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Recortes de Prensa    Viernes 4 Enero 2008

Avanza el guirigay peninsular
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Enero 2008

Sigue marcando el paso. ETA, a la que Miren Azcarate, portavoz del Gobierno vasco, considera que “ya han fracasado y lo sabe”, da la impresión de no haberse enterado de tales dictámenes sobre su salud. La banda, que dice “asumir” los recientes atentados de Sestao y Balmaseda, sólo espera “condenas habituales” y “mensajes vacíos”. Su último comunicado demuestra que el diálogo de sordos con los poderes democráticos ha adquirido inconmovible carta de naturaleza. Un “diálogo” que rivaliza con el que ya han consolidado el Gobierno y la jerarquía de la Iglesia Católica, atentos ambos poderes a los resultados del 9 de marzo. Porque es difícil negar que la Iglesia oficial ha tomado cartas en esta lucha, en la medida en que ha valorado como máximo peligro la victoria probable, y siempre posible, de un Gobierno que le disputa el control de las voluntades ciudadanas.

Cuando se habla de Iglesia Católica conviene distinguir en España dos realidades jerárquicas dentro de aquella. Esa Iglesia,

que ya no es nacional, está radicalmente dividida. Lo que Rouco Varela y Cañizares — sobre todo ellos — dicen, representa una voz beligerante contra las voces eclesiásticas vasca y catalana. Es obvio que cada día son más distantes y más divergentes.

Pero son dos bloques o sectores cuya única diferencia de actitud con la que mantienen entre sí el PSOE y el PP consiste en no hacer comentarios sobre su propio divorcio. Se trata, en el caso de la Iglesia escindida políticamente, de ignorar ese cisma, al que no puede acudir en términos de remedio o curación el obispo de Bilbao, abulense aprendiz de euskera, que sigue siendo “un tal Blázquez”, a punto ya de perder la presidencia de la Conferencia Episcopal por simple caducidad de mandato.


El guirigay peninsular es, en definitiva, estruendoso. Tiene gracia — es decir, ninguna — que ETA, por ejemplo, acuse recibo de “mensajes vacíos y amenazantes” tras el atentado contra la sede del PSOE en Balmaseda. Los que emite la banda casi nunca son vacíos, pero amenazantes sin duda lo son, y en tal grado que resulta sarcástico acusar de tales a los que se le dirigen.

En ese aspecto, la organización terrorista no tiene igual.


Del comunicado de ETA y de la manifestación en pro de la familia cristiana — o más bien católica — organizada por la

Conferencia Episcopal Española, se alimenta en la actualidad la mayor parte de la polémica en curso. En el caso de los

políticos, nadie como Diego López Garrido, portavoz del PSOE en el Congreso, ha logrado tocar mejor la tecla del disparate.

Porque dicho personaje, refiriéndose a las actividades etarras, ha expresado este antológico pensamiento: “Debemos poner en el haber de la democracia española no haber cedido ni un milímetro, en ningún tipo de precio político, al terrorismo”.


Hombre, tanto como no haber cedido ni un milímetro, parece excesivo. Toda la negociación del zapaterismo es una escandalosa suma de milímetros. Otra cosa es que el precio ofrecido, y muchas veces pagado, haya proporcionado al Gobierno alguna renta de intereses. ETA se ha guardado los “milímetros” en la bolsa de los haberes y no ha pagado el precio que el Gobierno estúpidamente esperaba. Ya veremos si en el terreno de la revancha, el poder engañado emplea los recursos necesarios para que la máscara de ETA, ANV por ejemplo, deje de ocupar un lugar en las instituciones. La ilegalización de ANV y PCTV es un imperativo de la lógica política.


Antonio Basagoiti, presidente del PP de Vizcaya, se ha asombrado legítimamente de que ETA — ya que hablamos de precios y contraprecios — “ponga a parir al Gobierno cuando hace lo que debe y, en cambio, le haya aplaudido cuando no ha hecho lo que debía”. Claro que cada cual tiene derecho a la administración de sus asombros. Tal vez el aplauso interesado es lo único libre que va quedando en el ruedo ibérico.


Delirios totalitarios
Regina Otaola Libertad Digital 4 Enero 2008

Comenzamos el año 2008 de manera parecida a como acabó 2007: con la ofensiva de ETA en el País Vasco en todas sus expresiones (atentados, kale borroka, manifestaciones ilegales, comunicados amenazantes), la connivencia del Gobierno socialista con los nacionalistas más extremistas y la insistencia del lehendakari Ibarretxe en que éste será el año en que los vascos puedan decidir su futuro.


Para Ibarretxe, en realidad, lo de menos es el futuro de los vascos y lo de más su propia carrera política, vinculada de

manera irreversible a la convocatoria de un referéndum que parte por la mitad a la sociedad vasca. Este hecho y el carácter

visionario de sus discursos y propuestas lo emparentan con el presidente del Gobierno, quien a su vez depende para su

supervivencia política de lo que suceda en las próximas Elecciones Generales.


Pero el desafío de Ibarretxe, que se mantiene como tal y con la fecha concreta del 25 de octubre para su realización gracias

a la pasividad o la connivencia del Gobierno socialista, va más allá de todo lo imaginable en cualquier representante

democrático cuando pretende contar con ETA-Batasuna para lograr la “acumulación de fuerzas” de cara a la “consulta ciudadana” que, sueña Ibarretxe, lo convertirá en el primer presidente de una República independiente euskaldún.


Sólo desde esta óptica se puede recurrir a la impostada e hipócrita declaración, ya convertida en latiguillo por el

lehendakari y su leal portavoz, Miren Azkárate, de que ETA “nunca va a conseguir sus propósitos y a partir de ahí tampoco va a doblegar la voluntad de esta sociedad para seguir adelante, alcanzar la paz y para que al final se le dé la palabra y se

pueda pronunciar en democracia.” ¡Acabáramos! O sea que ETA nunca va a conseguir lo que PNV-EA-EB le brindan en bandeja con la “consulta ciudadana” después de haberse sometido a sus designios tras el fallido “proceso de paz”.


En realidad, las palabras de Ibarretxe fielmente reproducidas por su portavoz están dirigidas a los vascos, al PP y al PSOE,

y al Gobierno socialista, y se podrían reformular de la siguiente manera: “Aunque ETA asesine, extorsione y ejerza toda clase de presiones contra los cargos electos y la propia sociedad, el Gobierno de Ibarretxe va a seguir en sus trece para convocar el referéndum de secesión que permitirá a los nacionalistas controlar definitivamente y de manera totalitaria el futuro de todos los vascos.”


Y, quizás sobra decirlo, en este viaje Ibarretxe prefiere ir de la mano de ETA-Batasuna, pero si no es posible afrontará solo

su propio desafío. Porque, sigue soñando el lehendakari, una vez logradas sus pretensiones ETA-Batasuna ya no tendrá motivos para no regresar al seno de la gran familia nacionalista vasca, y será entonces, y sólo entonces, cuando se alcance la “paz” perseguida por los nacionalistas: la paz de los cementerios.


Debates y elecciones

A ver qué pasa
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Enero 2008

Con las elecciones tan cerca, se entiende el furor demoscópico; que anden los periodistas tan contentos porque ya tienen tema que ordeñar, que corran los políticos tan agitados por las remotas provincias, contando intenciones y proyectando resultados.

La cuenta de la vieja. Por entender, se entiende incluso que a unos les convenga parecer que empatan ganando, pues gobiernan, y a otros que empatan perdiendo, pues hay que evitar que el votante "se desmovilice". El votante, a juzgar por algunos análisis, es un narcoléptico a quien hay que estar despertando para que no se quede dormido sobre el plato de sopa, a riesgo de que le cierren los colegios electorales en plena siesta.


Perdonen que señale lo evidente, pero los resultados no están escritos, nadie los conoce por mucho que pregunte el bueno de

Malo. Se están forjando. Si acudimos a la última campaña con debates televisados a dos, descubriremos que acertar en la tele te asciende a los cielos y que rilarse ante la cámara te envía al último círculo del infierno, donde pasan la eternidad unos señores con corbata condenados a repetir por siempre: estuve a punto de ganar.


Los debates Aznar-González del 93 demostraron que se puede mover más de un millón de votos en un momentín. A los que dudan por dudar les refresco lo que recogí en La eclosión liberal, que parece mentira que a estas alturas todavía no se hayan

comprado el libro:


Según el diario El País, apoyado en Demoscopia, el primer debate había inclinado a favor del PP –que ya iba por delante

del PSOE en intención de voto– ¡a 1.100.000 indecisos! No hay datos publicados sobre la influencia del segundo debate debido a restricciones legales: se realizó demasiado cerca de las elecciones. Aunque en realidad sí existen datos significativos e inapelables: los propios resultados electorales. 9.150.083 votantes se inclinaron por el PSOE (38’4 %) y 8.201.463 por el PP (34’5 %). Todas las encuestas de todas las empresas demoscópicas habían otorgado la victoria al PP.


O sea, Aznar acertó en el primer debate y erró en el segundo. Pero González tenía mucho más peligro que Z, así que todo

indica que los próximos cara a cara romperán el empate técnico a favor de Rajoy. Los que consideramos a Z una catástrofe para la democracia, para la inteligencia y para España tenemos motivos para el optimismo... siempre que el presidente siga

hablando como suele, con sus falsas esdrújulas, sus silencios entre el sujeto y el verbo, sus eternidades entre el verbo y el

predicado.


Y siempre que Rajoy siga señalando las lacras del zapaterismo: la ruptura de los consensos de la transición, la reverencia

ante el terror, el estatuto separatista catalán, la siniestra caricatura de la "memoria histórica", el anticatolicismo

militante, la fatídica educación pública y su sectaria asignatura bandera, el pernicioso efecto llamada, etc. Y entre lacra y

tacha, la mancha del canon digital, que ha de ser recordada y reprochada una vez sí y otra también.

Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.


Una declaración providencial
Luis del Pino Libertad Digital 4 Enero 2008

Una de las cosas que más sorprende en la sentencia del 11-M es el primer párrafo de la sección de Hechos Probados, en el que el tribunal afirma textualmente que las bombas del 11-M las colocaron, entre otros, los 7 supuestos suicidas de Leganés. Al leer ese párrafo, es imposible no preguntarse cómo puede el tribunal afirmar algo que no aparece acreditado en ninguna parte.

La propia sentencia no proporciona ni el más mínimo dato o razonamiento para sustentar esa afirmación. ¿Cómo puede un

tribunal sacarse así de la manga un "hecho probado"?


Sin embargo, no es verdad que se lo saque de la manga. Todo lo contrario: existe un testimonio muy concreto que el tribunal

puede invocar a la hora de justificar semejante afirmación.


El viernes 4 de mayo de 2007 tenía lugar en la sala de vistas de la Casa de Campo una de las más llamativas pantomimas de

todo el juicio. Ese día, prestó testimonio delante del tribunal un nuevo testigo-cortina de humo llamado Khamal Ahbar, que

compareció vestido de Moro Muza y que afirmó, entre otras cosas, que todos los implicados en el 11-M que están en busca y

captura habrían muerto en Irak; que el organizador de los atentados era un colaborador del CNI llamado Safwan Sabagh (que no estaba procesado); que el que montó las bombas era el confidente Cartagena (que tampoco estaba procesado y también es

colaborador de la Policía) y que a Asturias viajaron también Daoud Ouhnane y Mohamed Afalah para traer los explosivos.


Ese testigo, Khamal Ahbar, apestaba a escenificación. La historia que planteó era delirante, contando confidencias que, según él, le habrían hecho algunos de los huidos del 11-M, antes de morir suicidados en Irak. Por supuesto, no hay forma humana de corroborar nada de lo que dijo, ni tampoco tenía ningún sentido toda la historia que iba desgranando.


Lo que no se entendía en aquel momento era qué pintaba aquella declaración. O los defensores de la versión oficial habían

perdido ya el sentido del ridículo a esas alturas del juicio, o había algo que se nos estaba escapando.


Posteriormente, al publicarse el contenido de la sentencia, quedaría claro de qué iba toda aquella escena. Porque una de las

cosas que este testigo declaró es, precisamente, que las bombas de los trenes las pusieron, entre otros, los siete muertos de

Leganés.


SI alguna vez alguien pretendiera reprocharle formalmente al tribunal que atribuya sin pruebas la colocación de las bombas a

los muertos de Leganés, al tribunal le bastaría con remitirse a la declaración de Khamal Ahbar: "nosotros lo dimos por

probado en la sentencia porque así lo declaró uno de los testigos". Por supuesto, el tribunal no invoca esa declaración de

Khamal Ahbar en la sentencia como justificación para atribuir la autoría material de los atentados a los muertos de Leganés,

porque entonces tendría que explicar por qué no concede la misma verosimilitud a otras afirmaciones de ese testigo, como

cuando dijo que Jamal Zougham no había colocado ninguna bomba. Pero ahí queda la declaración de Khamal Ahbar como cobertura, para poder invocarla en caso necesario.


¿Era precisamente ése el sentido de llevar a declarar al juicio a ese testigo completamente demencial? ¿Se trataba de

proporcionar al tribunal un asidero legal para algunas de las cosas que tendría que escribir posteriormente en la sentencia?

Pues da toda la sensación de que sí, ¿verdad? Sin esa declaración de Khamal Ahbar, habría habido que decirle a la opinión

pública que, después de tres años de indagaciones, no sólo no se sabía quiénes eran los autores intelectuales, sino que

tampoco se conocía a los autores materiales. Lo cual no hubiera resultado muy presentable, ciertamente.


A ZP se le atragantan las uvas
POR YOLANDA GÓMEZ ABC 4 Enero 2008

El año no podía empezar con peores noticias para Rodríguez Zapatero y su equipo. Con apenas tiempo para digerir las uvas de fin de año, y a sólo dos meses de las elecciones, una avalancha de malos datos económicos ha caído como un jarro de agua fría sobre un hasta ahora triunfalista presidente del Gobierno.


ZP, que ha usado y abusado de las cifras económicas, sobre todo en estos últimos meses, para intentar compensar fracasos en otras áreas como la política exterior, la negociación con ETA o su errática concepción de España, ve esfumarse en vísperas de la campaña electoral la que había sido su gallina de los huevos de oro.


La inflación ha vuelto a los niveles de los Gobiernos de Felipe González, el paro ha aumentado en más de 100.000 personas,

las hipotecas suben, la Bolsa baja y la confianza de consumidores e inversores va de capa caída.


Es cierto que ZP y su Gobierno no son los culpables de todo. Es cierto que la crisis crediticia internacional, la subida de

la cotización del petróleo y el incremento de los cereales están haciendo mella no sólo en la economía española, sino también en el resto de economías europeas y desde luego en la de Estados Unidos, pero también es cierto que el Gobierno debía haber aprovechado mejor estos años de vacas gordas para hacer reformas que ahora hicieran más llevaderos los momentos de desaceleración que se aproximan.


Pero no. En lugar de poner en marcha reformas estructurales, que lógicamente pueden provocar la protesta de algunos

colectivos, ahora privilegiados, Zapatero ha optado por lo fácil, por el cheque regalo en víspera de las elecciones. Eso sí,

a costa de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes. Los asesores de ZP deben haber llegado a la conclusión, y no digo yo que no tengan razón, que para volver a ganar las elecciones lo más efectivo es tener estómagos agradecidos. Y los más de 200.000 jóvenes que han pedido ya los 210 euros para emanciparse pueden ayudar a inclinar la balanza. ¡Que más da lo que necesite España!


ETA trata de cercar al Gobierno con una nueva declaración de intenciones a través de 'Gara'
El Confidencial 4 Enero 2008

En un gesto de mercadotecnia y propaganda sin precedentes, el diario abertzale Gara abre su edición de hoy anunciando una

entrevista para mañana sábado con ETA de la que ofrece, además del llamativo encabezado, un único titular: "Lo fundamental no es si está el PSOE o el PP, sino que el Estado español reconozca los derechos de Euskal Herria".


Una única frase para movilizar la compra del diario, maltrecho en los últimos años, y para redoblar las expectativas sobre el

contenido de lo que pueda decir la banda, que ya ha recurrido en múltiples ocasiones en el pasado al formato de entrevista,

generando incluso problemas penales a quienes se las realizaron. Del escueto mensaje cabe deducir lo obvio -que los

terroristas reiterarán sus amenazas, en plena ofensiva de nuevos atentados-, pero también que a los etarras ha dejado de

importarles la suerte electoral que pueda correr el Partido Socialista.


En una posterior ampliación en su edición digital, el diario consigna cómo a la pregunta sobre lo ocurrido desde la ruptura

del proceso, ETA acusa a Zapatero de haber desperdiciado, al igual que los presidentes que le precedieron, "una inmejorable oportunidad para reformar el Estado fascista que gobierna". Y añade que mientras España no ha llevado a cabo "una verdadera transición democrática", Euskal Herria debe poder ejercer el derecho a "seguir el camino que desee"; es decir, a la autodeterminación y la territorialidad.


Los portavoces etarras reiteran su determinación de construir un Estado soberano cuyo avance será "gradual", dicen, y para lo que citan ejemplos de reivindicaciones independentistas como las formuladas en Escocia o Kosovo, obviando las evidentes diferencias con la comunidad autónoma vasca.


Si durante años la banda jugó al 'cuanto peor, mejor', respondiendo con máxima violencia a la contundente política

antiterrorista desplegada por los gobiernos del PP, la llegada de los socialistas a La Moncloa llevó a la banda a ensayar

falsamente la vía de la distensión con la que, vistas las consecuencias, sólo pretendía recobrarse de su debilidad sin que

sus activistas albergaran intenciones reales de dejar las armas.


Ahora, ETA parece dejar claro que le resulta indiferente si se impone en las elecciones el PSOE de Rodríguez Zapatero o el PP de Mariano Rajoy, a sabiendas no sólo de que sea cual sea el Gobierno de España no cederá a sus reivindicaciones de máximos.


También enviando el mensaje de que no parará en su escalada de terror porque ésta vaya a provocar problemas a los socialistas o pueda situarles en serias dificultades a tres meses de las elecciones generales.


La banda, una vez más, vendría a recordar que tres gobiernos democráticos han intentado una salida a la violencia -bajo los

mandatos de González, Aznar y Rodríguez Zapatero-, pero que es el terror el que pervive. Un discurso ensoñado destinado a

cercar el margen de actuación del Gobierno y reforzar el ánimo de los militantes más aguerridos de la izquierda radical,

acorralada por la acción de la Policía y la Justicia y con el nacionalismo dispuesto a aprovecharse de sus eventuales nuevas

ilegalizaciones.


CANDIDATO A LAS GENERALES

El golpe de mano de Albert Rivera descoloca a las filas de Ciudadanos
Eloísa Sánchez Bolinaga SemanalDigital 4 Enero 2008

Parece haberse aficionado al ordeno y mando. Fiel al axioma de que "quien da primero da dos veces", el presidente del partido ha movido ficha para ir a las elecciones del 9 de marzo.

La designación de Albert Rivera como cabeza de cartel de Ciudadanos para las generales responde al hecho de ser el dirigente más conocido. Aunque el proceso de elección ha cogido a contrapié a las bases.

Desde hacía tiempo se venía especulando con el salto de Albert Rivera a la política nacional. La decisión de la Ejecutiva de

Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía de que el cabeza de cartel a las elecciones generales por Barcelona sea su líder, Albert Rivera, que ya fue número uno en las pasadas autonómicas catalanas de 2006, las que dieron tres escaños al partido en el Parlamento autonómico, ha supuesto un golpe de efecto de enorme impacto interno en la pequeña formación.


En las últimas horas, era cosa de ver el desconcierto en sedes del partido como la de Madrid, donde no se comprendía la

maniobra que orilla la elección de sus candidatos mediante el proceso de primarias. De hecho, ya había cinco aspirantes a

encabezar la candidatura de Barcelona: Rodrigo Sanz, Javier Batallé, Miguel Ángel Ibáñez -concejal en Gavà-, Carmelo González –el padre que en su día inició una huelga de hambre para que su hija fuese escolarizada en castellano- y José Domingo, diputado en el Parlamento autonómico.


Ahora son las bases de Ciudadanos quienes, pillados a contrapié, apuntan razones centradas en la constatación de un acierto

que hacía de la necesidad virtud: sólo Albert Rivera puede asegurar un resultado digno en las inminentes elecciones

generales. No en vano, su presidente "es la figura más conocida del partido y con él al frente de la lista tenemos una

oportunidad". De sobra es sabido que a día de hoy Rivera tiene un ascendente público muy superior al del resto de los

dirigentes de Ciudadanos. Y, además, "el paso de Albert indica que quiere seguir teniéndolo", dicen las mismas fuentes.


Aunque la pugna por ocupar el centro y servir de alternativa a PSOE y PP se anuncia difícil. Después de que Rosa Díez se vaya a presentar por Madrid bajo las siglas de su nuevo partido, UPD, "se hacía impepinable echar mano de nuestro principal referente", subrayan los consultados. La negativa de Díez a ir en coalición con Ciudadanos a la cita de marzo ha obligado a Rivera y a los suyos a reconstruir su estrategia. El partido posee agrupaciones en once comunidades autónomas, pero es en Madrid donde residen la mayoría de sus aspiraciones. Quién ocupará la cabeza de lista en la capital es todavía una incógnita, aunque se anuncia "una sorpresa".


Con el paso de las horas, la nominación de Albert Rivera también ha empezado a ser analizada desde la perspectiva de los

riesgos que encierra: "Un mal resultado puede provocar un corrimiento de tierras interno bajo los pies y arrollarlo", aducen

algunas fuentes del partido.

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