AGLI

Recortes de Prensa    Martes 8 Enero 2008

Unidad, frivolidad e inocencia culpable
Iñaki Ezkerra La Razón  8 Enero 2008

ETA continúa administrando dosificadamente su violencia para recordarle al Gobierno que está ahí y el Gobierno sigue mareando la perdiz de la ilegalización de ANV (dosificando la Justicia) para que ETA sepa que no se olvida de que “ahí está” como la Puerta de Alcalá. Y, mientras asistimos a ese pulso tan obsceno y electoral entre ETA y el Gobierno de “negociación sí, negociación no”, “atentado no, atentado sí”, el PNV se moviliza con ETA contra la sentencia del 18/98 y el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, el PSOE, junto con IU y todos los partidos nacionalistas, aprobaba en la Cámara de Vitoria la tradicional partida para las familias de los presos de ETA, que el año pasado fue de 200.000 euros y este año de 218.525. O sea que les aplican un aumento mayor del doble del IPC. Al parecer es un buen oficio ser familiar de etarra pues te suben la paga más que en cualquier empresa.

Y ante este panorama a sólo cuatro semanas del asesinato de dos guardias civiles uno se acuerda de esas voces que exigían rabiosas a la AVT asistir a la concentración del 4 de diciembre “por la unidad contra ETA”. Uno se acuerda de cierto personaje que, cuando dije en una tertulia que el Foro Ermua dejaba esa asistencia a la libre conciencia de cada uno, se echaba las manos a la cabeza histriónicamente e insistía en que era “un gravísimo error” no apoyar aquella convocatoria realizada por los mismos que hoy siguen sin ilegalizar a ANV y dando dinerito fresco a ETA. ¿Pero quién es un tertuliano que cobra su pastita por armar polémica para pedirle a nadie y menos a las víctimas o a los perseguidos por el terrorismo que acudan a una concentración vacía de contenido real y convocada por los más consumados hipócritas del Reino? ¿En nombre de quién y con qué autoridad ni intelectual ni moral se atrevía a usar esas gruesas palabras -“gravísimo error”- para reprobar a quienes mostrábamos rechazo o reservas frente aquella convocatoria precisamente por responsabilidad? ¿No habrá más bien que denunciar cierta irresponsabilidad que se disfraza de responsabilidad a menudo y una nueva frivolidad flagrante que consiste en enmascararse de trascendencia y en llamar grave a lo que no lo es para no dar la verdadera gravedad a aquello que lo tiene?

Grave es invocar cualquier otra unidad que no sea la que ha invocado el Rey, la unidad para usar contra ETA “todos los instrumentos del Estado de Derecho”. Grave es la unidad culpable que eligió el día de los Inocentes para aprobar en el Parlamento vasco unos presupuestos que, además de los 218.525 euros para “la familia de ETA”, contienen otra partida similar para un chiringuito de propaganda etarra que se oculta con el nombre de “Gaindegia”. Grave es la cifra que se votó también para la embajada que Ibarretxe abrirá este año en París con el fin de modificar la actual política antiterrorista francesa. Grave es no aprovechar esta oportunidad histórica que hoy nos brinda la legislatura de Sarkozy para acabar definitivamente con ETA, una oportunidad que ya no volverá. Eso sí es “un gravísimo error” aunque no le preocupe a mi justiciero tertuliano. Y eso que su caso de “frivolidad trascendente” no es el peor. Porque hay hasta quien se atrevió a decir que la AVT debía quitarse la careta. ¿La careta de qué? ¿De víctima? ¿Es que quien dijo eso no sabía que los muertos no son de pega? La frivolidad es la premeditada inocencia de los culpables. La frivolidad se atreve con todo. Se atreve a ponerse la máscara del desenmascarador.

Sofismas lingüísticos
Fernando Savater El País 8 Enero 2008

El profesor Branchadell alerta contra los "engañosos postulados" lingüísticos de UPD (La lengua como arma arrojadiza, EL
PAÍS, 5 de enero de 2008), pero me temo que para denunciarlos incurre en algún sofisma que otro. Señalo el más evidente: el derecho a la escolarización en la lengua materna que se plantea en las comunidades donde además del castellano hay otra
lengua oficial, no en las demás. Aun así, si algún día en Madrid o Sevilla hubiera una demanda suficiente de enseñanza
pública en catalán o euskera, me parecería muy bien que fuese atendida, pero mientras la esperamos lo urgente es no privar de su opción a quienes ya quieren ser escolarizados en castellano en Cataluña o el País Vasco, que son muchísimos.

De modo que de doble trato, nada de nada: lo que pasa es que hay ciudadanos que viven en comunidades con una sola lengua
oficial y otros en las que tienen dos. La una es común a todo el Estado, la otra, particular a dicha comunidad. No sé si esta
precisión lingüística es preconstitucional, pero a mí me resulta de cierta utilidad. Como también creo políticamente útil que
exista esa lengua común, que allí donde falta no dejan bastantes de añorar (caso de Bélgica o de la propia Unión Europea).

En España, hablando a título personal, me parece deseable una reforma constitucional para aclarar el estatus de las varias
lenguas oficiales, pues salta a la vista que hoy se cometen abusos y se fomentan malentendidos sectarios.

Por lo demás, es de agradecer la atención que presta a UPD la última página de la renovada sección de opinión de nuestro
periódico, la más extensa y reservada a encargos especiales. Ojalá siga ese interés en el futuro, incluso con algún artículo
a favor del nuevo partido.




Doble lenguaje de la "izquierda abertzale"
Regina Otaola Libertad Digital 8 Enero 2008

Apenas ha pasado un día tras la detención de dos etarras por la Guardia Civil y en el País Vasco ya se oye hablar a los
partidos políticos de… tortura. Como siempre, ANV-Batasuna da su particular interpretación de los hechos, como la da el Gara, que con tanta deferencia trata siempre a los terroristas. Pero EA, EB (¿Izquierda Unida?) y Aralar no han dejado pasar la oportunidad de rendir pleitesía a los postulados de la “izquierda abertzale” oficial (ETA-Batasuna), para la que una
operación antiterrorista o un arresto tras un control policial forman parte siempre de “la represión del Estado español”.

Ahora urgen a la Guardia Civil a dar explicaciones sobre lo sucedido, cuando ya las ha dado en tiempo y forma a la autoridad competente, en este caso al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. Ninguna palabra de ánimo, en cualquier caso, a los agentes que se juegan la vida en la persecución de los terroristas; ninguna felicitación por cumplir de manera tan eficaz con su cometido, cumpliendo estrictamente la legalidad en todo momento. Para qué: eso no vende en el País Vasco, y estamos próximos a unas Elecciones Generales en las que todos estos grupos aspiran a concurrir unidos en un gran frente nacionalista –sí, también EB es “izquierda abertzale” y aspira a la “acumulación de fuerzas” que parece querer postergar el PNV hasta después de marzo.

Por nuestra parte, en el PP sólo podemos agradecer una vez más a la Guardia Civil que no ceje en sus desvelos por proteger
los derechos y libertades de los vascos frente a los terroristas totalitarios, y son muchas más personas de lo que parece las
que comparten la tranquilidad de saber que los GAR vigilan los movimientos de los etarras en el País Vasco. Más en estos
momentos en los que banda busca sembrar el terror con comunicados amenazantes y la campaña de sus profesionales juveniles en la calle, y sobre todo después de un año en el que han visto caer asesinados a dos de sus compañeros: Raúl Centeno y Fernando Trapero.

Porque a nosotros no se nos olvida ni se nos olvidará nunca quiénes son las víctimas y quiénes sus torturadores. Quiénes los
que protegen la democracia, el Estado de Derecho y la libertad en España, y quiénes los que sólo buscan socavar la constante y ejemplar tarea de las FSE en el País Vasco con sus burdas y retóricas insinuaciones sobre “torturas” y “represión”. Son los mismos, al fin y al cabo, que se esfuerzan más en deslegitimar la acción del Estado de Derecho contra ETA que en reforzarla, porque han quedado sometidos políticamente al silencio que les imponen las pistolas de esos terroristas por cuyo estado físico manifiestan sentir tanta preocupación.

Zapatero está a otra cosa y siente que su patria no es de este mundo
No le sale gritar "¡Viva España!". Él quiere la "patria de la paz". A ella sí la habría vitoreado. "¡Viva yo! ¡Viva la paz",
habría podido proclamar ante unos militares españoles atónitos.
Santiago Abascal elsemanaldigital  8 Enero 2008

Zapatero brindó por el Rey y se olvidó de hacerlo por España o de lanzar el correspondiente vítor a la nación. Si cualquiera
otro fuera el responsable del lapsus, la cuestión no tendría la menor importancia. Sería un simple olvido. En Zapatero no.

Para él la nación –la española, también- es un concepto discutido y discutible. Lo afirmó en el Senado mientras llamaba
"fundamentalistas" a los que sólo reconocían en España la existencia de la nación española. No utiliza ese vocabulario con
los separatistas y sus nacioncitas de diseño y de ocasión, las que no le deben parecer discutibles porque las tolera y
promueve en los textos de los respectivos estatutitos.

Para Zapatero eso de la nación y la patria debe ser una cuestión de pura opción, a la carta. Cada uno elige la que quiere,
como si estuvieran en la estantería del supermercado. Y él ya ha elegido la suya: su patria es la paz.

Habíamos oído a gente ilustre –y a mucho papagayo- recitar aquello de que "mi patria anida allí donde lo hace libertad",
algunos -dejando la poética- habían ido más lejos con el burdo "mi patria es la libertad", conjugado con el internacionalista
o panfilista "no hay más patria que la humanidad", muy del gusto de algunos diputados socialistas. Cierto es que aún no
habían llegado a la cursilería savateriana entonando el "mi patria es la infancia".

Pero Zapatero quiere pulverizar todos los récords, acuñar las mayores majaderías fundando una nueva Neopatria, y de paso
renegar de su patria verdadera, España, que debe ser sólo un eslogan electoral (España en positivo) o un gancho publicitario
(Gobierno de España al cubo). Ahora nuestros soldados construyen en el Líbano, Afganistán y los Balcanes la patria de la paz, que no debe ser España, lógicamente, sino la humanidad armoniosa. Una patria que nunca ha existido y que nunca existirá.

Desde unos segundos antes del brindis real y el ¡Viva España! afónico de un soldado patriota cortando el gesto de ZP, que ya empinaba el codo y atragantando su copa de vino de la paz, sabemos que lo que el presidente ama de veras es la "patria de la paz".

Que el concepto sea una melonada más es, en realidad, lo de menos. El problema es que a Zapatero no le mola su propia patria, le parece un accidente, un terrible accidente. No se enorgullece de ella. Le pesa la leyenda negra inventada en la que cree a pies juntillas y reniega de un pasado español glorioso que ni conoce bien ni quiere conocer. Denuesta nuestro pasado, su pasado, el de sus tatarabuelos. Es un hombre nuevo, libre, que a nadie debe nada y que sólo mira al futuro. Un futuro
ridículo e inexistente, un puro espejismo.

Pero Zapatero es pura realidad y su pensamiento débil también. Existe, mal que nos pese. Como existe España, mal que le pese a él.

Pero el viaje presidencial al Líbano tiene algo bueno. El presidente del Gobierno, a pesar de sus trampas, sus disfraces y
sus chisteras, se clarifica a ojos de los españoles, que hoy sabemos otra cosa más de Zapatero: su patria no es de este
mundo, su reino no es de esta patria.

Política antiterrorista
Los mandamientos, según ZP
Cristina Losada Libertad Digital 8 Enero 2008

Zapatero, cual émulo de Moisés, apareció en la Pascua Militar con su propia tabla de mandamientos. El presidente, a la vez
que fustiga a los católicos, adopta su lenguaje. Déjenlo un poco más y acabará como el pobre Augusto Comte, dictando las
sagradas escrituras de su particular religión, señalando fiestas, santos, sacramentos y, sobre todo, designándose Sumo
Pontífice. Pero quede esto para el análisis psicológico y vayamos al que nos ocupa, que es el político. En un corrillo de
periodistas a falta o en lugar de los discípulos, ha sentenciado que el “primer mandamiento” reza que “no usarás el
terrorismo en la confrontación política”. Lo dice el líder de un partido que instrumentalizó el mayor atentado terrorista de
nuestra historia a sólo tres días de unas elecciones. Y el que ha incumplido todos los compromisos relevantes de un pacto
contra el terrorismo que él mismo propuso y que firmaría un 8 de diciembre.

Eran diez los puntos del acuerdo suscrito en el 2000, pero Zapatero se queda en el primero. Ha infringido el Pacto en su
totalidad, desde el preámbulo que invoca el Estatuto de Guernica hasta esa línea del punto octavo donde se dice que “ETA
debe perder toda esperanza”. Al tiempo que estampaba su firma en el papel, autorizaba los contactos entre ciertos socialistas vascos y el entorno de la banda. La liquidación por la vía de los hechos del Pacto Antiterrorista ha sido implacable, pero solapada. Nunca reconoció que lo rompía. No es su estilo. Su estilo es exigir al otro firmante que siga fiel a un acuerdo que él ha hecho trizas, y en particular, al único punto que le resulta útil. Traducido a lenguaje profano, lo que acaban de ordenar las tablas de la ley zapaterinas es que no se hable de su negociación con la banda de aquí a los comicios.

Un tabú y una conspiración del silencio, que dirían en Público si fiscalizaran al Gobierno. Pretende excluir del debate
electoral una estrategia hacia el terrorismo situada en los antípodas de la que rubricó hace siete años. La vía del
apaciguamiento se ha saldado con un fracaso visible no sólo en atentados y asesinatos, sino también en el fortalecimiento
político de las huestes etarras y en la aceleración de las dinámicas secesionistas. Para enterrar ese balance en la
oscuridad, se apela al consenso. La cuestión se desplaza de lo esencial a lo accesorio. De la discusión sobre lo que ha hecho
y piensa hacer el partido de Z, a la reyerta sobre quién y cómo ha utilizado el terrorismo. Antes presionaban para que todos
los partidos se uncieran al yugo de la negociación política con los delincuentes. Ahora requieren de quienes declinaron el
deshonor que les ayuden a silenciar las consecuencias. Siempre en aras del bendito consenso.

Por nada del mundo quiere hablar ya Zapatero de la que fuera su principal apuesta; del proceso de paz que iba a llevarle en
volandas a las urnas de marzo, y victorioso. Únicamente ha reconocido equivocación en el pronóstico, que no en la política.
Según los bienpensantes, ha rectificado de facto. Vale, pero ¿hasta cuándo? No hay ciertamente garantías. No las daría
tampoco una declaración explícita. Z tiene en su haber un sinfín de compromisos rotos y cintura para decir una cosa y hacer
la contraria. La renovada actuación policial contra ETA y la eventual ilegalización de ANV hay que examinarlas a la luz de
las palabras que Tancredi, el sobrino de don Fabrizio en El Gatopardo, le dice a su tío antes de partir: “Si queremos que
todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Ése es, en realidad, el mandamiento.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El pasado y los valores
Lecciones generales
GEES Libertad Digital 8 Enero 2008

Dicen los poetas y los psiquiatras que el pasado nunca nos abandona del todo. Nada más cierto para los asuntos estratégicos,
pues las opciones de hoy vienen moldeadas por las decisiones, aciertos y errores de las decisiones de ayer. Nadie está libre
y salvo de su pasado.

El Partido Popular se encuentra, en ese sentido, ante una dolorosa encrucijada de la que debe saber cómo salir bien. Por un
lado, el gobierno de Rodríguez Zapatero, su nuevo PSOE y sus aliados radicales se aferran a un pasado reciente, que
interpretan a su manera y en su propio beneficio, como es lógico. Atizan políticamente con el Prestige, Irak y el malvado
Aznar cada vez que pueden. Lo hicieron desde que ganaron las elecciones tras el 11-M y lo han seguido haciendo con total
impunidad en buena medida porque nadie con autoridad desde el PP les ha plantado cara a sus mentiras.

De hecho, ha ocurrido todo lo contrario, que con sus silencios, el PP ha acabado por interiorizar gran parte de las
acusaciones y manipulaciones que le lanzaban desde la izquierda. Sobre todo en lo tocante a la participación española en Irak y también en el papel de José Maria Aznar en la reciente Historia de España. Nada de esto es ajeno al lema, por muy resultón y electoralista que pueda ser, “pensando en el futuro”.

Pero el PP se equivoca silenciando su propio pasado. Primero, porque el PSOE no le va a dejar. Como hemos visto en los
últimos días, da igual la contrariedad o el problema que sea, todo es culpa de Irak y de Aznar. Ya sea el precio del crudo o
el caos de la ministra de Fomento. La explicación y la culpa siempre se encuentra en el pasado. Pero el PP se equivocaría y
mucho si, al igual que el PSOE, pusiera en su disparadero sus ocho años de gobierno y las decisiones que entonces se tomaron.

Precisamente si hay algo de lo que el actual PP podría sentirse orgulloso y hacer valer ante los españoles fue su increíble
hazaña económica. No producto de una buena gestión. Al menos, no simplemente. Sino, sobre todo, consecuencia de una buena política que promovió las reformas que nuestra economía requería. Frente a esa decisión, la inacción e inoperancia del actual gobierno socialista queda verdaderamente en entredicho.

En cuestión de reforzamiento del Estado español y freno a los nacionalismos separatistas, el PP no tiene tampoco nada que
ocultar. Bien al contrario, mucho que enseñar. Y ese pasado es irrenunciable a la hora de encarar una acción de gobierno que acabe con la anorexia del estado español alimentada por Rodríguez Zapatero.

Y en política exterior, ese gran trauma de la España actual y de muchos dirigentes populares, la era Aznar pasará a la
Historia como el momento de colocar a nuestro país entre las grandes democracias del mundo, en lo bueno, de promoción de los intereses nacionales, y en lo duro, la debida solidaridad internacional que hace que las naciones se vean como serias y
creíbles. La España de Rodríguez Zapatero es la España que no pudo ser. No hay nada de positivo que haya logrado en estos
años. Al contrario; ha hundido el prestigio y la condición de España en la arena mundial, de Norte a Sur y de Este a Oeste.
Mal haría el PP si atormentado por sus fantasma de Irak y el 11-M decidiera que el ridículo exterior de ZP no le otorga
beneficio electoral alguno y lo silencia en una campaña que ya se promete de por sí baja de tono.

Para bien o para mal, las decisiones del gobierno Aznar estaban inspiradas en claros y sólidos principios que todavía son
aplicables en una España en regresión. Olvidarlo o despreciarlo sólo puede mermar las posiciones del PP de Mariano Rajoy y sus posibilidades electorales. Sus votantes no sólo se sentirían confusos, sino decepcionados. No hay que temer a los valores y a las ideas. Si algo hay que aprender de la victoria de Nicolás Sarkozy al respecto es que, por lo general, son más timoratos los dirigentes de los partidos, que sus bases electorales. Se puede y se debe hacer una elección basada en
principios.

El enemigo a batir no es el pasado, sino el PSOE y sus mentiras. La acción de ocho años de gobierno es el mejor valor con el que cuenta el PP hoy de cara a las elecciones de marzo. Arrojar ese pasado a la cuneta de la Historia es lo que más desean los líderes socialistas. Aliarse con ellos sería un grave error y el preludio de un gran desastre para un partido que debe y tiene que gobernar si queremos que España se salve de la amenaza de Rodríguez Zapatero y retome la senda que se merece. En el mundo y en la Historia.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Consensos perdidos
Florencio Domínguez f.dominguez@diario-elcorreo.com El Correo 8 Enero 2008

Una de las piezas claves sobre las que se levantó en España la transición de la dictadura a la democracia fue el consenso, el
pacto entre diferentes en el que todos hacían renuncias para llegar a acuerdos válidos para el conjunto de los actores
políticos. Gracias a aquel espíritu conciliador fue posible levantar una arquitectura constitucional sólida y con gran
respaldo social que ha durado, de momento, tres décadas, algo sin precedentes en nuestra historia moderna. También hubo otros muchos pactos que permitieron afrontar la crisis económica y la gobernación diaria para sacar al país adelante en un tiempo difícil.

En la actualidad, coincidiendo con una ola de revisionismo de todo lo hecho durante la Transición, el consenso parece ser la
pieza a batir en lugar de un objetivo deseable. Pasa en el seno del nacionalismo vasco: algunos sectores del PNV y EA en su
conjunto identifican la exigencia de consenso para cambiar el marco político con un supuesto derecho de veto del adversario y en su lugar abogan por aplicar las mayorías simples para evitar las concesiones. Nada más cercano a estas posturas que la
forma de gestión política adoptada por Margaret Thatcher: «La democracia es el gobierno de la mayoría, no del consenso»,
afirmó la 'dama de hierro'.

Tampoco en el Gobierno central soplan vientos favorables al entendimiento con el primer partido de la oposición. En realidad no han soplado en toda la legislatura, que ha estado marcada por la filosofía del Pacto catalán del Tinell en virtud del cual los firmantes se comprometían a no pactar en ninguna circunstancia con el PP. Ni siquiera ha habido acuerdo en asuntos que tradicionalmente se consideraban de Estado, como la lucha contra el terrorismo o la política exterior. Y la falta de entendimiento se ha soslayado desde las filas socialistas echándole la culpa al PP, que alguna tendrá, sin duda, pero la
responsabilidad principal en la búsqueda de acuerdos corresponde siempre al Gobierno.

Ni siquiera las últimas amenazas de ETA contra los cuerpos de seguridad, los militantes socialistas o el Tren de Alta
Velocidad han hecho acercar las posibilidades de entendimiento en materia antiterrorista entre el PSOE y el PP. El consenso
en este capítulo no sirve para que mejore la eficacia policial, aunque los mandos de la Policía y la Guardia Civil desean que
haya un acercamiento para evitar que su tarea profesional se vea salpicada por los enfrentamientos entre los dos grandes
partidos

El acuerdo entre los dos partidos es necesario, antes que nada, para evitar tensiones entre los ciudadanos como las que se
han vivido en la última legislatura. El terrorismo tiene la facultad de exacerbar los conflictos y agudizar los
enfrentamientos. La única medida para atenuar ese efecto de la violencia es la existencia de un gran entendimiento entre el
Gobierno y la oposición.

¿Un terrorismo no político?
Aurelio Arteta El Correo 8 Enero 2008

Cuando se trata de deslegitimar el terrorismo, ya sabemos que los partidos nacionalistas no van a colaborar lo que se dice
con entusiasmo. La ambigüedad y la tibieza serán su ánimo obligado. El Grupo Socialista en el Parlamento vasco tiene, pues, toda la razón cuando recientemente denunció las insuficiencias del texto del 'Plan de Educación para la paz'. Pero este mismo grupo se equivoca lastimosamente cuando declara que «no puede asumir que a la violencia terrorista se la denomine 'violencia de motivación política'» y que «nos negamos rotundamente a que la violencia terrorista pueda ser considerada de carácter político. Los socialistas no nos vamos a prestar a dar legitimidad política al terrorismo de ETA. El terrorismo es terrorismo y punto». Poco hemos avanzado en el conocimiento de nuestra tragedia si todo lo que se nos ocurre ahora se resume en tanta confusión y en esa tonta tautología...

Si con ello quiere indicarse que el terrorismo -cualquiera que sea la causa política que invoque- siempre es inhumano e
injustificable, estamos de acuerdo. Pero, ¿acaso su violencia podría definirse sin nombrar su carácter y motivación
políticos? Terrorismo es toda violencia pública que, desde ciertas premisas ideológicas y gracias al miedo que infunde entre la población, pretende obtener del gobierno algún logro político. Reconocer en nuestro terrorismo estos elementos objetivos ni le otorga legitimidad alguna ni disminuye un ápice la intensidad de su condena. Al contrario, le puede privar más todavía de esa legitimidad y, sobre todo, nos permite comprenderlo mucho mejor y medir nuestra responsabilidad ante él.

Sucede algo parecido con quien todavía se indigna cuando oye calificar a nuestra banda terrorista de grupo político o a los
etarras en la cárcel, de presos políticos. Pues claro que lo son y a la vista está. 'Pero es que se trata sólo de
criminales...'. Digamos mejor criminales políticos, porque esa criminalidad no altera su naturaleza primordialmente política.
Al contrario, lo principal para ellos son las metas y sus justificaciones; lo secundario (aunque sea su rasgo distintivo y
más infame) son sus instrumentos, o sea, los atentados mortales. Son criminales por razones políticas y eso, la causa pública
por la que siguen matando, vuelve sus crímenes aún más horrendos y a ellos mismos mucho más despreciables. ¿Por qué? Porque esa causa pública es ilegítima, democráticamente rechazable, aunque se defendiera por vías pacíficas. El adjetivo 'políticos' que cuadra a estos asesinos y a sus asesinatos no debe entenderse, así pues, como una disculpa (que sin duda es lo que buscan sus compañeros nacionalistas), sino como una agravante.

Para empezar, ese carácter político marca la diferencia específica de sus delitos frente a los crímenes comunes. ¿Es que aún
no percibimos las insalvables diferencias entre el crimen del amante despechado y el crimen del terrorista de ETA? Mientras aquél se comete en nombre y beneficio exclusivo del criminal, el último se lleva a cabo en nuestro propio nombre como vascos y con miras a un objetivo público: coaccionar al Gobierno para obtener la secesión política. Por eso el ideal de los delitos privados es el secreto, en tanto que lo propio de los públicos es exigir máxima publicidad. A quien mata para apoderarse de lo ajeno no se le ocurre invocar las razones públicas que, en cambio, el terrorista esgrime en su justificación. El crimen ordinario tampoco reclama la ayuda de los vecinos ni suele suscitar otra cosa que la repulsa general, pero nuestros criminales han contado durante casi cuarenta años con la simpatía y colaboración de una parte nutrida de la sociedad vasca (y de cierto 'progresismo' español y europeo). Complicidad activa de bastantes, complicidad pasiva y silenciosa de muchos más. ¿De verdad que no interesa su carácter político?

De modo que, por contraste con el asesinato privado, el público o terrorista no afecta sólo en nuestra sociedad a quienes lo
padecen en su carne (las víctimas primarias y su círculo familiar), sino a todos. Los que no estemos de parte del asesino ya
somos sus víctimas indirectas, aunque sólo fuera porque sufrimos sus efectos políticos. De esta clase de crímenes, pues, no
tenemos derecho a zafarnos. Se han cometido con vistas a implantar una nueva unidad política que nos cuenta ya entre sus
miembros futuros. Insistir en que el terrorismo tiene una inspiración política obliga al ciudadano a pronunciarse sobre esa
inspiración. Es decir, no sólo a repudiarlo, sino a juzgar también la justicia de la causa política a la que sirven, el mayor
o menor fundamento de la legitimidad que aducen. Claro que preguntarse por el grado de equidad de los fines, además de la
condena inmediata de sus medios terroristas, tiene derivaciones molestas. Tan molestas, que preferimos ahorrarnos las
preguntas para no incurrir en las iras del nacionalismo 'moderado'.

Pues si ya el propio propósito subyacente al terrorismo pareciera inicuo a los ojos de la razón pública, dado que entrañaría
la ruptura en dos de una sociedad y el sometimiento de una parte a la otra; o si carece de fundamento democrático defendible, por asentarse en premisas etnicistas y contrarias a la común ciudadanía..., la gravedad del crimen terrorista sería aún mayor si cabe. A la maldad de los medios habría que añadir entonces la perversión de las premisas que los fundan y de las metas a cuyo logro se orientan. Los tribunales condenan penalmente a estos criminales por sus crímenes, pero a todos nos toca arriesgarnos a juzgar y condenar también la doctrina y objetivos que les inspiran esos crímenes.

Dejar de lado ese carácter haría sin duda mucho más sencillo el llamado 'proceso de paz' y, asimismo, la 'educación para la
paz'. Eso sí, al precio de desnaturalizar al terrorismo vasco, desconocer la profunda inmoralidad de sus pretensiones y
cerrar los ojos a la responsabilidad colectiva que por él nos toca. Como se instale la creencia de que lo malvado estriba
nada más que en derramar sangre, sólo unos pocos serían culpables: los criminales y, a lo sumo, sus cómplices inmediatos;
todos los demás, unos santos inocentes. Puras ganas de engañar y engañarse que el PSE no debería consentir. Si es que quiere, como dice, que la deslegitimación del terrorismo sea «ética, social y política» a un tiempo.

Cataluña envilecida
EDITORIAL Libertad Digital 8 Enero 2008

La batasunización de Cataluña, un hecho ya irreversible que venimos denunciando aquí desde hace años, no da tregua y se hace patente incluso fuera de campañas electorales. En un ambiente de impunidad para la izquierda y el nacionalismo, los
atropellos y las intimidaciones a los que se apartan del dogma social-nacionalista empiezan a ser el plato de todos los días.
Albert Rivera, diputado del Parlamento catalán y candidato por Ciudadanos a las próximas elecciones generales, ha vuelto a
ser objeto de la patriótica ira de los hijos del Tripartito, los mismos que, hace sólo unos meses, incrustaron una bala sobre
la frente en una fotografía del candidato.

Hoy por hoy disparates de esta ralea solo suceden en dos puntos de la Europa Occidental, y ambos están en España. En el País Vasco este tipo de terrorismo psicológico es moneda corriente con la que los vascos que no comulgan con el nacionalismo se han acostumbrado a vivir. En Cataluña es algo más reciente pero no por ello menos preocupante. Se dan idénticos comportamientos propios del primer nazismo, los poderes públicos se inhiben minusvalorando el problema y, esto es lo determinante, la prensa mira hacia otro lado y dedica el mejor de sus silencios a hechos que, en cualquier otra democracia, serían constitutivos del mayor de los escándalos.

Un proceso de envilecimiento social como este sólo puede curarse atacando al virus que lo ha causado. En el caso de Cataluña y el País Vasco es el nacionalismo, por eso atacan a Rivera, por eso hacen la vida imposible a Sirera. Estos dos jóvenes políticos catalanes dicen lo que sus protoverdugos no quieren oír y desafían al ecosistema nacionalista poniendo el dedo donde más les duele. Ellos son la Cataluña constitucional, la que no olvida el pasado, la que mira al futuro y la que, bajo ningún concepto, está dispuesta a rendirse.

Aprender el castellano
Daniel Martín Estrella Digital 8 Enero 2008

Durante las pasadas fiestas he tenido la suerte de poder hojear una Gramática de la Lengua Castellana editada por la Real
Academia Española en 1883. En 418 páginas, este magnífico libro resume las principales características de nuestro idioma con gran cantidad de páginas reservadas a las múltiples excepciones a las reglas generales. Lo más curioso de esta gramática es que, tratándose de la misma lengua que ahora hablamos, no se parece en nada a la que reposa, insustancial, ininteligible, en mi estantería, editada en 1999 por la propia RAE y que divide sus más de 5.200 páginas en tres tomos infumables.

El ejemplar del siglo XIX divide la lengua española en cuatro partes: Analogía, Sintaxis, Prosodia y Ortografía para
“conocer, ordenar, pronunciar y escribir correctamente”. La del siglo XX se define como un “estudio descriptivo” del
castellano, y en definitiva es un intento de abarcar la totalidad de una lengua tan dúctil, maleable y libérrima como es la
que todos nosotros usamos. Esta gramática, realizada más para expertos que para los auténticos hablantes, se mete en todos
los caminos pseudocientíficos de la lingüística para, al final, darnos una idea compleja e inexacta de nuestro idioma. Por
mucho que intentemos encerrarla en un frasco, del tamaño que sea, la lengua desbordará el recipiente porque un idioma es un
organismo vivo, algo incapaz de mantenerse inerte y fijo aunque se la encierre en tochos de miles de páginas escritas en un
idioma más cercano a un galimatías que al propio idioma que describe.

Ya digo que ambas gramáticas tratan de lo mismo, pero apenas dicen lo mismo. Y ya quisiéramos ahora escribir o hablar como lo hacía Benito Pérez Galdós en su plenitud, hacia 1883. La gramática decimonónica, simple, a veces ingenua en su declinación de las palabras —¡pero qué útil sería hoy en día explicar a los chavales qué demonios es el genitivo!—, por lo menos no se equivoca al intentar marcar unos límites a algo ilimitado, infinito, tan eterno como el propio cerebro humano. Así, aunque en sus cuatrocientas páginas encontremos erratas, errores y quimeras, lo cierto es que da una idea aproximada del castellano.

La gramática moderna, perdida en esos intentos de las ciencias empíricas de domesticar bajo las formas de las “ciencias
nobles” la naturaleza humana, es una gramática que se extiende como una masa amorfa e incomprensible que quiere abarcarlo todo pero, cuando se la enfrenta a la práctica, fracasa estrepitosamente. Los lingüistas y gramáticos luchan por dominar a la bestia, pero ésta no se deja.

Y claro que es loable que se intente conocer mejor y en profundidad cualquier cosa. Aún más la lengua, que es el instrumento mediante el que pensamos, sentimos, nos comunicamos, soñamos, etc. Lo que no creo que tenga tanto sentido es que esa compleja gramática sea la que debamos enseñar en los colegios. Actualmente, un niño de la ESO se enfrenta a términos como “Complemento de régimen”, “Etopeya”, “Narrador omnisciente”, “Elipsis”, “Prosopografía”, “Anáfora”, “Homonimia”, “Campo léxico”, “Familia léxica”, “Campo semántico”, “Hiperónimo”, etc. Para luego darnos cuenta de que los alumnos apenas saben leer y escribir con corrección.

Por si fuera poco, no todos los libros de texto se ponen de acuerdo en la terminología o naturaleza de las palabras o
estructuras. Lo que para unos son adjetivos determinativos para otros son determinantes, a veces incluyendo a los artículos,
otras veces no. Lo que para unos es Complemento Directo, para otros es Implemento u Objeto Directo. Si ni siquiera los
gramáticos se ponen de acuerdo en la terminología descriptiva de un idioma, ¿cómo pretendemos enseñárselo así a nadie? Las
ciencias deben avanzar, seguir su camino, pero los escolares deben aprender a manejar todos los instrumentos a su alcance.
Sobre todo porque muchas veces ni los propios gramáticos se ponen de acuerdo sobre si una palabra está funcionando como
adverbio, adjetivo o sustantivo.

La enseñanza, aparte de haber perdido gran cantidad de contenidos, se ha perdido en la “cientificidad” de los temas. Y lo que tiene que aprender un chaval es a usar, con diligencia, brillantez y soltura, todas sus capacidades cerebrales. Con la lengua en concreto, no hay que perder tiempo con tecnicismos y otros temas que, para colmo, generan discrepancias entre los propios expertos. Hay que aprender a pensar, a escribir, a leer, a hablar, incluso a pronunciar correctamente.

Si estos días echamos un vistazo a Fama, ¡a bailar!, el programa de Cuatro, vemos cómo la mayoría de los concursantes, hijos de la LOGSE, tiene problemas para construir oralmente un pensamiento sencillo. Imaginemos lo que les costará pensar en cosas más serias, como el sentido de su propia ciudadanía. La educación en España es pésima. Y la enseñanza del propio castellano sigue un camino equivocado, el que marca el gremio de los filólogos y lingüistas, que quieren apropiarse de algo que es de todos, por todos comprensible. Desde luego, cualquiera puede entender el libro de 1883 y, casi nadie, emplear siquiera a modo de consulta el de 1999. Aún estamos a tiempo de proteger nuestro idioma y enseñárselo, comprensiblemente, a nuestros estudiantes.

SEGÚN UN EX CONFIDENTE DE LA GUARDIA CIVIL
La UCO intentó colocar en el mercado los explosivos del 11-M para ubicar a traficantes
El ex confidente de la Guardia Civil, Mario Gascón, ha revelado al diario El Mundo que la Unidad Central Operativa intentó poner en el mercado los explosivos del 11-M para posteriormente ubicar a compradores y vendedores. Gascón, que reveló hace unos meses haber sido amenazado por parte de la UCO para evitar que hablara del 11-M, confiesa que él mismo ofreció dichos explosivos a grupos de colombianos, búlgaros y rumanos dedicados a la seguridad de discotecas, sector en el que trabajaba en esa época.
Libertad Digital 8 Enero 2008

Mario Gascón escapó de España a finales de 2004 tras ser amenazado por miembros de la propia UCO. Hace unos meses confesó que tres agentes fueron a buscarle para charlar y le llevaron a una pizzería donde recibió las amenazas. Gascón les dijo aquella vez que el tema de los explosivos ya se sabía, lo que generó que el capitán Paco se alterara y sacara la pistola: "Me la puso en el pecho y me dijo: 'Tú eres un maricón y lo que tienes que hacer es callarte, y esto déjalo que ya es cosa nuestra'".

Ahora ha vuelto a ser contactado por el diario El Mundo. Esta vez revela que la propia UCO intentó colocar los explosivos del 11-M en el mercado para ubicar a grupos de traficantes y compradores e intentar una operación que hubiera dado un importante golpe. De hecho, Gascón ofreció los explosivos a grupos de búlgaros, colombianos y rumanos que trabajaban en servicios de portería y seguridad en discotecas. Son estos mismos explosivos los que habrían llegado, según la sentencia del 11-M, a manos de "El Chino" para atentar contra los trenes.

Gascón cuenta cómo contactó a Rafá Zouhier con el alférez Víctor para intentar su colaboración, algo que finalmente logró ya que "podía ayudarnos a descubrir esa banda" de traficantes. De hecho, Zouhier apunta en ese momento que dentro de la prisión de Villabona le habían 150 kilos de explosivos y que la persona que lo había hecho era Antonio Toro, el mismo que fue absuelto por el tribunal del 11-M. De hecho Zouhier informó que de Toro volvió a hacerle el ofrecimiento cuando ambos ya estaban fuera de la cárcel, algo que sirvió para que la UCO entrara a trabajar intentando colocar explosivos. Fue entonces
cuando el marroquí señaló a Suárez Trashorras como otro de los que querían vender dinamita. Según lo relatado a El Mundo, Gascón cree que Toro trabajaba para algún servicio de las Fuerzas de Seguridad, lo que a su juicio probaría que los
explosivos del 11-M estuvieron "en manos de confidentes policiales".

Las asociaciones de vecinos defienden su derecho a elegir el topónimo
Las dos federaciones critican la imposición del nombre oficial fijado por el Parlamento. La edil Ermitas Valencia cree
"surrealistas" las críticas contra la ordenanza de Normalización Lingüística.
Ana Rodríguez.A Coruña La Opinión 8 Enero 2008

Las dos federaciones vecinales defienden el derecho de los ciudadanos a elegir el topónimo que quieran para la ciudad.
Rechazan la imposición de la denominación aprobada en la ley de normalización y reivindican que los coruñeses puedan usar la L en documentos oficiales.

El alcalde respaldó el pasado fin de semana que "cada vecino use el nombre que crea conveniente", aunque apeló a la
"legalidad vigente" para justificar que A Coruña sea la única forma oficial. Su socio de Gobierno, Henrique Tello, reitera que dicha denominación es la "única fórmula válida, aprobada por unanimidad en el Parlamento de Galicia". "Coloquialmente no me meto en los gustos de cada cual", dijo.

El presidente de la federación mayoritaria, José Antonio Folgueira, celebra la primera parte de las palabras de Javier
Losada. "Me parece que ya era hora de que se reconociese el derecho de los ciudadanos", aplaudió, "tenemos derecho a
expresarnos como queramos, siempre y cuando nos entendamos". El representante vecinal entiende, sin embargo, que "cualquier imposición produce rechazo". "Todavía no lo están imponiendo, pero como se pretenda hacerlo, tendrán rechazo por parte de los coruñeses", añadió.

A la mayoría también apela el portavoz de la federación vecinal Salvador de Madariaga, Juan Sáenz Chas, que sostiene que las palabras del alcalde son "de perogrullo" porque "está claro que cada uno puede hablar lo que le de la gana". "Lo que ocurre es que oficialmente yo no lo puedo decir o escribir y se impone la falta de libertad de los ciudadanos en este sentido", argumenta. Sáenz Chas advierte de que La Coruña no puede ser un topónimo "proscrito" cuando es "el que usa la mayoría de los ciudadanos".

Por ello recogerán firmas para presentar una iniciativa legislativa popular que modifique la ley de normalización
lingüística. "Ermitas Valencia justifica que ha sido aprobada por unanimidad en el Parlamento", recuerda, "pero se olvida de
que la Corporación municipal aprobó el uso de las dos fórmulas de forma oficial".

El presidente del colectivo vecinal defiende que cada Concello pueda elegir el nombre de su ciudad, al igual que puede elegir bandera, escudo o himno. "Queremos cambiar la ley y por eso estamos usando el protocolo político y legislativo para estos casos", concluye Sáenz Chas.

Ordenanza lingüística
La concejala de Normalización Lingüística, Ermitas Valencia, tildó ayer de "surrealista" las críticas de Francisco Vázquez a la futura ordenanza para "buscar el bilingüismo" dentro de la Administración local. "Todas son medidas positivas que no van en contra del otro idioma, buscamos que los dos alcancen cuotas, por lo menos, semejantes", defiende.

"En ningún momento la ordenanza quiere imponer a los coruñeses y a las coruñesas que tengan que hablar en gallego", explica la edil nacionalista, quien reitera que la nueva normativa municipal afecta únicamente a los usos lingüísticos dentro de la Administración local, tanto a funcionarios como a concejales.

Precisamente, varios ediles socialistas expresaron su rechazo frontal a que se les obligue a preparar sus intervenciones
plenarias o sus comparecencias ante la prensa en gallego.

Valencia insiste en su intención de aprobar la ordenanza dentro del primer trimestre del año 2008, con lo que se aplicará una
ley "aprobada por unanimidad por el Parlamento gallego" y "que ya se tendría que estar aplicando".

No cree así que su ejecución sea dificultosa, puesto que el 98% de los ciudadanos entienden el gallego. La concejala no ve
motivos para la polémica y asegura que "hay problemáticas que preocupan más a los ciudadanos".

LUCHA CONTRA ETA
La Guardia Civil descubre 125 kilos de explosivos en un zulo de ETA en la Guarguera, en Huesca
El material estaba oculto en cuatro bidones en una pista de la Guarguera en Huesca. El análisis llevado a cabo por la Guardia Civil ha determinado que en el escondite se hallaron 125 kilos de componentes explosivos, entre ellos pentrita y una docena de detonadores y temporizadores.
MARTA GARÚ/ ISABEL ARA/HERALDO.es Heraldo de Aragón 8 Enero 2008

La Guardia Civil localizó ayer en la provincia de Huesca un zulo de la banda terrorista ETA que contenía 125 kilos de
explosivos, así como detonadores y otros materiales que todavía no han sido analizados. El escondite se encuentra en una
pista que va a la localidad de Lasaosa, en la Guarguera, en una zona casi despoblada y muy poco frecuentada, en el eje que
forman Arguis y Sabiñánigo.

Los agentes, según explicó ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, localizaron el zulo gracias a un croquis
que llevaba consigo uno de los dos etarras que fueron arrestados el pasado domingo en Mondragón (Guipúzcoa). En esta
operación fueron detenidos Igor Portu y Martín Sarasola, a los que se les ocupó dos revólveres. La investigación abierta tras
su captura y los registros efectuados en sus domicilios de la localidad navarra de Lesaka permitieron a la Guardia Civil
encontrar información que a última hora de la tarde de ayer culminó en el hallazgo del zulo etarra.

En el escondite había cuatro bidones y, al cierre de esta edición, habían sido abiertos tres, por lo que no se descarta
encontrar más explosivos o material para fabricarlos, según pudo saber este periódico. Hasta allí se desplazó un equipo de
desactivación que estableció un perímetro de seguridad. A las once de la noche seguía trabajando en la zona, en colaboración con agentes de Huesca y otros desplazados desde el País Vasco.

El ministro del Interior no quiso precisar ayer la ubicación del escondite, pero explicó que la búsqueda en el depósito
continuará hoy a la luz del día y con los permisos judiciales pertinentes. Rubalcaba comentó además que los dos detenidos
llevaban dos revólveres en las mochilas con su munición correspondiente envueltos en plástico, y que había restos de tierra
en ellos, lo que induce a las fuerzas de seguridad a creer que habían estado enterrados en un zulo, en concreto en el que
ayer descubrió la Guardia Civil en la provincia de Huesca. Las dos armas procedían del robo efectuado en pleno alto el fuego en la localidad francesa de Vauvert.

Uno de los detenidos, en concreto Martín Sarasola, habría sido trasladado ayer al lugar para proceder a registrar el
escondite, como suele ocurrir en casos similares. Los dos etarras formaban parte, presuntamente, de un comando que estaba
funcionando "desde hace tiempo" con misiones de pasar armas y explosivos desde Francia y ponerlos a disposición de las
células de ETA que operan en España, según indicó la agencia Vasco Press.

Pueblo deshabitado
El escondrijo fue encontrado en la zona de la Guarguera, cerca del pueblo de Lasaosa, perteneciente al municipio de
Sabiñánigo y que fue abandonado hace 35 años. Para acceder a este núcleo hay que tomar una pista forestal que se desvía desde la carretera autonómica que atraviesa el valle del río Guarga, entre el puerto de Monrepós y Boltaña. Una zona salpicada de pueblos deshabitados que solo en las últimas décadas ha recibido a algunas familias.

Al cierre de la edición, media docena de vehículos de la Guardia Civil se encontraban en la citada pista, a un kilómetro de
la carretera, e impedían el acceso al lugar donde los agentes custodiaban los bidones. Por el momento se desconoce si ETA tiene

El vídeo-prueba de la discriminación oficial del castellano en la escuela de Cataluña
Agencias Periodista Digital 8 Enero 2008

Cataluña, entre otras muchas cosas, es el único lugar del mundo donde los ciudadanos no pueden educar a sus hijos en la lengua oficial del país. El PP catalán ha elaborado un vídeo en el que pone en evidencia que el Gobierno de la Generalitat no permite que los padres puedan escolarizar a sus hijos en castellano. Una muestra de lo que es evidente.

El vídeo, que carece de imágenes y mantiene permanentemente en negro la pantalla, recoge íntegramente el audio de una llamada telefónica al Departamento de Educación de la Generalitat por parte de una supuesta madre que pide información sobre centros educativos donde sus hijos podrían recibir clases en castellano y en catalán.

Durante más de dos minutos la persona del Departamento de Educación que atiende a la mujer le explica que en Cataluña la enseñanza se imparte en catalán, en virtud del sistema de inmersión lingüística implantado desde los años ochenta, y le asegura que con dicho sistema todos los alumnos, al final de la enseñanza obligatoria, dominan tanto el catalán como el castellano.

Sin embargo, la mujer insiste en preguntar si existe alguna escuela que ofrezca algunas clases en castellano, aparte de la propia asignatura de lengua castellana, a lo que la telefonista responde que hay algún centro que empieza a impartir alguna materia, como matemáticas o ciencias naturales, en inglés.

El vídeo concluye con un doble mensaje escrito sobre fondo negro: "¿Por qué el PSC y los nacionalistas juegan con el futuro de nuestros hijos?" y "Reacciona".

En la presentación del vídeo, que puede ser visionado en la página web del partido, el presidente del PP catalán, Daniel Sirera, y el coordinador de campaña, Xavier García Albiol, han explicado que esta grabación muestra "la realidad" y prueba que "en Cataluña no existe ningún colegio en el que se pueda escolarizar a un niño en lengua castellana", lo cual "no es ninguna invención" del PP.

Sirera y García Albiol han remarcado que no se trata de ningún "montaje" sino de una "llamada real" que evidencia que en Catalunya no está garantizado el bilingüismo "por culpa de los nacionalistas" y también de los "socialistas", a quienes han tildado de "fariseos".

Aludiendo al hecho de que la Generalitat "da posibilidades de hacer algunas asignaturas en inglés", Sirera ha denunciado que el castellano "no tiene la consideración ni siquiera de lengua extranjera".

Sirera ha recordado que el programa electoral del PP incluye la propuesta de una ley que garantice que todo ciudadano español pueda elegir en qué lengua escolariza a sus hijos con independencia de en qué comunidad autónoma vive.

Con respecto al contenido concreto del vídeo, García Albiol ha asegurado que "cumple la ley", pese a ser una grabación de una conversación telefónica real entre dos personas.

Rubalcaba, nos merecemos un Gobierno que no mienta
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 8 Enero 2008

Rubalcaba, claro que te creemos, macho, bueno, creemos a la Guardia Civil, porque a ti no te cree nadie. ¿Por qué no nos das esos tres informes de tu ministerio que afirmaban que ETA había dejado las armas?

¡Qué tiempos cuando Carlos Solchaga, el actual consultor millonario, el hombre que dijo que España era el país del mundo en el que era más fácil era hacerse rico, afirmaba que la Policía española torturaba a pobrecitos vascos! Luego Solchaga se sentó en los consejos de ministros con Barrionuevo, condenado por los GAL. Todo era más sencillo.

Ahora Rubalcaba ha pasado en unos meses de afirmar que había bases firmes para el proceso de paz y de insultarnos a los que recelábamos de la buena voluntad de ETA a defender detenciones que en otros tiempos él y sus correligionarios habrían calificado de torturas.

Sugiero al hijo del suboficial franquista del Ejército del Aire y mecánico de Iberia que diga que el (presunto) etarra recibió los golpes en un "encuentro fortuito".

Algunas frases memorables del ministro-portavoz del Gobierno de los GAL.

El encuentro fortuito:

"Han entrado en una cafetería, al parecer había tres presuntos etarras en la mesa. No sabemos por qué se han debido reconocer y el resultado es que cuando han salido los guardias civiles han salido detrás los tres etarras, dos hombres y una mujer. Ha habido una discusión y ha acabado con un tiroteo."

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ayer en la localidad francesa de Niza que el tercer informe de verificación sobre el alto el fuego de ETA, que él mismo remitió al presidente del Gobierno el jueves, "ratifica las conclusiones del primero y del segundo, y viene a decir que el proceso de alto el fuego cuenta con unas bases sólidas
".

Pensamos que el proceso tiene bases sólidas, de la misma forma que afirmamos que será largo, duro y difícil.

Ésta es formidable. Se la puede decir a Iñaki y a Javier Sardá:

En la vida, todo es televisable, pero no todo es bueno que se televise.

Rubalcaba niega que ETA ordenara el incendio de la ferretería de Barañáin.

El proceso, tal y como lo vemos nosotros, cuenta con unas bases sólidas y por parte de ETA se está cumpliendo de manera significativa el alto el fuego.


El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró hoy que "no son necesarios" más informes para verificar que el alto el fuego de ETA es "completo y real" y confió en lograr el apoyo del PP al proceso de negociación con la banda.

Rubalcaba entrega a Zapatero el tercer informe de verificación del alto el fuego de ETA.

La prisión atenuada de Ignacio de Juana Chaos es "una decisión que evita muertes", "empezando por una muerte que se hubiera producido con toda certeza: la muerte del propio De Juana."

Vuelve el Sarkozy, digo el hombre:

El proceso está roto, está liquidado, está acabado, no hay proceso, porque ETA lo ha roto. (…) No hay proceso porque el proceso de diálogo se basa en que ETA muestre una voluntad inequívoca de dejar la violencia; no hay esa voluntad, por lo tanto no hay proceso.

Los mariachis de Patxi López:

El 'núcleo duro' del PSE ha transmitido en los últimos días a través de canales privados al Gobierno central su deseo de que ANV pueda finalmente presentar candidaturas a las próximas elecciones forales y municipales.

San Gil acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de dejar "la puerta abierta" a otra negociación con ETA, y Pastor calificó esas palabras de "absolutamente mezquinas" y "bastante miserables".


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