AGLI

Recortes de Prensa    Domngo 13 Enero 2008

Todo el poder para ZP
EDITORIAL Libertad Digital 13 Enero 2008

Arropado por la plana mayor de su partido, mitinero y ajeno a los males que afligen a la economía nacional, el Presidente del Gobierno presentó ayer las listas del PSOE a las elecciones generales del 9 de marzo, aprobadas por aclamación pocos minutos antes por su Ejecutiva Federal. Continuidad, poder absoluto de Rodríguez Zapatero y miedo a perderlo en caso de derrota son los tres rasgos que caracterizan una propuesta en la que faltan novedades y sobran paracaidistas, personas sin arraigo en la provincia por la que se presentan y cuya designación obedece únicamente a la voluntad del líder.

En primer lugar, resulta paradójico que Zapatero acuse al Partido Popular de ser “el partido del miedo” y de “ofrecer propuestas impudicas”, es decir, descaradas y faltas de pudor. Que sepamos, no es precisamente Mariano Rajoy quien ha introducido el sexo obligatorio en las escuelas disfrazado de educación “afectivo-emocional” ni quien agita el fantasma de una supuesta guerra en caso de una victoria de su contrincante.

Además, el anuncio de un superávit del 2% en las cuentas de la Administración Central del Estado no es una buena noticia, puesto que se ha conseguido por medio de una subida de impuestos y a costa del nivel de vida de los españoles y de una disminución en el número de los cotizantes a la Seguridad Social. Mejor habría sido que esta cifra hubiera venido acompañada de un aumento en la prosperidad y el bienestar material de los españoles, amenazado por el anuncio de una vuelta al modelo económico de los años ochenta, marcado por un gasto público galopante y la reducción en el nivel de empleo de la población. Dos fenómenos que a medio plazo sólo pueden producir otra crisis fiscal que afectará al sistema de pensiones.

En cuanto a las listas, pocas novedades salvo la repetición del veterano Alfonso Guerra por Sevilla (al final no se retira), y la incorporación en La Coruña del otrora independiente César Antonio Molina, quien troca gustoso la autonomía por una cómoda poltrona en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. Bien pagado queda el poeta por su abrazo a Pilar Bardem el día de la aprobación en el Congreso del canon digital. Otro miembro del ejecutivo que lidera una lista es Alberto Pérez Rubalcaba por Cádiz (en el pasado se presentó por Toledo, Madrid y Cantabria, la región que le vio nacer), una provincia que los socialistas suelen reservar para paracaidistas de lujo y que en otros tiempos fue la circunscripción de Carmen Romero, esposa de Felipe González. En total, 13 ministros, entre los que no figura Miguel Ángel Moratinos, y varios ex ministros –el fracasado Juan F. López Aguilar por Las Palmas, la impopular Mª Antonia Trujillo por Cáceres y la inepta Carmen Calvo por Córdoba- serán cabezas de cartel en las listas del PSOE. Una política que reafirma el control absoluto de Rodríguez Zapatero y socava la iniciativa de los comités provinciales a la hora de designar a los candidatos al Congreso, algo que por otra parte blinda al presidente frente a cualquier intento de renovación en caso de fracaso electoral.

Por último, cabe destacar el engañoso discurso sobre la supuesta igualdad de las mujeres en el PSOE. Si bien aquéllas constituyen casi el 50% de las candidaturas, sólo 13 de las 52 listas están encabezadas por féminas. Las mujeres españolas no se merecen un partido que miente y que las utiliza como simple propaganda electoralista, ni el conjunto de votantes una organización política incapaz de mantener una mínima coherencia con sus principios, por otra parte equivocados.

En fin, unas listas hechas a mayor gloria del líder y en la que se echan en falta las nociones de mérito y capacidad, lo que en otras latitudes algunos describen como “mucho peronismo y poca democracia”. Más de lo mismo.

Los escalofrios del Sr. Blanco
Vicente A.C.M. Periodista Digital 13 Enero 2008

No es de extrañar que al Sr. Blanco y al propio Zapatero le entren sudores y escalofríos, solo al pensar en la posibilidad real de que perderán las elecciones y otra vez el PP asumirá el Gobierno. No es de extrañar que tengan los mismos síntomas que una gripe de las que ahora asolan España. Y motivos no les faltan para sentir esos sudores y que no les llegue el cuello de la camisa.

Una gestión basada en los pilares fundamentales de:

- Desterrar de la vida política al PP alegando su intransigencia y actitudes de derecha extrema.

- Un falso proceso de paz basado en concesiones a los nacionalistas y acuerdos políticos con la banda terrorista ETA.

- Una política de favorecimiento de las desigualdades territoriales, fomentando la aprobación de nuevos Estatutos de Autonomía, favoreciendo las aspiraciones secesionistas y el chantaje económico a cambio de la ayuda a la gobernabilidad del Estado.

- Una política irresponsable de legalización y hacinamiento de los inmigrantes sin papeles. Un efecto llamada y política de puertas abiertas, fomentando la proliferación de las mafias y el aumento de la inseguridad ciudadana.

- Una política económica en el principio de intervencionismo al más puro estilo dictatorial, sin respeto por la libre empresa y favoreciendo a los grupos de presión de su entorno. Un engaño masivo en el que el poder adquisitivo de los españoles ha caído de modo sustancial, con un nivel de endeudamiento que puede llegar a poner en riesgo al propio sistema financiero.

-Una política de adoctrinamiento y de enfrentamiento con la Iglesia Católica, queriendo imponer la moral del Estado por encima de la libertad y derechos reconocidos en la Constitución y suplantar a las familias como centro de formación cívica y moral.

- Una política sectaria con discriminación de apoyo e inversiones a las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP, a fin de asfixiarlas económicamente y crear malestar en la ciudadanía.

Realmente no me extraña que les den sudores, porque es claro que esos objetivos lejos de cumplirse, han servido para que los ciudadanos puedan valorar las verdaderas intenciones de quien no ha dudado en anteponer sus propios fines políticos. Y si abandonan el poder, estarán expuestos a una auditoria minuciosa de todas sus actuaciones, por las que deberán asumir responsabilidades, no solo políticas.

Zapatero me quiere gobernar.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 13 Enero 2008

Lo ha dicho, me lo ha dicho, Zapatero me quiere gobernar pero yo no le sigo la corriente, aunque luego me diga la gente que lo que yo quiero solo es crispar. No quiero dejarme gobernar por un tipo que me ha mentido en cosas muy importantes. No quiero dejarme gobernar por alguien capaz de estar varios años negociando con ETA mientras nos decía que a ETA se le combatía con el Pacto Antiterrorista y que el no estaba hablando nada con ETA. No quiero dejarme gobernar por un político que descubre que ANV es ETA justo a la hora de votar, siendo así que el que me quiere gobernar asesoró públicamente a ETA para que se presentase a las elecciones de tapadillo y poder así sortear la ley de partidos, él fue quien en una reunión con ETA autorizó a sus enviados a que le dijesen a ETA que con algo así como ANV se podrían presentar.

Repetiré algo que ya escribí el pasado 23 de octubre, cuando la propia ETA en uno de sus zutabes confirmaba una noticia anterior dada por ABC casi en sus mismos términos:
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Es sumamente interesante el recordar lo que dijo el ABC el pasado 13 de mayo, donde clavó lo que ahora dice ETA sobre las asesorías legales de Zapatero a la banda asesina.

“Representantes del Gobierno y ETA mantuvieron a principios del pasado mes de abril en una importante ciudad europea un contacto en el que, entre otras cuestiones, se abordó la participación de la denominada «izquierda abertzale» en las elecciones municipales y forales del próximo 27 de mayo. Los emisarios del Ejecutivo consideraron que la opción de ANV podía ser válida”

http://elmundo.es/elmundo/2007/10/23/espana/1193105451.html
Lean ahora lo que se publica sobre la revelación de la propia ETA por ejemplo en El Mundo digital.

“Este es parte del contenido del 'Zutabe' 112, el último boletín interno de ETA, en el que explica por primera vez su versión sobre la negociación.

La banda terrorista asegura que, en un momento del encuentro, los representantes del Gobierno adujeron "que todos los que estaban en las plataformas serían ilegalizados" y después sacaron a colación a ANV. "De igual modo dijeron que habría posibilidad en las listas de ANV, siempre que la organización hiciese un gesto público"”

Lo de Zapatero ¿es un delito de alta traición?.
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Este hombre es el que me quiere gobernar. Para muchos soy cansino con tanto Zapatero por aquí y Zapatero por allá, pero más pertinaz es ZP legalizando ayer a ETA, ilegalizándola ahora porque hay elecciones y volviendo a legalizarla cuando gane y siempre mintiendo. ¿Qué tiene que hacer y decir Zapatero para que este país se convenza de que es reo de alta traición como poco? ¿Bajo que franquicia dejará ZP presentarse esta vez a las elecciones?, creo que probablemente bajo ninguna porque nunca que ha tenido diputados ha acudido Batasuna al Congreso, con lo que de poco le valdría.

Zapatero ha dicho “Somos de izquierdas y gobernamos para todos”, yo le diría a Zapatero que lo único que he percibido estos 4 años es que ha desgobernado para mi.

ULTIMA HORA: Una vez escrito lo anterior he visto que el mismo Zapatero me da la razón. El Mundo publica una larga entrevista con Zapatero, en ella reconoce que nos ha mentido cuando dijo que no dialogó con ETA después del atentado de la T4 de Barajas, que mintió todas las veces que nos dijo que no estaban dialogando con ETA años antes de la tregua, porque “El encuentro entre Patxi López y otros dirigentes del PSE y los líderes de Batasuna no se puede considerar diálogo político”

¡Joder! Este tío es la rehostia, reconoce que mintió, incluso diciendo que ordenó nuevas negociaciones con ETA tras lo de la T4 a pesar de haber matado ETA a dos personas diciendo que “Matar habían matado siempre...” y se queda tan pancho. Y millones le votarán. ¿Qué tiene que hacer para que este país le pase factura?

Ya tengo tema para mañana

Búnkeres con sigla
M. MARTÍN FERRAND ABC 13 Enero 2008

MUY lejos de lo que ordena la Constitución, nuestros partidos políticos elaboran sus listas electorales de un modo que resulta obsceno. De lo que se trata es de que unos pocos decidan quienes serán los integrantes del Poder Legislativo y, por ello mismo, del Ejecutivo y del Judicial. Así, convertida la democracia en liturgia electoral, escasa en valores representativos y con el disimulo de una parodia parla-mentaria, los ciudadanos hemos de resignarnos al papel de contribuyentes y asistir al penoso espectáculo del despilfa-rro presupuestario. Es bochornoso; pero es lo que hay, y seguirá habiendo, mientras nuestra voluntad cívica no manifieste repugnancia ante los hábitos establecidos y los dos grandes partidos nacionales puedan pavonearse con el respaldo de más del ochenta por ciento de censo electoral.

Apunto lo de más arriba para mejor entender que muchas de nuestras más notables figuras políticas, a las que la experiencia ha dado marchamo de capacidad y eficacia, hayan decidido el alejamiento de la función pública y, discretamente, se vayan enrolando en las tripulaciones de las grandes empresas mercantiles. Ya que no pueden ejercer su vocación de servicio a la sociedad con el corsé a que les obligan sus respectivas militancias, buscan la satisfacción del trabajo profesional y la alegría del salario.

En la últimas horas han sido abundantes las valoraciones torticeras que, en la irresponsabilidad audiovisual que padecemos, desmerecen el hecho de que Rodrigo Rato, ya vinculado al banco de inversión Lazard, firme como asesor del Banco de Santander. Rato, que nos debe una explicación suficiente de su precipitada fuga del FMI, es muy dueño de trabajar donde le plazca. ¿Quién ha dicho que «se debe» al PP? Los partidos políticos no son, ni deben tener la pretensión de serlo, ganaderías que marcan con su hierro a quienes están en ellos. Son, sencillamente, un modo participativo en el que, desde unos supuestos ideológicos -hoy demasiado vaporosos y flexibles-, trabajar por los demás. El ex vicepresidente del Gobierno ni tan siquiera ha tenido la oportunidad de volver a hacerlo en las filas de su viejo partido. Como Francisco Álvarez Cascos, que en su condición de ingeniero de Caminos ha creado una consultoría técnica, y tantos otros, diestros y zurdos, que prefieren la actividad privada a la cansina resignación del partidismo al uso.

Otra cosa son quienes han alcanzado la condición de personalidades antes de llegar a ser personas. Quienes no tienen oficio alternativo o, instalados en la seguridad funcionarial, no tienen más alternativa a su situación presente que el paro o el regreso a los escalafones públicos de los que proceden. Esos son los que, celosos de su situación, cierran las puertas de sus fortalezas partidistas. Que no entren ni el talento ni la capacidad, parecen decirse, no vaya a ser que nos quiten la silla

Las dos democracias
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 13 Enero 2008

El pulso con la Conferencia Episcopal ha provocado en el Gobierno una reacción atávica. En sus denuedos por marcar territorio, no sólo nos ha recordado, lo que es obvio, que las leyes se hacen en el parlamento, sino que ha añadido que los obispos se estaban oponiendo a la voz de la sociedad. La idea de fondo es que la sociedad piensa esto y lo otro, y de alguna manera lo hace manifiesto. A continuación, los diputados convierten lo que la sociedad ha pensado en leyes, cuya materialización práctica corresponde a la Administración.

Esto es rousseauniano, con la salvedad de que Rousseau no llegó nunca a aceptar el principio de representación parlamentaria. Esa fineza, o concesión, correría a cargo de Siéyés. Aun con todo, se ha perpetuado la noción de que existe una voluntad general, vinculante para el gobierno.

Rousseau rodea a su voluntad general de atributos místicos: se dirige siempre a lo que es recto y beneficioso; es incorruptible, y no puede decretar nada contrario a la igualdad y la justicia. Más aún: el ciudadano no puede querer que la voluntad general no se exteriorice en leyes, al punto de que si sale una ley distinta a la que apoyaba, descubrirá que, contra todas las apariencias, no quería la ley que apoyó, sino la que ha terminado imponiéndose.

La voluntad general, en la versión que más cultivan nuestros socialistas, no se remonta tan alto. Pero practica, a su modo, el alpinismo, y es esgrimida de modo impertinente contra quienes discuten las políticas del gobierno. El que discrepa es un rezagado, alguien que no se ha enterado de la dirección en que soplan los vientos de la historia.

En ésas se encuentran los obispos. María Teresa Fernández de la Vega sería, por lo contrario, una réplica de la musa Clío, pasada por los modistos de Vogue.

Simpatizo poco con esta visión de las cosas. No creo en la «la sociedad», entendida como una suerte de ente mayúsculo y dotado de personalidad propia. Y aunque admito que en ocasiones ciertos lugares comunes predominan sobre otros, no adivino la razón por la que los lugares comunes preponderantes habrían de ser por definición los más correctos. El asunto no es baladí, y merece ser examinado con un poco de calma.

Asistimos, en esencia, a dos maneras de interpretar la democracia. Según el liberal, la democracia es un sistema de decisión colectiva sujeta a procedimientos falibles y adornados por méritos parciales. En unos casos, cabe apelar a un referéndum; en otros, los más, es mejor que rija el sistema parlamentario, el cual puede descansar, a su vez, en arbitrios electorales de diversa índole.

No son lo mismo unas elecciones a la inglesa o a la francesa, en que el partido ganador acumula un número de diputados que no guarda relación porcentual con la ventaja obtenida en las urnas, que un sistema proporcional a la española. Y tenemos también los regímenes presidencialistas, tan democráticos como los parlamentarios.

Lo importante, para un liberal, es que el poder esté muy limitado. Precisamente porque estima que la voluntad general es una superchería, el liberal se resistirá a reconocer prerrogativas enormes al gobierno. Lo propio de los gobiernos será que se dediquen a hacer lo que no pueden hacer agregadamente los ciudadanos. Lo demás es secundario, y ha de ser resuelto de modo empírico y sin confundir el tocino con la velocidad.

La forma inversa de concebir la democracia, es la de Rodríguez Zapatero. Éste considera que el gobierno es una herramienta para poner las cosas en su sitio -evoco el reciente documento emanado de Ferraz en la polémica con la Conferencia-, y se impacienta cuando los ciudadanos no terminan de ponerse de acuerdo sobre el sitio en que las cosas deben ser puestas.

Es cierto que la democracia liberal pura ha sido rebasada por la inercia de los acontecimientos. Los gobiernos se han empeñado en infinidad de tareas, y el proceso es irreversible. El que sea irreversible, no significa, sin embargo, que no se pueda moderar. Yo pediría, sobre todo, un mínimo de modestia a nuestros socialistas. Una ley impulsada juntando retales en el Congreso, o intercambiando favores con pequeños grupos de interés, no tiene nada que ver con la voluntad general. Bien está que un jefe de negociado nos diga cuál es la hora de entrada en la oficina. Pero, por favor, que no se disfrace de Napoleón.

Inmigrantes nacionalistas
Manuel Molares do Val Periodista Digital 13 Enero 2008

Un inmigrante africano que se manifestó independentista catalán ya consiguió entrar en la nómina nacionalista, buen ejemplo que sigue ahora la cubana Maylien Ramos jurando su independentismo en la prensa barcelonesa.

Con frecuencia aparecen inmigrantes como estos, que demuestran se la gente más lista de sus países al halagar la ideología de los políticos gobernantes y explotar sus debilidades patrioteras.

En otros países hay formas distintas de utilizar la credibilidad local: hace años algunos inmigrantes españoles e italianos vivían como rentistas en los países nórdicos cobrando sustanciosas subvenciones familiares, de natalidad, vivienda y desempleo.

Ahora llegan inmigrantes del tercer mundo que consiguen vivir sin trabajar cobrando fondos locales o estatales por sus diferentes esposas y numerosos hijos, pero que no azuzan las rivalidades políticas territoriales, aunque sí las culturales y religiosas.

Pero por el momento España es diferente, y los nacionalistas catalanes están orgullosos de que cualquier extranjero, incluso el indocumentado, se una a sus demandas de independencia.

Y Maylen asegura que muchos inmirantes son independentistas. Cierto: incluso alunos se manifiestan así antes de entrar en el mercado laboral o de participar en el progreso de la región propulsado hasta ahora por muchas generaciones de españoles, catalanes o no.

Ella se define como independentista catalana porque, según dice, "cuando debes coger el tren, cuando pagas un peaje (…), cuando te llaman insolidario fuera de Catalunya, eso hace que realmente una se plantee las ventajas de estar en España, país que te expolia”.

Señores de la Generalitat: esta patriota está vendiéndose como hizo el africano que cantaba Els Segadors en la versión que corta cabezas castellanas.

Tendrían que darle trabajo a ella y a todo recién llegado que diga amar ese territorio y despreciar España.

Así Cataluña dejará de albergar charnegos porque se volverá tierra en la que medio planeta acabará al servicio de la Generalitat multando a los españoles por hablar castellano y no cualquier otro idioma.

Río Cabe
Colofón del orfeón (inevitable)
Serafín Fanjul Libertad Digital 13 Enero 2008

Estaba cantado, aunque ignoro si se cantará mucho: al fin, la montaña parió su ratón. Tras una larga y laboriosa gestación, seis hombres malos –más bien malísimos– y en realidad cuatro varones y dos mujeres: ¿Por qué este desequilibrio en las cuotas? Han alumbrado el churro que esperábamos como letra de la Marcha Real. No somos profetas ni blasonamos de tal, más bien el comentario surge aburrido, previsible, muy cansado de que la vida pública en nuestro país sea tan roma, tan conocida, tan inevitable en sus resultados. Desde que hace medio año un personaje de nombre Alejandro Blanco, presidente de no sé qué mandanga deportiva, instó a la composición de unos versos para que los futbolistas tengan algo que llevarse a la boca mientras suenan los compases del mal denominado Himno Nacional, sabíamos lo que iba a suceder y a tal efecto propongo al amable lector que –si tiene tiempo y ganas– relea mi artículo de Libertad Digital aparecido el 7 de junio de 2007 bajo el título "El himno de Jeriñac". En puridad, no debería agregar ni una coma más, si acaso el titular habitual de las ejecuciones de pena de muerte: Sentencia cumplida.

Se nos hace irrelevante si los seis próceres de nuestra cultura y sociedad eran representativos o no, o si los nombró el PSOE a dedo por muñidores y hombres de paja interpuestos; o si la genial elección se debe a directrices políticamente correctas –¡Y ojo con salirse de ellas, compañeros!– o se les ocurrió a ellos solitos. Lo importante es el producto de sus desvelos. Ya del exhorto y planteamiento iniciales de don Alejandro se columbraba lo que vendría, de forma desvergonzada, por consiguiente los seis gaznápiros han cumplimentado a la perfección lo que se esperaba de ellos, buenos chicos como son, agradecidos por lo que cayera en tiempos o a la mira de lo que caiga. Han destilado un sobresaliente aguachirle, asexuado, anodino, átono y abobado, útil para cualquier reclamo publicitario par difundir por toda la faz de la tierra, en naciones de blancos o negros, de hispanos o esquimales, de budistas o moros. Y es que cada vez que el PSOE elige un "comité de sabios" ya sabemos el final, contra el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, para regenerar TVE o, ahora, para malgestar y peorparir un himno, que de patriótico no tiene nada.

Se cumplió nuestro peor vaticinio: "Habrá de ser una letra que hable de un país ‘abierto, con gran diversidad y nada de política’ (...) una memez digna de Ana Belén". Y en efecto, junto a la exaltación de la diversidad ("pueblos en libertad", no pueblo español; "con distinta voz", que quede claro: aquí se va a seguir erradicando el español), vulgaridades como los verdes valles, el inmenso mar (¿El de Alborán o el de los Sargazos?), el cielo azul...(¡Qué poetazo es el tío!) Y que no falten las alusiones a la "democracia" y la "paz", en cuatro birriosas estrofitas, con sus fallos prosódicos y en el número de sílabas que nos incitan a añorar a Berceo: –Vuelve, Berceo, vuelve y enseña a estos obedientes cantamañanas aquello de "a sílabas cuntadas, ca es grand maestría".

Están frescos si piensan apaciguar y sumar a los separatistas con semejante bajada de pantalones. Y mucho más si pretenden que lo aprendamos ¡y cantemos! Y acabo como en junio: "Un himno no se improvisa ni se inventa artificialmente y si la España actual es incapaz de generar un himno heroico porque ella misma no lo es, sugiero que, al menos, sea digno y, si no, quedémonos como estamos, tarareando el chunta-chunta, porque veo muy difícil enardecerme y vibrar de entusiasmo o dolor por las mismas cosas que Moratinos".

Conmigo que no cuenten, por más que disguste a Llamazares y a la inolvidable Dixie la Anglicana –que tan buenos ratos nos hizo pasar– bien que por motivos muy distintos de los míos. Y que alguien lo cobre bien.

"MATAR HABÍAN MATADO SIEMPRE"
Zapatero admite por primera vez que autorizó contactos con ETA tras la bomba de la T-4
José Luis Rodríguez Zapatero ha reconocido, pese a que anunció la "suspensión" del diálogo y tras meses de desmentidos por parte del Gobierno, que continuó negociando con ETA tras el atentado de Barajas. En una larga entrevista con Pedro J. Ramírez, Zapatero dice que los contactos siguieron por el "deseo de instancias internacionales". "Matar habían matado siempre…", responde cuando el director de El Mundo le reprocha que negociara pese a las dos víctimas que causó la bomba.
Libertad Digital 13 Enero 2008

El Mundo publica este domingo la primera parte de la larga entrevista que le hace Pedro J. Ramírez a José Luis Rodríguez Zapatero con el fin de hacer balance de la legislatura. De entre todos los temas que tocan, destaca uno, la negociación con ETA, apuesta del presidente para esta legislatura y de la que ahora el Gobierno procura no hablar mientras presume de firmeza.

En las primeras preguntas referidas a este asunto, Zapatero comienza afirmando que "ha sido consciente del riesgo político" que asumía al emprender la negociación, cuyo inicio estaba supeditado a que existiera, según le recuerda Pedro J., "una alta probabilidad de que ETA dejara las armas". El presidente declaró después, continúa recordando el director de El Mundo, que había que "intentarlo" si había una "mínima posibilidad".

"Alta probabilidad… mínima probabilidad. Había una probabilidad", se limita a contestar Zapatero. "Yo creí que existía un terreno para poder llegar al final dialogado de la violencia", apunta después. "¿Quién es consciente de qué posibilidades pueden darse en la última fase de una negociación para llegar a un acuerdo?", se pregunta en un intento de justificar el fracaso de un proceso del que, dice, "toda la responsabilidad fue suya".

Pedro J. le pregunta después por su clamoroso fallo de pronóstico un día antes de la bomba de la T-4. Zapatero explica, para disculparse, que "nuestro diálogo democrático, de personas civilizadas", tiene "un registro que no tiene nada que ver con el de quienes usan la violencia". "Lo suyo es mantener la acción por la acción", lamenta Zapatero en alusión a los terroristas.

El presidente no habla de datos equivocados para justificar su error, sino de creencias e intuiciones. "Resultaba inconcebible para cualquier demócrata, para cualquiera con sentido común", apunta después, "que en un proceso abierto en el que el diálogo se mantenía, hicieran una barbaridad como la de la T-4 como elemento de presión". Tras calificar el atentado como "atrocidad", insiste en que "aun sabiendo que tienes enfrente a un grupo terrorista, no era pensable que pudieran cometer una acción como ésa".

Los "principios éticos" de Zapatero
Los contactos tras el atentado, que han revelado tanto el proetarra Gara como las principales cabeceras nacionales, incluido El País, son el siguiente asunto tratado en la entrevista. Sorprendentemente, al presidente no le cuesta reconocer, a preguntas del director de El Mundo, que sí existieron, obviando así los sistemáticos desmentidos del Gobierno y también de su propia declaración tras la T-4. Zapatero declaró en su momento que la negociación estaba "suspendida". Rubalcaba matizó días después sus palabras asegurando que estaba "rota".

Los contactos "continuaron con una situación ya muy deteriorada, muy deteriorada. Y fue debido al deseo de instancias internacionales", dice Zapatero. "Al ver que tenían toda la buena voluntad de que pudiera verse la luz al final del túnel, de que aquello no fuera el fin… Pero la verdad es que había ya muy pocas posibilidades", prosigue el presidente.

Pedro J., en el que quizás sea el momento más revelador de la entrevista, le pregunta entonces si no sintió "escrúpulos morales" al autorizar la negociación con "quienes acababan de matar". Así responde el presidente: "Matar habían matado siempre…". "Mi principio ético era agotar hasta el último suspiro para evitar que hubiera más víctimas", añade.

Zapatero evita mencionar la palabra "error" pese a la insistencia del periodista. "¿En definitiva qué pasó? Que me entregué a una causa noble, desde principios nobles. Que pedí ayuda y no la tuve", es lo único que concede, incluyendo en su respuesta una alusión al PP. En la entrevista, el presidente habla también de otras reuniones con ETA no reconocidas por el Gobierno, las que mantuvieron el PSE y Batasuna años antes de que Zapatero llegara al poder.

El presidente admite también en este punto su implicación en este punto de la negociación. Dice que permitió la celebración de estas reuniones con un partido ilegalizado "porque fue un encuentro, un simple encuentro". "No se puede considerar diálogo político", continúa, sin aludir –tampoco lo hace el director de El Mundo– al Pacto Antiterrorista que firmaba con Aznar a la vez que se producían las reuniones.

"Todo el mundo sabe que fue un encuentro y usted sabe que hubo contactos de distintas personas que querían contribuir a la paz", insiste el presidente, que aprovecha después para hablar del PP y reprocharle su postura en estos años pese a que revelaciones como ésta implican que el Pacto Antiterrorista nació roto. "Se puede buscar cualquier excusa", apunta, "pero tengo la convicción absoluta de que Rajoy no ha querido apoyarme en la política antiterrorista". "Porque no la compartía, por lo que fuera… Rajoy no ha querido apoyarme", se lamenta.

ETA, interlocutor político
Las confesiones de Zapatero en El Mundo incluyen también el reconocimiento de que en los encuentros con ETA, como él los define, se habló de política. El presidente lo explica diciendo que "ETA puede hablar de lo que quiera". "¿De qué se había hablado en Argel y en Zurich?¿De la liga de fútbol?", ironiza

Zapatero, a quien le parece "normal" que en las conversaciones se incluyeran estos asuntos. "Sinceridad radical. Nosotros tuvimos un número elevado de reuniones que nunca he negado", indica, antes de decir que buscó "la paz con ETA pero a la vez preparaba la confrontación". Una particular fórmula que resume, según el presidente, en qué ha consistido su proceso.

El cerco sobre la izquierda 'abertzale'
"Ya no valen treguas de ETA ni mesas"
Tres fundadores del Pacto de Ajuria Enea avalan la ilegalización de ANV
LUIS R. AIZPEOLEA - Madrid El País 13 Enero 2008

El 12 de enero de 1988, el lehendakari José Antonio Ardanza y los líderes de todos los partidos democráticos vascos firmaban en el Palacio de Ajuria Enea el primer gran acuerdo contra ETA. Veinte años después, tres de sus principales protagonistas -el vicelehendakari socialista Ramón Jáuregui; el asesor en el Pacto del lehendakari Ardanza, José Luis Zubizarreta, y el ex secretario general de Euskadiko Ezkerra Kepa Aulestia- opinan que con el Pacto de Ajuria Enea pretendieron, hace veinte años, "acosar a ETA para que abandonara la violencia y que la izquierda abertzale participara en la política".

"Hubo una última oportunidad esta legislatura, pero ha sido imposible porque ETA y la izquierda abertzale son un bloque homogéneo que sigue apostando por la violencia. Por tanto, ahora les decimos que no pueden participar. Tampoco sirven ya las treguas ni las mesas de diálogo". Los tres fundadores del Pacto coinciden en este diagnóstico, incluida la ilegalización de ANV.

Los 17 puntos del Pacto de Ajuria Enea siguen siendo el principal referente político de la lucha contra el terrorismo, fracasado el Pacto de Lizarra y vistas las limitaciones del Pacto Antiterrorista, que, además recogía muchos de sus aspectos, subraya Zubizarreta.

Prueba de su vigencia e importancia es que el punto 10 del Pacto de Ajuria Enea inspiró la resolución parlamentaria de mayo de 2005, el referente político del fallido proceso de final dialogado del terrorismo de 2006.

Pero sus fundadores creen, ahora, que el Pacto necesita adecuarse porque "hay toda una experiencia y veinte años no pasan en balde", como dice Jáuregui.

El Pacto de Ajuria Enea tiene dos partes fundamentales: la unidad de los partidos frente a ETA para deslegitimar y acosar a la banda y una metodología para la paz. Esta segunda parte es la que necesita adecuación, según los tres fundadores.

Esa metodología para la paz está recogida en el punto 10 del Pacto: "Si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia, respetando en todo momento el principio democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse a través de los representantes legítimos de la voluntad popular".

Zubizarreta y Aulestia creen que la aplicación "literal" de esta propuesta "podría servir para el futuro". El problema, añaden, es que se aplicó de "forma voluntarista" tanto en el proceso de paz de Argel, de 1989, como en el proceso fallido el pasado año.

A su juicio, el "voluntarismo" procede de que al suscribir el Pacto pensaron que era posible que la izquierda abertzale se incorporara a la política con todas sus consecuencias mientras ETA abandonaba la violencia. Por eso, en la tregua de 2006, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aceptó dos mesas: la técnica, entre el Gobierno y ETA, para resolver la cuestión de los presos, y la política entre los partidos, con Batasuna.

En la tregua de 2006, la fórmula de las dos mesas fracasó. "Se demostró que la fórmula de dos mesas fue errónea porque en la mesa política, la representación de Batasuna era la de ETA y se plegó a la banda armada. Esa fórmula ya está muerta", coinciden los fundadores.

Tampoco tienen ya credibilidad las treguas de ETA, que ya ha anunciado tres, desde 1989, con tres fracasos, coinciden.

A su juicio, sólo es posible un final dialogado "si ETA abandona definitivamente las armas", señala Jáuregui. "El acoso a Batasuna y sus marcas, la ilegalización de ANV, hoy, es necesaria para que ETA interiorice su derrotal y lleguemos al final", añade Zubizarreta.

Pero la clave para llegar a ese final es la misma esencia del Pacto de Ajuria Enea: persistir en la unidad de los partidos contra ETA, deslegitimar a la banda ante la sociedad y aislarla. "Esta parte del Pacto está hoy totalmente vigente y está muy asumida en la sociedad vasca por el trabajo que entonces se hizo", señalan los fundadores.

Este reto, la unidad contra ETA, la tratarán los partidos tras las elecciones de marzo. Pero hoy cuenta con un obstáculo, el nuevo Plan Ibarretxe. Jáuregui y Aulestia creen que el plan debe someterse a "moratoria" hasta que ETA acabe. Y Zubizarreta lo dice con otras palabras: "El PNV tiene que defender la tesis de Josu Jon Imaz, primero la paz, y luego la política".

"El otro problema que hoy tiene la unidad contra ETA procede de que todos los partidos saben que estamos en la fase terminal de la banda y nadie quiere que otro rentabilice ese final", subraya Aulestia.

Aznar llama a defender el castellano en el País Vasco y Cataluña
 Periodista Digital  13 Enero 2008

Tiene toda la razón y todo nuestro apoyo. José María Aznar ha propuesto este sábado "reformar" las políticas lingüísticas de las autonomías. Argumenta y con fundamento el ex presidente del Gobierno que esas políticas, en especial las del País Vasco y Cataluña, se han convertido en "instrumentos de coacción" contra los castellanohablantes.

Aznar ha estado claro y tajante:
"No es posible asumir nuevas vueltas de tuerca en contra de nuestra lengua común, la de todos, como las que se proponen en el País Vasco y Cataluña".


LA COHERENCIA DE ALEJO VIDAL QUADRAS
La declaración del expresidente, hecha precisamente en Cataluña, coincide con la tesis, cada más extendida entre la ciudadanía, de que se hace imprescindible poner fin a la espiral de transferencias y que ha llegado el momento de que el Estado español recupere competencias en asuntos tan trascendentales como Educación.

Es la postura que han defendido desde hace mucho y a menudo en dolorosa soledad, políticos de la talla de Alejo Vidal Quadras.

Alejo sostiene que el eje de la oferta electoral del PP en las próximas generales debe ser una una propuesta de reforma constitucional que devuelva al Estado competencias que nunca debió ceder, que asegure la igualdad de derechos y deberes de los españoles en todo el territorio nacional, que garantice su libre movilidad, que preserve la solidaridad y la gestión común de los recursos naturales y que ponga las bases de un sistema electoral e institucional que impida en el futuro la toma como rehén por parte de los nacionalistas del gran partido nacional que se encuentre en mayoría relativa en el Congreso.

ROSA DÍEZ EN DEFENSA DEL ESPAÑOL
Rosa Díez, portavoz de Unión, Progreso y Democracia (UPD) y cabeza de lista en las elecciones del 9-M, ha repetido hasta la saciedad que las competencias de Educación vuelvan a estar en manos del Gobierno nacional y no en las de las regiones, visto que se ha demostrado que esta competencia descentralizada no es eficaz y está siendo utilizada por los distintos gobiernos autonómicos para, en el mejor de los casos, dulcificar la Historia local e ignorar la Historia común española.

La líder de UPD sostiene que la Educación es "un asunto básico, lo más importante para el futuro" y, como tal, debería estar "dirigida desde la Administración central".

El problema, según Rosa Díez, es que "no hay una autoridad que controle el contenido de los libros de texto" que se editan en las distintas regiones.

Puntualiza Rosa que "un Estado necesita una lengua propia", que el español no sea considerado casi como una lengua extranjera en determinadas regiones, y que con las competencias dependiendo del Estado se respetarían todas las sensibilidades en materia lingüística, ya que actualmente esta situación "no se da cuando en varias comunidades es imposible que los hijos se eduquen en su lengua materna", siendo esta el español o castellano.

EN DEFENSA DE LA LIBERTAD
Aznar ha aprovechado la presentación en Barcelona del libro ¿Libertad o coacción? Políticas lingüísticas y nacionalismos en España, editado por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que él mismo preside, para arremeter contra las políticas lingüísticas desarrolladas hasta ahora por algunas autonomías y ha hecho un llamamiento a "revisarlas a fondo".

El ex presidente ha hecho referencia al sistema educativo en Cataluña y ha calificado de "inaceptable" que "se niegue el principio mismo de elección a padres y alumnos", dado el método de inmersión lingüística en catalán que impera en las escuelas.

"Ha llegado el momento de evaluar el efecto de décadas de políticas de supuesta normalización y de aportar las propuestas de reforma que aconsejan tanto la experiencia pasada como el futuro que preparan unos nacionalismos radicalizados, intervencionistas e insensibles a las exigencias del respeto a la pluralidad, la igualdad y los derechos inderogables de todo ciudadano español", ha dicho.

"Un problema de libertad"
También ha denunciado que las políticas promovidas "por los nacionalismos" plantean "un grave problema de libertad" y "acentúan su peso como instrumentos de coacción".

En concreto, ha hecho referencia al caso del País Vasco y Cataluña, donde, a su juicio, "se aborda un proceso de revisión" de las políticas aplicadas que pretende "incorporar a las políticas lingüísticas en estas comunidades nueva dosis de coacción".

En estas comunidades, los gobernantes no han sido capaces, a su entender, de ofrecer modelos lingüísticos "eficaces y respetuosos con la pluralidad".

Aznar ha denunciado que en estos momentos "se gobierna buscando el silencio del disidente" y "todo el que discrepa de la acción gubernamental es objeto de críticas, es tildado de antipatriota y de anticatalán, cuando no de acoso".

Ensayos sobre políticas lingüísticas
Bajo la coordinación de Xavier Pericay, el libro presentado hoy recoge una serie de ensayos sobre las políticas autonómicas en materia lingüística de personas como Joan Juaristi, Amando de Miguel y Valentí Puig.

Los autores concluyen que los nacionalistas utilizan las políticas lingüísticas como un instrumento más al servicio de su proyecto político, incumpliendo el artículo 3 de la Constitución, cuando dice que el castellano es la lengua oficial del Estado.

El libro asegura, en relación a Cataluña, que "la población castellanohablante no goza de ningún derecho que la ampare en el uso del español" y que "los socialistas y sus socios reservan este derecho únicamente a los catalanohablantes".

Los autores defienden que el Estado recupere la competencia en la promoción y defensa de la lengua española.

La precampaña para las elecciones generales
Aznar llama a combatir la política lingüística de Cataluña
MIQUEL NOGUER - Barcelona El País 13 Enero 2008

José María Aznar acudió ayer a auxiliar al PP catalán en su cuerpo a cuerpo con Ciutadans por el voto de los contrarios a la política lingüística de la Generalitat. De "grave problema para la libertad" calificó el ex presidente el actual modelo lingüístico de Cataluña, donde el catalán es el idioma vehicular en la escuela. Alertó de la reforma legislativa que prepara el Gobierno autónomo para reforzar el papel del catalán en la educación. "El objeto de esa revisión no es otro que incorporar a las políticas lingüísticas en estas comunidades nueva dosis de coacción". De ahí que el ex presidente llamara a los ciudadanos a "criticar" y a "denunciar" esta situación.

Aznar presentó ¿Libertad o coacción?, un libro de la fundación FAES, que preside, y que carga contra los modelos de normalización lingüística de Cataluña, País Vasco y, en menor medida, de Galicia. Defiende, en cambio, los modelos aplicados en la Comunidad Valenciana y en Navarra, ambas con presidentes conservadores. Aznar calificó de "enemigos de la libertad" a los defensores de la inmersión lingüística en catalán.

El Partido Popular catalán vuelve a enarbolar la bandera del castellano después de unos años en los que su ex presidente Josep Piqué evitó azuzar el conflicto lingüístico. El nuevo presidente impuesto por Mariano Rajoy, Daniel Sirera, trata de recuperar el pulso. Sin embargo, parte de su espacio político se lo ha comido Ciutadans, partido que logró tres escaños en las últimas elecciones catalanas a base de denunciar la "persecución" del castellano en Cataluña.

La estrategia del PP para combatir a Ciutadans ha sido la de atraerse a algunos de sus miembros fundadores. A través de FAES y de la rama catalana de la fundación, Catalunya Futur, ha fichado al escritor Xavier Pericay, coordinador del libro que ayer presentó Aznar. La fundación también ha incorporado a Maite Nolla, ex portavoz de Ciutadans. Este fichaje motivó su expulsión de la ejecutiva.

Precampaña
Aznar carga contra la política lingüística usada como «instrumento de coacción»
Alerta de la realidad catalana y vasca, donde el Estado ha sido «generoso y confiado»
Marcos Pardeiro La Razón 13 Enero 2008

Barcelona- «¿Es uno un peligroso subversivo por afirmar que es bueno que los jóvenes no pierdan las oportunidades profesionales que brinda el bilingüismo?». José María Aznar se lo preguntaba ayer durante la presentación en Barcelona del último libro de FAES sobre las políticas lingüísticas y los nacionalismos en España. El texto, «¿Libertad o coacción?», recoge la reflexión y el análisis de nueve autores sobre la situación lingüística de aquellas comunidades donde existe más de una lengua oficial.

El ex presidente del Gobierno destacó la «solvencia» de este estudio que incide en los «motivos crecientes y cada vez más preocupantes», los cuales hacen presagiar que «las políticas lingüísticas promovidas por los nacionalistas plantean un grave problema de libertad, o dicho de otro modo, acentúan su peso como instrumentos de coacción».

Después de arremeter contra los que gobiernan «buscando el silencio del disidente», Aznar lanzó un alegato por «el derecho de los ciudadanos a ejercer su libertad». El ex presidente consideró que ha llegado el momento de «evaluar el efecto de décadas de supuesta normalización» -término que se usa en Cataluña y País Vasco para potenciar las lenguas vernáculas- y plantear la reforma del modelo en estas comunidades donde se niega el derecho de los padres a elegir que sus hijos reciban educación, además de en la lengua autonómica, en la lengua común de todos los españoles.

Aznar coincidió con el coordinador del libro, Xavier Pericay, en que el Estado «ha sido tan confiado como generoso» en el desarrollo del sistema lingüístico porque «lo ha dejado todo en manos de los gobiernos autonómicos», y reclamó una revisión de este modelo, sobre todo, porque «los nacionalismos radicalizados e intervencionistas» preparan «nuevas dosis de coacción». «Son insensibles a las exigencia del respeto a la pluralidad, la igualdad y los derechos inderogables de todo ciudadano español en cualquier parte del territorio nacional», alertó.

Convencido de que el intento de arrinconar al castellano va en aumento, el ex presidente fue tajante al afirmar que «no es posible asumir nuevas vueltas de tuerca en contra de nuestra lengua común como las que se proponen en el País Vasco y Cataluña». Así, se postuló en favor de plantarse ante la expansión del euskera y catalán en la vida pública en detrimento del español. «No es sensato que se persista en limitar el acceso a la variedad y riqueza cultural que podemos disfrutar los españoles», sentenció.

En su discurso, Aznar quiso subrayar que los «graves problemas» que describe «¿Libertad o coacción?» no son problemas «entre Madrid y Barcelona». «Creo que se equivocan los que creen que éstas son polémicas artificiales de gentes venidas de fuera con el único propósito de perturbar la placidez de comunidades sin conflictos», agregó. Finalizada su exposición, el ex presidente fue despedido con una larga ovación por parte del centenar de personas que acudió a un hotel de Barcelona y que, luego, hizo una paciente cola para conseguir la dedicatoria de Aznar.

Las sanciones
El presidente del PP de Cataluña, Daniel Sirera, no se perdió el acto y quiso aprovechar su intervención para criticar la falta de libertad que hay en la comunidad catalana porque se sanciona a los comercios por rotular en castellano y porque no se permite a un niño «escolarizarse en castellano». En este sentido, denunció que la política de la Generalitat «es profundamente anticatalana, busca la discordia y rompe la convivencia». De esta forma, quiso replicar los reproches que ha recibido el PP catalán después de presentar un vídeo en que pone de manifiesto la imposibilidad de una madre de que su hijo acuda a una escuela pública de la Generalitat que sea bilingüe.

Nota del Editor: ver la nota de ayer.

LA POLÉMICA DEL TOPÓNIMO
La ciudad de los mil nombres
En `Brigantium´ se inició un largo camino de dos milenios en el que el topónimo sufrió múltiples variaciones hasta llegar a la actualidad, cuando han surgido los defensores de A Coruña y La Coruña.
Rubén García / Ana Rodríguez.A Coruña La Opinión 13 Enero 2008

Cuenta la leyenda que Brigo, bisnieto de Noé, llegó a Galicia procedente de Setúbal (Portugal) y se instaló en lo que ahora se conoce como Bergondo. Desde su palacio real organizó el asentamiento de su tribu: los brigantinos. Entre las poblaciones que fundó estaba A Coruña, a la que se llamó Corny, en referencia a la forma del lugar, pues en celta significa lengua de tierra. El historiador ferrolano Benito Vicetto fue uno de los precursores de esta teoría, pero existen muchas más sobre los orígenes de la actual urbe coruñesa y de su toponimia. La ciudad vive un intenso debate sobre si se debe permitir que A Coruña sea también La Coruña. En los siglos XIV y XV, sus habitantes y los turistas que llegaban la llamaban de mil formas distintas: Crunia, Crunna, Curunia, Corunna... pero no se produjo la discusión que 600 años después se ha elevado alrededor de su nombre.

La ciudad cumple este año su 800 aniversario, pues en 1208 el monarca Alfonso IX le otorgó la carta fundacional y pasó a disfrutar de los privilegios de cualquier otra urbe de la época. Sobre esta efeméride no hay dudas, pero sí sobre otros capítulos de la historia de A Coruña. Los historiadores discrepan sobre el origen del topónimo, aunque políticos y asociaciones vecinales sí se han puesto de acuerdo, pero para polemizar sobre cuál es el verdadero nombre. La legislación vigente obliga a decir A Coruña, pero un importante sector de la sociedad exige la cooficialidad, su derecho a traducirlo al castellano, es decir, que la L tenga su sitio en letreros y documentos oficiales.

Los orígenes del nombre de la ciudad se confunden entre escritos con rigor histórico y fábulas y leyendas que con el tiempo hablan de cuál es la primigenia de la actual A Coruña. Entre las últimas, una de las más conocidas es la de Hércules. Alfonso X, en su Crónica General, habla de que cuando el héroe quiso poblar la región la primera de su pueblo que llegó a la zona fue una mujer, Crunna. Varios autores latinos-más novelescos que científicos- afirman que el nombre se modificó hasta convertirlo en Clunia, pero esta teoría ha sido descartada porque se confundió a la ciudad gallega con un pueblo de la provincia de Burgos y que en la actualidad es Coruña del Conde. En un giro más de tuerca, hay historiadores que incluso apuntan a la posibilidad de que Alfonso I ordenase a vecinos de la ahora Coruña burgalesa coger sus bártulos para asentarse en la Coruña gallega. Lo que está claro es que escritores y vecinos de la época no se ponían de acuerdo sobre cómo llamar a la villa marinera pero cada uno le daba el mote que más le gustaba. Ahora, las discrepancias acaban en los juzgados -el Ayuntamiento aún mantiene un recurso en los tribunales para exigir la cooficialidad del topónimo- y con nuevas leyes de por medio: la Concejalía de Normalización Lingüística, dirigida por el BNG, elaboró el borrador de una ordenanza, que ya ha sido tachada de "imposición" por el PSOE, en la que obliga a los ediles a hablar en gallego en los actos públicos y a utilizar el topónimo oficial, es decir, A Coruña.La teoría más rigurosa sitúa el origen toponímico de la ciudad en la llegada de los romanos y, con ellos, del latín y su Brigantium. Aunque para otros -más soñadores, quizás- la ciudad de Brigancio fue fundada por el pueblo ártabro, que dominaba las tierras que se extendían desde Noia a Ortigueira. Parte del grupo, los brigantinos, fueron quienes llegaron al punto donde ahora vigía la Torre de Hércules.

La historia de A Coruña es la historia de las sombras, sobre todo tras la desaparición del imperio romano y los primeros siglos del medievo, en la Alta Edad Media. Fue entonces cuando el faro romano cobró una gran relevancia. Los textos de la época hablan de Farum Bregancium, Farum Procantium... incluso de Farum Brecantium, como aparece en la Crónica de Alfonso III. Esta etapa de farum fue muy dura para la vieja Brigantium, que vio cómo una pequeña población levantada a pocos quilómetros le restaba el protagonismo que antaño había tenido. Era lo que ahora conocemos como O Burgo, en Culleredo, cuya traducción de la época sería algo así como Burgo del Faro. Tal es el ostracismo al que se ve abocada A Coruña que, en el año 991, Bermudo II conceda los dominios de estas tierras -llamadas el condado (commiso) de Faro- a la Iglesia de Santiago. A su manera, la capitalidad es ya un punto de debate hace mil años.

A Coruña comienza a coger forma. El gran salto toponímico y que además coincide con la época en la que A Coruña sale del ostracismo se produce en el siglo XII, cuando el nombre de la ciudad se empieza a asemejar al actual. En el año 1180, Fernando II concede a los clérigos los privilegios de la ciudad -el Foro dos Crétigos-, a la que llama Cruña. Su hijo, Alfonso IX, otorgó a la urbe los archi mencionados fueros -para ser exactos el Fuero de Benavente-, su carta fundacional y todos los privilegios de una ciudad. Fue en junio de 1208 y de ahí que este año se conmemore el 800 cumpleaños del pueblo que Brigo llamó Corny.

Pero la batidora de bautizos que sufre la ciudad es infinita. También se conoce como Crunia, una de las poblaciones conquistadas por Carlomagno según la Crónica del Pseudo Turpin, de la que existen casi tantas incógnitas sin despejar como del nombre de la urbe coruñesa. De esta crónica no se conserva el original pero tampoco se sabe a ciencia cierta la fecha en la que se acabó de escribir -entre mediados del siglo XI y mediados del XII-. La variedad de nombres que posee esta ciudad de la zona más septentrional de Hispania, rocosa y rodeada de mar, es casi a gusto del consumidor con la llegada del siglo XIV. Frente a las dos facciones actuales -una defiende a ultranza A Coruña, mientras su rival exige que también pueda ser La Coruña-, cada autor la nombraba de una forma distinta: Crunia, Crunna, Corunna, Curunia... incluso empieza a aparecer la forma castellanizada: documentos del siglo XV hablan de cibdad de la Corunna (ciudad de la Coruña), frente a otros en los que aparece como cibdad da Coruna (ciudad de A Coruña). Sin saberlo, los coruñeses de entonces habían creado el germen del debate actual, cuando la fórmula castellana contamina los escritos oficiales. Para cortar por lo sano, hay quienes optan por decir: "Ni para ti, ni para mí"; y apuestan por que la ciudad sea Coruña. Sin artículos. Expertos lingüistas e historiadores apuntan a esta teoría de una localidad que no necesita como acompañante una A o una La. Se basan en textos de los siglos XIV y XV para corroborar sus tesis. Cuando hablamos de cibdad de la Corunna o de cibdad da Coruna, en ninguno de los dos casos aparece el artículo en mayúscula, por lo que no se incluye como parte del nombre oficial de la urbe. Esta posibilidad abre el abanico a esta tercera opción, que corta de raíz el debate sobre si a Coruña le queda mejor A o La. De paso, solucionaría enfrentamientos tan estériles como el del topónimo floral de Alfonso Molina, de donde desaparece y reaparece la L según quien lee el adorno; un decorativo que el Ayuntamiento ya anunció que sustituirá por una Torre de Hércules para evitar nuevos actos vandálicos indeseados. "Es una polémica ridícula que hace un flaco favor al idioma y a la normalización lingüística. El topónimo es A Coruña, exista o no adorno floral. Entre discutir si vamos a poner Coruña, A Coruña, La Coruña o si lo ponemos en latín, prefiero que se quite todo", afirmó hace dos semanas la responsable de Normalización Lingüística, Ermitas Valencia, cuyas tesis sobre potenciar el uso del gallego no han sentado nada bien en el PSOE.

¿Qué significa Coruña?
Es la pregunta del millón de euros. Se han escrito tantas páginas y se ha gastado tanta tinta para analizar el por qué A Coruña es A Coruña, como variaciones ha sufrido el propio topónimo a lo largo de la historia.

Muchas hipótesis se dirigen a una correlación entre su nombre y las características geográficas de la zona, un lugar rodeado de agua, de suelos pedregosos... y alumbrado por la Torre de Hércules, que también tiene sus propios adeptos en este asunto. Así, durante el reinado de Fernando II, la ciudad se llegó a conocer como Columna o Colunna, en referencia a la gran columna que es el faro romano desde su privilegiada ubicación.

Otros autores prefieren centrarse en la raíz celta Kor, cuya traducción sería roca o dureza. Sin olvidarse de la ya mencionada Corny, es decir, lengua de tierra. Los hay quienes se decantan por encontrar un parecido razonable con corona, como el catedrático de Gramática Pérez Barreiro, un concepto que haría referencia a la forma de la ciudad, delimitada por su geografía costera, por el océano Atlántico y la ría; mientras que otros ven con buenos ojos que el origen de la indescifrable Coruña venga de colonia, como núcleo de población, no como perfume.

FRANCIA YA USA ESTA MEDIDA
El PP estudia exigir a los inmigrantes hablar castellano para lograr la nacionalidad
La Ejecutiva del PP debate incluir en su programa electoral que los inmigrantes sepan castellano para obtener la nacionalidad española. Así lo desvela el diario La Razón, que asegura que los populares temen que la medida sea malinterpretada y azuzada por parte del Partido Socialista. A pesar de ello, desde las filas del PP recuerdan que políticas como ésta ya se emplean en otros países de la Unión Europea como Francia así como en los Estados Unidos. El objetivo es que los inmigrantes demuestren, sin examen, que saben manejar el castellano y que, por lo cual, van a tener posibilidades laborales y sociales.
Libertad Digital Libertad Digital 13 Enero 2008

Según informa este domingo el periódico de Planeta, en los requisitos para alcanzar la nacionalidad española a día de hoy no existe ninguna referencia al conocimiento de la lengua, una situación que ya está siendo estudiada por parte del PP. Concretamente, analiza la posibilidad de que integrar en su programa electoral que los inmigrantes sepan nociones básicas de castellano para lograr la ciudadanía.

El asunto se está estudiando con mucho cuidado por el riesgo a que la medida sea malinterpretada y azuzada políticamente por parte del Partido Socialista. Por este motivo, la propuesta se inclinaría por la fórmula más suave de todas: evitar un examen convencional a favor de una conversación en la que los inmigrantes demostraran que tienen nociones básicas de castellano.

Según fuentes populares a La Razón, lo más deseable sería que la medida estuviera integrada en una política europea común sobre inmigración que pusiera fin a las políticas nacionales, algo que también ha propuesto el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.

Esta nueva propuesta del PP no es nueva en la Unión Europa o Estados Unidos, donde ya se utilizan. En el caso del país galo, por ejemplo, se obliga a "los extranjeros no comunitarios con la intención de instalarse" a seguir una formación cívica que obliga al aprendizaje de las instituciones y los valores de la República. De igual manera, en la obtención de la nacionalidad también es obligatorio el conocimiento del idioma.

Precampaña
El PP se plantea exigir el conocimiento de la lengua para lograr la ciudadanía
Pretende que los inmigrantes demuestren, sin examen, que saben castellano
El ejemplo a seguir es el francés, que exige a los extracomunitarios una formación cívica y, si es preciso, una lingüística.
Manuel Calderón La Razón 13 Enero 2008

Madrid- Posiblemente no sea el debate central sobre el que gire la campaña electoral de los próximos comicios: es una materia fácilmente inflamable y campo propicio para la demagogia de uno u otro signo, la de la multiculturalidad y la de la inseguridad. Sin embargo, no es precisamente una cuestión a la que la sociedad española dé la espalda, sobre todo porque es imposible. A diferencia de la macropolítica, es la calle la que convive con la inmigración o con los futuros «nuevos españoles», una realidad «transversal», más allá de las inclinaciones de voto de los electores, por lo menos en los dos grandes partidos. La ventaja que tiene España en esta materia, afirman los expertos, es contar con la experiencia de otros países europeos, que a estas alturas ya no sólo buscan regular la entrada descontrolada de inmigrantes, sino «educar» a los que aspiran a conseguir la ciudadanía en los hábitos de vida democráticos.

Precedentes
En esta misma línea, el PP estudia incluir en su programa electoral la obligación de saber español para obtener la nacionalidad española. Hasta ahora, en los requisitos no se incluye ninguna referencia a conocer la lengua, incluso en la normativa oficial sólo se especifica que todos los documentos deben estar «traducidos» al castellano, lo que no supone su conocimiento. El asunto se ha puesto encima de la mesa en los debates preparativos del programa electoral del PP, esto sí, con mucho cuidado por el riesgo a que se malinterprete la medida o que sea utilizada políticamente en su contra, aunque ya se esté aplicando en otros países europeos, además de EE UU. En este aspecto, la legislación española es de las más permisivas de Europa.

La propuesta se inclinaría por la fórmula más «suave», que se aplica ya en otros países. No se trata de hacer un examen en toda regla, sino de demostrar conocimientos de español suficientes como para atestiguar que la persona que solicita la ciudadanía está integrada en la sociedad española. Sin embargo, según explican fuentes del PP, hay un cierto resquemor a incluirla en el programa electoral por miedo a que no se entienda. «Hay más desventajas que ventajas», dicen las mismas fuentes, que se muestran inclinadas hacia una fórmula similar a la del «contrato de integración» que Sarkozy propuso en su etapa como ministro del Interior y que actualmente se está aplicando. Por otra parte, lo más deseable para sus partidarios es que este tipo de medida esté integrada en un política europea común sobre inmigración que ponga fin a las políticas nacionales, algo que también ha propuesto el actual presidente de la República Francesa. En realidad, la filosofía de esta medida no se aparta mucho del «certificado de arraigo» que se pide a los extranjeros que llevan más de tres años viviendo en España, que es el paso previo para que puedan contar con el permiso de residencia de forma automática. Lo que sí que se rehuye es el modelo de una sentencia del Tribunal Supremo que denegó la nacionalidad española por residencia a una viuda marroquí por no saber español acogiéndose al artículo 22.4 del Código Civil, que exige un suficiente grado de integración en la sociedad española para adquirir la ciudadanía.

?Francia: El «Contrato de acogida e integración» francés está dirigido a todos los extranjeros no comunitarios que entran por primera vez en Francia con la intención de instalarse de manera duradera. Este contrato, que deben firmar, les obliga a «seguir una formación cívica y, si fuera necesario, una formación lingüística». La formación cívica obliga al aprendizaje de las instituciones francesas y los valores de la República, en particular en lo referente a la igualdad entre hombres y mujeres y la laicidad. Por otra parte, en la obtención de la nacionalidad -porque el cónyuge sea extranjero o por naturalización- también es obligatorio el conocimiento del idioma.

?Italia: El caso italiano parte de una ley de 1992, según la cual para conseguir la ciudadanía por naturalización después de diez años de residencia continuada es obligatorio cumplir la «inserción sociocultural», que supone hablar italiano y dar prueba de conocer a la sociedad italiana.

?Alemania: Se requiere conocimiento de alemán y, además, existe la obligación de estudiar la cultura y la historia del país, que se lleva a cabo en las «Volksschule» (especie de universidades populares que costean los ayuntamientos), dirigidos a mujeres y hombres extranjeros que se casan con alemanes.

?Reino Unido: Una de las normativas más exigentes la puso en marcha Tony Blair en Reino Unido. El llamado «Test de Ciudadanía», o, para sus detractores, «Test de la britanidad», obliga al conocimiento de la cultura británica en el sentido de conocer el funcionamiento de la vida cotidiana, además del papel de la Reina, del Parlamento, la organización de la Policía o de los servicios públicos. Y por supuesto, saber hablar inglés, excepto los que tienen más de 65 años. El test consta de 24 preguntas que no contestarían todos los británicos de nacimiento. En la actualidad existen más de sesenta centros por todo el país para realizar los exámenes.

Al margen de la comunidad iberoamericana, el mayor incremento de la inmigración procede de la Europa comunitaria y del este (especialmente Rumanía, Bulgaria y Rusia). En segundo lugar del continente africano y, por último, de Asia.

El comando de la T-4 tenía un manual de ETA para denunciar supuestas torturas
El folleto, con el anagrama de la banda, obra en poder de la Audiencia Nacional desde hace días
Los etarras habían hecho un «reportaje» fotográfico de los puntos que tenían que pasar para llegar a los zulos.
J. M. Zuloaga La Razón 13 Enero 2008

Madrid- Los etarras del «comando Elurra» (nieve, en euskera) tenían en su poder un nuevo manual, elaborado por el departamento de «formación» de la banda, sobre la forma de actuar en caso de detención y las denuncias que, como ha ocurrido en este caso, deben ser presentadas contra los agentes de las Fuerzas de Seguridad que hayan intervenido en los arrestos, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. De la existencia del folleto, con el anagrama de la banda en la portada, se ha dado cuenta a la Audiencia Nacional.

Una de las obligaciones que tienen los etarras detenidos es denunciar malos tratos para entorpecer la labor de los agentes destinados en la lucha antiterrorista y que puedan ser identificados en los procesos judiciales, si es que llegan a prosperar dichas denuncias. Los cabecillas de la banda actualizan cada cierto tiempo los manuales que entregan a los comandos, así como a las células que practican el terrorismo callejero conocido como «kale borroka». Además, tienen que escribir una «cantada» en la que informan de todo lo que han declarado a las Fuerzas de Seguridad y lo que han logrado ocultar; aspecto de los agentes que les tomaron declaración; dependencias en las que estuvieron, etcétera.

Las denuncias, como está ocurriendo ahora, son aireadas por los medios de comunicación afines a la banda criminal con el fin de desprestigiar el trabajo de las Fuerzas de Seguridad del Estado y que las investigaciones realizadas hasta llegar a la detención de los terroristas pasen a un segundo plano.

El «comando Elurra» había adoptado nuevas formas de trabajar, como la de realizar un completo trabajo fotográfico sobre los puntos por los que había que pasar hasta llegar a los zulos donde escondían los materiales necesarios para hacer las bombas. Los agentes encontraron en el domicilio de Igor Portu uno de estos «reportajes» fotográficos que, tras un laborioso trabajo y los conocimientos de determinadas zonas que tenían algunos guardias, permitió dar con el escondrijo que tenían en Nocito, cerca de Sabiñánigo, en Huesca.

Un detalle que ha llamado la atención de los investigadores es que los etarras tuvieran el teléfono del parque de bomberos de Madrid que está cerca de la Plaza Mayor. Se trata del número que empieza por 91 y fue al que llamaron para avisar de la colocación de la bomba en el aparcamiento de la T-4 de Barajas, en vez de hacerlo, como hubiera sido lógico, al número de tres cifras que se utiliza para urgencias. El hallazgo de estas anotaciones ha sido, junto con otras evidencias, determinante para poder imputar el referido atentado a los arrestados.

El comando, que se denominó «Goiztiarrak» en sus inicios, ayudó hasta en tres ocasiones, en 2002, 2003 y 2004, a que dos terroristas, un hombre y una mujer, pudieran atravesar la frontera y llegar hasta Guipúzcoa. En 2005 realizaron varias entregas de material que depositaban en sitios prefijados por ETA para que fueran recogidos por comandos. Los envíos se realizaron entre Palencia y Asturias, Zaragoza, Tarragona, Guadalajara y Vizcaya. El 14 de octubre de ese año se produjo una entrega fallida y las Fuerzas de Seguridad descubrieron una mochila que había sido dejada en la localidad de Chelva, en Valencia.

Feijóo acusa a la Xunta de «crear más problemas que soluciones» para los gallegos
JOSE LUIS JIMÉNEZ ABC 13 Enero 2008

SANTIAGO. Amargo balance del año recién concluido el que ayer realizó el presidente de los populares gallegos ante un reducido grupo de diputados y cargos electos de su partido. Alberto Núñez Feijóo aseguró que, en el pasado 2007, el bipartito autonómico de PSOE y BNG «llevó a Galicia a una pérdida en la imagen exterior y de sus instituciones, a una menor competitividad económica y poder adquisitivo de los ciudadanos, a reducir la calidad de los servicios públicos y a una merma en los derechos y libertades» de los gallegos.

En este último apartado se escucharon las críticas más duras del líder de la oposición, que reprochó abiertamente a los socios de gobierno el pactismo post-electoral que ha llevado a que «la gente no sepa si su voto va a llegar a su destino final». A su juicio, la actitud de PSOE y BNG «resta valor al voto de los ciudadanos a través del pacto de los sueldos y las vicepresidencias».

«Es un sistema viciado», insistió Núñez Feijóo, que censuró que «los intérpretes de la voluntad popular se crean más importantes que los interpretados», en referencia a la ciudadanía. No obstante, el dirigente popular dijo «respetar las coaliciones» pero «para completar mayorías», y destacó el caso ejemplar de Lugo.

En este mismo apartado, denunció que el pasado año se dieron pasos hacia «la ruptura del bilingüismo cordial» en la enseñanza «por un incipiente monolingüismo». «Es un camino equivocado», explicó, «porque no estamos a favor de que haya una sola lengua, como en el Franquismo, y nos preocupa el rechazo que pueda ocasionar la imposición del gallego».

Fracturas internas
El presidente del PPdeG arrancó su intervención enumerando las tensiones que siguen fracturando, dos años después, el gobierno bipartito. Feijóo alertó del riesgo de «acostumbrarnos a considerar nosmal lo que no es, a que se gestione el desgobierno, a que presidente y vicepresidente se contraprogramen» a diario. Este año pasado transcurrió, según relató, con denuncias de tráfico de votos en la emigración entre ambos socios, acusaciones abiertas de mala gestión en las crisis de los incendios y el «Ostedijk», reproches por dar mítines en las fiestas de mayores o ante la emigración.

Bilingüismo cordial: llámase al bilingüismo impuesto por el PP
Nota del Editor 13 Enero 2008

Llevamos veinte años reclamando contra el "bilingüismo cordial" del PP y Feijóo, así que si pensabas votar al PP, serás responsable también de la conculcación de los derechos constitucionales de español-hablantes niños y mayores en Galicia.

Feijóo dice que ejerciendo su libertad, siempre habla en gallego en el Parlamento de Galicia, así que si eres lengua-regional hablante, adelante, vótale, en otro caso dale una oportunidad a UPyD, si luego no nos gustan, ya cambiaremos, pues para lo que vale un voto español no hay que andar mucho.

Catalunya y España: El desamor
J.J. LÓPEZ BURNIOL, EL PERIÓDICO 13 Enero 2008

España ya ha perdido en Catalunya, País Vasco, Galicia y Navarra la batalla de la educación y la batalla de la propaganda -el sentido de pertenencia a España se encuentra bajo mínimos- y está a punto de perder la batalla política: la actual ola de reformas estatutarias convierte al Estado en una olla de grills (olla de grillos). Por tanto, a partir de este momento toda concesión que se haga a estos territorios en forma de relación bilateral con el Estado --relación de tú a tú, reconocimiento de derechos históricos como fuente de legitimidad política anterior a la Constitución, etcétera-- no podrá evitar que estas comunidades terminen yéndose, si así lo quieren, con el precio añadido de la desestructuración del Estado, lo que provocará la inevitable cantonalización de España.

En consecuencia, urge una reforma constitucional propiciada por los dos grandes partidos españoles --PSOE y PP-- en la que se desarrolle el Estado autonómico hasta convertirlo en un Estado federal simétrico, por lo que hace al tipo de relación que une a los Estados federados con el poder central, y asimétrico, sólo por lo que hace a la extensión de las competencias de las distintas comunidades, pues diversos son los presupuestos de los que éstas parten por lo que hace a lengua, derecho y sistema de financiación. Asimismo, y éste es el núcleo de mi pensamiento, como esta fórmula no será aceptada, con toda certeza, por los nacionalistas catalanes,vascos, gallegos y navarros, habrá que reformar también la Constitución para permitirles que planteen abiertamente a sus respectivos pueblos, en referendo, si quieren marcharse o prefieren quedarse en España.

Defiendo, por tanto, el reconocimiento del derecho a la autodeterminación o secesión. Y lo hago pensando en beneficio de todos, pero, sobre todo, en interés de España. A España le interesa más, por poner un ejemplo, una Catalunya independiente que una Catalunya ligada a ella por una relación bilateral con el Estado, que, al extenderse inevitablemente a otras comunidades, provocaría su colapso, pues no hay Estado merecedor de tal nombre que resista media docena de relaciones bilaterales.

Sólo me resta facilitar al lector algunos datos que le permitan entender mejor, si es que le interesa, las páginas que tiene en sus manos. En primer lugar, este trabajo está escrito en Catalunya, desde Catalunya, pensando casi exclusivamente en el problema del encaje --que decía Pasqual Maragall-- de Catalunya dentro de España. Y por un catalán. Soy en efecto catalán, hijo de padre salmantino y madre catalana.

Viví de niño y adolescente en los tres pueblos catalanes de donde mi padre fue notario: Alcanar, donde nací, Ripoll y Calella de la Costa. Licenciado en derecho por la Universidad de Navarra, soy notario de Barcelona desde 1977, tras un año en Valdegovía (Álava) y tres en Tudela (Navarra).

Voté a UCD mientras existió y, tras su autodestrucción, me convertí en un compañero de viaje de los socialistas catalanes, pues pensé entonces --y no reniego ahora-- que, dada la condición de partido bisagra del PSC, éste era el instrumento político más adecuado para trabajar en la resolución de los dos problemas políticos que, desde siempre, más me han apasionado --y no utilizo gratuitamente esta palabra--, a saber: 1) convertir España en una casa común grata y acogedora en la que todos, también los catalanes, se pudieran sentir cómodos, y 2) lograr la plena integración en la política catalana de los inmigrantes procedentes del resto de España.

Hoy puedo decir que, como es habitual, los resultados de la acción del PSC son agridulces. En el segundo aspecto, el de la integración, el PSC ha conseguido un triunfo indudable con la llegada a la presidencia de la Generalidad de un político tan serio y entregado a su tarea como José Montilla. En el primero --España como casa común-- los resultados no han sido buenos, sino, utilizando un modismo del Derecho agrario, "manifiestamente mejorables".
Catalunya

Los hechos son tozudos. Las cosas son como son, por lo que acaban imponiendo el peso de su realidad. Pues bien, dos son los hechos básicos, que permanecen vigentes y operativos a lo largo de una historia de siglos: 1) la realidad histórica de Catalunya como nación, y 2) la vinculación hispánica de Catalunya.

En segundo término, afirmada la incontrovertible realidad nacional de Catalunya, el catalanismo federal reconoce también como obvio que, a resultas de un proceso histórico multisecular e irreversible --pero no fatal e ingobernable-- Catalunya está integrada histórica, política y jurídicamente dentro del Estado español. Podría haber sido de otra manera. Pero ha sido como ha sido. (...)

Catalunya ha sido siempre una sociedad ejemplarmente abierta e integradora. Su destino es seguir siéndolo, sin perder ni un ápice de su auténtica personalidad.Y para reafirmarse en ésta, es preciso que --al igual que España-- se reconozca tal como es: plural e hispánica. Por lo menos, eso es lo que yo pienso. Pero el camino seguido durante los dos últimos años ha conducido a otro puerto.
El Estatut

La propuesta de Estatuto de Catalunya supone una quiebra absoluta del sistema jurídico en que el Estado español consiste, al disociar el interés de Cataluña del general español y poner a aquél por encima de éste. Y añado que el espíritu que lo informa ni siquiera pretende conformar un subsistema autónomo encuadrado dentro de un sistema superior más amplio, sino que se propone articular un sistema separado que se agote en si mismo, no obstante, verse obligado por las circunstancias a establecer una forzosa y no deseada relación bilateral con otro sistema ajeno que le es impuesto por las circunstancias.

El proyecto de Estatut aprobado por el Parlament no era, a mi juicio, tal Estatut, sino la constitución de una nación sin Estado formal propio, pero que consagra su plena autonomía interna respecto delEstado del que accidentalmente forma parte, e instaura un sistema institucional de autogobierno separado del sistema estatal. Por ello sostengo que --desde la óptica nacionalista-- el 30 de septiembre de 2005 ha pasado a ser la fecha más importante de la historia de Catalunya desde el Decreto de Nueva Planta, pues --aquel día-- el 90% de los representantes del pueblo catalán aprobó un Estatuto de máximos.

A partir de ahí, es irrelevante que las negociaciones ulteriores hayan suprimido o enmascarado los aspectos más duros de la propuesta. El valor que como hito ha cobrado aquella fecha es irreversible. El nacionalismo catalán ya había ganado --en Catalunya-- las batallas cultural y mediática. Ahora, gracias al impulso visionario y a la tozudez de Pasqual Maragall, al respaldo imprescindible del PSC y a la doble intervención decisiva del presidente Rodríguez Zapatero, ha ganado también la batalla política. La aprobación definitiva del Estatut no resolverá el contencioso catalán, que seguirá planteado en término más acuciantes y agrios. (...)

Hasta aquí mi narración de los hechos. Esto es, a mi juicio, lo que hay. No obstante, pensando en los intereses de España --nación que muchos sentimos como propia--, no debe prolongarse esta agonía. España corre un grave riesgo de cantonalización que enervaría sus potencialidades, hoy mayores que nunca en un mundo globalizado. Hay que llegar hasta el fondo y plantear --desde la perspectiva de los intereses de ambas partes-- la única alternativa posible: o la de un auténtico Estado federal simétrico en su estructura --aunque asimétrico en la extensión de las competencias-- que no se cuestione España desde una esquina cada dos por tres, o el ejercicio del derecho de autodeterminación o secesión por parte de aquellas comunidades autónomas --entre ellas Catalunya-- que quieran ejercitarlo, en vistas a una eventual independencia. No ha lugar en España para un federalismo funcionalmente asimétrico basado en relaciones bilaterales. Llevaría al caos.
Fin de la relación

Españoles y catalanes cada vez se sienten más ajenos los unos a los otros. Su ruptura afectiva es profunda, pues va mucho más allá de los intereses. Es decir, es también y sobre todo un distanciamiento sentimental. De ahí deriva que sea de tan difícil solución. Se tendría que prescindir, por mucho que costara, de cuáles han sido las causas de esta ruptura sentimental profunda, pues para los catalanes la culpa será siempre dels castellans (voluntad de asimilación, genocidio cultural, persecución lingüística, expolio fiscal, déficit de inversiones...), mientras que para los españoles la responsabilidad corresponde a los catalanes (soterrada vocación independentista, displicente desdén por todo lo español, desafección permanente a los intereses generales, demanda de un trato privilegiado so pretexto de una diferencia impostada...). Y si se confirmase la ausencia de un proyecto compartido, es decir, que nada justifica mantener una convivencia indeseada, habría que poner fin civilizadamente a una relación que, pese a ser real, secular, compleja y honda, carece hoy de sentido y de futuro.

A un amigo de derechas

Querido amigo:

Una tarde de sábado, en el otoño de 2005, estaba trabajando en mi estudio de Llavaneres cuando sonó el móvil. Te identificaste, me diste el nombre del amigo común que te había facilitado mi número y entraste en materia. Unos días antes, en una intervención en el Congreso --dentro del debate sobre el proyecto de Estatuto de Catalunya recién aprobado por el Parlament habías citado un artículo mío publicado en EL PERIÓDICO, Fin de trayecto personal-- y leído algunos de sus párrafos, en los que manifestaba sin ambages mi posición de rechazo. Pues bien, al comienzo de nuestra conversación, me dijiste retóricamente "¿Qué hago?". Bien entendí que no me estabas preguntando, en realidad, por lo que tenías que hacer, sino que sólo querías expresarme de manera vívida tu sorpresa y tu perplejidad por la situación creada. Fue una conversación larga --que anoté en mi diario--, sobre la que carece de sentido volver. (...)

Sé, en primer lugar, que muchos compatriotas pensarán que estoy loco, que cómo es posible que admita la posibilidad de secesión de partes de España. A éstos les digo que mi vinculación sentimental a la idea tradicional de España es plena, pero, precisamente por esto y dejándome de metafísicas, quiero salvar lo que sea posible de ella, y, a tal fin, hay que mirar la realidad y asumirla como es. Y la realidad nos dice lo que antes ya he apuntado: que en Catalunya, País Vasco, Galicia y Navarra hay una parte de los ciudadanos que quieren partir peras con España. No se trata ya de competencias, dinero, infraestructuras, deuda histórica, etcétera, sino, lisa y llanamente, de puro desamor, es decir, de ausencia de un proyecto compartido que resulte atractivo. Puede que los que quieran irse sean mayoría, y puede que no. De acuerdo, pero hay que saberlo. Y en cualquier caso, lo que nunca hay que hacer es estructurar nuestro marco constitucional de convivencia con la única pretensión de que se queden los que quieren irse, porque, si tal hacemos, acabaremos quedándonos compuestos y sin novia: los que quieren marcharse terminarán yéndose y nosotros-los españoles que queremos seguir siéndolo- nos quedaremos con un Estado hecho unos zorros. Para eso, es mejor coger el toro por los cuernos y ver qué es lo que hay.

Por tanto, primero hemos de definir un Estado federal simétrico según las pautas más avanzadas que proporcionan la experiencia política y la ciencia jurídica; en segundo lugar, hemos de ofrecer este modelo a todos; y, por último, hemos de aceptar que quienes no lo admitan puedan plantear en su territorio un referéndum sobre la secesión. Si la opción nacionalista pierde, sabe a lo que atenerse; y, si gana, pues ¡que Dios reparta suerte!

El sentido común me obliga a contemplar las objeciones que pienso pueden hacerse a este planteamiento: Esta postura supone ceder al chantaje de ETA. O, dicho con el argot que se va imponiendo, "esto sería bajarse los pantalones". Lo niego. Utilizaré sólo un argumento: el desafío nacionalista más importante que ha habido, hay y habrá en España es el catalán, y en Catalunya no existe nada equiparable a ETA que obligue a ceder. Lo que hay, como ya dijo Manuel Azaña hace más de 70 años, es un problema político.

La situación en que quedarían los españoles residentes en los territorios escindidos. Es la única objeción seria, si bien el problema se concreta exclusivamente --por razones obvias--al País Vasco y a Navarra. Doy por descontado que este problema no existiría en Cataluña, dadas la normalidad y las características de la sociedad catalana. Es más, pienso que --por ejemplo-- la situación del castellano en Catalunya mejoraría inevitablemente al día siguiente de su independencia, ya que es muy distinto considerar a la mitad de la sociedad catalana que vive en castellano como una minoría que procede del Estado opresor, que tenerla en frente como una minoría oprimida. Esta minoría daría mucho juego; si no, al tiempo. (...)

La sociedad española en su conjunto ha alcanzado unos niveles de desarrollo económico y cultura que permiten --es más, obligan-- a hablarle claro. La autoridad no es, en política, nada más que la credibilidad. Y es creíble quien dice lo que piensa y procura hacer lo que dice.
Posdata final

Dos comentarios: 1) No hay peor ciego que el que no quiere ver, y 2) Dios ciega a los que quiere perder.

Es hora de reaccionar
«Derecho a decidir». Actualmente, la población castellanohablante de Cataluña no goza de ningún derecho colectivo que le ampare, mientras que la población catalanohablante sí, en un territorio en el que las dos lenguas son oficiales.
CARINA MEJIAS EL MUNDO 13 Enero 2008

Durante los últimos meses, las iniciativas en defensa de las libertades lingüísticas, se han sucedido en Cataluña. Hace pocas semanas se presentó en el Parlament una iniciativa popular avalada por 50.000 catalanes que reclaman su «derecho a decidir» en qué lengua quieren escolarizar a sus hijos. Lo hicieron con muchas dificultades, sin recibir subvención alguna y sin que nadie les pagara la pancarta.

Esta semana, dos iniciativas más han puesto de manifiesto el panorama lingüístico en Cataluña. La presentación del vídeo de campaña del Partido Popular, que evidencia la imposibilidad de escolarizar a nuestros hijos en castellano, ofreciéndonos como alternativa escuelas que dan alguna materia en inglés. La enseñanza en castellano «no existe».

Ayer, la presentación de un libro en Barcelona, titulado Libertad o coacción, analizaba las consecuencias de las políticas lingüísticas aplicadas por los nacionalismos en las diferentes comunidades autónomas españolas.

Las tres iniciativas, han merecido las más duras críticas del establishment catalán, la Cataluña oficial o virtual, la que no ve o no quiere ver una realidad evidente. La limitación de nuestras libertades es una verdad incómoda para los políticos catalanes de la que mejor no hablar. El vídeo muestra la evidencia de que en Cataluña, no hay libertad, el libro cuenta los perniciosos efectos de las políticas lingüísticas y la iniciativa legislativa popular, ofrece una alternativa al actual modelo educativo de inmersión lingüística en el que se nos niega el derecho a escolarizar a nuestros hijos en la lengua materna que es además una lengua oficial.

La inmersión lingüística ha sido el instrumento para excluir la lengua castellana del uso habitual de relación en la educación, ofreciendo simplemente a cambio una «atención individualizada» que constituye, en sí misma, una grave discriminación.

Esta semana se anuncia también una nueva ley de educación en Cataluña, que establecerá la imposición del catalán como lengua vehicular en la escuela sin más alternativa, desoyendo las recomendaciones de muchos expertos nacionales e internacionales que afirman que los alumnos aprenden a leer más rápido y adquieren otras aptitudes académicas cuando adquieren sus conocimientos iniciales en su lengua materna.

La consecuencia de esa medida es que la población castellanohablante de Cataluña, que está cifrada en el 50%, no goza hoy de ningún derecho colectivo que la ampare, mientras que la catalanohablante sí, en un territorio en el que las dos lenguas son oficiales.

La nueva ley establecerá la imposición de unos derechos colectivos, en detrimento de los derechos individuales de gran parte de los catalanes, cuya lengua materna es el castellano, prevaleciendo así los derechos lingüísticos de unos hablantes sobre otros.

Esa no es la Cataluña real, la que usa el catalán y el castellano sin conflicto. En la Cataluña oficial, se vive en la ficción.El catalán sigue siendo la única lengua, en las instituciones, en la escuela, en la administración, en la clase política y en los medios de comunicación públicos que tanta polémica han levantado estos últimos meses.

La legislación catalana ha situado a la lengua «propia» por encima del rango oficial, olvidando que las lenguas conviven entre sí, siendo unas más útiles que otras y en los usos sociales espontáneos, como el que se da en Cataluña, no suele haber conflicto, sino es por que alguien induce a él.

Los conflictos los crean los hablantes, y en el último año hemos tenido buenos ejemplos. Debates cómo el de la hora de castellano en primaria, la sanción a una profesora por entregar un examen en castellano, las sanciones a comercios por rotular en castellano o el control lingüístico de los historiales médicos son un ejemplo de cómo se inducen los conflictos lingüísticos y la coacción que muchos ciudadanos sufren en Cataluña, además de la limitación del ejercicio de sus libertades que eso supone.

Son muchas las razones que nos llevan a reclamar la reacción de la sociedad catalana y a defender más que nunca el bilingüismo en Cataluña.

Por razones pedagógicas. Los últimos informes nacionales e internacionales apuntan a la inmersión lingüística como una más de las causas que provoca el elevado índice de fracaso escolar. No hay discriminación alguna de lenguas, sino de hablantes y por lo tanto la situación que se vive en Cataluña es de una clara discriminación de alumnos castellanohablantes a los que se les niega el derecho a recibir su primera enseñanza en lengua materna.

Las verdaderas razones que a largo de los años han provocado esta situación son las políticas. El nacionalismo ha utilizado la lengua como eje central de la política, la utilizan como instrumento de reivindicación y de confrontación política, de exclusión y de imposición.

La experiencia afirma nuestras convicciones, que hoy más que nunca debemos avanzar en la defensa de nuestras libertades y en exigir los derechos que nos otorgan las leyes. El castellano es la lengua oficial en España, y por tanto lo es también en Cataluña.

Es imprescindible establecer un sistema de garantías que ofrezcan a los ciudadanos el derecho a aprenderlo y la libertad de usarlo en sus relaciones públicas y privadas, sin que quepa ningún tipo de discriminación posible. Ahora, es momento de reaccionar.

Carina Mejías es portavoz del PP en el Parlament de Catalunya.

Oportuna ilegalización
Íñigo de Garés  Periodista Digital 13 Enero 2008

Que ANV es ETA, su brazo político, su rostro sin capucha, como se quiera llamar, parecen haberlo descubierto el Gobierno y los jueces -Zapatero y Garzón, o sea- hace media hora. Y dan los "primeros pasos" para su ilegalización. ¿Ahora? Sí, porque es ahora cuando resulta conveniente, beneficioso electoralmente y políticamente oportuno.

Las hordas abertzales se pasean por Pamplona, en dirección al Pabellón Anaitasuna, en otra provocación a la legalidad, otro insulto a los navarros, otro desafío a la justicia. Toma, para eso lo hacen.

Saben que tienen la espada de Damocles de su ilegalización pendiente de que Garzón "reciba" los informes que la policía y la guardia civil ya tenían preparados antes de las elecciones autonómicas. Los mismos que sirvieron para hacer la misteriosa diferenciación de dos ANV, la que no podía presentarse y la que sí podía estar ahora mangoneando en unos cuantos ayuntamientos.

Entonces, cuando convenga, cuando las elecciones generales sean inminentes y el anuncio "urbi et orbe" de la expulsión de los filoterroristas de nuestra democracia les haga ganar tres votos, será cuando el gobierno socialista decida la ilegalización. Mientras tanto, cálculo de tiempos, modos y efectos, el PSOE vota en contra de eso mismo en el Congreso, no sea que el PP gane una votación.

- ¿Y no habrá canalla batasunera en las elecciones del 9 de marzo?

Sí, mujer. Ya verá usted cómo queda una gatera abierta, una "marca blanca", qué sé yo: la Agrupación de Anchoveros de La Bretxa, lo que sea...

Iñigo de Garés

Post Scriptum: Le ha dicho Yolanda Barcina a Sanz que el marrón de colocar a Cervera en la cabeza de lista de UPN, se lo coma él. Hay un amplio acuerdo al respecto: es la peor de las opciones. ¿Sanz recuperando al hijo pródigo? ¿Y si se lo tumban -otra vez- en el Consejo Político, como cuando se empecinó en hacerlo eurodiputado?

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