AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 5 Enero 2008

Llegan las vacas flacas
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 5 Enero 2008

LA consigna gubernamental es aguantar el derrumbamiento de la economía hasta el mes de marzo con parches y afeites, alargando un espejismo de prosperidad en el que ya sólo creen los ilusos. Arden los teléfonos en los despachos de los grandes banqueros, de los dirigentes de las empresas energéticas y las multinacionales petrolíferas: les piden de rodillas que no suban el tipo de las hipotecas, les imponen una congelación de las tarifas eléctricas, les ruegan que mantengan el precio del petróleo, prometiéndoles a cambio todo tipo de compensaciones así que pasen las elecciones. Han rescatado el manual del buen intervencionista para maquillar los signos evidentes de descomposición económica; y allá donde el intervencionismo no alcanza, reparten limosnas a troche y moche. Anuncian que las subvenciones oficiales para el alquiler de pisos podrán cobrarse en menos de quince días, una celeridad que para sí querrían los agraciados en el sorteo de la lotería nacional: todo sea por comprar cien mil votos in extremis, todo sea por neutralizar el impacto que el ascenso del paro tendrá en sus previsiones electorales.

Saben que si las elecciones fuesen medio año más tarde las tendrían perdidas; pero las elecciones serán en apenas un par de meses, y aún es posible contener o diferir los efectos de una crisis que, según suele ocurrir en los ciclos económicos, durará dos o tres años: lo justo para concurrir en otra contienda electoral con expectativas de mantenerse aferrados a la poltrona. Saben también que, a cada día que pasa, las requebrajaduras y signos de derrumbe son más evidentes, pero confían que la embriaguez de la prosperidad dure hasta marzo. Lo tienen complicado, porque ahora llega la cuesta de enero; pero los borrachos, antes de sentir las bascas de la resaca, duermen plácidamente la mona. Y creen que la inercia de la prosperidad mantendrá en un estado de somnolencia abotargada a quienes mañana despertarán atacados por la náusea. Son dos mesecitos de nada; y el tiempo es para los borrachos y los ahítos una sustancia pastosa e indistinta: con un poco de suerte, se mantendrán amodorrados hasta que las vacas flacas entren en su alcoba, haciendo sonar las esquilas de la alarma.

En su contra juegan la inflación galopante, el parón de la productividad, el aumento de los desempleados; pero a su favor cuentan con la maquinaria de la propaganda. ¿Que la economía se desinfla a marchas forzadas? Pues se dedican a repartirle leña a la Iglesia, que es pasatiempo que siempre ha enardecido los atavismos hispánicos. Pan y circo es la fórmula infalible para mantener idiotizada a la pobre gente; y cuando el pan empieza a escasear lo que debe hacerse es duplicar, o centuplicar, la ración de circo: se echa a los curas a los leones y santas pascuas. Quizá la cesta de la compra esté cada vez más cara, pero la carne de cura está tirada de precio; así que hay que explotar el filón.

Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece; y, desde luego, el pueblo español se merece que los socialistas sigan gobernándolo otros cuatro años. Que ahora, en vísperas de las elecciones, la crisis económica se convierta en la única esperanza de su fracaso nos confirma este aserto. Un pueblo capaz de vender su primogenitura por un plato de lentejas merece quedarse sin primogenitura y sin plato de lentejas. Y el pueblo español ha transigido con todo, con tal de seguir metiendo la cuchara en el plato de lentejas de la prosperidad económica: ha transigido con la descomposición del tejido nacional, ha transigido con la ignominia de la negociación con una banda de criminales, ha transigido con la irresponsabilidad de unos gobernantes empeñados en resucitar los fantasmas del cainismo. Un pueblo capaz de transigir con tanta podredumbre es un pueblo despojado de fibra moral, reducido a pura animalidad invertebrada; y ya se sabe que a los animales basta con aprovisionarles el pesebre para tenerlos satisfechos.

Ahora parece que la provisión del pesebre no está asegurada. Y la consigna gubernamental es mantener el espejismo durante dos mesecitos de nada. De los yerros y dislates pasados no hay que preocuparse, porque los pueblos sin dignidad sólo miran por su estómago.

`Barra libre´ municipal
Celso Ferreiro La Opinión 5 Enero 2008

La vida municipal coruñesa es el mundo al revés. El año que acaba de irse la puso patas arriba. Tello, por ejemplo, eterno opositor antaño -pese a su escaso brillo- ha hecho bingo. Ya no es la mosca en las arracadas; es quien mueve el guiñol de la Alcaldía. El Sr. Losada, al parecer bien a su gusto, se ha convertido en un actor secundario. Así, lo mismo baila como un josefino, en los saraos de la tercera edad, hace el avión en las tumbonas de Santa Margarita o se viste de capataz de obras, para decirnos que la eterna tercera ronda se retrasa un año más. Tampoco duda en descorbatarse, como los demócratas americanos, que se caracterizan por el atrevimiento y el mal gusto, o cohonesta el botellón con la convivencia, una vez que lo alejó de la vecindad domiciliaria. Don Javier es así, es la nada ensimismada con la veleidad. Se apresuró a firmar el acuerdo con el Bloque. Impuesto por Touriño, sin considerar que el titular de la Xunta tolera menos la independencia que la sumisión.

La barra libre ha llegado al Ayuntamiento y está para disfrute del BNG. No tiene contrapoder. La oposición, vetada por los que antes se quejaban de los mismos con Vázquez, y los ediles socialistas, incapaces de articular las demandas del vecindario, callan para sobrevivir. No se ha hecho nada. Sólo arreglar el inconmensurable despacho de Tello, aumentos galácticos de sueldos, concejalías e impuestos, éstos de por sí confiscatorios , y últimamente, la frivolidad de invertir 140.000 euros en sendos coches para el lcalde y el vice, como si para circular por el perímetro municipal necesitasen Rolls Royce.

En este clima irrespirable, los bloqueiros pretenden colar la normalización lingüística a la trágala, o sea, el idioma único por la vía de los hechos consumados. Las instituciones cívicas, como las asociaciones de vecinos o a las amas de casa, que preside doña Rosa Otero, deben alzar su voz para que La Coruña no quede al albur de una fuerza minoritaria y exigua, a la que el alcalde le ha permitido activar las formas más primitivas del pensamiento político. La ciudadanía se siente desprotegida y, a la vez, atenazada, por ideas arbitrarias que sólo favorecen a la tribu. No se puede desterrar -es lo que se pretende- el idioma de todos, el que nos ayuda a la convivencia cotidiana y a convertir el saber en un principio de excelencia personal.

Otrosidigo
D. Javier Losada, pese a perder la mayoría, opta de nuevo al Senado, donde mantiene récords de inasistencia e inactividad. Quiere asegurarse la mamandurria hasta 2012, más allá de las próximas municipales. Igual pretende su adarga en el Ayuntamiento Carmen Marón, como diputada. ¿Quién elige a los candidatos? Ellos mismos. Pregúntenle al Sr. Losada, al hacer las listas. ¡Listillos!

La destitución de Ibarretxe
Manuel Molares do Val Periodista Digital 5 Enero 2008

Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que lidera Rosa Díez, ha solicitado que se suspenda la autonomía vasca para responder al desafío confirmado este fin de año por el lehendakari , Juan José Ibarretxe, anunciando su consulta secesionista e ilegal en 2008 a unos vascos cuya mitad vive aterrorizada por los fanáticos abertzales.

Quizás usted desconozca aún esta propuesta de UPyD: ese partido está sometido a un silencio informativo comparable a la censura que sufrían los demócratas durante el último franquismo.

Cuando se dispone de análisis como los de UPyD es posible pensar en el peligro para la paz --la verdadera paz no depende del terrorismo-- que representan Ibarretexe y sus proyectos.

Peligro para la paz en España y en una Euskadi que se le ha quedado pequeña a los Iberretxes. Que reclaman ahora Eusklal Herría, territorio al que con Navarra y parte de Francia se le añaden trozos de las comunidades vecinas: el expansionismo de los secesionistas siempre fue fuente de limpiezas étnicas e ideológicas interiores y ataques a los territorios cercanos que se exige anexionar.

Ibarretxe no cuenta con ejército, pero sí con gobiernos españoles débiles, cobardes y grandes partidos divididos, germen de contiendas civiles incluyendo la guerra 1936-1939.

ETA es un peligro, pero no para la paz, porque es una banda ilegítima. Ibarretxe sí es peligroso porque ejerce un poder legítimo desde el que adopta iniciativas ilegítimas que pueden derivar en enfrentamientos: recuérdese Yugoslavia.

UPyD propone aplicar el artículo 155 de la Constitución que suspende las instituciones autonómicas que atentan contra el interés general de España.
Y reta al PP y al POE a que se comprometan a no pactar con el PNV u otros partidos separatistas tras las próximas elecciones. Rotunda exigencia que debe atenderse.

Abarcar sin apretar
EDITORIAL EL Correo 5 Enero 2008

Los consejeros de Justicia y de Educación presentaron ayer ante la opinión pública el Plan de Educación para la Paz que el Consejo de Gobierno había aprobado el 26 de diciembre. Se trata de una iniciativa largamente demandada y esperada. El que ayer se presentó constituye la enésima versión, cabe esperar que no definitiva, de un documento que ha venido sufriendo cambios y correcciones sustanciales desde su insatisfactoria redacción original. Todavía tiene por delante un largo y complicado camino por recorrer, pues, tras su debate y eventual aprobación en la Comisión de Derechos Humanos, debería acabar su tramitación en una sesión plenaria del Parlamento. El acuerdo final, aunque deseable en una materia tan delicada como ésta, no parece fácil de alcanzar. Las posiciones originales de los partidos que sustentan el Ejecutivo tripartito y de la oposición que representan el PSE-EE y el PP son, en efecto, tan distantes que será precisa una muy alta dosis de flexibilidad para superarlas.

El Gobierno autonómico ha concebido el Plan desde el principio como si afrontara un tratado académico, que puede y debe ser aplicado en cualquier tiempo de la historia y en cualquier lugar del mundo. En este sentido, la iniciativa no se limita a la violencia de ETA, toda vez que ésta «no agota ni toda la violencia terrorista que históricamente se ha producido en nuestro país ni tampoco otras violencias ilegítimas y graves violaciones de los derechos humanos». Pretende, por el contrario, «abarcar el conjunto de intervenciones que demandan la indivisibilidad y la interdependencia de los derechos humanos». La oposición, por su parte, ha entendido siempre el Plan como un instrumento práctico y concreto para educar a los escolares vascos en la deslegitimación democrática del terrorismo que hoy ejerce ETA y en la solidaridad con las víctimas que la banda ha causado a lo largo de su existencia. Ambas posturas, aunque no incompatibles, resultan difíciles de cohonestar, sobre todo por la desconfianza entre ellas. Si el Gobierno es sincero al expresar su voluntad de acuerdo, deberá admitir que sólo la asunción de la concreción que pretenden los socialistas y los populares podrá librarlo de la sospecha de querer encubrir en el 'totum revolutum' de la generalización su falta de voluntad de enfrentarse al fenómeno terrorista tal y como éste se manifiesta en el aquí y ahora de la situación de Euskadi.

Islamofascismo
Rendición en Dakar
GEES Libertad Digital 5 Enero 2008

La suspensión del rally que tenía previsto comenzar en unas horas es, más allá de una anécdota, la constatación de algunas de las tendencias de la guerra a la que se enfrenta Occidente en este recién estrenado siglo. En primer lugar, supone la demostración de que Al Qaeda tiene mucho poder, o que el poder que se le supone es mucho, lo que a efectos prácticos viene a ser lo mismo. La suspensión es una victoria alqaedista sobre todo un símbolo occidental como es el Lisboa-Dakar. Da la razón a Al Qaeda cuando dice que es posible ir ganando, batalla tras batalla, la guerra contra Occidente. Insufla ánimos al yihadismo, anima a los terroristas a proseguir con los atentados y las amenazas. Se trata, en primer lugar, de una victoria moral de Al Qaeda, que se ve reforzada.

En segundo lugar, deja patente que el yihadismo considera determinadas zonas del globo como propias; no permite que Occidente "contamine" determinados países que considera suyos. En este caso, Mauritania había tratado de garantizar la seguridad –o lo que quiera que eso signifique para este país– de la carrera, pero Al Qaeda ha podido más. La enseñanza para los países de la zona es que, en el futuro, Occidente les dejará solos y saldrá corriendo dejándoles a merced de los islamofascistas. Se trata pues de una derrota política de aquellos países que podrían, de una manera u otra, colaborar o abrirse a las relaciones con Europa. Ahora están más aislados.

En tercer lugar, queda demostrado patéticamente que Occidente, con sus organizaciones y sus instituciones –incluso las lúdico-deportivas– está dispuesto a rendirse ante las amenazas yihadistas. Ahora ha sido la carrera africana, pero ¿por qué no huir cuando las amenazas afecten a otro tipo de intereses? Cada retirada occidental es un avance yihadista. ¿A alguien le cabe realmente alguna duda de que es cuestión de tiempo que las amenazas se centren en acontecimientos deportivos, culturales o sociales en suelo europeo? Lo peor no es ni que los terroristas se sientan satisfechos ni que algunos países se puedan ver abandonados; lo peor es la tendencia europea a ceder cada vez más ante el terrorismo islámico.

Y es que la suspensión del Lisboa-Dakar va bastante más allá de la anécdota. Muestra como se están perdiendo tres importantes aspectos en la guerra contra el islamofascismo. A los terroristas les proporciona la certeza de que Occidente está blandito, que aguanta más bien poco y que se le puede ir venciendo paso a paso. A los países sobre los que el yihadismo ha puesto el punto de mira les demuestra que llegado el caso, Occidente saldrá corriendo y les dejará en la estacada, no importa lo importante o significativo que sea el tema. Y a los ciudadanos europeos este asunto les hace profundizar en la mentalidad de rendición y derrota; si Al Qaeda amenaza, nosotros nos escondemos o escapamos. El problema, naturalmente, es que al final no habrá sitio donde esconderse y cada uno de los hogares europeos será objeto de chantaje.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Djilas y nuestra izquierda
HERMANN TERTSCH ABC

POCOS se han acordado durante el año recién despedido de la efeméride de una gesta política e intelectual que merece los honores y la gratitud de todos aquellos que creen que la verdad en la política no es un bien canjeable o modificable al antojo de las conveniencias. Lamentablemente es lógico que, en los tiempos que corren, pocos sepan que en 1957 se publicó un libro que, como pocos del siglo XX, reunía todos los elementos que convierten un trabajo intelectual en un acto de suprema entereza y entrega, de gesta personal, lucidez implacable y victoria de la verdad. Era «La nueva clase» de Milovan Djilas. Se mueren ya los últimos supervivientes de las generaciones del humanismo forjado en el rigor del pensamiento, guardián de la sabiduría extraída a las terribles experiencias de nuestra cultura común durante la larga guerra civil europea que fue el sangriento siglo pasado. Con estos últimos testigos se nos escapa la memoria directa del horror pero también de actos y «momentos estelares de la humanidad» -parafraseando a Stefan Zweig- que han hecho de la civilización cristiana, ilustrada y democrática occidental el mundo más libre, más compasivo y generoso jamás habido, el más capaz de generar la promesa y la esperanza de felicidad a los seres humanos. El rigor y la verdad pierden todos los días batalla frente a la ofensiva de nuevas supersticiones predicadas por todo el arsenal mediático, ante la terrible levedad de la adquisición de ideas fáciles, el pensamiento débil, la mediocridad impuesta y los valores intercambiables de un relativismo en el que sólo tienen solvencia el poder, la comodidad y la supervivencia.

Entre 1914 y 1989, la guerra europea hacinó cadáveres por todos los rincones del continente, condenó a la esclavitud a centenares de millones de europeos, despertó odios y vilezas inimaginables y generó dolor en cantidad e intensidad nunca conocidas. Pero nos legó, además de gestas colectivas conmovedoras, testimonios de la grandeza del ser humano que siempre mantuvieron vivo el mensaje ejemplar del poder único que reside en la conciencia de la persona. A uno de ellos, como ejemplo de la capacidad del individuo de reaccionar contra toda la ponzoña de su formación y entorno y abrazar la causa de la verdad en pleno desierto de la desesperanza, quiero referirme. Cuando Djilas se rebeló contra todo el aparato de mentiras y represión que había ayudado incansablemente a construir durante su vida anterior, era un hombre aislado, un digno indignado, una conciencia que, en su soledad, había decidido nunca volver a ser cómplice de la represión o humillación de ninguna otra conciencia humana.

Hace medio siglo, Djilas, un comunista montenegrino, bregado en la clandestinidad, la guerra y el poder, acostumbrado a matar y a ver morir, dijo ¡Basta ya! Mano derecha de Josip Broz «Tito», miembro de la cúpula comunista de Yugoslavia hasta 1953, tres años más tarde hizo llegar a Nueva York un manuscrito, escrito en el máximo sigilo, que aun hoy conmueve. Era «Nova Klasa». Su ruptura ya se había consumado. Con «La nueva clase» hizo temblar los cimientos del firme andamiaje de la mentira ideológica del comunismo. Y el de aquella izquierda europea que -con la excepción de la socialdemocracia anticomunista que lideró Kurt Schumacher desde el SPD- mantenía su relación de complicidad con las «democracias populares» de los regímenes comunistas. Hay que recordarlo ahora que nuevos experimentadores nos proponen «democracias avanzadas», en Iberoamérica o aquí, con actualizaciones del «antifascismo» frentepopulista y el antioccidentalismo, la fobia antinorteamericana, la agresividad anticatólica o la demanda de limitación de libertades individuales en aras de supuestos derechos colectivos bajo el disfraz de multiculturalismo, el nacionalismo o el «socialismo del siglo XXI».

Leído ahora, el libro de Djilas no revela sino lo después evidenciado por la apertura de archivos de los regímenes comunistas y en toda la bibliografía sobre el totalitarismo comunista que saldría a la luz en décadas posteriores, con joyas como el monumental «Archipiélago Gulag», de Alexandr Sozhenitsin o la novela -tan justamente celebrada en España- «Vida y destino» de Vassili Grossman. Pero en «La nueva clase» estaba por primera vez «todo» lo necesario para entender que el comunismo -y no sólo la desviación estalinista del mismo como había mantenido Nikita Jruschov un año antes en el XX Congreso del PCUS- era, en sí mismo, un terrible error moral y un crimen masivo y sistemático. Desde dentro del sistema, uno de sus prácticos y teóricos más reputados denunciaba la esencia misma del régimen como totalitaria, cleptocrática y asesina en un análisis nunca superado en este medio siglo. Desde la publicación de «La nueva clase» y pese a su celebridad en el exterior -que le salvó de desaparecer para siempre en alguna oscura prisión-, ya no dejaría de entrar y salir de la cárcel hasta la muerte de Tito. Pero nunca volvió a estar solo como lo estaba cuando callaba ante la mentira. En los años que lo traté después de 1988 y hasta 1993, dos años antes de su muerte, Djilas era un anciano sabio respetado y querido por intelectuales y amigos de todo el mundo y por quienes conocían su obra, también sus «Conversaciones con Stalin» y sus magníficas memorias.

Pero le debemos ante todo aquel libro que supuso un «misil de verdades» contra el fortín, que se presumía indestructible, del sistema de mentiras del socialismo real. No fue sólo una denuncia inapelable del régimen de injusticia y terror común a todos los estados comunistas habidos antes, durante y después de Stalin. Sigue siendo también una lacerante acusación a todos los cómplices del mismo que durante este medio siglo han ocultado, negado o relativizado los sufrimientos de millones de personas en Europa y otros continentes que cayeron bajo la experimentación social. Gracias al pundonor y la dignidad de supervivientes, investigadores y estadistas, los miserables postulados del «negacionismo» del Holocausto y del nazismo están plenamente desprestigiados en el mundo político e intelectual. No sucede lo mismo con el Gulag y el comunismo. El mismo año en que estallaba aquella «bomba editorial de la verdad» de Djilas, recibía el Premio Nobel Albert Camus, otra víctima de la calumnia generada sistemáticamente por la perversión izquierdista hegemónica en la intelectualidad europea que hace del «antifascismo» un título y del anticomunismo una tara, cuando ambos son, por igual, deber y condición de todo demócrata y humanista.

Ahora, casi veinte años después de la caída del muro de Berlín, vuelven a ser muchos los que consideran que la libertad, la propiedad y la democracia -sin adjetivos- son valores relativos y subordinables a nuevos planes de experimentación social y transformación del individuo. Y no se trata sólo de profesores españoles o cubanos asalariados de Hugo Chávez, populistas indigenistas o entusiastas del castrismo. Cuando dirigentes izquierdistas europeos como Oskar Lafontaine declara pletórico en Madrid que las posibilidades de la izquierda aumentan porque «entre la juventud hay más antiamericanismo que anticomunismo», es que la deriva va más allá de la confusión moral y política del sectarismo y la radicalidad izquierdista que se ha adueñado del socialismo en España.

Esta involución de la izquierda hacia el abandono de la socialdemocracia y la reinvención de la felicidad colectiva y de la imposición de una «justicia» superior a la del Estado de Derecho es uno de los fenómenos más graves en la cultura política occidental actual. Son aliados objetivos de los enemigos internos y externos de la sociedad abierta. Las tentaciones de reintentar fórmulas coactivas en aras del supuesto progreso deberían evocar a los demócratas aquella frase de Sigmund Freud, poco antes de huir de los nazis a Londres, que escribía desolado en Viena en 1938: «el progreso parece haberse aliado con la barbarie». Son muchos los que quieren reinventar la historia del siglo XX. Con la misma osadía con que, por cierto, algunos quieren reinventar en España la historia de esta malhadada legislatura. La pérdida de la memoria es el salto decisivo a la pérdida de la libertad. No hace falta leer «1984» de George Orwell para saberlo. Por ello, es necesario recordar con gratitud a quienes desde el pasado nos ayudan a mantener viva la memoria frente al asalto de la mentira.

El epicentro paquistaní
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 5 Enero 2008

El brutal atentado, como si hubiese de otro tipo, contra la dos veces ex primera ministra de Pakistán, nos ha encendido, como siempre a destiempo, todas las alarmas. Son muy pocos los países que desde Occidente en general y Europa en particular, se percatan de la enorme importancia que para la paz y la estabilidad mundiales tiene el País de los Hombres Puros, que es la traducción de su nombre en urdu al español.

Lo que está en juego en ese país no es sólo su tipo de régimen, la permanencia o no del general Musharraf, la victoria electoral, con más o menos transparencia, de tal o cual candidato, lo que está en juego es el futuro de la región, y muy posiblemente la mismísima paz mundial.

Hace poco la revista Newsweek se preguntaba si Pakistán era el país más peligroso del mundo. La pregunta era retórica y al mismo tiempo tan escandalosa como oportuna en la actual situación internacional.

Pakistán se encuentra en uno de los epicentros más activos de generación de graves conflictos del mundo, es uno de los principales objetivos del terrorismo más brutal y despiadado que se ha conocido en las últimas décadas, el yihadista, ha tenido que enfrentarse al fanatismo talibán y la amenaza que supone para Afganistán y para su propia seguridad y se encuentra inmerso en una gravísima crisis política e institucional a lo que hay que añadir unas cruciales elecciones presidenciales en enero de 2008, que lamentablemente tendrán una candidata de menos.

Por su propio peso e importancia y por su influencia regional y mundial, Pakistán ocupa un lugar central en la seguridad de Occidente, Europa, y obviamente de España, si bien el gobierno de Rodríguez Zapatero prefiera distraerse en su retórica electoral y su voluntad de ignorar las graves realidades que contradicen su discurso buenista hasta que noticias tan dramáticas como ésta, los despiertan brutalmente a la realidad.

Los cambios de estrategia de Al-Qaeda en el Magreb, la creación de Al-Qaeda en el Magreb Islámico y las constantes alusiones y amenazas a al-Ándalus por parte de bin Laden de su número dos Ayman al-Zawahiri, deberían haber sido advertencia suficiente para haber colocado a un país tan trascendental como Pakistán en el centro de nuestra agenda de Política Exterior y de seguridad.

La fuerza que tienen ciertos individuos y organizaciones paquistaníes en la compleja y muy peligrosa amalgama del yihadismo internacional, así como su influencia determinante en la situación de Afganistán hubiesen debido hacer de ese país un punto focal de nuestra atención, lamentablemente no ha sido así.

En Pakistán el Islam moderado y el mundo en general encabezado por las democracias más avanzadas del mundo, están librando una batalla central contra el terrorismo yihadista y en defensa de las libertades y derechos fundamentales.

En Pakistán y en Afganistán estamos riñendo una guerra contra Al-Qaeda y contra el fanatismo yihadista sanguinario, que ni podemos ni debemos perder, están en juego nuestras esencias democráticas y nuestra libertad.

Si Pakistán se sumiese en el caos de una guerra civil o que llegase a ser controlado por el yihadismo podría ser una pesadilla de alcance hoy inimaginable.

Las cifras y datos del país no engañan, Pakistán es el segundo, o quizás tercer, país islámico en población, tras Indonesia y la India (se calcula que de sus 1150 millones de habitantes 180 millones son musulmanes), tiene fronteras con dos potencias mundiales (China e India) y está en posesión de un importante arsenal nuclear, y es, de momento, la única nación islámica que la tiene.

Su ejército es el séptimo del mundo, y es, además, la institución más poderosa e influyente del país, lo que lo convierte a la vez en parte del problema, e irremediablemente, si se gestionase bien, en parte de la solución.

Las cifras de desarrollo humano del país son pavorosas, ocupa el puesto 142 de los 177 medidos por la ONU, y sus niveles de pobreza son igualmente graves.

A todo esto hay que añadir que en Pakistán existen más de 13.000 Madrasas, no pocas de ellas de carácter radical, y un denso entramado de organizaciones yihadistas extremadamente activas que tienen unas 24 publicaciones radicales con más de un millón de ejemplares de circulación, que propagan con una inusitada violencia y eficacia, en una sociedad en la que la ignorancia y el analfabetismo convierten a centenares de miles de individuos en carne de cañón fácilmente reclutable.

El mensaje del odio, de la violencia y de la manipulación del mensaje del Islam, especialmente el del asesinato por medio del suicidio que los yihadista tienen la desfachatez de denominar “martirio”, cala en una sociedad depauperada y muchas veces sin esperanzas, los fanáticos saben muy bien como aprovecharse de esas tristes circunstancias.

Con todo la mayoría de los paquistaníes ha rechazado, elección tras elección, a los candidatos de las opciones violentas y radicales, los islamistas extremistas nunca han llegado a superar el 11% en elecciones generales, y sólo cuando se unieron todos pudieron llegar a gobernar alguna provincia en 2002.

No podemos ignorar en absoluto que esos éxitos parciales de los islamistas se deben a la responsabilidad directa del propio general Musharraf, que les facilitó el camino a la victoria, por haber acosado a los partidos históricos y tradicionales del país, que han tenido una base más política que propiamente religiosa, si bien respetuosa con los principios y valores del Islam moderado, y algunos de ellos con una agenda inequívocamente aconfesional.

España y la UE deben prestar más atención a este país crucial para la estabilidad regional y mundial, baste como ejemplo el hecho de que Javier Solana nunca haya visitado Islamabad, las declaraciones de España y de la UE son escasas y normalmente tardías, y esto, más si cabe tras la tragedia de ayer, debe cambiar radicalmente. La situación es verdaderamente seria, Pakistán está sufriendo una ofensiva a gran escala de los talibanes en y desde Afganistán, y por el terrorismo yihadista, que se ha dedicado a eliminar físicamente los políticos que se oponían frontal pero democráticamente, a la instalació de un régimen yihadista en el país.

Sus Fuerzas Armadas han debido combatir al terrorismo fuera de las zonas tribales pastones tradicionales, y los atentados yihadistas son cada vez más bestiales y tienen como objetivo aterrorizar a la población civil, amedrentar a los políticos moderados, generar una profunda inestabilidad que les permita hacerse con el poder absoluto, provocar el retraimiento de la inversión extranjera y en la medida de los posible destruir el boom económico que Pakistán venía experimentando desde hacía varios años, ya se sabe, el yihadismo ataca siempre las bases de la economía para debilitar a los regímenes que atacan y acosan, eso lo han hecho en todo el Mundo Islámico, el petróleo, el turismo y otros sectores esenciales para ciertos países han sido sus objetivos prioritarios, sin importarles las consecuencia ni el sufrimiento del pueblo al que dicen querer liberar.

Pakistán vive una muy complicada situación política y de seguridad, además de los atentados cada vez más frecuentes y sanguinarios, el Ejército ha tenido que combatir en zonas completamente desconocidas incluso para los analistas occidentales más reputados, especialmente en el Waziristán y en la North Western Frontier Province, ambas fronterizas con Afganistán, donde Fuerzas Armadas y la Guardia de Fronteras tienen verdaderas batallas diarias con importantes bajas que demasiadas veces son calificadas de “escaramuzas”. La preocupante novedad es que han tenido que intervenir por primera vez en un territorio alejado de Afganistán y de su influencia yihadista para sofocar una muy grave revuelta yihadista en el valle de Swat.

Las más que desafortunadas actuaciones recientes del general Musharraf, su autogolpe, la disolución del Tribunal Supremo y su represión despiadada de la protesta de los abogados, solo han contribuido a debilitar al estado y a sus Instituciones, el terrorismo, los atentados y el avance del fanatismo, ponen en serio peligro la estabilidad de un país que deberíamos habernos tomado mucho más en serio desde hace muchos años.

El atentado de ayer y su imprevisibles consecuencias, son un paso más hacia el abismo del caos y del fanatismo, la pesadilla que hace poco parecía imposible, es hoy sólo improbable, una potencia nuclear en manos islamistas radicales. El general que se presento ante el mundo como el freno del fanatismo y del terrorismo yihadista, el fiel aliado de occidente, puede haberse convertido en un triste y eficaz catalizador de la catástrofe.

El general se aferró obsesivamente al poder, le cerró el paso a los partidos democráticos y a sus lideres, como la asesinada Benazir Bhutto y al también ex primer ministro Nawaz Shariff, lo que sólo facilitó la tarea del islamismo radical. Ahora lo que hay que hacer es fortalecer la democracia, sus instituciones y poner a su servicio los instrumentos del Estado de Derecho para derrotar al terrorismo.

Todo ello servirá de homenaje póstumo a una heroína de la democracia y de la libertad, pero sobre todo de tributo a la inmensa mayoría de paquistaníes que no sólo rechazan el fanatismo y se enfrentan a la violencia, si no que son además, sin duda, su principal víctima, como lo son todos los musulmanes moderados del mundo. El ismaismo radical y el terrorismo yihadista al que sirve de alimento y combustible, son nuestro enemigo común, que quede claro.

DICE QUE HACE LO MISMO QUE GONZÁLEZ Y AZNAR
ETA advierte que Zapatero prepara una "negociación técnica" para el futuro
El diario proetarra Gara publica este sábado una entrevista con ETA. En ella los terroristas advierten que Zapatero está preparando el camino hacia lo que llaman una "negociación técnica", como "si quisieran" -dice ETA- afrontar "el deseo" de independencia mediante la "represión policial y judicial". Los terroristas dan a entender que no dejarán de atentar y hacen extensiva su amenaza a los militantes del PSOE. También advierten que Zapatero ha tomado la misma senda de González y Aznar. Por su parte, Mesquida advierte que la Policía está en "máxima tensión" ante posibles atentados.
La policía está en "máxima tensión" ante posibles atentados de ETA
Europa Press Libertad Digital 5 Enero 2008

La banda terrorista ETA amenaza en su entrevista en Gara con "largos años de conflicto" en el País Vasco. Los terroristas dicen que fue el presidente del Gobierno quien acabó con la negociación en lo que dicen que fue "elección equivocada" en un momento "inmejorable". En opinión de los asesinos, "tarde o temprano" tendrán que "volver a ese camino". Además, ETA adelanta que el Gobierno está trazando el camino hacia una "negociación técnica" mediante lo que ellos llaman "la represión" del estado.

En este sentido, los terroristas dan a entender que su actividad criminal tiene raíces políticas y que por eso el fin de ETA no llegará, según ellos, mediante la "derrota policial" sino mediante la negociación. Dice ETA que la negociación con el Gobierno fracasó porque el Ejecutivo "puso en marcha un proceso en el que no tendría que hacer concesiones políticas" porque creyó que la banda "tenía un estado de salud débil" y se ciñó "a una línea que pretendía el fin" de la banda "sin sumergirse" en lo que ellos llaman "el proceso de verdad".

En su opinión, "Zapatero ha realizado una elección equivocada porque eso anuncia largos años de conflicto por parte del Estado español", señala ETA, quien acusa al Ejecutivo de haber vuelto "a las recetas del pasado" y haber seguido la "senda" de presidentes anteriores como José María Aznar y Felipe González.

Además, subraya que el Gobierno pretende trazar el camino hacia una "negociación técnica" de cara al futuro con su "represión policial y judicial salvaje contra ETA y la izquierda abertzale". "Como si quisieran hacer frente -dice- a la necesidad y el deseo de crear un Estado de Euskal Herria con esas inconsistentes recetas".

El Gobierno francés tampoco escapa a las precisiones de los terroristas. Acusa al Ejecutivo Galo de caer en lo que considera "el mismo error que el Gobierno español" con su estrategia de "incremento de la represión" demostrada con las últimas detenciones contra militantes vascos llevadas a cabo en territorio galo.

De nuevo, la negociación
Además de precisar que el Gobierno está preparando el camino hacia "una negociación técnica", ETA dice que se ha sentado con gobiernos de todos los colores y acusa a "todos los presidentes de España" de haber utilizado esos intentos de negociación para "dar salidas en falso" al terrorismo. Para los asesinos, volver al camino de la "negociación" es la única manera de superar lo que llaman "el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con España y Francia". "Antes o después tendrán que volver al camino", señala.

Sobre las elecciones
Los etarras también hablan de los próximos comicios en Gara. ETA considera que serán unas elecciones "ajenas". Para los terroristas "la clave principal" no es que gane Zapatero o Rajoy. No obstante, considera que el PSOE "está tratando de demostrar que es capaz de hacer más de lo que hizo el PP contra la izquierda abertzale y la organización" etarra aunque enfatiza que "la línea represiva" de los socialistas "es de mayor calado". En su opinión, "el PSOE no acepta la determinación y la capacidad de iniciativa" de ETA porque, en su opinión, Zapatero sabe "que el proyecto de la izquierda abertzale es invencible" y advierte que "golpear a la izquierda abertzale nunca acabará con la determinación para lograr la independencia".

Sobre ANV, matizan que pesa sobre ella sólo una "amenaza de ilegalización" que la banda atribuye a que el Gobierno sabe que esta agrupación "ha hecho una apuesta por mostrar que existe un pueblo llamado Euskal Herria y reivindicar el Estado de Euskal Herria".

La Banda terrorista califica el Plan Ibarretxe como la "hoja de ruta" para "recorrer el camno" hasta las elecciones en el País Vasco de 2009 pero, que en su opinión "representa un nuevo fraude". Sobre el PNV, dice que "ha hecho su apuesta desde una perspectiva de política y estabilidad del Estado español y que diseña sus estrategias en esa dirección, junto con los poderes de España y un PSOE que está en el Gobierno".

En cuanto a este punto, ETA dice que Ibarretxe miente cuando acusa a la banda de querer llevar a Euskal Herria al pasado y recuerda al lehendakari que la organización terrorista "no" ha "aceptado nunca" ni aceptará "el marco autonomista español.

ETA continuará atentando
La banda terrorista también insiste en que los atentados terroristas no cesarán. Dice la banda que el País vasco tiene "derecho a su propio desarrollo" como también lo tienen Escocia o Kosovo y reitera su voluntad de seguir luchando para conseguirlo pese al "terrorismo de Estado". Respecto a este último punto, ETA dice que sufrió, lo que llama represión, de manos de "Pérez Rubalcaba y Felipe González" y ahora se enfrenta a "los mismos o a sus herederos al frente del Estado español". Así, asume el actual discurso del Ejecutivo central y dice que ahora que el Gobierno está dispuesto a "utilizar todos los medios para torpedear" la consecución de los objetivos de la banda.

En este sentido, ha vuelto a amenazar con más terror cuando dice que "ETA no va a dejar pasar las maniobras de guerra sucia de un Estado terrorista o la presión de las fuerzas policiales. Actuaremos contra los aparatos represivos que vayan a la caza de gudaris (soldados vascos) o ciudadanos vascos". Una amenaza que hace extensiva a los miembros del PSOE, del Gobierno y también a los militantes socialistas.

Por último, la banda terrorista denuncia "el terrorismo patronal" ejercido por los empresarios y que causa un centenar de muertes al año en accidentes laborales y vuelve a criticar la "imposición" del Tren de Alta Velocidad.

La lengua como arma arrojadiza
ALBERT BRANCHADELL, EL PAÍS 5 Enero 2008

La andadura de la Constitución española como encarnación del consenso que alcanzaron los españoles durante la Transición parece tocar a su fin. En este momento el texto constitucional se halla bajo el fuego cruzado de los que proponen superarlo en un sentido federalizante y de los que, en sentido opuesto, más que una reforma constitucional postulan una contrarreforma constitucional, que dé marcha atrás en el desarrollo del Estado autonómico, reduciendo abiertamente la autonomía a la descentralización. Y todo ello sin olvidar a los que, simplemente, ya no desean vivir bajo ninguna Constitución española.

En fechas recientes se ha presentado en sociedad un nuevo partido político que hace precisamente de la contrarreforma constitucional su principal bandera. Si el posible impacto electoral de Unión, Progreso y Democracia (UPD) es todavía una incógnita, su impacto mediático y político son evidentes: acaso temeroso de la competencia que supone UPD, uno de los dos grandes partidos españoles ya ha corrido a apropiarse tanto de la filosofía del nuevo partido (donde UPD dice que la base de la ciudadanía democrática es "la libertad en igualdad", el PP proclama que España es una "nación de ciudadanos libres e iguales") como de la propuesta de reforma constitucional como instrumento para el cierre definitivo del modelo territorial.

Además de cerrar el modelo territorial, la propuesta de reforma constitucional que preside el manifiesto de UPD se centra en la "mejora y refuerzo de los derechos y obligaciones individuales, que deben ser estrictamente iguales para todos los ciudadanos del país". Al parecer, el artículo 139 de la Constitución es insuficiente como garantía de esa igualdad: "Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado". Y probablemente es insuficiente porque el artículo 139 no ha impedido que el Tribunal Constitucional, un órgano no precisamente "sometido a constante desbordamiento por las pretensiones nacionalistas", lo interprete de un modo que excluye la estricta igualdad. En su sentencia 46/1991, el Tribunal Constitucional se pronunció sobre la constitucionalidad de una ley del Parlamento de Cataluña según la cual durante el proceso de selección los aspirantes a funcionarios autonómicos en esa comunidad debían acreditar el conocimiento oral y escrito de la lengua catalana. Pues bien, he aquí lo que dispuso nuestro Alto Tribunal al desestimar el recurso de inconstitucionalidad interpuesto: "El establecimiento de un régimen de cooficialidad lingüística en una parte de territorio del Estado no contradice el principio de igualdad de los españoles en todo el territorio nacional, ya que tal principio no puede ser entendido en modo alguno como una rigurosa y monolítica uniformidad del ordenamiento de la que resulte que en cualquier parte del territorio se tengan los mismos derechos y obligaciones". No se trata de un pronunciamiento aislado, sino toda una línea jurisprudencial cuyo último reflejo es la reciente sentencia sobre el Estatuto valenciano, según la cual "la pluralidad y la diversidad de ordenamientos son rasgos consustanciales al Estado autonómico y su realidad no puede, por definición, ser contraria a la Constitución, que es, al cabo, la norma que la hace posible".

La referencia a cuestiones lingüísticas por parte de UPD no es fortuita, porque en su propuesta de estricta igualdad este partido reserva una posición crucial a la lengua castellana, considerada imprescindible "como vehículo de entendimiento general y debate de las cuestiones que atañen a toda la comunidad", bajo la creencia de que una lengua común es el "instrumento político para la realización dialéctica de la democracia". Este postulado niega implícitamente la realidad de las democracias multilingües, como Bélgica o Suiza, que funcionan perfectamente en ausencia de una lengua común. Lo de "perfectamente" puede resultar chocante para Bélgica, que atraviesa una profunda crisis, pero no debería serlo: la crisis belga no es causada por la ausencia de una lengua común, y en cualquier caso ningún actor pone en duda el carácter trilingüe del Estado belga, que además del neerlandés y francés reconoce el alemán como lengua oficial. Si Bélgica no convence, piénsese en Suiza, una de las democracias más antiguas, más estables y más prósperas del continente europeo, donde el debate de las cuestiones que atañen a todos los suizos discurre en tres lenguas oficiales (alemán, francés e italiano). Que el multilingüismo no está reñido con la excelencia lo ilustra de manera certera Finlandia, que una vez más encabeza con holgura el ranking del Informe PISA, con 63 puntos por encima de la media de la OCDE y 15 más que en el año 2003. Pocos comentaristas del Informe PISA han recordado que Finlandia reconoce dos lenguas nacionales (finés y sueco): el hecho de hablar dos lenguas distintas no ha impedido a los parlamentarios finlandeses debatir y aprobar la legislación en que se fundamenta un sistema educativo que es la admiración del mundo entero. En fin, el postulado de la lengua común también niega la realidad de nuestra Unión Europea, para la cual el "instrumento político para la realización dialéctica de la democracia" es precisamente el multilingüismo. Pero lo más remarcable de este postulado no es que contradiga la actividad de Rosa Díez o la de los actuales eurodiputados del PP, que debaten sobre cuestiones que atañen a todos los europeos en ausencia de una lengua común europea; lo más remarcable es que nos lleve sin demasiado disimulo de la estricta igualdad entre los ciudadanos españoles a su estricta jerarquización.

En su manifiesto UPD propone "el escrupuloso cumplimiento del derecho a la escolarización en la lengua materna, atacado y negado en varias comunidades autónomas". Para empezar, la propuesta supone otra reforma constitucional, aunque UPD se olvide de presentarla como tal, porque nuestro Tribunal Constitucional también ha declarado que del artículo 27 de la Constitución, que regula el derecho a la educación, no se desprende el derecho a recibir la enseñanza en la lengua materna del interesado, lo cual faculta a los poderes públicos (en este caso de Cataluña) las lenguas de comunicación en la enseñanza (STC 337/1994). El problema de esta propuesta es que, aunque mencione la "lengua materna", en realidad se refiere exclusivamente el castellano. (Si el derecho se aplicara realmente a la lengua materna de cada cual, y los derechos individuales "deben ser estrictamente iguales para todos los ciudadanos", deberíamos encontrar a Rosa Díez defendiendo el derecho a escolarizarse en catalán/valenciano, gallego o euskera a los españoles de esas lenguas maternas residentes en Madrid -un derecho, por cierto, que hasta ahora no había demandado nadie-). He aquí, pues, que UPD plantea una doble tipología de ciudadanos en su marco de estricta igualdad: los españoles de lengua materna castellana, que tendrán derecho a escolarizarse en su lengua estén donde estén, y los españoles de otras lenguas maternas, cuyo igual derecho no se contempla. Y si esto no es un síntoma inequívoco de jerarquización de los ciudadanos en función de sus lenguas, véase la defensa de la prevalencia de la lengua "común" sobre la "particular" (terminología preconstitucional incluida), una prevalencia que conlleva descartar el conocimiento de una lengua "particular" como requisito para ejercer empleos públicos -en contra, una vez más, de la acreditada jurisprudencia constitucional-. La doble tipología es inequívoca: habrá unos ciudadanos españoles que siempre tendrán la garantía de poder comunicarse en su lengua con los empleados públicos y otros ciudadanos, no menos españoles, privados de esa misma garantía.

Lo inquietante de este asunto no es que aparezca un partido nuevo con tan engañosos postulados. Es más inquietante que uno de los dos grandes partidos de España, con posibilidades serias de gobernar, los incorpore a su programa político. Y, puestos a concretar, lo más inquietante de todo es lo que dijo Mariano Rajoy en la conferencia política del PP del pasado mes de noviembre: "Si las autonomías defienden su lengua, España tendrá que defender la suya". Disculpen ustedes: ¿España tiene una sola lengua? ¿Acaso habrá que reformar también el artículo 2 de la Constitución, para sustraer al catalán/valenciano, gallego y euskera su condición de lenguas españolas?

Albert Branchadell es profesor de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universitat Autònoma de Barcelona

Lenguas regionales y lengua general
Nota del Editor 5 Enero 2008

La Constitución Española establece el deber de conocer la lengua española, y a pesar de las sentencias del Tribunal (des) Constitucional, el art. 3º sigue en vigor. Por otro lado, la cooficialidad de las lenguas regionales termina en sus respectivas regiones, y fuera de ellas no tienen derecho especial alguno. Más sobre este artículo en los recortes de mañana.

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