ambiente, muy propensos a spots publicitarios, no han ofrecido información detallada sobre su presupuesto de publicidad.

La Razón desvela, además, que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha incumplido la Ley de Publicidad Institucional que obligaba a una "trasparencia total" en esta materia detallándose cuánto se gasta, que agencias y por qué son contratadas y qué medios sirven de soporte y por qué.

Concretamente, lo presupuestado por el Gobierno en propaganda institucional ha sido veinte veces más que lo destinado a violencia de género, veinticinco más que a guarderías o casi el doble que a dependencia.

Recortes de Prensa   Página Inicial