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Recortes de Prensa    Viernes 11 Enero 2008

Nuestros políticos ¿de qué nos sirven?
Oscar Rivas Minuto Digital 11 Enero 2008

A buen seguro, el que más el que menos, en alguna ocasión, se ha repetido esta misma pregunta ¿Qué nos aportan los políticos? ¿Nos sirven para algo? Los más aristotélicos responderán que si la política es el arte de lo posible, en buena lógica los políticos debieran ser quienes hicieran posible lo imposible. Los no tan optimistas, algo escépticos, se conformarían con que los políticos se limitaran a solucionar, sino todos, al menos sí algunos de los problemas más acuciantes. Por último, los más libertarios –siempre refractarios a las pretendidas veleidades de la política- se sentirían aliviados el día en que los políticos desaparecieran de la faz de la tierra. “Si no eres libre, muere” que sentencian en New Hamspshire.

Así las cosas, sucede, sin embargo, que la realidad suele mostrarse tozuda con aquellas teorías que, cuanto más amables resultan para la política y sus protagonistas, con mayor reiteración son desmentidas por los hechos. ¿Será preciso echar una mirada profunda a la situación que vive nuestra nación para darse cuenta de que ésta, en buena medida, cabe achacarla a la incapacidad de unos políticos que, no contentos con no dar solución a los problemas, han contribuido a crearlos? ¿A qué es debida tal incapacidad? ¿Quizá a su incompetencia? Sin duda, pero solo en parte. Si nuestra clase política -camino va de erigirse en casta- puede jactarse actualmente de algo es de ser, con diferencia la más iletrada de Europa. Observen a Zapatero, a Pepiño Blanco, o mejor, escúchenlos, léanlos… Sobran las palabras. ¡Quién necesita acudir a sus curricula, por cierto, la mayor parte de las veces maquillados, cuando no falseados! Lo que son habla tan fuerte que es imposible escuchar lo que dicen.

Y esto en el primer frente de batalla. Porque si creen que lo han visto todo les invito a que se adentren en las profundidades de las administraciones autonómicas y locales de las principales capitales. Curioseen en las cavernas municipales, en los historiales académicos y profesionales de los concejales, de los consejeros municipales. Buena parte de ellos son analfabetos crónicos, sin posibilidad de enmienda. La realidad que se abrirá ante sus ojos les resultará tan espeluznante que, a buen seguro, les costará creérsela. Pero existe. En el caso de los socialistas -y aunque me joda decirlo- también de los populares. De los comunistas, qué decir, fueron siempre trogloditas, no van a dejar de serlo ahora que están en vías de extinción. Y en cuanto a los nacionalistas, de ellos y de su nacionalismo, ya sentenció Baroja: “se cura viajando”. No hay otro antídoto.

Con todo, no está en la incompetencia, ni siquiera en el analfabetismo en el que se halla inmersa la clase política, la raíz del problema. ¡Cuántas veces en la historia la ausencia de cultura no se suplió con patriotismo, espíritu y voluntad! No, no es ésta la cuestión. Pues ¿cómo se explica sino que, siendo tan patente su inutilidad para representar a quienes les votan, se las apañen tan bien, sin embargo para sobrevivir de los presupuestos, para vivir del cuento durante décadas?

No. Ni les mueve el patriotismo, ni las ideas impulsan las acciones. Si lo hicieran, otro gallo nos cantara. Sus querellas, esas que visten bajo la sutil apariencia de las ideas, raras veces trascienden de las ambiciones personales. En cuanto a valores ¿Qué decir? Los desconocen. ¿Qué dinamiza entonces sus actuaciones? Quién lo duda: Poder en primera instancia, y su inmediata consecuencia, los suculentos sueldos. ¿De que vivirían sino? Las escasas excepciones –véase el caso de Rajoy- confirman la regla. Entonces, surge la pregunta ¿tenemos lo que nos merecemos? Claro está. Si fuésemos romanos no les pagaríamos. Pero pudimos elegir y decidimos: renunciamos a la libertad.

La rémora de Vendrell
EDITORIAL Libertad Digital 11 Enero 2008

Aunque Daniel Sirera le haya dado un esperanzador giro desde la presidencia, el Partido Popular en Cataluña todavía arrastra alguna rémora de la funesta etapa de Piqué que le dificulta mostrarse como una desacomplejada y firme alternativa al nacionalismo dominante. Un claro ejemplo de ello lo constituye Francesc Vendrell y sus criticas al magnífico video con el que su partido ha denunciado la total imposibilidad que hay en Cataluña de estudiar en castellano.

El video es de una simplicidad y sobriedad absolutas. No consiste más que en la reproducción de una conversación telefónica real entre una madre y una funcionaria del departamento de Educación de la Genaralidad, en la que la madre pregunta incesantemente si existe alguna posibilidad de que sus hijos puedan estudiar en castellano en una escuela de Cataluña y es contestada con continuas negativas por parte de la funcionaria.

Pues bien. A Vendrell le parece que el video es “demagógico” y que su partido “exagera” el liberticida asunto de la lengua. Sirera, por su parte, ha afirmado que “respeta” estas criticas hechas “desde un punto de vista personal”, pero ha afirmado que, si Vendrell ha cambiado su postura respeto a la cuestión lingüística, “este no es nuestro problema, el partido no lo ha hecho”.

Por mucho que Vendrell dimitiera de su cargo de portavoz, si quien denigra como “exagerado” o “demagógico” lo que no es más que una evidencia de una cruda realidad, es un diputado de tu propio partido, es el partido el que tiene un problema. A no ser, claro está, que no haya reparos a que la ambigüedad, la contradicción o las criticas con la boca pequeña al nacionalismo, propias de la etapa Piqué, sigan siendo señas de identidad del PP en Cataluña.

Nada sería más problemático para el PP en Cataluña que se pensara que nada ha cambiado en este partido desde la marcha de Piqué.

La lengua viva
Réplica a los nacionalistas
Amando de Miguel Libertad Digital 11 Enero 2008

Juan y Edel Díaz me envían el texto de la carta abierta que el novelista Pérez Reverte escribe a un lector vasco, un joven guipuzcoano. El chico le envió una nota de protesta al escritor porque, en las novelas sobre el capitán Alatriste, salen algunos marineros vascos que van en los barcos españoles y entran en combate al grito de “Cierra España”. El lector guipuzcoano no se había enterado de esa realidad, que los vascos también iban en las naves españolas y que abordaban a los enemigos al grito de “Cierra España”. Termina así Pérez Reverte: “Así que ya ves, amigo mío. No inventé nada. El único invento es el negocio perverso de quienes te niegan y escamotean la verdadera Historia: la de tu patria vasca… y la de la otra, la grande y vieja, la común, la tuya y a mía ¡España!”. Poco más hay que decir. Somos muchos los que lamentamos que toda una generación de vascos hayan sido estafados por una enseñanza retorcida de la Historia; también de la Historia de los vascos. Añado que esa “cierra España” quiere decir “cerrar con el enemigo”, esto es, embestir contra él. Por tanto, nada tiene que ver con cerramientos o cerriles, ni con la tradición cerrajera de Mondragón (Guipúzcoa).

Gaspar Zaragüeta Arce (vasco de nación Tian He, Guangzhou, China) nos dice que el término “nacionalistas” supone una aceptación explícita de sus propuestas, [los que son] separatistas, “antiespañoles”.

Tengo para mí que el fenómeno nacionalista en España es una cuestión de poder. Un nacionalista que así se autodefina tendrá más posibilidades de medrar y de mandar en su tierra, sobre todo cuando no pasa de mediocre. Mi predicción es que en las regiones donde manden los nacionalistas por mucho tiempo, el desarrollo se va a estancar.

Alonso Ortiz de Zárate opina que “el esfuerzo vasco por introducir en el mundo su euskera imposible es una locura y un dispendio enorme”. Mi parecer es que los países ricos puedan permitirse el lujo de conservar los idiomas étnicos, siempre que no desplacen a la presencia de los idiomas de comunicación internacional, si es que los tienen. Ahí está el caso de Irlanda, donde se protege el gaélico como una reliquia cultural, pero no se les ha ocurrido la avilantez de la inmersión lingüística de los escolares en ese idioma. Por cierto, la desusada prosperidad de Irlanda en los últimos tiempos se debe al dominio del idioma inglés. Se recordará que los mejores escritores irlandeses han escrito en inglés. Por lo mismo, los mejores escritores vascos han escrito en español.

Pilar Marín Rojas me cuenta una historia muy aleccionadora sobre sus peripecias con la enseñanza de sus hijos. Creo que vale la pena conocerlas:

“A Sueca llegué con mis hijos de dos y cuatro años. El pequeño, malagueño de nacimiento, no tuvo problema en la guardería; simplemente aprendió a hablar en valenciano. El mayor sufrió la inmersión lingüística a las bravas en el colegio público. Nacido en Jaén, como bien rezaba en el libro de familia, al matricularlo había dos opciones: castellano con horas de valenciano, e inmersión (con otro título, claro, que no recuerdo). Escogí castellano con horas de valenciano, pero era absolutamente mentira. Mi hijo no contestaba al profesor nunca y hacía los deberes en castellano, a pesar de que todos los libros eran en valenciano. En el patio del colegio, los compañeros lo llamaba Bruixot (brujo, creo). Eso fue en 1993, gobernando el PSOE en la Comunidad. De allí nos fuimos a Denia, y ya ninguno de mis hijos tuvo problemas porque habían aprendido bien el valenciano; además, la opción de castellano con horas de valenciano si era cierta. Ahora bien: ya en 2º de la ESO, mi hijo mayor volvió a casa un día enfadado y me mostró un examen corregido por un profesor. Le había quitado un punto solo por poner, al principio del folio, su nombre: Javier; lo corrigió en rojo poniendo Xavier y le advirtió que en todos los exámenes lo haría. Fui a hablar con el infausto profesor, a explicarle que el nombre no puede cambiar si no se hace un expediente de Registro Civil y que mi hijo se llamaba Javier hasta que quisiera cambiárselo él, o yo, en su representación, al ser menor de edad. Evidentemente, no cambió de actitud. Esto en un colegio concertado, de religiosas y ya gobernando el PP en la Comunidad”.

Por favor, que no me venga nadie ahora con la matraca de que tengo que verificar si la historia de doña Pilar es correcta. Yo la doy por buena, como todos los demás testimonios. Las opiniones son libres.

José Mª Navia-Osorio se maravilla del enfado de los nacionalistas catalanes ante la propuesta del PP para que se garantice a los niños catalanes que puedan estudiar en español:

“Por algún motivo los políticos catalanes se enfadan y lo consideran una persecución a Cataluña a la vez que insisten en que en su comunidad autónoma estudia en español quien quiera. No sé por qué se enfadan. Si ya se puede hacer no veo por qué no quieren que se garantice por ley. Tampoco se trata de una medida para aplicar solo en Cataluña. Se implantará en toda España y también tendrá una repercusión importante en Galicia, Vascongadas, Baleares y Valencia”.

A lo que yo entiendo, los separatistas catalanes pretenden erradicar el idioma castellano de Cataluña porque así creen que se asegura mejor la soñada independencia. Qué errados están.

Escribo con un pie en el estribo para irme a San Antonio de Texas, por lo que, al releer las diatribas de los nacionalistas, vascos y catalanes, me parecen todavía más mezquinas y casolanas. Supongo que, a partir de ahora, entenderán mejor esa circunstancia de ser el idioma español de España una pequeña parte del español del mundo. A su vez, nuestro idioma se puede entender ahora mejor en el contexto de esa otra realidad, aún más amplia, que es el inglés. En una gran parte del mundo empezará a verse como normal que los carteles y avisos de los lugares para el público estén escritos en inglés y en español. Luego se podrá añadir algún otro idioma local. Ya sé que esta prefiguración mía (que no propuesta) va a levantar ronchas nacionalistas. Comprendo la obsesión de los nacionalistas por insistir en esa monstruosidad de la “inmersión lingüística” en el correspondiente idioma privativo. Se ven abocados a esa medida para ocultar el probable destino léxico de muchos habitantes de esas regiones: se comunicarán preferentemente en español y en inglés.

Imposturas
El patriotismo de Zapatero
Jorge Vilches Libertad Digital 11 Enero 2008

El problema de arrogarse la superioridad moral es saber qué cara poner cuando la pifias. Resulta que los etarras de la costilla rota fueron los que asesinaron a dos personas en la T4, y que planeaban una matanza en Madrid. Y todo se maquinó mientras el zapaterismo auspiciaba un “proceso de paz” y denostaba a los que denunciaban el error gubernamental.

La confesión y maquetación facial de dicha pifia sería un imponderable problema si no fuera porque la moral de estos socialistas posmodernos se basa en el culto a la intención. En consecuencia, como la pretensión era “la paz”, el Gobierno no califica de equivocación el aceptar de ETA la necesidad de negociar para terminar con “el conflicto”. Cegados por las palabras y el electoralismo, no vieron que el iniciar una “retirada pactada” con una banda agonizante era concederles un triunfo.

El error no procede sólo de malentender el terrorismo, tanto el etarra como el islamista, sino de que el zapaterismo ha sustituido las ideas políticas por los métodos, y los hechos por las intenciones. En consecuencia, la única política buena es la que se pacta, sin importar con quién ni sobre qué, ni si el escenario es institucional y público, o clandestino. Porque seguimos sin saber por boca del Gobierno de qué habló con ETA, a qué acuerdos llegaron y qué provocó la ruptura del “proceso”.

Hemos visto, ya sin sorpresa, que en una sola legislatura el Presidente ha pasado de sostener que la nación española no existe más que en la letra de la ley, a fotografiarse continuamente con la enseña nacional y a solicitar patriotismo dialéctico. Pero es tarde. El gobierno Zapatero quiso ganarse la voluntad de los independentistas alardeando de no ser nacionalista español, y menos un patriota. Le parecía preciso negar la nación española, calificarla de pura invención, de auténtico artificio impuesto por la fuerza centralista, para pactar con los nacionalistas el uso exclusivo del poder. Porque lo progresista era aceptar las identidades alternativas, la plurinacionalidad peninsular. Ya se sabe: un terruño, una nación.

El patriotismo tiene muchos adjetivos, es cierto, pero debe tener, quizá para no caer en su uso espurio, algún rasgo de verosimilitud y credibilidad. Por esto, después de la trágica estrategia seguida con ETA y el discurso elaborado para agradar a los independentistas, resulta un tanto grotesco oír al Gobierno hablar de “lo patriótico”. Pero sólo es una muestra del batiburrillo moral e ideológico del progresismo oficial, en el que faltan ideas, principios y valores con contenido, y sobran eslóganes, gestos y prepotencia.

El traje del emperador
Lorenzo Contreras Estrella Digital 11 Enero 2008

Los equívocos acaban disipándose. El tiempo, que todo lo cura, ha destapado buena parte de la verdad política. Se ha comprobado, por ejemplo, que los dos etarras últimamente detenidos, Portu y Sarasola, colocaron las bombas de la T-4 en Barajas, el 30 de diciembre del 2006, llevándose por delante la vida de dos ecuatorianos. Y también se ha sabido que el supremo dirigente actual de ETA, ‘Txeroki’, ordenó atentar contra el corazón financiero de Madrid, en el complejo Azca. Pero, sobre todo, lo definitivamente averiguado es que Zapatero negociaba y aceptaba proseguir los “diálogos” con ETA mientras la banda avanzaba en su programa criminal. El significado de todo ello es obvio: el Gobierno de ZP ha engañado a la opinión cuando habló de tregua consolidada. Además jugó con las armas parlamentarias que el Congreso le concedía, para mantener una inútil y falsa negociación. Autorización que teóricamente aún existe. O no tan teóricamente, ya que estamos los españoles a las resultas de las elecciones generales de marzo.

Zapatero, en este dramático entreacto, se ha dado un baño de élites, que no de multitudes, ligando su enturbiada personalidad con los fastos del cumpleaños de Juan Carlos I. Una vez más, según lo que en medio de estas situaciones oficialmente se expresa, todo marcha a favor de viento en la España de los milagros. Ahora la precampaña y la campaña electoral, que se ha anticipado en la práctica, impregnan el conjunto de las actividades políticas. Y esta etapa determina, por turnos, que el país vaya rematadamente mal o maravillosamente bien. Depende de quien hable o se manifieste.

De repente, en esta monocorde alternancia de voces surge una que establece la disonancia. Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid e indudable figura del PSOE, alude a las “ocurrencias” del zapaterismo, a sus “sorpresas” excesivas, a su entrega a la fantasmagoría de la “España plural” y su “obscena exhibición de poder interno”. Esto último invita a sospechar que Leguina está sufriendo con la actual dirección del partido una “purga” o, por lo menos, un “purgatorio”. Igual que otros muchos socialistas de diverso relieve. El caso es que Joaquín Leguina recuerda en este trance el cuento de Andersen sobre el traje del emperador que iba desnudo sin saberlo. Y no es que Leguina sea el niño de la fábula, porque de niño, y menos de ingenuo, tiene poco. Pero el efecto, en el marco de la metáfora, es ése. Alguien se ha atrevido a decir en voz alta lo que otros comentan en voz baja o en cenáculos presididos por la sordina.

El “emperador” Zapatero cultiva la estrategia de la sonrisa, aunque la procesión vaya por dentro. Los elementos se han conjurado contra él. Es lógico que disimule. Bastante hizo ya, en días anteriores, con reconocer un uno por ciento de los errores que ha cometido. Finalizaba noviembre del año que acaba de expirar cuando acuñó el lema que define la “campaña preelectoral” todavía en curso. El lema se enuncia así: “La mirada positiva”. Nada más elocuente podía ocurrírseles a los estrategas del partido o del Gobierno. En Fuenlabrada, Zapatero predicó la buena nueva de su agonizante mandato, ante la mirada impávida de Felipe González y la sonrisa cómplice de Manuel Chaves, presidente del PSOE y, con anterioridad a su promoción al puesto honorífico, adversario interno del líder actual.

Pepiño Blanco se encargó de oficiar de monaguillo en la ceremonia. Dijo que el citado lema expresa lo que ZP ha aportado a la legislatura y lo que representa “frente a los agoreros de la catástrofe”. De la catástrofe que estuvo a punto de producirse en Azca y que el Gobierno no vio venir entre diálogo y negociación.

En España amanece
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Enero 2008

Según mi amigo Aizpeolea, hace unos meses los íntimos le recomendaban al presidente que adelantara las elecciones. Había señales inequívocas de una crisis económica de fuerte calado. ¿Por qué no les hizo caso? Posiblemente porque no terminó de creérselo. Quizá porque necesitaba un poco de tiempo para hacer algún tipo de alarde patriótico y de este modo contraatacar a quienes venían acusando de traidor a la idea de España al Partido Socialista. Justo el tiempo necesario para que aquellos que tienen la fe más débil pudieran olvidar que acababa de negociar con ETA. Pero incluso tenía que darle un respiro a la tropa incondicional: o sea, al laicista que salió de la larga noche franquista; al tertuliano que responde bien en cualquier terreno; al sociólogo a sueldo; al novelista premiado por la competencia editorial; al cineasta pacisfista; al «canonista» electrónico, a Suso (del Toro) y a Gamoneda (Antonio)... A todos ellos les vendría bien utilizar el nombre de España, aunque fuera para calificar al Estado. ¿Y si entre tanto podía salir la letra para un himno «nacional»? En esa circunstancia ya no importaría que alguien les llamara «estúpidos» por tratarse de la economía. En realidad, Zapatero tiene un concepto tan pésimo de la gente que ni siquiera piensa que es capaz de reaccionar políticamente en contra de la mala marcha de la economía. ¿No soportó el paro del 24 por ciento con González?

ZP terminará por demostrar que no ha habido nadie más fanáticamente libertario que él porque sólo él es capaz de creer en tantas voluntades populares como nacionalidades históricas puede dar de sí esta maravillosa Constitución de 1978, flexible y adaptable a todas las posibles interpretaciones, de acuerdo con los últimos sentires cívicos del Tribunal Constitucional.
Con la paz de Marzo habrán quedado atrás los denodados esfuerzos por la paz, las arriesgadas negociaciones con ETA y volverá Navarra al frente de Euskal Herria... Todo esto, digo, vendrá después de Marzo, ya metidos, más que en una nueva legislatura, en lo que será un largo y venturoso ciclo... A los sones del nuevo himno plurinacional en España habrá vuelto a amanecer.

Ilegalizar en Francia
Andrés Montero Gómez El Correo 11 Enero 2008

Ignoro si la legislación francesa lo permite, pero la española no lo contemplaba hasta que se modificó. Batasuna continúa operando con libertad y cobertura legal en Iparralde, en el denominado País Vasco francés. Si no conociéramos que la cooperación policial y judicial en el seno de la Unión Europea avanza con la lentitud propia de un mecanismo de consenso intergubernamental entre más de veinticinco Estados, sorprendería que un grupo delictivo buscara refugio en un socio comunitario para evitar la acción de la justicia en otro. Hace años ya hubo ejemplos, antes de la orden europea de detención, de facinerosos de ETA que se acogieron a medidas garantistas belgas para evitar ser entregados a España. Batasuna ha venido haciendo turismo jurídico para residir en la Unión Europea a salvo de la acción jurisdiccional española.

Es sabido que la delincuencia organizada se aprovecha de las vulnerabilidades de nuestros sistemas democráticos para extender sus actividades criminales. La doctrina más avanzada en inteligencia para desbaratar los grupos criminales organizados está enfocada sobre la prevención, en un eje general, y sobre el cortocircuito de la economía del crimen, en un eje más específico. Desde hace tiempo hay una rama de los mecanismos de prevención en los esfuerzos de los Estados para reducir las oportunidades de operabilidad de la delincuencia organizada que se conoce con el nombre de 'crime proofing' (traducible como 'a prueba contra el crimen'). Esta orientación persigue encontrar las lagunas jurídicas que puedan beneficiar a la delincuencia organizada y blindar los aparatos legales de los Estados para que no sean aprovechados por los criminales. Es de sentido común.

Sin ninguna duda, que Batasuna sea legal en Francia o que, a pesar de la ilegalización en España, pueda tener oficinas en otros países de Europa, debilita la acción antiterrorista de los Estados miembros de la Unión. Hace más de una década que Francia está involucrada directamente en la lucha contra ETA desde los planos judicial, policial y de inteligencia a partir de una declarada voluntad política. Esa implicación se traduce, entre otras cuestiones, en la existencia de unidades policiales y jueces franceses especializados en desarticular comandos etarras, que trabajan junto a fuerzas de seguridad españolas. Así, desde un plano estricto de policía, la cooperación es profunda. Sin embargo, restan todavía vertientes antiterroristas en donde el Gobierno francés puede implicarse para desarrollar una estrategia integrada frente a ETA. Era difícil demandárselo antes, puesto que ni siquiera el Estado español tenía conciencia clara de ser un todo contra el terrorismo etarra. Aún hoy, todavía parece a veces que los tres poderes del Estado no tuvieran claro que la amenaza de ETA se define, precisamente, contra la fórmula de convivencia de donde emanan esos tres poderes.

Ahora es momento de solicitar de Francia y del conjunto de la Unión Europea avanzar con respecto a ETA en lo que la propia comunidad de socios ha definido como espacio único de libertad, seguridad y justicia para sus ciudadanos. Al igual que podría hacerlo cualquier grupo mafioso, ETA aprovecha parte de la aplicación de la legislación francesa para beneficiarse y crear una vulnerabilidad para la democracia en territorio europeo. Y no es que la ley francesa sobre partidos políticos no esté bien redactada en términos de 'crime proofing'. Lo que ocurre es no se está aplicando, bien porque no se ha subrayado esa posibilidad en alguno de los diseños de coordinación de ambos países en acción antiterrorista o bien, más probablemente, porque no se haya considerado oportuno estratégicamente. Pues bien, ya parece ser oportuno estratégicamente.

Además de los comandos, ETA está instalada en Francia a través de Batasuna y, casi con seguridad, a través de negocios e inversiones para sostener su estructura financiera. Respecto de la presencia de una formación con pantalla política que en España es ilegal (precisamente por tratarse de una pantalla de actividades criminales), la legislación francesa sobre partidos demanda que los grupos dedicados a la política se adhieran a los principios republicanos, respeten la integridad territorial y adopten el axioma de la soberanía popular. Escarbando nada más que un poco o, simplemente, asumiendo las decisiones judiciales españolas sobre Batasuna, la oficina etarra en Bayona debería estar clausurada por ilegalizada. La Audiencia Nacional española lleva tiempo solicitándolo.

Desconocemos si Batasuna está en la lista europea de individuos y grupos terroristas, porque esta lista es, como debe ser, secreta. Lo que sí sabemos es que Batasuna, en coalición con Eusko Alkartasuna y Abertzaleen Batasuna, concurrió a las legislativas francesas del año pasado con el nombre de EHBai. La coalición obtuvo 10.700 votos en el recuento. La lista europea de terroristas es secreta, pero suponemos razonablemente que no puede permitirse a un inscrito en ella presentarse a elecciones en el espacio de la Unión. También, que casi lo primero que se deriva de verse inscrito en ella, en la lista, es el bloqueo de cuentas e instrumentos financieros.

En definitiva, Batasuna opera desde Francia y parte de las finanzas de ETA también. El reconocimiento mutuo de sentencias judiciales entre Estados miembros es el pilar, así establecido por la propia Comisión Europea, del espacio judicial común. Ese espacio, a su vez, es un componente de una de las señas de identidad de la Europa del siglo XXI, el espacio de libertad, seguridad y justicia para sus ciudadanos. La sintonía entre Sarkozy y Zapatero, por un lado, y la determinación demostrada por el presidente y ex ministro del Interior francés contra la criminalidad, podrían materializarse en la equiparación definitiva de España y Francia en el tratamiento de un fenómeno transnacional de terrorismo como, desde cualquier óptica, es ETA. El último comunicado de la banda terrorista dedica suficientes menciones antirrepublicanas y antiterritoriales a Francia como para que sus autoridades hagan uso de instrumentos europeos para reducir las oportunidades de operar en territorio francés al conglomerado de ETA. Tres deben ser los frentes de acción, contra el aparato político, contra el financiero y contra el social, sendas expresiones de una estrategia terrorista integrada frente a la que hay que responder, también, de manera integrada.

El ex portavoz de los GAL le allana el camino a ZP poniendo etarras entre rejas, ¡que falso!
Federico Quevedo El Confidencial 11 Enero 2008

Sin duda alguna a Alfredo Pérez Rubalcaba hay que reconocerle una eficacia sin límites a la hora de detener comandos de la pandilla de canallas y poner a sus miembros entre rejas. Me da igual si a Portu le tuvieron que detener violentamente. Desde luego, en lo que no vamos a caer es en la estrategia abertzale de acusar a la Guardia Civil de torturas. Al contrario, cabe felicitarse por esta eficacia que ha evitado una nueva masacre en Madrid, y ya van... ¿cuántas? Porque no deja de ser curioso que cada vez que el Gobierno necesita buenas noticias, caigan los etarras como moscas y nos enteremos de sus planes más sangrientos. Perdonen, no quiero con esto extender ninguna sospecha, pero conociendo la catadura moral del personaje que maneja las riendas de Interior, uno ya se cree cualquier cosa porque, ¿no era este Rubalcaba el mismo que negaba la existencia de los GAL como portavoz del Gobierno de Felipe González?

Es este un asunto delicado, en el que hay que moverse con pies de plomo entre la satisfacción por la labor policial que ha evitado sabe Dios que barbaridad, y la duda razonable sobre la actuación del Gobierno y el Ministerio del Interior. Vamos a ver, ¿por qué no desplegó esta misma eficacia el Ejecutivo de Rodríguez durante los meses en los que se sentaba a negociar con la pandilla de canallas? Siendo más concretos, ¿por qué no actuó con la misma intensidad en la lucha contra ETA después del atentado de la T-4? Entonces, cada vez es más evidente, el Gobierno todavía creía que era posible alcanzar un acuerdo a pesar de que los asesinos, tal y como hemos sabido ahora, tenían planeado el atentado en Barajas aún cuando las expectativas de negociación seguían abiertas. Es decir, a ETA nunca le interesó la negociación, lo que le interesó fue tener a un Gobierno sometido a su chantaje.

Ahora es a Rodríguez al que no le trae cuenta que se le recuerde que durante meses estuvo negociando con la pandilla de canallas y ofreciéndoles todo lo que estaba en su mano a cambio de que dejaran las armas, incluso cuando la banda terrorista hacía gestos evidentes de desprecio hacia la voluntad negociadora del Gobierno. Pero el caso es que fue así, y es bueno que ahora, cuando los etarras buscan un hueco por el que colarse, y cumplir sus sangrientos objetivos, en la muralla que las fuerzas de seguridad han levantado para evitar un atentado, tengamos bien presente con quiénes se estaba jugando Rodríguez, no su supervivencia política, sino el futuro de todos como nación y como democracia. Y es bueno recordarlo porque, a pesar de las detenciones, a pesar de los anuncios de atentados brutales e indiscriminados evitados en el último minuto con que nos obsequia el Ministerio de Rubalcaba, lo cierto es que Rodríguez sigue manteniendo vigente la resolución del Congreso que le autoriza a negociar con la pandilla de canallas, y no tiene intención de revocarla.

¿A qué estamos jugando entonces? Pues parece bastante evidente. Está claro que las Fuerzas de Seguridad han mantenido viva y con una elevada capacidad de actuación su red de información, incluso durante la falsa tregua. No la utilizó en su momento, lo que hubiera contribuido a darle la puntada final a la banda terrorista, y sí lo hace ahora, lo que favorece que ETA no esté consiguiendo sus objetivos. Pero, dentro de esta reflexión, cabe una pregunta inocente: ¿por qué ETA consigue poner bombas que causan daños materiales, sin que la policía lo evite, y no consigue llevar a cabo atentados sangrientos, salvo la muerte de los dos guardias civiles de Capbreton que ya se ocupó Rubalcaba de hacernos ver que era fortuita? Todo hace creer que lo que está haciendo el ministro es allanarle el camino a Rodríguez de aquí al 9 de marzo.

Me explico. El presidente necesita, de aquí a las elecciones, mantener viva la llama de la amenaza de ETA para que cada una de las detenciones de etarras que lleva a cabo Interior tenga una valoración positiva por parte de la ciudadanía. Pero un atentado con víctimas sería, sin embargo, un inconveniente considerable pues volvería a resucitar en la memoria colectiva los tiempos en que De Juana era un buen chico y Otegi un hombre de paz. Ese es un equilibrio complicado porque, como ocurrió en Capbreton, ETA no actúa al dictado de nadie sino al de sus propios intereses, que no tienen por qué ser coincidentes, y de hecho no lo son. Pero si Rodríguez consigue mantener ese equilibrio de aquí al 9 de marzo y gana las elecciones, entonces tendrá vía libre para intentar de nuevo la negociación con la banda, y ese es el trasfondo de todo el asunto. Y para ese negocio, nadie mejor que un hombre sin escrúpulos como Alfredo Pérez Rubalcaba.

Destruir la memoria
Enrique Arias Vega Periodista Digital 11 Enero 2008

Hay un intento morboso por reconstruir la historia, adaptándola al gusto y a las necesidades del poder de turno. No es un esfuerzo baldío ya que, dominando el pasado, como explicaba el escritor británico George Orwell, los falsificadores de la historia pretenden dominar el futuro.

Él lo ejemplificó en su conocida novela 1984, donde describía una oficina en la que grises burócratas se dedicaban a reescribir y a reinventar un pasado que no ocurrió, modificando aquellos pasajes ingratos al Gran Hermano. Al final, claro, se impone una visión unívoca de los hechos y se impide su interpretación crítica. El caso más típico fue la URSS, donde la Enciclopedia Soviética codificaba una visión oficial del mundo. En sus páginas se reproducía la famosa foto de Lenin arengando a las masas de San Petersburgo, de la que se había eliminado la presencia de un Trotsky caído en desgracia y mandado asesinar por Stalin.

Pero no son sólo las dictaduras las que se inventan un pasado, como aquel imperio africano que elaboró la Italia de Mussolini para justificar así la invasión de Abisinia. Las naciones surgidas de la desmembración de la URSS andan ahora como locas tratando de borrar cualquier vestigio de su pasado común, empezando por el idioma. Donde hace unos lustros se entendían en ruso los naturales de 15 repúblicas distintas, los jóvenes de los nuevos países sólo saben ahora su propia lengua vernácula.

No hace falta, sin embargo, acudir a los textos escolares de esos Estados, ni tampoco a los de la antigua Yugoslavia, donde se narran las historias de forma antagónica, para apreciar los efectos de la desmemoria. Aquí, la dispersión de competencias educativas entre las comunidades autónomas está propiciando no un mejor conocimiento de la historia, sino el aprendizaje de historias tan distintas que parece que sean de diferentes planetas.

Eso, en lo que a historia se refiere. No hablemos de lenguas, donde en algunas autonomías se llegan a confundir los distintos idiomas oficiales, como le ocurre al ministro Joan Clos, hablante de una jerga propia e ininteligible. Y, menos aun, de geografía, donde el conocimiento más allá de los lindes autonómicos suele tender a cero.

Con semejante eliminación de referencias comunes y la sistemática destrucción de una historia colectiva, no nos ha de extrañar el creciente afán separatista de algunas regiones. Lo anómalo, si al acabamos siendo tan ajenos unos a otros, es que aún sigamos juntos.

Izquierda liberal
Cataluña metafísica
Antonio Robles Libertad Digital 11 Enero 2008

Es sabido que la filosofía, en tanto que proyecto de explicación racional del mundo, ha aspirado, desde siempre, a la construcción de cosmovisiones que permitan al ser humano superar aquella perplejidad que experimenta ante lo desconocido. La filosofía transforma lo inhóspito en habitable, lo misterioso en comprensible.

El sueño del filósofo era llegar a romper la opacidad de lo real. De lo que se trataba era de explicar la realidad mediante conceptos, de pertrechar un universo conceptual que nos permita aproximarnos a aquel universo real, al que nos estaba vedado acceder directamente. La filosofía aspiraba a ser pasante, intermediario.

¡Empresa arriesgada, la del filósofo! ¡Transformar la individualidad existencial en concepto universal! A lo largo de su historia, la metafísica ha fracasado clamorosamente en infinidad de ocasiones. Su propia pasión le ha llevado a pervertir su esencia: Lo que originariamente debía haber sido un puente, una vía de acceso a lo real, se ha convertido en un obstáculo; en una tela de araña que, en lugar de facilitar, dificulta el contacto con lo real. La cosmovisión determina hasta tal punto la realidad que acaba por suplantarla.

En este sentido, la metafísica es pasión inútil. En nuestra aproximación a las cosas no alcanzamos a tocarlas sino que nos topamos con nuestra propia visión de las cosas, con aquellos conceptos que nosotros mismos habíamos creado para tratar de alcanzarlas.

Es por eso que la historia de la metafísica moderna es la historia de una suplantación: la realidad ha sido escamoteada y substituida por un concepto. Lo que anhelábamos era conocer el mundo, pero, en nuestro empeño apasionado por conseguirlo, lo que hemos hecho es substituirlo por un mundo imaginario que es creación nuestra. Queríamos el mundo y nos hemos quedado con un triste sucedáneo. ¡El concepto, herramienta maravillosa que nos impide ver lo real! Pantalla que oculta tras de si toda la irreductibilidad y riqueza de la existencia singular.

Los grandes desarrollos de la metafísica, en este sentido, son poco más que castillos en el aire. Son sistemas de razonamientos rigurosos y detallados que se refieren no a la realidad misma sino al concepto que ellos mismos habían utilizado para suplir la realidad. No tratan del mundo sino del pseudomundo que ellos han construido.

Y cuanto más profundizan en sus desarrollos, más se alejan de aquella realidad olvidada que trataban, inicialmente, de explicar. A mayor perfección conceptual, mayor se hace la brecha que separa la teoría del mundo. Su éxito, constituye su fracaso.

Spinoza llamó a la realidad sustancia. Fichte la denominó Yo. Schelling se refirió a ella como Absoluto, Hegel como Idea y Shopenhauer como voluntad. El proceso es similar: Dar por sentado que la realidad es A, cuando en realidad A no es otra cosa que el concepto que el metafísico ha ideado. Olvidando lo que sea la realidad en sí, se dedica con todas sus fuerzas a analizar de una manera pormenorizadísima e inclemente todos los vericuetos semánticos de su concepto. Del concepto que el utilizaba para suplantar la realidad.

Es la tragedia de la Cataluña actual: la cosmovisión nacionalista, omnipresente, que ahoga cualquier vestigio de realidad. Esa Cataluña conceptual, que suplanta, que empobrece, que oculta, que asola toda la riqueza y diversidad de la Cataluña real. En lenguaje informático actual: Una realidad virtual. En lenguaje de barrio: Un tocomocho. En lenguaje humano: Una cabronada para todos, menos para los que viven de ella.
antoniorobles1789@hotmail.com

Contrapunto con el PNV
POR GERMÁN YANKE ABC 11 Enero 2008

«Funciona el Estado de Derecho... y las Fuerzas de Seguridad», escucho decir a un dirigente socialista a propósito de la detención de dos terroristas de ETA. Está bien, pero las Fuerzas de Seguridad se encuadran en el Estado de Derecho y su actuación, que lógicamente debe ajustarse a la Ley, no tiene que ser justificada en cada ocasión como si fuese una excepcionalidad. Está bien que se investigue si en la detención de un tipo tan siniestro como Portu hubo o no un uso excesivo de la fuerza, pero no que haya de dar crédito a cualquier denuncia «de manual» (de manual terrorista), que no sólo proviene de parte, sino de la parte criminal del asunto. De hecho, se investiga por decisión de un juez y no por instigación de un grupo de partidarios y dependientes de la violencia totalitaria.

A la espera de los resultados de esa investigación, de lo que se va sabiendo no se deduce comportamiento abusivo alguno de los guardias. Más bien al contrario; se trata de una operación para poner a disposición judicial a dos importantes terroristas, los autores de los asesinatos y el atentado contra la T-4, los que preparaban una nueva matanza en Madrid, los que constituían el grupo de etarras para acciones tan especiales que se iba preparando para actuar cuando todavía estaba en pie el «proceso» y había conversaciones para conseguir el fallido «final dialogado».

Lo sorprendente no es que los etarras y batasunos salgan a la calle para mostrar que están en contra del Estado de Derecho. Lo sorprendente es que formen parte de esa estrategia los partidos que constituyen hoy el Gobierno vasco y algunos otros. Ibarretxe dijo ayer que su Ejecutivo no quiso sugerir «torturas», sino pedir que se aclarasen las circunstancias, pero lo que su portavoz dijo fue que la detención de terroristas no debe hacerse «achicando la democracia», que lo ocurrido tenía «la suficiente gravedad» y que no se combate a ETA ni con la dispersión de presos «ni con la existencia de permanentes denuncias de prácticas terroristas». Es evidente que, del batiburrillo mental y político de la portavoz se deduce el crédito a los denunciantes y el recelo a las instituciones del Estado.

Es más, el consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, dijo que desconfiaba de la versión oficial, que no se fía de los ministros de Interior que siempre niegan los malos tratos y que «hay cosas que no cuadran». Azkarraga es conocido por el papanatismo con que contempla a la Izquierda Abertzale y su diarrea verbal. La portavoz es una lexicógrafa que mistifica con palabras a las que ha encontrado una esperpéntica morfología nacionalista. Son dos personajes políticamente atrabiliarios pero no son sus peculiaridades las que explican la actitud del nacionalismo vasco en este asunto, sino la estrategia misma de este nacionalismo. El PNV, que no ha querido digerir lo que se ha sabido después sobre la detención y los terroristas, pide a Rubalcaba las explicaciones que no reclama a los etarras y secuaces. Ahí está su comportamiento de matón de barrio colocándose a favor de los condenados enel sumario 18/98.

Esta es la realidad del nacionalismo vasco de hoy, abandonada la «transversalidad» que predicaba Imaz y volcado en una «acumulación de fuerzas nacionalistas» que le lleva a los paños calientes, el diálogo, la protección y el entendimiento con Batasuna que, como se sabe y confirmaron los tribunales, no es otra cosa que ETA. Y ahí está la gravedad colateral del problema con el que nos encontramos porque el PNV parece llamado a la colaboración y la propia existencia del Gobierno que surja en las elecciones de marzo si el PSOE vence.

El ministro de Justicia ha eludido el tema para mantener la posibilidad del acuerdo, contraponiendo un ritmo político unísono en la fundamental con el «contrapunto», pero Bermejo, antiguo bajista, debería saber que este enlaza melodías distintas y nunca la voz democrática y el ruido totalitario.

El modus vivendi del converso
BLOG "YO DE POLÍTICA NO OPINO" 11 Enero 2008

El señor Montilla, uno de los más claros ejemplos del homo conversus realizaba unas declaraciones en las que , como cada vez que se acercan las fechas electorales, se acordó de sus orígenes y se dirigió a sus paisanos. Normalmente, lo suele hacer para pedir, y esta vez no ha sido una excepción.

Esta vez, les pide que hagan de embajadores de Cataluña en su región y que cuenten las bondades del sistema lingüístico impuesto por la Generalidad.

Mire señor Montilla, si no existiera un conflicto lingüístico no existirían oficinas de delación lingüística, con lo cual la libertad expresiva no se vería asediada y, tampoco se darían casos que vulnerasen el ambito privado.

Se tienen que tener muy pocos escrúpulos para intentar vender realidades virtuales a los ciudadanos, y menos aún hacerlo al paisano.

LA ENTREVISTA CON MARIANO RAJOY, PRESIDENTE DEL PP Y CANDIDATO A LA MONCLOA (2ª parte)
Mariano Rajoy: "Los padres deben elegir la lengua vehicular aunque no se haga todo en la misma aula"
ENRIC HERNÁNDEZ, EL PERIÓDICO 11 Enero 2008

--¿Se siente usted comprendido en Catalunya?
--Bueno, a mí me tratan bien. Siempre se me ha tratado bien y siempre he estado muy a gusto, cuando estuve en el Gobierno y también en la oposición. He tenido incidentes en otros sitios, y no les doy importancia. Es cierto que mi partido no obtiene muchos votos, pero la verdad es que aquí me encuentro bien, me tratan bien y todo indica que nos van a votar mucho más el 9-M.

--Usted y su partido recogieron firmas por toda España contra la propuesta que aprobó el Parlament, que representa a todos los catalanes. La legitimidad de los españoles en contraposición a la de los catalanes. Eso, si usted me lo permite, se llama separatismo.
--En absoluto, eso es una de las cosas que se oyen muy a menudo. Al oponerme al Estatuto catalán yo no iba contra nadie, tampoco iba contra los partidos que votaron el Estatuto. Y cuando fui al Tribunal Constitucional, tampoco iba contra nadie. La Generalitat de Catalunya ha recurrido muchas leyes del Estado, y viceversa. Esto es normal en una democracia, ¿no? Me opuse al Estatuto catalán porque creía que era malo para los ciudadanos de Catalunya y para los de toda España.

--Pero una cosa es oponerse a una ley o a un estatuto y otra muy distinta hacer campaña en contra, sobre todo en un tema tan sensible...
--Yo mantengo la posición en la que creo, y hay mucha gente que estará de acuerdo conmigo y otra que no estará de acuerdo conmigo. Muchos pensarán que no había ninguna necesidad de reformar el Estatuto de Catalunya, porque el pensamiento es muy plural. Lo que no aceptaré de ninguna manera es que el PSOE me llame anticatalán por decir que no me gusta un determinado estatuto. Si hubieran aprobado un estatuto igual en otra región de España, le doy mi palabra de honor de que hubiera actuado de la misma manera que lo hice con el de Catalunya.

--El desarrollo del Estatut depende de la voluntad política del Gobierno de turno, ya que precisa un pacto bilateral sobre cada traspaso. Aunque lo valide el Constitucional, ¿qué confianza pueden tener los catalanes en que el Gobierno que usted presida desarrolle un Estatut que primero rechazó y luego impugnó?
--Le voy a decir una cosa, probablemente bastante más que en Zapatero, porque yo sí que soy una persona de palabra que cumple la ley. Desarrollaré el Estatuto que apruebe el Constitucional, ¡hasta ahí podíamos llegar! ¿Qué me está preguntando, si yo voy a incumplir la ley?

--No, no se trata de vulnerar la ley. El Estatut de 1979 no se desarrolló del todo por falta de acuerdo.
--Siempre puede haber problemas, pero desde luego yo aceptaré lo que diga el Constitucional. No como Montilla y otros, que dicen que no aceptarán una sentencia adversa.

--Al final, en esta legislatura se han reformado seis estatutos y el PP solo se ha opuesto al catalán. Parece que, más que romperse España, lo que les duele es Catalunya.
--En absoluto, yo no me he opuesto al Estatuto porque sea de Catalunya, sino por su contenido. Tampoco me he opuesto al plan Ibarretxe porque lo haya decidido Ibarretxe, sino por su contenido. Si el presidente de Murcia hiciera un plan como el de Ibarretxe, también me opondría a él. No se puede dividir a la gente entre buenos y malos, entre buenos y malos catalanes. Esta legislatura empezó con un pacto firmado por unos partidos políticos en los que excluían al mío de la posibilidad de llegar a acuerdos políticos, el famoso pacto del Tinell. Eso sí que revela una peculiar forma de entender lo que es la democracia. Eso yo no lo haré nunca.

--Si gana las elecciones pero necesita socios, ¿cree que podrá repetir la alianza con CiU, que le exige la retirada del recurso contra el Estatut, y con el PNV, mientras el lendakari planea un referendo ilegal?
--Yo no soy como Zapatero, que dice que él hablará con todos menos con el PP. Yo no, yo estoy abierto a escuchar a todos, y me gustaría que todos estuvieran abiertos a escucharme. Ahora, si me pregunta si yo retiraré el recurso contra el Estatuto, le diré que a mí eso no se me puede pedir. Si retirara el recurso a cambio de ser presidente, ¿qué credibilidad podría tener yo? Sería una persona de la que nadie podría fiarse.

--En lo que sí coinciden PP y CiU es en rechazar el túnel del AVE por Barcelona. ¿Si gobierna anulará la obra, aunque ya está adjudicada?
--Si gobierno ya le doy mi palabra de honor de que el AVE no pasará por la Sagrada Família. Yo he estado allí, y para mí es un disparate que pase.

--¿Por qué este proyecto es ahora peligroso para la Sagrada Família y no lo era cuando lo aprobó su correligionario Álvarez-Cascos?
--Desde que se aprobó el proyecto hasta ahora han ocurrido en Barcelona suficientes accidentes con las obras públicas como para extremar las medidas de prudencia.

--Aznar pasó de denunciar el "chantaje nacionalista" al que se sometía el PSOE a pactar con Pujol y hablar catalán en la intimidad. ¿Está usted dando clases, por si acaso?
--Mire, yo soy de Pontevedra y, por tanto, tengo mi propio estilo.

--Hablando del catalán, últimamente ha frecuentado Catalunya. ¿Percibe algún conflicto lingüístico?
--No, nunca he tenido ni el más mínimo problema. Por la calle cada uno hace lo que quiere, con normalidad, y lo que quiero es que lo que pasa en la calle pase también en los colegios. Si en la calle puedes hablar lo que quieras pues en los colegios debes poder hacer lo mismo. Es un problema de libertad, me parece una cosa muy razonable.

--Ya sabe que este tema es especialmente sensible. Para que los padres puedan elegir la lengua vehicular en la que se educan sus hijos, ¿hay que implantar aulas separadas según el idioma elegido?
--Lo ideal es lograr la convivencia entre las dos lenguas, como funciona cada día en la calle. Ahora, lo que no se puede hacer es negar a los padres el derecho a elegir la lengua vehicular en la que se educan sus hijos con el argumento de que hay que hacerlo todo en la misma aula. Los derechos de los padres a la educación de sus hijos están por encima de todo, porque lo primero son las personas.

--¿Qué instrumentos tiene el Gobierno central para aplicar ese modelo educativo que usted defiende, las aulas separadas en función de la lengua vehicular?
--Pues aprobar una ley de bases que garantice el derecho de los padres a elegir la lengua en la que se educan sus hijos. Establecerá los principios y derechos que le he dicho, y luego las comunidades autónomas, que son las competentes en materia educativa, deberán disponer los instrumentos para que la ley se cumpla. El Estado debe velar por el ejercicio de los derechos fundamentales. Por que, vamos a ver, yo tengo un hijo de ocho años y uno de dos. Son lo que más me importa en esta vida, y quiero darles una buena educación. ¿Por qué me tiene que decir la Administración cómo tengo que educar yo a mis hijos? Es que me parece inaceptable, se lo digo de verdad. Yo tengo mi libertad y mis derechos, punto. Y quiero que los demás tengan los mismos derechos y la misma libertad que yo.

--Lo que sucede es que la política de inmersión lingüística, avalada por el Constitucional, lleva 25 años aplicándose en Catalunya, y las asociaciones que la rechazan ya lo hacían en los años 90 e incluso antes. ¿Por qué el PP nunca planteó esta exigencia cuando gobernaba, en concreto cuando usted era ministro de Educación?
--No sé si se aplicaba o no, ni sé de qué año es la ley de normalización lingüística. Lo que es evidente es que hay que dar pasos en la buena dirección, y creo que cada vez se han dado más pasos en la mala dirección. Por tanto, hay que rectificar.

--Al margen de la lengua, ¿cuál es su modelo educativo?
--Pues mire, se lleva demasiado tiempo discutiendo sobre las lenguas y la Educación para la Ciudadanía. El debate debe ser el de la calidad de la educación, que ahí tenemos el informe PISA. Mérito, esfuerzo, trabajo. Para pasar de curso hay que aprobar; para aprobar hay que saber. Al acabar la educación obligatoria, todos los alumnos deberían saber inglés. Y en Catalunya, catalán y castellano, todos los alumnos. También deberían formase en las nuevas tecnologías, ciencias y matemáticas. Y le voy a decir una cosa: en este mundo solo vamos a competir con las personas, porque no tenemos petróleo. Con mucha educación y con mucha formación. Tiene gracia que ahora el debate sea la Educación para la Ciudadanía o la lengua. Y de calidad de la enseñanza de nuestros hijos, ¿qué?

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