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Recortes de Prensa    Miércoles 12 Diciembre   2007

Enseñanza en castellano
Son cincuenta mil y han dado la cara
José García Domínguez Libertad Digital 12 Diciembre 2007

Si uno viviera en un sitio normal podría sentarse cada día ante del ordenador con el mismo propósito que cualquier columnista normal: para explicarle al Universo lo listo que es y lo bien que escribe. Pero uno nunca ha vivido en un sitio normal. Por eso admite que, dadas las circunstancias, su oficio consiste en difundir noticias disfrazándolas de opinión; noticias de las que sabe positivamente que nadie tendría el menor interés en amplificar. Qué le vamos a hacer, uno vive en Barcelona.

Así, uno repasa, hoy, los epítetos que se han lanzado impunemente desde la muy institucional prensa catalana contra el ciudadano Albert Boadella: "hijo de puta", "blasfemo", "luzbel de pacotilla", "amalgama ridícula de falangista provinciano y de militar melillense", "bufón pagado por los franquistas", "estúpido que cae de cuatro patas ante la estrategia criminal del Partido Popular", "indigno","miserable","puerco". Y releyéndolos comprende el genuino valor del gesto que han protagonizado esas cincuenta mil personas a las que se referirá en el próximo párrafo. Gentes con vidas anónimas y oficios anónimos que, a diferencia del ilustre injuriado, no dispondrán de un micrófono o una cámara de televisión para defenderse. Gentes que se han atrevido a dar un paso arriesgado aun a sabiendas de que sólo tienen mucho que perder y nada que ganar.

Y es que, hoy, uno quiere que se sepa que cincuenta mil catalanes de segunda han obligado a su clase política de tercera a debatir una proposición de ley sobre la enseñanza en la lengua materna. Que se sepa que van a forzar a esa tropa a repudiar la realidad con luz y taquígrafos gracias a la tozudez del profesor Francisco Caja, el principal promotor de la iniciativa legislativa popular. Que se sepa que la grotesca pandilla de charnegos renegados que dirige el PSC ya ha tramitado en el registro de la Cámara la preceptiva enmienda a la totalidad del texto. Que, por supuesto, CiU, ERC y los restos del naufragio del PSUC han hecho lo propio. Y que el próximo 19 de diciembre, fecha en la que está convocado el pleno, el gran problema lo tendrán los directores de La Vanguardia y El Periódico con tal de ingeniar cómo ocultarles la noticia a sus lectores.

A uno, en fin, le gustaría poder escribir también sobre la caspa herderiana que delata en las solapas a cierto nacionalismo español carpetovetónico. Y si uno viviese en un lugar normal, se emplearía en ello con sarcasmo e ironía. Mas, como ya se ha confesado ahí atrás, uno vive en Barcelona. Así que lo siento, admirados amigos, pero todavía no puedo jugar a ser columnista.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Doctrina constitucional
El deber de conocer el castellano
Ramón Villota Coullaut Libertad Digital 12 Diciembre 2007

La Constitución del 78 dice, en su artículo 3, que "el castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas también serán oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. La riqueza de las distintas modalidades lingüistas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección." Pues bien, este precepto ha ocasionado que en las comunidades autónomas vasca y catalana la lengua común de todos los españoles esté arrinconada en la enseñanza y también en el acceso a la función pública; es decir, que para ser funcionario en Cataluña o el País Vasco se ha convertido en una obligación conocer ambas lenguas.

Centrándonos en este segundo punto, el Tribunal Constitucional, en la importante sentencia 253/05, de 15 de noviembre, en referencia a la Administración de Justicia en el ámbito de la Comunidad Autónoma vasca, resuelve que la exigencia de conocimiento de la lengua autonómica cooficial debe encuadrarse en la proporcionalidad de dicha obligación. De esta manera, el conocimiento de la lengua cooficial puede ser entendido como mérito, o incluso como requisito para concretos supuestos en los que de "la naturaleza de las funciones a desempeñar se derive dicha exigencia", pero no se entiende que sea un requisito ineludible para cualquier español que, sin conocimiento de una de las lenguas cooficiales –la lengua vasca en el caso concreto de esta sentencia–, quiera ser funcionario en cualquiera de las comunidades autónomas que tengan como patrimonio cultural dos lenguas.

Y esto se debe, sigue diciendo el Tribunal Constitucional, al derecho de todos los españoles a "acceder en condiciones en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos", de conformidad con el artículo 23 de nuestra Constitución. Por tanto, tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional entienden que la existencia de lenguas cooficiales y el respeto a las mismas no puede implicar un respaldo a que la imposición del requisito lingüístico del conocimiento de la lengua autonómica perjudique a españoles de otras comunidades autónomas, a no ser que este perjuicio viniera acompañado de una explicación del porqué de la exigencia de un determinado perfil lingüístico.

Por tanto, como recoge un análisis de la profesora de Derecho Constitucional Patricia Fabeiro, la exigencia del conocimiento de una lengua cooficial se ha de justificar en virtud del puesto a desempeñar y las exigencias del mismo. Cualquier otra cosa entraría dentro de lo que el Tribunal Constitucional califica como discriminatorio, atentatorio a los artículos 14 (igualdad de todos los españoles) y 23 (que hace igualmente referencia a la igualdad de todos españoles, pero en relación a las funciones y cargos públicos), ambos dentro de nuestros derechos fundamentales. Con ello, la citada sentencia, aplicable a la Administración de Justicia vasca y al decreto de 31 de marzo del Gobierno Vasco, puede hacerse extensible a cualquier ámbito funcionarial de cualquier administración autonómica con lenguas cooficiales.

Ramón de Villota Coullaut es abogado, puede contactar con él aquí.

¿Hacia una recuperación nacional? También en educación
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS, de las Reales Academias Española y de la Historia ABC 12 Diciembre 2007

LOS crímenes de ETA en Capbreton han producido un impacto tan fuerte que es claro que la política de Zapatero con ETA y con los nacionalismos está agotada. Su intención de paz era excelente, aunque incluía también, cómo no, la de perpetuarse en el poder. Ha fracasado. ETA y sus crímenes, los últimos particularmente, han puesto término, esperamos, a todo un programa político contra el cual infinitos argumentos no valieron de nada. ETA ha puesto ante todos los ojos un hecho inocultable: no fue paz, fue guerra cruenta lo que vino. Los hechos abren una nueva fase que puede intentar una recuperación de la única nación, la española. Por primera vez ha habido un encuentro de los partidos políticos, que juntos han escrito que van a trabajar por la destrucción de ETA. Esto significa una reversión de la política de Zapatero, que, sin quererlo, no ha atenuado, sino al contrario, la voluntad sanguinaria de ETA. Y la voluntad separatista de los llamados nacionalismos moderados.

El Partido Socialista en el Gobierno ha hecho ya cambios significativos, y se espera que haga más. En varios terrenos: el legal y político entre ellos. Hay un giro, ese giro tendrá que ampliarse, los hechos mandan. Y existen dos posibles y hasta probables consecuencias. Primera, en una política normal, este fracaso se pagaría con la retirada de su principal responsable. En todo caso, estamos ante un Zapatero número 2, más o menos creíble. El gran problema es lograr que todos hagan que el cambio sea real, pese a recuerdos amargos.

Segunda consecuencia: este fracaso impone un acuerdo estable con el Partido Popular. La alianza socialistas-nacionalistas hace agua. Estos se decantan hacia el independentismo y nadie puede aceptarlo. Zapatero ha quedado aislado, sin votos que le eran vitales. ¿Salida? La Gran Coalición, como en Alemania. Debe hacerse creíble, con varias puntualizaciones.

Primera, el núcleo del PP quiere un acuerdo. Propone fortificar la Constitución, objeto de ludibrio tantas veces, quiere proteger nuestra lengua común, reservar para el Gobierno de España los temas decisivos, modificar una Ley Electoral aberrante. Recortar excesos localistas. Dentro del Socialismo hay muchos que podrían aproximarse a este programa.
Y, segunda, se descubre la verdadera cara de los nacionalismos, que han mostrado mínima preocupación ante ETA y siguen con declaraciones y manifestaciones cada vez más claramente separatistas. Son indignos de confianza.

Los llamados nacionalismos se atribuyen el término «nación» («somos una nación») en la acepción primera del Diccionario («conjunto de los habitantes de un país regido por un mismo gobierno»). Se equivocan. En este sentido sólo hay una nación, que es España. Otra cosa es que unas minorías hayan propuesto la nación política como programa y que, aunque nunca ganaron el 50 por ciento de los votos, de varias maneras hayan atraído tantos seguidores. Utilizando mil recursos, de la lengua al caos ferroviario en Barcelona.

El sentido político de «nación» es reciente, viene de la Revolución francesa. El sentido antiguo es la acepción tercera del Diccionario, se refiere a personas unidas por orígenes y tradiciones, incluida o no una lengua. «Nación» deriva del latín nascor, «nacer». Los nacionalistas juegan al equívoco con una palabra que conviene a tantas regiones de España. La politizan e inventan una historia en cada región.

De resultas de todo, la nación que tenemos, España, atraviesa una profunda crisis. Y lo que son las paradojas de la historia, unos hechos crueles pueden ser el punto de partida para una reflexión que anule un curso equivocado. Para una recuperación. Ojalá. La pongo entre interrogaciones.

Voy a añadir, brevemente, la necesidad de que la recuperación se extienda también a la enseñanza. Todos conocen el problema y el nuevo informe PISA lo difunde. Aunque no hay, por hoy, un programa conjunto que nos recupere de tanta mediocridad, tanto alejamiento del Humanismo y del Conocimiento. Mejor hablar en positivo. Y hay preguntas que hoy no sabemos contestar: ¿en qué medida leyes que rebajan los niveles de exigencia crean una sociedad floja o en qué medida es al revés o en qué otra ambos hechos se retroalimentan?

En todo caso, todo comenzó con la Ley General de Educación del 70, en el tardofranquismo. De entonces hasta acá ha seguido lo que en el Congreso de Estudios Clásicos de Octubre, en Valencia, llamé una persecución, con algunos respiros. La LOGSE del PSOE continúa con leves retoques y el PP hizo menos de lo que esperábamos. Sobre todo cuando, después de 2000, tenía mayoría absoluta. Dejó la LOCE o Ley de Calidad, que algo avanzaba, sin plasmar en decretos. Ahora la LOE del PSOE de 2006 ha sido otro golpe.

No entro a fondo, pero algo he de decir al menos de las materias que más cultivo, Lenguas Clásicas e Historia, sobre la base de disposiciones de este mismo año. En la ESO, nada se gana respecto a la LOE: se sigue con el latín entre las ocho materias de las que hay que elegir tres. Y la Cultura Clásica sólo es «de oferta obligada» en tercer curso, a la par con una segunda lengua extranjera. Una situación miserable. Nos lo jugamos casi todo al albur de las Autonomías.

En cambio, algo avanzan las lenguas clásicas, es la verdad, en el Bachillerato. En la LOE la palabra «griego» no era mencionada y «latín» tampoco en el Bachillerato. Ahora, el latín y el griego aparecen como materias de Modalidad en el Bachillerato de Ciencias Humanas y Sociales: dos cursos de griego y dos de latín. Son cuatro cursos dentro de los doce entre los que el alumno ha de elegir cinco.

El panorama no es muy optimista. Irá mejor o peor según las Autonomías, muchos pensamos que ese riesgo debería evitarse. Hay, en todo caso, un declive difícil de recuperar en la enseñanza de materias que habían alcanzado en España un alto nivel y que toda la tradición humanística, incluida en tiempos del Socialismo, apoyaba. Igual la II República española, que creó instituciones de las que venimos nosotros. Porque se trata de lenguas y culturas que han permeado toda Europa, sin ellas ni existiría.

Pero déjenme dos palabras sobre la Historia en la ESO. La Historia se incluye bajo un título que dice «Sociedad, Geografía e Historia» y, dentro de él, en un capítulo «Las sociedades pre-industriales». Hay mucho bla bla bla pedagógico, pero del proceso de creación de la nación España nada se dice. E igual en el Bachillerato, en el que sí hay Historia de España pero se evita, ya hablé de esto en ABC, toda referencia a ese mismo proceso de creación de nuestra nación en la Antigüedad y la Edad Media. Con los romanos y los godos, la reconquista (no mencionada) y los acuerdos entre todos que siguieron. Malo que una nación no quiera conocer su historia y su ser.

El peor síntoma es que ante las aberraciones ya casi ni reaccionamos. Muchísimos se encogen de hombros. Igual en la Universidad. El proyecto de dar las cátedras con sólo presentar unos papeles se condena, claro, en privado, pero al público apenas trasciende. Y, también en la Universidad, hay el tema de los famosos acuerdos de Bolonia. Menos cursos, más vulgar uniformismo. La especialidad, que la paguen los que puedan dentro de un master (¡que eslatín magister!) ¿Y qué serán los cursos generales de Humanidades? Temo lo peor. ¡Y con la anterior ministra se había consensuado una Titulación de Español, otra de Filología Clásica! En fin, comencé diciendo que ahora se hacía posible una recuperación de España. Esperémoslo, al menos. Termino diciendo que habría que extenderla a toda la Cultura humana y científica. Exigiendo valor y trabajo.

La lengua viva
La pesadilla del nacionalismo
Amando de Miguel Libertad Digital 12 Diciembre 2007

Xavi Hernández Navarro siente "un poquitín de rabia... a raíz de uno de sus textos marisabidillos, irónicos y ácidamente pedantes" sobre Cataluña. Aunque agradezco su conclusión: "Lo consigue. Es un crack."

Don Xavi se pregunta si yo me propongo "desestabilizar" el orden social al calificar de "nacionalsocialista" al Gobierno de Cataluña. Reconozco que la feliz comparación es de César Vidal y yo la tomo mientras me fumo un puro. Desgraciadamente, la realidad da pie para ese sarcasmo. ¿Pues no es el Gobierno catalán una alianza entre nacionalistas y socialistas? ¿No tienen esos gobernantes ínfulas totalitarias? Apunto el desahogo de don Xavi:

Me da la impresión de que desde determinados medios de la prensa capitalina ya se ha adoptado una especie de cliché para hablar de Catalunya y me da la impresión de que este automatismo hace mucho daño. Se fomenta el odio hacia lo catalán y el odio del catalán hacia lo español. Yo huyo de esas chorradas, pero COPE y cía está consiguiendo que el odio (absurdo) entre las dos realidades crezca. Y precisamente es incoherente. Si lo que COPE y cía quiere es una España UNA, con actitudes como las que defiende día a día tira piedras contra su propio tejado. Piedras, confrontación, odio. Y odio basado, en realidad, en la ignorancia, en los clichés y en los estereotipos.

La crítica de la COPE no fomenta ningún odio. El odio surge principalmente del intento del Gobierno catalán de erradicar el castellano de su territorio, algo que resulta perjudicial para Cataluña y que, por otra parte, será siempre un intento fallido. ¿Cabe mayor estupidez? Qué fácil sería que los padres en Cataluña pudieran elegir para sus hijos la enseñanza en castellano. Qué sencillo sería que en Cataluña hubiera algún medio público, enraizado en esa tierra (autonomía, región, nación; táchese lo que no proceda), que criticara alguna vez a su Gobierno. Veo el futuro de una Cataluña plenamente independiente más cercano al de Venezuela que al de Irlanda, y lo siento.

Att Borja ve en mis artículos sobre el nacionalismo "odio, nervios, prepotencia y totalitarismo e incluso cierto aire antiespañol". ¡Atiza! Concretamente don Att opina que "para muchos como usted, si [el vascuence] desapareciese, mejor". Pues no señor. El vascuence es parte de mi cultura y, por tanto, me interesa que se conserve y que medre. Lo que ocurre es que la política lingüística del Gobierno vasco es el mejor camino para que el vascuence llegue a extinguirse. Y, si eso no se produce (por intervención del Espíritu Santo), en el entretanto muchos vascos van a sufrir todavía más de forma desproporcionada. ¿Cómo no va a preocuparme una cosa así?

Joan Ribalta me comunica que no es verdad lo que dice Nacho Gil, que es imposible entrar en la web de la Generalidad de Cataluña, tecleando www.gencat.es. Don Joan asegura que se puede entrar perfectamente, aunque se aterriza en www.gencat.net. Desde luego, no me hago responsable de lo que afirman los libertarios. Este rincón es para que todos expongan sus opiniones y experiencias. También yo opino, y noto que a don Joan los dedos se le hacen huéspedes.

He de advertir que no contesto aquí más que a las posiciones mínimamente educadas de los nacionalistas. Omito comentar algunas misivas nacionalistas que son almacenes de desprecio y resentimiento. Como dijo aquel ministro catalanista de la Restauración. "¡Nunca nos entenderemos!".

Susana Molledo (Bilbao, Vizcaya) se desahoga: "¡Cómo me gustaría vivir en Valladolid, por ejemplo, y no tener que bajar la voz cuando en un sitio público pronuncio la palabra prohibida: España!". La razón de su malestar es doméstico: "[En Bilbao] es prácticamente imposible matricular a un niño en un Colegio público para que estudie en castellano, con el vascuence como asignatura". Supongo que siempre habrá algún nacionalista que esté dispuesto a redargüir que el testimonio de doña Susana es falso. Pero seguramente ese nacionalista utilizará un seudónimo mientras que doña Susana da la cara.

Maribel Torbek se pregunta por la adecuación de la voz "nacionalista", cuando, referida a Cataluña, significa realmente "independentista". Añade: "Ahí tienen a don Carod para atestiguarlo". Me aclara doña Maribel un curioso acto fallido del ordenador. Al aplicar el corrector ortográfico al texto anterior, sustituyó "Carod" por "Cardo". Esa confusión me permite concluir que la clave del nacionalismo catalán –y quizá de todos los nacionalismos– está en un talante áspero, hosco, en definitiva violento. Por eso el irredentismo (reivindicar otras tierras que hipotéticamente fueron de la nación) suele darse con el nacionalismo. Es el caso de los "países catalanes" y de la buena inteligencia del tal Carod o Cardo con los terroristas.
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Seguimos negociando
EDITORIAL Libertad Digital 12 Diciembre 2007

Todas las dudas e interrogantes que se abrieron tras el doble asesinato de Capbreton han quedado aclarados tras la sesión parlamentaria del martes, en la que el Gobierno en pleno desapareció de la cámara para evitar enfrentarse, al menos presencialmente, con la moción del Partido Popular que perseguía poner fin a la negociación con la ETA encallaba en la mayoría del PSOE y sus socios. Esta es la dolorosa realidad. Ni el atentado de la T-4 en plena "tregua" ni las muertes de Centeno y Trapero han conseguido mover la inextinguible voluntad de Zapatero de entenderse con los terroristas.

Las cartas, por fin al descubierto para todos los jugadores, ponen a cada uno en su sitio. A los populares en el que han ocupado toda la legislatura oponiéndose con firmeza al chantaje etarra; a los socios del Ejecutivo en el de comparsas activas de una política errada y derrotista; y, finalmente, al Gobierno y su partido en el de principales valedores del peor modo de perpetuar un problema o, visto desde otro ángulo, del mejor modo de entregar en bandeja de plata la dignidad nacional a una banda de criminales.

Lo que Ignacio Astarloa defendió en el Parlamento no era dar un excéntrico giro a la política antiterrorista, sino devolverla a su cauce natural, el de la Ley y la determinación inquebrantable de derrotar a la ETA para siempre. El Gobierno quiere, en definitiva, seguir negociando con la banda con el único condicionante de que ésta muestre algunas señales. Señales cuya naturaleza es, por lo demás, desconocida. Y no sólo eso: a pesar del ruido que Conde Pumpido ha armado en las dos últimas semanas, ni Zapatero ni ninguno de los que le acompañan en su singladura por el poder desea ver a ANV-PCTV fuera de la Ley. Lo cual viene a demostrar que las presuntas gestiones del Fiscal General del Estado no eran más que simple teatro con el que salvar la cara los días posteriores al atentado.

A poco menos de tres meses del final de la legislatura ha quedado meridianamente claro cuál era el punto fundamental e irrenunciable del programa Zapatero. Pero no del electoral, ese que estaba a la vista de todos durante la campaña de 2004, sino de un programa secreto que sólo se desveló trascurridos varios meses desde su llegada a Moncloa. Zapatero ocultó concienzudamente a su propio electorado cuáles eran sus verdaderas intenciones y cuál sería su empeño primordial si salía elegido presidente del Gobierno. Traicionados sus votantes tras una campaña mediática mareante, que incluía, cómo no, la inmisericorde laminación de los que se oponían a sus designios, Zapatero se concentró en culminar un plan fantasioso e inmoral que le ha terminado saliendo rana.

La ETA no quiere negociar, no quiere más diálogo que el impuesto por la fuerza de las armas, y ahí están los cuatro muertos del último año como prueba indeleble. Pero Zapatero no ceja, sigue en su empeño de rematar un proceso condenado al fracaso en el que, a modo de rehenes, nos ha embarcado a todos los españoles. Porque, a fin de cuentas, si él negocia, negociamos todos.

Proceso de rendición
La legislatura del terror
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Diciembre 2007

La intervención de Astarloa, el representante del PP, en la Cámara Baja fue ajustada a los cánones de las democracias más desarrolladas de Occidente. Sin embargo, a pesar de los últimos crímenes de ETA, el Gobierno no ha querido renunciar a la resolución política que el Congreso de los Diputados le concedió para negociar con la banda criminal. Por lo tanto, si el PSOE gana las elecciones seguirá como hasta ahora, haciendo cambalaches con ETA y gobernando con los nacionalistas. He ahí el gran "éxito" de toda su legislatura. También podría ser su gran fracaso, si y sólo si España fuera un país desarrollado democráticamente; sin embargo, tiendo a pensar que los votantes socialistas entienden menos de libertades y dignidad nacional que de formas diversas de engordar la panza. Me temo lo peor. La miseria y el rebajamiento moral, el despotismo administrativo y las paces bochornosas con los criminales que este Gobierno ha practicado con profusión a lo largo de su mandato dominarán sobre la conciencia nacional. Sobre la democracia.

Pronto el resultado de las elecciones generales me darán o me quitarán la razón. Mientras tanto, mientras llega el fin del socialismo o su continuidad, es menester recordar que el Gobierno acaba esta legislatura como la comenzó, a saber, negociando con el terrorismo. Sí, sí, marcado por el terror, o mejor, dirigido a dialogar con los terroristas será el juicio histórico que darán los futuros politólogos del Gobierno de Zapatero en una nación dividida. Por supuesto, habrá quien recuerde que, incluso antes de llegar al poder, un socio de los socialitas catalanes, Carod-Rovira, de ERC, negoció con ETA que la banda criminal no atentara en Cataluña.

ETA, tres semanas antes del atentado del 11-M, sacó un comunicado, exactamente el 18 de febrero de 2004, después de haberse reunido con Carod-Rovira en Francia, que dejaba claro el vínculo entre el terrorismo y el nacionalismo. Ese comunicado dejó al descubierto lo que sería el futuro político del socialismo español. La inflexibilidad de ETA a la hora de definir la agenda política del nacionalismo desnudaba el oportunismo de los políticos chantajistas. Carod-Rovira y ERC, el nacionalismo del PSC y de sus acompañantes en el Gobierno de Cataluña y también los nacionalistas del País Vasco quedan bien retratados en el comunicado de ETA. Las palabras de los criminales de ETA sembraron la duda entre los ciudadanos españoles de a pie, que intuían que todos esos políticos eran meros instrumentos, aliados coyunturales de ETA para llevar a cabo su política criminal.

El comunicado de ETA había penetrado en las entrañas de los ciudadanos: ETA dejaba de matar en Cataluña, sólo y exclusivamente porque su Gobierno había demostrado una voluntad independentista "similar" al de la banda criminal. Además, el comunicado de ETA dejaba claro un asunto clave: o Rodríguez Zapatero negociaba con ETA o era un cadáver político. El Gobierno, a pesar de los crímenes de ETA, optó por la negociación, o sea, por seguir a ETA. Eso es todo. Es duro de admitir para una persona educada en valores democráticos y pacíficos, pero es tan real como patético para los socialistas que aún luchan por la nación democrática. El PP lo acaba de poner en evidencia en el Congreso. En efecto, cuando al PSOE se le saca de sus medias verdades, de sus ambigüedades chantajistas, como ha hecho el PP en el Congreso de los Diputados, exigiendo que renuncie a ese "plus" para seguir negociando con ETA, aparece la verdad desnuda: entre el nacionalismo independentista y la nación democrática, el PSOE siempre se queda con el primero. Eso, insisto, no significará, como a algún demócrata le gustaría concluir, que el "pueblo" español le dé la espalda al PSOE en las elecciones próximas. Al contrario, si tenemos presente lo que sucedió en el pasado, incluso lo premiará.

No obstante, si dejamos al margen esas consideraciones sobre las relaciones del PSOE con ETA, sólo cabe una expectativa optimista para el PP en las próximas elecciones: recordar que, sin el atentado del 11-M, seguramente el PSOE nunca hubiera ganado las elecciones del 14-M.

A retratarse
Luis del Pino Libertad Digital 12 Diciembre 2007

Decíamos hace unos días que el termómetro que permitiría determinar si el Gobierno continúa su proceso de negociación con ETA serían los ataques que recibiera la AVT. En ese sentido, la furibunda ofensiva emprendida por distintos medios contra Francisco José Alcaraz, en la que el nivel de insultos ha alcanzado cotas nunca vistas, denota no sólo su inmensa frustración ante el fracaso de la manifestación con la que Zapatero quería esconder sus responsabilidades, sino también que el Gobierno pretende seguir cediendo ante ETA, para lo cual necesita acallar como sea a aquéllos que le están poniendo en evidencia.

En ese sentido, resulta alentador ver cómo el Partido Popular va a obligar esta tarde al Gobierno a que se pronuncie en el Parlamento, al presentar una propuesta para que se revoque la autorización parlamentaria de negociación con la banda asesina ETA.

Zapatero tendrá que retratarse. Veremos en qué quedan esas apelaciones a la "unidad para la derrota de ETA". ¿Qué excusa puede esgrimir el Gobierno para no apoyar la propuesta del PP? Me refiero a excusas "vendibles" ante la opinión pública, a quien difícilmente puede ya convencer la retórica hueca. El PSOE tendrá que demostrar si está verdaderamente dispuesto a combatir a ETA o si, por el contrario, piensa dejar pasar los dos nuevos asesinatos que ETA ha cometido.

Además, no puede existir un día más cargado de simbolismo, porque hoy se cumplen veinte años del macroatentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza, en el que murieron 11 personas, cinco de ellas niños, asesinadas por esa banda terrorista que algunos se empeñan en decir que siempre avisa de sus crímenes. Nadie avisó a quienes habitaban aquella Casa Cuartel de que iban a volarla. Como nadie nos avisó a los españoles de que el Gobierno del PSOE iba a ponerse de rodillas ante quienes cometieron aquel crimen. Porque, recordemos, Zapatero fue elegido con un programa electoral que prometía el mantenimiento del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Sí, ese mismo Pacto que Zapatero se encargó, antes y después del 11-M, de traicionar.

Hoy tiene la oportunidad de rectificar. Veremos si la aprovecha.

Mientras tanto, les recomiendo leer la carta escrita por Rosa Alcaraz en el vigésimo aniversario del atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza. Y les recomiendo ver también el vídeo homenaje a la Rebelión Cívica elaborado por los peones negros de Málaga.

Y les recuerdo también que hoy, día 11, las víctimas del 11-M de Alcalá de Henares han convocado una concentración en la Plaza de Cervantes de la ciudad complutense, a las 20:00 horas, como homenaje a quienes perdieron la vida en ese atentado que seguimos sin saber quién ordenó.

El PSOE se retrata
Editorial ABC 12 Diciembre 2007

EL Gobierno socialista volvió a demostrar ayer en el Congreso de los Diputados que no está dispuesto a comprometerse solemnemente en un cambio real de la política antiterrorista, y menos aún en dar pasos para recuperar el consenso con el Partido Popular. Las informaciones de estos días sobre una posible próxima demanda de ilegalización contra ANV y el Partido Comunista de las Tierras Vascas serían sólo la expresión de una actuación unilateral del Gobierno, necesaria pero insuficiente tanto para retomar el terreno perdido en esta legislatura pasiva como para despejar las dudas sobre la sinceridad de la supuesta rectificación emprendida por Rodríguez Zapatero. Las propuestas del PP que ayer fueron rechazadas por el bloque gubernamental eran sensatas, convenientes y oportunas para reconstruir una política seria y, sobre todo, una actitud de firmeza clara e inequívoca frente a los terroristas. No es el PP quien se equivoca al reiterar sus iniciativas parlamentarias a favor de la imprescriptibilidad de los delitos terroristas, de revocación de la resolución del Congreso para negociar con ETA y de ilegalización inmediata de ANV, sino el Gobierno y el PSOE al no entender que la ruptura formal de la tregua y, fundamentalmente, los cuatros asesinatos que ha cometido ETA desde el 30 de diciembre de 2006 obligan a certificar el fracaso sin paliativos de la política de Zapatero a favor de la negociación con los terroristas.

En este sentido, es particularmente preocupante el ejercicio de confusión que el Gobierno está aplicando a la ilegalización de ANV, lanzando mensajes a la opinión pública que no son ciertos y que sólo encierra el propósito de dar cobertura a una mera estrategia electoral. Contra ANV han existido indicios sobrados para instar su ilegalización hace muchos meses. Sólo no los han visto quienes se han tapado los ojos. ANV fue fundadora de Herri Batasuna en 1977, y de cara a las elecciones municipales de este año se prestó a ser la máscara de Batasuna. Tantos indicios había contra ANV -expresados en contundentes informes de la Guardia Civil- que todas las candidaturas impugnadas por estar colonizadas por ETA fueron anuladas por la Sala especial del Tribunal Supremo, y si no fue una ilegalización completa se debió sólo a esa diplomacia subterránea que practicó el Gobierno con los terroristas, incluso a pesar de los dos asesinatos de hace poco menos de un año en el aeropuerto de Barajas.

Es cierto que la ley de Partidos Políticos no tiene plazo concreto, obviedad señalada por la vicepresidenta primera del Gobierno, pero sí existe un plazo implícito para que la ilegalización de un partido filoterrorista surta el efecto principal de evitar que infecte las instituciones democráticas. A esto ya se llega tarde, porque el Gobierno de Rodríguez Zapatero permitió que el PCTV entrara en el Parlamento de Vitoria y ANV, en los ayuntamientos. Ahora, ilegalizar a uno y a otro, en función del calendario electoral, apenas remediará los daños causados por aquellas nefastas decisiones y sólo pondrá aún más de relieve los errores cometidos en estos años.

El presidente Zapatero nos debe una explicación
Roberto Blanco Valdés La Voz 12 Diciembre 2007

En un hecho insólito, el Congreso de los Diputados aprobó el 17 de mayo del 2005 una resolución autorizando al Gobierno a negociar con ETA si se cumplía, entre otras, una condición fundamental: que existiese una «clara voluntad» de ETA para «poner fin» a la violencia.

Por más que tal resolución fuera presentada por el presidente Zapatero como el acto habilitante para unas conversaciones que habrían de comenzar tras la venia de la cámara, hoy sabemos que ese pasmoso episodio constituyó solo un formidable cuento chino. ¿Con qué objeto? Muy sencillo: con el de diluir las responsabilidades que para el Gobierno pudieran derivarse del fracaso de una negociación que, en realidad, había comenzado mucho antes del visto bueno del Congreso.

Y es que el Gobierno estaba entonces convencido de que ETA había decidido dejar las armas y de que solo quería obtener a cambio de ello un trato privilegiado -es decir, excepcional- para sus presos y fugados.

Aunque pronto pudo comprobarse que tal convicción encerraba un craso error, Zapatero se empeñó en seguir adelante con la negociación pese a todas las evidencias que aconsejaban lo contrario. ¡Incluso contra la evidencia brutal del atentado de Barajas, que no le impidió seguir en tratos con ETA hasta pocas semanas antes de las municipales! Esa es la razón de que ANV tenga hoy cientos de concejales, que seguirán en sus cargos aun cuando sea ilegalizado -si lo fuera- su partido.

Solo el desarrollo de los acontecimientos posteriores al último proceso electoral ha sido, por lo que se ve, capaz de hacer dudar a Zapatero sobre si su solución negociada no habrá sido a la postre una ilusión de los sentidos. Aun así, ha tenido que producirse el trágico atentado en Capbreton para que el Gobierno se decida a acomodar toda su política a su énfasis retórico sobre la imposibilidad de una negociación para el fin del terrorismo. De hecho, solo tras el asesinato de los dos guardias civiles parece decidido Zapatero a instar la ilegalización de ANV.

Hay, sin embargo, algo todavía incompresible: ¿por qué se niega el Gobierno -ayer volvió a hacerlo en el Congreso- a anular la resolución del 2005 sobre la negociación con ETA? No vale ya, para explicar tal actitud, echar balones fuera y repetir la matraca de que todo es una estrategia del PP. ¡Pues claro que lo es! Una estrategia coherente con el hecho incontestable de que mantener abierta esa vía a la negociación es un grave error que dificulta la única política que se ha demostrado eficaz para acabar con ETA: la de forzar el desistimiento de la banda por imposibilidad de obtener el objetivo que persiguen todas sus acciones criminales: conseguir que el Gobierno se siente con ella a negociar.

Con el ojo de la democracia
Lorenzo Contreras Estrella Digital 12 Diciembre 2007

Bajo la acusación de oportunismo electoralista, el PP ha visto rechazada en el Congreso de los diputados su proposición de ley encaminada a la derogación de la resolución que autoriza el diálogo con ETA. El partido del Gobierno se ha quedado en la más absoluta soledad a la hora de los votos. En realidad es una circunstancia parlamentaria y política que anticipa una línea tolerante con la banda terrorista y preludia también la posibilidad de que la ilegalización de ANV, máscara de ETA, llegue a frustrarse a pesar de los preparativos que el Gobierno dice haber puesto en marcha para tal objeto. En ese sentido, la versión oficial habla de un “informe policial” que permita iniciar “el proceso”. Pero los síntomas no apuntan hacia esos derroteros, por más que, además del mencionado informe, el fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, haya ordenado, según ha trascendido, una demanda contra la permanencia de ANV y PCTV en el seno de la legalidad.

El criterio que se esgrime contra la pretensión del PP se llama, por tanto, como queda indicado, electoralismo y oportunismo. Ahora bien, ¿no es electoralismo oportunista el que se aplica oficialmente cuando la ilegalización de los partidos o formaciones que enmascaran las actividades de ETA, constituyéndose en sus brazos legales, se demora hasta el punto de inspirar serias dudas sobre su participación o no en las elecciones de marzo? ¿Qué es lo oportuno en esta coyuntura?

Si la situación fuese tan diáfana como quiere darse a entender en el plano de las intenciones del Gobierno, Zapatero se habría abstenido de manifestar, en la reciente cumbre euroafricana de Lisboa, que “no hay plazo” para la resolución ilegalizadota. Parece que se intenta una ganancia de tiempo. Por su parte, el ministro de Justicia, Fernández Bermejo, ha sumado incertidumbre a esta encrucijada cuando ha querido desvincular el llamado “proceso” de ilegalización de las próximas elecciones. Cabe preguntarse cómo se evitará ese riesgo a la vista del calendario político, pese a que Fernández Bermejo asegure, en referencia a los dirigentes pro etarras, que “los estamos vigilando con el ojo de la democracia”. Y para mayor ejercicio de funambulismo político, el ministro se ha atrevido a decir que la inexistencia de condena del asesinato de los guardias civiles en Capbreton, por parte de los dirigentes de ANV, “no está poniendo las cosas fáciles”.

¿Fáciles en qué sentido? ¿En el sentido de no dejar resquicio para salvarles de la ilegalización? El titular de Justicia se ha mostrado incluso apremiante cuando, en relación con la inexistente condena, expresa la opinión de que “la tendrían que hacer pronto”. De lo cual parece deducirse que, en la administración del tiempo político, no es limpio el juego que se practica. Porque Fernández Bermejo invita a la prisa condenatoria de los asesinatos como quien pone a unos amigos sobre aviso.

Es razonable sospechar que el Gobierno tiene en este asunto tan poca prisa como la que Bermejo atribuye a ANV. Pero no hay que desconfiar. El ministro de Justicia se compromete a ser expeditivo “en cuanto tenga pruebas”. O sea, que no es suficiente con las aportadas hasta ahora por los hechos que vienen acumulándose.

La actitud de la mayoría parlamentaria del Congreso de los Diputados, al rechazar la revocación del “permiso para negociar” con ETA, preconiza en resumidas cuentas que después de las elecciones generales, Zapatero, si la victoria le sonríe en las urnas, reanude contactos con la banda terrorista. Prohibido dudar.

El desencuentro
José Luis Manzanares Estrella Digital 12 Diciembre 2007

La AVT convoca una manifestación para exigir la derrota de ETA sin negociaciones ni contrapartidas y las calles de Madrid se llenan de gentes. Y esto sucede una vez y otra, y cuantas veces se repite la llamada. Reina en ellas un ambiente como de fiesta, de confirmación de un sentimiento nacional que no teme la calificación de patriotismo. Flamean las banderas de España junto a las del País Vasco y otras autonomías, y a nadie se le pregunta por sus preferencias políticas. Todos los asistentes piensan lo mismo en este punto. Primero la rendición incondicional —como sucedió en la Alemania de Hitler— y luego, si acaso, algunas medidas de perdón.

A partir de ahí, la sintonía de los manifestantes con el PP, el único gran partido político que compartió siempre dichos planteamientos, era inevitable. La actuación del Gobierno en relación con ETA y Batasuna ha sido durante los últimos años la argamasa que consolidó la unión de quienes se oponían al pretendido proceso de paz. Los piropos a Otegi como hombre de paz y el esperpento —también jurídico— del trato privilegiado a De Juana Chaos fueron ruedas de molino con las que la inmensa mayoría de los españoles no pudieron comulgar. Era evidente, además, que los terroristas continuaban con sus extorsiones, su rearme y su violencia callejera. O sea, que nada había de esa seria voluntad de abandonar la violencia que la autorización del Congreso de los Diputados requería para iniciar las negociaciones. El problema se internacionalizó en Bruselas y los filoetarras accedieron después a nuestras instituciones bajo siglas que, curiosamente, eran ilegales en unos municipios sí y en otros no.

Añádase que la tensión entre el Gobierno y las víctimas del terrorismo se agravó con el inoportuno nombramiento de comisario mal visto por aquellas. Súmense las desafortunadas declaraciones de una y otra parte: a ciertas víctimas les habría tocado la lotería y Rodríguez Zapatero sería poco menos que cómplice de ETA. Y se entenderá mejor el fiasco de esta convocatoria conjunta que, sin el apoyo de la AVT, sólo consiguió reunir a unas cinco mil personas en la capital de España.

Aunque el eslogan de la convocatoria se plegara a los deseos de los críticos —la palabra paz fue sustituida por la de derrota—, muchos españoles temen que se trate de una maniobra a corto plazo para capear el temporal. Y es que aquí no hay dos posiciones que se acercan hasta coincidir en un punto común, sino una actitud que se ha revelado correcta y otra que ha resultado ser un grave error. Aunque nos una el deseo de acabar con ETA, sigue separándonos, por debajo de las palabras solemnes, la alternativa entre negociación y derrota. Mientras que no se revoque la autorización del Congreso para negociación con los terroristas continuará la división de España en dos bandos.

No hay más traca que la de ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital 12 Diciembre 2007

Digan lo que digan el Gobierno, el PSOE y sus aliados, los hechos le han dado la razón al PP en la lucha contra el terrorismo de ETA y han dejado en la peor evidencia al presidente Zapatero, que se fue a una negociación sin la menor prudencia, reintegrando en la vida política al entorno político del terror, sin garantías de fin de la violencia, aceptando el diálogo político con la banda terrorista, uniendo esta decisión a la reforma de los Estatutos y caminando de la mano del nacionalismo radical de ERC, al tiempo que dio la espalda al otro gran partido nacional, el PP, y a las víctimas de ETA.

Por eso, no dicen la verdad los tribunos del PSOE y sus publicistas cuando acusan al PP de no apoyar al Gobierno en su política antiterrorista, porque esa política no ha sido, hasta ahora y tras el segundo atentado criminal de la banda, plenamente antiterrorista, sino de negociación política con los jefes de ETA y sus representantes políticos, Otegi, ese “hombre de paz”.

Y ahora que el fracaso negociador está bañado con sangre inocente, ahora piden desde el PSOE la unidad de los demócratas que rompió Zapatero en un tiempo en el que se creía “príncipe de la paz”. Ahora desde el Gobierno acusan al PP de electoralismo, con el terrorismo de por medio, que fue lo que hizo el PSOE tras el atentado del 11M, subido en los errores de Aznar. Y ahora y ayer, desde la tribuna del Congreso de los Diputados se acusa al PP de montar una traca final de legislatura sobre el último atentado de ETA cuando la realidad es que en este país no hay más traca que la criminal de la banda a la que, error tras error, incluso después del atentado de Barajas, este Gobierno ha dado alas que ahora pretende cortar, sin renunciar a borrar el mandato negociador que le dio el Congreso pero, poco a poco, aceptando con claro interés electoral, ese sí, viejas peticiones del PP como la de poner fuera de las elecciones a ANV.

¿Por qué no quiere Zapatero que el Congreso, ante los atentados de ETA, anule el mandato negociador? ¿Acaso sigue pensado el presidente en volver a negociar con la banda si gana las elecciones? ¿Cuáles son sus argumentos para no anular la decisión parlamentaria y dejarla en vigor?

El mayor error de Zapatero en la legislatura fue no actuar como presidente de todos los españoles, sino sólo como protector de los seguidores PSOE y de los nacionalistas, y ahora pide unidad en torno a su presidencia. Pide a la oposición que renuncie a su función democrática y a defender lo que no ha dudado en reclamar durante los pasados años. Quiere Zapatero que el PP comparta sus errores, y que renuncie a su posición para que los españoles no le pasen factura en las próximas elecciones que están al llegar. Pues el presidente se vuelve a equivocar, con el PP, en primer lugar, y después con los ciudadanos, porque a base de acusar al contrario de romper la unidad de los demócratas contra ETA —que él dinamitó—, y a la que los propios ciudadanos dieron la espalda en la última convocatoria unitaria en la Puerta de Alcalá, lo único que conseguirá el presidente Zapatero es que el ruido ensordecedor ponga cada vez más claro y en evidencia su tremendo error.

Proceso de rendición
¿Y ahora qué?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Diciembre 2007

Todos siguen donde estaban; los unos por la labor de vencer a la ETA, los otros inflexibles en la rendición, inasequibles a la dignidad, dispuestos a negociar con los terroristas. Mediante una simple votación se ha comprobado lo sincera que fue la presencia del PSOE y los partidillos palmeros de la anti España en la fallida manifa madrileña.

Con pulcritud extrema, concedimos el beneficio de la duda al presidente que un aciago día de 2005 había tendido la mano a ETA a cambio de señales. Y señales de humo ha tenido; del humo de las pistolas que abatieron a nuestros jóvenes ángeles de la guarda.

Nos contaban los más enterados, los mejor informados, los que están en el ajo, que esta vez iba en serio, que el presidente había entendido lo que había que hacer, que los asesinatos de Capbreton habían devuelto a la realidad al lewiscarrolliano y a su equipo. Apostillaban que la intención de seguir negociando era un rumor perverso de la extrema derecha.

Causa ya hartazgo que los más enterados no se enteren de nada, que los mejor informados desinformen, que los que están en el ajo sirvan a sus lectores ajo y agua. ¿Extrema derecha? La votación del Congreso es de una claridad meridiana: el PSOE rechaza desdecirse, mantiene vigente la resolución de 2005.

Por cuarta vez se niega el parlamento a asumir lo que reza el primer punto de Astarloa, que contiene todos los demás: "Con los terroristas no se va a negociar nunca". Dice pues el poder legislativo –aunque sea por omisión y forzado por la palanca de la oposición– que estamos donde estábamos, que con los terroristas se dialogará si median señales.

Vamos a dejarnos de cuentos, que se trata de la vida y de la libertad. Si el Gobierno está manchado y ni siquiera desea lavarse las manos, ocultarlo no mejorará las cosas. Z está de rodillas ante los asesinos; les dice de todas las maneras imaginables que una palabra de ellos bastará para sanarle. Puaj. Si a alguien esto le sigue pareciendo de extrema derecha es que se ha perdido en el extremo centro de la nada.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.


El Gobierno ni ilegaliza ANV ni cierra la puerta a negociar con ETA
EDITORIAL Elsemanaldigital 12 Diciembre 2007

Ayer martes el PP presentó en el Congreso de los Diputados una proposición sobre política antiterrorista que incluía la ilegalización de los partidos de la izquierda abertzale ANV y PCTV, en aplicación de la vigente Ley de Partidos, y la revocación de la resolución que la Cámara Baja aprobó en mayo de 2005 y que respalda al Gobierno para iniciar el diálogo con ETA "en ausencia de violencia". A pesar de los acontecimientos del último año, en el que la banda terrorista ha asesinado a cuatro personas más, sin contar innumerables otros actos violentos, el PSOE y sus aliados han votado contra la propuesta, que ha sido derrotada.

El pasado martes 4 de diciembre todos los partidos políticos y sindicatos se concentraron en la Puerta de Alcalá de Madrid pidiendo la "derrota de ETA". Ayer muchos de aquellos convocantes votaron contra una propuesta del PP evidentemente dirigida a esa derrota. Esa votación puede entenderse además como un aval implícito al Gobierno para que José Luis Rodríguez Zapatero vuelva a tratar con los terroristas cuando se den, a su juicio, las circunstancias convenientes. Si las cosas no fuesen así el PSOE y quienes votaron ayer con los socialistas podrían haberse apuntado un excelente tanto en el Congreso, confirmando la unidad de los demócratas contra ETA y dando contenido político a las declaraciones de Zapatero y del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras el asesinato de dos guardias civiles en Capbreton el primer día de diciembre.

El PSOE parece querer conservar las manos libres por si decide acercarse a los terroristas en el futuro, aunque su imagen quiera ser ahora de firmeza. Los hechos son sin embargo elocuentes: el Gobierno pudo ayer unirse al PP y quitar además un gran argumento electoral a Mariano Rajoy, y no quiso hacerlo.

A nadie se oculta el trasfondo electoral de la votación de ayer. Si la prensa afín al PSOE filtra oficiosamente el proyecto de ilegalización total de ANV por parte del Gobierno en fechas electorales, al tiempo que se especula con detenciones de dirigentes etarras, es innegable que se está sopesando el efecto electoral de tales noticias. Zapatero parece decidido a cambiar su imagen de débil frente al terrorismo, que en las urnas puede perjudicarle, sin por ello adoptar medidas reales y de fondo como serían las propuestas por el PP. Por de pronto ni ilegaliza los que según los tribunales son portavoces institucionales de ETA ni se niega del todo a hablar con ésta. Y así parece que llegaremos a marzo, entre fuegos artificiales de cara al público y continuismo de fondo en las políticas del Gobierno.

Mariano Rajoy garantiza, como candidato a la presidencia del Gobierno, que en caso de llegar a La Moncloa las cosas cambiarían: un consenso real como el Pacto por las Libertades sacaría de nuevo a los terroristas de las instituciones, haría imposibles sus objetivos, excluiría toda la negociación y llevaría antes o después a la derrota de ETA. Los españoles quieren mayoritariamente que PP y PSOE se pongan de acuerdo en esos puntos, pero de hecho sólo el PP vota por ellos.

20 años después de Zaragoza
Tonia Etxarri El Correo 12 Diciembre 2007

La fecha de caducidad de la unidad contra el terrorismo expiró ayer. Justo cuando el PP, por cuarta vez, fracasaba en el Congreso con su petición de que se retirase el permiso para negociar con ETA y que se ilegalizase a ANV. Ayer, precisamente, se cumplían veinte años del atentado de ETA contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, en donde murieron once personas, entre ellas cinco niñas.

Hace veinte años, un día como el de ayer, ETA presionaba al Gobierno en plena negociación de Argel. Desde entonces, la banda no ha variado de objetivos. Ni ha sufrido bajas por diferencias ideológicas. Ni desbandada considerable de votos. El grueso de su representación electoral se mantiene, a pesar de las dificultades que, sobre todo en la etapa del Gobierno de Aznar, tuvieron que sortear. Su capacidad de aterrorizar es mucho menor y el rechazo social se ha incrementando notablemente. Pero ahí siguen.

En todo este tiempo han intercambiado estilos y siglas para utilizar las instituciones desde donde poder controlar e intimidar a las fuerzas políticas democráticas. Han ido alternando treguas con acoso a la población. Guiños y ramas de olivo con la presión de las armas. Ahora, después de la ruptura del último montaje de su alto el fuego, el Gobierno de Zapatero ha tenido que ponerse al frente del clamor popular para recuperar una política de firmeza con la aplicación de la Justicia, aunque es posible que si se hubiera dado ya el paso anunciado para ilegalizar a ANV, el PP se habría ahorrado una iniciativa que no le corresponde.

Seguramente a las familias de los dos guardias civiles tiroteados en Capbreton les parecerá que se ha avanzado poco desde aquel atentado en Zaragoza. Pero hay algunos datos para el optimismo: a pesar de su reorganización durante la tregua, los comandos tienen sus movimientos mucho más controlados por la Policía. Después del atentado en Francia, el presidente Zapatero da muestras de agradecimiento al presidente Sarkozy (hoy lo hará también el Rey Juan Carlos en París). Un presidente, como el galo, que ya ha demostrado cómo reaccionan las autoridades de un país que ha servido durante tantos años de santuario a los terroristas y en donde éstos han dado el paso desesperado de matar cerca de su refugio.

La otra cara de la moneda es la radicalización de las autoridades nacionalistas. Después del pacto de Lizarra, y del proyecto de consulta de Ibarretxe, el camino no es fácil. Al Gobierno vasco le tiene encandilado, ahora, el proceso de independencia de Kosovo. Su portavoz dice que es un ejemplo. ¿Hombre! Euskadi no ha sufrido el bombardeo de la OTAN ni vivido bajo el protectorado de la ONU, ni tiene la inflación, el desempleo y las mafias de los kosovares. Pero quien empezó identificándose con las islas Cíes sigue buscando su Itaca independiente. Eso sí, sin que ETA le marque la agenda.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Contra el conformismo, por la reforma del sistema
José Luis González Quirós* El Confidencial12 Diciembre 2007

La política española produce una extraña sensación de estancamiento que recuerda aquella definición del fútbol que daba Gary Lineker, ex delantero inglés del Barça, “un deporte en el que juegan once contra once y en el que, al final, siempre gana Alemania”. Aquí, al final ganan los nacionalistas, como lo acaba de mostrar la derrota de la Ley de Presupuestos en el Senado. Los nacionalistas tienen la extraña habilidad de nadar y guardar la ropa: cobran por estar y cobran, algo más, cuando deciden salirse.

Se mire por dónde se mire, la subordinación del resto de los españoles al humor tornadizo de los de CIU, los de Ezquerra, el PNV o el BNG, no acaba de resultar razonable porque atenta a un principio lógico esencial: que las partes no pueden ser más que el todo. Aquí los nacionalistas son el todo cuando les conviene (en los territorios en que dominan la alternativa es casi imposible) y, cuando son la parte, se las arreglan para que no haya manera de formar un todo sin contar con ellos.

Los nacionalismos son los grandes beneficiarios del bipartidismo imperfecto en el que ha cristalizado nuestro sistema electoral, una situación que está produciendo un enojo creciente en la sociedad española. A veces puede parecer inevitable que España tenga que alimentar a una suerte de zánganos que, encima, nos reprochan ser poco laboriosos y vivir a su costa, pero no lo es. Este estado de las cosas debería corregirse mediante una reforma del sistema dispuesta a hacer imposibles tales excesos o, al menos, mucho más difíciles y costosos, aspiración que pasa por un acuerdo entre los dos grandes partidos para reformar un sistema que, en su actual diseño, los hace casi inevitables, por más que muchos estemos convencidos de que ese arreglo solo será posible con un ZP derrotado y retirado por los suyos.

El hecho es que las próximas elecciones dibujan un panorama en el que, o no estará Rajoy (porque el PP, caso de perder, tendría que tomarse muy en serio la necesidad de cambios de fondo), o no estará Zapatero, porque sería evidente que el PSOE nunca recuperaría el poder con las políticas que le habrían llevado a perderlo. Esto, se mire como se mire, tampoco es normal y es la prueba definitiva de que el sistema se ha vuelto disfuncional, de que los partidos se aíslan cada vez más de los electores y de que éstos no se acaban de encontrar a gusto ante un mercado tan poco dinámico como el político.

Es demasiado ingenuo suponer que sólo las reglas tienen la culpa de este desaguisado. En efecto, cambiar algunas es sumamente conveniente, pero en absoluto será suficiente. Tiene que cambiar también poderosamente la cultura política de los españoles que, en esta legislatura, se ha escorado de manera lamentable hacia un radicalismo absurdo. Un personaje tan poco sospechoso como el Presidente del Congreso no ha vacilado en advertir de los riesgos que tendría continuar con esta pendiente maniquea. Tanto el PSOE como el PP tienen mucho que aprender de un liberalismo práctico sin el que la democracia se convierte en una palabra vacía. Lo mismo cabe decir de los grupos de prensa, absurdamente alineados con el dogma respectivo en lugar de servir al derecho de información del público.

La necesidad de esa reforma está en el aire y son muchos los síntomas que la anuncian: la aparición de nuevos partidos, con lo difícil que resulta abrirse un hueco; las propuestas de reforma constitucional que han anunciado tanto el PP como el partido de Rosa Díez, y el hartazgo de muchos ciudadanos perfectamente perceptible en los blogs y en los escasos huecos que los medios de prensa tradicionales dejan para que el común pueda decir lo que siente. Cabe esperar que, como en el caso de la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio que propuso Esperanza Aguirre, se acaben subiendo al carro de la reforma la mayoría de las fuerzas políticas (salvo, claro está, los que están ordeñando a fondo las carencias del presente).

Las leyes de la democracia no tienen que ser, como pretendían serlo las del franquismo, inalterables por su propia naturaleza. Lo lógico es que, treinta años después, se nos ocurran algunas enmiendas razonables al sistema, sin que eso signifique empezar de nuevo la casa ni, mucho menos, arrojar a nadie a las tinieblas exteriores. La mayoría de los españoles no es nacionalista, ni siquiera nacionalista español; muy al contrario, está a gusto con un país diverso (lo son todos, en alguna medida) y con una distribución territorial del poder que es muy razonable. Pero no creo que nadie pueda estar de acuerdo con que haya diecisiete espacios aéreos, diecisiete tribunales supremos, o una insoportable variedad de planes de estudio que, a veces, quedan convertidos en mera propaganda paleta.

La idea de una reforma territorial es uno de los aciertos de la democracia del 78, pero se han cometido bastantes excesos en su nombre y es hora de ponerlos a remojo. El bipartidismo es también un acierto, pero habría que evitar que continuase deslizándose hacia su caricatura. La agenda política está muy abierta para quienes quieran emplear la imaginación dispuesta a sugerir a los españoles que no deben conformarse, porque se puede mejorar.

*José Luis González Quirós es analista político y escritor.

Llegar a fin de mes
ANTONIO BURGOS ABC 12 Diciembre 2007

HACE muchos años, cuando empezaba la dictadura de lo políticamente correcto, le comenté una vez a Rajoy una frase que vi que le impresionó: «Algo grave ocurre en España cuando la proclamación de obvio se ha convertido en una heroicidad».

Tanto le gustó la frase, que sin más registro de la propiedad que mi palabra, se la doné para sí y sus herederos, tanto su uso y disfrute como su cita y su glosa, sin que por ello tuviera que pagarme un solo duro en regalías y derechos de autor, que aunque soy socio de la SGAE, todo no va a ser como el canon digital.

Ayer a mediodía, en el Foro de ABC, en Sevilla, sin tener que meterme en carretera, comprobé que Rajoy no solamente ha hecho suya la frase, sino que, lo que es más raro en los tiempos que corren, ha pasado de las palabras a los hechos. Pues aquí, de boquilla, todos somos gloria bendita, pero otra cuestión es igualar con la vida el pensamiento. Ayer, en el citado Foro, Rajoy hizo una heroicidad mayor aún que la proclamación de lo obvio: usar el sentido común. Yo nunca había ido a un recital de sentido común. Había asistido a recitales de cantautores con su guitarrita, de pianistas de fama o principiantes, a recitales de violín. Incluso muchas veces, en encerronas en forma de cenita simpática, a recitales de ego a cargo de alguna señora muy pagada de sí misma, de las que son capaces de llevarse toda la noche hablando de ellas, de lo guapas que son, del casoplón que se han hecho, del marido tan inteligente que cazaron o de los niños tan listos que le han salido, y de los braguetazos que cada uno de ellos ha dado en sus respectivas bodas, coleccionando ora coronas condales, ora latifundios que ni te cuento, según los casos y necesidades. Pero hasta ayer, la verdad, en forma de una cosa muy rara que le dicen «conferencia-almuerzo» (que es la mejor forma de que no se almuerce a modo ni que el señor que habla dé a gusto su conferencia), no había asistido en mi vida a un recital de sentido común. Eso es ya aquí más raro que escuchar un recital de guitarra flamenca en Laponia o un recital de gregoriano en la mezquita de Larache.

Y ese recital de sentido común lo dio Rajoy. Que dijo una heroica proclamación de la obviedad que todo el mundo silencia: que aquí mucho proyecto de toquetear el Estado y la Constitución si hace falta, que no hace. Que aquí mucho reformar los Estatutos que nadie pedía que se cambiasen, y que a nadie quitaban el sueño. Que aquí mucho negociar con la ETA y dejar que sus cómplices, encubridores y mantenedores se sienten en las instituciones democráticas y cobren la tela marinera del dinero público para seguir asesinando. Que aquí mucha política exterior basada en la Alianza de Civilizaciones, y mucho estar en manos de las minorías nacionalistas cada vez más radicalizadas y cada vez pidiendo más el manso, pero que nadie se ha ocupado hasta ahora de que a la gente le llegue el sueldo a fin de mes. Y que aquí, entre la subida de las hipotecas y el aumento bestial de los precios de todo, desde la gasolina al pan, desde la luz a la leche, que es ya la leche, cada vez es más difícil llegar con el sueldo a fin de mes. Y que cuando él llegue al Gobierno, lo primero que piensa hacer es dejarse de fantasías moriscas de alianza de civilizaciones y de tonterías y armas al hombro de modificar el modelo de Estado, para ocuparse de lo que de verdad le quita el sueño al personal: que el cirio cada vez es más corto y la procesión, más larga; que cada vez se acaba antes el sueldo del mes; que si antes se llegaba con fatiguitas al día 22, es que ya no le da a la mayoría de los españoles para más allá del día 20.

Creo, no obstante, que Rajoy cometió una temeridad adelantando este firme propósito. No sabe a quiénes tiene delante. El problema del PP es que se esfuerza en dirimir los combates políticos con un florete de esgrima y conforme al código caballeresco del honor, cuando sus adversarios tienen en la mano la navaja cachicuerna para rajar a quien les contradiga. Yo que Rajoy no hubiera anunciado ayer su objetivo de que los españoles lleguemos a fin de mes. Porque igual que Chávez ha retrasado el reloj media hora para que los venezolanos duerman más, sus amiguetes españoles, estos insentatos que nos gobiernan, son capaces de poner meses de 15 días, para que a todos nos llegue el sueldo a fin de mes.

La jugada de ANV
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Diciembre 2007

En su día, Felipe González llegó a mantener varias vías de diálogo con ETA mientras los expertos secuestraban a Segundo Marey o torturaban a Lasa y Zabala. Una experiencia tan contradictoria debería habernos curado de espantos en relación con la forma que tienen los socialistas de afrontar el terrorismo. Si hubiéramos aprendido esta lección, ahora no debería sorprendernos tanto la ilegalización de la ANV a los pocos meses de haber sido legalizada y, en general, deberíamos haber estado preparados para entender el golpe de timón que ha dado el gobierno de Zapatero al interrumpir las negociaciones con ETA a la vista de las elecciones de marzo. ¿O acaso esto es más escandaloso que haber negociado con ETA en el Caribe y en las cárceles mientras se rodaba en el País Vasco un guión de Tarantino? Para los socialistas nadie tiene tanto derecho como ellos a justificar los medios por el fin. La conquista del poder es moral por definición cuando va vinculada al «progreso».

Y ahora estamos en esos momentos en los que mandan los sondeos. La adaptación a estos es un imperativo moral puesto que el poder, que está en juego, también lo es. Algo que comprende muy bien Otegi como hombre de paz y de progreso. Él sabe que ya habrá tiempo en los cuatro próximos años para nuevos golpes de timón. Para el referéndum, desde luego.

De aquí a marzo, Zapatero nos dirá que él nunca dejó de vender «paz», «diálogo», «contactos»... y que coherentemente con ese discurso ahora ilegaliza a la ANV. ¿Pura retórica? Ahí están los hechos, nos dirá: el fin de las negociaciones, el parón de la anexión de Navarra, la continuación del macroproceso, las detenciones de etarras, la ilegalización de la ANV...

Si Rodríguez Zapatero gana las elecciones que se celebran en marzo, dará un nuevo golpe de timón. Esta vez, a favor de ETA. ¿Burdo, tosco, inmoral? Los votantes del PSOE se justificarán con la paz y las bondades de una España plurinacional. Así, el círculo que comenzó Felipe González al entregar el País Vasco y Cataluña al PNV y a CiU quedará terminado por Zapatero al cerrarlo con los radicales.

ETA – ANV, El País da pruebas de una posible prevaricación de Zapatero, Garzón y Pumpido
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 12 Diciembre 2007

Guerra Interprogres, batalla número 76. Esta vuelve a ser una batalla en la que el ejercito prisáico utiliza por enésima vez la táctica de soltarle a Zapatero un descomunal misil crucero cargado de pruebas fehacientes de una casi segura prevaricación en relación con sus cesiones a ETA, camuflado el misil so capa de lisonja. Estos chicos de Prisa dicen que en abril, mucho antes de las municipales de mayo de 2007, Zapatero, Pumpido y Garzón disponían de informes policiales con un “reguero de indicios” de que ANV estaba controlada por ETA, llegando a disponer de datos de la propia ETA que reconocía tal control.

El artículo de El País es para leérselo entero y guardarlo en algún sitio, porque es explosivo. ZP dice ahora que aguarda los últimos informes policiales para ir contra ANV, pero El País, queriendo meter el dedo en el ojo de ZP por motivos despechados de todos conocidos, dice que los informes de ahora no diferirán de los que ya tienen desde abril nuestras egregias autoridades, Garzón incluido.

“Los expertos de la lucha antiterrorista consultados indican que el informe final que esperan todas esas instituciones de Policía y Guardia Civil para actuar contra ANV, con vistas a su ilegalización o suspensión, no diferirán en gran medida de los ya emitidos meses atrás.”

La posible prevaricación del trío excelso formado por Zapatero, Garzón y Pumpido la plantea El País en el primer párrafo del artículo aclaratorio de hoy con estos titulares “Guardia Civil y policía suman ya múltiples indicios contra ANV. Los informes elevados en abril detallan sus conexiones con HB y con ETA “

“Los informes policiales secretos que poseen el Gobierno, la Fiscalía General del Estado y el juez Baltasar Garzón sobre ANV desde el pasado abril incluyen un reguero de indicios de que la formación independentista presenta "evidentes vinculaciones con HB" y, según documentos intervenidos a dirigentes etarras, con la propia ETA. Ante la ilegalización de Batasuna en 2003, ETA se refiere a su intención de "hacer uso de las siglas de dicha formación [ANV] para soslayar la ilegalización de Batasuna".”

Estamos hablando de abril de 2007, tenían todos estos datos y muchos más que detalla El País del contenido del informe policial y sin embargo, sabiendo eso, dejan que la mitad de las candidaturas de ANV - ETA concurran a las municipales. Para mayor escarnio insisten los de Prisa en que los informes que esperan ahora para promover la ilegalización de ANV no van a diferir de los de abril, es decir, con los mismos datos que tenían cuando consintieron que ETA se presentase a las municipales ahora quieren ilegalizar a ANV pero sabiendo que ETA seguirá con los concejales y lo mas hiriente, utilizando dinero público para matar a pesar de la teórica ilegalización.

La propia ETA reconoce que ANV la controlan ellos y la dejan presentarse. La propia ETA reconoció que el PCTV es cosa suya y ahí sigue, y mientras Zapatero tocando al violón la opereta “Nadie como yo lucha contra ETA”.

Los delitos de alta traición deben ser algo parecido a lo que Zapatero hizo, pero en este país no pasa nada hasta que no sale en el Tomate, y esto creo que no ha salido en el Tomate y la gente muda. Los malos malísimos son los del PP que piden en el Congreso que se ilegalice a los etarras de las instituciones, y los buenos buenísimos son ZP y otros garzones que sabiendo que ETA es ANV y que ANV es ETA les dejan aterrizar en ayuntamientos para obtener fondos y otras cosas con las que continuar sus trabajos habituales.

Y aquí no pasa nada.

Otaola
Zapatero no habría hecho lo mismo
Ignacio Villa Libertad Digital 12 Diciembre 2007

La decisión de Regina Otaola es un ejemplo para todos. Hasta las últimas elecciones municipales, Lizarza se había convertido en un feudo del entramado etarra. Era un símbolo del poderío de los terroristas. Pero con la llegada de Otaola a la alcaldía de esa localidad guipuzcoana las cosas han cambiado. Y lo han hecho gracias a la valentía de esta mujer, que por encima de todo defiende la libertad y la democracia. Con Otaola han vuelto a Lizarza los símbolos de la nación y de la libertad. Un regreso que se ha visto marcado por la violencia y las amenazas terroristas.

El último gesto de valentía de Regina Otaola, que hemos conocido este martes, ha sido cambiar el nombre que desde hacía mucho tiempo recibía la plaza del ayuntamiento, y que era el de un etarra. La alcaldesa de Lizarza ha decidido que a partir de ahora se llame Plaza de la Libertad. De esta forma, Otaola se convierte una vez más en una referencia de claridad moral en un entorno donde la ambigüedad, la cobardía, el doble lenguaje, el compadreo y la connivencia con el terror campan a sus anchas.

El cambio de nombre no es un pulso con los etarras, no es un golpe en la mesa producido por el hartazgo, no es un arranque de valor. Es mucho más. Otaola nos ha demostrado a todos que no hay pretexto que justifique la cobardía y que las caretas sobran. Con su decisión, además, ha vuelto a poner luz sobre la realidad del día a día en el País Vasco. La plaza principal de un pueblo tenía el nombre de un asesino y nadie hacía nada.

Inútil resulta esperar nada del Gobierno nacionalista vasco. Ya sabemos todos de que pie cojean. Pero no estaría de más saber la opinión de Zapatero, Rubalcaba, Pepe Blanco o Fernández Bermejo sobre la decisión de Regina Otaola. No la sabemos, pero la intuimos. Es difícil dudar, por más que algunos lo hagan, cuando el presidente ha llamado accidente a un atentado terrorista, cuando el ministro del Interior ha justificado el trato de guante de seda para el sanguinario De Juana Chaos, cuando el secretario de Organización del PSOE ha vapuleado públicamente a las víctimas del terrorismo, cuando el ministro de Justicia no se retrata ante la ilegalización de ANV y el PCTV. No parece que sea muy difícil acertar sobre lo que hubieran hecho estos cuatro si se encontraran en la posición de la alcaldesa de Lizarza: limitarse a mirar hacia otro lado.

Zapatero, visto lo visto, jamás hubiera cambiado el nombre de la plaza. Habría dado muchas excusas y gastado mucha retórica para, finalmente, no mover un dedo y permitir que todo siguiera igual. Con Regina Otaola, las cosas han cambiado.

Memoria histriónica: del Homo Carrillus a Zetaperus Talantis
Alfredo Casquero elsemanaldigital 12 Diciembre 2007

Asumida es la querencia de la izquierdona española por las dictaduras comunistas. Vertiginosa, la propagación de este específico virus que emponzoña sin indulgencia nuestras relaciones exteriores. Antropólogos, psiquiatras, neurólogos, médicos y profesionales de muchas otras y diversas especialidades de todo el mundo estudian sus comportamientos, sus escritos y analizan muestras excrementicias de los residuos ideológicos de una especie ya en vías de extinción. Sin embargo, las condiciones climatológicas y/o medioambientales de la Península Ibérica han generado un ecosistema peculiar y único en el mundo, facilitando el desarrollo y fortalecimiento de este prototipo homínido, de la familia del casi extinto Australopitecus Marx.

El entorno español facilita la procreación continua de un género humano aparcado del normal proceso evolutivo de la especie. Varias son las razones de tan curioso fenómeno de la naturaleza, ejemplo sin igual de la idiosincrasia y especificidad de lo español, paradigmática nación también en la rama evolutiva de las especies. En primer lugar las abundantes cosechas dinerarias recogidas durante la época del clan Gonzalus, Alfonsus Neandertalis, y el homo Roldanus, entre otros, favorecieron el crecimiento de la Tribu Izquierdaica, asentada desde tiempo inmemorial en la región sur de la Península. El considerable progreso de dicha tribu propició la división del trabajo por sexo y edad, una organización más depurada en clanes y tribus y el abandono de la vida nómada, lo que contribuyó sin ninguna duda al florecimiento y extensión de la raza. Comienzan a practicar la caza mayor, abandonando el carroñeo, además de dedicarse a la recolección de toda suerte de obras públicas y sus consiguientes beneficios.

De ésta época no se conservan documentos escritos, aunque nos ha llegado por tradición oral valiosísimos cuentos repetidos durante generaciones, como Alibabá, Barbaroja en el AVE, Juan el Cafelitos, y Filesa la princesa. Análisis en microscopio electrónico muestran cierto desgaste en las yemas de los dedos. Eso, junto con otras evidencias indirectas, demuestran que su ocupación mayor era la de contar ingentes montañas de papel bancario, denominado con el transcurso de los siglos billetes, actividad que ocupaba gran parte del tiempo de estos singulares primates humanos.

Otro argumento de peso apuntala la supervivencia heroica y contranatura de la especie en estudio. La Tribu Izquierdaica, identificada por una fuerte adhesión al clan, tiene sin embargo leves taras mentales que les originan, en determinadas ocasiones, pérdidas absolutas de memoria, desconocimiento del medio que les rodean y patológicos ocultamientos de sus vivencias.

Recientes estudios de campo demuestran que Zetaperus Talantis y Homo Llamazares, éste último seguramente el último eslabón, han elaborado particulares teorías sobre la memoria de su Preshistoria ignorando, en el desarrollo de sus planes de expansión, cómo sus ancestros aniquilaron en el valle de Paracuellos a millares de otros homínidos, enfrentados con ellos por sus creencias mitológicas. Carrillus Ensangrentadus, fósil que aún muestran con orgullo y artífice directo de dicha matanza, es continuamente homenajeado y participa con fruición en los diversos aquelarres de la tribu, lo que prueba de forma contundente lo anteriormente expuesto.

Quizá nos encontremos ante una raza irrepetible, únicos en su comportamiento, y que gusta rodearse de otros raros elementos de la especie particularmente violentos pero de cuya compañía, por las imágenes tomadas en cautividad, gozan con auténtico deleite: los sujetos, Tiranus Castris, y Cromañón Chávez, serán objeto en breve de otra brillante disertación histórico-científica. Mismamente, como la que acaban ustedes de disfrutar.

En Argelia no cesa el rayo
José Javaloyes Estrella Digital 12 Diciembre 2007

Al Qaeda dio la consigna para todo el Magreb. Ni franceses ni españoles en Argelia ni en Marruecos. Pero es en Argelia donde la consigna se observa con más asiduidad de sangre y más lujo de víctimas. Será porque allí llevan 15 años de guerra civil, tan intermitente como sangrienta, entre el Estado y el islamismo que no renuncia a su victoria electoral de 1992. Un triunfo que le fue arrebatado por el Ejército en un golpe cuyas consecuencias sangrientas —cientos de miles de muertos— nunca llegan a agotarse, por más que la paz se proclame oficialmente. Los rescoldos no se extinguen y en ellos cargan los terroristas las bombas de ahora mismo.

En Marruecos la cosa es distinta porque el islamismo del sultanato tiene una virtualidad homeopática, curativa (similia similibus curantur), como de vacuna entre la población. Por algo Miramamolín —como los españoles decimos desde 1212, el año de la victoria en las Navas de Tolosa, ahí junto a Despeñaperros— es el Comendador de los Creyentes. Lo cual no ha sido suficiente a veces, como en los atentados de Casablanca, mayo del 2003, contra la Casa de España, dos meses después de la Cumbre de las Azores.

Los dos coches bombas de ayer en Argel —que causaron más de 60 muertos y decenas de heridos, habían sido precedidos por otro atentado, el pasado 11 de abril, del que resultaron 30 muertos y 200 heridos— estallaron sobre el eco mismo de la visita que el presidente Sarkozy efectuó al país para firmar con el Gobierno argelino —como antes lo había hecho con el Gobierno marroquí— una serie de contratos espectaculares, incluido el que tenían firmado ya para Gassi Tuil Repsol y Gas Natural.

(Birlamiento cumplidamente apantallado para los españoles con la volcada cooperación total de Francia en la lucha contra ETA. Estas cosas las han hecho siempre muy bien los gobiernos de París en contratos sobre trenes, aviones, carros de combate, helicópteros y centrales nucleares. Son tan interesadamente cooperantes como sus propias oenegés. Todo cuanto hacen suele tener retornos que multiplican generosamente lo políticamente invertido. Incluso con el hecho de que el presidente Rodríguez siempre le llame “Nicolás” en público).

Pero a lo que íbamos. La brutalidad terrorista de Al Qaeda obedece también en el caso de Argelia a un diseño estratégico, dentro de su fantasmagórico discurso de guerra contra Occidente en general y contra Europa en particular. Perturbar con atentados el normal suministro de gas y petróleo argelinos es algo que entra dentro de su lógica y de su “racionalidad”. Será por eso que en Argelia nunca cesa el rayo.

«La ineficacia de la Administración perjudica a nuestras empresas»
Agencias Periodista Digital 12 Diciembre 2007

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, ha denunciado que "la falta de competitividad" de nuestras Administraciones Públicas "dificulta la vida diaria de las empresas".

Así lo puso de manifiesto el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, durante la celebración de la Asamblea General Extraordinaria de la organización, en la que se presentó el Plan Estratégico para la mejora de la competitividad de la economía durante el periodo 2008-2011.

'Nuestros problemas inmediatos se encuentran en la subida de los precios', señaló Díaz Ferrán antes de añadir que 'todo parece indicar' que España seguirá manteniendo el diferencial de inflación con los socios comunitarios, lo que, unido al mayor crecimiento de los costes laborales unitarios, continuará erosionando la competitividad de la economía nacional.

Con todo, el presidente de la CEOE mostró la confianza de la patronal en la economía española y en su buen sistema financiero, y, en este sentido, aseguró que España seguirá creciendo por encima de la media europea. Sin embargo, también dejó patente la desconfianza de las empresas hacia las administraciones públicas, de las que dijó con rotundidad que 'no son competitivas' por culpa, entre otras cuestiones, de un exceso de regulación.

Por ello, Díaz Ferrán solicitó una política, 'por encima de posiciones partidistas y electoralistas', que termine en unas administraciones públicas 'eficaces' y 'rápidas'. 'No podemos seguir viendo a las administraciones públicas como un obstáculo a salvar, cuando deberían ser un colaborador necesario', aseveró.

Ante esta situación, la CEOE demandó 'acciones urgentes' dirigidas a la externacionalización de la gestión de los servicios públicos, a la liberalización de los sectores que aún no lo están por completo, así como a la formación y cualificación de los trabajadores.

REDUCCIÓN DE COSTES LABORALES Y MENOS IMPUESTOS
Por otro lado, la CEOE insistió hoy en que la mejora de la competitividad de las empresas españolas pasa también por una reducción de los costes laborales unitarios, así como por una rebaja de impuestos.

En el primer capítulo, la patronal apostó por una reducción de los costes laborales no salariales, así como por la 'flexibilidad en las relaciones laborales', con el fin de dotar a las empresas de una mayor capacidad de adaptación al contexto económico.

Por otra parte, al tiempo que demandó una cultura preventiva respecto a los riesgos laborales por parte tanto de empresarios como de trabajadores, puso de manifiesto la necesidad de 'trabajar más y mejor' ante el inicio de un nuevo ciclo económico, y, en este sentido, indicó que 'las cifras de absentismo laboral no van en esta dirección'.

En el plano fiscal, Díaz Ferrán insistió en la asociación de 'menos impuestos, más actividad, más desarrollo y puestos de trabajo y, por consiguiente, mayor recaudación'.

Por ello, instó al Gobierno a reducir los tipos del Impuesto de Sociedades, a suprimir los Impuestos de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio, así como el de Actividades Económicas y, por el contrario, a dotar de 'estabilidad y seguridad jurídica' las deducciones por inversión en I+D+i.

En el plano internacional, la preocupación de los empresarios se extiende en dos direcciones. En primer lugar, la organización solicitó una 'efectiva promoción y defensa de las empresas en el exterior' y, en segundo, alertó de la pérdida de posiciones como 'polo de atracción' de las inversiones extranjeras en los últimos años.

DEFENSA DE LA INDEPENDENCIA DE LA CEOE
Por otro lado, Díaz Ferrán dedicó gran parte de su intervención en la Asamblea General Extraordinaria a defender la independencia de la organización que preside y su papel de referente, en medio de alusiones implícitas a las Cámaras de Comercio, con las que la CEOE rivaliza como cabeza visible del mundo empresarial.

En primer lugar, precisó que, para desarrollar el Plan Estratégico, la CEOE 'debe seguir siendo, en España, el referente permanente y de vanguardia de representación y defensa de los empresarios'. Además, señaló que la CEOE ha defendido siempre que 'para tener condición de representativos, es necesaria la libertad de afiliación', frente a las Cámaras de Comercio, que obligan a sus socios a estar vinculados a la asociación.

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