AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 15 Diciembre   2007

ETA, Francia y Rubalcaba
EDITORIAL Libertad Digital 15 Diciembre 2007

ETA ha vuelto a marcar la agenda política con un nuevo comunicado en el que reivindica el asesinato de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero y pone a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el punto de mira "estén donde estén", es decir, en España y fuera de ella.

Parece obvio resaltar que la banda terrorista ha desmentido punto por punto las palabras de Rubalcaba –que, por otro lado, ya habían dejado de tenerse en pie según se iban conociendo los detalles de los hechos– cuando el ministro del Interior calificó el atentado de "encuentro fortuito" y habló de un "tiroteo" en lo que fueron unos disparos hechos a sangre fría contra unos agentes desarmados. Unas palabras por las que, para variar, no se ha disculpado, y que suponen el enésimo intento del Gobierno por blanquear a una banda terrorista cuando volvía a hacer lo que mejor sabe hacer: matar.

Es triste tener un Gobierno al que no se puede creer cuando dice lo contrario que una banda de asesinos. Pero es imposible hacerlo cuando se nos intenta presentar a unos etarras casi obligados a matar a dos guardias civiles tras encontrárselos por casualidad. ETA afirma que ya amenazó al Gobierno, durante esas conversaciones que en su día nos dijeron que no existían, con atentar contra quienes realizaban "prácticas del terrorismo del Estado contra militantes vascos", es decir, detenían criminales etarras. Rubalcaba no podía ignorar este dato y, sin embargo, prefirió dar la versión del "encuentro fortuito" para ver si así este crimen no les salpicaba tanto. Lástima de realidad, que es tan tozuda.

No obstante, la nota más novedosa de este comunicado es que es la primera vez que ETA reivindica un atentado en suelo francés. Además, amenazan con hacerlo de nuevo. Tras la desaparición del santuario francés y la firme voluntad de Sarkozy de luchar contra la banda terrorista, parece que ETA ha considerado que no merece la pena el "alto el fuego permanente" que mantenían en el país vecino. Sin embargo, especifican explícitamente que atentarán sólo contra españoles, posiblemente en el intento de no incitar a la gendarmería francesa a redoblar su celo.

Pero lo difícil es reconciliar la idea de que ETA esté peor que nunca, como ha dicho recientemente Rubalcaba, con la amenaza de la banda terrorista de ampliar sus actividades al territorio francés. Podrían tratarse de meras bravatas de un grupo de criminales que está en pleno declive. Pero no parece que sea así; los balones de oxígeno que ha recibido en estos cuatro años lo han fortalecido y muchos de los pasos que se han dado en la legitimación política e internacional de la banda y de sus objetivos costará mucho desandarlos.

En cualquier caso, lo que resulta más evidente que nunca tras este comunicado es que ETA está en lo de siempre, que es matar, y el Gobierno de Zapatero también, que es negociar con los asesinos. Le ofreció el PP una última oportunidad de arrepentirse y presentarse a las elecciones con algo de legitimidad, aunque fuera escasa, frente a la ciudadanía en materia de lucha antiterrorista. Prefirieron seguir en sus trece. Esperemos que las urnas los condenen a la oposición por ello.

Comunicado de ETA
¿Qué pasa ahora con el atentado fortuito?

Ignacio Villa Libertad Digital 15 Diciembre 2007

El nuevo comunicado de la banda terrorista ETA viene a confirmar una vez más que el Gobierno de Zapatero y el de Ibarretxe siguen empeñados en mantener la puerta abierta al proceso de rendición una vez que hayan pasado las elecciones generales.

Los terroristas han confirmado ser los autores del atentado del sur de Francia en el que asesinaron a dos guardias civiles y anuncian que seguirán matando donde sea y como sea. Algo que ya resultaba evidente para cualquiera que quisiera ver por mucho que el ministro del Interior se haya empeñado en seguir mintiendo a los ciudadanos españoles. Tras este comunicado, Rubalcaba debería coger la maleta e irse a su casa. Y es que sus declaraciones desde el último atentado mortal de la banda terrorista no podrían haber sido menos afortunadas. Primero calificando de "fortuito" el doble atentado mortal de Capbreton y luego diciendo que ETA está peor que nunca. Pues bien, los etarras han querido dejar muy claro que el atentado del sur de Francia no fue un encuentro casual en una cafetería y que, desde luego, están dispuestos a mantener la ofensiva terrorista, incluso en territorio francés. Rubalcaba, como siempre, nos ha mentido. Lo ha hecho, como tantas otras veces, pensando que con sus simplezas iba a engañar al sentido común de los españoles y eso nunca será posible.

Este comunicado de la banda terrorista ETA ha coincidido con una nueva petición de Ibarretxe para que se legalice Batasuna; una organización que forma parte del entramado terrorista y que apoya sin matices los crímenes y amenazas de ésta. Esto no parece importarle al lehendakari, que demuestra así no ser capaz de ajustarse a los mínimos que se exigen en una democracia homologable y consolidada. Tampoco parece que le haya molestado en lo más mínimo coincidir con el mensaje de los propios terroristas, que han manifestado su satisfacción por sentar al Gobierno español en el banquillo de Estrasburgo.

En definitiva, este nuevo comunicado de ETA ha permitido certificar dos realidades. El Gobierno de Zapatero miente y el Gobierno vasco persiste en su empeño de apoyar a ETA-Batasuna. Rubalcaba ha quedado en un ridículo soberano, atroz y demoledor. Ibarretxe, por su parte, descubre el pastel hediondo de su estrategia sin pudor alguno. Cada uno se queda donde estaba desde hace mucho tiempo, aunque intentaran jugar con la verdad y la mentira. Y aunque ninguna de las dos actitudes sorprende, la del ministro del Interior resulta especialmente llamativa. Ya sabíamos que Rubalcaba miente, pero se le presuponía algo más de maestría en una labor que tanto y tan bien ha realizado durante toda su vida política. Semejante torpeza en cuestión tan complicada parece demostrar que se ha perdido por completo el control de la situación.

El Gobierno, que no ha cerrado la puerta del proceso de rendición, intenta salvar los muebles hasta las elecciones generales como puede, que es de mala manera. No escarmientan. Con los terroristas no se puede negociar nada. Hay que limitarse a vencerles. Hacer otra cosa es caer en sus trampas, jugar con la democracia y poner en peligro la libertad.

En todo caso, estarán conmigo en que tiene su morbo saber como saldrá del paso el ministro del Interior cuando en su próxima comparecencia pública alguien le pregunte si sigue pensando que el atentado de Capbreton fue "fortuito". Fue un error como para coger la maleta e irse a su casa. Pero es algo que estos ojos no verán.

Comunicado de ETA
Acción, reacción, acción
Emilio Campmany Libertad Digital 15 Diciembre 2007

Es algo pronto para poder afirmarlo con total seguridad, pero todo apunta a que la ETA ha alcanzado la conclusión de que ya no es posible extraer más zumo del limón Zapatero y que ha llegado el momento de desembarazarse de él.

Desde Moncloa y desde Interior nos lanzarán el mensaje de que el comunicado es consecuencia de la firmeza con la que el presidente ha defendido los intereses nacionales frente a la banda y que todo ello constituye la prueba evidente de que jamás hubo intención de conceder nada que fuera realmente esencial.

Ojalá fuera cierto. Pero no lo es. Si lo fuera, el Gobierno no habría insistido en que el Parlamento le siguiera dejando la puerta abierta a una ulterior negociación cuando tal actitud le perjudica electoralmente. Por mucho que atente ETA, creen que, si renuncian definitivamente a la negociación y a lo que prometieron conceder al final de ella, será mucho peor.

Los cerebros del PSOE siempre han pensado que la ETA no consentiría una victoria del PP con el que tiene menos posibilidades de llegar a un acuerdo y que se contendría de "atentar mucho" mientras el Gobierno mantuviera cierta disposición a negociar. De paso, la estrategia serviría para aislar al PP y poder presentarlo como una formación extremista, que hace oposición con lo único con lo que no debe hacerse, con el terrorismo.

Sin embargo, todo les está saliendo mal. Ni los éxitos policiales terminan de convencer a nadie de que Zapatero puede ser un tipo muy duro en la lucha antiterrorista, ni la ETA está dispuesta a soportar más presión policial para que Zapatero gane las elecciones a cambio de vagas promesas de sustanciosas concesiones futuras. Muy probablemente, el presidente recibirá en las próximas horas una llamada telefónica de algún compañero de partido que le dirá: te dije que convocaras para finales de octubre y no me hiciste caso; ahora, a ver quién levanta esto.

Con todo, sean cuales sean las tribulaciones de Zapatero ante la cita electoral, no son más que mera anécdota ante la terrible evidencia: toda esta legislatura de torpezas que ha girado en torno a la negociación con ETA no ha servido más que para que los terroristas se rearmen y la futura independencia del País Vasco sea más probable. Y encima, va a haber más muertes. No son cosas que puedan arreglarse con una sonrisa.

Desde los años sesenta en que nació la banda, la táctica etarra se ha basado siempre en la dialéctica "acción, reacción, acción". Parecen haber concluido que, ya repuestos del asedio al que les sometió Aznar, procede volver a aquélla. Pueden incluso haber pensado que la misma será a la larga más eficaz con un Gobierno del PP que con el de Zapatero, habida cuenta de que con el PP hay más posibilidades de una "reacción" exagerada que facilite el desenvolvimiento de la vieja dialéctica revolucionaria. Apuntarse el tanto de influir decisivamente en las elecciones puede constituir además una tentación difícil de resistir. Por otro lado, al final, la cabra siempre tira al monte, y los terroristas terminan haciendo lo único que saben: atentar.

El PP debe apoyar a Zapatero si es verdad que, por fin, está dispuesto a irse a por ellos. El obstáculo puede ser que a lo mejor ni siquiera tras el comunicado lo está.

ETA en campaña
Editorial ABC 15 Diciembre 2007

LA banda terrorista ETA anticipó ayer, a través del diario «Gara», una parte del comunicado que hoy publicará en su integridad y en el que asume la autoría del asesinato de los dos guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero en la localidad francesa de Capbreton. ETA demuestra con esta nota que nada ha cambiado en su seno y que sigue siendo la misma organización criminal que merece ser erradicada incondicional y absolutamente por el Estado. La naturaleza terrorista de ETA es inmutable y, por esto mismo, cualquier proceso de diálogo o negociación política con sus miembros está condenado al fracaso desde su origen. El mensaje de ETA es el mismo de siempre: está en «guerra» con el Estado español y su política es el terror. Fuera de estas coordenadas, ETA es un espejismo; en ellas, ETA se identifica tal cual es. Cualquier intento de tratar a la banda como interlocutor y gestor de su propia extinción es, simplemente, una locura. Además, los etarras parecen querer introducir en su comunicado elementos dirigidos, en función de sus intereses, al Gobierno y a la izquierda proetarra.

El tono del comunicado confirma que ETA se ha dispuesto para un largo período de terrorismo en cualquier lugar, lo que implica que los terroristas ya no se ponen límites territoriales por afinidad independentista, y que de aquella ETA aparentemente dispuesta a asumir compromisos políticos no queda más que el espejismo que se creó para dar cobertura al proceso de negociación con el Gobierno. El mensaje para el Ejecutivo y para todas las instituciones es nítido, porque ETA anuncia una dura campaña de terror, tanto más intensa cuanto más cerca estén las elecciones generales de 2008.
Por otro lado, ETA quiere mantener la cohesión de la izquierda abertzale con el argumento habitual: la culpa de los atentados es del Estado y de las víctimas. Por eso, la versión de ETA sobre el doble asesinato de Capbreton -nada fortuito ni casual y del que los asesinos se jactan- arranca de sus «quejas» a los representantes del Gobierno español durante la negociación por supuestas «prácticas del terrorismo de Estado contra militantes vascos», a las cuales la banda terrorista «respondería». De esta forma, ETA se exonera de cualquier responsabilidad y presenta su terrorismo como una respuesta que pretende legítima para evitar fisuras en las bases de la izquierda abertzale.

La referencia a la negociación política con el Gobierno está envenenada, porque ETA sabe que es el flanco por donde hace aguas el crédito del Ejecutivo presidido por Rodríguez Zapatero. Sea o no cierto lo que afirma a ETA al respecto en este comunicado, es evidente que el proceso de negociación política impulsado por el PSOE y seguido desde 2004 por el Gobierno socialista está dando a los terroristas una fuente de justificación frente a la izquierda abertzale. Este es uno más de los muchos perjuicios que ha ocasionado esta desgraciada iniciativa del PSOE. ETA pone la realidad en sus términos trágicos, a golpe de tiros y comunicados. Los hechos dan la razón a quienes alertaban de que el proceso de negociación era tiempo perdido para el Estado y terreno ganado para los terroristas. ETA sigue debilitada y sus terroristas caen poco a poco en manos de la Policía, pero ahora tiene plataformas políticas que vuelven a servir como altavoces sociales, tramas de control ciudadano, redes de captación y circuitos de financiación. La distancia se está haciendo cada días más amplia entre lo que necesita España para acabar con ETA y el discurso ambiguo y esquivo de Zapatero sobre el consenso antiterrorista con el PP y la determinación del Estado contra la izquierda proetarra.

UPyD, en precario
Editorial ABC 15 Diciembre 2007

LAS entidades bancarias tienen todo el derecho a financiar o no a partidos políticos; son empresas con ánimo de lucro y entra en su más elemental lógica que sólo presten recursos con suficientes garantías de solvencia. A tenor de lo ocurrido con el nuevo partido Unión, Progreso y Democracia, liderado por Rosa Díez, Fernando Savater, Carlos Martínez Gorriarán y Mikel Buesa, los bancos y cajas de ahorro no confían en las posibilidades de la nueva formación y le han negado los créditos solicitados. Es ilógico lanzar una reproche a entidades privadas por esa decisión, aunque parece procedente plantear una digresión al respecto porque, como han denunciado los líderes de la nueva formación, muchas entidades financieras prestan con largueza a los partidos ya implantados, les benefician con moratorias extraordinarias e, incluso, con condonaciones de deuda. Valdría la pena también plantear alguna reflexión sobre el papel que en las finanzas de los partidos -especialmente de los pequeños partidos nacionalistas- juegan las cajas de ahorro y el rol de las administraciones públicas que abundan en subvenciones varias a fundaciones y organizaciones tantas veces tributarias o paralelas a los partidos políticos.

Desde estas constataciones, resulta un tanto lamentable que unas personas tan políticamente comprometidas contra el terrorismo, que impugnan los nacionalismos disgregadores y apuestan por la cohesión nacional y la ciudadanía en igualdad para todos los españoles -y lo hacen desde la izquierda- se encuentren en una situación económica tan precaria. Tanto por sus trayectorias personales y políticas, como por los objetivos que pretenden con su concurrencia a los próximos comicios generales, hubieran merecido alguna mayor receptividad a sus pretensiones. Porque si no hay dinero -sea de entidades financieras, sea de patrocinadores privados, sea de mecenas políticos- para una iniciativa de las características de UPyD, es que el sistema social y político español presenta síntomas de una rigidez arteriosclerótica.

Para los que conocen los padecimientos personales de varios de los líderes de la nueva formación, muchos de ellos amenazados por el terrorismo etarra y algunos víctimas de la banda, la escasez de medios con la que abordan su aventura política, al margen de la adhesión que la causa suscite en cada cual, provoca cierta desazón y tristeza, porque España necesita que los representantes potenciales de una izquierda nacional -que el PSOE ha dejado de representar en esta legislatura- dispongan, al menos, de ciertas y mínimas condiciones de salida. Se las tendrán que proporcionar sus afiliados y simpatizantes si el proyecto político de UPyD les convence, pero, más allá de la discusión dineraria, hay que subrayar que la endogamia partidista en España sólo se quiebra para fomentar el particularismo nacionalista, no cuando surge desde una izquierda nacional, condenada desde el inicio a la precariedad.

«Capullo»
POR CRISTINA CUESTA E IRENE CUESTA ABC 15 Diciembre 2007

Asesinaron a nuestro padre, Enrique Cuesta, un 26 de marzo de 1982 junto a uno de sus escoltas, el policía nacional Antonio Gómez. Nuestro padre era protegido por escoltas porque el anterior delegado de Telefónica, Juan Manuel García Cordero, había sido secuestrado y asesinado el 23 de octubre de 1980, cuando nuestro padre era subdelegado en Guipúzcoa. Tras el atentado decidimos permanecer en San Sebastián porque mi madre y nosotras éramos vascas: nuestra familia, nuestros amigos, nuestras referencias estaban en San Sebastián. Mi madre, ya enferma hacía un tiempo, cayó en una depresión irreversible. Teníamos veinte y catorce años.

Cobramos la indemnización del Ministerio del Interior. La muerte de nuestro padre se consideró un accidente laboral y su viuda cobró la misma indemnización y pensión que hubiera percibido si a mi padre al ir a trabajar le pilla un coche. Hasta 1992, diez años después, con el cambio de ley, nuestra madre no percibió pensión extraordinaria por atentado terrorista.
Con todo, la situación económica no fue lo peor. Lo peor fue vivir en un ambiente social de justificación y comprensión de aquel crimen que marcó y cambió nuestras vidas para siempre. Convivir entre pintadas de exaltación al terrorismo, cruzarnos cotidianamente con personas que hacían gala de ser amigos de los matones, soportar reacciones de miedo o cobardía de conciudadanos enfermos moralmente. Soportar un ambiente de impunidad para el verdugo y de culpabilización para las víctimas. Esconder nuestra condición de víctimas, no nombrar, no denunciar en alto. Intentaron emponzoñar el nombre de nuestro padre diciendo tras el atentado que era un represor colaborador de los poderes del Estado español. Firmaron el crimen como Comandos Autónomos Anticapitalistas, pero nuestro padre no tenía ni vivienda ni coche propios. Durante los primeros años, algunos conocidos nos preguntaban en qué andaba metido nuestro padre para acabar así y nos recomendaban que debiéramos olvidar. Por nuestro bien.

Tardamos un tiempo en ser conscientes de la absoluta inocencia de Enrique Cuesta y Antonio Gómez y de la absoluta maldad de sus asesinos. Los terroristas decidieron acabar con unas personas de las que no sabían nada. Eran vascos como nosotras, no habían pasado ni hambre ni necesidad, habían podido estudiar en euskera, votar a partidos diferentes, salir a tomar cervezas, trabajar y llevar una vida normal, pero decidieron convertirse en fanáticos libre y conscientemente. Otros muchos jóvenes huérfanos, heridos y humillados, decidimos ser personas decentes. Juan Antonio Zurutuza Sarasola, imputado en el asesinato de nuestro padre y su escolta y de otras tres personas más, además de por secuestro y estragos, escapó a Suramérica, volvió a Francia, se casó con una rica empresaria de la zona de Hendaya, a veinte kilómetros de donde presuntamente asesinó, se le implicó en el blanqueo de dinero de ETA y hasta hace tres duros y largos años no pasó ni un solo minuto en la cárcel. Al ver su rostro en el periódico una amiga nos contó que frecuentaba las marisquerías de la zona. Sus crímenes fueron prescribiendo y el azar y la suerte quiso que como gerente de una empresa de distribución de productos españoles implicada en dar cobertura económica a ETA, fuera detenido por la policía francesa.

Un calvario legal
A partir de ese momento empezó un calvario legal y judicial que evidencia las lagunas todavía existentes en la lucha por la derrota del terrorismo: una legislación que debería orientarse a la imprescriptibilidad de los delitos de terrorismo para evitar que sujetos de esta calaña, de ininterrumpida carrera criminal pudieran vivir en la impunidad y reírse abiertamente de sus víctimas y de las democracias constitucionales. Una colaboración entre Estados democráticos que todavía tiene mucho por hacer, especialmente respecto a los crímenes terroristas que se cometieron en aquellas décadas del horror y del terror y que han dejado desamparadas judicialmente a tantas víctimas.

Estamos inmensamente contentas. Nunca pensamos que podría llegar este momento. Celebramos la suerte que tenemos porque los hechos y los avances legales se han concatenado a nuestro favor. Agradecemos a la Fiscalía de la Audiencia Nacional, a las Policías de España y Francia, a la determinación de los Gobiernos que firmaron el tratado de extradición de Dublín su trabajo y su dedicación. Somos conscientes de la importancia de este caso. Por primera vez se extradita a un nacional propio y por primera vez se tiene en cuenta la prescripción del país demandante. Muchos terroristas duermen hoy más intranquilos. Se ha aplicado la lógica y el sentido común. Nos acordamos y nos sentimos muy responsables de todas aquellas víctimas que no obtendrán nunca reparación. Así nos sentíamos nosotras hace nada. Nos comprometemos a trabajar porque se considere al terrorismo delito de lesa humanidad y los terroristas, al igual que los nazis, sean perseguidos en todo tiempo y lugar.

Hoy más que nunca nos sentimos orgullosas de nuestro comportamiento, que creemos que junto al de todas las víctimas del terrorismo, a lo largo de esta larga y tortuosa historia no acabada, ha sido y es ejemplar. Al fin y al cabo, a este sujeto por los tres asesinatos por los que se le va a juzgar se le aplicará un Código Penal que, como mucho, si la sentencia es condenatoria, le mantendrá en prisión de quince a diecinueve años. Aún le quedará tiempo de disfrutar de sus nietos, cosa que nuestro padre jamás podrá hacer.

Identidades asesinas de los derechos democráticos
Regina Otaola Libertad Digital 15 Diciembre 2007

El último comunicado de la organización terrorista ETA no aporta nada nuevo respecto a sus intenciones, aunque los criminales hagan hincapié en que sus últimos asesinatos son consecuencia de la negativa del Gobierno a negociar con ellos sobre sus fines políticos. En realidad, ETA asesina para poder negociar, para poder seguir negociando con el Gobierno socialista, como se comprobó tras el atentado de hace un año en la T-4 de Barajas, que tuvo como contrapartida la legalización de ANV por omisión del Gobierno y de su fiscal general.

Esta nueva declaración no altera la estrategia terrorista de ETA, que ya durante 2007 intentó asesinar a miembros de las FSE, pero la banda criminal parece querer sacar pecho cuando añade que lo hará “sea donde sea”, ahora que el Gobierno francés ha vuelto a poner de manifiesto su inequívoca voluntad de perseguir sin cuartel a los etarras que se encuentren en su territorio.

Y mientras ETA afirma su identidad netamente asesina, el presidente del Gobierno se permitía el miércoles durante la sesión de control en el Congreso identificarse con los postulados del ex presidente del PNV, Josu Jon Imaz, al declarar que “la mejor convivencia democrática es el respeto a la pluralidad de identidades”, como si la democracia pudiera tener otros cimientos que no sean los derechos y libertades de las personas, de cada individuo.

A mí me gustaría recordarle al presidente del Gobierno que ante la amenaza terrorista y la obsesiva imposición identitaria que pretende el nacionalismo vasco, y que lo identifica en los fines con ETA, es la libertad de miles de personas la que está en juego, no la presunta identidad amenazada del Pueblo vasco como sostienen de continuo los dirigentes nacionalistas del PNV, actual apoyo del Gobierno socialista en el Congreso.

Son precisamente los nacionalistas los que imponen los símbolos, el idioma y todos los demás requisitos que convienen a la tipología del vasco elaborada durante décadas por el nacionalismo creado por Sabino Arana, y este viernes tuvimos ocasión de comprobarlo en el Parlamento Vasco cuando el lehendakari Ibarretxe se atrevió a espetarle a la presidenta del PP Vasco, María San Gil, que “no representa al pueblo vasco por sus formas y su mala educación”.

Al margen de que los parlamentarios vascos del PP son representantes democráticos de los vascos en la misma medida en que lo es el lehendakari, de nuevo nos encontramos con la identidad uniforme que haría de los vascos un “Pueblo bien educado”, y cabría preguntarle a Ibarretxe, si estuviera dispuesto a dar cuenta de sus palabras, si considera que los terroristas forman entonces parte de este “Pueblo vasco” al que según él no representa San Gil.

Para nosotros, los demócratas, la persona es la unidad básica de cualquier sistema democrático, no la identidad. Quien desea construir un Estado en nombre de la identidad no es más que un fascista declarado. Y el presidente del Gobierno, al entrar en este peligroso proceso de identificación con el lenguaje y las ideas de los nacionalistas, sólo está haciendo el juego a los que quieren suplantar el vigente marco democrático por otro cuyos cimientos serían la sacrosanta identidad que marquen los nacionalistas, con la ayuda de ETA o sin ella.

Cuestión de tiempo
CHARO ZARZALEJOS ABC 15 Diciembre 2007

Todo parece indicar que el Gobierno está decidido a que ANV no se presente a las elecciones generales. No se sabe a ciencia cierta cuántos informes hay, ni hasta dónde llegan los indicios -que sin duda sobran- ni qué nudo hay que desatar para presentar las pruebas requeridas. Solo es cuestión de tiempo. Lo importante es que esa es la voluntad del Ejecutivo, a quien ni los hechos ni la opinión pública le dejan margen para otra postura que no sea la de la contundencia.

Los nacionalistas dicen que quieren que se presente ANV a las elecciones, pero a la hora de la verdad lo que quieren es más espacio para ellos y más en estos comicios. El PNV ha hecho cuentas y sabe que si ANV se presenta dos de sus escaños corren un grave riesgo.

Lo que ya sabe todo el mundo es que si finalmente se ilegaliza a ANV no pasa nada. No pasó nada cuando se aplicó la Ley de Partidos a Batasuna, ni nadie se ha cortado las venas porque Otegi esté en la cárcel. Y si pasa, al menos, a Rubalcaba le da igual. Una eventual ilegalización judicial debe ir acompañada del reproche social, del aislamiento político de quienes, como siempre, son incapaces de condenar los asesinatos.

Mientras tanto la movilización de los simpatizantes de ETA contrarios al AVE va en aumento. Es una movilización que no va a decaer. En este punto el Gobierno vasco y la ministra de Fomento coinciden en la defensa del proyecto, pero son las empresas el flanco más débil y sobre ellas se va a centrar la tarea de acoso y, si pueden, de derribo. Hay que vigilar las obras, pero mucho más cuidar a quienes las hacen.

Y en estas, el presidente del Gobierno sacó a pasear a Josu Jon Imaz en la última sesión de control de la legislatura. Leyó un párrafo de un artículo del ex presidente del PNV y Josu Erkoreka le dijo que eso ya lo sabia, que lo que quería saber era el proyecto de Zapatero para quienes no se sienten identificados con España. Zapatero dijo que estaba de acuerdo con Imaz en lo de la convivencia de identidades y que lo recordaba además para que el PNV no se olvidara. Pero Imaz se ha ido y ni está ni se le espera. Urkullu no quiere seducir a España, sino a los vascos, como él mismo ha dicho. Erkoreka ya sabía que el presidente «no iba a decir nada». Pero era lo de menos. El objetivo era no acabar la legislatura dando la imagen que el PSOE ha querido transmitir de «buen rollo» con el PNV derivada de su apoyo a los presupuestos.

En Ferraz, a través de Carme Chacón, ha habido unas palabritas para José Bono. Está por ver que sea el presidente del Congreso, ha dicho la ministra, que hoy se casa con Miguel Barroso, de lo más inteligente que ha pasado por Moncloa. Bono no ha contestado, pero lo hará.

El dilema de marzo
Ignacio Cosidó Libertad Digital 15 Diciembre 2007

El último comunicado de ETA no puede haber sorprendido a nadie, excepto a aquellos que aún esperaban otra cosa de este grupo de asesinos. Los terroristas reiteran su voluntad de matar, de hacerlo en cualquier lugar donde puedan y de ensañarse de forma especial con quienes han demostrado ser sus peores enemigos: las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Hay también un aviso a esa gran mayoría de periodistas que cada día se atreven a contar la verdad de estos miserables. Nada que ETA no hubiera dicho ya.

Lo importante no son por tanto los comunicados de ETA, sino la respuesta que todos los demócratas y de forma especial el Gobierno da a los terroristas. Lo que no es admisible es que a los asesinatos y a las amenazas de ETA se responda dejando abierta la puerta para una nueva negociación para cuando la banda considere que vuelve a interesarle. La respuesta no puede ser que los terroristas se sigan sirviendo de su presencia en las instituciones democráticas para sostener su acción criminal. Lo que no puede ser es que aún sigan siendo legales partidos que no sólo no condenan los asesinatos sino que además justifican la violencia política.

La negociación con ETA ha sido el peor error cometido por Rodríguez Zapatero en la Legislatura que ahora acaba. Ha sido un error moral porque ha reconocido a los asesinos una legitimidad que no tienen, porque ha pisoteado el honor de las victimas y ha humillado a la democracia cediendo al chantaje de los terroristas, como en el caso De Juana. Pero ha sido también un error estratégico que ha dilapidado la mejor oportunidad de la democracia española de haber derrotado definitivamente a ETA después de casi cuatro décadas de acción criminal. El problema es que mientras el Gobierno no quiera reconocer este error será imposible que pueda haber una rectificación de esta política.

Peor aún es que el Gobierno no sólo no reconoce el error, sino que se permite alardear de él. Zapatero considera cada nuevo atentado de la banda como una prueba evidente de que él no ha cedido en nada ante los terroristas. Pero la realidad es que durante esos negros meses se cedió, y mucho, ante los asesinos. El presidente del Gobierno declaró solemnemente, aunque no se atrevió a hacerlo ante los representantes de la soberanía popular, el derecho de los vascos a decidir su futuro, lo que implícitamente supone reconocerles el derecho a la autodeterminación. El Gobierno consideró a una organización terrorista, Batasuna, como un interlocutor político necesario y negoció no sólo en secreto sino que le dio reconocimiento público. El ministro del Interior cedió al chantaje de un asesino sanguinario como De Juana Chaos en el peor insulto que han recibido sus víctimas. Se pervirtió el lenguaje hasta el extremo de denominar “accidentes” a los atentados y de considerar a los terroristas como “hombres de paz”. Es precisamente la debilidad del Gobierno lo que ha envalentonado a los terroristas.

Pero además de una atrocidad moral, la negociación ha sido un clamoroso error estratégico que ha retrasado el final de ETA. Rubalcaba presume ahora de que la tregua ha debilitado a la banda. La realidad es que ETA ha reafirmado su determinación de matar, como muestra su último comunicado, y lo que es peor, ha fortalecido su capacidad de hacerlo durante ese periodo. La negociación política ha justificado, a ojos de los terroristas, sus tres décadas de actividad criminal y les ha reafirmado en su convicción de que aumentando su capacidad letal podrán terminar doblegando al Gobierno en una próxima mesa de negociación.

La tregua ha servido además a la banda para intentar recomponer sus maltrechas infraestructuras. Para ello ETA se ha servido no sólo de su periodo de inactividad, sino también de la menor presión judicial y policial que propició el Gobierno de Zapatero con su política de apaciguamiento. Aunque el ministerio del Interior haga ahora filigranas estadísticas, la verdad es que las cifras de detenciones de terroristas descendieron de forma radical durante la tregua y el Fiscal General del Estado llegó a reconocer públicamente que la aplicación de la Ley debería acomodarse a las nuevas circunstancias. El resultado fue una actuación de la fiscalía que en muchos casos favorecía más a los terroristas, como en el caso de Otegui, que al Estado de Derecho.

En estas circunstancias, los ciudadanos tendrán que elegir el próximo mes de marzo que respuesta quieren dar a ETA. La derrota de los terroristas sin condiciones a través del Estado de Derecho que propone Mariano Rajoy o dejar abierta la puerta para el diálogo y la negociación con los terroristas que les propone Rodríguez Zapatero. La expulsión inmediata de los terroristas de las instituciones democráticas a través de la aplicación estricta de la Ley que propone el Partido Popular o consentir la presencia de los cómplices políticos de los asesinos como supuesta vía para su rehabilitación democrática como defienden los socialistas. Ilegalizar definitivamente a los partidos que justifican y amparan políticamente el terrorismo o mantenerlos como posibles interlocutores para una futura negociación. Personalmente, albergo pocas dudas sobre cuál será la preferencia mayoritaria de los ciudadanos.
Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Denuncia basura
Luis del Pino Libertad Digital 15 Diciembre 2007

Tengo delante mío la denuncia que el SUP ha presentado contra Federico Jiménez Losantos y contra mí. O, al menos, el texto de la denuncia que se ha difundido por Internet, porque oficialmente no se ha recibido nada.

Hay cinco aspectos curiosos en la denuncia. El primero de ellos es que, después de anunciar por activa y por pasiva que se iban a querellar contra nosotros, resulta que al final lo que se presenta es una denuncia. Jurídicamente, eso quiere decir que el SUP lo que hace es pasarle la pelota a la Fiscalía de la Audiencia Nacional y quitarse de en medio, para que sea la Fiscalía la que considere si debe o no empurarnos. Por cierto, que el caso parece que le ha correspondido al juez Santiago Pedraz.

El segundo aspecto curioso somos los propios destinatarios de la denuncia. Si bien el SUP había anunciado inicialmente que se iba a querellar contra Pedro J. Ramírez, contra Fernando Múgica, contra Jaime Ignacio del Burgo, contra Ignacio Astarloa, contra Federico Jiménez Losantos y contra mí mismo, al final la cosa se queda en una denuncia contra Federico y contra mí. Es decir, no se atreven a cargar contra el "pack" completo (que incluiría al periódico El Mundo y al PP), así que van simplemente a por Libertad Digital y COPE. Eso indica tres cosas: la primera, que los defensores de la versión oficial no tienen la fuerza suficiente como para cargar en los tres frentes a la vez; la segunda, que no desean, presentando esa denuncia contra todos los inicialmente mencionados, inducir un cierre de filas entre COPE, El Mundo y el PP; y la tercera, relacionada con la anterior, que están intentando ver si provocan un distanciamiento entre una de las tres patas del "frente conspiranoico" y las otras dos.

El tercer aspecto enigmático es que sea precisamente el SUP el que encabece (aunque tímidamente, porque le pasa la patata caliente a la Fiscalía) este absurdo intento de amedrentamiento. Porque lo cierto es que, salvo en el caso de Santano, que está imputado en un caso de falsedad documental relativamente accesorio (el caso del ácido bórico), la inmensa mayoría de los funcionarios sobre los que recaen las principales sospechas de falsificación de pruebas no pertenecen al SUP. Pero entonces, ¿por qué el SUP se presta al juego? Obviamente, la respuesta es que el SUP se limita, como es habitual, a hacer de correa de transmisión del Gobierno. Igual que en el caso de Alcaraz se ha utilizado a una asociación de abogados próxima al PSOE, en este caso el Gobierno utiliza a un sindicato policial que hace mucho que ha puesto los intereses del PSOE por delante de los de sus propios afiliados. Hace mucho que el SUP se convirtió en un sindicato de clase. De clase Business, quiero decir.

El cuarto aspecto gracioso es, precisamente, esa intervención gubernamental. No hay más que leer los periódicos próximos al PSOE para ver que la jugada se hace como a regañadientes, como obligados por las circunstancias. Mientras que Público le dedica al tema un par de párrafos, en El País he sido incapaz de encontrar la noticia. Resulta sorprendente: ¿no es una buena noticia que traten de empurarnos a los "conspiranoicos", que tantas falsedades decimos? Entonces, ¿por qué minimizan u ocultan la presentación de la denuncia? Evidentemente, al PSOE lo que le interesa ahora es el silencio, que el 11-M pase a ser cosa del pasado, que en campaña electoral no se hable del 11-M en absoluto. Pero, si es así, ¿por qué presentan una denuncia, aunque sea medio a escondidas, ayudándonos de ese modo a mantener el 11-M de actualidad? Sólo se me ocurre una explicación: el Gobierno mueve ficha no por voluntad propia, sino por exigencia de alguien; alguien que sí está lo suficientemente nervioso, viendo que al final el "frente político" del oficialismo se puede ir de rositas, mientras que él, o ellos, van quedando con el culo al aire a medida que las investigaciones sobre la falsificación de pruebas progresan.

Y el quinto aspecto peculiar, que a lo mejor está relacionado con el anterior, es la campaña que ha precedido a la presentación de la denuncia. Porque la denuncia viene a culminar una campaña de descalificaciones, insultos y falsedades en la que el ariete ha sido un locutor perteneciente a una cadena de radio, Intereconomía, que se encuentra en las antípodas ideológicas del PSOE y del SUP. En uno de los actos donde se anunciaron esas querellas que luego se han quedado en denuncias, se dieron cita el susodicho locutor, el secretario general del SUP y un abogado que ya en su día actuó como defensor de alguno de los implicados del caso GAL. Un acto muy poco siniestro, como podrá el lector imaginarse.

Que se unan el SUP y un abogado defensor de la época de los GAL resulta relativamente sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta que la investigación de los GAL progresó gracias, precisamente, a la guerra de dossieres entre el sector de la Policía próximo a Belloch (en el que el SUP estaba encuadrado) y el sector próximo a Vera, Barrionuevo y Corcuera. Pero lo que ya no tiene un pase, desde el punto de vista de la lógica, es que a esos dos sectores antaño enemigos les haga el juego un grupo mediático, Intereconomía, que en principio nada tiene en común con ellos.

¿Qué motivo puede haber para que, desde un programa concreto de Intereconomía, se viertan insultos y descalificaciones constantes, a cual menos elegante, contra quienes investigamos el 11-M? ¿Qué motivo puede haber para que esas denuncias que el SUP presenta ahora hayan sido promovidas y anticipadas desde Intereconomía? Porque la explicación de que se trata de una fijación personal de un determinado periodista de esa emisora resulta pueril. Esa explicación puede valer cuando ese periodista se limita a insultar, tratando de conseguir una audiencia que no tiene. Pero cuando un programa pasa a utilizarse para promover de manera activa denuncias contra quienes investigamos el 11-M, y se convierte en una especie de altavoz de ese mismo sindicato policial que ha avalado la negociación con ETA, entonces no hay más remedio que preguntarse qué motivos tan poderosos pueden existir para que Intereconomía consienta semejante campaña.

Que me insulten o me difamen me importa un soberano bledo, pero cuando alguien contribuye activamente a que unos mandados del Gobierno me pongan una denuncia, no me queda otro remedio que considerar que ese alguien me está intentando causar daño. Así que lo preguntaré claramente: ¿por qué Julio Ariza, dueño de Intereconomía, se presta a hacerle el juego sucio al PSOE en el tema de las denuncias contra quienes investigamos el 11-M?

En fin, que nos encontramos, como siempre, en una de esas situaciones, tan habituales en nuestro país, en las que se da cita lo mejor de cada casa para tratar de seguir manteniendo un sistema donde la mentira sistemática, la usurpación de la soberanía popular y la manipulación de la opinión pública permitan a algunos seguir disfrutando del chiringuito. Lo cual exige, por supuesto, acallar todas las voces críticas, sean éstas las de las víctimas, las de los historiadores o las de los periodistas.

Estamos, simplemente, ante otra denuncia basura, como la de Alcaraz, como la de Pío Moa, con la que no se busca ningún efecto jurídico, sino tan sólo intimidar a quienes somos molestos por una u otra razón. En este caso, intimidar a quienes seguimos investigando el 11-M.

Pero me temo que, si las amenazas valieran con nosotros, no nos habríamos dedicado a estos menesteres. Y me temo también que lo que nos anima es algo mucho más fuerte que esas amenazas, algo que jamás lograrán entender aquéllos para los que las palabras "poder" o "política" son sólo sinónimos de "dinero". Ese algo no es otra cosa que el deseo de que se haga Justicia contra todos los que usan la violencia para conseguir sus fines políticos y que España tenga, por fin, la oportunidad de disfrutar de una verdadera democracia, de un Estado de Derecho que no esté condicionado por la utilización sistemática del terror como herramienta de ingeniería social.

En cierta ocasión, un dramaturgo español, que acababa de estrenar una obra, leyó en el periódico una reseña enormemente dura realizada por un crítico teatral. El autor le mandó al crítico teatral la siguiente carta: "Le escribo para agradecerle la reseña que ha escrito con respecto al estreno de mi última obra. Tengo esa reseña ahora mismo delante mío. Dentro de poco la tendré detrás."

Pues eso: que tengo delante mío la denuncia del SUP.

Nos sobran idiomas
Enrique Arias Vega Periodista Digital 15 Diciembre 2007

Las distintas lenguas se han inventado para separarnos de nuestros semejantes y no para comunicarnos con ellos. El ejemplo más claro lo tenemos en Bélgica, donde todo el mundo sabe francés, al ser un idioma aprendido en la escuela. Pues bien: ningún turista conseguirá que un flamenco utilice esa lengua, propia de sus odiados paisanos valones. Lo hará en inglés, incluso aunque le torturen. Pero tampoco quiere que se confunda su idioma autóctono con la versión hablada en Holanda, de la que le separan escasos rasgos gráficos y fonéticos.

Por eso no me extraña la noticia que acabo de escuchar en la radio. Una lengua ancestral está a punto de perderse en un remoto paraje de China. Sólo la conservan dos ancianos, pero años de enemistad han provocado que no se hablen, por lo que nadie puede recoger su legado.

Los conservacionistas se lamentarán de esa aparente pérdida cultural. Ya sólo quedarán unos 2.000 idiomas en el mundo, se entristecerán, cuando hace un siglo había diez veces más. Pues aún sobran, en mi modesta opinión, qué quieren que les diga.

Sé que mi postura es políticamente incorrecta, cuando hay gente empeñada en oficializar el bable, la presunta lengua leonesa y cosas aún más peregrinas: por ejemplo, que el árabe y el tamazight sean declarados idiomas oficiales en Ceuta y Melilla. ¿Se imaginan el guirigay de este país, por si no bastase con el ya existente?

No ignoro que hay Estados como Suráfica, en cuyo Parlamento coexisten 11 lenguas que la mayoría de los diputados desconoce. Pero no es precisamente un ejemplo a imitar. También la nueva Constitución de Evo Morales en Bolivia acaba de hacer oficial una treintena de lenguas autóctonas, obligando a los funcionarios locales a que aprendan la suya antes de dos años.

No hay que ir tan lejos para ver reediciones de la bíblica Torre de Babel, que acabó como todos sabemos. El Parlamento Europeo tiene 23 idiomas oficiales, amén de los aún no reconocidos, lo que no lo hace más fuerte, pero sí da de comer a miles de intérpretes. Por eso, reputados analistas políticos consideran que Europa carece de un sentimiento unitario que la haga fuerte frente a Estados Unidos, China, Rusia o Brasil.

Con esa misma argumentación, servidor, en su modestia, estaría dispuesto a adoptar un único idioma de conocimiento universal, tras el fracaso de aquel benéfico invento del doctor Zamenhoff, el esperanto. A mi provecta edad, me da lo mismo cual fuere, como si se decide que sea el parsi o el swahili. Tengo un sobrino político tanzano que estaría encantado en enseñarme este último, así que no hay más que hablar.

Años de hierro
El mundo contra Franco
Pío Moa Libertad Digital 15 Diciembre 2007

La contemplación de la historia conocida sugiere a los espíritus superficiales la impresión de que "ocurrió lo que tenía que ocurrir". Y sin embargo, muy a menudo ocurre precisamente lo más improbable y aun lo más inverosímil. Caso típico fue la supervivencia del franquismo tras la Segunda Guerra mundial, un hecho con el que casi nadie contaba, ni podía racionalmente contar. He titulado "El mundo contra Franco" a la tercera parte de Años de hierro, y creo no haber exagerado.

Conforme se acercaba la derrota de Alemania parecía sentenciado el destino de Franco por la decisión de los Tres Grandes, Usa, URSS e Inglaterra, vencedores de Hitler y respaldados por casi todos los demás gobiernos del mundo y por una trabajada opinión pública internacional. En verdad, el Caudillo parecía un enano insignificante frente a aquella tremenda fuerza que debía poder barrerle con poco más que un gesto. La ONU, nada más nacer, le declaraba apestado y se hablaba de procesarle como criminal de guerra; los comunistas organizaban el maquis dentro de España después de su brillante actuación en Francia; los exiliados no comunistas y separatistas alcanzaban cierta unidad, disponiéndose a volver en triunfo; Don Juan y parte de los monárquicos exigían la autodisolución de la dictadura y conspiraban con los servicios secretos useños; y dentro del régimen cundían la inquietud y las intrigas. El propio Serrano Súñer, alejado del poder, sugería a su cuñado la jubilación de la Falange. ¿Cómo iba a resistir semejante presión el régimen de un país empobrecido y aislado?

En estas circunstancias, Franco comentó a su hermano Nicolás: "Si las cosas van mal, terminaré como Mussolini, porque resistiré hasta derramar la última gota de mi sangre. Yo no me fugaré como Alfonso XIII". Mussolini, como nadie ignora, había sido fusilado sin juicio, y su cuerpo, el de su amante Clara Petacci y los de otros jerarcas fascistas, colgados en una gasolinera cabeza abajo y luego expuestos a las patadas, esputos y orines de la gente. Franco estaba dispuesto a hacer algunas concesiones a los vencedores, pero no a anular su sistema político. Mantuvo en pie la Falange y todo el aparato del mismo, aunque insistiendo en su carácter católico y no fascista, y su diplomacia, demostradamente hábil, buscó el respaldo del Vaticano y de los círculos más anticomunistas de Usa, Inglaterra y Francia. Por otra parte, calculaba que la alianza entre los anglosajones y los soviéticos se agrietaría pronto y los hechos le dieron la razón.

¿Por qué se sostuvo el régimen? Ante todo, por la decisión de Franco de resistir a toda costa. Una decisión muy creíble, tanto por el historial de la guerra civil como por la más reciente experiencia de la División Azul: invadir España no sería ningún paseo militar. Además, Franco logró mantener una unidad suficiente entre los suyos, pese a las constantes intrigas y desfallecimientos; y contaba seguramente con el apoyo de la mayoría de la población, bien visible cuando el maquis, contra todas las expectativas, distó mucho de encontrar la colaboración popular esperada. Por otra parte, la alternativa comunista gustaba cada vez menos en Inglaterra y Usa, y el resto de la oposición, monárquica o exiliada, ofrecía poca confianza por su debilidad y su muy dudoso democratismo.

Así pues, una intervención aliada tenía todas las probabilidades de provocar una nueva guerra civil en España, la cual podía muy bien arruinar el asentamiento de regímenes democráticos en Europa occidental. Ante esa expectativa los Aliados, a pesar de su potencia incontrastable, no se atrevieron a una acción susceptible de convertirse en una aventura de salida incierta. Y Franco, como indiqué en otra ocasión, rindió un gran servicio a la estabilidad eurooccidental al asegurar la estabilidad española. Tal viene a ser, muy en síntesis, la historia real frente a la propaganda masiva divulgada por nuestros historiadores lisenkianos en estos años últimos.

¿Un pleno histórico en Cataluña?
María Pilar Palacios Cartas al Director La Razón 15 Diciembre 2007

El 19 de diciembre se celebrará un pleno en el Parlamento catalán que discutirá una iniciativa firmada por más de cincuenta mil catalanes por la que se exige que se deje de marginar la lengua española en Cataluña.

Si se aprueba, por ejemplo, los padres catalanes podrán elegir con libertad la lengua de escolarización de sus hijos entre el español y el catalán. ¿Qué van a hacer los partidos políticos catalanes el próximo día 19? Algunos ya han prometido su apoyo y otros seguirán encerrados en su nacionalismo excluyente, pero en cualquier caso, Convivencia Cívica Catalana y sus simpatizantes ya han conseguido un gran éxito al movilizar a cincuenta mil catalanes que, a pesar de la presión social del nacionalismo, se han significado con su firma en defensa de la lengua española en Cataluña.

SE LES RELACIONA CON OTROS ATENTADOS EN GALICIA
Tres independentistas de Resistencia Galega, detenidos cuando iban a colocar una bomba
Agentes de la Benemérita detuvieron esta madrugada en la localidad coruñesa de Portosín a dos independentistas gallegos que viajaban en un coche en el que llevaban una bomba de "bastante potencia". Según las primeras investigaciones, iban a colocarla junto a una inmobiliaria de la citada localidad. A primera hora de hoy han detenido a un tercer implicado en el intento de atentado. La Guardia Civil relaciona a los tres detenidos con otros atentados cometidos este años en la comunidad gallega.
Agencias Libertad Digital 15 Diciembre 2007

Los tres jóvenes están vinculados con el movimiento independentista radical y la Guardia Civil cree que podrían estar relacionados con los últimos atentados registrados en diversos puntos de Galicia. Las fuentes consultadas indicaron que el artefacto explosivo supone "un salto cualitativo" de la actividad del movimiento independentista en Galicia porque es "de una importante potencia y tenía un dispositivo temporizador".

Los dos primeros jóvenes detenidos, de entre 18 y 19 años de edad, estaban en un vehículo cuando un control rutinario de la Guardia Civil de Porto do Son (A Coruña) percibió una actitud "un tanto sospechosa" y les solicitó que se identificasen. Cuando procedieron a registrar el coche, en el maletero se encontraron el artefacto explosivo compuesto de varias bombonas de camping gas y con "una especie de reloj temporizador".

Posteriormente, a primera hora de la mañana de hoy fue detenido un tercer joven por su implicación en los hechos. Los dos primeros arrestados permanecen en la Comandancia de la Guardia Civil de A Coruña, donde prestarán la primera declaración, y a donde también está siendo trasladado el tercer detenido. No obstante, los agentes mantienen abierta la operación, que instruye la Audiencia Nacional, y no descartan que se produzcan nuevas detenciones.

Las fuentes consultadas indicaron que barajan la hipótesis de que el artefacto iba a ser colocado en una inmobiliaria de Portosín ubicada en las inmediaciones donde fue detenido el vehículo en el que viajaban los dos primeros detenidos, "teniendo en cuenta los precedentes" de bombas que explotaron en este tipo de negocios y en obras de construcción.

La Guardia Civil relaciona a los tres detenidos con los últimos atentados registrados en la comunidad gallega por las "similitudes de los artefactos y el modus operandi", aunque fuentes de la investigación puntualizan que en este caso, el artefacto explosivo supondría "un salto cualitativo" dado que tenía "una importante potencia". "Si llega a explotar, hubiera causado destrozos considerables", apuntaron las fuentes consultadas.

Atentados
El pasado 16 de noviembre, un artefacto hizo explosión en una inmobiliaria ubicada en el barrio de O Forte, en el municipio pontevedrés de Cangas, sin que se produjesen víctimas, aunque sí cuantiosos daños materiales. La autoría de esta acción no fue reivindicada y aunque la línea de investigación que más peso cobró apuntaba al grupo independentista Resistencia Galega, no llegó a descartarse totalmente que se tratase de una venganza personal.

Ese fue el segundo artefacto explosivo que se registró en el municipio de Cangas, después de que el pasado 9 de mayo, artificieros de la Guardia Civil realizasen una detonación controlada de un explosivo hallado dentro de una olla exprés colocada en una construcción de la parroquia de Darbo.

En aquella ocasión, junto a la olla exprés que contenía un artefacto casero se encontró una nota que reivindicaba la autoría del grupo independentista Resistencia Galega, que a finales del mes de marzo ya habían utilizado un método similar en otra obra en construcción en la parroquia de A Ramallosa, en el municipio pontevedrés de Nigrán.

Posteriormente, el pasado 25 de septiembre, explotó en Mugardos, a unos 600 metros de Reganosa, otro artefacto con pólvora de feria que destrozó un contenedor y causó daños a dos viviendas situadas en el lugar de Os Novás, en la parroquia de Mehá.

La colocación de este artefacto fue reivindicada posteriormente por un comunicado anónimo escrito en gallego lusista y en el que se encuadraba esta acción "en las movilizaciones populares de protesta" contra la ubicación de la planta de gas en el interior de la ría de Ferrol y amenazaba con nuevas acciones contra las instalaciones, los grupos económicos y entidades que conforman su accionariado y sus responsables, entre los que aludía con nombres y apellidos a 12 directivos de la empresa y altos cargos de la Administración relacionados.

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